La revolución digital llega al mundo de la inversión y de la banca privada
Sólo para distribución entre profesionales. Esta es una comunicación de marketing. Antes de tomar una decisión de inversión definitiva, consulte el folleto y el KID (documento de datos fundamentales)
“
La transformación ya está aquí. Las innovaciones tecnológicas y las preferencias de los inversores en la actualidad sitúan a la industria del asesoramiento patrimonial y la gestión de activos al borde de una revolución.
Para nosotros, en Franklin Templeton, estar a la vanguardia y acompañar a nuestros clientes en este proceso de transformación es un objetivo prioritario ¿Cómo queremos hacerlo? Por un lado, nuestros equipos de inversión han incorporado estas innovaciones a sus procesos y analizan cómo las nuevas tendencias pueden generar distintas oportunidades. Y, por otro lado, nuestros equipos de innovación trabajan con el objetivo de potenciar el crecimiento en el mundo de la gestión patrimonial desarrollando soluciones a medida.
En el primer artículo de esta publicación, Sandy Kaul, responsable mundial de Advisory Services y Digital Assets, analiza cómo la inteligencia artificial y el blockchain están redefiniendo la personalización del asesoramiento y cuál podría ser la cartera del futuro. En el segundo artículo, el gestor de nuestro fondo de innovación, Matt Moberg, analiza el impacto de la “cuarta revolución industrial” haciendo referencia a la capacidad de adaptación y el nacimiento de nuevos gigantes tecnológicos.
En conclusión, nuestro objetivo es claro: trabajar juntos para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece el futuro.
Javier Villegas Head of Iberia, Franklin TempletonAl borde de una revolución: hacia una nueva era en la gestión de activos
Sandy Kaul
Responsable mundial de Advisory Services & Digital Assets, Franklin Templeton
Puede acceder al informe completo escaneando este código QR.
El mundo de la gestión de activos está al borde de una revolución, impulsada por rápidos avances tecnológicos y cambios en las preferencias de los inversores. Este artículo profundiza en cómo estas innovaciones están remodelando el sector, ofreciendo un análisis de las tendencias actuales y futuras que definirán la nueva era de la gestión financiera Para ello, nuestro equipo de Industry Advisory Services se ha reunido con inversores institucionales, gestoras de inversión y representantes del mundo Fintech, blockchain y de activos digitales para analizar estas cuestiones y extraer las principales conclusiones.
Ideas principales.
Teniendo en cuenta los avances tecnológicos, contemplamos tres etapas caracterizadas por diferentes grados de sofisticación tecnológica, expectativas de los clientes y oportunidades de crecimiento para los gestores de activos y patrimonios.
La era de «configura y olvídate» (1970- 2000)
• Se inicia en los años 70 con la introducción de las bolsas electrónicas.
• Los clientes confían en los gestores para seleccionar y diversificar sus inversiones.
La era de «construyamos una solución» (2000 – actualidad)
• Surge a finales de los 90 con el auge de Internet y la demanda de los clientes de mayor control y transparencia sobre sus inversiones.
• A partir de 2010 con el avance de la inteligencia artificial y el análisis de datos se desarrolla la hiperpersonalización
La era de «vivir mejor invirtiendo» (el futuro)
• Se proyecta hacia el futuro con carteras que podrían construirse específicamente dependiendo de las necesidades de un individuo.
• Las carteras incluirán una mayor variedad de activos, tanto tradicionales como digitales. Además, tendrán en cuenta gustos personales que hagan que un individuo se sienta coherente y recompensado por cómo se está empleando su dinero
• Tanto gestores de inversiones como asesores patrimoniales tendrán que ampliar sus capacidades en este nuevo contexto.
La era de «configura y olvídate» (de 1970 al 2000)
Los orígenes de los sectores modernos de inversión y gestión de activos se remontan a una serie de innovaciones y reformas regulatorias que ocurrieron a comienzos de los 70. La infraestructura actual de los mercados financieros se estableció en esos años; se creó la primera bolsa electrónica y en Estados Unidos se acabó con la costumbre de 180 años de antigüedad de cobrar comisiones fijas por las operaciones bursátiles, lo que permitió el surgimiento de los intermediarios y aumentó la competencia.
Estas innovaciones iniciaron una nueva era de inversión y gestión del patrimonio. El valor añadido de la mayoría de los gestores activos se evaluó por el rendimiento superior respecto a los índices generales del mercado. Se mejoraron las normas de fijación de precios de los fondos de inversión que se convirtieron en un importante canal para que los inversores accedieran a fondos de renta fija y variable, así como a fondos monetarios.
A este periodo le llamamos la era del «configura y olvídate», por el nombre que muchos inversores institucionales daban a las carteras 60% en renta variable 40% en renta fija que dominaban la construcción de carteras.
La era del «construyamos una solución» (de la década de 2000 a la actualidad)
La era de «construyamos una solución» está bastante madura actualmente. Las tendencias que desarrollamos a continuación llevan más de 20 años influyendo en el sector y son fundamentales para entender cuál podría ser el siguiente paso.
Cuando antes la mayoría de los gestores de inversión se limitaban a producir fondos, hoy en día compiten cada vez más en su habilidad para crear y personalizar soluciones a nivel de carteras. Por otro lado, muchos gestores de patrimonios presumían de su habilidad para seleccionar inversiones en la época del «configura y olvídate», pero desde entonces han ampliado su mandato para considerar toda la vida financiera de un inversor y ofrecer multitud de servicios de valor añadido a sus clientes.
La competencia en la etapa actual de la gestión de inversiones se basa cada vez más en el uso de la tecnología. Mientras que en la época del «configura y olvídate» se trataba simplemente de adoptar la nueva infraestructura del sector, hoy la clave reside en la creación de tecnología propia como un punto de diferenciación competitiva en la actual etapa de soluciones.
Gestión de activos «con un plus»
Los principales gestores de activos utilizan tecnologías emergentes basadas en la nube, el procesamiento de grandes volúmenes de datos y la inteligencia artificial —aprendizaje automático, procesamiento del lenguaje natural y análisis predictivo— para crear plataformas de inversión más científicas capaces de consumir grandes cantidades de datos. Además, muchas empresas también han creado soluciones que no se centran en el fondo, sino en las carteras. Estas plataformas se están utilizando para crear servicios de asesoramiento a medida para clientes institucionales y nuevos tipos de soluciones multiactivos para los inversores particulares. Sin embargo, estas capacidades no son suficientes. Los participantes en la
encuesta coincidieron plenamente en que el objetivo principal de los gestores de activos es ofrecer alfa en sus estrategias de inversión, pero hubo consenso en que necesitaban ofrecer una «gestión de activos con un plus». Ese «plus» podría abarcar muchas opciones.
Algunos ejemplos incluyen la comercialización de las propias plataformas de inversión y riesgo, la creación de tecnologías para respaldar nuevas opciones de distribución y el lanzamiento de centros de incubación e innovación que examinen las tecnologías emergentes. Los costes de crear un conjunto tan amplio de ofertas han puesto de manifiesto la necesidad de tener escala para competir con eficacia.
Gestión de patrimonios centrada en el cliente
El mismo conjunto de tecnologías —el procesamiento basado en la nube, el big data y las herramientas de IA— ha afectado al sector de gestión patrimonial de diferentes formas. La aparición de Internet abrió un nuevo canal para prestar servicios directamente a los clientes. Hasta ese momento, la mayoría de los intermediarios habían mantenido un control exclusivo sobre la información, los datos y los puntos de acceso necesarios para ofrecer servicios de inversión.
Por otro lado, estas tecnologías han propiciado la aparición de nuevos actores que desafían el modelo establecido. Por ejemplo, los robo advisors externalizaron el software de gestión de carteras para ofrecerlo directamente a los inversores particulares a costes sumamente bajos, lo que obliga al resto del sector a plantearse ofertas similares.
Para competir en la nueva dinámica del sector, los principales gestores de patrimonios están añadiendo todo un conjunto de servicios de valor añadido, desde la planificación financiera a los servicios fiscales y patrimoniales, pasando por las cuentas de ahorro especializadas y el apoyo en materia de seguros, banca y préstamos. También están utilizando el mismo conjunto de herramientas de la nube, macrodatos e inteligencia artificial (IA) para crear modelos basados en el comportamiento de sus clientes y así entender en qué momento se encuentran con el fin de que los inversores avancen más rápidamente en sus objetivos de inversión.
La nueva cadena de valor gestión de activos- gestión de patrimonio Por último, la cadena de valor gestor de activos y gestor de patrimonio está cambiando. Mientras que históricamente la mayoría de los gestores de activos eran únicamente productores que buscaban colocar sus fondos, muchos gestores se están convirtiendo cada vez más en proveedores de servicios, reuniendo una variedad de soluciones y clases de activos que pueden proporcionarse en formatos de fondos o de asesoramiento delegado y ofreciendo su propiedad intelectual en forma de carteras modelo.
Además, los gestores de activos están mejorando esas soluciones y modelos, ya sea mediante la provisión de tecnología de cara al cliente, la creación de nuevas capacidades que permitan adaptar y optimizar las carteras, o ambas cosas. Este giro hacia la personalización está añadiendo un nuevo aspecto a lo que pueden ofrecer a sus socios patrimoniales, conectando el conoci-
En el futuro, es probable que una mayor parte de lo que entre en la cartera se base en afiliaciones personales y comportamientos que hagan que un individuo se sienta coherente y recompensado por cómo se está empleando su dinero.
miento que el asesor tiene de su cliente con la habilidad del gestor de inversiones para construir y gestionar carteras de forma más específica.
Como comentábamos la era de «construyamos una solución» está bastante madura actualmente. Los participantes de nuestro estudio indicaron que hay señales de advertencia que pueden presagiar un giro en el ciclo, dando lugar a una tercera era de la gestión de inversiones y patrimonios que puede estar en el horizonte.
Hacia la siguiente etapa «vivir mejor invirtiendo»
La cartera del futuro
Si las observaciones que destacaron los participantes en la encuesta son realmente precursoras de un nuevo enfoque de la inversión y la gestión de patrimonios, podemos empezar a formular hipótesis sobre cómo puede ser esa cartera.
En lugar de ajustarse o adaptarse en torno a un modelo estándar, la cartera del futuro podría construirse específicamente dependiendo de las necesidades de un individuo, de igual modo que las soluciones actuales se construyen de acuerdo con las necesidades de una institución. Los tipos de necesidades que se tienen en cuenta al construir la cartera pueden ir más allá de una necesidad financiera e incorporar nuevos tipos de medidas de rentabilidad, como las que abordan necesidades sociales o de sostenibilidad. Es probable que una mayor parte de lo que entre en la cartera se base en afiliaciones personales y comportamientos que hagan que un individuo se sienta coherente y recompensado por cómo se está empleando su dinero.
La tokenización debería permitir incluir muchos más tipos de activos en la cartera de una persona (y de una institución). Esta categoría ya se está ofreciendo para otorgar la propiedad y crear acceso a activos culturales, como el arte, la música, el cine, el vídeo, los juegos, los contenidos, la moda y los deportes. Nuevos modelos empiezan a utilizar tokens para ofrecer la propiedad fraccionada de activos coleccionables, como recuerdos deportivos, coches clásicos, cómics, joyas y vino.
Además, cada inversión tokenizada también puede ofrecer un conjunto de derechos no financieros que pueden proporcionar beneficios, ventajas o recompensas al propietario del token. Estos pueden incluir ofertas, como el acceso a un evento especial o a una comunidad, el derecho a canjear el token por mercancía exclusiva o el derecho a comprar o utilizar servicios a precios rebajados. Esto hace que la propiedad del activo no solo resulte gratificante desde el punto de vista financiero, sino también experiencial, lo que aumenta la sensación de que alguien se siente recompensado por lo que tiene en su cartera de inversiones.
A medida que se incluyan en su cartera más tipos de activos que signifiquen algo para una persona, es probable que aumente la conexión que este siente con su cartera. En lugar de ser algo que se sitúa a un lado de la vida de una persona, se convertiría en algo que facilita su día a día. Las recompensas, ventajas y beneficios ofrecerían diversión, entretenimiento y comodidad. Es esta nueva visión la que nos ha impulsado a denominar la potencial tercera era de la gestión de inversiones y patrimonios, «vivir mejor invirtiendo».
Cuanto más complejo sea el abanico de opciones para un inversor, más dependerán de una persona de confianza que les ayude a navegar y optimizar sus oportunidades.
El papel de los gestores de inversiones y patrimonios en el mundo futuro
La visión de la cartera del futuro aúna el enfoque actual de inversión y gestión de patrimonios, la web social o Web3, los nuevos activos frontera y las estructuras tokenizadas procedentes del espacio de las criptodivisas, innovaciones que están captando la imaginación de las generaciones X, millennials, Z y alfa.
Si la hipótesis se confirma y las carteras empiezan a alinearse con el enfoque «Vivir mejor invirtiendo», el papel de un gestor de inversiones se ampliaría y se necesitarían más «pluses» para competir en el enfoque «Gestión de activos con un plus».
Los principales gestores de activos tendrían que ser capaces de encontrar —y posiblemente estructurar y emitir— nuevos tipos de ofertas de inversión en categorías que hoy se sitúan completamente fuera de su mandato de inversión. Además, habría que desarrollar nuevos tipos de algoritmos de construcción de carteras que sean capaces de analizar percepciones conductuales sobre las preferencias de los inversores y cons-
truir soluciones que sean personalmente enriquecedoras para una persona, además de resultar gratificantes en términos financieros. La experiencia de un gestor en diversificación de carteras y gestión de riesgos será fundamental en este sentido, ya que «completan» la cartera de un individuo aumentando las inversiones que tienen un atractivo personal con un conjunto más amplio de inversiones no correlacionadas. En paralelo a estos cambios, también es probable que el papel de un asesor patrimonial pase de estar centrado en el cliente en general a centrarse en el cliente específico. Como se ha comentado anteriormente, en la era del «configura y olvídate», la mayoría de los asesores pensaban exclusivamente en la cartera de inversiones de sus clientes y se posicionaban como expertos en inversiones, pero ahora piensan en la vida financiera más amplia de sus clientes para asegurarse de que se cubren necesidades de su planificación financiera, planificación fiscal y patrimonial, banca, préstamos, seguros y más. Es posible que se produzca una mayor expansión de la visión y el alcance de su función al entrar en la era del «vivir mejor invirtiendo».
En el futuro, el asesor podría convertirse en el coach vital de su cliente. Tendrían en cuenta más aspectos del recorrido de su cliente, incluidos los que conforman su red social y su identidad de capital social. Saber dónde le gusta ir de compras y comer, qué le gusta hacer para viajar y entretenerse, qué artículos desea o posee, con qué comunidades se identifica y cómo se relaciona con ellas, qué es importante para él en lo que respecta a su casa y qué actividades describen sus intereses y pasiones personales.
El reto de ofrecer tal personalización a escala ya está exigiendo que los principales gestores de patrimonios desplieguen herramientas de IA para entender los intereses financieros de los clientes actuales y potenciales. Es probable que la IA generativa se convierta en un factor de impulso aún más importante de estos esfuerzos, pero también potencialmente en un facilitador.
Los participantes en la encuesta expresaron su firme convicción de que cuanto más complejo sea el abanico de opciones para un inversor, más dependerán de una persona de confianza que les ayude a navegar y optimizar sus oportunidades.
Conclusión
Todos estos pasos ilustran cómo avanza el ritmo del cambio hacia la construcción de una nueva infraestructura en nuestro sector. Con el tiempo, a medida que vayan surgiendo nuevas opciones, es probable que se produzca un punto de inflexión en el que resulte más difícil mantener los sistemas antiguos y se acelere el ritmo del cambio.
La tokenización de la infraestructura de valores y fondos para operar con la tecnología blockchain requeriría «carteras» digitales —un nuevo tipo de software— para guardar los activos y claves digitales protegidas criptográficamente para controlar el acceso a la cartera.
La transición de la industria tradicional de valores y fondos este tipo de infraestructura la hará cada vez más interoperable con el ecosistema de criptomonedas y NFT, permitiendo que las monedas digitales, las criptomonedas estables, los valores tokenizados y las ofertas de fondos se mezclen con nuevos tipos de activos digitales.
Cuando esto ocurra, la infraestructura del sector estará preparada para apoyar un giro completo desde el actual periodo de «construyamos una solución» a una nueva era de «vivir mejor invirtiendo». Dado el ritmo del cambio, ese día podría llegar en 2030 o antes.
Abran paso a las siete magníficas
“Es probable que la cuarta revolución industrial cree más empresas de medio billón de dólares, y Estados Unidos es el lugar donde probablemente ocurra”.
Durante el pasado año hubo dos mercados bursátiles: los Siete Magníficos y el S&P 493. Los Siete Magníficos representaban tan solo el 1,4% de las empresas del índice, pero contribuyeron en un 70% a las ganancias del S&P 500 durante el año. Es comprensible que los inversores estén inquietos por la escasez de ganancias en 2023. Esta inquietud puede no estar justificada. El ascenso de los Siete Magníficos no es tan excepcional en la historia como parece a primera vista, y nosotros sostenemos que no serán solo siete. En este momento, creemos que estamos cerca del final de la tercera revolución industrial y del comienzo de la cuarta. La tercera revolución industrial comenzó con el nacimiento de la tecnología de la información moderna. Según el académico Klaus Schwab, la tercera comenzó a finales de la década de 1960 y se denomina revolución «informática» o «digital» porque fueron los avances en semiconductores, informática personal e Internet los que la impulsaron1. Estas nuevas tecnologías nos aportaron empresas como Microsoft, Intel, Google y Facebook. Las revoluciones industriales se basan en la aparición de múltiples tecnologías de
utilidad al mismo tiempo. La tercera revolución industrial se inició con los semiconductores, Internet y, de forma algo separada pero simultánea, la biotecnología. La cuarta revolución industrial, que acaba de empezar, se basará probablemente en los logros de la tercera, pero incluirá nuevas tecnologías de uso general como la inteligencia artificial (IA), la genómica y la robótica. Las nuevas tecnologías de uso general aumentan el valor de las anteriores al poner en funcionamiento los enormes depósitos de datos que ahora se pueden utilizar con facilidad y eficacia.
La rápida evolución de la composición de las empresas más grandes del mercado estadounidense, tomando como referencia el S&P 500, demuestra nuestra posición en el arco de varias décadas. Para demostrarlo, identificamos las 10 mayores empresas del S&P 500, medidas por capitalización bursátil a final de año, de cada década de las últimas cinco, empezando por 1978. Elegimos las décadas terminadas en ocho, en homenaje al año de fundación de Intel, 1968, que fue posiblemente el inicio de la tercera revolución industrial. El gráfico 1 muestra estas empre-
La cuarta revolución industrial, que acaba de empezar, se basará probablemente en los logros de la tercera, pero incluirá nuevas tecnologías de uso general como la inteligencia artificial (IA), la genómica y la robótica.
1. Fuente: Schwab, K.The Fourth Industrial Revolution.3 de enero de 2017.
En los últimos 50 años, hemos pasado de empresas fundadas durante la segunda revolución industrial a empresas más recientes fundadas durante la tercera revolución industrial
Gráfico 1: Las empresas resaltadas en color verde azulado se fundaron durante la tercera revolución industrial
Nombre de la empresa ı Capitalización bursátil en miles de millones de dólares ı Año de fundación
IBM 44 1911
AT&T
1885
Exxon Mobil 22 1882
General Motors 15 1908
General Electric 11 1892
Eastman Kodak 9 1888
Amoco 8 1910
Schlumberger 8 1826
Chevron 8 1879
3M 7 1902
IBM 72 1911
Exxon
sas en incrementos de 10 años, incluyendo el año más reciente junto con la fecha de fundación de cada empresa y su edad en ese momento. Las empresas fundadas durante la tercera revolución industrial (es decir, después de 1968) aparecen resaltadas en color verde azulado.
En este cuadro, la composición cambiante de las 10 primeras empresas refleja claramente la transición entre revoluciones industriales. Específicamente, muestra que en los últimos 50 años las empresas que se beneficiaron de las tecnologías de uso
general de la segunda revolución industrial fueron sustituidas por las fundadas en la tercera revolución industrial.
Las 10 primeras en 1978 y 1988 son legados directos de la segunda revolución industrial, que tuvo lugar en el siglo XIX y principios del XX. Empresas como AT&T, Exxon Mobil, General Motors y Eastman Kodak son sinónimo de las tecnologías de uso general sobre las que se construyeron, en este caso el telégrafo y las telecomunicaciones, el motor de combustible y la fotografía, respectivamente. En general, se cree
que la segunda revolución industrial abarcó de 1880 a 1920. Noten que, en 1988, cada una de las empresas fue fundadas durante la segunda revolución industrial. Esto sucedió más de 100 años después de su inicio y casi 70 años después de su final. Además, ni una sola empresa de las 10 primeras tenía menos de 50 años.
Los 10 primeros puestos en 1998, 2008 y 2018 indican que el statu quo está cambiando, impulsado por la tercera y cuarta revoluciones.
En 2023, los 10 primeros puestos reflejarán un mundo ampliamente alterado. Las empresas dominantes son las construidas sobre las tecnologías de uso general de la última revolución, y son, como es lógico, los Siete Magníficos, además de United Healthcare, Eli Lilly y Berkshire Hathaway. De las 10, ocho empresas se fundaron durante la tercera revolución industrial y tienen menos de 50 años. Y el promedio de edad de estas jóvenes ocho es de 33 años, y su valor total es de 12,4 billones de dólares, es decir el 31% del S&P 500.2
Que estas empresas sean tan jóvenes y tan grandes confirma nuestra intuición de que estamos en medio de una nueva revolución.
De hecho, el ascenso de los Siete Magníficos no nos sorprende demasiado porque es lo que Carlota Pérez, una destacada académica que ha estudiado las revoluciones industriales y ha escrito uno de los libros más importantes sobre el tema, Technological Revolutions and Financial Capital, podría haber predicho. 3 En su
modelo, las revoluciones económicas comienzan con nuevos disruptores (normalmente pequeñas empresas jóvenes) que introducen en el mundo innovaciones, generalmente tecnologías de uso general, aunque ella no las llama así. Una vez que los inversores captan el poder de la innovación, los dólares empiezan a perseguir a estas empresas más pequeñas, reduciendo de forma efectiva su coste de capital en relación con las más antiguas. Con el viento a favor, estas empresas emergentes crecen rápidamente y dominan más que las tradicionales, convirtiéndose en monopolios. Hasta que el ciclo comienza nuevamente. Así funciona la «destrucción creativa» del capitalismo.
Quizás el académico Hendrik Bessembinder también lo habría pronosticado. Descubrió que el 4% de las empresas que cotizan en bolsa con mejores resultados son las responsables de todas las ganancias del mercado bursátil de Estados Unidos desde 1926.4 Y es cierto que los Siete Magníficos son las empresas con más éxito en la actualidad y se prevee que sus beneficios continúen aumentando frente a un descenso del resto de compañías del S&P500.
Creemos que el auge de los Siete Magníficos es otro indicador de que estamos atravesando un periodo de cambio económico masivo. No estamos a final de ese cambio, sino más bien, en el medio. Actualmente, podemos ver que la tercera revolución industrial está creando las tecnologías fundamentales de uso general que ayudarán con la cuarta
Que estas empresas sean tan jóvenes y tan grandes confirma nuestra intuición de que estamos en medio de una nueva revolución.
2. Fuente: Bloomberg. A 31 de diciembre de 2023.
3. Fuente: Perez, Carlota.Technological Revolutions and Financial Capital.2002.
4. Fuente: Bessembinder, H. “Do Stocks Outperform Treasury Bills?”Journal of Financial Economics.3 de junio de 2018.
INFORMACIÓN IMPORTANTE
Este material sólo pretende ser de interés general y no debe interpretarse como un asesoramiento de inversión individual o una recomendación o solicitud para comprar, vender o mantener cualquier valor o adoptar cualquier estrategia de inversión. Tampoco constituye asesoramiento jurídico o fiscal. Este material no puede ser reproducido, distribuido o publicado sin el permiso previo por escrito de Franklin Templeton.
Los puntos de vista expresados son los del gestor de inversiones y los comentarios, opiniones y análisis se presentan en la fecha de publicación y pueden cambiar sin previo aviso. Las hipótesis subyacentes y estas opiniones están sujetas a cambios en función de las condiciones del mercado y de otro tipo, y pueden diferir de las de otros gestores de carteras o de las de la empresa en su conjunto. La información proporcionada en este material no pretende ser un análisis completo de todos los hechos materiales relativos a cualquier país, región o mercado. No existe ninguna garantía de que se cumpla ninguna predicción, proyección o previsión sobre la economía, el mercado bursátil, el mercado de renta fija o las tendencias económicas de los mercados. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de las mismas pueden bajar o subir y es posible que no recupere el importe total invertido. Las rentabilidades pasadas no son necesariamente indicativas ni garantía de rentabilidades futuras. Todas las inversiones implican riesgos, incluida la posible pérdida del capital.
Cualquier investigación y análisis contenido en este material ha sido obtenido por Franklin Templeton para sus propios fines y puede ser utilizado en esa conexión y, como tal, se le proporciona a usted incidentalmente. Es posible que en la preparación de este material se hayan utilizado datos de fuentes de terceros, y Franklin Templeton (“FT”) no los ha verificado, validado o auditado de forma independiente. Aunque la información se ha obtenido de fuentes que Franklin Templeton considera fiables, no puede garantizarse su exactitud y dicha información puede estar incompleta o condensada y estar sujeta a cambios en cualquier momento sin previo aviso. La mención de valores concretos no debe constituir ni interpretarse como una recomendación de compra, tenencia o venta de valores, y la información facilitada en relación con dichos valores concretos (en su caso) no constituye una base suficiente para tomar una decisión de inversión. FT no acepta responsabilidad alguna por cualquier pérdida derivada del uso de esta información y la confianza depositada en los comentarios, opiniones y análisis del material queda a la entera discreción del usuario.
Los productos, servicios e información pueden no estar disponibles en todas las jurisdicciones y son ofrecidos fuera de EE.UU. por otras filiales de FT y/o sus distribuidores según lo permitan las leyes y normativas locales. Consulte a su propio profesional financiero o contacto institucional de Franklin Templeton para obtener más información sobre la disponibilidad de productos y servicios en su jurisdicción.
Emitido en Europa por: Franklin Templeton International Services S.à r.l. - Supervisado por la Commission de Surveillance du Secteur Financier - 8A, rue Albert Borschette, L-1246 Luxemburgo. Tel: +352-46 66 67-1 Fax: +352-46 66 76.
Visite www.franklinresources.com para acceder al sitio web local de Franklin Templeton.
Copyright © 2024 Franklin Templeton. Todos los derechos reservados.