Esa tarde Oli no podía armar un rompecabezas. Por más que intentaba, las piezas parecían no querer encajar. Fue entonces cuando escuchó un sonido extraño. Con un poco de miedo, porque ¿quién no tiene miedo ante algo que lo sorprende de repente? Oli decidió ir a la aventura y resolver el misterio. ¿Qué sonido era ese? ¿De dónde venía? Era una voz, ¿qué decía? Oli la siguió.
Esta historia nos habla de nuestra «voz» interior, y de cómo, si la escuchamos, puede convertirse en una buena amiga.
Edad sugerida: 7 a 10 años.