PUBLICACIONES BIOÉTICAS DE FUNDACIÓN JAIME ROCA
SERIE ENTREVISTAS
ENTREVISTA AL
DR. IGNACIO MASTROLEO
El siguiente es un diálogo con Ignacio Mastroleo, quien obtuviera el Premio Bioética 2011 Fundación Dr. Jaime Roca por su trabajo “Justificación de la obligación de continuidad de tratamiento beneficioso para los sujetos de investigación”. “Análisis crítico del modelo bienestarista ético de Alan Wertheimer”, en el que realiza una revisión crítica de la justificación bienestarista ética de la obligación de continuidad de tratamiento beneficioso, desarrollada por Alan Wertheimer en su libro Repensar la ética de la investigación clínica: la ampliación de la lente (2010). Este autor profundiza los conceptos de reciprocidad desde la mirada bioética en la investigación clínica, en especial sobre la continuidad del tratamiento de los sujetos investigados una vez finalizada la investigación.
¿CUÁLES SON LAS DIFICULTADES DE UNA APLICACIÓN PRÁCTICA DE LAS CONCLUSIONES DE SU TRABAJO EN LA TAREA COTIDIANA DE LOS DISTINTOS PARTICIPANTES EN TODO PROTOCOLO DE INVESTIGACIÓN? Mi trabajo discute la justificación ética de las obligaciones morales de investigadores y patrocinadores con respecto a la obligación pos investigación de proporcionar un medicamento en estudio, u otra atención de la salud apropiada para los participantes de un estudio de investigación. Un problema que tiene mi trabajo es el nivel teórico del mismo, ya que su público no era un comité de ética sino un grupo de académicos. Para bajar mi trabajo a la práctica cotidiana y hacerlo más accesible al público, traduje y publiqué las guías del Reino Unido sobre “Atención después de la investigación” y escribí un comentario crítico a dichas guías comparando las regulaciones vigentes en el Reino Unido y Argentina. Ambos artículos se encuentran publicados con acceso abierto en los siguientes links:
Por Eduardo Darío Beccar* y Eduardo Piluso*
¿CUÁL HA SIDO SU FORMACIÓN Y CÓMO HA INFLUIDO EN SU INTERÉS POR LA BIOÉTICA? Cuando era estudiante de la carrera de filosofía, tuve la suerte de trabajar con dos excelentes profesores y doctores en filosofía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Eduardo Barrio* y Florencia Luna*. Eduardo me enseñó que ser investigador en filosofía era un trabajo, y me trasmitió los conocimientos básicos que cualquier investigador de filosofía tiene que tener: cómo hacer una presentación en un congreso, cómo redactar un artículo, cómo presentarse para una beca. Florencia fue y es mi modelo de investigador en filosofía aplicada y bioética. Yo trabajaba en los grupos de investigación de Florencia y Eduardo. Eduardo trabajaba en lógica y filosofía del lenguaje. Y Florencia en bioética y ética de la investigación. Desde un punto de vista académico, ambos eran los mejores directores que un estudiante de filosofía podía querer, algo que no me ayudaba mucho a decidir. Pero cuando pensé que debería escribir durante 5 años sobre un tema, me decidí por la bioética. Recuerdo que me angustiaba escribir sobre lógica y filosofía del lenguaje, porque no tenía con quien discutir y dudaba acerca de si lo que escribía estaba bien. La bioética, al ser un campo interdisciplinario de problemas, abunda en personas con distintos intereses y perspectivas. Sigo dudando si lo que escribo está bien, pero siempre hay mucho diálogo y discusión.
• Neema Sofaer, Penny Lewis & Hugh Davies (trad. Ignacio Mastroleo) (2012). Atención después de la investigación: un marco para los comités de ética de investigación del National Health Service (NHS) (borrador versión 8.0) http://philpapers.org/rec/SOFADD • Ignacio Mastroleo (2012). Guías para los comités de ética de investigación del Reino Unido sobre atención de la salud después de la investigación: un comentario crítico sobre la traducción al español del borrador versión 8.0. http://philpapers.org/rec/MASGPL Creo que este material puede servir a los miembros de comités de ética e investigadores que estén buscando cumplir con las obligaciones posinvestigación. No les da una respuesta, pero presenta una serie de razones que pueden ser útiles tener en cuenta al analizar un caso particular y deliberar sobre las obligaciones posinvestigación. En la práctica, ningún trabajo ni guías reemplazan la deliberación ética de los investigadores que diseñan o aceptan llevarla adelante una investigación, ni de los miembros del comité que evalúan un estudio particular. Lo que nos dicen las guías éticas, hoy por hoy, es que existen buenas razones para proveer el acceso a un medicamento en estudio que resultó ser beneficioso para los participantes u otra atención de la salud
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Ahora bien, la reciprocidad no sólo trata sobre individuos. También incluye grupos: amigos, familias, pequeñas comunidades, estados e incluso la humanidad entera o todos los seres del universo que sean capaces de “responder con la misma moneda”. Por ejemplo, ayudamos a los amigos de nuestros amigos sin conocerlos demasiado, sólo porque sabemos que se han portado bien con nuestros amigos. O cuando recibimos beneficios de la sociedad en la que nacemos, como la educación, la seguridad y la salud, nuestra respuesta apropiada sería responder con la misma moneda, es decir, de manera positiva cuando nos toca nuestro turno de colaborar a los sistemas de seguridad, salud, educación, etc. La sociedad argentina financió mi carrera de doctor en filosofía mediante el CONICET. Una forma que tengo de responder “con la misma moneda” es dar clases en la Universidad de Buenos Aires u otra universidad pública o ser miembro en un comité de ética. Acaso haber recibido un beneficio especial, como lo es la educación universitaria, genere obligaciones éticas especiales, relacionadas con ese beneficio. O tal vez no, y esa es la forma más eficiente de descargar sus obligaciones morales hacia la sociedad. En todo caso, este es el último punto que me interesa rescatar de la reciprocidad, su relación con las obligaciones éticas o morales.
aceptados de manera voluntaria. Mi intuición y la de otros autores es que esta forma de caracterizar la relación de reciprocidad es sólo parcial, y sería apropiada sólo en algunos contextos, como cuando uno tiene que contratar un servicio (a un plomero o a un pintor) o bien cuando uno tiene que comprar libros usados.
¿A QUÉ LLAMA WERTHEIMER “RECIPROCIDAD” Y QUÉ SIGNIFICADO TIENE AGREGARLE “RECIPROCIDAD DE MERCADO?
¿HAY OTRAS INTERPRETACIONES DEL CONCEPTO DE RECIPROCIDAD?
Wertheimer, junto con otros autores, cree que se pueden pensar las obligaciones de investigadores y patrocinadores de un estudio de investigación desde el marco de las obligaciones éticas o morales (uso los términos ética y moral como sinónimos). Y que un principio que sirve para justificar las obligaciones éticas hacia los sujetos de investigación sería el principio de reciprocidad (al menos la parte relativa a los bienes de ese principio). Así, según Wertheimer, si los investigadores y patrocinadores se benefician por el uso de los sujetos de investigación, entonces ellos tienen una obligación ética de “responder con la misma moneda”, es decir, beneficia a los sujetos de investigación a cambio de manera apropiada. El problema surge en cómo medir los beneficios apropiados. Llamé “reciprocidad de mercado” a la posición de Wertheimer porque sólo tiene en cuenta las transacciones entre individuos. Y sólo tiene en cuenta los beneficios
No hay mucho escrito sobre este tema. Pero existen otros autores que distinguen entre varios conceptos o tipos de reciprocidad. La reciprocidad de mercado sería un tipo, pero existirían otros tipos de reciprocidad en diferentes contextos prácticos. Por ejemplo, cuando uno sale de campamento con amigos, la reciprocidad apropiada sería según Gerald Cohen la “reciprocidad comunitaria”, donde todos los campistas aportamos en la medida de lo que tenemos y podemos y nos beneficiamos de lo que los demás aportan al camping. Eso sí, la reciprocidad comunitaria no significa ser un tonto que trabaja mientras los demás toman sol o van a la playa. Una persona que pretende aprovecharse o no está dispuesta a hacer su parte, queda fuera de la comunidad o se la trata de manera apropiada en tanto que no colabora con la comunidad. Cohen trata de extender este tipo de reciprocidad para justificar las obligaciones que tendríamos en una sociedad. No obstante, otros autores (entre los que me incluyo) consideran que es demasiado exigente pedir que todos nos tratemos como
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amigos en un camping en una sociedad. De aquí surgiría un tercer concepto de reciprocidad que llamo, “reciprocidad democrática”. Este tipo de reciprocidad reconoce que no podemos tratarnos como amigos entre miembros de sociedades tan grandes como un país o incluso como miembros de la sociedad global. Pero lo que sí podemos, es tratar de que nuestras sociedades, mediante sus instituciones, leyes y organismos que las administran, cumplan con ciertos principios morales o “derechos humanos” esenciales. La reciprocidad democrática vería a los sujetos de investigación como ciudadanos de una sociedad democrática. Y la exigencia de la reciprocidad democrática es que las instituciones de una sociedad democrática, deberían cumplir con los derechos humanos de los ciudadanos en cada transacción que se realice. Un problema de la interpretación que da Wertheimer de la reciprocidad, al usar como modelo las transacciones de mercado, es que limita el alcance de los beneficios tenidos en cuenta a los beneficios consentidos. Aunque yo no consentí a que realizaran una investigación sobre antirretrovirales de VIH/SIDA, me beneficio por todas las personas que participaron, ya que ahora cuento con esos medicamentos probados y seguros. Para mí y para mi familia. Ello me obligaría éticamente a responder por dicho beneficio de alguna manera apropiada en el futuro. Y si no lo hago, podría estar beneficiándome de manera injusta de la colaboración de los sujetos de investigación que participaron en el pasado en todos los ensayos clínicos que llevaron a los medicamentos que usamos hoy en día. Esto muestra como la reciprocidad democrática no sólo toma en cuenta los beneficios consentidos sino también los no consentidos. Y además, que para calcular que es una respuesta apropiada, no sólo tiene en cuenta una transacción puntual entre individuos, sino también las transacciones pasadas y futuras en el marco de una sociedad democrática. Por supuesto, esto no es algo que haya inventado yo, sino me basé en John Rawls, uno de los filósofos políticos más importantes del siglo XX. Lo que hice fue aplicar esta concepción a la ética de la investigación, cosa que Rawls nunca había hecho. Y que Wertheimer decía que no se podía hacer.
investigadores e investigadoras del Reino Unido y Holanda para tratar de abordar el problema desde una perspectiva más cercana a la práctica, con herramientas de la sociología, la antropología, etc. También estoy trabajando en el Programa de Bioética de FLACSO como investigador de posgrado del CONICET sobre problemas fundamentales de justificación de las obligaciones éticas de los investigadores y patrocinadores. Mi objetivo es extender el modelo de la reciprocidad democrática a otras obligaciones distintas de la obligación de continuidad de tratamiento beneficioso.
¿CUÁLES SON SUS OBJETIVOS ACTUALES Y SUS PROYECTOS EN EL ÁREA DE LA BIOÉTICA? En relación con las obligaciones posinvestigación, estoy trabajando con un grupo interdisciplinario de -4-
¿CUÁLES SON LOS MAYORES OBSTÁCULOS A SUPERAR PARA LA APLICACIÓN PRÁCTICA DE LA BIOÉTICA, TANTO CLÍNICA COMO DE LA INVESTIGACIÓN? Creo que no existe “la Bioética”, con mayúscula. Mi opinión es que lo que hoy llamamos bioética es un campo problemas. Y tratamos de estudiarlos y resolverlos con las herramientas que nos dan distintas disciplinas: la medicina, la biología, la ética, la filosofía política, la economía, la sociología, la historia, etc. Y desde nuestra propia experiencia: género, edad, clase social. No hay una gran teoría llamada bioética que tengamos que
aplicar a la práctica. Creo que sería mejor mirar las cosas al revés. Como seres humanos que vivimos en sociedad, actuamos y modificamos nuestro ambiente y el de las demás personas. Cuando logramos superar el momento de la mera supervivencia, nos empezamos a preguntar si eso que estamos haciendo está bien o mal, y porqué. En este segundo sentido, la bioética sería un intento de ver si eso que hacemos daña a alguien de manera indebida o no, lo estigmatiza, le falta el respeto, lo explota. O si las leyes que tenemos prohíben cosas que no deberían prohibir y limitan nuestra libertad de manera contraproducente.
Entrevistadores Eduardo Darío Beccar. Médico. Miembro del Comité de Bioética de Fundación Jaime Roca. Eduardo Piluso. Médico. Miembro del Comité de Bioética de Fundación Jaime Roca. Personas citadas en el trabajo Eduardo Barrio Profesor de Lógica en UBA e investigador de CONICET. Director de un grupo de investigación en colaboración con la Universidad de Oxford. Director de la colección "Enciclopedia Lógica" de EUDEBA y miembro fundador del Grupo de Acción Filosófica. Florencia Luna Dra. En Filosofía. Investigadora Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Docente de la Universidad de Buenos Aires y coordinadora del Área de Bioética de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) Eleonora Cresto Licenciada en Filosofía por la UBA, y Doctora en filosofía por Columbia University. Investigadora del CONICET. -5-
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