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SERIE ENTREVISTAS - ENTREVISTA AL DR. MARCELO GORGA

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PUBLICACIONES BIOÉTICAS DE FUNDACIÓN JAIME ROCA

SERIE ENTREVISTAS

ENTREVISTA AL

DR. MARCELO GORGA


El siguiente es un diálogo con el Dr. Marcelo Gorga, quien obtuvo el Premio Bioética 2013 Fundación Dr. Jaime Roca por su trabajo “Implicancias bio y neuroéticas de una comprensión naturalista de la libertad” “Las condiciones biológicas necesarias para la libertad en el ser humano”, en el que se propone “explorar y pensar de qué manera la propia biología del ser humano posibilita la existencia de conductas libres”. Por Eduardo Darío Beccar* y Eduardo Piluso*

¿CUÁL HA SIDO SU FORMACIÓN Y CÓMO HA INFLUIDO EN SU INTERÉS POR LA BIOÉTICA? Mi formación inicial ha sido como médico, en la Universidad de Buenos Aires. Una vez recibido hice la residencia de Pediatría en el Htal de Niños Pedro de Elizalde (la ex Casa Cuna) y posteriormente la jefatura de residentes. Luego continué mi formación en la residencia post- básica de Neurología Infantil en el Htal. Garrahan. Dado el interés que siempre tuve por las humanidades (debo reconocer aquí la influencia de mi paso durante la adolescencia por el Nacional de Buenos Aires donde hice mi escuela secundaria), me acerqué a la Filosofía por lo cual decidí hacer la licenciatura en la Universidad Nacional de San Martín. Creo que el acercamiento a la bioética se ha dado como resultado de una confluencia natural entre mis intereses en las humanidades y la problemática observada en el terreno de la Pediatría y la Neurología Infantil donde es muy común que los conflictos que surgen en relación al ser humano y su estado de salud no puedan ser compensados exclusivamente de la mano de un conocimiento científico que se pretenda aislado de la condición humana. Pienso que este abordaje insuficiente, que es el que predominantemente se aprende en la formación médica de grado y posgrado, requiere de una perspectiva más abarcadora del paciente en tanto persona. En este punto es donde creo que la bioética viene a dar una mano importante al momento de pensar qué hacer.

alguna manera puedan ayudarnos a comprender la naturaleza íntima de las alteraciones que viven nuestros pacientes. En el caso de la Neurología, estos marcadores pueden indicarnos una susceptibilidad que la persona tiene para manifestar por ejemplo, determinado tipo de conductas, que a su vez podrían ser normales o patológicas. Pensemos, por ejemplo, en el uso e investigación en el terreno de los tests de susceptibilidad genética, neuroimágenes, tests neuropsicológicos, etc. Esta forma reduccionista de pensar la conducta humana puede dar lugar a una de las tantas formas de pensar el determinismo en relación a la vida del ser humano, un determinismo en este caso de índole biológico. Si la biotecnología nos brinda hoy la posibilidad de conocer este trasfondo biológico de la conducta, será razonable entonces sostener que la información a la que accedamos acerca de la naturaleza biológica de las personas podrá guardar algún tipo de relación con la posibilidad real que estas personas puedan tener de adoptar conductas libres, ya que su libertad en parte estará circunscripta dentro de ciertos límites que la propia biología establecerá. Con esto quiero resaltar que, si bien es necesario, ya no alcanza con pensar la libertad exclusivamente como el resultado de condiciones sociales favorables o desfavorables. El tomar en cuenta este punto puede hacernos revér en tanto médicos, cuáles podrán ser las consecuencias profundas que ciertos desarrollos científicos podrán llegar a tener sobre las vidas de las personas e inclusive los resguardos a tomar en cuenta al momento de difundir cierto tipo de información científica. Esta mezcla personal de experiencia en el terreno de la medicina, más la exploración de ciertos datos acerca de los nuevos conocimientos sobre el cerebro y su naturaleza, sumado a un interés personal por descubrir las implicancias éticas que la práctica médica y el desarrollo del conocimiento científico (y más específicamente neurocientífico) pueden tener en la vida de las personas en tanto seres esencialmente libres, fue lo que me motivó a elegir el tema que finalmente desarrollé.

¿CÓMO ELIGIÓ EL TEMA DEL TRABAJO? En Neurología en particular y más en general en toda la Medicina, vivimos una época de gran interés por descubrir cuáles son los marcadores biológicos que de -2-


¿CÓMO DECIDIÓ SU PARTICIPACIÓN EN LA CONVOCATORIA DE FJR?

UD. SEÑALA UNA “RELACIÓN ERRÓNEA ENTRE DETERMINISMO E INEVITABILIDAD”. ¿CUÁL ES?

En primer lugar, dada la carencia de convocatorias similares en nuestro medio, me pareció importante participar de la misma más allá de la posibilidad de obtener algún premio, ya que me pareció necesario favorecer, al menos a través de la participación, la existencia de este tipo de instancias. Por otro lado me resultó desafiante y enriquecedor para mi propio aprendizaje el hecho de poder presentar un trabajo que fuera evaluado por quienes hoy en día son referentes muy importantes dentro del terreno de la bioética en nuestro país en sus distintas vertientes. Por último me pareció una buena oportunidad de difundir una investigación perteneciente a un campo del conocimiento muy joven como es el de la Neuroética más allá de los aciertos o errores que pudiera presentar mi trabajo.

Esta relación errónea en realidad es señalada por el mismo Dennett. Él menciona que si el determinismo es verdadero entonces todas las tendencias que inauguran nuestros genes o nuestras realidades sociales se convierten en permanentes. Sin embargo, Dennett se encarga de señalar que el hecho de ser los seres humanos, entes con un futuro abierto o cerrado, no dependerá estrictamente del determinismo; ya que no hay paradoja alguna en el hecho de que ciertos fenómenos (por ejemplo, la conducta de las personas) están predeterminados para ser alterables, caóticos e impredecibles. Es decir, si nos ponemos como punto de referencia a nosotros mismos en tanto seres humanos, esta realidad señalada por Dennett permitiría que nos veamos como seres atravesados por causas que efectivamente nos determinan pero para ser susceptibles a las alteraciones y al cambio. En otras palabras, en el contexto del determinismo, esa susceptibilidad a la alteración y el cambio propia de los seres humanos, sería la tendencia permanente que menciona Dennett ¿Dónde quedaría entonces en este contexto, ese único futuro posible del que hablan ciertos deterministas? Detengámonos un segundo más en este punto y pensemos las consecuencias que esta idea presentada por Dennett puede tener al momento de pensar en las condiciones materiales (biológicas) necesarias para la existencia de conductas libres en el ser humano. ¿Cómo debe ser entonces nuestra biología y más precisamente nuestra biología cerebral para que al tiempo que determina nuestra conducta (un producto emergente del cerebro) permita en ella la existencia del cambio y las alteraciones? Uno de los desafíos planteados sería entonces una redefinición de nuestra propia naturaleza biológica humana con fuertes implicancias desde el punto de vista ético. Con un único futuro posible es muy difícil pensar en la posibilidad de una verdadera libertad, sin embargo, si hay más de un futuro posible, la situación ya es otra.

¿QUÉ PODEMOS ENTENDER POR DETERMINISMO? Para darles una respuesta voy a mencionar una de las definiciones tomadas en cuenta por el filósofo norteamericano Daniel Dennett, del cual he tomado varias de las ideas que han servido como base para el desarrollo de mi trabajo. Dennett menciona que es común el pensamiento que sostiene que si el determinismo es verdadero, entonces todo cuanto ocurre es el resultado inevitable del conjunto de las causas que operan en cada momento. Es decir que si sospechamos que las causas que operan para que una conducta sea de tal o cual manera son de índole genética, esas causas determinarán que inevitablemente aparezca dicha conducta, siempre que dichas causas aparezcan. El paleontólogo Stephen Jay Gould sostiene que los deterministas genéticos creen que si estamos programados para ser lo que somos, entonces no podemos luchar contra dichos caracteres; como máximo podemos canalizarlos de un modo u otro, pero no podemos cambiarlos ni por nuestra voluntad, ni por nuestra educación, ni por nuestra cultura. Aquí podemos apreciar nuevamente como se repite esta idea de la inevitabilidad. De la misma manera podríamos tentar una definición de determinismo pero desde una perspectiva social (en este caso nos ubicaríamos en la perspectiva del determinismo social).

¿AQUÍ ES DONDE ENTRA EL NEUROCONSTRUCTIVISMO? ¿CÓMO PODEMOS ENTENDER ESA “PROPUESTA CIENTÍFICA”, TAL COMO UD. LA DENOMINA? ¿QUÉ ES EL NEUROCONSTRUCTIVISMO? Sin lugar a dudas el neuroconstructivismo viene a complementar desde la Neurociencia parte de las ideas que desde la Filosofía plantea Dennett. Es decir, el

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neuroconstructivismo aporta el marco conceptual a partir del cual rastrear las evidencias científicas que nos muestren de qué manera el cerebro va modificando sus patrones de activación de redes neuronales (me refiero a interconexiones precisas que se establecen entre las neuronas para el procesamiento de información específica) a partir de eventos que se dan a distintos niveles: moleculares, neurales, corporales y sociales. Un ejemplo de cómo se interrelacionan estos distintos niveles puede observarse cuando afirmamos que heredamos nuestros genes (es decir, el genotipo) pero no así el fenotipo, que es la manifestación final de los rasgos de un individuo (características corporales, conductuales, etc.). Los fenotipos no se transmiten de generación en generación codificados en el material genético, sino que se construyen nuevamente en cada nueva generación a través de interacciones organismo -ambiente durante el desarrollo. En otras palabras, el fenotipo en tanto expresión de los genes, será el resultado de programas moleculares fijos e innatos (de los cuales forman parte los genes) y de procesos que son el resultado de la interacción dinámica de esos genes y sus productos (neuronas, cerebro, cuerpo, etc.) e inclusive factores medioambientales. Es así como, gracias a una propuesta teórico-metodológica como el neuroconstructivismo, podemos hablar de una naturaleza biológica humana susceptible al cambio. Sin embargo, tomemos en cuenta que ese cambio no es infinito, sino que el nivel de cambio (la plasticidad cerebral por ejemplo) se da dentro de ciertos límites, siendo esos límites propios de cada especie. Obviamente, en el caso del ser humano esos límites son significativamente menos estrechos que los observados en otras especies. La conducta se presenta entonces como una propiedad emergente de estos procesos neurales, que en tanto fenómenos complejos dependen de la interacción de

múltiples variables que intervienen momento a momento. En otras palabras, a través de la perspectiva neuroconstructivista podemos poner de relieve que la propia estructura biológica del ser humano es la que contribuye en parte a que nuestro futuro no sea inevitable y no esté absolutamente fijado de antemano.

LEYENDO SU TRABAJO ENTENDEMOS QUE LA RELACIÓN ENTRE ESTAS MIRADAS NEUROCIENTÍFICAS Y LA BIOÉTICA DAN LUGAR A LA “NEUROÉTICA”. ¿PODRÍA DEFINIRNOS ESTA NUEVA DISCIPLINA? No sé si en estos momentos la Neuroética reúne las condiciones epistemológicas como para ser considerada una disciplina. Pensemos que recién se comienza a hablar de Neuroética en la literatura a partir del año 2002. Sin embargo, haciendo la salvedad de este punto podemos hablar de un nuevo campo del conocimiento en el cual se estudian las implicancias éticas, legales, sociales y políticas que tienen los nuevos conocimientos acerca del cerebro. Estas implicancias se reflejarán entonces en la práctica médica, las interpretaciones legales y las políticas en salud y sociales.

¿ES ASÍ COMO ENTRAMOS A CONSIDERAR LA POSIBILIDAD BIOLÓGICA PARA LA EXISTENCIA DE LA LIBERTAD EN EL SER HUMANO?

Los nuevos conocimientos acerca del cerebro nos ponen frente a la necesidad de repensar lo que somos. A su vez promueve la pregunta acerca de las implicancias que los mismos tienen para el ser humano en tanto ser con una moral y una pertenencia a una comunidad.

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ANTE LA VISIÓN DUALISTA (CUERPO/ALMA O CUERPO/ESPÍRITU) APARECE LA CONCEPCIÓN UNICISTA: UN CEREBRO, ÓRGANO BIOLÓGICO INTEGRANTE DEL CUERPO DONDE SUCEDEN O PARECEN SUCEDER LAS ELECCIONES. ¿ES ASÍ?

En la consideración de esta moral, la libertad se presenta como un valor identificatorio de la esencia del ser humano. Si podemos ver estas relaciones ya no nos alcanzará con las respuestas que nos den acerca del cerebro en forma exclusiva la Ciencia en general o la Neurociencia en particular. La Neuroética entonces, debería servir para ayudarnos a armar este marco más amplio dentro del cual se despliegan las cuestiones acerca del cerebro y las personas.

¿LA LIBERTAD DEL SER HUMANO, SU CAPACIDAD DE ELEGIR, SU “LIBRE ALBEDRÍO” IMPLICA EL CONCEPTO DE RESPONSABILIDAD? Parte de la respuesta podría darse a través de una pregunta: ¿podríamos hablar de responsabilidad en nuestros actos si en realidad no fuéramos esencialmente libres? La importancia que tiene el punto de la libertad para la Neuroética se basa en que es una condición necesaria para ser personalmente responsables, y la responsabilidad personal es una noción a cuyo alrededor están construidas todas las sociedades. Por otro lado, retomando el tema del determinismo, que un tipo de contexto determine en parte que un niño tenga, por ejemplo, un desarrollo con determinados déficits dice poco o nada acerca de las circunstancias que llevan a que ese niño esté presente en el momento y el lugar en los cuales ese contexto actúa. En este punto entra a tallar la responsabilidad de las personas que conforman el contexto social en el cual un niño se desarrolla. Para ejemplificar este punto tomemos el caso de la fenilcetonuria. Este es un ejemplo llamativo de cómo interactúan los genes y el ambiente. Esta enfermedad causa un grave trastorno de la función cognitiva. Sin embargo, el retraso mental se puede evitar por completo restringiendo el aporte de proteínas, reduciendo así la fenilalanina de la dieta. En consecuencia, que un niño presente la alteración genética causante de la fenilcetonuria no es al día de hoy responsabilidad de nadie, sin embargo, habiendo un tratamiento creado por el ser humano para dicha enfermedad, la inevitabilidad de su manifestación no estará dada por la genética sino porque la comunidad en la que viva dicho niño no cree los mecanismos necesarios para un diagnóstico y un tratamiento tempranos. Por lo tanto, el determinismo no puede ser una excusa para liberarnos de responsabilidades (que somos libres de adoptar o no) tomando como fundamento un supuesto futuro inevitable y fijo.

En nuestro trabajo hemos adoptado la óptica según la cual, los hechos psíquicos y los físicos no pertenecen a conjuntos de hechos sobre cosas diferentes. Una cosa es un objeto concreto o material (el cerebro por ejemplo) y el otra el estado de una cosa en un tiempo dado, determinado por la totalidad de las propiedades de esa cosa en un cierto tiempo. En nuestro caso entonces, el cerebro (en tanto objeto material) podría adoptar distintos estados en tanto conjunto de propiedades emergentes en un tiempo dado. Los hechos psíquicos y los físicos podrían ser parte de las propiedades emergentes que constituyen el estado de esa cosa compleja llamada cerebro. En otras palabras, nuestras conductas son una propiedad emergente de una cosa compleja llamada cerebro. Por lo tanto, no dependemos en nuestros actos de un cerebro en tanto algo distinto a nosotros mismos, pues somos una propiedad emergente de éste. Las elecciones que hacemos a diario no son otra cosa que la emergencia de un proceso que se pone en marcha necesariamente a nivel de nuestras redes neuronales.

COMO USTED MENCIONÓ, OTRO SUSTENTO DE LA CONCEPCIÓN DETERMINISTA ES LA CARGA GENÉTICA DE TODO SER HUMANO. SIN EMBARGO, LOS SERES HUMANOS EVOLUCIONAMOS Y LOS MENSAJES GENÉTICOS SE TRANSMITEN MODIFICADOS POR MECANISMOS DE ADAPTACIÓN. ¿ESTO ES LA EPIGENÉTICA? La visión tradicional del funcionamiento genético sostiene que existe un flujo unidireccional de causa y efecto que va desde los genes (ADN) al ARN, y de allí a la estructura de las proteínas que ellos codifican. El punto de vista epigenético del desarrollo enfatiza que a pesar de que la actividad de los genes sigue un plan pre-programado estricto, es a su vez regulado por señales del medio ambiente externo e interno. El desarrollo está, entonces, sujeto a interacciones bidireccionales determinadas entre la actividad de los genes, la actividad neural, la conducta y el medio ambiente. De esta manera, la epigenética actuaría en forma complementaria con la perspectiva neuroconstructivista. Técnicamente podríamos decir que es un campo emergente a través

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del cual se pretenden estudiar aquellos cambios hereditarios no mendelianos en la expresión de los genes que no son mediados por alteraciones en el apareamiento de bases de la secuencia de ADN. En síntesis, la regulación epigenética mediaría la adaptación al medio ambiente, particularmente bajo condiciones medio ambientales desfavorables, a través de la plasticidad genómica que se traduciría en un fenotipo o conjuntos de rasgos actuales.

la propia biología del cerebro humano la que, como resultado de su propia evolución, admite la posibilidad de experimentar conductas libres.

¿CUÁLES SON, A SU CRITERIO, LAS POSIBILIDADES O DIFICULTADES DE UNA APLICACIÓN PRÁCTICA DE LAS CONCLUSIONES DE SU TRABAJO EN LA TAREA COTIDIANA DE LOS BIOETICISTAS?

LE PEDIMOS UNA SÍNTESIS FINAL QUE AYUDE A LA COMPRENSIÓN DE LOS LECTORES COMUNES, GRUPO AL QUE AMBOS ENTREVISTADORES INTEGRAMOS. Después de definir qué entendemos por determinismo y habiendo asumido que vivimos en un mundo determinista, hemos afirmado que nuestra naturaleza humana biológica no está absolutamente fijada de antemano. La perspectiva evolucionista nos enseña que, en tanto seres humanos, hemos evolucionado hasta convertirnos en entidades diseñadas para cambiar nuestra propia naturaleza en respuesta a las interacciones con el resto del mundo. Hemos mencionado los ejemplos de la epigenética y el neuroconstructivismo y en base a ambas concepciones hemos sostenido que las experiencias con las que las personas nos enfrentamos a diario tienen un efecto directo sobre nuestra propia biología. Si pensamos en la importancia práctica de estas ideas y las llevamos al plano de lo cotidiano, podemos afirmar a su vez que en el caso de un niño en desarrollo, las conductas adoptadas por padres, maestros, eventuales terapeutas y personas de su comunidad tendrán algún tipo de efecto sobre la manifestación de los genes y la constitución de redes neuronales, que más allá de las tendencias innatas que impliquen, o influencias medioambientales a las que sean susceptibles, serán el resultado final de la interacción de genes y medio-ambiente. De esta manera reafirmamos la idea en cuanto a que hay causas que efectivamente nos determinan pero para ser susceptibles a las alteraciones y al cambio, por lo cual, más allá del determinismo nuestro futuro no es necesariamente inevitable. Esta particular forma de pensar la naturaleza biológica humana es de importancia para la Bioética y la Neuroética, ya que admitiría una condición de posibilidad biológica para la existencia de la libertad en el ser humano. En consecuencia, sostenemos que el hecho que las conductas del ser humano sean una propiedad emergente de su cerebro, no implica para el individuo ausencia de libertad en sus actos, porque es

Poder establecer una clara diferencia entre lo que somos y lo que deberíamos ser ha significado un frecuente motivo de conflicto. Habitualmente se interpretan los esfuerzos tendientes a encontrar explicaciones biológicas de nuestras conductas como la intensión de inferir deberes o valores a partir de lo que somos. Es decir, el hecho de ser de tal o cual manera nos haría presuntamente mejores o peores (por ejemplo, ser más o menos inteligentes nos hace más o menos valiosos); o deberíamos hacer tal o cual cosa porque somos de tal o cual manera. Este grupo de conclusiones se encuadran dentro de la llamada falacia naturalista, una especie de trampa del pensamiento en la cual debemos procurar no caer. Sin embargo, si bien que la naturaleza biológica humana sea de tal o cual manera no nos habilita a sacar conclusiones acerca de valores o acerca de lo que es correcto o incorrecto, el hecho de poder conocerla en profundidad (y como ya expresamos, conocer el cerebro del ser humano es conocer parte de ella) nos ayudará, al menos en parte, a comprender mejor cuáles son las posibilidades ciertas de poder llevar a la práctica nuestros ideales sociales, políticos y morales. Seguirá estando en manos de la Filosofía, y por qué no de la Bioética, la discusión acerca de cuáles son esos ideales. Daniel Dennett presenta un planteamiento ético al proponer que lo que debemos examinar empíricamente es si ciertos efectos indeseados (por ejemplo, la manifestación de cierta enfermedad genéticamente determinada) son evitables al tomar ciertas medidas. Él afirma que la cuestión no es el determinismo (genético o del entorno) sino qué podemos cambiar sea o no determinista el mundo. Desde un punto de vista bioético, la cuestión central no es (al menos exclusivamente) que un niño tenga las alteraciones genéticas que lo hacen susceptible por ejemplo para presentar una dislexia, sino de qué manera podemos impulsar aquellas medidas tendientes a cambiar el mundo de tal manera de hacerlo más favorable a lo que este niño necesita para que su desarrollo sea pleno (por ejemplo, medidas educativas, sanitarias, alimentarias, etc., adecuadas). En otras palabras, es necesario considerar que los seres humanos poseemos determinado tipo de capacidades

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siendo nuestro deber como sociedad planificar dichas capacidades como forma de planificar la vida. Por último quisiera mencionarles la conclusión final de mi trabajo que puede ser un modesto cierre para su pregunta. Esta conclusión adopta en realidad la forma de una hipótesis donde afirmamos que la posibilidad de estar viviendo en un mundo determinista (tanto sea biológica como socialmente), donde ciertas características que diferencian a los humanos entre sí sean hereditarias, no nos libera de la responsabilidad fundamental de definir qué podemos cambiar en él para mejorar las condiciones de desarrollo de los seres que lo habitan, lo cual implicará una decisión ética y política del conjunto de la sociedad.

¿QUÉ OBSTÁCULOS A SUPERAR SE PRESENTAN ACTUALMENTE PARA LA APLICACIÓN COTIDIANA DE LA BIOÉTICA, TANTO CLÍNICA COMO DE LA INVESTIGACIÓN?

ha significado un paso adelante en relación a cierto reconocimiento institucional de esta disciplina, al mismo tiempo ha ejercido un efecto de “normalización” y reclusión del debate. Por otro lado y en relación a la práctica de la Bioética, hay un problema importante vinculado con la falta de financiamiento de las actividades en este campo lo cual ha hecho que los interesados en participar activamente deban hacerlo, en la gran mayoría de los casos, de forma exclusivamente “ad honorem” lo cual obviamente limita la posibilidad de disponer del tiempo necesario para llevar adelante una actividad que requiere particular esfuerzo y responsabilidad. Finalmente, debe haber un reconocimiento por parte de las distintas instancias de gestión del Estado de la importancia de los distintos ámbitos vinculados con la Bioética de tal manera que éstos se conviertan en verdaderas instancias de asesoramiento en la elaboración de las políticas en salud pública.

La comunidad debe saber que existe un campo del conocimiento llamado Bioética y que se encarga de determinado tipo de conflictos que atañen al conjunto de las personas. A su vez, debe ser visibilizada socialmente como algo verdaderamente importante y no como una manifestación más de la vida académica. Al mismo tiempo, los propios profesionales vinculados con las ciencias de la vida, incluyendo aquí también a los productores de biotecnologías, deberían rejerarquizar la importancia del debate acerca de lo bueno y lo malo desde un punto de vista moral en relación a las prácticas de sus respectivas profesiones, abandonando la idea de una ciencia neutral frente a los intereses económicos y políticos. En este punto es muy importante señalar la necesidad de dar este debate ya desde la formación de grado de los profesionales. Creo que uno de los grandes desafíos para los bioeticistas es despertar el interés en la comunidad en aquellos temas en los cuales la Bioética puede aportar importantes herramientas de análisis de aquellos conflictos que le son propios. Casos como los de los debates acerca de la “muerte digna” o la modificación del artículo 19 del Código Civil sobre el comienzo de la existencia de la persona humana son buenos ejemplos de temas en los cuales desde la Bioética se puede aportar una perspectiva particular y necesaria. Es necesario hacer notar que en la actualidad la discusión en Bioética estaría limitada al ámbito específico de los comités de bioética y los ámbitos académicos universitarios, lo cual, si bien -7-


¿CUÁLES SON SUS OBJETIVOS ACTUALES Y SUS PROYECTOS EN EL ÁREA DE LA BIOÉTICA? Mis objetivos centrales pasan por contribuir con el desarrollo de la Neuroética en tanto área específica de la Bioética. La vía para esto son las actividades desarrolladas como parte del Programa de Neuroética del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas Aplicadas (CIPA) de la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). En este Programa realizamos tareas de difusión de los problemas bio y neuroéticos, diseño y realización de proyectos de investigación, producción de material bibliográfico en relación al tema y articulación con otros programas o grupos interesados en las problemáticas planteadas por

la Neuroética y la Bioética (en especial, el Programa de Bioética y el Comité de Ética del Htal. de Clínicas José de San Martín -UBA-). Los proyectos de investigación que actualmente se desarrollan en el Programa se encuentran en relación a los siguientes temas y sus implicancias en Neuroética: • Determinismo biológico y neuroconstructivismo. • Neurodesarrollo y pobreza. • El mejoramiento cognitivo y la responsabilidad médica. • La medicina predictiva y las nuevas perspectivas en el diagnóstico y pronóstico de las enfermedades neurológicas (a través del uso de los tests de susceptibilidad genética, las neuroimágenes, los tests neuropsicológicos, etc.)

Entrevistadores Eduardo Darío Beccar. Médico. Miembro del Comité de Bioética de Fundación Jaime Roca. Eduardo Piluso. Médico. Miembro del Comité de Bioética de Fundación Jaime Roca. Mail de contacto con el Dr Gorga: cipa@unsam.edu.ar

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