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Graciela Hank
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Había una vez un niño que soñaba con ser astronauta cuando fuera grande. A la mañana siguiente se despertó y le preguntó a su abuelo que cómo se sentía estar sin gravedad ya que su abuelo era el primer astronauta de México. También le preguntó si un día lo podía llevar a donde antes trabajaba para ver las cosas que hacía en su trabajo y las naves, a lo que su abuelo le respondió que sí. Después llegó el día en el que el abuelo llevó al niño a donde antes trabajaba y se sorprendió de ver demasiadas naves y el niño le preguntó: «Abuelo, esas naves están gigantescas, ¿ahí te metías?». El abuelo le respondió que sí. Al entrar había demasiados botones, así que el niño quiso entrar, pero no se lo permitieron. Entonces se fueron y el niño le dijo al abuelo que regresaría algún día cuando fuera grande. Llegó el día en que el niño creció y se convirtió en un astronauta, por lo que entró a su nave para despegar y cuando entró recordó que su abuelo le había dicho que había muchos botones y GPS, pues los encontró él también. Además, había muchos astronautas y supo manejarlo todo, así que por todo eso recordó a su abuelo y lo que le había dicho cuando visitaron por primera vez el lugar, que se cuidara mucho en el espacio y que tuviera una vida bonita.
Quiero contarles la historia de lo que quiero ser cuando sea grande y el por qué. A mí me gustan mucho los animalitos porque son seres vivos que sienten y saben querer. Por eso quiero ser veterinaria cuando crezca para curarlos y ayudarlos. También me he dado cuenta de que hay muchos perritos y gatitos en la calle que no tienen una familia humana que los cuide y les de amor, por eso quiero poder ayudarlos. Me gustaría mucho que las personas que puedan adoptar a los animalitos que se encuentran en la calle o en refugios lo hagan para que salven a esos seres indefensos de ser sacrificados. Mientras tanto, les comento que en mi escuela a la hora del recreo va una perrita que no tiene familia y yo le doy parte de mi desayuno por la reja, por eso en cuanto me ve se me acerca. Es muy bonito lo que se siente cuando ayudas a alguien que lo necesita, sin importar su especie o género. En casa tengo a mi perrito Peluche al que quiero mucho y lo cuido siempre, y estamos creciendo juntos como los mejores amigos.
A la gran familia HERMES que participó activamente en concurso de cuento. A Hermes Corporativo, Hermes Infraestructura, Agua de Puebla, CERREY, Grupo Transportes, Hermer, DQR. También al equipo de la Fundación que hizo posible esta segunda publicación: Jesús Alberto Peñaflor Leyva, Adriana Elizalde Aguilar, Itzel Casillas Pérez, Miriam López Villalva, Liliana Martínez Iniestra.
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