¿DE QUÉ ES CAPAZ UN BUEN PROFESOR? RAQUEL PALOMERA MARTÍN
PAPELES DE LA FUNDACIÓN BOTÍN
¿DE QUÉ ES CAPAZ UN BUEN PROFESOR? Queremos mejorar la calidad de nuestra enseñanza. Es lógico, es el recurso más importante para la prosperidad de un país. Y esa mejora de la calidad no solo se consigue aumentando la inversión. Hay un cambio que parece obvio pero que es esencial: la mejora del profesorado. El binomio funciona siempre: si hay buenos profesores se cuenta con un elevado nivel educativo. Los países con mejores resultados son aquellos que han sido capaces de atraer estudiantes brillantes a la profesión docente. De hecho, el profesorado puede ser una de las claves para que aumente la prosperidad de forma considerable. Los alumnos que han tenido un buen profesor no solo aumentan su interés por lo que estudian sino que, además, son los que tienen más posibilidades de llegar a las mejores universidades y obtener más ingresos en el futuro. Los resultados académicos pueden mejorar hasta un 53% cuando aumenta la calidad docente. Pero un buen profesorado también es decisivo para que los jóvenes aprendan a ser más conscientes, verdaderos protagonistas de su vida, capaces de construir una sociedad mejor. Todo cambio social profundo empieza en la escuela. Un buen profesor puede transformar la realidad social que le rodea.
PROFESORES QUERIDOS Para mejorar la calidad del profesorado es necesario que los docentes sean valorados por la sociedad. Los españoles estiman, sobre todo, a los profesores de Infantil y Primaria. Su estatus social es más elevado que en muchos países europeos. Siete de cada diez españoles creen que los docentes imparten una buena enseñanza. RAQUEL PALOMERA MARTÍN Profesora del Área de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Cantabria CIFRAS
53% Es el porcentaje de los resultados académicos que mejoran con buenos profesores.
30% de los estudiantes universitarios con mejores notas se convierten en profesores en los países con mejores resultados educativos. BUENAS PRÁCTICAS
La calidad de un docente se mide por sus habilidades para enseñar a conocer, a hacer, a emprender, a ser. Son rasgos característicos: autoconfianza, motivación, responsabilidad, optimismo y creatividad.
La efectividad del profesorado aumenta cuando los centros tienen autonomía para seleccionarlo. En 13 países de la UE los colegios públicos intervienen en su selección.
Según señalan los últimos estudios, el secreto está en seleccionar a los mejores estudiantes, apoyar la formación permanente de los que ya están ejerciendo y realizar un control exhaustivo de aquellas universidades donde se forman. Y otra cosa que funciona es darle autonomía al docente y a los centros en los que trabaja.
Los docentes ayudan a ser y estar con formación en Inteligencia Emocional. Como la que se imparte en el Máster en Educación Emocional, social y de la Creatividad apoyado por la Fundación Botín.
En Finlandia, país conocido por sus buenos resultados académicos, la enseñanza es la carrera más deseada y prestigiosa. Muchas empresas reclutan a sus mejores hombres y mujeres entre los profesores.
Teach for All, experiencia que empezó en Estados Unidos. Se ha extendido a 26 países. Titulados universitarios con buenas notas dedican dos años a enseñar en escuelas con alto fracaso escolar. Los alumnos avanzan, por ejemplo en matemáticas, 2,6 meses.
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Estamos de acuerdo. El profesorado, de cualquier nivel educativo, es la clave de una buena enseñanza. Es una intuición respaldada sociológicamente. Los países que mejores resultados obtienen en las pruebas educativas internacionales tienen un denominador común: son capaces de atraer a los mejores estudiantes hacia la profesión docente. Corea del Sur, Finlandia y Singapur son los que obtienen las mejores calificaciones. Y según el informe Closing the talent gap: Attracting and retaining top third graduates to a career in teaching
En Corea del Sur, Finlandia y Singapur, que es donde se obtienen los mejores resultados educativos, los profesores se seleccionan entre los alumnos con mejores notas en la Enseñanza Media
(McKinsey, 2010) sobre la calidad del profesorado, son estos países los que comparten las mismas prácticas. Cuando uno se detiene a observar las notas que tuvieron en el instituto los profesores, se da cuenta de que todos se encontraban en la parte más alta de la tabla.
Todo cambio social profundo empieza en la escuela. Un buen profesor puede transformar la realidad que le rodea porque forma a los futuros adultos que serán protagonistas de la vida social. LOS BUENOS DOCENTES SON LOS QUE MARCAN LA DIFERENCIA Dos estudios recientes (Chetty, Friedman y Rockoff, 2013) han medido el verdadero impacto de un docente sobre la vida de sus estudiantes. Los autores han intentado precisar “el valor agregado” que cada profesor aporta a un estudiante usando datos de un periodo de 20 años, recogidos en un distrito en Estados Unidos y con información de más de dos millones de alumnos. Han manejado las características sociodemográficas de los alumnos y sus resultados académicos previos. Y han descubierto que la calidad de los docentes (medida a través de los análisis de los resultados de sus estudiantes) varía mucho más dentro de un mismo colegio que entre colegios diferentes. Los docentes son pues más decisivos que el centro. En la segunda investigación los autores analizan cuál es el impacto que un buen docente tiene en la vida adulta de sus alumnos. Como era de esperar, concluyen que aquellas personas que tuvieron mejores docentes durante su vida escolar tienen una mayor probabilidad de alcanzar la educación superior, asistir a una mejor
universidad y recibir mayores ingresos laborales en el futuro. Los autores también concluyen que un buen docente disminuye las probabilidades de un embarazo adolescente en sus estudiantes. Los que han tenido un mal profesor arrastran sus efectos negativos durante años. Eric Hanushek, investigador estadounidense, en The Economic Value of Higher Teacher Quality (2010) aporta otro punto de vista interesante. Hanushek ha evaluado los efectos que tiene en los ingresos futuros de los estudiantes y en el crecimiento económico en EEUU un cambio en la calidad de los maestros. Para ello parte de un hecho documentado en muchas investigaciones anteriores: “prácticamente ninguno de los aspectos que se pueden medir en una escuela es tan importante como la influencia que tiene la calidad de los profesores en el rendimiento académico de los estudiantes”. La forma usual de analizarlo es observar que existen diferencias significativas y consistentes en los resultados de exámenes estandarizados de alumnos de la misma escuela que han tenido docentes distintos. Su conclusión es que esas diferencias tienen implicaciones económicas importantes. En un estudio que se llevó a cabo en las universidades de Cantabria y de Sevilla (Parrilla et al., 2005), con jóvenes en riesgo de exclusión social que habían abandonado sus estudios, los
adolescentes en las entrevistas señalaron que un factor fundamental de su desapego a la escuela es la falta de interés y atención de sus docentes por su situación escolar y personal.
Las personas que han tenido mejores profesores tienen mayor probabilidad de asistir a una buena universidad y ganar más Pero encontramos casos contrarios, como el C.E.I.P. María Sanz de Sautuola, en Santander. No es el único colegio situado en zonas marginadas y con alta población gitana. Pero el equipo humano marca la diferencia y es la tabla de salvación de muchos de sus estudiantes. Es un referente en sus vidas incluso después de su estancia en el centro. El profesorado del colegio, que participa en el programa Educación Responsable de la Fundación Botín, cuida especialmente las relaciones de convivencia entre los miembros del equipo con el propósito de aumentar el sentimiento de pertenencia a un grupo y a un proyecto. La convivencia entre los docentes es, en gran medida, el secreto de una educación emocional que aumenta el bienestar personal y social del alumno. El centro recibió en 2006 una mención especial por el proyecto
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Estimamos a nuestros profesores Somos conscientes del valor de los docentes. Los profesores españoles cuentan con la estima de la sociedad. Una estima mayor que la que ellos creen tener. Esa es una de las conclusiones de la encuesta El prestigio de la profesión docente. Percepción y Realidad (2013), coordinada por la Fundación Europea Sociedad y Educación y en la que ha colaborado la Fundación Botín. El estudio refleja que “el prestigio que la sociedad reconoce a los docentes es muy superior al que estos creen tener”. Se da la paradoja de que “bastantes encuestados creen erróneamente que el prestigio de los docentes ha descendido”, cuando en realidad “la evaluación que los ciudadanos, y especialmente las familias, hacen de la enseñanza y de los docentes es bastante positiva”. En una escala del 0 al 10, los encuestados califican con un 7,22 la preparación de los maestros de Primaria y asignan un 6,98 a los profesores de Secundaria. En lo que se refieren a la vocación aseguran que los maestros llegan al 6,98 y los profesores de Secundaria al 6,59. Para mejorar ese prestigio se considera necesario mejorar los recursos, reforzar la autoridad, mejorar la formación inicial y la formación permanente. Los datos coindicen en lo sustancial con el último barómetro de Concapa, que apunta que los profesores de Infantil y Primaria son los más valorados por las familias españolas. Más de la mitad de los padres (57%) considera que están muy o bastante formados. Solo un 9% estima que su formación no es suficiente y la califica como regular o mala. Los profesores en España tienen un estatus social más elevado que en muchos países europeos y, en concreto, que algunos con buenos resultados en PISA, como Finlandia y Alemania. Es la conclusión que se extrae del Índice Global del Estatus del Profesor, elaborado por la Fundación Varkey GEMS, que compara la valoración de la ciudadanía de 21 países. España ocupa una posición intermedia en el índice (doce), en el que China se sitúa a la cabeza e Israel a la cola.
'La educación emocional en la escuela', dentro del Premio a la Acción Magistral. Y en 2010 el premio Nacional de Convivencia Escolar, “por la excelencia y originalidad de su programa en educación emocional y educación en valores, así como por la elevada participación del alumnado”. Otra experiencia positiva es Teach for All, un programa que se inició en Estados Unidos, que ya se aplica en 26 países y que contribuye a reforzar a los docentes habituales. El programa fomenta que los mejores titulados universitarios colaboren con los profesores en los colegios con problemas. Los resultados de Teach for All en todo el mundo son sorprendentes. En Estados Unidos se ha podido constatar que los alumnos que reciben clases de uno de los docentes de este programa avanzan 2,6 meses en matemáticas. En Chile, donde también funciona Teach for All, se ha conseguido mejorar las habilidades no cognitivas de los estudiantes. El informe Every Teacher Matters (2010), elaborado por un equipo de investigación independiente en Gran Bretaña cuando el Gobierno se estaba planteando una reforma en educación, muestra evidencias de que los resultados mejoran en un 53% cuando aumenta la calidad docente. Esa calidad se obtiene a través de una buena formación inicial y permanente y de una buena elección del personal. Es más importante que disminuir el tamaño de clases, incrementar el profesorado de apoyo
para reducir tareas o aumentar las colaboraciones externas. Su efecto es incluso mayor que el impacto del contexto familiar (38%). Igualmente, la preparación de los equipos directivos se ha demostrado como un factor fundamental en la calidad docente de los centros. Pero muchos directivos no han recibido formación en habilidades de liderazgo, ni tampoco en conocimientos básicos de carácter legal, económico y administrativo. Los niños deben aprender de los mejores, los docentes y directivos necesitan lo mismo. Para cubrir esta necesidad, desde el curso académico 2011/2012 se imparte el Máster en Educación Emocional, Social y de la Creatividad en el marco del Campus Internacional de la Excelencia de la Universidad de Cantabria, gracias a un convenio de colaboración entre la Fundación Botín y la Facultad de Educación. Es una buena experiencia de la que se puede aprender. ¿QUÉ ES UN BUEN PROFESOR? No es sencilla la respuesta. Aún no está resuelta porque está íntimamente relacionada con la pregunta sobre qué se espera de la escuela y con la cuestión sobre qué es educar. Delors (1996) ya hace casi dos décadas, ampliaba el concepto tradicional de educación estableciendo cuatro pilares: aprender a conocer, a hacer, a convivir y a ser. Por tanto, un buen profesor es aquel que consigue un desarrollo
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integral de sus estudiantes. Sin embargo, las instituciones siguen utilizando únicamente los resultados en el conocer y el hacer (muchas veces únicas competencias valoradas en el sistema educativo) como índices de calidad educativa, lo que lleva al profesorado a vivir una cierta perplejidad. Normalmente la sociedad entiende que las competencias para ser y estar no son objetivos educativos de la escuela y que las prácticas y resultados en este terreno le son ajenas. Pero tras dos décadas de investigación en educación emocional y social, los resultados de meta-análisis muestran que cuando la escuela trabaja habilidades fundamentales para la vida como son la comprensión y manejo emocional, la capacidad de relacionarnos con los demás y resolver conflictos, la empatía y la autoestima, los niños tienen un comportamiento más ajustado socialmente, gozan de mayor salud mental y su rendimiento académico es mejor (CASEL 2007; 2011). Un buen modo de conocer al buen profesor son los llamados estudios de “historia de vida” que aportan luz sobre los hechos vitales que influyeron en su vocación, su actitud ante la enseñanza, así como cuáles son los comportamientos en su trabajo docente que explican los buenos resultados. López de Maturana (2010) descubre a través de esta metodología los siguientes rasgos comunes de los buenos profesores: autoconfianza, lo que les permite innovar y no inhibirse; motivación, mostrando pasión,
responsabilidad, optimismo y creatividad; trabajo con alumnos, otros profesores y agentes sociales; autonomía, proponiendo, tomando decisiones, con pensamiento crítico y coherencia con sus principios pedagógicos. El mejor resultado es que los buenos profesores contagien a los que les rodean. El informe Education Trust (1998) realizó un análisis para diferenciar a los buenos docentes en función de los resultados académicos clásicos y del contexto socio-económico de los centros. El perfil del buen
Los buenos profesores tienen altas habilidades instrumentales y profundos conocimientos didácticos. Ese bagaje es incluso más importante que la experiencia docente docente mostraba, –a pesar de que no hay resultados concluyentes todavía–, a personas con altas habilidades instrumentales en lengua y matemáticas, profundos conocimientos didácticos y de los contenidos del currículo. Esto pesaba incluso más que los años de experiencia docente. El estudio propone, para alcanzar el perfil, una alta selección de los estudiantes que aspiran a ser profesores, apoyo a la formación permanente de los que están en activo y un reconocimiento
y control de las universidades que forman a los buenos profesores, identificados por sus resultados en exámenes y oposiciones nacionales. ¿CÓMO CONSEGUIR BUENOS PROFESORES? Amanda Ripley en su libro The smartest kids in the world: and how they got that way (2013) intenta entender por qué los alumnos de Finlandia, Corea del Sur y Polonia tienen resultados en las pruebas internacionales de conocimiento
Se consiguen buenos profesores seleccionándolos entre los mejores alumnos y fomentando que sean respetados por la sociedad y por las familias. Además hay que formarlos continuamente PISA mucho mejores que los que obtienen los alumnos de Estados Unidos. Para ello la autora sigue a tres alumnos estadounidenses que en su último año de Secundaria se van de intercambio a cada uno de estos países. En los tres países de destino encuentra dos diferencias notables entre sus sistemas educativos y el sistema escolar de Estados Unidos. En primer lugar hay una diferencia fundamental en el perfil de los docentes. Mientras que en estos países
solo los estudiantes más hábiles pueden esperar convertirse algún día en docentes (el sistema atrae, cuida y recompensa al 30% de los estudiantes universitarios con mejores resultados para que sean profesores), en Estados Unidos, de manera cada vez más generalizada, los menos hábiles son los que terminan en la docencia. Unido a esto, el respeto que los alumnos, familias y en general la sociedad tienen hacia los profesores en estos países es grande y muy merecido. Los profesores además de ser excelentes, prepararse y capacitarse permanentemente para su labor viven en sociedades que son conscientes de que educar a las generaciones futuras es una labor impagable. Son respetados y admirados por ello. En segundo lugar, en los países mencionados, los docentes, las familias y toda la sociedad en general consideran que todos sus alumnos son capaces de aprender y entender conceptos, teorías y temas complejos. Esto es coherente con el llamado efecto Pigmalión: “cuando se espera poco de alguien muy probablemente el resultado va a ser pobre, por un proceso de autocumplimiento de expectativas”. Un 72,4% de los docentes españoles encuestados afirma intentar implantar en el aula nuevos sistemas de enseñanza que se están experimentando con éxito, aunque solo el 68,7% considera que recibe el apoyo del centro al proponerlos. El Informe de Medidas de la Enseñanza Eficaz (2013) de la Fundación Bill &
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Melinda Gates se ha publicado después de tres años de investigación, de haber gastado 45 millones de dólares y de haber estudiado más de 3.000 profesores. En el estudio se demuestra que los buenos profesores consiguen buenos resultados independientemente del grupo de alumnos que se le asignen aleatoriamente. También ha concluido que la mejor predicción de quién va a ser un buen docente proviene de analizar de forma combinada tres fuentes de información: resultados en exámenes estandarizados, valoración de los alumnos, y observación en el aula por parte de diversos agentes (compañero, director y evaluador externo). En relación a esto último, los autores han señalado la importancia de contar con una adecuada retroalimentación de la actuación docente para su mejora constante. Con tal fin han diseñado instrumentos validados con el objetivo de recibir información de diversas fuentes. Estados Unidos cifra en dos millones las vacantes de profesores, lo que es consecuencia de la pérdida de atractivo de la profesión docente. Para solucionarla se ha promovido una campaña que tiene como lema: “Hazte maestro, hazte héroe”. Los estudios de psicología y marketing ya nos han mostrado que cuanto más caro y selecto es un producto más es valorado. El programa Teach for America lo está demostrando porque selecciona únicamente un 10% de los miles de docentes que se han presentado a las
convocatorias para enseñar en los distritos más necesitados. Está creando una alta expectación y selección de calidad, que espera ver resultados educativos a medio plazo. En la misma línea, el Gobierno de Ecuador está realizando un gran esfuerzo de reforma para seleccionar nacional e internacionalmente a “los mejores para transformar mediante la educación la sociedad”; en su web saluda a los visitantes con el siguiente lema: Bienvenido a la profesión de las profesiones.
Para ser profesor en Finlandia es necesario pasar por cuatro pruebas. En la primera se examina al candidato sobre sus conocimientos en asignaturas de Secundaria. Después tiene que escribir un ensayo sobre su vocación y en tercer lugar se le hace una entrevista. Se finaliza con una prueba práctica
¿Qué podemos aprender de los que lo hacen bien? Los estudiantes finlandeses están entre los mejores del mundo en los resultados académicos tradicionales. Sus profesores no son de los mejores pagados de la OCDE, y no cuentan –como Singapur– con
itinerarios de promoción, pero tienen el 100% de los mejores estudiantes dedicados a la profesión docente. Cuando se pregunta al Departamento Nacional de Educación la razón de su éxito la respuesta es: “profesores, profesores, profesores…”. Finlandia cuenta con un proceso de selección altamente competitivo. Se requiere pasar por un programa de formación de cinco años, al cual accede el 20% de los mejores estudiantes según sus resultados en Secundaria. Para conseguirlo debe pasar una prueba de selección en forma de examen en profundidad de seis a ocho
materias de Secundaria. Los mejores pasan otra prueba de lectura de un texto educativo. Y a continuación escriben un ensayo sobre por qué quieren ser profesores y por qué son adecuados para sobresalir como buenos docentes. Después, los mejores seleccionados pasan por unas entrevistas para evaluar su adecuación para la enseñanza y su inteligencia emocional. Finalmente los seleccionados se someten a una prueba práctica en forma de simulación observada donde deben enseñar a niños, para confirmar que su trato es el adecuado. Solamente uno de cada diez es aceptado en la prestigiosa Facultad de Educación de Helsinki. El
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Gobierno paga sus estudios y ofrece ayudas de manutención. La enseñanza es la carrera más deseada y prestigiosa, por encima de Derecho y Medicina. Incluso las compañías empresariales reclutan a profesores. “La gente sabe que si has sido entrenado como profesor debes ser realmente alguien especial”, explica Shalberg, profesora y autora del libro Finnish Lessons: What the world can learn from Educational Change in Finland (2011). Otra de las claves de su éxito tiene que ver con la organización del sistema educativo (y nuevamente las expectativas transmitidas): el Gobierno confía en sus profesores dándoles autonomía. Los docentes tienen amplia capacidad de decisión en cuestiones relacionadas con la política y la administración escolar,
los libros de texto, los contenidos curriculares, las políticas de evaluación, los cursos ofertados, y la distribución de recursos económicos. Existe un currículo nacional del que los estudiantes deben aprender, pero el cómo es decisión de cada docente y escuela. No son evaluados externamente ni reciben bonus según sus resultados como en Singapur, sino que parten de un sistema responsable y maduro de autoevaluación, con autodirección en el desarrollo profesional. España puede aprender mucho de Filandia pero hay otros cambios que se deben hacer. Los profesores deben tener más autonomía. Los centros no tienen margen para determinar los salarios y tampoco para la selección de sus docentes. A diferencia de otros
Niños contentos Un estudio del Centro Innocenti, del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), sitúa a los niños españoles entre los cinco mejor cuidados, solo por detrás de países modelo como Holanda, Islandia, Suecia, Dinamarca y Finlandia; y por encima de naciones tan prósperas como Noruega, Alemania o Francia. Este informe, Bienestar Infantil en Países Ricos (2013) realiza una panorámica de las 21 naciones más desarrolladas del Planeta. Paradójicamente, dos de las primeras economías, EE.UU. y Reino Unido, figuran en la cola de esta clasificación porque no consiguen proporcionar a sus pequeños ciudadanos una vida buena en lo material, ni tampoco emocional y socialmente plena. Los niños españoles son los terceros con mayor bienestar subjetivo (satisfacción vital). Si educar es ayudar a nuestros niños también a ser y estar, los buenos resultados conseguidos en estos dos pilares nos deben llevar a felicitar a nuestros profesores.
países aquí se incentiva poco la mejora, debido, en parte, a la escasez de evaluaciones (según los datos de PISA, solamente un 15% de los profesores españoles han tenido una supervisión en las clases, y hay un 45% de docentes que no recibieron ningún tipo de feedback). Hay que tener en cuenta que la remuneración de los profesores puede ser un gran instrumento para retener y reconocer a los docentes que lo hacen bien. Los complementos salariales se pueden justificar si hay más efectividad. Pero como advierte Hanushek, “moverse hacia esquemas de remuneración y retención basados en el resultado provoca un gran costo político, pues estas medidas generalmente no son apoyadas por los sindicatos de profesores”. Es lo que ha pasado en los últimos meses en Chile. El Gobierno creó un Sistema de Promoción y Desarrollo Docente que permitía avanzar hacia un sistema de remuneración basado en el desempeño. Hubo que retirarlo. En España además sería conveniente identificar las mejores prácticas para formar a los demás docentes utilizando las técnicas de los más efectivos. Esta sería una manera de abrir la puerta al reconocimiento a los mejores docentes y de aumentar su motivación. El sistema podría además mejorarse teniendo en cuenta las habilidades no cognitivas del profesorado y su nivel de madurez para gestionar un grupo de niños.
CONCLUSIÓN Todos estos cambios son muy importantes. Pero no podemos olvidar que lo más relevante es la persona del profesor. Los análisis más agudos y los instrumentos más eficaces pueden ser insuficientes sin recuperar el sentido más profundo de esta profesión. El profesor es el que transmite una tradición y una cultura. Los seres humanos aprendemos solo si el profesor y el educador son la misma persona: si el conocimiento transmitido es vinculado, al menos como posibilidad, a las preguntas sobre el significado de las cosas.
Los grandes profesores transmiten gusto por el conocimiento, acompañan y retan la libertad de sus alumnos. En ellos la enseñanza y la educación están unidas Los grandes docentes son los que, con la implicación de su persona, transmiten gusto por el conocimiento, acompañan al alumno en la complejidad y retan la libertad de los más jóvenes para que se adentren en la aventura del saber. Por eso hay que agradecer su labor a todos los buenos profesores que luchan cada día por superarse a sí mismos y mejorar nuestras vidas, a pesar de los obstáculos.
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