Políticamente incorrecto Freddy Molina Casusol Artículos de opinión y notas periodísticas publicadas en el Facebook (2017-2021)
«Debemos hacer que la construcción de una sociedad libre, sea una vez más una aventura intelectual, un acto de coraje...» Hayek
Contenido El camarada Miguel y la Revolución de Octubre, p. 6 Fujimorismo sin Fujimori, p. 9 Las dos alas del fujimorismo, p. 13 El nuevo Index, p. 15 Riva Agüero y San Marcos, p. 18 Mi amigo, el pulpo Paul, p. 21 Kenji, p. 24 La llamada de la tribu, p. 26 Boloña, p. 29 El argumento imbatible, p. 31 John Wick III, p. 33 De tacles verbales, p. 35 Velasco y las buenas intenciones, p. 38 Las hijas de Safo, p. 42 Allende, p. 44 El pensamiento crítico, p. 46 El feminismo radicalizado, p. 49 Seamos felices…desinformados, p. 53 El señor Luna, p. 56 L’enfant terrible, p. 60
Las gambetas de Galeano, p. 62 Los robots no se enferman, p. 64 Fútbol, economía y pandemia, p. 67 Los nuevos antipatriotas, p. 71 La Kodama, p. 74 Un acto de justicia, p. 76 Nuestra izquierda, p. 78 Borges y las mujeres, p. 81 Marxismo, p. 84 Chile y el humo de la civilización, p. 86 Quino, p. 89 Los intelectuales de izquierda y Venezuela, p. 92 Unión civil y dogma de fe, p. 94 ¿Un nuevo Bordaberry?, p. 96 ¿Por qué la derecha ha dado un contragolpe en el Perú?, p. 98 La presidenta que no pudo ser, p. 101 La derecha y la izquierda se despellejan, p. 104 Consiglieri de Twitter, p. 106 Beto Ortiz y la pedofilia, p. 109 La centroizquierda y el quinto postulado de Euclides, p. 114 Tanaka y la derecha popular, p. 117 Oclocracia, p. 119 La candidata que no debate, p. 121 Nueva carcelería, p. 123 El caso Ezeta, p. 127 Apostilla a una vacancia, p. 130 Judith Butler, p. 132
Choque de trenes. Gloria Álvarez versus Agustín Laje, p. 135 Eutanasia, p. 137 Pisada de elefante, p. 140 De “rabanitos” y “caviares”, p. 142 Los “falsos socialistas”, p. 145 Los límites de la prensa, p. 147 De cristianismo y flagelaciones, p. 150 El maestro del odio, p. 153 El profesor Castillo y la izquierda limeña, p. 156 Respuesta a Miguel Ángel Huamán, p. 158 Castillo no es Guaman Poma, p. 161 Béjar y la CIA, p. 163 Socialismo, p. 165 El quechua en mi familia, p. 169 El deber revolucionario de Borón, p. 173 El concepto “Conflicto Armado Interno”, p. 176 Ni hispanos ni indios, p. 180 La cuarta espada y su hermano, p. 182
El camarada Miguel y la Revolución de Octubre 18 de abril del 2017 ESTIMADO camarada Miguel: ¿Usted cree que a estas alturas de mi vida voy a celebrar la Revolución de Octubre, una revolución que fue, a tenor de las últimas pistas históricas, un golpe de estado planeado por Lenin para traerse abajo el gobierno menchevique – moderado– de Kérenski? Lo que se cree fue participación de las "masas" no fue sino una acción conjunta del Ejército y la Marina para tomar el poder por la fuerza, en la que, por cierto, tuvo una gran participación Trotsky, el gran olvidado por el gobierno de los soviets ya en manos de Stalin. Ya, pues, camarada Miguel, ya usted no está en una edad como para decirle que una revolución sangrienta puede traer la prosperidad a los países. A poco –como dirían los mexicanos– ya se olvidó en que terminó la gran patria socialista de 6
Vladimir Ilich. Se lo recuerdo: terminó con la Perestroika de Gorbachov, que fue una negación de todo lo hecho setenta años atrás. Fue, para decírselo en crudo, la vuelta del capitalismo –como le ocurrió a la China, tras la desaparición de Mao y la Banda de los Cuatro– . ¿Y usted, camarada Miguel, quiere que uno celebre un fracaso? Un fracaso que tuvo millones de muertos, recorte de libertades, crímenes en nombre del "pueblo", de enojosas réplicas llamadas "socialismos realmente existentes". Eso no merece recordarse, merece olvidarse como uno de los capítulos más penosos de la humanidad. Yo, estimado camarada, lo creo más inteligente como para pensar que la lucha armada –alimentada por la lucha de clases– va a cambiar la condición de los pobres del mundo. Le doy una noticia tardía –llámelo refrito, si quiere–: los pobres se vuelven más pobres con esos experimentos sociales. Convénzase, camarada, haga a un lado sus resistencias: el comunismo científico es una mala broma de Marx y Engels, culpables de esta entelequia igualitaria. Ah, pero usted me podrá decir que soy un asimilado al sistema y que usted, a pesar de todo (razonamiento circular), aún cree en la Comuna de París y el levantamiento popular. 7
Pues, bien, camarada, si usted cree en todo eso debe ser consecuente y tomar las armas. Entonces, cuando ocurra eso, me rendiré ante su consecuencia. De lo contrario pensaré que lo suyo no es sino un suspiro romántico reflejado en la celebración de la Revolución de Octubre –vía Facebook, a través del evento "Comisión de Octubre"–. En fin, camarada Miguel, me he extendido mucho, mucho más de lo pensado. Un fuerte abrazo, por supuesto no revolucionario. Firma, El camarada Freddy, su amigo.
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Fujimorismo sin Fujimori 28 de julio del 2017 CUANDO murió Haya de la Torre no dejó ningún heredero político. El Apra se dividió en dos: por un lado, se fue Armando Villanueva; y por el otro, Andrés Towsend Ezcurra. Yo fui a los dos mítines que ambos convocaron para medir fuerzas. Fueron muy concurridos. Villanueva en la Casa del Pueblo y el otro en la Plaza San Martín. En el fujimorismo está ocurriendo algo similar a lo que vivió el Apra hace 37 años, con una única diferencia: su líder, Alberto Fujimori, está vivo. El "fujimorismo" de Keiko Fujimori minimiza ahora la paternidad política del ingeniero a quien deben su existencia política ("Es solo un líder histórico", dicen). En cambio, el "fujimorismo" de Kenji Fujimori estratégicamente se cobija bajo la sombra de Alberto Kenya. ¿Quién ganará está disputa? Eso se dilucidará cuando el fiel de la balanza la 9
incline el ex presidente peruano, hoy detenido en la Diroes, hacia uno de los dos hermanos. Hasta el momento, ese fiel está oscilando hacia el lado del hijo menor. Fuerza Popular, si nos ponemos serios y hablamos de política con letras mayúsculas, no es un partido. Y no lo es –a pesar que el JNE lo reconozca como tal– porque no tiene una ideología o una doctrina. Es un movimiento de ciudadanos que se han adherido a la ciudadana Keiko Fujimori para llevarla al poder como reconocimiento a lo positivo que ha hecho Alberto Fujimori en sus dos gobiernos. El fujimorismo es una variante del caudillismo que ha existido en el país desde su fundación como república. Tiene una estructura, una organización, y un alcance nacional, pero como lo tienen instituciones de otro tipo (las deportivas, por ejemplo). La ausencia de una ideología o una doctrina que le dé norte hace que uno se pregunte, honestamente, ¿qué es el fujimorismo? ¿Es liberalismo? ¿Socialdemocracia, acaso? ¿Comunismo? Y eso es importante porque uno quiero saber a la larga cómo se va a manejar la economía del país. (Una cosa, como sabemos, es tener un liberal como ministro de Economía; y otra, verbigracia, un comunista). Eso define todo (y 10
si no pregunten a las amas de casa). En lo mejor que se ha podido calzar al fujimorismo, es en tildarlo de pragmatismo del “vale todo” (En abril de 1990, dijo: "No shock"; y en julio de 1990, en mensaje a la nación: "Vamos a aplicar el shock"). Y es así porque el fujimorismo responde a dos características fundamentales: la sinuosidad de su líder "histórico" y la conducta ondulante de un sector importante del país (llamémoslo "criollo" o pícaro, que identifica al que quiere "dárselas la de vivo" en la vida). Ambas se empalman a la perfección formando un cigoto. En todo caso, el fujimorismo podría ser materia de estudio de la etología (Becerril, califica para esto). Pero volvamos, y replanteando la pregunta original en los términos de la disputa de estos dos hermanos: ¿Es posible un "fujimorismo" sin Fujimori en Fuerza Popular, si Alberto Fujimori decide que Kenji es su heredero político? Ellos, los de Fuerza Popular, blanden el argumento de que "Keiko ha hecho un partido" y que don Alberto no se preocupó en ello. Respecto a esto último, habría que recordarles a los “keikistas” –otra vez–, que si su lideresa tiene una legión de seguidores es porque ha recibido el legado político del padre, quien fue dos veces 11
mandatario (hecho que flamea, como llama ardiente, sobre las dos derrotas de Keiko). Sin este, no es nada. Esa columna móvil (el legado del padre), fácilmente se puede desplazar a Kenji Fujimori cuando el electorado –que le ha sido fiel en las dos últimas elecciones a la lideresa de Fuerza Popular–, identifique objetivamente (vía llamado del padre) al hermano como depositario de esa forma de pragmatismo popular del vale todo, llamado "fujimorismo". Sucederá, entonces, una corrida que dejará a Fuerza Popular como cascarón de huevo vacío. Mal cálculo, parece, que están haciendo los "fujimoristas" de Keiko en esta batalla. No cuentan que a diferencia del Apra que no tuvo a Haya para dirimir las diferencias, el fujimorismo de ayer y ahora sí lo tiene: y es el propio Fujimori que sigue vivo y decidirá a quien le bajará el dedo.
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Las dos alas del fujimorismo 22 de diciembre del 2017 ANOCHE se han definido dos alas del fujimorismo. La primera, liderada por Keiko Fujimori, tiene como acompañantes a Becerril, Galarreta y los congresistas que la acompañaron en la aventura de la vacancia presidencial. La otra, liderada por Kenji Fujimori, tiene a los nueve congresistas de provincias, que se opusieron a lo anterior. Digamos, arriesgando a ser esquemáticos, el ala liderada por la señora Fujimori recoge el legado más discutible del fujimorismo y que está identificado con la autocracia y el poco respeto de las instituciones para gobernar el país. En cambio, la expresada en Kenji Fujimori (ojo, estoy siendo esquemático, no se exalten) es el ala democrática de dicho movimiento. Kenji vendría a ser el ying, en tanto su hermana Keiko el yang. Sin embargo, mientras en el taoísmo ambas fuerzas se 13
complementan, y tienen cada una un punto de la otra, en este caso ambas ahora se repelen, por lo cual, podría decirse, que son como la novela Stevenson, el Dr. Jekill y Mr. Hyde. A Kenji le correspondería ser Jekill, quien tiene la parte humana; y Keiko la parte mala (ojo, otra vez, estoy siendo esquemático, si hay un fujimorista por allí no se sienta tocado). ¿Y por qué a uno le corresponde una identidad y no la otra? ¿Por qué tiene que ser Keiko el malvado Hyde y Kenji el Dr. Jekill? Porque arbitrario como soy en este instante, remonto la idea al hecho que doña Keiko no intenta liberar a su padre de la prisión, lo que me revela una personalidad fría, sin sentimientos, respecto a su progenitor; todo lo contrario de Kenji que, teniendo o no la razón, y guiado por el amor filial busca, por todos los medios a su alcance, liberarlo de la prisión. Kenji así, en esta mirada subjetiva, es humano, y su hermana no. ¿Quién ganará esta batalla? Pienso que tiene todas las de ganar Kenji. Ayer le asestó una fuerte derrota política a su hermana. Él recibirá el apoyo político de su padre y relegará a su hermana. Está cantado desde ayer en la noche, a despecho de los que ahora lo reniegan y no quieren saber nada con él. 14
El nuevo Index 27 de diciembre del 2017 POR SUPUESTO, se condena todo tipo de agresión contra una persona (sea mujer u hombre). Pero bajo esa lógica expuesta por el periodista Marco Avilés (en la que la apreciación estética de una obra cinematográfica debe pasar por el examen de la conducta privada de la estrella principal), la pregunta que viene a mi mente es: ¿Debemos echar a la hoguera un film como El Nombre de la Rosa (uno de los mejores sobre la Edad Media) porque Sean Connery (en una actitud condenable) aplaude el abofeteamiento a las mujeres? ¿O, quizás, debemos privarnos de ver Tiempos Modernos, un clásico de la cinematografía mundial, porque Charles Chaplin fue acusado de maltrato por su esposa? 15
¿O dejar de ver El Padrino (obra maestra de Francis Ford Coppola), ya que Marlon Brando (el recordado Vito Corleone) era violento con su esposa tahitiana? ¿O, peor, lanzar de una vez por la borda ese film que desnuda las apariencias humanas llamado El Ángel Exterminador, porque su director, el realizador español Luis Buñuel, era un machista consumado, tal como lo ha contado su esposa en sus memorias? Esto por el lado del cine. Por el lado de la literatura y la filosofía, ¿debemos dejar de leer El almuerzo desnudo de Williams Burroughs porque mató a su mujer de un balazo? ¿O ya no considerar los aportes de Louis Althusser porque en un arrebato de locura estranguló a su mujer? ¿Eso es lo que sugiere el periodista Avilés? ¿Colocarlos en el Index? Hay genios con vidas controvertidas que han dejado obras imperecederas, las cuales han superado la miseria de su vida personal (Schopenhauer era un misógino y odiaba a su vecina; sin embargo, dejó dos obras fundamentales: El mundo como voluntad y representación y Parerga y Paralipómena). Condenar una obra de cine o literatura por la vida personal del creador; y, viceversa, 16
condenar al creador por el contenido de su obra (como han hecho los fundamentalistas con Salman Rushdie), es bastante discutible. Lo que pasa es que Marco Avilés quiere congraciarse con las mujeres y su reciente causa. Es mejor que tenga cuidado cuando transite caminos pedregosos. Puede resbalar.
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Riva Agüero y San Marcos 29 de diciembre del 2017 JOSÉ DE LA RIVA AGÜERO Y OSMA fue sanmarquino (pero nadie quiere acordarse de él porque terminó siendo un fascista). Luis Alberto Sánchez fue también sanmarquino y aprista (y tres veces rector de nuestra casa de estudios). Jorge Basadre, el insigne historiador de la República, fue también de San Marcos y, desde joven, se adscribió a las ideas socialistas. En la universidad han estudiado políticos como Víctor Raúl Haya de la Torre y Luis Bedoya Reyes, conductores de movimientos políticos que han marcado la historia del país. Han estudiado escritores y críticos como Vargas Llosa y Tomás Escajadillo que se encuentran en las antípodas ideológicas. ¿Qué quiero decir con esto? Que San Marcos durante su existencia ha abrazado todas las doctrinas y formas de pensamiento que han influido en la 18
marcha de la nación. No ha sido excluyente con ninguna, y ninguna debe reclamar exclusividad en ella. La universidad a lo largo de su existencia ha dejado que sus hijos asuman la forma de pensar que mejor se entienda con su visión particular del mundo. Por otra parte, San Marcos ha pasado diversos períodos de su historia encontrados. En alguno, el elitismo de ciertos sectores sociales hegemónicos la dominaba; en otros, la expansión de sectores emergentes tuvo derecho de ciudadanía. Por eso se dice que San Marcos es el Perú, porque representa a todos los peruanos, lo cual es una manera de señalar su peruanidad. Escribo esto porque muchas veces me han dicho o he leído que se lo han dicho a otro: "cómo puede pensar eso un sanmarquino", arrogándose el derecho de titularidad del pueblo. Eso es contrario a la tradición sanmarquina. Un sanmarquino puede expresar con libertad su parecer, por mucho que contraríe la opinión dominante. Y ese es el sentido –positivo– de ser contestatario, y, si lo aplicamos a otros aspectos, de hacer ciencia. Un sanmarquino es contradictor por naturaleza, un eterno contradictor que tiene más de cuatrocientos años en el ejercicio de esta vocación. Que la coyuntura actual no nos 19
haga olvidar este legado recibido, que ninguna voz se acalle, digamos nuestra verdad, aunque esta no sea bien recibida por otros. Esa es una manera de honrar nuestra sanmarquinidad.
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Mi amigo, el pulpo Paul 4 de enero del 2018 PAUL, amigo: Me he sentido en la obligación (¿moral?) de resucitarte, para comentar los últimos acontecimientos políticos en el país. Oye, te cuento (tanto tiempo que no conversamos, ¿no?) que la gente anda irritada con la situación en que nos ha metido PPK con el indulto, uno ya ni puede decir nada porque, de pronto, aparece alguien que te dice "albertista", y después otro, de esos que no aceptan medias tintas, y te dice "rojo". ¿En qué quedamos, Paul? ¿Soy "albertista" o soy "rojo"? "Mi, no entender", como diría el personaje gringo del Cholo de Acero Inoxidable. Yo creo en la dialéctica, en el juego de los contrarios, en el ying y el yang, en el ping-pong, en la reciprocidad andina, en fin, en lo que quieras, pero esta gente no, Paul (ya sé lo que me vas a decir: que recuerde que 21
estoy en el Perú; gracias por el consuelo). Pero lo peor, ahora te detienes en un quiosco y la gente está que se quiere conflagrar. El otro día estaba leyendo las portadas de los diarios, y una señora se despachó en contra de Keiko, a la que responsabilizaba por "bloquear con sus congresistas lo que hace PPK". Ni bien terminó de decir lo que dijo y vino otra "seño" que casi la aplasta contra la pared. Primero, Paul, defendió tibiamente a Keiko, y luego, al poco rato, sus gritos se escuchaban hasta la otra cuadra. Yo me fui. Yo soy muy sensible, me fui a comprar la comida para mis mascotas, que me merecen más atención que la falta de cordura de las locas y locos de la calle (ya me puse "inclusivo", ¿has visto?). Los opinólogos (reciclados después de ser senderólogos en la década de la violencia) dicen que el país está polarizado y que ha sido la pasada Navidad la peor que han pasado los peruanos. No sé, Paul (otra vez, mi, no entender), yo le he preguntado a tres amigos cómo han pasado el 24, y los tres me han dicho que bien y que han comido tranquilos, sin remordimiento alguno (*), su panetón marca Abencia Meza (con pistolita incluida). Ahora, bueno, debo admitir que mis amigos son ateos militantes, así que les daba igual mi encuesta. ¿Ahora, tú que 22
crees, Paul, el país tiene arreglo o no? Sé sincero, no me cabrees con tus tentáculos, dime la verdad, ¿le ganamos a Francia en wan, vemos a Kenji Presidente el 2021, nos medimos con Alemania en la final, el Chino regresa al penal, cómo es, ¿cómo ves la cosa? Ya sé que son demasiadas preguntas, pero me urgen las respuestas, necesito un norte para no andar descalibrado por el mundo como medio mundo. ¿Podrás pasarme algunas respuestas para mañana? Te voy a ser sincero, te tengo que dejar: me acabo de enterar que el Chino acaba de salir de la clínica y quiero ver la tele. La seguimos mañana a la misma hora, y en el mismo canal, y, ya sabes, como la última vez, si no me respondes, te hago escabeche (ahora que ya llegó la temporada de verano, no te conviene quedarte callado). Nos vemos. (*) Esa noche de Navidad fue indultado Fujimori.
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Kenji 14 de enero del 2018 FUERZA POPULAR está haciendo todo lo necesario para que Kenji Fujimori forme su partido. Y ese partido, por supuesto, tendrá el apoyo del padre. Ya que no lo quieren por el lado de Keiko –heredera comprobada del peor de los fujimorismos–, Kenji una vez expulsado por el lado oscuro de la Fuerza, se hará fácilmente de la candidatura presidencial del fujimorismo (porque lo será sin duda). De otro lado, la vida tiene sus volteretas. Este país ha sido generoso (hasta el exceso). Les ha dado segundas oportunidades a ex gobernantes. Se las ha dado a Belaunde y a Alan García; en el pasado, a Piérola, Manuel Prado (el hijo del ex presidente que nos abandonó en plena guerra del Pacífico). Nuestro país ha sido excesivamente concesivo, desmemoriado. Hay un sector importante del electorado que va a 24
ver en el hijo menor de Fujimori lo positivo que ha tenido el fujimorismo en sus dos gobiernos. Y va a sentir que hay una cuenta por saldar. La única candidata que podría detener a Kenji es Verónika Mendoza. Mendoza es una candidata fuerte, con una gran llegada en los Andes, que tiene como ventaja hablar el runasimi. ¿Julio Guzmán? Podría ser, depende. Sin embargo, estos dos últimos candidatos podrían quedar fuera de juego por ese cambio en las reglas electorales que está moviendo el keikismo en el Congreso. ¿Qué pasaría si eso ocurre, entonces? Sucedería lo que algunos sectores financieros temen, la aparición de un outsider, un radical de izquierda. Hay abono para eso. Pero esperemos a ver qué pasa en los próximos meses. Por último, que no sorprenda si el hijo menor de Alberto Kenya se ciña la banda presidencial el 2021 y que, para sorpresa de todos, haga un buen gobierno. Porque eso ha pasado con Piérola y Alan García, y es lo que quiere su padre (a través del hijo, que no tiene mayor discurso ni pergaminos): tener la oportunidad de reivindicarse frente a la historia, no quedar tan sucio. Y como este país, tan concesivo, tan desmemoriado in extremis, ama los finales rosas, quizás se lo conceda. 25
La llamada de la tribu 4 de marzo del 2018 LA LLAMADA DE LA TRIBU de Vargas Llosa es una invitación para conocer el pensamiento liberal a través de algunos de sus máximos exponentes. Para un liberal que conoce estas cabeceras de playa representadas en Hayek, Smith, Popper, Berlin, Jean Francois-Revel y Aron no es novedad lo que se dice en sus páginas. Pero para los que no están familiarizados con sus ideas –denostadas por sus adversarios–, es una magnífica oportunidad para estudiarlas. Algunas de ellas han sido difundidas por Vargas Llosa en otros libros (Desafíos a la libertad y Sables y utopías), que reúnen artículos y ensayos alrededor de esta temática. Resulta extraña, eso sí, la presencia de Ortega y Gasset; no se inscribe en una corriente tradicional del liberalismo. 26
En los últimos años han salido algunos libros que han intentado escarbar en el pensamiento político de Vargas Llosa. Hay un texto –fallido– de Barnechea publicado por el Fondo de Cultura Económica; y otro de José Luis Ayala –Los abismos de Mario Vargas Llosa– que discute el marxismo juvenil del escritor. Para entender los cambios políticos del escritor peruano hay que remontarse a textos famosos como “La literatura es fuego” –donde rompe lanzas a favor del socialismo–, y los que se encuentran en su propia literatura –ver Conversación en la Catedral y los diálogos disfrazados con Felix Arias Schreiber; e Historia de Mayta, en el que presenta de nuevo las ideas desarrolladas en “El intelectual barato” (una fuerte crítica a los intelectuales socialistas)–. Se puede detectar, de otro lado, en Vargas Llosa, antes de asumir el liberalismo plenamente, una etapa de transición pragmática –influenciado por su amigo, el economista Richard Webb–. Para esto se puede revisar una entrevista que concedió en 1987 al desaparecido diario El Nacional. En fin, La llamada de la tribu es, como expresamos, una invitación, tal vez semejante a 27
la que hizo el historiador Flores Galindo para leer a Mariátegui (Invitación a la vida heroica). Faltaba del lado liberal quien lo hiciera. Ya lo tenemos ahora.
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Boloña 18 de octubre del 2018 CARLOS BOLOÑA ha muerto. Fue un liberal. Y fue responsable de las más importantes reformas del estado que hicieron el país que ahora tenemos. Boloña como ministro de economía entre 1991 y 1993 aplicó los axiomas de la economía de mercado; esto es darle libertad al privado asfixiado hasta entonces por consecutivas políticas estatistas. Sus opositores lo acusaron de debilitar a las organizaciones de los trabajadores. Nada más inexacto que eso. Fueron los propios trabajadores que se desarticularon, arrasados por la hiperinflación del primer gobierno de García parasitaban en el Estado que pagaba sus robos y lentitud en ministerios y otras instituciones públicas. Lo que hizo Boloña fue enfrentar el país con la realidad y aplicar la disciplina fiscal. Pero decir que Boloña fue el responsable de todo esto sería otra 29
inexactitud. Fueron las ideas liberales las que guiaron su proceder, esas de las que apostrofan los que guardan su dinero en los bancos del sistema financiero y reciben luego de enseñar en universidades privadas. Como en toda vida pública nada es perfecto. Y esa imperfección apareció en Boloña cuando olvidando la economía, se metió en la política para enderezar el bastón de bruja en que había devenido la tercera –y fallida– reelección de Fujimori. Participó de aquella confabulación para mantener un régimen corrupto. Eso lo manchó. Lo que dejó Boloña en la economía – y que continuaron sus sucesores– se puede apreciar hoy. La nuestra es una economía capaz de absorber 400,000 mil migrantes venezolanos. Claro, aún hay bolsones mercantilistas. Y para disolverlos es necesario hacer lo que él reclamaba: ejecutar las reformas de segunda generación, las que implican la reforma del Poder Judicial. Boloña ha partido pero ha dejado un buen libro, uno muy instructivo en el que cuenta lo que hizo por el país. Se llama Experiencias para una economía al servicio de la gente (2000). Un buen economista, un buen liberal. El tiempo –y no las mezquindades del dogmatismo– lo pondrá en el buen sitial que le corresponde. 30
El argumento imbatible 28 de abril del 2019 "LAS MUJERES SON DUEÑAS de su cuerpo". El argumento es imbatible. Lo sostienen ciertas feministas cuando se trata de un tema controvertido: el aborto. Bien, pero si son dueñas absolutas de su cuerpo cuando se trata de la supresión de un germen de vida debido a una violación o un embarazo no deseado, también lo son, siendo consecuentes con la prédica, cuando se trata de traer vida. Me refiero al caso de Ricardo Morán y de la mujer que bajo la modalidad de vientre subrogado lo ha hecho padre. La mujer aceptó libremente ser fecundada in vitro. Cierto feminismo ha llamado a esto una supuesta “explotación de vientres”. Pero eso no derriba el argumento anterior –el suyo–, que sigue siendo imbatible: "La mujer es dueña de su cuerpo". Por ende, no puede venir otra mujer a decirle a otra lo 31
que debe o no hacer en este caso, porque contraría su axioma de lucha, sino en qué quedamos. La mujer que ha hecho padre a Morán ha ejercido su derecho y ha hecho uso de su cuerpo como le ha parecido. Su cuerpo le pertenece, es su propiedad privada desde su nacimiento. Lo contrario sería que le pertenezca al Estado, y no es el caso. ¿Le pagaron para que lo haga? Seguro, pero eso no anula la relación de pertenencia consigo misma. En todo caso llama a una discusión de orden moral, de si ha sido aceptable que reciba un pago. Empero, como la realidad tiene muchas veces varias caras, habría que resaltar que esta mujer, al tomar una decisión libre y soberana, ha hecho feliz a otro ser humano y ha traído vida. ¿Esa decisión merece ser censurada? Para cierto feminismo parece que sí. Por lo pronto, hay dos gemelos que han venido a este mundo. Ajenos a la tormenta generada, retozan. ¿Cómo será su futuro? Eso ya se verá más adelante.
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John Wick III 2 de junio del 2019 LOS PRIMEROS diez o quince minutos la pantalla se llenó de muertos de manera grotesca o graciosa (uno recibió un hachazo y otros sucumbieron en un combate que más parecía sacado de vídeo game). No había argumento, no había trama. La película nos informa indirectamente de una sociedad desquiciada que consume este tipo de films etiquetados como de “acción”. El film cubre esta cuota de violencia para satisfacer esa demanda. El crítico de El Comercio, Sebastián Pimentel, en una lectura de John Wick III, que se podría describir como de “crítica alternativa”, dice que el protagonista principal es un "cruce de Bruce Lee, Humphrey Bogart y Neo –el de Matrix–" y que la puesta en escena "tiene mucho de novela de Franz Kafka". ¿"Novela de Kafka"? Más bien salida de un 33
guion de Miyashiro para La Gran Sangre. ¿Qué John Wick –en un desarrollo desigual y combinado (gracias Trotsky por la idea)– es una mezcla de Bruce Lee, Humphrey Bogart y el Neo de Matrix? ¿Qué hace acá el apacible, casi contemplativo y escéptico Humphrey Bogart de Casablanca alternando con Bruce Lee, a la hora de repartir golpes, disparos y balas John Wick? Quizás, por el grado de violencia, el protagonista pueda acercarse a la Uma Thurman de Kill Bill, pero nada más, y solo de lejos y a la sombra. Por último, el crítico quiere conferirle dignidad a un film que desparrama muertos, como racimo de uvas, en casi todas sus secuencias y fotogramas. Si algo quedó como argumento, eso se quedó en el tráiler con el cual engañaron al público para que vaya a verla. Si hubo la intención del director de que su película, por ejemplo, fuera como Sin city, se equivocó, pues se quedó en John Wick, esto es, en una ilusión. La misma que este crítico vende a sus desprevenidos lectores.
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De tacles verbales 11 de junio del 2019 ME ACABO de enterar que Rocío Silva Santisteban aprecia los tacles –verbales, por supuesto– que la congresista Tania Pariona le propinó a Bruce por su infeliz frase del otro día. En otras palabras, doña Rocío aprecia, ad infinitum, no que se resuelvan los problemas al estilo de nuestra decadente sociedad occidental, sino al estilo “Warmi Takanakuy” o, peor aún, de John Wick 1,2 y 3. Doña Rocío, huelga decirlo, es inteligente, pero no tanto como para endilgarnos gato (o gata) por liebre. Huele machismo y eurocentrismo en la prosa del invitado en la columna de Augusto Álvarez Rodrich (La República es tan generosa que le da igual espacio que a Víctor Hurtado para aleccionarnos contra la blasfemada sociedad patriarcal). 35
¿Eurocentrismo? En Hurtado no hay más eurocentrismo que el que ella tiene cuando lee a la europea Simone de Beauvoir (a la que algún feminismo venera, como el Islám a Alá). ¿Machismo? Solo para los ojos de doña Rocío que sigue el guion del feminismo radical que denuncia a los hombres por cualquier gesto, acción o palabra que infelizmente caiga en sus parámetros de sospecha “machista”. Doña Rocío, la verdad, se ha molestado porque le han pedido que lea a Elisabeth Badinter (discípula de Beauvoir), quien está más clara que ella en el tema del feminismo (a la lista se podría añadir Camille Paglia, Peggy Sastre, Catherine Millet, Wendy McElroy, Roxana Kreimer, María Blanco y otras más). Ella, por su parte, le pide a Hurtado que lea a Foucault, como quien memoriza y cita el librito rojo de Mao. Pero vamos al fondo del asunto. Lo que ha motivado la columna de Rocío Silva Santisteban, es que Hurtado ha tocado con la espina de una rosa a Gabriela Wiener. Le ha dicho “hembrista”. ¿Y qué es el “hembrismo”? Lo ha definido el lexicógrafo Manuel Alvar Ezquerra: “Discriminación sexual, de carácter dominante,
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adoptada por las mujeres (habría que precisar: cierto tipo de mujeres)”. A la que le caiga el guante, que se lo chante, pues, doña Rocío.
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Velasco y las buenas intenciones 24 de junio del 2019 ¿LA REFORMA AGRARIA de Velasco fue buena o mala? Depende de la óptica desde que se la mire. En Los últimos días de La Prensa de Jaime Bayly, la disconformidad de los expropiados se ve reflejada en las furias del abuelo de Diego (que no es sino el propio Bayly). En El tiempo de descanso, novela del antropólogo Rodrigo Montoya, por el contrario, se puede apreciar el alborozo del campesino por lo que se consideraba el fin de los abusos de los hacendados. Ambas se complementan. ¿Fue justo lo que hizo Velasco? No tengo elementos de juicio completos para valorarlo. Se puede pensar que, si las tierras arrebatadas fueron mal habidas, la sentencia: "Ladrón que roba a ladrón, mil años de perdón" le da justificación. 38
Pero si la tierra expropiada era el producto no de exacciones, sino del trabajo honesto de sus poseedores, fue una injusticia. Velasco quiso beneficiar a los campesinos y les entregó la tierra que trabajaban. Empero, estos no sabían cómo hacerlo. Allí está, como mal ejemplo, lo que ocurrió en la Hacienda Huando, que era de la familia Graña. Entregada y dividida a sus trabajadores. Antes de la reforma, la hacienda producía ingentes cantidades de naranja para la exportación. Luego de la reforma, todo se vino abajo. Al final, la famosa naranja Huando terminó liquidada por dos frentes: el de la reforma velasquista y un extraño virus que la atacó. Si el gobierno dictatorial de Velasco (no hay que olvidar que nació de un golpe de Estado en contra de un gobierno constitucional y legítimo como era el de Fernando Belaunde) quiso hacer justicia a los postergados y desposeídos, quizás, se pueda entender lo que hizo con el Imperio Prado, al que le quitó el Banco Popular y el diario La Crónica. Las razones se podrían encontrar en el libro de Víctor Andrés García Belaunde: El expediente Prado.
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Allí se cuenta cómo los Prado hicieron negociados a expensas del Estado peruano. En otras palabras, cómo se enriquecieron indebidamente, y lo que habría hecho Velasco no fue sino aplicar la justicia divina. "Velasco impidió que Sendero apareciera", dicen, por otra parte, sus defensores para justificar la Reforma Agraria. Se le perdona, pues, lo que promovió: la caída de un presidente democrático. Y es que quienes creen en esto, sospecho, no creen, en el fondo, en la democracia y las instituciones que la conforman. No siempre las buenas intenciones conducen a resultados buenos. La vida tiene sus paradojas. Ya lo dijo Max Weber cuando escribió sobre la política y los políticos: "No siempre en su actividad lo bueno sólo produce el bien y lo malo el mal, sino que frecuentemente sucede lo contrario. Quien no ve esto es un niño, políticamente hablando". Velasco fue un buen militar, amó a su patria, la defendió a su manera, quiso recuperar para ella los territorios que le había arrebatado el vecino sureño.
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Pero fue un militar, para eso fue educado: para la guerra; no para ser gobernante (y todavía de facto). En todo caso, no se puede negar que marcó la historia del país.
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Las hijas de Safo 28 de junio del 2019 LAS LESBIANAS son biológicamente mujeres que niegan su femineidad. Quieren ser hombres (Nota: Debo matizar, también es la atracción que sienten por otras mujeres). Para ellas la destrucción de la sociedad patriarcal es primordial. ¿Por qué? Porque en una sociedad de ese tipo no tienen cabida. La constitución de una familia entre un hombre y una mujer heterosexuales es su peor pesadilla. El hombre “hetero” es su enemigo. Lo quieren hacer a un lado, porque solo ellas se sienten con el derecho de acoplarse con una mujer. El eslogan: "Hetero muerto, abono para mi huerto" de las lesbianas disfrazadas de "feministas", se ilumina mejor bajo ese foco. ¿La sociedad patriarcal debe extinguirse? Sí, pero no bajo los términos de las lesbianas. Ellas no quieren una sociedad más equitativa, sino una a su medida. Hay, de otro lado, 42
hombres “hetero” que se han vuelto sus tontos útiles. Repiten lo que ellas dicen, sin darse cuenta que están cavando su propio foso. Las lesbianas o feministas radicales –o “feminazis”– , saben muy bien lo que hacen en sus campañas de victimización. Cuando un hombre se atreve a cuestionarlas, lo llaman “machista”, “homófobo” y “prejuicioso”. En ese momento se visten de “mujeres” y se quitan la casaca de “lesbianas”. Así buscan la impunidad en sus ataques, porque hay una sanción moral sobre un hombre que responda mal a una mujer –así se dirija a ti como Bolsonaro o Trump–. Ahora hablan de “derechos”. Pero la actual constitución contempla todos los que necesitan los nacidos en el Perú. Solo faltaría uno para estar felices (o menos infelices): el de la unión civil entre personas del mismo sexo. Es lo justo para que se puedan heredar. Después de eso no tienen mucho que reclamar. Sin embargo, van a seguir. ¿No ven que aún no han acabado con los “heteros”? Su tarea no se ha cumplido. Tenemos, pues, para rato con ellas (¿o ellos?).
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Allende 31 de octubre del 2019 "¿QUÉ HUBIERA pasado si Allende sobrevivía al asalto a La Moneda? ¿Qué habría pasado con Chile?", me pregunta un amigo. "Fácil –le digo– hubiera seguido la misma ruta que Venezuela. Acuérdate que los sectores más radicalizados de la UP (Unidad Popular, frente político que lo lleva al poder) pedían al presidente que 'profundice' el socialismo en Chile. Esto es socializar la economía y los medios de producción, al viejo estilo marxista. Los opositores de Allende, por otra parte, habían denunciado el ingreso de armas de origen soviético al país. ¿Y para qué eran todas esas armas? En el socialismo ‘revolucionario’ existe la idea de entregar fusiles al pueblo para que defiendan la 'revolución' (‘¡Todo el poder para los soviets!’). Para eso eran. Allende era como nuestro Barrantes. No gustaba radicalizarse pero los sectores que lo 44
rodeaban, lo empujaban a eso. Iba a seguir, en ese sentido, el camino de la actual Venezuela, cuyo régimen le ha entregado armas –en la jerga marxista– al lumpen proletariado. Eso forma parte del discurso en el que, supuestamente, el pueblo es el protagonista de la historia, y no los individuos. Allende, en otro sentido, iba a cambiar las relaciones de producción, en las que, de acuerdo a la predica marxista, el obrero y el campesino, a través de las expropiaciones de empresas, iban a ser –en teoría– 'dueños' de su destino. No lo dejaron porque vino el cruento golpe de Pinochet y todo volvió fojas cero. Yo creo que Allende debió continuar en el poder. De esa forma, los chilenos –como lo están aprendiendo con dureza los venezolanos– hubieran experimentado lo que era ser gobernados bajo ese sistema. La ruta de Allende era la ruta de la actual Venezuela, y ya vemos como está acabando. Hubiera continuado para no convertirse en el mito que es ahora. La gente se hubiera desengañado y nos hubiéramos ahorrado el endiosamiento innecesario alrededor de su figura”.
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El pensamiento crítico 28 de noviembre del 2019 EL PENSAMIENTO crítico sirve, como en alguna página de psicología se puede leer, para "analizar y evaluar la información existente respecto a un tema". Esto es, para hacer uso de la razón aplicada a la realidad. Sexto Empírico, un filósofo griego, tenía un tratado llamado Contra el dogmatismo que alentaba un sano escepticismo. ¿Alguien puede decir en esta vida que tiene el manejo de la verdad? No. Todas las teorías que han tratado sobre la existencia de este mundo son hipótesis. Y esto incluye las corrientes de pensamiento. El liberalismo tiene una parte de la verdad. Del marxismo (muy alicaído) se puede rescatar el juego dialéctico traído de Hegel. De las religiones uno puede rescatar la comprensión del espíritu, pero el misterio de la vida no se puede asir solamente asumiendo, por ejemplo, la lectura de la Biblia; la biología tiene allí 46
mucho que decir. Los anarquistas también pueden ayudar, con su desobediencia civil, a comprender el rechazo de un sector de la sociedad al Estado. Russell enseña mucho en su Historia de la Filosofía. Ayn Rand te enseña la fortaleza del individuo. Mises de la seriedad en el manejo económico. Gramsci, de la importancia de los intelectuales orgánicos. Hayek, el gran Hayek, sobre cómo el liberalismo puede enseñar a desafiar, y poner en evidencia, los errores del socialismo. Hanna Arendt, también, con su búsqueda ejemplar de la verdad. Lamentablemente, la idea de pensamiento crítico se ha tergiversado. Ha adquirido una tonalidad no correspondiente con su expresión inicial, la de la duda (razonable) en la construcción del conocimiento. Se la está disfrazando con un modo de pensar. Eres "crítico" si estás en desacuerdo con el sistema de valores imperante, es decir, los que se desprenden del capitalismo. Y si usas una jerigonza que, por mucho disfraz y eufemismo con la que le arropan se parece, como dos gotas de agua lo pueden ser, al marxismo dogmático que se puede leer en el diccionario de Rosental o los manuales de filosofía de Afanasiev o Politzer – con las que adoctrinaban a los iniciados en el 47
"socialismo científico"–, mucho mejor. Nada más alejado de la idea del pensamiento crítico que eso. Si se lo va a ejercer que sea en doble sentido, de ida y de vuelta. Tan legítimo es criticar a Adam Smith y la mano invisible, como a Marx y su concepto de lucha de clases.
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El feminismo radicalizado 7 de diciembre del 2019 LO QUE hace veintiséis años leí en un artículo de Vargas Llosa en Desafíos a la libertad (“Contacto visual”), ha comenzado a instalarse en nuestra sociedad. Lo que fue el noble cometido de las feministas originales: el de denunciar los abusos sexuales y la relación asimétrica e injusta entre hombres y mujeres, ha derivado en fanatismo. Primero fue el Mee too, plataforma de internet en la que muchas mujeres denunciaron a hombres por agresiones sexuales o insinuaciones que calificaron de ofensivas e invasivas a su privacidad. Así se expusieron los rostros de los hombres que consideraron agresores o violadores. Y así se arruinaron muchas vidas y carreras profesionales. Bastaba el solo dicho de la agraviada para considerarlo una verdad incontrovertible. No había derecho de defensa. Era culpable sí o sí el acusado. El derecho a la 49
inocencia, mientras no se demostraba lo contrario, quedó abolido. Ante esos abusos que se extendieron a escala planetaria apareció una carta firmada por la actriz francesa Catherine Deneuve, acompañada de otro centenar de firmas de mujeres, para fustigar los excesos del movimiento Mee Too. Vargas Llosa en el artículo arriba mencionado describía como en el mundillo universitario donde se movía –el de la universidad de Princeton– las minorías sexuales de gays y lesbianas "explayan sus demandas y sus quejas en las publicaciones y paneles oficiales que les provee la propia institución, y generan en la sociedad académica la hipersensibilidad, embebida de temor, que inspiraban las minorías étnicas". Por supuesto, Vargas Llosa cuestiona el machismo como fuente de injusticias, así como lo son la explotación económica y la discriminación racial. Más que de acciones judiciales para detenerlo, habla de renovación cultural. Luego ha sido el slogan: "Perú, país de violadores", donde ya la condición de ser hombre era sospechosa de abuso sexual. Y ahora ha aparecido una canción en Chile, " El violador eres tú", cuya presentación, no sé por qué, me ha traído tres recuerdos: 1. Las danzas 50
de los jóvenes comunistas chinos, que perseguían y ridiculizaban a los opositores en la Revolución Cultural China, mostrada en el film de Bernardo Bertolucci, El último emperador; 2. Las danzas de las seguidoras de Abimael Guzmán en un penal de Lima, repitiendo, en versión peruana, que copiaban las de la mencionada Revolución Cultural maoísta; y 3. Las marchas del fascismo italiano en un documental que vi hace muchos años. Lo siento si alguna mujer se ve afectada por estas impresiones, pero eso es lo que veo. De otro lado, me temo, por lo anterior mencionado –los abusos del Mee Too (replicado ya aquí); la propaganda de slogans y canciones que se están difundiendo en los medios de comunicación (incluso invadiendo espacios universitarios como los de San Marcos); y la intolerancia de cierto feminismo radical–, que estemos frente al inicio de una especie de fascismo de género que va a dividir más la sociedad peruana en los próximos años. La intransigencia de ideas conduce, a pesar de que lo deseen o no sus promotoras, a una ideología totalitaria. Y este movimiento feminista radicalizado, poco a poco, está calzando con una concepción vertical en la que la disidencia se castiga. 51
Finalmente, será el tiempo que confirme o desmienta crudamente estas percepciones al respecto. Vamos a ver qué pasa.
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Seamos felices… desinformados 29 de diciembre del 2019 HACE VARIOS años que ya no veo televisión. Opté por esa decisión porque veía mucha violencia en los noticieros. Era demasiado. Recuerdo que una vez –también varios años ah– le escuché decir a Eduardo Lores –antiguo conductor del programa cultural Luces de la ciudad– que en su casa no había la caja boba, y que educaba a sus hijos sin su presencia. A veces veo la televisión los domingos para husmear en algún programa político dominical. Pero no la extraño. Yo me informó de todo por el Facebook y las redes sociales. Le he dado like a las páginas más importantes de los medios de comunicación nacionales e internacionales. Y he estado medianamente satisfecho hasta hoy. Hasta hoy, porque he notado que en esa lucha que hay en los medios digitales por captar audiencia, han comenzado a bombardear las redes con 53
información negativa. No se trata, por supuesto, de evitar las noticias cargadas de hechos de sangre o tragedias mundiales. Se trata de que los medios, en su afán de atraer audiencia deseosa de morbo, publica una y otra vez la misma tragedia no sé si para ganarse más likes o asegurarse que algún lector que no la ha leído la lea. Así tenemos que el drama familiar de la madre que fue asesinada por su pareja junto a sus hijos, es repetido, en distintos horarios, por lo menos tres veces. O lo ocurrido con el psicópata que mató a la mascota de su novia porque terminó la relación, es vuelta a publicar la misma cantidad de veces. Si no, vemos la noticia de la pobre chica violada con lujo de detalles, y rostro desfigurado incluido, reproducido "n" veces. "N" veces vuelta a violar. De vez en cuando uno puede “cliquear” la opción de "información repetitiva" para no ver más este tipo de noticias tan lamentables. No obstante, eso no se puede hacer con todo el cúmulo de notas que te sueltan por la red. Imposible, es una tarea demasiado ardua y no acabarías nunca. ¿Qué hacer frente a este entorno digital tan poco amable? ¿Quitarle acaso los "me gusta" a las páginas informativas? La otra noche conversando con un amigo recordamos 54
el libro de García Márquez cuyo título es: Cuando era feliz e indocumentado. Lo evocamos mientras comentamos lo tranquila que vivía cierta gente sin saber los problemas del calentamiento global, el incremento de la delincuencia y la crisis política actual, temas que asaltan nuestra conciencia. Tal vez la solución a nuestro pesar sea, dándole vuelta al título del libro del premio Nobel colombiano, que “seamos felices…desinformados”. Así podríamos vivir más en paz y con menos aflicciones. Lo vamos a pensar.
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El señor Luna 3 de enero del 2020 LA LIBRERÍA del señor Luna queda a la mitad de la segunda cuadra del jr. Quilca, casi al frente del clausurado Centro Cultural El Averno, al fondo. Donde el señor Luna uno puede encontrar libros muy raros. Viejos, no tan viejos, algunos bastante usados y otros abandonados por sus antiguos dueños. Allí en esas torres de babel que son los estantes que los contienen, navegan mares de conocimiento de todos los tiempos. Se pueden encontrar ejemplares rarísimos de ediciones olvidadas, revistas, discos de vinilo, periódicos viejos y libros valiosos que son aquilatados en su verdadero valor por el comprador ocasional. El señor Luna, por otra parte, sabe su negocio. Vende libros a un precio bicoca, pero eso es una estratagema suya para atraer 56
clientes. Estos se avisan de las ofertas y vienen más. El señor Luna es una persona cordialísima. Si alguna persona vuelve para hacer el cambio de un libro defectuoso, no se hace problemas. O, por el contrario, le entrega su dinero. Pero la librería del señor Luna no es solo eso, una librería. Es un lugar de encuentro que por las noches se convierte en un ágora donde ardorosamente se conversa de historia, literatura, cine, música, ciencia o los problemas del país. Muchas veces he sido testigo de esas reuniones donde surgen teorías estrambóticas que desgastan las gargantas de los concurrentes. Si no fuera por las palabras del señor Luna: "Señores, la salida es por allá", estas no acabarían. En ese momento todos saben que la tertulia terminó y se continuará en una próxima oportunidad. La librería del señor Luna debe ser la única librería del centro de Lima donde desfila una fauna de personajes, que podrían formar parte fácilmente de La comedia humana de Balzac. Don Jorge es uno de ellos. Él es la figura estelar de la librería del señor Luna.
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Don Jorge es una mezcla de Simón Wiesenthal –el cazanazis judío– y el inspector Gerald de la serie El fugitivo. Él tiene una obsesión cuasi imbatible por Toledo. La cultiva desde que "el cholo miserable y sinvergüenza" (así lo llama) llegó al poder el 2001. Pero tiene su lado gracioso: ha prometido traerlo de los EE.UU. en un avión comercial (dentro de un costal de papas), para que afronte sus delitos con la justicia peruana. Así es nuestro amigo don Jorge. Y así por el estilo transitan por ese bulevar de la cultura que es la librería del señor Luna, declamadores de poesía urbana, imitadores de Bukovski y hasta admiradores de Hitler como Karl el alemán (sobrenombre que ha recibido Carlitos U. por su desmedido embeleso a la Alemania nazi). Como ellos, también se congregan docentes universitarios, historiadores, médicos, ingenieros y profesionales de diferentes especialidades, que encuentran en ese espacio un oasis para compartir saberes o hacer catarsis comprando un libro después de la jornada de trabajo. La librería del señor Luna, finalmente, se erige en estos tiempos de cultura digital como un lugar de resistencia. Aquella en la que la 58
cultura del libro en físico se niega a irse. Larga vida para ella.
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L’enfant terrible 10 de enero del 2020 FUE UN BALDAZO de agua fría en San Marcos enterarse que Pablo Macera integraba la lista parlamentaria del fujimorismo el año dos mil. Y, peor, verlo trepado en un camión al lado de Fujimori en la campaña re-reeleccionista, decepcionante. El enfant terrible de la historia en el Perú, el dinamitador de frases provocadoras (“El Perú es un burdel”), el intelectual más destacado de su generación, el discípulo preferido de Raúl Porras Barrenechea, el candidato al rectorado de San Marcos en 1987, había arriado las banderas de su indomable rebeldía. Por ese entonces se dijo que Macera había ensuciado su carrera de historiador. De ser el oráculo al que acudían los periodistas para conocer qué deparaba al país, pasó a ser un apestado. 60
Vargas Llosa cuando vino al Perú ese año dijo que le parecía irrito lo que había hecho Pablo Macera, que ya no se sentía capaz de ser su amigo otra vez. Macera era el intelectual de San Marcos y la conciencia moral del país. El fujimorismo, no sé cómo, lo había coaptado. Macera escribió varios libros que lo hicieron conocido, entre ellos sus Trabajos de historia. Su compromiso político con las ideas de izquierda, se reflejó en algún documento que circuló en la universidad, y en donde se podía pasar y repasar una frase que se le atribuía a él: "Votar por Izquierda Unida para cambiar la historia, para hacer historia". Pablo Macera ha muerto. Pero su recuerdo, la mordacidad e ironía de sus frases, su iconoclasia, se erigen ahora, en esta hora de su ausencia, intactos, y cual Cid campeador, Macera, el primer Macera, seguirá, aun después de muerto, ganando batallas. Porque cuando un sanmarquino muere, nunca muere...
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Las gambetas de Galeano 7 de abril del 2020 EL DE GALEANO, El fútbol a sol y sombra, es uno de los mejores libros de fútbol que he leído (el de Soriano, Arqueros ilusionistas y goleadores, no le hace sombra). Me lo recomendó una amiga que gritaba en una cafetería los goles de Uruguay en un mundial (era hincha acérrima de Cavani). No me defraudó, era maravilloso. (Ya tenía conocimiento de la buena prosa de Galeano a partir de la lectura de sus siempre mentadas Las venas abiertas de América Latina, que luego desautorizó). El escritor uruguayo la movía de "taquito", te hacía una "chalaca", jugaba "camotito” y armaba "paredes" imaginarias con el lector. Su virtuoso registro rivalizaba con las gambetas de Garrincha, y metía, con el preciosismo de su verbo de filigrana, goles como de la "mano de Dios". Borges decía que el fútbol era un juego de 62
"once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota" y que los ingleses "hicieron mucho mal al mundo; por ejemplo, lo han llenado de estupideces, como el fútbol". No lo entendía. En cambio, Vargas Llosa hasta comentarista deportivo ha sido (en el Mundial del 82). Mario Benedetti escribió un relato, "Puntero izquierdo", y hasta fue arquero. Pero ninguno de los dos Marios ha podido superar a Galeano. Lo del uruguayo era un amor a la "redonda". El fútbol es como el cine, una pasión que solo un espectador, tocado por los dioses, puede reconocer.
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Los robots no se enferman 8 de abril del 2020 NOS ESTÁN empujando a una Cuarta Revolución Industrial. La ciencia, la investigación científica, la biología, la biotecnología, el uso de la tecnología para la educación, las plataformas digitales, la inteligencia artificial, temas que estaban presentes en las sociedades industriales pero debajo de la alfombra, van a tener un lugar de visibilización en el nuevo orden donde sociedades como la nuestra están inscritas. Ciencia, educación y tecnología son las puntas del iceberg de lo que la humanidad está viendo con cierta dificultad en los contornos de lo que se viene. La automatización y robotización de las sociedades desarrolladas, que estaba ralentizado se va acelerar. Después de todo, “los robots no se enferman", dice Yuval Noah Harari en un reciente artículo. China ha dado fuertes pasos en ese sentido. 64
Ha conseguido neutralizar la pandemia usando todos los recursos posibles de la tecnología. El desarrollo de la robótica, como ayuda para el hombre, combinada con el empleo de la Inteligencia Artificial (IA) es el siguiente paso. Pero eso, como todo lo que orbita alrededor de la humanidad, tiene una doble valencia. Lo negativo es que nos acerca a ese futuro del film futurista Terminator. En una fase de su desarrollo, como en la evolución humana, la inteligencia artificial (con su enorme potencial de almacenamiento muy superior a la mente humana) va a tener lógicas propias y va a intentar sucedernos en el planeta. El virus puede ser un pretexto que, impensadamente, nos lleve por esa ruta. ¿Qué puede conducir eso? A una deshumanización. Desarticulada las artes y la cultura que nos otorgan la sensibilidad con el medio, inermes y tratando de responder las ciencias sociales lo que hasta hace unas semanas no vislumbraban, buena parte de la humanidad, como los dinosaurios, contempla el fin del viejo orden donde ejercían dominio. En nuestras sociedades latinoamericanas el arribo de la nueva ola va a tardar (pero va a llegar), así como la prensa escrita tradicional avistó la fea cabezota de la prensa digital con sus nuevas formas de 65
comunicar. La distancia social contribuirá a la distancia mental, a ser menos emocional y empático con nuestro prójimo. Mr. Spock está a la vista. Porque aun viniendo la solución de la mano de la ciencia con una vacuna, la experiencia nos está marcando. Por el lado bueno, a entender que debemos llevarnos bien y que debemos cooperar entre nosotros para superar las adversidades comunes. Solos no se sale de esta. Y por el lado poco amable, a aprender a ser fríos, debido al des acostumbrarse al contacto humano. ¿Qué nos espera? Ya lo veremos. El futuro recién lo estamos escribiendo.
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Fútbol, economía y pandemia 10 de abril del 2020 EN UN PARTIDO de fútbol moderno no solo juegan los jugadores en la cancha, sino la estrategia y la táctica para enfrentar la competencia. Un buen entrenador debe manejar diversas tácticas para que su equipo gane un partido. Hace, al mismo tiempo, un análisis del rival y bosqueja un primer planteamiento de juego. De acuerdo a la respuesta del contenedor, va afinando el sistema de juego. O, por el contrario, puede cambiar un 1-53-2 con el que encaró en un inicio el juego, por un 1-4-4-2 o un 1-4-3-3. Eso depende de la personalidad del entrenador (si gusta del juego ofensivo o gusta otorgar fortaleza a la defensa para jugar al contragolpe) y del material humano con que se cuenta. 67
Lo que no puede ser un entrenador, en todos los casos, es ser esquemático. En una primera parte de este partido que se juega hace treinta años, en una cancha llamada Perú, el entrenador (los diferentes gobernantes) ha empleado un sistema de juego (el libre mercado, con la idea de un Estado pequeño pero eficiente). En la tribuna se han quejado –de la barra brava, en especial– de su implementación. Pero ha funcionado. Ha funcionado en unas condiciones en las que la iniciativa privada y el emprendedurismo (con sus perversiones mercantilistas) ha tenido un césped favorable y ha generado prosperidad en muchos sectores del país. Eso es innegable. El Perú de 1990 no es el Perú de ahora. Ha cambiado en muchos aspectos para bien. Pero ha tenido efectos positivos en una coyuntura favorable para su aplicación. Ahora las circunstancias son otras. El entrenador tiene que cambiar su sistema de juego. Pasar de un juego ofensivo a un juego de contención. Pasar de un 1-3-4-2-1 altamente ofensivo a un juego con todo el equipo tirado atrás para frenar el avance del rival. 68
Si antes el éxito de un equipo dependía de sus luminarias, caso Di Stefano, Pelé o Maradona, el juego moderno (con el quiebre desequilibrante de un Cristiano Ronaldo o Messi) es del juego de conjunto. Allí tenemos el caso de Neymar. Brasil descargó el peso de la responsabilidad en él y Alemania los aplastó cuando no lo pudo poner en su alineación. El talento de una estrella futbolística brilla de la mano con sus compañeros que lo acompañan. Y viceversa. Es como una orquesta sinfónica. Aunque hay siempre un Beethoven o Mozart que hacen la diferencia. Hoy día el Perú tiene que replantear su estrategia de juego. Tiene que darle más peso al Estado y a sus políticas públicas. La situación sanitaria mundial lo fuerza a ello. En esta etapa (como ha entendido el propio FMI que se apresta a soltar 100 billones de dólares para paliar la economía mundial), la mirada tiene que ser de cooperación de unos a otros. Esto es, el de juego de conjunto con el individualismo en un segundo orden. Lo exige un adversario que nos amenaza invisible.
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Debemos obrar como las hormigas que se auxilian unas a otras por el bienestar del grupo. Dejar que políticas como las del New Deal que ejecutó Roosevelt en EE.UU. para enfrentar la depresión económica, se abran paso. El dibujante Carlín describe la situación actual en una de sus últimas caricaturas con ese aire festivo y corrosivo que las caracteriza. Pero a diferencia de Carlín pienso que no es el hundimiento de un sistema de ideas. Es el cambio de un sistema de juego por otro porque la situación lo exige. El abrazo a Keynes ahora es como el abrazo a una vieja amante. Luego volveremos a nuestro amor de siempre. Pero quién sabe. Los seres humanos somos oscilantes. Las economías, también.
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Los nuevos antipatriotas 23 de mayo del 2020 QUIZÁS uno de ellos fue Piérola. En medio de la situación angustiante que vivía el país se esmeraba El Califa –así le decían– en socavar al gobierno. Ingresó por el sur del Perú en los momentos más críticos de la guerra de 1879, justamente desde la nación que nos la había declarado: Chile. ¿Para qué? Para seguir su obra de debilitamiento institucional, conveniente a los intereses mapochos. Aprovechó que el vicepresidente La Puerta, un anciano sin fuerza, no tenía apoyo, para promover, en la práctica, un golpe de estado. Ya al mando del país su perfomance fue desastrosa. Se metió a tomar decisiones militares cuando no conocía nada de estrategia. Piérola era bueno para conspirar y nada más. Un ejemplo de su ineficacia fue la Batalla de San Juan de Miraflores. Dividió el ejército en tres líneas y facilitó que el ejército 71
chileno lo destrozara, como lo examina el general Mercado Jarrín en su libro Política y estrategia de la guerra de Chile. Piérola facilitó el triunfo del enemigo con sus desatinos. Desde que ingresó al Perú sirvió, para efectos prácticos, al invasor. De igual modo, ahora tenemos varios Piérola en el país conspirando, frotándose las manos por la falta de camas y la falta de resultados positivos de la cuarentena. El país sufre y se conduele por cada peruano afectado por la pandemia y ellos cuentan muertos, muestran cifras desoladoras y se solazan, muy en el fondo, que esta ponga contra las cuerdas al gobierno. Para estos nuevos antipatriotas, Vizcarra es como La Puerta de 1879, basta romper los goznes de Palacio para sacarlo del poder. Si fueran polillas acelerarían el hacer polvo al Huáscar. Son peor que el coronavirus, ese enemigo invisible que estamos enfrentando. Estos nuevos Piérola celebran cada derrota de los Grau, Bolognesi y Lizardo Montero en el frente de batalla de los hospitales. Festejan el hundimiento del Independencia, la caída del Morro de Arica y el destrozo de Chorrillos, cuando se enteran de la falta de balones de oxígeno, camas UCI, así como de implementos para los médicos. Gritan "corrupción, 72
corrupción", como lo hizo El Califa, para delatar a malos peruanos que se llenan los bolsillos con la desgracia ajena. Pero no hablan de la corrupción de los gobiernos que apoyaron. Estos son los nuevos antipatriotas que, con ahínco, nos quieren entregar en manos del enemigo que nos asecha en la calle. Los nuevos golpistas no tienen sentido de unidad. No ven el bosque sino el árbol de sus ambiciones. La historia los juzgará.
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La Kodama 14 de junio del 2020 VARGAS LLOSA dice en una reciente entrevista publicada en El Cultural que "todos los admiradores de Borges tenemos que agradecer a María Kodama lo mucho que hizo por él después de muerto". Si se refiere Vargas Llosa a la edición de Pléiade de la obra de Borges detenida por esta señora durante diez años, no creo que el escritor argentino le hubiera dado ni siquiera las gracias. Vargas Llosa parece desconocer la actuación dudosa de esta discípula, que devino en su esposa tras un matrimonio (por poder) casi a escondidas en un poblado del Paraguay. El problema de esto último, como señala el biógrafo de Borges, Alejandro Vaccaro, es que esa unión tenía ”irregularidades administrativas", que traducidas quieren decir que María Kodama no podía casarse con Borges, porque este no se encontraba divorciado de su primera esposa 74
Elsa Astete. ¿Por qué, entonces, un matrimonio tan apurado? Porque, como ha quedado demostrado después, quería controlar los bienes y el legado literario del escritor. Lo hace rehacer su testamento, cambiar de médico y se lo lleva a Ginebra y lo aleja de su hermana Norah. Al respecto, Norah dice que su hermano murió "lejos de nosotros y de muchos amigos, de una enfermedad terrible que no sabíamos que tuviera". Testimonio que recoge María Esther Vásquez, amiga del escritor y autora de un libro sobre él, Borges. Esplendor y derrota. Ni siquiera permitió que lo cremen como fue el deseo de Borges en vida. Simplemente lo bloqueó. Vargas Llosa habla por desconocimiento. María Kodama vive de la fama de Borges, como Yoko Ono de la de John Lennon. Es una mujer que recela de todo aquel que quiere robarle un poco de la memoria del escritor argentino, que un día como hoy partió a otra dimensión, tan sublime y desconocida para los humanos.
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Un acto de justicia 2 de agosto del 2020 EN SU ÚLTIMA columna (“La función de la crítica”) Vargas Llosa se ha olvidado de Luis Harss y Los nuestros, libro aparecido en 1966 (con una reedición del 2012) en el que el ojo avizor del crítico chileno distingue a quienes serían las décadas siguientes los protagonistas del boom de la literatura hispanoamericana: Onetti, Cortázar, Borges, Carpentier, Rulfo, Asturias y Fuentes. Otra notable ausencia es la del gran crítico Harold Bloom. Bloom es autor de dos libros que han marcado la pauta entre los conocedores de la literatura internacional: El canon occidental y Shakespeare, la invención de lo humano, ambos de ineludible referencia. Respecto a Bloom. En el libro de entrevistas a Vargas Llosa, compilada por Jorge Coaguila, aparece una en el que Álvaro Vargas Llosa entrevista a su padre y le pregunta por Bloom y su primer libro, y el 76
escritor se va por la tangente. Parece que no lo ha leído. Eso llama poderosamente la atención porque la propuesta de Bloom –el amor a la literatura como gesto estético, alejado de los parámetros ideológicos– perfectamente encaja con los ideales literarios de Vargas Llosa y el gusto de la escritura conducida por el acto de seducir al lector. La mención de Edmund Wilson es una constante en Vargas Llosa. Siempre lo pone como ejemplo de crítica literaria que llega al gran público. Y tiene razón, por ejemplo, basta revisar el libro de Wilson, Los rollos del mar muerto (publicado en una edición de los breviarios del FCE), para percatarse que Wilson, haciendo uso del reportaje periodístico, sabe combinar conocimiento del tema y profundidad, convirtiéndolos en una virtud para llegar al lector profano. Finalmente, lo de Oviedo es una especie de acto de justicia. Oviedo fue un crítico que aparece relegado, por no decir opacado, frente a otros dos muy notables, como lo fueron los uruguayos Ángel Rama y Emir Rodríguez Monegal. Vargas Llosa le hace justicia a su amigo, autor del primer libro dedicado a su obra: Vargas Llosa, la invención de una realidad (Barral Editores, 1970).
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Nuestra izquierda 5 de agosto del 2020 NO SE gobierna un país con el puño en alto ni con emociones extremas. Se gobierna con realidades. La izquierda actual no entiende eso. Encapsulada en viejas fórmulas del pasado persiste en el error. El mismo que los redujo a una mínima expresión electoral en las últimas elecciones. Pero si se trata de usar el puño en alto, tenemos a la izquierda de los setenta, esa sí, combativa, que se enterraba en los arenales de Villa El Salvador para dar forma a la utopía que daba vueltas en su mente: el socialismo. Por lo menos esa izquierda fue consecuente, sufrió cárcel, destierro, hambre e incomprensión. Por eso, como recompensa a sus desvelos y luchas, ese pueblo, al que se entregaba con sinceridad y pasión, la hizo triunfar en las justas municipales de 1984 con Alfonso Barrantes a la cabeza. «Los que hasta ayer fuimos vencidos, mañana venceremos», 78
dijo Barrantes en un vibrante discurso un día antes, en el mitin de cierre de campaña. Había mística, había cuadros políticos, había entrega, coraje y una moral y unas convicciones que parecían invencibles. Todo eso ha desaparecido. Lo ha reemplazado una izquierda clasemediera que nunca en su vida ha puesto los pies en el arenal, que solo conoce la Prefectura por fotos y que arenga desde su laptop. La izquierda de los setentas y ochentas tenía intelectuales, la de ahora tiene propagandistas, repetidores de viejos esquemas del pasado. ¿Qué decía Mariátegui? Que el socialismo peruano tenía que ser creación heroica. ¿Qué enseñaba Alberto Flores Galindo, digno heredero del anterior? Que el socialismo era una aventura intelectual. Ser de izquierda era atraer hacia uno el prestigio de los que reflexionaban sobre el país. Eso era en los ochentas, ahora es sinónimo para buena parte de la población de atraso. La revolución rusa y la revolución cubana han fracasado. La izquierda ahora tiene el reto de repensarse, de estar a las alturas de los tiempos en que la ciencia y tecnología nos quieren llevar a Marte para sobrevivir como especie. O sea, se reinventa o mejor que acepte sin remilgos la extinción. Esa es la 79
realidad. No se puede seguir engañando con mitos e ilusiones ópticas. El Che Guevara, señores, no da de comer. Entiéndalo de una vez por todas.
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Borges y las mujeres 13 de setiembre del 2020 PARA BORGES los libros en coautoría con mujeres –de las que en el fondo estaba enamorado– era una forma de establecer un vínculo matrimonial con ellas. De María Esther Vásquez –con quien publicó dos libros, uno sobre literatura inglesa y otro sobre literaturas germánicas medievales– estuvo muy prendado, incluso le pidió casarse con él. Vásquez lo rechazó muy amablemente porque lo veía como un maestro y no como un amante. Borges, envuelto en el rechazo, fue al dentista para arrancarse el dolor con otro más fuerte: el de los dientes. A Alicia Jurado la cortejó con la timidez que lo caracterizaba. La seducía con el mar de erudición literaria que él manejaba, y ella se sentía feliz con ello. La Jurado, una mujer inteligente y delicada, compartía lecturas con él, y hasta dictaron una conferencia juntos. Ella escribió la primera 81
biografía sobre Borges y terminaron siendo grandes amigos. Con Betina Edelberg, una poeta que atrajo mucho a los hombres, publicó una introducción a la obra de Leopoldo Lugones. Según María Esther Vásquez, Borges quedó hechizado con ella. Borges usaba esa estrategia de la coautoría con las mujeres para tenerlas cerca y compartir horas de trabajo. Con Esther Zemborain de Torres Duggan publicó Introducción a la literatura norteamericana. Y con Margarita Guerrero, de la que menos se sabe, escribió El Martín Fierro y El libro de los seres imaginarios. La última conocida es María Kodama, con quien publicó Breve Antología Anglosajona. Borges, tan deseoso de amor, pero para nada correspondido. En realidad, a estas coautoras les regaló parte de su fama. Todas ellas conviven en este volumen de sus Obras completas en colaboración que, como ha dicho María Esther Vásquez, son incompletas porque no aparecen los libros en colaboración con Delia Ingenieros y Silvia Bullrich. De cualquier forma, es un regalo que nos hemos dado en esta pandemia, que nos ha vedado muchas cosas, pero que se ve compensada, en parte, con libros como este que sirven para corroborar el influjo que las 82
mujeres ejercen, muy sutilmente, sobre los hombres.
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Marxismo 13 de setiembre del 2021 ENSEÑAR marxismo en las universidades del país ya es un problema. Al principio se entendía porque era abordado como un método de análisis. Pero luego derivó, en sus aristas más controvertidas, en una puerta de entrada para dar una justificación "científica" a la violencia armada. Si se la ve desde el punto de vista del método, esto es la dialéctica, puede comprenderse su enseñanza. En esa línea de reflexión pienso, no sé, si a estas alturas, con los avances de la ciencia, sea conveniente ello. No quiero apelar a la falacia del magister dixit il ergo verum est, para hacer un alegato en contra de su aprendizaje en las universidades. Gente con mucha autoridad ha señalado las falsedades de base del marxismo. Bunge, por ejemplo, a quien nadie que precie de ser serio va a decir que es un vendido al capitalismo o sirviente del imperialismo (es un 84
socialista), dice en su Diccionario Filosófico, en la entrada MARXISMO, que "ya es hora que alguien averigüe qué puede salvarse del naufragio intelectual y político del marxismo". Karl Popper, otra autoridad, sentenció en una declaración pública que "el marxismo murió de marxismo". Russell, por su lado, señaló que era una "filosofía del odio". Siendo esto así, y a pesar de que sus defensores hablen del humanismo de Marx (el libro de Erich Fromm, Marx y su concepto del hombre, es bueno al respecto), no queda más que preguntarse, en todo caso, si su enseñanza no ha servido para conducir a muchos de sus seguidores, en el caso peruano, a que recalen en el Pensamiento Gonzalo. Ya es hora de revisar con detenimiento las bondades del pensamiento de Marx a lo largo de la historia. Los pros y los contras. Los beneficios y desventajas para la humanidad. Es hora de poner el marxismo en salmuera.
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Chile y el humo civilizador 21 de setiembre del 2020 IMPERDONABLE lo que hicieron con la Universidad Pedro de Valdivia hace un año. Una casa de estudios y un espacio de cultura. Destruida por una mala comprensión de lo que significa una protesta. Yo protesto y me indigno por la injusticia, pero esta indignación la canalizo para provocar cambios positivos en la sociedad. Voy a una autoridad y presento propuestas para enderezar lo que considero no funciona bien. Pero no, prefiero destruir porque al hacerlo desaparezco todos los símbolos del sistema "decadente". Y lo hago en nombre de todos, porque el significado de "pueblo" me pertenece y lo hago porque la "rabia" se tiene que exteriorizar. No hay cambio social ni revolución pacífica, no sean ilusos. La burguesía y la reacción deben entender que Chile ya despertó, que hay una conciencia social en la población que viene 86
sufriendo el saqueo del sistema "neoliberal" impuesto a sangre y fuego por la dictadura pinochetista. "Oiga, ¿pero, por qué quema esa tienda?", se queja una señora en Valparaíso. "Vándalos", les grita desesperada tratando de espantarlos. "¿Por qué hacen esto"?, sigue gritando en vano, mientras al fondo, a pocos metros se ve fuego en la calle. "Son infiltrados", dicen en otra parte a las cámaras de televisión los que forman parte de las manifestaciones, en tanto se ve que con un spray otros pintan en los monumentos. Por allí aparece una "A" encerrada en un círculo, símbolo inconfundible de los anarquistas. No son, pues, "infiltrados", son anarquistas; sus puntos de ataque son los bancos, las iglesias y los monumentos, símbolos ominosos del sistema. Lean a Proudhon, a Bakunin, a Malatesta y entenderán qué pasa por la cabeza de los "infiltrados", de los "encapuchados". «El gobierno ha retirado a los "pacos" (policía); ha dejado sin resguardo a los establecimientos públicos», dijeron los protestantes. «Es una maniobra del gobierno», grita uno por allí, como si los "pacos" fueran los responsables de su animosidad, de su furia, alimentada en el colegio y la universidad por profesores que más se dedicaron a adoctrinarlos que 87
ayudarlos a pensar. «Quemaron su puesto de periódicos que quedaba allá», cuenta una persona en Santiago. «Se quedó sin su trabajo», añade. Pero eso no importa, porque Mon Laferte nos ha dicho que son bienes materiales y no vidas humanas las pérdidas. Tampoco los heridos en las marchas. No son "sus heridos". La televisión presenta un supermercado en llamas y la gente viendo como todo se consume. «Abajo la constitución de la dictadura que perpetúa el sistema neoliberal de las AFP», reclaman los jóvenes que tienen puestas camisetas con el rostro del Che. Sería mejor que le pregunten a Carolina Cox, la actriz chilena que pedía a gritos que la regresen al "sistema neoliberal y explotador" de Piñera, tras quedarse atrapada en Cuba y no había jabón para bañarse. Setenta estaciones de trenes atacadas, vagones incendiados, calles humeantes y millones de dólares en pérdidas, Santiago y otras ciudades desnudaron el supuesto aire de civilización del primer mundo que vendía Chile. Era, tal vez, nada más que humo, como el que surgía de las cenizas de la Universidad Pedro Valdivia hace casi un año.
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Quino 30 de setiembre del 2020 HA muerto Quino. Hay gente triste. No sé, pero a mí nunca me llamó la atención la niña que creó: Mafalda. En los setenta cuando estaba en boga la tira cómica que la tenía a ella, su familia argentina y su amiguito Felipe como protagonistas, yo prefería a “Los Picapiedras”. Sí, a esos seres de la Edad de Piedra. Me divertía mucho verlos y casi apuraba a mi tía a que llegara rápido a la casa para ver a Dino lamiéndole la cara a Pedro y al propio Pedro arrojado de la casa por su mascota, un tigre dientes de sable. ¡Vilmaaaaaa…..!!!, vociferaba golpeando la puerta tratando de entrar en la penumbra de la noche prehistórica. En cambio, lo que decía Mafalda en su vida de la tira cómica no me conmovía nada. Me dejaba un poco perplejo y extraviado. «¿Qué quiere decir?», pensaba de niño. Las guerras, los conflictos en la sociedad, 89
el intríngulis de sus respuestas. Demasiado elaborado, demasiada adulta. No la sentía de mi edad. Con los años esa misma sensación me persiguió. Veía que compraban ese bodoque donde se compilaban sus aventuras (El libro de Mafalda). Yo nada, igual, apenas lo hojeaba y el mismo desamor de siempre. Mala suerte, es así, si no hay feeling, adiós, a llorar a la pampa, lo que nace no crece. Y mejor ahorrarse lágrimas. ¿Pero por qué no me gusta Mafalda? Creo que es porque siento que las preocupaciones mundanas de un adulto han sido trasladadas a la mente de una niña. Un niño o niña no piensa como Mafalda. No tiene la política en la cabeza. Prefiero a Charlie Brown y Snoopy con sus reflexiones peripatéticas. Los siento más cercanos. Y eso, porque para qué complicarse con neurosis ajenas. De repente, no sé, no encuentro el ángulo perfecto de sus disquisiciones, no sé descifrar sus acertijos. Dicen que es genial. No lo niego. Debe ser así para sus seguidores. Pero a mí no se me quita de la cabeza que Quino transportó a esa niña sus frustraciones personales y políticas. También, de refilón, el reclamo de un mundo mejor. Quino se ha ido, ha dejado a Mafalda. Ella todavía seguirá entreteniendo a sus innumerables admiradores 90
de todo el mundo. Menos a mí que me quedaré aislado, porque siempre preferiré a Los Picapiedras y los lametones de Dino en la Edad de Piedra.
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Los intelectuales de izquierda y Venezuela 19 de octubre del 2020 LA ACTITUD de ciertos intelectuales de izquierda respecto a Venezuela y Maduro (antes con Chávez), es exactamente la misma que tuvieron sus pares en los años cincuenta con la URSS y Stalin: sabían de los crímenes y abusos del régimen y nunca expresaron su rechazo, más bien, guardaron un silencio cómplice y voltearon la mirada. Al juego se prestaron poetas como Pablo Neruda, quien le dedicó una oda al dictador soviético. Todos, absolutamente todos (salvo André Gide en Regreso de la URSS), justificaron lo que pasaba por allá (lo de Sartre fue el colmo del cinismo en su defensa del socialismo marxista). Dejaron solos a Sajarov y a Solzchenitsyn. Setenta años después se está repitiendo lo mismo en otro país. Lo que pasa en Venezuela es una tragedia. Cinco millones de venezolanos han tenido que escapar de un régimen que los está 92
hundiendo en la miseria. La única que está luchando con denuedo para liberar a su país es María Corina Machado. Años atrás, en el parlamento, un diputado chavista le metió un puñete en el ojo. De eso nada dijeron los biempensantes. Se hicieron, para decirlo en criollo, de "la vista gorda". Defensores de los derechos humanos cuando se trata de sus conveniencias políticas, pero de otros ni toman apunte. Los intelectuales de izquierda del pasado y del ahora tienen algo en común: complacencia con las dictaduras socialistas. Hay “Nerudas” en todas las épocas.
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Unión civil y dogma de fe 24 de octubre del 2020 DE ACUERDO a la Biblia –un documento de fe, sagrado para el cristianismo (yo me he alejado de él, pero lo respeto)–, en el Génesis, Dios, en el séptimo día de su creación, formó al hombre y, para que no estuviera solo, le dio como compañía una mujer. Esto es un dogma, inamovible, indiscutible. Es la palabra de Dios para los cristianos por los siglos de los siglos, amén. El otro día el papa Francisco ha abogado por la unión civil entre homosexuales. Eso ha generado un malestar en un sector de la Iglesia Católica (al que el otro sector llama "conservador"). Este sector se ciñe a lo que dice la Biblia, que Dios creó a un hombre y una mujer. En el Perú, hace muchos años, Cipriani (representante del ala "conservadora") manifestó su rechazo a la unión civil homosexual planteada en un proyecto de ley presentado por Carlos Bruce. Y 94
Bambarén (del ala "progresista"), por dicho proyecto, calificó a este de "maricón". Ambas posiciones confluyen en su rechazo por una sencilla razón: las dos acatan lo que dice la Biblia. Y la Biblia sentencia lo que arriba hemos subrayado. Hay cristianos –que se autodenominan "progresistas"– que quieren, para este punto, que la Iglesia Católica se "modernice", esto es, que acepte la unión civil entre homosexuales. Pero tienen un problema: no pueden forzar que el otro sector –que considera sagrada la palabra de Dios– los siga. A mi juicio, ya que persisten en su idea –muy respetable, por cierto– es que si no les gusta lo que su dogma de fe –la Biblia– les enseña sobre la creación, lo mejor es que se salgan de la Iglesia Católica. No pueden obligar a una institución de más de dos mil años de existencia a que cambie sus lineamentos fundamentales. Si no les gusta el "Jurásico", las puertas están abiertas para irse a un lugar más cómodo. Esa es la manera pacífica de arreglar las diferencias. ¿Por qué no lo hacen? Así nos ahorraríamos los sufridos lectores contemplar absurdas disputas sobre el tema.
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¿Un nuevo Bordaberry? 12 de noviembre del 2020 EL PAÍS va a dar un giro marcadamente a la derecha. La ministra Delia Muñoz ya pidió la renuncia del procurador. Van a desarticular el aparato judicial del Minjus. El viernes, con seguridad, piensan aprobar el proyecto declarando la emergencia educativa nacional en todos los niveles. D’Alessio no ha llegado para estar pintado. Va a sacar al Superintendente de la Sunedu. Por otra parte, no tienen técnicos. No tienen un economista como Sergio de Castro, un Chicago Boy que hizo el viraje de Chile tras el golpe a Allende. Están reclutando al vuelo, improvisando. Y eso se nota en la composición del gabinete. ¿Y cómo piensan controlar la calle? La ciudadanía está caliente. No le van a meter tanques. Generarías un escenario trágico. Si es cierto lo que se lee en alguna parte, que detrás ha estado la Coordinadora Republicana, entonces 96
han pensado ya desde tiempo atrás que tienen los votos, que ya se desperdició la oportunidad de hacer los cambios en el anterior Congreso cuando tenían, las dos derechas, una mayoría abrumadora; que tienen ocho meses preciosos para entrar al poder; que no quieren que al país le ocurra lo que a Chile donde se dejó que se filtraran docentes con ideas socialistas enseñando a los niños. El referéndum en Chile los ha asustado, y han decidido, aunque sea a trompicones, ingresar a Palacio. En su lógica, lo hacen por el bien del país. Esto es un golpe de estado. Merino simplemente es un mascarón de proa. Es una especie de Bordaberry, pero a diferencia de su homólogo uruguayo que fue manejado por los militares, este va a ser manejado por civiles. Un escenario inédito el que estamos viviendo
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¿Por qué la derecha ha dado un contragolpe en el Perú? 13 de noviembre del 2020 POR muchas razones. Porque al tratar de explicar los motivos de la paralización de proyectos de gran envergadura en el país – como los mineros–, ha encontrado que la ideologización de los actores sociales en los conflictos es uno de ellos. Por supuesto, que existen otros más, por ejemplo: los culturales o el apego a la tierra de los habitantes de las comunidades amazónicas –Proyecto Conga–. Pero la derecha no ve eso, sino la exacerbación de estos por parte de dirigentes ideologizados. Responsabiliza a la izquierda de ello. La considera un factor de atraso. Otro punto que ha exaltado a la derecha para tomar esa decisión, es la irritación que le ha causado ver convertido el enfoque de género en política de Estado. Eso la ha enervado. La derecha en nuestro país, en ese aspecto, es muy 98
conservadora, proviene de una tradición cristiana católica ceñida a la enseñanza bíblica del Génesis y los diez mandamientos (que comparte con su prima hermana protestante). Hay un hombre y una mujer, y estos forman una familia. Para la derecha, los cambios efectuados en esta materia se deben a la educación que se está impartiendo en el país. La derecha ve, asimismo, con malos ojos que en la enseñanza en los centros de estudios superiores haya una hegemonía del pensamiento de izquierda. Gramsci, Bordieu y Rita Segato son tan subversivos, como antes en el pasado lo eran Marx, Engels y Althusser. Ese sesgo disfrazado de "pensamiento crítico" que ha presentado la izquierda ha estado entre ceja y ceja en la derecha. Y la izquierda ha sido tonta en no matizar, en no ser abierta, sino caer en el adoctrinamiento. Le ha dado motivos a la derecha para intervenir con un nuevo ministro de Educación, quien tiene la tarea de desarmar todo lo construido pacientemente por la izquierda en materia educativa durante años. Una nueva reforma de educación se va a abrir paso. La mala experiencia chilena ha sido tomada como referencia por la derecha peruana para que no se replique por acá. En Chile, para la derecha, 99
han sido muy complacientes con los docentes de izquierda. La derecha ve muy mal que el Estado procree “guerrilleros”, “rojos”, en las universidades. Piensa dar una nueva ley universitaria y eliminar el tercio estudiantil, el cual es motivo para que los jóvenes universitarios desatiendan sus estudios por darle énfasis a la política. Eso no le gusta a la derecha. La derecha al tomar esta decisión está golpeando a la izquierda en varios frentes: político, ideológico, educativo y judicial (que es el que va a capturar también). La derecha se está tomando el desquite después de décadas de estar contra las cuerdas. Ahora que tiene el control de la situación, no va a querer soltar a su presa. La única posibilidad para que ceda es la calle, el espacio natural de la izquierda. En las semanas que vienen vamos a ver la pulsación de la derecha y la izquierda en torno a la crisis política generada. Una de ellas se mantendrá en pie. ¿Cuál será?
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La presidenta que no pudo ser 16 de noviembre del 2020 ROCÍO SILVA Santisteban no podía ser presidenta. Se desplomaba la Bolsa, las inversiones en el Perú se hubieran detenido y el empresariado en general hubiera vivido en vilo. Aunque ella, después de la votación, declaró que iba a mantener todo igual, no se le hizo caso. Es cuestión de confianza, todo viene de la confianza. Ella está en un partido cuya prédica está abiertamente en contra del modelo económico actual. Eso lo conocían los congresistas que participaron de la votación anoche. En un momento de esta, uno de ellos dejó abierto su micrófono y se filtró parte de su reflexión. Dijo, palabras más, palabras menos, que cómo iba a ser elegida, que Silva Santisteban era una comunista, que estaba en contra de la propiedad privada y que iba a expropiar. Eso muestra el pensamiento de la derecha –mercantilista, inescrupulosa, 101
clientelista, lo que ustedes quieran, pero así piensa–. El cuco de Hugo Chávez estaba allí dando vueltas en círculos en el Hemiciclo. La misma izquierda ha labrado esa imagen. Incluso en otro momento de la votación hubo algún parlamentario que cambió su voto de abstención por un "en contra" de la mesa directiva que presidía Silva Santisteban. Lo hizo, muy probablemente, cuando vio el peligro que significaba su elección (aunque tampoco se puede descartar una dosis de machismo en su decisión). Es cierto, de otro lado, que la mayor parte de los congresistas está deslegitimado frente a la opinión pública. Pero no hay que olvidar que estos han sido electos por la propia población que hoy los repudia. Refleja su pensamiento, sus miedos y el modelo de país que quieren. Si queremos que esta representación parlamentaria mejore en el futuro, debemos apostar por la educación; pero por una que realmente tenga un pensamiento científico. Mientras eso no ocurra, tendremos que soportar a congresistas que reflejan la pobreza educativa de nuestro país. Es nuestra realidad, tenemos que convivir con ella. Finalmente, Rocío Silva Santisteban anoche no pudo ser la primera presidenta del Perú. Que sirva de reflexión las causas que 102
condujeron a ello. En especial para aquellos que insisten en un dogmatismo de ideas y se arrogan la representación del pueblo.
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La derecha y la izquierda se despellejan 18 de noviembre del 2020 LA DERECHA les dice: "Caviares, rojos, terrucos". Y la izquierda les contesta: "Ultraconservadores, viejos lesbianos, heteros". Los extremos del país: la derecha y la izquierda pelean. La primera rechaza el enfoque de género y llama a los otros "proabortistas, con mis hijos no te metas"; la segunda ridiculiza a la anterior con un "provida, conmishijisnotimitis". La derecha pide un Estado ligado a las creencias cristianas de la Santa Madre Iglesia Católica o de las iglesias protestantes. La izquierda pide un Estado laico y va a las puertas de las iglesias católicas para mostrar sus adherentes de género las tetas al cura conservador. La derecha en el tema de la sexualidad habla de ciencia y dos sexos, hombre/mujer; la izquierda habla de construcción social y diversidad de géneros. Tanto derecha como izquierda tienen 104
profesionales en las redes, pero cuando se cruzan en el ciberespacio se despojan de cualquier ropaje formal, y se despellejan en el Twitter, Facebook, Instagram y Tik-Tok. Mentadas de madre llueven por todas partes como si fuera el diluvio universal. Tienen ambas expresiones políticas sus fanáticos, apenas ven a uno del otro bando se desconocen, se transforman, se ponen verdes, rojos, naranjas, bufan, mueven hacia atrás la pezuña, cornean, se lanzan miradas unas más recias que las otras. ¿Democracia? Eso no existe cuando se trata de comerse al rival. ¿A cuál de ellas fustigar más? No sé, a veces pienso que a la izquierda porque cree tener la corrección política y la superioridad moral para imponer sus ideas a los demás. Otras veces, a la derecha que se pone insoportable cuando llama a los otros terrucos cuando no pasan de ser revolucionarios de Facebook. Solo hay una cosa que las une: Odebrecht. Eso las hermana en sus extremismos. Allí se dan la mano Keiko y Susana fraternalmente.
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Consiglieri de Twitter 16 de diciembre del 2020 CUANDO empezó la pandemia y todo el mundo tuvo que encerrarse, no tuvo mejor idea el entonces presidente Martín Vizcarra en colocar como ministro de Salud a Víctor Zamora. De Zamora leí por allí cosas tan absurdas como, por ejemplo, que siendo de izquierda –y sanmarquino– tenía la sensibilidad adecuada para asumir el sector. La primera torpeza de Zamora (o, tal vez, impericia para la comunicación) fue decir, cuando la población estaba muy alarmada, que todos eventualmente se iban a contagiar. Esa fue una patada en la tranquilidad de la gente que estaba con los pelos de punta con el nuevo virus. Con el tiempo quedó muy claro que Zamora estaba mejor como docente universitario o consultor internacional –rubro al que se dedica– que como “consiglieri” en una guerra sanitaria. No ató ni desató. Tan 106
notoria fue su inhabilidad que rápidamente le quitó protagonismo Pilar Mazzetti, cabeza del comando Covid 19, quien se movilizaba y arengaba a médicos e internistas, y daba mensajes a la población sobre el avance de la pandemia. Con errores, por supuesto, pero con firmeza. A diferencia de Zamora, Mazzetti inspiraba confianza. Pronto Vizcarra se daría cuenta de su error y reemplazaría a Zamora por esta. A Víctor Zamora sus críticos cuando fue ministro le sacaron los tuits en los que se despachaba, con un lenguaje desproporcionado, contra sus enemigos políticos. Zamora era uno de esos que arma pugilatos en la red por quítame esas pajas. No es el único. Hay muchos que dan vergüenza ajena. Al final, Víctor Zamora dejó el despacho de Salud sin pena ni gloria. Se pensó que se iba a quedar callado por su gestión tan horrorosa, pero de pronto apareció dando consejos de cómo manejar la pandemia por el Twitter. Consejos que no se aplicó a él mismo en el cargo. Ahora aparece compartiendo la indignación de una señora por la situación de la salud en el Perú en la pandemia (como si no hubiera sido parte del desastre) y aconsejando, como en Chile, el cambio de la constitución. Zamora es otro personaje en la izquierda que 107
cree que cambiando la letra en un papel, por arte de magia, la realidad va a cambiar favorablemente.
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Beto Ortiz y la pedofilia 20 de diciembre del 2020 TODO comenzó con las marchas del 14 de noviembre. Hasta antes de eso nadie lo sintonizaba. Era prácticamente ignorado por las audiencias de todas las edades. No contaba para la televisión nacional, menos para los opositores de Merino. Todo comenzó con una tergiversación de sus palabras. Él dijo que eran los Bryan, y no los Bruce ni los Cisneros ni los De Belaunde, los que morían en las manifestaciones. Cual pitoniso unos días atrás había manifestado que estaban “buscando un muerto”. Sus adversarios hicieron una edición, un recorte, un enfoque de cámara interesado y vendieron la idea de que se estaba mofando de los Bryan del país, cuando exactamente era todo lo contrario: los estaba defendiendo. Estaba diciendo que eran ellos usados como carne de cañón, mientras los encopetados de la sociedad miraban lo que ocurría en la calle 109
desde un balcón que podría ser la réplica de alguno del Club Nacional. Salieron decenas, centenares, o tal vez miles, en dirección a su casa a protestar. A decirle que era un pedófilo. Pero antes, todos unidos marcharon por el ciberespacio y le cerraron su Twitter. Ahora tocaba hacerle el “escrache” para que aprenda Ortiz que se metió con la “generación equivocada”. Disentir con estos jóvenes le costó por esos días que tuviera que hacer su programa desde la incomodidad de un celular. Siguió apareciendo en este –que cuadruplicó en sintonía a sus competidores de señal abierta– más contestatario que nunca. Ortiz ha cuestionado al gobierno por diversos temas, entre ellos el trato dado a la policía nacional. Ha sido muy corrosivo en este sentido. Y ha seguido cuestionando a los jóvenes y el cariz supuestamente pacífico de las marchas que los tuvieron como protagonistas. Por ello, Beto Ortiz, se ha vuelto intragable para un sector políticamente correcto del escenario nacional, como lo fue el dos mil cuando él solito enfrentaba al fujimorismo desde su programa. Para intentar callarlo, sus opositores han rebuscado en la letrina de su vida personal y han sacado los testimonios de los chicos que lo acusaron de abuso sexual. Según Ortiz, esa 110
denuncia fue promovida por la dueña del albergue que los cobijaba, y que varios de ellos se desdijeron. (Sin embargo, admite una relación con uno de ellos). La pedofilia es un tema sensible en la sociedad. En el pasado, al escritor Nabokov lo acusaron de esto por su novela Lolita. A García Márquez de manera parecida por Memoria de mis putas tristes. A Lewis Carrol igual por Alicia en el país de las maravillas (se inspiró en una niña de diez años). De vivir José Martí hubiera recibido la misma acusación (se enamoró de una menor de quince años). Un viejo periodista contaba en sus clases de San Marcos que se había acostado en el África –o no sé en qué parte del mundo– con una menor de edad que le fue “ofrecida”. Una señora acusaba a Vargas Llosa de pervertido en un stand de libros del jirón Quilca, por haber perpetrado esa escena de sexo con una menor de edad (Urania desflorada por el general Trujillo) en La Fiesta del Chivo. Políticos como Evo Morales han sido acusados de pedofilia por haber tenido relaciones sexuales (e incluso una hija) con una chica de catorce años. Un periodista peruano denunció a miembros del Sodalicio de pedofilia en un libro. Los movimientos Provida acusan, por su lado, a las organizaciones pro 111
LGTB de “pedófilos” por, sostienen, relajar la guardia en el tema de la sexualidad, abriéndole así la puerta a abusadores. Últimamente ha sido acusado Netflix de fomentar la pedofilia, por transmitir un film donde se “sexualiza” las imágenes de niñas. El tema es, pues, muy amplio y muy sensible, y está en boca de todos. En las cárceles, se sabe, los acusados de violación de niños son tomados por la fuerza por los reclusos. Eso no lo perdonan. El tema de la pedofilia en Ortiz ha salido no en el momento que sale al aire con su programa (con lo cual se justificaría la pureza de intenciones de sus opositores, la de estar en desacuerdo con darle espacio a una periodista de tales características), sino cuando se ha vuelto incómodo con la verdad oficial (con lo cual queda evidenciadas sus verdaderas intenciones: silenciarlo). Ortiz, es verdad, es un provocador, puede causar mucho malestar entre alguna audiencia. Pero en el país hemos tenido ilustres provocadores. El más connotado: Pablo Macera. ¿Qué decía él? Que el Perú era un burdel. Eso generó un gran rechazo en su momento. Ortiz no es Macera, por supuesto. Es un periodista que está haciendo su trabajo: incomodar al poder. En vez de atacarlo trayendo a colación el lado 112
oscuro de su vida, deberían concentrar sus esfuerzos en desbaratar sus denuncias. Están impactando sus dardos fuera de la diana. Y de eso se da cuenta la audiencia que no es tonta. También razona. Y se percata cuando le quieren dar gato por liebre. De modo que es mejor que sus adversarios se centren en aniquilar los argumentos periodísticos de Ortiz, en lugar de aniquilar los malos de su vida personal.
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La centroizquierda y el quinto postulado de Euclides 24 de diciembre del 2020 UN PREOCUPANTE gobierno de centroizquierda el de Sagasti. No funciona bien. Un ministro del Interior que toma un manual y señala cómo debe actuar la policía frente a los manifestantes. ¿Dónde están, a propósito, Gino Costa y Alberto de Belaunde? Escondidos, esperando el momento propicio para, cuando esta nave del gobierno esté al garete, saltar a otra parte. Ya deben estar pensando el mal negocio que hicieron al caer de "invitados" en el partido de Guzmán. Tránsfugas. La presidenta del Congreso (del Frente Amplio) todavía manejando la agenda del Legislativo para colocar el tema de la nueva constitución. Y la señora Silva Santisteban colaborando con el caos, en su insistencia de restar capacidad a la policía. La primera ministra (“liberal igualitaria”, como se 114
define) diciendo que Pfizer nos tiene en su lista de pedidos de la vacuna. Como si con eso (premio consuelo) garantizara su compra. Nos quiere tomar de tontos, como Vizcarra, la señora Bermúdez. El grueso del Congreso –los "vacadores" (los que eligieron a Sagasti; no hay que ser ingratos y olvidarlos)– feliz con la inoperancia del Ejecutivo. El gobierno actual, por otra parte, es un animal bifronte y cumple con el quinto postulado de Euclides. ¿Y cómo es eso? Tiene dos cabezas: una es del Partido Morado con Sagasti y otra es del Frente Amplio con Mirtha Vásquez. Ambas se cruzan en línea recta para darse de cabezazos. El Congreso no debe sacar a Sagasti. Ese sería un error. Debe quedarse hasta el final para que quede demostrado que la centroizquierda en el Perú no tiene la capacidad de gobernar un país. No está a la altura de su par europeo del PSOE (durante la era de Felipe Gonzales; no la de Pedro Sánchez que le hace el juego a la ultra de Iglesias). Es mejor soportar los siguientes siete meses, a soportarlos cinco años. Que sigan haciendo estropicios, manejando mal el tema de la policía, intentando infructuosamente cambiar la constitución, dándole pie a los grupos violentistas para imponerse por la fuerza, 115
etcétera, etcétera. Ya llegarán las elecciones. Ya los electores les darán la calificación que se merecen.
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Tanaka y la derecha popular 5 de enero del 2021 LEO un artículo de Martín Tanaka en El Comercio (“¿Qué pasó con la derecha?”). Tanaka reclama una derecha popular, una "derecha democrática, con mayor sintonía con el mundo popular, más moderna en sus valores, con mayor vocación para lograr la inclusión social". Pero si esa derecha existe, lo que pasa es que la buscan enterrar con descalificaciones. Esa derecha apareció con Vargas Llosa, quien hablaba de un capitalismo al servicio de los más necesitados. (El escritor decía que no iba a gobernar para un grupo de privilegiados). Luego volvió a reaparecer con Hernando de Soto, en su primer fallido intento de llegar a la presidencia. El nombre de su agrupación lo decía todo: "Capitalismo popular". Presentaba una propuesta que recogía sus experiencias en el mundo informal en diferentes partes del mundo, y que dieron 117
forma a sus dos libros: El otro sendero y El misterio del capital. De Soto hablaba de incluir a los pobres en el mundo de la modernidad, aquella que tiene vigencia el mundo actual (no la que los antropólogos reconocen en la cosmovisión de los indígenas amazónicos y del Ande). Esa derecha liberal (la de Vargas Llosa y De Soto) es una derecha democrática, inclusiva, no autoritaria, que sabe escuchar. Lo que pasa es que Tanaka no la quiere reconocer. Tanaka (como casi toda la izquierda), para neutralizarla, la presenta –por razones ideológicas y de propaganda– como "autoritaria". Pero el tiempo está haciendo que esa imagen distorsionada se vaya cayendo. Esperemos el próximo artículo de Martín Tanaka. Uno donde nos cuente acerca del "autoritarismo" de la centroizquierda ahora en el poder.
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Oclocracia 6 de enero del 2021 NO HAY que hacer disquisiciones de salón ni romperse la cabeza para explicar las crisis sociales. Buena parte de la explicación la tenía el historiador griego Polibio. Él había analizado y sistematizado los ciclos políticos –desde la Monarquía hasta la Oclocracia– en su libro Historias. Lo que contemplamos en Chile, y acá en el Perú, no es más que la reedición de lo que ha ocurrido cíclicamente en muchas sociedades: la entronización de la turba. Esa perversión de la democracia, llamada “Oclocracia” por el historiador griego Polibio, es alentada por políticos demagogos. No es populismo, es una forma de extorsión que se lanza al gobernante de turno para someterlo usando la presión de las masas callejeras. 119
Pero es peligroso usarla, porque, como ha señalado Polibio, eso da pie al regreso del monarca, esto es un dictador. Y en la historia eso se ha visto, al desorden social (caldo de cultivo de la oclocracia) ha seguido la añoranza de orden, llevando al poder a dictadores como Stalin o Pinochet, u otros de esa misma estirpe. Es así como se cierra el ciclo, y se entiende el pedido de la población de la asunción al poder de un Mesías: para restablecer el orden. Oclocracia es lo que estamos viendo en el Perú. Poder de la turba para imponer decisiones al Ejecutivo de turno. Lo están alentando quienes no creen en la democracia y nos quieren llevar a un estado de anomia social. Como en Chile. Y ya sabemos, gracias a Polibio, cómo puede acabar si se les pasa la mano en esta aventura: en una dictadura. Advertidos estamos.
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La candidata que no debate 18 de enero del 2021 COMPAREMOS. En la campaña para la alcaldía de Lima de 1983, Alfonso Barrantes Lingán enfrentó a tres contrincantes de peso: Alfonso Grados Bertorini (ex ministro de Trabajo de Belaúnde), Alfredo Barnechea (a quien llamaban El Príncipe) y Ricardo Amiel (uno de los mejores cuadros técnicos del PPC). Barrantes enfrentó a los tres y les ganó en un debate televisado. Luego cerró su campaña en un mitin apoteósico donde dijo estas palabras inolvidables: «Los que hasta ayer fuimos vencidos, mañana venceremos». Y venció. Barrantes no se corrió, aprovechó la única oportunidad que tuvo en ese debate (por su condición de militante marxista le cerraban las puertas de los medios) para lucirse, para sacar toda esa experiencia acumulada de sus años sanmarquinos como dirigente, y ganar la alcaldía. ¿Y qué hace la candidata Verónika 121
Mendoza, heredera del sitial dejado por Barrantes? Esquivar, huir del debate. Si ella no puede confrontar con un fajador experimentado en las grandes ligas como es Hernando de Soto, entonces no merece ser presidenta. No da la talla. No hay que engañarse. Para llegar a un alto cargo te tienes que medir con rivales de peso, como lo hizo Alan García cuando enfrentó a Barrantes en la campaña presidencial que lo llevó a palacio de gobierno. El propio García luego –lo cuenta en su libro El mundo de Maquiavelo– instó a Fujimori a debatir con Vargas Llosa. Le dijo que si quería ser presidente tenía que enfrentar a Vargas Llosa. Fujimori no quería, pero lo hizo al final (más mal que bien). Y ahora resulta que doña Verónika no quiere debatir. Quiere que le pongan un "paquete" a su medida. Quizás un Pedro Castillo o Ciro Gálvez, contendores de medio peso. Verónika es una candidata que necesita prepararse más. Entender, por ejemplo, que la economía no es un juego. Madurar, tal vez, como Alfonso Barrantes o como Haya de la Torre (el de Treinta años de aprismo), si no es mucho pedir. Cuando lo haga podrá tentar con éxito la presidencia. Ahora no. Ahora no es su momento. 122
Nueva carcelería 31 de enero del 2021 EL AÑO PASADO se justificaba la cuarentena. Se estaba enfrentando a un enemigo invisible y la única manera de ponerlo en retirada era cortando la cadena de transmisión. El dilema, como ahora, era la salud o la economía. Y se optó por la salud. Primero fueron quince días, luego otros quince más, hasta pasar los tres meses. El país, en ese momento, tenía dinero en las arcas del Estado. Incluso se habló desde el exterior que el Perú, debido a su estricto manejo fiscal, era uno de los países que mejor podía enfrentar la pandemia. Al final, se fracasó. Familias enteras, gente pobre, hacinada en cuartos estrechos, se contagiaron. El personal de salud no se daba abasto y el oxígeno escaseaba. Aún nos llega el eco del mal consejo de Farid Matuk a Vizcarra, para que las salidas de hombres y mujeres respondan a una idea de enfoque de género y 123
así combatir al “patriarcado”. Torpe. Dicha idea generó caos y desorden. A pesar que luego Matuk dijo que se equivocó, el daño ya estaba hecho. Por otra parte, la economía del Perú decreció, en esos meses de encierro, menos del 40%. Pero, pasado el tiempo, a medida que se fue superando este, comenzó a dar signos de recuperación. Cuando eso estaba ocurriendo, otra vez se opta por la carcelería, esta vez sin ninguna esperanza de acorralar victoriosamente al enemigo. Solo para tapar la inoperancia del Estado, de quienes tenían que comprar la vacuna, y preparar, con más camas UCI y plantas de oxígeno, al país para una segunda ola que, de acuerdo a los entendidos, se veía venir. Solo pensar que Chile, Argentina y Bolivia, nuestros vecinos del sur, están vacunando a su población, nos pone de mal talante. Pero la culpa de todo esto es de nosotros. Por ser excesivamente obsecuentes. Primero, con Vizcarra, que devolvió la confianza otorgada con mentiras. Ahora Sagasti, cuyos corifeos sacan de nuevo a relucir la falsa idea de la salud o la economía, para justificar su desidia. Por eso estamos como estamos, por dejar que esa manera de gobernar se imponga. La poesía no da de comer a la gente. El Cancionero de Petrarca o 124
el Trilce de Vallejo son más efectivos con la barriga llena, sobre todo en un país informal. Asimismo, para manejarlo se necesita buenas dosis de sentido común y mucho pragmatismo. Pragmatismo que no tuvo, por ejemplo, el exministro de Salud Víctor Zamora, quien haciendo caso omiso al consejo de Deng Tsiao Ping (“No importa el color del gato, con tal que cace ratones”) no gestionó la donación de oxígeno de Southern Perú, al parecer, por animosidades ideológicas. Así no vamos a ninguna parte. O tal vez sí: al crack económico. Esta nueva cuarentena va a afectar a los más pobres, a los que no tienen un ingreso fijo y que viven el día a día, y son el 70% de los informales en este país. Pero eso no le importa a Sagasti y a su gente que, en teoría (solo en teoría), debería tener una mayor sensibilidad con los más necesitados. No les importa. Allí tienen un claro ejemplo de cómo los genes egoístas se imponen, de manera invisible, en las decisiones del Estado. La solidaridad (o cooperación) es un armatoste inservible en el nuevo orden. Humanum est. Sin embargo, no hay que ser pesimistas. Todavía hay una solución. Como Rodrigo de Triana vamos a ver en el horizonte temprano, si no hay tornados de por medio, tierra a la vista con un ánfora 125
electoral. En ese momento, podremos depositar nuestro voto para, como las estirpes condenadas a cien años de soledad, no dar una segunda oportunidad a este régimen y desaparecer esta forma de gobernar de la faz de nuestra tierra.
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El caso Ezeta 4 de febrero del 2021 EL AÑO pasado, el joven Carlos Ezeta le dio un certero puñetazo en el rostro al congresista Ricardo Burga. Ezeta, ganado por el acaloramiento, buscó a su víctima en la puerta del Congreso e hizo justicia por los que estaban en desacuerdo con la vacancia de Martín Vizcarra. Todo el mundo vio el puñetazo a nivel nacional e internacional. Fue la noticia que reflejaba la polarización del país, el disgusto por una decisión, considerada desacertada, del Congreso. ¿Pero en este caso se justifica el uso de la violencia? El caso de Ezeta es grave. Él no le pega un puñetazo a cualquiera. Se lo da a un congresista de la República, a un representante de la nación, con todos los poderes imbuidos por una elección popular. 127
Ahora el joven ha salido a los medios a decir que el Ministerio Público quiere imponerle doce años de cárcel y que había llamado a Burga para que lo ayude pidiéndole que se someta a un nuevo peritaje médico, y así conocer mejor la profundidad de las lesiones que le infligió (le rompió la nariz). Burga, como era de esperarse, no aceptó. ¿Para qué revivir un hecho desagradable? Además, el año pasado se dieron la mano y quedó cerrado el caso. Pero el Ministerio Público siguió investigando y le tiene guardada una pena a Ezeta. El joven Carlos Ezeta, apelando ahora a la falacia de razonamiento, expresa que en este país “te puedes ir a la cárcel por golpear a alguien y no cuando violan a una mujer”. Una mala defensa. Uno, por lo ya antes dicho; y dos, porque parece que Carlos Ezeta no recuerda que tiene una acusación de acoso sexual. En las últimas horas, Ezeta ha ensayado otro argumento. Ha interrogado: «¿Qué hubiera pasado si no marchaba la generación del Bicentenario? Imaginen, indultarían a Antauro y Fujimori?». Ezeta está buscando atraer hacia él los reflectores, justo en los momentos que se está 128
cuestionando al Gobierno actual –y al anterior– por el pésimo manejo de la crisis sanitaria. Sale de pronto, de la nada, como conejo salido del sombrero de Mandrake el Mago, con estas ideas. Da la fea impresión que hay un titiritero detrás suyo que le está escribiendo el speech. Que el señor Ezeta reciba la punición que merezca su discutible proceder, y que las diferencias políticas, en lo sucesivo, se conduzcan por los canales democráticos y no con escupitajos ni puñetazos cavernícolas. Eso es lo que esperamos los peruanos si deseamos aspirar, en el futuro, por lo menos, a ser reconocidos como una nación civilizada.
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Apostilla a una vacancia 12 de febrero del 2021 LA HISTORIA del 9 de noviembre del 2020 va a tener que ser reescrita. Tres meses después aparece un hecho que pone en cuestión la integridad moral del ex inquilino de Palacio de Gobierno. El haberse aprovechado de su condición de presidente de la República para vacunarse él y su mujer –que no era funcionaria del Estado– da la justificación, de manera retroactiva, para que la resolución de vacancia emitida por el Legislativo en aquella oportunidad tenga firmeza. Como se recuerda esa actuación del Congreso fue cuestionada por diferentes sectores sociales que salieron a las calles a protestar. A quienes la secundaron se les motejó de “golpistas”. Ahora, ante la aparición de estos hechos que ponen en evidencia a Martín Vizcarra y sus mentiras, se abre el camino de una amplia reflexión de lo ocurrido en noviembre pasado. Lo que sí 130
parece claro en el horizonte cercano, es que los peruanos no solo hemos tenido políticos corruptos gobernándonos, sino también hemos dejado que mitómanos hayan hecho uso del poder en los últimos tiempos.
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Judith Butler 24 de febrero del 2021 EL OTRO día un amigo liberal muy cordialmente intervino en un post que había publicado sobre un docente trans que, amparado por una ley en España, se disponía a enseñar a sus alumnos –debía solo dictar el curso de matemáticas– sobre feminismo y trans-inclusividad. Mi amigo liberal, al parecer compartiendo la opinión trasgresora del docente, me sugirió la lectura de Judith Butler. Yo se lo agradecí. Y como soy una persona curiosa que no huye a los retos intelectuales –y no como los marxistas de catecismo que se les pone la piel de puerco espín cuando les mencionan la mano invisible de Adam Smith, el constructivismo de Hayek o, peor, el libre mercado al estilo de Friedman– hace un momento he bajado el libro de Judith Butler: El
género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad (1999). Sospecho, 132
desde el título, que el contenido tiene un ineludible parentesco con esa idea de género líquido que circula en los circuitos del feminismo “hegemónico” (un eufemismo para no llamarlo como corresponde: radical). Leyendo un comentario en la red acerca de este libro de Butler, encuentro que es reconocido como uno de los textos fundadores de los estudios de género. De otro lado, leo en la contratapa del libro, que la obra "es fundadora de la teoría queer" –que tiene como germen la idea del género como constructo social, alejado de lo biológico (con el cual estoy en cordial desacuerdo) y la fluidez en la sexualidad (el llamado “genero líquido”)–. Roxana Kreimer, una filósofa argentina especializada en estos temas, por allí menciona a Butler y dice de su escritura que es “inútilmente enrevesada". Con todo me voy aventurar a leerla. No me cierro al tema, pero desde el momento que es tomado como referente para ese feminismo intolerante los auspicios no son buenos. Lo haré como cuando leí ese libro espantoso de Rita Segato que casi reproduce el título de un libro de Claude Levi Strauss: Las estructuras elementales de la violencia (2003), y que una sanmarquina me obligó a leer un fin de 133
semana de pandemia el año pasado. Bueno, daré comienzo a mi nuevo “castigo”.
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Choque de trenes. Gloria Álvarez versus Agustín Laje 25 de febrero del 2021 ADMIRO mucho a Gloria Álvarez, una politóloga libertaria guatemalteca. Es muy valiente. Ha enfrentado en terreno abierto a los marxistas en su país y en diferentes partes del mundo. Está en la misma categoría de mujeres que defienden la libertad económica y del individuo como Cayetana Álvarez de Toledo e Inés Arrimadas en España. Hace poco recibió el premio Friedrich von Hayek, un premio que en una anterior versión recibió el mismísimo Vargas Llosa. Empero, en este debate que protagonizó con su colega, el politólogo argentino Agustín Laje, autor de El
libro negro de la nueva izquierda. Ideología de género o subversión cultural, se equivocó de
cabo a rabo. Álvarez no pudo con su adversario que la puso contra las cuerdas en el tema que habían acordado de antemano: la 135
despenalización del aborto. Se fue por las ramas y apeló a las falacias de autoridad y ad populum. Una lástima. El debate prometía ser candente –como lo fue–, pues Álvarez durante mucho tiempo había sido motejada por los seguidores de Laje en las redes como una "liber-progre", y, a su vez, los seguidores de la guatemalteca calificaban al argentino de "conservador de derecha" por su postura contraria al aborto. En este debate, llevado a cabo el 21 de febrero, Laje sustentó la postura liberal de la no agresión, recogida de Rothbard (un economista anarcocapitalista), que Álvarez no supo rebatir; es más, se salió por la tangente. Particularmente, esperaba una argumentación en la que dijera que las mujeres eran dueñas de su cuerpo, pero nada. Se limitó a citar autores libertarios sobre la libre elección de las mujeres en el punto. No digo que Laje se lució, pero sí dejó sentada su posición, citando al Rothbard de 1963, quien señalaba que no se puede utilizar la violencia contra un no agresor, en este caso un ser humano inocente, un feto humano; lo contrario es violar el principio libertario de no agresión. Fue una mala perfomance de Gloria Álvarez. Pero sirve para airear el tema del aborto desde las trincheras libertarias. 136
Eutanasia 27 de febrero del 2021 ESTOY a favor de la eutanasia, por razones muy particulares y familiares que me guardo por el momento. Por mucho tiempo he pensado que era necesario que el Congreso discuta un tema que tiene implicancias morales. Es un asunto que involucra el derecho a la vida. La Constitución Política la ampara. ¿En qué circunstancias es válido que una persona, en situaciones de sufrimiento intenso, suprima su propia existencia? ¿Tiene la libertad de cortar el vínculo que lo une con esta dimensión? El cristianismo sanciona esta posibilidad. Desde su óptica solo Dios, el Ser Supremo, es el único que puede decidir el final de una existencia. El parangón del sufrimiento humano es comparado con el sufrimiento del Cristo en la cruz, por el cual los cristianos deben asumir con resignación el dolor como lo hizo el hijo de Dios para la redención de la 137
humanidad. Lo que lamento en el caso de Ana Estrada es que de pronto ha surgido a la luz de la opinión pública, en momentos en que el foco de la atención estaba sobre el escándalo de las vacunas. Sospecho que es una conveniente cortina de humo. No obstante, aprovechando las circunstancias, hay que discutirlo ya que se presentó. Pienso que la libertad individual de Ana Estrada por un final digno debe ser reconocido. Pero lo que creo es un error, es pedir a instituciones que resguardan la vida y la salud de los ciudadanos, como el Ministerio de Salud, sea el encargado de ejecutar la orden de un juez. ¿Qué médico, pegado al juramento hipocrático, va a aceptar cumplirla? ¿El Estado se convertirá en un Estado tanático? Hay preguntas que empiezan a deslizarse. Habría que examinar cómo en otros países (pienso en Suiza) se ha encarado el tema para darle una salida adecuada. Por último, lamento que se esté utilizando el drama de Ana Estrada con fines políticos por partida doble: 1. Por aquellos que lo blanden para presentarse como defensores de los derechos humanos; y 2. Por aquellos que aprovechando las declaraciones lamentables de un candidato la enfrentan con este. La eutanasia forma parte 138
de la discusión sobre el misterio de la vida, y el caso de Ana Estrada va más allá de las incordias de los propagandistas del momento.
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Pisada de elefante 1 de marzo del 2021 PIENSO, en relación al tema de la compra de las vacunas por los privados, que algunos no pudieron escapar a tiempo de los dogmas que yacían en los libros de Marx (La Ideología Alemana y El Manifiesto Comunista) y Lenin (Tres fuentes, tres partes del marxismo), luego divulgados en su versión reduccionista por Politzer y Harnecker, en el curso de Materialismo Histórico que llevaron en la universidad. Ese es el problema. Porque a los dieciocho años puedes sentirte muy influenciado con esas lecturas unilaterales del mundo –a las que se puede sumar Las venas abiertas de América Latina (que el propio autor varias décadas después desautorizó)–, pero dejarse ganar por ellas aún a los cincuenta y pico de años, sin amarrar el subconsciente, ya es fatal. Es fatal porque esa discutible influencia la trasladas, si eres docente, a tus 140
alumnos y, después, la moldeas en forma de barrabasadas verbales para irte contra el sentido común. Para decirlo de una forma elegante: haces daño pero no te das cuenta. O de otra: tu pisada de elefante aplasta estiércol y de paso a inocentes. ¿Qué se puede hacer con los dogmáticos? Nada, de muy poco sirve remitirlos donde Sexto Empírico para que se instale el equilibrio en su vida. Ya es demasiado tarde. Su elefante interior los tiene aplastados.
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De “rabanitos” y “caviares” 2 de marzo del 2021 TENÍA MUCHA razón Luis Alberto Sánchez, allá por los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, cuando era rector de San Marcos y se burlaba él y los apristas de los comunistas de la universidad. Los llamaban "rabanitos": rojos por fuera y blancos por dentro. Lo hacía desde la tradición insurgente aprista que tenía muertos en Chan Chan. Francisco Belaunde, en los años setenta y ochenta, también del siglo pasado, llamaba a esos jóvenes de buenas familias adineradas que vivían en los barrios burgueses de Miraflores: "izquierda miraflorina". Se burlaba también en la seguridad de que todo lo que pregonaban (desde La Revolución Permanente de Trotsky hasta La Larga Marcha de Mao) nunca lo iban a cumplir, que iban a ser por siempre revolucionarios de escritorio. Vargas Llosa llevó a extremos la chanza cuando publicó, en 142
1984, Historia de Mayta, un cruel retrato del aventurerismo guerrillero de café. Por allá, a comienzos del dos mil, comenzó a sonar la palabra que iba a relanzar el concepto: "caviar". "Caviar" se le llama a la huevera del esturión, un manjar delicioso y caro, presto solo para los paladares refinados. A la izquierda que posaba de revolucionaria y se la veía en Barranco bebiendo trago fino los fines de semana, la empezaron a motejar sus enemigos de "izquierda caviar". Una vez caminando con un amigo por Javier Prado me dijo en tono cáustico que esta gente "era de izquierda porque no había podido entrar a la derecha". Económicamente solvente, el “caviar” se declara en contra de todas las injusticias sociales, identificándose objetivamente con todos los desposeídos del mundo. Su santo y seña es Marx, el padre Gutiérrez, Foucault (infaltable) y, por supuesto, Leonard Cohen. Ha estudiado en los mejores colegios de Lima y es de raza blanca. No conoce la pobreza y nunca ha pisado la verdadera calle (salvo la de la calle de las pizzas), aquella que te curte y te hace conocedor de los peligros de la vida. Cuando iban por San Marcos, allá por los años ochenta, los veía mirando asombrados las paredes pintarrajeadas. Eran testigos mudos 143
de cómo frente a ellos se estaba haciendo la revolución. Luego, recuperados de la impresión, se regresaban a la Católica para volver a vivir su vida universitaria aburrida y sin emociones fuertes. “La divina gauche” la llamaban en Francia. Aquí es solo una izquierda fuera de la realidad, ganada por el influjo dogmático de sus lecturas. Piensan que pueden dictar los criterios de conducta moral de los ciudadanos de este país. Salvo eso que los hace sentirse útiles, todo lo demás es ilusión.
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Los “falsos socialistas” 3 de marzo del 2021 HACE MUCHO TIEMPO caminando con un amigo por Quilca, le decía: «Oye, qué autoridad yo podría tener de hablar de Mariátegui sin haberlo leído siquiera. Pero no solo a Mariátegui, sino los que han escrito sobre él. Tenemos allí a Flores Galindo, Quijano, Rouillón, Genaro Carnero Checa, hay tantos. Sería un atrevimiento de mi parte invocar la figura de Mariátegui, sin haber pasado –y tratado de entender– una página de los 7 ensayos. Pues bien, esto que ya es censurable –le decía mientras andábamos por la calle– sabes dónde lo veo. Lo veo en las redes, en los políticamente correctos – socialistas, por lo general– que, con mucha displicencia, hablan de los "falsos liberales". A mí me causa mucha gracia eso. Fíjate en lo que dicen, hasta qué extremos llegan. Eso quiere 145
decir que ellos son los que determinan quiénes son liberales y quiénes no. Muy atrevidos, ¿no te parece? En esa lógica también podríamos hablar de "falsos socialistas". Pero es difícil hacerles comprender su error. Tú dices que el mejor castigo es dejarlos como están, que se jodan. Pero yo veo un problema mayor. Que muchos de estos socialistas políticamente correctos difunden un mensaje sesgado. Y eso induce al error. Te apuesto que ni por curiosidad se les ha ocurrido abrir el libro de Mises (La Acción Humana), el de Ayn Rand (La rebelión de Atlas) o el de Hayek (La fatal arrogancia), para no mencionar Libertad de Elegir de Friedman, a quien detestan y se las ingenian como sea para recordarle su supuesta asesoría a Pinochet, y así descalificarlo. Descalificación ad hominem, por cierto. Esta izquierda da pena. Ya dejó de leer. Viven en un ghetto donde se pasan la mano por el lomo unos a otros. Por eso Miguel Gutiérrez tomó distancia de estas cofradías esterilizantes. Construyó su obra al margen de ellos. Y le fue muy bien. Si tú vieras la cantidad de agravios que lanzan por las redes. Mariátegui era elegante. Pero estos “falsos socialistas”, no».
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Los límites de la prensa 8 de marzo del 2021 HAY DOS “libertades de expresión” en este instante circulando por las redes. Una en la que se quiere a los periodistas enmarrocados y otra que los prefiere en libertad. ¿Hay límites en la libertad de expresión? Para gobiernos latinoamericanos al estilo de Rafael Correa, la libertad de expresión hay que limitarla porque deriva en el libertinaje. En cambio, en países como EE.UU. la libertad de expresión se defiende en toda su extensión hasta el punto que la Primera Enmienda ha defendido a pornógrafos como Larry Flynt, cuyo caso fue llevado a la máxima instancia, la Corte Suprema. Hay que destacar que en el primer caso consignado –el de Correa, que enjuició al diario El Universo por difamación– la restricción viene de un régimen socialista; y en 147
el segundo, la de amplia libertad, proviene de un régimen capitalista. También hay que destacar que esa línea de acción autoritaria ha sido característica de los países de la Cortina de Hierro, satélites de la Unión Soviética como Polonia y Hungría. El caso del semanario Charlie Hebdo hace algunos años trajo de vuelta el debate sobre la libertad de expresión, cuando este fue blanco de un atentado terrorista por parte de dos hombres que entraron a sus oficinas lanzando vivas a Alá, cobrándose la vida de 12 personas. (Luego se supo que eran miembros de una de las ramas del grupo fundamentalista musulmán Al Qaeda). La falta que provocó el ataque fue ridiculizar a Mahoma en sus portadas. Tamaña ofensa provocó la ira del fundamentalismo islámico. Ocurrida la tragedia, el pueblo francés se solidarizó con las víctimas surgiendo la expresión “Je suis Charlie”. Lo acontecido avivó el debate sobre los límites de la libertad de expresión, la cual oscilaba, por un lado, entre el respeto por la reputación de los demás, la seguridad nacional, la moral pública; y, por el otro, al derecho a buscar, recibir y difundir 148
información y no ser perseguido por sus opiniones. Algunos periodistas, para resolver el dilema, apelan a la ética periodística, aquella que recuerda al profesional de prensa sobre la necesidad de respetar la verdad y tener una escrupulosa rigurosidad a la hora de publicar la información a su cargo. Esa sería la frontera, la de la responsabilidad informativa. Sin embargo, a pesar de sufrir la intersección de los dos campos antes descritos, no se ha podido evitar los conflictos. ¿Qué es lo deseable? Quizás los límites que el propio periodista establezca (sin, por supuesto, caer en la autocensura), siendo este consciente de lo que publica, pues esto puede ocasionar una afectación indeseable en la opinión pública. Como observamos, no es fácil abordar el tema. Pero en todos los casos no debe existir coacción ni restricción sobre el periodista. La libertad de expresión debe prevalecer, aun mordiéndose los labios, para afirmar sociedades más libres y democráticas.
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De cristianismo y flagelaciones 14 de marzo del 2021 NO SOY cristiano, pero debo lamentar esta caricatura de Heduardo. El cristianismo está muy arraigado en la población peruana en sus dos vertientes: la católica y la protestante. Cada quien tiene la libertad de profesar la fe que desee (incluyendo la de adorar el Sol o a una piedra, si lo estiman conveniente), así como manifestar su devoción al estilo que ha confesado un candidato presidencial. Hay gente de izquierda que ha salido a abominar el uso del cilicio y la flagelación que se propina este para reprimir las tentaciones de la carne, pero olvidan que en la Francia de Foucault y Derrida –dos de sus héroes culturales– el Marqués de Sade escribió una historia de lujuria como Justine y Pauline Reage trazó otra de harta flagelación en Historia de O. No hablemos ya de Memorias de una pulga o los fetichismos de Restif de la Bretonne que uno 150
alcanza a ver en las bibliotecas del deseo de los libertinos intelectuales de izquierda. En ese sentido, hay que decir que la izquierda intelectual es muy exquisita en esos temas de flagelaciones, velas derretidas en el pecho, cadenas y bondage para, como sugería el Marqués de Sade, alcanzar, mediante el dolor, el placer. Y ahora vienen con la mojigatería, la sensiblería, el cuestionamiento de un aparatito del dolor como el cilicio, qué horror, ay qué enfermo, cuando ellos han hecho del sadomasoquismo un modo de vida. Y en pederastía tampoco se quedan atrás. Allí está Gabriel Matzneff –hoy sufriendo la condena pública–, a quien apoyaban mayormente los intelectuales de izquierda en sus hazañas pederastas. Así, pues, no son lo más autorizados para alzar la voz y reclamar a otros lo que ellos, en su vida íntima, practican con fluidez. Meter el tema religioso en una campaña política es meterse en camisa de once varas. Remueve fibras espirituales. Este país es mayormente cristiano y sus fieles se acercan a su Dios a su manera. Unos orando y otros mortificándose como lo hace un candidato, tal como lo hizo una figura emblemática del catolicismo: Santa Rosa de Lima. Hay que dejar aparte esos temas. 151
Mientras no se convierta en política de Estado la flagelación y quede circunscrito a la esfera íntima, todo está bien. Lo importante es escuchar planes para sacar adelante el país. Lo otro es accesorio. Pero hay caricaturistas como Heduardo que, intentando mofarse de un candidato y sus prácticas privadas, ha hecho una mezcla de religión y política en esta caricatura, ocasionando con su deflagración que muchos cristianos (vean la red) se sientan indignados del uso que se hace de uno de sus símbolos religiosos: la Virgen María. Es muy lamentable que ocurra esto. La última vez que aconteció fue en la campaña de 1990. Por lo visto, hemos retrocedido treinta años y vuelto a caer en el mismo saco. Y Heduardo ha contribuido en ello.
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El maestro del odio 3 de abril del 2021 HILDEBRANDT analiza la perfomance de los candidatos en el tercer debate presidencial en una reciente columna de opinión que ha publicado. Habla de vergüenzas. Pero qué puede hablar de vergüenzas Hildebrandt, ahora que sale de la sentina (para hablar en ese lenguaje que le sienta bien), para cuestionar a todos los candidatos de la derecha (desde López Aliaga, pasando por De Soto hasta llegar a Keiko Fujimori) cuando él se ponía la vincha del Fredemo en 1990 y hacía hasta lo imposible en su programa de televisión para convencer a los peruanos que votasen por Vargas Llosa. Con un Vargas Llosa con quien cenó en algún lugar del mundo (como contó en alguna columna suya en Liberación), y de quien luego despotricó (eso ya no asombra, es su estilo) llamándolo jefe de una mafia familiar. Un hombre que, cual 153
carroñero, ha sido maestro de una escuela de periodismo basada en el odio y la diatriba. Pobre Hildebrandt, todavía se piensa rector de la opinión pública; que alguien le meta un baldazo de agua para que despierte. Pobre hombre que convenientemente se las ingeniaba para ser expulsado de un canal de televisión y aparecer después en el de la competencia. Fotocopia Xerox de Oriana Fallaci, a quien nunca le dio crédito por haberla imitado. Aún quiere dar lecciones de moral luego de haber arreglado su sueldo en los despachos de Delgado Parker y Baruch Ivcher. En los primeros años del fujimorismo, temeroso de ser perseguido, fugó a España. ¿Y adónde fue a parar? Al ABC, al periódico de la derecha. Allí ofreció sus servicios. Por supuesto, eso nunca lo dice, ¡qué va!, pero no puede borrar con liquid paper de su currículum el haber escrito en el diario del franquismo. ¿Qué dice Hildebrandt de Ciro Gálvez y Pedro Castillo en su columna? Los llama, desde su atelier de Chacarilla del Estanque donde envejece a cuentagotas, “representantes del folklorismo de izquierda”. Eso habrá sonado como una cachetada para todos los indigenistas de laptop de Barranco que lo siguen. Ahora ya saben que es un 154
hombre que los desprecia. Al final de su catilinaria, salida del sarcófago de su columna, pide, sin mencionarla, que voten por Verónika Mendoza. La intenta amarrar como humita diciendo que eso no significa “repetir en el Perú, experiencias desdichadas como el chavismo”. Pobre Hildebrandt, en la vejez, ingenuo. Él, que lanzaba dardos contra Chávez, termina apoyando a la discípula de un dictador caribeño. Y pensar que en el mejor momento de su carrera periodística entrevistó a Haya de la Torre. Ya tocó fondo. Lástima que Fernando Ampuero no lo atrapó antes de que huyera como galgo pasándose el semáforo en rojo, tal como lo cuenta en El Enano, hace algunos años. Nos hubiera ahorrado el enojo de escribir estas líneas.
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El profesor Castillo y la izquierda limeña 12 de abril del 2021 AYER todas esas teorías de ciencias sociales alrededor de Bordieu ("capital simbólico") y Gramsci (el "intelectual orgánico" y "hegemonía cultural") promovidas y alentadas por la izquierda de la capital –cuyo pensamiento está más asentado en una silla del café Les Deux Magots de París que en el Perú– recibieron una bofetada de un modesto profesor de provincias que venía montado a caballo. ¿Acaso creía esta izquierda que podía tener algún tipo de ascendencia en las poblaciones rural-altoandinas, donde es costumbre el duelo a puños del Takanukuy, con sus "masculinidades tóxicas"? Reflexionen. ¿Y el lenguaje del "todes" –esa jerga inclusiva que los identifica– iba a imponerse en el quechua con todas sus variantes? Piensen. ¿O que esa virilidad alentada por Luis E. Valcárcel en el libro Tempestad en los Andes, consumida 156
aún por los intelectuales indigenistas del sur andino, que sentencia que "la sierra es macho y la costa es hembra", no iba a estar presente a la hora de depositar su voto en las ánforas? Están desconectados de la realidad. ¿Acaso creían que su discurso occidental posmodernista, que relativiza la verdad, iba a ser más fuerte que ese sincretismo donde se encuentran fusionados el cristianismo y sus tradiciones ancestrales? ¿No han escuchado de la festividad del Qoylllur Riti o la Virgen de la Candelaria? ¿Pensaron que ese feminismo inextricable de Rita Segato iba penetrar en la mujer conservadora de la sierra? El profesor Castillo, en el fondo, les ha hecho un favor. Les ha dicho que, desde el Juanito de Barranco, no se puede pensar el país. Hay que trajinarlo como Riva Agüero, tal vez, a lomo de burro o de caballo como él, para entenderlo. Un lápiz derrotó a una laptop. Un lápiz puso fuera de juego a Bordieu y Gramsci ayer. La izquierda limeña no tiene, desde ahora, sino una única salida: reinventarse o desaparecer.
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Respuesta a Miguel Ángel Huamán (Fan page de la Facultad de Letras de San Marcos) 20 de abril del 2021 MIGUEL ÁNGEL parece indicarnos que el mal menor es Pedro Castillo. ¿Lo será? Para ser equilibrados –y no seguir abundando en los defectos y males de la señora Fujimori– habrá que preguntarle a Miguel Ángel si ha leído el Plan de Gobierno de Perú Libre. ¿Sabe que este partido se reconoce, al viejo estilo de antaño, como un partido marxista-leninista y que Vladimir Cerrón, quien está detrás de Castillo, ha expresado su adhesión a regímenes totalitarios como el de Maduro – denominado socialismo del siglo XXI–? El escritor Vargas Llosa –a quien Miguel Ángel, en alguna oportunidad cuando lo entrevisté a propósito de la aparición de “La utopía arcaica”, llamó "El último extirpador de idolatrías" (revelando con ello la profunda 158
distancia literaria e intelectual que lo desune a él)– siempre ha expresado sus distancias con dictaduras de derecha e izquierda, conforme al pensamiento liberal que cultiva y que tiene como uno de sus mentores a Karl Popper, cuyo libro La sociedad abierta y sus enemigos tiene como libro de cabecera. Miguel Ángel parece no entender eso, y en un exceso liberador de adrenalina, lo llama "idiota". Idiota sería entregarse a los brazos de una potencial dictadura sin hacer resistencia cuando ahora todavía se puede. Eso ya lo vivimos en 1990, cuando irresponsablemente la izquierda apoyó a Fujimori, que a la postre se convirtió en su verdugo. Recuerda bien, por otra parte, Miguel Ángel a Neruda. Neruda se hacía de la vista gorda de los crímenes en los sistemas del socialismo real. Peor aún le dedicó el poema "Oda a Stalin" y, por allí leo, parece que fue muy condescendiente con Lenin. Claro, Neruda, estaba en otro contexto, uno en el que los intelectuales comprometidos volteaban la mirada ante los gulags de la ex URSS. Ahora estamos en otra época y eso no se puede hacer. Todo se sabe en este mundo interconectado. Vargas Llosa no podía voltear la mirada ni mirar al techo, ante un hecho que como peruano lo compromete, el peligro de 159
ver destruida la democracia que vivimos ("burguesa", para los amigos de Perú Libre), así que, pues, ha hecho una toma de posición. Lo idiota sería verlo encerrado en su cubículo releyendo La Guerra y la Paz. Hay que respetar su punto de vista, Miguel Ángel, aunque no te agrade.
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Castillo no es Guaman Poma 1 de agosto del 2021 LA PRENSA española quejándose de lo que expresó Castillo al rey de España en su mensaje del 28 de julio. Si tú invitas a una persona a tu fiesta lo tratas con la deferencia del caso. Es tu invitado, merece respeto. Castillo quiso ser simbólicamente Guaman Poma de Ayala y alcanzar la larga carta que le escribió a Felipe III por todas las exacciones que habían cometido los españoles en el Perú. Castillo debió recordar que no es Guaman Poma. Que no es un indio. Es un sindicalista de provincias que se ha topado, por cosas del destino, con el poder. Habla el castellano, el idioma del invasor que vino hace quinientos años y dejó una cultura. Castillo olvidó recordar en su alocución que somos una fusión, la de las culturas que ellos encontraron y la española. Es decir, somos mestizos. De igual modo, obvió el mensaje imperecedero 161
del Inca Garcilaso de la Vega en Los Comentarios Reales: el de recoger ambos legados con orgullo. En este punto debemos remarcar que España nos permitió ser parte del mundo occidental y cristiano, vasto, de extensión planetaria. Enriqueció la otra parte de nuestra identidad cultural que solo era la del mundo andino. Y hay que recordar que el Imperio Incaico no fue una sociedad "armónica", como dijo Castillo. Si no ¿por qué creen que fue relativamente fácil para los de Castilla tomar nuestras tierras? Fue porque los huancas y otras nacionalidades oprimidas por los incas, colaboraron con ellos, los creyeron sus salvadores. Castillo debería leer La destrucción del imperio de los incas de Waldemar Espinoza. Allí está todo. El problema es que no lee. Por eso dijo lo que dijo –o le hicieron decir– en su mensaje. Finalmente, para qué lo invitó. ¿Era necesario hacer ese “ajuste de cuentas” histórico con el rey de España que lo reconocía como presidente cuando la mitad del país no lo considera como tal? Eso fue una imprudencia o falta de tacto debida a esos indigenismos ultramontanos que aún nos inundan.
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Béjar y la CIA 9 de agosto del 2021 HÉCTOR BÉJAR debe releer el libro de Ricardo Letts, La izquierda peruana (1981). Allí va a encontrar todas las divisiones de los comunistas y socialistas peruanos. "Moscovitas" contra "pekineses". "Pekineses" contra trotskistas" y todos contra todos. Peleas tontas debido a que cada una de las izquierdas tenía una estrategia y una táctica distintas para llegar al poder. Los que optaban por la vía revolucionaría de la lucha armada estaban en eterna discusión con quienes preferían el gradualismo del reformismo para arribar al paraíso socialista. Abimael Guzmán y Sendero nace de una de las tantas divisiones de la izquierda. Guzmán andaba en peleas con Saturnino Paredes, líder de Bandera Roja. Los dos se expulsaron mutuamente. Luego Guzmán inicia la lucha armada y cumple la 163
promesa de los viejos partidos de izquierda, la de hacer la revolución (y ya vimos en qué terminó). Ahora resulta que todas esas peleas internas de orden ideológico responden a una estrategia de la CIA, que Abimael Guzmán y todos los jefes de la izquierda peruana eran títeres del servicio de inteligencia norteamericano. Béjar, pues, no ha dejado los viejos dogmas de la izquierda. Más bien los ha reflotado. El ser "agente de la CIA" era el mayor estigma que podía cargar un izquierdista en el pasado. Este es nuestro canciller, ganado aún por mitos, fantasías y conspiraciones ideológicas. Lástima por el Perú.
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Socialismo 21 de agosto del 2021 EN REALIDAD, no funciona. Nunca ha funcionado. Solo la terquedad y la necesidad de los socialistas de tener un mito movilizador hace que esté presente. Ya Friedrich Hayek desbarató la idea del Estado planificador, el que pretende centralizar las decisiones de millones de individuos bajo el aparato estatal. Mises, antes que cualquiera, demostró la imposibilidad económica del socialismo. El marxismo, por otra parte, no es científico. Lo hizo notar Karl Popper. “La teoría marxista era absolutamente falsa y pretenciosa”, expresó en 1992. El filósofo Bertrand Russell a su vez adujo que era una “filosofía del odio”. Hay un capítulo de un libro bastante reconocido, el del economista Joseph Schumpeter, Capitalismo, Socialismo y Democracia, "Marx, el profeta", que hace notar sus errores predictivos. Marx predijo, de acuerdo a sus premisas, que el 165
socialismo revolucionario, se iba a hacer en Inglaterra, y resultó –gracias a Lenin que lo empujó– que germinó en Rusia, en una sociedad muy diferente a la imaginada "científicamente" por el buen Karl. Schumpeter asimismo remarcó esa idea mesiánica, religiosa, seductora, del marxismo: la del avistamiento de la sociedad ideal donde no habría ni ricos y pobres, que ha sido el fermento para las aventuras sangrientas en la historia, desde Lenin, Mao, hasta Pol Pot. ¿Matar a otro ser humano, burgués u oligarca, es moral? ¿Se justifica? ¿No se parece eso al fundamentalismo del Corán que promete a sus feligreses el paraíso en la Yihad –guerra santa– ? El socialismo, lo ha hecho notar Hayek, volvamos de nuevo a él, es un error de los intelectuales, un fatal error que ha arruinado vidas. Los intelectuales pecan de “constructivistas”, advierte Hayek en La fatal arrogancia. Los errores del socialismo, quieren llevar a la realidad la sociedad ideal que construyen en su utopía mental. Robert Noczyk decía que los intelectuales de izquierda se oponen al capitalismo porque en este se encuentran desplazados por los empresarios que ocupan la cúspide de la pirámide. Se trataría de un asunto de 166
resentimiento. Para estos intelectuales (“forjadores de palabras”, los llama para referirse a los poetas, escritores y periodistas) no se da valor a la actividad que realizan y sí a la codicia en la obtención del dinero. Eso los subleva. Los intelectuales, en cambio, encuentran ese reconocimiento en el socialismo que los incorpora a su burocracia. De allí que los tengamos de defensores de un sistema que una y otra vez ha fracasado, no de una manera leve sino rotunda a lo largo de la historia. El socialismo es una utopía que se remonta a la idea del hombre de encontrar una sociedad perfecta, donde todos seamos iguales y en la que reine el altruismo (un imposible biológico que notó Dawkins en El gen egoísta). Acá se lo etiqueta como “socialismo mágico”, comodín que sirve para mitificar sociedades como la inca (que edulcoró el Inca Garcilaso de la Vega en Los Comentarios Reales, pero que se encuentra reñida con la visión de los huancas de ella, sometidos a su yugo). El socialismo es una pérdida de tiempo, un absurdo que filósofos y economistas han demostrado su imposibilidad y su carácter anticientífico. Sin embargo, aún hay quienes siguen su camino tortuoso. En ese sentido, cabe recordar la expresión: “el camino 167
del infierno está empedrado de buenas intenciones”. El socialismo, sin duda, es uno de ellos.
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El quechua en mi familia 27 de agosto del 2021 MI FAMILIA paterna es quechuahablante. Mi padre hablaba su lengua natal mezclada con un castellano que le causaba gracia a mis tías. "Tu papá es muy chistoso cuando habla quechua", se reía una de ellas. Es que ella lo hablaba con mucho encanto. Cuando la escuchaba me recordaba la cadencia del francés en los labios de una parisina. Sucedía que mi padre había olvidado parte del quechua que había mamado en su niñez. Cuando llegó a Lima tuvo que adaptarse a sus rigores. El castellano se le impuso a la hora de vender lentes o algunas bagatelas en la calle para poder sobrevivir. A mí no me enseñaron el quechua, como tampoco el oficio de mi padre: sastre. Incluso estudié en un colegio de Magdalena del Mar, donde, en pleno velasquismo, se enseñaba inglés y tenía como compañeritos de estudios chicos que venían 169
de otros colegios como el Champagnat. El argumento de mi padre para no enseñarme su oficio (se lo contaba también a sus colegas) era que no tenía futuro (aunque a él le había dado para darse ciertos lujos como llegar a tener tres carros) y para no instarme a aprender su lengua de origen, pienso, pesó el haber sido discriminado en la capital por su doble condición: la de serrano y masticar un castellano andino. Creo que eso lo marcó. Hablaba mal de los limeños. Se refería a ellos como "criollos". Los llamaba "tontos-vivos" y decía que "cuando venía un provinciano a la capital conseguía triunfar en la vida porque es trabajador". No me da mucha pena no saber quechua. Tal vez algo, sí. Para entender la otra parte del país. Pero el saber castellano y tener conocimiento de francés e inglés en compensación, ha ampliado grandemente mis fronteras del conocimiento. Haberme quedado con el quechua chumbivilcano de mi familia paterna hubiera restringido mis expectativas intelectuales. Claro, como digo, me hubiera ayudado a entender un mundo que me es ajeno. Pero, me pregunto, ¿el solo conocimiento de lo andino me hubiera llevado a valorar la ciencia y las tecnologías actuales? ¿Me hubiera ayudado a gozar la literatura de 170
Flaubert y Cervantes? Creo que no; me hubiera perdido de algo bueno. El castellano nos integra en diferentes partes del país que hablan otras lenguas, entre ellas el quechua y el aimara. Cumple una función de aproximación y no de alejamiento. Permite la comunicación en un país con tanta diversidad lingüística, tal como les pasa a los europeos que ven en el inglés la posibilidad de una comunidad mayor entre germanos, galos, ítalos y habitantes de cantones suizos. Pasa que ciertos indigenismos exaltan aún lo indio cuando ahora somos mayormente mestizos. El quechua es una de sus exacerbaciones preferidas para sus fines de proselitismo político. Debe ser, conjeturo, que se sienten menos peruanos que otros y sienten la necesidad de remarcar un idioma identificado con nuestras raíces. Yo quiero a mi familia andina, su comida y sus costumbres y la ayuda mutua que se prodigan ellos, que la antropología reconoce como reciprocidad. Pero no como para alimentar nacionalismos lingüísticos. Soy un híbrido que recoge las diversas culturas, del norte y del sur del país. Y es el derrotero, el de la integración, al que nos debemos conducir para construir una sola
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cosa: la peruanidad. Y construirla ya, de una vez por todas.
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El deber revolucionario de Borón 1 de setiembre del 2021 ATILIO Borón es un sociólogo marxista argentino. Es autor de un libro sobre Vargas Llosa, El hechicero de la tribu, un libro en el que, como el de Julio Carmona (El mentiroso y el escribidor), la ideología manda a la hora de enjuiciar al escritor peruano. No conozco otro caso de la vereda contraria en el que un profesional de las ciencias sociales dedique su tiempo para desmitificar, por ejemplo, las ideas socialistas de Mario Benedetti, tocayo de Vargas Llosa. Pero para "científicos sociales" como Borón es un deber carear a toda la avanzada capitalista del mundo que agrede inmisericordemente a países indefensos, víctimas de "criminal" bloqueo económico del Imperio, como Venezuela y Cuba. Hay dos cosas que Borón no toma en cuenta en su 173
lucha contra los molinos de viento (o sea, en su artículo "Las alucinaciones de Vargas Llosa"): 1. La existencia de seis millones de venezolanos esparcidos por todo el mundo debido a las nefastas políticas económicas impuestas por Chávez y Maduro en Venezuela (y no por los EE.UU. ni el capitalismo). Políticas que han llevado a la miseria a ese país; y 2. La coartada del bloqueo económico en Venezuela y Cuba. En el caso de Cuba, no hay bloqueo que valga. Ya se sabe que tiene acuerdos comerciales con numerosos países; sin embargo, adolece de un serio problema: no produce nada, ergo no puede exportar nada. Y en el caso de Venezuela, sus penurias no se deben al "bloqueo" sino a las leyes que restringen la iniciativa privada y el libre mercado. Pero para Borón esos detalles no cuentan; los borra como Stalin borró de las imágenes oficiales de la revolución rusa a Trotsky. Resulta muy incómodo tocarlas. Y, claro que sí, lo que sostiene Vargas Llosa sobre la escogencia de los países en ser ricos o pobres, tiene su reciente ejemplo en el Perú donde se ha optado (mediante un sospechoso 174
fraude) por un candidato con propuestas económicas que nos van a llevar, de aplicarse, a la segura pobreza. De modo que Borón debe afinar más su análisis que el esquema marxista que maneja no le funciona. Finalmente, Atilio Borón es uno de esos "intelectuales" (mejor sería llamarlos propagandistas) de izquierda que venden con un primoroso lazo encima las "bondades" del fracasado experimento político llamado "socialismo del siglo XXI". Como él no lo vive tal vez, debe ser que no existe. Pero millones de venezolanos y cubanos sí saben lo que es vivir esos infiernos. En todo caso, no haría mal en llamar a la activista chilena Carolina Cox. Ella vivió un mes en el paraíso cubano sin agua ni jabón. Tal vez escuchando su testimonio se sacuda del dogmatismo ideológico que abunda en su cabeza. A ella, por su manifiesto silencio, le funcionó. ¿Por qué a él no?
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El concepto “Conflicto Armado Interno” 21 de setiembre del 2021 HAY que revisarlo. Ha servido para provocar un desequilibrio en la comprensión del fenómeno subversivo en el país. Quienes lo promovieron, desde el espectro académico, quisieron tener a lo mejor una mirada empática o más amplia sobre lo que ocurrió en la década de la violencia en el Perú, esto es básicamente los años ochenta; pero los resultados ahora son cuestionables, pues al establecer una relación de simetría entre la respuesta legítima del Estado para combatirlo –sin por supuesto obviar las violaciones de los derechos humanos– y la subversión, se “pixelea” o relativiza la responsabilidad de quienes iniciaron la guerra contra este, es decir, Sendero y el MRTA. Si la fuente de inspiración del concepto fue el Informe 176
Sábato, que señala en sus primeras líneas introductorias que en la Argentina de los 70 hubo un terror proveniente de la extrema izquierda como de la extrema derecha, habría que recordar que en ese país existía la triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y Los Montoneros, grupo guerrillero de inspiración procubana castrista, que el 22 de agosto de 1975 hizo estallar cien bombas en todo el territorio nacional. En Argentina había dos grupos actuantes de izquierda y derecha al margen del Estado. En el caso peruano, lo que ocurrió fue una reacción defensiva del Estado para proteger a sus habitantes de los ataques de las organizaciones subversivas que, mediante una estrategia militar de guerra de guerrillas, tomada de Mao, a través de cochesbombas, atentados a la infraestructura pública y privada, asesinatos y secuestros al paso, quiso hacerse del poder. El Estado era atacado y los atacantes –mediante un terror sistemático, planificado– eran los subversivos. El uso de la fuerza para poner orden en el país estaba estimado en lo expresado por Max Weber en uno de sus textos más reconocidos, “La política como profesión”: «El Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio, reclama para sí el 177
monopolio de la violencia física legítima». Y esto sucede para que la convivencia social no se destruya debido al empleo de la coacción o fuerza física de un grupo que la integra. El empleo del concepto actual “Conflicto Armado Interno” ha permitido que las organizaciones subversivas se sientan en condiciones de igualdad con el Estado peruano, cuando estas, en su actividad, han querido avasallarlo e implantar un sistema totalitario de corte comunista en sus variantes maoísta y procubana, además de desconocer el ordenamiento legal interno del que ahora se benefician para sus reclamos. Las recientes elecciones presidenciales son un buen ejemplo para plantear una revisión del concepto. Se ha sido testigo de cómo el concepto ha servido para desprestigiar a las Fuerzas Armadas frente a la lucha contra la subversión. Se la ha malamente aludido para acusarla de “terrorista”, cuando lo que ha hecho es defender al Estado y su población de sus enemigos internos levantados en armas en su contra. Se ha hablado de “terrorismo de Estado” –en relación a la actuación de las FF.AA. en las zonas de emergencia– como si hubiera habido, desde el Estado, un plan de exterminio de sus habitantes. El mal proceder 178
que hayan tenido las fuerzas policiales y militares se debe sancionar, pero debe quedar establecido que los principales violadores de los derechos humanos eran los que ejecutaban la pena de muerte a campesinos pobres bajo el disfraz de “juicio popular”. El uso del concepto “Conflicto Armado Interno” ya resulta absurdo cuando los enemigos de la libertad y la democracia lo utilizan para cubrir sus abusos cometidos como consecuencia de la violencia armada que emprendieron. Por tanto, ya es momento de hacer una reflexión sobre su pertinencia en el análisis de la subversión en el país hace cuatro décadas.
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Ni hispanos ni indios 12 de octubre del 2021 NI HISPANOS NI INDIOS, somos mestizos. La llegada de los españoles fue traumática para los antiguos habitantes de América. Fue cruda y violenta. Los invasores poseyeron a la fuerza a las indias y luego las indias se amancebaron con los recién llegados. No lo digo yo, lo dice el indio Guaman Poma en su crónica. Un nuevo mundo se abría. Le debemos a España las instituciones que nos dejaron y la dulce lengua castellana que, con sus matices y vericuetos y su riqueza donaire, nos permite a los descendientes de tan crucial acontecimiento entendernos con los hijos de los hijos de los hijos de la Gran Colombia y los émulos de Cervantes, el Quijote y los molinos de viento allende los mares. La Real y Pontificia Universidad Mayor de San Marcos, nuestra 180
casa de estudios, luce en su escudo la inscripción en latín Plus Ultra ("Más allá", el lema imperial de España, dando cuenta que todavía está presente su huella entre nosotros). Somos hijos de una hendidura a lo largo y ancho de América. Recogemos el legado de dos vertientes culturales, de dos razas distintas, la aborigen y la española. La Lima que vemos a diario, en su arquitectura, ostenta el influjo ibérico. Nuestra razón de ser es el mestizaje. Ni hispanos ni indios. Mezclados culturalmente en tanto música, gastronomía y costumbres, eso es lo que somos. No podemos negar a nuestro padre ni a nuestra madre. Somos hechura de ambos.
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La cuarta espada y su hermano 13 de octubre del 2021 UN DATO que se le escapó a Santiago Roncagliolo en La cuarta espada (un buen libro sobre Abimael Guzmán) es que el líder de Sendero Luminoso tenía un hermano (medio hermano, en realidad) que era filósofo. Se llamaba Arsenio Guzmán Jorquera (hijo de Laura Jorquera, el segundo compromiso de su padre). Roncagliolo logra contactar a la hermana de Abimael, Susana, de quien lee la novela que había escrito –“En mi noche sin fortuna”– donde desliza información sobre su mal famoso hermano, pero no menciona a Arsenio (a menos que aparezca más adelante; estoy recién en las páginas iniciales de su libro). Eso me parece extraño. Bueno, resulta que Arsenio Guzmán ha fallecido hace poco, con un mes de diferencia respecto a su 182
hermano Abimael. La universidad Marcelino Champagnat consigna en un obituario que falleció el 9 de agosto de este año (Abimael parte el 11 de setiembre). Arsenio Guzmán fue profesor de filosofía de San Marcos. Muy correcto y reservado. Se lo veía siempre cruzando el patio de la facultad en dirección a sus clases. Con certeza era investigado por Seguridad del Estado debido al vínculo consanguíneo que lo unía con Abimael, pero Arsenio Guzmán a simple vista se notaba que estaba más metido en libros que planeando colocar coches-bombas, especialidad de su hermano. Con su partida esa rama familiar de los Guzmán, de la que formaba parte Abimael, se va extinguiendo. Arsenio y Abimael fueron filósofos, pero optaron por distintos rumbos. Mientras uno se dedicó a la enseñanza, el otro, llevando in extremis la tesis once de Marx sobre Feuerbach ("Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo"), dejó una estela de dolor y sufrimiento en su paso por la tierra. Paz para ambos donde el universo los haya acogido.
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