Otubre2016
BogotĂĄ, Colombia
Marcas de la ausencia Carlos MarĂn
Foto: Angie Salamanca
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Marcas de la ausencia
Foto: Angie Salamanca
Por: Angie Salamanca, Amanda Valencia y Geraldinne Velandia
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n el año 1971 un hombre más abandona su hogar con la idea de seguir luchando por la vía armada en contra de los males políticos y sociales de este país. Carlos Franco toma la decisión de unirse al EPL (Ejército popular de liberación), una guerrilla contemporánea al despliegue del PCC ML (Partido Comunista Colombiano Marxista-
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Leninista) y además afín a sus ideales. Carlos Franco dura 20 años en el monte, visitando intermitentemente a su esposa, Angélica Marín. En el año 1991 con la desmovilización del EPL, Franco va a la cárcel por rebelión, desde el su salida dedicó el resto de su vida a luchar sin las armas y de manera diplomática por la justicia y la igualdad.
Carlos Enrique Franco Marín, hijo del guerrillero Carlos Franco, cuenta la historia de su padre y de su familia, cómo él rompió con la trágica tradición familiar de usar las armas en la revolución; porque
desde su abuelo, el Coronel Tulio Barón Romero, partícipe de La Guerra de los Mil Días, todos los hombres de su familia han terminado en las múltiples guerrillas que han nacido en este país.
Lo ideal sería que no hubieran más padres ausentes.
Foto: Amanda Valencia
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Al hablar de su padre, Carlos agradece que esté vivo y no como los centenares de padres que han dejado hijas e hijos huérfanos, viudas y una irreparable ausencia. Las amenazas obligaron a la familia Franco Marín a separarse, ya que Carlos Franco es quien empieza a denunciar los delitos de paramilitares y las masacres
de las FARC EP. “Mi papá estuvo un tiempo fuera del país… él es quien da información sobre los falsos positivos” dice Carlos, además añade que no solo amenazaron a su padre, sino que también a él y a su familia “El General Montoya le dice: Es usted o soy yo, son sus tres hijos o soy yo”. Octubre 2016
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Con voz pero sin voto, sin embargo con la esperanza de no morir con una bala en la cabeza
Cuando pensamos en la ausencia, no podemos pensar que la sufren nada más las familias de aquellos que van a combate, en el caso de Carlos Marín, a pesar de que su padre sí tomó el camino de la lucha armada, él ya se había desmovilizado y ya había pagado su tiempo de
cárcel cuando Carlos nació, sin embargo, Carlos manifiesta que su padre estuvo ausente no por estar en el conflicto, pero sí por intentar solucionarlo, por esto dice “Sería bueno conocer algo diferente a la guerra” y añade: “Lo ideal sería que no hubieran más padres ausentes”.
Foto: Amanda Valencia
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Foto: Geraldinne Velandia
A Carlos le preguntamos por el proceso de paz y sin dudarlo afirmó que era lo mejor para este país, para quienes vivimos aquí “Estoy seguro que mi papá transformó y salvó más vidas en la lucha política que empuñando un arma” dice, agregando que es muy difícil hablar de los actos que su padre cometió en la guerra y que está seguro que el conflicto es una dinámica social que se ha ido reproduciendo y que ya es hora de detenerlo. Carlos dice que no siente que
la representación de las FARC en la política, que se propone en los acuerdos (10 curules, divididas en 5 en la Cámara y 5 en el Senado) sea suficiente “ Por ejemplo en Nepal a los Rebeldes se les concedieron ministerios y la vicepresidencia y en Uganda, 74 curules en el Senado” Y reflexiona diciendo que aquí, aunque se les dé voz, no se les da voto, pero que la esperanza es no morir con una bala en la cabeza.
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Celebrar mis raices y conservar las tradiciones. Foto: Geraldinne Velandia
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