Skip to main content

HONDA: REDES HISTÓRICAS

Page 1

HONDA

REDES HISTÓRICAS


Honda: Redes históricas

Bryant Mauricio Roa Muñoz María Camila Laverde Contreras María Camila Avendaño Forero

Ptofesor Gabriel Rojas Universidad Externado de Colombia Facultad de Comunicación-Periodismo

Todos los derechos reservados. 2019


Honda: redes históricas

Bryant Mauricio Roa Muñoz María Camila Laverde Contreras María Camila Avendaño Forero


EL COMIENZO “ A las dos de la tarde coronaron la última colina, y el horizonte se abrió en una llanura fulgurante, al fondo de la cual yacía en el sopor la muy celebre ciudad de Honda, con su puente de piedra castellana sobre el gran Río Cenagoso, con sus murallas en ruinas y la torre de la Iglesia desbaratada por un terremoto” El General en su laberinto. Gabriel García Máequez. Honda, municipio detenido en el tiempo, de construcciones y calles de roca, de aires antiguos nos da la bienvenida. El extenso rio Magdalena nos saluda, recordándonos ese gran puerto fluvial en la colonia , en donde algunas manos se llenaron de mercancía y los viajeros pronto lo cruzarían para llegar al corazón del gran reino de la Nueva Granada. Este municipio se localiza en el departamento de Tolima, limita con Cundinamarca y Caldas. Y lleva este nombre gracias a su memoria precolombina. Los Ondaimas y los Gualies que habitaron la región. Estos procedían de los Caribes ubicados en la Costa Atlántica, pero gracias a la corriente del rio Magdalena llegaron a este territorio. Diferentes vestigios se han encontrado en el Alto del Rosario, La Sonrisa y en Arrancapluma, que datan entre los siglos V y I A.C, y dan a conocer los mecanismos sociales de las sociedades indígenas. Investigaciones arqueológicas y antropológicas han encontrado las características precolombinas, sus autoridades (Los chamanes) , el manejo de la cerámica, la caza y la agricultura.


Tras la llegada de los españoles, el territorio pronto es descubierto por Gonzalo Jiménez de Quesada, Sebastián de Belalcázar y Nicolas de Federman en 1539. Para luego ser fundado el mismo año por Francisco Nuñes Pedroso como San Bartolomé de Honda, el cual pronto haría parte de la provincia de Mariquita y Neiva. Gracias a sus características territoriales e hidrográficas los nativos europeos tuvieron mayor interés, ya que estas les permitían ser la cuna y la morada del mercado colonial, conectándose con Santa fe de Bogotá por el rio, y así convirtiéndose en un puerto seguro para la distribución mercantil. Mujeres y hombres de gran talante visitaban la villa de honda, encontrándose con grandes construcciones de cal y canto. Conventos, hospitales, iglesias, fábricas, bancos, plazas de mercado, el ferrocarril y los puentes que daban ese aire dominante. Pero el 16 de junio de 1805, honda da un vuelco. Un terremoto lo azota y destruye gran parte de las edificaciones y con esta el sueño de sus habitantes. Quedaría solo en pie el cristo de la iglesia, y algunas fotografías concentradas en el Museo del rio Magdalena, que nos muestran la vida del entonces criollo. Las anécdotas de lo que hoy es el centro histórico son infinitas. Sus calles empedradas, el sentir que grandes y poderosos terratenientes y políticos tomaron decisiones determinantes en cada una de ellas. El paso del independentista Simón Bolívar por esas calles angostas, las leyendas comentadas por los que aun habitan en el hogar de la historia. Van desde antiguos vestigios indígenas, los primeros pasos de los españoles, la construcción del gran puerto, los criollos y el comercio, la pesca al llegar la creciente y la construcción del primer puente de hierro en Colombia.


“...y la fe se dividiĂł en

ni un terremoto l

fuerza de un p

Padre de la iglesia Nu


ntre blancos y negros...

logró acabar con la

pueblo devoto”

uestra Señora del Socorro


“la plaza de merc

como un convent

Padre de la iglesia Nuestr


cado funcionaba

to de monjas�

ra SeĂąora del Socorro


ÍNDICE


Ciudad de Puentes: Construcciones que conectan. Honda, un centro mercantíl.

Castillo verde: un vestigio del Rey Felipe IV que la naturaleza reclama.

Parroquia Nuestra Señora del Carmen: la iglesia de los esclavos. En su momento existían 2 iglesias, una para blancos y otra para negros.

Fe por las almas en pena: llorando por los que se fueron y por los que quedan.

Velas: “Que sigan las luces” La fe sigue siendo un patrimonio cultural en las calles hondanas.

Miradas que traspasan mundos. Una inevitable espera por recuperar lo perdido. Porque según Doña Rocio “todo tiempo pasado era mejor” y las almas que hoy no están en algún momento volverán.

Cruz, la fe del pueblo. “y la fé se dividió entre blancos y negros” dijo el padre de la iglesia.

Virgen del Carmen: El padre de la iglesia afirmó que este simbolo católico fue uno de los pocos que quedaron después del terremoto que asotó a Honda en 1805.

Corredores, arquitectura mercantil. La actual plaza de mercado funcionaba como un convento de monja.


El Rebusque: “El sabado juega todo con boyaca” decía uno de los carteles

Día de mercar “Todos salen el domingo”. Como una cultura colombiana, cada domingo las plazas de Honda se llenan de pasos e historias.

La tierra “El regalo de cristo, su cuerpo y alma”. Según personas de la plaza de mercado, cada alimento que nace de la tierra es la carne de cristo. Pez “Aliento para los fuertes”. Desde la época hipánica, la subienda del Río Magdalena ha impulsado las actividades económicas del municipio. “El señor del gorro”: un bogotano cuidandero de carros que jamás abandonó sus pasiones.

Mirada al vacio: pensamientos entrelazados y estrechos tal y como los callejones del centro histórico de honda.

Historias alineadas: la homogeinedad de una tradición cultural.

Los callejones coloniales y coloridos son ahora un sello de la arquitectura hondana, convertida en un patrimonio nacional.

La fuerza de un paso: músculos y metros. La llamada “berraquera” es una característica de los habitantes de Honda.

La gorra roja: el color patrio.


La historia entre rejas: secretos detrás de la mirada.

Escaleras vía al río: la entrada al universo histórico de honda.

Terraza desconocida. Una mirada al interior de la vida en honda.

Colombia, país de pesca y de colores.

“Prohibido botar basura al río”. Una ley quebrantada que día a día sus efectos llegan al fondo del mar.

Cola de pez, el alimento de los guerreros que luchan contra la corriente.

Plástico e icopor: la fución entre el hombre y la naturaleza.

Guardián del Río: “El mono” le dicen. Sus tatuajes son su conexión con la naturaleza.

Vista al rio, un universo fluvial. Un paraiso terrenal.

La caña y el dragón: la fusión entre el agua y el fuego, entre el hombre y el río.


El rio canta, al son de sus olas “Un hombre entra en ellas buscando el alimento de los dioses”.

Un dìa perdido La red sin movimiento, sin vida y sin fuerzas.

La caña y el escorpión Mira con esperanza las redes que nutren la vida.

Oro gris Regalo de agua dulce.

La corriente: la lucha constante y el buen amigo del pescador.

Una mirada de cansancio. Historia por descubrir.

Huellas del río parte 1 Pisadas de barro.

Rocas calientes y pisadas de hierro El amor al Magdalena.

Huellas del río parte 2 Ancla de agua dulce.

Familia Nataraya “Un encuentro natural”.


La cara olvidada. Un bebe a unos pasos del rio.

Leña, el fuego familiar. “Nos cubrirá en la fría noche”

Olleta quemada. El paso del tiempo. Sus manos demuestran la inocencia y la crueldad”.

Anillos: lo que queda de una historia amarga.

Salvavidas- un vigilante a la orilla del rio.

El cuadro de fe la reina de los caminantes.

Lavandería rústica a orillas del río Magdalena


Diana Mayerly: una madre a la orilla del rio.

Piel morena: el rostro detrás del machismo. “La mujer lava y el hombre descansa”.

Manos de hierro: “la fuerza del agua dulce”.

La bodega “un pasado mercantil” Allí se depositaban todos los cargamentos que llegaban por el Río Magdalena.

Pasadizos llenos de leyendas: “ya le temen los escépticos”. Honda es caracterizada por leyendas como “La Madre de Agua, El Mohan, El Hombre Caimán y La Llorona”. Caminos de piedra: los pasos de la historia recaen acá.

Mirada al magdalena: “vi mi vida pasar en la subienta de sus olas”

“Los sabios recorren el pueblo”. Siempre una mirada nostálgica al horizonte. ¿Las razones? El olvido.

Comerciante a la orilla del Río Magdalena. “Una pa’ la sed” dijo en un día caluroso.

Secretos bajo rejas. En el periodo de la república neogranadina, figuras como el General Jose María Vesga se alzó en arma en territorio hondano contra el gobierno ilegítimo en 1840.


Arquitectura colonial “los colores nos acompañan”

Gregorio Martínez: El arte de la tierra. Artesano de tradición y cuna.

Gregorio: “Uno debe morir en el lugar que lo vio crecer, por eso volví a Honda”.

Familia: hermanos de corazón y huesos. Compartieron el vientre de la calle.

Las sonrisas esperanzadoras de un futuro incierto.


DESENLACE La estrella vial del siglo XIX que llevó a esa Colombia por el creciente éxito, a través de las aguas del río Magdalena, hoy está congelada en esa esencia colonial que los hondanos representan con orgullo. Se exaltan esas costumbres que influyeron en la construcción de la historia económica del país , liderada por las grandes embarcaciones a vapor, un puerto que hoy ya no funciona y el arte de la pesca ribereña, que en la actualidad lleva a una gran cantidad de familias a establecerse cada año en las orillas del rio y en la zona de Puerto Bogotá a esperar la subienda y así abastecer el comercio. De la mercancía que los buques y los viajeros traian a la antigua ciudad, y del trabajo que se hacía a hombro de mula, acarrearreando las descargas hacia el interior del país, hoy quedan esas rutas de conexión para el transporte, que, hacen de esta ciudad una ciudad de puentes. De igual manera se ve la permanencia de una herencia transferida por la corona española, en cuanto aspectos religiosos, que enmarcan una época en la que la estructura jerárquica de poder estaba encabezada por la iglesia. Tambien esta tuvo gran presencia en el municipio para controlar su paso obligado para todo tipo de actividades. Hoy el dominio religioso se ve en la conservación de los distintos emblemas, como lo son la Catedral de Nuestra Señora del Rosario ubicada en “El Alto” y la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, donde se guarda la primera imagen de la Virgen del Carmen traída américa por los españoles en el año 1600. En 1805 la estructura de la santa se mantuvo en pie, después de que un terremoto destrozara Gran parte de la ciudad; el fervor hacia aquellos símbolos catolicos, condujo a los habitantes de Honda a reconstruir la parroquia en su totalidad, y a preservar otros lugares de historia y ambiente clerical.


El antiguo convento de San Bartolomé de los franciscanos, que des pués de haber sido cuartel militar, se convirtió en la actual plaza de mercado. “El Partenón” como la denominan los hondanos, expone la naturaleza de una ciudad, que a pesar de estar estancada en esas cualidades coloniales también muestra el movimiento de una cotidianidad; allí cada una de las personas trabaja según lo que le corresponde y para sus necesidades, formando una ciudad donde no hay quietud, ni siquiera de sus pensamientos. Entre el dinamismo, Honda resulta ser la cuna de trabajadores andariegos que orgullosos de su desendecia no pueden evitar regresar y emprender labores que representen bien su tierra. Casos como el del señor Natarraya, quien después de haber cultivado todo el año las tierras de Armenia, el Huila y Santander, vuelve a Honda cada 31 de diciembre “Nosotros somos pobres, pescamos, enyuntamos y arreglamos el pescado para que los compradores se lo lleven”. Otra es la historia de Gregorio Martínez, un artesano que exaltó la historia de su ciudad vendiendo por todo el pais obras a escala representativas de Honda . “Principalmente lo que más me gusta es contar una historia, hacer las obras y exponerlas para que las critiquen”. Afirma que volvió a honda porque debe morir en la tierra que dio la vida. Historias como estas hacen de “Honda: Redes históricas” la representación propia del olvido y el estancamiento de un municipio sin modernidad, que espera en la mirada perdida de sus ciudadanos, volver al reconocimiento que se merecen por haberle dado vida al desarollo de este país. Mostrando la esperanza de lo que fue y ya no continua. “Dedicamos este trabajo a los hondanos, para que tengan la oportunidad de ser recordados por la inmortalidad de las fotografías. Gracias por abrirnos las puertas de sus hogares con tanta calidez, y por permitrnos contar su historia”


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
HONDA: REDES HISTÓRICAS by Fotoexternado - Issuu