HISTORIA TALLADA EN PIEDRA Luisa María Díaz. Maria Angélica Gómez. Luna Gómez.
Fotografía e Historia 2017-1
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HISTORIA TALLADA EN PIEDRA
Luisa María Díaz. Maria Angélica Gómez. Luna Gómez.
Fotografía e Historia 2017-1
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INTRODUCCIÓN En la zona nororiental colombiana se encuentra ubicado un pueblo que pareciera tallado en piedra: se trata de Barichara, Santander. Sus calles, artesanías, monumentos y habitantes son el reflejo de la historia que guarda y protege este lugar. Desde sus inicios, los guane, comunidad indígena que habitaba Santander, dedicaban su vida al cultivo de maíz, tabaco, así como también a las artesanías; oficios que hoy en día se siguen practicando, es por ello que al llegar a este lugar nos encontramos con una gran cantidad de locales llenos de orfebrería y tejidos. En cuanto a la historia de la Colonia en América y la manera en que Barichara vivió esta transformación, sucedió que con la llegada de los “pacificadores”, los indígenas (como en todo el continente) pasaron a un segundo plano puesto que fueron calificados como “salvajes”, razón por la que terminaron sometidos y esclavizados, sin mencionar que muchos otros fueron expulsados de sus tierras nativas. Luego de que se estableciera la jerarquía donde los indígenas claramente ocuparían la base de la pirámide, les implantaron nuevas costumbres y normas como la devoción a la religión católica y una larga lista de cambios
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que incluían valores y hábitos bastante próximos a las tradicionales en el viejo continente. Se dice que la mítica aparición de la virgen en una piedra fue lo que dio inicio a la construcción del templo central que posteriormente fue nombrada como la iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción y luego, alrededor de esta, se dio paso a la construcción del pueblo. Después, durante la Colonia, la cimentación de las primeras casas estaban fuertemente influenciadas por una arquitectura europea: con balcones para los nobles, quienes creían que por su “pureza” debían ser vistos como superiores. Continuaron con el lavantamiento de casas y a medida que se iban distanciando del centro, estas tenían unas características distintas: solo tenían un piso (es decir, sin balcón) y por supuesto, los materiales utilizados eran menos distinguidos. Lo anterior, se ve representado hoy día en este pueblo puesto que aún mantiene las estructuras coloniales y aún más, sus habitantes se preocupan por conservarlas comprendiendo que el reconocer ese tipo de elementos y órden hacen parte de la historia colombiana. Ahora bien, pese a que Barichara también hizo parte de la Independencia de Colombia, debe entenderse que este es un proceso largo que venía gestándose uno años atrás cuando en 1780, se empezaban a conformar grupos comuneros, que incluían principalmente a la “gente del común”, quienes en su mayoría eran campesinos que se veían inmensamente afectados por el aumento de los impuestos, especialmente a los productores de tabaco, por lo que en el año 1781 se dio inicio a la “revolución de los comuneros” dirigiéndose hacia Santafé, la capital. Barichara fue uno de los pueblos que más personas reunió para esta causa en Santander.
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En cuanto a nuestra experiencia, caminar por el pueblo y reconocer cada uno de los elementos que normalmente solemos escuchar o investigar en documentos escritos o audiovisuales, fue una manera diferente de reconocer y aprender que era concebida de una manera más real y resultaba más sencillo de asimilar, por ejemplo: el saber que muchos de los participantes de la revolución de los comuneros eran “patiamarillos” y que más adelate, Simón Bolívar, pasó por esta zona emblemática, nos daba una idea más clara de la historia de este lugar y la participación que tuvo en la Indepencia pues no fue solo gracias a los criollos de Santa Fe. Otro recorrido en la historia sucedió durante nuestra caminata hacia el corregimiento de Guane por el camino real. En el museo arqueológico y paleontológico de nuestro destino pudimos observar cómo los indígenas utilizaban símbolos para comunicarse, también cómo deformaban sus cabezas para verse más salvajes y tener rasgos similares a los animales. Estas fueron algunas de las pocas costumbres que se conocen puesto que no hay muchos documentos o registros que relaten la vida de dichas comunidades. Finalmente, Barichara y Guane son como dirían los españoles: “el paraíso”. Lugares llenos de diversidad, multiculturalidad, historia, arquitectura y mucha paz. Precisamente eso es lo que queremos plasmar con este foto libro, para transportar a los lectores a estos territorios que esconden una historia tallada en piedra y colores.
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Bienvenidos al pueblo más lindo de Colombia Barichara es un lugar turístico conocido por su tranquilidad y su patrimonio cultural, el cual hace alusión a su significado indígena “lugar de descanso”. Foto: Luna Gómez
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BARICHARA
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Libertador El paso de Simón Bolívar el 9 de octubre de 1819 marcó la historia de Barichara, pues más adelante Bolívar se convertiría en un héroe de la patria.
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Foto: Luisa Díaz
Herencia colonial Con la llegada de los españoles, la arquitectura sufrió grandes cambios. Una muestra de ello son los balcones, los cuales eran símbolo de “superioridad” y distinción principalmente para la nobleza.
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Foto: Luisa Díaz
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Carnaval de colores. En Barichara es común y a la vez entretenido, encontrar colores que contrastan naturalmente entre sí, convirtiéndolo en un lugar mágico. Foto: María Angélica Gómez
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Hecho a mano Este trabajo ademรกs de ser una fuente de ingresos, se ha convertido en un momento de ocio y esparcimiento entre los miembros de la comunidad de Barichara.
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Foto: Luna Gรณmez
Rocas de la historia Las calles de este pueblo estรกn marcadas por el periodo colonial y se conservan intactas gracias al sentido de pertenencia de sus habitantes, que reconocen la importancia de su memoria histรณrica.
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Foto: Luna Gรณmez
Tertulias vespertinas Los habitantes de Barichara suelen reunirse y conversar como parte de su rutina, lo que conserva la tradiciรณn oral del pueblo.
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Foto: Luna Gรณmez
Hojas de fique El taller de papel de fibras naturales ubicado en Barichara, exactamente en las bodegas que solían utilizar para procesar el tabaco es ahora un proyecto con ánimo de lucro.
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Foto: Luna Gómez
Siluetas de papel La Fundación San Lorenzo de Barichara, pensada inicialmente solo para mujeres cabeza de familia, con el tiempo ha abierto sus puertas a toda la población para que conozcan el proceso de transformación del fique en diferentes artículos.
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Foto: Luna Gómez
Herramientas para la creaciรณn Cada uno de los elementos que hacen parte de la fundaciรณn San Lorenzo, constituyen parte fundamental para la creaciรณn y producciรณn del papel, fuente generadora de ingresos para la comunidad.
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Foto: Angelica Gรณmez.
Tributos de libertad Luego de la Independencia, los habitantes de Barichara buscaron plasmar en sus expresiones artĂsticas la libertad por la que lucharon sus antepasados.
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Foto: Luisa DĂaz
Atavismos de la colonia Cada detalle que recogen las artesanías de Barichara están llenas de historia y tradición, traídas de sus raíces ancestrales, lo que permite a los viajeros que pasan, sentirse en contacto con una cultura de hace muchos años, gracias a cada sonido y olor. Tierra de memorias y vida.
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Foto: Luisa Díaz
Reflejos de luz Siguiendo con la tradición del pueblo indígena aún se fabrican artesanías en cerámica proveniente de rocas de donde se extrae la arcilla, ya sea roja, negra o café.
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Foto: Luna Gómez
Una mirada hacia el pasado Barichara es un pueblo colonial desde cualquier punto en el que se vea, ya que ofrece una mirada cercana sobre cómo fueron las construcciones de finales del siglo XVIII, en las que además, se evidencia un sistema de organización damero.
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Foto: María Angélica Gómez
Símbolos No solo poseer balcón era una insignia de los nobles, sino que también los diferentes elementos exhibidos en estos, como las materas, tapetes, vasijas, lámparas, entre otros.
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Foto: Luisa Díaz
Técnicas ancestrales Las paredes que hacen de Barichara un pueblo emblemático guardan en su estructura materiales poco convencionales, como lo es el estiércol de caballo, que funciona como protector para la humedad y firmeza de dichas construcciones.
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Foto: Luna Gómez
Piedra sagrada En honor a la aparición de la virgen en una piedra de cal se construyó la iglesia principal denominada Nuestra Señora de la Concepción de Barichara y San Lorenzo Mártir. Que es hoy en día patrimonio cultural.
Foto: María Angélica Gómez
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Transmitiendo paz Los Barichara transmiten a sus visitantes la cordialidad, la tranquilidad y la dicha produce vivir en un pueblo como este, en el que la armonĂa y la naturaleza son protagonistas.
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Foto: Luisa DĂaz
Comunicación Esta construcción permitía el intercambio de mercados y productos, principalmente el tabaco, que era cultivado y procesado en el pueblo.
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Foto: Luisa Díaz
Transmitiendo paz Los Barichara transmiten a sus visitantes la cordialidad, la tranquilidad y la dicha produce vivir en un pueblo como este, en el que la armonĂa y la naturaleza son protagonistas.
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Foto:AngĂŠlica GĂłmez
La iglesia de los colores. La catedral de la Inmaculada Concepción de Barichara, es una construcción de hace más de hace más de cien años, teniendo como principal atractivo los colores con los que juega el sol; se dice que en la mañana se ve un amarillo brillante, mientras que al anochecer se observa un tono ocre arcilloso en ella.
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Foto: Angélica Gómez
El parque de las luces Al anochecer el parque principal de Barichara se llena de luces y colorido, lo que hace que este lugar sea aún más acogedor, gracias a su acogedor clima que además está acompañado por el canto de las chicharras
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Foto:Luisa Díaz
Transporte de tradición El tuk tuk es un singular vehículo que se encarga de transportar a los habitantes y turistas que visitan Barichara durante el día y gran parte de la noche.
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Foto: Luna Gómez
Iluminando la historia. Al encender las luces del parque, también se iluminan los árboles que componen el parque principal, dejando a la imaginación la historia detrás de cada árbol plantado allí.
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Foto:Luisa Díaz
No es una plaza Los pueblos colombianos se caracterizan por tener una plaza central, pero en Guane y Barichara además de tener una fuente, una iglesia y estar rodeada por casas típicas coloniales hay una extensa zona verde, lo que lo convierte en un parque. Foto: Luisa Díaz.
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GUANE
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Una pausa en el tiempo En el corregimiento de Guane, a la entrada de la iglesia se congela un momento de alegrĂa e historias, protagonizado por hombres a los que la edad parece no preocuparles.
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Foto:AngĂŠlica GĂłmez
Tejidos de tradición El uso de colores llamativos, formas y bordados reflejan la esencia de los habitantes que día a día se esfuerzan para mantener su herencia y atractivo turístico.
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Foto: Luna Gómez
Retrato de un sabio Sus recuerdos guardan mĂĄs historia que los libros. Hombre que lleva consigo una tranquilidad que su cara parece no reflejar. El haber vivido tanto tiempo en el mismo pueblo lo ha dotado de memorias, una reminiscencia. Foto: Luisa DĂaz
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Un nuevo respiro El color verde está presente en cada paso que se da en este lugar, lo que ofrece un ambiente de oxigenación, convirtiéndose así en uno de los lugares más visitados por los viajeros en épocas de contaminación.
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Foto: Angélica Gómez
Vida en el campo En la travesía por el camino real hacia Guane, se encuentra una pequeña población que habita la zona rural de esta provincia donde rescatan la vida en contacto con la naturaleza como las comunidades indígenas.
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Foto: Angélica Gómez.
Canto al amanecer El gallo es uno de los animales más representativos del campo, el cual con su armonioso canto le da la binvenida a un nuevo despertar, desde épocas de la colonia e incluso antes.
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Foto: Angélica Gómez
Santuario Santa Lucía Ubicado en el corregimiento de Guane, hace parte de la tradición católica impuesta por los colonizadores.
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Foto: Luisa Díaz
Memoria de un sacerdote Isaías Ardila Díaz, historiador y sacerdote de. Escribió sobre las raíces de la cultura Guane y mostró en sus libros el camino para generar una identidad santandereana.
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Foto: Angélica Gómez
Edificaciones autóctonas Aún existen habitantes que intentan mantener infraestructuras con materiales rupestres, por lo que es muy común que sean comunes algunas profesiones como talladores de madera o constructores de cercas de piedra.
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Foto: Luisa Díaz
CONCLUSIONES
No en vano, Barichar-Santander es considerado por muchos como “el pueblo más lindo de Colombia”; gracias a su geografía, arquitectura, cultura y, sobre todo, memoria histórica. Sin mencionar que fue declarado Monumento Nacional y Patrimonio Histórico. Desde nuestra llegada y al entrar en contacto por primera vez con los nativos “patiamarillos” pudimos evidenciar el grado de importancia que le han otorgado a conocer su historia y a la preservación del espacio que habitan. En primer lugar, el parque central siempre está intacto debido al sentido de pertenencia de las personas que lo frecuentan, en su mayoría para reunirse y conversar por las tardes con el sonido de fondo de las cigarras en el cielo. En segundo lugar, después de realizar la primera caminata por el pueblo, visitar museos; donde descansan las piezas más representativas de su cultura: como la prensa de tabaco, cerámicas antiguas, esculturas y demás herramientas de trabajo, no solo confirmamos el valor que dicha población le da a lo propio sino que también desmuestran que disfrutan dar a conocer sus raíces y
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enaltecer figuras como Aquileo Parra, quien logró llegar a la presidencia en el período entre 1876-1878. Por otro lado, si bien Barichara parece estar cargada de historia y sus habitantes insisten en conservarla, también existen iniciativas creativas e innovadoras que buscan el desarrollo en la región, así como el apoyo a grupos sociales minoritarios. Un ejemplo de ello es la fábrica de papel de la Fundación San Lorenzo, en donde aún se evidencia el trabajo manual y el uso de materias primas puesto que los diferentes artículos diseñados en este lugar están hechos de fique, cuyo proceso rescata técnicas artesanales en cabeza de mujeres con difíciles situaciones económicas principalmente. De vuelta con las experiencias y encuentros más personales en este lugar, se distingue la salida nocturna pues es posible contemplar una luz ténue que también carcateriza mucho la tranquilidad y el poco ruido visual que hay por lo menos en el parque central puesto que no existen cables de luz que dañen el paisaje. En general, es un pueblo bastante tranquilo, incluso resulta extraño que los habitantes de este no celebren en la misma medida en que se ve en otros pueblos. Al día siguiente, tuvimos una aproximación mayor a la época colonial en el recorrido por el camino real desde Barichara hasta el corregimiento de Guane. En nuestro punto de partida, como tributo de la comunidad baricharense, tallado en piedra, se encontraba uno de los “héroes de la patria”: Simón Bolívar, quien no solo fue una figura independentista para la capital sino para todo el país puesto que este criollo se movilizaba constantemente
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dentro y fuera de Colombia. Finalmente, se puede concluir que Barichara es uno de los pocos lugares que conoce y procura mantener su memoria histórica, en especial, por medio de la tradición oral hacia las generaciones más jóvenes, quienes aprenden de sus raíces desde una corta edad y además con la particularidad de que se entiende como algo necesario para discernir su presente, proyectar la posteridad y hacer relaciones con lo que se vivió en la Colonia y la herencia que esto les ha dejado. Por ejemplo, Barichara, así como muchos otros pueblos todavía profesan la religión católica, como resultado de la influencia europea; además de las iglesias, es muy común ver casas con cruces y demás sìmbolos y representaciones religiosos en las puertas de los hogares o al interior de estos. En especial, rinden un tributo a la virgen ya que a ella se atribuye la aparición de este pueblo. En suma, este lugar no solo guarda y valora su historia sino que además procura que persista en el tiempo.
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