Skip to main content

LOS HÉROES DEL DÍA A DÍA

Page 1

LOS HÉROES DEL DÍA A DÍA

María Camila Veloza Paola Alejandra Villamil

Fotografìa 2017-2


2


LOS HÉROES DEL DÍA A DÍA

María Camila Veloza Paola Alejandra Villamil Fotografía 2017-2

3


INTRODUCCIÓN Jorge Olave nació en Bogotá en octubre de 1953. “Chapineruno de raca mandaca, estudió en el Colegio Americano, estuvo tres meses en Bellas Artes, se voló a Guadalajara donde estudió grabado, vivió diez años en Nueva York donde adelantó cursos libres, pasó temporadas en Roma, San José, París, Santo Domingo, Grecia, siempre en función del arte. Su primera exposición fue a sus 18 años en San José, donde la crítica lo trató por las buenas. Sin dárselas de artista, toma el arte como actitud, no cree en las musas, se burla de la inspiración y en lo único que cree es en el trabajo duro y parejo”, escribió Hollmann Morales en El Tiempo el 19 de octubre de 1997, a propósito de la polémica que desataron sus esculturas callejeras. Armando Silva, en su libro Bogotá imaginada (2003), dice que son inagotables las maneras de producir emociones estéticas con estas esculturas: “Jorge Olave llenó los tejados de La Candelaria de muñecos a escala humana en divertidas actitudes, como si quisiera producir en quienes los ven la impresión de estar siendo observados. Hacen parte de la identidad ciudadana”.

5


Además de esculturas, Olave se dio a conocer por las intervenciones en la calle. El libro Luminaria Candelaria muestra las secuencias fotográficas del Día de las Velitas entre 2002 y 2007, un proyecto realizado por él, Jenaro Mejía y otros artistas, con la idea de hacer instalaciones fijas para un público móvil. “La ciudad de la luz” se acabó porque siempre llovía el Día de las Velitas y los vecinos se desanimaron. Hoy en día, el evento es realizado por la Alcaldía Local, pero ha perdido parte de su encanto. Jorge Olave nació en Bogotá en octubre de 1953. “Chapineruno de raca mandaca, estudió en el Colegio Americano, estuvo tres meses en Bellas Artes, se voló a Guadalajara donde estudió grabado, vivió diez años en Nueva York donde adelantó cursos libres, pasó temporadas en Roma, San José, París, Santo Domingo, Grecia, siempre en función del arte. Su primera exposición fue a sus 18 años en San José, donde la crítica lo trató por las buenas. Sin dárselas de artista, toma el arte como actitud, no cree en las musas, se burla de la inspiración y en lo único que cree es en el trabajo duro y parejo”, escribió Hollmann Morales en El Tiempo el 19 de octubre de 1997, a propósito de la polémica que desataron sus esculturas callejeras. En 2012, el pintor y escultor Jorge Olave hizo una exposición en el centro cultural La Peluquería, en La Candelaria, donde mostró esculturas y fotografías de las alcantarillas rotas por las cuales tenían que pasar los turistas, rotulada irónicamente “Los tesoros de La Candelaria”. La exposición buscaba llamar la atención de los candidatos a la Alcaldía Local sobre los problemas del barrio: además de las alcantarillas, los postes de la luz con nudos de

6


conexiones hechizas, los basurales, etc. La frase de presentación era: “Prueba reina de que las empresas distritales trabajando en equipo logran grandes resultados”. Pero, sin duda, la obra más recordada fueron los grafitis con “La sombra del poeta”, en homenaje al centenario del nacimiento de José Asunción Silva, cuya sombra quedó reflejada en numerosos muros de la ciudad. La idea era hacer una campaña de expectativa con apoyo de la Casa de Poesía Silva para conmemorar el centenario del poeta santafereño que habitó en el barrio. Primero fueron las siluetas; luego, los poemas. Todavía quedan vestigios de estas sombras, pero los transeúntes pasan de largo por esos muros. Asimismo, parte de su legado quedó en el parque El Salitre y en el ecoparque de Sierra Morena, en Ciudad Bolívar. Paradójicamente, la Alcaldía de La Candelaria invirtió $20 millones en 2005 para restaurar las estatuas de Jorge Olave, que por el paso del tiempo se habían ido deteriorando y hasta cayendo a pedazos, pero luego algún funcionario obtuso decidió condenarlas al encierro y a un nuevo deterioro.

7


Escultura de una niĂąa de orfanato sobre el hospital de La Candelaria en BogotĂĄ.

Foto: Camila Veloza


El Malabarista. Según Ana Torroja, una habitante de vieja data en el sector, “la plaza del Chorro es el escenario del arte, aquí el teatro, la música y los malabares predominan y la historia del malabarista se basa en la legitimación de los acróbatas que viven en la ‘Casa Locombia’”.

Foto: Paola Villamil


El Zapatero. Antes de existir la gran cantidad de lavanderías que compiten la ropa de los hostales extranjeros, habían zapaterías en el lugar que se encuentra la estatua. En los años 60, allí era frecuente ir a dejar los zapatos como nuevos. Esta fue la razón por la cual este zapatero acompaña a los bogotanos en la calle 12 con tercera, subiendo hacia la Universidad Externado de Colombia.

Foto: Paola Villamil

10


Escultura de un hombre afligido sobre el hospital de La Candelaria en Bogotรก.

Foto: Camila Veloza

11


La Pescadora. Este monumento tiene un banano como carnada. Quienes suben y la ven quedan atrapados mirándola y tomándole fotos. La gran mayoría no sabe que en ese mismo lugar, vivía y tenia el taller el artista Jorge Olave, quien falleció en el 28 de septiembre de 2013. Las causas aún se desconocen.

Foto: Camila Veloza

12


Los Albañiles. Construir y reparar el patrimonio histórico del lugar resultó muy importante para Jorge Olave, artista y creador de todas las estatuas en los andenes aéreos de la Candelaria. Él quiso reivindicar el papel de los obreros que reparan las casas y los lugares importantes del sector. Hoy en día resulta un misterio saber cómo fueron colocados en lugares prácticamente imposibles.

Foto: Paola Villamil

13


Foto: Camila Veloza

Escultura de El Pajarero.

14


Foto: Paola Villamil

Hombre que enamoró una mujer y después se fue de viaje para jamás volver.

15


Escultura de la artesana.

Foto: Paola Villamil

16


Los Albañiles. Construir y reparar el patrimonio histórico del lugar resultó muy importante para Jorge Olave, artista y creador de todas las estatuas en los andenes aéreos de la Candelaria. Él quiso reivindicar el papel de los obreros que reparan las casas y los lugares importantes del sector. Hoy en día resulta un misterio saber cómo fueron colocados en lugares prácticamente imposibles.

Foto: Camila Veloza

17


Escultura de El Ladronzuelo en La Candelaria de Bogotรก.

Foto: Camila Veloza

18


Escultura de un hombre meditando sobre el tejado de una casa enseguida de la casa de NariĂąo

Foto: Paola Villamil

19


Foto: Paola Villamil

Estatua de El Ejecutivo en La Candelaria de Bogotรก.

20


Foto: Camila Veloza

Estatua de La Guardiana en La Candelaria de Bogotรก

21


Escultura de un niĂąo rechazando en La Candelaria.

Foto: Camila Veloza

22


Escultura de un niĂąo rechazando en La Candelaria.

Foto: Paola Villamil

23


CONCLUSIONES

Su obra más reconocida fue la exposición permanente que hizo en La Candelaria en 1996, con el título “Los héroes del día a día”. Esta exposición consta de 33 esculturas de personajes que vivían, trabajaban o deambulaban en La Candelaria: el constructor, el turista, la tendera, el embolador, etc. Hoy, después de 20 años, todavía están en pie muchas de sus figuras, fabricadas básicamente con resina y fibra de vidrio, ya icónicas en el barrio, como el pescador sentado en el alféizar de una ventana y el embolador que camina sobre un suelo imaginario en la calle del Embudo, cerca de la plaza del Chorro de Quevedo. Las esculturas de este vecino de La Candelaria — que vivía y tenía su taller en la carrera 3ª con calle 12— cambiaron la imagen del barrio y alegraron la vida de sus habitantes y turistas (incluyendo la de la autora de esta crónica, en cuya casa se encuentran tres esculturas). A mediados de los años ochenta, Olave también había logrado alto impacto cuando se inventó el Reinado Nacional del Cuchuco, con ocho candidatas pintadas en siluetas de madera, que llevó a pueblos, barrios, clubes, plazas. Así empezó lo que él llamaba su “arte participativo”,

24


porque la gente terminaba interactuando con las piezas, como ocurrió con las esculturas: les compusieron canciones, les escribieron poemas, las vistieron e intervinieron con ánimo lúdico o reinvidicativo. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS https://www.civico.com/bogota/noticias/estatuas-entechos-de-la-candelaria-hablan-de-su-pasado https://www.elespectador.com/noticias/cultura/elescultor-se-inmortalizo-candelaria-articulo-624459

25


FotografĂ­a 2017-2

26


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
LOS HÉROES DEL DÍA A DÍA by Fotoexternado - Issuu