INTEGRANTES:
Juan Francisco Osorio Acero Laskmit Juliana Quintero Ortiz Maria Paula Wilches Chaparro MarĂa Jose Zuleta-Baez
La fotografía nos permite contar historias. Nosotros les querremos contar Monguí a través de sus lugares, personas y cultura. Monguí es una tierra que enamora, es difícil ver más allá de lo turístico. Caminar por sus angostas y empedradas calles, ver más allá que simple arquitectura, ver los prominentes y característicos colores de sus casas y la simetría de estas. La forma de sus ventanas y puertas, de cómo representan la unión patrimonial y la conservación. Pero sentarse en la primera mesa que da una preciosa vista a la iglesia y el parque central. A tomarse una taza de café en la panadería Manizagua es un sentimiento único. Este pueblo es mucho mas que balones y tiene mucho mas por contar. La historia de los pueblos se construye por medio de la tradición oral y los mitos que giran alrededor de su fundación. Los habitantes de Monguí siempre tienen las puertas abiertas hacia los visitantes, el turismo ha sido la base de crecimiento de este pueblo, tanto así que fue decretado como el pueblo mas lindo de Boyacá. La historia de Monguí comienza alrededor del decenio de 1550 con la llegada de la comunidad Jesuita enviada por la corona española con la misión principal de educar en el idioma y la religión a los pobladores de este territorio que iba a ser habitado por comunidades indígenas como Tutazá y Tiren. Monguí es conocida como la capital de los balones ya que en esta área están ubicadas 20 de las principales fabricas del país, la fabricación llego alrededor de 1930 gracias a Froilán Ladino Agudelo quien aprendió la técnica en Manaos (frontera entre Colombia y Brasil), trayéndola de esta forma a Monguí.
En el recorrido que se realizó por cada una de las calles de Monguí logramos identificar un contraste entre lo que visualizábamos y lo que finalmente nos llevamos de recuerdo. Visitar este pueblo es una experiencia que nos permite realzar características de la arquitectura colonial colombiana, reconocer ángulos tan característicos como lo fueron los balones y todos sus colores, y finalmente abrir nuestras expectativas frente cada lugar que forma parte de nuestro país y salir de la monotonía del día a día que nos caracteriza como ciudadanos entre el caos de lo urbano. Monguí es el reflejo de que cada rincón de Colombia es un mundo distinto, al que tenemos que entrar y conocer. El lente de cada una de nuestras cámaras logró capturar una huella de aquel lugar que visitamos, pero esto es solo un poco de todo lo que una persona puede percibir y encontrar en los pasos que se recorren, es una experiencia con la cual cada mente colombiana debe enriquecerse. Cada persona con la que tuvimos la oportunidad de hablar nos desconecto del mundo, nos enseño su historia nos abrió la puerta de sus casas para conocer más sobre un universo al que ignoramos constantemente donde se viven experiencias que pueden transformar la capacidad de percibir el mundo boyacense.
El enfrentamiento entre naturaleza y urbanización es presentado en esta panorámica, compuesta de cuatro fotos combinadas. FOTO: Francisco Osorio
El convento de nuestra señora de Monguí es una de las piezas arquitectónicas y religiosas más importantes de Monguí. Actualmente se encuentra una exposición con los artículos y figuras sacras. FOTO: Marìa Josè Zuleta-baez
Uno de los grandes atractivos de este municipio Boyacense es La Basílica de Nuestra Señora de Monguí, cuya construcción que duró alrededor de un siglo comenzó en 1603, no solo fue elevada a la calidad de Basílica menor por Pablo VI en 1966 sino también considerada Monumento Nacional mediante el decreto 291 en 1975. FOTO: Marìa Paula Wilches
Los colores representa a mongui y no sólo por los de sus balones, pues sus hermosas flores se mantienen por mucho tiempo gracias a su clima templado y son un decorativo más en el pueblo. FOTO: Marìa Josè Zuleta-baez
Las casas de Monguí tienen una estructura colonial muy bien conservada y se pueden encontrar fachadas muy coloridas sin perder la uniformidad de verde y rojo que manejan la mayoría de las fotos. FOTO: Francisco Osorio
La entrada del convento da al parque principal y crea una gran postal de Monguí, se encuentra una pieza muy parecida hecha por Guillermo Téllez. FOTO: Marìa Paula Wilches
La cultura se encuentra dentro de esta casa, puesto que este es el museo de cultura que hay dentro de Monguì, en donde se logra profundizar lo que se conoce sobre cada una de las calles de este lugar. FOTO: Marìa Paula Wilches
Las paredes blancas, las puertas verdes con detalles dorados y rojos son una característica de las casas de Monguí, Todos los habitantes decidieron ponerse todos de acuerdo y pintar las fachadas de las casas de los mismos colores, generando una uniformidad en todo el pueblo. Esto influyo en la decisión de escoger a Monguí como el pueblo más lindo de Boyacá. FOTO: Marìa Josè Zuleta-baez
La ruana siempre ha sido un elemento que se relaciona directamente con la cultura boyacense e incluso cuando no es su producto principal está presente en todos los pueblos. FOTO: Francisco Osorio
Su alcaldía maneja una estructura impecable y se ha encargado de todas sus funciones y deberes hasta la fecha y su compromiso con el pueblo y el turismo fue recompensado al ganar la certificación como destino turístico sostenible FOTO: Marìa Paula Wilches
Una mezcla entre cal, arena, melaza y sangre de res es con la cual esta construido El Puente Calicanto, con el pasar del tiempo el moho y las flores se convierten mimetizan entre el puente y se vuelven parte de este.
FOTO: Marìa Paula Wilches
Construido en el siglo XVII, el puente Calicanto cruza el rio El Morro. Fue de gran importancia ya que gracias a este pudieron transportar las piedras que se usaron en la construcción de la Basílica de Nuestra Señora de Monguí. FOTO: Marìa Paula Wilches
El paisaje natural se ve complementado por la estructura de una casa alejada del casco urbano que representa la intervención del hombre en el territorio. FOTO: Francisco Osorio
Los monumentos de Monguí representan su cultura, la base de la economía, las personas y su estilo de vida. La reconstrucción del pasado se hace mucho más fácil con las diversas esculturas que se encuentran en el parque principal. FOTO: Marìa Paula Wilches
La organizacion y la simetria de las calles de Mongui, demuestran la distribucion de la mayoria de los pueblos Colombianos. Cuadriculas de calles y en el centro un parque principal acompañado al frente de una iglesia FOTO: Marìa Paula Wilches
Llega la noche y muchos trabajadores de Mongui continuan en sus labores, Mongui esta compuesta por gente humilde y emprendera. Esto es lo que transmite este monumento. FOTO: Marìa Paula Wilches
El cielo se torna de colores cuando cae el anochecer, las calles de Monguì se iluminan a la par de la oscuridad natural. En esta foto se logró capturar una serie de faroles que caracterizan las formas que utiliza el pueblo para decorarse. FOTO: Marìa Paula Wilches
Son curiosos los elementos que se pueden encontrar en las calles de Mongui. Estos llaman la atencion de los visitantes y apoyan la contruccion cultural. FOTO: Francisco Osorio
El producto insignia de Monguí que llego en la década de 1930 y en la actualidad cuenta con 20 de las principales fábricas de balones de todo deporte en Colombia. FOTO: Marìa Josè Zuleta-baez
Rosa Hurtado, una dueña de las fabricas de balones resalta la calidad de sus productos, afirma que son hechos a mano y producen mensualmente alrededor de 2000 esféricos. FOTO: Marìa Paula Wilches
Una de las hortalizas mas comunes en nuestro país es uno de los productos que es alistado más rápido por los trabajadores de la plaza debido a su gran demanda. FOTO: Francisco Osorio
Boyacá es tierra agricultora, y Monguí no es la excepción, cuando se habilita la plaza de mercado llegan camiones con productos de gran tamaño y muy buena calidad. FOTO: Francisco Osorio
Como es de costumbre los domingos es día de mercar y la plaza se dispone con una variedad de productos que solo se pueden dar en una tierra como Boyacá. FOTO: Francisco Osorio
Así como en las grandes ciudades, la tienda conocida como la del barrio o del pueblo es un reflejo de épocas pasadas, cuando las cadenas de supermercados no habían llegado al país, Mongui no cuenta con supermercados de ese tipo, y sus tiendas siguen siendo tan visitadas como todos sus lugares turísticos. FOTO: Marìa Paula Wilches
En las calles abundan los patrones, cada fachada es una muestra de la personalidad e historia que marca al pueblo. En este caso el orden, los colores y los balones son aquello que puede contarnos a Monguì en una foto. FOTO: Marìa Paula Wilches
Un Monguinense conoció en Manaos el mundo de los balones, posteriormente decidió enseñarle este arte a la gente de su pueblo natal. Esto se volvió una base de la economía de Monguí. FOTO: Marìa Paula Wilches
Las vistas desde las colinas y partes altas de la montaña que representa mongui son auténticas, no solo permiten percibir casi todo el pueblo sino reflejan la armonía y belleza de un pueblo. Sus casas patrimoniales y sus angostas y rocosas calles sólo dejan ver el cuidado y aprecio que sus residentes le tienen. FOTO: Francisco Osorio
Monguí siempre te recibe con una sonrisa y todas las personas están con puertas y ventanas abiertas a los visitantes. FOTO: Francisco Osorio
Esta foto permite darse cuenta del contrate entre la vida de los campesinos de Monguí y el elemento por el que son más conocidos. FOTO: Francisco Osorio
Las personas de Monguí conservan características de un Boyacense de a pie como una vestimenta formal para el diario y reposar en el parque de el pueblo. FOTO: Marìa Paula Wilches
Los campesinos de mongui representan nuestra agricultura, nuestra humildad y el esfuerzo del trabajo de cada día. Las personas en mongui siempre buscan su tranquilidad y comodidad en su entorno, lo que los hace aún más unidos. FOTO: Juliana Quintero