Universidad Externado de Colombia Facultad Comunicaciรณn social - Periodismo.
Integrantes
Daniela Catalina Porras Suรกrez. David Esteban Pinzรณn Pinto.
Introducción.
Monguí, un municipio del departamento de Boyacá que más allá de ser conocido por una larga tradición en fabricar y vulcanizar balones de cuero, y tener un clima bastante frío que puede llegar hasta a los 5°C se puede exaltar por las grandes bellezas culturales, gastronómicas y arquitectónicas que posee este histórico pueblo. La historia de Monguí inicia con la llegada de franciscanos en 1550 enviados por la Corona Española con la obligación de abrir escuelas para enseñar español, matemáticas y religión. A partir de este año se inician obras de construcción de grandes lugares que persisten hasta la actualidad como son el Puente Calicanto y la Capilla de San Antonio, pero solamente hasta 51 años después iniciando el siglo XVII se daría la fundación de Monguí por parte de Alonso Domínguez Medellín y Fray Blas Redondo el 31 de diciembre de 1601. Durante siglos ha existido un gran desarrollo agropecuario muy cualificado del que se resaltan productos como las carnes de carnero, los quesos, la génovas y una gran variedad de verduras típicas de la región cundiboyacense, con las que se preparan diferentes tipos de sopas.
Este municipio se resalta también por profesar una arraigada religión católica. Además, sus campesinos tienen una gran fervorosidad hacia el santo San Isidro Labrador, patrono de las cosechas, al cual le realizan una fiesta el día 10 de noviembre, agradeciéndole con cosechas todos los favores recibidos durante el año. Para el año de 1975 fueron declarados monumentos nacionales La Basílica, El Convento, la Capilla de San Antonio y el Puente Calicanto. En 1980, Monguí fue declarado el Pueblo más Lindo de Boyacá entre 53 Municipios que concursaron, ganó este título por su aspecto colonial, por sus riquezas arquitectónicas, cultuales y paisajísticas, y posteriormente para el año 2005, el Centro Urbano por su arquitectura colonial fue declarado bien de interés cultural de carácter nacional. En este fotolibro se quiere rescatar la cultura y riquezas que posee este municipio, mediante la fotografía que es un medio de tradición que puede dejar memoria tanto para los habitantes y la historia. Es por esto que estas fotografías ilustrarán pequeñas historias de lo que en realidad es Monguí.
Desde 1930, en Monguí la manufactura y vulcanización de balones de cuero se ha vuelto el sustento de la mayoría de sus habitantes, convirtiéndola en la principal actividad económica de Monguí. Fotógrafo: Catalina Porras.
La plaza de Monguí se destaca por ser el epicentro de las relaciones entre habitantes y turistas, pues este amplio lugar se presta para charlar, descansar y mucho más. Fotógrafo: David Pinzón.
La basílica de Nuestra Señora de Monguí, se inició a construir en 1603 y su construcción duró aproximadamente 100 años, utilizando como material principal la piedra. Esta joya colonial se considera como un tesoro arquitectónico de Latinoamérica. Fotógrafo: Catalina Porras.
Esta basílica fue declarada por el papa Pablo VI como Basílica menor el 4 de junio de 1966, debido que este gran santuario tiene varios tesoros sagrados que se custodian allí y la importancia histórica de este templo. Fotógrafo: Catalina Porras.
La imagen de la santísima trinidad es un lugar especial en la basílica pues allí se reunión gran cantidad de feligreses para realizar sus peticiones y oraciones. Fotógrafo: Catalina Porras.
Muchas de las personas que visitan la basílica se quedan anonadados ante la imagen de la virgen de Monguí, su triste expresión desata gran variedad de emociones en las personas que la observan. Fotógrafo: Catalina Porras.
San Isidro Labrador, patrono de las cosechas es un santo muy importante en el municipio. Los habitantes realizan su festividad el día 10 de noviembre cuando bajan al pueblo para agradecer con sus cosechas, productos de finca y con dinero, todos los favores que han recibido durante el año de San Isidro Labrador. Fotógrafo: Catalina Porras.
En las cálidas tardes de Monguí sus amables habitantes frecuentan las esquinas de la plaza principal para observar los atardeceres y conversar con las personas que llegan a este lugar. Fotógrafo: Catalina Porras.
La ruana en el departamento de Boyacá es un símbolo destacado pues las bajas temperaturas que se registran en la noches y en las madrugadas, la hacen necesaria para mantener el calor corporal en Monguí. Fotógrafo: David Pinzón.
La mayoría de las marquesinas de los ventanales, o las puertas tienen decoración alusiva a las figuras ancestrales indígenas, pues los monguiseños tienen muy presente a los primeros pobladores del municipio. Fotógrafo: Catalina Porras.
El río Morro, es la red hidrográfica más importante de Monguí. Este río vierte sus aguas a la cuenca del río Chicamocha, esta a su vez a la gran cuenca del río magdalena y por consiguiente al océano atlántico. Fotógrafo: Catalina Porras.
El Puente Calicanto, construido en el siglo XVII es reflejo de la época de la Colonia en el centro de Colombia y sirvió para que por ella se transportaran las piedras con las que se construyó la Basílica de Nuestra Señora de Monguí. El calicanto, un pegamento mezcla de cal, arena, sangre de res y melaza, le dio el nombre al puente. Fotógrafo: Catalina Porras.
Para el año de 2005 el centro urbano fue declarado bien de interés cultural de carácter cultural por su arquitectura colonial mediante la Resolución No. 0087 de 2005 Fotógrafo: Catalina Porras.
El convento el cual comenzó su construcción en el año de 1603 y terminado cien años después. Este espacio que inicialmente fue un recinto religioso, luego se convertiría en un colegio y posteriormente en un museo. Fotógrafo: Catalina Porras.
Con ofrendas de todo tipo y con billetes que cuelgan de la ruana del santo San Isidro Labrador, se celebra esta fiesta en la basílica del pueblo en la que participan hombres y mujeres de las veredas aledañas a Monguí. Dentro de las actividades está la procesión encabezada por el párroco de la iglesia y por los campesinos que llevan en sus hombros a San Isidro Labrador. Fotógrafo: David Pinzón.
La festividad de San Isidro día termina con una subasta en la que se ofertan los productos que reunió cada una de las veredas. Fotógrafo: David Pinzón.
La institución educativa técnica de Monguí, también conocida como “la nocturna”. Esta se ha caracterizado por alfabetizar a adultos en su jornada nocturna durante más de tres décadas. Fotógrafo: David Pinzón.
El patrón del techo del salón inicial del convento ahora museo religioso ha sido un atractivo que llama la atención por sus diversos colores, y que además fue inspirado en la flora de la región. Fotógrafo: Catalina Porras.
Desde hace un par de años los balones monguiseños se han caracterizado por la variedad de colores vivos que tienen y los diferentes diseños que los distinguen a nivel nacional. Fotógrafo: Catalina Porras.
Aunque el clima de Monguí se caracteriza por ser frío, para el mediodía la mayoría de veces podrás encontrar Monguí con este hermoso cielo. Fotógrafo: David Pinzón.
La familia en este municipio como institución fundamental es un pilar fundamental para el crecimiento de este, pues cada integrante realiza un pequeño aporte en las labores cotidianas. Fotógrafo: David Pinzón.
El Estadero Bonanza es un lugar muy conocido en el municipio, pues es una pequeña licorera que tiene toda clase de tragos, pero también se reconoce porque es el único lugar del pueblo que ofrece cada domingo las hallacas sanpedranas. Fotógrafo: David Pinzón.
En este estadero también hay una cancha de minitejo, la cual se alquila comprando una canasta de cerveza y es aquella que ocupan la mayoría de los trabajadores en sus tiempos libres. Fotógrafo: Catalina Porras.
El deporte es muy importante para la comunidad monguiseña. Tienen diferentes torneos comunitarios a lo largo del año, pero el más importante que ha ayudado a descubrir talentos es el Torneo de fútbol que se juega los fines de semana. Fotógrafo: David Pinzón.
El Cementerio de Monguí, es una antigüedad del municipio, pues se ha enterrado a personas desde hace más de dos siglos. Fotógrafo: Catalina Porras.
Aunque este es un lugar sagrado, En el cementerio de Monguí se respira un aire de calma y memorias. Fotógrafo: Catalina Porras.
Al pasar el Puente Calicanto y llegar al final de esa calle se encuentra un sendero desde el cual se puede apreciar el bello municipio de Monguí. Fotógrafo: Catalina Porras.
Una característica de los monguiseños es que, a pesar del frío, siempre se podrán observar consumiendo la cerveza desde altas horas de la mañana. Fotógrafo: Catalina Porras.
Los adultos mayores de Monguí demuestran que en este municipio se lleva un estilo de vida muy calmado que asi mismo se ve reflejado en una vejez muy saludable y próspera. Fotógrafo: David Pinzón.
Texto de página
Los habitantes de Monguí se caracterizan por su cordialidad y gentileza. Fotógrafo: Catalina Porras.
La lucha diaria es una característica que caracteriza a los campesinos de Boyacá. Fotógrafo: David Pinzón.
Una actividad económica que tambien es regular en Mongui es el pastoreo de ovejas y el cuidado de estas para esquilarlas y asi poder llevar a cabo el proceso de cardar ruanas, una actividad tradicional de los pueblos de la región, pues esta prenda es original del departamento. Fotográfo: Catalina Porras
Los caballos son un medio de transporte que en Monguí nunca faltan, pues el acceso a ciertas veredas de la zona solo se logra en estos animales. Fotógrafo: Catalina Porras.
El pueblo de Monguí se identifica por la gran pluralidad que hay entre sus habitantes, por ejemplo, personajes cuyos estilos de vida son famosos y únicos se destacan entre los demás. Fotógrafo: Catalina Porras.
La alegría de la los monguiseños es sin duda una característica predominante en cada uno de ellos. Fotógrafo: David Pinzón.
José Próspero Hurtado es el gran de conocedor de Monguí pues conoce cada lugar y momento histórico que ha marcado este municipio, siendo el guía turístico más conocido del pueblo. Fotógrafo: Catalina Porras.
La migración venezolana también ha tocado a Monguí y este niño es la muestra que este pueblo deja huella el pues el balón se convirtió en su gran compañero en su travesía por Boyacá. Fotógrafo: David Pinzón.
La ganadería y la agricultura mueven la economía de Monguí, y los domingos los dueños de ganado se dan cita en un gran establo para charlar, negociar y mover parte del comercio en este municipio. Fotógrafo: David Pinzon.
CONCLUSIÓN.
Monguí es sin duda algo más que un pueblo turístico de Boyacá, las historias que se encuentran en este lugar son únicas y diferentes. La composición de este libro busca ilustrar esa diversidad en cada fotografía. Comenzando por su plaza central como epicentro de la arquitectura original, pasando por la angostura de sus calles, observando el diario vivir de sus habitantes y terminando en la tranquilidad que deja el arrullo del río que lo atraviesa. Las bajas temperaturas en el amanecer junto al sol que se aprecia detrás de las montañas o los asombrosos atardeceres que se pueden apreciar desde la cima de Monguí son sin duda las mejores postales que se pueden llevar los visitantes. El cocido boyacense, los panes de haba y la gran variedad gastronómica muestra que la comida autóctona de la región sigue viva y que se mantendrá en el tiempo. Para concluir, la visita a Monguí demuestra que este tipo de sitios en Colombia poseen aquellas historias que no se encuentran en libros. Es por esto que si se quiere entender ésta se debe recorrer de pies a cabeza el país, casa por casa, familia por familia para así entender nuestro pasado y presente. Agradecemos a cada uno de las personas que participaron en las fotografías y nos regalaron una parte de su tiempo para hablarnos de ellos o del municipio, pues más que interesante es gratificante poder entender que se encuentra detrás del mítico nombre del pueblo Monguí.
“Como el milagro estaba en Monguí, había que llegar hasta allí para fundar en torno a él, en medio de él, o sobre él, un testimonio de la fe carbonera”.
Hernando Téllez escribió en 1958 haciendo referencia a la fundación de este apacible pueblo patrimonio.