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SUBACHOQUE: EL PARAISO DE LA SABANA.

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SUBACHOQUE:

EL PARAISO DE LA SABANA

Foto: Esteban Parra

Johan Esteban Parra Gómez Juan Sebastiá García Riaño Juan Combíta Bernal Fotografía e Historia

2018-1


SUBACHOQUE:

EL PARAISO DE LA SABANA

Johan Esteban Parra Gómez Juan Sebastiá García Riaño Juan Combíta Bernal Fotografía e Historia

2018-1


INTRODUCCIÓN

A cuarenta y cinco kilómetros de Bogotá se encuentra

una joya histórica de Colombia, un municipio de hermosos paisajes y de lugares increíbles llenos de gente trabajadora y honesta. Un lugar tan rico en años e historia asi como en diversidad en todos sus aspectos. Se trata de Subachoque, uno de los 116 municipios que conforma a Cundinamarca, el cual fue fundado el 16 de marzo de 1774 por el sacerdote Jacinto Roque Salgado. Sin embargo, la historia de Subachoque no comienza ahí, pues desde la época precolombina el territorio estaba habitado por los Subachoques y los Chingas, grupos muiscas cuya forma de vida y de alimentación se basaba en la agricultura, la caza y la pesca. Pues el hecho de tener un clima medio permitió -en ese entonces y aún hoy en día- entre otras cosas, tener una variedad de alimentos, haciendo más rica la dieta de sus pobladores. Si hablamos de su nombre, debemos saber que en el idioma muisca este significa “Frente de trabajo”. Fue tiempo después que llegaron a Subachoque los colonos provenientes de España, quienes venían a reclamar las tierras que la Real Audiencia les había otorgado. Años más tarde se dió la orden de sacar a los muiscas de esa tierra, por lo que trasladaron a los Subachoques a Tabio y los Chingas a Tenjo, empero esto no sirvió de mucho pues no paso mucho tiempo para que estos volvieran a sus tierras, pero esta vez para trabajar como sirvientes. No fue hasta 1774 que se fundó oficialmente Subachoque, gracias al trabajo del sacerdote Jacinto Roque Salgado, quien empezó su fundación en la ha-


cienda Las puertas. Aquel hombre ordenó construir una capilla a la que él mismo llamo ‘San miguel de la Puerta’, lo que hoy en día es la iglesia principal para los pobladores, ubicada en la plaza central del municipio. Además de esto, Subachoque también fue escenario y testigo de la batalla que se libró en 1861, a la que se le conoce como Batalla de Subachoque o como Batalla de Santa Bárbara, en la que se enfrentaron a muerte el ejército rebelde de Tomás Cipriano de Mosquera y el ejército del presidente Mariano Ospina. Más de mil hombres murieron durante este hecho, el cual es considerado como uno de los más violentas de nuestro país en el siglo XIX. Como consecuencia de esto y del triunfo de Mosquera, la Confederación Granadina se terminó, lo que llevo a la conformación de Los Estados Unidos de Colombia. Hoy en día Subachoque sigue siendo uno de los municipios que le suministra alimentos a Bogotá y a varios lugares de la sabana. Su economía basada principalmente en la agricultura lo ha hecho crecer y lo ha vuelto uno de los sitios turísticos por excelencia, a donde llegan decenas de visitantes para ver todo lo que el ‘frente de trabajo’ tiene para ofrecerles. Por esto y todo lo anterior, hemos decidido adentrarnos en este maravilloso municipio, lleno de historias, de memorias colectivas y de fascinantes lugares que dejaran boquiabierto a cualquiera que decida pisar Subachoque, la tierra muisca de la sabana.


‘El Frente de trabajo de la sabana’ Con una extensión de 221 kilómetros cuadrados, 17 veredas y un centro urbano, Subachoque es un municipio con una agricultura bien aprovechada, que le permite cosechar sus alimentos y también suministrarlos a otras partes de la sabana.


Foto: Sebastian García

El libertador: En el parque principal se encuentra una estatua de Simón Bolívar, en homenaje a quien cumplió un papel fundamental en la creación y desarrollo de nuestro país.


La iglesia: La iglesia San Miguel Arcángel, que hace parte de la Diócesis de Facatativá, se encuentra en el parque central del pueblo y es un lugar al que llegan cientos de feligreses, tanto de Subachoque como de afuera.

Foto: Sebastian García


Foto: Sebastian García

Los amigos del municipio: En el parque central de se encuentra la fundación Amigos de Subachoque, que es la encargada de gestionar actividades y proyectos culturales del pueblo. Reuniendo a niños y adolescentes en espacios lúdicos y educativos con el fin de enriquecer el talento humano de la población.


Una casa para todos: Lo que hace 46 años eran las instalaciones del Colegio Eucarístico Campestre, dirigido por monjas, hoy es el lugar de esparcimiento de cientos de jóvenes que son parte de la banda sinfónica y de la Escuela de cuerdas frotadas de subachoque.

Foto: Sebastian García


Fusión en el tiempo: Aunque el tiempo ha avanzado, es cierto que aún existen casas y lugares con esos aires coloniales y estructuras que evocan la vieja Colombia, y en Subachoque no es la excepción.

Foto: Esteban Parra


La empresa: En el centro del parque, frente a la iglesia se encuentra el pabellón que en un principio funcionó como biblioteca para el municipio y que hoy es el lugar en el que varias mujeres se reúnen a hacer artesanías, para luego venderlas y llevar un dinero extra a sus hogares.

Foto: Esteban Parra


Dios y la ley: La vista que se tiene desde la alcaldía del pueblo nos permite ver el techo de la iglesia, haciéndonos entender cuáles son los dos poderes que rigen al pueblo: Dios y la ley terrenal.


Foto: Esteban Parra

La gente: La vida en Subachoque es muy tranquila, al igual que sus habitantes, quienes se reúnen en el parque a hablar, reír y compartir una comida en compañía de amigos y familiares.


Subachoqueño: Así se les llama a los habitantes de este municipio, quienes viven su día a día bajo con aires de paz, tranquilidad y sin prisa alguna.

Foto: Esteban Parra


Foto: Esteban Parra

Las verracas: Las mujeres de Subachoque no son la excepción a ese dicho de que las colombianas son verracas y “echadas pa’ lante”. En ellas se ve la fuerza y el empeño con el que trabajan, dejando ver la esperanza a pesar de las dificultades.


Ellas: Son la prueba viva de que cuando se quiere se puede, son ellas las que sacan adelante sus hogares, las que a pesar de todo estarรกn para sus familias cuando las necesiten.

Foto: Esteban Parra


Foto: Esteban Parra

Carrozas de dos ruedas: Algo muy comĂşn es ver a los pobladores en estas, sus carrozas de dos ruedas, las que utilizan para transportarse por todo el lugar, yendo y viniendo como veletas entre las calles. Un mĂŠtodo muy efectivo para transportarse y sobre todo que no daĂąa a su amada Pacha mama.


Entre sus calles: Caminando tranquilamente, asi los hacen los habitantes de Subachoque, sin ningún afán ni prisa, viviendo el día a día con calma. Haciendo que en el municipio se respiren aires de paz y tranquilidad.

Foto: Sebastian García


Foto: Esteban Parra


Contrastes: A diferencia de la ciudad se puede ver como aquĂ­ reina la tranquilidad, la que se ve reflejada en cada uno de sus pobladores, quienes mantienen esa conexiĂłn con la armonĂ­a.


Foto: Sebastian GarcĂ­a

La cantina: Es cierto que algunas tradiciones van desapareciendo, como la de llevar y repartir la leche en cantinas a las personas. Si bien esto no ha desparecido del todo, es cierto que su uso se ha reducido y quedan como piezas de decoraciĂłn que la gente pinta y personaliza.


Tejiendo historias: Al igual que se tejen estos canastos, se tejen las historias de cientos de mujeres SubachoqueĂąas que con sus manos crean piezas Ăşnicas para vender a los turistas y sostener su hogar.

Foto: Sebastian GarcĂ­a


A escala: En la fundaciĂłn Amigos de Subachoque pudimos encontrar varias artesanĂ­as hechas por manos locales, como estas casas e iglesias hechas en arcilla.

Foto: Sebastian GarcĂ­a


Nuevos artesanos: Es bien sabido que la principal actividad econĂłmica de Subachoque es la agricultura, sin embargo, sus habitantes saben que no pueden quedarse solo con eso, por lo que deciden apostarles a cosas nuevas como las artesanĂ­as, acabados en madera que venden a los turistas que los visitan, generando asi nuevos ingresos.

Foto: Sebastian GarcĂ­a


Foto: Esteban Parra

A kilómetros de la gran ciudad: Subachoque limita con Zipaquirá, Tabio y Tenjo al oriente, con Pacho y Zipaquirá al norte, con El Rosal y Madrid al sur, y al occidente con Supatá. Se encuentra a 45 kilómetros del ruido y del estrés de Bogotá, aún asi logra escapar a esto y mantener la paz y la calma que caracteriza al municipio


Foto: Esteban Parra

Lo de hoy: En 1927 llego a Subachoque el primer vehĂ­culo, el cual era impulsado a vapor. Hoy podemos ver este tipo de vehĂ­culos en las calles, en los que los habitantes trasportan mercancĂ­a o simplemente utilizan para movilizarse.


La religión para vivir Subachoque, al igual que muchos municipios colombianos, es altamente creyente del catolicísimo y viven bajos estas dinámicas, pues cientos de subachoqueños son devotos a vírgenes, santos y a los sacerdotes de la iglesia.

Foto: Esteban Parra


Una parada histórica: En 1928 llegó el primer bus de pasajeros a Subachoque, lo que marcó un antes y un después para el municipio. Cambió las dinámicas bajo las que vivían y mejoro notablemente la calidad de vida de los habitantes.

Foto: Sebastian García


Las semillas: Las sus dos ión

asemillas más importantes que se siembran en Subachoque son niños, los pequeños herederos del municipio, quienes son educaen sus hogares tradicionales bajo la premisa del amor y de la unfamiliar, con el fin de convertirlos en ciudadanos ejemplares.

Foto: Esteban Parra


Foto: Esteban Parra

Cambio de papeles: Bien dicen que los hijos quieren seguir los pasos de sus padres, aquĂ­ vemos como una madre cambia de papel y sigue los pasos de su hijo, pero en este caso para cuidar de ĂŠl, protegiĂŠndolo de algunos peligros que el mundo tiene.


Foto: Esteban Parra


Rio Subachoque: El rio que esinos, para T

pasa regar

por sus

el municipio cultivos y

es para

utilizado por alimentar a

muchos campsus animales.


Foto: Esteban Parra

El puente no estĂĄ quebrado: En Subachoque se puede ver como todos se conocen, como son amables entre si y se colaboran mutuamente ya sea para un beneficio propio o comĂşn. Son la muestra de que los colombianos debemos construir puentes a los demĂĄs y no muros.


Foto: Sebastian GarcĂ­a

Vistas cristalinas: Tal vez el agua del rio Subachoque no se la mĂĄs limpia, pero sus pobladores hacen lo posible para mantenerlo asi, de hecho, cuidan mucho sus recursos naturales y en general la Pacha mama, algo que para ellos es indispensable.


Foto: Esteban Parra


Sin un final: Este es el final de nuestro recorrido y de este libro, pero no el de Subachoque, un paraíso escondido entre árboles y rodeado de montañas, donde reina la armonía. Un lugar importante no solo para el departamento sino para todo Colombia, pues en él se guardan incontables historias e innumerables hitos históricos. Subachoque no tiene final, Subachoque vive y está presente en la mente de todos sus compatriotas.


CONCLUSIÓN:

Nuestro

recorrido por el municipio de Subachoque nos permitió conocer más de su cultura, su gente, su estilo de vida y la relevancia histórica que tiene para nuestro país. Haciéndonos ver que esté es más que un simple municipio o un lugar de la sabana, por el contrario, nos deja ver un lugar rico en historia, en diversidad, un escenario de hitos históricos para el país. Un sitio que ha cambiado con el paso del tiempo debido a la modernidad, pero que aún conserva sus raíces y las muestra con orgullo. Subachoque es la mezcla perfecta entre lo clásico y lo moderno, esto es algo que lo caracteriza y lo hace tan especial y único. Aquí se puede ver la fusión del pasado con el presente y la manera en que estos dos elementos convergen para crear un municipio con historia propia, con rasgos peculiares, algo que lo vuelve atractivo a los ojos de sus visitantes. Aquellos que llegan al municipio quedan maravillados con sus paisajes, con su gente y en general con todo lo que allí encuentran, pues no existe en el mundo lugar igual a Subachoque. Finalizamos con lo expuesto en una de las páginas de este libro, y es que el municipio es de suma importancia para la sabana, pues suministra alimentos a la capital del país y a otros lugares , ya que a lo largo de la historia Subachoque ha sido conocido por el trabajo en el campo y por su abundante agricultura, pues cuenta con las condiciones propicias para sembrar enormes cantidades y clases de alimentos. Razón por la que ha sido una fuente de trabajo para cientos de Subachoqueños, quienes trabajan arduamente en lo que es Subachoque: Un frente de trabajo.


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2018-1


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