Copyright © Flora Goldberg, por la obra. Copyright © Leonora Martín del Campo, por el libro. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida o transmitida de cualquier forma o por cualquier medio, electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación, o por cualquier sistema de almacenamiento y recuperación, sin permiso escrito del propietario de los Derechos Autorales (Copyright ©). Obra en portada: AUTOR: Flora Goldberg OBRA: Flora, 1981 TÉCNICA: Mezzotinta MEDIDAS: 50 cm diá. AÑO: 1981 Fotografía: Flora Goldberg Colección particular Copyright © Obra: Coordinación editorial Fotografía:
Flora Goldberg Flora Goldberg Leonora Martín del Campo Alejandro Tovar Acuña Flora Goldberg Leonora Martín del Campo
Para algunas fotografías se utilizaron los modelos de cámara: Canon XHG1/XHA1 y Canon EOS 6. Pedidos de este libro en: www.Flora Goldberg.com floragoldberg@gmail.com 55 2727 6575
Flora Goldberg
A mis padres
El jardín de Flora Juan Villoro La extensa obra de Flora Goldberg se ha desarrollado al margen de las modas, los cánones y las tendencias que en forma engañosa parecen definir una época y se difuminan en la siguiente. Su devoción por el dibujo, el grabado, la pintura y la escultura le ha permitido explorar el orden natural en clave íntima. ¿Qué mundo revelan las “Variaciones Goldberg”? Flora ha emprendido un viaje de ida y vuelta para celebrar el cuerpo como naturaleza y la naturaleza como cuerpo. Síntesis de esta travesía son sus piezas en madera, capaces de integrar un “Bosque humano”, lugar de encuentro y extravío. Nacida en París en 1935, Flora llegó a México en 1942. Seguramente experimentó en su país de adopción el mismo asombro que su maestro Diego Rivera experimentó al volver en 1921, luego de una extensa estancia en Europa: “Mi regreso al hogar me produjo un regocijo estético […] Todos los colores que veía me parecían sublimados; eran más claros, más ricos, mejores y más llenos de luz”. Ese estallido del color se percibe en los paisajes de Flora Goldberg. Si me preguntaran lo que ella trajo a México desde París, exclamaría de inmediato: “¡La lluvia!” Algunos de sus mejores cuadros son “escenas llovidas”, tocadas por la agradable melancolía de un clima que estropea un poco las cosas sin llegar a destruirlas. No es casual que otro habitante de esa ciudad, el poeta peruano César Vallejo, anticipara de este modo su último suspiro: Me moriré en París con aguacero Un día del cual tengo ya el recuerdo. La tristeza que se puede recordar es hermosa, pues ha quedado en “otro tiempo”. Vallejo se atrevió a ver su muerte como algo ya sucedido e incluso rememorado. Logró, como Xavier Villaurrutia diría en otro poema, una “nostalgia de la muerte”. El agua cae en los óleos singulares de Flora Goldberg. Ejemplo de ellos son “Sombrilla roja”, “La jícara” y “La lluvia”. Paro también el cielo nublado afecta dibujos como “Caricias de lluvia” y “Baño ritual”. Sin pasar de la contemplación artística a los rigores de la meteorología, vale la pena que nos preguntemos de qué clase de lluvia se trata. No hay duda de que Flora privilegia el clima fronterizo de la llovizna. No estamos ante la tormenta que convierte el horizonte en una convulsa borrasca, sino ante el agua tenue que alimenta el mundo sin perjudicarlo. Ese ambiente intermedio reclama una atención especial: “Óyeme como quien oye llover/ Ni atenta ni distraída”, pide Octavio Paz en un poema. Las escenas en las que Flora Goldberg pacta con el agua ameritan el mismo tipo de complicidad; los personajes no están ahí para llamar la atención en forma excesiva ni para ser investigados con minucia; reclaman una atención suave, cordial, similar a la llovizna de la que no hay que protegerse demasiado. El ritmo del agua acompaña a quien lo escucha. No es habitual que la pintura convoque sonidos. En forma sorprendente, numerosos cuadros de Flora Goldberg llegan con un rumor de fondo. Berta Taracena advirtió con acierto la relación entre la artista y los estímulos sonoros en óleos como “Bailarinas” y “Movimiento continuo” y en la escultura “Ballet”. Dichas obras merecen la célebre formulación con la que José Bergamín tituló uno de sus libros de poesía. Se trata de “música callada”. Formada en La Esmeralda, Flora encontró un estilo propio sin rechazar el diálogo con otros artistas. Su mentor esencial, Diego Rivera, no dejó de rendir tributo a sus admiraciones. Del mismo modo en que el maestro homenajeó a Paul Cézanne en Paisaje de Fontenay, Flora homenajea a Marc Chagall en La boda. “El camino a nosotros pasa por los otros”, señaló Octavio Paz.
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He dicho que la pintura de Flora se ocupa del cuerpo como naturaleza, pero vale la pena agregar algo: su universo es netamente femenino. Estamos ante una pintora de mujeres, lo cual obliga a prestar atención a los ocasionales trabajos presididos por varones. Uno de sus cuadros más conocidos es “Perfil con barbas”. Un hombre se recorta contra una ventana, en íntimo primer plano; más allá, comienza el resto del mundo (en forma sucesiva: la herrería de un balcón, un edificio de corte europeo, el cielo grisáceo). El retrato consagra lo próximo: ese hombre es el mundo; lo otro queda lejos. “Perfil con barbas” ocupa un lugar de excepción. En la mayoría de sus lienzos Flora se concentra en la sensualidad del desnudo femenino, la tibia ternura de la maternidad o los expresivos rostros de las mujeres. Sus esculturas alternan hombres y mujeres, pero la sinuosa turgencia de los cuerpos, fiel a los contornos de la madera, sugiere un Jardín del Edén digno de una mitología alterna, en la que Eva no se acercó al árbol de la sabiduría y la tentación para morder la manzana, sino para descubrir, como sólo ella podía hacerlo, los usos sensoriales de las plantas. El predominio de las mujeres en la obra de Flora no excluye a los hombres, pero a veces los convierte en actores de reparto. Es el caso de “Los mirones”, óleo donde dos chicos se asoman a una ventana para contemplar a una hermosa mujer desnuda. La presencia de los testigos realza el hedónico significado de la protagonista y la indiferencia de los tres gatos que la acompañan. “La naturaleza no da el sentido de la perfección, no se la concibe peor ni mejor”, escribió Georges Braque. Es el artista quien altera el paisaje al mirarlo de otro modo. A partir de 1995, Flora Goldberg comenzó a crear esculturas con cedro rojo y blanco, caoba, nogal, ceiba y otras maderas. He tenido el privilegio de ver en su estudio esos trozos de árboles que son estéticos en sí mismos. Se diría que ya no hay nada que agregar a un bloque de caoba. La escultora asume el arriesgado desafío de mejorar lo que podría quedar intacto sin perjuicio; para lograrlo, pone en juego dos recursos que rara vez aparecen juntos: la pasión y la calma, el ímpetu y la minucia. Por ello José Gordon ha podido decir: “Para Flora la escultura es un dibujo en 360 grados”. La jardinería es una apasionada forma de la paciencia, requiere de tiempo para llegar a los súbitos brotes decisivos. En su extraordinaria Historial Natural, Flora Goldberg registra paisajes, lluvias, rostros, cuerpos, costumbres. Lo hace animada por su peculiar y amorosa contemplación del mundo. Un aforismo de Gilberto Owen resume su paso por el arte: “El corazón. Yo lo usaba con los ojos” Juan Villoro, 2019.
La obra artística de Flora. Un mensaje de amor y de belleza Pablo Rudomín Este libro presenta una visión integral de la obra artística de Flora Goldberg, realizada por más de sesenta años de trabajo continuo, desde que empezó como estudiante, hasta ahora que continua activa y con mucha imaginación y capacidad creativa. El libro es en si una obra de arte. En él Flora resalta la belleza del cuerpo humano, la maternidad y las parejas que se enlazan y funden en un solo abrazo. Sus dibujos, óleos, grabados y esculturas son espejos que reflejan movimientos, actitudes y pensamientos en forma arrolladora. Qué puedo decir en relación a su obra, si no soy crítico de arte. Sólo puedo hablar de la emoción que me produce el contemplar, ya por muchos años, cada trazo, cada pincelada, cada golpe de cincel. Del cómo un lienzo en blanco se llena de líneas y colores y se transforma en una imagen, en una emoción, en un sentimiento, o del como cuando quita al bloque de madera los pequeños trozos que le sobran esta revela una belleza oculta que surge emotiva y suave al tacto y a la vista. Su primera exposición data de 1961. Fue una muestra colectiva presentada en La Esmeralda. Ya entonces la obra de Flora destacaba por su sensibilidad y delicadeza, a la vez que expresaba un sentimiento de nostalgia. Los dibujos de esa época son impactantes y muestran un dominio de la expresión del cuerpo humano plasmado en unos cuantos trazos, como en los dibujos: “Estudio de desnudo masculino” y “Estudio de desnudo femenino”. De su trabajo posterior destacan el “Abrazo erótico”, dibujo en tinta realizado a fines de 1976, así como los dibujos “Abrazo 1” y “Abrazo 2”, de la misma época son abrazos de parejas y conversaciones sin palabras. Allí también está “Padre e hijo” dibujo en tinta china de 1978. Me siento retratado. A finales de la década de los sesenta y principios de los setenta Flora produjo toda una serie de cuadros en acrílico que versan sobre música y músicos. Son manchas desdibujadas que dan la impresión de sonido y movimiento, como se puede apreciar en el “Chelista naranja”, en “Contrabajo”, ambos de 1972 y en la “Banda de pueblo” de 1971. Luego sigue la época del Molino de Santo Domingo. Es cuando se inicia su incursión en el grabado. Allí están, entre otros, y gozo al verlos nuevamente, “Regresión”, grabado en aguafuerte y barniz blando de 1973, “Adrian” del 1976 , “Mujer cautiva”, de 1989 y muchos más que aparecen en el libro. Mientras escribo estas líneas leo las palabras de Berta Taracena publicadas con motivo de una de las exposiciones individuales de Flora: “La artista transmite su meditación optimista de la vida, resuelta en visiones de poética sensibilidad” y más adelante “Las estructuras bien delineadas de sus formas se organizan y toman cuerpo más allá de la anécdota. El árbol humano se integra y se niega a desaparecer”. Siento que estas líneas reflejan los sentimientos que en mí se generan cuando contemplo varios de mis grabados favoritos, “El balcón” grabado en aguafuerte de 1974, “El escribano” de 1975 y “El flautista” de 1976, que por cierto me recuerda a nuestro hijo Adrián cuando tocaba la flauta. Destacan también los grabados en mezzotinta y punta seca que realmente son una maravilla. Entre ellos están “La bordadora, grabado en punta seca, de 1978 y “Poesía” del mismo año, así como “Conversación en el jardín” y “Niña con ramo y guirnalda”, ambos del 1981. El “autorretrato con Pablo” del 1975 expresa ternura, también “El abrazo”, grabado en aguafuerte y barniz blando, de 1976. Este último es una caricia envolvente que funde a las dos personas en una sóla, como también se puede apreciar en “Los Amantes” del 1977 y en la obra “Beso”. Entre los grabados de esa época destaca “Secreto”, que representa a un hombre abrazando a una bella mujer, altiva y distante, indiferente a los pesares y preocupaciones existenciales de su pareja. Contemplarlo me trae muchos recuerdos.
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Podría yo seguir enumerando cada una de las creaciones de Flora que ocupan en el libro páginas y páginas, junto con los análisis hechos por los críticos. Pero la verdad, es poco lo que puedo decir acerca de la obra de Flora, que no se haya dicho anteriormente, excepto, desde luego, mis apreciaciones personales. El propósito es dejar evidencia de lo mucho que me emocionan y conmueven los sueños y fantasías que Flora ha plasmado en numerosos dibujos, óleos, grabados y esculturas. Pero sigo contemplando la obra de Flora. Me detengo en una mezzotinta de 1981 titulada “Flora” ni más ni menos. Espléndida. Flora y sus flores. ¿Qué más se puede pedir? También está “El Guajolote” impreso en 2 placas y premiado en la bienal en la III Bienal de Gráfica 1979, Instituto Nacional de Bellas Artes, INBA, SEP. ¡Qué maravilla! Y le siguen las “Avestruces” de 1980, también impreso con dos placas. Los acompaña “El colibrí” y “En las ramas”… Cuánta ternura y cercanía en esos retratos de animales. A esa serie le sigue la época francesa. Los óleos que pintó a partir de los apuntes tomados durante nuestra estancia en París, a principio de los ochenta. Que emoción y cuantos recuerdos. Cada cuadro, cada grabado, un deleite a la vista. Una aventura emocional. De allí paso a algunos de sus dibujos más recientes. Allí esta “La manzana” de 1994, dibujo de una mujer con una mirada desafiante que tiene en su mano una roja manzana, recordando a la Eva mítica que incitó a Adán a gustar del fruto prohibido y a buscar el conocimiento… Y que no decir de su serie “Maternidades” y del óleo “Vendedoras de flores” de 1994 que es uno de mis cuadros favoritos. Y este viaje emocional me lleva a sus esculturas. El paso que da de la segunda a la tercera dimensión. Más bien diría yo a la cuarta porque muchas de sus esculturas tienen movimiento y expresan estados de ánimo. Admiro el “Bosque Humano”, ese conjunto de esculturas de madera integrado a lo largo de muchos años de trabajo. Ha crecido como las orquídeas del jardín de Flora, para generar una imagen diferente a la que se tiene cuando se observa cada pieza por separado. Cuando están juntas cada una de ellas interacciona con sus vecinos y comparten estados de ánimo y sensaciones. En lo personal a mí me emociona “Simbiosis” de 1997. Es un abrazo en el que madre e hijo se funden para ser uno solo. Lo mismo sucede con “La hamaca”, que representa a una mujer jugando con su hijo. Contemplo también “Ballet”, escultura del 96 que representa a dos bailarines en pleno movimiento, “Dos más uno” del 2009, “Ícaro” y “Tatuadas” de 2016. Y entre mis preferidos está el “Chelista” del 2013, un chelista zurdo que realmente está interpretando una pieza musical. finalmente, “Introspección” de 1996 que junto con “Meditación” del 2000 expresan el sentimiento profundo de la vida y la fortaleza ante la desventura. No puedo finalizar este viaje contemplativo sin hacer una mención especial de la escultura monumental “Una Faena” realizada en 2012. Esta escultura de una sola pieza tallada en un tronco de nogal, tiene una altura de un metro con setenta centímetros, tres metros con veinte centímetros de longitud y setenta centímetros de fondo. En esta obra Flora logra plasmar la gallardía del movimiento del torero ante el embate de un toro colosal. Ciertamente la obra de Flora es inmensa, casi infinita. Son ya muchos años de creación y me faltan las palabras para describir la emoción estética que siento al contemplarlos. Ver la obra de Flora, es realmente una fiesta a los sentidos y a las emociones. Es ver el retrato de toda una vida y estoy completamente seguro que esta visión será compartida por todos aquellos que lleguen a tener este libro entre sus manos.
Pablo Rudomín, 2019. 12
Historia, Testimonio y BiografĂa
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Éxodo, grafito sobre papel, 76 x 56 cm, 1993 La humanidad vivía los estragos de la Segunda Guerra Mundial, Europa estaba devastada, mientras la invasión nazi avanzaba en cada país. Eran años de profunda crisis mundial. 15
Entre los objetos y recuerdos que conservo de mi mamá, está un cuaderno donde detalló las vivencias de tiempos tan difíciles. Al describir la experiencia de vida, durante el viaje desde Europa hacia América, mi madre la señora Ruth Coben nos deja en su testimonio un legado de vida, un trozo de historia. Integro, en tres páginas de este libro, un fragmento de dicho testimonio y homenaje.
La anunciación (detalle) página 257.
Flora Goldberg.
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Hana la hermana más pequeña de mi madre, tenía 17 años, era una talentosa violinista trabajaba con Janusz Korczak famoso pedagogo polaco, la Gestapo arrestó a Janusz, a Hana y a los niños; todos fueron exterminados en los hornos crematorios. Flora Goldberg
Retrato de los abuelos, óleo sobre lino, 70x80cm 20
La abuela en su espejo, óleo sobre lino, 50x60cm
Biografía Nací el 8 de abril de 1935 en París Francia, mis padres fueron David Goldberg y Ruth Coben originarios de Polonia. Por sus ideas políticas ambos fueron encarcelados, al salir de la prisión tuvieron que dejar Polonia, mi padre decidió ir a Bélgica; al salir de la cárcel mi madre también tomó la misma determinación; ahí se conocieron. Tiempo después fueron a vivir a París donde nacimos sus tres hijos: Juliana, yo y Juan mi hermano menor. Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1940 los alemanes invadieron Francia quedando dividida en Francia ocupada y Francia libre, entonces los alemanes empezaron a detener a los judíos para mandarlos a los campos de concentración. Mi padre y mi madre fieles a sus ideas se unieron a la resistencia francesa que luchaba por liberar a Francia del dominio nazi. En esa época mi padre tenía una fábrica de suéteres, un día llegó un oficial de la SS para arrestarlo. Al fin de salvar su vida, mi padre luchó en contra del oficial, lo levantó en vilo y lo tiró por la ventana de un segundo piso, de inmediato salió corriendo, pero la policía lo arrestó y se lo llevó a la comandancia.
Flora, junio de 1935
David Goldberg, Polonia
Ruth Coben
David Goldberg 21
Ahí, mi padre vio un teléfono, entonces, convenció al oficial para que saliera a comprar comida, éste aceptó, en ese momento mi padre llamó al cuartel de la resistencia, ellos le aseguraron liberarlo, sólo tenía que esperar... En la comandancia esperaban que llegaran los oficiales alemanes a llevárselo, cuando un par de horas después llegaron miembros de la resistencia disfrazados de oficiales de la SS, el oficial francés pensó que eran realmente de la SS, entonces les entregó a mi padre; así se logró su liberación. Ese mismo día lo enviaron hacia Niza, entonces Francia libre, poco tiempo después, logró comunicarse e hizo los arreglos necesarios para que mi hermana Juliana viajara como la hija de un amigo no judío quien
lo ayudó de esa forma para evitar que los nazis la arrestaran. Posteriormente, mandó a un señor para que nos ayudara a mi madre, a mi hermano y a mí a reunirnos con él en Niza. El pasaporte de mi madre indicaba que era judía, consciente de que en la estación de trenes habría control de pasaportes, ella decidió esperar hasta que el último silbato anunciara la salida del tren, entonces corrió hacia el tren conmigo de la mano y mi hermano en brazos, y empezó a buscar los documentos, en la puerta estaban dos oficiales uno francés, alemán el otro, supongo que el oficial francés se dio cuenta de la situación, y le dijo al oficial alemán que nos dejara subir porque era claro que no éramos judíos. Continúa en la página 25
Juliana, Juan y yo, óleo sobre lino, 1941. Obra de F. Von Montfort, 1941 22
Yo a la edad de 4 aĂąos en los jardines de Luxemburgo
Yo con mi hermana Juliana, Tulancingo, Hidalgo, 1947
Yo con mi hermana Juliana
Mi hermana Juliana, yo y mi hermano Juan, 1948
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Carrusel en movimiento, รณleo sobre lino, 1.30m x 1.00m, 1990 24
Viene de la página 22
Ya cerca de la frontera con Francia libre, la guardia nazi revisaría nuevamente los pasaportes, por esa razón mi madre tomó la determinación de abandonar el tren, así cruzamos la frontera a pie y de noche; mi hermano Juan en los brazos de mi mamá, yo con una bolsita llena de chupones con la responsabilidad de nunca dejar a mi hermanito sin chupón, porque si lloraba nos encontrarían y nos matarían. Así fue como a los seis años de edad, en total terror, crucé el bosque entre Francia ocupada y Francia libre, con mi madre y mi hermano pequeño, caminamos en silencio de noche, para que los alemanes con sus perros no nos descubrieran, escuchábamos los ladridos, sabíamos que los nazis estaban muy cerca. Del otro lado nos esperaban camiones para conducirnos, cruzando por diferentes pueblos evitando controles policíacos hasta llegar a Niza,
donde nos encontramos con mi padre y mi hermana, ahí vivimos por algunos meses. Pero mi padre sabía que tarde o temprano toda Francia sería ocupada por los alemanes, por ello decidió que abandonaramos Francia. La situación era muy complicada, ya que para poder salir de Francia, era requisito indispensable tener visa de algún país, mi padre consiguió visas cubanas, de esa manera logramos partir de Marsella, hacia Casablanca donde embarcamos en el Saint Thomeé en marzo de 1942. Rodeados de peligros, salimos de Europa, pronto la difícil situación cambió mi vida para siempre... En un viaje que duró casi dos meses, junto a mi familia crucé el mar. En el barco canté y jugué con otros niños. La travesía se convirtió en un largo paseo, pude olvidar el miedo, olvidar la huida; es el recuerdo de la celebración de mi cumpleaños. Continua en la página 28
Carrusel en movimiento, detalle. 25
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Carrusel, รณleo sobre lino, 1.18x1.10cm, 1988
Escribe la crítica de arte Raquel Tibol en 1982 (p. 167): “quizás por tener clara conciencia de que las libertades individuales están conculcadas y constantemente amenazadas, Flora Goldberg se toma la libertad de explayarse en imágenes gratas de tiernos afectos, aspirando picasianamente a que el arte contagie a la realidad. Son tan grandes los apremios económicos, bélicos y sociales, que las verdades artísticas pueden brillar como antorchas de optimismo”. Berta Taracena, página 317.
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Viene de la página 25
De Veracruz nos trasladamos a la Ciudad de México donde permanecimos un año, después nos fuimos a vivir a Tulancingo, Hidalgo donde cursé toda la escuela primaria.
Puerto Escondido, oleo sobre lino, óleo sobre lino, 1.20x1m, 1989 28
Puerto Escondido, detalle
En el Saint Thomeé también viajaba un grupo numeroso de españoles republicanos, y otro grupo de judíos austriacos a quienes Gilberto Bosques el Cónsul de México en Marsella, les proporcionó visas mexicanas, supongo que esa fue la razón por la que el barco no atracó en Cuba, sino que, llegamos primero a Veracruz donde el entonces Secretario de Gobernación Miguel Alemán Valdés estaba esperando a los españoles. Mi madre había sufrido mucho en el viaje y ya no quería seguir la travesía a Cuba, menos cuando el capitán del barco anunció que primero irían a Nueva York y después a la Habana. Siempre que llegaba un barco a Veracruz, un Comité Central Judío llamado Ayuda para todos (Hilfarein), su misión era ver si en el barco venía gente con necesidad de ayuda. Dicho comité habló con Miguel Alemán, quién otorgó la visa a mis padres, así nos bajamos en Veracruz, en ese momento inició mi historia de amor con esta hermosa nación que nos dio una nueva vida. Fuimos muy afortunados de lograr salir de Europa, y sobre todo de que nos permitieran desembarcar en México donde vivimos desde entonces; la generosidad de su gente, el respeto, la belleza, la luz, me han permitido desarrollarme y formar una familia. Desafortunadamente no fue así para todos mis familiares. De los que se quedaron en Polonia sólo muy pocos lograron salvarse, la mayoría fue exterminada por los nazis en los campos de concentración.
Mi padre tenía cuatro hermanos de ellos sólo se salvó su hermana Sara que radicaba en Bélgica, a ella, su marido y dos hijos, después de la guerra, los trajo a México. El resto de su familia: padres, hermanos, tíos, primos; todos fueron exterminados. Mi madre tenía seis hermanas y dos hermanos. Su hermana Ite y su hermana Lea con sus esposos e hijos sobrevivieron al refugiarse en Siberia. Al terminar la guerra, se regresaron a Polonia desde ahí Lea y su familia emigraron a Israel, luego mi padre los trajo a México. Mi tía Stefania luchó junto con el ejército soviético, luego regresó a Polonia, fue nombrada embajadora de Polonia en Indonesia. En 1957, mis padres y la familia de mi tía Lea Grynberg decidieron traer a México a la familia de mi tía Ite Margules, aquí Ludwik el hijo mayor de mi tía, se convirtió en un afamado director y maestro de teatro. La mayoría de los integrantes de la familia de mi madre, que no salieron de Europa, fueron exterminados durante la guerra. Hana la hermana más pequeña de mi madre, tenía 17 años, era una talentosa violinista trabajaba con Janusz Korczak famoso pedagogo polaco, la Gestapo arrestó a Janusz, y a sus ayudantes entre ellos estaba Hana con los niños; todos fueron exterminados en los hornos crematorios.
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Claveles y árbol, acuarela, 49x39 cm, 1954 En 1947 regresamos a la Ciudad de México, aquí estudié secundaria y preparatoria en el Colegio Israelita, en 1952 ingresé a la facultad de Ciencias Químicas de la UNAM; desde entonces me gustaba
dibujar, mi padre que era buen amigo de Diego Rivera, le enseñó algunos de mis dibujos. El maestro me invitó a trabajar en su estudio ubicado en San Angel Inn. Continúa en la página 33
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Paisaje marino 2, acuarela, 23x35 cm, 1954
Acuarela sobre papel, dĂŠcada de los cincuenta 1. Botella con rosa, 33x22 cm 2. Florero verde con rosas, 28x21 cm, 1954 3. Lanchas, 23x30 cm 4. BahĂa de Acapulco, 33x48 cm 5. Nochebuenas 33x23 cm, 1957
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Homenaje a Juan. Tesis para Juan, tinta, 40x60 cm, 1955
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Viene de la pagina 30
En 1954 acepté la invitación que, a través de mi padre, me hiciera Diego Rivera, entonces visité por primera vez la casa de Altavista, de inmediato el lugar me cautivó por la magia que le rodeaba y por la deslumbrante personalidad del maestro que pintaba con pasión y a la vez contaba sus historias fantásticas. Sobre todo recuerdo sus palabras acerca de la libertad en el arte y la constancia en el oficio: El pintar no sólo es inspiración, sino diligencia. Mientras él pintaba, sus ayudantes y yo preparábamos los pigmentos. Por una temporada asistí a la Escuela de Ciencias Químicas y al estudio de Diego Rivera, pronto me inscribí en la Escuela de Pintura y Escultura del INBA; dejé la carrera de química para dedicarme totalmente a las artes plásticas. Decidí ser pintora. Continúa en la página 37
Diego Rivera, Ruth y David Goldberg
Guadalupe, grafito sobre papel, 1956
Maestro Ruiz, tinta/papel
Diego, grafito sobre papel
Guadalupe, acuarela sobre papel 33
Arte prehispรกnico en el estudio de Diego Rievera
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Mujer con rebozo rojo, รณleo sobre tela, 1957. Detalles
Aurelia, รณleo sobre tela, 76 x56 cm, 1957. Detalles Obras realizadas en el estudio de Diego Rivera.
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Niñas en la azotea, óleo sobre tela, 1mx80 cm, 1960
Estación de Buenavista, óleo sobre ela, 63x80 cm, 1959
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Diego Rivera amante de las tradiciones, en su taller, organizó un grupo para ir a Janitzio (flor de maíz o flor de trigo), donde apreciamos una de las ceremonias de mayor tradición en México. El primero de noviembre por la noche, la isla se convierte en un altar iluminado por cirios y antorchas, hay ofrendas y cantos dedicados a los muertos. De ese viaje conservo dibujos y pinturas del lugar, así como la barquita de madera que me dedicó el maestro, así: Huerita linda, de Jericó, aquí mi cariño te mando yo. Diego Rivera
Noche de Muertos, dibujo
Noche de Muertos en Janitzio, óleo sobre lienzo, 50x60 cm, 1956
Dibujo Pintura Tradición Recuerdo
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Estudio realizado durante la clase de Estética impartida por Santos Balmori.
En 1955 ingresé a la Escuela de Pintura y Escultura del Instituto Nacional de Bellas Artes, en esa época en La Esmeralda nos permitían elegir las materias que nos interesaban, desde el primer año, elegí la clase de estética impartida a los alumnos del último año de la carrera. También, durante un año, tomé ocho horas diarias de clase de dibujo y la clase de estética impartida por Santos Balmori, luego estudié óleo, técnicas de materiales para preparación de las telas y pintura al temple; Fernando Castro Pacheco, Ignacio Aguirre y Arturo Estrada eran maestros de pintura; Antonio Ruiz y Francisco Zúñiga impartían la clase de escultura. Entre mis compañeros estaban: Francisco Corzas, Rodolfo Nieto, Jorge Alzaga, Roberto Donis, Leticia Tárrago, Leonel Maciel, Luis López Loza, Leticia Tarrago, Artemio Sepúlveda, Ángela García Flores, entre varios más. Ángela y yo publicamos un periódico con entrevistas de los maestros. 38
En 1957 me casé con Pablo Rudomín, neurofisiólogo, él trabaja en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional. Mi marido y compañero de vida, es miembro del Colegio Nacional; en 1979 recibió el Premio Nacional de Ciencias, fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias. Tenemos dos hijos: Isaac y Adrián. Isaac estudió matemáticas en la Universidad Autónoma Metropolitana en Iztapalapa, posteriormente estudió una maestría en el IMAS de la Universidad Nacional Autónoma de México, finalmente realizó un doctorado en UPENN en Filadelfia. Adrián estudió Ingeniería Electrónica en la Universidad Autónoma Metropolitana de Atzcapotzalco, posteriormente estudió Dirección de cine en USC en los Ángeles California, él tiene tres hijos, mis preciosos nietos: Diego, Sofía y Sebastián. Mis nietos ya han manifestado su interés por el arte, Sofía colaboró en la ilustración de un libro, ahora su inclinación es por el diseño de vestuario; las pinturas realizadas por Diego reflejan su gusto por los colores brillantes y los temas de la naturaleza; a la edad de siete años Sebastián escribió un libro acerca del encuentro de unos niños con un dinosaurio.
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1955
1958
La maternidad es maravillosa, por eso abundan representaciones del tema en las diversas disciplinas del arte. El milagro de ver como mis hijos crecían y estaban aprendiendo, para mi fue una experiencia única, maravillosa. la maternidad es un periodo mágico que he representado constantemente en mi obra.
Es un
privilegio
este
expresar
sentimiento a través de imágenes.
Flora Goldberg, página 345.
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Isaac, lápiz, 27-II-59
viene de la página 39
En 1962 ya casada y con dos hijos, participé en la primera exposición colectiva e inicié una etapa de trabajo, búsqueda y análisis en el arte, al mismo tiempo participé en exposiciones, me entusiasmaba recibir comentarios del público, de críticos y reconocidos maestros del arte.
Yo con Isaac, 1959...
En Europa con Pablo, Issac y mis papás,1961
1963 yo con Adrián
Isaac y Adrián, 1966 41
La familia Goldberg, yo a la edad de 19 años (der. sup.)
Isaac, Adrián y yo con Sonia y Emil (izq. inf.) Con Sonia la mamá de Pablo (der. inf).
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Familia Goldberg
Familia Rudomín La familia Rudomin, Pablo a la edad de 14 años (izq. sup.)
Bisabuela Rebeca, Issac y Adriรกn
Abuelita Ruth, Adriรกn y abuelo David
Isaac, Adriรกn, Diego y Pablo
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Pablo y yo con Adrián y sus hijos: Diego Sofía y Sabestián nuestros queridos nietos.
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Los caminos del arte
Desnudo, grafito sobre papel, 96x80cm, 1957
El cuerpo desnudo es nuestro ser abierto a un máximo de vulnerabilidad, a un máximo de inocencia. Es nuestra posesión más preciada, la cual, como observé con desgarrante dolor durante la guerra, sólo se nos presta temporalmente. Por eso tengo esta necesidad de plasmarlo en mi obra y darle eternidad a través del arte. Flora Goldberg, página 365.
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Estudio de desnudo, grafito sobre papel, 1.05m x 86 cm, 1958
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Estudio de desnudo masculino, รณleo sobre papel, 1.75m x86 cm, 1960
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Estudio de desnudo femenino, รณleo sobre papel, 1.75m x86 cm, 1960
Voy por tu cuerpo como por el mundo, tu vientre es una plaza soleada, tus pechos dos iglesias donde oficia la sangre sus misterios paralelos, (...) Vestida del color de mis deseos como mi pensamiento vas desnuda, voy por tus ojos como por el agua, los tígres beben sueño de esos ojos, el colibrí se quema en esas llamas voy por tu frente como por la luna, como la nube por tu pensamiento, voy por tu vientre como por tus sueños, tu falda de maiz ondula y canta, (...) Octavio Paz
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d1-51 (...) cristalización temporal de la armonía eterna; hogar del dolor y el placer, estuario entre el universo exterior y su percepción interior, templo de la sensualidad y la decadencia, es el cuerpo humano, en sus variados contrastes interpretativos, (...). Isabel Estambul, página 395
d1-51 (...) cristalización temporal de la armonía eterna; hogar del dolor y el placer, estuario entre el universo exterior y su percepción interior, templo de la sensualidad y la decadencia, es el cuerpo humano, en sus variados contrastes interpretativos, (...). Isabel Estambul, página 395
d1-52
d1-52
Sueño, óleo sobre lino, 76 cm x 1.75m, 1960
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Sueño, óleo sobre lino, 76 cm x 1.75m, 1960
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cuartos a la deriva entre ciudades que se van a pique, cuartos y calles, nombres como heridas, el cuarto con ventanas a otros cuartos con el mismo papel descolorido donde un hombre en camisa lee el periรณdico o plancha una mujer; el cuarto claro que visitan las ramas del durazno; Octavio Paz
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56
Planchadora, acrĂlico sobre lino, 70x50 cm, 1963
San Gimigliano, óleo sobre tela, 50x60 cm, 1961 Niño con mango, óleo sobre tela, 90x70 cm,1965
Calle de Siena, óleo sobre tela, 60x40, cm 1961 Candelabro, óleo sobre tela, 70x45, 1967
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La de Flora Goldberg Los óleos representan excelentemente la obra de Flora Goldberg, son promesa y augurio de futuros aciertos. Los paisajes más logrados son los más simples porque acusan mayor sensibilidad frente a la visión de la artista. Bosque en otoño, fino en su tonalidad; Paisaje nocturno, con sus formas oscuras resaltando sobre el azul profundo del cielo que ocupa toda la parte superior con las luces sugeridas en las ventanas iluminadas; El bosque sumergido es una simplificación personal y sugerente. Las texturas revelan su interés en la técnica para superar convencionalismos rutinarios. Margarita Nelken. Ciudad de México, 1963.
Exposición de óleos En Flora Goldberg, el afán de explayar en combinaciones cromáticas un sentido poético en que, la precisión de contornos y volúmenes nada tiene que ver, es norma dominante de su inspiración, al mismo tiempo se entrega a representaciones de la realidad cercana; en este orden, se aprecia su Paisaje número 2. Margarita Nelken. Ciudad de México, 1964.
Comentarios a la obra de Flora Goldberg Lo más logrado en este conjunto son los paisajes, entre éstos, los más simples que acusan mayor sensibilidad frente a los espectáculos que se le ofrecen a la visión de la artista, es notable en particular Bosque en Otoño. Margarita Nelken, 24 óleos de Flora Goldberg, tríptico de exposición Casa de la Paz, Ciudad de México, 1967. Flora Goldberg 24 óleos La maestra Flora Goldberg muestra en su trabajo el mérito de una delicadeza notable, porque es una artista sensible que manifiesta su sentimiento más profundo. José García Luchichi, The News, 24 óleos de Flora Goldberg, tríptico de exposición, Casa de la Paz, Ciudad de México, 1967.
1. Bosque en otoño, detalle (derecha) 2. Bosque en otoño, detalle sello de agua 58
Bosque en otoño, óleo sobre tela, 60x80 cm, 1963 Caballo, acrílico sobre lino, 55x85 cm, 1967
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En 1959 Flora Goldberg participó en la exposición de alumnos de la Escuela de Pintura y Escultura del INBA. En 1962 participó en la muestra colectiva realizada en La Esmeralda, la obra de Flora fue comentada por Margarita Nelken: Sólo es rescatable el trabajo de tres personas, uno de éstos es el trabajo de Flora Goldberg. Excélsior, p. 9, 1962 Flora Goldberg inició sus exposiciones individuales el año 1963, en las Galerías Excélsior, la muestra estaba integrada por óleos y acuarelas con temática de paisajes y vistas de azoteas. Excélsior, p. 7, 1963
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Azoteas 1, acuarela sobre papel, 30x48 cm, 1964
Azoteas de noche, acuarela/papel, 30x49 cm, 1963
Azoteas 2, acuarela sobre papel, 30x48 cm, 1964
Azoteas 3, acuarela sobre papel, 30x48 cm, 1964
Avenida Veracruz, acuarela, 51x38 cm, 1960 Lago, acuarela, 38x51 cm, 1964
Paisaje, acuarela, 23x34 cm, 1963 Pinos, acuarela, 30x45 cm, 1963
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El bosque sumergido, óleo sobre lienzo, 62x82 cm, 1962 El bosque sumergido es, una simplificación personal tan sugerente, es búsqueda de consecuencias y una técnica que demuestra el trabajo y la superación de lo convencional. Margarita Nelken, Excélsior, p. 7, Ciudad de México, 1963.
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Elogios a la obra de Flora Goldberg Que el resultado sea plásticamente una nueva estructura de materia una formación de ideas acerca de las cosas y el espacio que se afecta con ellas. Que lo que está alrededor, sea tan importante como la forma y que se mezclen una y otra vez; la tangible prisión de los objetos y el contorno maravillosamente desfigurado solamente por la luz. Pienso en función de todo aquello que interesa a mis sentidos, en lo que mueve de aire mi mano cuando avanza o retrocede y en la invasión apabullante del sonido con la risa, en un sin fin de apariencias y otro de consecuencias. Es golpe insobornable de la vista: el inmediato, el que no clasifica ni distingue; y todo esto, parte del postulado impresionista. Con la obra de Flora Goldberg, se nos renueva la capacidad de aprisionamiento y libertad contradictorios nada formales de la forma; la espontánea visión de las cosas y los acontecimientos, se nos invita: a la natural toma de conciencia de la fuerza del hombre. Vamos haciendo la luz, rescatando el viento, hagamos de la nota musical del pasado nuestra prisionera, que en la fresca humedad de la memoria, aprovechemos apenas su fugacidad, su etéreo paso, que sólo nos quede un recuerdo vago pero para siempre, sin códices ni límites de cuerpo. Sobre la temática de Flora Goldberg, puede decirse: que su variedad se traduce en participación e identificación con ella, solamente así se concibe el desdibujo que plantea su obra. Por medio de procedimientos técnicos, nos desconcierta, llevándonos un poco de la escuela impresionista al desenlace de ésta, el post-impresionismo, preservando siempre, la idea y la impresión personal del mundo que vive y nos hace vivir. Octavio Vázquez, Elogios a la obra de Flora Goldberg, Presentación para la muestra realizada en el Instituto Francés de América Latina, Novedades para el hogar, Ciudad de México, 14 de marzo, 1975.
Paisaje urbano, 50x65cm, óleo sobre lino, 1965
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Flora Goldberg Realidad e imaginación en su arte actual Las composiciones de Flora Goldberg en cada elemento que las integra, ya sean árboles, plantas, personajes, objetos; son figuras que surgen como de un sueño a la realidad del lienzo de la pintora, todos crean un ambiente de movimiento y vibración, tanto por la solución técnica y la textura, como por el color. Acerca de esta característica en su obra, la maestra declara: La sensación de movimiento que se aprecia en la mayor parte de mi pintura, es porque busco lograr efectos mediante los contrastes de color, tonalidades, texturas, transparencias, con la línea y el trazo, empiezo por el dibujo o por la mancha, aunque generalmente parto de la mancha hasta llegar a la figura definitiva.
Color, dibujo y movimiento en la obra de Flora Goldberg, donde es posible apreciar como, en cada uno de los trabajos, el lenguaje de la pintura se torna expresión con valores pictóricos sonoros: la movilidad de los personajes, sus actitudes, su gesticulación, sus posiciones... En la obra cada elemento compositivo se expresa plenamente. Ignacio Flores-Antúnez, 1975.
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Paisaje con montaña, óleo sobre lino, 50x70 cm, 1968
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Estudios de pie, grafito, 1956-1958
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Estudio de la figura, grafito sobre papel, 1958-1974
68
Desnudo, grafito sobre sobre papel, 51x38 cm, 1972
69
Abrazo erรณtico 3, tinta china, 25x25 cm, 1976
Abrazo erรณtico, tinta china, 20x25cm, 1976
70
Perfil en un trazo, scratch, 40x28 cm, 1973 La audiencia, grafito, 1974
71
Abrazo 1, tinta china, 19.5x16.5 cm, 1976
Abrazo 3, tinta china, 25x1.5 cm, 1976 72
Abrazo 2, tinta china, 19.5x16.5 cm, 1976
Conversaciรณn, tinta china, 19.5x14.5 cm, 1977
Beso, tinta china blanca, 40x30 cm, 1983
Para esta artista, el hombre y la mujer se yerguen sostenidos por un anhelo de
catarsis o superaciรณn y sรณlo por el hecho de existir pueden aspirar al absoluto que estรกn buscando. Berta Taracena, pรกgina 291.
73
Rostro, tinta china, 51x38 cm, 1973 74
Padre e hijo, tinta china, 51x38 cm, 1975 75
David Goldberg, รณleo sobre lino, 90x70 cm, 1972 76
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En busca del sentimiento humano a través del color y la línea La pintura llena mi vida, me hace sentir, me hace vibrar
Pinto lo que siento, lo que veo, me gusta la gente, la figura humana en sus actitudes cotidianas: un grupo de bañistas, un hombre tocando un instrumento musical, los comensales de un banquete... Vivimos una época única al olvidar inhibiciones el artista se lanza a la búsqueda de lo nuevo. En algunos aspectos me considero conservadora; en otros busco romper los cánones existentes, las posibilidades son infinitas al utilizar materiales, técnicas, efectos de luz y sombra, de color y matices. Preparación académica, consejos de grandes maestros, viajes y contacto con el arte universal, son parte de la formación del artista. En Europa estudié a los clásicos, a los abstractos, estudié obra de Paul Klee, Kandinsky, Degas, Picasso, Velázquez, el Greco y tantos artistas más. Un recorrido por México, me permitió apreciar el misterio y la belleza del arte prehispánico. Espero que mis obras sean reconocidas al expresar lo que siento, mis vivencias, mi mundo interior, mi estudio y admiración por cada expresión del arte. En mi obra, en mi búsqueda, están presentes la línea, el color y el sentimiento humano. Flora Goldberg, Ciudad de México, 1975.
Retrato de familia en Israel, acrílico sobre lino, 80 cmx1.20m, 1972 78
Pareja de espaldas, acrílico sobre lino, 90x70 cm, 1972
En el camión, acrílico sobre lino, 1mx80 cm, 1971
La plática, acirlico sobre lino, 55x85 cm, 1972
79
Recostado en el piso, óleo sobre lino, 70cm x1m, 1972 El baile, acrílico sobre lino, 85x55 cm, 1972
80
En la esquina, acrílico sobre lino 90x70 cm, 1972
Odalisca, acrílico sobre lino, 1m x70 cm, 1972
La mirada como parte importante de la expresión del rostro... Los ojos corresponden con las manos, el cuerpo y el alma. Berta Taracena, página 301
81
Mujer sentada, acrĂlico sobre lino, 90x70 cm, 1972 82
Con chaperona, acrĂlico sobre lino, 1.02 m x70 cm, 1971
83
Danza del venado, esgrafiado, crayola y tinta china, 1978 84
Baile, tinta china blanca, 1983
85
Cristo, Ăłleo sobre lino, 1.00mx85 cm, 1972
Descansando, acrĂlico sobre lino, 70x90 cm, 1972 86
Jazz, acrĂlico sobre lienzo, 60x80 cm, 1967
87
El contrabajo, acrĂlico sobre lino, 1mx70 cm, 1972
88
Chelista naranja, acrĂlico sobre lino, 80x65 cm, 1967
Banda de pueblo, acrĂlico sobre lino, 70cm x1.00m, 1971
89
Transporte público, óleo sobre lino, 80cmx 1m, 1972
La lectora, acrílico sobre lino, 60x70 cm, 1972
90
MĂşsicos descalzos, acrĂlico sobre lino, 80cm x1m, 1972
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Conversación, dibujo con plumín, 30x25 cm, 1973 (...), dibujo y movimiento en la obra de Flora Goldberg, donde es posible apreciar como, en cada uno de los trabajos, el lenguaje de la pintura se torna expresión con valores pictóricos sonoros: la movilidad de los personajes, sus actitudes, su gesticulación, sus posiciones... En la obra cada elemento compositivo se expresa plenamente. Ignacio Flores-Antúnez, p. 64
Su espacio y su dibujo son antiacadémicos, se aprecia en Recostado en el piso, Pianista y Una canción. Ella podría perfilar la dimensión naturalista de una mano, un brazo o una pierna; pero se decide por arabescos cercanos, muchas veces, a lo arbitrario para conservar un tono eminentemente plástico, el cual se relaciona con la realidad de manera anticonvencional. Raquel Tibol, página 123
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Recostado en el piso (detalle), p. 80
Molino de Santo Domingo
Taller de Grabado Los Aprendices
El Taller de los Aprendices en el Molino de Santo Domingo Recuerdos y aprendizaje Era 1971, mi esposo y yo estabamos de viaje en Alemania, escuché a una artista del grabado, explicar la técnica de esta disciplina, me pareció tan interesante, que al regresar a México, fui a la Escuela de Pintura y Escultura dependiente del Instituto Nacional de Bellas Artes, el director era Castro Pacheco quien acepó mi ingreso; sin embargo, el obstáculo fue el horario porque era de 8 de la mañana a 2 de la tarde, en ese tiempo mis hijos requerían de tiempo completo y atención constante. Mi interés por aprender la técnica del grabado, me llevó a buscar una alternativa, Carlos García Estrada maestro de grabado, me sugirió ir al Molino de Santo Domingo bello edificio colonial fiel testigo de la historia, al ser el primer molino de trigo en América, sus orígenes se remontan al siglo XVI, aquí había varios talleres, entre estos el Taller de los Aprendices. Esta joya de la arquitectura, se encuentra en una de las zonas más antiguas de la Ciudad de México, el edificio cuenta con una gran plazoleta, un patio colonial, una hermosa fuente que en su momento quedó rodeada por los estudios de arte, las tiendas de artesanías -mismas que posteriormente fueron reemplazadas por estudios- y al fondo de la enorme troje, estaba el taller de grabado. Con mis compañeros del Taller de los Aprendices Cuando llegué al lugar me pareció entrar en el mundo de Alicia en el País de las Maravillas. El Molino de Santo Domingo era un refugio de silencio entre el bullicio de la gran ciudad. Cada vez, mi asombro era mayor ante la belleza y magia del edificio, las esculturas monumentales de Charlotte Yazbek habitaban el patio y la enorme troje; me enamoré del lugar y permanecí ahí hasta octubre de 1982.
Recuerdo las horas de clases y de charla o nuestras discusiones. Me parece ver aquellas imágenes atrapadas por fotógrafos; pinturas y grabados adornaban pesados y altos muros...
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A mi lado izquierdo Carla Rippey, al fondo Ma. Luisa Parraguirre, Ana Uribe y Nunik Sauret
En mi taller de El Molino de Santo Domingo, 1980 Tengo memorias y vivencias de esa época, puedo escuchar el ruido de los tórculos o del buril sobre las placas de metal y de madera, imagino las esculturas con las que compartíamos los salones. Me pregunto, si el patio aún se viste de las flores y la sombra en blanco transparente de aquel Árbol Paraíso. Estoy segura, que desde los viejos muros, se levantan memorias y ecos de las voces de los artistas: Octavio Bajonero, Carla Rippey, Leonel Maciel, Nunik Sauret, Mario Martín del Campo y Enrique Altamirano, entre varios maestros. Y que decir de aquel personaje inolvidable: Don Jesús con sus más de ochenta años y sus luchas junto a Villa... Su sonrisa y su pregunta: “¿Ya vienes a jugar?” eran la señal de un buen comienzo. 95
Grabado en madera, linóleo, grabado en metal con sus diferentes técnica: aguafuerte, aguatinta, punta seca, buril, barniz blando, azúcar, mezzotinta... Octavio Bajonero fue un buen maestro al enseñar cada técnica, también explicaba que efectos podrías lograr, jamás intervenía en el tema y realización del grabado, lo que nos permitía crear y buscar soluciones. Siempre nos decía: vas a hacer esto así, escúchalo bien! porque lo digo una vez y nada más. Para valorar mi trabajo, me llevaba las pruebas a mi casa y las colocaba frente a mi cama, entonces, al despertar durante la noche, las veía de improviso como algo que no era mío. Era mi forma de buscar solución a detalles que lo requerían. El grabado me fascinó desde un principio, la preparación de la placa, la alquimia, el entintado... Y al desentrapar empiezan a aparecer como por arte de magia, diferentes figuras hasta que ya, completamente limpia la placa, ves lo que hiciste sobre la superficie, luego con las manos totalmente manchadas de tinta, lograr absolutamente pulcra la impresión de tu grabado; reto fascinante. Razón por la cual me dediqué exclusivamente al grabado por más de diez años.
Odalisca II, barniz blando y aguatinta, 50x50 cm, 1974
Odalisca, aguafuerte y aguatinta, 24.5x20 cm, 1973
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Al principio no fue fácil trabajar en el taller de grabado con varias personas, porque no estaba acostumbrada; sin embargo, gracias a compartir con todo tipo de artistas, principiantes como yo en grabado, otros ya maestros, algunos muy jóvenes y otros no tanto, pero todos entusiastas, ellos me impulsaron para que juntos visitáramos galerías, me animaron a participar en concursos, en bienales internacionales, exposiciones y diversas actividades de arte. Era un ambiente muy estimulante para trabajar. En 1975 se instaló otro taller de grabado en el mismo Molino de Santo Domingo en el que entramos a trabajar: María Luisa Parraguirre, Carla Rippey, Nunik Sauret y yo Flora Goldberg. Ana Uribe también alumna del taller sugirió invitar a Marta Traba reconocida crítica de arte argentino-colombiana, para que conociera el trabajo realizado por nosotros. En general fue una época muy activa para mí. Finalmente Marta Traba vino al Molino de Santo Domingo y le gustó nuestro trabajo. Ella había venido a dar una serie de conferencias en el Museo de Arte Moderno donde hizo mención de mi trabajo en grabado. Marta Traba me envió por correo una nota que escribió para la Bienal en Maracaibo, intitulada: Las puntas secas de Flora Goldberg. El texto dice “Querida Flora, parece mentira pero sólo tengo tiempo de mandarte copia fotostática de la nota que saqué a propósito de la Bienal porque creo que podría interesarte. Muy buenos tus trabajos. Recibe mis más cordiales saludos, te espero en algún momento por Caracas. Marta Traba”.
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13Los grabados de Flora Goldberg En los grabados de Flora Goldberg, se aprecia un impresionismo al estilo único de su autora, así, la artista refleja su incursión en esta corriente plástica; búsqueda constante que rinde sus logros con la técnica del grabado y sus vastas posibilidades. La artista declara: Me interesa representar la vida cotidiana y la poesía de la figura humana a través de la comunicación de mi sentimiento para que la gente interprete mis cuadros, porque todo creador artístico que se precie de serlo, debe ser sincero. El arte, para mí, es un trabajo muy serio, exige de tiempo, dedicación y total libertad del artista para trabajar en los temas que le dicte su sensibilidad personal. Marco Antonio Gutiérrez, Los grabados de Flora Goldberg (fragmento), El Nacional. Jueves 15 de agosto, 1974.
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Reflejo, punta seca
Sensualidad I, punta seca, 20x12cm 1973
Sensualidad II, 20x12cm,punta seca, 1974
Vestales, aguafuerte, aguatinta, 12x19 cm, 1973
Hermes y Afrodita, barniz suave, 60x40 cm, 1975
Flora Goldberg utiliza abundantes recursos de diversas técnicas de grabado en metal donde expresa su temática con poesía y sentimiento en situaciones íntimas de los seres humanos, está el amor y la amistad; atmósferas cargadas de lirismo con fondos de arabescos, rayones, sombras, luces; conserva un tono plástico con sobresaliente dominio y detalle. Jorge Godoy, página 144.
d2-99
Sensualidad I, punta seca, 20x12cm 1973
Sensualidad II, 20x12cm,punta seca, 1974
Vestales, aguafuerte, aguatinta, 12x19 cm, 1973
Hermes y Afrodita, barniz suave, 60x40 cm, 1975
Flora Goldberg utiliza abundantes recursos de diversas técnicas de grabado en metal donde expresa su temática con poesía y sentimiento en situaciones íntimas de los seres humanos, está el amor y la amistad; atmósferas cargadas de lirismo con fondos de arabescos, rayones, sombras, luces; conserva un tono plástico con sobresaliente dominio y detalle. Jorge Godoy, página 144.
d2-99
Desnudo sentado, aguafuerte, 11x7cm 1974 d2-100
De espalda, punta seca, 12x5cm, 1974
Piel, aguafuerte, 60x45 cm, 1989
Desnudo sentado, aguafuerte, 11x7cm 1974 d2-100
De espalda, punta seca, 12x5cm, 1974
Piel, aguafuerte, 60x45 cm, 1989
Sombras, aguafuerte, agua tinta, 28 cm diรก. 1973
Flor, aguafuerte, azucar, 28 cm diรก. 1974 d2-101
Sombras, aguafuerte, agua tinta, 28 cm diรก. 1973
Flor, aguafuerte, azucar, 28 cm diรก. 1974 d2-101
La mรกscar, mezzotinta, punta seca, 2 placas, 20x15 cm, 1987
Mujer cautiva, barniz blando, punta seca, 60x60 cm, 1989
d2-102
Mujer ilustrada, barniz blando, punta seca, 60x45 cm, 1989
La mรกscar, mezzotinta, punta seca, 2 placas, 20x15 cm, 1987
Mujer cautiva, barniz blando, punta seca, 60x60 cm, 1989
d2-102
Mujer ilustrada, barniz blando, punta seca, 60x45 cm, 1989
Regresiรณn, aguafuerte, 23x27cm, barniz blando, 1973
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AdriĂĄn, barniz blando, aguatinta, 60x40 cm, 1976
Ella ha desechado, si, los compromisos acadĂŠmicos de un dibujo naturalista convencional. Aplica el principio predicado por Diego Rivera de: el mejor dibujo es aquel que logra detener el movimiento sin representarlo. Raquel Tibol, pĂĄgina 113.
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Pianista, barniz blando, aguatinta, 2 placas, 60x45 cm, 1974
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Árbol humano Todo en los grabados de Flora Goldberg sugiere una protesta contra la civilización mecánica. Ella es fiel al hombre intacto que se preserva practicando ocupaciones humanas, que canta, se asoma a la ventana, camina, ama, trabaja. En imágenes simples y directas, la artista transmite su meditación optimista de la vida, resuelta en visiones de poética esencialidad. Las estructuras bien delineadas de sus formas, se organizan y toman cuerpo más allá de la anécdota; el árbol humano se integra y se niega a desaparecer. Un profundo sentido de lo permanente, que es quizás femenino, ordena las imágenes mejor logradas Mosaico (p. 202), El balcón, Pareja, Niños de espalda- obras donde el acento expresionista revela a Flora Goldberg emocionada intérprete de la enigmática condición humana. Berta Taracena, Revista Mexicana de Cultura, p 5, Ciudad de México, 1974.
El balcón, aguafuerte, aguatinta, 20x15 cm, 1974.
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De espaldas, brniz blando, 40x60 cm, 1974
Cuerdas, barniz blando, 50x50cm, 1976 Una canciĂłn, barniz blando, aguatinta, 38x48 cm, 1974. III lugar, en el concurso Enaltecer al niĂąo, IMAN, 1975
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Flora Goldberg: La libertad es el ideal de la expresión creativa La ley de la oferta y la demanda en el arte: Flora Goldberg La ley de la oferta y la demanda en el arte, obliga a los artistas a producir lo que el mercado impone, quedando en el olvido el ideal de su expresión creativa. En cuanto a trabajo gráfico, hay un progreso porque al pintar con libertad, más el dominio de la técnica que a fin de cuentas es lo que responderá por la obra. Mi proceso de trabajo es dejar que la mano se mueva con suma libertad, que fluya el efecto y estructure mi temática general que es el hombre en su expresión más libre. En la figura humana no me importa la exactitud sino el ritmo que da la expresión, lo cual se logra con la libertad de movimiento. Dibujo al hombre en sus actitudes naturales de la vida: amor, alegría, tristeza, dolor.
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El yoyo, barniz blando, 2 placas, 48x34 cm, 1974
El escribano, barniz blando, 50x50 cm, 1975
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Flautista, barniz blando, 60x45 cm, 1976
Fuera de lo contingente En la estampa de Flora Goldberg se sintetizan diversas experiencias. Las elegancias caligráficas de sus grabados recientes inesperadas transposiciones de volúmenes y planos, voluntario empequeñecimiento de las cabezas, las manos y los pies como en la obra Romance, resultan de revivir con ánimo conmovido la herencia de un mundo arcano, sin olvidarse del mundo de hoy. La artista se inclina hacia un naturalismo de gran felicidad que hoy se documenta con los altos ejemplos de las series Músicos, Abrazo, En el café, Diálogo (p. 115), escenas simples donde se manifiesta una sensualidad plena y jubilosa. La evolución en su obra va de sus comienzos claramente naturalistas a las estilizaciones presentes como en Recuerdos donde no se pierde, sin embargo, el sentimiento de lo real. Sus obras de hoy bastan para ubicar a Flora Goldberg en un lugar destacado de la estampa mexicana contemporánea. Su interpretación de lo primordial y del mito está toda en Hermes y Afrodita (p. 99), Novios (pp. 124, 167, 168, 282), Al ocaso (p. 319), obras cuya alegría y serenidad queda, al mismo tiempo, dentro y fuera de lo contingente, dualidad que caracteriza la poética de Flora Goldberg. En conjunto en su obra se advierte como una propuesta que lleva en si misma sus leyes, pero sin perder su carga de sentimiento humano, hoy tan necesaria. Con la renovación entusiasta de su taller, la artista proseguirá sus experimentos y sus búsquedas. Raquel Tibol, Revista Tiempo, 8 de noviembre, 1976.
Flautista (detalle)
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Diálogo, aguafuerte, barniz blando, 20x30 cm, 1973 En el café, aguafuerte, 20x20, cm, 1974
El grabado estampas de mundos mágicos El grabado, en México, realmente ha cambiado el concepto de la forma, la gran variedad de técnicas y el conocimiento de ellas ha abierto un campo muy extenso que permite jugar con texturas y colores. La gráfica actual es una muestra tanto de técnicas como de diferentes conceptos. Las aguafuertes, puntas secas, xilográficas y serigráficas, están trabajadas con limpieza. Líneas y planos estructuran estampas de mundos mágicos. Flora Goldberg llega casi a los límites de un realismo, sus escenas familiares se diluyen en una serie de texturas que utiliza con la libertad que da el conocimiento de la técnica, sus formas se vuelven mágicas fantasías que van más allá de lo perceptible, situaciones que se suceden y que son captadas por su sensibilidad. Octavio Bajonero Gil, Director de El Taller de Grabado, Molino de Santo Domingo. Ciudad de México, 1974. 112
Rostro, barniz blando, punta seca, 20x15cm, 1977 La incรณgnita, barniz blando y aguatinta, 15x29 cm,1975
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La Chayo, barniz blando, 50x50 cm, 1975 114
Arte y público Ahora, cuando el impreso serigráfico ha inundado mundialmente los terrenos de la estampa, ampliando (quién podría dudarlo!) las posibilidades, uso y proyección del múltiple; cuando, su rápido progreso y el logro de una infinita versatilidad lo llevan a competir con la pintura misma, resulta un descanso visual espiritual encontrarse con un conjunto de grabados en metal, perfectamente pre-serigráficos, como los veinticuatro que Flora Goldberg exhibe en el Instituto Francés de América Latina. Puntas secas, barnices suaves, técnicas mixtas. En ninguna de esas maneras la artista intenta transferir efectos ni deslumbrar con novedades técnicas. Vuelve a transitar el consagrado camino de luces y sombras que ninguna otra técnica en las artes plásticas puede rendir. Tampoco se preocupa Flora Goldberg por actualizar ese contraste aplicándolo a una composición geométrica o ajustadamente bidimensional. Sus grabados tienen profundidad, una atmósfera evocativa de lo real, un tiempo marcado por circunstancias, y personajes. Ella ha desechado, si, los compromisos académicos de un dibujo naturalista convencional. Aplica el principio predicado por Diego Rivera de: el mejor dibujo es aquel que logra detener el movimiento sin representarlo. Elemental resultaría considerar ese movimiento sólo en su instancia de agilidad: danza, salto, carrera. Los seres humanos se mueven en la ansiedad, en la alegría, en la quietud, en el llanto, en la ira, en los afectos. No fijar la vida en la superficie plástica, transcurrirla no transcribiéndola sino interpretándola. Y la interpretación de Flora Goldberg se consubstancia con su condición de mujer porque al representar la figura femenina desnuda, no lo hace de un modelo sino evocando gestos y modales de mujer en la intimidad. Cuando aborda la pareja lo hace con una particularidad diferente a la del hombre pintor. En el Año Internacional de la Mujer mucho se ha buscado en la sopa del arte el pelo de lo femenino. Hay temas y situaciones plásticas en que tal búsqueda resulta artificial, forzada, absurda. Pero militando de hecho Flora Goldberg en el interiorismo (tendencia que no tiene grupo aunque sigue existiendo con suficiente vigor de actualidad). Es ineludible que en su obra aflore el género; y la carga sentimental que el interiorismo conlleva le da un componente sexual. Es evidente el deseo de que se sepa que quien está recomponiendo la vida tiene ojos de mujer. Consecuentemente en esos grabados existe el factor liberador: un ser humano sin inhibiciones, sin clausuras, ejerciendo en el arte la plenitud de su peculiaridad biológica. Raquel Tibol. Excélsior 32-A. Ciudad de México, 23 de abril, 1975.
115
DespuĂŠs del baĂąo, barniz blando, aguatinta, 2 placas, 48x38 cm, 1977 114
Matices de mujer mexicana de Flora Goldberg Sutileza de signo Su obra, dentro de la Escuela Mexicana de Pintura, logra a base de exquisitos matices, expresar el sentimiento de la mujer que despierta a las necesidades del nuevo mundo, y trasciende a la fuerza de trabajo y a la participación social del país en que vive. La limpidez en el intimismo de Flora Goldberg se acentúa en obras recientes, grabados cada vez resueltos con mayor maestría. Quién sabe porqué prefiere ciertos motivos a otros: seres y objetos tristes, cándidos y melancólicos, en cuya esencia se transmite la fuerza de valores tradicionales. Sus estampas revelan un pequeño mundo de recuerdos, que una melancolía de nostalgias posibles vuelve intensamente conmovedor. El tejido gráfico y el timbre tonal, recuerdan viejos bordados y antiguas celosías, recortadas por artífices de siempre para matar el tiempo sin tiempo. Pero la artista, con sensible sutileza del signo que guía su oficio seguro y afinado, no se detiene en este preciosismo, sino que indaga más allá para profundizar la verdad que toma como tema. Y es en el intento de apresar esa verdad que pertenece a todos, donde se consigue su expresión ubicándose en un lugar más importante progresivamente. Berta Taracena, Revista Mexicana de Cultura, Suplemento dominical de El Nacional, VI época No. 328, México, Ciudad de México, 18 de mayo, 1975. Texto para la exposición individual en el IFAL, también publicado en la muestra colectiva en las Galerías El Ágora. 11, IV, 1975.
Despeinada, gouache, 40x30 cm, 1987 117
Los cuatro rostros de ... Aguafuerte, aguatinta, 30x39 cm, 1987 Recuerdos, puntaseca, 31x40 cm, 1975
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Conversación en el jardín, mezzotinta, punta seca, 30x40 cm, 1981 Niña con ramo y guirnalda, mezzotinta, punta seca, 30x40 cm, 1981
119
Bordadora, mezzotinta, puntaseca, 60x45 cm, 1977
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PoesĂa, barniz blando, mezzotinta, punta seca, 60x40cm, 1978
Flora Goldberg y la fascinante alquimia del grabado En los grabados de Flora Goldberg, la voluntad y la estética de representación se concreta en forma cabal. Sirve a la grabadora, para tan definido propósito, un dibujo preciso y una clara estructura de la forma; lenguaje poético de marcado acento realista o figurativo. Obra que entiende y explica el espectador inteligente y sensible. Además de las características anteriores, la artista integra en sus grabados un clima de irrealidad (fantástico por lo tanto), con el cual Flora Goldberg, por su conocimiento de las técnicas del grabado, envuelve a sus personajes y al escenario donde ellos se mueven. Gracias a la fascinante alquimia del grabado, aparecen en su obra, de marcado acento realista, o figurativo: Texturas, luminosidades o coloraciones que van más allá de la simple representación objetiva de los objetos y de los seres humanos. Esto se advierte, por ejemplo, en Cuerdas y Flautista, en los cuales, sin dejar el tema musical, tan frecuente en su obra, logra la artista que el lenguaje del grabado sobrepase en expresión y en emoción poética, al propio motivo ¿No es, también, por medio de una palpitante superficie obscura que el lenguaje de uno de sus “secretos” alcanza mayor elocuencia? En todo caso, la artista se siente bien en la representación de figuras y escenas de la vida real, como ocurre en Amantes donde la sugerencia va más lejos que la representación fiel o expresionista de la realidad. Antonio Rodríguez, Historiador y crítico de arte. Ciudad de México, 1978.
Secretos, mezzotinta, puntaseca, 42x60 cm, 1977
121
Flora Goldberg y la armonía en su grabado Flora Goldberg crea grabados donde muestra su maestría en el dominio de las herramientas. Profundo sentimiento en el tratamiento de los temas, en la expresión... Su gran sensibilidad de artista es notable. Las atmósferas, las ambientaciones, las luces, los espacios están cuidados; armonía que define un buen grabado. Ignacio Flores-Antúnez, Flora Goldberg. Novedades, Artecomentarios, p 13, Ciudad de México, 24, VIII, 1978.
122 Persiana, mezzotinta, 30x21 cm, 1977
En el acento emocional de Flora Goldberg Flora Goldberg es una artista que alimenta los escapes hacia el ensueño, hacia una ficción de poderes muy sensibles de vasta imaginación, su imaginería es cercana a los cuentos de hadas, al ensueño. En este mundo fantástico las representaciones plásticas ejecutadas con buen oficio, con una sinceridad profunda y sin ambages, con urgencia comunicativa, se ubican con valores humanísticos los grabados de Flora Goldberg, quien utiliza, con creciente y depurada maestría, variados recursos de técnicas en metal para expresar, con fuerte y recatada carga emotiva, situaciones íntimas de los seres humanos. Su espacio y su dibujo son antiacadémicos, se aprecia en Recostado en el piso (p. 80), Pianista (p. 105) y Una canción (p. 107). Ella podría perfilar la dimensión naturalista de una mano, un brazo o una pierna; pero se decide por arabescos cercanos, muchas veces, a lo arbitrario para conservar un tono eminentemente plástico, el cual se relaciona con la realidad de manera anticonvencional. El rechazo a los refinamientos de moda tiene en el arte de este siglo una razón de ser que con frecuencia se encuadra en la rebeldía contra la establecida pulcritud, contra la hipocresía contra la falsa moral de quienes permanecen impasibles ante los grandes crímenes de la explotación y la discriminación. Ante la riqueza formal de los grabados en metal de Flora Goldberg, cabe preguntarse si el valor artístico sería semejante, si ella librara los efectos a su pureza visual, sin relacionarlos con una imagen. Evidentemente que no, porque Flora Goldberg inventa las formas en función de la imagen. Sus ambientes umbríos, los espacios que no definen sus límites, los seres parcialmente dibujados, ayudan a dar un ambiente de interioridad, de subjetividad; de revelación de estados muy íntimos, casi secretos. El color juega con valores de tonalidades sonoras que acentúan lo emocional de estas composiciones que, sin proponérselo, tienen valores musicales. Son canciones dichas en sotto voce, con pianos, violines y guitarras que susurran homenajes al amor, al afecto, a las reuniones entre seres afines. Estos asuntos tienen un enorme piso social, de ahí que los grabados de Flora Goldberg son recibidos por el público con afecto y familiaridad. Raquel Tibol, 29 de junio, 1979.
123
Madre e hijo III, barniz blando, 40x30 cm, 1979
124
Novios II, barniz blando, 54x72 cm, 1976
Autorretrato con Pablo, barniz blando, 50x50 cm, 1975
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Abrazo I, aguafuerte, barniz blando, 30x20 cm, 1976
Los amantes, barniz blando, mezzotinta, punta seca, 42x30 cm, 1977
127
Beso, aguafuerte, mezzotinta, puna seca, 60x45 ccm, 1977 128
Flora Goldberg. Grabados de fuerza interior en atmósferas misteriosas y secretas Al mirar los grabados de Flora Goldberg se enciende una llamarada interior que de inmediato nos remite al tejido filigrano de un poema de Octavio Paz:
La luz esculpe al viento en la cortina hace de cada hora un cuerpo vivo entra en el cuarto y se desliza descalza, sobre el filo del cuchillo, (...) la luz palpa los frutos y palpa lo invisible, cántaro donde beben claridades los ojos, llama cortada en flor y vela en vela, donde la mariposa de alas negras quema: No hay como la negación para descubrir el valor de la afirmación, no hay como la sed para saber del disfrute refrescante del agua, no hay como el frío para que midamos en nostalgias profundas las sensaciones cálidas. Atravesar con la mirada el encaje de líneas delicadas nos permite entonces como en viaje por camino subterráneo el descubrimiento de los espacios minimizados, escondidos de la luz, ocultos, dejando al vuelo su interioridad de secreta seducción. El aguafuerte, artesanal en sus detalles, pone ante nuestros ojos tal variedad de texturas, que el espectador puede disfrutar fragmentariamente, deteniéndose en el escondido diseño de la mancha o la línea delicada. Los motivos figurativos son pretextos para entrar en los pormenores de fondo y forma. En Secretos vamos delimitando la imagen en la medida en que nos internamos en la espesura misteriosa del ámbito oscuro, y la referencia literaria al título se desdobla en ese placer reflejado en el afectivo secreto de las dos figuras entrelazados a que hemos llegado en detenida observación. En Vals, el plano negro define el resplandor del blanco detallado en pequeños cuerpos, acaso flores, y la pareja aparece fundida justamente a partir del contraste. En El beso, la artista parece haber centrado en la búsqueda de la mayor diversidad de planos fragmentados, trabajándolos como espacios independientes, y logrando un peculiar contraste entre azules, violetas pálidos, rojos oscuros, en suave armonía, por momentos el diseño particularizado nos recuerda la cotidianidad del papel tapiz, con predominio del arabesco. En Mujer con camafeo y Niña con palomas, las presencias humanas parecen provenir de un universo en flotación, cuya definición se acoge corporal a lo terráqueo pero en esencia a las oscuras regiones de los sueños. De golpe a la mirada, de repente, la energía del plano se concentra en un detalle que podría ser secundario, y sin embargo la artista ubicó su preocupación de joyera incansable en él, como en el grabado Armadillos (p. 151), trabajando las manchas del fondo en sus matices. En Terciopelos es la textura evaporante el centro de atención del espectador. Atmósferas misteriosas y secretas, envueltas en una fuerza interior que se sospecha plena de intimidad cadenciosa, entramos en el mundo de Flora Goldberg sabiendo de la delicadeza del velo mágico que separa al humano de las cosas percibidas, y que nos acerca sensiblemente a esa noción mágica del revestimiento de lo invisible: Mas, de nuevo, evocamos a Octavio Paz: Laura Antillano, 1984.
Virgen somnílocua, una tía me enseñó a ver con los ojos cerrados ver hacia adentro y a través del muro Octavio Paz 129
Los grabados expresivos y amorosos de Flora Goldberg El grabado en México, es una técnica de amplias posibilidades en el medio artístico, abundan los grabadores con talento y signo diverso, cuando un artista sobresale en este medio tan rico, da cuenta de una personalidad singular, de un talento mayor; es lo que ocurrió con Flora Goldberg quien como alumna de Mauricio Lasansky, se permitió revisar y reafirmar su búsqueda en el grabado, al realizar trabajos de máxima dificultad combinando técnicas en esta disciplina del arte. Al mismo tiempo encontró la forma de expresar su propio mundo, muy cercano a la realidad, aunque filtrado a través de esas pantallas distorsionadoras de las emociones, los recuerdos, el ensueño... En ambientes de puertas cerradas, de cortinas corridas, Flora Goldberg instala a sus personajes, que se aman, conversan, o tocan instrumentos. Su discusión con Lasansky gira en torno de la validez de tal o cual método para colorear las estampas. El maestro aconseja la impresión del color en varias planchas y Flora prefiere, y se aferra a su preferencia: el entintamiento simultáneo. Su paciente premura se debe -posiblemente- a una necesidad implícita de cierta espontaneidad en el resultado. En sus formas avanzadas Lasansky es un clásico, mientras que Flora Goldberg dio el salto, hace una década, de la Escuela Mexicana a un expresionismo cuya ubicación nacional se vuelve más difícil. Raquel Tibol. Ciudad de México, 1977.
130
Secreto, barniz blando, mezzotinta, punta seca, 60x45 cm, 1977
131
Bailarines, barniz blando, mezzotinta, 40x30 cm, 1978 132
Bailarina, mezzotinta, punta seca, 60x43 cm, 1978 133
134
Placa metรกlica para grabado Guitarrista
Guitarrista, barniz blando, 60x45 cm, 1976
135
Placa para grabado Flautista Placa para grabado Violinista
136
Placa para grabado Chelista
Flautista (miniatura), mezzotinta, 7x10 cm, 1978 Chelista, mezzotinta (min), punta seca, 11x7 cm
Violinista, mezzotinta, punta seca, 11x4 cm
137
138 Placa de cobre para el grabado Abecedario
Placa de cobre para el grabado Observada
Abecedario (miniatura). mezzotinta. 7 cm. diรก.
Observada, 7x11cm.
139
Abecedario, mezzotinta, punta seca, diรก. 50 cm, 1978
140
Flora, mezzotinta, 50 cm diรก. 1981
141
La bufanda, barniz blando, punta seca, 30x40cm, 1987 Peregrina, barniz blando, punta seca, 20x15, 1987
142
143
Muestra Internacional de Grabado en Venezuela Caracas Grabados de Flora Goldberg
Obras con la técnica del grabado sobre metal logradas mediante una creciente y depurada maestría, Flora Goldberg utiliza abundantes recursos de diversas técnicas de grabado en metal donde expresa su temática con poesía y sentimiento en situaciones íntimas de los seres humanos, está el amor y la amistad; atmósferas cargadas de lirismo con fondos de arabescos, flores, rayones, sombras, luces; conserva un tono plástico con sobresaliente dominio y detalle. Los grabados de Flora Goldberg tienen una nota etérea resuelta en luces y sombras encontradas en el ambiente. La emoción contenida apenas vislumbrada como en un susurro al amor, a la comunicación, al afecto entre seres humanos.
Sala de Exposiciones del Banco Central del Salón Nacional del Nuevo Dibujo en Venezuela, auspiciada por Fundarte y la Dirección de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, 29 de junio, 1979. Jorge Godoy. Diario de Caracas, Cultura, Galería La Trinchera, Venezuela, 29 de junio, 1979.
La Maja y Otelo, mezzotinta, 40 x 60cm, 1977 144
Los grabados de Flora Goldberg Galería La Trinchera Flora Goldberg muestra sus obras por primera vez a los venezolanos, en las composiciones están presentes los elementos más relevantes de la expresión de esta creadora que a través de su temática aborda con poesía y sentimiento la esfera de las relaciones humanas, temas con atmósferas cargadas de lirismo, está el amor, la amistad, los sueños. La revelación de la infinita gama y las posibilidades del grabado, todo la cautivó por eso se dedicó de lleno a realizar obra en las diferentes técnicas; el resultado que muestra es un acabado dominio de esta expresión del arte. El Salón Nacional del Nuevo Dibujo en Venezuela de Fundarte para 1979, lanza una nueva generación de dibujantes y confirma que esta expresión del arte, es lo que asume mayor importancia hoy día en el país. La Galería La Trinchera recibió el trabajo de Flora Goldberg, sobre cincuenta obras la artista expresó una amplia temática plena de poesía y sentimiento a través de un acabado dominio de las diversas técnicas del grabado. Venezuela, 1979.
Aprende a escuchar, mezzotinta, 42x55 cm, 1975
145
146
Guajolote, mezotinta y punta seca, dos placas, 60x45 cm, 1979 Mención Honorífica, II Bienal de Gráfica 1979, Instituto Nacional de Bellas Artes, INBA, SEP
Avestruces, mezzotinta, puntaseca, dos placas, 60x80 cm, 1980
La estampida, barniz blando, mezzotinta, dos placas, 60x95 cm, 1980
147
En las ramas (miniatura), puntaseca, 9cm diá. 1981 Colibrí (miniatura), mezzotinta, 9 cm diá. 1981
148
Faisanes (miniatura), mezzotinta, punta seca, 9 cm diรก. 1981
Flamingos (miniatura), mezzotinta, 9 cm diรก. 1981
149
Tortugas (miniatura), puntaseca, 9 cm diรก. 1981
Iguanas (miniatura), mezzotinta, 9 cm diรก. 1983
150
Ardillas, punta seca, 9 cm diá. 1981 Trabajos de Flora Goldberg en la Galería de Arte Contemporáneo El sentido humano de los temas presentados por la artista son obras con una proyección muy propia: Gente, animales, novias y sobre todo parejas. Toques de romanticismo, actitudes poéticas, rostros melancólicos, palomas y flores que quizá sean también un reflejo de buscar lo armónico, de ir tras los lazos, de recrearse con todo lo que une. María Elida Ávalos, 1982. Armadillos, barniz blando, azucar, 45x60 cm, 1979
151
La obra de Flora Goldberg en la Gráfica Mexicana Grabados y placas donde se aprecia la maestría y dominio de Flora Goldberg en el manejo de la técnica, ya sea punta seca, aguatinta, aguafuerte, mezzotinta o barniz blando, permitiéndonos observar también como se logra una obra monumental independientemente de su dimensión. Durante todo este tiempo de fructífera producción, Flora Goldberg es notable por su investigación y estudio en el tema del grabado, le ha permitido encontrar un lenguaje propio, para transmitirnos sus experiencias e interpretaciones. Beatriz Vidal de Tico, Directora, Museo Nacional de la Estampa INBA, CNCA, 1992. La grabadora Flora Goldberg Flora Goldberg, artista vital dueña de su oficio, con claridad en su lenguaje expresivo, enriquece la gráfica de nuestro tiempo. Jaime Mejía, Presidente de la Sociedad Mexicana de Artistas Plásticos SOMART, Ciudad de México, 1992. 152
Siete leguas, aguafuerte, barniz blando, punta seca, 60x45 cm, 1989.
El trabajo de la maestra Flora Goldberg en el Museo de Guadalupe Si el grabado en metal tiene nombre femenino ese es el de la maestra Flora Goldberg, quien exhibe una selección de su trabajo en el Museo Regional de Guadalupe en Zacatecas. El cuidado del dibujo, el trazo fino y la paciencia en el proceso ofrecen como resultado, estampas llenas de vigor, de ternura y encantadora presencia. Sus temas construyen juegos de niños, recrean el mundo onírico sin menoscabo de la realidad que cubre a la autora. Flora Goldberg se descubre como una verdadera artista del grabado. Recordamos el premio otorgado en esta disciplina, que nos muestra a uno de los principales personajes de las cenas navideñas: un guajolote deslumbrante donde la autora hace gala del manejo impecable de grises.
Guajolote (detalle), p. 146
153
En su temática la artista integra la cultura, las tradiciones, los rasgos del pueblo de México, el colorido y la luz de este país. Ella, a través de su mirada, conoce e interpreta la iconografía que le permite registrar expresiones, momentos cotidianos, paisajes, ambientes y personajes de rasgos indígenas; la cultura de nuestro país alimenta su expresión artística, enriqueciendo la iconografía en su trabajo; acontecimiento que significa una sola mirada. La maestra Flora Goldberg decide recurrir a su sentimiento, siempre se le vio alejada de modas, de movimientos extraños y efímeros. La imaginación basta y sobra para retomar paisajes amplios y exuberante vegetación, impresos ya en la memoria individual. Latinoamérica en sus ojos y toda su obra se baña de esa singular alegría. Los estados de ánimo de los rostros que pueblan su universo son de cualquier edad. Pero se anticipa casi siempre al espectador. Flora Goldberg en una coincidencia con los sueños, en la mejor exposición que exhibe la IV Semana Cultural de Guadalupe. El trabajo de la maestra Flora Goldberg. El Sol de Zacatecas, Sección B, página 2, domingo 7 de abril de 1996.
Quinientos años, barniz blando, punta seca, 45x60 cm, 1992
154
Flora Goldberg pintora de la vida Durante décadas ha realizado obra en las diversas disciplinas del arte: es pintora y grabadora, realiza talla en madera, también diseña vestuario para obras de teatro. Ella se define como “pintora de la vida”. En 1972 Flora Goldberg inició su obra en el campo del grabado, pronto logró el reconocimiento de los especialistas y críticos de arte quienes ubicaron su obra a nivel nacional entre los primeros cinco lugares. Flora Goldberg declara: El grabado es muy interesante, es algo mágico, primero se cubre la placa con la tinta, luego la vas limpiando, y poco a poco aparece una maravilla; así es el arte. Me he dedicado más de diez años a esta disciplina. Sin embargo, también me interesa el dibujo, la pintura y la escultura en madera. A Flora Goldberg le gusta trabajar, haciendo apuntes, revisando publicaciones, acerca de su temática, declara: mis temas son variados: la figura humana, el desnudo, maternidades, expresiones, ambientes, costumbres, paisajes, flores; es la naturaleza, la vida. Blanca Estela Botello. Flora Goldberg Pintora de la vida, Estado/Reforma, 1996.
...La pintura es el alma de la poesía La poesía es el alma de la música La música es el alma de la danza La danza es el alma de la naturaleza y La Naturaleza es Dios. Héctor Zaraspe, maestro del Ballet de Caracas.
Colibríes, barniz blando, punta seca, collage, 43x63 cm, 1994
155
Girasoles a la luz de la luna, barniz blando, acuarela, 30x40cm, 1992 156
Alcatraces, barniz blando, punta seca, 60x45 cm, 1992
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En mi estudio de Molino de Flores Diego en mi taller
158
El Taller de Grabado de Los Aprendices
En la década de los ochenta el Taller de Grabado de los Aprendices en El Molino de Santo Domingo, se había convertido en un centro cultural muy importante, en lugar de las tiendas, fueron instalados los talleres en diferentes disciplinas del arte: grabado, pintura, fotografía, ediciones de litografía y escultura. El Molino de Santo Domingo fue igualmente importante en el desarrollo de esta disciplina, ya que al taller de escultura de Enrique Altamirano, venían a trabajar y a estudiar muchísimos artistas. También estaba el taller de ediciones de litografía de José Luis Farías. Éramos como una gran familia, nuestro lugar de reunión era el pequeño restaurante que había en el patio, donde nos quedábamos a comer muchas veces, ahí compartíamos nuestras inquietudes, planeábamos exposiciones o fiestas -porque motivos para fiestas no faltaban-. Organizábamos exposiciones importantes con artistas del taller, al mismo tiempo se invitaba a externos siempre dispuestos a participar, entre ellos estaban: Francisco Toledo, José Luis Cuevas, Antonio Díaz, Byron Gálvez, Francisco Icaza, Carlos García Estrada, Benito Messeguer y varios artistas más. El Molino de Santo Domingo fue un lugar y un momento determinante, porque aprendí la técnica del grabado, también conocí a varios artistas de México y de otros países; todo nos permitía compartir conocimiento. En esa época fue el ‘boom’ del grabado en México, los artistas se interesaban en hacer grabado. También organizamos los Sábados en el Arte, algunas veces eran en el patio, otras cada artista recibía a los visitantes en su propio estudio. Los eventos eran muy concurridos, ya que al igual que los artistas de El Molino de Santo Domingo, todo el que lo conocía, ya no quería salir de ahí. Obviamente también teníamos nuestras diferencias, sin embargo, quienes compartimos esos tiempos en este lugar, sólo tenemos buenos recuerdos, profunda nostalgia y, sobre todo, registramos el conocimiento de una de las técnicas más antiguas del arte. Al morir el dueño de El Molino de Santo Domingo, el licenciado José Ángel Ceniceros, la gran familia de artistas fue desalojada, desapareciendo este centro de arte. Esa determinación y la falta de apoyo de las autoridades, significaron un fuerte golpe para el desarrollo de las artes plásticas especialmente del grabado. A pesar de todo, el prestigio del Taller de Grabado de los Aprendices de El Molino de Santo Domingo, sigue y seguirá hablando en la expresión de los artistas que aún nos inspiramos en su magia para realizar cada obra hecha de trazos y colores sobre lienzos, en la tinta y el papel, sobre piedra, en el barro y en el bronce convertidos en la voz de la escultura, en la forja de las manos amorosas del alfarero, en tantas obras que ahora integran importantes colecciones, o que han participado en exposiciones y bienales. Y sobre todo, el Taller de Grabado de los Aprendices trascendió cuando los alumnos con la guía de sus maestros, abrieron sus talleres a la producción de excelente obra realizada a partir de la década de los ochenta. Cuando decidí instalar mi propio estudio, Mauricio Lasansky fue quien me recomendó, comprar el tórculo de la American French Company, cuando llegó mi herramienta de trabajo, los artistas lo llamaron el “Roll Royce” de los tórculos. El año 1982 marcó una etapa en la producción de mi obra: diseñé y mandé construir mi estudio en la terraza de mi casa, ahí he realizado obras en las diversas disciplinas de las artes plásticas, me gusta trabajar e investigar en las infinitas posibilidades y soluciones que ofrece el arte. Cuando empiezo una obra en otra disciplina, en una nueva técnica, lo hago con pasión.
Flora Goldberg 159
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Placa y grabado Conversaciรณn, mezzotinta, punta seca 30x40 cm, 1981
Mundos alternativos Es posible analizar el grabado tanto desde el punto de vista histórico -orígenes y fases de desarrollo- como genéricamente, de acuerdo con los movimientos y tendencias que trascienden y señalan épocas y periodos importantes. En el caso del grabado mexicano, hay además un marco de referencia internacional y otro nacional -desde las estampas coloniales y los grabados del siglo XIX- que hay que considerar para tener una idea clara de la evolución de este arte en México. Es evidente que el grabado aparece como expresión diferenciada en el siglo XIX, con Periam y Campa, Baggally y Picheta, arranque del movimiento realista cuyas cúspides vendrán a ser Posada y el muralismo, tradición posteriormente enriquecida con otros lineamientos, que han dado al grabado en México nueva vitalidad adaptándolo a diversos intereses y necesidades. Dentro de este amplio contexto se ubican en lugares precisos artistas como Flora Goldberg, que dedicados principalmente al grabado, lo desarrollan coherentemente como lenguaje narrativo, empleando técnicas perfeccionadas y enriquecidas para la fiel representación de sus temas. La experiencia humana, los mitos antiguos, las fábulas sobre bestias y el misterio son expresiones de distintas épocas y tendencias de la artista y son muestra de sunecesidad de crear ficción, ahora convertida en segunda naturaleza, así como de su talento para fusionar mundos alternativos que ofrecen visiones de una realidad profundamente relacionada con la vida contemporánea. Discípula de Rivera en el mejor sentido del término, ella se ha dedicado a descubrir el máximo potencial de un género, testimonio de que la expresión humana rivaliza con éxito sobre la de las máquinas. Obras importantes, obras maestras como las que Flora Goldberg reúne en sus exposiciones, muestran la trascendencia del efecto intencionado, mensaje humano, mensaje amigo. Berta Taracena. Revista Internacional y Diplomática, Ciudad de México, 1982.
Ángeles y demonios (detalle), p. 401.
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Solsticio de verano, barniz blando, mezzotinta, 60x85cm, 1980
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Dualidad, aguafuerte, 60x45 cm, 1992 163
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Dama en gris, barniz blando, 60x45, 1987
El tejido gráfico y el timbre tonal, recuerdan viejos bordados y antiguas celosías, recortadas por artífices de siempre para matar el tiempo sin tiempo. Berta Taracena, página 117
En el bosque, barniz blando, mezzotinta, punta seca, tres placas, 60x45 cm, 1981
165
Los grabados bellos de Flora Goldberg En lo que va del siglo, que ya es casi todo, las corrientes artísticas, en su mayoría, se han estado peleando con los consagrados sentidos de belleza. A los artistas les ha interesado más producir intensa inquietud o intensa irritación, y han menospreciado las sensaciones de belleza esas variaciones del milagro que produce placer, como quería Víctor Hugo. El mejor nivel artístico en México no se de justamente en objetos placenteros, quizás porque los artistas temen correr el riesgo de ser considerados como necios hacedores de cosas bonitas. Flora Goldberg grabadora con firmes convicciones artísticas se atrevió a romper con el prejuicio, realizando grabados de amable y grata belleza donde apreciamos escenas de amor idealizado, niños jugando, criaturas coronadas de flores, bosquesillos de suave ramaje, palomas posadas en la ventana, animales presentados en miniatura (pp. 137, 139, 148, 149, 150, 166), con un modo de apegarse a la realidad que pareciera rendir homenaje a Durero. Flamingos, iguanas, pajaritos, conejos, ardillas y más palomas. El trabajo gráfico de Flora Goldberg es de excelente calidad. Para esta serie ha utilizado mezzotinta, punta seca, punta de diamante, ruleta, barniz suave y sólo en dos estampas el aguafuerte; versatilidad, virtuosismo, adecuación de forma y contenido demostrados por la artista en su arte sobre metal. La obra de Flora Goldberg con resultados muy expresivos, está resuelta mediante laboriosas técnicas directas muy complicadas que exigen dedicación, tiempo y conocimiento unidos al equilibrio psicológico a la tranquilidad espiritual de la artista, a su dedicación y estudio de la técnica; recursos que dan mayor vibración a las imágenes. Así apreciamos que sus negros alcanzan una presencia sensorial en un doble valor táctil y visual. Ocurre que Flora Goldberg nunca usa el negro puro, sino que lo mezcla con verdes y azules, de esta maneara alcanza cualidades notables y muestra con originalidad el sentido del color.
El jardín (tríptico), mezzotinta, punta seaca, 60x45 cm, 1981 166
Flora Goldberg investigó sobre la legitimidad de los entintados tal como se usan frecuentemente en México, donde las coloraciones en grises o policromas se logran con una misma plancha y una sola pasada, pues se adecua más a su temperamento. Este respeto a sus convicciones y sentimiento, se compagina con su actual tendencia romántica. Hay que recordar que para el romanticismo la originalidad surge de las diferencias espirituales y de carácter, tanto como de las diferencias de tiempo y de lugar. Si para el romántico lo bello es relativo, la técnica que lo produce también lo es. Si una regla obstruye el fluir de la propia personalidad, hay que salvar prontamente ese obstáculo. Para los románticos el arte se anima y se reanima en un estado de libertad subjetivamente concebido. Quizás por tener clara conciencia de que objetivamente las libertades individuales están conculcadas y constantemente amenazadas, Flora Goldberg se toma la libertad de explayarse en imágenes gratas de tiernos afectos, aspirando picassianamente que el arte contagie a la realidad. Son tan grandes los apremios económicos bélicos y sociales que las verdades artísticas pueden brillar como antorchas de optimismo.
Raquel Tibol, Proceso, Semanario de información y análisis No. 277, Ciudad de México, 22 de febrero, 1982.
El vals, tríptico, serie Novios (detalle), d3-168 El jardín, d3-168, (detalles) pp. 166, 167
Tríptico (serie Novios).
d3-167
Flora Goldberg investigó sobre la legitimidad de los entintados tal como se usan frecuentemente en México, donde las coloraciones en grises o policromas se logran con una misma plancha y una sola pasada, pues se adecua más a su temperamento. Este respeto a sus convicciones y sentimiento, se compagina con su actual tendencia romántica. Hay que recordar que para el romanticismo la originalidad surge de las diferencias espirituales y de carácter, tanto como de las diferencias de tiempo y de lugar. Si para el romántico lo bello es relativo, la técnica que lo produce también lo es. Si una regla obstruye el fluir de la propia personalidad, hay que salvar prontamente ese obstáculo. Para los románticos el arte se anima y se reanima en un estado de libertad subjetivamente concebido. Quizás por tener clara conciencia de que objetivamente las libertades individuales están conculcadas y constantemente amenazadas, Flora Goldberg se toma la libertad de explayarse en imágenes gratas de tiernos afectos, aspirando picassianamente que el arte contagie a la realidad. Son tan grandes los apremios económicos bélicos y sociales que las verdades artísticas pueden brillar como antorchas de optimismo.
Raquel Tibol, Proceso, Semanario de información y análisis No. 277, Ciudad de México, 22 de febrero, 1982.
El vals, tríptico, serie Novios (detalle), d3-168 El jardín, d3-168, (detalles) pp. 166, 167
Tríptico (serie Novios).
d3-167
Beso, trĂptico (serie Novios), punta de diamante, 60x45 cm, 1981
d3-168
Beso, trĂptico (serie Novios), punta de diamante, 60x45 cm, 1981
d3-168
Novia, mezotinta, punta seca, 40x30cm, 1981
La luz esculpe al viento en la cortina hace de cada hora un cuerpo vivo entra en el cuarto y se desliza descalza, sobre el filo del cuchillo, (...) la luz palpa los frutos y palpa lo invisible, cántaro donde beben claridades los ojos, llama cortada en flor y vela en vela, donde la mariposa de alas negras quema: Octavio Paz d3-169
Novia, mezotinta, punta seca, 40x30cm, 1981
La luz esculpe al viento en la cortina hace de cada hora un cuerpo vivo entra en el cuarto y se desliza descalza, sobre el filo del cuchillo, (...) la luz palpa los frutos y palpa lo invisible, cántaro donde beben claridades los ojos, llama cortada en flor y vela en vela, donde la mariposa de alas negras quema: Octavio Paz d3-169
d3-170
Dama con camafeo, barniz blando, mezzotinta, punta seca, 3 placas, 60x45cm, 1981
NiĂąa con palomas, barniz blando y mezzotinta, 60x45 cm, 1981
d3-170
Dama con camafeo, barniz blando, mezzotinta, punta seca, 3 placas, 60x45cm, 1981
NiĂąa con palomas, barniz blando y mezzotinta, 60x45 cm, 1981
Sueños tranquilos, barniz blando y azúcar, dos placas, 39x60 cm, 1979
universo en flotación, cuya definición se acoge corporal a lo terráqueo pero en esencia a las oscuras regiones de los sueños. Laura Antillano, pág. 129.
Laura Antillano, página 129. Paz, Octavio. Pasado en claro (fragmento del poema La vista el tacto), página 129 Paz, Octavio. Fragmento del poema Pasado en claro, página 129 y 210.
171
París
Café en París, óleo sobre lino, 70 cmx1m, 1984
173
Cambio de estilo no por modas 31Cambio de estilo no por modas, sino porque me atraen diferentes formas de expresión, trabajo con diversas técnicas porque es un reto, ya que éstas no son una barrera; al contrario estimulan la creatividad. Creo que todo arte es abstracto, pues aunque represente figuras, el artista lo plasma desde su visión, expresando más lo que él mismo siente, ya que trabaja en forma inconsciente... Yo ignoro la razón, pero necesito incluir personajes en mis composiciones. Estaba en París... Aquella habitación me inspiraba a dibujar. Mi marido bromeaba diciendo que seguramente entre aquellos muros deambulaba el espíritu de algún pintor impresionista, que se había posesionado de mí. De esa estancia en París surgió una serie de cuadros y con ellos mi reencuentro con el óleo. Flora Goldberg, París.
Apuntes, París, 30x40 cm, 1983
174
Apuntes, 1983
175
Con bata rosa, รณleo sobre lino, 60x90cm,1983 176
Perfil con barbas, รณleo sobre lino, 60x90cm,1983
Apuntes, 1983
177
El baño de Charlotte Corday, (apunte y obra) óleo sobre lino, 90x60 cm, 1983
Reflejo en la tina, óleo sobre lino 60x90 cm, 1983
178
En el espejo, รณleo sobre lino, 60x90, 1983
179
Cuarto del Grand Hotel Des Ăˆtrangers, Ăłleo sobre lino, 60x90 cm, 1983
180
En la regadera, รณleo sobre lino 90x60 cm, 1984 181
El de enfrente, รณleo sobre lino, 90x60 cm, 1983 182
Dos puertas, รณleo sobre lino 1mx80 cm, 1984
Dama en azul, รณleo sobre lino 90x60cm, 1984
183
Velero en el jardín de Luxemburgo, ó/lino, 70 cmx1m, 1983
184
Conversación en el jardín, óleo sobre lino, 70 cmx1m, 1984
Otoño en el Jardín de Luxemburgo, óleo sobre lino,1mx1.30m, 1984
185
186
Paisaje y naturaleza muerta, รณleo sobre lino 90x60cm, 1993
d4-187
Lirios en la ventana, รณleo sobre lino, 1.70m.x2.04m, 1984
d4-187
Lirios en la ventana, รณleo sobre lino, 1.70m.x2.04m, 1984
d4-188
Tambores de hojalata, รณleo sobre lino, 56x cm1.20m, 1988
d4-188
Tambores de hojalata, รณleo sobre lino, 56x cm1.20m, 1988
A ritmo de mar, รณleo sobre lino, 1m x1.20m, 1988 d4-189
A ritmo de mar, รณleo sobre lino, 1m x1.20m, 1988 d4-189
d4-190
Reflejos mĂşltiples, Ăłleo sobre lino,1.12m x1.50, 1988
d4-190
Reflejos mĂşltiples, Ăłleo sobre lino,1.12m x1.50, 1988
Reflejos
Rostros encontrados, gouache, 40x30 cm, 1987 En violetas, gouache, 40x30 cm, 1987
192
Con barbas, gouache, 30x40 cm, 1987
193
La plรกtica, gouache, 30x40 cm, 1987
194
Acostados, gouache, 30x40 cm, 1987
Pareja, gouache, 30x40 cm, 1988 Rostros, gouache, 30x40 cm, 1987
Lenguajes Alternativos Flora Goldberg artista de consistente trayectoria (1973-88), cuyo fundamento es posible rastrear en una noción profunda del mundo circundante, así como en su afán de búsqueda y continua indagación. Considerada su obra de conjunto (grabado y pintura) se revela un largo discurso humanista de párrafos hilados y vigorosos que consigue encontrar en la imagen su propia identidad sin rehuir el compromiso con su tiempo y circunstancia.
El escribano (detalle), p. 109 196
Poesía (detalle), p. 120
Figurativa en todos los grados: poética, lírica o dramática, hasta llegar al expresionismo, crea líneas finas y múltiples para plasmar el hecho cotidiano; escenas del trabajo diario, del amor y de la muerte, las fiestas y el paisaje, en imágenes que condensan una atmósfera y un tiempo y otras diversas obras que se inician desde la nota y el apunte hasta la compleja composición de instantes simultáneos que captan el tiempo en su fluir (1987-88). Dentro de esta amplia trayectoria se plantea un concepto de espacio imaginativo, meditado y elaborado que nunca interrumpe el diálogo con la forma e incluye la mayor libertad para resolver problemas que sólo estaban apuntados en etapas anteriores. Si se hace un inventario de elementos y símbolos en la presente panorámica de 50 obras, éstos se definen invariablemente como estados de conciencia progresivamente enriquecidos donde predomina el juego magistral del color y se multiplican sugerencias e insinuaciones como manera poética de aproximarse a un ministerio, a una razón oculta. Particularmente en la exposición de este año se comunica un mundo creado de toutes pieces, muy del momento, todo revestido de fuerza poética, autónomo, que va fijándose en una serie de obras fuera del tiempo Flora Goldberg pertenece a ese grupo de artistas forjados en el Taller de los Aprendices de El Molino de Santo Domingo que se arroja en la vida para transfigurarla en imágenes filtradas en la catarsis de la poesía, dando oídos sólo a emociones profundas, aquéllas que ponen al artista en estado de gracia ante el tema, ya sea figura o paisaje, hasta el punto de captarlo con naturalidad y también con originalidad, como es el caso de las imágenes en secuencia, de las nuevas series de esta artista, entre ellas, Carnaval, Por siempre, Talavera y otras. Continúa en la página 199
Talavera, óleo sobre lino, 45x60cm, 1989
197
Palomas, รณleo sobre lino, 60x90 cm, 1987 Tres y medio, รณleo sobre lino 80cm x1m, 1988
198
Viene de la página 197
En el actual momento de su trayectoria, se derrumban los tradicionales diafragmas entre inspiración y realización, es decir esas convenciones sugeridas por el gusto establecido y académico, en busca de nuevos procedimientos y lenguajes. Se vale del color, visto en valores de luminosidad para crear la impresión de fugacidad y movimiento. Cobran importancia en las obras recientes zonas de color yuxtapuestas, mediante pincelados rápidas y nerviosas, que van a dar por resultado la simultaneidad, las imágenes que asumen la vivacidad de una aparición, sorprendidas en la impresión del instante, que hoy busca la artista. Con enfoque científico y hondamente meditado, deja aparecer la forma plástica cada vez más abreviada y rápida, lo que acentúa esa vitalidad mágica del instante físico y espiritual sorprendido en su fluir que caracteriza el lenguaje de Flora Goldberg desde sus inicios, y que ahora se acentúa en secuencias de forma y color. Ella no es simplemente una artista “realista” por los múltiples significados que en su obra se encuentran ligados con el mundo de hoy, de donde deriva un abanico de matices y expresiones. Su cultura familiar, su matrimonio con un científico la han acompañado en los dinteles de su formación y más tarde su brega en el ambiente profesional de las artes plásticas, a menudo difícil, han contribuido a subrayar en ella la honestidad y el vigor para mirar las cosas siempre de frente. Su evolución no ofrece huellas de hondas disensiones, errores, crisis o incertidumbres, más bien se trata, en su caso, de una que preside y da la medida de sus experiencias, enderezándolas hacia el ahondamiento del originario núcleo de sensibilidad, según se advierte en las obras recientes de inclinación cinética. Al mundo plástico de México, en transformación continua contribuye Flora Goldberg con lo suyo, apoyada en ideas que se relacionan con el sentido trascendente del arte. Cubre de dibujos y colores, grandes y pequeñas superficies, investiga en las técnicas gráficas, trabaja sistemáticamente y reelabora sus obras con nuevo enfoque, pero no duda ni vacila. Se trata de una artista inspirada en sus propias convicciones y asistida por ideales, que participa en la pródiga aventura de su tiempo y puede ubicarse dentro de la tendencia, hoy en boga, de lenguajes alternativos. Toda su serie Y la llamó Eva logra condensar de manera original, única en su género, la ilusión de movimiento real y la simultaneidad de figura ambiente como personal aportación de Flora Goldberg al arte mexicano de hoy. Berta Taracena. Novedades, Sección Arte, 18 de octubre, 1988, Ciudad de México.
199
Vestales, รณleo sobre lino, 1m x80cm, 1988 Perfiles, รณleo sobre lino, 33x80cm, 1986
200
Y la llamó Eva, óleo sobre lino 1m x60 cm, 1988 ...Y la llamó Eva Pinturas de Flora Goldberg Obra muy atractiva donde la artista describe ambientes poéticos, románticos, extravagantes; imágenes polifacéticas de las hijas de Eva. Blanca Cecilia Puebla, 1988 201
Bailarinas sobre mosaico, รณleo sobre lino, 1.30 x1.10 m, 1988 202
Flora Goldberg: El sutil arte de interpretar y plasmar los reflejos Apreciar los trabajos de Flora Goldberg, es como entrar al mundo de los espejos, donde distintos planos de la figura humana son presentados a través de los espejos. La reflexión es usada con habilidad por la pintora. La destreza con el pincel es fruto del trabajo constante de la artista, respaldado por su preparación académica. Lucía Vázquez Corona. El Heraldo de México. C2 Novedades, Vida y Estilo. 15 de julio de 1989.
Reflejos múltiples (detalles), d4-p. 190
203
Movimiento continuo, รณleo sobre lino, 1.30mx1.30m, 1986
204
Mardigras, รณleo sobre lino, 33x80cm, 1988
205
Cortinas rojas, รณleo sobre lino 1.30x1.10m, 1988 206
Cuatro perfiles, 80x33 cm, 1986
Mantones blancos, รณleo sobre lino, 1.30x1.50m, 1988
207
Retrovisor, รณleo sobre lino, 45x62 cm, 1987 Sombrero rojo, รณleo sobre lino, 50x65 cm, 1987
208
Close up, รณleo sobre lino, 1mx70 cm, 1988
209
Virgen somnílocua, una tía me enseñó a ver con los ojos cerrados ver hacia adentro y a través del muro Octavio Paz
210
Ver con los ojos cerrados, รณleo sobre lino, 1.31x1.50m.
211
212
Una rosa para ti, รณleo sobre lino, 1.05m x80cm, 1988
213
rostro de llamas, rostro devorado, adolescente rostro perseguido aĂąos fantasmas, dĂas circulares que dan al mismo patio, al mismo muro, arde el instante y son un solo rostro los sucesivos rostros de la llama, todos los nombres son un solo nombre, todos los rostros son un solo rostro, todos los siglos son un solo instante y por todos los siglos de los siglos cierra el paso al futuro un par de ojos, Octavio Paz 214
Escultura, Dibujo, Pintura, Grabado
Y la llamó Eva El objetivo del pintor es embellecer el mundo: Flora Goldberg Y la llamó Eva es un tema interesante, recordemos que antes de que comiera la manzana la pareja de Adán, no tenía nombre, Eva quiere decir vida. El hecho de que Eva comiera del fruto prohibido, es el primer acto de independencia como mujer, demuestra que es un ser humano pensante y libre de elección. 1.
¿Has tenido problemas al realizarte como pintora?
Flora Goldberg: El mayor problema sería la creación, obstáculo propio del artista. Aunque dentro de la sociedad, tienes que combinar tus actividades como madre, esposa y pintora. 2. ¿Qué tan válido es el figurativismo en nuestra época?
Autorretrato, dibujo a plumín, 40x30 cm. 3.
Flora Goldberg: Cada quien tiene una forma diferente de ver el mundo, el figurativismo en México, es una escuela de enorme tradición; hace 25 años quien se expresara en esta corriente, estaba en desuso, hoy a vuelto nuevamente, arraigándose en el realismo o en el hiperrealismo.
¿Partes siempre de un modelo?
Flora Goldberg: Todo es modelo: tú, el señor que va pasando, en cada lugar hay modelos. No todos los copias, ni los puedes tener en tu estudio, a veces tienes que hacer un apunte mental, grabar la idea que te agradó, la posición, la luz o cualquier otro aspecto. 4. Una constante notable en torno a la pintura de Flora Goldberg es la multiplicación de imágenes en diferentes ángulos, pláticanos de esta característica. Flora Goldberg: Me atrae el movimiento, la duplicidad de imágenes da la idea de movimiento. Es, desde mi punto de vista, una forma de continuar con la vida, pues me angustia su fin, por ello el encadenamiento de figuras, de ese lazo generacional. 5.
¿Cuál es la labor social de un pintor?
Flora Goldberg: El pintor pinta lo que siente, lo que llega al público. Si hablamos de mensaje social, está la obra de Diego Rivera, de Siqueiros, la de varios artistas de México y del resto del mundo. El objetivo de cada artista es tratar de embellecer el mundo en que vimos, con nuestro trabajo ofrecemos parte de ese alimento espiritual que el hombre necesita, porque la belleza está en todo, hasta en los lugares más modestos vemos como cultivan plantas y flores en botes, cuelgan calendarios o fotografías; la belleza está implícita en el ser humano. Entrevista realizada por Lucía Vázquez Corona. El Heraldo de México, 19 de septiembre, 1988. 216
Viajes, exposiciones, visitas guiadas; ĂŠpocas y momentos en la vida, en la obra de Flora Goldberg
217
¿Porqué no hacer escultura? Desde mis inicios en el arte, me decían que mi dibujo era escultórico (pp. 48-49, d1-pp.51-54). Mi acercamiento con la escultura fue por evitar que mis gatitas (tres siamesas preciosas) se escaparan, cuando al enviar mi obra a exposiciones, la puerta permanecía abierta, por lo que decidí evitarles el paso con un biombo; para que luciera interesante, diseñé un carrusel… Era una nueva aventura en el arte… me apasionaba ver como surgían figuras y personajes… Al terminar el biombo, empecé a tallar un librero para mi colección de libros de arte, al diseñar esta pieza me inspiré en el arte maya. Hasta ese momento las tallas eran en alto relieve, de pronto me pregunté: ¿porqué no hacer escultura? Continúa en la pág. 221
Carrusel, biombo, relieve en madera, 1994
218
219
Mujer recostada (Torso femenino), talla en caoba, 38x30x78cm, 1995 Mujer recostada, grafito sobre papel, 70 cmx1m, 1993
220
Viene de la página 218
Conseguí, en una maderería, una viga de caoba de 6 metros, pedí que me la cortaran en piezas de 80 centímetros, que más tarde fueron ensambladas, tal como le indiqué al maestro Fernando. En el bloque de 30 por 50 por 80 centímetros, dibujé en una sucesión interminable como en una película de dibujos animados, dibujé rápido El nacimiento de Eva… Ahí estaba el dibujo, estaba el bloque de madera; sin embargo, yo no sabía como empezar porque jamás estudié escultura. Cómo iniciar? Recordé una frase del maestro de escultura Enrique Altamirano quien le dio una instrucción a una alumna: “Para trabajar en tercera dimensión es necesario ver cada punto de la escultura como un ángulo, ver cual es la parte más prominente, de esta forma girar hasta dar de la vuelta; es posible considerar la escultura un dibujo de 360 grados, imagínate la obra dibujada en infinidad de ángulos”. Así fue como hice mi primera escultura: El nacimiento de Eva que se presentó en la muestra realizada el año 1995, en el Instituto Politécnico Nacional, integrada por veinte grabados, veinte dibujos, veinte óleos y una escultura, el título de la exposición fue: Cuerpo Eterno. Flora Goldberg
El nacimiento de Eva, talla en caoba, 76x40x30 cm, 1995 La artista elige la caoba con su peculiar cálido tono, para un torso recostado o una Eva naciente, donde la materia se acopla al espíritu erótico y los dos son uno. Angelina Muñiz-Huberman, página 250.
221
Sombras en la playa, grafito sobre papel, 70cm x1m, 1993 Pescadores, grafito sobre papel, 70cm x1m, 1993
222
223
Ă guila descalza, grafito B/N sobre papel, 1mx1.20cm, 2001
224
La sombra del caudillo, grafito sobre papel, 1.46x1.65m, 2001
225
226 Manzana, grafito B/N y color, 1m x70 cm, 1994
Papaya, grafito B/N y color sobre papel, 1m x70cm, 1994 Mango, grafito B/N y color sobre papel, 1m x70cm, 1994
228
Higo, grafito B/N y color sobre papel, 1mx70cm, 1993 Mamey, grafito B/N y color sobre papel, 1mx70cm, 1993
229
Granada grafito B/N y lápiz de color/papel 1m x70cm, 1994
Sandía grafito B/N y lápiz de color/papel 1m x70cm, 1994
230
Naranja, grafito B/N y lรกpiz de color/papel, 1m x70cm, 1994
231
232
Tuna, grafito B/N y lรกpiz de color/papel, 1m x70cm, 1994
233
Masdevallia Ăgnea, grafito B/N y color sobre papel, 70cmx1m, 2001 234
Brassolaeliocattleya (Alma Kee), grafito B/N y color, 70cmx1m, 2001
235
Phalaenopsis, grafito y color sobre papel, 70cmx1m, 2001 Phragmipedium warsceurizacianum, grafito y color sobre papel, 70cmx1m, 2001
236
237
Miltassia Azteca, grafito B/N y color, 70cmx1m, 2001
238
Brassvola cucullata, grafito y lápiz de color, 70cmx1m, 2001
(...), una presencia como un canto súbito, como el viento cantando en el incendio, una mirada que sostiene en vilo al mundo con sus mares y sus montes, cuerpo de luz filtrado por un ágata, piernas de luz, vientre de luz, bahías, roca solar, cuerpo color de nube, color de día rápido que salta, la hora centellea y tiene cuerpo, el mundo ya es visible por tu cuerpo, es transparente por tu transparencia, voy entre galerías de sonidos, fluyo entre las presencias resonantes, (...),
Octavio Paz 239
CONFIGURACIONES Flora Goldberg pinta un cuadro Imaginemos a Flora una mañana caminando hacia la tela en blanco. Va a pintar. Moja el pincel en la paleta, un azul, un azul como el del verso de López Velarde:
“Yo tenía en tierra adentro Una novia muy pobre, Ojos inusitados De sulfato de cobre.”
En amarillo (detalle), p. 285
Antes de que el pincel dé término a su viaje y toque la tela inmaculada, recordeme que nadie pinta como quiere. Estamos entrando a un terreno en el que las deliberaciones conscientes de la voluntad, y aún la inteligencia, juegan un papel muy secundario. Pintar es una actividad que pone en acción fuerzas ingobernables. Para entender esto pongamos un símil: así como nadie pinta como quiere, nadie tiene la caligrafía que quiere, tiene la que le sale, sin deliberar. Letrota gigantesca e imperiosa, orangutanes en el papel de raya grande, o letrita de mosca, muy controlada, o letra Palmer con reminiscencias de pupitre, sea el que sea, nuestro estilo caligráfico obedece a facultades ingobernables que hay en nosotros. Pero, tal vez por eso, porque no la podemos manipular, nuestra letra nos expresa bien y dice algo de cómo somos. Ahora el pincel coloreado de azul toca la tela. Sólo tiene dos posibilidades: o traza una raya o embarra una mancha. Es decir, el pincel o dibuja o mancha, es decir, colorea. Estas son las dos vertientes de la pintura: dibujar o colorear. Ingres, dibujaba; Delacroix, coloreaba; Lautrec, dibuja; Monet, colorea. En las Vidas de Pintores Ilustres, cuenta Vasari que un día le enseñaron a Miguel Ángel un cuadro de Tiziano y que el maestro Buonarroti juzgó: -Qué gran pintor habría sido si hubiese aprendido a dibujar. Miguel Ángel era un prodigioso dibujante, sus grandes frescos son, más que otra cosa, titánicos dibujos iluminados. Tiziano era otra cosa. Si ustedes ven un dibujo del gran Tiziano, de inmediato captarán una extraña peculiaridad; Tiziano no traza figuras bien delimitadas, sino traza por todas partes, intenta de entrada llenar el papel, arriba, abajo, en una esquina, en otra, sombrea aquí y deja clara allá (dicen, y es cierto, que en los tonos de gris están ya prefigurados los colores y sus tonos). Tiziano, desde el principio está viendo la totalidad del cuadro, no un pedazo, no una forma cerrada, no un dibujo de una criatura u otra; además está utilizando el lápiz para dar tonos de luz, es decir, está coloreando sin colores.
240
Miguel Ángel se equivocaba: si Tiziano hubiese sabido dibujar, es decir, si hubiese dibujado con la maestría de Buonarrotti, no habría sido el gran pintor que fue, es decir, un artista que, como Cézanne pintaba todo el cuadro al mismo tiempo. No se puede tener todo en esta vida porque, como observó Goethe, donde están nuestras virtudes, ahí mismo están nuestros defectos y limitaciones. Pero Flora no piensa en nada de esto cuando vuelve a mojar su pincel en la paleta. Esta vez es un gris perla que ha mezclado cuidadosamente en la paleta porque quiere que en su cuadro, como en el verso de Borges: “No el rojo elemental, sino los grises Tejieron su destino delicado”.
Y allá va la gran mancha de gris invadiendo lentamente el blanco de la tela. En este preciso instante ella, como Tiziano, está viendo la totalidad del cuadro. Y ve lo que no existe todavía. Donde tú percibes unas manchas más o menos caóticas, ella ya vislumbra la Tierra de Promisión del cuadro terminado. En este preciso instante ella, como Tiziano, está viendo la totalidad del cuadro. Y ve lo que no existe todavía. El ausente (análisis de composición y color)
241
El ausente, óleo sobre lino, 1mx80 cm, 1991 El ausente (detalle), p. 243
Lirios en la ventana (detalle), d4-p. 187
Pero no piensa en eso, no piensa en nada. Las fuerzas ingobernables de su interior de artista han tomado el control de la nave mental que navega a toda vela. Pero ante todo tiene que restringirse, porque todo cuadro, como toda moral, nace de esas restricciones autoimpuestas que nos articulan. Y Flora vuelve a mojar el pincel; esta vez es un morado, porque, como dijo Pellicer:
242
“De entre todas las flores, Señoras y señores, Es el lirio morado La que más me alucina.”
Con él Flora puntea extrañamente. Está matizando los grises limitados por la curva azul del inicio del cuadro. ¿De dónde sale esta necesidad de matizar? No lo sabemos. Flora no lo sabe. Ella menos que nadie, porque desde hace rato está en una especie de trance que la ha rescatado del mundo y elevado al Topos Uranos donde viven, cuando pintan, los pintores. Dejémosla ahí, ese lugar es su privilegio de artista. Ahí está dale y dale. Falta mucho. Si, para una pintora de verdad, comprometida con su quehacer, siempre falta y faltará mucho por empezar y acabar. Hugo Hiriart. Autopista, Configuraciones, Ciudad de México, 1995 http://serpiente.dgsca.unam.mx/jornada/sem-virtual.htm 243
M aternidades
No se dejaron convencer, grafito B/N y color 76x56cm, 1994 VI Bienal Diego Rivera, 1994, MenciĂłn HonorĂfica
245
La maternidad es una grandeza llena de luz: Flora Goldberg Flora Goldberg es una artista que aborda como tema central a la mujer, la maternidad es figura recurrente en varias de sus obras, porque para ella: “la madre transmite ante todo ternura”, sentimiento que la pintora refleja en su trabajo. La artista como madre reconoce esta labor como una misión y lo más importante es la realización de sus hijos. en Flora Goldberg la sensibilidad de mujer-madre permanece y se vierte en sus creaciones donde las imágenes tocan las fibras más profundas. Las maternidades de Flora Goldberg son testimonio de la devoción e imágenes que representan la dulzura como en la obra La creación ritual cíclico de la naturaleza; la creación por excelencia. Fernando Díaz, México, 1995.
La creación, grafito B/N y color sobre papel, 90cm diá. 1994 La maternidad es maravillosa, por eso abundan representaciones del tema en las diversas disciplinas del arte. El milagro de ver como mis hijos crecían y estaban aprendiendo, para mi fue una experiencia única, maravillosa. la maternidad es un periodo mágico que he representado constantemente en mi obra. Es un privilegio expresar este sentimiento a través de imágenes. Flora Goldberg, página 345.
246
La artista parisien Flora Goldberg expone en Morelia Museo de Arte Contemporáneo Obra vital, señera, con personalidad propia y lenguaje sencillo Flora Goldberg es original hasta en el formato de sus diseños, cuyas obras encierra en círculos, así como a sus personajes, madonas, ángeles, o desnudos femeninos, en dibujos que nos recuerdan la escuela italiana de pintura de Miguel Ángel o Giotto (pp. 245, 246). Lejos del realismo puro, entrega a través de sus ventanas, retratos que recrea con símbolos y nos transporta a la esencia espiritual del ser humano. Lejos del color luminoso, utiliza el blanco y negro o suaves matices; sugiere e invita a entrar en el mundo de la creación y de las formas de trazos esfumados. La artista crea y se recrea trasmitiéndonos sus vivencias, con seguridad y profundidad de mensaje. Yolanda Serrano Ayala. La artista parisien Flora Goldberg expone en Morelia, 6-B-La Voz de Michoacán, 1995.
247
248 Maternidad, azĂşcar, aguatinta, 25x20cm, 1976
249
Madre con hijo I, barniz blando, 1979
250
Madre e hijo IV, aguafuerte, barniz blando, 40x30cm, 1978
Madre e hijo con uvas, ícono óleo/tabla, repujado en estaño, diá. 47cm, 1998 Madona, icono óleo/tabla, repujado en estaño, 1998
251
Abrazo maternal, acrĂlico sobre tela, 40x60 cm, 1970
252
La hamaca, talla en madera de cedro rojo, 56x30x35cm
Simbiosis, bronce, 1.25m x42 x34 cm. Simbiosis, ceiba, 1997 La maternidad ha sido representada en las diversas ĂŠpocas, abundan representaciones del tema en el arte. la maternidad es un periodo mĂĄgico. travĂŠs del arte.
Es un privilegio expresar este sentimiento a Flora Goldberg
253
La maternidad es maravillosa, por eso abundan representaciones del tema en las diversas disciplinas del arte. El milagro de ver como mis hijos crecían y estaban aprendiendo, para mí fue una experiencia única, maravillosa; fue un periodo mágico que he representado constantemente en mi obra. es un privilegio expresar este sentimiento a través de imágenes. Flora Goldberg, página 345.
254
La hamaca, talla en madera de cedro rojo, 56x30x35cm
Maternidad con alcatraces, jacaranda, 62x42x30cm
255
Presentación de libro Flora Goldberg El libro publicado por el Instituto Politécnico Nacional, reúne la producción de los últimos 25 años de la artista. El agua, la maternidad, el cuerpo femenino, el sonido, el paisaje urbano el erotismo, la pareja, el binomio habitaciónamantes, todos ellos iban tomando su lugar uno después de otro con gran sencillez. Calidad, colorido y fuerza plástica destacan en la obra de Flora Goldberg. Yanna Hadatty, Revista Archipiélago, marzo-abril, 1997. Presentación del libro Flora Goldberg, marzo-abril, 1997. Instituto Politécnico Nacional, Dirección de Difusión cultural. Primera edición 1996. El mundo mágico de Flora Goldberg En entrevista concedida a Imagen, la pintora explicó su obra como “imágenes y figuras que no se ciñen a los cánones tradicionales de la belleza. Mis líneas son profundamente humanas, no buscan lo sublime, sino lo real”. Las obras de Flora Goldberg tienen un elevado nivel de conciencia, donde la sabiduría no se somete al esteticismo, que a través de lo bello, muy especialmente del cuerpo femenino confecciona un realismo que nos revela la condición de la especie humana. Flora Goldberg reúne talento, capacidad técnica y concepto estético, su obra está plena de valores que prevalecen en ella a través del tiempo. Diana Pichardo. Ciudad de México, 1996.
256
La anunciaciรณn, grafito sobre papel, 1mx70cm, 1993
257
Cuerpo eterno Cuerpo Eterno muestra presentada en París, selección de veinte obras realizadas en diferentes técnicas, enlazadas por un tema común: El desnudo en una visión amplia con características inherentes a cada técnica, ya que cada una de ellas requiere y permite un manejo diferente de los elementos como el misterio y filigrana de la alquimia del grabado, la libertad del trazo y sobriedad del grafito, la gama cromática y textura de las pinceladas del óleo, dan lugar a una representación muy variada del cuerpo y sus estados de ánimo. Trato el desnudo femenino con ternura maternal como en Cerco de amor; con sensualidad como en Mujer ilustrada (d2 p. 102), Sillón rojo (d5 pp. 289, 295). Mujer recostada o Torso femenino (p. 220), o bien con cierto humor picaresco como en Bar Sovia (p. 333), Susana y los viejos (p. 332), Tres y medio (p. 198); también recreo fragmentos de las obras de algunos de los clásicos transportándolos a situaciones de la vida moderna, dándoles así un halo de irrealidad, como en Rapto 1995 (d5 p. 288), Sueños con el Greco (p. 311), La creación (pp. 246-247). En esta colección integro aspectos positivos, desprovistos de todo drama, porque -para mí- el arte busca ser un canto de alabanza a la vida. Flora Goldberg, Cuerpo Eterno, Presentación de Exposición, Centre Culturel du Mexique, París, 1996.
258
Cerco de amor, grafito, 76x56 cm, 1993
259
(....)
Caer en esos ojos es volver a la vida verdadera?,
Octavio Paz..
Del poema Piedra de Sol
La caja grafito sobre papel 58x77 cm 1993
260
Luz interior, grafito sobre papel, 70 x1m, 1994 Madonna y bambino, grafito sobre papel, 70cmx1m, 1994
261
El peinado, grafito sobre papel, 70cm x1m, 1993 Lluvia, grafito, 56x76cm, 1993
262
263
Presentación de libro Flora Goldberg. Colección: La plástica en el IPN Forma, representación y tonalidad, libertad para expresar la imaginación visual, comunicación a través de un diálogo profundo y productivo entre color y figura; integración conceptual forjada en la innovación técnica y la tradición lírica de la plástica mexicana, son algunos de los rasgos que identifican el arte de Flora Goldberg artista que enriquece la plástica de México, con un valor propio y nivel técnico depurado y diferente (...). Concepto y forma de realización que se caracterizan por su elegancia y pureza. Inscrita en el estilo figurativo, integra aspectos afines a los grandes artistas mexicanos, en cuanto a su preferencia por formatos mayores y la composición de conjuntos donde predomina la imagen humana. Flora Goldberg es heredera de la corriente pictórica que surgió en forma paralela al Politécnico; del muralismo de contenido realista que permitió ornamentar los espacios de nuestra Alma Mater con los trazos monumentales de Siqueiros, González Camarena, Federico Silva y otros destacados representantes de la pintura de arraigada tradición mexicana. Diódoro Guerra Rodríguez, Director General del Instituto Politécnico Nacional, Ciudad de México, 1996.
Vendedoras de flores, óleo sobre lino, 98 cm x1.30m, 1991
264
265
Pajareras, รณleo sobre lino, 1.30mx1m, 1987
Tehuanas con floripondios รณleo sobre lino 1m x 80cm 1993
266
Forma representación tonalidad libertad para expresar: imaginación colorido armonía visual comunicación diálogo profundo y productivo entre color y figura; integración conceptual innovación técnica tradición lírica; plástica mexicana Diódoro Guerra Rodríguez, 1996.
Globos en la Alameda, óleo sobre lino, 1.20m x1m 1992 Los gallos, óleo sobre lino, 1m x1.20m, 1991
267
SandĂas azules, Ăłleo sobre lino, 80cm x 1m, 1992
268
Bodeg贸n con espejo, 贸leo sobre lino, 85cm x1.50m Bodeg贸n, 贸leo sobre lino, 1.11cm x1.47m
269
Almuerzo mestizo, รณleo sobre lino, 1.30mx1m, 1990 Pericos y flores, grafito B/N y color sobre papel, 56x76cm, 1995
270
Tarde jarocha, รณleo sobre lino, 80cmx1m, 1991
271
La palapa, รณleo sobre lino, 1.05m x1.20m, 1991
272
Ventana iluminada, รณleo sobre lino,1.50m x88cm, 1994
273
La sombra, รณleo sobre lino, 1.30m x1.10m, 1985 Banca en el parque, รณleo sobre lino 70cm x 1m, 1985
274
La banca, รณleo sobre lino,1m x 90 cm, 1993 Nochebuna, รณleo sobre lino, 80cmx1.10m, 1993
275
Novia de pueblo, รณleo sobre lino, 1.20m x 1m, 1991 276
Novios voladores, รณleo sobre lino, 1.15m x 1m, 1993 277
Flora Goldberg
278
Boda en la playa, รณleo sobre lino, 1.20m x 1m, 1993 Flora Goldberg
Detalles de la obra Boda en la playa
279
Testigos de amor, grafito sobre papel, 56 x 76cm, 1995
Novia, รณleo sobre lino, 60x45 cm
280
Novia con velo, รณleo sobre lino, 60x45 cm, 1986
todo se transfigura y es sagrado, es el centro del mundo cada cuarto, es la primera noche, el primer día, el mundo nace cuando dos se besan, gota de luz de entrañas transparentes el cuarto como un fruto se entreabre o estalla como un astro taciturno Octavio Paz
El beso, óleo sobre lino, 80x60 cm, 1985
281
Novios, รณleo sobre papel, 90 cm diรก. 1993
282
Tarahumara, รณleo sobre lino, 1m x 80cm, 1994 Alcatraces, รณleo sobre lino, 65x42 cm, 1994
283
Con la muerte en su pensamiento, รณleo sobre lino, 1.10mx1.30m, 1989
284
En amarillo, รณleo sobre lino, 60x50 cm, 1990 En azul, รณleo sobre lino, 60x60 cm, 1990
285
Cuerpo Eterno
Manto dorado, óleo sobre lino, 1m x1.16m, 1995
(...), una presencia como un canto súbito, como el viento cantando en el incendio, una mirada que sostiene en vilo al mundo con sus mares y sus montes, cuerpo de luz filtrado por un ágata, piernas de luz, vientre de luz, bahías, roca solar, cuerpo color de nube, color de día rápido que salta, la hora centellea y tiene cuerpo, el mundo ya es visible por tu cuerpo, es transparente por tu transparencia, voy entre galerías de sonidos, fluyo entre las presencias resonantes, (...), Octavio Paz
d5-287
Manto dorado, óleo sobre lino, 1m x1.16m, 1995
(...), una presencia como un canto súbito, como el viento cantando en el incendio, una mirada que sostiene en vilo al mundo con sus mares y sus montes, cuerpo de luz filtrado por un ágata, piernas de luz, vientre de luz, bahías, roca solar, cuerpo color de nube, color de día rápido que salta, la hora centellea y tiene cuerpo, el mundo ya es visible por tu cuerpo, es transparente por tu transparencia, voy entre galerías de sonidos, fluyo entre las presencias resonantes, (...), Octavio Paz
d5-287
Rapto 1995, รณleo sobre lino, 1m x1.10m, 1994
Rapto 1895, รณleo sobre lino, 1m x1.15m, 1994
d5-288
Rapto 1995, รณleo sobre lino, 1m x1.10m, 1994
Rapto 1895, รณleo sobre lino, 1m x1.15m, 1994
d5-288
Sillón rojo, óleo sobre lino 1.15mx1m, 1988
Aves del paraíso, óleo sobre lino, 1.12m x1.50m, 1996
d5-289
Sillón rojo, óleo sobre lino 1.15mx1m, 1988
Aves del paraíso, óleo sobre lino, 1.12m x1.50m, 1996
d5-289
El jardĂn de las aves, dibujo con grafito B/N y color, 1mx70 cm, 1994
Los mirones, Ăłleo sobre lino, 1.20 x1.10mx 1m, 1988
d5-290
El jardĂn de las aves, dibujo con grafito B/N y color, 1mx70 cm, 1994
Los mirones, Ăłleo sobre lino, 1.20 x1.10mx 1m, 1988
d5-290
Los cuatro rincones del tiempo en la obra de Flora Goldberg El arte de Flora Goldberg expresa un mundo propio de la artista tramado de complejas relaciones entre le sujeto y el objeto, a veces contradictorias, y al mismo tiempo, de experiencias reales y directas que parecen anular cualquier dualismo o separación entre la persona y el mundo externo. Las cosas que se encuentran a su alrededor no le parecen ajenas o inalcanzables, precisamente porque ella siente que están dotadas de una objetividad que les es propia, la cual, al ser descifrada por medio de formas y colores extraídos del mundo circundante expresan el mágico fenómeno de la conciencia colectiva. Para esta artista, el hombre y la mujer se yerguen sostenidos por un anhelo de catarsis o superación y sólo por el hecho de existir pueden aspirar al absoluto que están buscando. De aquí deriva la alegría, el joie de vivre, que identifica sus formas en todos los capítulos del desarrollo de su obra, a saber, agua, sonido, cuerpo femenino, rostros, miradas, paisaje urbano, habitación amantes, pareja, erotismo, tiempo, vida, nostalgia. Esta tarea de excavación interior, no es por su espíritu constructivo, un trabajo realizado en la negación y la angustia, sino en la tranquilidad y la esperanza, expresando la artista invariablemente en su lenguaje plástico, el dilema de lucha continua entre los polos opuestos, materia y espíritu, voluntad de comunicación y condición de incomunicabilidad, pasado y presente, nostalgia y promesa, con fe en las posibilidades de un mañana mejor. Para plasmar este rico mundo de sensaciones interiores, Flora Goldberg se vale de una técnica original, investigada y descubierta día con día, a lo largo de varias décadas de trabajo. Por este camino, los colores se llevan a su máxima tensión y explotan y el dibujo se queda y se hunde en la materia para crear imágenes espontáneas y acordes con particulares circunstancias y vivencias solo propias de la experiencia de la artista, como puede verse en ejemplos de la serie del agua, entre otros, Tarde de lluvia (p. 327), El baño de Charlotte Corday (p. 178), Neptuno (p. 294) donde líneas, volúmenes y exaltación cromática resultan símbolos significativos de la personal mirada de la artista ante las cosas reales. Para Flora Goldberg cada gesto es una conquista, una salvación que se realiza a través de la forma. Por ello, individualiza plásticamente la condición humana, subrayando tanto aspectos de su valor interior como de su apariencia externa. Su facilidad para resumir ideas y comunicarse es tan directa y clara que su obra se identifica, porque en ella las imágenes resultan principalmente estructuras de comunicación. Por ejemplo en obras de la serie del movimiento, como Bailarinas sobre mosaica (p. 202, Movimiento continuo (p. 204), Ballet escultura en cedro rojo (p. 293) se advierte de inmediato tanto el contenido, como el antecedente y la intención, para establecer vínculos entre la obra y el que mira. Flora nació en París, Francia, en 1935, llegó a México en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, de modo que su formación se consolida en años y circunstancias difíciles que más tarde se reflejarán en su lenguaje plástico. Esta reacción ante las condiciones culturales de su entorno, se resume en formas donde campea cierta nostalgia por el romanticismo Conversación en el jardín (p. 119, 184), Velero en el jardín de Luxemburgo (p. 184), Lirios en la ventana (d4-p.187). Inclinación por el análisis del inconsciente y culto por la naturaleza como en Otoño en el jardín de Luxemburgo (p. 185) ejemplo de lo fantástico. Sus imágenes resultan objetivas a través de un sentido geométrico de la composición y de su preferencia por el caso humano, en cuyo panorama destacan el cuerpo, la pareja y la maternidad. Tanto en escenas exteriores (pá 168 y 169), como en temas de la habitación interior por ejemplo Con bata rosa (p. 176) y Reflejo en la tina (p. 178), se advierte la investigación en profundidad, que sacude la composición desde el núcleo, la anima y la dispone según inéditos caminos de intensa participación emotiva. Continúa en a página 295
291
292
En la barra, mezzotinta, punta seca, 90x60cm, 1979
Ballet, cedro rojo, 1.14mx42cmx29cm, 1996
293
Neptuno, grafito y color 1.46m x1.65m, 1995 294
Viene de la página 291
Cuerpo eterno La esfera de actividad de Flora Goldberg es independiente de tendencias establecidas y canonizadas, se trata de una artista que expresa sus propios impulsos creativos honestamente y sin ambigüedad, derivando únicamente de este programa, la forma, el color y los volúmenes que le permiten realizar con plasticidad y poesía su contenido estético. Su esfuerzo tenaz de recuperación humana, encuentra motivos principales en los diferente temas de su desarrollo figurativo entre los que sobresalen el cuerpo, el rostro, la mirada, el tiempo, la nostalgia; son los materiales de la expresión humana plasmados en la obra de Flora Goldberg. Las formas desnudas de las grandes series de Cuerpo eterno (título de una de sus principales exposiciones) dejan ver la influencia de Renoir y de Rivera, tanto en el sensualismo como en la definición de formas de recortados perfiles donde la materia vibra como carne, excava huecos, hincha relieves, por igual en la pintura, que en el grabado, el dibujo y la escultura (madera). Durante más de veinte años, el cuerpo femenino como tema se expresa en obras diversas, algunas magistrales, donde la artista da rienda suelta a un sentido del color y el tono que no proceden de simples e improvisadas aventuras luminosas, sino de una metódica tarea de reflexión y experimentación. Basados en planos geométricos matemáticos, estos desnudos resultan de una gran fuerza en su composición y de una finura colorística admirable. La pintora trata la carne con variedad de tintas y ágiles pinceladas que producen el mejor efecto y en sus manos resultan un novedoso tratamiento del tema. Al respecto apunta la escritora venezolana Laura Antillano: “el procedimiento artesanal en sus detalles, pone ante nuestros ojos tal variedad de texturas, que el espectador puede disfrutar fragmentariamente, deteniéndose en el escondido diseño de la mancha o en la línea delicada, ya que en la obra de Flora Goldberg los motivos figurativos son pretexto para entrar en los pormenores de fondo y forma”. Catálogo de la exposición en la galería Viva México, Caracas, Venezuela, mayo de 1984.
Sillón rojo (detalle), d-5 p. 289
295
La Malinche, óleo sobre lino, 1m x1.15m, 1988
Este despliegue de cuerpos trae a la memoria, ante sus formas, toda esa serie de obras históricas del desnudo, desde las venus del Tiziano, de Giorgione y de Velázquez, hasta las majas de Goya, las bañistas de Ingres, la Olimpia de Manet y los espléndidos desnudos femeninos plasmados por Diego Rivera (1886-1957) y por Francisco Corzas (1936-1983). El carácter inquieto de Flora Goldberg, así como su naturaleza erótica contenido ardor son evidentes en los desnudos de mujeres, su naturaleza se desahoga pintándolos y expresa singular sensibilidad erótica a través de pinceladas luminosas y vibrantes. Temperamento fogoso. La pintora, crea en este sentido en esta serie de formas, una expresión hondamente humana que encuentra amplio y diverso significado en los grandes conjuntos eróticos con obras como: La acompañante (Chapetona) (p. 83), Novia de pueblo (p. 276), Sueños con el Greco (p. 311), El ángel del tiempo (p. 338) y otros ejemplos principales.
296
Dos Evas dos Adanes, óleo sobre lino, 1m x1.15m, 1994
Algunas pinturas como Azul (p. 298), Sillón rojo (d5 pp. 289, 295). Dos Evas dos Adanes, revelan la influencia indirecta de Modigliani. Son desnudos de una sola sesión, trazados con la facilidad que solo es posible en una artista que domina el tema, en tanto que en otras obras como: Sombras en la playa (p. 222), El Jardín de las Aves (d5-p.290) o Rapto (d5 p. 288), donde se condensan los encantos de la venus amplia y desbordada que simboliza la fertilidad de la naturaleza.
Continúa en la página 301
297
Amarillo, รณleo sobre lino, 33x80cm, 1988
Rojo, รณleo sobre lino, 33x80 cm, 1988
298 Azul, รณleo sobre lino, 33x80cm, 1988
Observando en la obscuridad, punta seca 60x45 cm, 1974
De perfil, รณleo sobre lino, 60x40 cm, 1974 299
Desnudo en rosas y lilas, รณleo sobre lino, 80x33 cm, 1982 300
Viene de la página 297
Carácter de arabesco, goce que se compara con el de los armoniosos movimientos de una danza lenta, tienen Mujer recostada (p. 220), Clase de anatomía (pp. 334, 335), Introspección (p. 378), con símbolos de Eros y Epicuro. Ellas aparecen activas o en éxtasis, a través de curvas que se entrelazan y combinan sucesivamente con sentido casi musical. Otros desnudos diversos contiene la secreta arquitectura del ritmo que desplaza líneas. Con poético sentido del matiz, la artista modela la articulación de un brazo, la curva de un seno joven, el círculo de un vientre. Por medio de obras de esta gran serie, Flora Goldberg varía sus modos de expresión, sin amenazar en absoluto el original carácter de su estilo. Diversos niveles de percepción Tanto en pintura, como en dibujo, grabado o escultura, el arte de Flora Goldberg, muestra un dibujo continuamente ideado y basado en fieles e imprevisibles referencias al carácter del tema, del tiempo y del lugar, trabajado por medio de líneas dinámicas, consecuencia de la tensión imaginativa y fantástica nunca frenada de la artista, que repercute en los diferentes valores que aparecen en las múltiples y significativas escenas representadas. La serie de los rostros, desde Máscara, hasta Venus (Pecera), Mirada o Esperanza (pp. 303-307, 310), expresa la constante tentativa de Flora Goldberg de recuperar lo humano o sea, la dignidad del hombre como criatura. La robusta arquitectura de cabezas y rostros sirve de marco a elocuentes fisonomías que reflejan lo individual y lo colectivo, la persona y la multitud, la esperanza y la angustia, la incertidumbre y el escepticismo. La mirada como parte importante de la expresión del rostro, es motivo de otra gran serie desarrollada a través del tiempo. En estas obras, los ojos corresponden con las manos, el cuerpo y el alma. Son grandes y bien dibujados, exaltados, interiores, devorados por un ansia de vida. Los personajes se animan con una visión expresiva que les sale de adentro, la cual precisamente constituye la ocasión de excavación y búsqueda sicológica que identifica el lenguaje plástico de Flora Goldberg en todas sus etapas. Se trata de formas que van más allá de la apariencia actual. Hay miradas masculinas como Perfil con barba (pp. 176, 177), si bien privan los rostros femeninos (pp. 401-404) que suman y mezclan lo angélico y lo demoníaco, el misticismo y la sensualidad, la tranquilidad y el sobresalto, destaca la serie de madonas con niño (pp. 244-262), símbolo de la mirada alerta de la madre protectora del futuro de la humanidad. Flora Goldberg comienza a trabajar sus temas centrales al instalar su atelier en El Molino de Santo Domingo (1973), si bien, en la etapa temprana de sus estudios en el taller de Diego Rivera (San Angel Inn, 1955-1957), ya se inclinaba por hacer análisis fuertemente marcados en sus tareas. Años más tarde, las experiencias derivadas de su aprendizaje en la Escuela de Pintura y Escultura de Bellas Artes La Esmeralda se encuentran siempre ligadas con el lenguaje figurativo ideal para plasmar hechos y aconteceres e influencia indirecta de los grandes maestros que enseñaron en esa escuela como Santos Balmori (1898-1992), Alfredo Zalce (1908-2003) Feliciano Peña (1915-1982), (1914-2012), Benito Messeguer (1930-1983), Fernando Castro Pacheco (1918-2013) y con Lasansky (1914-2012) en los Talleres de Santo Domingo. Continúa en la página 309.
301
La llanta, รณleo sobre lino 1mx80cm, 1988 302
Esperanza, grafito, 76x56cm, 1993
303
304
Venus (Pecera), รณleo sobre lino, 76x56 cm, 1994
305
Los rostros son, en esta ocasión, la clave temática; no es casual, y es que la faz delata el hacer, el pensar y el sentir. El óleo, el acrílico, la acuarela... son los medios para que la artista conjugue con maestría los secretos del material, mediante conceptos propios, observación y vivencias. Enrique Beraha.
306
307
LaĂşd, grafito B/N y color acuartelado, 76x56, 1994
Sueños con el Greco (detalle), página 311. (...) Se advierte la influencia indirecta del Greco y de Manuel Rodríguez Lozano (1895-1971), aceptada en función de formas y resplandores, que iluminan el contexto desde el interior. Berta Taracena, p. 291.
Chelista en blanco, acrílico sobre lino, 80x55cm, 1971
308
Viene de la página 301
Los resultados de esta continua disciplina, son esas tramas rítmicas tan características, que nunca se desenvuelven de modo imperturbado, sino de acuerdo al serpenteo inquieto, de los más complejos sentimientos humanos, según se ha visto en este estudio, que llevan a la artista a alcanzar muy pronto, una madurez gráfica y colorística notable con opulencias figurativas, prueba de su alto nivel creativo. En la serie de habitaciones interiores y vida y paisaje urbano destaca la forma como vehículo de expresión pura intensamente participante dentro de un tipo nuevo y personal de especialidad plástica. Para Flora Goldberg la conciencia es un mar que tiene las imágenes como horizonte. Imágenes urbanas, interiores, intimistas, lugares donde el hombre vive, trabaja y se divierte, vistas a través de colores luminosos y transparentes según se advierte en Planchadora (p. 56), El camión (p. 79), enfocado como medio de comunicación entre el hombre y su ciudad, Rue Racine, Café en París (p. 173), Lirios en la ventana (d4-p.187), Carrusel (pp. 24, 25, 26) y otras obras, que revelan el reflexivo e intenso coloquio de la artista consigo misma. Su evolución estilística no se interrumpe durante dos décadas de trabajo que se inician a partir de su ingreso al Taller de los Aprendices de El Molino de Santo Domingo, donde estudia grabado con Octavio Bajonero. Esta técnica le abre nuevos horizontes al trabajar con Mauricio Lasansky. Acerca de su obra gráfica escribe el crítico de arte Antonio Rodríguez (1909-1993) lo siguiente: “en sus grabados, la voluntad de representación de la artista se concreta en forma cabal: los músicos son músicos, los amantes, amantes. Sirve a la grabadora para tan definido propósito un dibujo preciso y una clara estructura de la forma. Por eso su obra es de tan fácil lectura y por ello, también resulta innecesaria la explicación que ya antes de recibida ha dado de sí mismo el espectador inteligente y sensible.” Todo es posible La serie del amor y los amantes con obras como El baile (pp. 80-85), serie Novios (d3-p.167), muestran el poder de transformación estilística de la artista, obedeciendo cada composición no sólo al sentimiento expresado sino a la lógica de la secuencia completa. Las imágenes se van desnudando gradualmente de sus préstamos realistas y la visión se va integrando según reglas cada vez más próximas a un desarrollo interno y personal de la expresión. Esta poética llamada interiorista de obras como La Chayo (p. 112), Después del baño, (p. 114), Novios II y Novios (pp. 124, 282), Simbiosis (pp. 253, 355, 419, 422...), sólo a Flora Goldberg corresponde; identificación alucinada en un mismo contexto de la intensidad emotiva de los temas escogidos y de la fuerza creativa de la autora. Realismo mágico que alcanza, en esta etapa de su evolución, cimas muy altas. En obras más recientes, su plasticidad se integra con pinceladas corpóreas de color puro y graso y escrituras superpuestas que alternan con agitaciones gráficas elaboradas sobre fondos ásperos. Durante el último período (1990-97, pp. 152, 156, 317, 336, 362), el color parece esfumarse enrarecido y cubre apenas los planos con velos cromáticos, muy alusivos, simbólicos. Esta técnica se sublima, si cabe, en los numerosos dibujos señalados precisamente por una violenta contraposición entre líneas trazadas con vigor y la sustancia clara y diluida de colores velados (pp. 313, 314, 318, 319) o de planos claroscuros (pp. 121, 403). Los temas, o mejor aún, cada uno de los pasos figurativos de la misma obra surgen como cristalizados en una objetividad precisa y nítida, como si la artista aislase cada palabra de su discurso plástico, cargándola de una fuerza autónoma e independiente. Esta técnica se concreta en las esculturas, comenzadas a trabajar a partir de 1995 por medio de perfiles y volúmenes impactantes (pp. 419, 423), que resumen el poder de síntesis de Flora Goldberg. La filosofía del tiempo, la vida, la muerte, el sueño, la nostalgia, aparecen en obras de madurez, expresadas a través de tonos y líneas más distendidos y a veces fabulísticos y en las esculturas, por medio de volúmenes torneados de gran evidencia epidérmica. En algunas obras se advierte la influencia indirecta del Greco y de Manuel Rodríguez Lozano (1895-1971) (pp. 308, 310, 311) aceptada en función de formas y resplandores, que iluminan el contexto desde el interior. Continúa en la página 317
309
310
SueĂąos con el Greco, grafito sobre papel, 90cm diĂĄ.1994
311
312
Las dos magdalenas, dibujo con grafito B/N y color sobre papel, diรก. 90 cm, 1994
313
314
Tentaciรณn, grafito B/N y color sobre papel, 90 cm diรก, 1994
315
316
Viene de la página 309
Escribe la crítica de arte Raquel Tibol en 1982: “quizás por tener clara conciencia de que las libertades individuales están conculcadas y constantemente amenazadas, Flora Goldberg se toma la libertad de explayarse en imágenes gratas de tiernos afectos, La caja, (p. 260), La anunciación (p. 257), aspirando picasianamente a que el arte contagie a la realidad. Son tan grandes los apremios económicos, bélicos y sociales, que las verdades artísticas pueden brillar como antorchas de optimismo”. En resumen, Flora Goldberg participa estéticamente en su tiempo-circunstancia. No es la suya una evocación histórica, ni un homenaje al pasado, sino la expresión de una experiencia activa y un modo de proponer de nuevo a la atención de la gente, los grandes temas de siempre: la naturaleza, el amor, la pareja, la vida, la muerte, el tiempo. Como hemos visto, su redacción formal se anima con un apasionado y continuo sondeo del hombre y con una vitalidad que conduce al espectador en cada obra a un estado emocional completo, debido a la coincidencia ardiente y equilibrada entre proceso imaginativo y realización técnica, independiente de clasificaciones y tendencias, que identifica el arte de Flora Goldberg. Berta Taracena. Ciudad de México, 1997
___¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?, ¿cuándo somos de veras lo que somos?, bien mirado no somos, nunca somos a solas sino vértigo y vacío, Octavio Paz 317
318
Ayer y hoy, dibujo a plumilla en tinta china y acuarela, 65x50 cm, 1989
Al ocaso, dibujo a plumilla en tinta china y acuarela, 55x48cm, 1986
miradas enterradas en un pozo, miradas que nos ven desde el principio, mirada niña de la madre vieja que ve en el hijo grande un padre joven, mirada madre de la niña sola que ve en padre grande un hijo niño, miradas que nos miran desde el fondo de la vida y son trampas de la muerte ¿o es al revés: caer en esos ojos es volver a la vida verdadera?, Octavio Paz
319
Al ocaso (detalle)
Misterio (detalle)
320
Misterio, grafito sobre papel amate, 59x40 cm, 1978
321
322
Incertidumbre, grafito B/N sobre papel, 40x30 cm, 1990
La vocación dibujística de Flora Goldberg.
esa convicción de primera mano, de primer ánimo, a golpe de corazón...
Esa vocación se encuentra también en la escultura y en la propia pintura...
en esa escuela veneciana, además en las alusiones al Greco.
El dibujo está presente en toda su obra...
el dibujo como voz cantante...
el dibujo como luz del tren.
José Netzahualcóyotl Ávalos Rosas, p. 329.
323
Chico banda, dibujo sobre papel, 40x30cm, 1990
324
El empresario, dibujo sobre papel, 40x30cm, 1990
Florecimiento, grafito sobre papel, 76x56cm, 1994 La tranca, grafito sobre papel, 66x52cm, 1996
325
Un sauce de cristal, un chopo de agua un alto surtidor que el viento arquea, un árbol bien plantado mas danzante, un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre: un caminar tranquilo de estrella o primavera sin premura, agua que con los párpados cerrados mana toda la noche profecías, unánime presencia en oleaje, ola tras ola hasta cubrirlo todo, verde soberanía sin ocaso como el deslumbramiento de las olas cuando se abren en mitad del cielo, (...), Octavio Paz
Tarde de lluvia, รณleo sobre lino, 1m x 80 cm, 1989
327
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Sombrilla roja, รณleo sobre lino, 1.30m x1.10m, 1989
Presentación del libro Flora Goldberg La obra de Flora Goldberg ha sido motivo de publicaciones que permiten apreciar su trayectoria, al mismo tiempo son una invitación a encontrarse de forma amorosa con el arte. En principio, el libro de Flora Goldberg (Colección: La Plástica en el Politécnico) es de un formato tal que invita a ser abrazado, tanto por sus dimensiones como por la intimidad de pies descalzos que asoma con escalofrío en su portada; de hecho, cuando me lo envió la maestra Alejandra Sapovalova a través de su hija lo recibí como si se tratara de un bebé, sin advertir que yo parecería una colegiala de regreso a casa. Debo confesar que incluso dormí con él una noche de éstas... No se queja, ni ronca. Ahijado de las Ediciones de Difusión Cultural del Instituto Politécnico Nacional, a muchos todavía nos extraña que de entre los engranes de nuestro país emerjan “Perfiles y rosas”. Todo es posible... muchas cosas son bonitas en México, algunas son bellas. En 131 páginas y entre las huérfanas que sirven de sábanas a todo sueño editorial, la publicación del IPN resume casi 30 años de una disciplina religiosa, de esa voluntad que lleva al altar al amor más cotidiano. Se echa de ver: Doña Flora Goldberg, una Aries francesa, sabe lo que es amar a Dios en tierra ajena. Sino, cómo explicar esas perseverantes plasmaciones que en un acto de fe nos obligan a voltear cada página. La autora no se queda para nada en los recuerdos del holocausto del que escapó en 1942; en cambio se lanza con temeridad, aunque con suavidad y firmeza, al encuentro esmerado de nuevos mundos: Del óleo, al acrílico, de ahí al grabado, al grafito, y muy especialmente a la escultura en madera. Continúa en la página 335
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Caricias de lluvia, grafito sobre papel, 1m x70cm, 1994
Las flores del mal, grafito sobre papel, 56x76 cm, 1993
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Morena y bella soy, grafito sobre papel, 1m x70cm, 1994
BaĂąo ritual, grafito 70cm x1m1994
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Susana y los viejos, grafito sobre papel, 76x56 cm, 1993 Expresión de conocimiento, libertad que supera lo estético para mostrarnos la belleza real del cuerpo, enfatizando en el desnudo femenino. Fragmento del guión para el documental Flora Goldberg y su Poética, LMCM.
El arreglo, grafito sobre papel, 70cm x1m, 1992
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La fisgona, grafito sobre papel, 1m x70cm, 1994 Los hijos de los dioses, grafito/papel, 1m x70cm, 1994
Bar sovia, grafito sobre papel, 1mx70cm, 1993
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Clase de anatomĂa, grafito B/N y color sobre papel, 90cm diĂĄ. 1994
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Viene de la página 329
Mención aparte merece el dibujo: Es algo loable, una verdadera “clase de anatomía” en tiempos de complicaciones cibernéticas. Es el dibujo de bolea, de primera intención, como va, con pasión. Es el dibujo Aquél que se funde de una buena vez con el papel aquel amante que cada noche se entrega, como le place, a la naturaleza de su pareja. La vocación dibujística de Flora Goldberg, esa convicción de primera mano, de primer ánimo, a golpe de corazón, se encuentra también en la escultura y en la propia pintura, en esa escuela veneciana, además en las alusiones al Greco (p.311). El dibujo está presente en casi toda su obra, el dibujo como voz cantante, el dibujo como luz del tren. Las composiciones de Flora Goldberg también atraen por su dinamismo al interior, por esa sensación de intimidad, por el tentador abrigo del color difuminado, de las texturas como persianas, de los velos cromáticos, de los colores azulado. Hay en la privacidad reflejos: Vida plena entre las paredes de una habitación, pliegues en las mismas, calidez en medio de una cortina de lluvia, emergencias tropicales, perspectivas e introspectivas eróticas, o luces al amparo de una sombra. La vocación de la autora prodiga una comunicación con los espacios íntimos de la cotidianidad, una comunicación alentada en la fascinación del detalle: ya sea conmovedor o perturbador, pero nunca inadvertido. La intromisión de elementos inquietantes sugiere en las obras de esta artista finas tensiones y sublimes relajamientos.
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Cuando el lirismo tiene la virtud de comunicar, cuando el lirismo es como una ansiosa y húmeda frase que penetra al oído, ahí están dibujos como La anunciación (página 257), además de pinturas de tal susurro inquietante como Azul (página 298) o Rapto (d5 página 288). Flora Goldberg no se repite. Flora Goldberg se recrea, se revive con disciplina y arremete con osadía. Será por su vida prolífica, será por el bagaje que le han concedido sus múltiples viajes, será el sereno, pero es así que el viaje a través de la obra de Flora Goldberg, abarca distintas estaciones, hace paradas en el neofigurativismo, en el realismo mágico, en la pintura costumbrista y de ahí pasa con atrevimiento a enfrentar incluso lo que a otros pintores limita: los prejuicios y los clichés. No hay más que confrontar entre la contemplación que prevalece en Tarde jarocha (página 271), y enseguida pasar de súbito al Rapto 1895 y 1995 (d5, página 288), en el cual cuatro motocicletas envuelven con violencia la desnudez de las tres gracias. Flora Goldberg propone espacios particulares, los ambienta de color o de matices y los ocupa con maestría mediante gestos poéticos y actitudes narrativas; dota a sus personajes de una animación tan generosa que nuestra propia vista los pone en acción; es así, que el libro Flora Goldberg bien podría ser también una caja mágica parecida a la de los hermanos Lumiere. La obra de Flora Goldberg, tiene la virtud de llevarnos a encuentros y desencuentros en la intimidad de los deseos que todos guardamos. Tiene la facultad de transportarnos en una de sus imágenes, ahí donde la desnudez cobija, el reloj marca el reposo, el gato se relaja y un ángel se hace brisa provocando rubores en cuerpo y alma de una mujer. José Netzahualcóyotl Ávalos Rosas. Presentación del libro Flora Goldberg, Instituto Politécnico Nacional, Colección Artes Plásticas, 1997.
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El ángel del tiempo (detalle)
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El รกngel del tiempo, รณleo sobre lino, 1.20mx 1m, 1996
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Anouk, bronce, 40x28x26cm
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Dibujo, pintura, grabado, Ăconos, escultura en madera y en bronce
Arte por Siempre
Los íconos, en cambio, son la parte lúdica de Flora Goldberg. Mezcla técnicas y acude a diversos materiales, estaño, hojas de oro, óleos, repujados. El contenido se desacraliza. Las maternidades, las parejas, los paisajes bíblicos, y hasta una Monja coronada, los pasajes bíblicos, y un Torero; fluctúan entre lo ingenuo y lo sorpresivo. Representan la mano suelta de Flora: su sentido vital, su alegría, su humor. El vacío que se llena por la vista en busca de forma agradable, bella, colorida. Así, de la escultura a los íconos, el círculo se cierra. No para finalizar, sino para dejar correr la posibilidad de un continuo movimiento, sin principio ni fin, que responda a la eterna pregunta de todo arte y a su trascendencia en un reducido cuerpo de elementos ajenos que se vuelven propios. Por esa reducción se alcanza la plenitud.
Monja coronada, ícono, óleo, hoja de oro y repujado en estaño/caoba,1988
Angelina Muñiz-Huberman, página 351.
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Pavos reales, tríptico en hoja de oro, óleo sobre caoba (interior), repujado en estaño, 80x50 cm, 1998
En primavera, ícono, óleo hoja de oro, repujado en cobre y estaño/caoba, 47 cm, día. 1998.
Mujer cautiva, ícono, óleo, hoja de oro y repujado en estaño sobre caoba, 58x45cm. 1998. Estaño, hoja de oro, óleo, tintas, madera... Mezcla de técnicas, mezcla de materiales e ingenio en la solución de la composición, temas desacralizados, alegría y sentido de la vida; presencia de lo lúdico en la obra de Flora Goldberg. Fragmento del guión para el documental Flora Goldberg y su poética. Dir. Leonora Martín del Campo, 2002.
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La Maja, ícono, 33cm x 1.32m, 1998
Torero, ícono, 33cm x 1m.32, 1998
No he parado; el trabajo es para mí como una droga
1. ¿Cómo llegaste a la pintura? Flora Goldberg: Fue muy especial porque inicialmente estudié química. Antes había empezado a dibujar en una organización sionista, ahí decorábamos las paredes con dibujos murales, a veces yo hacía esos dibujos. Después empecé a hacer acuarelas, algunas de estas pinturas, mi padre se las enseñó a Diego Rivera, el maestro dijo que yo tenía talento y sensibilidad, me involucré más en el estudio del dibujo, de la pintura... Diego Rivera me abrió las puertas de su estudio, me dijo que cuando quisiera, podía ir a su estudio; así lo hice. Él estaba a favor de la libertad en la creación del arte, y en contra de las escuelas, tema en el que no le hice mucho caso, ya que pronto entré a La Esmeralda. Cuando me casé interrumpí un poco mi trabajo, pero no del todo, porque después un tiempo realizando obra, es imposible dejar de pintar. 2. ¿Tus cuadros son tus hijos también? Flora Goldberg: Si, son mis hijos. Por eso el grabado es la solución para conservar un ejemplar de la obra, porque la técnica permite hacer una serie. Me cuesta desprenderme de mis obras. Ahora qu e trabajo la escultura, la técnica del fundido en bronce, es una solución para no vender la escultura en madera. Realizar talla en madera es muy satisfactorio porque exige de concentración y del trabajo individual. 3. ¿Ha sido difícil ser artista, es complicado el camino del arte? Flora Goldberg: He luchado por mis derechos como mujer, no estoy en ninguna liga feminista, pero como persona he luchado por mis propios derechos porque, tanto un hombre, como una mujer tienen los mismos derechos de realizarse. Soy una mujer que es madre y abuela. La maternidad es maravillosa, por eso abundan representaciones del tema en las diversas disciplinas del arte. El milagro de ver como mis hijos crecían y estaban aprendiendo, para mí fue una experiencia única, maravillosa; fue un periodo mágico que he representado constantemente en mi obra; es un privilegio expresar este sentimiento a través de imágenes. 4. ¿Qué tan difícil ha sido el recorrido en la plástica? Flora Goldberg: Todos lo creadores del arte atravesamos lo mismo. Por fortuna somos muy vehementes en nuestros trabajos. Pensamos que el camino que estamos buscando es el correcto, después buscamos otro y otro camino correcto y otro... Cada artista es fiel a sus ideales. Siempre ha habido talento pictórico y plástico en México, y lo seguirá habiendo. En la época en que yo trabajé teníamos la carga de los grandes: Siqueiros, Tamayo, Rivera, Orozco... Lo más aceptado, era el muralismo. Entonces los que trabajábamos caballete nos sentíamos menos. Eso ya no existe. Flora Goldberg: Ahora los jóvenes trabajan la pintura por computación, las instalaciones, las propuestas son muy variadas. Hubo una época que si no eras abstracto no entrabas en las galerías, ahora ya es más abierto. Hay lugar para todas las tendencias, es una ventaja que tiene esta época: cualquier cosa que hagas habrá gente o galerías que estén dispuestas a presentar. 5. ¿En qué medida encuentras suficiente el apoyo a los artistas por parte de las instituciones? Flora Goldberg: Tuve la suerte de que en el Instituto Politécnico Nacional presentaran una exposición de mi obra, al mismo tiempo publicaron un libro para su colección La Plástica en el Politécnico. Es difícil y muy cara la publicación de un libro, pero se logró con trabajo y esfuerzo. Continúa en la página 348
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Beso, ceiba, 48x50x24cm
Beso, bronce
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6. ¿Hay suficiente apoyo de difusión para el arte? Flora Goldberg: Es de acuerdo a las políticas de cada institución, por ejemplo el Departamento de Difusión Cultural del Instituto Politécnico Nacional, apoya diversas disciplinas del arte: música, danza, teatro, cine, artes plásticas; la UNAM también cuenta con una apoyo amplio. Desafortunadamente nunca será suficiente, comparado con la cantidad de artistas que hay en México, la realidad es que las becas otorgadas son mínimas para un campo donde hay cientos de miles de creadores del arte. Deberían ofrecer más apoyo en la iniciativa privada, porque el camino del artista es difícil. Ojalá hubiera más ayuda, especialmente becas, ello permitirá a los creadores dedicarse al arte, en lugar de tener que solucionar las necesidades básicas. Entrevista con la maestra Flora Goldberg: No he parado, el trabajo es para mí como una droga. Yazmín Aburto Z. La Voz de Michoacán, 11 de junio, 1997.
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Detalle de la obra Ballet, bronce 1.14m x 42 cm x 29 cm.
Flora Goldberg: Madera, Bronce, Forma, Color ¿Qué mueve al artista para amar y después trasladar a otro medio ese amor? ¿Por qué no se satisface con la mera contemplación estética? ¿Por qué la necesidad de la repetición? ¿Por qué el desafío de la variante? ¿Acaso en su entorno no están las cosas como deben estar? Si, las cosas en su entorno están como deben estar. Pero ese su estar es frágil y perecedero. Su condena es la desaparición. El río no se detendrá. La rama se secará. El hombre morirá. La batalla es contra el tiempo y el deseo. Para ganarla surge la voluntad. La voluntad del artista pretende atrapar lo fugaz y conferirle estado real. Lucha contra el movimiento y la vida que ha amado para convertirlos en objetos estáticos. Objetos estáticos que, a su vez recuperan el movimiento y la vida. No es otro el conflicto en el que se debate. Ver y detener el fluir de la vida. Y si se trata de ver y detener, el terreno es el de la transgresión: no sólo ver y detener; sino cambiar, alternar, profanar. 349
M a d e r a , b r o n c e , f o r m a , c o l o r. To d o puede ser querido. Pero puede ser cambiado. No es verdad que exista el realismo. Ni el espejo, ni el agua, ni la fotografía reflejan la verdad ¿Quién sabe qué es la verdad? L a v e rd a d e s l a o b ra d e u n a rt i s t a : lisa y llana: sin comparaciones. Porque to d a c o m p a ra c i ó n h a s i d o t ra s c e n d i d a . Ya l o d e c í a M a g r i t t e , q u e a n t e e l perfecto dibujo de una pipa, tituló el cuadro: “Ésto no es una pipa”. ¿Por qué Flora Goldberg ante un trozo de madera tirado en el suelo sabe la forma que lleva oculta para que ella la descubra? ¿Por qué una textura o un color son los precisos? Preguntas sin respuesta, como las del poeta que se hunde entre las palabras. Abismo: solamente serviría a la palabra abismo. Ir de pintura en pintura, de grabado en grabado, de escultura en escultura es un camino no trillado. Es la imaginación que regala Flora Goldberg para quienes se internan en su abismo. Porque la puerta que se abre es la que da al abismo. A veces se puede regresar y a veces, no. Cuestión de elección. Flora elige. Elige la ceiba para varias esculturas. Una madera de veta m a n c h a d a , i r r e g u l a r, q u e l e p e r m i t e tornear el movimiento de un torso femenino, de dos caras besándose, de una pareja en simbiosis. Elige la caoba, con su peculiar cálido tono, para un torso recostado o una Eva naciente, donde la materia se acopla al espíritu erótico y los dos son uno. Luego prueba los cedros: el blanco para la pureza de una introspección. Sin nada que distraiga el vuelo de la intimidad: y el cedro rojo para una pareja de baile en el principio y el fin de una danza. Madera de jacaranda es la utiizada por Flora para la leyenda de Daphnis y Cloe (d6-372): las figuras se están esbozando en el tronco mismo: conservan su arraigo con la naturaleza y su viaje último, de regreso a ella. De 350
este modo, las distintas maderas ofrecen su peculiaridad para que la artista desentrañe su secreto, y el misterio de la creación sea el misterio del amor encarnado. El bronce también ocupa su lugar en la obra de Flora Goldberg. Los distintos temas, si es que hacen falta temas en la escultura, guían el pensamiento hacia la mano que moldea. El busto femenino con trenzas es conciso y severo: la dureza de los rasgos del rostro sólo encuentra escape en una espléndida cabellera a medio trenzar. De nuevo, surge el abismo en una mirada que detiene al espectador... y surge la fuerza de una introspección que no puede ser olvidada. Los íconos, en cambio, son la parte lúdica de Flora Goldberg. Mezcla técnicas y acude a diversos materiales, estaño, hojas de oro, óleos, repujados. El contenido se desacraliza. Las maternidades, las parejas, los paisajes bíblicos, y hasta una Monja coronada, los pasajes bíblicos, y un Torero; fluctúan entre lo ingenuo y lo sorpresivo. Representan la mano suelta de Flora: su sentido vital, su alegría, su humor. El vacío que se llena por la vista en busca de forma agradable, bella, colorida. Así, de la escultura a los iconos, el círculo se cierra. No para finalizar, sino para dejar correr la posibilidad de un continuo movimiento, sin principio ni fin, que responda a la eterna pregunta de todo arte y a su trascendencia en un reducido cuerpo de elementos ajenos que se vuelven propios. Por esa reducción se alcanza la plenitud. Angelina Muñiz-Huberman, 1999
En esta página y en anteriores, diversos ángulos y detalles de la obra Ballet talla en madera y escultura fundida en bronce.
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Rostro, bronce Rostro, ceiba, 54x54x30 cm, 1997
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Simbiosis, ceiba, 1.25m x42x34cm Simbiosis, bronce
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Maternidad con alcatraces jacaranda 62x42x30 cm 2003
Maternidad con alcatraces bronce
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Flora Goldberg Estar en la casa de Flora Goldberg da la certeza de encontrarse en la casa de una artista, en una atmósfera donde la creatividad está flotando en el ambiente, me dejé envolver para compenetrarme con la obra. 1. ¿Cómo te iniciaste en el terreno del arte? Flora Goldberg: Desde muy pequeña mis padres me introdujeron a la lectura y también a tomar clases de piano. Me llevaron a conciertos, a la ópera y al ballet en el Palacio de Bellas Artes. 2. ¿Cuádo conociste a Diego Rivera Flora Golsberg: Era muy joven cuando empecé a dibujar y a pintar acuarelas. Mi padre le enseñó esas obras a Diego Rivera él comentó que estaban hechas con sensibilidad, entonces me invitó para que trabajara en su estudio de Altavista. Conocerlo y ver la pasión que reflejaba por su trabajo, fue determinante para decidirme por el arte. 3. ¿Quienes son los artistas que más admiras? Flora Goldberg: Me gustan muchos pintores y me cuesta trabajo no nombrarlos a todos, pero entre mis preferidos podría mencionar a Botticelli, Bonnard, Chagall, Matisse, como pintores. Entre los escultores: Rodin y Henry Moore, ya que su poesía visual está más cerca de mis emociones y mis propios conceptos del arte. 4. ¿Cuál ha sido tu mejor experiencia artística? Flora Goldberg: Como me gustan los retos, he trabajado con muchas técnicas: óleo, acrílico, estaño, cobre, grabado en metal, dibujo, escultura en madera. También hice una serie de trabajos con la técnica de los íconos bizantinos. 5. ¿Desde cuándo incursionaste en la escultura? Flora Goldberg: Hace siete años, después de hacer una serie de tallas en madera para mi casa, tallé un biombo, unas cabezas mayas para un librero. A pesar de que nunca había estudiado escultura, decidí probar, frente al bloque de madera, enfrenté los problemas... Recordé unas palabras de mi amigo escultor Enrique Altamirano dirigiéndose a sus alumnas: “La técnica consiste en tratar de ver cada punto como un perfil y localizar cuál es el ángulo que sobresale, de esta forma ir trabajando para lograr el volumen”. Con esta idea en mente y también ayudándome con un pequeño modelo en plastilina de la pieza que quería hacer, logré quitarme el miedo a la tercera dimensión y hacer mis esculturas. 6. ¿Practicas otra disciplina del arte? Flora Goldberg: Sí, toco el piano porque me sirve para relajarme. 7. ¿Qué planes tienes para el futuro? Flora Goldberg: Seguir trabajando mientras pueda, ya que el arte le da sentido a mi vida. Hortensia Sanz Polo. Entrevista a Flora Goldberg, Revista México Sobre Muros, año 2, Volumen 1 # 9, 2002.
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Flora Goldberg un espejo de melancolía en el arte Arboleda lejana, perdida si, o dormida más bien que nuevamente hoy, despierta, se apresura a mi encuentro a la llamada fresca de mi madura sangre! Salgo de mis presentes años y, atravesando tantos de horrores y desdichas, vuelvo hacia aquellos otros en que la gracia, la alegría la transparente fe, y el entusiasmo apenas si corrieron empañados por apenas esas puras lágrimas primeras que en lugar de velarnos nos aclaran lo aún más bello, grande y hondo de la vida. Rafael Alberti. La Arboleda Perdida
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Lontananza, óleo sobre lino, 1.10m x1m, 1989
Flora Goldberg un espejo de melancolía en el arte Flora Goldberg es una artista de mirada triste o más bien, melancólica... Melancolía que se vuelca en añoranzas que encuentran un caudal en su arte, donde los recuerdos y los olvidos se transforman en esas puras lágrimas primeras, que aclaran lo aún más bello: la sensibilidad del ser, la placidez de la maternidad, el amor y los amantes, la inquietud de la lluvia y la música, el desnudo, el eterno femenino, las fiestas y el paisaje... La seducción y magia del grabado, el instante fragmentado en el óleo, el acrílico, la acuarela, el dibujo, la escultura y los íconos en los que aparecen representados en su mayoría, el rostro y la imagen de la mujer. Continúa en la página 364
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El puerto, grafito sobre papel, 56x76 cm, 1995
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Venus, talla en madera de ceiba, 80x27x27cm, 1997
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Mirada, tinta china sobre papel, 30x40cm1987
Los monos, grafito B/N y color sobre Papel D’Ponte, hecho a mano, 90 cm diå, 1994
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Instantes fragmentados en el vuelo y la memoria hacia aquellos otros años donde la línea, la textura y el color se vierten en una Sombrilla roja (p. 328), La lluvia, Los músicos descalzos, Rapto, Movimiento continuo (página 204), Maternidad (página 248), y la Mujer cautiva (d2-página 102), se enlazan con la magia y asombro del grabado en Bailarines, Una canción, Mujer ilustrada (d2-p.102), 1989 y El escribano (p. 109), junto con acrílicos como El camión (p. 79) y el grafito en Baño ritual (p. 331), El puerto (p. 360), y el movimiento de la escultura en Introspección (p. 378), Ballet (pp. 293, 349), y Torso femenino (p. 220). En entrevista exclusiva para la Revista Academia, Flora Goldberg, habla de lo aún más bello grande y hondo de la vida... Sus recuerdos de infancia, su viaje a México, sus estudios, el arte y su encuentro con Diego Rivera; La Esmeralda y su experiencia en el Taller de los Aprendices en el Molino de Santo Domingo. Las anécdotas siguen fluyendo en la mente de Flora Goldberg, son el reflejo de su dedicación e interés por las diversas disciplinas y técnicas del arte, que le permiten expresar su creatividad a través de una amplia temática en la que destaca la belleza del cuerpo humano. De pronto irrumpe una lluvia matutina, mojando los recuerdos de una infancia que es, a su juicio, la razón por la cual su obra ha sido siempre una búsqueda por la belleza y la paz interior.
Los recuerdos de infancia Flora proviene de una familia judía, aún era una niña, cuando su vida quedó inscrita en un marco de dolor, terror y violencia. “Teníamos que escondernos en los refugios, pasar las fronteras a pie, cuidarnos de los soldados y las bombas; escondernos en el metro cada vez que sonaban las sirenas anunciando posibles bombardeos, cuidar que mi hermano pequeño no llorara, ponerle el chupón para que estuviera tranquilo”. ¿Cómo percibía aquella niña de seis años, esas circunstancias?: “Yo sólo sabía que teníamos que salir corriendo de un lado a otro, el por qué en especial debíamos salir, no. Caminar ocho horas en la obscuridad, tener cuidado con los perros y las metralletas, es algo difícil de entender. Intuía que algo andaba mal, se decía que los alemanes iban a bombardear París y fuimos evacuados a un pueblo cercano donde estuvimos seis meses”. En ese lugar, su madre les hizo ver bien claro quienes eran sus enemigos, pues recuerda que un día los alemanes la subieron a ella y a su hermana a un camión y les regalaron chocolates. “Imagínate en esa época en que no había nada. Yo tendría como cinco años entonces, llegamos felices a la casa. Al saber mi madre quien nos los había dado, los tiró, nos dio una paliza y nos prohibió volver a aceptar nada de ellos, pues igual que nos dieron chocolates, podrían habernos mandado a los campos de concentración como lo hicieron con tanta gente (toda la familia de mis padres fue exterminada). El tener que correr a los refugios cuando suenan las sirenas de alarma, ver el nerviosismo de tus padres, el no saber lo que realmente está pasando, crea una sensación de inseguridad constante. Mis papás nacieron en Polonia, en el seno de familias judías religiosas. Ellos se hicieron comunistas ya que pensaban que las ideas de igualdad les iban a permitir vivir con dignidad. Tanto mi padre como mi madre fueron encarcelados por sus ideas políticas y cuando finalmente salieron de la cárcel, emigraron a Bélgica”. Su madre que en 1999, cumplió 90 años, recordaba que cuando salió de Polonia, en invierno la temperatura era de 20 grados bajo cero. Para que no se dieran cuenta que iba a escapar, tuvo que salir sin maletas, sólo se enredó mucho papel periódico en los zapatos para no congelarse.
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Un nuevo horizonte: México Flora Goldberg llegó a vivir a México a los siete años, en 1942. Ella recuerda cada experiencia: La adaptación a un nuevo país es difícil. No conoces a la gente, no hablas el idioma. Es enfrentarte a un nuevo medio. Mi primer reto fue aprender español, nunca volví a utilizar el francés ni para hablar con mis padres. Quizá era la necesidad de olvidar todo el pasado y adaptarse rápidamente al nuevo país. Casi no tengo acento francés, pues los compañeros de la escuela se burlaban de mí y me pasaba las horas practicando para poder pronunciar bien el español. En esa época nos fuimos a vivir a Tulancingo, Hidalgo. Allí, en el colegio Aquiles Serdán cursamos la primaria. Cuando empezamos la secundaria, nos tuvieron que mandar a la ciudad de México a estudiar a un internado y mis padres decidieron venir a residir a la capital, pues no querían estar separados de nosotros después de haber pasado tantas dificultades, aquí estudié secundaria, preparatoria y universidad, ingresé a los 16 años a estudiar la carrera de Química Farmacéutica, terminé hasta el tercer grado. Un maestro en la preparatoria hacía muy interesante la clase de Química, a mí me gustaba hacer experimentos. También pertenecí durante mi adolescencia a una organización scout, donde se hacían entre otras cosas, dibujos para decorar las paredes. Empecé a realizar grandes dibujos murales; me gustó. ¿De pequeña habías sentido alguna inquietud por el arte? En la familia de mi madre, hay artistas de teatro, una tía que fue una extraordinaria violinista y mi abuelo materno cantaba muy bien. Pero en esas condiciones de guerra y de ejecuciones, esas virtudes no se pueden desarrollar, porque se lucha por la sobrevivencia”. Y las anécdotas siguen fluyendo en la mente de Flora Goldberg. De pronto irrumpe una lluvia matutina, mojando los recuerdos de una infancia que es, a su juicio, la razón por la cual su obra ha sido siempre una búsqueda por la belleza y la paz interior. “El cuerpo desnudo es nuestro ser abierto a un máximo de vulnerabilidad, a un máximo de inocencia. Es nuestra posesión más preciada, la cual, como observé con desgarrante dolor durante la guerra, sólo se nos presta temporalmente. Por eso tengo esta necesidad de plasmarlo en mi obra y darle eternidad a través del arte”. Eternidad en el arte de Flora Goldberg quien está sentada frente al óleo Lirios en la ventana (d4-p.187), que enmarca la sala de su casa, donde abundan las maderas, libros, las plantas y el silencio de un piano Steinway de cola color negro, sobre éste se encuentra un libro cuyo título es Mozart, hay sinfonías y diversas partituras antiguas... Lirios en la ventana, es una obra de grandes dimensiones, donde una mujer mira tras una ventana, unos lirios que representan quizá la espera del tiempo... Lirios en la ventana (detalle), d4-187
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Las primeras formaciones ‘Flora, “huerita linda, de Jericó aquí mi cariño te mando yo” Diego Rivera. Durante su adolescencia, Flora Goldberg hacía dibujos al carbón, copiaba naturalezas muertas, paisajes, jarrones, realizaba acuarelas... En 1954, David Goldberg le mostró los dibujos de su hija, a su amigo Diego Rivera, ellos pertenecían a la misma célula del Partido Comunista; el pintor le dijo que su taller estaba abierto para ella en el momento que quisiera, porque la hija de su amigo tenía sensibilidad. Flora no fue inmediatamente al estudio del maestro Diego Rivera, pues se fue a una granja en los Estados Unidos, para aprender trabajos de campo, porque en aquel tiempo tenía idea de ir a residir a Israel, a un Kibutz. Estando en la granja, su hermano de 16 años muere en un accidente de motocicleta, ella decide regresar para acompañar a sus padres en esta tragedia de la muerte de su hijo. A su retorno regresó a la universidad y aceptó el ofrecimiento de ir al estudio de Diego Rivera. Entonces Flora tuvo su primer encuentro formal con la pintura, en el estudio del gran muralista. Flora Goldberg conocía a Diego Rivera desde muy joven, él iba con frecuencia a la casa de sus padres. “Era un señor que me parecía enorme y feísimo, pero encantador al hablar; yo le tenía hasta un poco de miedo. De la escuela de química en Tacuba, me iba al estudio en San Ángel Inn. Diego siempre me decía que hiciera apuntes de todo lo que veía. De él, aprendí su enorme perseverancia para el trabajo y que el pintor, no es sólo inspiración, sino diligencia. Un día, al estudio de Diego Rivera, llegó un grupo de alumnos de la Escuela de Pintura y Escultura del INBA, quienes convencieron a Flora de ingresar a la escuela “pues Diego Rivera te dejaba muy libre, hacías lo que querías, te criticaba ciertas cosas pero no te daba clases formales. Lo más importante era verlo trabajar y ayudarle a preparar los pigmentos”. Asimismo, Flora Goldberg nunca trabajó en una obra mural de Diego Rivera, cuando ingresó a su taller, eran los últimos años de su vida. “Estaba enfermo de cáncer, se había ido a la Unión soviética a que le hicieran tratamientos de cobalto, ya no trabajaba obra mural, se dedicaba únicamente al caballete. Sus fantásticas historias eran muy amenas; quizá lo que decía eran fantasías, pero tenía gracia para contar sus anécdotas, era un gran orador, le gustaba vacilar a los periodistas, por eso inventaba historias de que comía carne humana. Recuerdo también que su estudio siempre estaba invadido de mujeres. Al cumplir Diego 70 años, poco antes de morir, hizo una comida en el Museo Anahuacalli. Recuerdo las guerras de oratoria que había entre Rivera, el Dr. Atl y Siqueiros. Él, Diego era un campeón en oratoria, podía destrozar a sus interlocutores con una palabra, con una frase, con un gesto. Era tremendo, era muy inteligente y podía decir y mover las cosas como se le antojara”. Flora conoció a Frida Kahlo, de quien dice que era una mujer de gran personalidad. Siqueiros en su memoria Un día, Flora Goldberg fue al estudio de David Alfaro Siqueiros. “Él fue my amable, estaba terminando un retrato que iba a entregar ese día y de repente al voltear y distraerse un poco, su nieto de dos años (que jugaba cerca del caballete), le echó a perder por completo la obra, con unos brochazos de colores y me llamó la atención la reacción de Siqueiros que al contrario de la de Angélica, quien se alteró, él muy tranquilo sólo dijo: “Es un niño, ahorita lo compongo”.
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La seducción del grabado En 1978, Antonio Rodríguez escribe sobre Flora Goldberg: “Gracias a la fascinante alquimia del grabado, aparecen en su obra de marcado acento realista o figurativo, texturas, luminosidades y coloraciones que van más allá de la representación objetiva de los seres humanos, esto se advierte por ejemplo en Cuerdas y flautista (pp. 107 y 110) en los cuales, sin dejar el tema musical tan frecuente en su obra, logra la artista que el lenguaje del grabado sobrepase, en expresión y en emoción poética al propio motivo. Es también por medio de una palpitante superficie obscura que el lenguaje de uno de sus secretos alcanza mayor elocuencia.” Críticos e historiadores del arte como Antonio Rodríguez, Berta Taracena y Raquel Tibol han escrito acerca del grabado de Flora Goldberg al que ella ha dedicado varios años. “El grabado me seduce porque es como algo mágico y fantástico. Desde que lo haces en la placa y cuando lo entintas ya para imprimirlo en el papel, empiezan a surgir las formas, es decir, al final sale lo que tú hiciste pero en el transcurso del tiempo vas imaginándote el próximo grabado”. Su primera exposición de grabado la realizó en el Museo de Bellas Artes de Monterrey, Flora sólo contaba con seis meses de estudio en dicha técnica. Su búsqueda en el arte La temática en su obra está centrada principalmente en la figura humana. Actualmente Flora Goldberg, en su constante búsqueda en el arte, realiza escultura utilizando trozos de madera, de los cuales emergen los abrazos entre el hombre y la mujer, el movimiento del torso femenino, madre e hijo en “Simbiosis” (p. 253) y el detalle abundante de los íconos, donde utiliza la técnica de los íconos bizantinos que es pintar sobre tabla de madera y ensamblar y sobreponer hoja de oro, repujado en estaño y cobre (pp. 341-344). Los temas vuelven a ser los abrazos, los rostros, la mujer, el hombre aparece en pareja con la mujer. Amor y añoranza Otra característica de su obra es la melancolía. Su exposición más reciente en el Instituto Politécnico Nacional, se intituló Amor y Añoranza también fue el título de la exposición que presentó recientemente en California, “porque expresa muy bien mi tipo de trabajo”. Melancolía que vierte su mirada. “Mi hijo Adrián dice que mis ojos siempre son tristes, quizá es el reflejo de las cosas que dejé atrás, quizá el pensar cómo podía haber sido mi vida si no hubiera existido la guerra, cambiar de país y de continente, quizá algo de ello se transmita y percibe en mi trabajo...” En Amor y Añoranza, presentó 10 esculturas y 16 íconos como; La Maja yT orero (p. 344) donde se aprecia la mezcla de diversas técnicas basadas en el manejo del estaño repujado, hojas de oro y el óleo sobre tabla, representan imágenes donde se integra a la composición, una vez más, la figura femenina, la sensualidad, el erotismo y la ternura maternal. Las sombras nocturnas empiezan a enmarcar el estudio de Flora Goldberg, quien sentada frente al caballete, toma los pinceles y los impregna de pigmentos para realzar el color de un ícono en proceso. Refiere que si no pinta, hace escultura o grabado, su vida perdería gran parte de su sentido. “Cualquier tema, por más sencillo que sea, me es interesante. Para mí, lo más importante no es el tema, sino cómo está logrado y que transmita emoción”. Emoción que se explaya en cada parte de los objetos que conforman su estudio y se enraman en una arboleda que refleja en un espejo, la melancolía en el arte de Flora Goldberg... Universo de colores, formas y texturas, que Berta Taracena bien describe como “un largo discurso humano, de párrafos hilados y vigorosos que recrean escenas del trabajo diario, el amor y la muerte, las fiestas y el paisaje, en imágenes que condensan una atmósfera y un tiempo”. Luz García Martínez, Revista Academia, Ciudad de México, 2004. 367
Sus esculturas alternan hombres y mujeres, pero la sinuosa turgencia de los cuerpos, fiel a los contornos de la madera, sugiere un Jardín del Edén digno de una mitología alterna, en la que Eva no se acercó al árbol de la sabiduría y la tentación para morder la manzana, sino para descubrir, como sólo ella podía hacerlo, los usos sensoriales de las plantas. Juan Villoro, presentación, página 10.
Vista a través de la obra Daphnis y Cloe en la exposición Bosque Humano en el MAM-IMC
Flora Goldberg crea en sus tallas los desnudos que emergen de la materia primigenia y significan más que una prioridad en el tiempo. Son arquetipos de la creación terrestre, como Adán y como Eva, del linaje ese en el que se cifran los códigos grabados en las vetas, por el dios de la naturaleza; que sólo el artista en trance creador, puede trasladar a la dimensión visual ahí donde surgen las deidades hermanadas con los dioses en el mundo absoluto de la imagen y el ensueño. Jean Phillipe Moeller. Junio, página 373.
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Tiempo, historia, leyenda, sueños... retornan desde las manos de la escultora, para enraizar entre naturaleza, jacaranda y leyenda. ....Arte y espectador; diálogo entre silencio y obra; privilegio de introspección. Fragmento del guión para el documental Bosque Humano, Dir. Leonora Martín del Campo, 2012.
Bosque Humano
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Tiempo, historia, leyenda, sueños... retornan desde las manos de la escultora, para enraizar entre naturaleza, jacaranda y leyenda. ....Arte y espectador; diálogo entre silencio y obra; privilegio de introspección. Fragmento del guión para el documental Bosque Humano, Dir. Leonora Martín del Campo, 2012.
Bosque Humano
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Artemisa, talla en madera de jacaranda, 95x28x28 cm, 1999 Adonis, talla en madera de ceiba, 1m x30x30 cm, 1999 Venus, ceiba, 80 x27x27 cm, 1997 Ballet, cedro rojo, 1.14m x42x29 cm, 1996 Simbiosis, ceiba, 1.25m x42x34 cm, 1997 La canoa, jacaranda, 40 cm x1.20m x 30 cm, 2000 Afrodita, jacaranda, 60 cm x1.20m x 35 cm, 2002
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Artemisa, talla en madera de jacaranda, 95x28x28 cm, 1999 Adonis, talla en madera de ceiba, 1m x30x30 cm, 1999 Venus, ceiba, 80 x27x27 cm, 1997 Ballet, cedro rojo, 1.14m x42x29 cm, 1996 Simbiosis, ceiba, 1.25m x42x34 cm, 1997 La canoa, jacaranda, 40 cm x1.20m x 30 cm, 2000 Afrodita, jacaranda, 60 cm x1.20m x 35 cm, 2002
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Dos + uno, talla en jacaranda 1.50m x50x50cm, 2008
Figuras entrelazadas y abstractas, de impactos tan atractivos como perturbadores. Isabel Estambul
Ă?caro, talla en madera de pirul, 1m x28x80cm, 2016 Tatuadas, talla en madera de pirul, 1.05m x85 x55 cm, 2016
Arrecife, jacaranda, 1.50m x70 x50cm, 2002 Chelista, jacaranda, 1.10m x60 x65 cm 2013
Dibujo del proyecto para la obra Ternura Ternura, talla en huanacastle, 85x56x32cm, 2014
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Dos + uno, talla en jacaranda 1.50m x50x50cm, 2008
Figuras entrelazadas y abstractas, de impactos tan atractivos como perturbadores. Isabel Estambul
Ă?caro, talla en madera de pirul, 1m x28x80cm, 2016 Tatuadas, talla en madera de pirul, 1.05m x85 x55 cm, 2016
Arrecife, jacaranda, 1.50m x70 x50cm, 2002 Chelista, jacaranda, 1.10m x60 x65 cm 2013
Dibujo del proyecto para la obra Ternura Ternura, talla en huanacastle, 85x56x32cm, 2014
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Pas de deux, talla en maderaa de jacaranda, 1.15m x54x40cm, 2017
Daphnis y Cloe, talla en madera de jacaranda, 1.06m x92x32 cm, 1998
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Pas de deux, talla en maderaa de jacaranda, 1.15m x54x40cm, 2017
Daphnis y Cloe, talla en madera de jacaranda, 1.06m x92x32 cm, 1998
Piel de madera, piel de papel. Así es Flora Goldberg Flora Goldberg crea en sus tallas los desnudos que emergen de la materia primigenia y significan más que una prioridad en el tiempo. Son arquetipos de la creación terrestre, como Adán y como Eva, del linaje ese en el que se cifran los códigos grabados en las vetas, por el dios de la naturaleza; que sólo el artista en trance creador, puede trasladar a la dimensión visual ahí donde surgen las deidades hermanadas con los dioses en el mundo absoluto de la imagen y el ensueño. En estas maderas talladas que han dejado fuera el pecado en el polvo del viento, más allá de aquel tiempo en el que Eva volverá a nacer libre de costilla de hombre alguno, para brotar con el húmedo calor del trópico en una exótica caoba. Los pensamientos que trotan meditando, mecidos y atrapados por la hamaca que los envuelve, son las ideas que Flora Goldberg nos deja en su mensaje, así también en el torso como el del primer hombre, sellado con el beso sensual del rojo cedro que reposa al lado del cedro blanco, mientras en danza rítmica la jacaranda se deposita mecida en su canoa, esperando a la otra compañera que apostada en el arrecife escucha indiferente el llamado de Neptuno. En este caleidoscopio vemos danzar los cuerpos plenos, a los dioses cautivados por la mano de la artista que los talla amorosamente, y los deja suspendidos levitando en el instante magnificado que su voluntad señala cuando descendiendo de esas alturas, la artista, gubia y mazo en mano, desbasta troncos y maderos, ensambla pacientemente hasta encontrar las líneas que continúan el código divino del tatuaje que envuelve los volúmenes de cuerpos y figuras. Quien vea a la artista se asombrará de encontrarla sin fatiga, siempre satisfecha como quien sólo hace lo que le es natural. Así es Flora Goldberg. Jean Phillipe Moeller. Junio, 2004. Morelia, Michoacán.
Piel de madera, Piel de papel, una aproximación al universo personal de Flora Goldberg Diez y nueve esculturas varias en madera, en bronce otras y 9 dibujos elaborados en diferentes formatos, es notable el formato mayor, obra perteneciente al universo personal de la artista Flora Goldberg. Se trata de una muestra introspectiva donde se refleja la búsqueda estética y las emociones de la artista. Constante análisis de nuevos estilos, por ello, Flora Goldberg ha trabajado diversas técnicas y materiales como el óleo, grabado, repujado en metal, dibujo y escultura en madera o en bronce. Los dibujos y esculturas, son en su mayoría desnudos de la figura humana. La artista declaró: la madera, además de tener vida y personalidad propia es una materia cálida de forma misteriosa. Sus vetas dijo- siguen la forma de los cuerpos, pero lo más excitante es que mientras en otros materiales uno tiene que pasar por etapas intermedias hasta llegar al estado final, en la madera, cada golpe de la gubia está dando nacimiento a la manera final en la cual la escultura existirá. Después de crear obras bidimensionales, la artista confesó: pasar a la creación tridimensional fue bastante difícil ya que nunca había trabajado la escultura. Primero tallé en madera unas cabezas mayas para un librero, entonces decidí probar con la escultura. Compré un tablón de caoba, la mandé ensamblar y dibujé en el bloque lo que quería tallar, pero cuando iba a dar el primer “gubiazo” me di cuenta que no es lo mismo dos dimensiones que ver las figuras por todos lados, por lo que tuve que pensar mucho para encontrar la forma de resolver cómo lograr darles el volumen. Así, después de tantos años dedicada a crear modelos de dos dimensiones, el haber descubierto que una escultura es un dibujo en 360 grados, el proceso tridimensional se convirtió en una nueva carga de energía a mi vida, a mi obra. Museo Universitario de Ciencias y Arte MUCA http://www.muca.unam.mx. 26 de febrero, 2004.
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Meditaciรณn, talla en sabino, 72x44x60 cm, 2004
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___¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?, ¿cuándo somos de veras lo que somos?, bien mirado no somos, nunca somos a solas sino vértigo y vacío, Octavio Paz
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Introspecciรณn, talla en cedro blanco, 63x32x50 cm, 1996
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Semiloto, talla en madera de nogal, 70x60x40 cm, 2010
La canoa, talla en jacaranda, 40cm x1.20m x30cm, 2000
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Flora Goldberg Remembranzas “Todos los temas son interesantes. Para mí lo importante no es el tema, sino el cómo está logrado y que transmita emoción. Pocas veces sé como quiero terminar una pintura, pero siempre sé cuando no me gusta. Hay épocas en las que trabajo con vertiginosa rapidez y creatividad; sin embargo, no sé lo que me está motivando a ello. Es como si alguien me guiara, o estuviera pintando por mí. Luego de producir intensamente quedo agotada, y desaparece ese “algo” o “alguien” que dirige mi mano y soy incapaz de continuar: esa es una sensación desesperante, pero como disciplina sigo trabajando para que cuando regrese el verdadero artista, yo esté ahí. Si no pintara, mi vida perdería parte de su sentid o”. Flora Goldberg, 2000 Presentación de la exposición de escultura en madera Bosque Humano de Flora Goldberg Flora Goldberg genuina y felizmente enamorada de los colores y las escenas felices, con una capacidad técnica impecable y un buen gusto maravilloso. Sus exposiciones individuales son numerosas, siempre colmaron mis expectativas estéticas, además a mi esposa le encantaba la perfección de su técnica y su diseño, en casa tenemos un bellísimo cuadro de una niña coronada de flores en una penumbra mágica. Esta pintura la conservo con veneración. La creatividad de Flora la ha llevado a examinar otros medios de expresión, y ésta nueva colección de su arte no es de pintura sino de escultura en madera. Consta de 24 piezas de diferentes tamaños, todas ellas de la figura humana, talla en diferentes maderas: cedro rojo y blanco, jacaranda, caoba, nogal, ceiba y otras más, Flora Goldberg ha dado rienda suelta a su imaginación y buen gusto, y a veces aprovechando la forma de su material (tronco y ramas) otras veces siguiendo las líneas de las vetas, pero con mayor frecuencia imponiéndole a la madera su propio diseño, así ha creado las diferentes esculturas de su colección. No me atrevo a describir cada una de ellas, porque pronto agotaría mi lista de adjetivos admirativos y además es seguro que cada una de ellas producirá un impacto distinto en diferentes espectadores. El conjunto es impresionante por su maestría, su elegancia y su buen gusto, por su originalidad y por la finura con que están tratados los diferentes temas. Introspección es seria y profunda, lo mismo sucede con Meditación, a pesar de ser muy diferentes, mientras que Maternidad con alcatraces tiene un aire misterioso. Afrodita y Artemisa son dos elocuentes homenajes a la belleza femenina, que está presente en muchas otras esculturas como: Venus, Daphnis y Cloe, La canoa y otras más. La resistencia de Flora a representar las facciones de sus figuras, como en Beso y varias otras, se deshace en perfección en Rostro, tienen especial fuerza Eva y El nacimiento de Adan y Eva, quizá porque apenas están dibujados como si fueran bocetos o proyectos de algo más acabado. Estoy seguro de que ésta nueva expresión del talento artístico de Flora tendrá mucho éxito y agregará t odavía más a su gran prestigio como hacedora de cosas tan hermosas como sugestivas. Me complace felicitarla y desearle que siga dando rienda suelta a su poder mágico para crear belleza. Presentación de la exposición de escultura en madera Bosque Humano de Flora Goldberg. Ruy Pérez Tamayo, 2012
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talla en jacaranda, 60cmx1.20m x35 cm, 2002
A f r o d i t a
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Ayer y hoy, talla en madera de sabino, 1m x60 x60 cm, 2009
Encuentro, talla en madera de sabino, 80cm x1.30m x30 cm, 2005
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Ayer y hoy (perfil), p. 384
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La hamaca, talla en jacaranda, 56 x30 x35 cm, 2003
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Diversos ángulos de la exposición Bosque Humano, Museo de Arte Moderno, IMC, Toluca, Edo. Méx.
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Diversos ángulos y detalles en la exposición Bosque Humano, Centro Cultural Bicentenario, IMC,Texcoco, Estado de México
El CEDRO ROJO PARA UNA PAREJA DE BAILE EN EL PRINCIPIO Y EL FIN DE UNA DANZA. ARGELINA MUÑIZ-HUBERMAN, PÁGINA 35O
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Adรกn y Eva, talla en huanacastle, 1.20m x40x30cm
Detalle de La Ronda y ángulo de la exposición Bosque Humano, Centro Cultural Bicentenario, IMC, Texcoco, Edo. Méx.
La Ronda, talla en cedro rojo, 1m x70 x70 cm, 2010
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Diversos ángulos de la exposición Bosque Humano, Museo de Arte Moderno, IMC, Toluca, Edo. Méx.
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La maestra Flora Goldberg con su obra Venus
Vista de la exposiciรณn Bosque Humano en MAM-IMC, 2011
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Bosque Humano. Invitación La maestra Flora Goldberg y el doctor Pablo Rudomín
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De la forma al movimiento: La sensualidad orgánica en Bosque Humano de Flora Goldberg Cultura: Un adorno en la fortuna y un refugio en la desgracia. Demócrito Si la inspiración primigenia del arte radica en la exploración de la naturaleza humana, no resulta extraño que sus manifestaciones iniciativas se remitan, precisamente, a la reproducción transfigurada del cuerpo. Desde la exuberante celebración de la fecundidad -encarnada en las sorprendentes curvas de Venus de Willendorf y Lespugue, labradas en piedra y deseo - hasta la descomposición estética propuesta por las vanguardias europeas centrada en la reformulación significativa de los fragmentos, desencadenada por las numerosas crisis existenciales del último siglo, la escultura ha convertido el efímero esplendor y la inevitable finitud de la figura humana en una de las vetas estilísticas de mayor convocatoria simbólica, capaz de capturar desde la -aún insuperable- perfección helénica, hasta la experimentación con diversos materiales, técnicas, montajes y enfoques que -con resultados altamente dispares- ahondan tanto en su belleza como en sus propiedades sensibles. Así, contemplando como cristalización temporal de la armonía eterna; como hogar del dolor y el placer, como estuario entre el universo exterior y su percepción interior, como templo de la sensualidad y la decadencia, el cuerpo humano, en sus variados contrastes interpretativos, permanece expuesto en dos espacios prominentes del arte mexicano. Mientras el Museo Nacional de Antropología -Reforma y Gandhi, Ciudad de México-, Cuerpo y belleza en la Grecia antigua -una selección de 131 piezas de arte volumétrico griego y romano, en diferentes formatos, procedentes del acervo permanente del Museo Británico, -el Museo de Arte Moderno del Estado de México en Toluca- despliega Bosque humano, una colección de 24 esculturas de Flora Goldberg, la cual destaca por su aliento clásico y su originalidad material, oscilante entre la tradición figurativa del desnudo estilizado, provisto de delicados elementos abstractos, y la apertura a la espontaneidad natural de la madera, que construye su propio discurso mediante volutas, muñones y texturas de efectos impredecibles. Alumna y heredera de las tendencias representadas por artistas mexicanos como Diego Rivera y Frida Kahlo, la también pintora y grabadora Flora Goldberg ofrece con su arte una muestra que se sostiene alrededor de las implicaciones de la vida y su metamorfosis en motivo artístico. Para ello, ha elegido un soporte con existencia propia, cuyos rasgos se distancian de las gélidas evocaciones minerales: la madera, cálida y sugerente, aloja una vertiente de sensualidad vegetal que se asume en luz y en movimiento; en ondulación y en profundidad; en maternidad y en erotismo. De esta manera, la propuesta vislumbrada en las piezas que constituyen Bosque humano trasciende la elaboración de la belleza como una finalidad estética en sí misma -lograda, además, con una exactitud excepcional, que atestigua el largo oficio multidisciplinario de su autora-, para articular un diálogo alrededor de los sentidos contemporáneos del cuerpo. Como resultado, las esculturas de Flora Goldberg recurren a numerosos elementos visuales de gran expresividad -y de imprevistas significaciones-, desde el color natural de las maderas -entre las que sobresalen cedro, caoba, sabino, ceiba, nogal y jacaranda- hasta la armonía de sus perfiles, que se desprenden, con una desenvoltura inusual, de los troncos y las ramas delicadamente desbastados por la naturaleza -como Arrecife y La canoa-. Así, su visión demuestra una estimulante heterogeneidad, que paralelamente, evoca formatos monumentales, apenas insinuados con suaves trazos y hendiduras -como Una faena-, y conjuntos de figuras entrelazadas y abstractas, de impactos tan atractivos como perturbadores -como Dos más uno y Encuentro- En el trayecto, la exposición se complementa con una especie de ensayos clásicos, que rememoran la estructura canónica de la proporción corporal -como Venus, Adonis y Afrodita- y consiguen actualizarla mediante su inserción en la atmósfera renovada, indiscutiblemente reveladora. La comunión de estas características produce un repertorio alejado de los convencionalismos y más cercano a la aprehensión poseedora del cuerpo, que se concibe y se comparte desde perspectivas múltiples: desde la fusión carnal de una pareja que se mira fijamente hasta la súbita transposición de tres cuerpos que se acarician y se mudan, pasando por la breve inocencia de las rondas infantiles y el silencio contemplativo del reposo y la meditación, las esculturas de Bosque humano se sumergen en su íntima voluptuosidad para devolver, a sus espectadores, una imagen reflexiva, densamente dinámica y sensorial. Isabel Estambul. El Espectador 3, Toluca, México, 9 de enero de 2012. 395
Bosque Humano de Flora Goldberg El conjunto de esculturas en madera, realizadas con ensambles o elaboradas a partir de ramas y troncos de cedro, caoba, jacaranda, nogal y ceiba entre otros, integraron el conjunto Bosque Humano de la artista Flora Goldberg. El rescate de la belleza de la madera que realiza esta artista con 16 años como escultora y toda una vida en la plástica quedó de manifiesto en las 22 esculturas de talla en madera. La depurada técnica y diseño de las esculturas, se manifiesta en aquellas obras donde la artista represente la caprichosa forma natural de la madera para adaptar la figura humana en diversas posiciones, que incluyen la ternura maternal, el amor de una pareja, el erotismo de una musa o la intensidad de una faena taurina, está creada a partir de un tronco de nogal, donde el torero, capote y astado se funden en una sola pieza, que por sus dimensiones asombra al visitante. En Bosque humano, admiramos la belleza de la figura femenina y sus finos rasgos que Flora Goldberg logra recrear a partir de la inerte madera, la cual bajo su creativa imaginación cobra vida de nuevo, los matices de la madera han sido cuidadosamente elegidos para complementar las emociones que la artista plasma en sus piezas, utilizado tonos obscuros para piezas solemnes y tonos claros para resaltar emociones como la alegría y el amor. El largo proceso creativo, lleno de dedicación, así como la paciencia de Flora Goldberg, desde la selección de la madera, el tratamiento y preparación para trabajarla, el diseño y la elaboración de la pieza respetando muñones, vetas y formas originales de cada tronco; todo en armonía da como resultado una producción artística de alta calidad estética. Milenio, edición nacional. Domingo 13, mayo, 2012. Cd. de México Edición impresa La Afición.com Milenio TV. Museo de Arte Moderno. Estado de México/Redacción. 2012-01-11· Impreso Cosmovitral, 2012
Un Bosque Humano florece en Toluca Bosque Humano es una colección de esculturas, éstas refleja la perfección en la técnica y el diseño, La nobleza de la madera es lo que sobresale en cada una de las obras que la artista creó a partir de troncos y ensambles, piezas que muestran los rasgos de la figura humana. El cedro, la caoba, jacaranda, nogal, ceiba, entre otros, son las diversas maderas que muestran su belleza a través de las manos de Flora Goldberg quien cuenta con 16 años dedicados a la escultura y una amplia trayectoria previa en la producción de obra plástica. La artista da rienda suelta a su imaginación, a su buen gusto, y aprovecha las formas naturales de la madera para crear una erótica Venus, una romántica pieza titulada Maternal, además de que juega con la variedad de colores ofreciendo desde un rojo intenso hasta pálidos tonos grises. En cada una de las esculturas, respeta los muñones, vetas y formas propias de cada tronco, entre estas piezas destaca la escultura Una faena de 3.5 metros de longitud y casi tres toneladas de peso. Un Bosque Humano florece en Toluca, Lilián Anaya, 03 de enero 2012 Una faena (detalle), página 413
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Maestría en la técnica, impacto visual que deslumbra Singular entrega a algo que llamamos arte, base cultural de todos los pueblos, reflejo de la sociedad y termómetro del ambiente político-social en el que se desarrolla el artista que marca senderos aunque no los determine. Flora Goldberg, artista polifacética, se inscribe dentro de la gráfica mexicana como una artista del grabado que, desde los años setenta, demuestra que la gráfica no sólo sirve para mostrar los acontecimientos más destacados y denunciar en el ámbito político-social del país. Sus imágenes grabadas nos muestran el lado amable de la vida, cosa que en la actualidad los jóvenes artistas están olvidando abrumados por la problemática internacional. Hoy en día la comunicación instantánea nos pone en contacto con las diversas corrientes estéticas que circulan por los medios masivos de comunicación, que no siempre, son coherentes con los momentos que vivimos. La obra de Flora nos da una visión optimista de nuestra complicada sociedad; podemos decir que sus originales múltiples congelan momentos íntimos de la mujer, aspecto singular de un artista que maneja las diferentes técnicas de los diversos sistemas de estampación. De alguna forma ha logrado destacar los elementos bellos de una sociedad en conflicto consigo misma. La belleza de sus mujeres adornadas con flores destacan en las estupendas mezzotintas combinadas con toques de punta seca. No lo dice, pero tal parece que al eliminar materiales agresivos -como el ácido- en cierta forma está realizando un grabado ecológico. Además de utilizar con maestría dichas técnicas, la temática, que en un momento podría caer en lo cursi, son convertidas por el talento de la artista en formas fuertes y a la vez llenas de ternura. La esencia de la mujer sale a flote sin mayores complicaciones. Parecen apariciones de un mundo mítico, pero al mismo tiempo son mujeres reales, definidas con colores sutiles. Se destaca en su planteamiento la necesidad de incluir el presente en un futuro de armonía; conceptualización en la imagen grabada de lo que el artista percibe con precisión, que no la limita, pues cada grabado es una nueva reflexión sobre el mismo tema. Flora percibe, conceptualiza, da forma a la mirada intensa de una mujer, al gesto de ternura. Estas ideas dan un impacto visual que deslumbra, en una intención pictórica de mezzotinta. En un principio, esta técnica casi sólo en blanco y negro, se utilizó para resaltar los grises sutiles que se logran con el bruñidor, pero esta artista da un giro al utilizar el color. Colores sutiles que brotan de esas imágenes grabadas que susurran placeres. Nueva reflexión sobre el mismo tema de la mujer, solamente la mujer. Parecería que Flora perteneciese a alguno de los tantos grupos feministas, pero no, siempre ha estado al margen de este movimiento. La gráfica, espejo de la realidad, de esa otra realidad que no percibimos, en su imaginación, de un modo de ternura que es sinónimo de mujer, y la situación política sale sobrando. Como diría Huxley, las puertas de la percepción están abiertas al hombre que con un poco de imaginación consigue lo que desea expresar, sin necesidad de recurrir a sustancias ajenas. Cito a Huxley de memoria y, como los tiempos han cambiado, ahora diría al hombre y a la mujer -un lapsus mío-. Esta artista construye en su imaginación la obra real que sale de sus manos. La situación por la que atraviesa el mundo contemporáneo parece contradecir lo que la artista nos muestra, pero su situación de esposa y madre, al momento de esgrimir un buril, no se despoja de su situación. Al contrario, la reproduce en los originales múltiples, con la maestría que da la dedicación a su quehacer artístico, aumentando su habilidad con las nuevas propuestas de los sistemas de estampación modernos, lo cual da una nueva dimensión a su obra. Esto, unido a los sistemas de estampación clásicos, es lo que llamo “caminos alternos del grabado”, esta conceptualización nos conduce a la democratización del arte, siendo los medios gráficos los más atinados. La gráfica nacional e internacional enriquecen su acervo con la obra de Flora Goldberg, en su visión homogénea del tema universal de la mujer. Si elegí hablar de la gráfica es porque la considero lo más destacado de su producción artística. Esto, que es una revisión somera de su obra, nos revela el pensamiento de la artista hacia la mujer como primer postulado de su obra gráfica (incluyendo el dibujo), que por lo demás es extensa, es una cualidad expresiva formal de lo que podemos llamar unidad en su obra. Reviso desde sus más tempranos grabados hasta los más recientes y encuentro un estilo artístico bien definido. La mayor parte de estas mujeres grabadas son de un tipo convencional, algunas mirando directamente al espectador, vocabulario plástico que el espectador asimila fácilmente, imágenes que van del dibujo al grabado y a la pintura. La escultura en madera es un apartado diferente por su estilización de las formas; su relevancia artística está conformada por un bloque de madera de donde van surgiendo mujeres sensuales que el mismo material se encarga de darles una especial textura que se antoja acariciarlas. Continúa en la página 406
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Caballero con sombrero, mezzotinta, 80x60 cm, 2000
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Ă ngela y el ĂĄngel, mezzotinta, punta seca, 60x45 cm, 1997
Ă ngeles y demonios, mezzotinta, punta seca, 60x45 cm, 1997
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Muchacha en flor, placa metรกlica
Muchacha en flor, mezzotinta, puntaseca, 80x60cm, 2000
ร ngeles y demonios (detalle), pรกgina 401
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Muchacha en flor (detalle), pรกgina 403
Mina de plata, mezzotinta, punta seca, 30x30cm, 2004 En los grabados de Flora Goldberg, la voluntad y la estética de representación se concreta en forma cabal. Sirve a la grabadora, para tan definido propósito, un dibujo preciso y una clara estructura de la forma; lenguaje poético de marcado acento realista o figurativo. Antonio Rodríguez, Historiador y crítico de arte. Ciudad de México, 1978.
El trayecto realizado por Flora Goldberg en el grabado ha sido desarrollado por la artista hasta las más finas posibilidades que esta técnica permite y, de ello es testimonio fehaciente una obra gráfica; sólida, abundante y creativa. Jean Phillipe Moeller. Ciudad de México, 1987
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Viene de la página 397
Las soluciones y técnicas formales dependen de la actitud del artista al enfrentarse con determinados materiales y herramientas: la combinación de los mismos dará los resultados propuestos simultáneamente. En cierta forma, lo que vemos al final estuvo supeditado a la técnica elegida; no es lo mismo, hablando de gráfica, un mismo tema trabajado en xilografía (grabado en madera) que en calcografía (grabado en metal), pues cada técnica conserva las características especiales que le son inherentes. Fueron numerosos los artistas gráficos que se formaron en el Taller de Grabado de los Aprendices del Molino de Santo Domingo, Flora Goldberg, si no fue de los primeros en ingresar al taller, sí fue la última en abandonar el recinto porque continuó dos años más con su taller de grabado en el Molino de Santo Domingo espacio cultural que por más de una década, marcó el punto de la gráfica mexicana. Octavio Bajonero Artista plástico Director fundador del Taller de Grabadores Molino de Santo Domingo Subdirector de la Escuela de Artes Plásticas La Esmeralda La Otra, Revista de Poesía + Artes visuales + Otras letras, No.14, año 4, enero-marzo 2012
Exposición de pintura y escultura en el exmonasterio del Desierto de los Leones.
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Variaciones poéticas Flora Goldberg La Universidad Autónoma de Nuevo León presentó la muestra Variaciones poéticas integrada por obra gráfica de la maestra Flora Goldberg artista de reconocida trayectoria. Admiramos a la autora y el trabajo presentado, sin duda alguna cada obra recoge la experiencia adquirida a través de la instrucción de importantes maestros que han formado la historia plástica de nuestro país, es el caso del maestro Diego Rivera. En la obra de la maestra Goldberg se aprecia su gran calidad plástica, el dominio de la técnica y la perfección en el color que permite apreciar un dramatismo poético. La maestra Flora Goldberg, es una consolidada grabadora y magnífica escultora, igual enriquece con su impresión en un papel, que transformando la madera al dotarla de expresión y textura. Ella se ha entregado al arte de crear y transformar los materiales para producir obras de arte de alta calidad. La exposición Variaciones poéticas está integrada por una muestra donde se aprecian los recursos expresivos utilizados por la maestra, arte que apreciará la comunidad universitaria. Dr. Jesús Ancer Rodríguez, Rector Universidad Autónoma de Nuevo León Presentación para el catálogo de la exposición: Variaciones poéticas
Flora Goldberg Variaciones Poéticas, Universidad Autónoma de Nuevo León. 2014 407
Vistas de la exposición Bosque Humano, Centro Cultural Bicentenario Texcoco, Edo. Méx.
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vestíbulo de la Sala Nezahualcóyotl Universidad Nacional Autónoma de México UNAM-2014
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Arrecife a través de la obra Encuentro, exposición Bosque Humano, Museo de Arte Moderno, IMC, Toluca, Edo. Méx. Firma de la maestra Flora Goldberg
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Arrecife, talla en jacaranda, 1.50m x70 x50cm, 2002
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Varios detalles de Una faena
Una faena, Nogal, 1.70m x3.20m x70cm. 2011-2012
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Golems de madera En el siglo XVI, un hombre bordeaba las orilla del río Moldavia atento a las texturas de la tierra. Tal vez ya intuía las formas ocultas en ese amasijo de barro. Con esa arcilla el rabino de Praga creó una figura humana y le puso una palabra en la frente que le dio vida. A esa figura legendaria le llamaron Golem. Flora Goldberg, a su manera, también se inscribe en una tradición que busca darle vida a materiales que se consideraran inertes. Me cuenta una interesante historia. Acababan de tirar unas jacarandas a dos cuadras de su casa. Los árboles parecían amputados, sólo quedaban unos grandes tocones, los troncos mutilados que quedaban unidos a la raíz cuando los cortan por el pie. Flora los observó atentamente. Se acercó a los hombres que habían derrumbado las jacarandas para ver si le podían vender los tocones. La respuesta la sorprendió: “¡Qué vender ni que nada! Usted traiga con qué llevárselos y tome los que quiera”, me dice Flora con gran sonrisa. Así fue como empezó a trabajar con esos materiales. Vio la posibilidad de hacer esculturas con madera, de trabajar como artista plástica con un material con el que sentía un diálogo profundo: “Todas las piezas me hablan. Yo sigo en la madera, en principio lo que veo. Descubro la forma, la aliso. Al mismo tiempo la madera sigue el movimiento que le doy a la pieza. Es increíble ver cómo las vetas caminan con lo que haces, siguen el movimiento de lo que descubres. Las maderas son duras, unas más que otras, y también tienen sus mañas: si uno le pega en el lado equivocado, se astilla; entonces uno tiene que aprender que cuando la madera dice por aquí no, hay que cambiar de lado, saber qué es lo que se descarte, contrastar las texturas ásperas y las que requieren un lijado muy fino” Lo que surge parece una especie de Golem de madera. Flora me cuenta lo que le ocurrió cuando estaba esculpiendo, sobre un tronco de nogal, la figura de un toro de 3.5 metros, con un peso de 3 toneladas, con esas dimensiones el único lugar donde podía trabajar, era el estacionamiento. Al mismo tiempo tenía que derribar, con cierto dolor, una jacaranda que estaba en su jardín. Pidió permiso a los responsables de medio ambiente y ecología. Le dieron autorización. Ellos al entrar a mi casa y ver la talla que estaba realizando, exclamaron: -Señora, ¿qué quiere usted tirar? Porqué usted no mata árboles. !Les vuelve a dar vida!”. En la cuadra, dice Flora divertida, se hizo famoso el toro: “Los amigos, la policía, los que traen el agua, los que traen la verdura, todo mundo decía: ¿podemos pasar a ver el toro? La pieza se llamó Una faena. Se hizo famoso el toro y a mí lo que me llamó la atención fue la sensibilidad que tiene la gente. 414
Flora Goldberg rescata tocones que de otra manera se hubieran ido a la basura. En su trabajo paciente, que requiere mucha fuerza en las manos, fueron surgiendo diversas figuras humanas. Así, por ejemplo, hay un tronco en donde descubrí un ombligo que ya estaba en la madera: “Observé la madera por todos lados y cuando visualicé el ombligo ya sabía qué hacer. Ahí estaba una escultura relacionada con las figuras de Daphnis y Cloe”. Con el paso del tiempo, cuando las piezas de madera se conjuntan, aparece un bosque de nuevo, un bosque humanizado. En su más reciente exposición titulada Concierto de chelo en bosque humano, en la sala Nezahualcóyotl de la UNAM, las esculturas estaban literalmente en casa, parecían resonar con las maderas que forman parte de la acústica maravillosa del recinto universitario. Le pregunto en particular por la pieza que ilustra la portada de esta edición de la Revista de la Universidad de México. Me cuenta cómo surgió esa imagen: “Fui a un concierto en donde los instrumentos estaban al nivel en el que yo me encontraba, al nivel del piso. Tenía enfrente a todos los chelistas y me puse a hacer algunos dibujos de los músicos en un boleto del concierto. Eso forma parte de las lecciones que me dio Diego Rivera en 1954. Cuando vio unas acuarelas que había hecho, me dijo que tenía sensibilidad. Diego Rivera me enseñó dos cosas: trabajar con gran capacidad e intensidad; también me aconsejó que en todo momento llevara un lápiz y un cuaderno para hacer apuntes y sacar datos de la realidad, de la vida diaria: en el autobús, los parques, en donde fuera, hacía apuntes en cuadernos que todavía conservo. La escultura a la que te refieres, también está entre los apuntes que hice en 1955. Describe un chelista zurdo porque la madera no me permitió otra forma. Me puse a investigar y efectivamente sí hay chelistas zurdos, no muchos, pero los hay. Lo interesante es que aunque el arco es invisible, la dirección de la mano lleva directamente hacia las cuerdas: el movimiento de la mano indica perfectamente el arco”. Los apuntes que hoy toma Flora Goldberg los hace a través de un teléfono celular. Ahí registra formas que después descubrirá en los tocones. Para Flora, la escultura es un dibujo en 360 grados, un dibujo que el diálogo con la madera materializa en diferentes colores, vetas y texturas. La madera canta, refleja calidez y ternura en sus formas. Le comento que tienen un dejo de serenidad. Flora sonríe: “Hay piezas en las que está reflejada una meditación. Por ejemplo -señala una de ellas-, esta pieza la hice después de tener un cáncer. Te reflejas en lo que te pasa. Para mí es esencial el abrazo. Todas las cosas se unen por alguna forma o concuerdan quién sabe por qué”. Me quedo pensando en que ése es el misterio que se dibuja en las relacionas humanas y también el misterio que expresa en los bosques humanos y en los chelistas de madera. José Gordon. Ciudad de México, 2014 415
Chelista, talla en jacaranda, 1.10m x60x65 cm, 2013
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Flora Goldberg durante la inauguración de Concierto de Chelo en Bosque Humano Vestíbulo de la Sala de Conciertos Nezahualcóyotl Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM-2014
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Piedad, talla en madera de jacaranda, 1.10 m x 70 x 80 cm, 2014
Simbiosis, ceiba, 1.25m x 42x34cm, 1997
Dos + uno, jacaranda, 1.50m x50x50 cm, 2008
La ronda, cedro rojo, 1m x70 x 70 cm, 2009
Venus, ceiba, 80 x 27x27cm 1997
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Piezas de Flora Goldberg Un bosque humano en la Sala Nezahualcóyotl Belleza, amor y erotismo a través de esculturas que seducen con sus formas En la exhibición Concierto de chelo en bosque humano, la artista Flora Goldberg imprime formas humanas en la madera, creando imágenes capaces de desafiar la mirada. Lo que fueron troncos de un bosque real pasan a construir un bosque simbólico y devienen en una resignificación plástica planteada, quizás, para recordarnos la conexión orgánica de lo humano con la naturaleza. Concierto de chelo en bosque humano, ha sido expuesto en otros recintos mexicanos como el Museo de Arte Moderno, del Instituto Mexiquense de Cultura, en el Museo Universitario de Ciencias y Arte, de la UNAM, así como en el Centro Cultural Bicentenario de Texcoco, IMC Las 22 obras son producto del estudio que Flora Goldberg ha realizado en torno a la figura humana. La exposición se acompañó de un concierto para chelo que dio nombre al evento. Naturaleza primigenia Sus esculturas han sido talladas de diferentes árboles, detalle también que evoca la metáfora de lo humano que la escultura desarrolló. Cedros, caobas, jacarandas, nogales, ceibas, sabinos, entre todas las maderas, sacrifican su naturaleza primigenia para adquirir las características, a nivel abstracto, de lo humano. Belleza, amor y erotismo en piezas como Artemisa, Maternidad, Venus... seducen con sus formas. En el trabajo destaca el cuidado y el respeto con el que se propuso combinar las formas de la madera con lo humano. Flora Goldberg, sin forzar los senderos que la misma forma de los troncos le sugerían, talló sus figuras de tal modo que lo humano logra acoplarse al fluir de la naturaleza. Al contemplar un experimento tan lúdico a la par que simbiótico, es inevitable que la imagen nos evoque ese árbol de cuerpos desnudos que aparece en la cinta Anticristo, de Lars von Trier. Pero mientras éste apela a una visión oscura de lo humano y la naturaleza, la escultora plantea una concepción luminosa. Jorge Luis Tercero, Gaceta Universitaria, UNAM, portada, p. 13., 2014
Detalle de la obra Daphnis y Cloe 420
Flora Goldberg Meditaciones y travesía Meditaciones y travesía, está integrada por escenas cotidianas plasmadas en grabados, dibujos, óleos, esculturas en bronce y madera que en conjunto dialogan para construir escenarios donde la figura humana cobra protagonismo y confluyen con los objetos para crear ambientes que condensan estados de ánimo. En Café en París (p. 173), los personajes adoptan una endeble postura corporal que revela su aflicción. Melancolía en contraste con la actitud erguida de los retratos que cuelgan de la pared y parecen mirar a los hombres y mujeres que se dieron cita en el café. En Grand Hotel D´Etrangers (p. 180); en Reflejo en la tina (p. 178), de nueva cuenta el observador es partícipe de una escena íntima, donde el marco de la puerta y la ventana semiabierta sugieren la transgresión a la intimidad del personaje quien voltea a mirarnos con suspicacia. Mientras, en la Rue Racine, un hombre solitario se sumerge en sus propios pensamientos. Todos los personajes -incluido el espectador-, confluimos en el mismo espacio físico: el Grand Hotel D’Etrangers que sugiere el papel tapiz que decora las paredes del lugar. En Mujer cautiva (d2-p.102) y Niña con ramo y guirnalda (p.119), los entornos en los que Flora Goldberg presenta a sus protagonistas hacen patente la naturalidad de las modelos. La cotidianidad de algunas escenas nos aproxima a las tareas que desempeñan los personajes y nos incorporan de manera espontánea a distintos ambientes; en Pescadores (página 222), podemos ser testigos de la faena realizada por los hombres que tiran de una red mientras el sol cae sobre ellos quemando su piel; los acompañan un grupo de aves que se aproximan con la intención de sustraer algún pescado. En El peinado (p. 262), dos mujeres se concentran en el arreglo del cabello de la niña ubicada al centro de la imagen, sin prestar atención a lo que sucede cerca de ellas. La serie de esculturas figurativas realizadas entre 1995 y 2014, forman parte de una producción reciente de Flora Goldberg y constituye la nueva línea de exploración emprendida por la artista, donde manifiesta su interés por trabajar no sólo con distintos materiales, sino que también incursiona en obras tridimensionales que ofrecen múltiples posibilidades de observarlas y experimentar su materialidad. Javier R. Vásquez Juárez Museo Rubén Herrera, Saltillo, Coah., 2017. Detalle de la obra Tatuadas 421
Entrevista a Flora Goldberg
Más de seis décadas desde su inicio en el arte. Flora ha transitado por varios senderos: el dibujo, la pintura, el grabado, y la talla en madera, dedicando mayor tiempo al dibujo, porque para ella el “saber dibujar es fundamental”. Su obra es figurativa, interiorista, en ella resalta el delineado de la figura humana para describir los sentimientos como la nostalgia, armonía, fraternidad, la sensualidad, el amor, belleza, la amistad... El arte es lo que cada quien trae dentro y por eso cuando pinto, hago un grabado o escultura en madera, siento que alguien en mi interior me guía y me dice que hacer y cuando debo parar. Mi obra está ciertamente influenciada por México, su color, y su diversiad étnica y cultural. El que México me haya recibido con generosidad en esos días aciagos, me permitió vivir y desarrollarme en un ambiente más abierto y estimulante. Adrián Figueroa. Crónica 17 Cultura, domingo 10 de julio 2016.
En esta página y en la siguiente detalles de la obra: Simbiosis, madera de ceiba, 1.25m x 42x 34 cm, 1997
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En este caleidoscopio vemos danzar los cuerpos plenos, a los dioses cautivados
por la mano de la
artista que los talla amorosamente, y los deja suspendidos levitando en el instante magnificado que su voluntad
señala
cuando
descendiendo de esas alturas, la artista, gubia y mazo en mano, desbasta troncos y maderos, ensambla pacientemente hasta encontrar las líneas que continúan el código divino del tatuaje que envuelve los volúmenes de cuerpos y figuras.
Jean Phillipe moeller
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Tatuadas, talla en madera de pirul, 2016
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Danza del venado, grafito y lรกpiz de color sobre papel De Ponte, 2018
Bailando en un trigal, grafito, y lรกpiz de color sore papel De Ponte, 1.46x1.65, 2018
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Vuelos, grafito sobre papel De Ponte, 1.46x1.65, 2018
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Introspecciรณn, grafito, 76x56 cm, 2018
Fusiรณn, grafito sobre papel, 1m x 70cm, 2018
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Contorsionista, grafito, 56x76 cm, 2019
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Torso masculino, grafito sobre papel de Ponte, 76x56 cm, 2018 433
Torbellino, grafito sobre papel De Ponte, 90 cm, dĂa, 2018
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El giro, grafito sobre papel de Ponte, 90 cm, diรก, 2019
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Las zapatillas, talla en madera de ceiba, 61x64x25 cm, 2019
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Flora Goldberg con su obra mรกs reciente Las zapatillas, talla en madera de ceiba, 64x65x25 cm, 2019
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Con orquídeas, grafito y lápiz de color sobre papel De Ponte, 90 cm diá. 2018
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Dalia, grafito y lรกpiz de color sore papel De Ponte 90 cm diรก. 2019
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Solidaridad, grafito, 76x56 cm, 2018 440
Silencio, grafito, 76x56 cm, 2018 Reflejo, grafito sobre papel, 76x56 cm, 2019
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Voy por tu cuerpo como por el mundo, tu vientre es una plaza soleada, tus pechos dos iglesias donde oficia la sangre sus misterios paralelos, (...), Vestida del color de mis deseos como mi pensamiento vas desnuda, voy por tus ojos como por el agua, los tígres beben sueño de esos ojos, el colibrí se quema en esas llamas voy por tu frente como por la luna, como la nube por tu pensamiento, voy por tu vientre como por tus sueños, tu falda de maiz ondula y canta, (...) Octavio Paz
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Desnudo con orquĂdeas, grafito sobre papel, 1m x 70cm, 2018 443
Autorretrato, grafito sobre papel, 1m x 70cm, 2017
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Flora Goldberg entró al mundo del arte, como el poeta que descubre la imagen a través de la palabra. Ella ha recorrido este camino y en él, recorre cada mañana, cada noche, recorre senderos no imaginados. Milenios de arte… Grecia sus dioses y sus sagas, Roma… Lo clásico y lo actual… y ante todo, narra instantes de vida sobre la figura, y extiende sobre la piel superficie de sus esculturas, sobre rostros sin facciones, extiende las expresiones del alma. Fragmento del guión para el documental Bosque Humano, Dir. Leonora Martín del Campo, 2012.
Cuando emprendas tu viaje hacia Itaca, ruega que tu camino sea largo y rico en aventuras, en descubrimientos para tu cuerpo, para tu alma... Que sean muchas las mañanas de verano, cuando, con que placer, con que alegría llegues a puertos que descubras por primera vez... siempre ten a Ítaca en tu mente; llegar ahí es tu meta; pero no apresures el viaje, jamás. Konstantinos Petrou Kavafis 1863-1933
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Obra en Portada Obra: Flora Técnica: Mezzotinta Medidas: 50 cm diámetro Año: 1981 Obra en Guardas Obra: Manto dorado (detalle) Técnica: Óleo sobre lino Medidas: 1m x1.16m Año: 1995 Obra en Página legal Obra: Misterio (detalle) Técnica: Grafito sobre papel amate Medidas: 59x40 cm. Año: 1978
Obra frente a Página legal Obra: Misterio (detalle) Técnica: Grafito sobre papel amate Medidas: 59x40 cm. Año: 1978
Obra frente a Portadilla Obra: El ángel del tiempo (detalle) Técnica: Óleo sobre lino Medidas: 1.20mx 1m. Año: 1996
Obra en Portadilla Obra: Mujer cautiva (ícono)
Técnica:
Medidas: Año:
Óleo, hoja de oro y repujado en estaño/caoba 58x45 cm 1988
Obra en Portadilla Flora Goldberg con su obra Las zapatillas Técnica: talla en madera de ceiba Medidas: 61x64x25 cm Año: 2019 Obra frente a Dedicatoria Obra: Maternidad Técnica: Azúcar, aguatinta Medidas: 25x20cm Año: 1976
Obra en Dedicatoria Obra: Novia Técnica: Mezzotinta y punta seca. Medidas: 40x30 cm Año: 1981
Obra frente a Presentación Obra: Simbiosis Sala de exposición MAM-IMC Técnica: Escultura en madera de ceiba Medidas: 1.25m x42x34 cm. Año: 1997 Agradecimientos: Pablo Rudomín Fernando Pérez Diseño: Alejandro Diaz Leonora Martín del Campo Flora Goldberg Edición y corrección de fotografía Alejandro Díaz Pedro Nájera
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Captura y revisión de textos: Elsa Gómez L. Haydée León V. Carmen Esther Martínez Sara Delgado
Flora Goldberg Curriculum vitae (síntesis) 1935 1942 1955-1957 1956-1960
Flora Goldberg nació en París, Francia. Llegó a México durante la II Guerra Mundial, donde radica hasta la fecha. Estudió con el maestro Diego Rivera. Estudió en la escuela de Pintura y Escultura de Bellas Artes La Esmeralda. Maestros: Arturo Estrada, Santos Balmori, Feliciano Peña, Fernando Castro Pacheco, Benito Messeguer, Hector Cruz. Entre varios más. 1962 Inició sus exposiciones colectivas. 1967 Primera exposición individual, Casa de la Paz, Ciudad de México. 1973-1976 Taller de los Aprendices en el Molino de Santo Domingo. 1974 Estudios de grabado con Octavio Bajonero. Curso de grabado con Mauricio Lasansky. 1976-1982 Flora Goldberg instaló su taller de grabado en el Molino de Santo Domingo. 1983 Instaló su estudio en Echegaray, Estado de México. En la década de los sesenta Flora Goldberg inició sus exposiciones individuales en México, desde entonces ha presentado su obra en recintos culturales, educativos, representaciones diplomáticas y galerías de México y de varios países. Las exposiciones colectivas son numerosas, tanto nacionales como internacionales.
Exposiciones individuales (selección) 2017 2014 2014 2013 2012 2012 2011 2008 2004 2003 2003 2003 1999 1999 1999
Meditaciones y Travesía, Museo Rubén Herrera, Saltillo, Coahuila Grafito y Mezzotinta. Dibujo y Grabado. Museo del Centro Cultural Mexiquense Bicentenario CCMB, Texcoco, Estado de México. UNAM, Concierto de chelo en Bosque Humano. 24 esculturas en madera. Vestíbulo de la Sala Nezahualcoyotl, Ciudad de México. Piel de Papel 28 dibujos en mormato mayor. Universidad de Veracruz, USBI Xalapa, Veracruz. Variaciones poéticas. 48 grabados en formato mayor. Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, N.L. Centro Cultural Mexiquense Bicentenario, Bosque Humano 24 esculturas en madera. CCMB, Texcoco, Estado de México. Bosque Humano 24 esculturas en madera. Museo de Arte Moderno del CCM del Instituto Mexiquense de Cultura, Toluca, Estado de México. Madera, Bronce, Grabado, Centro Cultural Universitario. Morelia, Mich. Grabados. Centro de Investigación en Computación del Instituto Politécnico Nacional, Ciudad de México. Esculturas en madera, dibujos de formato mayor. Secretaría de Cultura de Michoacán, Morelia, Mich. Piel de madera Piel de papel. Esculturas en madera y dibujos de gran formato. Museo de Ciencias y Artes UNAM, Ciudad de México. Esculturas en bronce, óleos. Biblioteca del exmonasterio del Desierto de los Leones, Cuajimalpa, México, Ciudad de México. Óleos, dibujos, grabado, esculturas. Galería Juliana Tognon, San Francisco, Ca., USA. Óleos, dibujos, grabados, escultura. Procuraduría de Justicia, Sacramento, Ca. USA. Óleos, dibujos grabados, esculturas. México en los Ángeles, California. Consulado de México en los Ángeles, L.A., Ca. 447
1999 1997 1997 1997 1996 1996 1996 1995 1994 1988 1984 1982 1980 1979 1976 1976 1975 1975 1975 1974 1973 1973 1967 1964 1963
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Amor y añoranza. Íconos, esculturas en madera. Centro Cultural Jaime Torres Bodet del IPN, Ciudad de México. Grabados. Galería Roten Turn, Sommerhausen, Alemania. Óleos, dibujos, grabados. Galería de Arte Moderno Irma Valerio, Zacatecas, Zac. Grabados. Centro Cultural Jaime Torres Bodet, IPN, Ciudad de México. Le Corps Eternel. Óleos, dibujos grabados. Centre Culturel du Mexique, Paris, Fr. Cuerpo eterno. 20 óleos, 20 dibujos, 20 grabados, una escultura en madera. Centro Cultural Jaime Torres Bodet, IPN, Ciudad de Dibujo y grabado. Museo Regional de Guadalupe Zacatecas, Zac., México. Grafito sobre papel. Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce, Morelia, Mich. Grabados, Casa de la Cultura Colimense, Colima, Col. Y la llamó Eva. Óleos y grabados. Galería de Arte Misrachi, Ciudad de México. Grabados. Galería Viva México. Caracas, Venezuela. Grabados. Galería de Arte Contemporáneo. Ciudad de México. Grabados. Galería José Clemente Orozco, INBA. Ciudad de México. Grabados. Galería La Trinchera. Caracas, Venezuela. Grabados. Galería Estudio Fecha, Caracas. Grabados. Galería Summa Artis. Ciudad de México. Grabado. Galería Rehovot. Rehovot, Israel Grabados. Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México. Grabado. Galería del Instituto Francés de América Latina IFAL, Ciudad de México. Grabado. Galería Safari, Jerusalén, Israel. Grabaos. Galería de Bellas Artes, Monterrey, N.L. Grabados. Galería de la Alianza Francesa, Ciudad de México. Acrílicos. Casa de la Paz, OPIC, Ciudad de México. Óleos, Galería Excélsior, Ciudad de México. Primera exposición individual. Galerías Excélsior, óleos y acuarelas con temática de paisajes y vistas de azoteas.
Bibliografía 2017 Vásquez Juárez, Javier R. Flora Goldberg Meditaciones y travesía, Museo Rubén Herrera, Saltillo, Coah. 2016 Figueroa, Adrián, Entrevista a Flora Goldberg (fragmento), Adrián Figueroa. Crónica 17 Cultura, domingo 10 de julio. 2014 Tercero, Jorge Luis, Piezas de Flora Goldberg, Un bosque humano en la Sala Nezahualcóyotl. Gaceta Universitaria, UNAM, portada y p. 13. 2014 Gordon, José, Golems de madera, Gaceta Universitaria UNAM, portada y pp. 47-56. 2013 Moeller, Jean Phillipe, presentación para catálogo de exposición, Piel de papel. Universidad Veracruzana, junio, 2004. Morelia, Michoacán. 2012 Variaciones poéticas, Universidad Autónoma de Nuevo León, Catálogo de exposición. Monterrey, N.L. 2012 Ancer Rodríguez, Jesús. Presentación de Catálogo para la exposición Variaciones Poéticas, Monterrey, N.L. Dr. Jesús Ancer Rodríguez, Rector. Universidad Autónoma de Nuevo León, Dirección General de Bibliotecas, Diciembre 2012. 2012 Bajonero, Octavio, La gráfica de Flora Goldberg, Revista de poesía La Otra, pp. 111-130. México. 2011 Del Río, Francisco, Agenda de Arte del Directorio de las Artes Plásticas, México. 2010 Del Río, Francisco, Agenda de Arte del Directorio delas Artes Plásticas, México. 2009 Del Río, Francisco, Agenda de Arte del Directorio de las Artes plásticas, México. 2009 Ilustración de la revista Avance y perspectiva, Centro de investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, volumen 2, nueva época, número 3, julio-septiembre de 2009. 2008 Del Río, Francisco Anuario MIA, Directorio de las Artes Plásticas, California, USA. 2004 Zavala, Roberto, Agenda Flora Goldberg, Ediciones DAP, México. 2003 Martín del Campo, Leonora, Diccionario Enciclopédico del DAP, pp. 93, 150,151, México. 2003 Lagarde, Marcela, Portada del libro El Cautiverio de las Mujeres, UNAM, México. 2002 Revista México Sobre Muros pp. 33-36, México. 2001 Agenda 2001 Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo, 1999 Amor y añoranza, Catálogo de exposición, IPN. Catálogo exposición, México. 1999 Flora Goldberg La Melancolía en el Arte Revista Academia IPN pp. 21-35, México. 1999 Portada Revista Universidad y Utopía, Ciudad de México. 1998 Invierno de Arte en México, Proarte, S.C., México. 1997 Flora Goldberg Colección La Plástica en el IPN, México. 1997 Revista Archipiélago pp. 70-71. 1996 El Sol de Zacatecas, Sección B, página 2, domingo 7 de abril de 1996. Zacatecas. 1996 Botello, Blanca Estela, Flora Goldberg Pintora de la vida, Estado/Reforma, 1996. 1996 Guerra, Diódoro. Presentación “Flora Goldberg” Colección la Plástica en el IPN. 1995 Serrano Ayala, Yolanda, La Voz de Michoacán, México. 1995 Cuerpo eterno, Catálogo de exposición, IPN, México. 1995 Diaz Fernando, Diario Reforma, México. 1994 Una Noche de Arte Directorio de las Artes Plásticas, Instituto Politécnico Nacional, Ciudad de México. 1994 Lagarde Marcela, Portada “Los Cautiverios de las Mujeres”, UNAM. 1993 Martín del Campo, Leonora, Directorio de las Artes Plásticas pp. 155-156, México. 1992 Variaciones Poéticas, Museo Nacional de la Estampa, Ciudad de México. 1992 Colección de artistas Latinoamericanos, Belgrado, Rumanía. 1991 Sección Bienal de la Estampa, Salón Nacional de Artes Plásticas, INBA. 1990 Omnia Revista de la Coordinación de Estudios de Postgrado UNAM pp. 2, 6-8, 10, 12, 15-18, 20-22, 24-25, 76-77, 88, 91, 96. 1990 Freyeisen Renate, Diario Cultur, marzo, Wurzburg, Alemania. 1990 Portada del libro Cautiverio de las mujeres, Marcela Lagarde, UNAM. 1988 Berta Taracena, Lenguajes Alternativos. Novedades, Sección Arte, 18 de octubre, 1988, Ciudad de México. 1987 Gráfica y Neográfica en México. Raquel Tibol, Editorial SEP. 1986 Rostros de Mujer, Porvenir Internacional, año 29, Núm. 266 pp. 28-29. 1985 Retrospectiva de Arte Judeo Mexicano. 1982 El Grabado mexicano en el siglo XX 1922-1981 Hugo Coventes pp. 144-145. 1982 Taracena, Berta, Mundos Alternativos, Revista Internacional y Diplomática. 1982 Tibol, Raquel, Los grabados bellos de Flora Goldberg, Revista Proceso p. 49. 1983 Gráfica Contemporánea, 1972-1981 5x100 Palacio de Iturbide. 1981 V Bienal de Grabado Latinoamericano p. 64. 1981 III Bienal de Gráfica INBA, p. 36. 1981 Artistas Plásticos México 75, Ediciones Culturales GDA. 1980 Tres años del Salón Nacional de Artes Plásticas, INBA, pp. 18-19. 1980 II Bienal Iberoamericana de Arte, Catálogo, Museo Carrillo Gil-INBA p. 235. 449
Documentales y entrevistas 2014 2014 2014 2012 2003 2002 1999 1997 1977
Canal 22 Televisión Edicatova, Noticiero Cultural. Canal 104 de televisión, entrevista. Concierto de Chelo en Bosque Humano. Dirección y Guiones Leonora Martín del Campo. 7:18. Bosque Humano. Documental, Dirección y guiones Leonora Martín del Campo Medina, 28:00. Instituto Mexicano de la Radio, Radio IMER, XEQK, Imagen y Poesía en las Artes Plásticas. Dirección, Producción y Guiones. Leonora Martín del Campo, México. 28:00. Flora Goldberg y su Poética. Dirección y guiones Leonora Martín del Campo, 28:00. Canal 11 Fórmula Politécnica, Ernesto Nieto Ochoa. Canal 22. Grabadores Contemporáneos IMSS, Ciudad de México. Canal 11 del IPN, Formas y Colores, Raquel Tibol, México. Libros publicados
2013 2013 2012 2012 2012 2011 2010 2010 2009 2009 2009 2009 2009 2009 2008 2008 2008 2004 2004 2004 2004
Bosque Humano. Esculturas en madera. Flora Goldberg. Human Forest. Esculturas en madera. Flora Goldberg. Journey through the Mesozoic era. Diccionario ilustrado con el tema de dinosaurios. Wedding ceremonies in different cultures, around the world. Fotografía. Caleidoscopio Orquideas. Fotografía. Expedición a través de la era Mesozoica. Diccionario ilustrado con el tema de dinosaurios. Pirámide del Sol, México, Casa de las Siete Muñecas Yucatán. Fotografía. The dinosaur wrath, en coautoría con Sebastián Rudomín a la edad de 7 años. Grafito. Dibujos. Flora Goldberg. Esculturas en bronce, Flora Goldberg. Iconos. Flora Goldberg. I have a dream, Sofía Rudomin Wade. Cats and their pets. Flora Goldberg. Quema de Judas, Jerez Zacatecas. Fotografía. Sebastian the boy who loves elephants. Cuento infantil. Cuerpo Eterno, óleos de Flora Goldberg. Sebastián, el niño que amaba a los elefantes. Cuento Infantil. Tepoztlán de Fiesta. Flora Goldberg. Pirámide en Tulúm Caribe Mexicano. Fotografía. Santuario Mariposa Monarca. Fotografía. Variaciones Poéticas, Oleo, Grabado, Escultura, Dibujo, Iconos. Fotografía. Calendarios y agendas
2019 2018 2017 2016 2015 2014 2012 2012 2011 2011 2010 2009 2009 2009 2004 450
Flora Goldberg, Dibujo 2018-2019 Flora Goldberg, Escultura en madera Flora Goldberg, Escultura en bronce Calendario 2016 Óleos, Flora Goldberg Grafitos Flora Goldberg Grabados Flora Goldberg. Bosque Humano escultura en madera, Flora Goldberg Caleidoscopio de Orquídeas Esculturas en bronce, Flora Goldberg Esculturas, Flora Goldberg Cuerpo Eterno, grafito Cuando las orquídeas eran Flores Dibujos. Grafito Mis Compañeritas Flora Goldberg. Agenda. Directorio de Artes Plásticas
Exposiciones colectivas (selección) 2018 2016 2013 2007 2006 2006 2005 2001 2000 1998 1997 1996
1996
1995 1995 1995 1995 1994 1994 1994 1992 1992 1992 1991 1989 1988 1988 1982 1981 1981 1980 1980 1980 1979 1979 1979 1977 1976 1975 1974 1967 1963 1962 1959
Amistad México Israel, Embajada de Israel en México, México, 2018. Manos Creativas, Oficinas Centrales del Instituto Mexicano del Seguro Social. Ciudad de México. Taller Luz de Luna, Universidad de Chapingo, Edo. de México. Palacio Legilastivo, Presencia de la Mujer. Consulado General de México en Los Ángeles, Ca. USA. Lakeshore Country Club Valencia, CA. USA. Galería El Ágora. Club de Periodistas, México, D.F. Galería 103 . IMSS, México, D.F. Club de Periodistas Homenaje a Frida Khalo, México, D.F. Galería Torre del Reloj, Encuentro de Ilusiones, México, D.F. Gráfica Contemporánea, Presencia de México en Finlandia Museo de Kerava Museo de Joenbuy Museo de Ravanieni Gráfica Contemporánea, Presencia de México en Noruega Galería Norske Grafikere Galería Billed Galería Torre del Reloj, México, D.F. Gráfica Contemporánea, Presencia de México, Centro Cultural Belén. Portugal. Gráfica Contemporánea, Presencia de México, San José de Costa Ruca. VI Bienal Diego Rivera, Pinacoteca de Nuevo León, México y su Imagen Exposición DIF, Torreón, Coah. VI Bienal Diego Rivera, Mención Honorífica, Museo del Pueblo, Guanajuato, Gto. Encuentro Latinoamericano, Galería Hotel West Inn, Galería Plaza, México, D.F. Una noche de arte, IPN-Directorio de las Artes Plásticas II Bienal Internacional de la Ilustración, “The Golden Pen” Belgrado. Valores del Arte Judeo Mexicano, Galería CDI, México, D.F. Galería Summa Artis , Exposición de Primavera, México, D.F. IX Bienal de Grabado, San Juan, Puerto Rico. Galería Mak, Homenaje a Frida Kahlo, México, D.F. Galería Mak, La mujer en la plástica mexicana, México, D.F. Palacio de Bellas Artes, INBA, Bienal Internacional de Arte, México, D.F. Palacio de Iturbide, 5x100 Gráfica Contemporánea, México, D.F. INBA, III Bienal de Gráfica, Mención Honorífica, México, D.F. V Bienal Grabado, San Juan Puerto Rico. Museo Carrillo Gil II Bienal Domecq, México, D.F. IV Bienal de Arte. Metropolitan Museum, Miami Florida 10 grabadores mexicanos, Departamento del Distrito Federal. INBA Festival de la Fauna, México, D.F. Trienal de Grabado, Buenos Aires, Argentina. INBA II Bienal de Grabado, Galería Auditorio Nacional, México, D.F. Museo Carrillo Gil, México, D.F. Bienal Americana de Artes Gráficas Cali, Colombia. Bienal Americana de Artes Gráficas Cali, Colombia. Presencia Gráfica, Molino de Santo Domingo, México, D.F. Exposición Colectiva en Rockford Illinois, USA. Nuevos Valores Salón de la Plástica Mexicana. México, D.F. Exposición Colectiva en La Esmeralda, México, D.F. Exposición de la obra de los alumnos de la Escuela de Pintura y Escultura INBA. México, D.F. 451
Premios y reconocimientos 2014 El Instituto Mexiquense de Cultura a través del MAM de Toluca, en coordinación con el Centro Cultural Mexiquense otorgan reconocimiento durante la Noche de Museos, 10 octubre 2014. 2012 Universidad Autonoma de Nuevo León otorga reconocimiento. 2008 Arte-Confirma otorga reconocimiento del Directorio de las Artes Plásticas y del Centro de Cultura de Santa Clarita, Ca. 2004 Centro de Investigación y Computación del IPN, septiembre. 2003 Reconocimiento otorgado por el Museo de Sitio Exmonasterio del Desierto de los Leones y el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. 1998 Reconocimiento otorgado por la Pinacoteca Virreinal INBA y el Directorio de las Artes Plásticas. 1994 INBA VI Bienal Diego Rivera. Obra: No se dejaron convencer, dibujo. 1979 INBA II Bienal de Grabado. Obra: Guajolote, grabado. 1975 Concurso: Enaltecer al niño. III Lugar. Obra: Una canción, grabado. 1970 Concurso: IEPES. I Lugar en categoría óleo. Obra en Museos Museo del Centro Cultural Mexiquense Bicentenario, Instituto Mexiquense de Cultura IMC, Texcoco, Edo. Méx. Museo Nacional de la Estampa, INBA. Ciudad de México. Museo del convento de Yuriria, Michoacán. Instituto Politécnico Nacional. Ciudad de México. Instituto de Cultura Portorriqueña, San Juan, Puerto Rico. Colección del Colegio Nacional, Ciudad de México. Galería de Arte Contemporáneo, Ciudad de México. La obra de Flora Goldberg, también forma parte de colecciones en instituciones educativas, así como de colecciones privadas en México y en el extranjero.
452
Artículo
Autor
Página
1. El Jardín de Flora. 2. La obra artística de Flora Un mensaje de amor y belleza. 3. Historia, Testimonio y Biografía. 4. Éxodo, dibujo, 1993. Momento histórico 5. Testimonio. 6. Biografía. 7. Los caminos del arte. 8. Fragmento del poema Piedra de Sol 9. Desplegado d1. Desnudo 10. Fragmento del poema Piedra de Sol 11. La de Flora Goldberg, 1963. 12. Exposición de óleos, 1964. 13. Comentario a la obra de Flora Goldberg. 14. Flora Goldberg 24 óleos, 1967. 15. El bosque sumergido, 1963. 16. Elogios a la obra de Flora Goldberg, 1975. 17. Flora Goldberg, Realidad e imaginación en su arte actual, 1975. 18. En busca del sentimiento humano a través del color y la línea, 1975. 19. Taller de Grabado Los Aprendices Molino de Santo Domingo. Recuerdos y aprendizaje. 20. Los grabados de Flora Goldberg, 1974. 21. Desplegado d2. Grabado. 22. Árbol humano, 1974. 23. Flora Goldberg: La libertad es el ideal de la expresión creativa. 24. Fuera de lo contingente, 1976. 25. El grabado estampas de mundos mágicos, 1974. 26. Arte y público 27. Matices de mujer mexicana Sutileza del signo, 1975. 28. Flora Goldberg y la fascinante alquimia del grabado, 1978. 29. Flora Goldberg y la armonía en su grabado, 1978. 30. En el acento emocional de Flora Goldberg, 1979. 31. Flora Goldberg. Grabados de fuerza interior en atmósferas misteriosas y secretas, 1984. 32. Fragmento del poema Piedra de Sol 33. Los grabados expresivos y amorosos de Flora Goldberg, 1977.
Juan Villoro
9-10
Pablo Rudomín
Octavio Paz Margarita Nelken Margarita Nelken Margarita Nelken José García Luchichi Margarita Nelken Octavio Vázquez Ignacio Flores-Antúnez
11-12. 13 14-15 16-20. 21-44. 45 50 51,52,53,54. 55 58 58 58 58 62 63 64
Flora Goldberg
78
Ruth Coben Flora Goldberg Octavio Paz
93 Flora Goldberg Marco Antonio Gutiérrez Berta Taracena Flora Goldberg
94-97. 98 99,100,101,102. 106 108
Raquel Tibol Octavio Bajonero Gil
111 112
Raquel Tibol Berta Taracena
115 117
Antonio Rodríguez
121
Ignacio Flores-Antúnez
122
Raquel Tibol
123
Laura Antillano
129
Octavio Paz
129, 129.
Raquel Tibol
130
Artículo
Autor
Página
34. Muestra Internacional de Grabado en Venezuela Caracas, 1979. Grabados de Flora Goldberg, 1979. 35. Los grabados de Flora Goldberg Galería La Trinchera, 1979. 36. La obra de Flora Goldberg en la Gráfica Mexicana, 1992. 37. La grabadora Flora Goldberg, 1992. 38. El trabajo de la maestra Flora Goldberg en el Museo Guadalupe, 1996. 39. Flora Goldberg pintora de vida, 1996. 40. La Naturaleza del arte, 1996. 41. El Taller de Grabado de los Aprendices. 42. Mundos alternativos,1982. 43. Los grabados bellos de Flora Goldberg, 1982. 44. Desplegado d3. Poesía d3-169. Grabado 45. París. 46. Cambio de estilo no por modas. 47. Desplegado d4. Reflejos. 48. Reflejos. 49. Lenguajes alternativos, 1988. 50. ... Y la llamó Eva. Pinturas de Flora Goldberg, 1988. 51. Flora Goldberg: El sutil arte de interpretar y plasmar los reflejos. 52. Fragmento del poema Piedra de Sol 53. El objetivo del pintor es embellecer el mundo, 1988. 54. Fragmento del poema Piedra de Sol 55. Escultura, Dibujo, Pintura, Grabado. 56. ¿Porqué no hacer escultura? 57. Fragmento del poema Piedra de Sol 58. Configuraciones Flora Goldberg pinta un cuadro, 1995. 59. Maternidades. 60. La maternidad es una grandeza llena de luz: Flora Goldberg, 1995. 61. La artista parisien Flora Goldberg expone en Morelia. 95 62. Presentación del libro Flora Goldberg, IPN, 1996. 63. El mundo mágico de Flora Goldberg, 1996. 64. Cuerpo eterno, 1996. 65. Fragmento del poema Piedra de Sol 66. Pintura Mexicana. 67. Presentación del libro Flora Goldberg. Colección: La plástica en el IPN. 68. Fragmento del poema Piedra de Sol 69. Cuerpo Eterno. 70. Desplegado d5. Poesía d5-287. Pintura
Jorge Godoy
144
Venezuela
145
Beatriz Vidal
152 152
71. Los cuatro rincones del tiempo. en la obra de Flora Goldberg, 1997.
Berta Taracena
72. Fragmento del poema Piedra de Sol.
Octavio Paz
Jaime Mejía 153-154. El Sol de Zacatecas Blanca Estela Botello Héctor Zaraspe Flora Goldberg Berta Taracena Raquel Tibol Octavio Paz Flora Goldberg Berta Taracena Blanca Cecilia Puebla Lucía Vázquez Corona Octavio Paz Lucía Vázquez Corona Octavio Paz Flora Goldberg Octavio Paz Hugo Hiriat Fernando Díaz Yolanda Serrano Ayala Yanna Hadatty Diana Pichardo Flora Goldberg Octavio Paz Diódoro Guerra Octavio Paz Octavio Paz
155 155 159 161 166 167,168,169,170. 172 174 187,188,189,190. 191 196,197,199. 201 203 210 212 214 215 218, 221. 239 240, 241, 242, 243. 244 246 247 256 256 258 260 263 264 281 286 d5-287, 288, 289, 290. 291, 295, 296, 297, 301, 309. 317, 319, 326. 442
Artículo
Autor
Página
73. Presentación del libro Flora Goldberg.
José Netzahualcóyotl Ávalos Rosas
329, 335, 336.
74. Arte por Siempre. Pintura, grabado, óleo... 75. Fragmento del guión para el documental Flora Goldberg y su poética. 76. No he parado; el trabajo es para mí como una droga. Entrevista, 2002. 77. Flora Goldberg: Madera, Bronce, Forma, Color, 1999. 78. Entrevista a Flora Goldberg, 2002. 79. Flora Goldberg un espejo de melancolía en el arte, 2004.
Leonora Martín del Campo M.
340 341
Entrevista con la maestra Flora Goldberg, Yazmín Aburto Z. Angelina Muñiz-Huberman
345, 348. 349,350,351.
Hortensia Sanz Polo Luz García Martínez
357 358, 359, 364, 365, 366,367.
80. Fragmento de guión para el documental Bosque Humano. 81. Desplegado d6. Escultura
Leonora Martín del Campo M
369
82. Piel de madera, piel de papel. Así es Flora Goldberg, 2004. 83. Piel de madera, piel de papel, una aproximación al universo personal de Flora Goldberg, 2004. 84. Fragmento del poema Piedra de Sol. 85. Flora Goldberg. Remembranzas, 2000. 86. Presentación de la exposición de escultura en madera Bosque Humano de Flora Goldberg, 2012 87. De la forma al movimiento: La sensualidad orgánica en Bosque Humano de Flora Goldberg, 2012. 88. Bosque Humano de Flora Goldberg, 2012. 89. Un Bosque Humano florece en Toluca, 2012. 90. Maestría en la técnica, impacto visual que deslumbra, 2012. 91. Variaciones poéticas Flora Goldberg, 2014. 92. Golems de madera, 2014. 93. Piezas de Flora Goldberg Un bosque humano en la Sala Nezahualcóyotl, 2014. 94. Flora Goldberg Meditaciones y travesía, 2017. 95. Entrevista a Flora Goldberg, 2016 96. Fragmento del poema Piedra de Sol. 97. Fragmento del guión para el documental Bosque Humano. 98. Poesía
Jean Phillipe Moeller
373
Museo Universitario de Ciencias y Arte MUCA Octavio Paz Flora Goldberg
373 373 377 381
Ruy Pérez Tamayo
381
Isabel Estambul
395
Milenio, MAM-IMC Lilián Anaya Octavio Bajonero
396 396 397, 406.
Jesús Ancer Rodríguez José Gordon
407 414, 415.
Jorge Luis Tercero Javier R. Vásquez Juárez Adrián Figueroa Octavio Paz Leonora Martín del Campo M.
420 421 422 442 445
Konstantinos Petrou Kavafis Traducción del griego al español: Lamprini Kolioussi Yorgos Kostmanidis
445
d6-369, 370, 371, 372.
El libro:
Flora Goldberg
Se terminó de diseñar el 26 de mayo del año 2019. El diseño total se realizó en medios electrónicos. Se utilizaron los tipos de letra: Arial Narrow: regular, cursiva y negrita; Bank Gothic: medium y light (10, 12, 14, 26 y 48) y Corsiva Hebrew (10, 11, 12, 13).