Tesoros vivos
Mosquera
VII CONCURSO DE ESCRITURA 2018
OPERADO POR
ALCALDÍA MUNICIPAL DE MOSQUERA EN CONVENIO CON LA CAJA COLOMBIANA DE SUBSIDIO FAMILIAR COLSUBSIDIO MOSQUERA: TESOROS VIVOS MOSQUERA 2018 PUBLICACIÓN DE GANADORES DEL VII CONCURSO DE ESCRITURA, AÑO 2018 Biblioteca Pública San Juan Bosco Mosquera, Colombia Autores: María Carolina Paipilla Rivera, Joseph Joel Páez León, Julián Stiven Jiménez López, Diego Andrés Muñoz, Leidy Milena Galindo Suárez, José Bernardo Sarmiento Cardona, Rosa Elvira Rincón, William Moncada, Gabriela Rico, Laura Andrea Cuéllar, María Alejandra Anzola y Nicoll Dayana Mendieta Ilustraciones: Nicolle Valentina Cuéllar Betancourt Diseño, diagramación e impresión: Xpress Estudio Gráfico Digital S.A.S. - Xpress Kimpres ISBN: 978-958-8654-96-6 Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio, sin permiso expreso del autor. Abril de 2019
Índice Palabras del Alcalde . ................................................................................................................................................. 5 Palabras de la Biblioteca........................................................................................................................................... 6 El concurso...................................................................................................................................................................... 7
Libro álbum Volando en un mundo de color........................................................................................................................... 14 El artesano................................................................................................................................................................... 21
Narrativa Juvenil Hoy................................................................................................................................................................................... 28 Cultura en un hombre anónimo......................................................................................................................... 36
Narrativa Adulto Teatro, pasión y vida................................................................................................................................................ 44 Tú, María....................................................................................................................................................................... 48
Narrativa Adulto Mayor El renacer de un sueño........................................................................................................................................... 56 Personajes de Mosquera....................................................................................................................................... 62
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Ciber literatura Gabriela Rico............................................................................................................................................................... 70 Laura Andrea Cuéllar – María Alejandra Anzola – Nicoll Dayana Mendieta...............................70
Tips de escritura. .................................................................................................................... 71
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Saberes, historias y conocimientos co a cada niña y niño, a cada joven y a cada adulto, su participación en este concurso, pues su esfuerzo por recordar a quienes le han aportado progreso al municipio hoy es materializado —para disfrute de las futuras generaciones— en diversos escritos.
“Mosquera, tarea de todos”, ha sido la apuesta por forjar una ciudadanía comprometida con los saberes, historias y conocimientos de las personas que reconocemos como ‘tesoros vivos’, quienes aún habitan en estas tierras. En el ámbito del VII Concurso de Literatura del municipio se evidenciaron con gran talante los escritos de varias generaciones determinadas a dialogar con este maravilloso patrimonio cultural inmaterial y a escribir acerca de los legados que antaño hicieron historia hasta lograr transformar una parte de Mosquera.
Agradezco a las secretarías de Cultura y Educación, al equipo de trabajo de la Biblioteca Municipal San Juan Bosco y cada facilitador del concurso literario que nos convoca, porque con su constancia hicieron posible este encuentro entre generaciones y documentaron sus valiosos testimonios.
Es para esta alcaldía motivo de alegría el reconocimiento a los hacedores de los momentos memorables en cada época mosqueruna; por tanto, agradez-
Emilio Casallas Alcalde de Mosquera
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Historias: tejido primordial de nuestra identidad Para la Biblioteca Pública Municipal San Juan Bosco
En esta versión participaron 1906 escritos en las
el Concurso Municipal de Escritura de Mosquera ha
cinco categorías: Libro Álbum, Narrativa Juvenil, Na-
sido y es una oportunidad para que todos los mos-
rrativa Adultos, Narrativa Adultos Mayores y Ciber-
querunos celebremos la escritura y, sobre todo, las
literatura; y con el propósito de generar una mayor
historias que son el tejido primordial de nuestra iden-
participación se ofrecieron talleres en la Biblioteca,
tidad y que constituyen nuestro más preciado tesoro:
las veredas e instituciones educativas, que motiva-
la diversidad. Creemos que la escritura es un ejerci-
ran y resolvieran las dudas de los concursantes en su
cio incluyente que, desde el arte y la cultura, apoya
proceso creativo.
la construcción de una mejor ciudadanía y promueve
Estamos convencidos de que, a través de este con-
el mejoramiento continuo de ese espacio vital. Este
curso y el trabajo que realizamos durante todo el año
proyecto, liderado en asociación con Colsubsidio, se
con nuestra agenda de talleres y eventos culturales,
ha convertido año tras año en un evento con vida
hemos posicionado las prácticas de lectura, escritura
propia y cita obligada del calendario cultural de nues-
y oralidad para que las historias de Mosquera sigan
tro municipio.
circulando y tengan más lectores, así como para que
En el año 2018 nuestro tema central fue “Tesoros
la expresión vital de los mosquerunos —su cultura—
vivos de Mosquera”, el cual tuvo el objetivo de hacer
sea reconocida por nuevos lectores.
relevantes —y homenajear— a aquellos personajes
Esta publicación, que el lector tiene ahora en sus ma-
que componen el paisaje vivo de Mosquera: todas
nos, es una invitación abierta para animar a todos los
aquellas personas que, por su grado de reconoci-
ciudadanos de Mosquera a que formen parte de este
miento, por su influencia o por su relación estrecha
viaje literario en el que las palabras son el puente que
con las historias del municipio, se constituyen en
nos comunica y nos hace, a la vez, más mosquerunos
centros de la vida cultural y patrimonial de él.
y más universales.
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Es tiempo de escribir… todas las personas que empuñan un bolígraË “No fo o se inclinan sobre el teclado quieren desple-
El Concurso de Escritura, en sus cuatro versiones más recientes, ha fomentado la creación de aproximadamente 7.581 escritos.
gar un universo de ficción, pero todos pretenden ejercer idéntica maravilla: la transmisión del pensamiento” (Verónica Barreiro, “La importancia de la escritura en nuestros días”, Para el Aula – IDEA, núm. 22, 2017), recuperado de https://www. usfq.edu.ec/publicaciones/para_el_aula/Documents/para_el_aula_22/pea_022_0015.pdf
Ë
crearon 1.721 escritos 2015 Se Tema: “Mosquera: todo para ver y escribir”. con 1.328 escritos 2016 Contó Tema: “Ciudad de mitos y leyendas”. reunir 2.626 escritos 2017 Logró Tema: “Diversos somos todos”.
“Antes de haber escrito una línea, yo sabía, de un modo misterioso y, por eso mismo, indudable, que mi destino era literario. Lo que yo no supe al principio es que, además del destino de lector —que no me parece menos importante que el otro— tendría también el destino de escritor” (Borges, tomado de “Reflexiones y consejos de Borges sobre la escritura”), recuperado de https://www.otraparte.org/actividades/literatura/relata-occidente-2015.html)
Paticipantes “Tesoros vivos 2018” reunió de todo el municipio
1.906 escritos Fueron recibidas
1.906 historias
Mosquera ha desarrollado durante siete años Ë consecutivos el Concurso de Escritura, buscando
Participaron
14 instituciones
generar espacios de integración y participación entre la población infantil, juvenil y los docentes del municipio. Por ello ha desarrollado una serie de estrategias con el objetivo de fomentar en los estudiantes y habitantes en general el desarrollo de prácticas de escritura creativa.
(colegios, jardines infantiles y entidades públicas).
Uno de los personajes “Tesoro vivo”
Doña Rosa Barajas inspiró a los mosquerunos a escribir historias.
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Tesoros vivos Que inspiran a escribir... El concurso 30 Mayo
El concurso se desarroll贸 entre el
30 de mayo y el 17 de agosto La premiaci贸n se realiz贸 el
28 de septiembre La valoraci贸n de las obras fue realizada por
5 jurados
29 talleres preparatorios participaron 802 personas
En los
8
¡Acerca de las categorías! Todos los textos escritos se presentaron en lengua española y fueron escritos por personas domiciliadas en Mosquera.
Para la categoría Libro álbum
Para la categoría narrativa adulto mayor
se presentaron
se presentaron
777 escritos
2 escritos
Para la categoría narrativa juvenil
Para la categoría Ciberliteratura se presentaron
se presentaron
8 escritos
1.106 escritos
Para las categorías Institución Educativa con más
908 escritos
Para la categoría narrativa adulto se presentaron
participación se presentaron
13 escritos
de la Institución Educativa Roberto Velandia Convirtiéndola en creadora de la mayor cantidad de textos durante el 2018
Los ganadores de cada una de las categorías se escogieron mediante una rigurosa labor de selección conforme a la calidad de los textos elaborados por cada uno de los participantes. Cabe anotar que este año se recibieron 1.906 escritos y de ellos se reconoció primer y segundo lugar en las siguientes categorías:
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LIBRO ÁLBUM Primer Lugar
Título de la obra: Autora:
Volando en un mundo de color María Carolina Paipilla Rivera
Segundo Lugar
Título de la obra: Autor:
El artesano Joseph Joel Páez León
NARRATIVA JUVENIL
Primer Lugar
Título de la obra: Autora:
Hoy Julián Stiven Jiménez López
Segundo Lugar
Título de la obra: Cultura en un hombre anónimo Autor: Diego Andrés Muñoz
NARRATIVA MAYORES Primer Lugar
Título de la obra: Autora:
Teatro, pasión y vida Leidy Milena Galindo Suárez
Segundo Lugar
Título de la obra: Autor:
Tú, María José Bernardo Sarmiento Cardona
NARRATIVA ADULTO MAYOR
Primer Lugar
Título de la obra: Autora:
El renacer de un sueño Rosa Elvira Rincón
Segundo Lugar
Título de la obra: Autor:
Personajes de Mosquera William Moncada
CIBERLITERATURA
Primer Lugar Segundo Lugar Título de la obra: Juana Rosa Hende Título de la obra: Municipio de Mosquera 2018 Autora: Gabriela Rico Autores: Laura Andrea Cuéllar María Alejandra Anzola Nicoll Dayana Mendieta
INSTITUCIÓN EDUCATIVA
Primer lugar
Institución Educativa: Roberto Velandia Presentación: 908 obras de todas la categorías
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Es grato saber que la temática “Tesoros vivos” llevó a que nuestros ganadores plasmaran en unas cuantas líneas la resignificación del patrimonio cultural mosqueruno, a través de historias envolventes que nos invitan a adentrarnos en el mundo de la escritura y nos desafían a seguir escribiendo maravillosas historias.
De nuestros jurados
Este año contamos con la participación de nueve jurados, quienes valoraron los 1.906 escritos presentados. El jurado calificador estuvo integrado por tres (3) personas designadas de la siguiente manera:
Ë Ë Ë
Un jurado externo. Un jurado por el municipio. Un jurado por Colsubsidio.
Henry Delgado Guana Literato; dirige la Biblioteca y es consultor en Lectura y Escritura en el Colegio Colombo Hebreo (Bogotá). Diana Angélica Yucumá Bibliotecóloga; Coordinadora Jefe Red Bibliotecas de Colsubsidio. Jonathan Herrera Licenciado en Humanidades y Lengua Castellana; docente en la Escuela de Literatura de Mosquera. Dos escritoras invitadas a nuestras cenas narraron sus historias de vida y cómo la escritura se ha convertido para ellas en un estilo de vida. Los ganadores tuvieron un espacio íntimo con estas escritoras en una cena reservada en el Club de Colsubsidio. Centro empresarial y recreativo El Cubo. María del Sol Peralta Pedagoga preescolar con especialidad en temas relacionados con la música y literatura para niños. Cada vez que inventa un proyecto, realiza un taller, dirige un montaje, escribe un libro o graba un disco, piensa, piensa y piensa en cómo hará para que los niños, junto con los adultos, disfruten de sus trabajos en familia. Pilar Quintana Caleña, estudió Comunicación Social en la Universidad Javeriana de Bogotá. Se destacó como libretista de televisión y redactora de textos para publicidad. Viajó tres años por el mundo y a su regreso se radicó en el Pacífico colombiano. En 2007 fue elegida entre los 39 escritores menores de 39 años más destacados de América Latina por “Hay Festival”.
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Categoría
Libro
Álbum
Volando en un
Mundo de color
Autora: MarĂa Carolina Paipilla Rivera
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18
19
20
El artesano Autor: Joseph Joel Pรกez Leรณn
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25
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CategorĂa
Narrativa
Juvenil
Hoy Autor: Julián Stiven Jiménez López
28
U
na campana de veto colgaba en la puerta del patio de la casa, se veía como sencillo azulejo reso-
su ausencia no me había trascendido aún, y opté en-
nando con la simple y silenciosa brisa que atravesaba
razón lógica que contradijera la sensación de dispa-
la casa de arriba abajo; un frío un poco tibio resaltaba
ratado vacío, volteé a mi izquierda, tomé la baranda
la falta de ropa de mi cuerpo y encontré en un cuadro
de la escalera y con dificultad subí por las escaleras
de la sala sobre el viejo sofá un abrigo psicológico, una
que se veían de bajada —estaban en forma de cara-
imagen, un dibujo, una pintura, aquella representación
col— y sin intención alguna consiguieron marearme
en la que hay un juego de colores, brochazos y al final
en la estabilidad de sus pasos anchos y frágiles; al
sentimientos que son reflejados a veces de manera
llegar al segundo piso me fijé en el cuarto de la de-
sistemática, una anciana tejiendo con sus manos arru-
recha y sin tiempo para dudas lentamente entré en
gadas y resquebrajadas una bufanda que aparentaba
él: había un desorden agradable y entré con extraña
un trabajo tedioso y paciente, una cara estirada, arru-
confianza, pues de inmediato me sentí en comodidad
gada y conservada que impregnó en mí una lúgubre
por como estaban ubicadas las cosas allí... empecé
sensación de paz y desconcierto por la impresión de
meticulosamente a buscar debajo de la estantería,
no haberme fijado nunca antes en aquel decorativo
encima del cajón de los zapatos...
fijo en mi sala desde que tengo memoria.
Y entre las cortinas, revolqué una a una la delicadez
Entonces vi la necesidad de buscar dentro de mis
de la numerosa cantidad de pastas y chécheres que
memorias aquel recuerdo olvidado de mis familiares
parecían no tener ninguna utilidad. Encontré debajo
muertos, aquellos que pasaron por este mundo y de-
de un vasto televisor puesto en la parte más alta ha-
jaron en mí no más que una sensación de tristeza por
bida y por haber un álbum de fotografías —“¡eureka!”,
su corta y grata compañía, que dejaron para mi fami-
grité, porque fue lo único que se me ocurrió en la aho-
lia la poca herencia con la cual sobrevivimos y con
ra inmensa sopa de curiosidad y dudas—, tomé aquel
la que no hemos hecho más que despilfarrar en lo
álbum con dificultad... estaba resbaloso y era incómo-
meramente necesario. Fueron inútiles mis esfuer-
do de sostener, lo puse sobre la cama y me senté a
zos por arañar algún recuerdo con relación al cuadro
averiguar lo que estaba buscando, a encontrar lo que
de mi vacía cabeza que estaba llena ahora de dudas
en ningún momento se me perdió y a darle una vacía
inexplicables. Decidí así buscar ya no en mí, sino en
satisfacción a mi cuerpo cada vez más lleno de frío.
mi entorno, pensé que si había algo tan imponente
Al abrir la pasta del álbum oí un crujido feroz que su-
en la sala a lo cual no le había dado ni la más pobre
puse provenía de los dóciles plásticos que protegían las
importancia, habría de existir más cosas de las cuales
inmortales fotos; me asusté por lo inesperado de ese
tonces por sumergirme en la tarea de buscar aquella
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30
ruido, pero con tranquilidad asumí que solo había sido
Pasándolas más rápido para no sentir que perdía el
un susto insuficiente porque no me serviría para morir
tiempo intentando ganar alguna pista de lo que tal
y sin darle más relevancia empecé a mirar una a una las
vez ya no quería, una foto llamó mi distraída atención;
fotos. Encontré en todas ellas algo en común, algo que
tenía en la parte superior, a la izquierda, un pequeño
me sirviera, que me obligara a buscar con más tranqui-
escapulario que reflejaba un gran significado... un ojo
lidad la completa resolución de mis dudas... todas, una
se me aguó, no sé si por lo ya helado del ambiente,
a una, eran irreconocibles para mí. Mi primera reacción
o por la sensación de constante melancolía que me
fue de una inexplicable nostalgia que me tomaba desde
traía el objeto: en la foto aparecía alguien con sotana,
los pelos de los dedos de los pies hasta el último rastro
lucía como un sacerdote, y a su lado alguien que por
de caspa de mi cuero cabelludo ya bastante desolado.
fin se me hizo familiar... una niña blanca, joven, un
No tuve más elección que llenarme nuevamente de en-
tanto quemada por lo que parecía un día soleado; es-
tusiasmo para terminar mi tarea y miré otra vez una tras
taban en un costado de la iglesia que había visto en
otra las fotografías para encontrar al menos algo que se
la segunda foto, pero con razonable orden, sin super-
relacionara con el ya abandonado cuadro que me había
lativos ni irracionalidades, la puerta ajustada, el reloj
acompañado todo este rato. En la primera foto se veían
con las horas de su talla, y a lo que parecía desorden
niños jugando ajedrez a la intensa sombra proyectada
alrededor le encontré orden al leer la inscripción en
por un árbol, un árbol un tanto especial, ya que no ha-
la parte inferior derecha: “Agosto 1968”. Me sobrevi-
bían más en parte alguna de la foto, esta se parecía más
no una idea, nula, pero lo suficientemente aceptable
a un desierto, un desierto poblado por lo ilógico de la
para buscar en otro lugar más pistas; fue como una
situación. En la siguiente se apreciaba un grupo de ca-
explosión, tan refrescante que las tensiones se me
crecos al costado de una iglesia con un portón que le
fueron del cuerpo; logré lo que quería, estaba con la
quedaba grande, un reloj tan inmenso que le quedaban
seguridad de algo: había estado en ese lugar, recordé
pequeñas las horas... En las fotos lucía un pueblo colo-
que en ese año vino el Papa a Colombia y tuve la
nial, en el cual se vivía tranquilo; de ahí en adelante solo
completa seguridad de haberlo visto en persona.
retrocedían en sentido, una más extraña que la otra,
Puse de nuevo el álbum en su lugar, con mayor difi-
como una novela a la cual no se encuentra cómo dar-
cultad que al bajarlo; respiré profundo y con sensa-
le final, como un anciano con Alzheimer al que poco a
ción asmática me dispuse a continuar lo que me había
poco se le borra la memoria y recuerda apenas lo per-
propuesto. Salí del cuarto, frente a mí había un pasillo
mitido por su enfermedad, misma que lentamente lo
menudo que parecía ser infinito, caminé por él tan rá-
mata en vida, convirtiendo lo vivido en simple estorbo.
pido como la sensación de temblor en mis piernas me
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lo permitió. Se veían unos cuantos cuartos al frente
hacer, me estaba bañando y arreglando para salir a
y escogí el más difícil al cual llegar, giré a la derecha y
algún lado, corriendo a la misma velocidad con la que
noté que no se podía entrar, la puerta estaba cerrada.
llegué al cuarto de esa mujer; busqué en mi cuar-
Mi intención de seguir explorando solo se apaciguó
to, pero en mi mente se convirtió en un octavo. Me
por el inmenso aburrimiento que me dejó el hacer las
sentí tan desubicada que ningún mapa me ayudaría
cosas a medias. Continué al día siguiente, me sentí
en mi travesía para vestirme. La mujer, alarmada por
con tanto agobio que mi libertad de decidir qué hacer
mi temerario andar, con seguridad me tomó por la
me obligó a seguir sin importar lo que sintiera, volteé
espalda y sujetándome una mano me llevó frente al
a la derecha nuevamente y con exagerada sensación
cuarto en el que había estado en un principio. Fue
de miedo y alegría grité para constatar si había alguien
ahí donde entendí por qué mi confusión, supuse que
más, en todo el día no había hablado con nadie y al
ese era mi cuarto y con tranquilidad miedosa entré
ver a esa persona resolví una duda hasta el momento
y le cerré la puerta a la mujer, a priori me empecé
inexistente, tenía compañía donde vivía.
a vestir y simultáneamente relacioné los objetos del
Fue un susto con el cual mi mente empezó a sacar
cuarto, me imaginé que eran míos sin estar segura de su propietario, e imaginé que entonces el álbum
conclusiones inconclusas, a fabricar ideas, erróneas o
también me pertenecía; tuvo sentido mi comodidad
no, de quién era esa persona con la cual me halla-
y resultó factible el hecho de influir en mi idea de
ba en ese interminable instante. Era una mujer, con
que entonces conocía a esa mujer, pero no hallaba
las mechas pintadas de blanco y arrugada como una uva pasa; dedos torcidos como alicates, seguramente
en mi memoria rastro de su imagen.
por la gota, y arreglada como para salir con su pareja.
Al terminar de vestirme salí del cuarto; bajé por las
Pensé que mi impresión fugaz era la única en ese mo-
escaleras, que esta vez parecían de subida, nueva-
mento, pero después de gritar, ante mi sorpresa ella
mente tuve el equilibrado mareo que me azotaba con
me miró con ojos de lástima e impresionada me dijo:
suavidad cada vez que tomaba camino por ellas; vi a
—¿Qué hace, Marielita? ¡Póngase la ropa que nos
la mujer sentada en la sala y al abandonado cuadro;
toca irnos!Quedé peor que nunca; estaba tanto confundida como apenada, pues me di cuenta de mi
esa era mi única oportunidad, entre tantas opciones, de averiguar quién era esa mujer, la del cuadro, y no
desarreglada desnudez. Fue entonces cuando recor-
menos importante, yo qué hacía ahí.
dé lo que estaba haciendo antes de ponerme a hacer
Sutilmente me senté al lado de ella y con fortísima
lo que no sabía que haría, de buscar donde no sa-
timidez le pregunté quién era. Me contestó con fir-
bía lo que no me faltaba o no tenía la necesidad de
meza agradable:
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—Mi nombre es Gloria, soy su mejor amiga, y por es-
con ímpetu que me explicara. Lo hizo, ya con expre-
tos tiempos la cuido.Me sentí alarmada y agobiada
sión fruncida y leve sonrisa:
por tal afirmación sin sentido, no sabía cómo refe-
—¡Ay, Marielita!, si le contara... una vez usted, para
rirme a aquella mujer, quien al ver mi desconcierto
promover el cuidado del medioambiente, promovió
decidió ordenar mis ideas:
dizque un torneo de ajedrez ahí en el desierto de La
—¿Si ve esa mujer del cuadro? Esa es usted, Marielita,
Herrera; en otra puso a pintar a los raperos esos mu-
y hoy nos arreglamos para ir a un evento de la alcal-
rales de modo que se parecieran a los monumentos
día, donde la van a premiar por su labor.
del municipio...
¡En pocos instantes de mi vida he sentido tanto cú-
Todo tomó sentido en mi cabeza. Las pocas imágenes
mulo de dispersas emociones! Fue como cuando uno
que había dilucido en mi mente ese día me dieron la
salta de un columpio desde lo más alto, como cuan-
suficiente noción para bajar mi desconcierto. Le iba
do uno se enamoraba y sin permiso alguno se iba a
a preguntar por la foto con el sacerdote y el escapu-
chupar trompa con aquel caballero que producía las
lario, pero justo antes de soltar otra palabra sonó un
más agradables emociones porque intervenían el mie-
pito de carro frente a mi casa. Gloria me tomó de la
do y la encantadora sensación de hacer lo prohibido.
mano y con lento afán me sacó de la casa, me montó
Entonces, en mí cayó todo el peso de conciencia de
en el carro y dio orden de salida. En el carro no me
lo que hice ese día; me repetía lo que había hecho
salió ni una flatulencia, me la pasé pensando en lo
para buscar algo que me diera indicio de quién o qué
que había vivido ese día y en quién era yo realmente.
era ese extraño cuadro, y resultó ser un antónimo en
Llegamos a lo que parecía un cine. No recordaba
todo el sentido de la palabra; me propuse buscar a
haber estado en aquel lugar tan grande pero redu-
una extraña o algo que le diera sentido a esa sensa-
cido, eran dos edificios al lado de una rotonda; me
ción de familiaridad y resulté ser yo. Aun así, no estaba
pareció tristemente agradable porque empezaba
conforme, todavía me faltaba información, las irreales
a tomar conciencia de mi constante desconcierto.
fotografías formaban en mí una conclusión que quería
Entramos al edificio de la derecha y en efecto era
finalizar a toda costa; le pregunté como supuse que
como un cine, pero había mucha luz como para ex-
nunca lo había hecho si sabía algo de las fotos del ál-
hibir una película. Nos sentaron al frente, muy cerca
bum, y con la firmeza y amabilidad que la caracterizó
de la tarima, que nos dejó muy lejos de los baños.
al responderme la primera pregunta afirmó:
Sin mesura decidí relajarme y poner atención a lo
—¡Claro!, esas fotos son de su trabajo; ¡mire!, usted
que estaba por empezar. Quedé con los brazos cru-
trabaja como promotora social.Fruncí el ceño y pedí
zados y abiertos a la vez, pues no hubo entrete-
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nimiento alguno. Sentía que mis nalgas me dolían
ble que uno debe vivir por los demás y con amor a
ya de estar sentada en las cómodas sillas, y cuando
los demás. Desde entonces esa había sido mi voca-
estaba por retirarme del enorme recinto Gloria me
ción, aunque la había olvidado. Bajando ya de la ta-
tomó de la mano y me subió a la tarima; no sabía
rima, Gloria me felicitó otra vez y el animador pidió:
qué pasaba, estaba en una situación de incredulidad
—Un aplauso para este tesoro vivo de nuestra Mos-
ante la realidad de la situación y, como un machu-
quera.
cón, vino a mi mente de nuevo lo que ella me había dicho... comprendí mientras me pasaban un papel
Sentada de nuevo en la ahora incómoda silla, tuve
tipo diploma, mi condición, una condición de limita-
la leve impresión de que me pasaría lo mismo, no
da vivencia, una situación de triste desenlace de la
recordaría lo fugaz de mi larga vida, no recordaría
cual mis padres habían tratado de escapar con todo
aquello por lo que quise tanto vivir, no tendría ni la
tipo de menjurjes, y recordé mientras me tomaban
más mínima noción de lo que soy o de quien fui, solo
fotos aquel escapulario que estaba a un costado de
el recuerdo vago de una herencia que uso para vivir
la foto del sacerdote, la de la foto era yo, y el esca-
y una duda incesante de lo que me rodearía. En mi
pulario lo había bendecido el Papa, recordé que ese
desordenada mente no pude concluir otra cosa que
día él me dijo en un español mal hablado y entendi-
hoy solo vivo; ya mañana, que sea lo que Dios quiera.
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Cultura en
un hombre anónimo Autor: Diego Andrés Muñoz
—Ver como creció y sigue creciendo el municipio
blito llamado Mosquera; los terrenos se encontraban
donde prácticamente he vivido toda mi vida es un
cerca de las haciendas La Fragua y El Novillero. Como
lujo que no tiene cualquiera, y aun así me lo di —dijo
quedé corto de dinero por esas compras, solo tenía
un hombre que todos han visto pero en realidad na-
algo que hacer: cultivar y empezar a ‘rebuscármela’,
die sabe quién es.
como se dice en mi pueblo.
Y aquí está su historia:
Primero empecé con los cultivos de alimentos como
“Nací el 6 de febrero de 1939 en Susa (Cundinamar-
papa, maíz y yuca. Yo estaba muy sorprendido: Mosquera tenía una tierra muy fértil, muy bonita, ¡y ni
ca). Mi padre falleció a mis ocho años de nacido. Su
hablar del clima!, era casi perfecto; los cultivos abun-
herencia fue repartida entre mis seis hermanos y yo;
daban, hasta me tocó contratar a un grupo grande de
no voy a negar que obtuve una buena cantidad.
personas para poder trabajar tan grandes cultivos y
Con mi parte de la herencia quise entrar en un nego-
tener éxito en las ventas.
cio con mi tío Heriberto en un pueblo que no cono-
Todo para mí era perfecto, tanto así, que conocí a
cía, Madrid; me parece increíble que yo a tan corta
una mujer especial. Yo trabajaba cerca de la bomba
edad empezara mis negocios, los cuales eran de ga-
de Mosquera y vivía en una pieza arrendada, en el
nadería y cultivos ya que en esas épocas era lo más
barrio Las Lomitas, mientras que ella trabajaba lavan-
rentable.
do ropa en casas de familia. La veía por ahí... admito
Mis ganancias eran muy buenas. Agradezco a Dios
que no era una mujer fea, ni la más hermosa, pero sí
porque tuve a mi madre, quien me enseñó a aho-
bella por ser ella misma; nunca imaginé que llegaría a
rrar y administrar el dinero. Admito que mi modo de
ser la madre de mis hijos. Aunque admito que nues-
ahorrar era guardar la plata debajo del colchón; gas-
tro enamoramiento no fue el más romántico, diría
taba justamente lo que necesitaba, sin excederme
que fue el más sincero. Un día, cuando me tomaba
ni malgastar lo que tenía, aunque por mi corta edad
una cerveza después del trabajo ya que estaba muy
Heriberto se aprovechaba de ello y me robaba para
cansado, pasó ella; le seguí los pasos y le coqueteé;
gastarlo en prostitutas, alcohol, juegos de azar y ma-
se hacía la difícil, pero supe que yo le gustaba porque
los negocios.
la delataba su hermosa sonrisa.
A la edad de diecisiete años mi madre murió y dos
Luego, salimos, tuvimos nuestras citas; no tenía que
años después mataron a mi tío.
ser un cuento de hadas para ser perfecto, pero le lle-
Quedé solo con el dinero que tenía, el cual me sirvió
vaba serenatas y hasta le cantaba algunas canciones,
para comprar terrenos cerca de Madrid, en un pue-
yo veía la felicidad en su espléndido rostro. También
37
38
le dedicaba poemas y, a pesar de nuestra edad, le es-
enojado, pero los había malcriado y eran muy egocén-
cribía cartas. Así, junto con flores y chocolates, pasó
tricos, solo pensaban en ellos. Vivía un infierno, tanto
el tiempo y nos casamos. Y como esto es la vida real,
así que cogí una maleta, alisté unas mudas de ropa y
nunca faltaron los problemas... ya los cultivos no nos
me fui a trabajar; aún me sentía vivo y con fuerzas.
daban, las tierras casi no producían buen alimento
Trabajé en esas tierras donde actualmente son los con-
porque Mosquera estaba comenzando a urbanizarse
juntos El trébol, Toledo, y hasta en la Villa Deportiva.
y los terrenos solo servían para tener vaquitas. Como ahora solo se daba la ganadería, me dediqué a esta,
En 1996, en Mosquera se presentó la primera banda
no había más que hacer.
sinfónica; fui a verlos y me encantó; eran jóvenes con un talento increíble. Desde ahí me comenzó un gusto
Pasaron los años y nacieron cinco lindos hijos fruto
grande por la música, aprendí a tocar varios instru-
del amor de mi esposa y el mío; eran hermosos, ju-
mentos e interpretar canciones; es más: una vez can-
guetones, alegres, les gustaba bailar y cantar; yo era
té con el grupo musical Los Alegres de la Sabana, y a
muy feliz. Quise ser el mejor padre: les di todo lo
la edad de sesenta y dos años ya sabía leer partituras.
que me pedían: ropa, comida, el mejor colegio, muy
Tocaba la guitarra, el saxofón, la flauta traversa, el
buena educación para que fueran alguien en la vida.
clarinete y algo de percusión.
Nunca les faltó nada, eran muy felices, pero se me olvidó enseñarles a querer a sus padres.... ¡mmm…, no,
Cierto día, yendo a mi trabajo, un hombre embriaga-
¿saben?, no se puede enseñar a querer a nadie, eso
do conducía un auto y en la avenida Las Palmas me
tiene que nacer del corazón y ellos nunca sintieron
atropelló; quedé con la columna torcida, cojo, y nunca
ese afecto hacia mí y mucho menos hacia la mamá,
tuve dinero suficiente para la cirugía. Después de eso
pero bueno, espero que los hijos de ellos no se por-
decían que era inservible para trabajar, ya apestaba y
ten igual a como lo hicieron ellos.
me veía desagradable porque no tenía dónde vivir.
A la edad de cuarenta y dos años murió mi esposa. La
Al final, solo, recorría las calles de Mosquera, veía
vida ha sido un poco injusta; en ese sentido, nunca
cómo se urbanizaba, dormía donde pudiera; varias
he podido disfrutar un largo tiempo con las personas
veces me robaron; ahora ando descalzo, rebuscando
que quiero.
alimento y abrigo.
Poco tiempo después mis negocios comenzaron a ir
Mosquera se estaba volviendo un pueblo muy bo-
por el piso; mis hijos estaban insatisfechos porque ya
nito, de barrios lindos, parques para los niños, ca-
no había dinero para darles y se comenzaron a adue-
rreteras pavimentadas, un comercio grande; buenos
ñar de mis tierras y mi casa; obviamente, me sentía
artistas, como pintores, escritores, escultores, y de-
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Una vez, salieron ellos de la clase de coro (municipal); traían dos guitarras; se sentaron a mi lado y comenzamos a entonar canciones de Nirvana, The Rolling Stones, The Beatles, Extremoduro y hasta de Cepeda y Arjona; pese a no saber de esa música, fue una noche que no olvidaré, tras mucho tiempo no me había sentido tan vivo.
portistas de alto rendimiento, surgían cada vez más. ¡Puf!, ¿qué digo, pueblo? Esto ya parecía una ciudad. Vi crecer a Mosquera, vi cómo donde yo trabajaba sacando papa, maíz, etc., se convertía en conjuntos y barrios, y lo mejor de todo: como ya no se utilizaba el tren la estación la convirtieron en la Casa de la Cultura, que fue la mejor idea que pudieron haber tenido, pues era el lugar más tranquilo y armónico, se escuchaba y sentía la belleza del arte que provenía de sus interiores.
Ya ha pasado un año y no los he vuelto a ver juntos, de vez en cuando me encuentro con Majo, quien me cuenta que todos están estudiando.
Admito que me agrada pasármela al lado de la Casa de la Cultura aquí en Mosquera, porque me gusta ver cómo los jóvenes van por el hermoso camino de ser músicos; aunque ellos me miren mal y con asco, al final no me afecta, yo los veo con mucho cariño y nos los juzgo, porque ellos no conocen mi pasado ni el conocimiento que llevo conmigo. Recuerdo a un grupo de jóvenes, sus nombres: Diego, Majo, Miguel, Andrés y Laura. Dios los puso en mi camino para no sentirme solo; estos jóvenes son los únicos que se dieron a la tarea de conocer quién en verdad era yo. Recuerdo que les enseñaba música; hablábamos, reíamos, se comportaban mejor que mis hijos, me traían comida, bebíamos chicha de vez en cuando. Esos jóvenes también tenían un talento espectacular; por ejemplo, Majo cantaba como un ángel, Diego y Andrés eran unos cracs de la guitarra, Miguel cantaba y tocaba el bajo como los dioses y Laurita tocaba batería como nadie más podría hacerlo.
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Solo espero que a quienes se dediquen les vaya muy bien, ellos tienen una estrella muy linda y a lo que se dediquen les va a ir de lo mejor; espero tener la oportunidad de decirles que los quiero mucho y darles las gracias por tratarme mejor que mis hijos, confesarles que nunca los olvidaré, que los llevaré día y noche en mi corazón, que por personas como ellos después de todo el mundo no está tan mal pues aún hay personas de buen corazón, y pido que Dios los bendiga siempre.
Yo… bueno, estaré un tiempo en Mosquera; luego de eso, caminaré por los carrieles del tren y cantaré y cantaré hasta que llegue el día de mi muerte. Quizás ese día todos me recordarán, pero al final no sabrán quién fui:No habré sido la figura más importante de Mosquera, ni tenido reconocimientos ni nada por el estilo, pero sí un hombre que vi crecer el municipio y conocí muy bien su cultura, más que cualquier otro”.
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CategorĂa
Narrativa
Adulto
Mosquera:
ยกTeatro, pasiรณn y vida! Autora: Leydi Milena Galindo
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E
n mi cabeza habitan dos pelotas color negro carbón. Allí la gravedad no existe, ni el tiempo; ellas
Noté que hablaba más desde que asumió el papel
solo responden al espacio circular que las contiene.
tificar lo ya dicho. Hablaba de Mosquera, no podía
A veces se estrellan, y es como si las dos se fusiona-
creer que una decisión de sus padres quince años
ran y volvieran a separarse. De repente, sobresale un
atrás, la de irse a vivir a este lugar, fuera a ser tan
círculo más brillante en la mitad de cada una; brilla
determinante en su vida actual. Me contaba que
y su brillo me recuerda el de los ojos de Eliza. Eliza
su primer acercamiento al teatro se dio gracias a
cuando recitaba textos graves y melancólicos mien-
la oferta cultural de este municipio. Un día simple-
tras barría, mientras adornaba su boca de poesía y
mente se atrevió, contra todo pronóstico, a ingre-
amor ¡Ella era tan romántica! Clavaba sus pupilas en
sar a un grupo de teatro. Una fuerza imparable la
un punto fijo, agarraba con brío el palo de la escoba,
obligó a ir. ¡Tenía que ir! Aun estando totalmente
ya desgastado por el sudor, mientras decía:
convencida de no tener facultades para ser una
de Eliza, o tal vez eran delirios míos, queriendo jus-
buena actriz, ¡tenía que hacerlo! Así es ella, impre-
—En ocasiones, y solo a veces, suelo ver nuestro amor
decible y contundente.
por todos lados, lugares que pasaron del blanco y negro al color de tus maneras; pero definitivamente, los
Así fue entrando al mundo que le ofreció el teatro;
cardos son un fiel reflejo de este. Vivaces, coloridos y
asumió un papel, después el otro. Le costaba mucho
misteriosos a la vez, sobrios e intocables. Así éramos
hacerlo, pues siempre fue muy reservada. Eso de ser
siempre: ambiguos, espinosos y enredados.
otra la aterraba; pero yo, quien la acompañó desde ese momento hasta ahora, no me sorprendía de verla
¡Ahh! Suspiro al recordar a Eliza. Cuando la esperaba
lograrlo. Su naturalidad le ayudaba mucho, el límite
a la salida del teatro de Mosquera parecía ser otra; o
siempre lo ponía ella misma.
más bien, fingía ser otra, hacerse la desentendida con su personaje. ¡Hasta decía que no le gustaba! Pero a
Como un huracán, el teatro arrasó con todo lo que
mí me encantaba encontrar a Eliza en ella… en alguna
tenía preconcebido. La transformó en un ser aún más
hebra de su personalidad, en algún movimiento extra-
fabuloso, le enseñó a navegar dentro de sí misma;
ño de sus ojos. Bien sabía yo que ella podía ser Eliza o
me enseñó cosas que nunca pensé tomar de ella.
cualquier otra: una empelada del servicio, una dama de
Ahora que recuerdo, también hablaba del Festival de
compañía o una ministra. Ella era todo el universo en-
Teatro de Mosquera, de las charlas con los invitados,
capsulado en una mujer de mirada traviesa y garbo me-
del aprendizaje; de la cara de sus padres cuando la
surado, que a veces se revelaba de forma inquietante.
vieron actuar por primera vez.
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Cuando hacía esto, cuando hablaba de teatro en su pueblito mientras su cara brillaba, volvían a rebotar las pelotas negro carbón en mi cabeza, volvía yo a ese lugar sin tiempo ni gravedad al que te hace llegar el arte, el teatro. El lugar por el cual navegué de la mano de ella, el sitio que todas las personas del planeta deberían conocer, y al cual pueden llegar siendo vecinos de mi compañera y amiga, ¡siendo vecinos de Mosquera!
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Tú,
María
Autor: José Bernardo Sarmiento
C
onsidero que toda persona tiene algo que de-
se pongan prestos a ordenarlo, y la voz de una persona en grado sumo sí que cumple esta función; muchas voces, muchos instantes, anidan en mi mente y los puedo traer a colación cuando lo deseo, por ejemplo, recordar la voz fuerte y ronca del profesor Lucio Amórtegui, quien fue uno de mis primeros maestros en la Escuela Antonio Nariño, trae consigo su figura delgada y amable, también su sonrisa sincera que enmarcaba perfecto el diseño de sus gafas tal vez demasiado gruesas.
cir, así sea para sí mismo, para los otros, o tan
solo para aquel ávido lector curioso y desocupado que busca en las letras de otros una estrategia de la memoria con la cual justificar su existencia. Hallarse vivo o estar occiso da lo mismo en cuestión de atemporalidad; hay muchos transeúntes que, a pesar de estar moviéndose, parecen difuntos, como autómatas que no dicen ni sugieren nada, cubiertos con la palidez de la indiferencia, diluidos en el olor gaseoso
Pero me enfocaré solo en una persona, un ser que
del olvido; sujetos pobladores que se dejan fusionar al
marcó mi vida de forma imborrable, Lidia María Quintero Cortés, o como se le distinguió, la Negra María.
entorno y a la mecánica tediosa y constante, simbiotizados al hormigón frío e interminable, diluidos en el asfalto postrado y negro como la misma muerte. Somos universos diferentes y cambiantes atrapados en un escenario extraño que llamamos vida, como presos en un instante de materia. Por el contrario, recuerdo a muchos que ya no están pero que me siguen hablando, personas que de una u otra forma marcaron mi existir, murmuran cosas desde la distancia misteriosa y eterna; su legado sigue haciendo eco en la extensas cavernas de mi memoria. Sus cadáveres vacíos, inertes y silenciosos como recuerdos creados por el infortunio, nunca lograrán que su esencia se desvanezca. Cada vez que lo deseo ellos se hacen visibles, los veo asomándose al resquicio imprudente, creado por el habitar misterioso de sus voces, renuentes a desaparecer.
Nombrar a la Negrita María, nacida en Tumaco en abril 15 de 1934 y fallecida en Mosquera el 20 de mayo de 1996, cantante, bailarina, aseadora y excelente
Un sonido siempre ha de relacionarse con una imagen o con un momento, haciendo que todos los sentidos
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cocinera, es recordar a un alma incomparable, ya que desde mi ámbito personal, si se entiende el arte como una manifestación interna del ser humano, cualquiera es artista en potencia, pues cada quien tiene algo que comunicar acerca de su mundo y su universo particular, lo que cuenta es la forma como lo haga; puedo decir por tanto, sin temor a equivocarme, que la cultura en el municipio de Mosquera tuvo uno de sus principales gestores en la figura de María. En mi cabeza resuenan claramente sus cánticos costeros y versos a la Virgen que entonaba muy alegre al ritmo del trapero y murmullos de aserrín en las tardes de aseo por los corredores del Instituto Salesiano San José. La soledad y amplitud de estos espacios hacían perfecto eco a su hermosa voz, era algo extraño y sobrenatural. Cuando voy al colegio me parece verla, siempre sonriente y alegre, con sus dos dientes incisivos como protagonistas; me detengo, cierro los ojos y su canto se hace presente a través de esos sonidos con dejos que indudablemente evocaban su tierra natal, sonidos tristes pero alegres a la vez. “En la playa blanca de arena caliente hay rumor de cumbia y olor a aguardiente… Esta tonada era su preferida, aferrada a la escoba levantaba su brazo muy alto, extendiendo una falda invisible a la que casi se le podían adivinar sus ondas y colorido, mientras coqueta giraba y miraba de reojo a su compañero imaginario. Ahora me doy cuenta del gran privilegio de haber sido testigo de este espectáculo.
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Así me la encontré un sábado de 1979, cuando fui a fijar unas carteleras con el tema de María Auxiliadora, en uno de los corredores del colegio; en esa época hacía mis primeros pinitos en el asunto del arte; recuerdo que se molestó cuando intenté pasar, tuve que esperar casi media hora para lograr mi cometido... a María se le respetaba, ya que por estropear su trabajo varios muchachos habían conocido su puntería con el trapero. Conocí así otra faceta de María, “la negrita que baila también canta”, pensé dentro de mí, ya que también la había observado en la casona aledaña al colegio, propiedad de la familia Perezón Tonelli y donde hoy se encuentra el conjunto Reserva de Alcalá: la veía danzando, gritando y sacudiendo la falda de manera muy particular, mientras un grupo de muchachos entusiastas la seguía. Por mis padres me enteré que había trabajado en el telégrafo de Mosquera y en la empresa Telecom. También fue medio nana del capitán Carlos Peralta, exalcalde y autor de la letra del himno de Mosquera, quien siempre le tuvo aprecio. En muchas de las tardes que compartimos algún jugo o un picado de melón, que era su favorito, me narraba cómo había salido de Tumaco y la forma en que logró ser solista de Leonor González Mina, la Negra Grande de Colombia; también hizo algunos cursos de culinaria con Segundo Cabezas, chef de renombre; el éxito le fue negado porque, según ella, algún empresario de la época habría comentado que con una sola negrita bastaba. Lo que más me impresionaba eran sus labios rosados y como contrastaban con la piel oscura; destacaban
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sus ojos cafés claro como la miel y tan pícaros como los de un niño travieso. Aquella misma mañana sabatina me abrazó por el dibujo de la Virgen, de quien era devota, cartelera que luego apareció engalanando su pequeña estancia; parece que hubo canje con el profesor, un delicioso postre por aquella mi primera obra de arte; recuerdo que la mantuvo por mucho tiempo pegada a la pared y hasta se santiguaba frente a ella.
con un talento vocal incomparable, con una simpatía única y con la humanidad a flor de piel, para luego en sus postreros años anidar en sus cuerdas bucales un cáncer aniquilador, el cual soportó por más de diez años; luego de tres cirugías de extirpación de órganos y mucho sufrimiento, sucumbió ante la inevitable, sin dejar de mostrarse siempre fuerte y alegre. La belleza convencional se puede plasmar en un objeto, una melodía, una danza o un poema inspirado, pero lo realmente importante es hacer de tu vida algo trascendente, transmitirlo y compartirlo con todos; por esto ya no extraño a la Negrita María, me basta con su esencia y todo aquello tan hermoso que me otorgó.
En la tarde me invitó a observar unos libros, obsequio de sus patrones, recuerdos de un viaje a Italia. Ante mis ojos y por primera vez estallaron las monumentales obras de Miguel Ángel y otros artistas del Renacimiento, para mí en ese momento, de edición limitada; fue un sacudón fuerte e imprevisto que, sin duda alguna, hizo crecer mi interés hacia el arte; esto permitió que me convirtiera en su asiduo visitante.
Toda la vida de María fue una obra de arte, desde su sencillez y su simpatía incomparable, hasta los consejos que me daba acerca de las buenas costumbres y la necesidad de tener a Dios en el corazón; siempre me sugirió que guardara los cuadros y dibujos porque ella me iba organizar una exposición en el restaurante Tramonti, que gozaba de gran prestigio, ubicado en La Calera y cuyos propietarios eran sus patrones. Para mi desilusión y la de ella, esta muestra nunca se dio.
Orgullosa me enseñó su colección de trajes típicos de danza, que guardaba en un cuartito contiguo a su recámara, muchos de ellos confeccionados por ella misma. El primer grupo de teatro fue una iniciativa suya, al igual que el montaje de la primera exposición de arte que se realizó en el teatro Municipal durante la administración del doctor Jairo Benavidez, en la década de los ochenta. Todo lo que ejecutaba lo hacía con extrema pasión y entrega, desde la vianda más sencilla, pasando por sus quehaceres domésticos, hasta los tejidos más meticulosos, y ni hablar del sentimiento que aplicaba a sus cantos y poesías.
En la cotidianidad era increíble escucharla hablar con las flores del jardín y con las matas, a las que les tenía un nombre específico; se entretenía con la gata, que se le frotaba mimosa y confiada, mientras a su lado los perros hacían fiestas. No era difícil adivinar que aquel ser estaba en perfecta comunión con la naturaleza y en armonía con todas las personas, incluso los menesterosos, quienes acudían a su ventana noctur-
Extraña paradoja, no sé si de la vida, de Dios o del destino entrometido e inaplazable, el dotar a alguien
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na, que daba a la calle, seguros de obtener un pedazo de pan o una fruta, no sin antes escuchar un consejo o aguantar una amonestación si era necesario.
ello sabes que ese músculo es lo que nos hace seres afines poseedores del gran misterio, del pequeño momento llamado Vida.
Convivimos con muchos tesoros humanos, pero solo atinamos a verlos, a encontrarlos, cuando ya no están, cuando se han ido, tal vez porque extrañamos sus sonrisas y el cargamento de abrazos que traían. La cotidianidad no nos permite poder ver lo bueno de las personas, poseemos más bien un extraordinario ojo clínico para detectar sus defectos y una boca sellada para nombrar sus virtudes.
Tú, María Muchos se arman para la guerra, es necesario Otros se arman para el mundo, es preciso Algunos se arman para la muerte, es natural Tu María te armaste para el amor Y estuviste tan indefensa Para la guerra
Tú, que quisiste leer esta pequeña narración, eres un gran tesoro humano; solo deja aflorar lo mejor de ti, lo que los otros no quieren ver y lo que tú no te atreves a mostrar; sin ninguna vergüenza expresa amor y comprensión; antes de que la muerte recoja tu oropel y tu juventud muéstrale al mundo que sientes y valoras a cada ser sobre la tierra, no por su fachada, sino por lo que tú sabes habita en su interior, un corazón que te recuerda su fragilidad pero a pesar de
Para el mundo Para la muerte (Este texto fue escrito en homenaje a mi gran amiga y compañera de vida, Lidia María Quintero Cortés, la Negrita María). Julio de 2018
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CategorĂa
Narrativa
Adulto Mayor
El renacer de un sueño
Autora: Rosa Elvira Rincón
E
sta es la historia de una caminante:
Doy las gracias a quienes viven allí y marcho. “Buenos días” le expreso a quien reparte la leche, y por el
“Nací en una provincia de la Sabana de Occi-
camino sigo saludando a cada persona que encuen-
dente, bajo un cielo azul, con un sol cuyos rayos se
tro en el recorrido; unos contestan automáticamen-
extienden de forma imponente cubriendo toda la
te, otros no; unos me miran con curiosidad, otros se
provincia y dando los buenos días a sus habitantes,
sorprenden, y otros sencillamente me ignoran.
quienes se disponen a vivir el día a día con sus múl-
Llego frente a un parque inmenso, con árboles que
tiples actividades.
muestran su majestad y algunas bancas. Está rodea-
Me levanto temprano, fijo la mirada cuando sale el
do de construcciones antiguas: una iglesia de la épo-
sol, admiro su imponencia, su soberanía frente a este
ca de la Colonia, la casa parroquial y otras edificacio-
espectáculo que me causa curiosidad, y me dispongo
nes en el costado sur; en el oriente, establecimientos
a vivir una aventura.
donde funciona todo lo relacionado con las funcio-
Ya he recorrido muchos sitios en busca de tesoros
nes de la alcaldía municipal y entidades bancarias; en
que me permitan conocer, experimentar y sentirme
el costado norte el Colegio de La Merced, una cons-
más viva.
trucción también antigua, de muchas vivencias en
Luego de saborear un suculento desayuno: caldo de
su interior que, remodelado, se ve imponente, por el
costilla, unos deliciosos huevos pericos y chocolate
que han desfilado generaciones enteras que se han
cuyo aroma es tan agradable que invita a saborear-
deleitado con su historia, vivencias y aprendizajes;
lo, acompañado de un buen queso y almojábanas
en el occidente la parte comercial, donde se exhiben
del lugar, me dispongo a ir en busca de los tesoros
confiterías, exquisitas viandas que se ofrecen en los
que guarda el municipio y me pregunto: ¿por dónde
restaurantes, aromas de buen café, aromáticas y de-
empiezo?
liciosos panes calienticos.
Al dejar el comedor me dispongo a dejar la casa
Me maravillo ante este panorama; ahora, ¿cómo iniciar su búsqueda?Camino despacio, sin afán, obser-
donde me he hospedado; es grande, con estructu-
vando todo a mi alrededor. Llevo una mochila tejida
ra antigua, tejas de barro, amplias piezas, poca luz,
de colores vivos y una cámara con la cual puedo to-
ventilación escasa, ventanas pequeñas y puertas en madera, construida alrededor de un patio donde se
mar fotos de los lugares que visito.
ve un gran jardín, en el que sobresalen los, novios,
Me siento en una banca a pensar, pensar y pensar
las azucenas, los crisantemos, los pensamientos, los
cómo empezar la búsqueda del tesoro de este lugar.
claveles y las azucenas.
Tan sumida estaba en mis pensamientos, que no me
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había dado cuenta de que alguien me observaba con curiosidad. Era una hija de este municipio, doña María Segismunda. —Buenos días, usted no es de aquí... ¿Qué busca, en qué le puedo ayudar? Doña María Segismunda era bajita, de contextura gruesa, tez morena, de cabello largo con canas que brillaban; ojos color café, mirada profunda. En menos que canta un gallo, empezamos a conversar como si fuéramos grandes amigas. Le contesté con entonado acento: —¡Quiero descubrir los tesoros que se esconden en estas tierras! Ella sonrió dejando ver sus dientes blancos, muy bien conservados, y fijando la mirada en el horizonte, con un fuerte suspiro empezó a contar su historia: —Nací aquí en el mes de los vientos; mis abuelos y padres contaban muchas historias, las cuales se han transmitido de generación en generación como un legado. Esta tierra fue habitada por los muiscas, cultura ancestral, pioneros de la agricultura, quienes cultivaban el trigo, la cebada, el algodón y el tabaco, entre otros productos que los llevó a ser parte de la base de la economía y la organización sociopolítica del pueblo de la época. También se dedicaron a la caza y la pesca, a los hilados en algodón y fique, y a la minería, entre la que se destacaban el carbón mineral, los panes
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de sal, el oro y el cobre. La cultura de los chibchas desempeñó un papel muy importante en esta región, se regía por códigos y normas estrictas y un sistema judicial que tendía al equilibrio social. Contaba con una legislación propia. ¡Oh, por Dios!, ¡estaba tan entusiasmada en la historia de doña María Segismunda, que de pronto un fuerte viento, el cual se transformó en un remolino gigante, me impactó, pensé que no se iba a acabar nunca. Cuando cesó, doña María había desaparecido... ¿Qué había pasado? Me pregunté si todo esto en realidad ocurrió. ¿Qué voy a hacer? Me faltaba por explorar muchas cosas interesantes de esta región... ¿a quién acudo?, ¿por dónde empiezo?… Ya casi era mediodía, así que los trabajadores del gobierno y los empleados de las entidades bancarias se disponían a almorzar. Lo que más me causaba curiosidad eran las leyendas del municipio, entre ellas las relacionadas con el Colegio La Merced. Primero fue un convento. Cuentan que un cura abusaba a las monjas que vivían en él y les cortaba las manos. Por eso los espíritus deambulaban por el colegio y empezaron a aparecer vírgenes sin manos. Cuentan alumnos y profesores que cambian las imágenes y al cabo de un tiempo vuelven a aparecer sin manos. También escuchan ruidos en la iglesia y suena el piano. Otra de las cosas que me llamaban la atención era lo relacionado con las haciendas, grandes extensio-
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nes de tierra, de propiedad privada, dedicadas a la agricultura y ganadería de Mosquera, y los medios de transporte utilizados en esa época.
sobre un mueble, me senté en una mecedora, cerré los ojos y, como en una pantalla grande, empecé a proyectar ‘mi’ película.
Según refieren los habitantes del municipio, sus ancestros realizaban tertulias en las noches acompañadas de música, comida y juegos; en ellas, cada uno de los integrantes narraba anécdotas interesantes, muchas de ellas transmitidas de generación en generación.
Yo había vivido algunos de esos acontecimientos que narraron las personas del lugar, lo que hablé con doña María Segismunda, cómo las grandes extensiones de tierra dedicadas a la agricultura, la ganadería y la caza se transformaron y dieron paso a modernas construcciones, cómo los caminos de herradura fueron convirtiéndose en calles y dieron paso a otros medios de transporte que con el tiempo evolucionaron: primero fue la mula; luego, el caballo, las carretas, la bicicleta, el tren, el coche, las flotas que recorren el país, el barco y el avión.
Así supe que el transporte se inició a lomo de mula. El tren de la Sabana, que hacía recorridos desde la estación y pasaba por Fontibón, Mosquera, e iba hasta Facatativá, se usó para la carga. ...Fue pasando el tiempo, ya se veía en el horizonte declinar el sol sobre las montañas y abrirse paso la noche.
Sí, he tenido la fortuna de experimentar muchos de esos cambios; primero, el campo; luego, el municipio y la ciudad.
En medio de un viento frío, que se sentía a flor de piel e incitaba a cubrirse, bajo un cielo iluminado por la luna llena, inicié el regreso a mi habitación.
Soy un ser afortunado; tengo una familia; me esfuerzo por aprender cada día más y más, he viajado y tenido muchas experiencias gratificantes. Abro los ojos y exclamo: “¡Oh, la vida, que me ha dado tanto!
Lo hice con paso pausado, pero segura y llena de una energía que me hacía vibrar. Era como si lo que había hecho me hubiera recargado las pilas, ¡mostrándome que estaba viva! Luego de saludar a las personas que encontré en el lugar, dejé la mochila y la cámara
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado”. Moraleja: “No busques afuera tesoros que están dentro de ti”.
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Personajes
de Mosquera Autor: William Moncada
a poco se iban adentrando en la espesa vegetación hasta quedar los obstáculos más exigentes, que iban relegando a los competidores uno tras otro. Pese a que Chaquén se mantenía en los primeros lugares, se le iban agotando tanto el tiempo como las fuerzas, pues no encontraba la señal que se le había dado, la guía que le indicaba la meta.
Chaquén M
osquera, territorio de la Sabana en el occidente de Cundinamarca, cuenta con leyenda e historia donde se entrelaza lo místico con la naturaleza y su hermosura. Diversos personajes hacen parte de este legendario y abrumador territorio donde nuestros hermanos muiscas nos dejaron una inmensa enseñanza de amor por la madre tierra y un concepto de la gente que lo es todo: aire, fuego, agua y tierra.
Apareció entonces el legislador, él era la señal de acercarse a la meta, así que el ánimo y las fuerzas de los pocos atletas que se mantenían en competencia se activó, al igual que los obstáculos. Los competidores se exigían al máximo para llegar en los primeros lugares. Chaquén, agotado, se sentó en una piedra. Bochica se le acercó y le dijo: “Usted ha pasado la
Nació Chaquén en este territorio y desde muy niño se destacó por su destreza y habilidad; fue así como se ganó el respeto y la admiración de su comunidad; vencedor en todas las competencias deportivas y de caza que se realizaban en todos los territorios muiscas, sus capacidades llegaron al conocimiento de Bochica, el legislador, quien organizaba uno de los torneos más trascendentes, en Mosquera, el cual reunían a los mejores atletas.
meta, sabe que los demás no se pueden sentar a descansar”, y mirando su reloj astral declaró: “Usted es el ganador de la competencia” (el legislador tenía el poder de trasladarse de un lugar a otro al instante, desde el punto de partida hasta donde estaban todas las comunidades muisca, así que podía saber cuál de todos era el ganador). Cuando se dio a conocer que el ganador había sido Chaquén la alegría se apoderó de la comunidad muisca de Mosquera, la cual podía proclamar a Chaquén como el guecha, que quiere decir ‘guerrero’. No solo por el galardón se ganó el respeto de todo territorio muisca, sino que pasó a ser de la confianza y mensajero del legislador, e invitado a competir —en representación de la comunidad muisca— en los eventos que realizaban las otras comunidades, hasta llegar a convertirse en el formador de grandes atletas y diestros cazadores.
Se cree que se iniciaba desde la antigua estación del tren —hoy Casa de la Cultura— un recorrido en el que los competidores tenían que vencer varios obstáculos hasta llegar a la meta, en Bojacá. Desde la famosa piedra del Chivo Negro, en un tiempo que determinaba el legislador Bochica, salían de noche, en luna llena. Reunidos los competidores y tras haberles dado instrucciones sobre la competencia, Bochica dio la orden de partida. A lo largo del recorrido cada atleta tenía sus animadores, pero poco
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como lo que era, un guecha, no se doblegaba; cada vez que lo mostraban a las comunidades les daba fuerzas para que no decayeran ni se dejaran someter a sus creencias y costumbres; si bien lo llevaban de un lado para otro, lo mantenían sobre todo en Mosquera, que era el cuartel español. Cuando era trasladado a la guarnición de Soacha, como siempre bien custodiado, al pasar por la laguna La Herrera en un acto de valentía se lanzó a esta, liberándose de sus captores y dejando una enseñanza de lealtad y heroísmo, acto por el que también es uno de nuestros personajes legendarios y emblemáticos de nuestro municipio.
Cuando llegó la invasión española, Chaquén fue uno de los guerreros muiscas que les dio la batalla, pues tenía la responsabilidad de cuidar a Bochica y a toda la comunidad; con destreza organizaba frentes de batallas y por eso para los españoles era un objetivo militar, ofrecían grandes sumas de oro por capturarlo vivo, pues querían tenerlo a sus servicios. Su búsqueda y cacería fueron severas y sangrientas. Dicen que uno de sus hombres de confianza lo vendió. Cuando lo capturaron lo exhibieron como un trofeo, intimidaron a toda la comunidad sometiéndolo a torturas para que entregara a Bochica y obligarlo a ser su esclavo, pero él, manteniéndose
Curanderos, sobanderos, hechiceros y parteras M
osquera, hace sesenta años, era un caserío que solo llegaba hasta la carrilera, el resto eran grandes haciendas como Villa Nueva. Los primeros barrios fueron El Carmen y Bremen. A la vereda Siete Trojes, donde las parteras, los sobanderos y curanderos acudían los habitantes para curar sus enfermedades. Uno de los más conocidos y visitados era el hermano Daniel, que vivía en la vereda El Papayo; era espiritista, botánico, y su fama la debía a su don de sanar tanto a las personas como a los animales y cultivos. En la romería de gente que se veía los domingos donde él, había gente de todas partes del país. Al Hermano Daniel, un personaje que hizo historia, aún lo recuerdan los más antiguos de Mosquera, como don Jorge, quien vive en el barrio Villa Nueva y narra que a su consultorio acudían incluso grandes personalidades, en busca de una cura así fuera de amor, para que les ayudara a conseguir fortuna o en sus logros personales, pero quienes más lo visitaban eran enfermos, personas que tenían maleficios en sus fincas o estaban rezadas... Por algo así fue que la vereda El Papayo se hizo famosa, pese a la competencia de otros —y otras— curanderos, como doña Flor Amalia, quien tenía una casona cerca de Siete Trojes, a donde la gente acudía para que le leye-
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cuenta que sin ellos el comercio no era posible, ya que Mosquera era y es paso para la capital. También trasladaban a los enfermos, a los difuntos, los mercados y las cosas que se necesitaban en las fincas y veredas; llevaban y traían las cartas y encomiendas, así que los arrieros fueron el correo durante mucho tiempo, además de que con su trabajo dieron a conocer los productos agrícolas de la región.
ra el tabaco, para atraerla o alejarla de la mujer o el hombre según el caso, para que le leyera las cartas o le adivinara la suerte, tanto para el amor como para la fortuna; “allá también era grande la concurrencia de brujería”, refiere don Jorge. Además estaban las parteras, como doña Eloísa. Dice la señora Carmen, esposa de don Jorge, que “a mí me ayudó a tener mis hijos y ahí están creciditos y sanos, a muchas mujeres de por aquí nos ayudó”. Esto también lo afirma la familia Suárez, que vive en Porvenir Centro.
Mochila U
No se pueden dejar sin nombrar los sobanderos, que hicieron y hacen parte de los personajes de Mosquera con su labor de encajar los huesos, como don Inocencio. Comenta el señor Suárez: “Él vivía en el barrio El Carmen; a mí me encajó una pierna cuando me caí de un caballo y se me partió en varias partes. Donde don Inocencio iba mucha gente fracturada, hasta le llevaban animales; él si era un buen sobandero. Cuando murió nos hizo mucha falta; había otros buenos, pero no como el finado Inocencio”.
no más de nuestros personajes llegó un día a la estación del tren con una mochila al hombro y se quedó cargando las maletas de los pasajeros que llegaban o salían de viaje; por eso cariñosamente lo llamaron Mochila. Vivía en la estación. Todos en el pueblo lo querían y requerían de sus servicios como mandadero, ya que se destacó por su honradez y humildad, pero también los muchachos cuando salían del colegio o la escuela lo molestaban, algunos le tenían miedo, otros compasión y lástima. Mochila, centro de atracción, cuando se acabó la estación siguió durmiendo ahí, pero como envejeció y no había pasajeros para cargarles las maletas, una noche de tantas se acostó y al otro día no apareció; no se volvió a saber de él.
Los arrieros O
tros personajes que hicieron parte de la Mosquera de hace sesenta años fueron los arrieros, quienes con su labor de transportar productos al pueblo desde las haciendas en caballos, asnos y mulas, en largos recorridos por las difíciles trochas y caminos, es de admirar y reconocer teniendo en
(Junto con los descritos, personajes como Chamber y otros tantos han hecho de Mosquera una ciudad única, coqueta y señorial).
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CategorĂa CategorĂa Ciberliteratura
Juana Rosa Hende Autor: Gabriela Rico Nombre del vídeo: Tesoros vivos de Mosquera Link: https://drive.google.com/file/d/1XwyPMzqtAI Ms5zbcKkzG7zwlzbwa1qVR/view?usp=sharing Para leer la historia completa, puedes ingresar con este link o escaneando el código usando una aplicación de lector de código QR que puedes descargar en tu teléfono móvil de forma gratuita.
Nota: Colsubsidio no se hace responsable del contenido ni de las imágenes utilizadas en este video.
Municipio de Mosquera 2018 Autor: Laura Andrea Cuéllar María Alejandra Anzola Nicoll Dayana Mendieta Nombre del vídeo: Municipio de Mosquera – Cundinamarca Link: https://drive.google.com/file/d/1mnKEmSzjlDo xNt4brFzTkPhiwhCvgEtm/view?usp=sharing Para leer la historia completa, puedes ingresar con este link o escaneando el código usando una aplicación de lector de código QR que puedes descargar en tu teléfono móvil de forma gratuita.
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Los cinco puntos más sobresalientes...
para lograr un texto ganador
Quizás te preguntas cómo se seleccionaron los textos ganadores de este Concurso de Escritura... Pues bien, en esta sección te compartimos lo que más considera cualquier jurado al evaluar un escrito. Es declarado ganador un texto:
Tip 1 Bien engranado, que establece perfecta armonía entre contenido y lenguaje, significado y significante.
Tip 3 Cuyo uso exquisito del lenguaje nos conecta con los personajes, bien concebidos y logrados; además, la forma como describe el protagonismo de ellos es convincente, conmueve al lector.
Tip 2 Que pese a su brevedad o extensión no se agota en la primera lectura, por el contrario, ofrece mucho más gracias al acierto en el uso del lenguaje revelado, y a medida que vamos leyéndolo nos revela nuevos contenidos y detalles inadvertidos a primera vista.
Tip 4 Está tan bien estructurado que finaliza de manera apropiada, pues conecta el principio con el final, dando una perfecta idea de circularidad.
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Tip 5 No necesita de descripciones extensas ni rodeos para llegar a donde el autor se propone; sencillez, brevedad y concreción son características que le dan al texto contundencia y contemporaneidad, al mejor estilo de los buenos escritores.
Agradecimientos Agradecemos a las siguientes personas por su apoyo y colaboración: ALCALDÍA MUNICIPAL DE MOSQUERA
SECCIÓN LECTURA, ESCRITURA Y ORALIDAD
Raúl Emilio Casallas Rodríguez Alcalde Municipio de Mosquera
Lenys Dayhana Macías Gomez Jefe de sección Lectura, Escritura y Oralidad
Carlos Alberto Macías Avendaño Secretario de Cultura
Diana Angélica Yucumá Castillo Coordinadora Red de Bibliotecas Fernando Salazar Jordan Coordinador de programas
CAJA COLOMBIANA DE SUBSIDIO FAMILIAR COLSUBSIDIO
Fernando Garay Barón Coordinador pedagogía y didáctica
Luis Carlos Arango Vélez Director Administrativo
Oscar Alfredo Pinzón Farfán Coordinador de proyectos
Néstor Alfonso Fernández De Soto Valderrama Subdirector de Servicios de Desarrollo Social Adriana Marcela Gutiérrez Castañeda Gerente de Educación y Cultura
BIBLIOTECA PÚBLICA SAN JUAN BOSCO DE MOSQUERA.
Diana Marina Sarmiento Parra Jefe de Departamento Cultura
Martha Lucía Mejía Morales Directora de Biblioteca Ivonne Cuervo, Diana Moyano, Sandra Moya, Diana Posada, Constanza Fonque, Zaida Liliana Rodríguez, Felipe Suárez Promotores culturales Oscar Bellón Técnico Referencista
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