

Pasión Olímpica
Los Juegos Olímpicos de París 2024, celebrados del 26 de julio al 11 de agosto de 2024, marcaron un hito histórico en múltiples aspectos. Fue la tercera vez que la capital francesa acogía la cita olímpica (1900, 1924 y 2024), pero con un giro innovador: la ceremonia de apertura se realizó fuera de un estadio, transformando el río Sena en un escenario festivo, con más de 10 500 atletas desfilando en barcos y un espectáculo de 3 000 artistas a lo largo de un recorrido de 6 km Juegos Olímpicos. Este formato multitudinario y gratuito permitió la asistencia de alrededor de 600 000 espectadores.
Desde el punto de vista deportivo, se disputaron 329 eventos en 32 deportes, incluyendo cuatro disciplinas nuevas: escalada deportiva, surf, skateboarding y el esperado debut del breaking (breakdance). Esta última, celebrada en la icónica Place de la Concorde, fue la primera “dancesport” en la historia olímpica. Además, se logró la plena paridad de género, con 5 250 atletas mujeres y 5 250 hombres, un gran avance para la igualdad en deportes olímpicos.
En cuanto a sostenibilidad, París 2024 se diseñó como una edición verde: con un objetivo de neutralidad de carbono, uso de energía 100 % renovable, infraestructura mayoritariamente existente o temporal (95 %) y eliminación del plástico de un solo uso plantaron casi 8 900 árboles, generando un legado urbanístico y ecológico significativo.
Deporte y competición ofrecieron momentos memorables. El atleta francés Léon Marchand fascinó a todo el país tras ganar cuatro oros en natación, batiendo incluso récords olímpicos en pruebas como el medley. En atletismo, el sueco Armand “Mondo” Duplantis rompió su propio récord mundial de salto con pértiga, alcanzando los 6,25 m. La estadou-
nidense Katie Ledecky se consolidó como la nadadora más condecorada de la historia de EE.UU., y la gimnasta Simone Biles volvió con fuerza, sumando tres oros y una plata. En un ajustado final, y novato Cole Hocker, ganador en 1 500 m, proveyeron emoción pura tanto en pista como fuera de ella.
Los Juegos también fueron trascendentales por su impacto global: muchos países lograron su primer oro olímpico (como Dominica, Saint Lucia, Botswana y Guatemala), y el Equipo Olímpico de Refugiados ganó su primera medalla (un bronce en boxeo). Además, se rompieron 21 récords mundiales, demostrando que París 2024 fue una edición de excelencia deportiva sin precedentes.


Pasión Olímpica
MOMENTOS QUE MARCARON EL CORAZÓN DEL DE-
PORTE
El 26 de julio, el mundo presenció una apertura sin precedentes: por primera vez, los atletas desfilaron fuera de un estadio, a bordo de embarcaciones que navegaron por el Sena, rodeados de luces, música y millones de espectadores. La ciudad de París se convirtió en un escenario vivo donde el arte, la tecnología y la historia se combinaron para dar inicio a unos Juegos cargados de simbolismo, apertura e inclusión.
• En atletismo, el estadounidense Noah Lyles protagonizó una de las finales más cerradas en la historia de los 100 metros planos, ganando por apenas cinco milésimas de segundo. También destacaron figuras como Faith Kipyegon, quien reafirmó su reinado en los 1500 metros
con una tercera medalla olímpica consecutiva.
• En tenis, el serbio Novak Djokovic alcanzó el oro olímpico, completando así el llamado “Golden Slam”, tras una final electrizante contra el joven español Carlos Alcaraz. En la rama femenina, la china Zheng Qinwen sorprendió al conquistar el primer oro olímpico de su país en esta disciplina.
• Los nuevos deportes urbanos captaron la atención de las nuevas generaciones. El breaking debutó con gran aceptación, y figuras como Ami, representante de Japón, se llevaron los reflectores al coronarse en la categoría B-girl.
• En ciclismo BMX, Francia brilló en casa al dominar completamente el podio masculino, en una competencia que desató la euforia nacional.
• Países como Santa Lucía, Dominica y Cabo Verde lograron sus primeras medallas olímpicas, en una muestra de cómo el olimpismo sigue expandiendo su impacto a naciones que históricamente no habían brillado en estas justas.

ENTRE CONTROVERSIAS Y APRENDIZAJES
Como en todo evento global, París 2024 no estuvo exenta de polémicas. El nivel de contaminación del río Sena generó problemas para las pruebas de aguas abiertas y triatlón, y hubo tensiones relacionadas con políticas de vestimenta para atletas de distintas religiones. Además, algunas decisiones del comité organizador sobre inclusión y representación artística fueron criticadas por sectores más conservadores.

Aun así, los Juegos se mantuvieron como un espacio de diálogo y evolución, reafirmando que el deporte puede ser una plataforma para el cambio social.
UNA OLIMPIADA CON ROSTRO NUEVO: SOSTENIBILIDAD Y EQUIDAD
París 2024 fue también un parteaguas en materia de sostenibilidad y equidad de género. Se construyeron instalaciones reutilizando estructuras existentes y se emplearon energías limpias, apostando por una huella ecológica menor. Además, fue la primera vez que hubo igualdad total entre atletas hombres y mujeres, cumpliendo así una meta histórica del Comité Olímpico Internacional.
UN LEGADO QUE APUNTA AL FUTURO
Más allá de las medallas y los récords, París 2024 dejó un legado poderoso: mostró que es posible realizar un evento deportivo de talla mundial con conciencia ambiental, con inclusión de género y diversidad cultural, y con una visión fresca del espectáculo olímpico.
Los ojos del mundo ya miran hacia Los Ángeles 2028, pero sin duda, el espíritu de París continuará inspirando a atletas, organizadores y aficionados por
Desde lo Alto
Arte en Movimiento

GIMNASIA EN PARÍS 2024: NUEVAS FIGURAS, NUEVAS BANDERAS, Y UN NUEVO MAPA DEL PODIO OLÍMPICO
La gimnasia en los Juegos Olímpicos de París 2024 dejó una huella imborrable en la historia del deporte. En una disciplina tradicionalmente dominada por las potencias clásicas como Estados Unidos, China o Rusia, esta edición fue escenario de un fenómeno distinto: la consolidación de nuevos talentos, la llegada de países debutantes al podio y un verdadero cambio en la geografía olímpica de la gimnasia.
Una de las historias más emocionantes se vivió cuando Kaylia Nemour, joven gimnasta argelina de apenas 17 años, ejecutó una rutina magistral en barras asimétricas. Con una puntuación de 15.700, no solo se coronó campeona olímpica, sino que hizo historia al darle a Argelia —y a todo el continente africano— su primera medalla olímpica en gimnasia. El nivel técnico de su presentación fue aplaudido por especialistas de todo el mundo, y su triunfo representa mucho más que un oro: simboliza inclusión, diversidad y esperanza para las futuras generaciones de atletas africanos.
El crecimiento de la gimnasia europea también se hizo notar. La italiana Alice D’Amato sorprendió al imponerse en la final de viga de equilibrio, una prueba marcada por la tensión y los errores de grandes favoritas. Su rutina, precisa y elegante, fue reconocida por su dificultad y control, lo que la convirtió en la primera italiana en ganar el oro olímpico en esa categoría. Italia, que históricamente ha tenido una participación más discreta en gimnasia artística femenina, encontró en D’Amato un símbolo de su evolución.
Desde América Latina, la brasileña Rebeca Andra-
de reafirmó su posición como una de las grandes figuras de la gimnasia mundial. Con una rutina vibrante en suelo, que combinó fuerza, expresión y acrobacias de altísimo nivel, se colgó la medalla de oro. Este nuevo triunfo la consolida como la atleta olímpica más laureada en la historia de Brasil en este deporte, y su presencia se ha convertido en un faro para muchas jóvenes deportistas de la región.
En la rama masculina, el filipino Carlos Edriel Yulo protagonizó una de las actuaciones más impactantes de toda la competición. Consiguió dos medallas de oro: una en la final de suelo, donde su potencia y fluidez fueron innegables, y otra en salto de potro, con una ejecución limpia y explosiva. Estos logros marcan un antes y un después para Filipinas, que nunca antes había subido al podio olímpico en gimnasia. Yulo, con su estilo dinámico y su técnica impecable, se convierte así en un referente para Asia y el mundo.
Otro momento destacado llegó desde Irlanda, con el triunfo de Rhys McClenaghan en potro con arzones. Su rutina, muy técnica y precisa, le valió el oro y el honor de darle a su país su primera medalla olímpica en gimnasia. En la misma prueba, el kazajo Nariman Kurbanov logró la medalla de plata, siendo esta también la primera medalla olímpica en gimnasia para Kazajistán, lo que suma un nuevo país al cada vez más diverso panorama de este deporte.
Mientras tanto, el equipo masculino de Estados Unidos logró colgarse el bronce en la competencia por equipos, rompiendo una larga au-
sencia del podio olímpico desde Beijing 2008. Su regreso entre los tres mejores es una señal clara del esfuerzo renovado por fortalecer su programa masculino, que durante años había quedado en la sombra frente al protagonismo del equipo femenino.
En la disciplina de trampolín individual femenino, la británica Bryony Page protagonizó otra hazaña histórica al conseguir la medalla de oro. Su desempeño fue impecable y la llevó a convertirse en la primera gimnasta británica en obtener un oro olímpico en trampolín, disciplina muchas veces relegada mediáticamente, pero que en esta edición tuvo un nivel altísimo y emocionó a los espectadores.
Lo que definió a la gimnasia en París 2024 no fue únicamente la calidad técnica, sino la amplitud de voces y banderas en lo más alto del podio. Estos Juegos marcaron un punto de inflexión: países que antes eran espectadores, ahora compiten de tú a tú con las potencias tradicionales. La emoción no estuvo solamente en las medallas, sino en lo que ellas representan: avances sociales, programas deportivos exitosos y un creciente acceso a la formación de alto rendimiento en regiones históricamente marginadas del mapa olímpico.
París fue testigo de una gimnasia renovada. Ya no se trata solo de nombres familiares y rutinas esperadas. Hoy, la competencia se vive con más emoción, más diversidad y más historias inspiradoras que cruzan fronteras. La gran enseñanza que deja esta edición es clara: el futuro de la gimnasia será más global, más humano y más emocionante que nunca.
SIMONE BILES: LA GRANDEZA DEL TODO-TERRENO

Simone Biles no solo gana medallas, crea elementos nuevos. Tiene varios movimientos bautizados con su nombre. En París, volvió a ejecutar el “Biles II” en salto —el Yurchenko doble con giro carpado—, un movimiento tan difícil que pocas gimnastas en la historia se han atrevido a intentarlo.
Simone no solo cambió la forma de competir, sino la forma de hablar de la gimnasia. Ha defen-
El Salto
Perfecto: el "Biles II"
Simone ejecutó el Biles II en la final de salto, con una ejecución casi perfecta, obteniendo una media de 15.300 puntos, lo que le dio la medalla de oro. Este salto fue clave en su victoria y reafirmó su estatus como la gimnasta más dominante de todos los tiempos.
“Solo Simone Biles puede hacer ver algo tan peligroso como algo natural”, comentaron expertos durante la transmisión.
dido la importancia del autocuidado, la dignidad del deportista y la inclusión. Su rol como modelo a seguir trasciende el deporte.
“Mi valor no está atado a mis logros”, dijo alguna vez. Hoy, con más triunfos que nunca, Biles muestra que el verdadero éxito nace de la resiliencia.

"Simone Biles brilla en París: el regreso de una leyenda" París 2024 quedará grabado como el escenario del gran renacimiento de Simone Biles, la gimnasta estadounidense que demostró que los límites pueden romperse con talento, valentía y perseverancia. Tras haberse retirado parcialmente en Tokio 2021 por razones de salud mental, Biles regresó con una fuerza impresionante, conquistando el corazón del mundo y el podio olímpico.
Biles se consagró bicampeona olímpica en la competencia individual general (all-around), convirtiéndose en la primera mujer en lograrlo en Juegos no consecutivos. Su puntuación total fue de 59.131, superando a la brasileña Rebeca Andrade y a su compatriota Suni Lee.
Lideró al equipo de Estados Unidos a lo más alto del podio,
junto a Suni Lee, Jade Carey, Jordan Chiles y Hezly Rivera. Con una actuación sólida en todos los aparatos, el equipo estadounidense volvió a dominar la gimnasia mundial.
En la final de suelo, Biles obtuvo la medalla de plata, tras cometer pequeñas salidas del tapiz. Aun así, su rutina fue una de las más difíciles y carismáticas del evento. “No se trata solo de medallas, sino de encontrar el equilibrio entre lo que amas y lo que necesitas”, dijo Simone tras su triunfo, inspirando a toda una generación. A sus 27 años, Biles reafirma que sigue siendo la mejor gimnasta de todos los tiempos, no solo por sus medallas (ya suma 9 olímpicas y 30 mundiales), sino por su capacidad de reinventarse, romper barreras y hacer historia una vez más.

LAS "GOLDEN GIRLS" VUELVEN AL CENTRO DEL PODIO EN PARÍS 2024
París fue testigo de un momento inolvidable en la historia de la gimnasia artística. Bajo los reflectores del escenario olímpico, el equipo femenino de Estados Unidos, bautizado con cariño por ellas mismas como las "Golden Girls", volvió a escribir su nombre en letras doradas. La medalla de oro conseguida por equipos no solo fue una victoria deportiva, sino una poderosa declaración de fuerza, experiencia y resiliencia.
La leyenda de Simone Biles encabezó este regreso triunfal. La gimnasta más condecorada de todos los tiempos regresó a unos Juegos Olímpicos luego de su sorpresivo retiro parcial en Tokio 2020, donde priorizó su salud mental. En París, no solo volvió: arrasó. Con movimientos impresionantes y una presencia imponente en la pista, Biles conquistó el oro en la competencia all-around, el oro en salto (donde ejecutó nuevamente el difícil y espectacular “Biles II”), y la plata en piso. Su regreso fue más que exitoso; fue histórico.
Junto a ella, el equipo estadounidense estuvo conformado por Suni Lee, Jade Carey, Jordan Chiles y la joven debutante Hezly Rivera. Cada una de ellas aportó precisión y potencia en sus rutinas, consolidando una victoria colectiva con una puntuación que superó por casi seis puntos a su más cercano competidor. Esta actuación fue el reflejo de años de experiencia combinados con frescura y nuevos talentos.
El apodo “Golden Girls” no surgió de los medios, sino de las propias gimnastas. Tras la victoria por equipos, Simone Biles lo publicó con humor y orgullo en redes sociales, destacando que este era el equipo femenino de gimnasia más veterano que había representado a Estados Unidos en unos Juegos Olímpicos, con una edad promedio superior a los 22 años. Lo que para algunos podría ser visto como un punto débil, se convirtió en su sello de identidad: madurez, temple y visión.

Pero este regreso dorado no estuvo exento de emociones intensas. Durante los días previos a la competencia, el equipo enfrentó críticas desde ciertos sectores, incluyendo exgimnastas que cuestionaban su capacidad actual. Biles respondió de manera elegante pero firme, dejando que su rendimiento hablara por ella. “Lack of talent, lazy... Olympic champions”, escribió en Instagram, acompañando la frase con una fotografía del equipo completo celebrando el oro.
El impacto de este triunfo va más allá de las medallas. Es un testimonio de lo que representa el verdadero espíritu olímpico: caer, levantarse, y volver con más fuerza. Las “Golden Girls” no solo ganaron títulos, también ganaron respeto, admiración y el cariño del público internacional.
Este equipo ha marcado una nueva era en la gimnasia. Simone Biles, a sus 27 años, no solo ha vuelto a la cima, sino que ha demostrado que la edad no es un límite cuando hay pasión, disciplina y coraje. Suni Lee, quien también brilló en Tokio, se llevó bronce en all-around y en barras asimétricas, reafirmando su vigencia. Jade Carey y Jordan Chiles, por su parte, mostraron su evolución técnica y compromiso con el equipo, mientras que Hezly Rivera dejó claro que es una promesa para el futuro.
Así, entre aplausos y lágrimas, el equipo estadounidense femenino volvió a lo más alto. París 2024 quedará en la memoria como el escenario del gran regreso de las “Golden Girls”, quienes no solo ganaron el oro, sino que también nos recordaron por qué amamos los Juegos Olímpicos: porque son una celebración de la grandeza humana en todas sus formas.
MÁS ALLÁ DEL ORO: LAS GOLDEN GIRLS BRILLAN CON FUERZA Y EXPERIENCIA
Hezly Rivera
• Debut olímpico a los 16 años.
• No obtuvo medallas individuales, pero su ejecución limpia y nervios de acero le aseguraron un lugar en este equipo histórico.
Jade Carey
• Bronce en Salto (Vault)
• Aunque su rutina en piso no le permitió revalidar el oro que obtuvo en Tokio, Carey se mantuvo firme en salto y mostró madurez en la competencia.
Jordan Chiles
• No obtuvo medallas individuales, pero su participación fue clave en el rendimiento del equipo.
• Brilló especialmente en piso y viga, con rutinas consistentes que aportaron puntuaciones fundamentales para lograr el oro por equipos.
Suni Lee
• Bronce en All-Around individual
• Bronce en Barras Asimétricas (Uneven Bars)
• Volvió a brillar después de su sorpresivo oro en Tokio 2020, demostrando gran consistencia técnica pese a enfrentar problemas de salud en los últimos años.
Simone Biles
• Oro en All-Around individual
• Oro en Salto (Vault)
• Plata en Piso (Floor)
• Además de liderar al equipo hacia el oro por equipos, fue la gran figura de la gimnasia en París, consolidándose como la gimnasta más condecorada de la historia.
REBECA ANDRADE BRILLA EN PARÍS 2024
La gimnasia artística vivió momentos inolvidables durante los Juegos Olímpicos de París 2024, y uno de los nombres que más resonaron en el Bercy Arena fue el de Rebeca Andrade. La atleta brasileña, que ya había hecho historia en Tokio 2020, volvió a sorprender al mundo con una actuación impecable, poderosa y emocionante, consolidándose como la gimnasta más importante en la historia de Brasil y una figura destacada del olimpismo actual.
En esta edición olímpica, Andrade sumó cuatro nuevas medallas a su ya brillante trayectoria: oro en ejercicio de suelo, plata en salto, plata en la competencia individual all-around y bronce por equipos, un logro histórico para la gimnasia femenina brasileña. En total, la carioca acumula seis preseas olímpicas en su carrera, superando a cualquier otro atleta de su país en número de medallas.
Uno de los momentos más esperados del torneo fue la competencia all-around, donde Andrade se enfrentó nuevamente a la estadounidense Simone Biles, considerada por muchos la mejor gimnasta de todos los tiempos. Andrade lideró por momentos la prueba y mostró una rutina sólida en los cuatro aparatos, especialmente en viga y suelo. Finalmente, obtuvo la medalla de plata con una puntuación total de 57.932, a menos de dos puntos de Biles, quien se llevó el oro. Pese al resultado, el enfrentamiento fue celebrado por el público como un ejemplo de excelencia deportiva, y ambas atletas se mostraron mutuamente admiración y respeto. Sin embargo, fue en la final de ejercicio de suelo donde Rebeca escribió su página dorada. Con una rutina vibrante, que incluyó elementos de funk brasileño y música de la cantante Anitta, Andrade ejecutó una presentación limpia, precisa y con gran carisma. Recibió una calificación de 14.166, superando por poco a Biles (14.133), y se colgó la medalla de oro. La imagen del podio —con Rebeca, Simone Biles y Jordan Chiles, las tres mujeres negras, abrazadas y sonrientes— se volvió viral y fue destacada como un símbolo de representación, diversidad e inspiración.
Rebeca también fue clave en la competencia por equipos, donde el conjunto brasileño logró el bronce, la primera medalla olímpica femenina por equipos en la historia de Brasil. Andrade no solo fue la capitana del equipo, sino su mayor fortaleza técnica y anímica, guiando a sus compañeras con experiencia, precisión y pasión.
Más allá de los resultados, la historia de Rebeca Andrade es un ejemplo de superación. Criada en una familia humilde en las afueras de São Paulo, enfrentó grandes obstáculos desde niña. A lo largo de su carrera ha sufrido tres graves lesiones de rodilla que requirieron cirugía y largos procesos de recuperación. Pese a ello, nunca dejó de luchar. Su perseverancia y amor por la gimnasia la han convertido en un símbolo de esperanza para millones de jóvenes, especialmente en América Latina.
GESTO DE RESPETO Y CAMARADERÍA
En una imagen que se volvió viral, Biles y Chiles se inclinaron ante Andrade durante la entrega de medallas en suelo, un gesto símbolo de admiración y deportividad


Durante su participación en París, Andrade fue reconocida no solo por su talento, sino por su carácter dentro y fuera del escenario. Fue incluida en la prestigiosa lista “BBC 100 Women of 2024” por su impacto en el deporte y la cultura. En sus propias palabras, afirmó: “Estas medallas son para todas las niñas que alguna vez sintieron que no podían soñar. Yo estoy aquí para decirles que sí se puede”.
Con 25 años, y luego de haber conquistado todo lo posible, Rebeca dejó entrever que podría reducir su participación en pruebas como el all-around debido a las exigencias físicas que ha enfrentado tras sus lesiones. No obstante, dejó abierta la posibilidad de continuar compitiendo en aparatos específicos, como salto y suelo, donde sigue siendo una de las mejores del mundo.
En París 2024, Rebeca Andrade no solo ganó medallas. Se ganó el corazón del público, consolidó su legado y dejó en claro que la gimnasia también tiene alma brasileña.
MEDALLERO PERSONAL DE REBECA
ANDRADE

RESULTADOS DE OTRAS ESTRELLAS EN PARÍS 2024
Además de los triunfos de Simone Biles, Rebeca Andrade y Sunisa Lee, hubo actuaciones memorables de otros gimnastas que marcaron la diferencia. En la final individual femenina, Kaylia Nemour, de Argelia, se ubicó en quinto lugar con una puntuación de 55.899, la mejor ubicación histórica para una gimnasta africana en el concurso general.
Nemour también se coronó campeona olímpica en barras asimétricas, con una puntuación de 15.700, convirtiéndose en la primera mujer del continente africano en ganar una medalla olímpica (y de oro) en gimnasia.
En la final de barra horizontal masculina, el japonés Shinnosuke Oka obtuvo la medalla de oro con una puntuación de 14.533, empatado con el colombiano Ángel Barajas, quien se quedó con la plata tras desempate por puntuación de ejecución; los bronces fueron compartidos por Zhang Boheng (China) y Tang Chia-Hung (Taipéi Chino), ambos con 13.966 puntos.
En paralelas, Zou Jingyuan de China dominó la prueba y obtuvo el oro con 16.200, seguido por Illia Kovtun (Ucrania) con 15.500 y Oka con 15.300 (bronce).
En la final de viga femenina, la italiana Alice D’Amato hizo historia al conquistar el oro con 14.366, seguida por Zhou Yaqin de China (plata, 14.100) y Manila Esposito de Italia (bronce, 14.000). Tanto Simone Biles como Sunisa Lee tuvieron caídas en sus rutinas y finalizaron en quinto y sexto lugar con una puntuación de 13.100 cada una.
En la prueba de suelo femenino, Rebeca Andrade (Brasil) se llevó el oro con 14.166, mientras que Simone Biles obtuvo la plata con 14.133. Inicialmente Jordan Chiles había quedado quinta, pero tras un reclamo se le adjudicó el bronce con 13.766. Más tarde el Tribunal de Arbitraje deportivo revirtió ese resultado y reasignó el bronce a

Ana Bărbosu de Rumanía (score 13.700). Dentro del cuadro estadounidense masculino, Fred Richard y Paul Juda terminaron en 15.º y 14.º lugar respectivamente en la final individual general. Aunque no lograron podio, ambos destacaron por su actitud, valorando mucho la experiencia olímpica. El equipo masculino de EE. UU. terminó ganando el bronce por primera vez en 16 años, con figuras como Brody Malone, Asher Hong y Stephen Nedoroscik apoyando al grupo.
En resumen, además de las medallas más esperadas, Kaylia Nemour brilló como la revelación africana al obtener oro en barras y un histórico quinto puesto general; Alice D’Amato y Manila Esposito elevaron a Italia al podio en la viga; y en la rama masculina, Shinnosuke Oka confirmó su dominio en varias pruebas de aparato. Todo ello mientras surgen figuras jóvenes y nuevos países se posicionan en el escenario internacional de la gimnasia.
¿Y HACIA LOS
ÁNGELES
2028?
Los Ángeles 2028 promete una edición histórica: sin construir grandes estructuras nuevas, con nuevos deportes, igualdad de género en el medallero, y un uso estratégico de icónicas instalaciones de California. Con atletismo al inicio, natación finalizando la segunda semana, y un enfoque sostenible y participativo, sonará fuerte en el mundo olímpico.
El programa olímpico de Los Ángeles 2028 marcará un récord histórico con 351 eventos con medalla, donde participarán aproximadamente 10 500 atletas de todo el mundo en 31 deportes. Esta edición estará caracterizada por la innovación, la inclusión y el equilibrio de género.
Entre las principales novedades deportivas se encuentra el debut de los sprints de natación en estilo combinado (50 metros) y la incorporación de relevos mixtos en atletismo, fortaleciendo así el enfoque hacia la equidad. Además, por primera vez se incluirán eventos mixtos de género en dos disciplinas clave: gimnasia artística y golf, lo que representa un paso significativo hacia una representación más igualitaria en el medallero.
Los Juegos también contarán con el ingreso de cinco deportes nuevos al programa oficial:
• Críquet (modalidad T20)
• Squash
• Lacrosse
• Flag football
• Béisbol/softbol, que regresa tras estar ausente en algunas ediciones.