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Hay algo en el bosque.

CALUMNIA Federico De la Garza


Trato de usar la brújula, pero sigue apuntando a la dirección incorrecta. Lo frondoso y verde de los árboles opaca la vista al sol que cae. Ya van a dar las 8 y no encuentro a Joel, y si no lo encuentro, no puedo volver a mi casa. No creo llegar a mi casa a antes de que caiga completamente la luz. Ya se hace tarde y en fin no encuentro al desaparecido de mi hermano. Pie tras pie, mi zapato se enreda con las raíces en el suelo y me detienen por un mínimo segundo, demorando más y más. No soy aferrado a esos mitos urbanos del pueblo; Mitos que hacen a los niños correr del bosque de Calumnia. Recuerdo el Miércoles pasado que mi abuelo Carlos, del lado materno, contaba historias aterradoras bajo el fuego de la sala. Los niños pintaban sus caras con un color más blanco que la paz. Joel y yo reíamos en silencio de las historias, para que el viejo no nos viera burlarnos de sus cuentos maravillosos.

No puedo creerlo, ¡Ya van a dar las 9! Voy desesperado por el bosque contándome anécdotas de antaño para no enfurecerme mas con Joel. MI hermano siempre ha sido de esos "bravos" que no huyen, sino pelean. De esos que mi mamá le pegaba con el cinto de mi papá, claro cuando mi papá el pacifista no la veía. Extraño a mi papá más que a nadie. Él era quien me comprendía, quien me escuchaba cuando era mudo, y me hablaba cuando era sordo. Fue un triste día de Marzo cuando se marchó. Me caigo, y me abro parte de mi rodilla al pegarme con una piedra obscura. El dolor abunda en todo mi cuerpo a pesar del golpe exacto, y mis gritos se esparcen por el maldito


bosque. Los árboles oyen, dice mi abuelo. Los árboles le dirán a la bruja, él decía a los pequeños, mientras lloraban del miedo. Ahora que he gritado pienso si en verdad los árboles han oído mi sufrimiento. No hay otra alternativa mas que pararme y continuar buscando al idiota de mi hermano. Ay, Joel, seguro ya estás en casa, y mamá dándote unos buenos golpes por perderte. Pero uno no puede estar seguro hasta encontrarte. Pie tras pie, y mi rodilla sangra. Trato de vendarme la rodilla pero la parte de mi camisa que arranque para cubrirla se desbarata, así que tengo que seguir con la herida abierta. Ya no hay luz en este lugar. Los árboles se multiplican, creando un laberinto infernal y silencioso. Creo que ese es mi miedo más grande, el silencio. El no saber que ruido viene hacia ti en ese instante. Pero basta de mis dudas existenciales, tengo que sacar mi linterna para seguir buscando sin dirección.

La bruja era el personaje favorito de mi abuelo para contarle a los niños que se portaban mal, irónicamente todos habían oído ese cuento para la edad de 5. La bruja es un demonio que habita los bosques de Calumnia. Su concepto era llevarse a las almas pecadoras que se perdieran en su bosque. Sí, su bosque. Aparentemente la bruja era propietaria de Calumnia hace mucho tiempo, hasta que unos niños vinieron as su casa, poniéndola en llamas, matando con las brasas a la mujer. Me sigo riendo de la historia, pero una parte de mi se retuerce cada vez que mi abuelo la cuenta. Con su voz tenebrosa y con sus ojos que parece que ha visto el terror absoluto, es más, la bruja. Nueve y media y la luna aparece justo en mi cabeza, acariciando mi mente, protegiéndome de la obscuridad.


Un grito en al oeste de la brújula. ES JOEL. Grito su nombre como si jamás lo hubiera dicho en mi vida, y lo repito hasta que mis pulmones no dieran para más. Silencio. No quiero voltear, se que algo está atrás de mi, observándome, esperando a que voltee. Es Joel, asustado y pálido. "LA DESPERTÉ, LA DESPERTÉ" me grita, y confuso le pregunto de que habla. El corre sin mi hacia la dirección contraria a la que venia, yo corro tras de el. Un grito, los dos dejamos de correr, pálidos ya y con las piernas tiesas. Una risa frondosa como árbol. Un encino nos dio posada mientras escapábamos de lo que Joel originalmente corría. nos metemos dentro del encino y trato de preguntarle de nuevo pero ya no contesta. El encino es obscuro y no veo a nadie. Volteo a la luz, y veo. Es Joel. Está colgando del árbol, ¡ESTÁ COLGANDO DEL ÁRBOL! Alguien nos ha encontrado, tengo que correr. Pie tras pie y mis lagrimas no cesan y mi herida sigue abierta. Llega un punto en donde ya no se a donde correr, como si fuera en círculos. Tenía que ser, he llegado a una cabaña. La estereotípica cabaña del bosque de Calumnia donde la bruja habitaba. Corrí en sentido contrario, alejándome mas y mas de la cabaña, y al fin, vi la luz. ¡He visto mi pueblo! Corro con felicidad y enjundia hacia mi casa querida. Saliendo de Calumnia, veo a mis padres, ambos, y a medio pueblo con linternas, y más de 8 policías, como si me estuvieran esperando. Corro a abrazar a mis papás pero la policía me detiene y me lleva a la patrulla, mientras mi mamá llora y mi papá voltea a otra dirección. Llego a la estación de policía, y aquí está usted. Usted me pregunta que si maté a Joel. Oficial, no estoy loco. La cuerda me la dio la bruja.


Calumnia