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El monstruo de las

dunas

No existen testimonios gráficos sobre su existencia, pero sí numerosos relatos que refieren su furia letal, sobre su todavía incomprensible capacidad de matar a distancia. Con características de monstruo legendario, el gusano mongol habita, supuestamente, en el desierto del Gobi, aterrorizando desde hace siglos con su legendaria violencia a los nativos… Javier Martín javier.martin@eai.es


us acantilados se asemejan a castillos medievales con agujas y torretas que bajo el Sol del atardecer adquieren extraordinarios tonos de rojo ladrillo”. Así describía el antropólogo y director del Museo Americano de Historia Natural Roy Chapman Andrews el magnetismo que desprende uno de los lugares más desconocidos y misteriosos del planeta,el desierto del Gobi en su obra La Reconquista del Asia central (1932). Cierto, eran otros tiempos, pero pocas cosas parecen haber cambiado en aquel recóndito paraje. Situado entre el norte de China y el sur de Mongolia, el Gobi es uno de los espacios desérticos más grandes del mundo. Montes que parecen nacidos del capricho divino,estepas e interminables dunas le ofrecen una inimitable personalidad, coronada por las variaciones climáticas extremas –que en solo un día pueden cambiar en más de 40ºC– y por un universo animal extraordinariamente heterogéneo. Nada, eso sí, vence en extrañeza a un descomunal y grueso gusano de entre un metro y un metro y medio de longitud del que hablan los habitantes de las dunas. Lo conocen como allghoi khorkhoi o allergorhai-horhai. Nada en todo el desierto es capaz de sobrepasarlo en su legendaria peligrosidad. El conocido como “gusano del Gobi” está adherido a la memoria de los habitantes del desierto. En ellos pervive el miedo a un animal, considerado por muchos mitológico, pero que otros tantos aseguran haber visto con sus propios ojos. Y de otros, que ya no pueden contarlo, se dice que han sufrido su venenosa presencia. Las temerosas palabras de dichos habitantes llegaron a los oídos de Roy Chapman durante su investigación de primera mano en el Gobi, que dio lugar al texto citado. Chapman Andrews fue uno de los más aventurados exploradores y prestigiosos estudiosos de la China de la primera mitad del siglo XX. En su libro On the Trail of the Ancient Man, el naturalista estadounidense hacía referencias tangenciales a un gusano, del que apenas se tenían entonces noticias en Occidente. Más que en detalles propios del temible bichejo, profundizaba en los temores que despertaba en los lugares por los que transitaba,en la absoluta convicción existente en los mismos de su realidad.

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Temido por los gobernantes Según señalaba el escritor Karl P. N. Shuker, en una investigación publicada por la revista ENIGMAS –núm. 27–, en uno de los encuentros del explorador con los altos gobernantes de Mongolia “el primer ministro le habló aAndrews sobre este misterioso animal.Durante el encuentro de los expedicionarios con el gabinete presidencial, en nombre del gobierno mongol, el primer ministro solicitó a Andrews que, si le era posible, capturara un ejemplar”. El director del Museo de Historia Nacional relató en su libro que todos los presentes creían firmemente en el gusano, aunque ninguno lo había visto.Sin embargo,eran capaces de describirlo: “Tiene forma de salchicha y mide cerca de un


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