PARODIAS DE
No siempre se hace justicia a los personajes en los cuentos infantiles ni en las leyendas populares. A veces, los protagonistas no son la dulce muchacha a la que nadie quiere, el valiente caballero que gana todas las batallas, ni el joven avaricioso que todo lo desea para sĂ.
Al menos, eso piensan nuestros
alumnos de 3Âş de ESO, quienes han escrito sus propias versiones.
Te concedo un deseo (Jesús González, 3º C)
Hola. Soy la lámpara del genio, la que todo el mundo ansía y desea. Hace tiempo encontré a un joven que quería abusar de mis poderes. Este solo quería tener mis poderes para su beneficio, asi que decidí cumplir sus deseos a mi manera. El joven
deseó
tener
fortuna
infinita
a
la
vez
que
la
inmortalidad. Y yo, con mi gran astucia, le convertí en un cajero. El adolescente sería inmortal y tendría una fortuna infinita
Excalibur en el museo (Francisco Arryo, 3º A) Tras ser forjada, me encantaron. Era la más poderosa de todo el reino y, para no caer en malas manos, Merlín me exilió en una roca dura y fría. En esa época me sentía sola dado que había muchos que me manoseaban y me intentaban sacar de allí, pero no podían. Al
fin
alguien
me
rescató,
se
llamaba Arturo, sería el próximo rey de Camelot. No tenía mas de 15 años y no parecía muy fuerte pero fue él el único capaz de liberarme de aquella “prisión”. Entrenábamos día y noche para que su majestad pudiese proteger Camelot sin problema. La batalla más dura que recuerdo fue contra el Caballero Negro y su Enchanted. Era una espada letal y de gran tamaño. Por eso tardamos mucho en poder derrotarlos. Por todas esas hazañas, en la actualidad me encuentro dando viajes de un museo a otro.
Yo soy el espejo (Javier Cobos, 3º B)
Qué manipulable la gente; es estúpida y la engaño con mucha facilidad. Me cuentan todas sus cosas, que me sirven para chantejearlos y para que me den todo lo que desee de ellos. Un día una mujer me preguntó quién era la más guapa de su reino pero se dio cuenta de mis maldades. Ella atrevidamente me tiró una piedra y me dijo “Eso por lo que le haces a la gente”. Me rompí en mil pedazos. Al día siguiente, le eché una maldición. Se quedó petrificada hasta que se arrepintió de haberme roto. Así se pudo librar de la maldición.
EL ZAPATO DE CENICIENTA (Rafael J. García, 3º C) -Cuéntame la historia otra vez zapatito de cristal – dijo la pequeña ratita que estaba con él. -No,no quiero contártela. Ya debes saber mi historia -Venga, zapatito; estamos tu y yo solos en esta gran oscuridad. -Vale. Te la contaré cuando salte de la carroza. “Yo era un zapato. Cuando la Tonticienta iba a palacio al gran baile real, me escapé de su pie, que olía a queso fétido, y salté de la carroza . Casi me rompo en pedacitos y en ese momento pensé en cómo destrozar el sueño de Cenicienta. Fui al pueblo mientras pensaba en un gran plan. Llegué a una asquerosa y mugrienta zapatería. Mientras el viejo zapatero estaba durmiendo, rompí el cristal y manipulé la voluntad de los zapatos. Pero..... -Pero...¿qué? ¿qué pasó? -¿Qué pasó cuando esos estúpidos zapatos se dieron cuenta de que íbamos a matar a matar a Cenicienta a pisotones y a patadas? Pues que me agarraron, me tiraron al acantilado y se lo dijeron a esa estúpida muchacha. -Y... ¿qué pasó? -Que Cenicienta, gracias al otro zapato, se convirtió en princesa y la anciana arrugada hada madrina me atrapó en su estúpida varita aquí.....CONTIGO -¿Yo soy molesta para ti?- dijo la ratita llorando -Eso es lo que mereces, rata pesada. Fin
Solo una flor (Mª Dolores Jiménez, 3ºA)
- Aaaaatchiiis!!
Aaaatchiiis!! Hola, ¿qué tal? Soy Margarita, la flor de
Pitufina. Por si no os habéis dado cuenta, soy alérgica al polen, así que llevo un poco mal lo de ser una flor. Pero bueno, eso no es que importe mucho. En esta historia quiero contaros como será mi vida durante estos días ya que dentro de poco sufriré un gran cambio que afectará a mi vida por completo. La verdad es que no hay nada interesante hasta el día de mi gran cambio. Lo único que hago es ir de allí para acá en la cabeza de mi mejor y única amiga, Pitufina. Tengo mucha suerte de que fuera ella la que me encontrara en el bosque porque mi vida en el pasado, quiero decir, en el bosque, no ha sido muy divertida ni nada por el estilo. Ha sido mas bien una tortura porque todas aquellas margaritas de mi alrededor se metían conmigo por ser diferente, simplemente por ser de otro color. Menos mal que todo eso se acabó. Pero bueno no estamos aquí para contar las penas sino para disfrutar del momento y estoy impaciente por que llegue mi gran cambio, ese gran cambio que hará que yo, Pitufina, y todos los pitufos podamos ser grandes amigos, es más, una gran familia. Me convertiré en algo mejor que una simple flor, seré...