qwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwerty uiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasd fghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzx cvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmq Concurso “Relatos de terror” Ganadores en las modalidades de lengua wertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyui española y lengua inglesa opasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfg IES Trassierra hjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxc vbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmq wertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyui opasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfg hjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxc vbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmq wertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyui opasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfg hjklzxcvbnmrtyuiopasdfghjklzxcvbn mqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwert yuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopas 01/11/2018
Concurso “Relatos de terror” 2018
La conspiración de los conejos Gritos, ruido, sangre, Una luz, Fuego, dientes, hambre, En rojo, Miedo, sudor, terror, En negro, ¡Más gritos, más ruido, más sangre! Alarido, ¡Más fuego, más dientes, más hambre! Muerte. Así termina una era, así termina una civilización, así termina la vida de miles de millones. Algunos acabaron sus días mientras corrían, otros sentados en su sofá. Algunos se arrojaron desde cualquier ventana, y otros por no alimentar a la plaga, se arrojaron al mar. Algunos intentaron salvar la vida de otros, y algunos intentaron combatirlos. Pero nadie supo jamás realmente cuándo, nadie supo jamás realmente dónde. Pero ellos empezaron a conquistar cada ciudad, cada país, cada isla y cada continente. Cada reducto de humanidad, fue conquistado
Concurso “Relatos de terror” 2018
Sí, ellos. Nadie sospechó nunca de ellos. Eran posiblemente lo más dulce, lo más tierno, lo más inofensivo que había alumbrado nuestro mundo. Hubo un tiempo, en el que había como mínimo, uno de ellos por casa. Hubo un tiempo en el que cada niño, cada joven, adulto, anciano, había sido desarmado por su ternura y su algodonosa piel. Esos cuerpos blancos, rechonchos y aterciopelados, jamás habrían llamado la atención de la fuerza militar de un estado o del gobierno de ningún país. Eran un ejército perfecto, indetectable. No. Esos cuerpos blancos, rechonchos y aterciopelados, sólo conseguían captar la atención de internet. De hecho, puede que todo comenzara así, en internet. Tuvo que haber alguien, alguien que fuera el primero. El primero en tener uno de ellos. El primero en subir una foto, un vídeo. La gente. La gente, como siempre, tuvo envidia. La gente, como siempre, tuvo la necesidad de tener más y más. El modo de vida que llevábamos, nos lo imploraba. La gente, necesitaba hacerse con uno de ellos. Pero nunca era suficiente. Nunca eran suficientes para colmar los caprichosos deseos de la gente. Pronto llegaron modificaciones.
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La gente los pedía de distinto tamaño, color y pelaje. Sí. Había montado todo un negocio en torno a las modificaciones. Nadie supo jamás, cuando o cómo dejaron de ser lo que eran, para convertirse en lo que son. Algunos hipotetizaron, que ellos ya eran así desde antes de que nosotros los modificáramos. Otros dijeron que exponerlos a tal cantidad de violencia y brutalidad, los había corrompido. Remitiéndonos a los hechos, ellos indudablemente, cambiaron. La gente, empezó a desaparecer. Carteles en los que aparecían fotos de niños, adultos, ancianos, pegados en cada farola y negocio. Padres sollozando pidiendo por televisión que les devolvieran a sus hijos, niños llorando y gritando en mitad de la calle porque no encontraban a sus padres. Aldeas y pueblos enteros, convertidos en laberintos de calles silenciosas de piedra y plantas marchitas. Los desaparecidos se contaban por cientos de miles en todo el mundo.
Concurso “Relatos de terror” 2018
La gente exigía a sus gobiernos que hicieran algo, pero por mucho que se esforzaran en arrojar luz sobre el asunto, nadie conseguía entender lo que estaba pasando. Tras meses de desconcierto, un vídeo.En él, una chica que no pasaba de los 20, aparecía en primer plano. Sus palabras eran totalmente incomprensibles debido a la mala calidad del micro, pues no recogía bien lo que susurraba. Parecía asustada. Tras unos segundos probablemente intentando explicar lo que sucedía, giraba la cámara y mostraba al mundo por primera vez una reunión de un par de decenas de ellos. Agolpados, formaban un círculo, mirándose entre ellos silenciosamente. Entonces la chica se sobresaltaba. Enfocaba la cámara a sus pies y uno de ellos la miraba desde el suelo. Volvía a dirigir el objetivo hacia la reunión, la miraban. Ellos empezaban a acercarse. Ella retrocedía. Ellos avanzaban a saltos. Se oían sus gritos mientras corría. El vídeo se cortaba. Ellos intentaron ocultar el vídeo en vano. Por más cables que royeron, por más antenas que mordieron, por más periodistas que desaparecieron, por más medios que cerraron… La gente supo la verdad. Vídeos parecidos a éste asaltaron las redes. Nunca se sabía nada de las personas que salían en ellos después. No pasó mucho tiempo hasta que dejó de funcionar internet. Los desaparecidos empezaron a contarse por millones. Ellos abandonaron sus casas vacías y se escondieron. La gente se armó, pero eso no impidió que se expandieran rápidamente. Dejó de preocuparles que vieran los cadáveres. Hace semanas que los ejércitos ya han sido desarticulados y ellos han tomado el control de las armas. Hace días que los principales políticos han desaparecido. Horas que las grandes ciudades han caído, y faltan minutos para que lleguen aquí.
Concurso “Relatos de terror” 2018
La civilización humana ha sido aniquilada. Mientras existió, la ambición humana no conoció límites. Eso mismo, llevó a la humanidad a explotar desenfrenadamente los recursos, provocar guerras, dejar morir a millones de su especie y matar otros tantos… y ahora a comercializar con un poder desconocido. Todo por ambición, por codicia, por estupidez. Ellos sólo han acelerado el proceso de autodestrucción. Hubo algunos que advirtieron de la falta de estudios, y del potencial peligro de la acumulación de mutaciones. La gente, como siempre, necesitaba más y más. La ambición, la codicia y la estupidez humanas, son las únicas culpables de la situación actual. Ellos solo han sido el resultado de la acumulación de errores humanos, el último error humano. Ellos, nacidos de la de ambición, de la codicia, de la estupidez; han sido quienes han borrado todo rastro de las mismas del planeta. Ellos, nacidos de la naturaleza misma de la vida; han sido quienes la han liberado del yugo del hombre. Ellos, nacidos en un mundo violento, malvado y cruel; han sido quienes lo han limpiado, usando las mismas armas que atentaban contra él. Realmente, ellos, han sido la respuesta. Proporcionarles la capacidad de hacerse la pregunta, nunca fue un delito. No. Eso nunca fue un acto de maldad ni egoísmo. Eso nunca. No como los que articulaba la gente, no. Quien acuse a esta acción de cruel, consideraría cruel acabar con la misma crueldad, acabar con la maldad, acabar con el dolor que los humanos han infringido a los seres vivos. No. Es un acto de clemencia hacia la gente. Es un acto de amor hacia la vida. Es un acto de bondad innato. Sobre las cenizas de la humanidad, se alzará un nuevo y prometedor mañana para la vida. Deberíamos darles las gracias a ellos. Daniel Cebrián Castillo, 4º ESO A
Concurso “Relatos de terror” 2018
THE HAUNTED HOUSE At last, holidays arrived, so Helen and her family wanted to rest because they were tired of the big city noise. They went on holidays to a nice and quiet town. There were not any houses around. It was a quiet place, without noise and with beautiful sights. They wanted to walk along the countryside. At first, everything was normal but some days later, they started to hear strange noises at night. They heard people crying and a girl calling her parents. It was very strange because nobody lived in the sourroundings. Next day, while they were walking nearby, they saw a girl looking for her parents. She was wearing a blue dress and she had two pigtails. When they wanted to help her, she faded away. Some days later, the same incident happened again. They got worried and they went to the town to ask about what could have happened. Helen said they had seen a girl with a blue dress and two pigtails and they used to hear cries at night. The town inhabitants told them this story: A long time ago, there was a cemetery under the house where they were staying and sometimes one can see a girl looking for her parents dead. The previous house owners left it a lot of years ago because they said they used to see a girl with a blue dress and two pigtails. The cries come from her parents who are dead and buried in the cemetery and the girl is their daughter who is looking for them. Laura Jiménez Escobar, 1º ESO E