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Edici贸n 14 de Agosto

Palacio La Alhambra Inma Diez

Irena Sendler


La Belleza La belleza está en los ojos de quien mira, hemos escuchado desde siempre; siendo así, también está en quien lee una poesía, un cuento, en quien visita un lugar, en quien ve a los más débiles como sus propios hermanos. En esta edición estamos seguros encontrarán mucha belleza, porque ustedes la tienen en sus ojos, pero además, porque a quienes hemos querido destacar hoy, se han entregado en cuerpo y alma a su amor por la belleza, el arte y la misericordia. Las imágenes corresponden a una belleza arquitectónica que trasciende en el tiempo. Como tantas que hay en España, ésta es una huella de los siglos en que los árabes desplegaron todo lo suyo en la península. Especial entrega dedicada plenamente a Inma Diez. Una mujer española que nos regala su arte en el Club de las Poetisas, en su propio Blog y en nuestro muro, casi a diario.


Nos hemos preguntado muchas veces, qué es lo que llevan dentro estas mujeres que son capaces de tocar tal diversidad de temas con ese arte que les resulta tan propio. Ellas suelen responder que solo sacan lo que sienten, por lo mismo no nos cansamos de admirarlas. Seguiremos por tanto, en nuestro empeño de que estas artistas no pasen desapercibidas y sus obras no queden perdidas en los muros. Insistiremos en que usted regale este ejemplar. Mientras más personas lean los poemas de Inma, más humanos, más sensibles seremos, más cercanos estaremos de entender qué es el amor, la soledad, el olvido, la ausencia y tantos otros sentimientos que apenas alcanzamos a definir, pero sin conseguir vivirlos como lo hacen los poetas. Gracias a todos los que usan su tiempo escribiendo, felicitaciones a quienes lograr compartirlos.

Ariel Figueroa Ortega


EL ÁNGEL DEL GHETTO


IRENA SENDLER Es una señora alemana que ha fallecido a los 98 años.

sovia, como especialista en tuberías de alcantarillado.

Llegar a esa edad ya es un motivo de alegría para quienes le conocieron. No obstante que no consiguieran se le otorgara el Premio Nobel de La Paz.

En su caja de herramientas escondía a pequeños niños judíos y en la parte posterior, donde siempre llevaba a su perro que fastidiaba a los soldados alemanes, conseguía esconder con aspilleras a los más grandes

Seguramente su lucha no conmovió a los jueces que otorgan dicho premio; pero a nosotros que no decidimos cosa alguna, si nos alcanzó su hazaña.

Irena durante la Segunda Guerra Mundial, obtuvo un permiso para trabajar en el Ghetto de Var-

Logró salvar alrededor de 2.500 niños hasta que la descubrieron los soldados nazis, quebrándole sus brazos y piernas. Ella logró salvar su propia vida con una motivación aún ma-


yor: lograr ubicar a los menores con sus padres,situación que tampoco alcanzó, pues todos habían muerto en las cámaras de gases. Pero su lucha no se detenía ante la adversidad. Siguió dándola hasta lograr que fueran adoptados los indefensos que ella había salvado de sus compatriotas cegados por el odio. No vamos a negar que todos quienes han recibido el Nobel de La Paz se lo merecen, pero que bien hablaría de la humanidad si lo hubiesen otorgado a esta mujer que como tantas heroínas anónimas

luchan cada día por salvar inocentes de ser abusados, flagelados, empobrecidos y abandonados por quienes creen en Dios y se golpean el pecho pidiendo perdón por sus pecados, ignorando seguramente que hacer la vista gorda no nos disculpa. Todos somos cómplices; mientras haya niños trabajando, durmiendo bajo los puentes, limosneando en las calles, mientras haya niños abusados por sus propios padres, estamos en deuda con la raza humana. Irena vivirá por siempre en nuestros corazones. cia


Entrada Cuarto Dorado


Torre de Las Damas y estanque


NO VOLVERÁ No volverá en otoño a echar raíces el antiguo dolor por tu partida, ni se abrirá de nuevo aquella herida, aunque queden amargas cicatrices. Se alejará con mudo desconcierto mi corazón desnudo, abandonado que anclado en el olvido se ha quedado, llorando solitario en el desierto. En la tarde la llama misteriosa mira con lentitud tu amor cobarde, mientras ella se aleja silenciosa. Qué ajena siento hoy la despedida tú me diste un amor de medianoche, yo en ella te entregué toda la vida.

INMA DIEZ


Palacio La Alhambra


¿QUÉ ME QUEDA? Y si el amor se marcha ¿qué me queda? la lluvia persistente que atenaza un corazón que locamente abraza, recuerdos de una tarde en la alameda. Yo caminante loco que he buscado estrellas que me curen ésta herida recorro los senderos de la vida, que cada vez me apartan de tu lado. Si se marcha el dolor, no queda nada el alma anochecida se deshoja, meciéndose en la luz de tu mirada. Hoy bebo el agua amarga de mi llanto emprendo ahora sin rumbo otro camino, que aleje de mi piel el desencanto.

INMA DIEZ


LIBRE Dejó escapar su alma entre mudos lamentos, girando su universo, en torno a algún naufragio, entumecida sombra que busca el infinito, vértigo de la noche, ausente de si mismo. Bajo el silencio hallado en áridos desiertos, presintiendo el abismo que se abre a su paso, se alejó agonizante de su trágica suerte, y cayó de su cénit, en busca del mañana. Desprendió la corteza del árbol milenario, arrancó las raíces del fondo de la tierra, desgarrando las ramas aferradas al tronco, y sólo en ese instante, presintió que era libre.

INMA DIEZ


Sala de los Abencerrajes


CUANTO TIEMPO Cuánto tiempo esperando en mi sueño sombrío, en el eco distante, donde tu voz no alcanza, busqué en la soledad por ver si te encontraba, apartado en la sombra, perdido en el vacío. Entre nubes de hielo, enfundado en ausencia, divisé tu reflejo, condenado al olvido, y quise ser el beso, que despierte el letargo, la tenue mariposa, que desvista tu hastío. Cuánto tiempo esperando, hundida en la alta noche, un cielo sin estrellas acompaña mis horas, quiero encontrar contigo, lejanos horizontes, demostrarte despacio, lo que en mi alma mora. El crepúsculo llega y soy ave de paso, que se aleja de nuevo, al subir las mareas, que te goza en silencio, ocupando tu espacio, y que sigue a tu lado, aunque tú no me veas.

INMA DIEZ


Patio de La Acequia


Patio de Los Leones


MIENTRAS TE ALEJAS Se desprende la luz en la mirada, quebrándose en la noche tu reflejo, es triste ver morir en el espejo, el sueño que nació con la alborada. Tan sólo queda un surco entre mis brazos, fue duro caminar largas jornadas, cruzando tus pupilas distanciadas, rompiendo el corazón en mil pedazos. Y si sentirte ajeno, duele tanto, la herida se abre más con tu partida, sintiendo el vacío que ahora dejas. Cansada ya de tanto desencanto, envuelta en ésta cruda despedida, me empiezo a desangrar, mientras te alejas.

INMA DIEZ


APENAS UN GEMIDO

Apenas un gemido, estancado en el aire, la última inconsciencia danzando entre las manos, hice un collar de nubes, colgándolo del viento, llevándole plegarias, que nunca regresaron. En la desolación y la desesperanza, huracanes nocturnos atenazan mi estrella, descendí a los infiernos, cabalgando a la muerte, golpeada de olvido, vagabunda de sueños. Deshice tu presencia, quebrando tu recuerdo, con lágrimas ardientes, desaté las cadenas, sólo eres un murmullo navegando en el pecho, el naúfrago intangible, que llevó la marea.

INMA DIEZ


Columnas de Patio Los Leones


DETRÁS DE TI La misteriosa lluvia recorre persistente, ésta tierra baldía, con huellas soterradas, una fría desidia se aferra impenitente, buscando en el poniente, caricias olvidadas. La sencillez incierta con que asumo el destierro, bajo la dulce lluvia, cayendo sosegada, es la máscara oculta, donde en silencio encierro, con cruel mano de hierro, mi alma lacerada. Detrás de ti la noche, de brillos fantasmales, detrás de ti perece, la luz de mi sonrisa, en éste desconsuelo que dejas tras tu marcha. Quedan bajo la lluvia, marchitos los rosales, sobre mis soledades, corre un soplo de brisa, besándome los labios, ateridos de escarcha.

INMA DIEZ


Detalle de Patio Los Leones


EMPECÉ A AMANECER Dueña de mi destino solitario me alejo, ésta vez sin equipaje, un loco corazón, un viejo diario, y un puñado de sueños para el viaje. Llevo una herida, ya cauterizada, errante voy sin patria ni camino, renace mi alegría renovada, tras tanta sinrazón y desatino. Dormido en la memoria está el pasado, que tanta inquietud me provocaba, y que me sumergió en noches sombrías. el fuego que encendiste se ha apagado mientras la tempestad se desangraba, yo empecé a amanecer, tu anochecías.

INMA DIEZ


Patio Los Leones


ESTE VASTO SILENCIO

Éste vasto silencio, que me envuelve, se desliza en la piel aún dormida, sediento y sumergido en añoranzas, anidando en las sombras sus lamentos. Es el cálido aliento que persigue, la avidez de los besos que sucumben, al néctar de una boca, en otra boca, vagando, entre el alba que se acerca. Los labios del pasado traen consigo, los ocultos gemidos del deseo, disueltos, en los surcos de la tierra, gastándose la noche entre sus gritos.

INMA DIEZ


Jardin del Partal y Torre de las Damas


Patio de Los Cipreces


CREPUSCULO QUEBRADO Crepúsculo quebrado y solitario atardece la luz en la mirada, hay un rumor de invierno en el silencio, creciendo desvalido en la tormenta. Silencio envenenado, el del olvido, floreciendo en caminos pedregosos, el único habitante del naufragio, el último dolor del desencuentro. Oleaje que trae hasta la playa, la desesperación enmascarada, vistiendo de arcoiris los lamentos, desnudando horizontes que se alejan. Cortesano que rinde su homenaje, y al fondo de los ojos, agoniza, ondeando la muerte entre los pliegues, convirtiendo en ceniza sus anhelos.

INMA DIEZ


Patio de Los Arrayanes


HE GASTADO MIL NOCHES He gastado mil noches quemándome los ojos, cegándome el reflejo que me arrastró al vacío. Ya no palpita el aire ni tirita el instante, cuando el sordo oleaje, con su fuerza me llama. No quiero que me encuentre rendida y aplastada, sumisa y entregada, a ésta desolación. He gastado mil noches quemándome los ojos, lamiendo los escombros, que asolaron mi vida. Algún lucero tiembla delimitando el cielo, avanzo lentamente y vuelvo a renacer

INMA DIEZ


JardĂ­n de Daraxa


SOLO EL ECO

Llegado el huracán ya no hubo tiempo, se quedó nuestro espacio a la intemperie, dejándonos los ojos despoblados, poniéndole mordazas al silencio. Nos quedamos sin rumbo y desolados con el miedo arraigado en nuestros cuerpos como barcos varados en la arena, como peces, en medio de un desierto. Se abrieron los abismos misteriosos, dejándonos en ésta encrucijada, solo el eco del viento golpeando, en ésta tenebrosa madrugada.

INMA DIEZ


Puerta del Vino


LA DESPEDIDA.

Te sentí cercano, respirando el aroma de los mutuos silencios, buscando en el refugio de los hambrientos ojos, las horas diluidas en la noche perpetua. Se le olvidó al olvido desprendernos los sueños, encontramos apoyo en las indecisiones, las pupilas hablaron de tormentas intensas, palideció la luna, vacía en nuestros brazos. Ocultas bajo la tempestad que nos embarga, calladas emociones traspasaron los huesos, penetrando en la sangre, dejándonos exhaustos en esta despedida irremediable, que nos mata despacio, indefectiblemente.

INMA DIEZ


Casas del Partal desde Peinador de la Reina


AL PIE DE LA NOSTALGIA Al pie de la nostalgia vi el perfil del otoĂąo arrastrando cadenas; Llevando entre sus fauces el beso del olvido, extinguido en la niebla. vi morirse en los campos el perfume del viento desangrado en la tierra. vi exhalar al destino su aliento resignado en la noche desierta. Y tambiĂŠn contemplĂŠ al borde del abismo dos miradas inquietas; Apurando en silencio y mudo sacrificio, el vaso de la pena.

INMA DIEZ


JardĂ­n de Daraxa


CUANDO SE QUE TE ENCUENTRO

He salido a la noche a aspirar el aroma que desprende el espliego. ¡Está tan solitario el mundo en esta hora!. Dentro de mí te busco, ahora que todo duerme y te hablo en silencio y sé que tú me escuchas. Lo sé como se saben todas las cosas obvias. Apenas un instante para sentir que el aire se acerca vacilante a mis brazos hambrientos. Va despuntando el alba en esta hora desierta. Cuando sé que me buscas, cuando sé que te encuentro

INMA DIEZ


Inma e Irena  

Revista Cultural

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