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Abracadabra, cuentos con magia

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ÍNDICE El niño que es un héroe 2 Agradecimientos 19 Prólogo Edmund el dragón 5 21 Palabras La hechicera Crystal 7 23 El pequeño dino El príncipe 9 25 La magia del corazón El libro mágico 11 27 Un dragón magico 13 29 Colección de cuentos El secreto de la magia 15 31 Colección de cuentacuentos El gran dragón y la pequeña calabaza 17 Por Natalie Ivanna Flores Ríos

por Itzel Casillas Pérez

Directora de Fundación Carlos Hank

Por Joshua Rafael García Martínez

por Graciela Hank González

Presidenta de Fundación Carlos Hank

Por Andrew Matías González Huerta

Por Evolet Ornelas Ruvalcaba

Por Kristel Bañuelos González

Por Yaretzi Rojas Contreras

Por Ana Guadalupe Ferretiz Herrera

Por Ángel de Jesús Guerrero Díaz

Por José Santiago Negrete García

Por Ángel Roberto Guerrero Morales


Agradecimientos A la gran Familia HERMES, que participó activamente en el Concurso de Cuentos. Agua de Puebla, CERREY, Grupo Transportes, Hermes Corporativo, Hermes Infraestructura, Hermer, HEME, OVESA, Procobi,y DQR. Y al equipo de la Fundación que hizo posible esta publicación: Itzel Casillas, Sofía Ramos, Jesús Peñaflor, Liliana Martínez, Marisol Morales y Yara Ramos.


Copyright de esta ed ició n: a , r p b or F ao

l a tot e i o

s Hank A.C. Carlo ón R e la anuencia por e aci s s c nd o, sin r lo r f L i i a e t ñ y e o v P ed a . rto be

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Abracadabra, cuentos con magia Diez increíbles cuentos escritos con magia por niños y jóvenes que buscan motivar a otros a escribir, leer y conocer el mundo de la imaginación a través de sus fantásticas historias.

www.fundacioncarloshank.org

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“La creatividad es contagiosa, pásala”. Albert Einstein


Itzel Casillas Pérez

Directora de la Fundación Carlos Hank En un mundo agitado, es difícil encontrar la pausa para que sucedan dos cosas: dejar surgir la imaginación y además permitirle correr para lograr escribir una historia, por lo tanto, escribir un cuento no es tarea sencilla; generalmente se parte de lo que se conoce, pero activar el “botón” de la imaginación y la creatividad es como un músculo que hay que ejercitar todos los días. Es por ello que desde hace 5 años queremos continuar brindando espacios de lectura para que los niños dejen volar su imaginación y nos maravillen con historias como estas diez que hemos seleccionado para nuestra 6.ª edición de libros de cuentos infantiles. “Creo que algo muy mágico puede suceder cuando se lee un buen libro”, dice la escritora J.K. Rowling, autora de la saga de libros Harry Potter. Esta edición pretende ser parte de esos libros que con su magia despiertan y con su creatividad contagian a otros. Aunque la magia es algo increíble, debemos recordar que muchas veces la historia más importante de todas es la que estamos construyendo hoy en día. Los cuentos que hemos compilado hoy son resultado del concurso realizado en 2024 donde buscamos reforzar habilidades de lectoescritura en niñas, niños y jóvenes a través de talleres llevados a cabo en Puebla, Monterrey, Cdad. Madero y Salamanca, donde recolectamos más de 80 cuentos. Queremos que los niños crean en sus capacidades, ejerciten la creatividad y nos enseñen a lograr lo que muchas veces pareciera imposible.

¡Que comience la magia! 6


La M agia es cre er en

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Presidenta de la Fundación Carlos Hank Quiero comenzar felicitando a los niños que participan activamente en iniciativas como la ediciónde los libros de cuentos promovidos en la Fundación. Ustedes con su imaginación nos ayudan a adentrarnos en un mundo de posibilidades, sus historias nos hacen reflexionar, nos hacen reír y también nos llevan a lugares que jamás hubiéramos imaginado. Esa capacidad que ustedes tienen y que están desarrollando abona mucho a su formación académica y a su formación personal. Desde hace 10 años en la Fundación Carlos Hank, ponemos todo el empeño para que ustedes encuentren toda la motivación y no dejen la escuela, pues estamos convencidos de que haciendo lo que hacemos, garantizamos un mejor futuro para ustedes y para México. No dejen de ser parte de cada uno de nuestros Programas, que además hacen crecer la gran familia HERMES.

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EL PEQUEÑO DINO ANDREW MATÍAS GONZÁLEZ HUERTA. Gustavo A. Madero, CDMX. Hace millones de años, en un mundo lleno de verdor, vivía un pequeño dinosaurio llamado Dino. Era un brontosaurio que soñaba con volar como los pterosaurios. Aunque no tenía alas, su espíritu aventurero lo llevaba a explorar todos los rincones de su hogar. Un día, mientras paseaba por el valle, se encontró con una joven pterosauria llamada Pía. Ella le contó que había un lugar mágico, la Montaña de los Vientos, donde se decía que cualquiera que llegara allí podía sentir la sensación de volar. Dino decidió que debía ir a ese lugar, así que le pidió a Pía que lo acompañara. De esta manera juntos emprendieron un viaje lleno de desafíos. Tuvieron que cruzar ríos caudalosos, escalaron rocas gigantes y escaparon de un grupo de velocirraptores juguetones. Pero la amistad y la valentía de Dino y Pía los llevaron a superar cada obstáculo.

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Finalmente, llegaron a la cima de la Montaña de los Vientos. Allí, Dino sintió una brisa suave que lo envolvía. Cerró los ojos y, en ese momento, se imaginó volando alto en el cielo, sintiendo la libertad que siempre había anhelado. Aunque no podía volar de verdad, en su corazón, experimentó una felicidad indescriptible. Pía, al ver la alegría de su amigo, le dijo: — Puedes volar en espíritu, Dino. La verdadera aventura está en vivirla con amigos —. Desde entonces, Dino aprendió que no necesitaba alas para sentirse libre. Juntos exploraron el mundo, disfrutando de cada momento. Así, en su tierra prehistórica, Dino y Pía vivieron emocionantes aventuras, recordando siempre que la amistad era la verdadera magia que les permitía alcanzar las alturas.

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LA MAGIA DEL CORAZÓN EVOLET ORNELAS RUVALCABA. Guadalajara, Jalisco. “Abrakadabra” era la escuela de magia más antigua y prestigiosa del mundo mágico, conocida por formar a los mejores magos de la historia. Ser admitido en tan fascinante lugar era extremadamente difícil. Cada cinco años, los aspirantes debían enfrentarse a una prueba de admisión, un reto que solo los magos más preparados podían superar. Desde pequeños, los aprendices dedicaban su vida a estudiar hechizos y conjuros, con la esperanza de algún día ser dignos de ingresar en la escuela. Evolet, una niña de 11 años, provenía de una familia humilde que vivía en las profundidades del bosque en una modesta cabaña rodeada de árboles y criaturas, su padre y su abuelo habían pasado su vida al servicio de grandes hechiceros. El bosque era un lugar donde muchos magos solían practicar sus hechizos. Sin embargo, su uso irresponsable de la magia dejaba destrucción: árboles caídos y criaturas heridas. A pesar de su corta edad, Evolet se dedicaba en secreto a curar a los animales heridos por estos magos, ella no solo aprendió hechizos curativos de los libros de la biblioteca del mago para el que trabajaba su padre, sino que desarrolló una conexión profunda con cada ser vivo del bosque. Cuando Evolet cumplió 12 años, su padre le dio un obsequio: un pase de aspirante para la prueba de admisión en Abrakadabra. Aunque se sintió conmovida por el sacrificio de su padre, Evolet no confiaba en sus habilidades para superar la prueba, ella sabía que no era como los demás, que dominaban hechizos poderosos. Sin embargo, decidió intentarlo para no decepcionar a su familia. El día de la prueba llegó, el reto consistía en enfrentarse a una bestia aterradora: una criatura mitad pantera, mitad dragón. Los jóvenes magos trataron de derrotarla, uno por uno, pero todos fracasaron.


Finalmente, llegó el turno de Evolet, temblando de miedo, se adentró en el bosque donde la bestia la esperaba; aunque tenía la oportunidad de lanzar hechizos ofensivos, no podía hacerlo, su naturaleza no le permitía herir a otro ser vivo, incluso si era una temible bestia. Evolet conocía el bosque como la palma de su mano y aprovechó ese conocimiento para esquivar los ataques de la criatura, corriendo entre los árboles que conocía tan bien. La bestia, frustrada, comenzó a destruir el bosque a su paso, dejando a Evolet sin escapatoria. Finalmente, la arrinconó en un acantilado y justo cuando parecía que todo estaba perdido, algo sorprendente sucedió. ¡Una serpiente mordió a la bestia en una de sus patas! Y cuando la criatura intentó deshacerse de ella, un alce embistió su costado, derribándola. De repente, los árboles cobraron vida con el movimiento de decenas de animales: aves, lobos, conejos, incluso las criaturas más pequeñas, todas se unieron para proteger a Evolet. Los animales que ella había curado y cuidado durante años habían venido en su ayuda. La bestia, al verse rodeada, finalmente se rindió. Atónita por lo que había sucedido, Evolet fue declarada vencedora. El mago más poderoso de Abrakadabra la felicitó personalmente, dándole el pase de aceptación a la escuela. — Recuerda, Evolet — le dijo con una sonrisa —, la magia más poderosa siempre proviene del corazón. Y tú has demostrado tener el corazón más puro y noble de todos —. Desde ese día, Evolet seguiría su camino en la magia, con la ayuda de sus amigos del bosque y su bondad innata, ya que estaba destinada a convertirse en una gran hechicera.

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UN DRAGÓN MÁGICO KRISTEL BAÑUELOS GONZÁLEZ. Puebla, Puebla. Había una vez un pequeño dragón que vivía en un castillo abandonado, muy grande, cerca de un puente. Este pequeño dragón estaba muy triste, pues nunca había salido de su enorme castillo y creía que no podía hacer nada. — Ojalá pudiera tener a alguien para platicar, aprender cosas nuevas —, dijo el pequeño. — ¡Buenas noches! — se escucharon dos voces chillonas. — ¡Aah! ¿Quién habla?, ¿acaso me estoy volviendo loco? —, dijo el dragón. — No dragonzuelo, hemos estado aquí desde que tenemos memoria. Nuestra intención no era asustarte, solo escuchamos lo que dijiste y no nos pudimos resistir—, dijeron los fantasmas. — Por fin puedo hablar, no recuerdo la última vez que lo hice—, exclamó uno de los fantasmas. — ¡Me han espantado!, ¿ustedes para qué están aquí? — le reclamó nuestro pequeño amigo. — Era lo que queríamos que dijeras, pues mira pequeño dragonzuelo, nosotros sabemos lo que tú puedes hacer, aunque tú no lo sepas —. — Por cierto, me llamo Anaí para su información—, dijo enojado el dragón. Enseguida se presentaron los fantasmas Waffle y Kevin. Anaí, Waffle y Kevin empezaron a conocerse mejor y cenaron juntos una deliciosa calabaza, al parecer los tres tenían algo en común, les gustaba mucho la calabaza. Pasaron unos cuantos días, hasta que.. — ¡Buenos días, alegría! — dijeron los fantasmas riéndose. — ¡Aah! ¿No saben hacer otra cosa que no sea asustarme? —, refirió Anaí. — No, dragonzuelo, ¡hoy es tu día de suerte! — le respondieron. — ¿Y por qué sería mi día de suerte? — les cuestionó el dragón. — Durante todo el tiempo que hemos estado aquí, pudimos quitar la seguridad del castillo y vas a poder salir de aquí—, contentos le manifestaron. — ¡¿En serio?!, ¡qué emoción! — contestó Anaí. — Sí, pero hay un pequeño detalle, tienes que luchar contra un Ogro muy amargado — dijeron Kevin y Waffle—. — ¡Oh, no! Pero si yo no sé luchar —.


— No te preocupes, yo sé cómo hacerlo, y trabajaremos en equipo—confesó el habilidoso fantasma, — ve a esa habitación, ahí encontrarás la respuesta—, dijo Kevin. El pequeño fue a la habitación donde vio un hermoso unicornio y una espada. — ¡WOW! ¿Yo tenía esto? — dijo Anaí. — I don´t know, sólo venimos a ayudar y acompañarnos— dijo el intrépido Waffle. Los tres salieron a un patio enorme, pero había un Ogro, cuando de repente… — ¡ABRACADABRA, soy un príncipe! —. El príncipe luchó contra el Ogro y pudo ser libre. — Gracias, amigos, sin ustedes no lo hubiera logrado — exclamó Anaí mientras corría con sus amigos.

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EL SECRETO DE LA MAGIA YARETZI ROJAS CONTRERAS. Querétaro, Querétaro. Había una vez una niña llamada Abril que no creía en los seres mágicos y mucho menos en la magia. Su mejor amiga se llamaba Lucía que era muy positiva y alegre, ella sí creía en todo lo que su amiga no, esto ocasionaba que tuvieran algunos desacuerdos, pero aún así su amistad era muy fuerte. Un mal día se enojaron tanto que dejaron de hablarse, pues ambas querían tener razón. Lucía estaba muy enojada y le dijo: —Los seres mágicos sí existen y te lo voy a demostrar—. Cuando Abril estaba a punto de dormir su habitación se empezó a llenar de luces de colores y de un polvo dorado muy hermoso, intentó ignorarlo, pero la luz era tan fuerte que no la dejó dormir. Después de un rato en el que el brillo no se iba, se paró de la cama y gritó: —¡No sé quién o qué eres, pero vete! —, se acostó rápidamente y escuchó una voz muy bajita que pedía perdón por no dejarla dormir. Como Abril no esperaba respuesta se sorprendió, pues ¿qué clase de persona o cosa podría tener luz tan brillante, una vocecita y ser tan pequeña? Ella recordó a su amiga Lucía y todo lo que le contó sobre los seres mágicos, esas eran las características exactas de un hada. Al día siguiente, en la escuela la niña corrió hacia su amiga la abrazó y le dijo que tenía razón y que ella se había equivocado. Al principio Lucía no podía comprender, pero después supo de qué hablaba y esa noche hicieron una pijamada para comprobar si lo que estaba diciendo era verdad. Cuando estaban dormidas, se escuchó un chasquido de monedas y unos pasos sigilosos, Abril se despertó y sólo pudo ver la punta de un pequeño gorro, la niña llamó a su amiga diciendo que ya había llegado. Lucía se despertó y al ver el sombrero muy muy pequeñito, se sorprendió y gritó: — ¡Es un duende! —, y efectivamente lo era. Al oír esto, el duende salió por la ventana asustado, corriendo con todas sus fuerzas. Las niñas no podían perder esta oportunidad así que los siguieron hasta alcanzarlo. Después de tanto correr llegaron a un bosque triste y oscuro, antes de que pudieran decir otra cosa se adentraron más en el bosque y vieron una hermosa casa del árbol. El paisaje era resplandeciente, lleno de luces por todas partes, era tanto el asombro que perdieron al duende. Pero se encontraron con un grupo de hadas, quienes las recibieron con mucho gusto: —Hola, mi nombre es Libia, soy un hada mágica del bosque y todos los seres mágicos vivimos aquí. Este bosque es lúgubre y gris por fuera, pero si lo ven desde otra perspectiva, podrán darse cuenta de que en realidad es hermoso—. Abril interrumpió al hada y gritó: —¡Esa hada no me dejó dormir! —, el hada avergonzada le explicó que se había emocionado al ver lo feliz que vivía. Cuando Abril vio la ternura y arrepentimiento de la hadita, la perdonó y se hicieron amigas. Las hadas lanzaron un polvo dorado sobre ellas y empezaron a volar todas juntas sellando una linda amistad. Abril y Lucía disfrutaron el paseo, terminaron la noche ahí dormidas, pues estaban muy cansadas de tanta felicidad.


Cuando amaneció, estaban de nuevo en el cuarto de Abril y se preguntaban si, esa experiencia, había sido un sueño. Cuando, de repente, escucharon un cascabel y vieron luces de color dorado que formaron la palabra “amistad”, ellas sonrieron y nunca más volvieron a tener discusiones sobre la magia, estaban seguras de que era real. Ahora, cada vez que pueden visitan a sus amigas las hadas, bailan con los duendes y entre todos cuentan las aventuras que viven día tras día.

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EL GRAN DRAGÓN Y LA PEQUEÑA CALABAZA ANA GUADALUPE FERRETIZ HERRERA. Cdad. Madero, Tamaulipas. Érase una vez, un gran dragón, cuyo nombre era Magnus; quien siempre cuidaba de una simple calabaza. Magnus la consideraba como su hija, así que le llevaba todo tipo de cosas como: gemas, pociones, oro, etc. En otra parte, un Ogro muy ambicioso, quería hacer un pastel de calabaza, pues era su postre favorito, buscó y buscó calabazas por toda su casa. —¿Qué?, ¡cómo que no tengo calabaza! —, dijo enojado. Salió de la casa en busca de una calabaza, observó el cielo y vio volar al dragón, quien sostenía una gran calabaza perfecta para su pastel; esperó a que bajara y lo atacó. —¡Dame esa calabaza! —, dijo el Ogro disgustado. —No, es mi hija— dijo Magnus. —¡Claro que no! Sólo es una simple calabaza, no un huevo de dragón—, dijo el gigante. —No te daré la calabaza, pero te podré dar una poción para que hagas un delicioso pastel—le contestó el dragón. —Está bien— dijo el Ogro arrebatándole la poción y salió corriendo. Con la poción preparó el pastel, lo probó y ¡plup! Se había convertido en una pequeña calabaza. En medio del bosque, pasaba un humano por ahí, agarró la calabaza que anteriormente era el Ogro y se la llevó para colocarla en su casa como decoración, y ahí estuvo por años y años. El Ogro aprendió una lección: por culpa de la envidia y ambición acabó convirtiéndose en decoración de esa casa.


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EL NIÑO QUE ES UN HÉROE NATALIE IVANNA FLORES RÍOS. Monterrey, Nuevo León. Había una vez un niño que soñaba ser de grande un caballero, todos los días iba al bosque a practicar con su espada de madera que le hizo su mamá, un día vio una cosa brillando cerca del árbol más grande que había visto en todo el bosque, cuando se acercó para ver que era; el árbol lanzó el objeto para el otro lado, el niño se sorprendió y fue corriendo y cuando vio ¡era una espada de metal!, la agarró, pero después apareció una bruja diciendo que la espada era de ella, el niño no le creyó. La bruja le dijo que, si no se la daba, lo iba a hechizar. El niño quería tanto esa espada que empezó a correr entre los arbustos para que la bruja no lo viera, de repente… vio a un caballo herido y él lo quería curar, entonces la espada comenzó a brillar y el caballo mágicamente se curó. El niño vio que la bruja ya no estaba, por lo que se fue a casa, y el caballo lo empezó a seguir, él se puso feliz porque siempre quiso a un amigo con quien jugar. Al día siguiente volvió a ir al bosque con la espada y su caballo vio a la bruja con un caldero y escuchó que quería hechizar a la princesa, al escuchar eso, el niño se fue corriendo a su casa.


Para cuando llegó empezó a idear un plan para detener a la bruja, pero no se le ocurrió nada. Vio la espada y recordó cómo la espada había brillado cuando curó al caballo. Entonces tuvo un plan, cuando viera a la bruja, la detendría con la ayuda de la espada y así no le haría nada a la princesa. Por lo que, decidido, regresó al bosque, ¡y ahí estaba la bruja con su caldero!, entonces el niño le dijo — ¡Bruja, detente! —. La espada empezó a brillar y la hechicera y el caldero desaparecieron. El niño celebró con su caballo, estaba feliz porque su plan había funcionado.

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EDMUND EL DRAGÓN JOSHUA RAFAEL GARCÍA MARTÍNEZ. Tlalnepantla, Edo. Mex. Había una vez un dragón llamado Edmund, el cual vivía en un mundo de magia. Ahí existían diferentes criaturas, cada una con poderes o cualidades diferentes. A pesar de que Edmund era enorme, fuerte, inteligente y bondadoso, él era un dragón triste y solitario porque las demás criaturas le hacían burla por no saber utilizar su magia. Un día conoció a una bruja llamada Bárbara y a un fénix llamado Erick, ellos entendían cómo se sentía Edmund, pues pasaban por lo mismo. Bárbara a pesar de ser una bruja no sabía hacer bien sus hechizos y Erick no sabía controlar su fuego, siempre se prendía sin razón alguna, quemando todas las cosas. Un día mientras Edmund, Bárbara y Erick jugaban en la colina, llegó un hechicero y les dijo: —Yo tengo unos amigos que pueden ayudarles a controlar sus poderes, para llegar con ellos tienen que entrar a lo más profundo del pantano, eso les costará dos días. —Tengo una idea, vamos volando para llegar más rápido —, dijo Edmund. En el lugar estaba un Sátiro y un Centauro, se presentaron y les dijeron: —Nosotros les ayudaremos, no se preocupen—. A Erick le enseñaron a controlar sus emociones: —De esa manera puedes manejar el fuego como tú quieras, Bárbara tienes que concentrarte en el hechizo y después hacerlo —. —Edmund tu poder es tan grande que no es fácil controlarlo, pero tampoco imposible, mejor vuelve con tus amigos, tranquilízate, concéntrate y vuelve a intentarlo—. Al regresar vio un grupo de elfos queriendo raptar a sus amigos, a Erick lo metieron en una jaula y a Bárbara la tenían amarrada con una cuerda. Edmund se enojó mucho, pero recordó las palabras del hechicero, respiró y pensó qué hacer, se hizo invisible para llegar al lugar donde tenían a Erick, movió sus alas lo más rápido y fuerte aventando a los elfos.


La jaula en donde estaba Erick chocó con un árbol y se abrió, mientras salía de la jaula Erick, volteó y ayudó a Bárbara, hizo un pequeño silbido de donde salió fuego solo para quemar las cuerdas. Cuando estuvieron libres los tres, espantaron a los elfos, se subieron al lomo de Edmund, regresaron a la colina a jugar y seguir practicando sus poderes.

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LA HECHICERA CRYSTAL ÁNGEL DE JESÚS GUERRERO DÍAZ. Puebla, Puebla. Había una vez una niña de 7 años que vivía en un pueblo llamado Villa Hechizada, las personas que vivían allí tenían asombrosos poderes, pero ella no lo sabía. Un día Crystal pensó preparar un rico pastel porque era cumpleaños de su abuela, entonces decidió ir al bosque a buscar bayas dulces, cerezas y moras, entre otros frutos deliciosos. Crystal iba saltando y cantando una bella canción, cuando de repente en su camino vio un destello que salía de un arbusto el cual llamó su atención. Se acercó con cuidado porque pensó que era un animal que podía atacarla, pero su curiosidad y valentía eran más grandes que su miedo y decidió descubrir de que se trataba; empezó a mover las ramas del arbusto para ver lo que estaba oculto, cuando de repente vio un caldero un poco sucio y desgastado, pero de él salía una luz muy brillante de color oro, también encontró una varita mágica y un sombrero de bruja, rápidamente Crystal decidió llevarlo a casa y lo cubrió con una manta que llevaba. Al llegar a casa, Crystal comenzó a preparar la sorpresa para su abuela en el caldero y echó todos los frutos, los mezcló con agua de lluvia, los movió con su varita y se puso el sombrero porque su sueño era ser de grande un chef. Entonces sintió algo extraño en su cuerpo y empezó a decir: — Peluchín, peluchón…— de pronto empezó a volar y a dar vueltas en el aire. Crystal no entendía lo que estaba pasando y no podía parar de volar, veía desde el techo de su recámara cómo el caldero giraba y los frutos brincaban. Poco a poco empezó a bajar al suelo y cuando aterrizó, del caldero salió un pastel grande, ¡muy grande! con colores como el arcoíris, pero no fue lo único que salió, también un pequeño conejo que hablaba. Ella lo cargó en sus brazos y él le agradeció por liberarlo de un hechizo.


Crystal le preguntó al conejo a qué se refería y le dijo que una bruja mala lo condenó a vivir en el caldero porque no le quiso ayudar en sus travesuras y hechizos, el conejo se llamaba Rabón, quien le prometió a la pequeña que le ayudaría a convertirse en una buena hechicera. Rabón en agradecimiento comenzó a enseñarle unos hechizos, le ayudó a decorar con palabras mágicas su casa para la fiesta, en cuanto dijeron las palabras “peluchín, peluchón…” la casa comenzó a iluminarse y empezaron a salir globos, serpentinas, velas, regalos, comida, bebida y música, todo estaba listo para recibir a los invitados. La abuela y los invitados llegaron a la casa y quedaron sorprendidos de lo maravilloso que se veía, todos empezaron a disfrutar; cuando llegó la hora del pastel, una luz radiante lo iluminó. Crystal le pidió a su abuela que lo partiera y todos cantaron las mañanitas, el pastel sabía riquísimo, entonces ella le agradeció a Rabón por el hechizo del pastel, el conejo la miró con amor y le dijo que no había algún encantamiento en el pastel, que el ingrediente secreto era el amor. Rabón le dijo a Crystal — Has descifrado el secreto de Villa Hechizada, el amor a la familia —, por eso en ese pueblo todos tenían superpoderes porque el ingrediente principal es el amor a la familia. Crystal quedó sorprendida y agradecida con el pequeño conejo por enseñarle una hermosa lección. Rabón se convirtió en parte de la familia de Crystal y todos fueron muy felices por siempre.

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EL PRÍNCIPE JOSÉ SANTIAGO NEGRETE GARCÍA. Salamanca, Guanajuato. Un día un príncipe iba en su caballo por un puente, y de repente vio una calabaza y se acercó, pero de ahí salió un Ogro y dijo: — Tú, príncipe, vas a venir con nosotros—. Entonces, el príncipe fue con él y exclamó: —¿Dónde estoy? —, y el Ogro contestó — Estás en la casa del jefe dragón—. Después el dragón dijo: —Tú, príncipe, serás castigado por terminar con nuestros ogros—. El príncipe sorprendido respondió: — Yo no maté a tus ogros —, el dragón no le creyó y lo mandó a la celda, pero de un momento a otro, unos fantasmas aparecieron y lo liberaron.


Los fantasmas dijeron que eran prisioneros que murieron por el fuego del dragón. Después el dragón lo intentó quemar, pero el príncipe pudo escapar y fue el primer hombre que escapó del dragón. El príncipe pudo vivir con sus amigos y proteger al pueblo, felices para siempre. ¡Ah! Y por si se lo preguntaban, el dragón está bien.

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EL LIBRO MÁGICO ÁNGEL ROBERTO GUERRERO MORALES. Querétaro, Querétaro. Esta historia trata de un niño que amaba leer. Un día saliendo de la escuela encontró en la banca de un parque un libro de color rojo que brillaba, se acercó, lo tomó, lo abrió y comenzó a leerlo. De pronto fue absorbido por el libro, y apareció en una historia de las que tanto le gustaba leer. Estaba en una historia fantástica, no entendía cómo fue posible, pero le gustaba la idea de vivir como un personaje. Después de mucho rato de estar ahí, supo por una voz que le hablaba que para salir del libro tenía que recorrer un largo camino por diferentes reinos enfrentando toda clase de enemigos. Mientras exploraba, se tropezó con un libro de hechizos que le fue de mucha ayuda para que pudiera recorrer todos los reinos. El chico se enfrentó a toda clase de dificultades, pero todo cambió cuando se encontró con un dragón que no lo dejaba pasar, ya que para derrotarlo debía resolver un acertijo, entonces el niño que era experto para resolver acertijos lo hizo de manera muy fácil e increíble ¡el dragón fue derrotado! El chico siguió su camino hasta que se encontró con un pergamino flotante, el cual tenía un mensaje escrito que decía: “para salir tienes que encontrar el bastón del mago Pudín”, el cual estaba en la torre más alta del castillo de la bruja gris. Este niño tenía tanta suerte que encontró un caballo, al cual domó para que pudiera seguir su camino hasta llegar a las puertas del castillo, pero cuando llegó a su destino, se encontró con que el castillo ¡no tenía puertas!, así que sin darle tiempo a reaccionar el caballo abrió unas alas enormes y voló hasta la torre más alta y fue ahí donde pudo ver que el mago Pudín se encontraba encerrado con magia gris, así que el niño sacó su libro de hechizos y lo liberó, juntos escaparon hacia el bosque donde el mago tenía su bastón y su gran libro de magia, Pudín agradeció al chico por haberlo rescatado, además de nombrarlo aprendiz de mago. El chico, aunque emocionado por estar en un lugar mágico, extrañaba su vida real, así que pidió a Pudín que lo ayudara a regresar, el mago accedió y realizó un conjuro que abrió un portal por el cual el chico tenía que entrar, sin pensarlo corrió y lo atravesó, del otro lado del portal el libro tembló y se alzó sobre los árboles, el chico salió por los aires muy confundido y emocionado por lo que acababa de suceder. Una vez en el piso, volvió su mirada al libro y vio que le faltaban muchas historias por leer, sin duda él las quería vivir… agarró el libro, lo metió en su mochila y fue a casa imaginando las aventuras que estaba por comenzar.


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