UTOPÍAS MEMORIA DESCRIPTIVA Y CONCEPTUAL
la Utopía Filosófica la Utopía Urbana la Utopía del futuro
BRISEÑO + GARCÍA+GARCÍA+NAVARRO
Índice 04 ....... La Utopía en el pensamiento filosófico 06 ....... Un acercamiento hacia las Utopías Urbanas 08 ....... Hipótesis 10 ....... Desarrollo 18 ....... Vinculación con San Clemente 22 ...... Referencias bibliográficas
04 La Utopía en el Pensamiento Filosófico.
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Un acercamiento hacia las Utopías Urbanas.
Desarrollo.
18 Vinculación con San Clemente.
“LA UTOPÍA ESTÁ EN EL HORIZONTE. ME ACERCO DOS PASOS, ELLA SE ALEJA DOS PASOS Y EL HORIZONTE SE CORRE DIEZ PASOS MÁS ALLÁ. POR MUCHO QUE CAMINE, NUNCA LA ALCANZARÉ. ENTONCES, ¿PARA QUÉ SIRVE LA UTOPÍA? PARA ESO: SIRVE PARA CAMINAR.” EDUARDO GALEANO
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La Utopía en el pensamiento filosófico
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i de por sí es difícil definir la utopía, al momento de hacerlo, hay que tomar en cuenta sus clasificaciones y cómo estas son las que moldean su significado. Basándose en términos de crónica y espacio, Armando Bartra dice que la utopía del tiempo es aquella que cree que el escenario ideal se encuentra en el futuro; mientras que la utopía del lugar establece que ese escenario se encuentra en otro sitio diferente al que se está pisando (Para leer en libertad, 2014). En pocas palabras, en la utopía del tiempo el lugar no es una variable, así como en la utopía del lugar todo transcurre al mismo tiempo. En cuanto a las maneras de abordar la utopía, pareciera que los de izquierda abusan de ella y que los de derecha carecen de la misma. Si bien es cierto que la derecha afirma que la realidad es la correcta y que no debería haber cambios en ella, su utopía es que las cosas se queden como están. Por el contrario, la izquierda plantea escenarios imposibles, pues en ellos no existen problemas y todo marcha de acuerdo a lo planeado. Sin embargo, hay una tercera forma de ver la utopía: a través del realismo crítico.
Así pues, el realismo crítico plantea que las utopías sirven para identificar problemas y, sobre todo, para generar soluciones a ellos, tomando siempre en cuenta que otro orden diferente al establecido puede ser mejor pero no va a ser perfecto. Es aquí cuando surge otra clasificación del tema en cuestión, pues las utopías frías son las que están escritas y basadas en pensamientos lógicos pero nunca son realmente puestas en práctica. Por aparte, las utopías calientes, promovidas por el realismo crítico, sostienen que se necesita la experimentación de ideas previamente concebidas para lograr construir una utopía. Enrique Dussell sostiene que el realismo crítico y las utopías calientes, al promover una utopía de experiencia, incitan también a una revolución. Dado que esta puede desembocar en varios escenarios, el que se pretende evitar es el de reforma o burocracia, dado que es ideológica y no acepta la opinión popular. Por tanto, lo ideal es que la revolución concluya en la formación de una institución, ya que son realistas y buscan el bien común a través de la cooperación social (Para leer en libertad, 2014).
UN ACERCAMIENTO HACIA LAS
Utopías Urbanas
La presente introducción contribuye a pensar en las diversas visiones de la utopía urbana, que son sólo algunas de las dimensiones que se hallan en la ciudad, sin la pretensión de representar las dualidades urbanas o tratarlas como únicas expresiones válidas. Teniendo como característica principal, el proceso por el cual la sociedad se ha ido moldeando con tendencia a la ideología de la perfección. Definiendo este panorama es necesario abordar, la situación de posturas que como usuarios del espacio, nos compromete a establecer por distintas cuestiones inconformes por habitar. “...son evidentes las dificultades que tanto la planeación como la gestión urbana enfrentan para asumir que el territorio metropolitano es altamente diferenciado y desigual porque es producido por una sociedad, así mismo, heterogénea.” (Coulomb, René.2012). Con esto nos damos cuenta que en estos últimos años, como sociedad nos vamos encaminando rápidamente hacia la total privatización de la gestión urbana, y a la entrega de la planeación del desarrollo urbano al capital inmobiliario, dejando que el fenómeno del capitalismo nos forje. Pareciera ser que el tema del paisajismo, la utopía urbana y la urbanización social, tienden al mundo perfecto, apegado al sitio en donde convergen todos los servicios y
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se absorba toda movilidad en dicha concentricidad, o bien un jardín planetario, como lo plantea Gilles Clement en su análisis del paisaje, en donde para él todo el territorio no podía ser clasificado como entorno natural o entorno urbano, más bien se forma una nueva categoría formada por puntos abandonados, márgenes de carreteras, áreas verdes imposibles en el centro de los nudos de autopistas. Ratificaba que el crecimiento de las ciudades y de los ejes de comunicación se ligaban en un aumento de los espacios residuales, y por lo tanto un aumento del hábitat natural del paisaje marginal. Es por esto que el urbanismo expansivo de las últimas décadas ha proporcionado un importante legado de espacios inacabados o incluso abandonados, lugares indecisos que no encajan en el modelo vigente: la igualdad, la transparencia, el colectivismo, el trabajo organizado y la disciplina social. Para analizar lo anterior, es importante mencionar la correcta función de la ciudad, cediendo a una integración de todos los servicios que cubran necesidades, sin afectar el entorno; “no buscar competir si no complementarse, para reinventar el espacio urbano” (Lerner, Jaime.2010). Así crear lo que pareciera imposible en el paisaje metropolitano prácticamente instantáneo, y realizarlo a velocidad, planteado en una acupuntura urbana, como una forma de resolver la planificación urbana.
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Hipótesis
De las definiciones de utopía antes mencionadas, surgieron una serie de cuestionamientos acerca de su concepción, su relación con la arquitectura y la forma en que podemos abordarla para dar forma a nuestro propio entendimiento del concepto. De acuerdo con lo que menciona Bartra (Para leer en libertad, 2014), no existe una Utopía absoluta, ya que la utopía está en constante cambio pues las necesidades de la sociedad se van moldeando conforme al tiempo. De este comentario surgieron los siguientes cuestionamientos. Las utopías implican cambios en los campos sociales, políticos, geográficos y urbanos. A lo largo del tiempo han existido diferentes propuestas utópicas, dentro de estas algunos de los ámbitos arquitectónicos se han podido llevar a cabo, ¿han tenido éxito? ¿qué se ha aprendido al respecto y qué resultados han arrojado para la sociedad?
Si el contexto histórico y el tiempo son los que modifican el pensamiento de las sociedades y esto a su vez la concepción de lo que debería ser la utopía, ¿quién determina lo que es una utopía y cómo debe vivirse?, ¿quiénes deberían definir las necesidades ideales?
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Partiendo del hecho de que en cada sociedad se viven circunstancias diferentes, ¿cómo sabemos que lo que en un lugar se está viviendo no podría ser la utopía de otro? De ser así, ¿La utopía sería alcanzable y la realidad de unos sería considerada como utopía para otros?, ¿se podrían estar viviendo diferentes utopías al mismo tiempo? Dentro de la arquitectura, ¿cómo se puede decidir si lo que se interviene es correcto o incorrecto? Si esta concepción también va cambiando con el tiempo, ¿de acuerdo a qué estándares se aborda en la actualidad? Analizando las distintas concepciones de utopía es que podemos generar nuestro propio pensamiento crítico y dar respuesta a cuestiones como ¿cuál es nuestra utopía de ciudad? ¿qué acciones podemos tomar para llegar a ese ideal?
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¿QUIÉN DETERMINA LO QUE ES UNA UTOPÍA Y CÓMO DEBE VIVIRSE?, ¿QUIÉNES DEBERÍAN DEFINIR LAS NECESIDADES IDEALES?
A LO LARGO DEL TIEMPO HAN EXISTIDO DIFERENTES PROPUESTAS UTÓPICAS, [...] ¿HAN TENIDO ÉXITO? ¿QUÉ SE HA APRENDIDO AL RESPECTO Y QUÉ RESULTADOS HAN ARROJADO PARA LA SOCIEDAD?
¿CÓMO SE PUEDE DECIDIR SI LO QUE SE INTERVIENE ES CORRECTO O INCORRECTO? [...] ¿CUÁL ES NUESTRA UTOPÍA DE CIUDAD? ¿QUÉ ACCIONES PODEMOS TOMAR PARA LLEGAR A ESE IDEAL?
¿CÓMO SABEMOS QUE LO QUE EN UN LUGAR SE ESTÁ VIVIENDO NO PODRÍA SER LA UTOPÍA DE OTRO? DE SER ASÍ, [...] ¿SE PODRÍAN ESTAR VIVIENDO DIFERENTES UTOPÍAS AL MISMO TIEMPO?
AL RESPECTO DE LA PROBLEMÁTICA DE LAS UTOPÍAS, JACOBS (1961) MENCIONA: “COMO EN TODAS LAS UTOPÍAS, LOS ÚNICOS CON DERECHO A PRESENTAR PLANES DE ALGUNA RELEVANCIA ERAN LOS ENCARGADOS DE PLANIFICAR”.
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Desarrollo LA CONCEPCIÓN DE CIUDAD SE HA IDO TRANSFORMANDO A LO LARGO DEL TIEMPO, LOS HECHOS POLÍTICOS, HISTÓRICOS, ECONÓMICOS Y SOCIALES HAN INTERVENIDO EN LA MORFOLOGÍA DE ESTA. LOS MARCADOS AVANCES TECNOLÓGICOS DE CADA ÉPOCA HICIERON QUE DIFERENTES PERSONAJES COMO FILÓSOFOS, ARQUITECTOS Y URBANISTAS SE CUESTIONARON, CÓMO DEBERÍA DE FUNCIONAR LA CIUDAD IDEAL Y CÓMO ESTO TENDRÍA UN IMPACTO EN LA MORFOLOGÍA DE LA MISMA.
En 1516, Tomas Moro describió en su libro “Utopía” una comunidad ficticia basada en los ideales filosóficos y políticos del mundo clásico y el cristianismo, tomando como referencia la vida contemporánea de Inglaterra. En el libro se hace una amplia descripción de la comunidad, dentro de los ámbitos de arquitectura: “Las casas son construidas iguales, con dos puertas, una que da a la calle y otra a un huerto. El diseño es racional y previsor, contemplando aspectos como luminosidad, ventilación, etc. Las casas no les pertenecen a los ciudadanos, ya que en Utopía no hay propiedad privada, y cada diez años cambian de casa por sorteo”. (Bidegain Ponte, German, 2010.)
Este libro fue el parteaguas para futuros pensamientos y cuestionamientos utópicos, que despertarían el interés de arquitectos y urbanistas interesados por materializar lo que los utópicos imaginaban. Tal fue el caso del Familisterio en Francia de Jean Baptiste André Godin en 1880, el cual pretendía experimentar de forma práctica la utopía planteada por Charles Fourier. “Fourier fue un socialista utópico francés de la primera parte del siglo XIX y uno de los padres del cooperativismo, fue un crítico de la economía y el capitalismo de su época. Su utopía se basaba en la creación de los falansterios que
eran unidades de producción y consumo, basadas en un cooperativismo integral y autosuficiente.” (García León, J.M, 2009) El familisterio de Godin se construyó entre 1887 y 1888 estaba compuesta por 72 viviendas al lado de la fábrica, y construidas especialmente para los obreros de la misma, dentro del conjunto podrían realizarse todas las actividades esenciales, recreativas, educacionales y laborales. Este espacio logró albergar a 2.000 personas dotadas de los servicios que antes solo eran para la clase burguesa. Esto le ofrecía a su población obrera, no sólo el confort de espacios habitacionales, sino un grupo de servicios únicos para esa época. El Familisterio era una especie de utopía para una sociedad industrial compuesta como una transición urbana entre el parque y la ciudad.
Estudiando el Familisterio es imposible evitar pensar en las semejanzas y diferencias que existen con los conjuntos habitacionales que se construyeron en México en la década de los 40’s y 50’s. Sesenta años después de la experimentación de la utopía de Fourier ¿se estaba intentando experimentar con esa utopía en México? Las utopías propuestas por Moro y Fourier se basaban principalmente en un discurso socialista y anticapitalista, aunque en diferente medida ambas utopías planteaban un espacio donde existiera una convivencia entre los habitantes de una sociedad, donde fueran provistos de servicios básicos y un sentido de colectividad. Por otro lado, los conjuntos habitacionales en México estaban inspirados en la “Ciudad Radiante” propuesta por Le
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Corbusier en 1933, la cual proponía el diseño de una nueva ciudad que constaría de gigantes bloques de apartamentos y grandes espacios ajardinados. Sin embargo esta visión utópica respondía al periodo inmediato de posguerra, cuando se necesitaba atender la creciente población convirtiendo la vivienda de familias de los barrios Victorianos a modernos apartamentos, lo cual era una prioridad política. Es decir, aunque en forma y programa pudieron ser semejantes las Unidades Habitacionales en México como el CUPA (1947) la arquitectura no estaba pensada para promover la colectividad directamente como lo pensó Godin en el Familisterio de Guisa. Al respecto de la problemática de las utopías, Jacobs (1961) menciona: “como en todas las utopías, los únicos con derecho a presentar planes de alguna relevancia eran los encargados de planificar”. La institucionalización, mecanización y despersonalización fueron los aspectos más criticados de la “Ciudad Radiante”, sin embargo, como menciona Jacobs, es la ciudad imaginaria que ha tenido la mayor influencia sobre nuestras ciudades. Este esquema de ciudad intentó integrar las necesidades particulares de los automóviles, expulsando a los peatones de las calles para instalarlos en parques. “Esta visión y audaz simbolismo actuó de forma irresistible sobre urbanistas, constructores, proyectistas, banqueros y alcaldes”. (Jacobs, Jane, 1961) Por lo tanto podemos notar que las unidades habitacionales en México y los Familisterios pueden aparentar un mismo concepto, sin embargo tienen diferentes sustentos.
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“La arquitectura hostil es un acercamiento hacía la ciudad utópica donde quedan olvidadas las necesidades de los grupos más vulnerables”.
Una vez analizadas las diferentes formas de ver la ciudad utópica a lo largo del tiempo, su práctica y resultados, podemos comenzar a comprender qué factores son los determinantes en la actualidad al hablar de la concepción de la ciudad. En primer lugar, es importante mencionar que la determinación de una utopía proviene principalmente del tipo de sociedad que lo defina. Las culturas que se instalan en las ciudades, crean distintos puntos de vista que resultan en una utopía nolineal donde ninguno de nuestros ideales llega a cumplir las expectativas de los demás grupos sociales. Este modelo utópico de ciudad, tiene su metamorfosis bajo variantes de lugar, contexto histórico, posición económica, género o grupo social al que se pertenece, etc. Esta es la razón principal por la que nuestra percepción de una ciudad perfecta es distinta a la de otras generaciones o poblaciones y también es el motivo por el que no existe una utopía universal. Mientras se estén cumpliendo con los derechos
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básicos, cualquier situación podría ser tomada como ideal o no, siempre que se mire bajo la perspectiva, conocimiento y prejuicios de quien lo analiza. La globalización es, a su vez, responsable de nuestro ideal de ciudad; las necesidades de un lugar tecnológicamente avanzado como son los países primermundistas, están presentes en nuestras redes y medios de información, esto provoca que busquemos soluciones a problemáticas superficiales que son primordiales en otros países y nos cobijemos bajo el ideal de progreso que podríamos alcanzar, sin haber resuelto los problemas más básicos de nuestro país. Es así, que la construcción de edificios inteligentes, medios de transporte a gran escala y la creación de una imagen peatonal impecable se vuelven nuestra prioridad y nuestro ideal y mayor anhelo, mientras que intentamos ocultar otros problemas, como por ejemplo; la falta de agua para abastecer a los nuevos edificios, la destrucción de ecosistemas para la creación de nuevas carreteras y
DESARROLLO
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LA CIUDAD SE CONFIGURA Y AMOLDA, DE ACUERDO A LOS INTERESES DE LOS GRUPOS JERÁRQUICOS DOMINANTES, Y LA PERCEPCIÓN DE UNA CIUDAD IDEAL, POR LO TANTO, CUMPLE SUS EXPECTATIVAS ECONÓMICAS Y NO LAS DE LA POBLACIÓN GENERAL.
caminos o la llamada arquitectura hostil que no es empática con la población de bajos recursos. Todo esto bajo la bandera y la búsqueda de “la ciudad perfecta”. Con lo anterior podemos deducir que la ciudad se configura y amolda, de acuerdo a los intereses de los grupos jerárquicos dominantes, y la percepción de una ciudad ideal, por lo tanto, cumple sus expectativas económicas y no las de la población general. Bajo un sistema económico que siga fomentando esta forma de construir ciudad, como lo hace el capitalismo, debemos imaginar cómo podemos implementar soluciones no solo lucrativas, si no que verdaderamente beneficien a los habitantes en general.
Enfocándonos en que ha constituido una buena gestión urbana a lo largo de tiempo, siempre han intervenido principalmente factores económicos y sociales, que han influenciado de
manera positiva o negativa en el desarrollo de la ciudad. Evidentemente algunos de estos factores han ido tomando mayor o menor importancia según las circunstancias y el contexto histórico; algunos de carácter ambiental han sustituido a aquellos relacionados a la producción en masa por las crisis ambiental y de sobrepoblación que vivimos actualmente, y muchos otros se han mantenido relevantes como por ejemplo, el factor económico. Actualmente es posible ver que más gobiernos buscan crear respuestas para mejorar sus ciudades, sin embargo, siempre existirá una respuesta evidentemente desfavorable por parte de la población en general, ya que podemos notar que la aprobación pública y compensación económica pasan a primer plano, a la vez que quedan rezagados los intereses medioambientales, con perspectiva de género y más empáticos. Por esta razón hay una notable apatía y falta de pertenencia por parte de los ciudadano hacia las ciudades que habitan.
UTOPÍA
ECOLOGÍA
BIOÉTICA
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Desde una perspectiva crítica no tiene ningún objetivo generar formulaciones utópicas de lo que se debió hacer en el momento en que se comenzó a planear una ciudad. No podemos decir que algo es bueno o malo ya que responde a las necesidades de quien lo construye y de quien invierte en él. Sin embargo, ahora podemos planear con el bienestar colectivo en mente y con
ser parte fundamental de nuestra planeación como arquitectos, ahora, debemos dejar de ver la vida en general y la arquitectura en particular como un acto antropocéntrico. La bioética, por ejemplo, busca una perspectiva ética sobre la vida y podemos utilizar esta perspectiva para encontrar una revaloración de la vida en el planeta para fomentar la creación de acciones
nuestro actual o pasado conocimiento de los límites físicos de la naturaleza humana es posible generar proyectos de regeneración urbana donde se prioricen las necesidades de quien lo utiliza sin dejar a un lado la parte ambiental que ha quedado muy abajo en nuestra lista de prioridades.
que protejan su hábitat dentro de la construcción de espacios urbanos.
Por último, para reivindicar el concepto de la utopía de ciudad, tomaremos de referencia una idea que menciona Paulina Rivero Weber en su conferencia Moral, Ética y Bioética: “un individuo que cuestiona la norma moral establecida y deja de actuar de manera inmediata según la aceptación de lo que es correcto, se rompe y se abre ámbito al pensamiento o cuestionamiento” (Rivero, Paulina, 2020). Es decir, es importante que analicemos de manera crítica y realista nuestra posición como arquitectos en una ciudad donde la crisis económica y ambiental no nos permite ver a la construcción como la primera respuesta para resolver problemas de carácter urbano, como se había hecho hasta ahora. No solo el bienestar humano futuro debe
Otros autores como Felix Guattari se han basado en la crisis no solo ecológica sino social y plantean una utopía en donde además de combatir el sistema capitalista, se busque un equilibrio en lo que él denomina las 3 ecologías que son: el medio ambiente, relaciones sociales y subjetividad humana. “La verdadera manera en la que se resolverán los problemas de crisis ecológica a escala planetaria sólo sería a través de una revolución, política social y cultural que reoriente la producción de los bienes materiales e inmateriales.” (Guattari, Félix, 1989) Podemos notar que estas utopías siguen basándose en los principios de revolución como las de Fourier y Moro, sin embargo se les ha agregado la condición de conciencia del cambio climático lo cual las vuelve contemporáneas a nuestra época.
Vinculación con San Clemente
LA GESTIÓN, LA PLANIFICACIÓN Y EL DISEÑO SE CONSIDERAN LIGADAS AL ENTORNO URBANO Y HACEN DE UNA CIUDAD EL ESPACIO PARA BRINDAR UN MODELO DE VIDA. CUANDO NO SE EJECUTAN CORRECTAMENTE, LAS EXPERIENCIAS Y EL PASO DEL TIEMPO HACEN QUE LOS HABITANTES NOS RELACIONEMOS COMO INQUILINOS DEL SITIO TRANSITABLE, Y NO TANTO COMO PROPIETARIOS. ¿SERÁ QUE EN LA CIUDAD UTÓPICA SE VEA AL ESPACIO PÚBLICO COMO LA MÁXIMA EXPRESIÓN DE LA INTERACCIÓN? Antes de hablar de la intervención urbana de San Clemente, es necesario entender el contexto de las plazas en España. Un arquitecto español que justamente tiene muchos trabajos destacados en cuanto a espacio público es Peña Ganchegui, reconocido por sus diseños versátiles y por la constante vinculación con las artes plásticas, sobretodo en proyectos como la Plaza de los Fueros y la Plaza del Tenis, en los cuales colaboró con el escultor Eduardo Chilada (Aguiló, 2019). Sus propuestas van evolucionando a lo largo de los años, pero se mantiene esta constante de grandes espacios abiertos que pueden cumplir múltiples funciones. Así, nos parece que en San Clemente se intentan retomar estos principios del diseño de Ganchegui, sobre todo en cuanto a la integración del espacio público con el resto del contexto urbano, sin dejar clara una separación entre ambos. Esto lo logran a través de varios factores, siendo el más destacable el uso de materiales de una gama de colores, en su mayoría grises, que se mimetizará con las preexistencias: banquetas, calles y alumbrado público.
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[...] EL TRASLADO DEL ESTACIONAMIENTO BRINDA ESPACIOS MÁS AMPLIOS PARA EL PEATÓN, MIENTRAS QUE LA RAMPA HACE QUE, A PESAR DE LOS DESNIVELES, TODOS LAS CALLES QUE CONVERGEN AHÍ PUEDAN TENER TRAYECTOS DIRECTOS.
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Pero las similitudes de las intervenciones urbanas de Ganchegui con las de San Clemente van más allá de las características tangibles de las mismas, ambas surgen por la necesidad de crear un espacio público, restaurando lo que fuera que estuviera antes, pues aquello ya no cumplía con las necesidades de las personas que hacían uso de él. Poniéndolo así, pareciera que la modificación del espacio es la utopía que se pondrá en marcha y se experimentará por los usuarios. Sin embargo, esto no significa que una vez realizada dicha utopía pueda quedarse para siempre. Constantemente surgirán otras demandas que antes no fueron consideradas y, por tanto, volverán obsoleto al espacio diseñado y se optará por un rediseño.
llevarse a cabo pues la falta de mantenimiento, entre otras cosas, ya no responde a lo que exigen los ciudadanos en su ideal de espacio urbano.
El fenómeno de la reinvención de utopías está pasando con la Plaza de la Trinidad de Ganchegui, la cual surgió con el propósito de crear una plaza en la que se pudieran realizar juegos de tradición popular vasca, aunque a su vez cumplió la función de albergar conciertos y demás actividades (Aguiló, 2019). A pesar de que en su momento fue muy útil, en la actualidad los eventos que se hacían en ella ya no podrían
Finalmente, creemos que para conformar las relaciones humanas y establecer cómo deben ser pensadas nuestras ciudades, sin importar cuál sea el espacio urbano a diseñar, es necesario estructurar conocimientos del entorno, contemplando las solicitudes de todos los integrantes de la comunidad, pues sólo así se podrán impulsar las utopías que, sin ser perfectas, puedan favorecer a todos.
Lo anterior nos lleva a concluir que la intervención urbana en San Clemente, al ser de construcción reciente, sigue siendo útil a la ciudad, al mismo tiempo que la embellece. Todos los que la han transitado por años ven las ventajas y mejoras que ofrece. Por una parte el traslado del estacionamiento brinda espacios más amplios para el peatón, mientras que la rampa hace que, a pesar de los desniveles, todos las calles que convergen ahí puedan tener trayectos directos (Escola Galega de Paisaxe, 2016).
Para leer en libertad. (12 de octubre de 2014). TAIBO II, DUSSEL, BARTRA “La Utopía” [Archivo de Vídeo].
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San
Clemente,
Santiago
de
Compostela. Escola Galega de Paisaxe Juana de Vega. Recuperado de: https://juanadevega.org/es/ lineas/escuela/premios-paisaje/2016/accesit/
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HECHO POR Briseño Rodríguez Samuel Abraham García Juárez Julia Carolina García Vázquez Evelyn Andrea Navarro Arista Mariana Lisset