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Super 8

No 5

Febrero 15


Editorial

Contenido En portada: Nagisa Oshima

El cine también se escucha: El jazz en el cine

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Del papel a la pantalla: Las edades de Lulú

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Tesoros fílmicos: El imperio de los sentidos

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La mente maestra: Nagisa Oshima

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Maestros del terror: Imprint

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El remake: Emmanuelle

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Había una vez: Historia del cine porno

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Top Five: Películas controvertidas del cine

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En cartelera

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El erotismo tiene muchas definiciones. Es por eso que este número de Súper 8 está dedicado a una serie de películas que causaron revuelo y lo seguirán haciendo, debido a las temáticas que abordan. Pero, ¿quién puede juzgar a los directores o guionistas que se arriesgaron a producir estos controvertidos trabajos? Después de todo y pese a la polémica que levantan, irónicamente no dejan de entrar en la lista de las películas más vistas del cine. Quizá deberíamos comenzar a reformular conceptos y sobre todo disolver prejuicios.

Super 8

Número 5 Editor: Azucena Mecalco Redactores: Evelin Montiel, @amaury1984 Arte y Diseño: Evelin Montiel, Azucena Mecalco Diseño Web: Evelin Montiel México Distrito Federal 15 de febrero de 2013


El cine también se escucha

El Jazz en el Cine Por Evelin Montiel

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esde sus orígenes en el siglo XX, el jazz ha ejercido una fuerte influencia en todas las artes, desde la pintura, la literatura, el baile y la entonces naciente cinematografía. Fue así como en 1927 se proyectó The Jazz Singer de Alan Crosland, la primera película sonora de la historia con diálogos musicales en clave de jazz. A partir de esta primera aparición, esta música ha sido protagonista en el cine en numerosas ocasiones, ya sea con la participación de los músicos de jazz en el rodaje asumiendo un papel, o por el contrario, grabando en un estudio para la banda sonora de la cinta.

A pesar de que se dice que el jazz nació en Estados Unidos, no es ahí donde se produce esta fusión con el cine; sino en Francia en la década de los cincuenta con la creciente Nouvelle Vague. Los cineastas pertenecientes a esta corriente utilizaron por primera vez la música de jazz como recurso expresivo y narrativo, no como un mero elemento decorativo. El más claro ejemplo de esta fusión es sin duda: Ascensor para el Cadalso (1957) de Louis Malle, cuya extraordinaria banda sonora fue grabada por Miles Davis. La cinta está basada en la novela del mismo nombre, de Noël Calef, en la que se narra la historia de


una pareja de amantes quienes urden el plan perfecto para liquidar al esposo de ella, para poder continuar con su apasionada relación. Además de la increíble banda sonora, contó con la participación de Maurice Ronet y Jeann Moureau, considerada la abanderada de la nouvelle vague y uno de los símbolos femeninos de la Europa de los 60. Sin duda, Ascensor para el cadalso es una magnífica muestra del cine negro. Pero además, y sobre todo, Lous Malle logró que el jazz y las imágenes se compenetraran creando un ritmo fresco y espontáneo absolutamente nuevo, el lugar donde coincidieron cuatro de los grandes pilares de la cultura francesa del siglo XX: el cine, el jazz, la novela negra y la gran Jeanne Moreau. Cabe mencionar que el jazz y las películas de Louis Malle nunca han sido productos de distribución masiva. Los dos tienen ese aire de ser

Fotograma Ascensor para el cadalso

algo conocido, pero a la vez marginal. Malle era un apasionado del jazz y solía utilizarlo en sus películas, no sólo como banda sonora, sino como parte integrante de la narrativa. Entre las películas que usted no se debe perder de este director, se encuentran:  Un soplo en el corazón (1971) con música de Charlie Parker;   Lacombe Lucien (1974) con música de Django Reinhardt y,  Milou en Mayo (1989) con música de Stéphane Grapelli. Tan sólo un año después de este éxito llegaría Jazz on a Summer’s

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visual. Day, de Bert Stern, un documental estadounidense filmado en el marco del Festival de Jazz de Newport de Rhode Island. El que representa el único largometraje de Stern es sin duda uno de los documentos más esenciales de los 50´s y además, uno de los pocos documentales de conciertos que pueden igualarse gracias a su ingeniosa perspectiva y creatividad. En esta cinta, el jazz es el único protagonista y se muestran las representaciones de los artistas que marcaron época. Así con el correr de las décadas, el jazz continúo ocupando un lugar privilegiado en el mundo del cine. Luego de ser protagonistas de cientos de conciertos y ser los ídolos de toda una generación, los cantantes y músicos de jazz se convirtieron en objeto de las historias cinematográficas. Fue así como surgieron numerosas películas, entre ellas Ray (2004) que se basa en la historia del legendario músico de jazz y soul: Ray Charles, o Bird (1998), que narra los pasajes de la vida del saxofonista Charlie

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Parker. La primera cinta es una biophic del músico invidente, la cual fue protagonizada por Jamie Fox -quien ganó un Óscar por su interpretación- y dirigida por Taylor Hackford. Cabe mencionar que contó con la musicalización de Craig Armstrong y el mismo Ray Charles, lo cual le valió un premio de la academia al mejor sonido. Por otro lado, Bird dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Forest Whitaker contó con la música original de Charlie Parker digitalizada en una sala de edición; mientras que los solos de saxofón se mezclaron con una nueva orquestación de Lennie Niehaus, con lo cual consiguió un premio Óscar al mejor sonido. La cinta fue bien recibida por la crítica, y la interpretación de Forest le valió un premio a mejor actor en el Festival de Cine de Cannes de 1988 y una nominación al Golden Globe; sin embargo para los especialistas de jazz y fanáticos de Parker, la cinta careció de un gran desempeño técnico y


Del papel a la pantalla

LAS EDADES DE LULÚ Por: Azucena Mecalco

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odas las personas tienen fantasías. La RAE las define como la: “facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar los ideales en forma sensible o de idealizar las reales”. Sin embargo, ¿qué es lo que ocurre cuando esas fantasías se forman como una vía de escape por culpa de la frustración? Y peor aún, ¿qué pasa cuando nos arrastran a lugares oscuros con el fin de cumplirlas?

Ese es precisamente uno de los temas que aborda el libro de Las edades de Lulú, de la escritora española Almudena Grandes.

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Escrita en 1989, la novela recibió una gran aceptación. Está narrada en primera persona y cuenta las impresiones de Lulú sobre su vida y sus problemas. La trama es sencilla. Todo comienza con una película porno. Sí, así como lo lee. La novela comienza con una narración por demás descriptiva de

una escena pornográfica en la que aparecen dos hombres y una mujer teniendo relaciones sexuales: “Ellos, sus hermosos rostros, flanqueaban a derecha e izquierda al primer actor, que entonces no pude identificar, tal era la confusión en la que aquella radiante amalgama de cuerpos me había sumido previamente. La carne perfecta, reluciente, parecía hundirse satisfecha en sí misma sin trauma alguno, sujeto y objeto de un placer completo, redondo, autónomo, tan distinto del que sugieren esos anos mezquinos, fruncidos, permanentemente contraídos en una mueca dolorosa e


nuevos horizontes la tan anhelada paz mental de la que carece. El tema principal de la novela resulta por demás trillado. Sin embargo como el sexo vende, y al final el cine no deja de ser industria, en 1990 el director español Juan José Bigas Luna decidió realizar su adaptación cinematográfica. Para la película se contó con las actuaciones de: Francesca Neri (Lulú), Óscar Ladoire (Pablo), María Barranco (Ely), Fernando Guillén Cuervo (Marcelo), Rosana Pastor (Chelo) y Javier Bardem como Jimmy. Aunque con un orden cronológico distinto, la película resultó bastante fiel a la novela y se enfocó en mostrar 95 minutos de cinta con una gran carga sexual para regocijo de quienes gozan de éste tipo de películas. Lo cierto es que no había mucho que hacer en el caso de la historia de Lulú, puesto que la novela ya era de por sí explícita en cuanto a las escenas de sexo se refiere.

irreparable.” (Almudena Grandes, Las edades de Lulú, 1989). Conforme las páginas avanzan, Lulú narra su historia, su vida enamorada de Pablo, el mejor amigo de su hermano, su iniciación en la vida sexual y ésta como base para su posterior matrimonio. Luego de una tranquila y aparentemente feliz vida con Pablo, Lulú comienza a sentir las repercusiones del sexo como parte primordial para construir una relación, lo cual la vuelve inestable y desconfiada, por lo que decide apartarse de la comodidad de la vida en pareja y buscar en

Si lo vemos desde un punto de vista positivo, sí, Las edades de Lulú habla sobre “la evolución de la vida sexual”, “la sumisión” y “el alcance de la madurez”; mas no por ello deja de ser una película bastante vacía. Y pese a que la crítica la ha favorecido como no lo hizo con muchas otras que abordaban temas similares con la misma tendencia a utilizar el erotismo como vía, y aunque es considerada una joya del cine erótico y del cine español, no deja de ser una película basada en una historia movida únicamente

por el sexo, en la que las escenas eróticas carecen de razón de ser. Mas no por ello hay que negar y menos demeritar el esfuerzo en conjunto que llevo a cabo la producción de esta cinta. Las actuaciones son buenas y la dirección consiguió de forma perfecta cristalizar la historia de una novela de gran extensión en menos de dos horas. Así que si lo que busca es pasar un rato entretenido con una película de ritmo lento con cualidades para ser sobre analizada, esta es la mejor opción. Vea Las edades de Lulú y juzgue usted mismo si las escenas “eróticas” podrían ser o no sustituidas por el diálogo sin dañar en lo más mínimo la trama de la historia, aunque eso sí tornándola un tanto más plana y menos atractiva para las personas. Ficha técnica Título original: Las edades de Lulú Año: 1990 País: España Director: Bigas Luna Guión: Almudena Grandes y Bigas Luna Música: Carlos Segarra Fotografía: Fernando Arribas Reparto: Francesca Neri, Óscar Ladoire, Javier Bardem, Fernando Gillén Cuervo, Rosana Pastor, Juan Graell Género: Drama, erótico

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Tesoros fílmicos

EL

IMPERIO DE LOS ENTIDOS S

Por Azucena Mecalco

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xisten cientos de historias que nos parecen sorprendentes y en ocasiones increíbles. Quién no recuerda, por ejemplo, la trágica vida de Remi. Al pobre le pasaba de todo. Abandonado, vendido, explotado... parecía que

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todo aquello con lo que se encariñaba estaba condenado a un trágico final. Como su historia existen montones. Lo más escalofriante es que muchas de ellas, al igual que la de Remi, se basan en hechos reales.Existen también historias escalofriantes y mórbidas que nos enseñan la cara ocul-

ta de las personas. Esa parte que de acuerdo con Jean-Louis Comolli se oculta al estar frente a una cámara en el cine documental y que sin embargo, es posible retratar cuando de cine argumental se trata. Fue en el año de 1976 que Nagisa Oshima decidió llevar a la pantalla grande una de esas películas que


sorprende, horroriza e impacta al mismo tiempo. Pero no era la historia de un pequeño huérfano, o la tragedia de superación de algún esquizofrénico que gana el premio Nobel. No, Oshima le apostó a algo diferente… y decidió filmar una de las películas considerada una de las más importantes del cine erótico: Ai no korîda, mejor conocida como El imperio de los sentidos. Oshima se enfrentó a un sin fin de barreras desde la filmación hasta el estreno de la película debido a la censura. Y es que el tema del que se decidió a hablar no era cualquier cosa en aquellos tiempos. Si bien la película se basaba en hechos reales y era del dominio público, no por ello fue mejor vista la producción de ésta. El imperio de los sentidos se sitúa en los años 30 s en Tokio, y narra la historia de Sada Abe, una mujer japonesa que tras dedicarse a la prostitución comienza a trabajar como sirvienta. Es ahí en donde conoce a Kichizo Ishida, dueño del lugar en el que trabaja. Pronto la atracción surge entre ambos llevándolos por los insondables caminos de la obsesión y el hedonismo. Sin embargo, el carácter posesivo de Sada y su tendencia ninfómana, así como la enorme necesidad y atracción que Kichizo siente por ella, termina por arrinconarlos en un punto en el que no se puede avanzar si no es hacia un trágico final, que sin embargo, los deja satisfechos a ambos. Esta película, que destaca por la brillantes actuaciones de Tatsuya Fuji (Kichizo Ishida) y Eiko Matsuda (Sada), ha sido llamada de todo: desde pornográfica hasta perversa. Aunque es cierto que el filme se encuentra plagado de principio a fin por escenas de sexo explícito, ello no demerita la magnífica forma en la que Oshima traslado la historia real a las pantallas.

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Cada escena en la que podemos apreciar los encuadres cerrados y los close up a los labios o los ojos de los personajes está justificada, forma parte de una serie de detalles que manifiestan la profundidad oculta debajo de cada personaje en el aspecto psicológico de éstos. Oshima no añadió más de lo que se necesitaba para otorgarle verosimilitud a la cinta. Los escasos diálogos cumplen a la perfección la función de resaltar el carácter obsesivo de los personajes, y esto acompañado de el ambiente que recrea el Japón de la preguerra, contribuye a generar una atmósfera perfectamente creíble para una historia que tanto en el

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cine como en la vida real despierta el morbo y la curiosidad de la sociedad en general. Desde su estreno, la película se ha visto sometida a la mutilación de escenas diferentes en cada país en el que se ha exhibido. Lo curioso es que al momento de su estreno se decidiera censurar las escenas sexuales, si hacemos un pequeño recuento, sin escenas de sexo la película no podría durar más allá de 30 minutos. Sin embargo, poco a poco se ha permitido su exhibición sin cortes en algunos países de Europa. Contrario a ello existen lugares como Irlanda en donde su exhibición es aún un tabú. Después de el estreno de la película, Oshima fue criticado por hacer uso del sexo como un recurso para atraer al público, aunque desde luego no es culpa suya que el sexo sea un gancho para que la gente se aproxime al cine. Por otra parte, ya sea que esa haya sido su intención o no, no por ello deja de ser un excelente trabajo cinematográfico. La música estuvo a cargo de Minoru Miki, reconocido compositor japonés conocido principalmente por sus trabajos fuera del cine, entre los que destacan: Minoru Miki, serie de ocho óperas sobre la historia de Japón; y el encargado de la fotografía fue Hideo Ito. Al final, sin importar las críticas, la censura, o los problemas de producción que obligaron a Oshima a convertir la película en una coproducción francesa, El imperio de los sentidos, más allá de ser una película sexualmente explicita es una historia verídica y pasional que despertó la curiosidad y seguirá haciéndolo, y que independientemente de la clasificación que se le otorgue, se ha transformado en una joya dentro del mundo del cine. Si tiene la oportunidad de verla no la deje pasar, después de todo es una cinta que vale la pena ver ya sea para analizarla a profundidad o simplemente como entretenimiento superficial.

Título original: Ai no korîda Dirección: Nagisa Oshima Guión: Nagisa Oshima País: Francia, Japón Año: 1976 Duración: 109 min. Género: Drama, Romance Reparto: Tatsuya Fuji, Eiko Matsuda, Aoi Nakajima, Yasuko Matsui, Meika Seri, Kanae Kobayashi, Taiji Tonoyama, Fotografía: Hideo Itoh

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La mente maestra

NAGISA OSHIMA Maestro del erotismo cinematogrรกfico Por Azucena Mecalco

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udaz, controvertido, vanguardista y mucho más son los adjetivos que caracterizan a Nagisa Oshima, director japonés nacido en Kioto en el año de 1932 y fallecido el pasado 15 de enero a los 80 años de edad. Resumir la vida de una persona que influyó tanto en el cambio de perspectivas del cine japonés de los 50´s, y que se convirtió en uno de los directores japoneses con mayor fama a nivel mundial resulta complicado. Los trabajos de Oshima marcaron un hito no sólo en el cine oriental; sino también el cine internacional, mostrando las problemáticas de la vida contemporánea y sus consecuencias en un mundo que se niega a verlas y a asumir la responsabilidad por ellas. No es extraño que Oshima sea considerado uno de los representantes más importantes de la nueva ola del cine japonés. Hasta los años 60´s, si bien el cine japonés contaba con esplendidos directores como Akira Kurosawa o Yasuhiro Ozu, que mostraban trabajos impresionantes en el sentido técnico y argumental, lo cierto es que pese a las maravillosas obras que creaban, su cine se había estancado un poco en cuanto a los lineamientos que seguía en su visión y concepciones de Japón, y su forma de llevarlas al mundo. Las obras de Kurosawa se encaminaban a mostrar de forma casi poética y metafórica la transición entre las épocas, las consecuencias de la guerra y la pobreza; en tanto Ozu se enfocaba principalmente en la cotidianeidad y sus efectos sobre un Japón todavía mancillado por los estragos de la guerra. Fue a finales de los 50´s, cuando todavía resonaba el eco de la fama de Los siete Samurái (1954) de Kurosawa, que sur-

gió un grupo de directores jóvenes que pretendían ampliar la visión social de su país y plasmar una serie de contrastes que los demás no se habían atrevido a mostrar en su forma más cruda. Entre ellos se encontraban: Kaneto Shindo, Susumo Hani, Shohei Imamura y desde lue-

go, Nagisa Oshima, éste último el más controvertido de todos. Los trabajos de Oshima mostraban sin tapujos ni eufemismos una visión desgarradora de la sociedad, no sólo de la japonesa, sino de la


sociedad en general. Aunque mucho se ha dicho acerca de que sus obras se ven claramente influenciadas por los trabajos de Goddard y Buñuel, lo cierto es que aunque él mismo se declaró seguidor de éstos, sus películas cuentan con un estilo propio que deja ver su visión un tanto pesimista de la vida, y su oposición a las tradiciones políticas que resultan, quizá, anacrónicas para su tiempo. Los temas más recurrentes en los filmes de este director son aquellos que tal vez, resulten más escabrosos en el contexto mundial: la política

y claro, el sexo. Todo ello deriva en gran medida de sus estudios de leyes y su afición por la política, lo que lo llevó a convertirse en un experto en el tema y a dejarlo ver en sus obras. Sin embargo y pese a contar con un estilo propio, en sus trabajos nunca encontraremos las clásicas similitudes que nos permiten identificar con claridad su carácter; sino que por el contrario, su estilo era precisamente el no tener un estilo, es decir cada filme se desarrollaba un contexto de acuerdo al tema que quería tratar y desplegaba todo el ingenio del director en ello. Tal como Yasuhiro Ozu, para lograr convertirse en un director reconocido en el mundo del cine, antes se vio obligado a realizar pequeños trabajos como asistente de director principalmente para la productora Shochiku. Su carrera ya como director comenzó en 1959, con Ai to kibô no

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machi (Una ciudad de amor y esperanza). Por desgracia, sus primeros trabajos, con los que comenzaría la nueva ola de cine japonés, no llegaron a occidente. No fue sino hasta nueve años después que finalmente el nombre de Oshima se dio a conocer fuera de su país con: Koshikei (Muerte en la horca), inspirada en la historia de un joven coreano condenado a muerte tras asesinar a dos de sus compañeros de la escuela. Esta película, grabada con un estilo casi documental, fue una arriesgada apuesta en la que Oshima trato temas principalmente políticos con una estética cautivadora. Su siguiente obra no fue menos controvertida. Se trataba de Shinjuku dorobo nikki (Diario de un ladrón de Shinjuku, 1968), en la que cuenta la apasionante historia de amor de Birdie, quien se dedica al robo de libros. En medio de su “trabajo” conoce a Umeko, quien se convierte en su amante y cómplice. En 1969 realizó Shônen (Chico), otra historia que desató la crítica y


jó del mundo del cine; mas en 1999 regresó con la que sería su última realización: Goghatto (Tabú). Ubicada en el Japón del siglo XIX, en el contexto del Shinsengumi, narra la historia de los dos oficiales más importantes de este ejercito y la supervisión del proceso de adiestramiento de los nuevos reclutas para enfrentarse a nada menos que Okita Soujirô, el hombre más hábil del pelotón.

controversia por la forma cruda de hablar sobre la marginación y la pobreza en Japón. Se cree que esta fue la versión cinematográfica en largometraje de Yunbogi no nikki (Diario de un Yunbogi, 1965), trabajo documental del director. Mas, la película con la que sin duda será recordado no es otra que: El imperio de los sentidos (1976), cuyo guión se basada en hechos reales. Pese a la maestría con la que fue hecha, esta cinta, considerada una de las más populares de su carrera, es también la más criticada no sólo por el tema que aborda sino también por la forma en la que lo hace.

ira, tal es el caso de Senjo no Merry Christmas, o Feliz Navidad Sr. Lawrence (1983), en la que además abordaba el tema del homoerotismo. Pero el ingenio de Oshima continúo creciendo y desarrollando diversos temas como las historias de misterio en la producción francesa: Max, mon amour (1986), e incluso el género documental con su filme Waga eiga jinsei (Akira kurosawa: mi vida en el cine) de 1993. En la década de los 90, debido a problemas de salud, Oshima se ale-

Oshima es un director entrañable que plasmó a lo largo de su prolífica carrera toda una serie de características que engloban las formas de vida más sórdidas, y que dejo un legado de trabajos que fungen como referentes para el cine mundial. Entre su filmografía figuran 27 películas y colaboraciones con personajes como Buñuel, así como la adaptación de una de las novelas de Kenzaburo Oe. Para comprender a Oshima hay que tener en cuenta el contexto en el que comenzó a realizar sus trabajos y los múltiples cambios por los que atravesaba Japón en el ámbito sociocultural tras la devastación de la guerra. Sin embargo para disfrutar de sus películas basta con sentarse frente a la pantalla y verlas.

Tras El imperio de los sentidos, Oshima se abrió paso con: El imperio de la pasión (1979), en el que abordó una temática que hasta aquel momento parecía no interesarle: las historias de fantasmas. La trama es sencilla pero no por ello menos escandalosa que la de sus trabajos anteriores. El imperio d la pasión cuenta la historia de un taxista, el cual es asesinado por el joven amante de su esposa y tres años después de su muerte decide regresar… Posteriormente introdujo en sus trabajos contenidos como el de la II Guerra Mundial, la traición y la

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IMPRINT Por Evelin Montiel

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uántas veces no hemos pedido recomendación en cuanto a películas de terror se refiere? Y ¿cuántas veces la respuesta fue: ‘mira el cine de terror japonés’? Pues bien, tanta recomendación no podía estar equivocada y aquí presentamos un claro ejemplo.

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n 2005 se estrenó en Estados Unidos una serie de televisión titulada Masters of Horror, la cual contó con dos largas temporadas. Cada semana mostraba una película de una hora de duración, la cual era dirigida por afamados directores del género de terror. De ahí el éxito de la serie pues logró reunir a lo mejor del cine de terror entre los que destacaron John Carpenter, Larry Cohen, Joe Lynch, Guillermo del Toro, Robert Rodríguez, Dario Argento, Eli Roth y Takashi Miike. Este último director, de origen japonés, reconocido por cintas como Audition y a quien le apodaban el Tarantino oriental, realizó el capítulo número 13 de la primera temporada. En Imprint, Takashi logró volcar todo su imaginación retorcida en la cual habitaban mujeres deformes, cientos de fetos extraídos en abortos salvajes, torturas brutales, incestos y mentes totalmente perturbadas. Así con un resultado magistral pero retorcido y en numerosas ocasiones asqueroso, fue

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tografía donde todos los elementos convergen para lograr dejar en el espectador una huella de terror psicológico al más puro estilo del gore japonés. El más representativo de estos momentos, es la secuencia de más de 3 minutos de tortura que recibe una de las prostitutas del lugar. Una tortura que a pesar de su duración, se hace eterna, abominable, asquerosa que ni el más duro podrá mirar sin estremecerse por los gritos y los temblores agónicos de la mujer. Al final, el largometraje bien realizado, con una historia impactante llena de misterio y terror psicológico fue reconocido por la prensa americana como Memorias de una Geisha versión 100% de terror. Sin embargo dentro del mundo de la cinematografía es considerada una cinta de culto que debe formar parte de la colección de todo aficionado al cine de terror japonés y por supuesto del Takashi Miike. imposible que Mick Garris, productor de la serie, la transmitiera en la televisión americana. “Es la película más inquietante y perturbadora que he visto”, señaló Mick al ver el resultado, sin embargo sabía que eso solo podía haber salido del maestro del terror Takashi Miike por lo que la incluyó en el DVD de la primera temporada. Para entender la censura de la que fue víctima esta cinta habrá que mencionar que Miike realizó Imprint basándose en un cuento tradicional japonés llamado Bokkee Kyotee, el cual según, el director, era bastante aceptable y suave dentro de los parámetros del terror que el cine estadounidense toleraría. Evidentemente calculó mal y la cinta terminó exhibiéndose sólo en Reino Unido y España. La película sitúa su acción a mediados del siglo XIX y narra la historia

de Christopher, un joven periodista americano que decide viajar a Japón para reencontrarse con la prostituta japonesa que años atrás amó y abandonó. Pero cuando se adentra en una misteriosa isla, descubre que

FICHA TÉCNICA Título Original: Imprint Dirección: Takashi Miike. País: Estados Unidos. Año: 2005. Duración: 63 min. Interpretación: Youki Kudoh, Michie Itô, Toshie Negishi y Billy Drago.

los demonios humanos y las prostitutas gobiernan el lugar en el que una deformada cortesana espera su llegada para explicarle una historia repleta de extrema crueldad y perversa venganza. Es precisamente en el transcurrir de la narración de esta mujer donde el director nos adentra en una tétrica y a ratos seductora atmosfera, aquí hace gala de una excelente fo-

Guión: Daisuke Tengan basado en una historia de Shimako Iwai. Producción: Tom Rowe. Música: Kozy Endo Jr. Fotografía: Toyomichi Kurita. Diseño de producción: Takashi Sasaki.

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El remake

Por @amaury1984

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mmanuelle es una joven modelo francesa que vive en Bangkok con su esposo Jean, un renombrado arquitecto algo mayor que su flamante esposa. Su amplia experiencia, y deseo de investigar en el terreno de lo sexual, ha creado entre ellos una gran confianza. Por lo que cuando una oportunidad llega a tocar a su puerta no importa que esta intente alejarlos un poco el uno del otro. Bienvenidos a la historia de Emmanuelle, escrita por Emmanuelle Arsan en 1959. Sus papás la conocían como Marayat Bibith, nació y se crió en Tailandia, en donde sospecho se dedico a dar rienda suelta a la exploración de su sexualidad y la de su esposo. Una señorita francesa que escribe sobre una modelo francesa, que vive curiosamente en el mismo país que ella. ¡Esto suena a autobiografía! Hasta aquí la cosa parece candente, ¿no?. La novela llegó a ser tan popular en la industria editorial clandestina de Europa, que el marido de la escritora decidió aprovechar la popularidad para explotar con un sin número de secuelas del personaje de Emmanuelle. La historia era un grito de libertad venido de Asia justo en el momento

indicado. La cultura hippie que empezaba a llegar de América y Europa necesitaba distraer su mente de los conflictos armamentistas. En el 69... el año, justo 10 años después de la publicación de la primer novela el director de cine italiano Cesare Canevari, conocido por un montón de películas catalogadas de pornográficas como: Un Tango dalla Russia, Il romanzo di un giovane povero o L’ultima orgia del III Reich, tomó la novela Emmanuelle y la adaptó en Io, Emmanuelle. Narra un día en la vida de la modelo durante un viaje a Roma, en el que se dedica a follar con cuanto italiano se le pone enfrente. Lamentablemente dado que era el año es 1969 las escenas de sexo, explícitamente detalladas en el texto, fueron llevadas a la pantalla... con calzoncito. Sospecho que en aquel momento debieron ser muy provocadoras ya que la película recibió la clasificación X. Para el rol de Emmanuelle Canevari escogió a la despampanante actriz italiana Erica Blanc, famosa en aquella época por aparecer en películas de horror italianas serie B. En el rol del amante principal, el director contó con el trabajo del

popular actor, director y mas tarde escritor, Adolfo Celi, conocido entre otras cosas por trabajar con Luis Buñuel en Le Fantôme de la liberté. A pesar de las bondades de la producción liderada por Canevari Io, Emmanuelle no tuvo el empuje que se esperaba. La película no se apegaba a ningún evento dentro de la novela y lo mostrado en pantalla simplemente quedaba muy lejos de la pecaminosa imaginación del lector promedio. Durante los siguientes años Emmanuelle Arsan (o quien actuará bajo ese nombre) se dedicó a llevar la primer novela de su personaje a un guión que contara con los elementos que la gente esperaba. Y así en 1974, bajo la dirección de un novato fotógrafo de nombre Just Jaeckin, llegó a las pantallas Emmanuelle. Para el papel de la polémica modelo francesa se escogió a la sensual actriz holandesa Sylvia Kristel. La versión francesa narraba la historia de la modelo, y cómo ella mantenía relaciones con varios hombres y mujeres con el consentimiento y participación de su marido. La producción de


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audiencia se volteo a las salas para ver las innovadoras experiencias en trío de la joven Emmanuelle y su marido. A pesar de llevar sobre su espalda la clasificación X o R en varios países. La película reportó en su tiempo un recaudación épica. Logró permanecer en las salas de cine del mundo cerca de 13 años. Este abrumador éxito llevó el nombre de Sylvia Kristel a la fama internacional. Y dado que existían para ese momento varias novelas escritas en torno al personaje, la segunda parte no se hizo esperar y Emmanuelle 2 llegó solo un año después. Nuevamente de la mano de un equipo de producción inexperto dirigido por Francis Giacobetti. El voraz deseo de sacar todo lo que se pudiese de la popularidad del personaje llevó a otro equipo de producción a sacar Adios Emmanuelle, la supuesta tercera parte de la serie, solo dos años después. Sylvia Kristel aceptó hacer la tercera película con la condición de que fuera la ultima. Pero eso no detuvo a la maquinaria cinematográfica ya que hasta la fecha se han hecho: Jaeckin no escatimó en el sexo. Su versión incluyó escenas de pseudoviolación, masturbación, desnudos totales y probablemente una de las escenas mas perturbadoras de aquellos tiempos: una bailarina exótica fumando por la vagina. La recepción de la nueva versión de Emmanuelle fue brutalmente mayor a su antecesora italiana. La

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Emmanuelle (1974) Emmanuelle 2 (1975) Good-bye, Emmanuelle (1977) Emmanuelle 4 (1984) Emmanuelle 5 (1986) Emmanuelle 6 (1988) Emmanuelle au 7ème ciel (1992) Emmanuelle’s Secret (1992) Emmanuelle’s Revenge (1992) Emmanuelle’s Perfume (1992) Emmanuelle’s Magic (1993)

Emmanuelle’s Love (1993) Emmanuelle in Venice (1993) Emmanuelle Forever (1993) Emmanuelle 1: First Contact (1996) Emmanuelle 2: A World of Desire (1996) Emmanuelle 3: A Lesson in Love (1996) Emmanuelle 4: Concealed Fantasy (1996) Emmanuelle 5: A Time to Dream (1996) Emmanuelle 6: One Final Fling (1996) Emmanuelle 7: The Meaning of Love (1996) Emmanuelle 2000: Being Emmanuelle (2000)Emmanuelle 2000: Emmanuelle and the Art of Love Emmanuelle 2000: Emmanuelle in Paradise (2000) Emmanuelle 2000: Jewel of Emmanuelle (2000) Emmanuelle 2000: Intimate Encounters (2000) Emmanuelle 2000: Emmanuelle’s Sensual Pleasure (2000) The Joys of Emmanuelle, Parts 1-3 (2001) Emmanuelle in Rio (2003) Emmanuelle Private Collection: Emmanuelle vs. Dracula (2004) Emmanuelle Private Collection: Sex Talk (2004) Emmanuelle Private Collection: The Sex Lives Of Ghosts (2004) Emmanuelle Private Collection: Sexual Spells (2004) Emmanuelle Private Collection: The Art Of Ecstasy (2006) Emmanuelle Private Collection: Jesse; s Secrets Desires (2006)Emmanuelle Tango (2006)

A pesar de este abuso descarado, el nombre Emmanuelle es el mas importante icono del cine erótico a nivel mundial. No confundan, Emmanuelle nunca ha sido catalogada como porno. A pesar de tan peculiares títulos como Emmanuelle Vs. Drácula, el contendió y la historia siempre han sido la prioridad de los que han trabajado en expandir la saga de la modelo francesa. Consideren a esta coqueta ninfómana como El Santo del cine erótico. Recomiendo vean Emmanuelle 2, ya que es la fácil de conseguir... de manera éticamente correcta.


HabĂ­a una vez

Historia del cine pornogrĂĄfico Por Evelin Montiel

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Imagen de Le Coucher de la Marie

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na vez que el cine llegó, muchos decidieron experimentar con el nuevo invento, filmando una serie de secuencias    simples y austeras con el único fin de preservar la imagen de personajes ilustres o bien, momentos decisivos de la historia. Sin embargo, otros tuvieron la osadía experimentar en filmaciones más mundanas en las que se mostraba el acto sexual explícito. Así nació el cine erótico y pornográfico. Dos fueron los pioneros en estos géneros: Eugène Pirou y Albert Kirchner, quienes dirigieron la primera cinta pornográfica de la que se tiene constancia, con el nombre de  Le Coucher de la Marie, en 1896.  Esta corta secuencia, mostraba a Louise Willy realizando el primer striptease de la historia del cine, y a pesar de haber sido  considerado atrevida y obscena, la película de Pirou inspiró a varios productores franceses para explotar esta idea. Sin embargo, a pesar del auge que obtuvo el cine pornográfico en Francia,    fue calificado como cine

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sucio y escabroso que intervenía con las buenas costumbres de la época, y denigraba el gran invento del cine, por lo que pronto fue considerado ilegal. Pero tal como pasa con lo ilegal, siguió produciéndose de manera clandestina. Fue entonces cuando empezaron a circular a través de vendedores ambulantes. Por otro lado el cine estadoun-

idense empezó a adoptar el género erótico, y así aparecieron trabajos de estudio como:  Safe in hell (1931), de William Wellman; Merrily we go to hell (1932), de Dorothy Arzner o  Laughter in hell  (1933), de Edward L. Cahn. Estas cintas aún despreocupadas por mantenerse al margen del pudor fueron las últimas que se grabaron en un es-


tudio bajo el manto de la legalidad. Ya en 1930 se había promulgado en Estados Unidos el código Hays que regulaba todos los contenidos cinematográficos respecto a imágenes violentas o sexuales, sin embargo pocos lo tomaban en serio. No fue sino hasta 1934 cuando el código

se aplicó de manera rigurosa, impidiendo así que en todo material fílmico se mostraran besos “lujuriosos”, posturas sugerentes, escenas que estimularan “lo más bajo” de las pasiones, higiene sexual, enfermedades venéreas, sexo interracial, órganos sexuales (incluso infantiles),

recoger unas cuantas escenas de sexo. Pagaban bien a los actores, se rodaba deprisa y proliferaban los canales de distribución, claro, amparados por el mundo de la mafia de la ilegalidad que financiaba y distribuía los filmes, obteniendo así cuantiosos beneficios económicos.

El cine pornográfico se mudó a los cines de poca monta que ofrecían sus servicios “solo para adultos” que cobraban sus entradas a precios de risa, lo que le valió hacerse de mucho público a lo largo de tres décadas.

nacimientos –incluso en siluetas etcétera. Esa fue la muerte del cine porno softcore de estudio. El cine porno de estudio murió, mas no el género. Como en Francia, los realizadores empezaron a grabar en garajes con pocos medios y en pocas horas eran capaces de

Fue precisamente entre los 50´s y 70´s donde se ubicó la mejor época del cine porno. Cintas como The garden of eden  (1954) o  The naked venus  (1959) lograron grandes resultados. Pero sin duda en 1972 el género alcanzó mayor notoriedad en Estados Unidos gracias a Garganta Profunda y Tras la puerta

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verde, que lograron la aprobación del público, y se convirtieron en grandes referentes y por supuesto películas de culto. A estas le siguieron éxitos como The devil in Miss Jones (1973), Debbie does Dallas  (1975), Last tango in Paris, (1972) de Bertolucci y  El imperio de los sentidos  (1976) de Nagisa Oshima. Claro que el éxito no fue sólo para las cintas, pues también sus protagonistas se hicieron de gran fama, tal es el caso de Linda Lovelace, Georgina Spelvin, Bambi Woods y John Holmes quienes portaron orgullosamente el título de actor del género pornográfico. Claro, existieron otras estrellas del mundo de la farándula que estuvieron relacionadas con esta industria, pero que sus apariciones ahora se consideran “clandestinas” o capítulos oscuros en su carrera, como el caso de Sylvester Stallone y Marilyn Monroe. Una vez que surgieron las videocaseteras, la industria pornográfica rápidamente abarcó terrero logrando distribuir en masa sus productos. Ya en los noventa, la computadora y el internet ocuparon el trono de la distribución masiva, convirtiéndose así en su mejor aliado. Actualmente el cine porno se ha desbordado a tal punto, que durante algunos años logró obtener más ganancias que el cine convencional, y aunque su realización se sigue considerando indecente y en contra de las buenas costumbres, ya no es ilegal. Este género ha logrado grandes avances en materia de producción, incluso cuentan con premios al más puro estilo de los Óscares en Hollywood: los AVN Awards, donde se premia a lo mejor de la industria. En este evento se premia a las categorías de mejor actriz y actor, dirección de arte, mejor escena de sexo anal, la mejor cinta sexual con un famoso como protagonista, la mejor comedia porno, la mejor cinta con argumento dramático, los mejores contenidos extras de un DVD, la mejor escena de doble penetración o la mejor cinta educacional sobre

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Imagen de la cinta Italian Stallion


Top Five

Las películas más controvertidas del cine Por Azucena Mecalco

Pink Flamingos (John Waters, 1972) Los títulos son sin duda importantes para algunas personas, pero, ¿qué pensarías de alguien que ostenta el de “la persona más repulsiva del mundo”? Ese es el título que lleva Divine, rótulo que sus vecinos, quienes se ganan la vida honradamente vendiendo heroína y traficando bebés, quieren arrebatarle a toda costa, por lo que comenzará una lucha entre familias para descubrir quién puede ser más guarro y depravado. Protagonizada por la drag-queen más famosa del cine independiente, Divine (Harris Glenn Milstead), Pink flamingos, dirigida por John Waters, fue una película escandalosa por la temática que abordaba, su estética camp, la serie de simbolismos sexuales, pero sobre todo porque el director no escatimó en usar todo tipo de escenas grotescas para ilustrar su película.

Crash (David Cronenberg, 1996) ¿Qué ocurre cuando una estrella de pop masculina y una chica chocan sus autos accidentalmente en una carretera? ¡Surge la historia de romance más enferma que se puedan imaginar! Ese es el caso de James Ballard y Helen, quienes comienzan a salir tras descubrir que mientras más terribles son los accidentes automovilísticos que sufren más excitados se sienten. Basada en la novela de J.G. Ballard, esta película con guión de David Cronenberg y dirigida también por éste, despertó toda clase de críticas (sobre todo del periódico británico Daily Mail), luego de su presentación en el festival de Cannes, pero no podíamos esperar menos del director de Naked Lunch (Almuerzo al desnudo), película que, al igual que Crash, se vale de una serie de elementos repulsivos para generar impacto (y créanme, lo logra).

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El último tango en París (Bernardo Bertolucci, 1972) Conocer a una hermosa mujer (u hombre, según sea el caso), y sin saber siquiera quién es, entregarse a los placeres carnales sin restricciones ni consecuencias aparentes es quizá la fantasía de muchos. Desde luego no todos tienen la fortuna de conseguirlo. Por suerte para Paul (Marlon Brando), el no entra dentro de la lista de esos “muchos”. Mientras busca un piso vacío para rentar se encuentra casualmente con Jeanne. La atracción que sienten es instantánea y deciden que no desaprovecharán el lugar vacío en el que coinciden. Pero pronto la relación entre ambos se transformará en una pesadilla en la que no se dan cuenta que se han sumergido. Aunque quizá en esta época, las escenas vistas en El último tango en París ya sean tan normales que se pueden ver en la telenovela de las 8, en 1972, este filme de Bertolucci protagonizado por Marlon Brando, generó polémica por la enorme cantidad de escenas eróticas y desnudos frontales que mostraba, además de los temas tabú que abordaba como la violencia verbal, psicológica y sexual.

Nekromantik (Jörg Buttgereit, 1987) Si de romances poco usuales hablamos no podíamos dejar pasar el de Rob (Daktari Lorenz) y Betty (Beatrice Manowski). Rob, es un empleado en la morgue que vive felizmente con su novia, sin embargo ambos encuentran el placer en la necrófilia, por lo que Betty guarda una colección de cadáveres que Rob le trae en lugar de rosas o bombones. Por desgracia, Rob pierde su trabajo y Betty lo abandona, por lo que él decepcionado decide recurrir a otro tipo de medios para satisfacer sus apetitos sexuales. Cualquier argumento para intentar explicar porqué esta película causó revuelo estaría de más. Sexo y cadáveres no son una combinación bien recibida por algunos círculos sociales y Nekromantik de Jörg Buttgereit no es la excepción.

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Calígula (Tinto Brass, 1979) La historia de Calígula es por demás conocida. Sus vicios, excesos y excentricidades pasaron a la historia. Y en esta cinta de Brass, protagonizada por Malcolm Mc Dowell, famoso por su aparición estelar como Alex de La naranja mecánica, se plasma (o al menos esa era la intención) la escandalosa vida del tercer emperador del Imperio Romano, a través de una serie de escenas sexuales y de violencia explícita (y bueno, es que no había otra forma de plasmarla). Sin embargo, lo más escabroso de la cinta no fue el tema, el sexo o las escenas violentas. La parte controvertida fue el engaño que sufrieron los actores. Sí, así como lo lee. Después de haber finalizado la filmación el productor, que no era otro que Bob Guccione, editor de la revista Penthouse, a quien se vieron obligados a recurrir para completar el presupuesto para la filmación, incorporó a la película escenas 100% sexuales con actores del cine porno.

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En cartelera Por Evelin Montiel

El vuelo Película dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Denzel Washington que según la crítica, es una de las mejores del año. Esto lo avalan las dos nominaciones que ya tiene en el bolsillo: la primera en la categoría de mejor actor y la segunda en la de mejor guión. .  En los  Globos de Oro también fue nominado Washington, y esta producción logró un Satellite Awards en el aparte de mejores efectos visuales. La laureada cinta cuenta la historia de Whip Whitaker, un piloto que en uno de sus trayectos, de Atlanta a Orlando, se encuentra con una tormenta que, combinado con averías en la nave que piloteaba, lo obligaron a realizar un aterrizaje forzoso en el cual logró salvar a la mayoría de sus pasajeros y tripulantes. Sin embargo el argumento no se centra en el acto heroico sino a la difícil situación por la que atraviesa: un divorcio que desemboca en el distanciamiento con su hijo, dejándole como única salida el alcoholismo y las drogas. Vale la pena ver la cinta, más aún cuando la premiación se encuentra tan cerca, y que usted mismo juzgue el trabajo en conjunto de Robert y Denzel, que sin duda le hará pasar un buen rato de goce ante la pantalla.

Mi novio es un zombie Así es, como lo han leído. Se estrenó esta cinta que como el título señala, se trata de una historia para adolescentes en la que la joven, tierna e indefensa protagonista se enamora de un zombie. Ahora bien estimado lector, si usted es un asiduo seguidor de la ficción cuyos protagonistas son estos seres, debe tomarse muy a la ligera esta cinta, pues es una comedia romántica con tintes dramáticos al más puro estilo de la saga Crepúsculo.

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La trama gira en torno a R (Nicholas Hoult), un zombie que durante un ataque a los pocos humanos que quedan en la tierra, se encuentra con una joven llamada Julie (Teresa Palmer), y algo especial se activa en él pues en lugar de intentar devorarla, decide protegerla sin saber por qué. Cualquier parecido con Crepúsculo es mera coincidencia…o tal vez no pues Corazon Films, ahora que concluyó su tan criticada pero recaudadora historia de vampiros, decidió apostar por otra historia del mismo corte que llegue a sustituir el vacio económico que dejó la pareja “Cullen”, y qué mejor que hacerlo con los seres que actualmente cobraron un boom gracias a series como The Walking Dead o cintas como Resident Evil.


En cartelera Cuates de Australia Este es un documental mexicano que narra la cruda historia de la comunidad de Cuatro Ciénagas, la cual tiene que enfrentarse a una de las peores sequías de la historia de México. El documental está dirigido por Everardo González (Los ladrones viejos) y ya fue galardonado con el premio al Mejor documental mexicano en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara. El trabajo de Everardo se construye a partir de las miradas más íntimas de las familias que habitan en el rancho Cuates de Australia, donde las casas de lámina con ladrillo entrepuesto y cercas hechas con trebejos son el paisaje cotidiano, junto con los burros y caballos que transitan a toda hora cargando cubetas, recipientes e incluso carretas con tinacos para acarrear agua del estanque cercano. Pero a lo largo de las semanas y meses, los habitantes se ven cara a cara con la dura realidad por la escasez del vital líquido, lo que obligará a todos los habitantes del ejido a emigrar en busca de un poco de agua. Sin duda un trabajo imperdible, que a pesar de haber visto la luz hace algunos años, esta es la primera vez que se distribuye a nivel nacional. Mucho de esto, fue logrado a que gracias a este trabajo, las autoridades del estado de Coahuila, donde se encuentra el ejido, entraron en razón y llevaron agua a la comunidad, lo cual para el director del documental, representa una de las más grandes satisfacciones.

El padrino  El padrino está de fiesta. A 40 años de su estreno oficial ocurrido en 1972, tendrá su reestreno en formato digital en 44 salas de cine en diversas ciudades de México. La cinta de Francis Ford Coppola y protagonizada por Marlon Brando ha sido una de las más exitosas de la historia del cine. Tan sólo el año de su estreno fue nominada a 11 Premios Óscar, de los cuales obtuvo tres: Mejor Película, Mejor Actor, para Marlon Brando, y Mejor Guión Adaptado, para Coppola y Mario Puzo. También obtuvo cinco Globos de Oro en las categorías de Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor, Mejor Guión y Mejor Banda Sonora. Actualmente ocupa el segundo puesto de las mejores películas de la historia según el Instituto de Cine Americano, sólo después de Ciudadano Kane.

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