Skip to main content

REVISTA NILONTRARO

Page 1

N° 02 AÑO I. SEPTIEMBRE 2012

HISTORIAS, MITOS Y LEYENDAS DE NUESTRA COMUNA

AGRUPACIÓN ESCRITORES DE ERCILLA EDICIÓN FIESTAS PATRIAS


Nuestro país está lleno de leyendas que se mantienen durante los años en la memoria colectiva gracias a la oralidad. En más de alguna oportunidad ,en que nos hemos reunido en familia o con amigos, se relatan estas historias de aparecidos, fantasmas y otros similares… historias que, a medida que pasan los años, aparecen con otros detalles que los hacen más impresionantes, más “increíbles”…Ercilla no es la excepción. Nuestra Comuna, rica en diversidad de culturas, también posee una amplia variedad de historias y leyendas que nos han acompañado durante toda una vida. En esta nueva edición de nuestra revista, hemos querido compartir alguna de estas “historias” con ustedes, además de publicar los relatos ganadores de nuestro 2° Concurso de Cuentos “El 18 de mi Comuna” Y recuerden…”la Historia de los pueblos la escribe su gente…”


RECUERDOS DE CUANDO ERA NIÑA CHICA VEGOÑA Yo les voy a contar lo que recuerdo cuando era chica, me llamaban Camencho. Mi primer recuerdo era un tren, no el pasajero ni el especial que le decían “el flecha”; este se llamaba el tren 18. Era un tren de carga especial porque pasaba una vez por semana, ya que el traía fruta, verduras, melones, sandías, ajíes, etc., todo lo que vendía los negocios. Los comerciantes subían del centro, del campo, de Pidima, de Pailahueque a la estación; venían a comprar para vender y consumir en sus casas, iba mucha gente. Yo era muy niña e iba con un primo hermano. Llevábamos una carreta de mano chica y hacíamos fletes a los comerciantes o a cualquiera que nos pidiera. Siempre me acuerdo del tren, ya que cuando venía por el paso nivel empezaba a pitear y pitear, hasta que llegaba a la estación donde toda la gente lo esperaba. El tren traía hartos carros, unos de pura sandias y melones; recuerdo que yo veía las sandias muy grandes, ya que era chica, tenía como seis años. El otro carro traía cebollas, otro limones y naranjas, y el último, puras verduras Siempre recuerdo que el vendedor se pagaba y era gordito; usaba un chaleco largo con cartera, yo lo miraba como se pagaba: se sentaba a una orilla con un cajón y le pagaban. Al otro lado, uno contaba y otro entregaba. La gente del campo llevaba pollos, queso, huevos y los cambiaba por sandías y melones. Mi mamá me pasaba huevos y harina tostada; le llevábamos a los de los carros y lo cambiábamos por sandías, melones y cebollas, después los caballeros nos daban las sandías y melones partidos y nos decían que le dijéramos a mi mamá que les mandara tortillas. Mi mamá se las hacías, nosotros se la íbamos dejar, ya que el tren llegaba como a las once de la mañana y se iba a las seis de la tarde. Después que se iba el tren nosotros y otros niños juntábamos todo lo que quedaba de hojas de verdura: repollos, lechugas, tomates, sandías y melones; lo echábamos en un saco y lo llevábamos en la carretita que para un chancho que teníamos para engordar para el mes de junio, ya que mi papá se llamaba Luis; había que celebrar San Juan y Luis. Era muy bonito en esa época ya que todos esperábamos que llegara el día jueves para ir al tren… después el tren se iba para victoria. Llenábamos la carretita y venía mi papá a encontrarnos y nos ayudaba a llevarla para la casa. La llevábamos cargadita. Mi mamá nos estaba esperando, llegábamos y nos sentábamos, ella nos ponía una fuente de harina tostada, nos daba un gran pedazo de sandía y comíamos hasta quedar guatoncitos. Éramos tan felices… con sacrificio y cariño… son lindos recuerdos de mi niñez de Ercilla… Fin


BENDITOS CHIMALENES Leo. Un conocido matrimonio Ercillano; vivió hace muchos años atrás, en un predio cercano a la Ciudad de Victoria, llamado Fundo Santa Filomena. Para hacer diligencias y también las compras del mes había que dirigirse obligatoriamente a esa ciudad.Ella, muy trabajadora y abnegada; dedicada exclusivamente a las labores de casa y también al cuidado de sus hijos. Él, también un buen trabajador en las faenas del campo, sólo que tenía un defecto: era muy bueno para beber alcohol. Cierto día, fue al pueblo recién pagado para hacer las compras, se juntó con unos amigos y se puso a tomar con ellos durante varios días. Ella, muy preocupada decidió ir a buscarlo. Habló con sus hijos mayores para que cuidaran a sus hermanos más chicos mientras ella se ausentaba. Ensilló dos caballos y se dirigió a toda prisa hacia Victoria. Llegó al Pueblo a eso de las cuatro de la tarde y empezó a buscarlo por todas partes hasta encontrarlo. Todo sucio y aún bajo los efectos del trago le confesó a su mujer que se había gastado todo el dinero y que no había comprado nada para la casa. Muy enojada ella lo retó bien retado diciéndole que cómo pudo ocupar la plata destinada para comprar los alimentos para sus hijos. Por suerte, tenía una amiga en el Pueblo que le fió algunas mercaderías de su almacén. De regreso a casa empezó a llover torrencialmente, lo que hacía muy dificultoso el retorno. Lentamente fueron avanzando hasta llegar a un puente que debían atravesar. Al estar ahí se dieron cuenta que por la crecida del río el puente se había destruido y no podían pasar. Decidieron irse por un lugar llamado Reducción Toquihue, así es que tuvieron que retroceder varios kilómetros. A todo esto les llegó la noche y se les hizo más difícil el regreso. La intensa lluvia y el viento fuerte no los dejaba ver el camino. Los caballos muy nerviosos y asustados no querían proseguir. Él tomó las riendas de ambos caballos y los hacía caminar tirándolos. Luego de horas bajo el persistente temporal llegaron a un lugar donde había una especie de claro y no se explicaban de donde venía esa luz que les permitió divisar una especie de choza o ruca mapuche y que de su interior salieron dos siluetas con formas de personas. Al verlas se asustaron mucho y se preguntaban uno al otro que era lo que estaban viendo. Ambos sacaron voz, y muy fuerte les pidieron a las extrañas figuras que los ayudaran a encontrar el camino hacia el Fundo Santa Filomena. Las siluetas al escuchar los llamado de auxilio se transformaron en dos bolas de fuego que iluminaron el camino y se ganaron delante de los caballos como diciendo que les soltaran las riendas y los dejaran avanzar solos. Así los caballos se calmaron y pudieron seguir su camino hasta los mismos portones del Fundo Santa Filomena, casi de amanecida llegando muy asustados por la extraña experiencia, pero sanos y salvos. En la casa aun estaban esperando los preocupados hijos que se pusieron muy contentos al ver que sus padres ya estaban de regreso y en medio de esa alegría no podían creer lo que les había pasado durante la noche y en medio de ese temporal. Ni menos creían que sus padres habían sido salvados por estos "Espíritus Ancestrales"...."Los Chimalenes".......

Fin


MIEDO A MI SOMBRA VEGOÑA Era una niña más o menos de unos seis años que vivía en Ercilla, en un sector a orillas del pueblo. Esta niña le tenía miedo a la mujer de negro. Cierta noche la mandaron a comprar huevos donde una vecina, que vivía como a dos cuadras de su casa. La niña salió de su casa y empezó a caminar y miró la luna porque había una luna llena preciosa. Mientras caminaba la miraba y de repente se le ocurrió mirar hacia atrás y vio que una mujer de negro la seguía, ella se apuró y la mujer de negro la seguía, ella paraba de correr y la mujer de negro también lo hacía; ella se asustó y llegó a un lugar donde vendían huevos y dijo ¡aló!, muy apurada y como no salieron se volvió corriendo, para su casa llorando. Estaba muy asustada y miraba a la mujer de negro y de pronto la veía muy larga, más se asustaba, después se encogía. La mujer de negro era lo que la niña veía. Llegó a la casa llorando, la recibió su hermano mayor y le preguntó: - ¿qué te pasó, y de qué venías arrancando?,- y ella lloraba… su mamá le pregunto: - ¿qué te pasó?, y ella mientras lloraba le dijo: ¡la mujer de negro me seguía y me seguía! Salieron a mirar y no había nadie, le volvieron a preguntar qué era y la niña respondió: - ¡una mujer de negro me perseguía, yo corría y ella también corría a la siga mía, era tan grande y después se achicaba! -la niña estaba muy asustaba. La mamá la tomo de la mano, salió con ella y cuando empezaron a caminar, la niña le dijo a su mamá; - la mujer de negro está detrás de nosotros- . La mamá miró y no vio nada, sólo la sombra, y le dijo a la niña: - esta es tu sombra y la otra es la mía- . En ese momento llegó el perrito de la niña y camino hacia ella y la niña vio que su perrito tenía también sombra. Corrió alrededor de su perrito, lo tomó alegrándose y le dijo a su mama: - yo no conocía mi sombra, por eso lloré, tenía mucho miedo que me pegara la mujer de negro. La mamá le dijo: - ahora vas a comprar huevos con tu perrito y no tengas miedo esa sombra, es tu compañera y no te asustes-. La niña fue y volvió con su perrito y se olvido de la mujer de negro ya que su sombra es su compañera.

FIN


NO TOMO NUNCA MÁHH Mauricio Camino por la noche en Ercilla, primavera o invierno no lo recuerdo, creo que no debía tomarme esa copa de mahh, pero el amigo de turno me envalentonó, tomémonohh la últimahh puehh o le tiene miedo a la eñora ahh?, y a mí nadie me dice que tengo mieohh, así que me tome la última, que en realidad no era la última y aquí estoy ahora caminando por la calle esta que se encuentra camino al cementerio. La noche está media oscura, alguna nube que otra; frío…. la verdad es que no siento mucho, y veo como un poquito abrillantaohh, debe ser el vino. Camino y camino pero no llego nunca a la casa, y llegando denueohh pelea con la vieja, pero es que no me entiende, un hombre tiene que hacer cosas que un hombre debe hacer, ademahh a mí me gusta estar con mi compaire y conocer nueos amigos también. Lo que no recuerdo muy bien es que me parece haber estado estiraoh un rato en la calle o no, creo que pasó algo de tiempo que no recuerdo, la verdad es que no lo recuerdo, pero aquí estoy tratando de llegar a casa y en la calle solo yo no mahh, me gustaría que pasara alguien para consultarle la hora, pa’ saber en cuanto me pasé y decir que no fue tanto con fundamento, pero nadie, sólo se escucha el viento que pasa acariciando mis orejas y cacheteándome la nariz, pero frío no siento nahh, en realidad no siento nahhh. Miro y miro, nadie, si parece pueblo fantasma y me imagino acostao con una frazada, calentito y se me hace agua la espalda, pero no llego y nadie pasa pahh intercambiar palabras. En eso se aparece frente a mí una persona, un hombre… es como una silueta no mahh, yo lo veo negro entero, pero creo que es la noche y el vino que me oscurece la vista, pero la verdahh no me acuerdo de donde apareció, sólo llegó frente a mí, debe ser el vino que me pierde en el tiempo, se acerca mahh y mahh, me da como escalofríos, no sé que será, pero estoy seguro que se trata de alguien. De repente escucho que me dicen “apúrese que caerá el agüita”, la verdahh es que no me acuerdo como llegó al lao mío, pero al decirme esto yo entiendo que me invita una copita mahh, total me falta la del estribo así que mire pa trahh y empecé a seguirlo, pero el camina muy rápido o yo camino muy lento, igual le sigo camino hasta que de repente me doy cuenta que estoy dando vueltas al pino………… bahh el cementerio?......cómo llegué?, yo creo que es para sacar una botellita en este lugar tranquilo, pero será esta la última copita y listo. Lo sigo, nos metemos al cementerio y lo sigo por sus pasajes y de repente veo que se sienta en una tumba, la verdah que no la reconozco, y de repente no lo veo mahh, bahh el vino me está haciendo muy mal, pero me acerco y empiezo a sentir frío, ahora sí, siento que se me pasa tohh este efecto del vino y me recorre un hielo desde arriba del espinazo hasta los pies, no tiene nombre y es negra……..es la tumba del diablo ahh mierd…..empiezo a correr salgo del cementerio corro y corro, y ahora avanzo más que antes, ya no tambaleo como antes, llego a la puerta de mi casa, no recuerdo como llegué, pero ahora es por el miedo que me inunda…………. el diablo, era el mismo, cresta no tomo mahh, ahora sí que si……… abro la puerta de la casa y me meto altiro a la cama, la vieja regaña y no me doy cuenta que me dice, no soy capaz de sacar una sola palabra cuando se siente en el techo que comienza una lluvia y me acuerdo que me dijo “caerá agüita”….y mahh me da miedo, diosito te lo juro no tomo nunca mahhh. Fin


LA CASA EMBRUJADA. (Luis Lizama) En la ciudad de Ercilla existe una casona antigua en la cual he habitado con mi familia desde hace más de 24 años; antiguamente fue la casona de un conocido agricultor suizo y después habitada por una de sus descendientes y su esposo, también un conocido agricultor de esta hermosa comuna. Cuando llegué a esta casona, los dueños de casa siempre me contaban historias de apariciones, ruidos en altas horas de la noche en distintas habitaciones y que a veces se perdían cosas y aparecían días o meses después en la misma habitación pero en otro lugar de donde se habían perdido. Yo un poco escéptico a este tipo de fenómenos lo tomaba como conversaciones que se hacen después de la cena y como una forma de historias que mantienen algunas familias en sus hogares. Esta casa tiene un subterráneo y generalmente hacíamos bromas a personas y familiares que nos visitaban diciéndoles que ahí vivían los duendes y los iban a molestar en la noche si entraban sin permiso a este húmedo y oscuro lugar. Hacíamos una vida completamente normal con mi familia, aunque de vez en cuando sentía subir o bajar la escalera; y desde la cocina, donde tengo mi lugar en la mesa, veía pasar una persona. Las primeras veces me levantaba de la silla he iba a mirar al patio y obviamente no era nadie, mi esposa se reía al llegar y me decía, apuesto que viste pasar a una persona hacia atrás. Después me fui acostumbrando a ver esta aparición y no le daba mayor importancia, incluso varios familiares también fueron testigos de este fenómeno paranormal. Mi hija tenía un gato regalón que recorría toda la casa; y a los otros fenómenos le echaba la culpa a él; incluso a veces se iba a dormir a mi dormitorio y me despertaba en las noches, yo lo retaba y lo sacaba de la pieza. Hace aproximadamente unos seis años me ocurrió un caso muy especial que narro a continuación: dormía plácidamente una noche cuando sentí que alguien se sentaba a los pies de mi cama, luego se fue deslizando suavemente hacia arriba, hacia la cabecera, pensé que era el gatito regalón y me dije: cuando llegue a la cabecera voy a prender la luz y le voy a dar su merecido por haberme molestado. De repente lo que me oprimía se detuvo, prendo la lámpara del velador y no veo absolutamente nada, ahí me dio susto y empecé a buscar lo que pensaba era el gato, y no encontré nada, la puerta estaba cerrada y debajo de la cama…nada. Esa noche no dormí, el susto no me dejó reconciliar el sueño. Desde ese día, o mejor dicho, noche, creo en los fenómenos paranormales que ocurren en mi casa y me acuerdo del refrán que dice “Crees en brujos Garay, no patrón pero de haberlos los hay”. Fin


ERCILLA, TIERRA DE LEYENDAS (Ana Bella) En todos los países, regiones, comunas y pueblos existen leyendas y tradiciones que son la esencia y lo que distinguen las diferencias en las costumbres del diario vivir de las personas, y que van quedando en el recuerdo hablado pero no escrito, de todo lo que gira alrededor del Universo, estas leyendas, mitos, costumbres que se transmiten de generación en generación. Desde el sur al norte de nuestro país se escuchan muchas veces las mismas leyendas, pero adaptadas a cada lugar: lo importante es que esto no termina, ya que es el alma de cada lugar. En el sur existe la leyenda del Caleuche, barco fantasma que viaja por los mares en una constante fiesta. El Trauco que viola muchachas, la guagua que llora a la orilla del camino y que tiene un diente de oro, la novia que se sube a los taxis para luego desaparecer, la Añañuca, leyenda del desierto en el norte. La virgen de la piedra en Combarbalá, la Tirana del Tamarugal a más o menos 85 kms. del Puerto de Iquique. Aquí en la Novena Región el Salto de la Princesa, el Salto del Indio, el cuero de los ríos en las aguas estancadas, el ahorcado de la plaza, etc. Yo me referiré es especial a las leyendas y tradiciones mapuches, empezando por las creencia de brujas, anchimalenes, witranalhues, chonchones, las luces en los entierros, las machis y personas que hacen mal de ojo, etc. Esta es una leyenda que me ocurrió en una de las reducciones de Ercilla en el año 1963. Alojaba en casa de Hilario, una casa en la falda del cerro Loncotraro (Tricauco); veníamos en la noche de la capilla con Teresa, joven postulante a un convento; ambas galopando en el caballo que nos habían pasado para volver a casa. Dando la vuelta del cerro, ceca del río Huequén que corre en el bajo, sentimos un viento helado en nuestras nucas y el grito de un chonchón que revoloteaba delante y detrás de nosotras, galopamos el poco trayecto que nos quedaba hasta llegar a casa, entre el grito del chonchón y el grito de una lechuza, que también respondió a esta singular advertencia y furia. Entramos corriendo a la casa, mientras el ave aleteaba con fuerza contra los vidrios de la ventana para entrar. Hilario me miró y tembló de pies a cabeza, diciéndome: - es la María que se vuelve chonchón. Si Ud. le dice a ese pájaro que venga mañana y le ofrece algo, así va ha ocurrir, y vendrá ella o cualquier otra persona a buscar lo que Ud. le ofreció-. Al decirme esto, musitó entre dientes….” Martes hoy, martes mañana, martes toda la semana”, que era como una “contra”, para que esta bruja no le echara una maldición. Si alguien puede decir que esto es una invención, podrá decir que todas las leyendas que circulan en todos los lugares del mundo son mentiras, pero esto fue real… ¿Qué podría ser otro pájaro? Tal vez. Pero sólo escribo lo que oímos y vimos. De esto ya hace muchos años, pero en nuestras vidas es como si hubiese sido ayer, y sucedió aquí, en la comunidad de Tricauco, Ercilla, Región de la Araucanía; y seguirá sucediendo, pues son las leyendas que este pueblo mapuche mantiene en su memoria y que trasmite a sus niños, pues es la vida misma de este legendario pueblo, a quien respeto, y que ellos también respetan, haciéndome partícipe de su cultura y tradiciones. Fin


LAS TRES ESQUINAS Vegoña

Camino a Chocombe, ciudad de Ercilla, hay un lugar muy nombrado en los años 60, cuentan los abuelitos de lo que pasaba en ese lugar. Todos los que vivían alrededor en esos campos comentaban que había un canal en un cruce que era muy especial, ya que ese cruce tenía tres esquinas, es decir, había tres caminos. Había un puente de madera, eran dos tablones botados donde la gente cruzaba. El canal donde pasaba el agua era muy trasparente. En ese lugar, cuentan los abuelitos, al cruzar el canal, a algunas personas se les aparecía una cadena de oro, y cuando bajaban al canal se les desaparecía. Era un misterio, ya que muchos de esos campesinos iban a cuidar el canal para atrapar la cadena de oro pero no se les aparecía. Decían los abuelitos que a las personas muy interesadas no se les aparecía; ya que la persona que atrapara la cadena tenía que ser trasparente como el agua. Cuentan que un día una niña iba con su mamá, la mamá paso primero, y la niña venía más atrás, y al cruzar el puente ella vio la cadena y le hablo a su mamá, diciéndole: - ¡mamá venga! ¡aquí se ve la cadena!, - la mamá vuelve, la mira y no ve nada ,y le dice - ¡estay soñando, vámonos y apúrate!. - La niña volvió al otro día, esperó durante mucho rato pero no vio la cadena. Todos comentan que la cadena era para la niña, ya que nunca nadie la vio más, ni la niña ni otra persona. Son cuentos de abuelitos Ercillanos, le sucedió a una niña que ahora es abuelita y nunca pudo volver al lugar ya que todo es diferente… todavía lo recuerda. Fin


LEYENDAS, PASADO Y PRESENTE Ana Rodríguez A pesar de estar en el siglo veintiuno, nadie se pasará por la mente que estas comunidades mapuches siguen con igual intensidad la creencia de brujas, anchimalenes, witranalhue, chonchones y el diablo, el que se aparece cuando menos se piensa. Al caminar por estos caminos, rumbo a Tricauco, comunidad mapuche encerrada entre cerros, que parecen centinelas atentos a resguardar leyendas que circulan entre las quilas, mañíos, robles, pinos y camurras; el viento al pasar por los resquicios de las rucas, gime y susurra a cada momento las penas y alegrías de la machi Juana, que ayuda a continuar con las tradiciones de su pueblo que ella resguarda todavía. Al doblar la curva del cerro donde vive Hilario, joven mapuche que vive con su esposa e hijos; miro con un poco de miedo la soledad de esa casa; pero su sonrisa amable al invitarme a entrar, disipa mi intranquilidad y emoción al quedarme a vivir con ellos un par de días. Una noche después de compartir la cena de dije a este joven mapuche: -cuéntame algo sobre las leyendas, mitos y tradiciones que aquí resguardan-. Quería enterarme de cosas que mi razón me hacía ver que era imposible, y él, sentándose en su vieja silla, me dijo: - ¿quiere saber quién es witranalhue? , pues bien, yo lo vi cuando niño aquí, en ese camino que va al pueblo. Una noche salí a buscar leña y sentí un galope que venía del camino, me quedé parado para saber quién venía tan tarde. Era una noche oscura, sin estrellas, sin luna. Me asomé al cerco y sentí el tintineo de algo sonoro; miré, y casi salgo corriendo…era un hombre vestido de negro, sombrero ancho sobre sus ojos y montado en un caballo negro como la noche; además, todos sus aperos eran de plata que en la oscuridad brillaban como luceros. Me quedé quieto sin atreverme a respirar mientras veía pasar aquel espíritu que sale a vagar por los caminos de Ercilla. Aterrado, sin acordarme de la leña que había salido a buscar, entré en la cocina y conté lo que vi. Desde entonces, el galope de un caballo, sobretodo de noche, me hace recordar mi experiencia de niño.Si quiere saber más, le diré que aquí está lleno de cosas malas; como aquellos duendes o luces que brillan en la noche a la orilla del camino y hacen perderse a los hombres que encuentran a su paso. concluyó. Cansada de tantas narraciones me voy a dormir, pero mi sueño está lleno de cabezas volando, pájaros negros, caballos alados y luces de mil colores que giran a mi alrededor. Al despertar me digo: no puede ser, me estoy dejando llevar por esas fantasías… son solo leyendas para ocupar el tiempo, pero queda la duda ¿será cierto? Cuando voy al pueblo, Hilario me llena de recomendaciones: -Váyase sólo por el camino, no se vaya por los atajos, pues se puede encontrar con el colo – colo, un culebrón que guarda los tesoros de algunas personas-. Le doy las gracias por su preocupación y solo deseo volar por el camino, ya que encuentro peligros por todos lados. Pero mi afán es llegar a descubrir sus tradiciones, leyendas y cultura; que hacen a cada comunidad distinta de otra y quiero seguir aprendiendo, aunque mi corazón late con fuerza al adentrarme en algo que sólo a ellos les pertenece, pero el cariño que nos une, hace que también me hagan partícipes de sus leyendas. Quiero descansar un poco, y con paso lento, acompañada de Teresa, caminábamos a la casa del cacique “Coñoemil Epuleo”, mi compadre; un hombre bajito, cariñoso y respetuoso. En lo alto del cerro Trubir descasamos a la orilla del camino, bajo la sombra del gran pino; miro hacia abajo y con temor observamos un gran corte en el cerro, me asomo y miro fijamente cada arbusto, me parece una fauce abierta pronta a devorar a los que se acerquen. Según la leyenda que circula y que cuenta mi compadre, hay noches que se escuchan lamentos y el golpe cadencioso del kultrún. Dice que cuando niño venía del pueblo con sus padres en carreta. Su padre, al escuchar estos lamentos se bajó de la carreta, se hincó en el camino y pidió en una oración permiso para seguir su camino. Intrigada le pregunto por qué suceden estas cosas, y me dice que cuando los españoles invadieron sus tierras en el alto de este cerro que domina todo el pueblo de Ercilla y mucho más lejos, se agruparon los mapuches para defender sus dominios, y que ahí estaba su abuelo, un cacique dirigiendo a su gente para ofrecer resistencia a los invasores. En esa parte murieron muchos mapuche y españoles, unos avasallando todo lo que encontraban a su paso y otros defendiendo lo que les pertenecía. Estos lamentos son el clamor y desesperación de cientos de espíritus que no descansan en paz al ver sus tierras invadidas por los huincas. Al despedirnos nos dice: - no confíen demasiado en las personas, si les regalan algo, no se lo sirvan enseguida, déjenlo hasta el otro día; si tiene algo malo, en la mañana estará lleno de gusanos - . Nuevamente le agradecemos, me da un fuerte apretón de mano y muy bajito nos dice: Peucallal lamién. Fin


EL PATO ESCURRIDIZO Marina Castro En nuestro país existen muchas leyendas que se repiten de generación en generación y que la mayoría de los pueblos se las atribuye como propias. La leyenda de la que los quiero hacer partícipes, me la contó un campesino de avanzada edad. Como antiguamente no habían caminos, sino “huellas” como ellos las llamaban (éstas se hacían por el transitar de muchas personas que para llegar a sus casas tenían que hacer el mismo recorrido); en un lugar había que descender bastante, en el bajo había un hualle imponente, tanto por su altura como por su grosor. Cuentan que en ese hualle, en la medianoche aparecía un pato que brillaba en la oscuridad; algunos que regresaban tarde del pueblo con unos traguitos de más, se hacían los valientes y querían atrapar al pato, pero éste se les escabullía y jamás lograron cogerlo. Muchos lo intentaron, pero sin ningún resultado. Cerca de ese lugar vivía un matrimonio muy pobre y con varios hijos que alimentar. El dueño de casa era un hombre muy trabajador, pero pese a eso; la alimentación de sus hijos era escasa. Pensaba qué hacer para aumentar sus ingresos y no encontraba solución a sus problemas. Cierto día se acordó de la historia que se comentaba y se preguntó: -¿será verdad lo que cuentan del pato?- ése que nadie podía atrapar. Sin decir nada, ni siquiera a su mujer, decidió que esa noche iría a ese lugar. Esperó que estuviesen todos dormidos para salir. Sólo llevó un cordel, pues tenía bastante habilidad para trabajar con él. Bastaba una lazada, la que hacía girar, afinaba puntería, la lanzaba, y animal al suelo. El patrón sólo lo tenía para estos menesteres. Llegó cerca del hualle, esperó un largo rato. De repente vio brillar algo en la oscuridad, se acercó cauteloso, y cual grande fue su asombro al ver al famoso pato. Sacó el cordel, hizo la lazada, comenzó a girarla y la lanzó. Logró atraparlo del cuello, no le fue fácil, ya que el pato tenía más fuerza que él. El cordel se le soltó de las manos sin poder encontrarlo en la oscuridad. Al día siguiente se levantó temprano para buscar su cordel perdido, sólo vio un pedazo asomado en la tierra…empezó a tirarlo, no logró sacarlo. Empezó a cavar con una pala hasta que por fin lo tenía casi completo, cuando chocó con algo duro y siguió cavando con más cuidado. Grande fue el asombro de este hombre al encontrar un enorme cántaro con forma de pato con el cordel al cuello y lleno de monedas de oro…era lo que llamaban “entierro”. Fin


EL MISTERIO DE LA PLAZA (Pepe Lalo)

Cada pueblo de Chile tiene sus historias o leyendas, tanto de misterio, terror y amor… de esas de Romeo y Julieta. Una noche en un pueblito llamado Ercilla, ubicado en la novena región de Chile vivía Manuel. Este era un hombre común, muy conocido de todos en el pueblo; tenía muchos amigos, con los cuales de vez en cuando se tomaba unos copetes… lo pasaba bien. Una noche, no muy tarde, se pasó a tomar unos traguitos con unos de sus amigos llamado Ramón, a un bar que estaba a una cuadra de la plaza. Se tomaron unos traguitos y conversaron de lo bueno y lo malo. Después de un rato, al salir del bar, (no estaban curados, ya que solo se habían tomado un par de copas), se despidieron de mano y se fueron cada uno para su casa, ya que vivían en lugares distintos del pueblo. Manuel tenía que cruzar la plaza. Cuando estaba más o menos en el centro de la plaza, sintió un escalofrío. Esto le llamo la atención a Manuel, ya que nunca había tenido miedo como esta vez. Bueno -se dijo a sí mismo - será que hace mucho frío. Siguió caminando, pero al salir de la plaza se encontró que estaba en otro Pueblo con grandes edificios totalmente desconocidos, entonces dio media vuelta y se internó nuevamente en la plaza con la esperanza de salir por otro lado u otra calle, pero grande fue su asombro porque al llegar a la otra esquina, se encontró también con un pueblo desconocido, de casas bonitas muy parecidas a la que había visto anteriormente y lo mismo le sucedió con las otras esquinas. Viendo esto Manuel, se sentó a los pies del pino grande que está en el centro de la plaza y ahí sentado se puso a pensar qué diablo le estaba pasando y que esto no lo comprendía, tal vez se estaría volviendo loco. Ahí se quedó sentado un largo rato, se levantó nuevamente y se encaminó a unas de las esquinas de la plaza .Manuel se dijo a si mismo - voy a salir y sea lo que Dios quiera- , salió de la plaza y fue lo mismo… recorrió las calles de este pueblo desconocido; lo recorrió en diferentes direcciones pero le era imposible poder encontrar algún lugar que le fuera conocido. Ya estaba cansado de tanto caminar, dando vueltas y vueltas pensó que era muy tarde, ya de noche, noche muy bonita, ya que estaba estrellada y un cielo que se veía precioso, a pesar de no haber luna. Manuel pensó que lo mejor que podía hacer era buscar un negocio, o un hotel, o algo en donde poder pasar el resto de la noche; pero por más que buscó y buscó no pudo encontrar ni siquiera una puerta abierta. Siguió dando vueltas y vueltas, al final ya cansado de tanto caminar…llegó a una esquina donde terminaba el pueblo porque mas allá solo se veía campo y oscuridad, entonces Manuel pensó: - estoy nada más que bruteando dando vueltas para un lado y otro y no encuentro nada, lo mejor que puedo hacer es quedarme a esperar que amanezca ya que me es imposible saber donde me encuentro, capaz que este hasta muerto y me encuentre penando a pesar que no he sido tan malo en mi vida. Tal vez lo haya sido sin darme cuenta pero si ha sido así, espero que me perdonen- , dicho esto se sentó en la puerta de una casa bonita que estaba frente a un edificio alto, tal vez de unos tres pisos, y allí sentado, y como se encontraba cansado, no se dio cuenta cuando se quedo dormido. De repente un ruido lo despertó, era un auto que iba pasando. Al abrir los ojos, Manuel se dio cuenta que estaba de día y se encontraba sentado en la puerta de una casa, la cual conocía… y al frente de él no tenía ningún edificio de los que había visto en la noche ,sólo el gimnasio del pueblo. De lo que había visto en la noche nada: ni casas, ni edificios; sólo estaba sentado en esa puerta, que no tenía nada que ver con la casa que había visto Manuel. Se paró de donde estaba sentado, más desconcertado que nunca. Entonces tomó camino para su casa, por la calle que está a la orilla del río Huequén. Unas cuadras mas allá, se encontró con un amigo y le contó lo que le había pasado, este amigo llamado Ramón le contó que años atrás a su abuelo le había sucedido lo mismo, y no había querido contarle a nadie para que no fueran a creer que estaba loco; con esto Manuel quedo más tranquilo. Al llegar Manuel a su casa, su señora doña Dina, no le creyó nada… sólo le dijo que era mentiroso que se había quedado botado curado por cualquier parte. Con los días todo se olvido, pero a la fecha Manuel no encuentra explicación a lo que le paso. ¿Qué será? , ¿Una puerta a otra dimensión? … Fin


LA HISTORIA DE MANUEL. (Antonia). Yo no creo en esas cosas, -dijo Manuel -, en un pueblo chico, ya no saben qué inventar para entretenerse. Pue que sea verdá , -le comentó su abuelo -, yo conozco a varias personas que sí han visto luces en los potreros, ¿y quiénes han de ser si no los espíritus de nuestros antepasados que algo quieren decirnos? El otro día no más mi compaire Lucho las vio, de primera las iba a seguir, pero le entró un miedo tan re grande… ni los perros se atrevieron a ser ná, lloraban como si hubiesen visto al "malo"; al otro día le amaneció una vaca menos, y lo más raro… no la encontró por ningún lao, pa’ mi que el Anchimalén anda con hambre. Manuel escuchaba sin interrumpir a su abuelo, hombre ya sesentón, nacido y criado en el campo, que cada noche tenía algún relato que contar a la luz de las velas. Manuel, en cambio, desde niño tuvo acceso a la educación, aunque tenía que levantarse ante que amaneciera para alcanzar la micro que lo llevaba a la escuela del pueblo. De vuelta no se hacía ningún problema; cuando el tiempo era bueno se iba jugando con sus amigos; en el invierno se veía obligado a esperar la micro de las cuatro para llegar menos embarrado a su casa. Hasta que un día llegó su mamá de Santiago, en donde trabajaba de empleada doméstica; para llevárselo a la capital, a continuar sus estudios. De esto habían transcurrido un par de años, y Manuel, cansado y aburrido de tanto ajetreo en la ciudad, regresó al lado de su abuelo, para ayudarlo en los quehaceres del campo. Ya se acercaba las fiestas de fin de año, y el famoso Anchimalén tenía aterrorizado a todos, no sólo por su presencia, sino por la extrañísima desaparición de animales. Sólo el campo del abuelo no había sido visitado aún, pero -decía el -, no tardaría en aparecer. Sólo Manuel se mostraba escéptico a tanta habladuría, e incrédulo, como cualquier joven de su edad, se propuso esperar a tan temido "espíritu". Escondido de su abuelo, y sólo en compañía de su perro, se ocultó entre unos matorrales, espero toda la noche, pero nada pasó. Al tercer día, ya le estaba venciendo el sueño cuando su perro comenzó a gruñir. Se incorporó rápidamente y vio con temor, y un poco de ansiedad; una luz tan potente que aparecía y desaparecía en medio del potrero; que su primer impulso fue correr lejos de ahí. Estaba por hacerlo cuando escuchó unas voces que provenían de la luz: no se en que estaba cuando me reía de tu ocurrencia - decía uno - A todos esto tontos los tenemos tan asustados, que ya no es necesaria la luz del foco. Juran que los "espíritus los visitan", ja, ja. - Bah, nunca está de más, - le contestaba otro -si no fuera por esta tontería. ¿Cómo podríamos robarle los animales, y que se quedaran sin chistar sino pensaran que algo "sobrenatural" los viene a ver?, ¿Ah? Nos ha ido tan bien en la venta de carne, que estoy pensando en poner una carnicería, ja, ja. -Y yo sería tu socio, ja, Ja, ja. Estaban tan metido en su conversación que no se dieron cuenta de la presencia de Manuel hasta que lo tuvieron al lado, y éste, con la fuerza de su juventud, y sobretodo, molesto por la burla a su raza y creencias, les dio una zurra… que los pobres alcanzaron apenas su camioneta y se perdieron por el polvoriento camino. Manuel estaba seguro que no volverían; y no encontraba la hora de llegar a su casa y contar a su abuelo todo lo acontecido. Pasaron algunos días y del famoso "Anchimalén" no se hablaba, había desaparecido junto con esos pillos que se llenaron los bolsillos de plata, robando y vendiendo la carne clandestinamente. Cierto día, cerca de la medianoche, Manuel volvía de la fiesta en el pueblo en donde celebraba con unos amigos, cuando, de improviso, sus ojos divisaron una luz en forma de llama que estaba en medio de una siembra de su propiedad. Bueno -dijo -¿y estos no se cansan?, Tomó un palo que estaba a la orilla del camino dispuesto a "espantar" nuevamente a los ladrones. Sigilosamente se fue acercando al lugar sin escuchar las voces de la vez anterior, ni ningún otro ruido… cual no fue su sorpresa cuando la luz cambio de lugar lo suficiente para que Manuel se diera cuenta que la luz no provenía del foco alguno, y que no era manipulada por nada ni nadie. Se quedó helado en su sitio hasta que la extraña visión desapareció totalmente, corre a su casa sin contar lo sucedido. Las noches siguientes transcurrieron con normalidad, sólo con la diferencia que Manuel escuchaba más atentamente las historias de su abuelo, ya que aprendió que las cosas por más increíble e inexplicable que a veces parezcan, siempre pueden ocurrir. Ya él lo había comprobado personalmente… Fin


Leyendas robadas al tiempo. José Nabi Las historias, las hacen y viven personas, algunos con sus hechos las escriben, otros pasan a ser sus personajes, y por siempre en ellas viven, se hacen leyendas, y el tiempo las hace eternas, algunas son cantar popular, se cuentan de boca en boca, otras los trovadores, las dejan en bellas letras, hoy, humildemente, recuerdo algunas de ellas, y aquí las dejo, a quien quiera leerlas. El Ratón Mena, vestido de hollín y risas, levantado chispas, en su fragua encendida, viviendo la vida con lenta prisa. moldeaba metales día a día, golpeando, su duro yunque gritón, entre humo, ruido y carbón prendido, entre golpes de mazo cual dios Thor, en la memoria del pueblo, se fue quedando prendido. Y con especial cariño recuerdo, a Don Bruno, el molinero, con un corazón rojo que no le caía en el pecho, quien pregonaba la igualdad para el mundo entero, viviendo entre el polvo de harina, desde el suelo al techo, disfrazado de blanco fantasma, el trigo harina volviendo, en sus ruidosas piedras, blancos sueños iba moliendo, soñando con un mundo perfecto. Así también en la leyenda, se quedo el Peyuco, quien por esas ironías de la vida, su apellido con su estatura no se avenía eterno dirigente de su amado Juvenil, con alma de justo comerciante, no pregonaba regalar, ni sacar a mil, hoy seguro está vendiendo en el cielo a los ángeles alados y más de un partido de futbol ya habrá concertando, entre el cielo y el infierno, para juntarlos como hermanos Quien no ha escuchado hablar, de don Chamel, de hablar campesino, cantadito y divertido, ya quedan muy pocos como él, siempre con la broma en los labios, alegrando a los vecinos en mis recuerdos una de sus guasas… si por algún motivo cojeabas, entre risas y la picardía del huaso “coloque la más larga al lado del bajo”, en voz alta te aconsejaba. En la avenida, la cancha de carreras que sepulto el cemento don Raúl carrerista eterno y su veloz muñeca, le corrieron carrera hasta al viento, y cuando apuestas en su contra corrían, en polvo de cascos y herraduras, estas las volvían. Y orilla del rio, vivía don Aliro, donde un ruidoso triturador, Y una prensa sedienta, las manzanas molían y estrujaban, hasta convertirlas en el más dulce néctar, con alegría, “la rica chicha de manzana”, pregonaba. Sin necesidad de presentar, hay otro personaje sin igual, conocido por moros y cristianos es quien ha sido eterno candidato al sillón municipal, la lista así como vamos caminando, de quienes ya son leyendas en mi pueblo se va alargando, mejor aquí voy terminando, y en tono sincero, les digo, no es mi afán ofender, solo quiero en estas letras estos personajes reconocer ya habrán más recuerdos, para los que son eternos, y así robárselos por un ratito al tiempo.


EL CULEBRÓN DEL CEMENTERIO. José Nabi A las afueras del pueblo se encuentra el cementerio municipal, se llega por un camino de tierra, con una pequeña rotonda a su entrada. No tiene su animita ni santita, pero como todo cementerio de respeto, tiene su leyenda. Cuando ocurrió esta historia el cementerio estaba a unos 300 metros del pueblo, aunque ahora ya esta casi apegado a él. No es muy grande, más bien pequeño, pero como el pueblo es de lento crecer, no es un problema. Cercado con una pared de ladrillos, que reemplazó a la de ciprés, lo conforma una avenida principal sombreada por “manzanitos de flor” y varios pasillos que la atraviesan cortándola. Esta avenida, nace desde su puerta principal y a sus lados se ubican las tumbas de las familias más importantes del sector, estando las más “pudientes” en primer lugar, la de los “rotos” hacia atrás o a las orillas del camposanto. Cuenta los vecinos, que esto ocurrió hace muchos años atrás, la fecha exacta y el nombre de las personas, se las ha llevado el tiempo, o quedaron sepultados en el mismo cementerio. Se cuenta que en su cerco, que era de ciprés, en la parte posterior, había un agujero profundo en el suelo, medio escondido entre las raíces de los cipreses, los que se podaban regularmente para impedir que engrosaran demasiado. Esto por personal municipal, que llegaba cada cierto tiempo a realizar esta labor y de paso darle algo de vida al lugar. Que en este agujero entre las raíces de los cipreses, cuenta la leyenda, vivía y salía un “culebrón”, y varios lo juran a pies juntos por el mismo “Diosito” que es la pura y santa verdad, y haciendo cruz para el cielo, se persignan para que no se le vaya a repetir el sustito que pasaron. Cuentan que lo vieron tomando el sol, sobre una de la tumbas de los más ricos, que se dice que tenia pacto con el “mandinga” también conocido por “el diablo”, “Satanás”, “don Sata”, “el Luci”, “el cachuo”, “el rojito”, “el colita de flecha”, “el huevo podrido”, (por el olor a azufre), etc. Cuentan que era un inmenso culebrón, juran que medía más de un metro de largo y era muy grueso, de un color negro, con cuerpo como de una lagartija, pero gigante, gigante, de patas muy cortas y la cabeza de una culebra. Era un “bicho” bien raro, se le podía ver los días que el sol salía mas calentito, sobre todo después de varios días de frío, entonces el culebrón salía a calentarse, y si llegaba a sentir que alguien se acercaba, se escabullía rápidamente hacia el agujero en la parte posterior del cementerio, y ya no se le volvía a ver muy fácilmente. Dice la leyenda que a este animal se le debe cuidar, ya que es producto de un pacto, para que no falte el dinero, y él protegerá a su amo, y para alimentarlo, se le debe dar leche, pero en este caso, y por simple lógica ,a éste no se daba esto último, ya que el amo al, parecer ya no estaba en este mundo, y por lo tanto no había quien lo alimentara, y era por eso que se le veía sobre su tumba, calentándose y esperando su alimento, el que no llegaba.


Pero al parecer todo tiene una solución, incluso para estos “bichos”, porque cuando el hambre ya lo apremiaba, por la falta de leche, encontró donde alimentarse, y fue de la forma más increíble… sucedió que por esos días, una vecina del pueblo que vivía cerca del cementerio, lamentablemente perdió a su bebé… a quien recién había empezado a amamantar, y al parecer el culebrón se enteró de esta situación…¿Cómo o por qué?, son preguntas que nadie puede responder, sólo se sabe, que durante las noches esta vecina soñaba con su bebé al que amamantaba, pero lo que en realidad sucedía era que el culebrón llegaba a mamarle cuando dormía y mientras ella soñaba que amamantaba a su hijo, varios vecinos lo vieron salir desde la casa, sobre todo las noches de luna, ya que llegaba a brillar con la luz de ésta y lo siguieron, eso si siempre de lejos. Juran y rejuran, que entraba en el cementerio y que luego lo veían entrar a su escondite, el agujero. Cansado por la caminata pero satisfecho, mas nadie se atrevía a acercarse, ya que como se dice, que él es un bicho maligno, por lo tanto es muy peligroso, incluso recomiendan, mejor que ni se entere que lo vieron. Esto sucedió por bastante tiempo, la vecina que era una mujer joven, de estatura mediana, bien agraciada y un cuerpo normal, llena de vida, a pesar del dolor de haber perdido su hijito, no se daba cuenta de que algo estaba pasando, o a lo mejor creía que sí era su hijito, el que venia a verla durante sus sueños, y que era a él a quien ella alimentaba. Pero como no era así, en su cuerpo se empezó a notar casi de inmediato, un cambio muy drástico, empezó su cuerpo como a secarse, su juventud y vitalidad se empezó a escapar cada noche, con la visita del culebrón. Los vecinos se preguntaban cómo decirle lo que estaba pasando, sin herir, su ya herido corazón, nadie se atrevió y lo que sucedió es que ella con el pasar de los días, ya no fue capaz de levantarse de su cama y la vida se le fue apagando, mejor dicho se le fue secando, como se fue secando su cuerpo, el que al final ya solo era piel y huesos. Cuando la muerte reclamó esta vida, ya casi nada queda que reclamar, todo se lo había bebido el culebrón en sus visitas nocturnas…si dicen que hasta creció y engroso durante este tiempo. La vecina falleció y fue sepultada en el mismo cementerio, donde vivía su victimario, pero este nunca tomó el sol sobre su tumba; hay que ver que es un “bicho” ingrato, las veces que se le volvió a ver fue sobre la tumba del rico, y después de un tiempo, cuentan que se le veía más débil y viejo, después ya no se le volvió a ver, ¿qué pasó?, se quedo en su madriguera hasta morir o se cambio de barrio, habrá vuelto donde hace mucho calor, con olor a azufre, y donde reina un caballero colorado. Ahora si sabes de alguien que se esta secando en vida, habría que ver si lo están visitando de noche, o si sabes de alguien que se está haciendo rico demasiado rápido, mira con cuidado y a lo mejor lo puedes ver tomando el sol en algún rinconcito, especial para él, al lado de un gran plato de tibia leche, al cual no se acerca el gato. En el cementerio se cambio el cerco de ciprés a ladrillo, arrancándose los cipreses y del agujero en la parte posterior, nunca más se supo, alguien debe haberlo tapado, y del culebrón ni rastro. Y ahora por si acaso, saca cuentas, si estás desde hace un tiempo atrás muy, muy delgado y demasiado cansado, a lo mejor el culebrón te esta chupando, porque si fuera al revés y tuvieras plata andarías por el Caribe paseando y el culebrón estaría en tu casa, calentito al solcito y su lechecita tibia tomando, cuidando los intereses de su amo. En conclusión, lo que pasó con el culebrón del cementerio, se volvió un misterio. Fin


MUJER TEMPORERA José Navarrete (Pepe Lalo) La temporera es una mujer obrera, que trabaja como cualquiera, para llevar el sustento y llevar el pan para sus hijos que en su hogar esperándola están. La temporera, es una mujer que trabaja sin ningún lamento sólo lleva en sus sentimientos el que sus hijos bien estén con sus guatita llena y el corazón contento. La temporera, piensa en su vida que es muy dura, pero tal vez luego llegará ese día que ésta cambie y su suerte sea mejor para ella y sus hijos que son sus estrellas que brillan junto a ellas. La temporera trabaja más que cualquiera ya que trabaja en su casa, como en su pega y siempre contenta, siempre muy bella tal vez no lo sepa, pero parece una estrella. La temporera, es una mujer como tantas otras que trabajan y trabajan para mantener sus hijos unas veces con dolor y otras con pena pero siempre está pensando que en su hogar sus hijos con amor, esperándolas están.


CUENTOS GANADORES 2° CONCURSO “EL 18 EN MI COMUNA”


LAS NIÑAS PERDIDAS POR SALIR A ELEVAR SUS VOLANTINES PAMELA PALACIOS BARRIA 1° LUGAR Categoría 7 a 10 años Escuela San Francisco de Asís de Ercilla Concurso de Cuentos“18 en mi Comuna” Septiembre 2012.

Había una vez una niña llamada Tamara, ella vivía en el bosque con sus padres. Se llamaban María y Tomás, y su hermana Francisca que era muy buena con ella. Un día Tamara le dijo a su mamá si podía ir a elevar volantines con Francisca. Les dio permiso, pero les dijo que volvieran pronto para que ayuden a decorar la casa que ya llegaba el 18 de Septiembre. Las niñas caminaron y caminaron por el bosque hasta que llegaron a un lugar bueno para elevar los volantines. Estuvieron harto rato jugando con sus volantines, pero cuando se quisieron ir a su casa se dieron cuenta que se habían perdido. El papá y la mamá estaban muy asustados porque no sabían que hacer. Tamara trataba de encontrar una pasada para ir a su casa, pero no pudieron, estaban muy asustadas y ya se empezaba a oscurecer, se escuchaban ruidos que más miedo les daba. De repente vieron que iba caminando cerca del lugar un cazador que era amigo de su papá. Tamara se acercó y le dijo si podía llevarlas a su casa, porque se habían perdido en el bosque. Así el cazador las ayudó acompañándolas hasta su casa. Cuando llegaron sus padres se pusieron contentos y para agradecer al cazador lo invitaron a la casa. Así todos juntos celebraron las Fiestas Patrias, se sintieron muy felices, comieron empanadas y bailaron cueca.

Fin


LA CUIDAD CASTIGADA ROBERTO QUIÑILÉN ARRIAGADA 2° LUGAR Categoría 7 a 10 años Escuela Salvador Allende de Pailahueque Concurso de Cuentos “18 en mi Comuna” Septiembre de 2012. Había un niño que deseaba ir a una ramada a comerse una jugosa empanada, y una refrescante bebida, pero había un problema. En su cuidad no se podían hacer ramadas, ya que en una desastrosa ocasión golpearon a una policía entre muchos hombres, por este motivo su cuidad fue castigada y no había permisos para realizar ramadas. Carlos, y su curso, pensaban que ya era tiempo de revertir esa situación, pues no toda la cuidad merecía ser castigada, impidiéndosele algo tan propio y tan tradicional en Chile como lo son ¡Nuestras fiestas Patrias! No en un año como este, en el que hay muchos días para festejar y pasarlo bien con la familia y los amigos. Fue por eso que invitaron a padres y apoderados a una reunión y dijeron ¡Esto no puede seguir!, debemos pedir un permiso para que nuestras tradiciones regresen. -

¡Sí! Dijo Juan el más revoltoso del curso. Yo quiero que juguemos al trompo.

-

Y al palo ensebado, dijo Pedro.

-

¿Cómo es eso? preguntó Anita. Fue tanto el entusiasmo de adultos y niños que desde el pasillo se escuchaban

¡concurso de cuecas!, ¡Carreras en saco! ¡Contrapunte de Payas! Los gritos poco a poco se fueron calmando y mientras las personas gritaban ideas, la secretaria escribía una carta al Alcalde con todas sus peticiones y todos juntos fueron a la Municipalidad de Ercilla .Allí les dijeron que debían esperar la respuesta quince días. Pasaron lentamente los quince días y les entregaron la respuesta. En la carta decía: “Gracias a su organización, entusiasmo y amor a la patria; han ganado el premio a que la cuidad podrá volver a realizar ramadas, pero solamente con resguardo policial”. Los niños bailaron, jugaron, comieron, se acostaron y celebraron nuevamente al otro día. Este fue el mejor dieciocho de septiembre y el pueblo aprendió a respetar a la autoridad. Fin


El COPIHUE CHILENO. LINETT YÉVENES ROCHA 3° LUGAR Categoría 7 a 10 años Escuela Salvador Allende de Pailahueque Concurso de Cuentos “18 en mi Comuna” Septiembre de 2012. Había una vez un niño que estaba de cumpleaños para el 18 de septiembre y que cuando apagó las velas pidió un deseo: que era encontrar la flor típica de chile, el copihue y para que pasar su cumpleaños fue a la ramada para bailar cuecas. Al otro día fue a su jardín, y encontró la flor típica de chile y como no la conocia fue a buscar a su mamá corriendo, y le dijo: -

Mamá, mamá mire, mire, venga.

-

¿Qué pasa hijo? Dijo la madre.

-

Mire lo que encontré en el jardín. Dijo el niño.

-

¿Sabes lo que es eso? Le dijo la mamá.

-

No, no y usted sabe lo que es eso. Le dijo el niño.

-

Sí, es un copihue, la flor que tú querías conocer. Dijo la mamá.

-

Mamá se cumplió mi deseo .Le dijo Diego

-

Mañana la llevarás para la Escuela .Le dijo la madre

-

Sí, sí, la voy a casar pero no de raíz.

-

Quiero aprender a cultivarla. Le dijo el niño. Y el niño se fue acostar, y al día siguiente guardó la flor de copihue en su mochila y

cuando fue a mostrarla en la clase le explicó a todos sus compañeros que era un copihue y que representa a Chile y es nuestra flor nacional, la más hermosa. Cuando llegó a su casa vio las noticias en la televisión y la mamá y el niño salieron en las noticias y fue conocido como: el niño del copihue que en su cumpleaños deseó conocer la flor nacional y que se reproduce mucho en la comuna de Ercilla. Tú, querido niño de Pailahueque cuida y reproduce nuestra flor nacional para que la conozcan las futuras generaciones. Fin


FIESTAS PATRIAS EN LA ESCUELA. JAZMÍN TORRES IBARRA MENCIÓN HONROSA Categoría 7 a 10 años Escuela Salvador Allende de Pailahueque Concurso de Cuentos “18 en mi Comuna” Septiembre de 2012. Faltaban dos días para el dieciocho de septiembre, la escuela como siempre preparando algo para esta fecha, arreglando el gimnasio para celebrar con todo las Fiestas Patrias.

Un niño llamado Eladio siempre se metía en problemas, pero el único día que no se metía en problemas era el 18 de septiembre.

Eladio como siempre ayudando a las demás personas. Ayudaba a decorar el gimnasio, llevaba las sillas y las mesas para las autoridades. No hizo ninguna maldad, solo ayudó. Los profesores estaban maravillados con la actitud del alumno.

Y las personas se fueron sentando a la mesa, Eladio las ayudaba a sentarse. Después de comer vieron los actos, fueron pasando uno por uno al escenario, todos les aplaudieron.

Los profesores lo destacaron frente a todo el público asistente por su labor desinteresada y desde ese día siempre esta ayudando a las además personas.

Fin


EL QUILTRO MONSERRAT BURGOS CID MENCIÓN HONROSA Categoría 7 a 10 años Escuela Salvador Allende de Pailahueque Concurso de Cuentos “18 en mi Comuna” Septiembre de 2012. Hace mucho tiempo, cuando en Pailahueque celebraban las Fiestas Patrias, andaba un perrito que nadie lo quería, pero en realidad él era muy bueno. El perrito, sin importar que nadie lo quisiera fue al desfile, ahí le andaban pegando, pero él era tan noble que no le importaba. El no sabía qué hacer, así que recorrió, recorrió y recorrió hasta que un milagro se encontró, era una hermosa perrita. El perrito quedó asombrado porque era como alucinación, ellos se enamoraron. Sin embargo, pasó algo terrible. Un niño que debía desfilar estaba en un peligroso problema, estaba perdido en el bosque .El perrito, al darse cuenta de esta situación, decidió ayudar. El perrito con su enamorada olfateó y olfateó hasta que encontró una pista, encontró un cordón de zapato. Siguió su camino y encontró al niño; estaba atascado en un árbol. Cuando el niño vio a los perritos les dijo:

¡Ustedes son mis héroes! - ¡Muchos gracias! Respondieron felices ellos.

Finalmente llegaron al desfile y el niño contó su experiencia y les contó también que el perrito y su enamorada lo habían salvado. El perrito quedó como héroe entre la gente del desfile. El niño adoptó al perrito porque lo había salvado de un grave y peligroso problema.

Fin


EL GRAN SUEÑO DE TARA ANA LUZ NAÍN AGUAYO 1° LUGAR Categoría 11 a 15 años Escuela San Francisco de Asís de Ercilla Concurso de Cuentos“18 en mi Comuna” Septiembre 2012. Había una vez una niña que se llamaba Tara, tenía 13 años y cursaba 7° año básico. Vivía sólo con su padre, porque su madre había muerto en un accidente cuando ella tenía un año de vida. Tara, para cada celebración de Fiestas Patrias deseaba bailar cueca, pero su padre nunca la dejaba. Un año la niña discutió porque no la dejaban; él se enfadó y la mandó a su cuarto castigada sin darle ninguna explicación. Ella enfadada decidió escaparse de su casa e ir donde sus amigas que se encontraban en una fonda cerca de ese lugar. Sus amigas, cuando la vieron llegar le dijeron: ¡Oye! ¿Tu papá te dejó venir? Tara les respondió – Sí, claro, al fin me dejó venir, y luego sonrió. Todas estaban sentadas mirando dentro de la fonda y Tara les preguntó: ¿Qué estamos haciendo aquí sentadas? Mejor vamos a bailar cueca. Tara y sus amigas se pusieron a bailar cueca. De repente Tara comenzó a sentirse mareada y de pronto se desmayó. Las amigas, sin saber que le había sucedido llamaron a su padre. Cuando llegó el padre a ese lugar, culpó a las amigas de su hija porque le habían ayudado a escaparse; ellas sorprendidas le respondieron que Tara había salido con permiso. El padre enojado les contó que se había escapado. Las amigas sorprendidas por la actitud de Tara le pidieron que la ayudara y que después hablara con ella. Tara, mientras estaba desmayada, empezó a soñar que no sabía dónde estaba, y escuchaba una voz de una mujer que le decía que ya había llegado a casa, luego vio a una mujer y le preguntó quién era ella, y ella le respondió : soy tu madre. Entonces Tara, muy sorprendida le preguntó por qué estaba ahí, y ella le dice que es para que pueda cumplir el gran sueño de bailar cueca. Vuelve a repetir que su padre no la deja. Ella le dice que su padre sigue igual, porque nunca le gustó que bailaran cueca ni nada relacionado con las Fiestas Patrias. Pero estamos conversando en vez de ver tu talento como bailarina; y Tara, muy contenta se pone a bailar con su madre. Después de mucho rato la mamá le dice que es hora que se vaya y Tara no quiere; porque le reclama que está en su casa; pero la madre le responde que todo es un sueño para que pudiera descubrir y cumplir su gran sueño, y se despiden. La madre le dice que nunca va a olvidar este sueño y que se cuide. De repente Tara despierta rodeada de sus amigas, y su padre le pide irse a casa. Tara conversa con él, y le dice que ella siempre va a bailar cueca aunque a él no le guste; pero en ese momento el padre también le da la buena noticia que sí la dejará porque sabe que eso la hace muy feliz. Así Tara y su padre nunca más volvieron a discutir y ella era una excelente bailarina de cueca, y siempre cuando tenía que bailar lo hacía con el corazón. Fin


EL NIÑO TÍMIDO GUILLERMO SAN MARTÍN NAVARRO 2° LUGAR Categoría 11 a 15 años Escuela Salvador Allende de Pailahueque Concurso de Cuentos “18 en mi Comuna” Septiembre de 2012. Un niño era muy tímido y nervioso, él se llamaba Brian. Él decía que no le gustaba el baile , pero en realidad era tímido y eso era lo que hacía que él dijera que no le gustaba el baile; pero en realidad lo amaba; adoraba bailar cueca e iba donde un señor que le enseñaba a bailar; él era muy bueno. Entonces, en la clase de educación física, una niña le preguntó si quería bailar. Como él era tímido no le respondió. Pero tristemente veía como los niños bailaban cueca, y con mucha pena también se daba cuenta de las ganas que tenía de bailar, así que se fue a bailar al baño y empezó a zapatear y la profesora de casualidad entró al baño y vio silenciosamente como bailaba. Terminó de bailar y la profesora le preguntó si quería bailar para el concurso de cueca, pero él nuevamente, y lleno de timidez le dijo que no porque le daba vergüenza. Ella le dijo que tenía talento y le insistió hasta que finalmente el niño dijo que sí. Él ensayaba con los ojos tapados y de a poco empezó a sentir confianza y de pronto, y sin darse cuenta, ya no se puso más nervioso y empezó a bailar feliz. Llegó el día de la Gala, pero había un problema, nuevamente los nervios se habían apoderado de él. Estaba en el Gimnasio y se apagó la luz, él empezó a ensayar y empezó a agarrar confianza, y después bailó y bailó, y de repente ve a la gente como lo aplaudía y él se sentía muy feliz. Ganó el primer lugar. Pasaron los meses, hasta el otro septiembre. En ese momento una niña le pregunta si quería bailar con ella, y él dijo muy confiado: sí. Ella bailaba muy bonito; hacían una gran pareja, ganaron hartos premios de cueca, y también fue su esposa, y él se dedica a enseñar cueca a unos niños que son tímidos, y los hace bailar con los ojos cerrados. Fin


CONOCIENDO LAS FIESTAS PATRIAS ULISSES CASTRO PLAZA 3° LUGAR Categoría 11 a 15 años Colegio San Francisco de Asís Concurso de Cuentos “18 en mi Comuna” Septiembre de 2012

En una casa de la comuna de Ercilla, había un niño llamado Diego, que no comprendía mucho sobre el 18 de Septiembre, pero igual le gustaba mucho disfrutar de las Fiestas Patrias, el mes de Chile, como él le decía. Diego tenía un amigo, pero al contrario de él, no le gustaba celebrar las Fiestas Patrias, él se llamaba Mauricio. Pero un día Mauricio estaba conversando con Diego y le confesó algo: -¿sabes por qué no me gusta celebrar las Fiestas Patrias?-; -¿Por qué no te gusta?-exclamó Diego; -no es que no me guste, es que en mi casa no celebramos las Fiestas Patrias y nadie me quiere invitar a celebrarlas- le respondió con mucha pena. Al día siguiente, Diego le llevo una gran noticia a Mauricio que cambiara su forma de pasar las Fiestas Patrias, lo invitara a una larga semana con él en su casa para pasarla bien. Antes del 18 de Septiembre, los dos amigos fueron a la Biblioteca Pública de Ercilla, para saber que significa esta semana para los chilenos y descubrieron muchas cosas nuevas que no conocían y se entretuvieron mucho. Al llegar la semana que estos dos chicos estaban esperando con tanta ansiedad y entusiasmo se prepararon para ir a la casa de Diego y después fueron a una Fonda: en donde comieron muchas cosas ricas como las empanadas, anticuchos, sopaipillas con pebre y mucha chicha para parar la picazón del pebre que estaba muy picante, el típico asado y otras cosas; también disfrutaron de los juegos populares chilenos, el favorito de Mauricio fue el Palo Ensebado por que se necesitaba mucha fuerza para subir a la punta del palo y Mauricio tenía mucha fuerza, pero a Diego le gusto el Trompo, era su juego favorito desde pequeño…y otros juegos en los que se divirtieron mucho. También disfrutaron del desfile, observando cómo desfilaban los estudiantes de diferentes escuelas e instituciones de la comuna de Ercilla. Finalizando el día Mauricio, Diego y sus padres fueron a un Acto en el Gimnasio Municipal de Ercilla en donde bailaron cueca. Y esa misma noche se prometieron celebrar las Fiestas Patrias, no juntos, pero celebrar las Fiestas Patrias de Chile, Nuestro hermoso País. Fin


UN DIECIOCHO INCOMPLETO ALEJANDRA NECUL NECUL MENCIÓN HONROSA Categoría 11 a 15 años Escuela G-122 San Ramón Concurso de Cuentos “18 en mi Comuna” Septiembre 2012 Había una vez una comunidad no muy reconocida donde vivían mis abuelos. Allí hacíamos una ramada y luego la acomodábamos con sillas y mesas. Para eso habíamos comprado carne, empanadas y adornos, pero olvidamos comprar volantines; por lo que mi abuela se molestó, más todavía porque ella nos había dicho que compráramos y a ella hay que hacerle caso. Pese a al falta de volantines estábamos ciertos que lo pasaríamos muy bien, más aún con la llegada de mi mamá, de mi tío Claudio y la tía Ximena, quienes vendrían a celebrar el dieciocho con nosotros. Para prepararnos y recibir de buena forma a la visita, fuimos donde el vecino y le compramos un lindo chancho, pero las cosas cambian y algo pasó; mi madre llamó que no podía venir. Mi abuelo hacía mucho tiempo que no veía a su hija, y yo hace mucho tiempo que no veía a mi madre; y ya nos habíamos ilusionado con tenerla al lado nuestro. Estas cosas sólo pasan en algunas familias, y tenía que ser el al mía. Pese a la pena, sé que mi madre no pudo venir por su trabajo, y eso lo respeto y aprecio porque cuando puede venir a vernos, nos lleva al pueblo. Finalmente llegó el famoso día, llegaron muchas personas y la pasamos súper bien .Comimos carne y los más grandes tomaron mucho licor: Pero sin una parte de la familia; porque flor sin un pétalo, no es flor. Fin


EL SUEÑO DE DANIELA MARÍA PADILLA GALLARDO MENCIÓN HONROSA Categoría 11 a 15 años Escuela San Francisco de Asís de Ercilla Concurso de Cuentos“18 en mi Comuna” Septiembre 2012 En una pequeña comunidad campesina de un pueblito llamado Ercilla, vivía una familia conformada por Pedro, el padre; Lucía, la Mamá; y su pequeña hija llamada Daniela. Era un día no tan común como los demás, pues ese día era el 18 de septiembre; fecha en que se celebra como todos los años la Independencia de Chile ; y su familia era mapuche. Por ese motivo sus padres no la dejaban ir a ver el desfile y a las ramadas que se realizaban en estos días; ellos creían que sólo las costumbres mapuches se podían realizar en su familia, pero la niña creía que estaba bien lo que pensaban; aunque su sueño era ir a un desfile, ver a niños y niñas, verlos como tocaban los instrumentos de una banda; aprender a bailar cueca, comer empanadas, pajaritos, anticuchos y todo lo que se vende en una ramada y para estas fechas. Esa tarde llegó de sorpresa su tía Eliana con muchos regalos, entre ellos se encontraba un pequeño vestido de huasita. La niña, al verlo se puso feliz y se lo pidió a su tía, quién con mucho gusto se lo regaló; diciéndole que tenía que usarlo cuando fuera a la ramada, pero la niña, al escuchar esto recordó lo que le habían dicho sus padres y le respondió a la tía que por ser mapuches sus padres no la dejaban participar de estas actividades. Daniela se puso muy triste , se fue a la pieza y se puso a llorar desconsoladamente. Ya era tarde, la mamá preparaba la once cuando de repente entró la tía Eliana y llamó a los padres de Daniela, a quienes les explicó el sufrimiento de la niña, haciéndoles ver que los mapuches también son chilenos. Desde ese momento Pedro y Lucía se dieron cuenta que su hija sufría y se pusieron de acuerdo para ir al otro día en familia al pueblo a ver el desfile y las ramadas. Cuando llegaron en la tarde a la casa, la niña les agradeció a sus padres porque había podido cumplir su sueño, y después iban todos los años al pueblo para el 18 de septiembre. Fin


Teléfono: 555-555-5555

BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL N° 275 CALLE ONGOLMO 279 FONO 045-922660 / 045 - 922456 WEB : www.biblioredes.cl/ercilla E-mail : b275bc1@abretumundo.cl biblioteca.ercilla@gmail.com Síguenos en

AGRUPACIÓN ESCRITORES COMUNA DE ERCILLA E-mail : escritores.ercilla@gmail.com Web : escritoresercilla.jimdo.com

Esta 2° edición se terminó de imprimir en la Biblioteca Pública Municipal de la Comuna de Ercilla, en el mes de septiembre del año 2012.

© AGRUPACIÓN ESCRITORES DE ERCILLA Y BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL, 2012.-


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
REVISTA NILONTRARO by escritores ercilla - Issuu