CINEMA
Investigación: Arbelaez Ramos
Diseño: Kenner Erazo 2023
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Por otra parte en cuanto al cine en el Valle del Cauca en el siglo XX, queremos que recapitulemos históricamente, cada aspecto o elemento importante de la historia del cine en la región:
En sus comienzos, El cine comenzó temprano en el Valle del Cauca. El periódico “El Ferrocarril”, del 16 de junio de 1.899, trae noticias de una velada en el Teatro Borrero donde se vieron imágenes de Cali, entre otras, el puente sobre el Río Cali y la iglesia de San Francisco. El Teatro Borrero estaba ubicado en la carrera 4ª entre calles 9ª y 10ª. Era una construcción de madera donde se efectuaban todo tipo de presentaciones artísticas y cuyos propietarios eran Claudio Borrero y Dimas Echeverri. Un incendio lo destruyó en 1.917.
Cali era, a comienzos del siglo XX, una tranquila población de alrededor de 20.000 habitantes y no había luz eléctrica, de manera que los magos y feriantes que se atrevían a traer el cine, tenían que traer también el aparato para generar la electricidad con la que movían el mecanismo para proyectar las imágenes (electrógenos, dínamos, etc.). En algunos casos “la luz es hidro-oxigena, y se prepara fácilmente, por medios científicos que están al alcance de los empresarios”, más adelante aparecen noticias del uso de luz oxilita, lo mismo que del uso del arco voltaico. Los lugares que se usaron para dar los primeros espectáculos eran teatros donde los había, salones amplios, solares, terrenos baldíos, patios de casas grandes que se acondicionaban temporalmente mientras se agotaban las vistas que el viajero traía.
Los Años 70
Indudablemente el año de 1.971 se constituye como una referencia fundamental para la historia de Cali, no sólo por el salto cuantitativo y cualitativo que propician los VI Juegos Panamericanos en el desarr ollo urbano, sino también por otros acontecimientos que influenciaron a las nuevas generaciones y que propiciaron actividades creativas, reflexivas y políticas en amplios sectores de estudiantes, artistas e intelectuales. Es el año de la huelga estudiantil por reivindicaciones políticas en la Universidad del Valle y que tiene como culminación el levantamiento estudiantil-popular del 26 de Febrero. En el campo cultural, es el año de la creación del Cine-club de Cali en el Teatro San Fernando.
Los Juegos Panamericanos de 1.971 fueron motivo de dos películas: Cali, ciudad de América, un largometraje en 35 mm. de carácter oficial dirigido por el sevillano Diego León Giraldo, y Oiga Vea, un mediometraje documental en blanco y negro y 16 mm., dirigido por Luis Ospina y Carlos Mayolo, que cubre el evento desde el punto de vista del espectador marginado, resaltando el maquillaje a que había sido sometida una ciudad con múltiples problemas sociales. El hecho de que haya sido filmada en 16 mm. era ya una opción estética y política, de situarse al margen de los canales comerciales y preferir la distribución en barrios, universidades y sindicatos.
OIGA MIRE VEA
1.971
Esa misma opción es la que tenían en mente Carlos Mayolo y Andrés Caicedo en 1.972, cuando emprendieron el rodaje de Angelita y Miguel Ángel, mediometraje argumental con guión del segundo que no se terminó, a pesar haberse rodado casi todo, debido al desacuerdo de los autores sobre la forma como debía concebirse la secuencia final. Años después, Luis Ospina realizó una edición con el material rodado, más fiel a la idea de Caicedo.
El cine en 16 mm. está, en ese momento, a la orden del día, tanto en Colombia como en América Latina; además de representar un rechazo al 35 mm. como canal de expresión válido para el cine colombiano, es una opción política que en ese momento quiere colocar el cine al servicio de las reivindicaciones de las clases populares. Así lo entienden Mayolo, Ospina, y Eduardo Carvajal, que junto con cineastas de Bogotá realizan, en dirección colectiva, Viene el hombre (1.973), un incendiario corto de montaje sobre la letra y música de una canción homónima que tematiza la migración de los pobres del campo a la ciudad.
Cinefilia
La actividad audiovisual del llamado grupo de Cali, a partir de los años setenta, puede ser dividida en tres grandes etapas, aunque los extremos temporales de ellas se confundan. Una primera, distinguida por la cinefilia y la experimentación, y comandada en su mejor momento por Andrés Caicedo. Una segunda que arranca después de la desaparición de Andrés, del Cine-club de Cali y de la revista Ojo al cine y que está caracterizada por la producción cinematográfica, donde son figuras centrales Luis Ospina y Carlos Mayolo. Y una tercera que comienza con la fundación del canal regional de televisión Telepacífico en 1.988 y que se caracteriza por la producción de documentales televisivos y la formación universitaria. Quiero advertir, sin embargo, que esta división no significa que no haya cinefilia, experimentación y producción en todas las etapas del proceso.
Al entrar a la década del setenta, una amplia parcela de la juventud de Cali venía recibiendo la influencia del movimiento hippie, la música rock, la canción protesta latinoamericana, las ideas socialistas, la revolución cubana, el redescubrimiento del son, la salsa, mayo del 68, el boom de la literatura latinoamericana, los ecos del teatro del absurdo, del popart, del dadaismo y del surrealismo, pero también participaba de fenómenos locales como el nadaismo, el teatro político universitario, el movimiento estudiantil y obrero. Además de los Festivales de Arte, a partir de 1.965 se organizaron también los Festivales Estudiantiles de Arte.
Caicedo se independizó del Tec y reabrió su cine-club con el nombre de Cine Club de Cali el 10 de abril de 1.971, en el Teatro San Fernando, a pocas cuadras de la sede de la Universidad del Valle, donde días antes se había originado el levantamiento del 26 de Febrero, que el mismo Caicedo había registrado con una cámara de 8 mm. en compañía de Fernando Vélez, en una película corta desafortunadamente desaparecida. El Cine Club de Cali contó con el apoyo logístico de Ciudad Solar, institución cultural acabada de fundar bajo la protección de Hernando Guerrero, que propició la expresión de un grupo de jóvenes artistas e intelectuales marginados de los centros de poder cultural. Allí se abrió espacio a nuevas formas de concebir el arte, la rebeldía y la libertad.
El Cine Club de Cali no fue el único de la época. Un año después, en 1.972, comenzó a funcionar, también los sábados a mediodía, el Cine Club Nueva Generación. Su sede fue el Teatro Calima al norte de la ciudad, y en su programación y su público podía advertirse una concepción del cine diferente a la del cine-club de Caicedo. En el cine-club del Calima primaba un interés temático y literario, muy en la “tradición de calidad” que criticaba Truffaut; por eso eran fervientes admiradores de Claude Lelouch. En el cine-club de Caicedo primaba el cine, sobre todo el de autor, pero también el redescubrimiento del cine americano con la ayuda de revistas como Cahiers du Cinema y la peruana Hablemos de Cine.
imentación
Editado y pubilcado por: Centro Virtual Universidad Del Valle Cali, Colombia, 2023
Fotografías de: Máximo Calvo y Eduardo Carvajal
“El documental es la pesquería, La ficción es la cacería”.
-Luis Ospina
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