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Comité editorial
Pedro Álvarez Castro
Ana María Brito Bugueño
Walter Bussenius Cortada
Mirna Karmelić Gadal
Dulia Ortega Torres
Ruby Osorio Arias
Andrea Quiroz Reyes
Francisco De la Maza Ríos
Dayana Razmilic Torres
Lorena Barceló Brito
Alfredo Llanos Rodríguez
Grete Bussenius Brito
Dirección de contacto revista.encuentro81@gmail.com
El contenido vertido en las páginas de esta revista por sus diferentes autores, es de su exclusiva responsabilidad y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de la revista Encuentro 81.
Portada: ”Roca y Cristales ” (Fragmento) Grete Bussenius Brito Mural ubicado en la Notaría Hormazábal Alegría. Talca
Acerca del inicio del año
Acertijos
Cervantes: feminismo en su obra Don Quijote
Una tarde de post turno
La Gran Sala Sinfónica Nacional
Utopía socialista: imaginación, historia y posibilidad
Leche asada
Soluciones acertijos


El mundo actual se está moviendo rápido. Desde la pandemia del virus COVID19, la sociedad ha evolucionado a pasos agigantados y a una velocidad vertiginosa. Como miembros de esta nueva sociedad nos enfrentamos al desafío de adaptarnos a grandes cambios: sociales, tecnológicos, culturales. No alcanzamos a reaccionar a uno, cuando viene el otro de atrás. De un ambiente de relativa paz, estamos pasando a uno de conflicto que lo impregna todo, con amenazas directas y amenazas debido a las consecuencias. Como consecuencia de la globalización, las fronteras se han diluido junto con los conceptos de soberanía nacional.
Estamos en una suerte de estado de incredulidad frente a lo que estamos viendo, tratando de hacer sentido a algo que a la gran mayoría de la población mundial le parece incomprensible.
Nos preguntamos cómo revertir el pensamiento y la determinación a la necesidad de paz y de entendimiento y cómo salir a rescatar nuestra conciencia moral. No queremos intervencionismo. Por razones de armonía social, los acuerdos y las normas internacionales requieren ser respetadas. Y, sin embargo, las noticias nos sobrepasan. Ataques y guerras en el Medio Oriente, con la consecuente crisis mundial de provisión de combustible y potencialmente alimentos. Incertidumbre en el ambiente nacional e internacional. Polarización como nunca se había vivido.
En este contexto salimos nuevamente a la luz, en tiempo de solsticio, tiempo de invierno, de noches largas.
Les invitamos a nuestro espacio, en el cual nos aferramos al optimismo y la creatividad literaria para ayudarnos a seguir siendo parte y tratando de aportar un granito de arena a mantener la sensatez de este mundo revolucionado.
Hemos recibido diversos tipos de comentarios y reacciones a nuestra publicación, algunos llegan por escrito, como verán en la sección “Cartas al editor ”. Todos nos ayudan a mejorar y nos dan ánimo para continuar esta aventura.
En su entrevista, Selim Abara, sin intención nos da lecciones de cómo enfrentar los desafíos que nos presenta la vida y lograr salir adelante, exitoso y contento. Es simple la receta, aunque no es fácil: seguir tus deseos, confiar en ti mismo y querer a tu familia.
La contribución de Carmen Malarée descubre en Don Quijote evidencia de que Miguel de Cervantes y Saavedra tenía, ya en esos tiempos, una buena concepción de lo que ahora es el feminismo. ¿Tal vez pudiera ser uno de los primeros en identificar el asunto? Es una pena que no siguió a mayores.

Estimado Equipo Editor:
Soy Mónica Cabello, perteneciente a la generación que dio origen a esta publicación, la Generación 81.
Recién releí la entrevista a Rodrigo Castillo D. (Revista Encuentro 81 Nro. 4, pág.49) y la verdad es que me emocionó reconocer a mi compañero y amigo, a quien ha sido un privilegio conocer desde mis 17 años, cuando entramos a estudiar juntos...
Quiero dar las gracias a todo el equipo editor que hace posible la existencia de la revista, la que nos remece con sus distintos y diversos contenidos, nos mantiene en contacto y nos muestra que existe la diversidad.
Lo mejor que ha pasado en mi vida ha sido y es pertenecer a la Generación 81.
Atentamente,
Mónica Cabello

Aceptó sin trepidar mi invitación a conversar, a los 45 años después de haber egresado de la universidad. Durante la carrera, Selim tuvo increíbles buenas notas y se veía como si no hiciera esfuerzo, para envidia de muchos, pero dice que partió en su vida siendo “un porro ”. Participó en el teatro universitario y se ganó la admiración y el respeto de su curso.
Ahora, convertido en un hombre sabio y con su hablar suave y tranquilo nos comparte sus batallas y sus logros y su amor por la familia y por los niños, a quienes ha dedicado su carrera y su vida.
Ruby Osorio
-Selim, ¿nos puedes hacer un breve resumen de tu experiencia como estudiante?

La historia empieza en el colegio. Ahí era un pajarito, observaba mucho, pero cachaba poco. No me gustaban las tareas y leía lo que me gustaba, tenía re ’ malas notas. Destaqué en matemáticas y me gustaba la ciencia. Me gustaba la medicina. Vi enfermar y morir a mi abuelo, que vivió sus últimos años en mi casa: el suero, la transfusión, la llegada del médico, que era muy importante para tratar de alargarle la vida. Me gustó, pero no me creía capaz. Me fui a la segura y fui a estudiar ingeniería en la Universidad Santa María. Fue una gran experiencia, me fue muy bien, adquirí confianza en mis capacidades, fui ayudante alumno de varios ramos. Pero ocurrieron varias cosas: primero, echaba de menos el contacto con la gente en la actividad profesional, en muchos talleres estabas solo con la máquina. Hice una práctica en Chuquicamata, y no me gustó ni un poco. Lo segundo fue una invitación a formar parte de una comunidad de vida cristiana. Se trataba de un grupo católico que participaba del movimiento estudiantil, comprometidos con los más pobres, guiado por un cura intelectual, consecuente y de “pala y terreno ” y ubicada en la punta del cerro Rocuant, Valparaíso, en una cabaña de madera, sin agua, más allá de donde llegaba la micro. Convivimos con la gente que vivía ahí. Una experiencia muy, muy hermosa, de vivir soñando con una sociedad más justa, viviendo con pobreza material, compartiendo los bienes, y palpando la generosidad de los más pobres, que comparten lo poco que tienen. Se concretó un proyecto de una fábrica de muebles para dar trabajo a los que lo requerían. Esto funcionó un par de años muy bien, pero cuan-

do se acercaba septiembre del 73 la sociedad se fue radicalizando. Toda la energía fue trasladándose desde la comunidad hacia la actividad política contingente, de modo que el sentido de comunidad se fue perdiendo. Yo me fui en junio o julio del 73... Entonces vino el golpe de estado. La casa fue allanada, algunos se alcanzaron a exiliar, el cura preso, torturado y exiliado. Fue duro llegar el 11 de septiembre a la universidad y ver cómo a los alumnos los distribuían en dos filas: muchos de los que estaban en la fila “maldita ” desaparecieron o la pasaron muy mal –como el alumno de ingeniería y poeta Raúl Zurita. A mí solo me prohibieron ser ayudante alumno. “¿Por qué? ” –pregunté. “Mire, mejor no pregunte... no le conviene ”.
Me faltaba un año para terminar ingeniería civil electrónica, pero me costaba mucho seguir ahí. Decidí cambiarme a medicina. Antes de irme, pedí convalidar el montón de ramos que tenía aprobados, por el título de Ingeniería de Ejecución en Electrónica. Tuve que hacer un trabajo de título en primer año en medicina, que fue bastante fregado, y me dieron el “cartón ” que tengo guardado. Y vino otra etapa en mi vida.
- ¿Te preparaste para dar la Prueba de Aptitud Académica?
Claro, y tuve que sacarme un puntaje nacional (alto) en matemáticas y puntajes muy altos en la prueba de ciencias. Y así logré neutralizar el pésimo promedio de notas del colegio. En medicina me encontré con una gran necesidad de expresión frente a una dictadura opresora, que se canalizó a través del teatro. Yo nunca había hecho teatro. En el colegio yo era muy pa ’ dentro y mi única experiencia previa fue cuando estaban preparando una obra de teatro y yo no era parte del elenco, me subí al escenario y pisé una tabla trizada, me caí y la terminé de quebrar. Y el profe me puteó. Me metí al teatro en medicina y llegué al Quiebrespejos (1).
-Si tú dices que eras “para adentro ”, y el teatro es justamente lo contrario, pura expresión, ¿cómo lograste enganchar con el grupo?
Hubo una convocatoria de Marco Antonio de la Parra para ver quién tenía ganas de participar en un taller de teatro y yo fui. Quería meterme en todo. De pronto me dice: “¡A ver tú!, baja, haz tal rol ”. Era el rol de un borracho y yo había observado con mucha atención a un par de alcohólicos cercanos a mi familia. Y fui seleccionado.
También haber estudiado otra cosa antes me dio una madurez que me permitió superar mi introversión y tener un rendimiento bastante mejor que al promedio. En todo caso, lo más maravilloso que me pasó en la Facultad de Medicina fue empezar a tener contacto con pacientes y la experiencia teatral en obras como Quiebrespejos y Psst que hicimos con Owen Korn (2). De ahí surgió una bella amistad con compañeros de distintos cursos. Con ellos compartimos la necesidad de ser creativo y aplicamos todo nuestro talento en canalizar críticas a un régimen opresor, a través de un lenguaje críptico. Ese fue un gran desafío.

Con Owen Korn, Quiebrespejos y otros sueños

- ¿A qué te dedicaste después que terminaste la universidad?
Antes de terminar medicina solo tenía claro que las especialidades quirúrgicas no me gustaban. Pensé en medicina interna, pero cuando pasé por pediatría, los cabros chicos me “atraparon ”, y decidí ser pediatra. Yo tuve un promedio como el número dos o tres de la Universidad de Chile a nivel nacional. Y resulta que ese año hubo “cero ” becas de pediatría en la Universidad de Chile. Mis compañeros me decían “oye, pero agárrate cualquier beca ”. Así me gané una beca primaria de oftalmología. Pero después reflexioné, y me dije, “después de la vuelta que me di para hacer lo que me gusta, estoy puro tonteando ”. Entonces renuncié y entré a una beca de pediatría autofinanciada. Antes me había llamado el Prof. Manterola, director médico del Hospital Roberto del Río para ofrecerme una beca de pediatría, pero no la acepté, porque necesitaba trabajar y esa beca no lo permitía. Me encantaba el Roberto del Río, pero a los 30 años, con una crisis económica en mi hogar, ya no podía depender de mis padres. Como estudiante me iba a un supermercado a tomar la presión, para no pedir tanta plata en la casa. Cuando egresé de la beca de pediatría, no había trabajo, me contraté en el PEM (3) o el POJH (4), ¿te acuerdas? Y ganaba nada, dos chauchas. Eso fue un golpe bien fuerte. Después hacía turnos como loco.
- ¿Turnos en urgencia?
En todos lados, hasta en una clínica traumatológica, me quedaba en la noche para manejar el cuidado de los postoperados o llamar al tratante si la cosa se complicaba. Estaba en eso, cuando conversé con Gonzalo Navarrete, también del grupo de teatro de un curso superior, que estaba haciendo una beca en el hospital de niños del área sur.
Me dijo: vente para acá, la residencia de los becados es tan chica que solo se puede quedar uno y los otros dos se van en la noche a su casa, y los sábados no hay que ir y existe la tarde libre post -turno.
Así llegué al Hospital Dr. Exequiel González Cortés, donde me encontré con quienes fueron mis maestros, un grupo de profesionales fantásticos, los doctores Romero, Vergara, Carranza y Girardi. Este último me invitó a seguir la especialidad de respiratorio.
- ¿Hiciste toda tu formación en el hospital de niños Exequiel González Cortés?
Sí, como pediatra y después respiratorio. Me formé con el Dr. Girardi, que había estado en Francia y tenía un programa de formación. Lo que no tenía ese hospital era la rigurosidad y los horarios del Roberto del Río, que era un poco más estructurado, aquí había más libertad, y horarios con más espacios libres. Al que le interesaba, podía estudiar, y aprender. Hice una pasantía en Barcelona, me inicié en fibrobroncoscopía, la que luego inicié en el hospital, hace casi 30 años.
Después me interesé en los trastornos del sueño. Tuve que estudiar harto y el 2019 inicié el laboratorio de sueño, el que actualmente dirijo. Lo del sueño implicó meterme en el mundo más allá de las amígdalas y adenoides grandes, como las malformaciones craneofaciales, enfermedades neuromusculares, genopatías, Prader Willis, entre otras. Esos pacientes son grandes clientes de la polisomnografía.
Así que he tenido harta entretención, pues me saca un poco de la rutina, que en el caso de broncopulmonar, es el síndrome bronquial obstructivo y el asma, y me permite interactuar con otorrinos, neurólogos, máxilo faciales - entre otros. También hago bastante actividad docente en la Universidad de Chile, área sur.


Trabajo
- ¿A quién haces docencia?
A todos los alumnos de medicina que llegan al quinto año y están en el curso de pediatría. Ahí hago clases -talleres, tutorías y tomo exámenes de pregrado. En postgrado, estoy a cargo de la rotación en respiratorio de todos los becados de pediatría del área sur y soy el coordinador de la beca en enfermedades respiratorias pediátricas: organizo las rotaciones, participo en el curso de fisiopatología y soy el encargado de la rotación de broncoscopía y de trastornos del sueño. También tomo examen a los becados de pediatría y los becados de enfermedades respiratorias pediátricas del Hospital Dr. Roberto del Río.
- ¿Tienes consulta privada?
Si, trabajo en la Clínica Las Condes desde el 2015. Pasamos por una crisis profunda que se sumó a la pandemia, por un cambio desastroso
de administración. Ahora cambió la administración y estamos mucho mejor. Antes trabajé en la Clínica Alemana durante 25 años. Fue una gran experiencia. Cuando de la noche a la mañana redujeron la edad del retiro, de 75 a 70 años y yo tenía como 60 , e se cambio no se acomodaba a mi realidad de familia numerosa. Además, el año 2007 había renunciado al hospital, porque necesitaba mayores ingresos para financiar la educación de mis seis hijos, y amplié mis horarios en la Clínica Alemana, pero el 2015 decidí volver al hospital. Y resulta que el jefe de pediatría de la Clínica Alemana me llamó, me dijo: “Oye, Selim, te felicito por tu vocación de servicio público y que vuelvas al hospital, pero tú sabes que la Clínica Alemana tiene a la Universidad del Desarrollo en una alianza estratégica y necesito que te vayas al Hospital Padre Hurtado, que es su campo clínico ”. Le expliqué que tenía una deuda afectiva con el hospital que me formó, pero no lo entendió. Me ofreció lo que yo quisiera, pero le dije que no. Se ofuscó y me amenazó con reducir mis horas de consulta... Pero yo soy una persona afortunada: en esos días me llamaron para invitarme a la Clínica Las Condes, y acepté. Y esa es la historia laboral.
- ¿Estás contento con la evolución de tu carrera?
Pienso que tenía todas las posibilidades de haber hecho algo más extraordinario, esa es la verdad. Pero, he llegado a la conclusión que, si no eres un superdotado y tienes muchos otros intereses, el hacer algo muy extraordinario con tu profesión implica sacrificar otros rubros de tu vida. Particularmente la dedicación a la familia, cultivar la amistad, y desarrollar otras actividades: tuve una presencia importante en el colegio de mis hijos; hice un diplomado de dramaturgia en la Universidad Padre Hurtado; he participado en talleres de literatura; he escrito algunos cuentos; me gusta ir al cine y al teatro... no me arrepiento, para nada, porque no podría haber hecho todo lo que me gusta y creo que igual he desarrollado al máximo el espacio que tenía en mi especialidad.

-Selim, háblanos de tu familia.
Yo era bien duro para hacer pareja y tenía muchas ganas de formar una familia, pienso que esa ha sido mi principal vocación. En mi casa tenía una familia muy linda, pero muchas cosas no me gustaban, y quería hacerlo mejor. Ya estaba viejón, 31 -32 años, cuando estaba en la beca. Y si me gustaba una mujer, iniciaba una relación, pero no podía evitar imaginarme casado con ella. Y decía, no, pero esto no va a resultar. Así que fueron pololeos cortos. Pero un día llegó al hospital una kinesióloga a hacer una pasantía en kinesiterapia respiratoria. Cuando la conocí fue como un terremoto: me enamoré de inmediato y antes de un año estábamos casados. Ya cumplimos 40 años juntos, hicimos una familia entretenida, aunque no es fácil. Ambos tenemos carácter fuerte y tenemos harto tira y afloja, pero hemos resistido, con paciencia y sabiduría oriental, logramos criar 6 hijos, todos sólidos ciudadanos competentes.

Matrimonio
- ¿El número de hijos fue planificado?
No, pero a mí y a Pauline nos gustaban las familias grandes. Yo y mis hermanos, somos cinco, en el caso de ella, son siete.
Nos cuidábamos un poco, pero cuando llegó un hijo no planificado, nunca fue un problema. Solo implicó tener que trabajar mucho.

La familia
-Y ¿alguno de tus hijos siguió tus pasos?
Sí, los tres primeros: un traumatólogo de cadera, una cardióloga y una cirujana. Esta última volvió al J.J. Aguirre a una beca de coloproctología. Allí se topa a veces con Owen Korn (Revista Encuentro 81 Nro. 10, 2023) Mi hijo traumatólogo (tocayo mío) es jefe de Traumatología del Hospital Dipreca y también trabaja conmigo en la Clínica Las Condes. Entonces de repente me toca la puerta, ¿vamos a tomar un cafecito? Sí, eso me encanta. La cardióloga trabaja en el hospital Barros Luco y en MEDS, y ahora está haciendo su especialización en ecocardiografía.
-Entonces, de tus hijos están los tres médicos y ¿los otros tres?
El número cuatro es ingeniero civil industrial, talentoso el gallo; la número cinco es psicóloga clínica, que está ahora en Londres, donde hizo un postgrado y vuelve en septiembre. Y la última, el concho, está terminando arquitectura en la Universidad Católica, le ha ido muy bien. Ella es la única que vive conmigo.



-Selim, ya que hemos hablado de la familia, cuéntanos de tu apellido, ¿es árabe? Es palestino. Mis cuatro abuelos fueron inmigrantes, llegaron a Chile desde Palestina, en barco. Un viaje larguísimo Tú podrás imaginar lo que ha significado para mí todo lo que ha pasado recientemente. Ha sido bien duro. Es que este tema tiene muchos ingredientes, uno de los cuales es el fanatismo religioso, por supuesto, y la ocupación expansionista del estado de Israel de los territorios palestinos.
¿Tú sabes que el 90 o más por ciento de los inmigrantes que llegaron a Chile son católicos?
Católicos ortodoxos. Pero el 90% de los que viven allá son musulmanes. Y algunos, una minoría, son fanáticos, de aquellos que se pueden poner una bomba en la cintura.
- ¿Crees que el conflicto entre palestinos e israelíes se pueda resolver?
Muy difícil. Los árabes que sobreviven allá son muy tribales, y entre ellos no se entienden mucho. Pero hay que reconocer que Israel no ha facilitado que se puedan establecer dos estados independientes. No ha respetado ninguna resolución de las Naciones Unidas, y avanza con asentamientos ilegales y un trato indigno a los palestinos. Por otra parte, Hamas no acepta al estado de Israel. Y el acto que cometieron asesinando a 1200 israelíes inocentes es detestable, y aunque se esperaba una respuesta contundente de Israel, la respuesta cruenta, prolongada, con más de 70.000 muertos palestinos, con alto porcentaje de niños y mujeres inocentes, la destrucción tan generalizada, incluyendo escuelas y hospitales, es totalmente condenable, desproporcionada y no es propio de un Estado civilizado, ni de un pueblo que sufrió el exterminio. Cuando un estado oprime a un pueblo por tantas décadas, no es raro que surjan grupos terroristas.
Mirando desde afuera, veo que es muy difícil que se pueda resolver ese conflicto, lo que me entristece.
-En cuanto a la situación mundial actual, ¿tienes tú una visión, una opinión?
Claramente la geopolítica cambió. Yo creo que es importante que pueda existir otro eje, no solo un eje de Occidente. Yo me siento “occidental ”, pero no puedes pensar que es la única forma de ver la vida. Hay otras culturas. Y los países occidentales “más lúcidos ” como los de la Comunidad Europea, cada vez están más debilitados y sometidos al poder de Estados Unidos. Pero me parece importante que exista otro u otros ejes, y que cada uno no intente imponer su mirada a los otros, más que antagónicos que puedan complementarse y evitar el hegemo-

nismo que existe en este momento. Así, veo con simpatía el BRICS, con Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica entre otros. Y tengo esperanzas de que la Comunidad Europea junto a Canadá puedan generar otro eje. En Chile, el acervo cultural más interesante proviene más bien de Europa.
Y ahora, la guerra de las dos potencias militares mayores contra Irán, por razones poco convincentes, genera gran inestabilidad e incertidumbre mundial, aunque el régimen teocrático de Irán no sea santo de mi devoción. No me puedo imaginar cómo va a seguir esto.
Sospecho que la humanidad se encamina hacia una debacle, tras la cual, quizás, el ser humano podría reencontrar su centro.
-Llevándote a otro tema, volviendo a ti, cuéntanos de lo que tú consideras han sido tus desafíos. Me refiero a aquellos que te hayan templado el espíritu, la personalidad, tu carrera o a ti como persona.
Primero, el haberme dedicado a la pediatría habiendo tenido todas las posibilidades de haberme dedicado a especialidades “más rentables ”. Significó un gran esfuerzo para sacar adelante a la familia con los 6 hijos. Pero finalmente logré convencerme que aquello era lo mío y quedarme tranquilo.
Otros desafíos profesionales fueron echar a andar las fibrobroncoscopías en mi hospital hace unos 30 años, crear el Laboratorio de Sueño el año 2019 y asumir la presidencia de la Sociedad Chilena de Neumología Pediátrica donde tuve que desplegar esfuerzo, creatividad, y mucho tiempo para el éxito de la gestión.
También ha sido un desafío el seguir casado, no es fácil el matrimonio. Hemos vivido etapas complicadas, pero después se ha producido el reencuentro y la recuperación de la armonía.
Tenemos una relación bonita, sumando y restando. Ha valido la pena.
Como estudiantes fue un importante desafío lograr entrar al Quiebrespejos (1). Y bueno, este tiene la regla de que tú egresas y no puedes seguir actuando. El poder actuar y formar parte de un grupo de personas muy creativas y entretenidas es de las cosas buenas de mi vida.
Cuando esa obra cumplió 25 años hicieron un elenco transversal, invitaron a los viejos, los medianamente viejos, los jóvenes y los muy jóvenes. Claro, además, la experiencia de trabajar con cabros de 19 -20 años:
“No, doctor, en esta coreografía tiene que mover la pierna para el otro lado ”.
“Ya, oye, no me digai doctor, por favor, me llamo Selim ”.
“Ya. ¡Ya pos, Selim! ”.
Fue una experiencia maravillosa. Dimos tres funciones a teatro lleno en el teatro de la Universidad de Chile.
Los más jóvenes habían organizado una función en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Habían hecho la gestión con el Centro de Alumnos. Llegamos allá y, por supuesto, habían cambiado el Centro de Alumnos y ellos no tenían ni idea. Pero dijeron, “bueno, che, pero si querés presentar una obra de teatro, podés hacerlo, te prestamos el teatro ”, ¡pero habían hecho cero publicidad!
Y ahí los doctores Owen Korn, el Negro Vega, Rogelio Isla, el Mario Luppi, Gonzalo Navarrete, yo y todo el elenco, en las callecitas de Buenos Aires, repartiendo volantes y metiendo bulla para que llegara alguien a la función. Llegaron como 80 personas. Fue una experiencia memorable.
Cuando cumplió 40 y 50 años se volvió a conformar este elenco transversal. La experiencia de que tus hijos vean actuar a su papá que es medio seriote, verlo ahí, en las tablas haciendo locuras... ¡no podían creerlo! Y fue tema de conversación por un buen rato.


-Y en términos familiares, ¿cuál ha sido el o los ingredientes que han permitido la estabilidad de tu matrimonio?
No quiero pontificar, pues me parece que ningún matrimonio es fácil. Mira, el gran enemigo de una relación de amigos o de pareja es la expectativa. Lo que tú esperas de la otra persona, el modelo que se fue construyendo a partir de tus experiencias en la familia de origen. ¡Y para qué decir el machismo heredado!
Cuando era niño adolescente me gustaba cocinar. Me metí en la cocina y mi mamá me echó a patadas. O sea, habría sido bonito cocinar, pero hasta ahí llegó.
Lo que te quiero decir es que, claro, uno trae ese mismo modelo de cómo debe reaccionar, funcionar la mujer que tú amas, frente a una situación determinada. Y las cosas no funcionan así.
Con el tiempo y los porrazos, uno aprende que cada ser humano es distinto, y que es necesario intentar dejar de lado ese modelo rígido que llevas dentro y respetar la individualidad del otro. Eso es lo primero.
Otro ingrediente lo aprendí de mi padre. Un día me compartió un dicho árabe: “si no eres capaz de aceptar algunos defectos de tu mujer, no podrás disfrutar de sus virtudes ”. Más aún considerando que uno mismo tiene tantas o más im-
perfecciones. Es algo que tengo muy interiorizado.
Es un error creer que, por estar enamorado, la armonía y el amor en la relación están garantizados. No es así: requiere trabajo, paciencia, capacidad de perdonar y de pedir disculpas cuando corresponde. Eso implica hacer un esfuerzo en el día a día.
Nuestros hijos también se han convertido en un factor de cohesión en nuestra relación. Son muy amorosos, están presentes, se quieren entre ellos, comparten y disfrutan juntos. Eso es en gran parte, un logro de nosotros, como padres. Y cuando las cosas en pareja se ponen difíciles, ver esos frutos ayuda.
Quizá también han influido nuestras creencias, somos cristianos. Pese a los escándalos de la iglesia católica, pienso que la religión refuerza comportamientos como la fidelidad y el perdón y transmite el valor de la gratuidad en el amor.
Sin embargo, también es cierto que si no existen mínimos compartidos como una visión de la sociedad, una escala de valores, respeto mutuo, buena comunicación y cierta sintonía en la intimidad , difícilmente una relación logrará sostenerse en el tiempo.


-Selim, esta ha sido una conversación muy estimulante y el relato de tu experiencia, de una modestia increíble en tu manera de enfrentar desafíos y triunfar sobre ellos.
¿Algún mensaje final a nuestros lectores o a los compañeros?
Gracias, Ruby, ha sido muy grato conversar contigo. A pesar de tantos años sin compartir, esta fue una conversación entre dos personas “muy cercanas ”.
A los jóvenes y adolescentes que atiendo siempre les aconsejo: no se tiren para abajo. Por la historia que te conté, yo no confiaba en mis capacidades. Fue necesario darme una vuelta bien grande. Fue muy duro
Como mensaje final a los lectores les diría que la vida es muy entretenida, que no se requiere un gran intelecto para llevar una vida plena, entretenida y con logros valiosos. Pero sí se requiere confiar en las propias capacidades, tener un proyecto, desarrollar habilidades blandas, mantener la motivación y perseverar. Y no temer al “fracaso ”. Quien nunca fracasó es porque nunca intentó nada.
Valorar el “perder el tiempo ” si estás con tu pareja o con amigos, contribuye a la felicidad y a la salud mental. La felicidad continua no existe. Siempre habrá momentos dolorosos en la vida.
A mis compañeros de la generación 81, solo quiero decirles que me siento inmensamente privilegiado de haber compartido esos siete años con cada uno y cada una de ustedes.
-Bueno, gracias, Selim.
Referencias
1. htt ps://www.youtube.com/watch? v=K0Hhqoyx7RY
2. Entrevista a Owen Korn, revista Encuentro 81, No 10
3. PEM: Plan de Empleo Mínimo, 1975
4. POJH: Programa de Ocupación para Jefes de Hogar, 1982

Walter Bussenius Cortada
Profesor de Física y Ciencias Naturales
Puesto que en este número de la revista estamos cerca del solsticio de invierno, creí un momento propicio para escribir algo acerca de los solsticios.
Si observamos día a día la posición en donde sale el astro rey y la posición por donde se pone, podemos constatar que, durante el otoño, para nuestro hemisferio sur, sale cada día un poco más al norte y, de igual forma se pone también un poco más al norte; esto tiene por consecuencia que nuestros días se van acortando en duración al tiempo que nuestras noches se alargan.
Salida del Sol en verano
Es decir, si observamos la posición del Sol al momento de salir podemos ver que se va alejando hacia el norte, movimiento que llega a un punto máximo, en que el Sol se detiene y luego comienza a devolverse hacia al sur, generando que las noches se acorten y los días se alarguen.
El momento en que el Sol detiene su alejamiento se conoce por solsticio, lo que significa “Sol detenido ”, y se refiere a su salida, o su puesta, que migra hacia el norte durante el otoño como muestra la figura 2 (ver ref. 1).
Movimiento aparente del Sol en su salida. De verano a invierno.
Salida del Sol en invierno
Norte Sur

Cordillera de los Andes
1

2
Particularmente en las zonas de latitudes más altas, por sobre los 30°, este efecto resulta muy notorio y se acentúa de manera significativa con la latitud.
Por ejemplo, para una latitud de 23° como Antofagasta la diferencia en la duración del día entre los solsticios de invierno y el de verano es alrededor de 3 horas. En cambio, en Talca, cuya latitud es 35°, dicha diferencia llega a 5 horas. Para latitudes mayores como Punta Arenas (53,2°) la diferencia alcanza las 10 horas.

A esto debemos agregar que no es solo la luz que nos llega del Sol, sino también el calor que recibimos de él, que varía de proporciones similares.
Estas razones hacen que la mayoría de las culturas consideran el solsticio de invierno como el fin del año, es un momento en que se detiene, o disminuye de manera drástica el crecimiento de flora y fauna por la disminución en la energía solar recibida.
Solo en Chile existen once culturas que celebraban el inicio del año en ese día; para muchas otras culturas el año se iniciaba en el solsticio de verano; ambos inicios son apropiados.
Existen también algunas culturas que consideraban al inicio del año en el equinoccio de primavera, que era cuando hacían las primeras cosechas.

3
Para nosotros el año comienza en enero … ¿A qué se debe esto?
La cultura actual está claramente influida por las culturas anteriores y el calendario nues-
tro se basa en el calendario romano. Para los romanos el año uno correspondía a la fundación de Roma y comenzaba en el mes de marzo, que era el primer mes. La duración del año, en ese entonces, era de 10 meses, calendario que posteriormente se le agregó, al final, dos meses: enero y febrero.
En el año 154 a. C., los romanos estaban preocupados por la amenaza de Hispania (hoy España) y para adelantar la campaña hacia dicho lugar decidieron adelantar el inicio del año, dejándolo para el mes de enero (ver ref. 3). Nótese que los primeros meses poseen nombre propio, pero los siguientes están numerados desde el séptimo al décimo; al cambiarse la fecha de inicio del año para el mes de enero dicho orden quedó corrido.
Alrededor del año 300 d. C., el Imperio Romano adoptó la religión católica, y el 1.° de enero quedó feriado porque se celebraba la octava de Jesús, es decir la Circuncisión del Señor (esto se aprecia en los calendarios anteriores al año 1969) posteriormente se dejó como el día de la Solemnidad de Santa María, porque más que celebración cristiana es judía y actualmente, con un calendario más laico se le conoce por Año Nuevo (ver ref. 4 y figura 3).
1.-https://planetario.buenosaires.gob.ar/primavera -flores -pajaros -mariposas -y-astronomia
2.-https://es.wikipedia.org/wikiCalendario_romano
3.-https://antiguaroma.com/comienzo -enero -roma/
4.-https://www.facebook.com/Locosporloviejo8/ posts/antes -se-fijaban -en -el-santoral -delalmanaque -para -ver -el-nombre -que -le-tocabaa/1132625486911672/

1- El monte budista
Un maestro zen y su joven alumno partieron a las 6 de la mañana para ir a meditar a la cumbre del monte Kailash. Hicieron cumbre al anochecer y meditaron bajo las estrellas. Al día siguiente iniciaron el descenso también a las 6 de la mañana. Descendieron más rápido y por ende llegaron a las 12 del mediodía.
Entonces el alumno preguntó: ¿es posible que ayer y hoy hallamos estado en un mismo punto del camino a una misma hora del día?
Ya deberías saber la respuesta a esa pregunta querido discípulo.
Sabrías deducir, mediante la lógica, ¿cuál es la respuesta correcta? ¿ “Sí ” o “No ”?
2- Lío en la granja
En una granja hay 73 gallinas, las que ponen 73 docenas de huevos en 73 días y 37 gallinas comen 37 kilos de maíz en 37 días.
¿Cuánto maíz hace falta para obtener una docena de huevos?

CERVANTES: FEMINISMO EN SU OBRA
DON QUIJOTE
Carmen Malarée
Analizo aquí aspectos feministas en la obra de Cervantes, Don Quijote , del siglo XVII. Casi dos siglos transcurren entre Don Quijote y la primera obra de la pionera feminista, Mary Wollstonecraft, Vindicación de los derechos de la mujer (1792). Es un tanto desconcertante esa visión temprana de los derechos de la mujer por el personaje creado por Cervantes, la pastora Marcela, por dos razones: la incongruencia dada por el tiempo en que ese feminismo se manifiesta y la ausencia de su mención (oculta en esa vasta obra del gran escritor) en la literatura feminista, desde sus comienzos hasta el presente.
Cervantes nos ofrece una profunda empatía hacia el personaje femenino que aparece en los capítulos XI, XII, XIII y XIV de su novela donde se narra el caso de la pastora Marcela, cuyo desarrollo analizo en este artículo en forma explícita.
En una de las muchas aventuras de don Quijote y su escudero Sancho, Cervantes se adentra en el tema de la situación de la mujer en aquellos tiempos. Comienza cuando unos cabreros invitan a don Quijote y Sancho a compartir un cocido de carne de cabra que hierve en un caldero. Allí se enteran de la trágica historia de Grisóstomo, estudiante de muchos años en Salamanca, hijodalgo, rico, que ha vuelto a residir a su lugar de origen. Amante (enamorado, diríamos en castellano contemporáneo; amante se aplica ahora en un sentido diferente) de Marcela, Grisóstomo se ha suicidado porque ella no ha correspondido a sus sentimientos.
Marcela, de entre catorce y quince años, hija de Guillermo el rico, huérfana, criada por un tío, clérigo del pueblo, se ha tornado pasto-
ra. Dice Pedro, el cabrero que relata la historia:
“Creció la niña con tanta belleza …” que “la fama de su mucha hermosura se extendió (sic) de manera que, así por ella como hi por sus muchas riquezas, no solamente de los de nuestro pueblo, sino de los de muchas leguas a la redonda ” (1, p.88) la solicitaban en casamiento.
En la voz del hombre que narra la historia, subyace la crítica constante a Marcela y la interpretación de sus razones para rechazar pretendientes, impregnada por el punto de vista que los hombres en esos tiempos tenían de la mujer. Pedro dice: “Pero hételo aquí, … , que remanece un día la melindrosa Marcela hecha pastora; y, sin ser parte su tío ni todos los del pueblo, que se lo desaconsejaban, dio en irse al campo con las demás zagalas del lugar, y dio en guardar su mesmo (sic) ganado ” (1 , p. 89), lo que Pedro califica más adelante como “vida tan suelta ” (1, p. 89). El cabrero continúa el relato culpando a Marcela por el suicidio de Grisóstomo diciendo que Grisóstomo “todo lo merecía: que era muy buen compañero, y caritativo, y amigo de los buenos, y tenía una cara como una bendición ”, que andaba “por estos despoblados en pos de aquella pastora Marcela, de la cual se había enamorado ” (1 , p. 88). Se queja Pedro de la crueldad de Marcela que a todos los pretendientes “los arroja de sí como con un trabuco ” (1, p. 90), agregando: “Y con esta manera de condición hace más daño en esta tierra que por si ella entrara la pestilencia; porque su afabilidad y hermosura atrae los corazones de los que tratan de servirla y amarla; pero su desdén y desengaño los conduce a términos de desesperarse, y todos los que la conocemos estamos esperando en qué ha de pa-

rar su altivez, … ” (1 , p. 90).
Don Quijote manifiesta su deseo de asistir al entierro de Grisóstomo, el suicida. Otros caminantes que se han enterado de la historia de Marcela, a la que uno de ellos califica de “pastora homicida ” (1, p. 92), se unen también en la expedición. Al llegar al lugar se encuentran con los pastores que llevan el cuerpo de Grisóstomo a la fosa, donde uno de ellos, Ambrosio, encargado de cumplir la voluntad del suicida, continúa refiriéndose a Marcela con apelativos negativos: “enemiga mortal del linaje humano ” (1, p. 97) que “le acabó ” (a Grisóstomo) “de desengañar y desdeñar, de suerte que puso fin a la tragedia de su miserable vida ” por su propia mano, pero a la cual, en verdad “dio fin una pastora … ” (1, p. 98). Uno de los caminantes dice que las palabras de sufrimiento de Grisóstomo que dejó grabadas en papel debían ser testigos de “la crueldad de Marcela, para que sirva de ejemplo, en los tiempos que están por venir, a los vivientes, para que se aparten y huyan de caer en semejantes despeñaderos ” (1 , p. 98).
Luego de leer los versos desesperados del difunto pastor, sorprende al grupo la aparición de la hermosa Marcela por la cima de una peña. Ambrosio la acusa de venir a “ufanarse ” de su hazaña a pisar arrogante el “desdichado cadáver de su amigo ” (1, p.104).
Marcela interviene pronunciando su extenso discurso en defensa propia, argumentando que no por razón de ser amada esté obligada a amar a quien le ama, porque “el verdadero amor ha de ser voluntario, y no forzoso ” (1, p.195). Recurre a invertir la razón que presentan los pastores para que ella sea amada –su hermosura – diciendo: “si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros porque no me amábades? ” (1 , p. 105). Alude al poder de la naturaleza argumentando que ella no eligió su hermosura: “como la víbora no merece ser culpada por la ponzoña que tiene, puesto que con ella mata, por habérsela dado naturaleza, tampoco yo merezco ser reprehendida por ser hermo-
sa” (1, p. 105). Habla de su honra, porque ella no ha buscado la admiración de los hombres para alimentar su vanidad: “la hermosura en la mujer honesta es como el fuego apartado, o como la espada aguda; que ni él quema ni ella corta a quien a ellos no se acerca. Fuego soy apartado y espada puesta lejos ” (1, p. 105). En su defensa, Marcela cuestiona la actitud de Grisóstomo, diciendo que “bien se puede decir que antes le mató su propia porfía que mi crueldad ’, que cuando él le declaró su amor, “le dije que yo la mía era vivir en perpetua soledad …; y si él con todo este desengaño, quiso porfiar contra la esperanza y navegar contra el viento, ¿qué mucho que se anegase en la mitad de su desatino? Si yo le entretuviera fuera falsa … Porfió desengañado, desesperó sin ser aborrecido: ¡mirad ahora si será razón que de su pena se me dé a mí la culpa! ” (1, p.106).
Marcela continúa la defensa de su honor y su recato y advierte al grupo que la muerte de Grisóstomo debe servir de advertencia al grupo de hombres allí reunidos y a otros hombres que caigan en esa “porfía ” de amarla, enfatizando su acercamiento a la naturaleza y a las cosas simples cuando dice: Si yo conservo mi limpieza con la compañía de los árboles ¿por qué ha de querer que la pierda el que quiere que la tenga con los hombres? ” (1, p 106). En este breve pasaje se revela la visión religiosa que mantiene Marcela de la mujer “limpia ”, es decir, pura y virgen; denotando que el contacto físico con el sexo opuesto mancilla a la mujer en cuerpo y alma, o para evitar la terminología religiosa, podríamos decir que mancha el carácter íntimo de ella. En esta frase se hace evidente la ideología imperante de la época en que la novela fue escrita, formulada, promulgada y reforzada por la religión. He aquí las razones de Marcela para mantener su comportamiento fuera del campo masculino.
No obstante, hay otra parte de su discurso en cuyas palabras reconoce la condición material de la mujer, porque cuando a la mujer le falta el soporte material, dice, este frena su libertad y poder de decisión. Es en el siguiente párrafo que la pastora reconoce la diferencia

entre ella y las demás mujeres que pueblan los campos, ya que admite su posición de privilegio, lo que le da la libertad de elegir:
“Yo, como sabéis tengo riquezas propias, y no codicio las ajenas; tengo libre condición y no gusto de sujetarme; ni quiero ni aborrezco a nadie; no engaño a éste, ni solicito a aquél; ni burlo con uno ni me entretengo con el otro ” (1 , p. 106).
Podemos deducir de sus palabras, que su consciencia le dicta claramente que el poder de decisión y la libertad de acción de la mujer están determinados por el acceso a los bienes materiales, por tanto, para aquellas que no los tienen, la libertad les está vedada.
Se marcha la pastora y algunos de los que la escuchan se sienten inclinados a seguirla. Es en este instante que don Quijote entra en acción, guiado por su espíritu de caballería que le impulsa a socorrer a las doncellas desvalidas. Puesta la mano en el puño de su espada y en alta voz encara al grupo de hombres diciendo que quien la amenace será blanco de su indignación. Defiende a Marcela recurriendo a las razones que ella dio para probar cuán errados estaban los hombres al culparla de la muerte de Grisóstomo. Don Quijote les amonesta reforzando los argumentos de la pastora:
“Ella ha mostrado con claras y suficientes razones la poca o ninguna culpa que ha tenido en la muerte de Grisóstomo, y cuán ajena vive de condescender con los deseos de ninguno de sus amantes; a cuya causa es justo que, en lugar de ser seguida y perseguida, sea honrada y estimada …” (1, p. 106 -107).
Se podría argumentar que Cervantes postula en su personaje femenino, acosada por los hombres, una especie de ideología feminista. Es posible, también, rebatir este enfoque con el argumento de que la reacción que expresa aquí el caballero de la triste figura está íntimamente ligada al espíritu de caballería de la época, a la visión que don Quijote tiene de sí mismo como caballero defensor y amante de una mujer en la cual se inspira para la realización de su discipli-
na caballeresca (no olvidemos a Dulcinea del Toboso), además de todas las doncellas que necesitan protección. Es esta una condición esencial para autodenominarse caballero. Por eso don Quijote dice “una golondrina sola no hace verano ”, y que “no puede ser que haya caballero andante sin dama ’ (1 , p. 95). Por otra parte, podría argumentarse también que esta actitud que Cervantes despliega en el personaje de don Quijote responde a una concepción sobreprotectora de la mujer, considerada como el sexo débil, que no corresponde con la idea feminista de la mujer en términos de igualdad con el hombre.
Esta ambigüedad en el relato, la maneja Cervantes con mucha maestría, gracias a que la marca central de don Quijote es su falta de juicio, de la cual cabreros, caminantes y pastores ya se han dado cuenta, y que es parte esencial del tono burlesco que asume el relato cuando don Quijote emplea sus dotes caballerescas.
No obstante, sabemos que estos dos elementos –la narrativa burlesca y la locura del personaje – son recursos literarios a los que el autor recurre para presentar al lector un punto de vista divergente a aquel de su época. En este sentido, Cervantes se proyecta al futuro en su concepción de la mujer. Al lector no le queda duda de que en el personaje femenino que Cervantes crea, se destaca una personalidad fuerte, con objetivos claros sobre cómo vivir su existencia gracias a la independencia que le otorga la riqueza. Don Quijote proyecta una visión futurista de la mujer, catalogada de “idealista ” en aquel tiempo, y muy lejana a la ideología imperante de la época. Su discurso se pronuncia ante un gran grupo de hombres rudos: al hablar de los cabreros Cervantes contrapone el lenguaje de los cabreros con el lenguaje utilizado por don Quijote, quien corrige constantemente la expresión verbal de uno de ellos. Cervantes desafía así el poder que la ideología sexista de la época impone y denota una capacidad intelectual expresada en un lenguaje fluido, de analogías, con una clara visión que acerca a la mujer a una posición de igualdad con el hombre.
Esto solo es posible porque la escena pastoril y la narración burlesca, permite al lector del siglo XVII aceptar que estos marcos de referencia son ficticios, y así los subsecuentes lectores del Quijote, lo han aceptado también. La diferencia es que, con el paso del tiempo, desde que el libro fue escrito hasta el presente, hemos tenido movimientos feministas en Europa y en Norteamérica y solo tres siglos después de la publicación de Don Quijote , podemos interpretar los capítulos de su libro dentro del marco feminista, una visión que los lectores anteriores al desarrollo del movimiento de igualdad de los géneros no se planteaban. Este ha sido un proceso gradual. Se ha manifestado en literatura en obras como Jane Eyre de Charlotte Bronté, que le designa a su personaje una voluntad fuerte, quien, al igual que la Marcela de Don Quijote clama su independencia financiera del que será su esposo. Jane Eyre reflexiona sobre la situación de la mujer de la época en forma crítica, como en el siguiente pasaje:
“Se supone que las mujeres son generalmente inactivas: pero las mujeres sienten al igual que los hombres; necesitan ejercitar sus aptitudes y denota estrechez mental por parte de aquellos más privilegiados que ellas decir que deberían estar confinadas a hacer tartas y tejer calcetines, a tocar el piano y a bordar …” (2 , p. 111. Mi traducción).
Charlotte Bronté no solo establece un principio de igualdad intelectual entre las mujeres y los hombres, sino que es consciente de que la sumisión de la mujer tiene relación también con el estatus material de ella: su personaje rehúsa ser mantenida por su potencial marido; más adelante anuncia que trabajará para su manutención.

Este proceso gradual con respecto al feminismo, Virginia Wolf lo reafirmó en el siglo XX en su ensayo A Room of One ‘s Own, al postular la necesidad de la mujer de disponer de un espacio físico propio para realizar sus aptitudes intelectuales.
Cabe notar que en el personaje ficticio que Cervantes creó ya en el siglo XVII latía ese principio básico de igualdad entre el hombre y la mujer, y que el escritor logró plasmarlo en papel gracias a su ingenio intelectual donde utilizó el recurso burlesco para defender una postura idealista que con el correr del tiempo se está haciendo realidad.
Cambridge, RU, 2026.
1. Miguel de Cervantes y Saavedra, El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1984.
2. Charlotte Bronté, Jane Eyre, Penguin Popular Classics, 1994 London.

Ambas internas estaban exhaustas.
Faltaba poco para finalizar la carrera y tenían muchas actividades: estudiar, ir a las clases, dar pruebas, además de los turnos.
Durante el período de gineco -obstetricia, los turnos eran abrumadores. Esa noche habían ayudado en los partos vaginales, uno tras otro, vigilaron las dilataciones, tironearon las valvas con fuerza en las cesáreas y como siempre, todos los ingresos y todo lo demás. Recuerdan que además había que atender el policlínico hasta el mediodía de la mañana siguiente.
Se aprontaban a retirarse del servicio, con sus bolsos a cuestas, libros, cuadernos y apuntes.
Luego tomarían la temida liebre Independencia Mapocho.
Pasaron por debajo de aquella alta puerta, mitad madera gruesa y ruidosa, mitad vidrio transparente, que sería la única cómplice de la escapada. Ellas, todas encorvadas, como una herradura, sin que se vieran sus lomos, intentaron cruzar, sin ser vistas por los residentes al otro lado de aquella mampara, con sus atavíos al hombro. Para la pequeña, fue suficiente, sin embargo, para la alta no lo fue.
Una voz resonó en sus oídos, en esa tarde calurosa.
¡Adónde van esas “doctorcitas ”!
¡Tienen que venir a ayudarme! ¡Tengo una microcirugía de trompas y las necesito a ambas!
Era la voz italiana del ilustre cirujano.
Las dos internas enderezaron sus cuerpos
encorvados y cansados, y siguieron al profesor.
Ahí quedaron los bolsos, cuadernos, libros y apuntes, y las ganas de tomar la liebre a Mapocho y las ganas de ir a dormir.
Ingresaron al pabellón donde las esperaba el equipo de microcirugía listo. Se enjabonaron y vistieron.
A la interna alta, la pusieron con el micro goteo, que iban a remojar la trompa izquierda.
… gota a gota … decía el pequeño doctor, manejando suavemente el microscopio que se hundía en la pelvis de la paciente.
A la pequeña, la encaramaron en un cajón y desde ahí, extendía su cuerpo, con una finísima micro aspiración entre sus manos, doblando su columna y sudorosa espalda, para alcanzar a recoger las gotas que extravasaban desde aquella delicada trompa que obstruía el paso al que quería fecundar.
esto es muy delicado murmuraba el doctor, mientras caían las gotas que hidrataban, cayendo al lecho que la otra ayudante tenía que aspirar.
suave suave...repetía.
De pronto, el sueño invadió a la pequeña interna, que, desde el cajón, cayó directo al campo clínico estéril, microscópico, aspirando por la fina sonda, primero la fimbria y luego el oviducto; al mismísimo tiempo que el micro cirujano espetaba a voz en cuello y con las venas dilatadas:
¡¡¡parar la aspiración, parar la aspiración!!!
¡¡¡ahora van a conocer a un italiano enojado!!!
Ella solo sabe que despertó con un foco de luz en la cabeza y los ojos verdosos medio llorosos medio asustados de su amiga, que le tocó el gota a gota.
Les devolvieron sus bultos, maletas, libros y cuadernos y se retiraron del pabellón rumbo a la temida liebre hacia Mapocho.

Sin ninguna responsabilidad, durmieron hasta el otro día y nunca preguntaron si la fertilización fue un éxito. Pero sí, los profes supieron que no podían abusar.
Con la inocencia de aquellos tiempos, que viene a sus recuerdos, no pueden parar de reír.
P.D.: Hechos reales. Dedicado a mi amiga Viola.

Alumni UChile invita a su comunidad a vivir el arte, la música y la danza en un espacio con acústica inmersiva en 360 grados y tecnología de última generación.
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Más allá de su moderna infraestructura, la sala fue diseñada bajo exigentes estándares internacionales para transformarse en un templo del sonido:
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La palabra “utopía ” ha recorrido un largo camino desde su invención por Thomas More en el siglo XVI. Lejos de ser, en su origen, un mero sinónimo de fantasía irrealizable, la utopía nació como una herramienta crítica, una forma de pensar lo existente a través de lo posible [1]. En la actualidad, sin embargo, el término suele utilizarse de manera peyorativa, como descalificación de todo proyecto que pretenda transformar radicalmente la sociedad. En este desplazamiento semántico se juega una disputa profundamente política: la de si es legítimo o incluso necesario imaginar un mundo distinto. En ese contexto, la utopía socialista emerge no como un sueño ingenuo, sino como una fuerza creadora indispensable para la construcción de una sociedad más justa y feliz.
El término “utopía ” fue acuñado por Thomas More en su obra Utopía (1516), combinando los vocablos griegos ou -topos (no -lugar) y eu -topos (buen lugar). Esta ambivalencia expresa con precisión su sentido original: la utopía es simultáneamente un lugar ideal y un lugar inexistente [1]. More escribió en un contexto de profundas transformaciones en la Inglaterra de su tiempo, marcada por la expulsión de campesinos producto del cercamiento de tierras y el desarrollo de la economía mercantil, procesos analizados siglos más tarde por Karl Polanyi [2]. Su isla imaginaria no constituye simplemente una fantasía escapista, sino una crítica indirecta al orden social emergente. Aunque contenía elementos problemáticos como jerarquías estrictas y formas de servidumbre , su valor residía en abrir un espacio de pensamiento donde la propiedad privada y las desigualdades no eran inevitables.
Abril 2026
A partir de More, la tradición utópica se extendió a lo largo de los siglos, dando lugar a una vasta producción de obras que imaginaron sociedades alternativas. Autores como Tommaso Campanella, Francis Bacon o William Morris proyectaron mundos regidos por la razón, la cooperación o la armonía social [3]. Estas utopías no pretendían siempre ser programas políticos inmediatos; muchas veces operan como críticas radicales del presente, mostrando que el orden existente era contingente y, por tanto, transformable.
En el tránsito hacia el siglo XIX, la utopía adquiere un carácter más directamente político con el surgimiento del llamado socialismo utópico. Pensadores como Henri de Saint -Simon, Charles Fourier y Robert Owen elaboraron propuestas concretas para reorganizar la sociedad sobre bases más justas [4]. Su crítica al capitalismo fue, en muchos aspectos, lúcida: denunciaron la miseria obrera, la irracionalidad de la competencia y la desigualdad creciente. Sin embargo, confiaban en que la transformación social podría lograrse mediante la persuasión moral, la educación o el ejemplo de comunidades modelo, más que mediante el conflicto estructural entre clases sociales [5].
Los intentos de materializar estas ideas en colonias comunitarias particularmente en Estados Unidos revelaron tanto la potencia como los límites de este enfoque. Si bien demostraron que formas alternativas de organización eran posibles, también evidenciaron las dificultades de sostenerlas dentro de un entorno dominado por relaciones capitalistas [6]. Las tensiones internas, los problemas económicos y las presiones externas condujeron, en la mayoría de los casos, a su disolución.
Fue en este contexto que Karl Marx y Friedrich Engels formularon su crítica al socialismo utópico, al que opusieron el llamado socialismo científico [7]. A su juicio, los utopistas incurren en un error fundamental: diseñan modelos ideales de sociedad sin anclarlos en las condiciones materiales y en las dinámicas históricas reales. Frente a ello, el marxismo propuso comprender el desarrollo social a partir de la lucha de clases y del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. El socialismo no debía ser imaginado como un ideal abstracto, sino entendido como una posibilidad histórica concreta derivada de las contradicciones del capitalismo [7].
Sin embargo, esta crítica no implica la eliminación de toda dimensión utópica. Por el contrario, incluso dentro del pensamiento marxista, la utopía subsiste como horizonte. La idea de una sociedad sin explotación, sin clases y orientada al bienestar colectivo no es una descripción detallada del futuro, sino una orientación que guía la acción presente, como sugiere Ernst Bloch [8].
En el mundo contemporáneo, caracterizado por enormes avances tecnológicos y productivos, la pregunta por la utopía adquiere una nueva relevancia. La capacidad de producir riqueza suficiente para satisfacer las necesidades de toda la población mundial contrasta con la persistencia del hambre, la pobreza y la desigualdad [9]. Este desfase no responde a limitaciones técnicas, sino a la lógica de un sistema económico que organiza la producción en función del beneficio privado. En esta línea, David Harvey ha mostrado cómo las dinámicas del capitalismo contemporáneo profundizan estas contradicciones estructurales [11].
No obstante, uno de los principales obstáculos para la realización de alternativas no es material, sino subjetivo. La naturalización del orden existente reproducida por instituciones como la educación, los medios de comunicación o la cultura dominante dificulta la percepción de alternativas. Aquí resulta clave la noción de hegemonía desarrollada por Antonio Gramsci [10].
En este contexto, la utopía cumple una función emancipadora: rompe con la idea de que el pre-

sente es inevitable y abre la posibilidad de pensar históricamente.
En este punto, la reflexión contemporánea ha revalorizado la utopía no como un plano cerrado, sino como una forma política en sí misma. Fredric Jameson sostiene que la utopía permite imaginar la ruptura con el orden existente precisamente al evidenciar los límites de lo pensable dentro del capitalismo tardío [12]. En ese sentido, la utopía no describe simplemente el futuro, sino que interviene críticamente en el presente.
Lejos de ser un simple “sueño inaccesible ”, la utopía socialista constituye así una fuerza creadora. Es el motor que impulsa la crítica, la imaginación y la acción colectiva. Sin ella, toda transformación profunda se vuelve impensable. La historia misma ofrece múltiples ejemplos de ideas que, en su momento, fueron consideradas utópicas como la abolición de la servidumbre o la expansión de la democracia y que posteriormente se materializaron.
En definitiva, la utopía no debe entenderse como lo imposible, sino como lo no realizado. Es una categoría que tensiona el presente, que lo desestabiliza al mostrar que podría ser de otro modo. En el caso del socialismo, esta utopía no es un modelo rígido ni un esquema prefabricado, sino una aspiración fundada en las capacidades reales de la sociedad contemporánea. Su fuerza no reside en ofrecer certezas absolutas, sino en mantener abierta la posibilidad de un futuro distinto.
Sin embargo, un contrapunto contemporáneo relevante obliga a matizar esta concepción. El filósofo chileno Carlos Pérez Soto, en su obra Marxismo: aquí, ahora , propone desplazar la utopía desde el plano del horizonte hacia el de la inmanencia [13]. Según esta perspectiva, el problema no es tanto la falta de imaginación sobre el futuro, sino la incapacidad de reconocer las potencialidades ya inscritas en el presente.
Desde este enfoque, el capitalismo ha desarrollado las fuerzas productivas hasta un punto en

que las condiciones materiales para una sociedad no capitalista ya existen: cooperación social extendida, conocimiento colectivo, automatización e interdependencia global. No obstante, estas capacidades permanecen subordinadas a la lógica del valor y de la acumulación privada. Por ello, hablar de “utopía ” como algo inexistente puede resultar equívoco. Lo que está en juego no es la invención de un mundo completamente nuevo, sino la liberación de relaciones sociales ya contenidas aunque deformadas en la realidad actual [13].
Este planteamiento tensiona tanto la tradición utópica clásica como sus reformulaciones contemporáneas. Frente a Fredric Jameson, que subraya la función de la utopía como ruptura de los límites de lo pensable, Pérez Soto enfatiza la necesidad de percibir lo que ya existe. Del mismo modo, frente a David Harvey, cuyo análisis se centra en las contradicciones estructurales del capitalismo, introduce un énfasis en las formas sociales emergentes que prefiguran su superación.
Así, la utopía deja de ser un “no -lugar ” proyectado hacia el futuro y se convierte en una dimensión latente del presente. La tarea política no sería entonces imaginar lo inexistente, sino hacer visible y efectivo aquello que ya existe como potencia histórica. En este sentido, la utopía socialista no es solo horizonte, sino también realidad en germen: una posibilidad concreta que atraviesa el presente y que puede ser desarrollada mediante la acción colectiva consciente.
Esta inflexión no elimina la utopía, pero la redefine. Si en la tradición clásica su fuerza residía en anticipar lo posible, en esta lectura su potencia radica en revelar lo existente. Entre ambas perspectivas la utopía como horizonte y la utopía como inmanencia se despliega un campo fértil para repensar la transformación social en el mundo contemporáneo.
Así, la utopía socialista, lejos de ser una evasión de la realidad, es una forma de intervenir en ella. Sea como anticipación o como inmanencia, es la expresión de una voluntad colectiva de superar las limitaciones del presente y de cons-
truir una sociedad donde la justicia y la felicidad no sean privilegios, sino condiciones universales.
Bibliografía
[1] More, T. (2003). Utopía. Madrid: Alianza Editorial.
[2] Polanyi, K. (2007). La gran transformación. Madrid: Fondo de Cultura Económica.
[3] Campanella, T. (2006). La ciudad del Sol. Madrid: Alianza; Bacon, F. (2000). La Nueva Atlántida. Madrid: Tecnos; Morris, W. (2015). Noticias de ninguna parte. Madrid: Akal.
[4] Saint -Simon, H. (1975). El nuevo cristianismo. Madrid: Tecnos; Fourier, C. (1973). Teoría de los cuatro movimientos. Barcelona: Barral; Owen, R. (1991). Una nueva visión de la sociedad. Madrid: Alianza.
[5] Louis, P. (1973). Las ideas esenciales del socialismo. Buenos Aires: Lautaro.
[6] Kautsky, K. (1974). La doctrina socialista. Madrid: Ayuso.
[7] Engels, F. (2006). Del socialismo utópico al socialismo científico. Madrid: Fundación Federico Engels; Marx, K., & Engels, F. (2011). Manifiesto del Partido Comunista. Madrid: Alianza.
[8] Bloch, E. (2004 –2007). El principio esperanza (3 vols.). Madrid: Trotta.
[9] FAO (2023). El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo. Roma: FAO.
[10] Gramsci, A. (2000). Cuadernos de la cárcel. México: Era.
[11] Harvey, D. (2010). The Enigma of Capital. Oxford: Oxford University Press.
[12] Jameson, F. (2005). Archaeologies of the Future. London: Verso.
[13] Pérez Soto, C. (2024). Marxismo: aquí, ahora (2ª ed.). Santiago de Chile: LOM Ediciones.

De los postres de antaño, preparemos

Ingredientes:
Para el caramelo:
1 taza de azúcar
1 cucharada de agua
Para el postre:
5 huevos grandes o 6 huevos medianos -chicos
1 litro de leche
1 taza de azúcar
1 chorrito de vainilla (1 cucharadita de té)
Preparación:
1. Calentar a fuego medio en un sartén el azúcar junto con la cucharada de agua. Dejar que el azúcar se disuelva, sin revolver. Si es necesario se puede mover el sartén cuidando de no introducir una cuchara. Dejar el caramelo de tono medio.
2. Apenas esté listo vaciar en la fuente o pocillos. Esparcir.
3. Mezclar los huevos cuidando de no batir para no incorporar aire a la mezcla.
4. Agregar la leche, el azúcar, la vainilla y opcional un poquito de canela en polvo. Mezclar bien, teniendo cuidado de no batir para no incorporar aire a la mezcla.
5. Vaciar en el molde opcional puede pasar la mezcla por un colador para evitar que queden restos de huevo.
6. Poner en el horno previamente precalentado a 180 grados durante aproximadamente 45 minutos hasta que la mezcla se vea dorada en la superficie (cuando se enfríe tomará textura de flan).
7. Dejar enfriar al menos 3 horas a temperatura ambiente antes de llevar al refrigerador. Este postre se prepara de un día para otro y se sirve bien frío.

Walter Bussenius Cortada
1- El monte budista
Respuesta:

La respuesta es “Sí ” taxativamente.
La respuesta se hace evidente al ver el gráfico que señala tanto la subida desde las 6:00 y supondremos que llegan a la cima a las 18:00 (línea A del gráfico). Al bajar, parten a la misma hora y llegan a las 12:00 (línea B del gráfico). Es evidente que en algún punto se deben cruzar las líneas, en ese punto tienen la misma altura y están a la misma hora .
2- Lío en la granja
Respuesta:
Si 73 gallinas ponen 73 docenas de huevos en 73 días, podemos decir que una gallina pone 1 docena de huevos en 73 días.
Del mismo modo, si 37 gallinas comen 37 kilos de maíz en 37 días, podemos decir que 1 gallina come 1 kilo de maíz en 37 días.
Por lo tanto, una gallina en 73 días comerá 1,97 kilos (la parte proporcional a 73/37 kilos de maíz, tiempo en el que pondrá una docena de huevos).

Aunque tengo muchos defectos, ser vengativa no es lo mío... pero toda persona tiene un límite.
Una y otra vez miro mi vida hacia atrás y no me gusta lo que veo: borracheras, gritos y golpes como parte de la cotidianidad en mi casa; después vino el colegio, donde pude “disfrutar ” del acoso en todas sus variantes; no me mortificaban tanto los victimarios como el silencio cobarde de mis supuestos amigos. Cuando me fui de la casa, todo fue aún peor; a veces pienso que debí soportar un poco más. Ahora es fácil decirlo, pero a los dieciséis años una entiende muy poco, casi nada.
Con el tiempo, las decepciones me fueron curtiendo; aprendí a defenderme y a ser desconfiada: después de la paliza que me dieron unos maricas celosos, nunca más salí del departamento sin un revólver en la cartera, pese a que no me gustan las armas.
Cuando vino lo del juicio, no acepté la propuesta del abogado de alegar un estado de enajenación mental transitoria, y el juez, como era de esperar, no empatizó con mis razones: preferí los diez años y un día y mantener un mínimo de dignidad.
Mi celda es estrecha, fría e incolora y los guardias son una mierda; uno de ellos hizo lo que quiso conmigo, pero al menos me dejó poner una reproducción de La mujer que llora , de Picasso. Me encanta Picasso, no porque una es pobre no va a apreciar el arte. Quería estar presente en esa gran exposición en el Centro Cultural La Moneda y no me arrepiento de haber ido. La experiencia fue sublime, aunque no pude recorrerla entera. Inicié con La vida , obra que aún me hipnotiza con esas caras y cuerpos tristes; continué con Las Señoritas de Avignon ,
magníficas, figurándome desnuda entre ellas, aceptada como una más, sin burlas, sin castigo.
Mi gozo se vio abruptamente interrumpido: a menos de diez metros divisé a Raúl, acompañado de esa mujer siútica, con un traje y echarpe a lo Isadora Duncan, pero lejos de su distinción. Él no había cambiado mucho, salvo por su aspecto cursi: nunca lo vi usar cazadora de cuero y menos zapatos brillantes. Sabía que algún día debíamos encontrarnos, pero ¿por qué aquí?
Podría haber sido en un mall o en el metro.
Debí creerle a la gitana que me vaticinó un encuentro con él “en un lugar muy especial ”. Sentí que mi corazón golpeaba fuerte y todo me daba vueltas. Procuré contenerme...
La primera vez que lo vi me trastornó su estampa, los blue jeans ajustados, el rostro varonil, su envergadura … Luego vino la primera invitación, que me sorprendió por su originalidad: desayunar en la terraza de un hotel de lujo. Hermoso lugar, con jardines y caídas de agua, decorado exquisito, música deliciosa... y si añado su mirada resuelta, sus labios y su voz, se entenderá por qué caí subyugada.
Quise ignorarlo y quedarme en Picasso, pero mis pasos no obedecieron: se fueron tras ellos, sin un propósito conocido, mientras el pasado irrumpía.
Al comienzo reviví algunos momentos felices, pero luego me embistió una ráfaga de dolor y de humillación. Al llegar a La mujer que llora , la tristeza me desgarró implacable, y una vez más, me proclamé la reina de las estúpidas. La tristeza derivó en rabia, rencor... perdí claridad y voluntad, y mi paso se volvió incierto, y ya no tuve entendimiento ni albedrío; mi marcha turbada me condujo al grandioso Guernica . Quise examinarlo y comprenderlo, pero mis ojos

quedaron fijos, no pude apartarme: las mujeres rotas, el caballo herido. Oía las bombas, la estampida inútil, los gritos desgarrados. El aire olía a sangre, a miedo, a muerte. Todo era caos. Yo misma era caos. Entonces se instaló en mí un odio seco, indomable. Giré la cabeza. A pocos pasos estaba él. Con ella. Su pavo real. En pleno campo de batalla.
Sientes el arma sin verla. Tu mano la encuentra en el desorden de la cartera con una precisión inexplicable. El metal es frío, extraño. Bastaron dos disparos: el primero, por la promesa de un siempre que nunca fue; el segundo, por haberme dado una vida nueva que yo no pedí solo para destruirla después. El aire se tensa, siguieron los gritos y la estampida; la mujer vulgar se derrumba, y yo inmóvil, frente a Raúl, inerte. La sangre repta por el suelo. Todo suena lejos, me siento flotar, ya no hay pensamiento: solo una quietud extraña que te sostiene.
Sigues con el arma en la mano. No la sueltas. El tiempo se detiene, hasta que irrumpen las sirenas, las voces imperativas, las manos que te rodean.
Cuando vuelvo a ese instante, siento que algo te arrastra y te suelta como una montaña rusa. Te preguntas si lo harías otra vez. No sabes. Tal vez en otro lugar, solos, desayunando en una terraza de un hotel de lujo, habría sido distinto. pero ahí no. Con Picasso no se puede, y menos en Guernica.
Soy Camilo le dije cuando nos conocimos.
El tiempo que siguió a ese encuentro, fue magnífico, como ningún otro. Conocí el amor, el respeto, el éxtasis Quise creer que la vida, por fin, me concedía aquello que me había negado, y que daba vuelta una larga página.
Me gusta llamarte Fabiola me susurró un día, mientras me envolvía en sus brazos, removiendo lo más profundo de mí. Fue como volver a nacer.
Pero tiempo después, cuando decidió dejarme, se despidió con un simple “Adiós, Camilo ”.

Juan Antonio Rivera
Corporación Cultural Vivencias de la Pampa
Todos quisiéramos hacer perdurar, ojalá por siempre, nuestros mejores momentos, pero eso es imposible, nada es eterno. Podríamos aseverar, por ir justamente en contra del sentido natural que tiene la vida –que avanza (¿o retrocede?) – que este deseo es irrealizable. Por ello, lo vivido va quedando dentro del espacio que le brindemos en nuestra memoria.

De acuerdo a la importancia que cada hecho tenga para cada uno de nosotros, tratamos de hacerlo perdurar en el tiempo, guardando con especial dedicación aquellos más valederos (según nuestra subjetiva valorización) mediante fotografías, videos, poemas, cuentos, escritos de todo tipo, corazones en los arbolitos, frases y palabras dentro de un cuaderno privado, o como en el momento nos parezca oportuno, pero esos métodos igualmente tienen fecha de vencimiento y en algún momento desaparecerán, sea por envejecimiento natural o porque nosotros,
aquellos que le dimos valor a ese recuerdo también desaparecemos y para las generaciones que nos suceden no tendrán el mismo valor , además del consiguiente desgaste valórico que va teniendo un recuerdo mediante se va alejando temporalmente del momento histórico que lo generó. Muchos sucesos tienden a engrandecerse con el paso del tiempo, pero esto ocurre cuando su difusión y conocimiento ha alcanzado, por los medios adecuados, llegar a otras personas. ¿Quién no quisiera volver a abrazar a sus padres, o salir tomado de la mano de su padre o madre a jugar en la plaza de entretenciones más cercana del pueblo o ciudad donde se crio?; ¿volver a mirar los ojos vidriosos de alguno de sus seres queridos cuando estaba siendo afecto de una bella emoción?; ¿o cuando sorprendíamos a nuestro padre escuchando un bolero que le recordaba el momento cuando conoció a mamá?; ¿o volver a juntarse con la pandilla de cabros chicos que en el barrio nos reunía persiguiendo como locos una pelota? Y tantos hechos y recuerdos más que hoy solo reposan quietos en una fotografía o en nuestros nostálgicos cerebros, dentro de las cabezas cubiertas del cano pelo que simula ser polvo de olvido.
La vida marcha y deja tras de sí un pasillo donde se amontonan los recuerdos. Si tenemos cuidado, ellos se preservarán, pero si no, pasarán a formar parte de la estantería del olvido, esa que guarda cajas transparentes sobre estantes igual de transparentes que nadie alguna vez volverá a ver, condenándose incluso en contra del deseo de los mismos recuerdos, a viajar al tiempo inverso para nunca más volver.


n.°2
y más atrás Iglesia
¿Queremos eso?
Creo que no, por ello vemos iniciativas humanas que buscan hacer perdurar la magia de la vida en todas sus expresiones: bellas pinturas, hermosas melodías, interesantísimos libros que guardan nuestra historia con forma de relato o entretenidos cuentos amenamente escritos, en fin, muchas formas de guardar cada una de las manifestaciones que nos han ido formando como humanidad y personas y de las cuales, no tengo dudas, nos sentimos orgullosos. Quién no infla el pecho escuchando a Mozart o mirando un cuadro de Da Vinci diciéndose en su interior, es un humano quién hizo eso, al igual que yo, quizás algo más dotado, pero persona, al fin y al cabo, para continuar exclamando ¡qué maravilla es la creación del ser humano!
Todas las sociedades que perduran en el tiempo, lo han hecho porque quienes las dirigen han sido capaces de ofrecer a sus ciudadanos modelos de vida adecuados, basados en el amor, el respeto, la tolerancia, una efectiva democracia, la honradez en los actos públicos y privados, la lealtad recíproca entre gobernados y gobernadores y por supuesto, dentro de un ambiente de paz, aunque muchas veces atenta contra esta estabilidad los mezquinos intereses de otras sociedades o de algunos miembros que privilegian por medio de la desmedida ambición, el creci-
miento propio por sobre lo ajeno o lo personal por sobre lo colectivo.
Hay sociedades que han sido pequeñas en volumen de habitantes y cortas en el período de vida que existieron, algunas de ellas, específicamente las que motivan estas sencillas reflexiones, son las oficinas salitreras perteneciente a la llamada “Pampa Nueva ”. Aquellos campamentos que se poblaron de personas, de diferentes procedencias, que trabajaron en la extracción del caliche, para obtener salitre de gran calidad mediante el método de producción conocido como “Guggenheim ” y en el modelo cívico que sus empresarios instalaron en los campamentos conocido como el Company town y que consistía en algo tan sencillo como construir para sus trabajadores un barrio habitacional que contuviera dentro del espacio físico que concernía a los límites de la propiedad poblacional todo aquello que el trabajador pudiera requerir durante su permanencia en la oficina salitrera (que era el nombre más común como se conocía a los campamentos y la industria donde se producía salitre): casas con las comodidades mínimas y suficientes (sectorizadas por escalafones sociales y de diferentes calidades, según fuese el rango que detentara el jefe de hogar, ocupante de la casa); piscinas para el refresco; escuelas básicas para los hijos de sus trabajadores con cantidad de profesores suficiente para el número de alumnos que les correspondía atender; bibliotecas con bibliografía universal y prensa actualizada; salones de bailes; clubes sociales; salón para la realización de espectáculos; plaza y juegos infantiles; iglesias; pulperías para el comercio: colectivos para el funcionamiento del comercio particular (como una forma de regular los precios dentro del campamento); oficinas públicas para el funcionamiento de carabineros (cuartel y calabozos), juzgados y registro civil; y lo más importante continuidad y estabilidad laboral, lo que permitía a sus trabajadores proyectarse en el tiempo entendiendo que su ciclo laboral en la empresa comenzaría en su juventud y finalizaría en la adultez mayor o en la vejez, al momento de jubilar.
Este modelo, el Company town, muy criticado
en su momento por interpretarse los intereses de los empresarios extranjeros como una forma de alienación de sus trabajadores, una especie de gueto forzoso, no fue otra cosa que un eficiente modelo que reportó utilidades a los empresarios por la mejora en los índices de productividad, entendiendo que el trabajador aumentaba su grado de compromiso con los empresarios cuando este les respondía con beneficios objetivos. Este modelo, de los campamentos habitacionales asociados a los trabajadores de las compañías mineras, fue replicado en muchas otras empresas chilenas, como ENAP, Yarur y tantas más que aceptaron la premisa que dar beneficios al trabajador resulta más ventajoso que negárselos.

Fig. n.°3 Recreación de clase en antigua oficina salitrera (IA)
Hoy en día, año 2026, todas las grandes compañías mineras utilizan el Company town dentro de sus instalaciones permitiendo a sus trabajadores vivir, durante su jornada laboral (bajo el sistema de turno que se trate) en óptimas condiciones habitacionales, con piscinas, gimnasios, cómodos dormitorios, casinos con comidas más que adecuadas, llevándoles espectáculos de primer nivel a su lugar de faena en épocas emocionalmente especiales como Navidad, Año Nuevo, Fiestas Patrias y otras.

Traigo a colación este histórico tema para mencionar la hermosa experiencia que nos tocó vivir a los ciudadanos de las últimas oficinas salitreras construidas en el mundo bajo el modelo Guggenheim, hablo de la oficina salitrera María Elena (aún en funcionamiento, con campamento habitacional incluido) y la ex oficina salitrera Pedro de Valdivia, la última en construirse y la más moderna, cerrada y despoblada desde el año 1996.
Voy a centrar mis comentarios en la vida que nos tocó vivir en la oficina salitrera Pedro de Valdivia.
El primer sábado de junio se celebra el aniversario de esta oficina. Se escogió esta fecha porque se asocia con la primera producción de salitre que ahí hubo.
En esa oportunidad y por todos éstos últimos años se congregan en la antigua oficina salitrera, hoy deshabitada, miles de personas que viajan de diferentes lugares del país e incluso de otros países para reunirse con sus antiguas amistades y recordar la vida que les tocó vivir mientras estuvieron allí.
Ese día, el campamento que estuvo 364 días sin recibir visitas masivas, retoma aspectos de su vida de antaño. Con desfiles al compás de bandas militares o escolares marchan por una de las avenidas de la plaza, distintas delegaciones, olores a comida emanan de algunas casas donde sus antiguos moradores intentan rememorar el pasado bajo el techo que otrora les cobijó; dentro del Teatro se realiza una secuencia de espectáculos culturales: cantantes, grupos de danza, estudiantinas, obras de teatro, poesía y otras manifestaciones vuelven a darle vida al hermoso y gigantesco local que en su tiempo nos reunía y que hoy, nuevamente colmado de gente trasunta una atmósfera plena de emoción que transmite cada integrante del público presente; en el salón popular de lo que fue la Asociación Social y Deportiva se realiza un baile popular, amenizados por orquestas igualmente formadas por pampinos las cuales tocan cumbias, boleros, cuecas y lo que se les ocurra. El baile no es más que un pretexto para estar juntos, todos

bailan igualmente emocionados hasta las lágrimas y así durante un día los llamados ex pampinos vuelven a ser, aunque sea por un día nuevamente “PAMPINOS ”. Aquí deseo detenerme.
Creo que las razones para tanta emoción y lágrimas no tiene que ver con el reencuentro con la tierra y los viejos amigos, una parte de ello seguramente se debe a eso, pero lo fundamental, lo que ocasiona mayor emotividad es el reconocimiento de lo lindo que nos tocó vivir a cada uno de los asistentes a esa reunión de sentimientos y emociones, cuando fuimos niños, jóvenes y adultos en una sociedad donde imperaban valores que hoy extrañamos y que son parte de conversaciones entre café y ocasionales reuniones de amigos:
¿Te acuerdas de aquella vez cuando se perdió un pan con mortadela dentro de la sala de clases? Que rápido apareció y la explicación también.
La apetecida pieza había sido sacada esa mañana por Pablito desde el bolso de uno de nuestros compañeros de curso. Como casi todos los días, él había llegado sin desayunar. Cuando el dueño notó la pérdida de su desayuno se inquietó y comenzó a reclamar con justa razón. Rogelio que siempre llevaba dos sánguches, le pasó uno diciéndole que él lo había guardado para que no se mosqueara y este aceptó y creyó la explicación, siquiera sabía que pan le ponía su madre dentro del bolso. Todos estábamos enterados de la pobre condición de Pablito por eso nadie lo culpaba, desde esa mañana, después de aclarado el incidente, Rogelio nos convocó para anotarnos a cada uno de nosotros, los que éramos hijos de empleados, para que cada día uno de nosotros llegara a la sala de clases con un pan adicional para compartirlo. De esa forma y a partir de un hecho irregular, todos, en el lapso de una semana y para no olvidar jamás, aprendimos a sangre el valor de la empatía, la lealtad, el compañerismo, el buen y adecuado silencio, la tolerancia y por sobre todo la importancia de la solidaridad.


Fig. n.°4 Vista aérea de ex oficina salitrera Pedro de Valdivia (Alberto Cáceres)
Parte medular de los estatutos de nuestra Corporación Cultural Vivencias de la Pampa , consiste en “rescatar, difundir y preservar ” la cultura pampina, tanto material como inmaterial para que su legado perdure efectivamente en el tiempo ”.
Actividades como nuestras reuniones semanales de los días viernes, apuntan en esa dirección. Así como también, la asistencia en gran cantidad de nuestros socios a la celebración del aniversario de la ex oficina Pedro de Valdivia, el día 7 de junio de cada año y, sin duda, este año lo será, la asistencia masiva a la celebración del centenario de la actual oficina salitrera María Elena.
Y si bien es cierto, quedan testimonios grabados en videos, celulares u otros medios, estos, algún día igualmente desaparecerán o ya nadie los leerá.
Por ello, la perdurabilidad de los valores que se desarrollaron en las comunidades salitreras debieran ser hoy un modelo a seguir y debe conseguirse mediante la enseñanza de ellos por mecanismos formales, como la actividad en aula, la visita periódica a sitios patrimoniales, la preservación de los elementos tangibles y la preservación mediante métodos efectivos de resguardo de aquellos elementos testimoniales como libros, novelas, poemas, música, bailes, etc., de forma tal, aunque transcurran 200 o 500 años, ellos puedan dar fe y exhiban a los futuros habitantes un modelo de vida que funcionó y reeditó como resultados a personas buenas, socialmente adaptadas y de nobles valores.
Marzo, 2026


2do Lugar: Fotografía de Walter Bussenius Cortada

3er Lugar: Fotografía de Mario Brito Bugueño