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Encuentro 81 N°1

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25/10/2020

Integrantes de la revista

Comité editorial

Pedro Álvarez Castro

Ana María Brito Bugueño

Mirna Karmelic Gadal

Mario López Ibañez

Dulia Ortega Torres

Ruby Osorio Arias

Colaboradores

Selim Abara Elías

Antonio Abud Cabrera

Cristina Álvarez Núñez

Simón Álvarez Peña

Héctor Arias Parra

Manuel Ávila Friz

Amanda Ávila Reynaldos

Lorena Barceló Brito

Alicia Benavides Mendoza

Celeste Burgos Castillo

Walter Bussenius Cortada

Grete Bussenius Brito

Cristian Bustos Patiño

Isabel Catalán Garay

Marcela Concha Vergara

Patricia De la Maza Cádiz

Francisco De la Maza Ríos

Ruth Depaux Vega

Macarena Fuentealba Muñoz

Mauricio Gómez Chamorro

Rodrigo Gutiérrez Lecaros

Lucienne Guzmán Meza

Horacio Hernández Anguita

Mariela Lillo Bañados

Francisca Maldonado Astorga

Daniela Marín Bueno

Manuel Márquez Illanes

María de la Luz Maturana Salas

Víctor Miranda Sazo

Marta Morales Díaz

María José Muñoz Reyes

Ricardo Murga Cornejo

Tomás Oksenberg Reisberg

Marcela Paredes Montero

Dayana Razmilic Torres

Sandra Reyes Vergara

Carolina Reynaldos Quinteros

Natividad Riquelme Segovia

Luis Rodríguez Martínez

Ximena Thumm González

Javiera Zamorano Osorio

Paula Zamorano Osorio

Mail de contacto

revista.encuentro81@gmail.com o

osorio.rubyca@gmail.com

Dra. Carmen Rojas de la Fuente

Jackson, O’Higgins y Pinochet

Un médico familiar en tiempos del coronavirus

Análisis a la sociedad chilena: Política, feminismo y comunidad LGBT+

Picasso

Sube liviano

Acertijos

Y

Editorial

Hace unos meses, me propusieron escribir un artículo para una revista. El texto apareció publicado, pero “podado” en sus alcances más políticos. El resultado me produjo rabia y frustración. Lo asumí como un fracaso, pero a la vez un desafío; aquello fue motivo suficiente para proponer a ustedes, mis ex compañeros de la universidad, crear una revista virtual, como una forma independiente de expresarnos.

Somos neófitos en el periodismo. Con nuestra pasión amateur nos fuimos a estudiar el tema, buscar consensos y, no exenta de dificultades; con más corazón que academia, a entregar un producto gráfico, a través del cual queremos contribuir con una mirada diferente, bajo la óptica de la experiencia que la vida nos ha dado, a enriquecer el conocimiento de nosotros mismos, del entorno inmediato y también el que se encuentra en el horizonte de sucesos (concepto robado de la física de los agujeros negros).

Con más de cuatro décadas de interacción, me siento orgulloso de vuestro genio intelectual, sensitivo, emprendedor, agudo y conciliador. Cada uno con sus pintorescas peculiaridades.

Bastó la sola propuesta, para que la idea prendiera como yesca, una chispa desató una llamarada de aportes, unos cuerdos y otros un poco locos, pero todos entusiastas como nóveles amantes e ilusos adolescentes.

Médicas y médicos egresados de la Facultad de Medicina, sede Norte de la Universidad de Chile, en Santiago, titulados en los albores de la década del 80 (1981), tuvimos una complicidad inmediata en acometer este proyecto de revista virtual Es nuestra forma de aportar a la comunidad, permitiéndonos un espacio de crecimiento y creatividad.

Estamos viviendo tiempos convulsos y de cambio. El conocimiento de nuestra historia, la sabiduría que nos dan los años vividos nos convocan a través de la pluma y la tecnología a hacernos partícipes y cómplices de entregar diferentes miradas que ayuden a interpretar los momentos que nos toca enfrentar. Es en este marco histórico de convulsión social, pandemia y proceso constituyente, en el cual nace esta publicación aficionada.

En el atardecer de nuestras vidas, nos sentimos vigentes y con necesidad de expresar vivencias y sentimientos que nos embargan. El vínculo que nos reúne, también nos invita a multiplicar y expandir el ámbito de nuestra influencia comunitaria. Generación 81 y su publicación “Encuentro 81”, es una propuesta donde la interacción nos obliga a ser personas tolerantes, formando una familia, que como todas, conversa, discute, también tiene desavenencias y dificultades, que nos llama a superarlas con diálogo y espíritu constructivo.

Como todo grupo humano, convergemos en un tronco común de pensamiento, pero a la vez permitimos la expresión de sus ramas divergentes y variadas, cuya amalgama nos insta a ser personas de bien, como nos inculcaron nuestros maestros. La singularidad de nuestros miembros contribuye a la creación, desarrollo y flexibilidad de nuestras propias ideas, con la finalidad de llegar a un producto común.

La revista surge como una necesidad de encuentro, expresión y extensión de cultura, puntos de vista y entretención, en un contexto de diversidad, inclusión, tolerancia y respeto.

Se trata de un proyecto de edición gráfica digital sin fines de lucro, autofinanciada, independiente y de autogestión

Nuestro comité editorial, integrantes de la revista y colaboradores son voluntarios

Pretendemos estar con ustedes cada cuatro o seis meses y difundirlo a través de las redes sociales.

ENCUENTRO 81 es una iniciativa modesta en su creación, pero ambiciosa en sus proyecciones. En nuestro primer ejemplar les invito a disfrutar de los primeros aportes: anécdotas, creaciones, homenajes y experiencias de vida entre otros. Agradezco a todas y todos por sus valiosos aportes, generosidad, dedicación y paciencia.

Finalmente, espero que la hagan suya y les insto a participar con entusiasmo en su confección, continuidad y difusión.

Zoom’Cuentro con la Dra. Carmen Rojas de la Fuente

Introducción:

¡Es la 1ra entrevista para nuestra revista!

Después de 39 años nos volvemos a encontrar con Carmen, con quien fuimos compañeras de curso y de muchos grupos de seminarios durante la carrera. La encuentro a ella como la recuerdo: alegre, jovial, espontánea y contagiosamente positiva. Su optimismo irrefrenable. Su expresión abierta, con confianza y sin reparos. Su risa fácil y pegajosa...

Carmen siempre se destacó entre nosotros. Por lo sociable, lo generosa, lo sincera y honesta en su contacto con sus pares y en su actitud frente a la vida y sus desafíos. Sin temor, al menos no aparente. Y siempre de frente.

Como trabajadora del Servicio Nacional de Salud en misión de estudios, era la única que tenía trabajo asegurado, una vez terminada la carrera.

Carmen ahora está jubilada de su pasión: la cirugía infantil, y la subespecialidad quemaduras, pero no retirada de la farándula médica. Al día siguiente de su jubilación, fue requerida en CESFAM.

Talca – Londres; 10 Agosto 2020

Ahí ha sido parte de variadas iniciativas, siempre en su estilo: activa, involucrada, interesada y dedicada al trabajo clínico. Actualmente, trabaja desde su casa, relegada por la pandemia del COVID-19. Y es aquí donde nos encontramos, ‘zoomeando’ sin distancia: Talca – Londres.

Nos emociona el re-encuentro y el diálogo se hace fácil.

- ¿Cómo llegaste a estudiar con la G81?

Yo antes trabajaba en el Hospital de Talca como auxiliar de enfermería. Por el trabajo postulé a un convenio para trabajadores y después de dar la Prueba de Aptitud Académica, logré ingresar a medicina en la Universidad de Chile, en Santiago. Me fui con una misión de estudios. Esta tenía sus reglas: no podía repetir ni un ramo. Como tú sabes, nuestro currículum era rígido. Si repetías un ramo tenías que repetir el año. Si eso pasaba yo tenía que volver a trabajar. A Dios gracias nunca ocurrió. Pero sí, tuve que trabajar todas mis vacaciones en el hospital, durante los 7 años nunca las tuve

- Estuvimos juntas en la U de Chile, Facultad de Medicina Norte, 1975-1981

¡Entramos juntitas! ¡Y salimos juntitas! Fue un orgullo para mí porque yo venía de un liceo nocturno, no contaba con la misma base que mis compañeros, teniendo que esforzarme el doble para entender las materias. Todos vivíamos tratando de aprender, porque ¡por Dios qué curso más bueno para estudiar! Yo era pulga en la oreja (risas cómplices), a todos los fregaba tratando de entender las materias. Y de hecho algunos se arrancaban de mí, porque andaba preguntando siempre. (más risas)

- El liceo nocturno era para aquellos que no habían terminado su enseñanza media cuando estaban en la edad que tenían que estar…

Lo que pasa es que yo me casé bien joven, cuando estaba en el 3º Medio del Instituto Superior de Comercio. Dejé de lado los estudios porque conocí a mi esposo Patricio y me casé con él, pero siempre soñé…, ¡sueños que ni pensaba que eran en serio!, ser médico… Al pasar los años, ya con mis dos hijas, decidí hacerlo realidad e ingresé al liceo nocturno para terminar mi enseñanza media.

- Era bien distinta tu postura, tu situación en comparación con el resto. ¿Cómo era o cómo se sentía estar en esta situación en la que en cierta medida estabas desfasada?

Es verdad Vivía una situación distinta a mis compañeros, pero por suerte ellos, mi Generación 81, me integraron como a cualquier otro, y a pesar de tener 2 hijas y tener que llegar a realizar las labores de madre, esposa y dueña de casa, me sentía una chiquilla como todos Uds. Me es imposible hablar de mis tiempos universitarios sin recordar con extrema gratitud a Gloria Bernal, la cual tuvo que dejar la universidad por razones de salud. Realmente me marcó su solidaridad y cariño, ya que ella me facilitó su casa, la que compartí con mi esposo, mis 2 hijas y mi abuelita.

Yo he sido una mujer afortunada (pensativa). Todo se me dio. Mira, siempre digo que Dios me va mostrando el camino. Soy creyente y Dios se ha portado maravillosamente bien conmigo.

- Esa sensación de integración tuya con el resto yo también la sentía. A pesar de que tu vida iba bastante más adelante que la nuestra, no había una distancia, no había una diferencia, estábamos todos en la misma: había que estudiar

Sí, oye. Mira por ahí como por 4º año yo pasé a ser como la hermana mayor, digo yo. (risa cómplice) Todos estábamos solo preocupados de estudiar, pero a pesar de que yo era como 10 años mayor que todos, la gran cercanía que logramos tener con el tiempo terminó generando en mí, y creo que en ustedes también, un sentimiento de ser como la “Hermana Mayor”.

- Me has hablado harto de como empezaste, como se dio, cómo te ha ayudado tu fe en Dios que te guía. Pero por otro lado necesitas un motor y la motivación para poder echarlo a andar y mantenerlo en acción. ¿Cuál ha sido tu motivación por seguir este camino?

Porque te podrías haber ido por cualquier otro más fácil.

Claro, mira, yo cuando chica siempre tuve eso de participar en actividades en las que pudiera ayudar, desde cuando estaba en las monjas adoratrices hasta el día de hoy. Siento la necesidad de estar ahí presente… pertenezco a agrupaciones en las que yo ayudo, en lo que pueda y especialmente en la salud... Mira, cuando me venían a pedir que trabajara en tal parte, te lo digo honestamente, jamás nunca pregunté cuánto me pagaban.

Nunca. Jamás,… es una cuestión que me nace. Y lo otro, de andar trabajando tanto, de esforzarme en la vida yo creo que es como para ir dejando un ejemplo a los que vienen. Una de mis amigas, colega de aquí de Talca y amiga, me dice: “Carmencita, yo te tomo como referente en mi vida”. Dime si no es una frase... (suspira y con profunda emoción) ¡¡ohhh, me conmueve!!... cuando me acuerdo de quien me lo dijo, te juro que me conmueve y me llena de alegría, y de satisfacción porque significa que lo he hecho bien.

Siempre en mi vida, en mi accionar he tratado de ser correcta, tanto en el ámbito personal como profesional. Y mira, a mí me gusta ser calladita, ojalá que nadie me note, pasar desapercibida, …

- Oye disculpa, pero calladita y pasar desapercibida, como que no mucho…

¡No, pos! (risa contagiosa) ¡¡Es que nunca he pasado (desapercibida)!! (carcajadas) … por lo menos acá en la región Desde hace muchos años tengo un programa en la Radio Paloma, todos los lunes, en los que respondo dudas de salud a los auditores a audio abierto o bien revisamos un tema específico, que ellos me solicitan. Ahora lo hacemos distinto, con despacho directo desde mi domicilio, por los tiempos de pandemia.

- Radio Paloma (1), yo te escuché en un programa grabado en Sept 2019, ¡me dio tanto gusto! Fue bien entretenido, reconocí tu voz y tu estilo y el entrevistador me dio mucho gusto porque al final, ¡le mandó saludos a don Pato!

(risas) ¡Gracias! Es verdad. Estamos haciendo el despacho directo. Esta es la radio regional de Talca, es muy escuchada y tiene una base popular. Yo siento que tanto los auditores como la gente de la radio me tienen cariño y me respetan. Es algo que agradezco mucho. Yo voy como voluntariado, como un servicio a mi comunidad, trato de que la gente reconozca signos y síntomas de enfermedades y de alguna manera contribuir un poquito a que los centros de urgencias no se congestionen tanto.

- ¿Tienes algún recuerdo querido de la Universidad?

¡Oh! ¡Cómo no, pues! (suspira, cierra los ojos y expresa con emoción) Tengo un recuerdo muy grande, muy hermoso y estoy llena de gratitud. Mira, yo entré a estudiar con la beca para trabajadores, con misión de estudio, donde me mantenían mi sueldo como auxiliar de enfermería, pero en 3er año, el director de turno del hospital me la suspendió. No estaba de acuerdo con que se me pagara para ir a estudiar: “Mire, es como que yo mandara a mi empleada a que el día de mañana sea igual que yo”. ¡Eso me dijo él! “Y por lo tanto”, me dijo, “este año yo no le voy a aceptar la misión de estudios”. Qué pasaba, yo cuando terminaba a fin de año, siempre iba a saludar al director, para decirle que había pasado de curso. El director de antes me felicitaba, pero esta vez me tocó otro, quien me suspendió la misión de estudios. Era invierno y por ahí por Mayo o Junio no me pagaron ¡ni un peso! Todavía no vivía en la casa de la Gloria y estábamos afligidos Un día fíjate, llegué a mi casa y me encontré con que alguien me había ido a dejar un canasto... ¡si me parece que lo estoy viendo!... lleno de… comestibles, útiles de aseo... ¡todo lo que te puedas imaginar! ¡Mira Ruby, nunca pude saber! (quien fue) Con los años, me enteré que este gran gesto fue de mis compañeros de la Generación 81. ... pero Uds.? ¡Fueron tumba! Mira, hasta el día de hoy me conmueve. De verdad, este es uno de mis recuerdos más queridos. Gracias infinitas, Generación 81.

- Y, para no dejar la historia inconclusa, ¿te reconstituyeron tu misión de estudios?

Bueno, en esos tiempos quien tenía la última palabra era el Delegado de Gobierno de Salud a quien le conté mi situación. Él me dijo: “No, esto no puede ser. ¡Váyase a Talca, ahora mismo y preséntese al director! ¡A buscar su sueldo!”. Y fíjate que yo llegué a la Dirección del Hospital y ¡el director ya no estaba! ¡Renunció! Mira, cumplió su palabra. Él había dicho que, si no me suspendían la beca él renunciaría. ¡Y renunció! Y sí, me restituyeron.

- Lindo, lindo recuerdo. Si cambiamos la línea, ¿cuál dirías tú que ha sido tu mayor logro?

Mira, mi mayor logro es haberme recibido de Médico Cirujano, estando casada. Tener mi especialidad, Cirujano Pediatra y el reconocimiento de mis pares, en el “PREMIO A LA TRAYECTORIA MÉDICA CLÍNICA DEL MAULE 2003” dado por mis pares, que se realizó en el Día del Médico. He sido la única mujer de la región en obtenerlo. ¡Imagínate, este es un honor, pos! (con mucha y expresiva emoción) Y además, esta entrevista que me estás haciendo, con la cual me siento muy honrada.

- ¡El honor es para mí, Carmencita!

¡Es un honor estar aquí tan cerquita y lejos a la vez! ¡¡Qué ganas de darte un abrazo!! ¿Cómo no voy a estar agradecida de Dios? ¡Han sido estos logros sin proponérmelos!

- Entonces este reconocimiento te lo hicieron tus pares en Talca por tu servicio y por ser mujer?

Mira se destacaron tantas cualidades hermosas, que yo no me las conocía, pero creo que la que más se destacó fue mi espíritu de servir y por ser una de las profesionales más humanas. En ese entonces yo iba a todas las casas. Salía de mi trabajo y visitaba pacientes por mi cuenta. ¿Y sabes? Lucho Rodríguez jugó un papel importante en eso. Lo más bonito de este premio era que el ganador nunca se enteraba hasta el mismo momento de la premiación. Si hubiese tenido problemas al corazón hubiera sufrido un infarto, ¡fue muy grande la emoción!

- En todos estos años en que has tenido la oportunidad de ver el trabajo en el área de salud desde distintos ángulos; has visto cómo ha cambiado la situación médica en el país, médicos y pacientes?

En honor a la verdad, pienso que la atención de salud desde que empecé en el servicio ha mejorado, pero no lo suficiente.

Se han creado programas como el de Salud Familiar, Programa del Adulto Mayor, Salud Mental por nombrarte algunos, se han creado y organizado equipos, últimamente se trabaja de lleno en los protocolos de patologías. Para ser justa, esto ha hecho que la atención haya mejorado de forma importante. Pero aún estamos al debe en darle a nuestros usuarios una atención completa, oportuna, eficiente y de excelencia.

Faltan boxes donde atender a nuestros pacientes, faltan insumos y condiciones necesarias para entregar una buena atención. Se ha avanzado sí, pero de manera muy lenta con respecto al ritmo de la vida. Yo no sé si los que están arriba no han entendido nada todavía: que la población ha aumentado, que los años de vida se han prolongado ¡Yo tengo pacientes de 103 años y vienen caminando solos! ¡¡Y no son muy pocos!! Antes eso no se veía. Otro ejemplo: la desnutrición de los 60, ahora no se ve. ¡Nos pasamos pa’l otro lado!

- En tu especialidad, ¿qué te gustaría ver cambiar?

Que haya más horas médicas, y para eso deben crearse más cargos y no solo de médicos sino de todos los estamentos, ya que hoy en día lo ideal es el trabajo en equipo. Los casos crónicos, por ejemplo, los diabéticos, los hipertensos. Un diabético descompensado yo no tengo la oportunidad de atenderlo, digamos en un mes Me cuesta esfuerzo personal, en el sentido de que lo meto fuera de número, quitándole tiempo a otro,... eso demuestra la falta de horas médicas, pues.

O cuando un paciente de salud mental se descompensa, darle de inmediato su atención, hoy es muy difícil,... que lo vea un psiquiatra ¡cuesta muuucho! ¡Y más encima, algunos psiquiatras se van pa’ Europa! (la Ruby Osorio) (risas cómplices)

- ¡Cambiemos de tema! En la universidad, mi mayor responsabilidad era pasar de curso y mi mayor preocupación era llegar a tiempo a clases. En tu caso era muy diferente, yo y bueno varios nos preguntábamos ¿y cómo se las arregla?

Bueno, fue súper difícil, desde el 2º año que mis 2 hijas, mi abuelita y Patricio se fueron a vivir conmigo a Santiago. Era complicado mí día a día, con los menesteres de la casa tenía que correr, pero me las arreglaba. Estudiaba principalmente en las noches y fines de semana, y todo tiempo libre que tuviera

La Soledad Quero era mi amiga y los primeros años estudiaba con Marcelita Paredes en su casa. Hasta el día de hoy somos grandes amigas con la Sol Quero y la Marcela Paredes. Nunca nos hemos separado. También estudiábamos con la Leti, la Leticia Solís, ¿te acuerdas? Con Daniel Roco, Nino Riestra, ¿te acuerdas de él? Nino se suicidó... Pedro Quiñones… Nos quedábamos en mi casa. Nos matábamos estudiando, porque yo tenía que pasar de curso. ¡Yo no me podía dar el lujo de reprobar ni un ramo! Sufría harto, no te creas, pero… ¡lo logré! (Ríe triunfante)

Ahí pasó una anécdota: teníamos un taller un día Sábado, con el Dr Patricio Castro si no me equivoco, de endocrinología. Y resulta que yo no llegué, ¡se me olvidóoo!

E

Me fui a comprar a la Vega. Yo era la única mujer del grupo En el taller siguiente, el Dr estaba furia conmigo Me preguntó y yo le dije que había ido a la Vega.

- Salieron lindas tus niñas. ¿A quién salieron, crees tú?

Ellas y mis nietos. Salieron a sus padres y algo a sus abuelos ¡Creo yo! Bueno tengo cinco nietos: un Abogado, un Odontólogo (actualmente estudia medicina), una Enfermera Universitaria, el cuarto, este año se recibe de Ingeniero Comercial, y el quinto el próximo año sería colega nuestro. Un día les mostré mi concentración de notas de la universidad. Fíjate que aquí la tengo (saca una carpeta y las hojas de oficio con sus notas). Mira, desde 1º y dice un 15, un 16, un 17 ¿Te acuerdas? Aquí están (abre las hojas y muestra además una carpeta) (Muestra una revista: la Revista Médica del Maule) En esta revista publiqué varios trabajos científicos.

Entonces ahí dijo él: “por eso es que a mí no me gustan las alumnas, prefiero a los hombres” y se me fue en contra,... Al final terminamos bien.

¡Era bien movida yo! Aunque yo era de cirugía infantil, yo operaba de todo, pero llegaba un quemado y la Dra. Rojas era la que estaba ahí, de noche, a la hora que fuera. ¡Mira, todavía me sueño operando! No, (casi incrédula) yo he tenido una linda vida profesional. Estoy muy feliz y orgullosa de ella.

- Es una linda vida y realmente es una inspiración. Todo esto lo has hecho tú con tu esfuerzo y todo, pero... una no hace las cosas sola…

¡¡¡Ah!!! ¡¡Aquí tenía mi pedestal atrás ayudándome!!

- ¡Cuéntanos de Pato!

Él es un hombre de su casa Para él, su casa es intocable, su hogar, sus hijas, esposos… y ahora sus nietos y su bisnieto, son lo más importante. Es mi compañero de 58 años, mi todo. Super cooperador en casa, actualmente trabaja en una empresa. Nos gusta trabajar, nos mantiene activos. Agradecemos la oportunidad que nos dan y de que lo podamos hacer.

- En general, se da que en la pareja lo más frecuente es que la mujer es la que está respaldando. En el caso tuyo es al revés. ¿Cómo negociaron Uds. en esos años cuando tú decidiste estudiar medicina?

Es una serie de cosas: el esfuerzo, el dejar de lado la casa por estudiar, lo que significa que alguien tiene que tomar el buque y manejarlo, llegar a ser médico significa un cambio social o de status, al entrar a la universidad y más grande al salir y Uds. lo han negociado de una forma exitosa.

Desde que me casé con Patricio siempre le dije que quería seguir estudiando, incluso que ninguno terminó su Enseñanza Media y entre los dos, lo ayudé para que terminara y de hecho él, que era obrero de FFCC, pasó a ser de la planta administrativa. También él creció. ¡Fíjate que cuando yo quedé en la universidad y teníamos que postular, yo iba a postular a odontología! Y Patricio, ... él me llenó el documento y me dijo: “no, Carmen; voy a poner medicina primero. Si quedas, quedas y si no, bueno, odontología”. Y él me llenó el formulario.

Oye, mira, todos los triunfos míos eran los de él Así lo resumo y ese es el punto: el pedestal que me afirmó de atrás fue Pato. A él le agradezco mucho. Yo siempre a Patricio le di la importancia que se merecía: mi esposo… (seria y profunda). Una vez le dije, yo soy una mujer que voy a vivir siempre con mi esposo. Siempre. Así es que tú, ¡hasta la muerte a mi lado! ¡Vamos a ver si nos va a resultar! Nos llevamos bien, y ahora que estamos en una edad, eh, más… interesante (risa) es rico acompañarnos, en la mañana cuando nos levantamos nos esperamos a tomar desayunito... (suspira y mira hacia arriba, reflexiva y se le ilumina la cara) siempre me he sentido amada por él, hasta hoy en día. Ahora más todavía... ahora que estamos viejos. (se ríe con picardía) Realmente vivo feliz a su lado.

- En los paseos de curso a Cartagena él era el conductor del tren, todos sabíamos que él era tu esposo.

Sí, claro y buen mozo mi esposo, ¡chis!, yo me sentía… (dice orgullosa) cuando se ponía su boina... (Risa coqueta) lo pasábamos bien en esos paseos a Cartagena! ¡¡Ay (risas), qué lindos recuerdos tenemos!!

- Una de las cosas más admirables, y me voy a enfocar en Pato, es su capacidad de aceptar el logro del otro, el tuyo, que hayas podido tener alas para volar. El estar dispuesto, el no tener envidia...

No, mi Patricio no siente eso Del momento que había un congreso o algún evento de salud y podía acompañarme él lo hacía. Somos los dos muy apegados. Nos conocemos hace muchos años… vamos a cumplir 58 años de matrimonio. Harto ¿ah? (expresión incrédula y complacida)

- Y aparte de estar en diversos grupos haciendo esto y lo otro, ¿tienes algún pasatiempo? Mejor dicho, ¿te queda tiempo?

Si, mira, me gusta jardinear, cocinar… también me gusta leer, cuando voy a la playa... Sara Lark y ‘La canción de los maoríes’ o Barbara Wood y ‘Perros y chacales’, son mis escritoras y libros favoritos.

Si tengo oportunidad me gusta bailar... A propósito, yo trabajo con los militares en retiro. Lo que me pagan es la nada misma, pero yo soy re feliz, porque me valoran y respetan y para sus celebraciones me piden la opinión. En el invierno, por ejemplo, celebran que pasaron el 30 de Agosto…Entonces bailamos, ¡soy la primera a la que invitan y la primera que baila! (con entusiasmo) Y yo les digo a todos ellos, porque son todos de la 3ra edad, ¡más viejos que yo! (se ríe a carcajadas), les digo que hay que bailar para que movamos los huesos.

- ¿Cuál va a ser tu próxima aventura?

¿Aventura? En los tiempos que estamos Mantenernos lo más saludables que podamos… Mm,... No tengo ningún proyecto, solo (quisiera) tener fuerzas para ayudar a Pato y poder tener contacto con el paciente. Si Dios me permite hacer, aunque sea un poquito, con eso, ya me siento feliz. Más de eso, sería no estar en la realidad.

Me pillaron los años. A veces me da angustia cuando por ahí llaman a especialistas, y yo siendo una especialista, sintiéndome vigente… quien me va a pescar, dime tú?… ¡Miran el año que nací y chao! Si yo no fuera realista estaría pensando en postular, pero todo tiene su tiempo y desgraciadamente mi tiempo ya se cumplió … entonces yo tengo que ser feliz con lo poquito que tengo Y lo otro es ver a mis dos nietos titulados.

- La última pregunta: si miras hacia atrás, reflexionando sobre lo que has hecho y cómo lo has hecho, ¿qué consejo le darías a la Carmen jovencita? ¿Con lo que tú sabes y lo que has vivido?

Mirando para atrás no haberme apurado tanto en la vida, no haber apurado mi madurez como mujer, haber desarrollado más cosas de la edad... Pero también eran otros tiempos, otras épocas y otras situaciones. La vida era diferente. Al mirar hacia atrás no cambiaría nada. Fui la mayor de ocho hermanos. ¡Figúrate, 8 hermanos pues! Chiquititos todos… con padres muy cariñosos, estrictos, muy esforzados, en tiempos difíciles y con sueños de ver a sus hijos grandes personas. No cambiaría nada… (pensativa) En resumen he tenido una vida feliz.

- En realidad, tú has desafiado y has triunfado frente a la adversidad. La manera como uno vence a la adversidad es teniendo interés, curiosidad. Interés de ir a ver que hay más allá, si te va bien, super! y si no, bueno busca por otro lado.

Que en el fondo es lo que tú has hecho. ¿Qué consejo le darías a alguien que estuviera luchando como tú lo hiciste en tu tiempo?

Cuando me haces esa pregunta me voy a mi niñez o mi adolescencia… (pensativa) creo que nunca deseé nada, aparte de que quería ser doctora, nunca deseé nada más. Yo diría que hay que luchar por los objetivos trabajando, perseverando, no desanimarse frente a las adversidades y tener la actitud de que sí se va a lograr lo que se quiere.

Y aquí, Carmen hace su contribución final, ya finalizada nuestra conversación:

No puedo terminar esta entrevista sin hacer la siguiente reflexión:

Agradecer a aquellos que han sido parte de mi vida, tanto en lo personal como en lo profesional: a mi esposo Patricio y a mis hijas, esposos y familia. En mi formación hacia la vida médica a Marcela Paredes, Maria Soledad Quero, Nino Riestra (Q.E.D.P.), Leticia Solís, Marta Morales, Daniel Roco y mi gran jefe Jorge Cabello Pizarro (Q. E.P.D..) También, a mi gran colega y amiga Ximena Agurto Vargas y Jaime Molina Zúñiga que fueron compañeros de 35 años de trabajo y en forma muy especial a mi generación 81, representada por mi amiga y colega Dra. Ruby Osorio quien realiza esta entrevista.

Deseo por último, GRAN ÉXITO A LA REVISTA ENCUENTRO 81.

Jackson, O’Higgins y Pinochet

Pinochet despierta al amanecer Por fin es el día, esto ya no da más. Pese a sus años, baja con agilidad los cerros de Valparaíso hacia el metro tren, que lo llevará a Olmué. El sol le levanta el ánimo, convencido de que por segunda vez debe salvar al país.

O´Higgins se encuentra en el centro de Santiago. Lo ha convocado el Presidente Jackson, la cita es en Olmué. Desde su ventana se comienza a ver la marcha por la educación. Corre el año 2035 y pese a las buenas intenciones de los distintos gobiernos, no ha habido estabilidad en el país. Se calculan para este día 2 millones de personas en la Alameda, todos de blanco.

O´Higgins decide evitar el gentío y se dirige en su pesado uniforme hacia la Escuela Militar, en Metro Su guardaespaldas lo espera impaciente, desaprobando la falta de rigor de su jefe, en un día como este. El país está tenso y agotado, el ambiente pesado, el aire cortado.

Jackson enfrenta en su segundo periodo de gobierno la mayor crisis en 25 años. La depresión mundial de los años 20 fue terrible, pandemia mediante, y varias agitaciones sociales. No ha habido progreso del país, que sigue golpeado por la desigualdad y la falta de horizonte.

Se habla de ingobernabilidad y se pierde la paciencia

La cita de los tres es en un oscuro bar en cualquier esquina de Olmué. En un entorno irrespirable, cada uno hace su cálculo. Jackson es directo: en tres meses esto se ordena, ya suma al Parlamento. Todavía hay excedentes del cobre. Sí, cuenta con el respaldo para ocuparlos. Sí, hay un grueso plan de educación, por fin se acabarán las Isapres y, también, hay bonos a fin de año. Necesita el respaldo de ambos, su promesa. Los mira a los ojos: Pinochet lo rehúye, es su estilo. O´Higgins hace siglos que olvidó prometer. Sin embargo ambos se comprometen, apoyarán a su Presidente.

Más dudoso que esperanzado, pero sabiendo que es su última carta, el Presidente finaliza el encuentro y va a hablarle a su pueblo a la marcha. Jackson aún no nacía para el golpe del 73 pero sabe de éste como si lo hubiera vivido. Su gente debe escucharlo, se debe evitar la asonada, él les va a cumplir.

Atrás, dos hombres sellan el acuerdo con un apretón de manos, sin más que comentar, sin mística ni rodeos, Pinochet se retira dirigiéndose a la puerta trasera del bar. Toma el aire puro de Olmué, camina dos pasos y cumple su plan. El llamado a Merino es escueto: esta noche atacamos La Moneda.

O´Higgins, que conoce la mirada furtiva de su compañero de armas, todavía sentado en el bar, se define. Toma su teléfono y textea: oficial caído.

Un lejano y certero tiro en la frente termina con Pinochet.

Un perro ignora un cadáver, un niño da la alarma.

O´Higgins termina su trago. Recibe el mensaje confirmatorio, y dando vuelta la página prepara el viaje hacia su destino Por segunda vez, debe volver a Callao

Un médico familiar en tiempos del coronavirus

Centro Médico Funcionarios Clínica Indisa

La llegada del coronavirus nos amenazaba por ahí por enero o febrero del 2020. Al principio, como probablemente les pasó a muchos, pensé que sería una nueva alerta que no pasaría más allá que unos pocos casos y todo pasaría.

En la Clínica se constituyó un comité que empezó a generar protocolos, basados en las noticias que iban llegando desde Europa. Yo, como médico de los funcionarios debí participar de las reuniones de capacitación a que éramos convocados.

Un miedo extraño se iba apoderando de manera muy solapada y que yo intentaba despejar diciéndome que estaban exagerando…

Decidimos cerrar el Servicio de Medicina Preventiva, considerando que no era adecuado traer a personas sanas a la clínica con el riesgo de contagio y dejamos abierto el Centro de atención a los funcionarios, que obviamente estarían más expuestos a los contagios por su cercanía con los pacientes.

Ya en marzo empezaron a aparecer los primeros funcionarios que pensaron estar contagiados, “es que acompañé a alguien al aeropuerto”, “es que estuve cerca de un paciente que parece que tenía el virus”, ¡que susto!, tenía tanto miedo que se me pasaran casos que sí tenían el virus. Para peor, yo había decidido trabajar sólo 2 días a la semana, porque quería tener más tiempo libre, pero, debido a la pandemia, ya en marzo una colega renunció y la otra colega estaba embarazada así que presentó licencia, por lo que tuve que empezar a atender todos los días de la semana. Todas las consultas eran sospechas de Covid, contactos de Covid, miedos al contagio del Covid. El modo pandemia había comenzado brusca y totalmente y no sabía nada de cómo tratarlo “Sólo dar Paracetamol”, “por ningún motivo Ibuprofeno”, “cambiar el Losartán porque se agravan más”.

Por ahí por el 15 de marzo conversé con una amiga médico que vive y trabaja en Escocia y ahí me dio el miedo “global”, “en el RU ya hay más de 700 intubados”, “yo todos los días estoy haciendo certificados de defunción”, “esto es el apocalipsis”. En el chat de los compañeros de curso la cosa era más o menos parecida, aunque nos servía para intercambiar noticias científicas, pero también había muchas dudas. Esa noche tomé la decisión de decirle a mis hijos que no mandaran más a los niños (mis nietos) al colegio, escribí un mensaje a mi familia extensa para alertarlos del riesgo y me dijeron que no fuera exagerada, le exigí a mi marido que debía usar mascarilla de manera permanente cada vez que saliera de

la casa (me hizo caso) y yo definí una rutina de autocuidado que cumpliría rigurosamente hasta que el riesgo hubiera pasado (todavía sigo igual).

Pedí al sindicato de la clínica que enviaran mi número de celular a todos los funcionarios (mis pacientes) para que me escribieran consultando todas las dudas que tuvieran (no tengo idea si lo que contesté al principio es lo que contestaría hoy, pero activé una forma de acompañamiento que me ha servido hasta ahora). Pensé “si yo tengo miedo, ellos también lo tendrán, y si yo puedo estar cerca de ese miedo, va a ser mejor para ellos vivirlo cerca de mí que en la soledad de su incertidumbre”. Tuve todos los síntomas. Creo que tuve un dolor faríngeo que me duró más de 1mes, la espalda me dolió como 2 semanas (después lo atribuí a un colchón nuevo en la cama que estaba durmiendo por miedo a contagiar a mi marido si es que yo me contagiaba), un día tuve mialgias, otro día me faltaba el aire, conste que no soy hipocondriaca ni enfermiza. A nadie le contaba de estas molestias porque obviamente me daba vergüenza reconocer mi miedo a contagiarme.

Los criterios más rígidos al principio respecto a los casos sospechosos, probablemente dejó fuera algunos casos, pero me tranquilicé al constatar que más adelante seguían con PCR negativa o después sí se contagiaron.

Los casos se iban sumando y cuando llevaba cerca de 10 casos me di cuenta de que me costaría hacer el seguimiento si sólo confiaba en mi memoria, por lo que

decidí apelar a la antigua tecnología del cuaderno. Empecé anotar cada caso en una hoja y con todos los datos relevantes más el wsp llevaba y traía la información de la clínica a mi casa. Este cuaderno ha sido mi tesoro más preciado, lo mismo mi celular, ambos contenían todo lo que necesitaba para un seguimiento más efectivo. Mi susto ahora era que me asaltaran y se llevaran alguno de estos 2 elementos, entregaría mi auto, mi cartera, lo que fuera, pero defendería mi cuaderno y mi celular con la vida.

De a poco, entre conversaciones, lectura de artículos, mirar lo que hacían otros colegas fui soltando el paracetamol y atreviéndome a usar antiinflamatorios, corticoides, inhaladores, etc para ir adecuando mis respuestas a las necesidades de mis pacientes (reconozco que me costó el anticoagulante).

Un alto porcentaje tuvo compromiso pulmonar, algunos tuvieron que ser hospitalizados (afortunadamente ninguno intubado), muchos estaban muy asustados, muchos con síntomas diversos físicos y psíquicos, a algunos les costó mucho recuperarse, a otros les daba miedo volver a trabajar, algunos han tenido crisis de pánico, dolor abdominal, dorsalgia, disfonía, una con parálisis facial, hiperreactividad bronquial, cansancio y taquicardia hasta mucho tiempo después. Creo que he hecho más licencias que en toda mi vida profesional.

Todo aquello reforzó muchos de los principios de la práctica del Médico de familia: servir no solo al paciente sino también a la familia, confiar en lo que el paciente relata (mandé más recetas que nunca por wsp sin necesidad de examinar al paciente, sólo por lo que me contaban, creer en todas sus molestias, todas eran acogidas con seriedad y confianza), acompañar, orientar, seguir sus necesidades hasta que fuera necesario (continuidad del cuidado, desde el centro de salud a su casa, adecuación del horario a la nueva realidad), compromiso con lo biopsicosocial (todas sus necesidades importan, responder no sólo al tema de salud propiamente tal sino orientar en todos los ámbitos que se vieron afectados con la enfermedad).

La pandemia no termina. Hoy, después de casi 1 mes sin diagnosticar un caso nuevo entre los funcionarios, diagnostiqué un nuevo caso Fue una etapa de descanso luego de un tiempo de mucha tensión. ¡Juro que me sirvió ser médico de familia, me sentí más médico de familia que nunca!, pero también juro que al escuchar a mis pacientes funcionarios sus vivencias con los pacientes más graves y con aquellos que se morían, sus penas, sus miedos, sus llantos escondidos, sus sufrimientos, su hambre, su agobio, doy gracias a la vida por estar ahí, en un espacio tranquilo, de escucha y acompañamiento, porque yo no habría sido capaz de estar en esa trinchera donde la vida se jugaba a cada segundo.

Análisis a la sociedad chilena: Política, feminismo y comunidad LGBT+

Desde el estallido social las cosas han cambiado tremendamente en el modo de pensar de los chilenos y chilenas, antes estábamos más sumisos e indiferentes, cuando veíamos una injusticia nuestra respuesta era "siempre ha sido así, no creo que cambie". Pero de un tiempo a esta parte la mentalidad chilena es distinta

Hoy cuando vemos que algo está mal nos lanzamos de inmediato a defendernos nosotros y a nuestros compatriotas aunque no los conozcamos, si dañan a uno respondemos todos. Al igual que con los femicidios y la violencia hacia las mujeres, pues hoy en día no es necesario que nos conozcamos para indignarnos por las injusticias que hay en nuestro país.

Actualmente somos mayoría los que pensamos que el movimiento social quiere un país inclusivo, donde libertad, igualdad y felicidad sean prioridades ineludibles. Donde no mueran de frío indigentes en las calles, donde la educación sea de calidad para todos, donde se nos respete sin importar nuestra orientación sexual y donde el salario de la mujer sea el mismo que el del hombre por igual trabajo, en definitiva que no se avale la desigualdad.

• ¿Pero cómo conseguimos esto de forma definitiva y cuál es el problema con la política chilena?

Para conseguir la necesaria igualdad y/o equidad deberíamos poder entregar esta responsabilidad a nuestras autoridades, pero hoy la ciudadanía ya no le tiene confianza a ningún sector político, pues a lo largo de todos estos años la gente siente que la alegría nunca llegó.

Esta desconfianza se ve reflejada en la encuesta CEP realizada entre el 28 de noviembre de 2019 y el 6 de enero de 2020, donde la aprobación hacia el Presidente Sebastián Piñera se desplomó al 6%, la cifra más baja desde el retorno a la democracia. Y aunque durante la pandemia el apoyo hacia el mandatario ha aumentado (15%), sigue sin tener ni siquiera un cuarto del apoyo ciudadano.

Lo que nos demuestra que la gente sigue descontenta con la labor del gobierno y el sistema en el que vivimos, que ellos perpetúan. Un sistema en el que si no se paraliza el país, se toman los liceos y se hacen protestas destructivas, nadie toma en cuenta las necesidades del pueblo, donde es necesario que maten a homosexuales para que se cree una ley que los proteja y desaparezcan niñas para que el Estado se interese por nuestra seguridad.

• ¿Y qué hemos hecho los chilenos y chilenas al respecto?

Nos hemos manifestado de todas las formas posibles para mostrar nuestro disgusto frente al gobierno: marchas, protestas pacíficas, protestas destructivas, evasiones, cánticos, performance, huelgas de hambre, declaraciones con críticas y declaraciones con soluciones pues somos muchos los que estamos de acuerdo con el "despertar de Chile" aún así pareciera que esta información no les llega a las autoridades.

Pero lo que más nos indigna es que no es tan complicado escuchar a nuestra gente, el problema es que no les conviene porque ¿qué pedimos?: impuesto a los súper ricos, reformar el sistema de pensiones, volver a conversar el sueldo mínimo, las horas de trabajo, disminuir las brechas salariales, educar sobre igualdad de género, castigar la justicia chilena que ignora lo que pasa en el país, todo esto tiene una repercusión directa hacia muchos políticos que están en el poder hoy en día.

Añado también un punto importante; nuestro apoyo incondicional hacia un modelo democrático (64%) y esto puede ser una de las cosas más molestas para nuestros gobernantes, porque no se pueden refugiar en su manoseado discurso de "la ciudadanía quiere anarquía", que les ha servido por años para desacreditar los reclamos justos del pueblo.

• A pesar de esta larga lista, ¿hay alguna solución para volver a hacer las paces entre las autoridades y los chilenos?

Sí, lo principal que nos ayudaría a cambiar las cosas y a empezar un diálogo real ciudadano-gobierno, es que los políticos dejen ese juego de niños de cerrarse a que la derecha y la izquierda no pueden pensar lo mismo, que siempre hay una que tiene la razón y la otra que falla. Hoy necesitamos que todos lo que tengan algún poder político en el país remen para el mismo lado, pero que sea para el lado del pueblo, aunque les cueste.

Sin embargo, mientras se nos siga ignorando y llenando de soluciones parche el problema va a seguir, el descontento social va a mantenerse o incluso aumentar, pues necesitamos que las autoridades gobiernen para su pueblo, no para ellos mismos y que dejen de ser una "clase política" que no se mezcla con su pueblo.

• Por último, para ser justos en el análisis de nuestra sociedad chilena, hay que señalar que el problema de nuestro país no es solo la política, sino también la cultura que constituimos todos.

• ¿Tenemos una sociedad decente?

Sí, Chile es una sociedad decente que se ha ido poniendo a tono con las nuevas generaciones, que ha escuchado los pedidos y exigencias en igualdad de género y respeto hacia los otros.

Pero nos falta, falta mucho para dejar de vivir en una sociedad "decente" que suena a mediocre, para volvernos una sociedad digna, incluyente y con igualdad de derechos y oportunidades.

C

Chile se volverá una sociedad digna el día en que dejemos de considerar a "los mapuches" como terroristas, y la justicia se encargue de buscar a los verdaderos culpables de ciertos actos, en vez de estigmatizar a una etnia completa y que asumamos con orgullo que todos los chilenos tenemos sangre mapuche. Como país tenemos una deuda histórica con nuestras raíces.

Asimismo, nuestro país evolucionará cuando haya leyes que respalden la igualdad de género, con penas severas para violadores y femicidas. En el último tiempo hemos visto casos tremendamente indignantes como el de Antonia Barra y Ámbar Cornejo. Necesitamos que estos casos tan graves no se vuelvan a repetir y que los autores tengan penas altas, para que la violencia hacia nosotras se detenga de una vez por todas.

Otro punto importante para constituir una mejor sociedad es que nuestros parlamentarios entiendan que el aprobar solo el "Acuerdo de Unión Civil" en vez de matrimonio homosexual, lo único que hace es seguir alejando a la comunidad LGBT+ del sistema. Pues a pesar de estar otorgando un derecho, este sigue siendo excluyente.

Finalmente, cuando tengamos una educación integral e incluyente que desde pequeños nos haga sentir que todos y todas somos parte de la sociedad, independiente de nuestra clase social, etnia, orientación sexual o género, recién ahí tendremos una sociedad feliz y digna. Que irá de la mano con un gobierno justo que tenga como eje principal las necesidades del pueblo.

Mi nombre es Macarena Fuentealba Muñoz, tengo 16 años y vivo con mi familia en Constitución, una ciudad costera de la región del Maule. Actualmente curso tercero medio en el Colegio San Alberto Hurtado y formo parte del Centro de Estudiantes de mi colegio, teniendo el cargo de Presidenta durante los años 2019 y 2020

Siempre me ha interesado la política y cómo funcionan las sociedades, por eso uno de mis grandes intereses es poder participar en la primera línea de los cambios sociales de nuestro país.

Picasso

Palomas, un cuadro de José Ruiz y Blasco, el padre de Picasso

El pequeño picador o El picador amarillo fue la primera pintura que completó, a los 9 años Texto

Un día como hoy 25 de octubre de 1881 nace en Málaga un niño debilucho que no respira, tras un rato y una bocanada de humo en su cara el niño se pone a llorar. Había llegado a este mundo Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Mártir Patricio Clito Ruiz y Picasso, que sería conocido como Pablo Picasso Un ser inabarcable rebelde y creador Su padre, José Ruiz y Blasco, un connotado pintor de la época le dio una educación clásica esmerada. A los 9 años pintó su primer cuadro, a los 13

hizo su primera exposición y a los 15 su padre dejo de pintar por considerar que el hijo excedía su genio. Desde 1898 firmó sus obras como «Pablo Ruiz Picasso», luego como «Pablo R. Picasso», y sólo como «Picasso» desde 1901. Un ser que incursionaría en varios campos relacionados a la estética. Desde el dibujo, pasando por la pintura , la escenografía, la moda y otros Fue un innovador neto jugando con las formas y los colores Quizás su frase mas famosa es : “No pinto lo que veo, pinto lo que pienso”.

Sube liviano

La Nonna Patty

Diego, de 5 años es el menor y sus hermanos mayores Pedro y Pablo, tienen 9 años… Adivinaste ¡son gemelos!. Los tres, viven con papá Miguel y mamá Lorena. La mamá, es la única mujer de la casa, pero todos la quieren y respetan, sino, ella les dirá que no podrán ir de paseo con papá, cuando ella dice que hará algo, siempre lo cumple, ellos lo saben

Estaban de vacaciones en el campo, mamá, que siempre tenía buenas ideas y papá, las celebraba.

Un cuento para contar

Les propuso: “Mis adorados varones, ¿qué tal, si mañana, salen a subir el cerro del fondo del campo, para yo, tener tiempo de hacer las mermeladas que me encargaron y trabajar tranquila, sin interrupciones?”. Miguel, respondió: “¡me parece estupendo!”, los 3 niños, también asintieron muy contentos.

A la mañana siguiente, se levantaron temprano, tomaron un rico desayuno con pan amasado, huevos revueltos, leche y jugo de naranjas que cada uno preparó. En esa familia los niños desde muy pequeños, habían aprendido a colaborar con las cosas de la casa, tenían el ejemplo de sus padres, que se ayudaban y compartían muchas de las rutinas del diario vivir.

Una vez desayunados, cada uno preparó su mochila con una botella de agua, barras de cereal, sándwiches y frutas. Vestían cómodos, buzos y sus respectivos polerones, ya que, aunque el día estaba luminoso hacía algo de frío. Todos dieron un beso a mamá, antes de salir; papá, puso a cada uno, un pito colgando del cuello. ¿Para qué el pito, te preguntarás?, pues en caso que alguno se cayera o tuviera un percance, lo tocará fuerte y así, detenerse, acercarse a ayudar en lo que requiriese. Papá, también lo tocaría en caso de querer que le pusieran atención, o para advertirles sobre algo.

Comenzaron a caminar juntos, hasta que cada uno tomó su propio ritmo. Papá, iba primero, seguido por Pablo y Pedro; Diego, separado por menos de dos metros, entre ellos. Diego miraba todo con mucha atención, tocando aquello que le era más atractivo. Cada cierto tiempo papá, miraba hacia atrás, vigilándolos, y luego seguía con paso firme hacia la cima del cerro. Pedro, se dio cuenta que Diego, se estaba quedando más atrás y le dijo: “Diego, apúrate”, Diego, le contestó: “no puedo ir más rápido”, Pedro, entonces sopló sobre su pito y papá, escuchó la señal devolviéndose. “¿Qué ocurre?” Pedro, le avisó que Diego, está caminando muy lento.

“¿Qué pasa Diego?”, “Papá estoy un poco cansado”, “Siéntate un rato, bebe un poco de agua”, le propuso su papá. Ante el reclamo de los mellizos, reiniciaron el ascenso. Un poco más tarde, volvió a suceder lo mismo, y tenían que detenerse a esperar a Diego. Finalmente, Diego, se sentó sobre una piedra y no siguió subiendo.

El papá, al no divisarlo, se devolvió, llegó hasta él, para preguntarle: “¿qué pasa hijo?”, “cada vez me canso más, ya no puedo seguir subiendo”; “¡párate!, replicó su padre, te llevaré de regreso a casa”, su tono era de preocupación y pena… el niño, se puso de pie, el papá, se fijó que Diego, se veía mucho más ancho de cintura y caderas. “Pero Diego, ¿qué pasa que estás hinchado, el buzo se te ve apretado?”, “es que he recogido preciosas piedras, todas diferentes, de formas, colores, me las fui echando en los bolsillos del polerón y del pantalón, pero ya no me caben más”, el papá, rió a carcajadas, tan fuertes, que los mellizos, se volvieron a ver qué ocurría.

Diego, no entendía por qué su papá, se reía. Éste, le explicó: “hijo querido, para subir al cerro, hay que ir lo más liviano posible, de lo contrario, te cansarás muy rápido, y no podrás cumplir tu deseo de llegar a la cima, en el camino encontrarás muchas cosas que te pueden parecer lindas y distraerte de lo que tú desees lograr, sácate las piedras de los bolsillos y volvamos a intentar nuestro objetivo, y al regreso entre todos, te ayudaremos a recoger las piedras que quieras coleccionar así será mucho más fácil la bajada”.

Recomenzaron la subida, pero Diego, ya liviano corrió, fue el primero en lograr la cúspide; desde allí, contemplaron una preciosa laguna, árboles al otro lado del cerro, se tomaron fotos para mostrárselas a mamá; se sentaron a comer lo que llevaban para tener energías para el regreso.

Acordaron que volverían a hacerlo con mamá, descender hasta llegar a la laguna en esa próxima ocasión, ya que, ahora estaban muy cansados, por las subidas y bajadas, esperando a Diego.

¿Tú crees que Diego, aprendió la lección y para la próxima subida, lo hará liviano?

Acertijos

Franco

1.- Un ladrillo pesa un kilo + medio ladrillo. ¿Cuántos kilos pesa un ladrillo?

2.- Un ladrón entra a una parcela a robar naranjas, atravesando tres vallas. De regreso hacia la calle piensa que ha robado mucha fruta y tras pasar la primera valla deja la mitad más media de las naranjas que había recogido. En la segunda valla aún arrepentido vuelve a dejar la mitad más media de las naranjas que cargaba. Finalmente al pasar la tercera y última valla, todavía arrepentido por lo robado deja nuevamente la mitad más media naranja y al llegar a la calle nota que no le queda más que tres naranjas Teniendo en cuenta que en ningún momento pudo el ladrón fraccionar ninguna naranja ¿Cuántas naranjas robó inicialmente?

3.- Un granjero llega a la orilla del río llevando a su lobo, su oveja y un gran repollo. Debe atravesar el río pero su bote es muy pequeño y solo puede cargarlo con una de sus pertenencias. El problema es que no puede dejar sus posesiones juntas en ninguna de las dos orillas pues la oveja se comería el repollo y el lobo se comería la oveja. Tras pensarlo un poco, el granjero se salió con la suya y logró atravesar con todos sus bienes. ¿Cómo lo logró?

Respuestas en la página 37

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Y era yo la que podía ayudar

En un vuelo a un congreso en Europa hace ya varios años, en el que viajaba sola, escucho el llamado de la sobrecargo. Solicitan a un médico.

Yo soy psiquiatra pienso, no es mi a quien requieren. Al cuarto llamado decido levantarme, entre nadie y yo mejor voy.

La sobrecargo aliviada me dice, hay un médico argentino que dice que hay que bajar el avión, que la persona tiene un infarto.

Me encuentro con una señora de unos 60 años acostada en el pasillo de económica aparentemente inconsciente. Era tan estrecho el espacio que pido ayuda para trasladarla al área de servicio que es muy amplia. Entre varios logramos ubicarla allí, era cuerpo muerto y pesaba mucho.

El médico argentino grita desde su lugar: ¡Hay que bajar el avión! ¡Se va a morir! Una sobrecargo lo mantiene alejado.

Una muchacha joven me dice, soy enfermera ¿Ayudo?

Así con ella abrimos la maleta médica del avión. Era un despelote, todo mezclado. Localizo manómetro y fonendoscopio La enfermera rebusca y encuentra suero.

Cuando estoy en el examen aparece el piloto. Dra, me dice, Ud debe decidir si debo bajar el avión. Estamos saliendo de Brasil y desde acá a Madrid no hay donde aterrizar. Ud me avisa.

Ya pienso, yo que no tengo experiencia clínica desde hace muchos años, ¡debo decidir bajar un avión!

Pulso algo elevado, presión arterial normal, corazón normal, pupilas ok, examen neurológico normal. ¡Cresta! Y no reacciona

La enfermera mientras le ha puesto una vía y ya tiene el maletín ordenado. Que necesita me dice.

No tengo idea que le ocurre a la señora.

¿Hay amparax sublingual le pregunto? Pensé que era la única alternativa. Crisis de pánico.

No había. No se preocupe me dice la sobrecargo. ¿Alguien tiene amparax sublingual que pueda ofrecer?, dice por los parlantes. Llega mucha gente con sus cajas, increíble, de 7 u 8 personas.

Coloco un amparax por dentro de la mejilla y la señora se sienta casi de inmediato!

Dice: Muchas gracias Dra, escuchaba todo y no podía moverme ni hablar.

El Dr argentino me quería abrir la faja ¡Ahí tengo la plata! ¡Y quería bajarme del avión!

Viajaba a visitar a su hija. Era viñamarina. Había estado muy estresada preparando su viaje, dejaba al marido en casa y estuvo muy atareada preparando todo para él. Es que es muy exigente, me dice.

Salió muy temprano de su casa en Viña, y estaba muy cansada. Después de la cena se relajó y se fue a negro. Estamos sentadas las tres en el suelo conversando, con la enfermera al otro lado de ella. Después de un buen rato en que me formé una idea clara de lo ocurrido le recomiendo consultar a un psiquiatra cuando vuelva, porque si bien era la primera crisis que tenía, había sido muy intensa.

Nunca en mi práctica había visto una crisis de pánico como la que presentó esta señora Pregunté posteriormente a colegas y tampoco lo habían visto.

Ubiqué a la señora y la enfermera en business. La enfermera esperó que terminara de pasar el suero antes de retirarlo.

La sobrecargo me pidió llenar un formulario por la apertura de la maleta médica. Debo justificar la razón de la apertura y entregar todos mis datos.

Mientras ella me cuenta de la inmensa variedad de emergencias que tienen en los vuelos. Desde suicidios por ahorcamiento en el baño hasta personas muertas en sus asientos que hacen pasar por dormidos, tapándolos con frazadas, hasta aterrizar.

Y reaparece el piloto. Muy atractivo, alrededor de los 50, según supe después era reconocido como el piloto mas guapo de la aerolínea.

Muy agradecido por mi gestión me invita la cabina. Allí hay cinco pilotos mas. Me agradecen todos ellos, me cuentan cosas acerca del avión, de las jerarquías y que existe un lugar donde aterrizar en el Atlántico. Es una isla que era base rusa y se había transformado en lugar de emergencia internacional. No te podía contar antes, dice coqueto el piloto. También me entero que bajar un avión en ruta es extremadamente caro y complejo, y se evita llegar a esa alternativa.

El piloto coqueto me invita business, pero yo ya estaba allí, gracias a las millas del marido.

La empresa agradeció mi labor con una tarjeta Rubí, la mas básica de todas.

Yo esperaba un agradecimiento mas contundente…

Y al final era yo la que podía ayudar.

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Elecciones Colegio Médico

Algunos elementos sobre la génesis del Calendario Gregoriano.

Walter Bussenius Cortada

Profesor de Estado en Física y Ciencias Naturales

Nuestro planeta posee diversos movimientos, entre los cuales destacan el de rotación y el de traslación. El primero ocurre alrededor de un eje imaginario entre los polos Norte y Sur y el segundo es alrededor del Sol. El movimiento de rotación genera los días y las noches, dado que una cara de nuestra esfera da hacia el Sol (día) y la otra queda apuntando en sentido opuesto (noche). El otro movimiento, el de traslación, se debe a que nuestro planeta describe una órbita alrededor del Sol en el curso de un año (365 días y fracción). Dicha órbita es prácticamente circular, observándose una diferencia de poco más de un 3% entre la mayor y menor distancia Tierra-Sol, lo cual no tiene efectos de importancia en las estaciones del año.

Los ritmos de la Tierra Es importante señalar que mientras nuestro planeta hace este recorrido alrededor del Sol alcanza a dar muchos giros sobre su eje imaginario; además se da la circunstancia de que el plano en el cual se traslada y el eje imaginario en torno al cual gira, no son perpendiculares entre sí, sino forman un ángulo de alrededor de 23,5° (ver figura 1).

Este ángulo tiene crucial importancia para la vida en la Tierra, pues hace que cuando nuestro planeta está a un lado de su órbita, los rayos solares llegan de manera más directa a un hemisferio, por ejemplo alrededor del 21 de Junio inciden más directos sobre el hemisferio Norte (color marrón en figura) y más inclinados sobre el hemisferio Sur (color verde en la figura) Cosa contraria ocurre 6 meses después, es decir alrededor del 21 de Diciembre (ver figura 1).

Son justamente este movimiento de traslación, más la señalada inclinación del eje, los responsables que durante el año existan estaciones. Cuando los rayos solares llegan más directos tenemos verano, de hecho alrededor del 21 de Diciembre llegan perpendicularmente al trópico de Capricornio 23,5° Sur. Mientras que cuando su llegada es más inclinada tenemos menos luz y calor, días más cortos y noches más largas, entonces estamos en invierno y los rayos solares inciden perpendicularmente en el trópico de Cáncer, que está a 23,5° Norte.

Estos movimientos de nuestro planeta le imponen ritmos propios, los días y los años. Prácticamente en todos los lugares de la Tierra se perciben claramente las estaciones del año, más aún en latitudes mayores, por esta razón en todas las culturas se tenía conciencia de los años, pero dado que es un período muy largo, era necesario subdividirlo; entonces aparecieron los meses y semanas.

El primer referente de tiempo observado fue la Luna con un periodo de 29,5 días. Fue así que los Babilónicos usaron meses de 30 días y 6 semanas de 5 días para medir el tiempo. Los griegos en cambio usaban 3 semanas de 10 días cada una, en tanto que los Mayas utilizaban meses cortos o semanas largas de 20 días cada una. Estas formas de definir los períodos de tiempo estaban relacionadas con la manera de contar en cada cultura, según el sistema numérico del que disponían

Por ejemplo, los griegos usaban la base 10 para contar, posiblemente porque contaban con los dedos de ambas manos; los romanos también utilizaban la base 10, pero con una sub base de 5. Los mayas en cambio usaban la base numérica 20, se cree que contaban con los dedos de manos y pies simultáneamente.En este mismo contexto, los sumerios ocupaban la base 60, con sub-base de 12, ésto porque contaban con las falanges de los dedos (tres falanges por cada dedo, excluído el pulgar, que era el que hacía la cuenta) y cada cuenta de doce la marcaban con un dedo de la otra mano, entonces su base era de 5 veces 12, es decir 60. Este hecho asociado a la cultura sumeria es de trascendental importancia en la forma de dividir el día y la noche, pues un día se divide en 12 horas, igual cosa una noche, además cada hora se divide en 60 minutos y éstos en 60 segundos, pues dicha división se inició en esa cultura La cultura sumeria tuvo su apogeo entre los años 2 500 a 2 000 a C

Los días de la semana

En esa época, y actualmente también, había 7 astros visibles, a saber: el Sol, la Luna y los planetas Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno; ocurre que la Luna en su recorrido alrededor de nuestro planeta presenta 4 fases claramente distintas: llena, cuarto menguante, nueva y cuarto creciente. Al tener presente que el período de la luna es cercano a 28 días y que existían 7 astros, resultó natural asociar un astro a cada día, de manera que se estructuró una semana de 7 días y las 4 semanas constituían un mes.

Los babilónicos (año 1.750 a.C.) ordenaron los astros según la distancia aparente a nuestro planeta, quedando Luna - Mercurio - Venus - Sol - Marte - Júpiter – Saturno.Al comparar los días en la actualidad con los respectivos astros, tenemos (ver tabla 1):

Astro Día de la semana

Luna

Mercurio

Venus

Sol

Marte

Júpiter

Saturno

Lunes

Miércoles

Viernes

Domingo

Martes

Jueves

Sábado

Tabla 1

Las creencias astrológicas ya existentes en esa época, hicieron que a cada día se le asociara un astro y cada hora del día estaría gobernada por otros, siendo el más importante el que correspondía a la primera hora de ese día y así cada día de la semana se asoció con un astro.El ordenamiento de los días de la semana se generó al ordenar los astros partiendo por el más lejano (Saturno) y poniendo a continuación el siguiente (Júpiter), luego el tercero desde el más lejano (Marte), luego el Sol, a continuación Venus, seguido de Mercurio y finalmente el más cercano, la Luna y finalmente se vuelve a Saturno (ver figura 2).

Si ahora se le asocia una hora a cada astro y se va girando en el sentido de las manecillas del reloj, partiendo de Saturno, pasamos a Júpiter, luego la hora siguiente le corresponde a Marte y así sucesivamente, de manera que a la hora 7 volvemos a Saturno, luego se cae nuevamente en Saturno en la hora 14 y la 21, así la 22 corresponde a Júpiter, la 23 a Marte y la 24, que es cuando acaba el día y comienza el otro, al Sol; de este modo el día del Sol es el que sigue al día de Saturno (ver figura 2) y el día siguiente (luego de otras 24 horas) caemos en la Luna.

2

Figura

La figura 3 resume esta situación, así partiendo desde cualquier día se llega al siguiente en el orden que conocemos

Figura 3

En el año 321 (d. C.) el emperador

Constantino I decretó como día de descanso el “día del Sol”, más tarde la Iglesia Católica le cambió el nombre por “día del Señor” (Domingo), sin embargo en varios países se mantiene el nombre de origen, verbigracia en inglés es Sunday.

Los meses del año – Calendario Juliano

En el año 753 a. C. el rey de Roma, Rómulo, estableció el primer calendario con 10 meses lunares. El año partía en Marzo, lo seguían Aprilia (Abril) en honor al Dios de la Luz, luego Majus que honoraba a Júpiter y finalmente Junis, la esposa de Juno; el resto de los meses se numeraban Quintilis, Sextilis, September, October, November y December (de allí sus nombres).

En el año 700 a C Numa Pompilio consideró 12 meses con un total de 354 días, agregando dos meses al final del calendario, Januarius y Februarius. Se intercalaban meses de 29 y 31 días, salvo Febrero que tenía 27.

Este calendario tenía 354 días en lugar de 365, por lo cual cada dos años se agregaba un mes extra de 22 días; no obstante el hecho de cobrarse mensualmente impuestos, hizo que el criterio de agregar ese mes extra obedeciera más a razones políticas y económicas que técnicas y en consecuencia el calendario se desfasó.

En el año 45 a.C. el emperador Julio César hizo una reforma al calendario, consideró como año 1 la fundación de Roma (año 708 a. C.) y, para lograr que el equinoccio producido en marzo volviera a ubicarse al inicio del año, debió aumentar los días de ese año alcanzando una duración de 445 días Desde allí comenzó a regir el calendario Juliano Sus meses tenían 30 y 31 días alternadamente, salvo febrero que tenía 29.

Dado que un año tiene 365,24219 días, debido a que en nuestro planeta la rotación no coincide con la traslación, entonces se definió que cada 4 años se agregaría un día extra al final, cosa que ahora llamamos “año Bisiesto”.

Al morir Julio César el Senado Romano decidió, en honor a él, darle su nombre al mes Quintillis, de manera que pasó a llamarse Julio (recordemos que el año partía en Marzo).

Al parecer la norma de agregar 1 día cada 4 años no se cumplió y se habrían intercalado 13 días en vez de 10, esto hizo que el emperador Augusto en el año 746 de la era romana (8 a. C.) suspendió la intercalación hasta el año 761 (8 d. C.), a partir del cual se siguió la intercalación adecuadamente

Por este nuevo ajuste, el Senado Romano decidió ponerle el nombre del emperador al mes Sextillis, por esto quedó como “Augustus”, ahora conocido por Agosto. Pero ese mes tenía 30 días y se consideró que Augusto no podía ser menos que Julio (que duraba 31 días), entonces se le sustrajo un día al mes de Febrero para agregárselo a Augustus.

En el año 325 el Concilio de Nicea fijó la Semana Santa para el fin de semana

siguiente a la Luna llena, que ocurre junto o inmediatamente después del equinoccio de primavera (hemisferio Norte). Por otro lado en el año 525, el abad de Roma Dionisio el Exiguo, introdujo la costumbre de contar los años desde el nacimiento de Cristo (en realidad desde su Bautismo, que para los judíos corresponde a su circunscisión). La tabla 2 resume la información anterior.

Mes Significado días Mes actual días

Martius Marte (Dios de la

Apolo (Dios de la Luz)

Honorable a Júpiter

Esposa de Juno

Quinto

Sextilis

September

October

November

December

Januarius

Februarius

Sexto

Séptimo

Octavo

Noveno

Décimo

Tabla 2

Si bien el calendario Juliano era bastante bueno, al aplicarlo según lo hizo Augusto, acumulaba cierta diferencia, y en casi 4 siglos acumuló 3 días.

Recordemos que 1 año tiene 365,242189 días; no es número exacto, por ello en 4 años la diferencia es: (365,242189*4) - (365 * 4 + 1) = - 0,031 días por cada 4 años. De modo que en 400 años la diferencia es cercana a 3 días.

Así, en la Edad Media, es decir en alrededor de 1.500 años se había acumulado una diferencia de 10 a 11 días. Lo cual significaba que si el equinoccio se corría en 10 días y se presentaba Luna llena justo antes del equinoccio, entonces la Semana Santa se debía celebrar para la siguiente luna llena y ésto ocurría muy cerca del mes de Mayo; lo que implicaba casi un mes de atraso en dicha celebración religiosa.

Calendario Gregoriano

Lo precedente llevó a que el Concilio de Trento en 1 563 encargara al papa Gregorio XIII una reforma del misal, esto indujo a llevar a cabo otra reforma al calendario. Dicho encargo, luego de varias vicisitudes, quedó finalmente en manos del astrónomo Luigi Lilio, quien en 1576 presentó al pontífice, a través de su hermano Antonio (ya que él estaba demasiado enfermo) una propuesta que el papa hizo examinar por diversos eruditos.

En Febrero de 1582 el papa Gregorio estableció finalmente la esperada reforma al calendario, ordenando quitar 10 días al mes de Octubre, así del Jueves 4 se pasó al viernes 15, logrando corregir el error acumulado. Resultó entonces que el último día del calendario juliano fue el jueves 4 de octubre de 1582 y el primer día del calendario gregoriano fue el viernes 15. Así el equinoccio que se había corrido para el 10 de Marzo, volvió a quedar para el 21.

Con el calendario de entonces (juliano) se producía un error de 1 día cada 128 años, por lo cual ordenó suprimir 3 años bisiestos en un período de 400 años, en dicho lapso habría 97 años bisiestos en lugar de 100.

A objeto de disminuir dicho error, se estableció la siguiente regla: Serían bisiestos los años cuyos números sean divisibles por 4 y los años de fin de siglo que sean divisibles por 4, serían bisiestos sólo si son divisibles por 400. Es así que con la aplicación de dichas reglas, el calendario Gregoriano tiene un error de acumulación de 1 día en 3.314 años.

Este calendario gregoriano es el que se emplea en todo el planeta en la actualidad.

Respuestas acertijos

-.3 lE orejnarg asap noc al arbac y al ajed ne al adnuges .alliro ogeuL evleuv rop le obol orep la olrajed la orto odal es evleuved noc al .arbac ajeD al arbac ne al aremirp alliro y azurc noc al loc alodnájed noc le obol ne al adnuges alliro nis .orgilep evleuV rop al arbac y ay azurc noc sadot sus .saicnenetrep

-.2 lE nórdal ed sajnaran es óbor etnemlaicini 13 .sajnaran

-.1 lE ollirdal asep 2 .solik

Fue un día cualquiera cuando se presentó la oportunidad de salir a volar. De ésas que ni parecen oportunidades por lo inesperado. Empezaba el año 1989. La decisión de aceptar el reto de ir a trabajar ‘afuera’ no fue fácil. Significaba desarmar mi plan de vida y trabajo que estaba empezando a dar señales que el camino sería interesante, pero decidí rápido Mi destino fue el Reino Unido (RU) La oferta de trabajo era temporal.

Fueron dos años en los que aproveché de participar en todo lo novedoso que pude: Psiquiatría Infantil Conductual, Psiquiatría Comunitaria, Psicoterapia Intensiva en un Hospital dedicado a la Psicoterapia. Después la experiencia se transformó en definitiva.

Una de las razones que me ayudaron a aceptar el reto fue mi confianza en mi conocimiento del idioma inglés.

Volar

Muy pronto la simple y cruda realidad se encargó de mostrarme que esto del conocimiento que una cree tener es bien relativo y que se requiere saber un buen poco más que simplemente saber un ‘buen poco’ de un idioma para comunicarse, aunque este ‘buen poco’ sean bastantes palabras.

En uno de mis primeros trabajos me tocaba hacer turno bien seguido. Parte de mi trabajo incluía recibir los llamados de los médicos de familia, General Practitioners o GPs, a su vez de turno, pidiendo la ayuda del psiquiatra de turno. En el RU hay muchos extranjeros como yo, con sus peculiares acentos, característicos de su lengua materna, muchos de los cuales yo nunca había escuchado. Además están los acentos regionales, como los del norte, los de Escocia, los de Irlanda del Norte y de la República de Irlanda... hay muchos, pero muchos acentos y al otro lado del teléfono, sin verle la cara a mi interlocutor, pasar más allá del saludo era un verdadero desafío. Bien pronto contestar el teléfono se transformó en mi pesadilla. Este me perseguía hasta en los sueños y me aterraba de mirarlo estando despierta. Sudaba más que frío en cada turno. ¿Me puede repetir, por favor? ¿Cómo dijo? Disculpe, no le entiendo muy bien. ¡Ahhh, ya! entonces ¿sabe? ¡mándeme al paciente mejor! Lo que significaba… sí, más trabajo. Mis colegas resolvían la mayor parte de las consultas ahí mismo y en las sesiones de supervisión de turno semanales, no se explicaban por qué siempre llegaban tantos pacientes a mi turno. A esa altura solo quedaba mi orgullo. Nunca admití que el ver tantos pacientes en los turnos era mi hacer, mi incompetencia telefónica.

Luego era entender a los pacientes Muchas veces lo único que captaba era el lenguaje no verbal. Es una salvación que éste sea universal. Los veía gesticular e interactuar respondiendo a mis preguntas, escuchaba su tono de voz y sus inflexiones y de repente agarraba una que otra frase. Entonces, les hacía un resumen que iba adaptando en la medida que afirmaban o rechazaban lo que yo iba diciendo. Era atención psiquiátrica por ensayo y error. Las secretarias me comentaban que a veces, esos pacientes a los cuales no les entendía, nada decían que les gustaba la doctora porque les prestaba atención y se fijaba en los detalles.

El idioma progresó rápido, por suerte, con lo cual bajaron mis niveles de estrés. Pero contestar el teléfono siguió dándome taquicardia por mucho tiempo.

Una de las grandes diferencias con el sistema de salud en el que yo me formé en Chile, es la existencia del médico general como especialidad, sobre la cual descansa el sistema de salud y que se hace cargo de la salud preventiva y curativa de la población. En general, el GP no trabaja solo, sino con un equipo que incluye todas las disciplinas necesarias para la atención comunitaria. Como un policlínico. ¡Ven de todo y saben de todo! Esto me produce una gran admiración.

Mi relación con los GPs, ha sido a través del famoso teléfono y de cartas. Ellos nos escriben y nosotros a ellos. Y este fue otro gran aprendizaje sobre la marcha. Cada vez que se ve a un paciente, hay que informar al GP acerca de la consulta y del plan de tratamiento. Al principio, tenía que escribir las historias de mis pacientes y dárselas a una secretaria para que las escribiera a máquina. Era el milenio pasado.

Más adelante nos dieron un dictáfono. Ahí me sentí reivindicada cuando las secretarias reclamaban que no le entendían el acento al doctor X. Actualmente, con el desarrollo tecnológico, en mi servicio ya no tenemos que escribir cartas, pues compartimos las fichas clínicas con los GPs a través de un sistema electrónico. Estamos conectados. Esto tiene su lado bueno y otro no tanto, pero eso es para otra conversación.

Escribir cartas tiene su ciencia, su estilo. En este país esto es parte de lo que se aprende cuando se va al colegio. Todo el mundo escribe cartas. Aún se hace, pese a los avances tecnológicos. Así, a los médicos británicos en general les salen de corrido y bien, a la primera Cartas lindas, claras y ordenaditas Están acostumbrados y tienen práctica.

Yo no recuerdo haber escrito una carta a otro colega durante todos mis años en la universidad o durante la beca. A lo más escribí interconsultas en esos formularios del JJAguirre.

Mi primer trabajo en el RU fue en Psiquiatría Infantil. Ahí las citas eran con los niños y sus padres. El servicio en esos años tenía una fuerte influencia conductual, teníamos un Programa Diurno, con psicólogas, profesores y enfermeras y no se recetaba medicamentos. Pero sí se escribían cartas. Muchas cartas. Al GP, al colegio, al Servicio Social y a cualquier agencia que estuviera relacionada con el caso El problema es que cuando llegué, en mi inducción estaba todo lo importante, aprendí mucho de lo que tenía que hacer, pero ¡nadie me dijo lo de las cartas!

Así se empezaron a acumular sin darme ni cuenta Una de las secretarias del servicio atinó y se apiadó de mí, antes que mi jefa se diera cuenta de lo que yo no estaba haciendo. Ella me enseñó los primeros pasos de cómo escribir las cartas médicas.

Se reía a carcajadas de mis primeros desastres. No se dice así, doctora… y ¡más hilaridad! No se reía del contenido profesional, sino de mi falta de etiqueta social. Además, me demoraba un siglo y, más encima, después venían las correcciones. Y yo me sentía como la Carmela... Le estoy eternamente agradecida.

En mi segundo trabajo me incorporé a la psiquiatría de adultos. Éramos un grupo de doctores residentes y cubríamos el servicio entero, aunque cada uno tenía una mayor responsabilidad en alguna parte específica. La mía era el Hospital Diurno. Ahí me tocaba hacer psicoterapia y también recetar medicamentos

De nuevo en la inducción nadie se imaginó que una de las doctoras nuevas no había visto nunca una receta inglesa y no había hecho nunca turno en un hospital inglés. Hacer una receta fue mi nueva pesadilla. Desde averiguar dónde se guardaban, cómo se escribían y cómo se llamaban los medicamentos. Había varios que aquí no se usaban y otros que yo no conocía. Me hice muy amiga del Formulario Británico Nacional, donde están listados todos los medicamentos con sus recomendaciones. Pero eso fue después. No me atreví a confesarle este detalle a mi supervisor. Me acordé que fueron las enfermeras y auxiliares de enfermería quienes me enseñaron a colocar inyecciones como alumna en la Posta del JJ Aguirre.

Entonces, con toda humildad y guardándome el orgullo bien guardado, le pedí a la enfermera jefe del Hospital Diurno que me enseñara cómo se escribía una receta. La nomenclatura, el estilo, los detalles del paciente, en fin... ¡todo! Nos hicimos amigas después de eso, hasta que ambas emigramos a otros servicios y finalmente ella se fue lejos, al norte.

Salir a volar por otras tierras fue emocionante, conmovedor y estimulante. La apertura del mundo ante mis ojos jóvenes fue regocijante.

El aterrizaje en territorio extraño fue lindo, pero con las características de un tremendo porrazo al empezar mi labor clínica.

Mirando hacia atrás, puedo decir que los desafíos y las dificultades más grandes en la adaptación a trabajar en otro país no fueron por falta de conocimiento o de experiencia clínica o cosas por el estilo, sino como decía J M Serrat en su canción: “son aquellas pequeñas cosas…”.

A tu risa

Para Roberto

Si caminara de nuevo el camino de mi vida

Podría encontrar tus pasos y tu voz rotunda y limpia

Recobraría el intento de alegrías no vividas

De caminos no andados, de tristezas escondidas.

Volvería mi mirada a tus sueños y manías,

Anidaría en mi alma, tu alma junto a la mía,

Contaría las estrellas para viajar todavía

A ese mundo tan lejano donde habitas cada día.

Y esperaría de pronto encontrar en cada esquina

Tus proyectos y esperanzas con tu fuerza y tu alegría

Y sabría que la espera de tu ansia y poesía

Tendría un espacio bueno de vida y melancolía.

Y en la casa de la infancia, donde transcurrían tus días

Abrazaríamos fuerte, sus manos, las tuyas, las mías

En la hermandad consolada de la pena compartida

De la espera reposada, de la eterna fantasía.

Y en la nostálgica ausencia que me dejó tu partida

Llenaría la distancia de versos, cantos y vida

Pintaría los caminos, le daría nombre a mi herida

Y bailaría de nuevo, con tu ritmo y con tu risa.

Enmemoriaanuestros colegasfallecidos

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Encuentro 81 N°1 by Encuentro 81 - Issuu