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JOSEBA GONZÁLEZ PROMOTOR DE 'AINTZINAKO J OLASAK'

Juegos de siempre IDOIA ALONSO LOS cuadros han servido de inspiración a un sinfín de disciplinas. Quizás una de las manifestaciones más evidentes de esta fructífera retroalimentación sea el binomio La Gioconda y El Código da Vinci. Y un cuadro precisamente, Juegos Infantiles, pintado en 1560 por el artista flamenco Pieter Brueghel, ha sido el origen de Antzinako Jolasak, una experiencia intergeneracional que ha llevado a la comunidad educativa de la ikastola Alkartu de Barakaldo a recuperar decenas de juegos infantiles. La aventura ha sido incluida por parte de la Asociación de Padres y Madres de alumnos de la Escuela Pública Vasca (EHIGE) en su catálogo de buenas prácticas educativas para ser compartido con otros centros. La mayoría de los juegos rescatados a partir de la pintura de Brueghelestaba de moda entre las décadas de los años 30 y 80 del pasado siglo. Tabas, pita, goitibera, iturris, trompa, hinque, güitos, diábolo, canicas, cuerda o el aro han vuelto a reaparecer en el patio del centro. Estos juegos se han trasmitido de padres a hijos de forma oral durante generaciones enteras. Paradójicamente la irrupción de la era digital ha roto esa cadena de transmisión. Y hoy en día la PS3 o los DVD son el centro del universo infantil en detrimento del marro o la goma. Mientras, el parque y la calle han sido sustituidas por la intimidad del dormitorio o la sala de estar. Precisamente la palabra transmisión ha sido la que ha soportado todo el proyecto. El alma mater del proyecto, el profesor Joseba González, señala que "no es nada bueno afirmar que los juegos se pierden, o más bien quedan en el recuerdo cuando no son transmitidos de padres a hijos. Sería largo analizar las causas y no ha sido objeto del proyecto ese análisis sino más bien concienciar a padres y abuelos de que debían compartir con sus hijos e hijas el tesoro lúdico que poseían". Así, hace un año los profesores de Alkartu se plantearon la necesidad de recuperar y poner en práctica los juegos que ocuparon la niñez de padres, madres y abuelos y que habían quedado relegados en la memoria del mundo adulto. Para llevar a cabo dicha labor enviaron a las familias una ficha en la cual debían aportar una serie de datos sobre un juego. Con el material obtenido se procedió a elaborar un ranking. Los más populares se llevaron a la práctica con los materiales originales. Así el alumnado acabó pintando las tabas de cordero con esmalte de uñas como se hacía antaño, o fabricando iturris, con chapas de botella, plastilina y, en vez de cristal, plástico, por aquello de la seguridad. No han faltado los tiragomas, redes de hilo, diábolo, la rana, los bolos, la pita... FIESTA DE LA ESCUELA PÚBLICA Algunos juguetes como goitiberas, hinques o aros han sido elaborados por el conserje de la ikastola. Y el personal de comedor destinó parte de su tiempo libre en reunir el material con el que se ha confeccionado una exposición muy interesante con curiosidades como un álbum de cromos de la liga del año 1963. Por su parte, el alumnado ha podido vivir la experiencia de construir con sus manos los juegos a la vieja usanza y disfrutar como lo hicieran sus padres y abuelos. El punto culminante de esta experiencia tuvo lugar el jueves, cuando tres generaciones se reunieron en el recreo para disfrutar juntos de los mismos juegos. Hoy se volverá a vivir la experiencia en el marco de la Fiesta de la Escuela Pública Vasca que se celebra en Barakaldo, con el aliciente de que serán los alumnos los tutores de esta actividad. Susana, ama de Gorka y Lier, de 9 y 2 años, asegura que el proyecto "ha sido muy positivo" porque han podido enseñarles cómo jugaban de críos y "han aprendido la importancia de la imaginación. También ha demostrado la importancia de que los padres saquemos un poco de tiempo al día o a la semana para jugar con nuestros hijos, porque algunos les dejan aparcados en el sofá". Luis es el aititede Javier e Itsaso, de 7 y 6 años. Para este abuelo, jugar al hinque con sus nietos ha devuelto hasta su memoria los años en los que se pasaba horas fuera de casa haciendo trastadas. "Nosotros fabricábamos nuestros propios tiragomas para dar a los pájaros, o a cualquier otra cosa que se moviera. Ahora, no me aclaro con el vídeo. A mis nietos no les sacas del ¡abuelo ponme los dibujos! y así andamos". Aun así reconoce que el tiempo que pasa con sus nietos es fundamental en esta época de su vida, quizás porque cuando fue padre estaba más liado con el trabajo. "Me encanta llevarles a jugar al golf a un campito casero que tenemos en Villarcayo". "Los niños te preguntan ¿cómo quedabais con vuestra cuadrilla si no teníais móvil?", afirma Ana, al tiempo que se ríe al recordar la cara de fascinación de su hija cuando le dijo: "Pues nada, bajabas a la calle, te dabas una vuelta y te encontrabas con los amigos". Y es que las cosas eran más sencillas sin tanto móvil maquinitas. Eso es al menos lo que piensa Jaime, el aita de Ane, que si bien prefiere los juegos de crío reconoce que "parte de la responsabilidad de que ya no se juegue como antes es de los padres".


Juegos de siempre. Idoia Alnso