ExtraĂąas Historias de Venezuela
Jesús Ángel Castillo Ochoa
Diseño Gráfico, diagramación y Portada: Jesús Castillo Impresión: Ricardo Domíngez septiembre Año: 2010
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Dedicatoria Le dedico este libro a mi querido y amado padre Jesús Ángel Castillo Roja ya fallecido, quien en vida esperaba de esta lectura ya que su apoyo era incondicional, a mi hermosa madre Amanda María Ochoa de Castillo, quien jamás ha dejado de creer en mí y quien siempre ha tenido también su apoyo de gran fuerza, a mis hijos Jesús Ángel Castillo Agatón, Andrix Jesús Castillo Agatón, Jessys Amanda Castillo Agatón y Jesvin Jesús Castillo Agatón, este último quien fue asesinado por manos de unos delincuentes y que siempre mencionaba de mis historias con sus compañeros de clases y mi esposa Sulma Beatriz Agatón Gimán quien siempre me aconpañó en cada palabra escrita en este libro.
Este libro fue creado de manera cultural para apoyar todas aquellas leyendas venezolanas que de una manera u otra entran en nuestros espacios de forma históricas, que en realidad nunca dejarán ser parte de nuestras creencias, costumbres y cultura. Cada una de ellas son recopilaciones de más de veinti ocho años y quizás contribuyan al fortalecimiento de la lectura y las creencias de nuestros pueblos, que de cualquier forma influye también en las diferentes religiones que nos rodea en este mundo de verdades. Vivimos en un país muy rico en historias y de pueblos que intervienen en cada una de ellas. Personajes que quizás nadie conoce y que se hacen llamar anónimos de la realidad. También agradezco el apoyo de todas esas personas que narraron sus historias, así como también a mi familia y amigos que siguen paso a paso cada una de ellas. Jesús Ángel Castillo Ochoa
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El espanto de la carretera En el año de 1965 en valencia estado Carabobo existía una banda integrada por cuatro peligrosos delincuentes provenientes de un barrio al sur de la ciudad, conocida como Plaza de Toros. Los mismos, solían atracar a todos los que se les interponían en su camino despojándolos de sus pertenencias incluyendo los zapatos. Ellos eran conocidos bajo el alias de “Mata Siete”, “Cari Cari”, “El Coco” y “El Mafia”, tenían un prontuario policial muy elevado, tanto que no cabían en una hoja. Se reúnen en una casa abandonada situada en un gran terreno baldío, en el mismo planificaban el asalto a un conocido banco, mientras revisaban sus armas. Ansiosos, roban un auto y se dirigen al banco, en el camino “Mata Siete” quien era el cabecilla de la banda, ubicaba a cada uno de ellos en sitios estratégicos antes de llegar. Pone a “Cari Cari” en la parte del frente, “El Coco” a un lado del lugar y a “El Mafia” observando dentro del banco y quien dará la orden de comenzar el atraco, mientras él se queda en el carro para emprender la huida. Pero algo salió mal pues un vigilante de la agencia bancaria, reconoció a “El Coco”, y dio la información a los demás vigilantes de que todos estén alerta. “El Coco” al gritar -este es un atracoel vigilante le dispara desde la cabina pero falló. El delincuente al verse descubierto dispara también logrando darle a uno de los vigilantes en la cara, asesinándolo al instante, sale del recinto en busca de sus amigos pero al escapar observan que “Mata Siete” los había dejado solos. La policía comienza a perseguirlos logrando alcanzar a “El Coco” quien murió por causa de varios disparos. “Mata Siete” logra rescatar el resto de sus compañeros, pero también son perseguidos con disparos siendo alcanzado “El Mafia” quien murió dentro del carro, pero eso no hizo que se detuvieran ya que lograron escapar. Abandonan el auto y se esconden en un sitio muy lejano del
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barrio. Al amanecer, Los dos delincuentes que sobrevivieron toman una camioneta de pasajeros en el terminar y huyen rumbo a San Felipe estado Yaracuy. Ahí salían de noche para hacer de las suyas, pues atracaban a muchas personas. El Mata Siete, abre la puerta de un carro con un alambre, ambos se suben en él y salen vía a Morón estado Carabobo. Llegan a la redoma y en una parada ven a una hermosa mujer que esperaba una camioneta para San Felipe, estos se detienen y le ofrecen llevarla, pero ésta al ver que son dos hombres de mala apariencia se niega subir despreciando la solicitud. No obstante, estos regresan vía a San Felipe pero Mata siete bajo el efecto del alcohol y las drogas, da vuelta bruscamente y regresa al lugar donde estaba la chica, ya que se sentía ofendido por la actitud de la mujer, se detienen nuevamente y por casualidad la dama se encontraba sola en el sitio, estos se bajan y la suben a la fuerza en la parte trasera mientras El Coco la custodiaba. Este comienza a desgarrar la ropa que llevaba, hasta desnudarla. Llegan a un sitio llamada la Hoya y pasan por debajo del puente, se internan en un lugar muy solitario y la bajan. Ambos comienzan a golpearla y a violarla, hasta el punto, de que “El Coco” toma un filoso cuchillo muy grande y comienza apuñalarla y descuartizarla. Huyen de lugar rumbo a San Felipe, al llegar ahí se internan en un bar. Estos llenos de sangre y sin importarle, se disponen a beber licor. Al día siguiente, un perro en la zona de la Hoya, llega a la casa de su amo con una mano en el hocico, el hombre al ver lo ocurrido con el animal, se dio cuenta que se trataba de la mano de una mujer por los anillos que llevaba y las uñas pintadas. La noticia corrió por todos lados por la magnitud de los hechos y el horrible hallazgo. Días después, los dos delincuentes deciden robar otro carro a eso de la diez de la noche, encontraron uno y se montaron en él. Se dirigieron a la zona de Morón nuevamente en busca de hacer sus fechorías. Por lo tarde de la noche, no encuentran víctimas en
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quien descargar sus instintos de asesinos. Dan vuelta a Yaracuy, al pasar por La Hoya sintieron en el asiento trasero del auto una fuerte respiración y un enorme olor a sangre, “El Coco”, quien era el copiloto, encendió la luz del auto y volteó, al instante, ve a la mujer que ellos habían asesinado totalmente ensangrentada, sin brazo y con el cabello completamente despeinado. Esta, suelta un fuerte grito muy espeluznante que causó un gran susto a los hombres, para que el carro conducido por “Mata Siete”, se volcara y después se incendiase. El conductor muere calcinado mientras “El Coco”, fue trasladado al hospital de San Felipe, donde dijo que una mujer llena de sangre se apareció dentro del carro mientras iban rodando en él por la carretera y después de contar lo que le sucedió murió de un paro cardiaco. Es así como surgió la historia de el fantasma de la carretera. Aún vivo
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Aún vivo Muchos, extrañan aquella Caracas de techos rojos, donde la buena moral nacionalmente, invadía los hogares venezolanos, lindas familias, tranquilidad a la hora de andar en las calles, algunos ex gobernantes, culpan a otros en lo que formaron o han dejado como herencia en nuestro país, si en tema de seguridad se trata. Un caso al que ha costado mucho combatir y que tratan de hacerlo con tácticas que arrojan pocos resultados. Otros países sembraron la droga y ahora pretenden hacer creer que aquí somos los culpables. Plagas de distintas especies que llegan a nuestra tierra a acabar con lo que tanto esfuerzo Simón Bolívar construyó, y que aún dejó de hacer porque el tiempo no le alcanzó. En el año de 1985, en Caracas, Venezuela, vivía uno de los delincuentes más peligrosos, llamado Luís “El Tuerto”, junto a una hermosa mujer a la que todos llamaban Julieht, él contaba con veintidós años, mientras que ella con veinte, habitaban una casa en los cerros del 23 de Enero; su única labor era atracar, consumir alcohol, drogas y en muchos de los casos violar a mujeres. Julieht, permanecía a su lado por temor a que éste asesinara a sus padres o a ella misma, ya que esa era la amenaza que le había hecho. Durante el día permanecía en el hogar y en la noche se iba hacer sus fechorías. Salía de la casa como de costumbre con su arma en la cintura, mientras la mujer le reclamaba, diciéndole que ya basta de salir a robar a la gente, que sí no se había dado cuenta que ella sentía miedo que algo malo sucediera y ¿porqué no la dejaba ir para que él viviera su vida de la manera que quisiera? El delincuente la agarró del cabello, le dio un puñetazo y le dijo que se quedara tranquila que no le iba a perdonar si ella se marchaba o se enamoraba de otro hombre. Al día siguiente, la mujer hablaba con un muchacho llamado Mario, hermano de un hombre conocido como Julio, que desde hacía mucho tiempo estaba enamorado de ella y que siempre la
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pretendía. El delincuente estaba dentro de la casa cuando ella salía hacer las compras apresurada, ya que no debía tardarse mucho tiempo en la calle, porque si no él la golpeaba. Mario, le aconsejaba que se alejara pronto del hombre ya que era muy peligroso. Le decía que aceptara a su hermano que era una persona honrada y con un buen título que podía resolverle la vida. De pronto, el delincuente se acercó al muchacho y le dio un certero disparo en la cara matándolo instantáneamente. La mujer corrió a la casa y más atrás el asesino, que al entrar la golpeó hasta desmayarla. Esa misma noche, salió a la calle y en un supermercado, vio a dos ancianos que salían del lugar con unas compras, él se acercó y le propinó un disparo a la viejita para quitarle el bolso, el viejito llorando y gritando junto al cuerpo inmóvil de la señora, también fue asesinado para callarlo. A los días un cura de la localidad, lo detuvo y le dijo que debía dejar de delinquir, ya que Dios estaba arriba viendo todo lo que hace. Éste maldijo al cura y a Dios y diciendo palabras más fuertes, expresaba que no le interesaba nada que tratara de la iglesia, ni santos y apuntándole con el revolver en la cara, le dijo que desapareciera de su vista. Un día, un espiritista le dijo que tratara de no seguir asesinando personas, ya que su espíritu quedaría vagando por el mundo como un ánima en pena. El delincuente, muy enojado le disparó en la pierna al espiritista, dejándolo tirado en el suelo, pero extrañamente no lo mató, ya que éste no dejaba a nadie vivo. Un atardecer, algo lluvioso, entró en un restaurante y atracó a todos los presentes, salió corriendo y un policía le dio la voz de alto. El delincuente le respondió con disparos y el policía hizo lo mismo para repeler la acción, hasta que logró darle en un ojo. Agonizando, fue trasladado al hospital, el camino se le hacía más largo hasta que sintió que se quedó dormido. Al despertar, vio muchos doctores y enfermeras que salían del cuarto donde estaba recluido, se levantó, se quitó las sondas y salió muy apresurado, llegó a su casa y observó a mucha gente incluyendo a su mamá y sus hermanas. Se acercó y les preguntó
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¿qué pasaba? que si algo le había sucedido a su esposa, pero nadie respondía y mucho menos le escuchaban y sin saber se preguntaba ¿porqué nadie dirigía la vista hacia él? Vio a su esposa muy sonriente y se dio cuenta que no se trataba de que ella había muerto; se acercó y observó que estaba hablando muy plácidamente con el hombre que la pretendía y hasta vio, que él le estaba agarrando las manos con mucho deseo. Se acercó más a ellos y trató de golpear a la mujer, pero no lograba tocarla; después se dirigió al hombre y tampoco lo logró. Fue hacia la urna y observó que era él, quien estaba dentro de ese ataúd y parado a un lado estaba el espiritista, a quien había disparado en la pierna. Éste lo miró y se dio cuenta que el hombre también lo observaba y con palabras de venganza, le preguntó ¿que si no se dio cuenta que ya está muerto? que ahora estará vagando en el mundo porque así era su destino y que comenzará a arrepentirse desde ahora ya que pasarán cientos de años, para que pueda descansar en paz y llegar al cielo si es que el infierno, no interfiere primero y que ese sería el más seguro para él. Salió corriendo, entró en el cuarto y vio a Julieht desnuda y a su lado el hombre que la pretendía. El espíritu en medio de enojos tumbó las cosas de la peinadora, la mujer y Julio en medio de risas y carcajadas se burlaban de él y entre besos y caricias le decían que de ahora en adelante sería así, si te quedas en esta casa verás cómo hacemos el amor y cómo disfrutaremos todo lo que dejaste aquí. Y en medio de ruidos el espíritu, gritó: aún vivooooooooooooo!!!
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Los niños del tren
El fantasma del chaparro
El autobús de peloteritos de Carabobo, se encontraba en carretera hacia El Estado Yaracuy en un encuentro de béisbol que se celebraría en el un campo deportivo, pero en la cual a llegar a Morón el transporte se accidentó en la vía del tren. Era el año de 1960 cuando se acercaba en gran velocidad la fuerte máquina, la cual posteriormente se llevó por delante al autobús falleciendo todos sus pasajeros que en su mayoría eran niños. Muchos lloraron tan lamentable situación, pero al poco tiempo todo se olvidó y quedó en la nada. Una familia, que viajaba desde Caracas hasta Yaracuy, integrada por tres niños, una señora mayor una dama y un caballero que al pasar por los rieles del tren en Morón el auto se accidentó en plena vía. Todos los pasajeros se bajan y comienzan a empujar el carro. Cuando de pronto el silbato del tren se dejaba escuchar como señal de que venía a alta velocidad. El hombre con más desesperación trata de empujar el carro y les dijo al resto de las personas que se alejaran ya que el tratará de arrastrar el auto. Sus familiares gritaron que se alejara del sitio, pero éste insistía, ya que no quería perder su medio de transporte. En un instante, el vehículo fue empujado hasta salir de los rieles y el hombre un poco extrañado no supo que explicar. Todos se suben al carro y al llegar a Yaracuy verifican la parte trasera del mismo y observaron que unas manos muy pequeñas habían dejado sus huellas en él. Unas personas de otro país, que con mucha curiosidad, llenaron de un polvo blanco a un auto y lo dejaron parado en la vía del tren y observaron que el carro fue empujado por algúnos entes que no se dejaba ver, al verificar la parte trasera del mismo, observaron las huellas de unas manos muy pequeñas y llagaron a la conclusión que los niños que habían fallecido en aquel terrible accidente, empujan todo auto que se accidenta en la vía del tren para evitar más muertes.
David Agatón estuvo junto a sus primos y amigos en una reunión en la casa de Aracelis y Richard, con unas frías cervecitas. Formaron una conversación de cacería, donde cada uno de ellos contó su destreza para atrapar cualquier animal. Era el año de 1984, en San Felipe estado Yaracuy, específicamente en caserío llamado El Jobito. David, con un cierto problema que no quiso decir, narraba su parte pero, con algo de preocupación ya que por momentos hacia silencio hasta volver nuevamente a la conversación. En la reunión se comentó lo que le sucedió al “Loro Víctor” con “La Sayona” y muchos llegaron a la conclusión de que todo le sucedió por porfiado, por no tomar en cuenta lo que le habían dicho ya que sólo se limitó en hacer lo que mejor le pareció, pero ahí tuvo sus consecuencias. David escuchó la conversación y se despide de todos ellos, a eso de la doce de la noche, diciendo que tenía que ir a dormir porque tiene que trabajar al siguiente día, ya que ha abusado del tiempo y no se fue a descansar temprano. El camino a recorrer de éste era muy largo y oscuro ya que tenía que pasar por unos sitios muy boscosos y solitarios. Sus acompañantes de bebidas, le aconsejaron que se quedara, ya que es muy peligroso que camine por ahí sólo, pero éste al igual que el Loro Víctor no tomó en cuenta lo que le decían. Emprende el viaje, al salir del lugar más poblado, comienza la oscuridad. Con sólo una linterna, empieza a escuchar ruidos de aves nocturnas, pasa por la caballeriza Agua Miel y solo una lucecita se observaba a lo lejos. Se acerca al segundo calvario y se persigna, pero eso no le sirvió para nada. Cuando comienza a pasar por un sitio de tierra amarilla y por los lados unos pequeños cerros cubiertos de altos árboles al que todos llaman la barranca amarilla. Una especie de excremento le es lanzado por alguien en la cabeza, éste se toca y comienza a ver por todos lados y no observa a nadie, de pronto nuevamente le dejan caer excremento
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en la cabeza desde lo alto de los árboles pero tampoco ve nada, y en un descuido comienza a sentir que alguien le daba fuertes chaparrazos, éste lazando golpes por todos lados no dejaba sentir las cantidades de chaparrazos que le propinaban. Tratando de enfocar cae al suelo y los chaparrazos sobre él, pero en una reacción se levanta y corre hasta la casa de su madre María Agatón y tocando la puerta, ésta le abre donde con palabras de rezos logró que volviera en sí. Al amanecer, contó lo que le sucedió y en todo el caserío se comenta tan desagradable situación que pasó David Agatón.
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El antisocial del diablo ¡Quién podría creer, que aquel pequeño muchacho, que nació en un humilde rancho, en las riveras del Río Yaracuy, por la zona del municipio Veroes, se convertiría en un personaje extremadamente espantoso! En el año de 1960, Mario Naterán, crecía junto a sus padres Joaquín Naterán, Juliana Castellano y su abuelo Mauricio Castellano, este último solía leer libros referentes a Satanás, cuestión que hacía en momentos de soledad y que obtuvo de un baúl que encontró enterrado, en una tierra que estaba labrando y que los leía dentro de su casa. Este, siempre dejaba el cuarto cerrado con un candado, pero Mario ya con 18 años, violó dicha cerradura dejándola fácil de abrir con tan sola halarla, cosa que su abuelo nunca se dio cuenta, ya que usaba las llaves para abrirla. Este muchacho un día entró al cuarto, mientras su abuelo estaba lejos, encontró dentro de la caja los libros y poco a poco fue leyéndolos, hasta el punto de ir presentando cambios de conductas. Sus padres y abuelo mueren y este quedó solo en el rancho. Continuó leyendo los libros y tomó una extraña actitud de hacer desaparecer las cosas, cuestión que hacía sin que nadie se diera cuenta, pues podía hasta causar la muerte a quien se interfiriera en su camino, con tan solo pensar lo que quisiera que le sucediera. Podía entrar a las casas más aseguradas en cualquier lugar y hasta se podía convertir en una pequeña e insignificante hormiga. Trabajaba como albañil, pero un día mientras laboraba en una casa, unos policías llegaron para capturarlo, éste sale corriendo por unos matorrales y salta una pared para internarse en una casa, pero ya esta estaba totalmente cercada y sin oportunidad de huir, pues la orden era disparar a matar. Los uniformados entran violentamente a la casa pero sólo, encontraron en el interior de ella un burro amarado. El lugar fue revisado totalmente y no vieron más nada y se marcharon muy
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sorprendidos por la manera de desaparecer del lugar. A los días, un niño de doce años observó por una ventana del rancho a Mario, con muchas velas a su alrededor, diciendo palabras muy extrañas, con una espeluznante voz que lo asustó y salió corriendo a contarle a sus padres. Cabe destacar, que este joven vivía robando a toda la comunidad y lo obtenido era entregado a Satanás, para satisfacer sus peticiones. A los días, el hombre se encontraba nuevamente en una bodega del lugar y fue rodeado por los uniformados, éste sale corriendo y se interna en una siembra de cambures, los policías corren tras él y el mismo niño volvió a observar el momento que convertía en un racimo de plátanos y colgando de la planta. No ayudaba a nadie para salir de algún mal, pues los poderes obtenidos era solo para la maldad, tanto así que una muchacha que el quería cortejar lo rechazó y éste, le causo una horrible enfermedad en la piel, que se le partía y le brotaba sangre. Una mañana y en un descuido el rancho donde habitaba fue quemada, junto a los libros y todo su enceres, éste se encontraba dentro de él y logra escapar de la multitud pero en un salto al río un enorme caimán que se encontraba ahí saltó sobre él llevándolo a la profundidad, desapareciendo el cuerpo por completo. Desde entonces nadie más ha sabido de “El Antisocial del Diablo”.
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El carretón Era el año de 1830, un país totalmente ignorantes de enfermedades que se iban formando por lo cambios de la naturaleza. El amanecer se hizo sentir, muchos madrugan para darle vida a sus hermosas siembras. Las lechosas, el maizal, el trigo, las naranjas, las lechugas, el arroz, entre otras son las existentes en el país. En Carabobo, todas ellas abundaban con mucho agrado, pero esa mañana algo extraño comenzó a aparecer, pues una plaga muy eficaz comenzó acabar con toda la plantación. Se trataba de la langosta, una especie de salta monte gigante que se comía todas las plantas que se atravesara en su camino. Tanta era la cantidad, que en menos de una hora acabaron con diez hectáreas de plantación y amenazaban con acabar con el resto si no se buscaba como exterminarlas. La mitad del estado Carabobo ya estaba hecha un desierto, la gente moría de hambre y nada sabían hacer, pero aparece un hombre de acento francés que se le ocurrió abrir profundos hoyos y observaron que la plaga caía en ellos, hasta llenarlos completamente. Así todo el pueblo carabobeño llevó esa campaña por cada pueblito del estado, hasta que lograron acabar con todo eso. Pero lo peor no se dejó escapar, pues un fuerte olor se emanaba de esos hoyos y una misteriosa enfermedad comenzó a arropar a la población a la cual fue llamada “La Peste Española” que trataba de fiebre muy alta y tos fuerte. Personas por personas, iban poco a poco, muriendo, porque no supieron como curarlas y una carreta conducido por un alguien desconocido, gritaba por las calles con la boca cubierta con una tela, vestido de negro y sombrero de alas largas – recogiendo muertos, recogiendo muertos – así la gente salían con sus familiares falleciendo y los tiraban uno sobre el otro para enterrarlos en fosas comunes. Muchos de ellos que aún sentían fuerzas, lograban salir de esos huecos para regresar a sus casas, pero morían a pocos metros de
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esos hoyos. Un día, un fuerte aguacero se dejó caer y los que lograron salir se subieron en una mata de mangos para resguardarse de la lluvia pero aún así se mojaban y se dieron cuenta que la fiebre se les había desaparecido, pero al regresar a sus casas, sus familiares se asustaban porque pensaban que esas personas eran fantasmas ya que los creían muertos. Fue así que supieron que bañándose con agua fresca se curaban. El tiempo cambió mucho, pero las creencias seguían siendo las mismas ya que en una de las calles de Yaracuy, una señora escucha el trinar de las ruedas de una carreta y al asomarse, observó que se trataba de “El Carretón” e inmediatamente dijo -¿caramba, quién irá a morir?- y al amanecer, un señor que vivía a seis casas de la de ella sufrió un infarto y muere. Es así como quizás nació el espanto de “El Carretón” y que desde hace muchos años recorre las calles oscuras de los pueblos de Venezuela.
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El enemigo del silbón Un amigo mío, me contó que se fue de visita a Guanare estado Portuguesa y se encontró una linda joven la cual junto a sus dos primos solían salir a caminar de noche por las calles de piedra del pueblo. Los tres muchachos estaban enamorados de unas chicas y por eso mi amigo no se quería ir pero tenía que hacerlo porque las clases pronto les comenzarían en el liceo. Era el año de 1980 y mi amigo decidió quedarse un fin de semana más por enamorado. Éste, decide caminar con la muchacha por una larga carretera llena de maleza y solitaria, a eso de la diez de la mañana. Llegan una capillita y le pregunta a la chica de quien era la misma, ella le contestó que esa es la capilla del ánima de Cipriano Castellano un hombre que fue atacado por el espanto del silbón y que se maldijo para ser una especie de ánima vengadora ya que cuando el espanto del silbón sale atacar a alguien él se aparece y defiende a la persona. Mi amigo se ríe a carcajada y muy gracioso le dice a la chica que eso era mucha mentira que ninguna ánima puede ser buena ya que no existen, mientras ella le decía que no se burlara, que si existen y que espera que nunca le suceda nada. Ellos se despiden al regresar al pueblo, pero vuelven a citarse para verse en la noche por la plaza. Los padres de ella, al darse cuenta del amorío que tenía con el joven la castigaron en su propio cuarto y le prohibieron salir de la casa. Mi amigo, esperaba muy angustiado en la plaza y uno de sus primos les dijo que no iría ya que la castigaron, éste muy enojado, se quedó sentado para pasar la rabia, de pronto mira hacia un lado y observa a la muchacha que con las manos lo llamaba hacia donde ella estaba, éste sale caminando muy disimulado y la chica caminaba hacia la larga y oscura calle, él siguiéndola, se preguntaba el porqué no se detenía mientras más caminaba, más se internaba en el lugar, de pronto una sombra con un largo
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sombrero, se aparece silbando, mi amigo muy asustado trató de correr pero las piernas no le respondían, nuevamente ve la sombra y escucha el silbido más atrás cuando sintió que la misma se le iba encima, comenzó a escuchar unos fuertes golpes como si fueran sacos de maíz y al ver bien lo que sucedía, se dio cuenta que eran dos sombras peleando. Logró correr y al llegar a la casa les cuenta a sus primos y tíos lo que acababa de ver, estos le dijeron que se trataba del enemigo del silbón. Desde entonces mi amigo nunca más vio a la chica, claro porque nunca más volvió a ese pueblo. Es así que muchos conocieron al enemigo de el Silbón.
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El entierro del taparo Juan Pomusano, se encontraba en el baño de su casa ubicado en el patio, de pronto levanta su cabeza y observó, el cuerpo de su padrino Carlos Véliz colgando por el cuello con un mecate, en una mata de taparo que sobre pasaba el lugar, que por cierto no contaba con un techo. El susto, fue tan grande que sólo se limitó en salir corriendo, ya que el sitio estaba oscuro. Durante un largo tiempo, Juan estuvo muy decaído por la forma como vio a su querido padrino, colgado en aquella mata de taparo. Apenas contaba con dieciocho años de edad, cuando éste comenzó a recuperarse de aquella noche de marzo 1960 en el estado Cojedes. Un tratamiento de un médico brujo, hizo que éste volviera a ser el mismo muchacho de antes. Esto, se trataba de salir nuevamente al baño, para verificar que allí no había nada. Cuando ya estaba acostumbrado al lugar oscuro y solitario, siempre iba sin pensar en nada malo. Una noche, en ese mismo baño y al lado de la mata de taparo, observó una pequeña luz que crecía poco a poco. Con gran valor, veía fijamente la misma y trataba de darse ánimo así mismo, para no volver a enfermar. Le cuenta a sus mejores amigos, Mario Pérez y Luís Campeón. Éstos le dijeron, que fuera a ver al médico brujo y le contara lo sucedido. Siguió las recomendaciones de sus amigos y acudió al mismo. Al contarle, éste le preguntó si la luz le había hablado, contestando que no. El médico brujo, le dijo que si llegara hablarle, le preguntara que era lo que quería y quién era. Otra noche, se acercó a la mata de taparo y la luz volvió aparecer, éste se queda observándola fijamente y de pronto la luz se convirtió en la figura de su padrino.-Hola soy tu padrino Carlos Veliz- dijo la luz, -¿que quieres padrino? Preguntó el joven, -
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-quiero que saques el dinero que enterré al lado de la mata de taparo ya que me tiene penando-. -Pero antes debes venir con dos amigos y cada uno traerá una pala- El muchacho le preguntó -¿para que? Contestando éste –cuando vengas lo sabrás-. La noche siguiente y a la misma hora, el joven llega al lugar junto a sus amigos, la luz aparece y le dijo que debería desenterrar el dinero que se encuentra al lado de la mata de taparo. Los muchachos, comienzan a excavar y encontraron tres vasijas grandes llenas de morocotas de oro puro. Dándole gracias a su padrino, la luz se hizo más grande y sus amigos atraídos al interior de ella, apagándose la misma y desapareciendo junto a los muchachos. El joven se hizo muy rico y la gente se preguntaba, ¿cómo? si era uno de los más pobres del estado Cojedes. Nadie supo sobre los muchachos, sólo el médico brujo por tener el don de saber el porqué de esas cosas, pero el muchacho no fue feliz al saber que sus amigos desaparecieron junto a la luz del entierro en la mata taparo.
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El iluminado Todo comenzó, aquel 18 de diciembre del año 1958 en San Felipe Estado Yaracuy, cuando Miriam Mendoza y Julio Castro, planificaban una excursión para Las Montañas del Sorte en Chivacoa junto a su pequeño hijo tres años Juan Manuel. Llegaron al sitio, acompañados de dieciséis personas más y uno de los guías explica que tenían que tener fe para poder cruzar el pequeño río que se encontraba en el camino ya que sino, éste crecería de una manera tan sorprendente y no dejaría pasar a nadie. Todos logran cruzar, eso quiso decir que tuvieron fe, dijo el guía. Se detienen a descansar, unos se sentaban otro se acostaban en el suelo, cosa que hicieron Miriam y Julio. La noche cae y comienza unos extraños rituales, típico de la zona, cuando de pronto, el niño misteriosamente desaparece del sitio. Todos los presente comenzaron a buscarlo y los espiritistas que estaban ahí sólo murmuraban sin moverse del lugar. La gente del estado encendía velas para así desear un milagro y que apareciera el niño, pues éste nunca apreció y ya habían pasado once años desde ese día, y aún la tristeza siempre acompañó a sus padres y al pueblo entero. Miriam nunca se recuperó y jamás pudieron tener más hijos y un día en medio de una enfermedad, acudió a Nirgua Estado Yaracuy a casa de un médico brujo de quince años que curaba a la gente, usando el poder del doctor José Gregorio Hernández. En el sito fueron pasando uno por uno de los presentes, pero Miriam fue la última que pudo entrar. Todo estaba ya sólo mientras su esposo esperaba afuera. La mujer era observada por el joven brujo. Este, coloca sus manos en la rodilla y el muchacho sintió un breve mareo, pero continuó, le dijo a la mujer –usted tiene problemas de tensión alta, de circulación sanguínea y un dolor por la desaparición de su único hijo en Las Montañas del Sorte y déjeme decirle que
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ese niño soy yo.Miriam, comienza a gritar de una manera de mucha felicidad y su esposo al entrar, observó a la mujer abrazando al muchacho y él se lanza al suelo de rodillas agradeciendo a Dios por el milagro concedido ya que se dio cuenta de que se trataba todo en ese momento. Se sientan en unas sillas y el joven comenzó a contar que una mujer llamada La Reina María Lionza, me necesitaba para hacer esto, me rescató, me arropó con una gruesa manta, dormía en una cueva y me amamantaba una danta, por eso ahora soy el Iluminado.
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El negrito zambullidor En el río Yuribí en San Felipe Estado Yaracuy, se encontraba Juan Padilla en las inmediaciones del mismo, caminando agua arriba con su escopeta y un perro muy fiel y valiente. En su caminata, aprovechó llegar al rancho de su compadre Emiliano Mendoza, para descansar y continuar la casería. Al llegar al lugar se encuentra a tres amigos más, los saluda y le ofrecen algo de comer y ante todo echarse un palito de cocuy para entonar. Eran ya pasadas las seis la tarde, cuando decide despedirse, para seguir la casería, al instante uno de los presentes llamado Luís Sandoval, le aconseja quedarse, ya que era el mes de mayo y todos los espantos están alborotado en especial “El Negrito Zambullidor”, que en busca de su alma espanta a todo aquel que esté por ahí de noche y mucho más espantoso en cuando con unos extraños gritos salta de un lado a otro que le pone los pelos de punto a cualquiera, pero uno nunca sabe cuando mata, si es que mata. Juan no toma en cuenta lo que sus amigos le cuentan y aún así se marcha, toma su escopeta y llama a su perro. Comienza a bajar por el río, observa a un conejo y le dispara logrando alcanzarlo con los perdigones de su arma, lo agarra y lo mete en el saco. Continúa su camino, pero al llegar a unos matorrales, escucha un ruido, se acerca poco a poco y con el cañón de la escopeta, separa el monte que estaba tapando mientras alumbraba con su linterna el lugar donde provenía el ruido, de pronto la cara oscura de un hombrecillo se le acercó a la de nuestro cazador, quien comenzó a disparar por todos lados, observando a la vez que el mismo saltaba de un lugar a otro sobre las rocas. Uno de los disparo le dio al perro quien murió en el lugar, sale corriendo dejando todo lo que llevaba sin incluir la escopeta y la linterna. Mientras más corría, sentía la presencia de “El Negrito
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Zambullidor” quien con gritos y salto pasaba frente al hombre. Todo quedó en silencio y al amanecer, los amigos del cazador, caminan río abajo entre chistes y conversaciones, observan el cuerpo de un hombre que yacía en una gran piedra, se acercan y se dan cuenta que era su amigo, que sin rostro estaba muerto en el lugar. Los presentes comentaron en medio del miedo que quizás el espanto no tiene cara y por eso le arranca la de los demás con sus filosas uñas. Es así que muchos comentaron la historia de “El Negrito Zambullidor”.
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El tocador En Caracas, vivía María del Carmen Zambrano, de 13 años de edad, junto a sus padres Mariela y Manuel. Tenían su casa ubicada en la parte baja del 23 de Enero. Una familia muy unida y de buen vivir. Era el año de 1945 y los padres de la niña planifican una fiesta para los catorce años de ésta preguntándole que quería como obsequio, respondiendo ella –un lindo tocador o peinadora que está en una tienda al otro lado de la calle-, su deseo fue concedido y el padre salió en busca del tocador. Llegó a la casa con el mismo y se lo dió con un gran beso en compañía de su esposa. Muy feliz, se lo llevaron a su cuarto, allí, ella se quedó sola y comienzó a abrir todas la gavetas, en una de ellas encontró un cepillo rojo para el cabello. Pensando que fue su padre quien lo dejó ahí, comienza a peinarse con el mismo. En la noche, algo extraño sucedió, pues el asiento que traía el tocador, comenzó a escucharse que lo movían de un lado a otro. Se levantó rápidamente y encendió una vela, pero no ve nada encontrándose la silla en su lugar. Dejó iluminada el cuarto y pudo dormir con tranquilidad. En la mañana, cuenta lo que sucedió a sus padres quienes muy aturdidos y confundidos no pudieron analizar que oyeron de la niña. Manuel fue en busca de un cura para que bendijera la casa y esa noche María no escucho nada. Pero a la siguiente, oyó un ruido muy extraño como si alguien se peinara con un cepillo, al encender la vela observó a una joven mujer de cabello muy amarillo sentada en la silla y se peinaba mientras se miraba en el espejo, como estaba de espalda no pudo ver la cara de ésta. Muy asustada grita llamando a sus padres quienes entraron rápidamente al cuarto y vieron como la mujer desaparecía lentamente. Deciden llevar a un brujo muy conocido en el pueblo quien le
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aconsejó deshacerse del tocador o la peinadora. Manuel lo llevó a casa de un carpintero que estaba cerca y que quería comprarlo por lo antiguo de la misma, para así venderlo más caro. Al comenzar hacerle algunas reparaciones, observó que la parte de atrás era en forma de cajón y al abrirlo encontró el esqueleto de una mujer vestida de blando y con el cabello totalmente amarillo. Dio aviso a la policía, descubriendo éstos que se trataba de una joven muchacha que fue asesinada por su hermano y luego ocultó el cuerpo en el tocador. Es así que muchos conocieron esta macabra historia de: “El tocador.”
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La vieja María Melinda Cárdenas, era la chica más linda de todo el estado apure, hasta que un día de aquel mes de marzo de 1965 una malvada mujer le causó una desagradable enfermedad que le afectó toda su piel con una erupción muy horrible que la inhabilitó por completo a que saliera a la luz pública para que los ojos de los hombre y mujeres la admiraran. No sólo ella tuvo esa mala experiencia, también José González fue víctima de tan despiadada mujer ya que éste fue embrujado para que perdiera toda su familia y cayera en el alcohol y las drogas. La vieja María, como era muy odiada en la comunidad de Calabozo, estaba destinada a que algo horrible le sucediera algún día. Muchos decían, que se la pasaba de iglesia en iglesia y de misionera, en las reuniones cristianas que se efectuaban en los pueblos venezolanos para despistar su mala intensión para con los que les rodeaban. Muchas personas habían fallecidos de alguna enfermedad y otras se suicidaban por el mal que ésta le había causado. No obstante y en medio de una reunión de la comunidad, todos los presentes se encontraban canalizando la manera de destruir a la viaja María, pero como cosa extraña, una bola de fuego muy grande pasó por el medio de todos ellos, a eso de la siete de la noche, afortunadamente nadie salió herido. Todos inmediatamente, culparon a la vieja María y salieron a lincharla porque ya estaban cansados de tanta imprudencia y brujerías. Al tocar la puerta un enorme perro negro se acercó a ellos como manera de proteger a su ama y los habitantes enfurecidos se limitaron en darle varios palos por todos lados hasta matarlo. Las personas, logran entrar y la vieja María en un intento de salir corriendo, tropieza con la pata de una silla mecedora y cae al suelo golpeándose fuertemente en la cabeza para luego fallecer. Los familiares de ésta llegan al pueblo y la consiguen aún en el
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lugar muerta, ya que nadie quería tocar tan insignificante ser. Estos familiares comienzan a velarla y mientras preguntaban a los que iban llegando el porqué la asesinaron y donde muchos decían la razón. Ellos no creían tan desagradable explicación y seguían haciendo preguntas. Por un momento uno de esos familiares se acerca a la urna y nota que la muerta tenía la lengua afuera, al rato, observó que cada vez la tenía más larga. Se quedó parado e un lado y se dio cuenta que cada vez que la miraba una persona enferma la lengua le crecía más y más, hasta que llegó el momento de llegar a la conclusión de sellar la urna ya que la lengua le llegaba a los pies. Está fue enterrada en el cementerio de la localidad y a los dos meses esos mismos familiares quisieron exhumarla y pagar una buena suma de dinero para llevarla a otro pueblo, pero algo extraño pasó pues el cuerpo ya no estaba en la tumba. Al pasar de los meses todas aquellas personas fueron a misa y sus males desaparecieron rápidamente.
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Una madre desesperada
Reflexión: “No debemos ser incrédulos, porque con la fe todo es posible.”
En la vida, cada región tiene una historia agradable y otras no, o quizás tenga algo de las dos. Por eso cada historia tiene un mensaje que ofrecer para que todos nosotros podamos compenetrar en cada hecho. Es así como el escritor Jesús Rojas quien reside en la zona de Maríncito en San Gerónimo del estado Yaracuy, nos quiere hacer entender en esta historia que nos brindó para que sea publicada. En el año de 1984 en el pueblo de Agua Negra, municipio Veroes del estado Yaracuy, vivía una familia, que no tenía mucho tiempo de haber llegado del estado Trujillo buscando una mejor vida. El hombre, cortaba caña y para ese tiempo pagaban la buchada de caña a ocho bolívares (Bs.8,00) y esto no alcanzaba para comer. Esta mujer, de nombre Oneida tenía dos hijas, una de cuatro años y la otra de un añito. La segunda de ellas se enferma y la llevan al médico, pero fue imposible mejorar, porque los doctores no declaraban que enfermedad padecía. La pobre madre, desesperada, acudía a todas partes para buscar sanar a su niña muy enferma, no comía, ni tomaba su leche, pero un día, una persona de ese pueblo de Agua Negra, le dice a la señora, que por la vía de Palma Sola, había un hombre que le podía curar a su niña, la señora desesperada agarra a ésta en brazos y se va al sitio, pero como no llevaba dirección exacta, ni nombre de esa persona, ella decidió quedarse a mitad de camino, en el sector llamado Agua Blanca, llega a una finca llamada “Las Mercedes” donde trabajaba una familia, ella le pregunta a una señora llamada Carmen que si conocía a un señor que curaba el “mal de ojo”, la señora le contesta que no conoce a nadie que cure esa enfermedad, pero aquí en la finca, trabaja un señor de nombre Jesús Rojas, que cuando mis hijos se
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enferman él me le hace oraciones y se sanan. La señora Carmen, le dice que lo espere que va a buscarlo ya que está desayunando. No había pasado mucho tiempo, cuando el señor llega al lugar de espera, el cual iba a continuar sus labores y observa a la señora con su niña enferma. Carmen, le cuenta al señor Rojas que su amiga anda en busca de un señor que cure el “mal de ojo” que está padeciendo su pequeña hija, el rápidamente, le contesta que no conoce a nadie quien cure esa enfermedad, que sólo JESUCRISTO sana y salva, enseguida, le dice a la señora Carmen que le preste su Biblia, tuvo una lectura en el libro de Mateo Capítulo 8 Versículo 1 al 3. Empezó a orar urgiéndose con aceite pidiéndole a Dios por la cura de la niña. Una vez finalizado todo, la desesperada madre se regresa a su casa con gran felicidad y agradecimiento por lo que el señor Jesús Rojas le hizo a su pequeña, que al ver que la había sanado, decide volver al día siguiente a la finca y le pidió al señor Rojas que le volviera a rezar ya que cuando llegó a casa le pidió comida y agua. El responde muy sonriente, señora yo no rezo sino que hago oraciones a Dios para que haya salud y en este momento sólo puedo darle gracias a él porque todo está hecho. La señora Oneida, regresa a su casa con su hija muy sonriente y los vecinos del sector de Agua Negra, quienes vieron a la niña en las condiciones de salud en que estaba, se mostraron sorprendidos y le dicen con gozo a esta señora que su hija se salvó porque el evangélico le oró, al ver el milagro que había ocurrido. Muchas personas que se enfermaban acudían para que les hiciera oraciones y fueron sanadas.
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Un niño en la laguna Manuel Segunda de catorce años de edad, vivía en Cabimas estado Zulia junto a sus padres Miguel y Ana. Tenía dos hermanos Carlos de doce años y Luís de cinco. Un día decide junto a tres amigos caminar hacia la zona que llamaban la sabana, a cazar pájaros y darse un baño en una laguna que se encontraba en el lugar. Carlos, había ido de compras con su padre mientras que el pequeño Luís se encontraba jugando con sus muñequitos de plásticos, pero al ver que su hermano mayor salía con una honda en sus bolsillos, se levanta y se va detrás de los chicos. Estos no se habían dado cuenta que el niño los seguía, hasta que llegó el momento en que éste no los volvió a ver, pues se les desaparecieron de la vista por sus cortos pasos. Los muchachos le habían tomado mucha ventaja, se detienen en la laguna y se meten en sus aguas, como la misma estaba muy amarilla por el barro que se encontraba en el fondo, deciden continuar la caminata. El pequeño Luís que por cierto era el consentido de la vereda, llega una hora después con lágrimas en los ojos y decide quitarse la ropita y meterse en la laguna, pero corrió con la mala suerte de morir ahogado en el fondo del agua ya que el barro lo atrapó y como estaba muy pequeño no supo defenderse. Los muchachos ya de regreso, observan la ropita del niño pero ningunos se imaginaron que podía ser del pequeño Luís. Llegan al sitio donde vivían y Manuel observa que su madre estaba afuera esperándolo. Se le acerca y esta muy enojada le pregunta por su hijo, ya que pensaba que él se lo había llevado a caminar. Al saber que no andaba con él, deciden buscarlo casa por casa sin resultado alguno. Los vecinos también se unieron a la búsqueda y Manuel de pronto recuerda que había una ropita en la laguna que se parecía al del niño. Avisa a su madre y al resto de la gente y deciden ir a ese sitio y fue cuando uno de los presentes observan una manitas que salían del agua, se mete y en efectivo se trataba del pequeño Luís.
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Años después, unas personas que caminaban por esa laguna deciden quitarse la ropa para bañarse en ella y al instante observan a un niño que se deslizaba sobre el agua que lloraba de una manera totalmente espeluznante como manera de evitar que alguien más muera ahogado en la laguna.
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Las agüitas de Dios En el año de 1940 en Caracas, vivía una hermosa adolescente de nombre Nadia, sus padres eran Julio Izulsa y su madre Mariela Medina. Habitaban una hermosa casa en el centro de la ciudad para ese entonces. Los techos rojos como se conocía Caracas, se encontraba totalmente virgen en lo que contaminación ambiental se trataba. Nadia con sus hermosos ojos marrones, piel canela y cabello largo y muy negro, era la admiración de belleza de todos los jóvenes del sitio. Una mañana, una mujer de extraño físico, toca la puerta de la casa donde vivía Nadia, por casualidad es ella quien abre la puerta, la mujer la saluda y le pregunta su nombre. Al responder, la extraña la toma por el cabello, arrancando varios de ellos. La golpea y la tira al suelo, para luego salir a veloz carrera del lugar. Al llegar sus padres, le cuenta lo sucedido y estos van hacia la prefectura para colocar la denuncia, pero solo dieron una descripción de una mujer de cabello castaño, alborotado y vestida de negro y que en su cara llevaba del lado izquierdo una desagradable verruga. Al pasar los días, Nadia comenzaba a sentir fiebre que se calmaba por solo algunos momentos y los médicos mediante exámenes de rutina no podían diagnosticar enfermedad alguna. Poco a poco, se le fueron reflejando en la espalda unos salpullidos muy rojos que al pasar de los días, la tenía en la cara. Llegó el momento de que no salía de la casa por pena de lo que le sucedía y una mañana, al observarse en el espejo vio que su rostro estaba lleno de una erupción muy grande y fuerte que le sangraba. Bajo un fuerte llanto, llama a sus padres quienes muy angustiados solo se limitaban en mirarla mientras ella gritaba. Los médicos, se acercaron a esa casa para ver lo que sucedía en ese instante, pero ninguno de ellos se limitaba en dar una solución pues pensaban que los medicamentos quizás fueron los que la empeoraron.
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Había pasado ya tres años y la piel de Nadia seguía siendo la misma. Encerrada sin asomarse por la ventana para que nadie la observara sólo le quedaba llorar y no besaba a sus padres por miedo de que sufrieran lo mismo. Una tarde, mientras Miguel compraba el pan y la leche, vio a una mujer con la descripción que dieron en la prefectura, la mujer al salir de la panadería éste le pregunta su nombre, ésta sale corriendo y el hombre la persigue, al instante sale corriendo y un auto la atropella, muriendo instantáneamente. Miguel fue detenido, y contó que solo la persiguió para preguntarle el porqué tocó la puerta de su casa, le haló el cabello a su hija y la golpeó contra el suelo, pero que al correr el carro de la llevó por delante. Los policías llegaron a la conclusión de dejarlo ir ya que sabían que su hija tenía una extraña enfermedad y que estaban pasando por momentos difíciles y la mujer muerta era una conocida bruja que se limitaba hacer todo tipo de maldades a las personas. Al salir, una dulce anciana, tropieza con él y le dice que lleve con mucha fe a su hija a “Las Agüitas de Dios” y que se lave y tome el preciado líquido de ese hermoso manantial y a su vez prenda una vela. Este sin saber donde quedaba pregunta como puede llegar ahí, respondiendo la anciana – debes ir vía a Carabobo y desviarte en Tocuyito hacia Bejuma pero al llegar en la zona de la Mona te detienes y te darás cuenta cual es el sitio porque ahí va mucha gente.Al siguiente día, hace lo que la anciana le dijo, pues pensó que no perdería nada en ofrecer su fe. Llegaron al lugar y la muchacha se acerca mientras los presentes sólo se limitaban en observarla, ella con mucha vergüenza se acerca y toma agua del manantial y luego en un espacio enciende la vela, agregando a la vez una verdadera fe y unos hermosos rezos de súplica para que pudiera ser curada. Al pasar de los días su piel fue cambiando y poco a poco la enfermedad estaba desapareciendo hasta llegar el punto de quedar totalmente curada.
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Su belleza regresó, su ánimo estaba muy elevado. Y así iban todos los fines de semana a tomar agua de “Las Agüitas de Dios” y encender una vela por el milagro concedido.
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Mamá dame agua Estamos en presencia de entes extraordinariamente sorprendentes y espeluznantes, seres que de una manera u otra entran en nuestro mundo causando miedo, terror, espantos y muertes. Historias que nos lleva hasta la más alejadas palabras y pensamientos sin saber el porque de las cosas y sin respuestas absolutas para conocer la realidad de algunas de ellas. Según la historia en el año de 1960, en Aroa estado Yaracuy, vivió una familia integrada por tres personas, Julián Luís Pedroso de sesenta y cuatro años de edad, junto a su esposa María del valle Carmona de sesenta y dos y su pequeña hija Petra María de trece. Habitaban un rancho elaborado de bahareque fabricado por Julián situado muy lejos de la población, en la altura de un cerro. Una mañana mientras la niña lavaba la ropa en uno de los ríos, se le acercó un joven de 21 años llamado Mario Pérez, quien comenzó a seducir a la adolescente y ésta a corresponder al muchacho, quien sin mediar palabras la besó en la boca. En el sitio habían muy pocos pobladores, pues todos eran campesinos que tenían buena cantidad de tierras para sembrar y las pocas casas estaban alejadas una de las otras. Los padres descubrieron, que constantemente el muchacho se acercaba a su hija y la seducía, pero estos enojados agarraron su ropa y se la llevaron al joven para que él se encargara de ella. Al pasar de los días la joven era maltratada constantemente por Mario sin importarle, que estuviera embarazada. Los padres de Petra María mueren de un infarto cada uno, ya que Julián al ver a su esposa sin signos vitales también sufre la misma consecuencia, quedando uno abrazado del otro y por eso fueron los dos entierrados juntos. La joven da a luz un hermoso niño al que llamaron Miguel Andrés y se fueron a vivir al rancho de sus padres, pero al cumplir los cuatro años, Mario decide irse a trabajar a San Felipe en la construcción de un edificio. Ya había pasado más de dos meses y Mario sin acercarse a su
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hogar, pues conoció a mujeres de la vida fácil en los bares del pueblo y lo que ganaba era para gastarlo en ellas y las bebidas. Una mañana el niño presentó fiebre muy alta, pero por la ignorancia de la madre no buscaba la manera de bajársela, hasta que decidió comenzar a caminar cerro abajo rumbo al pueblo de Aroa para llevarlo al ambulatorio. Eran ya las seis de la tarde y para el colmo debía pasar por unos ríos muy fuertes, al llegar al primero, el niño le dice –dame agua- y esta por temor al creer que podía empeorarlo se la nega. Continúa su camino, pasa por un pequeño caño y el niño repite nuevamente –dame agua- y esta vuelve a negarla. Llegan a otro río y otra vez el niño le dice a Petra –dame aguay nuevamente se niega darla. Al llegar abajo Miguel cierra sus ojitos y ella lo creía dormido, pues estaba muerto y la joven no se había dado cuenta. Al llegar al ambulatorio, le dan la fatal noticia. En medio de la desesperación y la soledad, toma al niño fallecido entre sus brazos y se lo lleva corriendo nuevamente al cerro donde vivían en esa gran oscuridad, nadie pudo detenerla. Un vecino de esa localidad, que paseaba por las calles de San Felipe, encuentra a Mario y le da la información de que su hijo había muerto, éste pide dinero prestado para poder llegar a Aroa. Eran ya las siete de la noche cuando con solo una linterna comienza a subir el cerro, al llegar al primer río se encuentra a un niño que levantando una mano le dice –dame agua-, este asustado, siguió su camino pero al llegar a caño encontró nuevamente al niño que le dice ¬-dame agua-, comienza a correr y al llegar al otro río el niño nuevamente se le apareció y le dice – dame agua-, muy atormentado, llegó al rancho donde vivían pero antes de entrar, un fuerte olor se dejó sentir, al penetrar a la vivienda, encontró a su mujer totalmente despeinada y muy sucia con su hijo muerto en sus brazos, el hombre se le acerca y esta al levantar la cabeza se le notó unos ojos extremadamente espeluznantes y soltando al infante al suelo salta sobre su supuesto marido sacándole los ojos y con un fuerte grito se alejó del lugar, desapareciendo para siempre.
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En la actualidad muy pocos conocen la historia pero los que si tuvieron conocimientos de la misma, quizás ya se la llevaron a la tumba.
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Los niños desnudos de Santa Rosa del Sur Aunque parezca muy difícil de creer, aún en la actualidad muchas personas escuchan y narran historias extremadamente sorprendentes y algunas de ellas son protagonista de cada unas. Todo comenzó, el sábado 4 de junio del 2006 en Santa Rosa del Sur en el municipio Carlos Arvelo del estado Carabobo a unas cuatro horas de recorrido. Un lugar muy retirado de la urbe y donde el sistema eléctrico no llega, sólo con plantas para la electricidad se iluminan estos pocos habitantes de la zona. La alcaldía de este municipio, organizó un operativo médicoasistencial, donde también la campaña de cedulación de la ONIDEX estaría incluida con el personal del Frente Francisco de Miranda. Por problemas logístico, demoraron una hora en salir desde el ayuntamiento hasta Santa Rosa del Sur pues lograron hacerlo a eso de las nueve de la mañana cuestión que debía haber sido horas antes para poder ganar tiempo a la labor y comenzar bien temprano. Llegan a eso de la una de la tarde e iniciaron la faena prometida que culminaría a las cuatro pero que debía ser mucho antes por lo oscuro de la zona y el peligro de los barrancos. De pronto al culminar el trabajo, un fuerte aguacero se dejó caer. Todos murmuraban que los organizadores no tomaron en cuenta y debieron haber llevado radio de alta frecuencia para poder comunicarse con la alcaldía y notificar cualquier hecho anormal, pues al parecer fueron personas de muy pocas experiencia para llevar a cabo este tipo de labores. En medio de la lluvia, uno de los conductores, quiso salir de manera absurda del lugar, pero estrelló la camioneta contra un cerro en el camino… era un carro menos para regresar. Los lugareños ofrecieron hospedajes a los presentes, según algunos de ellos, las mujeres se quedaron en una casa mientras los hombres en otra. Delsy Acosta, con otras compañeras de la ONIDEX, se sentaron junto a una señora dueña de la casa, esta les dijo –menos mal que
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no se quedaron en la lugar donde están sus amigos porque ahí, salen tren niños desnudos- afirmó la doña. -A mi hermano Juan, que estaba borracho, se les aparecieron ellos en el trayecto a la casa, el me relató que uno de los menores se le acercó y lo tomó de la mano diciéndole a la vez que no se asustara que él le guiaría hasta su destino. Se dejó llevar y continuó caminando, pero como cosa extraña, otra persona venía en sentido contrario y el niño en cuanto lo vio, le dio un gran empujón a Juan que lo subió en un pequeño cerro a orillas del río. Mi hermano se asustó mucho y comenzó a gritar por los nervios y la persona que venía en ese instante, se le acercó y lo auxilió.La demás compañeras de Delsy, le decía que dejara de contar eso que les daba mucho miedo, mientras esta le dijo que continuara ya que una persona que ella conoce (sin decir nombre) escribe historias de esas índoles. Le preguntó, -¿como aparecieron esos niños?, respondiendo esta que no sabía, que cuando ella y su familia llegaron ahí ya esos fantasma existían. Muchos de los lugareños, dicen y creen que fue que los niños murieron ahogados en el río y que quizás no eran de esos sitios. Uno de los funcionarios, se encontraba hospedado en la casa de la cual la señora había hecho referencia. Mientras dormía, en un cuarto junto a seis de sus compañeros, despertó y observó a un niño desnudo parado a un lado del sitio donde estaba acostado y quien le preguntó a éste -¿cómo te llamas?- repitiendo esta pregunta una y otra vez. El joven, se dio cuenta que no estaba soñando cuestión que creyó en unos instantes que el niño era real. Muy aturdido, se levanta y despierta a sus compañeros a quien le contó lo que vio pero éstos en vez de ayudarlo, solo se limitaron en decirle que dejara de mentir y se acostara. Al amanecer, esta persona, le cuenta a Delsy lo que vio. El resto de la muchachas, se dieron cuenta de lo que decía y que la historia era real. Así se lo dieron a conocer diciéndole que le creían, ya que la señora donde se quedaron ellas, les contó algo sobre esos niños.
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Como todos estaban reunidos, para regresar, escucharon atentamente lo que conversaban y algunos incrédulos se quedaron atónitos a darse cuenta que lo que éste había contado era verdad.
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Un espanto en el camino Durante mucho tiempo, se ha hablado de un espanto que aparece en una carretera de Güigüe estado Carabobo en frontera con magdaleno del estado Aragua y que causa un verdadero susto a quien lo ve o lo siente. En esta historia, basada en el año 1967, Juan Méndez, contó que salió de su casa a ubicada en el barrio El Rosario a eso de la dos de la tarde hacia el estado Aragua, montando su bicicleta de reparto para visitar a una linda joven que éste estaba enamorando. La lejanía no le importaba ya que para él, ese amor no lo dejaría perder. De regreso, un carro que venía por la oscura vía a eso de las nueve de la noche, se llevó por delante a Juan, dejándolo tendido en el pavimento, el conductor se marchó en su auto, en veloz huida del lugar. Muchas personas que pasaban por el sitio en sus carros veían el cuerpo herido del joven pero ninguno quiso detenerse a prestarle ayuda, hasta que un camión pasó y lo atropelló muriendo éste en el lugar. Al pasar de los años, Mario Castellano iba en su bicicleta a eso de las nueve de la noche por ese mismo sitio, ya que trabajaba en una granja cercana al lugar, cuando de pronto, sintió que la bicicleta estaba más pesada ya que el pedal se puso muy duro y se dio cuenta que alguien estaba en la parte trasera parado en dos tubos que sobresalía de la rueda. Muy aturdido, se lanzó de la misma cayendo en el pavimento y posteriormente rompiéndose la cabeza. Adolorido, se arrastra hasta la orilla de la carretera para evitar ser alcanzado por un auto y al amanecer, algunos de sus compañeros que pasaban también en bicicleta lo reconocieron y lo llevaron al hospital. Ahí, contó lo sucedido dejando a los presentes un poco incrédulos de la situación, pero hay muchos que han pasado por ahí y conocen “El espanto del camino”.
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El espanto vestido de negro Aquel 28 de julio del 2007, en un pueblito del municipio Carlos Arvelo de estado Carabobo, se encontraban unos jóvenes disfrutando de una fiesta ya que se habían graduado de bachilleres. El lugar de disfrute era en la casa de una de las ex alumna del un conocido liceo de dicho pueblo. No todo podía ser celebración, ya que estos muchachos duraron hasta muy tarde de la noche, consumiendo licor y bailando, y a la hora de salir, cada quien se fue a su casa. Sólo unos cuatro de ellos, decidieron caminar hasta su hogar a unos tres kilómetros del sitio donde se encontraba la fiesta, al pasar por una pared muy alta, donde funciona un taller de maquinara pesada observan a una persona muy delgada y con una vestimenta negra que escalaba la pared de manera muy semejante a una araña, uno de los chicos, comienza a gritarle a la persona, éste voltea de una forma espeluznante, observando a los jóvenes, que creyendo que era un ladrón seguían insultándolo. El espanto, se dejó caer desde lo alto de la pared y al pisar el suelo se escuchó un ruido muy desagradable que alertó a lo muchachos, corrió tras de ellos, y mediante gritos que decían -corran que ahí viene- solo se limitaban en voltear para ver donde estaba. Corrieron todo esos kilómetros simplemente por el miedo que sentían, al llegar al sitio donde vivían, había una fiesta en una de las casas de uno de ellos, llegan muy cansados y sin aliento y todos los presentes, sintieron mucha tierra que les caía encima. Unas señoras que estaban en el lugar, deciden rezar para alejar al desconocido espanto vestido de negro. Así todos los presentes conocieron esta historia.
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Los fantasmas de la casa La familia García, integrada por los esposos Mariano y Mercedes junto a sus dos hijos Katty y Luís de 15 y 17 años respectivamente, deciden mudarse de la casa que por muchos años habían ocupado en un pueblo, llamado Palo negro en Maracay estado Aragua, a una nueva en Tocuyito estado Carabobo. Todo salió como se planificó, pues llegaron a su nuevo hogar y comenzaron a bajar las cosas del camión de mudanzas que los llevó hasta ese sitio. Empezaron limpiando la casa ya que no lo habían hecho antes de mudarse, mientras Katty, limpiaba el baño, Luís ordenaba junto a su padre los muebles y Mercedes aseaba la cocina. Esta última, sintió que algo de hierro muy frío tocó su hombro derecho, da un inmenso grito y el resto de la familia corre en su ayuda. Ella cuenta lo que sintió y sus familiares, quedan atónitos ante tan escalofriante situación. Katty, regresa al baño, continúa su labor, pero volteó hacia la puerta del mismo y observó que una persona vestida de rojo había pasado por el lugar. Sale corriendo y le cuenta al resto de su familia. Después de ordenar todo, se van a la cama muy cansados, pero mientras dormían, sentían mucho ruido en toda la casa, hasta en el patio de la misma. Luís, al levantarse, entra al baño para lavarse la cara y mientras se miraba en el espejo observó que detrás de él estaba un hombre negro vestido de franela blanca y pantalón rojo la cual se desapareció como por arte de magia, corre hacia su familia, cuenta lo sucedido y deciden llevar a un espiritista para que los ayudara, éste con una serie de ramas y otros insumos, comenzó a decir cosas muy extrañas para hacer alejar los malos espíritus. Durante la noche todo estaba tranquilo y creyendo que esto se encontraba ya controlado, comenzaron otra nuevamnte los ruidos y esta vez escuchaban voces y hombres quejándose como si sentían algún dolor.
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Un anciano alcohólico, que deambulaba por el frente de la casa, les dijo que en ese sitio espantaban ya que ahí fueron enterrados muchos soldados de la época de la batalla de Carabobo, que murieron en la misma. Muy inteligentemente esta vez, Mario, acude a la iglesia de esa comunidad, ahí conversa con el cura a quien le explica lo sucedido. Este, le dijo que se debían hacer un novenario en dicha casa en nombre de esas personas a la que todos en Venezuela llamaron “Los soldados desconocidos”. El cura se encargó de visitar e invitar a los vecinos que vivían cerca de esa casa ya que Mario y su familia, no conocían a nadie por lo nuevo que se encontraban en ese sitio. Los rezos comenzaron y mientras los presentes oraban, muchos soldados vestidos de rojo y con espadas en mano, pasaban de un lado a otro, mientras otros parados oían todas las oraciones. Al finalizar el último rezo, estos soldados con sus manos de manera de despedidas y con sonrisas en sus labios, demostraban que ahora si descansarían en paz. La familia, colocaron muchas flores en el jardín al día siguiente y después hicieron una misa en nombre de estos héroes en la iglesia para así darle más fuerza a que estos soldados desconocidos llegaran al cielo y todos sus pecados fuesen perdonados.
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48 La hija maldita
Hace ya varios años atrás, en Valencia estado Carabobo, se habló de una joven muchacha perteneciente de los barrios del sur de la ciudad que frecuentaba malas personas, la misma llegó al punto de embriagarse en varias ocasiones y para el colmo se drogaba. Sus padres, siempre estaban reprochándole su actitud, pero ésta con su fuerte carácter llegaba a la locura de desafiarlos. Una noche la madre la estuvo esperando muy cansada, pero la chica nada que llegaba. Al amanecer, la puerta sonó y al abrirle era ella que estaba llegando a la casa, la madre comenzó a reprocharle su mala actitud y la chica la mandaba a callar de a cada momento y cada palabra. No quiso ir al liceo y con sólo dieciséis años ya era una drogadicta. En la noche se había vestido para salir con un muchacho del barrio y sus padres la encerraron para que no saliera, ésta agarró un cuchillo y se lo clava a su padre en la espalda dejándolo herido, mientras a la madre le daba patadas, después de tirarla al suelo. La señora comenzó a soltar palabras de desagrado y maldiciones en contra de ella y mientras más la maldecía, la joven comenzó a soltar un espeluznante grito que se dejó escuchar por varias casas. Unas enormes alas semejante a los de un murciélago brotaron de su espalda, su cuerpo comenzó a verse delgado y desnudo, mientras su cara era una calavera. Con el fuerte grito, saltó arrancando el techo de zing y dejando un hueco en el mismo se elevó desapareciendo del lugar, pero no sin dejar el fuerte olor a azufre. Al pasar del tiempo la mujer era vista por muchas personas en las inmediaciones del paseo cabriales en el centro de la ciudad, en la cual causó mucho pánico a algunas personas que residían por ahí. Después no se supo más de ella ni de la familia. Al pasar unos años, en San Felipe estado Yaracuy, el hijo de David Agatón llamado igual pero conocido con el apodo de “Coya” caminaba por las calle del caserío El Jobito lugar donde su padre fue chaparreado por un ente desconocido.
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Coya, caminó de regreso a su casa desde Las Mercedes a eso de la una de la mañana, cuando de pronto al llegar a una mata de Samán, un fuerte viento frío se dejó sentir, un extraño grito se escuchó desde los más alto y al levantar la cara se percató que era una mujer muy delgada, desnuda con la cara de una calavera y las alas con las que estaba volando eran de un murciélago. Muy aturdido, corre hasta su casa y sus padres rápidamente lo auxiliaron. Aún en el año de 2009, en Pimpinela – Guanare, según Rosswar Ruiz Cazu residente de la misma contó que a varios hombres de esa localidad fueron atacados cada uno por separados por una mujer con alas de murciélago la cual los levantaba y por el peso de estos los dejó caer directamente al suelo, quedando cada uno de ellos en crisis de nervios. Es así como se supo que en varios estados de Venezuela aparece “La hija maldita.”
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50 La llorona
Según la historia, en el año de 1840, en México, una mujer de nombre desconocido, vivía junto a su esposo en una vivienda de bahareque en un pueblo de ese país. Estaban esperando un hijo y se sentían muy felices en el lugar donde vivían. Un hermoso campo lleno de flores, distintos animales de cría y un maravilloso río de aguas cristalinas. La mujer da a luz un hermoso niño y mediante celebración y alegría el hombre disfrutaba de su primer bebé. No todo podía ser perfecto, ya que a los meses, pues tres cazadores ebrios llegaron al sitio de esta familia y comenzaron a someterlos, golpeaban sin parar al hombre mientras otro abusaba sexualmente de la mujer. El tercero de ellos, tomó al bebé por los pies y sin pensarlo lo lanzó a un fogón donde cocinaban los alimentos. Los gritos de la mujer y de su esposo se dejaron escuchar. Al instante, uno de los asesinos, tomó un cuchillo y apuñaló al infortunado hombre, dejándolo muerto en el sitio, mientras a la mujer, con un palo le dieron un golpe en la cabeza, quedando tirada en el suelo. Estos se marchan a veloz carrera creyendo que habían muerto todos los integrantes de la familia. A las tres horas, la mujer se levanta y corre hasta su esposo pero éste estaba muerto, va hasta el fogón y encuentra a su niño también muerto en el lugar. Y con un fuerte grito decía – hayyyyy mi hijoooooo, hayyyyy mi hijoooooo - desapareciendo al instante y dejando un desagradable olor azufre. Al pasar de los años, se comenzaban a divulgar, que una mujer aparecía por los llanos venezolanos gritando –hayyyyy mi hijoooooo, hayyyyy mi hijoooooo -, y que sólo les aparece a los hombres malos, mujeriegos y borrachos. Un hombre llamado Carlos, se encontraba caminando hacia la casa de una hermosa mujer que vivía en un lugar apartado al de su hogar y aprovechando lo lejos del sitio dejaba en su casa a su esposa con sus dos hijos de 5 y 8 años respectivamente.
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Cuando iba por el camino, observó a una mujer sentada en una piedra a eso de las nueve de la noche, esta se levantó y le pregunta -¿para donde va?, ella responde -a una fiesta en un rancho cercano al lugar donde estaban-. Esta con voz muy sensual, le dice que la lleve y el hombre sin pensarlo y viendo lo hermosa que era, la sube a su caballo y comienza a cabalgar. En el camino, la mujer empieza a besarlo por las orejas y este decide voltear la cara para besarla también, cuando de pronto observó a una mujer con los ojos amarillos, el cabello blanco y los labios morados que con un fuerte grito comenzó a decir -hayyyyy mi hijoooooo, hayyyyy mi hijoooooo-.quedando éste atónito y cayendo al suelo, se desmaya. Al amanecer, unos arreadores de ganado lo encuentran y ven en el hombre unos cuantos rasguños, lo levantan y lo suben en uno de los caballos y lo llevan a una casa muy grande para ayudarlo, éste al despertar comenzó a gritar y veía a la mujer por todas partes. Cuentan también que esta mujer se escucha cuando alguna mala madre da muerte a su feto o mata algún niño y cuando se oye lejos es porque está cerca y si se oye cerca es porque está lejos. Es así que muchos conocen al “La llorona”.
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La verdadera historia de la muerte Mery José María Casanova junto a su esposa Merlyn de Casanova, habían engendrado a dos hijos morochos Mery y Josué que ya contaban con diecisiete años de edad mientras ellos con cuarenta y ocho, cuando era ya el año de 1970 en el estado Aragua. Eran unos niños perfectos, estudiosos buenos hijos, buenos hermanos y grandes amigos entre ellos y para con los demás. Entre los dos, la unidad era lo más importante, pues siempre compartían todo y resolvían juntos sus problemas. Unos jóvenes dignos de admiración. Un muchacho que estudiaba con ellos se enamoró de Mery y le pidió un concejo a su hermano, éste le dijo que tenía que tener cuidado con los hombres y que debería pensar más en sus estudios, aunque no estaría demás que conociera a alguien con quien hablar de amor. El joven la invitó a conocer a sus padres, que vivían en un apartamento, ésta aceptó y al llegar a lugar no había nadie, muy extrañada preguntó por sus progenitores, respondiendo éste que era extraño ya que ellos sabían que llevaría a su novia para que la conocieran. Mery decide marcharse pero éste se negó y la invitó a sentarse un momento mientras sus padres regresan, él se sienta a un lado y buscó besarla, como no se dejaba tocar, el muchacho la agarró a la fuerza y le desgarró la blusa que llevaba puesta, ésta muy asustada tomó un cenicero y golpeó al joven en la cabeza, tomó las llaves y se alejó corriendo y junto a su hermano y padres colocan la denuncia ante la policía, que al detenerlo se dieron cuenta que el apartamento era de un amigo y no de sus padres quedando detenido y abriendo el expediente correspondiente. A los días la familia salió de excursión a una playa y en el sitio corrió la mala suerte de ser arrastrada por una ola hasta la profundidad y su hermano como buen nadador logró sacarla del agua y dándole respiración de boca a boca logró salvar su vida. La joven, a los días comienza a sufrir de un dolor extraño en el pecho y al llevarla al médico le diagnosticaron síntomas de un
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infarto, quizás por lo ocurrido en la playa. Una mañana mientras desayunaban para ir a la escuela, se extrañaron que Mery no había bajado a la mesa al subir al cuarto la encontraron boca arriba sin respiración, ni pulso y con los ojos cerrados. –Murió mi hija- dijo el padre –Hay mi hija- dijo la madre, mientras Josué sólo se limitaba mirar a su hermana que yacía en la cama como si estuviera dormida. La chica, según había muerto de forma natural no fue llevada al hospital y no dejaron que la preparara los de la funeraria. Josué, se encargaba de acomodar de a cada rato el cadáver de su hermana y durante la noche observó que esta sudaba y su cuerpo no estaba frío. Con mucha delicadeza le dijo a su padre que debían llevarla al hospital para saber bien de que había muerto mientras este respondía que a su hija nadie la va abrir como un animal y que no le sacarían sus órganos. El entierro se cumplió y Josué hizo todas las diligencias para que el cadáver fuese exhumado y saber en cierta de que murió la joven ya que él era morocho con ella y no quería corre la misma suerte. Al abrir la urna, observaron que la joven estaba en posición fetal y con los ojos abiertos y en sus uñas habían resto de madera. Los médicos forenses que estaban presentes diagnosticaron que la joven había sufrido de catalepsia es decir su corazón se paralizó temporalmente y cuando el joven la vio sudar es porque había vuelto en sí pero estaba desmayada y sus uñas tenía resto de madera ya que rasguñó el ataúd para tratar de salir al encontrarse encerrada y es por eso que fue enterrada viva.
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El loro Víctor con “La sayona” En el año de 1986, en san Felipe estado Yaracuy, vivía Víctor Grimán, muy conocido como “El Loro Víctor”, el mismo tenía una siembra de ocumos en una parcela propiedad de su padre Chelo Grimán ubicada en el sector El Jobito en el mismo estado. Ambos siempre mantenían el conuco para colocar lo sembrado a la venta. Una mañana cuando se fueron al sitio para ver la siembra se dieron cuenta que a la misma le habían arrancado varias matas. Al hacer las averiguaciones por el sector, se percataron que los culpables eran unos inmorales de la misma comunidad, que acostumbraban robar los que sembraban los campesinos. Unos misioneros, llegan a la comunidad para enseñar a palabra del señor y “EL Loro Víctor”, junto a Alexis Grimán y Aníbal Moreno conocido como “El Cachicamo”, acudieron al sito para participar y donde le dieron unos cristos de madera como collar para que lo llevaran en el cuello. Una noche, en una reunión en la casa de la señora Aracelis otra habitante del sector, se encontraban sus hermanos Argenis y Ramón Grimán, sus primos Julio Agatón, Héctor Espinoza y Claudio “Güico” Espinoza, con varias personas más. Ellos en medio de cervezas bien frías disfrutaban del momento conversando de caserías de animales que efectuaban en las montañas, pero de repente se comentó de una mujer extremadamente espeluznante que estaba vestida de blanco, los ojos muy brillosos y el cabello amarillo muy despeinado y largo, soltaba un diabólico grito y dejando un fuerte olor azufre se alejaba del lugar que se encontraba. Al instante, llega “EL Loro Víctor” muy enojado y bajo el efecto del alcohol, comenzó a decir que esa misma noche iría tras los ladrones. Sus hermanos inmediatamente, les dijeron que se quedara quieto que a la noche siguiente todos irían para capturarlos. Continúo bebiendo y a eso de las doce de la noche, sin despedirse se marcha y llega a la casa de Chelo, agarra un machete y se
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introduce silenciosamente en la siembra. Muy agachado, espera para observar quien es el ladrón. Al instante observa un reflejo dentro donde se encontraban las plantas. Se arrastra lentamente sin soltar el machete. Levanta la cabeza para enfocar a la persona, pero se percató que se trataba de una mujer vestida de blanco que flotaba en el aire como un globo, inmediatamente, se dio cuenta que trataba de “La Sayona”. Se levanta y trata de salir corriendo, pero tropieza con la raíz de un Samán, para así caer al suelo. Sin querer voltear, trata de levantarse pero algo se lo impedía, fue así cuando dio vuelta a su cuerpo y la mujer con un fuerte grito desaparece entre los árboles y dejó ese olor a azufre del cual se comentó. Llega a la casa de su padre y comentó lo sucedido y se dio cuenta que se salvó porque “La Sayona” le vio el cristo de madera colgando en su cuello, el mismo que los misioneros le habían regalado, Al día siguiente la crítica era muy grande ya que todos murmuraban lo que le sucedió a “El Loro Víctor con “La Sayona”.
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Mi abuelo Estílitu Sánchez falleció en el 2006 a la edad de 98 años, me contó mucho antes de morir que en un pueblo de Nirgua estado Yaracuy, vivío un hombre muy grosero y bravucón en un rancho ubicado en un cerro cerca de su casa, en la misma tuvo una mujer que fungía ser su esposa, una dama extremadamente hermosa de cabello largo y muy liso, ojos marrones muy claros un cuerpo espectacular, un color de piel morena, pero a quien mantuvo en cuestión de sirvienta ya que no salía para ninguna parte y sólo se dedicaba en el hacerse del hogar. Era el año de 1925, una época de poca contaminación ambiental y de muy abundante vegetación. Éste hombre era conocido como Juan “Macho” Camacho y su esposa Yamileth Machado, el mismo se dedicaba a elaborar el famoso “cucuy de penca” pero para ese tiempo estaba penado por la ley por su alto porcentaje de alcohol que contiene, pero era fabricado en forma clandestina. Un día, unos guardias nacionales, se acercaron al lugar para verificar la elaboración del licor, pero éste al percatarse de los individuos optó por llevarse los recipientes lejos antes de que llegaran a la casa. Uno de los militares a ver la hermosa mujer, no le quitaba la vista de encima y ella permanecía con la cabeza agachada como señal de timidez. Al marcharse los guardias por no encontrar la evidencia, Juan agarra a la mujer por el cabello y se dispuso a golpearla y a amarrarla en unos de los palos que sostenían al techo. La mujer mediante gritos le decía al hombre que la soltara, éste por castigo, no le daba de comer ni beber y mucho menos que fuera al baño ya que sus necesidades los hacía en ese mismo sitio. Durante quince días, esta mujer permaneció amarrada, su cuerpo se puso muy delgado, su cabello muy sucio y toda ella emanaba un fuerte olor muy putrefacto. Juan decide soltarla y ésta cae al suelo y comienza a arrastrarse como una especia de serpiente, se sube a un fogón y comienza a comerse una arepa que estaba en el
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sitio pero lo extraño de todo es que no usó las manos. Al pasar los años, mis abuelos, se encontraban el patio de la casa, observando a los pajaritos que estaban por todos lados, mi abuela entra a la casa y saca unas frutas para darles de comer, las colocas sobre un plato de pentre y las aves comienzan a comer. Era ya pasadas las siete de la noche y observan que los pájaros no se comieron todas las frutas. A eso de las nueve de la noche escuchan que el plato cae al suelo, estos salen pero no ven nada. Mi abuelo al siguiente día se quedó observando por una ventana semiabierta para verificar de que se trataba y para su sorpresa, vio a una extraña mujer bajando por la pared que servía de cerca como si fuera una larga serpiente, con un cabello muy abundante, despeinado y sucio y a la vez soltaba un espeluznante silbido muy agudo y penetrante. Mi abuelo llamó a mi abuela y observó la misma escena pero esta vez comiendo del plato de comida que habían dejado. Me contó a la vez que salió a la calle y comenzó a decir que vio en su patio una mujer muy “tuyía” (persona muy delgada y débil según el dialecto de algunos pueblos de Venezuela) que se arrastraba por todos lados como una culebra tigra mariposa y que desde ahí todos la llaman la “Tuyía” y muchos para verla colocan comidas en los patios para que esta pueda acercarse.”
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La última noche de la bruja En el año de 1985, e un viaje a Camagúan en el estado Apure, los habitantes al conocer de mis historias, comenzaron a narrarme una sobre las brujas del lugar. La familia Hidalgo Colmenares, constituida por Julio y María juntos a sus hijos Mariela y Julian, vivían en total armonía en esa comunidad, el jefe de esta familia, trabajaba en una finca en San Fernando de Apure como caporal, era muy apreciado por sus compañeros de trabajo y sus jefes. Contaron sobre una mujer que se dedicaba hacer maldades al quien le daba la gana y en especial al que tuviese problemas con alguien, sintió una gran envidia con la familia Hidalgo y le causó una extraña erupción a la niña, donde su piel en especial su rostro se le puso totalmente arrugada con una especie de escariosis. La madre la lleva a casa de una amiga en San Juan de los Morros para que la viera ya que trabajaba con cuestiones de espiritistas. Julio, se fue con unos amigos a una especie de club a tomar licor y jugar bolas criollas, regresa a eso de las doce de la noche a su casa, al acostarse, escucha un ruido en el techo y este como era de zing, comenzó a hundirse por cada paso de algo que se encontraba sobre el mismo. Era un día viernes, y el sábado, regresa al club y comenta lo que le sucedió. Su compañero de bebida, le dicen que agarre hilo negro, los lance sobre el techo en forma de telaraña y a la vez coloque una tijera en forma de cruz y diga -mañana vienes por sal.- y así observará como esa misma persona va en la mañana va pedir el condimento o al caminar nuevamente sobre el techo, esta caerá dentro de la casa, ya que se debe convertir en pájaro para poder recorrer el mismo. Decide irse, pero antes compró una botella de caña clara en un local de esa comunidad, comienza a lanzar el hijo y colocar la tijera en forma de cruz, enciende el televisor, y comienza a libar el licor que compró, a lo que ya había tomado la mitad de la botella, se levanta del mueble y coloca al lado de él un machete totalmente
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a filado, de pronto escucha nuevamente el ruido sobre el techo y a la vez como se hundía por cada paso que la cosa daba, grita fuertemente mañana vienes por sal. Al instante observó a un pájaro negro, muy parecido a una garza, que corrió hacia un rincón de la sala, este al perseguirla, le da un certero machetazo, decapitándola al momento. Mediante la borrachera, se queda dormido en la sala de la casa con la botella en el suelo ya que se le había caído, al amanecer, su esposa abre la puerta de la casa en el momento que llegó y observó un gran charco de sangre, este se despierta y contó que había asesinado a un pájaro y no a ninguna mujer, pero las autoridades lo tomaron como borracho y no como loco, encerrándolos posteriormente. Así llegó la “La última noche de la bruja.”
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Trilogía de los duendes En una primera historia, En el año de 1990 en Maracay estado Aragua, vivía Marcos Linares, junto a su esposa Mirianny Lozada y su pequeño hijo de cuatro años Marcos conocido como marquito. Marcos, era un padre ejemplar, que aún con su edad, era muy amante a las figuras, dibujos animados o pinturas de duendes, la cual solía siempre coleccionarlos ya que no creía en las malas historias que hablaban de diversos personajes o duendes y mucho menos en películas. En cumpleaños de su hijo, este salió a buscar la piñata para su celebración, en un comercio encontró una con la figura de los pitufos, pues escogió el de más gruñón. Se lo lleva junto a los caramelos y juguetes, al llegar a la casa el niño muy entusiasmado, comenzó a llenar la piñata con los enceres que su padre le llevó. Durante la noche, escuchó al niño que reía y hablaba con alguien, pero al entrar al cuarto no había más nadie y solo se encontraba sólo su hijo. Al día siguiente en la fiesta infantil, mediante brincos y risas de los niños, se escucha una voz para tumbar la piñata, era Marcos quien muy entusiasmado comienza a pasar el palo a los niños, llega el turno al cumpleañero, quien en varios y certeros golpes con el madero, logra derribar la piñata con la figura del pitufo. Todos saltan encima de ella al caer al suelo para recoger los caramelos y los jugueticos que contenía la misma, cortan la torta después de una larga espera y todos comenzaron abandonar la fiesta. El niño se queda con la cabeza de la piñata y la lleva al cuarto, su madre, lo lleva a la cama y le da un beso de buenas noche, al acostarse y en la madrugada, escuchan fuerte ruido en el cuarto del niño, el padre se levanta y observa que este estaba enrollado con el alambre que tenía la piñata, logra soltarlo y salvarle la vida y se dieron cuenta que los duendes existen, así decidió deshacerse de toda la colección que poseía.
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En una segunda historia, una joven de 14 años de edad, llamada Carlas Saidy, vivía en el estado Carabobo junto a sus dos hermanos, y sus padres, ésta, le notifica a sus padres que un duende vivía acosándola e invitándola a jugar durante las noches y en algunos momentos en el día, por supuestos nadie le creyó. Una mañana, la familia sale de casa quedando sola la muchacha, cuando de pronto el duende con una voz diminuta, comienza a insultarla diciéndole que se las pagaría por decirle a su familia que el existía en casa, este comenzó a perseguirla con un filoso cuchillo causándole fuertes cicatrices en las manos. Ella sale de casa a veloz carrera y esperando que llagaran el resto de la familia. Cuenta los hechos, y su padre decide buscar a un espiritista para que se encargara de ese duende, al lograrlo este comienza a decir unas extrañas palabras, observando casi inmediato como una persona extremadamente pequeña saltaba la pared del patio de la casa y desapareciendo para siempre. En un tercer relato, se cuenta que en el estado Guárico, una bruja, se dedicaba hacer magia negra y con mucha maldad. Esta, quiso colocar un duende a joven que vivía en la misma comunidad, pero algo salió mal, pues el duende se quedó en su propia casa. Este duende, la dominaba tanto que la obligó en una oportunidad beber Kerosene, era tanto la desesperación, que en una noche apareció ahocada en el cuarto de su casa con un alambre y muchos se preguntaba si los hizo voluntariamente o alguien cometió ese asesinato. Esto es una trilogía de duendes.
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Los esclavos Fantasma En al año de 1985, en Tocuyito estado Carabobo, la familia Camacaro Silva, se mudan a una hermosa casa con fracciones antiguas del tiempo de las colonias o la independencia, ahí, comienzan a bajar todos sus enceres del hogar y colocando en el lugar adecuado cada cosa. En esta familia, se encontraban los esposos Pedro y Mariela, junto a David de 19 años, Luisa de 14 y Daniel de 12 quienes son hijos de la pareja, una familia muy amable y católica. Cuando ya estaban instalados en su nuevo hogar, salían al hermoso jardín para conocer y ver a los vecinos que vivían alrededor. Ya habían pasado un mes, cuando en la cocina de la casa, Mariela se encontraba preparando la cena a eso de la seis de la tarde, de pronto escuchó que unas cadenas sonaban pero no veía nada. Esta voltea nuevamente y observa que un hombre negro salía por la puerta de la cocina hacia la sala, se apresura para ver quién era y no observa nada ni a nadie ya que el resto de la familia se encontraba sentado en el porche de la casa. En una noche, David, se encontraba en el baño, cuando de pronto ve a una persona de piel oscura y sin camisa, la cual llevaba un pantalón marrón que le llagaba más abajo de las rodillas, sus pies totalmente descalzos, y en sus muñecas unas cadenas muy gruesas que parecían ser pesadas. Sale con fuerte gritos del lugar, sus familiares se acercan hacia ella para ver que sucedía, donde contó lo que vio, el padre comienza a buscar y no observa nada, Una noche más, todos se encontraban cenando en la mesa de la cocina, cuando de pronto todos observaron a varios soldados vestidos de rojo, que caminaban por el lugar y alrededor de ellos, personas negras con piel muy sudadas. Todos se levantan a veloz carrera y salen de la casa. En eso un vecino del frente de la misma, se acerca para preguntar que sucedía, la familia le cuenta al señor, que han vistos soldados y personas negras dentro en la casa que aparecen y desaparecen al
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instante. Este le cuenta, que están en Tocuyito, un lugar donde la batalla de Carabobo, se desarrolló en todo ese lugar ya que la misma está muy cerca y en todo lo ancho de este lugar, existían esclavos negros y muchos saldados del tiempo de Bolívar, quienes en la batalla también cayeron abatidos por el enemigo español. Si desenterramos o abrimos huecos en la tierra, aún encontraremos bayonetas de los fúsiles, puntas de lanzas y hasta placas de metal donde identificaban puentes sobre el río o casas. Este los invita a su hogar, donde en realidad, observaron en una pared de la misma una cantidad de herramientas usadas en esa época. Mariela, visita a un cura de la iglesia el Ermitaño en Tocuyito, para realizar un novenario en nombre de todos los caídos en la Batalla de Carabobo. Al finalizar los rezos y junto a una cantidad de vecinos católicos que estuvieron presente, comenzaron a observar a muchos soldados vestidos de rojo y azul y negros esclavos, que iban caminando por el lugar desapareciendo lentamente. Desde ahí, más nada sucedió y vivieron en el lugar durante muchos años. Aún en esta época del año 1016, hay hogares que tienen materiales del tiempo de la indepedencia en sus casas. Así muchos conocieron “Los esclavos Fantasmas”.
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Cólera en la colonia En los tiempos de la colonia en el San Felipe estado Yaracuy, se presentó una epidemia de cólera que afectó a casi toda la población, por lo que debido la gran cantidad de muertos por esta causa, el viejo Rómulo (de quien se desconoce su apellido y del que se cree que le pusieron al zanjón). Debía recoger los cadáveres en una carreta todos asignados y de esta misma forma conducirlo, a una fosa común, donde procedía a enterrarlos, sin identificar, distingo de edad, sexo o posición social. Todo esto sucedía en la zona conocida como “El zanjón de Burgos”, área que abarcaba desde la avenida Yaracuy y que desemboca en el Río Yurubí. Según algunos moradores, de esta barriada, a veces al caer la noche y pasada las dos de la madrugada, se oye el trajinar de una carreta, con arrastre de cadenas, aullar de perros que ponen los pelos de punta al más avispado, que cuentan los viejos habitantes y conocedores de la historia, es el espíritu del viejo Rómulo que aún cumple con sus macabras rutinas encomendadas sin saber porque o por quien, lo cierto es que agregan que el viejo continúa el recorrido fúnebre debido a que no supo si trasladó el cadáver de algún familiar, por lo que aún persiste en su búsqueda y que se cree lo pueda hallar en algún descendiente, que todavía more en la zona. Algunos habitantes de esta zona, han visto y escuchado el tenebroso sonido de esta carreta donde su conductor es sólo una sombra ya que nunca le han visto el rostro, quizás porque sólo se aparece en las oscuras calles por falta de luz eléctrica. Muchas personas que mantienen sus ventanas abiertas las cierran bruscamente al sentir los sonidos de la carreta, el aullar de los perros y el arrastre de cadenas. Cuando la electricidad se cae las calles y las casas quedan e a
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oscura, murmuran la gente entre sí, que ese es el momento más adecuado para que el viejo Rómulo sobre su carreta recorra las calles en busca de algún muerto.
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Historia de un comerciante Esta es una historia, contada por el señor Jesús Rojas un contador narrador de hechos quien reside en la comunidad de la Trilla en San Felipe Estado Yaracuy. En el año de 1965, en Cararoro, Distrito Torres estado Lara, en esa época el comercio de mayorista se había instalado a orillas del río, donde todos los campesinos, llevaban a vender sus producciones, como huevos, tomates, quesos y el famoso salón de chivo, también sus piles se vendían en el pueblo y con ese dinero, obtenía el sustento para sus hogares, aquellos comerciantes, se hicieron más rocos a fuerza de los pobres ya que les pagaban muy pero muy baratos sus productos y si estos se negaban lo que estos les ofrecían, no adquirían las mercancías para que se les perdiera. En ese mismo pueblo de Carrora vivía una familia muy humilde, entre el ella el padre que trabajaba en la siembra y la madre atendía a sus dos hijos, Carlos de ocho años y María de cinco meses. En ese tiempo la situación del país no reflejaba diferencia al presente ya que los comerciantes también se encargaban de acaparar los productos con aumento de precios. Uno de estos comerciantes había acaparado el azúcar el pequeño Carlos hijo de la familia ya nombrada, se acercó para comprar un kilo de ese producto, en el instante de pedirlo este se lo negó, el niño insistía que le vendiera el azúcar ya que era para el tetero de su hermanito, pero este se atrevía en negándole el producto. El niño le vuelve a decir, -por favor es para mi hermanita que tiene hambre y no quiere tomar el tetero simple- y aun así continuaba negándoselo. Carlos se va pero antes le decía al señor –gracias de todos modos, pero quiero que sepa que Dios hará que toda el azúcar salga de sus bodegas, el comerciante con un poco de culpa, sale para llamar al niño para darle el pedido pero ya era tarde, este había desaparecido. Esa misma mañana comenzó a llover y el río Moreré se desbordó
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y rompiendo las defensas del dique inundando el pueblo. Las casas ahora antiguas comenzaron a derrumbarse, claro en esa época era de adobe y de lo cual dependían esos grandes negocios y todo el azúcar comenzó a salir de esas bodegas quedando tirada en plena calle. Después de todo eso, los comerciantes quedaron en pena ruina. Para reflexionar por unos pagan todos y por eso no debemos actuar mal e inescrupulosamente como esos comerciantes y que sepan que arriba hay un Dios para dar su recompensa según sus obras.
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Un muerto en la alfombra Los hechos de asesinatos, robos y violaciones, muchas veces son causados por el consumo de drogas o alcohol, que conduce a la persona sea hombre o mujer a la locura, desesperación o rabia, es decir pérdida de la conciencia que, muchas veces cometen hechos para conseguir estas sustancias y satisfacer su necesidades. En esta historia, le daremos a conocer a dos jóvenes, uno consumidor de droga y alcohol y otro totalmente sano. Robert y Lizandro, dos muchachos muy amigos e inseparables, pero lo extraño es que el segundo era drogadicto y se molestaba cuando su amigo le aconsejaba que no siguiera consumiendo esa basura o siempre lo combinaba con el aguardiente. Robert en lo único en lo que acompañaba a Lizandro era en unos tragos pero a cierto límite, pues no acostumbraba a emborracharse. Ambos vivían en Bachaquero estado Zulia, solían hacer deportes juntos y excursiones a otros estados de Venezuela. Un día, Lizandro salió solo a las calles del pueblo en un verdadero estado catastrófico, pues estaba drogado, al llegar a un lugar más oscuro, comenzó a oír pasos detrás de él, se detiene y comienza a buscar por todos lados y no ve nada, continúa su camino, llega a un camino donde no había casas y nuevamente escucha los pasos, esta vez no se detiene y sigue, de pronto escuchó que alguien tosía, este se asusta y continúa con pasos más apresurados, en un intento para salir corriendo, es detenido por alguien que se le atravesó en el camino. En medio del susto, observa a un hombre vestido de negro, con sombrero de alas largas y en la mano derecha llevaba una especie de bastón y en la izquierda la cabeza de una persona. Lizandro se desprendió a veloz carrera del lugar llevándose por el medio al espanto, éste mientras más corría, más sentía la presencia del espectro detrás de él. Al llegar a la luz, se detiene, gira su cabeza por todos lados y no
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ve nada. Llega a casa de su amigo Robert, toca la puerta y éste le abre, le cuenta lo que le sucedió, pero se molesta cuando le critica su estado, entra pero Robert continuaba murmurando, de pronto en medio de una ira, Lizandro agarra el cartucho de bala de cañón que adornaba la sala y golpea a Robert en la cabeza, creyéndolo muerto, lo arrastra hasta un alfombra y lo envuelve en ella, luego se sienta al lado. Tres horas después, comenzó a escuchar quejidos, creyendo nuevamente en el espanto, agarró una jarra de gasolina y lo rocía sobre la alfombra sonde se encontraba su amigo, procediendo luego a prenderle fuego y de pronto escucha gritos de dolor. Al amanecer, éste volvió en sí y observó el horrible crimen que había cometido. Los familiares del difunto, lo entregaron a las autoridades y hasta entonces han pasado más de 25 años desde que ese asesinato. Ahora en la cárcel y sin necesidad de drogas o alcohol, Lizandro ve a su amigo todas las noches reclamándole el porqué de los hechos y es por eso que nunca olvidará a “Un muerto en la alfombra”
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“El niño del diablo”
El enviado de Dios
Era el año de 1967, en un pueblo de Santa Bárbara del Zulia, vivían cuatro hermanos muy unidos entre sí. Habitaban una gran hacienda con un lote de tierra donado por uno de los gobiernos de esa época, Tenían como costumbre la cacería ya que era una tradición o costumbre desde muchos años antes. En una noche, los hombres se preparaban para salir en busca de carne, entre ellos estaban de mayor a menor, Luis. Alberto, Carlos y Mario. Salen del lugar, y Carlos se desvía para verificar el comedero de un venado, llega al sitio y en realidad encontró al animal, levanta su escopeta y en el cañón de ella la linterna lista para encenderla, alumbrar a la víctima y proceder a disparar. En un certero tiro, logra derribarlo, sale en su búsqueda y lo carga en sus hombros, al caminar unos cuantos metros, escucha el llanto de un bebé, este comienza a alumbrar por todos lados y no ve nada por lo alto de la maleza, camina un poco más y escucha bien de donde proviene el llanto, llega al sitio y observó que en realidad se trataba de un niño recién nacido, lo agarra dejando al animal para luego regresar a buscar. Al caminar, más adelante escucha los grito de llamado que hacían sus hermanos, estos lo alumbrar y observan que Carlos traía entre sus brazos una especie de muñeca de trapo, ya que sus piernas y pies eran extremadamente largos. Al llegar más cerca del restos de los hombres, alumbran más, al observar la cara del niño, este mostrando unos horribles dientes les dijo a todos los presentes –miren tengo colmillos- asustados, sueltan el terrible espanto, pero sin dejar de alumbrarlo, observaron que se iba alejando arrastrándose como una culebra entre la maleza. De regreso a la casa de la hacienda, contaron que todos vieron “El niño del diablo”.
Según la historia, a mediados de los años de 1812, apareció un anciano caminando por las estrechas calles de San Felipe estado Yaracuy, el mismo iba pasando de casa en casa pidiendo algo de comida, llega a una donde tocó la puerta y sale un señora junto a sus dos niños el anciano, le pide un poco de comida, ya que no sabía cómo llegar a su pueblo natal o a casa de sus hijos, la mujer con furiosa voz de desprecio le pidió que se marchara y que no volviera a tocar su puerta con su mugrientas manos ni acercar su hediondo cuerpo a su casa, este al sentir el desprecio y la forma de cuestionarlo la señora, muy decentemente le dijo –disculpe bella dama mi intención no fue molestarla- de pronto uno de los niños le arrojó agua fría sacada de lo que antes llamaban tinajas, una especie de jarro grande elaborado con arcilla que servía para mantener el agua fría. La mujer en vez de corregir a sus hijos, sólo se limitó en cerrar fuertemente la puerta de su hogar. Así fue recorriendo casa por casa el anciano, sin resultado de obtener una mano amiga y de caridad. Llegó a una humilde casa, toca la puerta y le abre un niña de apenas seis años, esta le dice –hola señor, ya le llamo a ni mami- la dama ce acerca y le pregunta que deseaba, este le dice que quiere algo de comer ya que no conoce a nadie de San Felipe, la mujer le abre la puerta y le pregunta que si quiere darse un baño mientras le preparaba algo de comer, ya que su olor demostraba que había caminado mucho tiempo, este le dice que sí, pero que de igual manera no tiene ropa que colocarse y el olor continuaría. La mujer le contesta, que no importaba, que ella tiene una ropa vieja de su esposo pero en buen estado y que él estaba por regresar ya que trabajaba en la construcción de la vía en del tren en Yaraitagua. El hombre llega a casa y sin conocer al anciano, lo saluda de muy buena manera, lo ve sentado en la mesa con su vieja ropa, se sienta junto al anciano a comer mientras le decía que la ropa le quedaba bien, que si necesita más con gusto se la
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obsequiaría. El anciano le da las gracias, mientras los bendecía con mucho corazón. Este se marcha, mientras con palabras de agradecimiento, le decía que era una familia muy caritativa y muy amable y hermosa, que el poder de la naturaleza y ningún otro mal los tocaría. Al día siguiente, un fuerte terremoto sacudió a Caracas y otros estados incluyendo a San Felipe, destrozando la mayoría de las casas, sobre todo donde el anciano fue humillado, la misma iglesia, fue derrumbada, pero la casa de la familia bendecida por el desconocido anciano, quedó totalmente intacta junto a sus habitantes. En la actualidad, existe un lugar llamado Parque San Felipe el Fuerte, en el mismo se encuentra una especie de museo arqueológico, donde se observan restos óseos de humanos, las ruinas de la iglesia dejó en visibilidad la pila bautismal que estaba dentro de en ella de manera intacta. Desde ese momento, muchos comentaron la existencia de “El enviado de Dios”
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Los ruidos de aquella muerte En el año de 1970, en Valencia estado Carabobo, vivía Luis Marcano junto a su esposa Alicia de Marcano y su pequeña hija Alicia llamada así como su madre. Habitaban un apartamento en lo que llamaban la Torre 4, ubicado en la avenida Cedeño donde funcionaba el periódico Noti Tarde. Luis, era periodista y estudiaba Medicina, su esposa era veterinaria, una familia muy hermosa y educada, hasta que sucedió algo inexplicable, pues el mejor amigo de Luis comenzó a seducir a su esposa hasta el punto de aprovechar la ausencia del hombre para llevarla a la cama cada vez que pudiera. Luis en varias ocasiones, observó que al despedirse de su esposa, ésta le colocaba la mejilla y de manera muy fría y despreciable. El día de su graduación, esperaba a Alicia en la fiesta pero esta no llegaba y decidió irla a buscar al apartamento, entró silenciosamente y encontró a su esposa desnuda junto a su mejor amigo en el cuarto donde ellos dormían. Un certero golpe le dio a su infiel esposa y otro a su traidor amigo y mientras la ira se apoderaba de él corrió a gran velocidad hacia el balcón donde saltó sin pensarlo, cayendo fuertemente contra el pavimento, muriendo instantáneamente. En medio de tanto alboroto, la gente informaba del fuerte grito y golpe que se sintió, donde en medio de un gran charco de sangre, yacía el cuerpo de Luis. En la actualidad, muchos residentes escuchan cada año al cumplir este desagradable hecho, un fuerte grito y un gran sonido contra el pavimento y muchos que aún residen en ese lugar, esperan siempre oír “Los ruidos de aquella muerte”.
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La foto Manuel Ramírez Durán llego desde Barquisimeto estado Lara a San Felipe estado Yaracuy, en busca de trabajo ya que donde vivía no tenía ninguna oportunidad. Aunque de estado a estado, sólo tenía una hora de viaje, pero aun así prefirió residenciarse fuera. Encontró en el periódico que una empresa de taxi, solicitaba los servicios de un chofer para uno de los carros disponible, como contaba con la experiencia en el ramo y todos sus papeles en regla decide ir a la oficina de la compañía para obtener el trabajo. En sí, fue contratado para tal labor pero en horas nocturnas, sale en un Caprix Clasic ya que era el año de 1980, da unas vueltas en su primer día por la avenida libertador de la ciudad. A eso de la una de la mañana, ve a una hermosa mujer que trabajaba en un local nocturno, esta lo detiene y le pide la llevara a su casa ubicada en la zona de Higueron, Manuel acepta llevar y la deja en su casa, pero antes de bajarse, la mujer le dice que si quiere ser quien la vaya a buscar todas las noches, ya que no tendrá días libres por un largo tiempo. Este decide aceptar porque sería un cliente fijo y para más estaba muy hermosa la chica, ya que sería difícil que algún chofer se resista hacerlo. Así fue pasando una semana y este siempre era quien la llevaba, pero en una noche, mientras conducía a casa de la mujer este le pregunta por su nombre y edad, contestando la mujer que se llamaba Lucía Vargas y tenía 25 años de edad. Pero algo extraño pasaba, ya que el hombre se fue enamorando de la chica, pues ella trabaja de cocinera en el local nocturno y era digna para seducirla. Esta mujer además correspondía al hombre, quien con mucha delicadeza, dejó de cobrarle las carreritas. En una noche, ya pasada las dos y media de la mañana, la mujer a bajarse del carro entró a su casa, pero no sin antes darle un beso estremecedor al hombre como despedida de la noche, este arranca su auto, pero observó que la mujer había dejado su chaqueta de
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cuero negro que llevaba. Por lo tarde de la noche, el hombre no quiso regresar a llevarle la vestimenta y prefirió ir al amanecer. Al aclarar, este llega a casa de la dama antes de entregar el carro al que trabajaría de día, toca la puerta y sale una humilde viejecita con cara de tristeza, este le dice a la señora que está en su casa para darle la chaqueta negra de cuero que su hija anoche dejó en su taxi, esta algo asombrada le dice que pase y le diga el nombre de ella y su edad si la sabe mientras lo invita a tomar un café sentándose en la mesa con él. Al momento este le contesta que se llama Lucía Vargas y tiene 25 años, la viejita le enseña una foto y le pregunta que si esa era ella, contestado el hombre que sí, esta con llantos le dice que esa muchacha de la foto era su hija y que ya tiene tres años muerta y que sólo esperaba de alguien de muy buen corazón y que se enamorara de ella le haría regresar a casa la cacheta negra que había perdido. “Esta es la historia de la foto”
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Los cinco libros malditos En el año de 1967 en Acarigua estado Barinas, viví Miguel Sánchez, junto a su dos hermanos Alexis y Marian y su querido abuelo Antonio Sánchez, habitaban un humilde rancho ubicado en un terreno donde se dedicaban a la siembra de maíz y yuca. El anciano, tenía en su cuarto bajo candado un baúl muy antiguo y en él cinco libros de lectura diabólica que sacó de una vivienda que habitó una anciana bruja que falleció ya hace muchos años. Este no permitía que nadie leyera estos libros, pues para su juicio debería ser muy peligroso si no tiene conocimientos de que se tratara en realidad. La curiosidad de Miguel, se dejó escapar, pues este logra violentar el candado y dejarlo de manera que con solo halarla hacia abajo se podía abrir, cuestión el viejo ignoraba. Este comienza a leer el primer libro y comenzó a pasar de ser un muchacho buen estudiante a uno con malas notas, en el segundo, de ser un joven pacífico a ser muy violento, tanto que en una pelea con otro compañero agarro una enorme piedra la cual dejó caer sobre una de las piernas de su contrincante, en el tercer, cuarto y quinto libro su aspecto era de un indigente, que caminaba por el pueblo como un drogadicto de muy mala apariencia. Comenzó a decir que unas voces lo estaban sometiendo y que muchos gritos se dejaban oír sin ver de dónde venían. Una noche, en medio de una luna llena, este comenzó a gritar muy fuerte y salió corriendo al pueblo sin saber a qué se dirigió a ese lugar, lo que si se supo es que comenzó a golpear muy fuerte la enorme puerta de la iglesia, donde el cura se asoma combinándolo a calmarse, desde ese día desapareció. Al transcurrir de los meses, unos campesinos que caminaban por la hacienda perdida, llamada así porque sus dueños dejaron de asistirla, buscaban naranjas y parchitas para el jugo, cuando en una mata de mandarina, ven el cuerpo de una persona colgando de una sábana blanca.
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Llaman a las autoridades policiales del lugar, cuando proceden a bajarlo, algo extraño sucedió, pues la sábana con que se ahorco la persona no lo tenía alrededor del cuello, sino desde la mandíbula hasta la cabeza y en el árbol, se encontraba en una especie de horqueta que lo sostenía. Al tenerlo ya en el suelo, observaron que era Miguel, ese muchacho que prometía muchas cosas buenas y por leer esos cinco libros su vida cambió, por su ignorancia de que se encontró en esas páginas diabólicas. Por eso su abuelo, enterró el baúl con “Los cincos libros malditos”
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La maldad Cuando hablamos de maldad, muchos piensan en travesuras de niños y otros en aspectos diabólicos o de brujería claro estos últimos parecen lo mismo. Hablemos del año 2016, cuando en el estado Guárico específicamente en San Juan de los Morros Mariela Linder, vivía junto a su madre y sus cuatro sobrinas. Esta era una joven de 24 años de edad, criada de una manera muy caprichosa por su madre y su ya fallecido padre. Su forma de ser, no era muy bien vista por la gente y muchos menos por sus conocidos y compañeros de trabajo sin dejar escapar sus propios familiares, tanto tíos como primos. Una vez, a su propio padrino de bautizo, la cual es el esposo de su hermana mayor de 44 años de edad, esta lo maldijo de manera muy hostil y vulgar, sólo por un problema que tuvo con su padre cuando apenas ella tenía tres años de edad, la cual en conversaciones le fueron inculcando que su propio padrino es su enemigo desde esa vez. Hubo una ocasión, cuando esta estaba en clase ya que estudiaba medicina integral, tuvo una discusión con una compañera, la cual desde ese momento, no dejaba de insultar a la chica quien en varias oportunidades la amenazó con pagar sus ofensas y pedantía algún día. Esta joven era tan descarada, que cuando visitaban su casa se atrevía a correrlos ya que nos les agradaba la gente, a igual como a muchos más, tanto así que con palabras ofensivas despreciaba a quien le diera en ganas. Su cuerpo era muy delgado, pues algo extraño comenzó a suceder, quedó embarazada, sin saber de qué hombre, luego enfermándose de los pulmones hasta el punto de quedar hospitalizada, al salir del hospital mantenía reposo en su casa, al dar a luz, un hermoso niño se dejó ver. Esta, por su delgadez, y su enfermedad, no le daba leche al bebé ya que no tenía fuerza para tal fin.
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De pronto una recaída la hizo regresar al hospital, pero a los pocos minutos de haber ingresado muere de un paro respiratorio. Comienza el velorio y la espera de familiares, aunque por su mala actitud para con los demás, muchos fueron a verla, quizás para solo saber cómo había quedado, cuestión que desde hace ya mucho tiempo esto se ha visto de esa manera. No había dinero para el cementerio o el entierro y todos los presentes, comenzaron a recolectar para así tratar de tener lo necesario para los pagos funebres. Un joven primo de ella sobrino de su madre, fue el que se encargó de recoger el dinero junto a su vieja esposa, una mujer mayor que él por lo menos 25 años, que se dedicaba a la brujería y todo lo relativo a eso, esta decía que era jueza retirada cuando en realidad no tenía ni un curso de derecho. Estos, recolectan una buena cantidad de dinero, pagan lo de la funeraria y entierro, pero el resto del dinero, se hicieron los desentendidos y se quedaron con él. En medio del funeral, la cual lo hicieron en su propia casa, estos dos desadaptados se encontraban observando el cadáver y criticando su estado, cuando de pronto los candelabros y ventiladores fueron derribados al suelo sin haber entrado ninguna fuerte brisa, mediante el susto, prefirieron irse del lugar y quedando como unos ladrones ante todos los presentes, ya que se dieron cuenta del robo que había nhecho. Los meses pasan, el niño crece y ya con siete meses de nacido es criado por su abuela, tía y sobrinas, pero algo sucedió inesperadamente, ya que mientras la madre de la difunta se encontraba en la sala sola, observó a está abriendo la nevera y cerrándola como siempre lo hacía, la señora quedó anonadada por lo que observó pero no le causó susto. Se comentó, que la compañera de estudio, le hizo una maldad que la mataría y quedaría como un ánima sola en pena y que no descansará hasta el momento que verdaderamente le toque su día de muerte. Por eso, se conoció de “La maldad”.
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La mujer espantosa En el año de 1960, en un pueblo del estado Guárico, un sitio de hermosos ríos, frondosos árboles y una naturaleza extremadamente agradable. En ese lugar, vivía una joven de apenas 20 años de edad, que se preparaba para ir a un baile de música llanera, de esas que todos los fines de semana celebraban para el disfrute de los pueblerinos. Comienza a libar licor al llegar a la fiesta, cuestión a lo que no acostumbraba pero que sintió muchas ganas de hacerlo. En el lugar, estaban tres hombres de apariencia negativa que no dejaban de observar a la chica, al ver que estaba muy borracha, deciden esperar ver si se marchaba, pues eso sucedió, la chica sin notificar a los que estaban en la fiesta decide irse caminando, al comenzar a internarse en la oscuridad, los hombres deciden ir tras de ella ya que la vieron salir sola. Se acercan a la chica, y la agarran a la fuerza sin mediar palabras, la muchacha en medio de la rasca no podía entender lo que sucedía, los tipos, comienzan a violarla pero no se conformaron con eso ya que la golpearon hasta dejarla mal herida. Al amanecer, la joven se levanta y comienza a caminar, al llegar al poblado, todos observaban su vestimenta totalmente sangrentada y su rostro irreconocible, pues estaba desfigurada de tantos golpes. Nadie la ayudó y en medio de un espeluznarte grito, corrió desapareciendo del lugar. Sus padres la buscaron por todos lados sin resultado en encontrarla, el dolor y la desesperación los arropó para siempre. Una noche, en una antigua plaza del lugar, los tres hombres se encontraban bebiendo una botella de caña clara, al instante una mujer vestida de blanco, se les acerca, estos al verla, comienzan a seducirla, entre todos, buscan la manera de agarrarla y esta se deja, pero en un instante los tipos querían besarla cuando de pronto y al verle la cara, observaron que no se le notaba y al momento un espelúznate y fuerte grito se dejó oír de esta mujer que elevándose
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a la altura de los samanes desaparece. Muchos oyeron el sonido pero nadie salió a ver que sucedía, y al amanecer, encontraron a los tres hombres muertos y al observar los cuerpos, vieron que sus rostros no tenían ojos. Después de todo el pueblo comentaba de “La mujer espantosa”
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Trilogías espantosas Muchos hemos escuchado las historias de la sayona, la llorona y el ánima sola, Hablamos de mujeres que han optado por convertirse en espantos que durante la noche o el día atacan a sus víctimas hasta matarlos o dejarlos loco. Muchos se preguntan el por qué se transforman de esa manera y otros se dicen así mismo que asustando a la gente adquieren más fuerza y así continuar con sus malévolas apariciones. Nuestro primer relato, se muestra en un Municipio del estado Yaracuy llamado Independencia, allí vivía Jacinto Vera, un hombre de cuarenta y dos años, que le gustaba mucho acostarse en las banquetas o asientos de la plaza Sucre hasta altas horas de la noche. Era el año de 1991, cuando a eso de las 12 de la medianoche de un día domingo para amanecer. En el sitio de costumbre, dormía plácidamente, cuando de pronto sintió un viento muy frío, Jacinto se despierta y observa una mujer vestida de blanco que casi la tenía encima, este se levanta y corre y se dio cuenta que mientras más lo hacía el espanto le salía adelante o en cada esquina que pasaba, esperándolo sin saber por qué o para qué. El hombre pudo salvarse y esa mala costumbre desapareció. Nuestro segundo relato, se muestra en un pueblo del mismo Estado llamado la trilla, donde Javier Campos de treinta años de edad tenía como costumbre que todos los viernes al salir del trabajo entraba en un botiquín o bar a tomarse unas cervecitas antes de llevar primordialmente el alimento a la casa. Era el año 1993, Javier nuevamente sale de su trabajo, llega al lugar antes mencionado, toma su licor hasta tarde, se va del sitio y emprende la marcha, en una esquina observa a una mujer, en medio de la borrachera quiso acercarse, pero de pronto vio que la mujer sin caminar estaba ya en la próxima esquina, decidió seguirla, al
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alcanzarla, este le pregunta por su nombre y ella responde con espeluznante voz –No tengo nombre- y al instante comenzó a crecer tan alto como un árbol de samán que se encontraba a un lado. Con gran velocidad emprende una carrera donde llegó a su casa sin la rasca que tenía, pues por el susto que esta mujer le causó todo se le pasó. En nuestra tercera historia, trata de un muchacho que vivía en el barrio Las Madres en este mismo Estado, era conocido como Yuste Marcano que para el año de 1.999, contaba con 23 años de edad. El mismo se encontraba libando licor con unos amigos de la comunidad, cuando de pronto la botella se le acabó y Yuste se ofreció comprar la otra. Se dirige a casa del señor que se dedicaba a la venta de anís, después de comprarla y ya de regreso al grupo, se encuentra bajo una mata de mango a una mujer que fue su esposa, la cual lo llamaba con las manos, éste mira hacia los lados y se acerca lentamente a ella para aprovechar la oscuridad, cuando está cerca observa que tenía puesto una short muy corto y una blusa muy sexi y con una actitud muy provocativa, él trata de abrazarla pero al verle los ojos en esa oscuridad se da cuenta que los mismos alumbraban con un color rojo y soltando un espeluznante grito se elevó hasta traspasar una alta pared. Con ese susto no podía decir ni una palabra y sus compañeros lo atendieron de inmediato. Muchos conocedores, comenzaron a rezarle para que volviera en sí. Al día siguiente, y después de contar lo que le sucedió, todos llegaron a la conclusión que se trataba de la sayona y se dieron cuenta que ésta ahora toma forma de personas conocidas para atacar a los hombres. !Cuidado con la Trilogías espantosas¡
ÍNDICE:
El espanto de la carretera Aún vivo Los niños del tren El fantasma del chaparro El antisocial del diablo El carretón El enemigo del silbón El entierro del taparo El iluminado El negrito zambullidor El tocador La vieja María Una madre desesperada Un niño en la laguna Las agüitas de Dios Mamá dame agua Los niños desnudos de Santa Rosa del Sur Un espanto en el camino El espanto vestido de negro La hija maldita La llorona La verdadera historia de la muerte Mery El loro Víctor con “La sayona” La tuyía La última noche de la bruja Trilogía de los duendes Los esclavos Fantasma Cólera en la colonia Historia de un comerciante “El niño del diablo”
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El enviado de Dios Los ruidos de aquella muerte La foto Los cinco libros malditos La maldad La mujer espantosa TrilogĂas espantosas
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