Mirando jugar a un niño José Enrique Rodó
Centro Cultural El Parnaso Uruguay
Mirando jugar a un niño José Enrique Rodó (1871-1917)
El Parnaso - Uruguay 2021 Serie: Minilibros Autores Uruguayos Tomo 2 Dibujo de Portada: Camila Guzmán
Jugaba el niño en el jardín de la casa con una copa de cristal que, en el límpido ambiente de la tarde, un rayo de sol tornasolaba como un prisma.
Shirley Gómez
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Joaquina Peña
Manteniéndola, no muy firme, en una mano, traía en la otra un junco con el que golpeaba acompasadamente en ella.
Joaquina Peña
Victoria Porcal
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Después de cada toque, inclinando la graciosa cabeza, quedaba atento, mientras las ondas sonoras, como nacidas de vibrante trino de pájaro, se desprendían del herido cristal y agonizaban suavemente en los aires.
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Bitia Sánchez
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Victoria Porcal
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Victoria Porcal
Prolongó así su improvisada música hasta que, en un arranque de volubilidad, cambió el motivo de su juego: se inclinó a tierra, recogió en el hueco de ambas manos la arena limpia del sendero y la fue vertiendo en la copa hasta llenarla.
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Terminada esta obra, alisó, por primor, la arena desigual de los bordes. No pasó mucho tiempo sin que quisiera volver a arrancar al cristal su fresca resonancia: pero el cristal, enmudecido, como si hubiera emigrado un alma de su diáfano seno, no respondía más que con un ruido de seca percusión al golpe del junco.
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Joaquina Peña
El artista tuvo un gesto de enojo para el fracaso de su lira. Hubo de verter una lágrima, más la dejó en suspenso.
Bitia Sánchez
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Miró, como indeciso, a su alrededor; sus ojos húmedos se detuvieron en una flor muy blanca y pomposa, que a la orilla de un cantero cercano, meciéndose en la rama que más se adelantaba, parecía rehuir la compañía de las hojas, en espera de una mano atrevida.
9 Joaquina Peña
Victoria Porcal
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El niño se dirigió, sonriendo, a la flor; pugnó por alcanzar hasta ella; y aprisionándola, con la complicidad del viento que hizo abatirse por un instante la rama, cuando la hubo hecho suya la colocó graciosamente en la copa de cristal, vuelta en ufano búcaro, asegurando el tallo endeble merced a la misma arena que había sofocado el alma musical de la copa.
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Joaquina Peña
Bitia Sánchez
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Orgulloso de su desquite, levantó, cuan alto pudo, la flor entronizada, y la paseó, como en triunfo, por entre la muchedumbre de las flores.
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Camila Guzmán
Bitia Sánchez
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José Enrique Rodó (1871-1917)
(Montevideo, Uruguay, 1871 - Palermo, Italia 1917) Escritor, periodista, educador, crítico literario, filósofo y político. Hijo menor de siete hermanos, a sus cuatro años de edad aprendió a leer y sus mejores amigos fueron siempre los libros. Estudió su educación básica en el Colegio “Elbio Fernández” de Montevideo. La muerte de su padre lo obligó a trabajar desde los catorce años. Se reconoce como uno de los mayores representantes de los escritores uruguayos de la generación del 900. En 1895 fue cofundador de la “Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales” y desde 1898 fue nombrado profesor a cargo de la Cátedra de Literatura de la Universidad de la República.
También se desempeñó como director de la Biblioteca Nacional de Uruguay. Y tanto en 1902 como en 1908, fue miembro de la Cámara de Diputados. Se presenta como ensayista, crítico literario y periodista para varias revistas y diarios, tanto a nivel nacional como internacional. En 1900 publica Ariel, obra inspirada en “La tempestad” de William Shakespeare, con la cual alcanza un gran reconocimiento a nivel internacional. Publica más de 10 obras reconocidas a nivel mundial, entre ensayos y discursos que impactan en el pensamiento de Latinoamérica y de varias partes del mundo. Rodó propuso un estricto apego a los ideales estéticos de las culturas griega y romana antiguas. Él creía que ambos encarnan un sentido de belleza y, lo más importante, ambos reinos reconocen la importancia de dedicarse a una actividad de la mente. El arte es entonces una forma de aprendizaje que encuentra y enriquece el espíritu y niega el utilitarismo.
Sus Obras: La novela nueva (1897). El que vendrá (1897). Rubén Darío. Su personalidad literaria. Su última obra. (1899). Ariel (1900). Liberalismo y Jacobinismo (1906). Motivos de Proteo (1909). El mirador de Próspero (1913). El camino de Paros ( 1918,). Hombres de América: MontalvoBolívar-Rubén Darío. (1920). Epistolario (París,1921, póstuma). Nuevos motivos de Proteo 1927). Últimos motivos de Proteo (1932).
Mirando Jugar a un niño /
José Enrique Rodó
El Parnaso - Uruguay - Año 2021 Serie: Minilibros Autores Uruguayos TOMO 2: