FAMILIA
8 de octubre de 2017
CÓMO PREPARARSE PARA UNA CONTINGENCIA
AÑO 23
Página 19
PERIODISMO CATÓLICO; FE QUE SE HACE CULTURA
No. 1161
VENTANA ABIERTA Jaime Septién
$13.00
El Juicio Final de Maerten de Vos, 1570, Museo de Bellas Artes de Sevilla
La muerte de un justo
F
ue un hombre extraordinario. En todos los sentidos. Zacatecano de familia paterna, neurocirujano de profesión, católico de convicción y una de las almas más caritativas que han pasado por estas tierras. Faustino Llamas nos ha dejado. Un terrible accidente de tráfico le arrancó de esta vida de la que gozaba enormemente. Y a la que se entregaba en servicio a los pobres. Sus fundaciones tenían un denominador común: apostar —desde la Providencia— por los que la sociedad descarta. Los invisibles. Al ver en la pantalla de mi teléfono el nombre «F. Llamas», ya sabía que venía el reclamo (más que justificado): «Inocente, necesito tu aportación». Me avergüenza reconocer que no siempre respondí a su llamado. Pero siempre estuve cerca de su misión, aunque fuese moralmente. Cosa que le importaba un rábano. Iba a lo que iba. Su listón estaba muy alto. Era de los muy pocos que hacen lo que piden. Capaz, muy capaz, de «quitarse la camisa» para dársela a otro. A quien fuera ese otro. Junto con Maité, mi esposa, la hermana Marilú Loyda y otras personas, participó en el rescate de prostitutas para darles un camino de vida digno. Era alucinante. Lo hizo todo. Se comprometió todo. Buscó todo. Para quienes están heridas, olvidadas, insultadas. Era su modo de entender la fe. Y no había manera de quitarle una idea que se le metía en la cabeza. Como tampoco había manera de que dejara de comprometerse —rasgo de su eterna juventud, de su vigor inusitado— lo mismo en aprender árabe que en echar a andar casas de acogida en la conchinchina. Su extraordinaria mujer, Martha, sus hijos, sus nietos, todos aquellos a quienes involucró en las obras que llevaba a cabo, saben muy bien que en Faustino se hizo carne lo que tanto trabajo cuesta asumir en nuestras empresas, en las fundaciones, en nuestra familia: «date gratuitamente». Su agradecimiento era para con Dios y comenzaba, a diario, en Misa de 6 de la mañana. Algo más: su buen humor. No lo recuerdo sin sonrisa debajo de los enormes bigotes. Rasgo de grandeza de corazón. Un corazón de hombre entregado y vital. La muerte de un justo es la gloria de la Iglesia. Adiós, «inocente». Que Dios te guarde.
TEMA DE LA SEMANA
¿De verdad existen el Infierno y el Purgatorio? Páginas 2-8
PAPA FRANCISCO
La teología se hace de rodillas
CUATRO SALMOS QUE TODO EL MUNDO DEBERÍA SABER DE MEMORIA Página 16
Página 14
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TEMA DE LA SEMANA
¿DE VERDAD EXISTEN EL INFIERNO Y EL PURGATORIO? 8 de octubre de 2017/ AÑO 23, No.1161
EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD/PÁGINA 2
A mediados de 2017 se dieron a conocer los resultados de una encuesta sobre religiosidad. La realizaron las corporaciones Worldwide Independent Network of Market Research y Gallup, encuestando a una muestra de 66 mil personas en 68 países. Los resultados fueron los siguientes:
71%
de los seres humanos cree que Dios sí existe El país con más creyentes en Dios es Nigeria, donde además el 97% de su población se considera «religiosa». El país con más ateos es China, donde 7 de cada 10 no cree en la existencia de Dios. Los otros países donde las personas más han expulsado a Dios de sus vidas son: Suecia: con 18% de ateos y 55% de «no religiosos» (es decir, no practicantes, indiferentes o agnósticos). República Checa: con 25% de ateos y 47% de «no religiosos» Gran Bretaña: con 11% de ateos y 58% de «no religiosos»
74%
de la población mundial cree tener alma. Pero sólo el
54%
cree que hay vida después de la muerte. Así, el 46% cree que los muertos no van a ningún lado, sino que sólo dejan de existir.
Apenas el 49% cree que exista el Infierno. Y sólo el 56% cree que existe el Cielo.
El 74% de los adultos jóvenes creen en Dios. Sólo el 67% de los mayores de 65 años de edad creen en Dios.
No resultó sorpresa que a más ingresos económicos tenga la gente, menos creyente resulte ser (cfr. Mt 19, 23-24).
El 60% de los adultos jovenes creen en la vida después de la muerte. Sólo el 45% de los adultos mayores creen en la vida después de la muerte.
Pero sí es de notar que en la actualidad los adultos jóvenes (personas de entre 18 y 24 años de edad) creen más en las realidades espirituales que los adultos mayores (personas de 65 años o más):
El 57% de los adultos jóvenes creen en el Infierno, y 64% en el Cielo. Sólo el 35% de los adultos mayores cree que exista el Infierno, y 46% el Cielo.
«Vivir bien no solamente es hacer buenas cosas, sino hacerlas bien; escogerlas de forma adecuada y no actuar simplemente por impulso o por emoción. Escoger bien involucra el tener metas correctas y actuar de conformidad para poder alcanzarlas». SANTO TOMÁS DE AQUINO Summa Theologica
tema de la semana
¿DE VERDAD EXISTEN EL INFIERNO Y EL PURGATORIO? 8 de octubre de 2017/ AÑO 23, No.1161
El Observador de la actualidad/página 3
Negar el Infierno «en nombre de la misericordia»
M
uchos se dicen «católicos» pero no creen en el Infierno, no les cabe en la cabeza eso de un castigo eterno a pesar de que se trata de un dogma de fe, es decir, de algo que se debe creer para seguir siendo cristianos ya que se trata de una verdad revelada por Jesucristo.
► Cuando se enseña sólo la
oferta positiva de la salvación, y no se dice nada acerca de las consecuencias de no responder a esta increíble oferta de misericordia, se está comunicando mal:
Silencio culpable
¿Cómo es que se llegó hasta esto? Causas, existen varias. Aquí hay tres: La primera de ellas, muy grave, de la cual habrá que dar cuentas a Dios como Iglesia, es que ya no se habla del Infierno en las homilías, catequesis y enseñanzas en el hogar. Temerosos de ser acusados de creer en un Dios castigador, o de asustar a alguien, lo mismo el clero que el resto del Pueblo de Dios han preferido aplicarse a la tarea de mostrar el rostro misericordioso del Señor —lo cual está muy bien—, pero olvidando por completo la justicia divina. Así, tarde o temprano, la gente acaba por convencerse de que Jesucristo todo lo perdona, así sin más, sin necesidad del sacramento de la Confesión, sin arrepentimiento y sin firme propósito de enmienda. El 7 de febrero de 2008 Benedicto XVI, en un encuentro con el clero de la diócesis de Roma, señaló que hoy suele darse por sentado que «el pecado no cuenta», que «al final Dios será bueno con todos... Pero existe la justicia y existe la verdadera culpa». Justamente un presbítero en esa reunión acababa de informarle que en los catecismos italianos con los que se preprara a niños y adolescentes para la Confesión, la Primera Comunión y la Confirmación, «nunca se habla del Infierno, jamás del Purgatorio, una sola vez del Paraíso, y una sola vez del pecado, pero sólo del Pecado Original».
SiN INFIERNO TODO se vale
Una segunda causa es que hay gente empeñada en negar la realidad del Infierno no por una simple falta de educación cristiana, sino por un deseo de acallar su conciencia, de no sentirla limitada por nada. Si no hay castigo eterno, ¿qué necesidad hay entonces de portarse bien?, ¿para qué acudir a Misa o a la Confesión?, ¿por qué no serle infiel a mi esposo o a mi esposa?, ¿qué impedimento moral hay para que cometa un fraude en contra de la compañía para la que trabajo? Sin el Infierno todo está permitido.
EL SUFRIMIENTO DE AQUÍ
En tercer lugar, los padecimientos en esta vida pueden ser tales que llevan a muchos a creer inocentemente que el Infierno es terrenal y transitorio, por lo que éste acabará cuando mueran. De esta percepción equivocada surgen frases como las siguientes: «El Infierno está en la Tierra», «El Infierno son los otros» o «El Infierno es lo que vivimos todos los días». La beata estigmatizada Ana Catalina
Emmerick (1774-1824) ofrecía a Dios todos sus sufrimientos por la conversión de los pecadores, pero a veces sentía que no podía más:
«Hallándome una vez tan turbada y abatida..., pidiendo a Dios que se dignara concederme siquiera un día tranquilo, pues vivía como en el Infierno, mi guía —su ángel guardián— me reprendió severamente: 'Para que no compares tu estado con el Infierno, voy a mostrarte el Infierno'». Y así fue. La beata alemana quedó horrorizada: «Cuando me acuerdo de lo que vi, tiemblo de pies a cabeza».
CUESTIÓN DE JUSTICIA
Ana Catalina relató este otro pasaje de su vida: «Muchas veces, cuando yo era niña, disputaba con la mayor confianza con Dios y le decía por qué había hecho tal cosa así o aquella otra... No podía concebir cómo Dios hubiese dejado nacer el pecado, puesto que Él lo tiene todo en sus manos. Sobre todo, la eternidad de las penas infernales me parecía dura sobre todo posible entendimiento. Entonces me sobrevinieron visiones que me instruyeron de tal manera y me amonestaron, que bien pronto estuve convencida de cuán infinitamente justo y amoroso es Dios». Ahora bien, ¿cómo puede hablarse de que Dios es justo y amoroso al permitir que el Infierno exista? La respuesta la explicó con claridad absoluta el padre Jorge Loring (1921-2013) en su libro Para
Salvarte: «El Infierno es la consecuencia de que un pecador ha muerto sin pedir perdón de sus pecados... A algunos, que no han estudiado a fondo la Religión, les parece que siendo Dios misericordioso no va a mandarnos a un castigo eterno. Pero hemos de tener en cuenta que Dios no nos manda al Infierno; somos nosotros los que libremente lo elegimos... «Como Dios es misericordioso, perdona siempre al que se arrepiente de su pecado; pero como es justo, no puede perdonar al que no se arrepiente. La justicia exige reparación del orden violado. Por lo tanto, el que libre y voluntariamente pecó y muere sin arrepentirse de su pecado, merece un castigo. Y este castigo ha de durar mientras no se repare la falta por el arrepentimiento; pues las faltas morales no se pueden reparar sin arrepentimiento... La falta del pecador que murió sin arrepentirse queda irreparada para siempre, luego para siempre ha de durar también el castigo... «El infierno existe, no porque lo quiera Dios, que no lo quiere; sino porque el hombre libre puede optar contra Dios. No es necesario que sea una acción explícita. Se puede negar a Dios implícitamente, con las obras de la vida.
«El gran misterio del Infierno es que, aunque Dios desea la salvación de todos los hombres, nosotros somos capaces de condenarnos. Dios ofrece la salvación, no la impone. El Infierno es el respeto de Dios por tu última voluntad». Diana R. García B.
«Muchos hoy no creen en el demonio y en el Infierno; al menos los dejan en un silencio permanente. Sin embargo, hundirlos en el silencio es olvidar que Cristo nos habla del demonio con bastante frecuencia y avisa acerca del Infierno sin ninguna ambigüedad (cfr. Mt 25, 31-46; Mt 10,28; Ap 21,8). Nuestros contemporáneos tienen derecho a recibir todo el Evangelio».». (Abbé Yves Moreau) «Yo soy justo y misericordioso; pero los pecadores olvidan lo primero y solamente se acuerdan de lo segundo». (Jesucristo a santa Brígida) «Más almas envía al Infierno la misericordia que la justicia de Dios, porque los pecadores, confiando temerariamente en aquélla, no dejan de pecar, y se pierden». (San Alfonso María de Ligorio) «Los pecadores no quieren ver más que la mitad. Bueno es el Señor; pero, además, es Justo. No queramos considerar únicamente una mitad de Dios». (San Basilio) «El que desprecia el Infierno o lo olvida, no escapará de él». (San Juan Crisóstomo)
tema de la semana Quien más habló de la condenación eterna fue Jesucristo
L
a palabra «Infierno» no aparece como tal en la Biblia, sino que a esa verdad revelada se le dan otros nombres: «Gehenna» (Mateo 5, 22.29; Marcos 9, 46-47), «fuego eterno» (Mateo 25, 41), «fuego inextinguible» (Mateo 3,12; Marcos 9,42), «horno ardiente» (Mateo 13,42), «suplicio eterno» (Mateo 25,46), «las tinieblas» (Mateo 8,12; 22,13; 25,30), «Tártaro» (II Pedro 2, 4), «estanque de fuego» o «estanque de azufre» (Apocalipsis 20, 10. 14-15). Ya en el Antiguo Testamento Dios habló de «los despojos de los hombres que se han rebelado contra Mí, porque su gusano no morirá, su fuego no se extinguirá» (Isaías 66, 24). Y cuando Daniel profetizó: «Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán (...) para la ignominia, para el horror eterno» (Daniel 12, 2). Pero Cristo, que no sólo predicó la Buena Nueva de la salvación sino también las consecuencias de rechazar dicha salvación, es el que más hizo alusión a la condenación eterna; en numerosos pasajes del Evangelio lo advierte; por ejemplo:
«Es mejor para ti que entres con una sola mano en la Vida, que no con las dos ir a la Gehenna, al fuego que no se apaga» (Mc 9, 43). También Jesús es muy claro en enseñar que el Infierno no estaba destinado para el hombre, puesto que Dios quiere que todos se salven; pero como el Señor respeta el libre albedrío, es el propio ser humano el que escoge el Infierno a través de sus malas acciones:
«Y dirá a los de su izquierda: '¡Malditos, aléjense de Mí, vayan al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles!, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron... Cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron Conmigo'» (Mt 25, 41-46).
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¡Cuidado, que el Infierno no está vacío! E
Por adorar a Satanás creen que él los hará felices en el más allá
l sacerdote colombiano Carlos Cancelado, que ejerce su ministerio en Nayarit, recuerda el encuentro que tuvo en una ocasión con una señora: «Una mujer vino una vez a mi parroquia; traía un bastón porque era ya de edad, y no sé por qué empezamos a hablar, y supe que era bruja. Y le dije: 'Señora, arrepiéntase de todo el pecado, la voy a confesar'. Me contestó: 'No'. Entonces le dije: 'No olvide que si no se arrepiente de ese pecado va a ir al Infierno'.
H
ay algunos teólogos que han sugerido que Dios es tan bueno que al final nadie será condenado. Entre los promotores de la idea infernovacantista figura Urs von Balthasar (1905-1988), quien, apelando a que Iglesia ruega por la salvación de todos y cada uno de los hombres, escribió: «El Infierno existe, pero quizás está vacío».
Desde tiempos antiquísimos y hasta la fecha, abundan las personas que dicen: «Nadie ha vuelto del otro mundo para decirnos qué ha sido de ellos, o cómo son allá las cosas». Falso, sí hay algunos a los que Dios les ha permitido ir allá y regresar, precisamente para que puedan testificar ante sus hermanos en la Tierra. Y todos aquellos a los que se les mostró el lugar de condenación eterna señalan esto por igual: el Infierno no está vacío. Quizá el caso más conocido sea el de los niños de Fátima, en 1917. Lucía, la mayor de los tres, pondría por escrito: «Vimos como un mar de fuego y, sumergidos en este fuego, los demonios y las almas (...) de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevadas por las llamas (...)pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor (...).Nuestra Señora nos dijo con bondad y tristeza: 'Habéis visto el Infierno, donde van las almas de los pobres pecadores'. En el Infierno, pues, había seres humanos condenados. Tiempo después la Virgen María se apareció a Jacinta, la menor de los videntes; fue tres días antes de su muerte, y le reveló algo que la pequeña comunicó a su madrina, que la acompañaba en el hospital:
«Los pecados que llevan más almas al Infierno son los de impureza». Lo anterior ya se intuía desde tiempos de san Juan Bosco (1815-1888), pues él, entre los sueños de carácter profético que recibía, tuvo el siguiente en abril de 1860: «Un ángel se le apareció y le dijo que lo acompañara porque quería mostrale lo que les espera a quienes pecan sin preocuparse nunca por cambiar de vida. Entraron en los abismos del Infierno y vieron el castigo de los condenados. El guía le reveló que la falta contra el Sexto Mandamiento es «la causa de la ruina eterna de muchos jóvenes. 'Pero ¿no se han confesado?', pregunté. "Se han confesado, pero las culpas contra la bella virtud las han confesado mal o las han callado de propósito. Por ejemplo: uno, que cometió cuatro o cinco pecados de esta cla-
«Y se puso de pie y pegó con el bastón en el suelo gritando: '¿Y quién le dijo a usted que yo quiero salvarme?'.
se, dijo que sólo había faltado dos o tres veces. Hay algunos que cometieron un pecado impuro en la niñez y sintieron siempre vergüenza de confesarlo, o lo confesaron mal o no lo dijeron todo'». También hay testimonios de tiempos recientes. Por ejemplo, el del colombiano Marino Restrepo. Él vivía en California, donde se dedicaba a la actuación, la elaboración de libretos y la producción cinematográfica. Cuando tenía 47 años de edad viajó a su patria para pasar la Navidad con sus parientes; pero estando ahí fue secuestrado, junto con un sobrino suyo, por la guerrilla de las FARC. Estuvo prisionero durante cinco meses. Él había vivido 33 años de su vida totalmente alejado de Dios; pero, estando cautivo en una cueva, atado y cubiertos los ojos con una capucha, el Señor le hizo tener una experiencia mística en la cual vio el Infierno y el Purgatorio. Del lugar de condenación eterna dice:
«No vi cientos o miles, sino millones de almas malditas». En febrero de 2008 Benedicto XVI predicó que «el Infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno», además de que «la salvación no es inmediata ni llegará para todos». Los infernovacantistas lo único que han logrado es ayudar a vaciar los conventos, los seminarios y los noviciados porque, si no hay condenación eterna, ¿cómo convencer a los jóvenes que vale la pena entregarlo todo por Cristo? Redacción
«Yo me quedé asombrado. Esa gente está tan engañada que cree que por adorar a Satanás ellos van a ser felices en el Infierno; pero son los que más van a sufrir». Mucha gente cree que el Cielo es monótono, tedioso, nada emocionante. «¿No será aburrido ser bueno todo el tiempo, allá en el Cielo?», se pregunta más de alguno; y son muchos más los que llegan a afirman: «Prefiero pasar la eternidad en el Infierno, disfrutando con toda la gente divertida, que aburrirme en el Cielo». Pero no: ni el Cielo es aburrido ni el Infierno es divertido. En el Infierno todos se sienten solos y desdichados; ahí no existen las amistades ni la diversión: todo es absolutamente horroroso. Así lo reveló un demonio durante el exorcismo de una niña de 13 años de edad, realizado por el sacerdote italiano Cándido Amantini (1914-1922):
«Allá cada quien vive replegado sobre sí mismo y desgarrado por sus remordimientos. No existe relación alguna entre nadie; cada uno está en la soledad más absoluta, llorando desesperadamente por el mal que ha hecho». También Gloria Polo, la odontóloga colombiana que falleció tras caerle un rayo, y que fue merecedora de la condenación, pero que recibió una segunda oportunidad para testimoniar lo que vio y oyó, describe así la entrada del Infierno: «Lo mas espantoso era que no se sentía ni un poco del amor de Dios, ni una gota de esperanza».
tema de la semana
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Santos que vieron el sitio de la condenación eterna SANTA TERESA DE JESÚS
SANTA FAUSTINA KOWALSKA
lla describe: «Estando un día en oración, ... entendí que quería el Señor que viese el lugar que los demonios... «Ello fue en brevísimo espacio; mas aunque yo viviese muchos años, me parece imposible poder olvidárseme... Yo quedé tan espantada, y aún lo estoy ahora escribiéndolo, con que ha casi seis años... «Y así torno a decir que fue una de las mayores mercedes que el Señor me ha hecho; porque me ha aprovechado muy mucho; ansí para perder el miedo a las tribulaciones y contradicciones de esta vida, como para esforzarme a padecerlas y dar gracias al Señor, que me libró... de males tan perpetuos y terribles».
sí lo atestiguó: «Hoy he estado en los abismos del Infierno, conducida por un ángel. Es un lugar de grandes tormentos, ¡qué espantosamente grande es su extensión! «Los tipos de tormentos que he visto son: el primer tormento que constituye el Infierno es la pérdida de Dios. El segundo, el continuo remordimiento de conciencia. El tercero, que aquel destino no cambiará jamás. El cuarto tormento es el fuego que penetrará al alma, pero no la aniquilará; es un tormento terrible, es un fuego puramente espiritual, incendiado por la ira divina. El quinto tormento es la oscuridad permanente, un horrible, sofocante olor; y a pesar de la oscuridad los demonios y las almas condenadas se ven mutuamente y ven todos el mal de los demás y el suyo. El sexto tormento es la compañía continua de Satanás. El séptimo tormento es una desesperación tremenda, el odio a Dios, las imprecaciones, las maldiciones, las blasfemias. «Estos son los tormentos que todos los condenados padecen juntos, pero no es el fin de los tormentos. Hay tormentos particulares para distintas almas, que son los tormentos de los sentidos: cada alma es atormentada de modo tremendo e indescriptible con lo que ha pecado. Hay horribles calabozos, abismos de tormentos donde un tormento se diferencia del otro.
E
SAN JUAN BOSCO
T
ras que Dios le mostrara a Don Bosco, a través de un sueño profético, la realidad del Infierno, el santo quedó tan impresionado que necesitó mucho tiempo para recuperarse pues se produjo en su organismo un verdadero agotamiento de fuerzas. «Si los jóvenes —decía — oyesen el relato de lo que oí, o se darían a una vida santa o huirían espantados para no escucharlo hasta el fin. Por lo demás, no me es posible describirlo todo, pues sería muy difícil representar en su realidad los castigos reservados a los pecadores en la otra vida». Ya su Ángel de la Guarda le había advertido que nunca sería capaz de describir por completo lo terrible que es el estado de los que se condenan. Pero para que no quedara duda alguna del origen sobrenatural de este sueño, al salir del Infierno el Ángel ordenó al santo que tocara una de sus paredes más lejanas, y aun así fue tan terrible el dolor que san Juan Bosco sintió, que su grito se oyó por toda la casa. Se despertó asustado, y la uña del dedo con el cual había tocado la pared lejana del Infierno se le cayó.
A
«Habría muerto a la vista de aquellas terribles torturas si no me hubiera sostenido la omnipotencia de Dios. «Que el pecador sepa: con el sentido que peca, con ese será atormentado por toda la eternidad. «Lo escribo por orden de Dios para que ningún alma se excuse [diciendo] que el Infierno no existe o que nadie estuvo allí ni sabe cómo es... «He observado una cosa: la mayor parte de las almas que allí están son las que no creían que el Infierno existe».
El Observador de la actualidad/página 5
Un SACERDOTE visita el INFIERNO
E
l padre José Maniyangat, sacerdote católico del estado de Kerala, India, da este testimonio: «El día de la Divina Misericordia, domingo 14 de abril de 1985, me dirigía en motocicleta al norte de Kerala para celebrar Misa, y tuve un accidente fatal. Me llevaron a un hospital que quedaba a 35 millas, y en el camino experimenté la muerte y mi alma salió de mi cuerpo. Inmediatamente me encontré con mi Ángel de la Guarda, que me dijo: «Voy a llevarte al Cielo, el Señor quiere hablar contigo». También me dijo que en el camino me mostraría el Infierno y el Purgatorio. «Primero, el Ángel me llevó al Infierno. Espantosa visión. Vi a Satanás, a los demonios, un fuego infernal, gusanos que se arrastraban, gente que gritaba y peleaba; otros eran torturados por demonios. El Ángel me dijo que todos estos sufrimientos se debían a pecados mortales cometidos sin arrepentimiento. Entonces comprendí que había siete grados de sufrimiento, según el número y la
clase de pecados mortales cometidos en vida... Los principales pecados por los que fueron condenados son el aborto, la homosexualidad, la eutanasia, el odio, el rencor y el sacrilegio... Me sorprendió ver en el Infierno hasta a sacerdotes y obispos; muchos de ellos estaban allí por haber guiado con enseñanzas erróneas y mal ejemplo.
«Después mi Ángel de la Guarda me escoltó al Purgatorio y luego al Cielo. El Señor Jesús me dijo: 'Quiero que vuelvas al mundo. Serás un instrumento de paz y sanación'. .. Mientras mi cuerpo estaba en el hospital, el médico dictaminó que yo estaba muerto, y mientras llevaban mi cuerpo al depósito de cadáveres mi alma volvió al cuerpo».
Y UN SACERDOTE QUE SE LO GANÓ
O
tro sacerdote, el estadounidense Steven Scheier, de la diócesis de Wichita, tenía doce años de ordenado cuando el 18 de octubre de 1985 tuvo un accidente automovilístico al sureste de Kansas. Él ahora confiesa: «Mi sacerdocio no estaba al servicio del Pueblo de Dios, sino en el cómo las personas pensaban, especialmente seis hermanos sacerdotes»; sin embargo, «las personas pensaban que yo era un buen sacerdote». Tras el accidente, el alma del padre Steven fue llevada «delante del trono de justicia de Jesucristo. No tengo cómo estimar cuánto tardó el que pasara la visión de toda mi vida, acusándome de varias cosas,
a todas las cuales dije que sí; no hubo protesta pues cuando estás hablando a la Verdad no puedes presentar excusas. Al final Él dijo: 'Mi sentencia es el Infierno'». «Yo sabía que esto era lo que merecía. Entonces escuché la voz de la Virgen que le dijo: 'Hijo, por favor, ¿puedes perdonar su vida y su alma mortal?'. Él dijo: 'Madre, por doce años él ha sido un sacerdote para sí mismo y no para Mí'. Ella continuó: 'Pero, Hijo, si le damos gracias y fortalezas especiales, entonces veamos si da frutos. Si no, hágase tu Voluntad'. Hubo una pausa muy corta. Entonces Jesús accedió diciendo: 'Madre, es tuyo'. Desde entonces yo he sido de Ella».
Queridos hermanos y hermanas: Octubre es un mes que la Iglesia dedica especialmente a la misión, por eso esta catequesis lleva por título: “Misioneros de esperanza hoy”. El núcleo de la fe cristiana es la resurrección de Jesús, por eso el cristiano no puede ser un profeta de desgracias. A través del Espíritu Santo, Jesús nos hace renacer a una vida nueva que debemos anunciar a los demás no sólo de palabra, sino con la vida. Jesús quiere testigos, personas que difundan esperanza con su modo de acoger, de sonreír, y sobre todo de amar. Porque la fuerza de la resurrección hace que los cristianos seamos capaces de amar allí donde
parece que ya no hay motivo para amar, y de abrir espacios de salvación allí donde parece que todo está humanamente perdido. El cristiano por eso no se deja llevar del desánimo o de la queja, ya que gracias a la resurrección está convencido de que no hay ningún mal que sea infinito, ninguna noche que sea eterna, ningún hombre que no pueda cambiar, ningún odio que no se pueda vencer con amor.
(Palabras del Santo Padre Francisco en la Audiencia General del 4 de octubre de 2017).
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¿DE VERDAD EXISTEN EL INFIERNO Y EL PURGATORIO? 8 de octubre de 2017/ AÑO 23, No.1161
El Observador de la actualidad/página 6
El Purgatorio es una ayuda de Dios
L
a existencia del Purgatorio es dogma de fe ; es decir, todo católico que se considere como tal debe creer en su realidad. No se trata de un lugar o un destino, sino más bien de un proceso por el que pasa el alma para purificarse de una serie de pecados que ha cometido durante su vida. Según la doctrina de la Iglesia, al morir, cada hombre recibe su retribución eterna en un juicio particular que valora el conjunto de su vida. Sólo hay dos destinos finales posibles para el alma inmortal: la salvación o la condenación eterna. Sin embargo, aquellos cuya salvación está garantizada tienen a su vez dos caminos: entrar de forma inmediata a disfrutar de la bienaventuranza del Cielo, o bien, pueden necesitar pasar antes por un estado más o menos intenso de purificación. El Catecismo de la Iglesia Católica aclara este matiz con las siguientes palabras:
«Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del Cielo».
El Purgatorio, dicen algunos teólogos, sí es castigo que Dios da por el hecho de ser infinitamente Justo. Pero como también es infinitamente Misericordioso, igualmente hay que saber ver que el Purgatorio es, al mismo tiempo, un regalo divino, la última ayuda que presta a las almas de las personas que murieron estando en amistad con Él, a fin de que puedan disfrutar de la felicidad eterna. Dijo san Juan Pablo II en una de sus catequesis de 1999: «Hay que eliminar
¿Acaso es una enseñanza bíblica?
D
ios es Santo y nadie que no sea santo está listo para ver a Dios. Dice la carta a los hebreos: «Procuren estar en paz con todos y progresen en la santidad, pues sin ella nadie verá al Señor» (Hb 12, 14). Igualmente se lee en el último libro de la Biblia cuando habla de la Jerusalén Celestial, es decir, respecto del Cielo o Paraíso: «Nada impuro podrá entrar en ella» (Ap 21, 27). En Levítico 19, 2, Dios ya había ordenado: «Sean santos, porque Yo, el Señor su Dios, soy Santo». El que alcanza el perdón y la salvación eterna pero no se santificó completamente en esta vida, por la bendición de Dios podrá lograrlo en la otra vida mediante el fuego purificador del Purgatorio. Ese fuego no es literal sino un símbolo de la acción divina que purifica
todo: «¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar de pie cuando Él se manifieste? Porque Él es como fuego purificador» (Ml 3, 2).
Escribe san Pablo: «El fuego probará la obra de cada cual; si su obra resiste el fuego, será premiado; pero si es obra que se convierte en cenizas, él mismo tendrá que pagar. Él se salvará, pero como quien pasa por el fuego» (I Co 3, 13-15). Perdón y reparación son dos cosas distintas. Dios perdona a todo el que, sinceramente arrepentido, le pide perdón. Pero por justicia hay que reparar por el daño causado. Jesucristo se refiere
todo vestigio de apego al mal y corregir toda imperfección del alma. La purificación debe ser completa, y precisamente esto es lo que enseña la doctrina de la Iglesia sobre el Purgatorio». Y el cardenal Joseph Ratzinger, en su libro Escatología, la muerte y la vida eterna: «El Purgatorio no se trata de una especie de campo de concentración en el más allá... Se trata más bien del proceso radicalmente necesario de transformación del hombre, gracias al cual se hace capaz de Cristo, capaz de Dios y, en consecuencia, capaz de la unidad con toda la comunión de los santos». En la Biblia a los santos se les compara con tesoros como el oro y la plata; y santa Catalina de Génova (14471510), en su Tratado del Purgatorio —donde expone lo que Dios le reveló—, se refiere a lo que ahí sucede con esta comparación: «Cuando el oro es purificado hasta 24 quilates, no es el oro sino las impurezas lo que el fuego consume». Redacción
a ello, por ejemplo, cuando habla de la necesidad de responder ante el Juez, y hace una comparación en la que habla de enviar al «calabozo», añadiendo: «Te aseguro que no saldrás de ahí sino cuando hayas pagado hasta el último centavo» (Mt 5, 26). Este «calabozo» no puede ser el Infierno, porque nadie sale del Infierno; tiene que ser otro lugar. Y es a lo que la Iglesia, para facilitar su enseñanza, ha dado el nombre de Purgatorio. En la parábola del hombre rico y el pobre (Lc 16, 22-26) Jesús muestra que el rico no está en el Infierno porque pide misericordia para sus hermanos, y no hay amor así en el Infierno. Además no podría hablar con Abraham si estuviera en el Infierno, porque no hay comunicación entre las almas del Infierno y las del Cielo. Luego entonces, si su estado no es el del Infierno y tampoco el del Cielo, se encuentra en un estado donde purga sus culpas, es decir, el Purgatorio. Redacción
ACLARACIONES
¿Por qué creer en el Purgatorio, si la palabra no está en la Biblia? Tampoco aparece la palabra «Trinidad»; sin embargo, la revelación de que Dios es Uno en Tres Personas distintas (o sea «Trinidad») es algo que está bien documentado en la Biblia. Lo mismo ocurre con la revelación que Dios nos dio de la necesidad de purificarnos antes de entrar en su presencia en el Cielo, y para referirse a esta verdad revelada es que se consideró adecuado acuñar la palabra «Purgatorio». ¿El Purgatorio fue inventado por la Iglesia católica en la Edad Media? La Iglesia no «inventó» el Purgatorio, y tampoco es una doctrina de la Edad Media. Los judíos anteriores a Cristo ya conocían esta revelación divina (ver 2 Macabeos 12, 43-46). La doctrina fue sostenida por judíos precristianos, judíos postcristianos, católicos y ortodoxos orientales (aunque no todos usen la palabra «Purgatorio»). Nadie pensó jamás en negarla, sino hasta que fue fundada la religión protestante, en el siglo XVI. ¿Para qué orar por un muerto, si su tiempo ya se acabó? Así como podemos orar por los que están en el tiempo (en esta vida), del mismo modo podemos orar por los que ya salieron de él (los muertos) pero están necesitados de purificación para entrar al Cielo. Es verdad que su tiempo se extinguió, y que, por tanto, en el Purgatorio su purificación es algo «instantáneo». Dios está fuera del tiempo, pero a la vez es el Inventor y Señor del tiempo, y puede aplicar todo lo bueno que ocurre fuera del tiempo para bien de los que aún vivimos en el tiempo, y viceversa. Él no hace diferencias entre los que nosotros consideramos vivos o muertos: «¿No se han fijado en esto que Dios les ha dicho: ‘Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob’? Dios no es Dios de muertos sino de vivos» (Mt 22, 31-32). ¿El Purgatorio es porque el Sacrificio de Cristo no fue suficiente? Cristo jamás dijo que, debido a su Pasión, nosotros ya nunca más tendríamos que sufrir. La santificación en esta vida involucra el dolor, «porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel que recibe por hijo», aunque «toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría» (Hebreos 12, 6.11); sin embargo, nadie dice que ese sufrimiento terrestre contradiga los sufrimientos de Cristo. Así, el sufrimiento debido a la purificación necesaria en el Purgatorio tampoco contradice los sufrimientos de Cristo, sino más bien la santificación final del Purgatorio es gracias a los sufrimientos de Cristo. ¿Dónde está el Purgatorio? Debido a nuestra condición humana, sometida al tiempo y al espacio, nos imaginamos que todas las realidades ocurren en un «lugar». Sin embargo, el Purgatorio, al igual que el Cielo y el Infierno, no están en un espacio sensible; no son diferentes sitios sino diferentes estados, sólo que el Purgatorio es un estado transitorio, mientras que Cielo e Infierno son definitivos. D. R. G. B.
tema de la semana
¿DE VERDAD EXISTEN EL INFIERNO Y EL PURGATORIO? 8 de octubre de 2017/ AÑO 23, No.1161
El Observador de la actualidad/página 7
Trabajar para no pasar ni un día en el Purgatorio En los funerales la gente suele afirmar que el difunto «ya está en el Cielo», aun cuando lo cierto es que la inmensa mayoría de los que se salvan tienen que pasar primero por el Purgatorio. Otros se resignan tranquilamente con ello, tanto para sus seres queridos como para ellos mismos: «Me conformo con el Purgatorio». ¿Pero está bien conformarse con ello? ¿Acaso es imposible trabajar en esta vida para evitar el Purgatorio? El sufrimiento que allá hay que purgar, sin importar lo largo o corto que sea, es tan asombrosamente intenso que hay que evitarlo a toda costa.
A
unque en la eternidad no hay tiempo, el estado del Purgatorio suele compararse con horas, días, meses y años a fin de dar una idea de lo poco o mucho que hay que purificarse. Entre los que sí tienen en cuenta la realidad del Purgatorio, muchos se conforman con llegar a éste, como si fuera su meta: «Yo me conformo con ir al Purgatorio, aunque me toque el lugar más bajo». Mas la meta debe ser el Cielo. Dios le reveló a santa Catalina de Génova: Esto es lo que ordena la Palabra de Dios: «Trabajen por su salvación con temor y temblor» (Flp 2, 12). Pero el hecho es que un gran número de almas caen en el Purgatorio y permanecen allí durante largos «años», simplemente porque nunca trabajaron en serio para evitarlo o porque nadie les dijo cómo hacerlo. La clave de todo es que se pasa por el Purgatorio después de la muerte porque se han cometido pecados y no han sido expiados: luego entonces, así como se pueden expiar en la otra vida, se puede trabajar para expiarlos en ésta. ¿Cómo? Aquí algunos consejos: ► Ora a Dios para que te dé
una muerte santa y te libere del Purgatorio. ► Trabaja en ello haciendo la Voluntad divina y no la tuya. Recuerda que cada vez que hagas algo que Dios no quiere, vas a necesitar purificación y que ésta va a ser dolorosa. ► Cada vez que cometas pecado mortal acude cuanto antes al sacramento de la Confesión. Aunque no es obligatorio, confiesa también tus pecados veniales. El sacerdote te dará una penitencia, generalmente muy pequeña; cúmplela y ofrécele a Dios más acciones: ayunos, penitencias, oraciones, obras de caridad, etc. ► Acepta todos los sufrimientos, penas, dolores, incomodidades y decepciones que Dios permita en tu vida, desde las más grandes (como la muerte de un ser querido, tus problemas de salud, etc.) hasta las más pequeñas (el calor o el frío, la larga fila en el banco, la aburrida rutina, etc.). Ofrece a Dios esos pequeños o grandes sufrimientos en reparación por lo mucho que lo has ofendido. ► Evita las situaciones de pecado. Por ejemplo, si ya sabes que si te tomas una copa no vas a poder parar, aléjate por completo del
«Sólo» tres horas en el Purgatorio
Fray Daniele, religioso lego capuchino, compañero del padre san Pío de Pietrelcina, era de los que se conformaba pensando que después de morir pasaría un tiempo en el Purgatorio; pero el Señor le llevó allí en vida para hacerle reflexionar, pues una cosa es pensar en las penas del Purgatorio y otra, muy diferente, es vivirlas. He aquí su testimonio:
«
Soy un simple hermano lego capuchino. Hacía el trabajo que me correspondía: de portero, sacristán, pedir limosnas y cocinero. Hacía la compra todos los días para el convento. Todos me conocían y me querían bien. Siempre que compraba alguna cosa me hacían descuentos, y aquellas pocas liras que recogía, en vez de entregárselas al superior, las conservaba para la correspondencia, para mis pequeñas necesidades y también para ayudar a los militares que llamaban a la puerta del convento. «Inmediatamente después de la guerra, me encontraba en San Giovanni Rotondo, mi pueblo nativo, en el mismo convento del padre Pío. Un poco tiempo después comencé con algunos dolores en el aparato digestivo y me fui a una consulta médica, y el médico me diagnosticó un tumor. Fui a referírselo todo al padre Pío, y me dijo: 'Opérate'. Le dije: 'No vale la pena. El médico no me ha dado ninguna esperanza'. Me contestó: 'No importa lo que te ha dicho el médico: opérate, pero en Roma, en tal clínica y con tal profesor'... Cuando llegué a Roma parecía que en la clínica todos me esperaban, como si alguno hubiera anunciado mi llegada, y me acogieron... Comenzaron los médicos la intervención y yo sentía todo lo que decían. alcohol. Detecta cuáles son tus debilidades y en qué circunstancias caes más en pecado, a fin de evitarlas. ► Comulga con frecuencia para ser fortalecido espiritualmente, y ofrece Misas concretamente por la salvación de tu alma.
Se nos ha enseñado, porque es verdad, que Dios perdona de inmediato si hubo arrepentimiento, confesión de los pecados y voluntad de no cometerlos más. Pero no hay que olvidar, como dice santa Catalina de Génova, que aún quedan «las manchas que han dejado los pecados, y es lo que deberá limpiarse», ya sea mediante la purificación en esta vida o bien en el Purgatorio.
Sufría dolores atroces, pero no me lamentaba, al contrario, estaba contento de soportar tanto dolor que ofrecía a Jesús, ya que aquellos sufrimientos purificaban mi alma de mis pecados. Un rato después, me adormecí.
«Cuando recobré la conciencia me dijeron que había estado tres días en coma y que luego me morí. Me presenté delante del trono de Dios. Yo veía a Dios pero no como juez severo, sino como Padre afectuoso y lleno de amor. Fui condenado a tres horas de Purgatorio. '¿Pero, cómo? —me pregunté— ¿Solamente tres horas? ¿Y después podré quedarme siempre próximo a Dios, Eterno Amor?'. Di un salto de alegría y me sentía como hijo predilecto. «Las tres horas de Purgatorio fueron dadas sobre todo por haber faltado al voto de pobreza, es decir, por haber conservado para mí unas pocas liras, como dije antes. Eran unos dolores terribles que no sabía de dónde venian, pero se sentían intensamente. Los sentidos con los Dios le hizo comprender a esta santa que «hay tantas imperfecciones escondidas en el alma que, si pudiéramos verlas, viviríamos en la desesperación».
«Aún cuando un alma fuera traída ante Dios cuando todavía algo, aunque sea nimio, le falta purgar, se le haría un gran daño; venir manchada a la presencia de Dios sería un sufrimiento mayor que diez Purgatorios. Ver a Dios cuando el tiempo aún no ha llegado, aunque sea por un período tan corto como un pestañeo, sería intolerable para esa alma».
Redacción
cuales había ofendido más a Dios en este mundo: los ojos, la lengua... experimentaban mayor dolor y era una cosa increíble porque allí abajo, en el Purgatorio, uno siente como si tuviese cuerpo. «Yo no había pasado más que unos instantes con aquellas penas, y me parecía ya que fuera una eternidad. Lo que más hace sufrir en el Purgatorio no es tanto el fuego —también muy intenso— sino aquel sentirse lejos de Dios; y lo que más aflige es haber tenido todos los medios a disposición para la salvación y no haber sabido aprovecharse de ellos... «¿Pero cómo? —me decía a mí mismo—, ¿no debería estar sólo tres horas en el Purgatorio? ¿Y ya han transcurrido trescientos años?». Por lo menos así me parecía. De repente se me aparece la Bienaventurada Virgen María y le pedí insistentemente, le supliqué diciéndole: '¡Oh Santísima Virgen María, Madre de Dios, consígueme del Señor la gracia de volver a la Tierra para vivir y trabajar solamente por amor de Dios!'... La Bienaventurada Virgen María inclinó la cabeza y me sonrió. En aquel mismo momento volví a tomar posesión de mi cuerpo, abrí los ojos y extendí los brazos. Los que me velaban y rezaban, asustadísimos, se precipitaron fuera de la sala a buscar enfermeros y doctores».
Pequeña súplica de san Agustín para librarse del Purgatorio
Señor, no me arguyas en tu indignación. No me halle entre aquellos a quienes has de decir: «Id al fuego eterno que está preparado para el diablo y sus ángeles». Ni me corrijas en tu furor, sino purifícame en esta vida y vuélveme tal que ya no necesite de fuego corrector.
tema de la semana
¿DE VERDAD EXISTEN EL INFIERNO Y EL PURGATORIO? 8 de octubre de 2017/ AÑO 23, No.1161
El Observador de la actualidad/página 8
Cómo ayudar a los que murieron en los sismos No sólo los sobrevivientes de los recientes temblores y huracanes ocurridos en la nación mexicana y en El Caribe necesitan ayuda, sino también los que han perdido la vida en estas u otras tragedias, o incluso los fallecidos de muerte natural. Las almas de muchísimos difuntos están urgidas de la intercesión de los fieles cristianos para que, si no pudieron entrar inmediatamente a la Gloria de Dios, puedan hacerlo lo más pronto posible.
E
xiste una «inmensa muchedumbre de almas del Purgatorio, cuyo número es más grande que las estrellas del cielo y que los granos de arena en la playa; almas que deberían estar ya en posesión de la gloria del Cielo y cantar las alabanzas al Señor, pero que, negligentes y despreocupadas, han dejado transcurrir su vida en caprichos, como si la hora del rendimiento de cuentas no hubiera de llegar nunca.
«Muchas de esas almas están en el Purgatorio hace ya siglos, no días, ni meses, ni años. Algunas quedarán allí hasta el día del Juicio». Lo anterior lo habría revelado Cristo en 1968 a una monja italiana cuya identidad permanece anónima pero cuya experiencia fue publicada con imprimatur. El testimonio de numerosos santos, a lo largo de la historia de la Iglesia, es unánime en esto: que las almas purgantes no pueden hacer ya nada por sí mismas; y que tampoco les sirven las oraciones de los que ya están en el Cielo. Son los vivos los que pueden interceder eficazmente por los muertos. Pero pocos lo llevan a cabo. Cuando el Señor le mostró el Purgatorio a sor Natalia Magdolna (1901-1992), una religiosa húngara perteneciente a la congregación de Hermanas del Buen Pastor de Santa María Magdalena en Keeskemet, ella vio que «había un sinnúmero de almas: llevaban ropa negra y estaban
oración para sacar mil almas del purgatorio
arrimadas unas a otras. Todas parecían inmóviles, sin palabras y muy tristes. Mi corazón casi se quebraba al verlas así. «Supe que estas almas no recibían ayuda alguna de nadie en la Tierra, ni oración, ni sacrificios... Pero cuando me vieron entrar con Jesús, todas empezaron a gritar: '¡Rece por mí, querida hermana, rece por mí!'.
«Entonces Jesús me mostró un Rosario en el que, en vez de las cuentas, había flores y en cada flor vi brillar una gota de la Sangre de Jesús. Cuando rezamos el Rosario, las gotas de la Sangre de Jesús caen sobre la persona por quien lo ofrecemos. Las almas del Purgatorio están implorando continuamente la Sangre salvadora de Jesús». Otra religiosa, la sierva de Dios sor Josefa Menéndez (1890-1923), de la Congregación del Sagrado Corazón, que recibía frecuentes mensajes de Jesucristo y se le
aparecían algunas almas del Purgatorio, da fe de que es cierto que los vivos, con sus oraciones y sacrificios, pueden ayudar a sacar almas del Purgatorio. Una de esas almas le dijo: «Estoy aquí por bondad de Dios, porque mi gran orgullo me tenía abiertas las puertas del Infierno. Tenía muchas personas debajo de mis pies… y ahora me pondría yo debajo del último de los pobres… Ten compasión de mí… y haz actos de humildad para reparar mi orgullo. Así podrás sacarme de este abismo». Una más le reveló: «No pueden figurarse los hombres lo que es un solo momento de Purgatorio y cómo el alma se consume y se derrite en deseos de ver a Dios Nuestro Señor». Y otra:
«¡Bendita sea la infinita bondad de Dios que quiere servirse de los sacrificios de otras almas para reparar nuestras infidelidades!».
D. R. G.B.
Las ayudas del Padre Pío para las ánimas
«Más almas de los muertos del Purgatorio que de los vivos subían esta montaña para asistir a mis Misas y buscar mis oraciones»
E
l padre san Pío de Pietrelcina tuvo una conexión directa no sólo con las almas de los que peregrinaban en esta vida —podía leer sus conciencias— sino también con las almas en el más allá, de manera que podía conocer el exacto estado de un alma después de la muerte, incluyendo la duración del dolor hasta que llegaba a la purificación total. El propio santo llegó a decir: «Más almas de los muertos del Purgatorio que de los vivos subían esta montaña para asistir a mis Misas y buscar mis oraciones», y eso que los fieles vivos acudían en tumulto a la Eucaristía presidida por este sacerdote capuchino.
En 1922 el obispo Alberto Costa, de la diócesis de Melfi-Rapolla-Venosa, preguntó al padre Pío si alguna vez había visto un alma en el Purgatorio, y éste le
contestó: «He visto a tantas de ellas que no me asustan más». Un fraile de su mismo convento contó este testimonio: «Todos estábamos en el comedor cuando el padre Pío llegó de repente y se dirigió a la puerta del convento. La abrió y comenzó a tener una conversación. Los dos hermanos que fueron con él no vieron a nadie y empecé a pensar que algo podría estar mal con el padre Pío. En el camino de regreso a la zona de comedor el padre Pío me explicó:'No se preocupe. Yo estaba hablando con algunas almas en su camino desde el Purgatorio al Paraíso. Llegaron a agradecerme que los recordara hoy en la Misa'». Redacción
Cristo le enseñó esta oración a santa Gertrudis la Magna, religiosa cisterciense del Monasterio de Helfta en Eisleben (Alemania), a finales del siglo XIII. Además, prometió que, cada vez que sea ofrecida a Dios, serán liberadas mil almas del Purgatorio, extendiéndose también la promesa a la conversión y salvación de las que todavía peregrinan en la Tierra. Aquí está la oración:
«Eterno Padre, te ofrezco la Preciosísima Sangre de Tu divino Hijo, en unión con todas las Misas celebradas hoy en todo el mundo, por todas las santas almas del Purgatorio. Amén». Dicho rezo fue aprobado por el Cardenal Patriarca de Lisboa el 4 de marzo de 1936. Se recomienda rezarla todos los días y difundirla, para mayor gloria de Dios y salvación de las almas.
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Actividades rezagadas por estar conectado Estudio Recreación ► Deporte ► Convivencia cara a cara ►
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¡Perdiendo tiempo en internet! ¿Te sientes cansado, con falta de energía y confundido?, ¿consideras que el día es poco para todas las actividades a realizar?, ¿buscas opciones para aumentar energía y ser más productivo? Si respondiste sí algunas de las preguntas, es momento de hacer un alto, estamos perdiendo tiempo, y la mitad de ese tiempo se esfuma en internet. Por Mary Velázquez Dorantes mvdorantes@yahoo.com.mx
E
l 40% del tiempo que transcurre en el día a día es aquel en el que estamos conectados a través del celular. Alrededor de 100 minutos diarios son los que se viven conectados en actividades llamadas «ocio y entretenimiento». Se llama tiempo perdido a las actividades donde los segundos se van y se omiten otras tareas que pueden ser de mayor impacto en la vida del hombre moderno; los olvidos, la ineficiencia o la falta de organización cuelgan de la mano de una vida que, aunque conectada, está dispersa. El tiempo del hombre pasa de forma veloz. Algunos buscan destinos populares donde distraerse aun cuando se encuentran en horarios laborales o familiares. El internet es el escaparate del momento para evitar actividades de la vida cotidiana. El 50% de las personas que se encuentran en una oficina dedica dos horas a navegar por la red en asuntos que no tienen nada que ver con su jornada; al término del día las actividades pendientes lo estresan y lo dejan agotado para el día siguiente. En un año de vida, puedes estar conectado un mes completo a la vida digital.
EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
Los mexicanos no duermen a sus horas, no comen en tiempo y forma, no socia-
Los usuarios en México
5 horas al día pasa un usuario conectado a internet
10 el lugar que ocupa México dentro de los países con más usuarios activos
30%
de su tiempo invierten los jóvenes en internet
200 pesos
mensuales, el gasto promedio que se invierte para la conexión lizan interpersonalmente porque han perdido el tiempo navegando en las redes sociales. Los hogares del país tienen «horas perdidas» porque sus miembros están conectados. Los hábitos que le roban minutos a la vida son hábitos malos, la mayoría de los habitantes realizan navegaciones inconscientes, con el celular al lado no se sabe en qué
momento se encuentran haciendo un recorrido digital sin sentido u objetivo claro. Muchos de los recorridos que hacemos son una forma fragmentada de entender nuestras realidades sociales. Tenemos un «buscador» para todo. La vida promedio de una persona conectada está programada con una dosis diaria de internet, y así como el tiempo se escapa, también se escapa la memoria, las ideas, los gustos, debido a que se cree que todo puede estar almacenado en un solo medio y ese medio no es humano. Algunos autores han llamado al internet «la tecnología del olvido», pues es tan fugaz y adictivo que nuestra forma de razonar el mundo es muy parcial.
Cuando se terminan nuestras labores y volvemos a casa, entonces nos «conectamos», el 82% de los mexicanos realiza una conexión desde su hogar. Las actividades más comunes son las redes sociales, el correo electrónico, la mensajería instantánea y, finalmente, la búsqueda de información. LA WEB QUE ME DESCONECTA
Luces y sombras suceden en la red de redes. Existen cientos de ventajas que
¿Qué buscan? Aventura Migración de ideas ► Vida de vanguardia ► Buscan renovarse dentro de una comunidad virtual ►
►
hacen posible una vida conectada, pero, como todo en las invenciones, los costos que vivimos es darnos cuenta que hay oscuridad, el tiempo se nos reduce porque vivimos en un mundo saturado de información, alguna relevante otra inútil. Nuestras capacidades de atención están sufriendo fracturas: ahora resulta difícil mantener una conversación real porque el mundo virtual nos distrae, acapara y nos ciega. El tiempo se refleja en actos como estar frente a una persona pero mentalmente en otro lugar; ahora tener un minuto es algo peligroso porque no se lo dedicamos a la vida real sino a la que sucede en las conexiones. No planificamos ni buscamos objetivos: detrás de un minuto existe una fuga masiva de minutos, horas y días. No ponemos orden a nuestro día a día porque estamos confundidos entre lo urgente y lo importante; quienes viven bajo la rutina de la conexión pierden un 35% de su tiempo preguntándose en qué perdieron tanto tiempo.
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ASOCIARSE:
Red empresarial de ayuda social Innovadora organización sin fines de lucro que vincula a las OSC, a empresarios y a bienhechores, en la cual todos ganan.
P
Por Chucho Picón
ara Isabel Compañ Gutiérrez y Roberto Mendiola Cruz, fundadores y directores de ASOCIARSE, una de sus grandes pasiones es el mundo empresarial y la capacitación organizacional, pero también ayudar a los más necesitados destinando fondos y sustento a las causas sociales y los proyectos de las OSCs. Ante esto, ellos soñaron con crear una organización que pudiera vincular las necesidades de capacitación y entrenamiento del personal de las empresas, como también incluir la ayuda a las organizaciones de la sociedad civil y sus causas, como pueden ser proyectos de asistencia en varios rubros. Es así como, después de egresar de sus estudios universitarios, lograron consolidar su sueño en ASOCIARSE.
ASOCIARSE es una vinculadora innovadora que une en una misma plataforma a empresarios, capacitadores de primer nivel, personal humano de las empresas y bienhechores con las organizaciones que tienen proyectos para atender las necesidades de
a cambio de esa capacitación y entrenamiento, de alto nivel, una aportación en especie o monetaria para una de las diferentes organizaciones que tienen una causa social, a fin de poner en acción sus proyectos. Tú decides cómo ayudar, en especie o con una aportación económica el pago de tu curso. La capacitación cuenta con reconocimiento y valor curricular y académico.
la sociedad y que requieren fondearse para solventar y ponerse en acción. ¿CÓMO FUNCIONA ASOCIARSE?
ASOCIARSE busca capacitadores de primer nivel comprometidos con causas sociales y pone en su plataforma una serie de diferentes cursos y programas, con los cuales se entrena y
desarrolla al personal de las empresas en sus principales necesidades. Además, contacta y ofrece a las OSCs un espacio para presentar sus proyectos y causas sociales con la posibilidad de recibir recursos en especie o económicos de los participantes o asistentes a dichos cursos.
¿QUIERES CAPACITARTE?
Tú asistes y te formas con los mejores líderes y capacitadores de México. Das
Todos los bienhechores, capacitadores, empresarios y OSCs que quieran unirse a ASOCIARSE pueden visitar la página www. asociarse.mx para tener más información o enviar un correo a: isabel@asociarse.mx roberto@asociarse.mx
¿Deseas involucrarte y conocer el mundo de ASOCIARSE? Asiste a su Primer Encuentro de Líderes que Transforman, a realizarse este 18 de octubre. Más Información de este encuentro en http://w ww.asociarse.mx/lideres.html
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¿Puede existir el príncipe azul? A veces nuestras expectativas son tan altas que nadie las puede cumplir y terminamos frustrados, amargados, y, finalmente, resignados.
N
o sólo se trata de mirar la mitad medio llena del vaso o conformarse con las pocas cosas buenas que pueda ofrecer un pretendiente o novio. Se trata más bien de amar como Dios ama, en donde las condiciones para amar no tienen que ver con méritos a cumplir, sino con dignidad ganada en base a una relación de esfuerzo y entrega sincera, aun con errores y limitaciones.
Lo ideal y lo real, ¿qué es mejor?
Si lo amas y si es la persona correcta para ti, debes preguntarte: ¿lo amo por lo que es o por lo que podría llegar a ser? ¿Y qué pasa si nunca es aquello que espero que sea? La invitación es a amar lo que realmente tiene, lo que hace por ti, lo que sacrifica, aunque sea algo pequeño, aunque para el resto del mundo no tenga real relevancia. Sin lugar a dudas es un buen camino el alimentar los sueños y las expectativas, es un buen camino proponerse ideales altos e intentar alcanzarlos tanto en el plano personal como en pareja, pero no es para nada un buen camino el inflar un globo de ilusiones con aire y sin hechos reales. Ámalo y acéptalo por lo que hace, no por lo que tú esperas que haga, si no vas a vivir constantemente decepcionada de que no está a la altura de lo que tú esperas de él. Sinceramente, nadie quiere vivir decepcionado, será incómodo para ti y para él.
¿Te has puesto a mirar con detención y amor sus virtudes, sus esfuerzos, sus luchas y sacrificios por ti? Siempre hay algo de real, algo que sí está ocurriendo ahora, cosas que sí está haciendo por ti y que pasan frente a tus ojos sin que lo notes porque estás esperando que se comporte como el príncipe azul.
La invitación es a poner la mirada en lo ya está haciendo por ti y descubrirás si realmente hay razones para entregar tu corazón. Valorar el progreso, el desarrollo personal y los aciertos
Le llamamos «mirar con perspectiva», cuando nos alejamos de las situaciones, los lugares, las personas y los contemplamos intentando tener un plano más amplio de lo que estamos mirando. Si sólo miras que esta semana le pediste que pasara a comprar algo y lo olvidó, claramente es un cretino irresponsable que no se merece una sola migaja de tu amor; pero si miras la relación en toda su extensión, e incluso desde antes de que fueran pareja o amigos, quizás vas a descubrir que el camino recorrido sí ha sido hacia adelante, no estancados, no en retroceso y no dando vueltas en círculos. Es el mismo ejercicio al que están invi-
tados los matrimonios cuando el camino se vuelve cuesta arriba y la relación se desgasta. Se invita a mirar el primer amor, las promesas y votos matrimoniales, mirar aquello que los unió y que esa sea la razón para mantenerse juntos. No obstante tú, que estás de novia o con algún pretendiente cerca y enfrentada a una relación de pareja seria, con miras a «algo más», puedes usar esto como una forma de discernir. Es decir, si notas que no hay avance con el pasar de las semanas y meses, ni modo, habrá que aprender a decir que no. Pero si mirando con perspectiva descubres que es un hombre que se ha esforzado por avanzar y crecer para ti,
No pongas nombre propio a tu Ángel de la Guarda Por Jorge Soley /ReL
A
caba de pasar la festividad de los Santos Ángeles Custodios, día señalado para muchos católicos que estamos muy agradecidos por tener un Ángel de la Guarda que nos ha ayudado en más de una ocasión (además de las muchas en las que ni siquiera somos conscientes de ello). Pues bien, revisando el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, publicado en 2002 por la Congregación para el Culto Divino, en lo que hace referencia a la veneración a los Santos Ángeles (capítulo VI), me he encontrado con una advertencia que me ha chocado. Dice así, en el punto 216: «También hay que rechazar el uso de dar a los Ángeles nombres particulares, excepto Miguel, Gabriel y Rafael, que
aparecen en la Escritura». Y digo que me ha chocado porque conozco a unas cuantas personas, serias y de intensa vida interior, que se
dirigen a su Ángel de la Guarda con un nombre propio. Es cierto que en otras versiones (he consultado la inglesa) el verbo «rechazar» queda sustituido por el menos duro «ser desaconsejable». Pero la advertencia ahí está. Pensándolo un poco se entiende: en la Biblia, dar nombre a alguien significa dominio sobre él. Así, Dios va dando nombre a toda la Creación; y los hombres damos nombre a nuestros hijos y a nuestros animales domésticos, mostrando dominio y autoridad sobre ellos (al menos durante un periodo de tiempo). Pero no tenemos dominio ni autoridad sobre nuestro Ángel de la Guarda, que no es nuestra mascota ni nuestro esclavo, sino más bien nuestro maestro, protector e instructor. En cualquier caso, yo seguiré rezando cada día a mi querido Ángel de la Guarda.
considera eso al momento de discernir, de amar y de construir tu relación.
Da un par de pasos hacia atrás y contempla.
Tú también tienes tu lado de princesa. Aunque habíamos dicho que ninguno de nosotros es de una familia real, por lo tanto, más que buscar príncipes azules y princesas en zapatos de cristal, lo que debemos hacer es abrir el corazón al otro, conocerlo y aprender a amarlo, tanto en el plano de las relaciones de pareja como en el de las amistades e incluso en las relaciones de trabajo. Con información de Catholic Link
NOTA:
Agradecemos a una lectora que se tomó el tiempo para llamarnos sobre el tema de ponerle nombre a nuestro Ángel Custodio, ya que nuestro articulista Ángelo De Simone, que es seminarista de teología de los Operarios Diocesanos, lo comentaba en su colaboración: «Tres claves para prepararnos a la fiesta de los Ángeles Custodios», de la edición pasada. Como le comentamos en la llamada a nuestra lectora: ni en la Biblia, ni en el Catecismo de la Iglesia Católica encontramos referencias al rechazo de ponerle nombre a nuestro Ángel de la Guarda, pero sí existe la advertencia de la Congregación para el Culto Divino como lo menciona el anterior artículo. Para conocer más sobre los ángeles se puede leer el Catecismo de la Iglesia Católica en sus números del 328 al 336.
en
El Observador
PÁGINA 13 EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
148dedeseptiembre octubre de de2017/ 2014 /AÑO AÑO23, 20, No.1161 No. 1001
Un monje ideó la clave para evitar la distracción Un consejo indispensable para debatir sobre temas polémicos en persona y en Internet
¿
POR MICHAEL RENNIER
No te parece que a veces hablamos sin escucharnos? Incluso en conversaciones amistosas, a veces noto que simplemente estoy esperando una pausa para poder interponer un nuevo tema de conversación con el que poder ser el nuevo centro de atención. En otras palabras, no me muestro tan dispuesto a prestar atención a lo que los demás dicen como a lo que yo quiero decirles. La cosa empeora cuando hablamos con desconocidos o cuando debatimos sobre un tema polémico. Hablamos los unos a los otros, no los unos con los otros, y nos distraemos con nuestras propias ideas preconcebidas. ¿Cómo podemos distraernos menos y ser más atentos, interesarnos más y ser más abiertos a las opiniones y preocupaciones de los demás?
San Benito se planteó la misma pregunta. Después de todo, estaba tratando de crear un entorno centrado, pacífico y familiar para un grupo de monjes revoltosos que, aunque habían entrado en un monasterio, seguían teniendo sus dificultades con la vida comunitaria. De hecho, en su «regla de vida» para sus hombres empieza abordando este mismo tema. Esta es la primera palabra de toda la regla benedictina: Escucha. Benito escribe: «Escucha, hijo, los preceptos del Maestro, e inclina el oído de tu corazón». Al comienzo de toda conversación o empresa, antes de actuar o hablar, el mejor inicio es guardar silencio por un momento y escuchar. Podemos escuchar a otras personas, pedir consejo o escuchar palabras duras que, aunque no nos gusten, son importantes. O podemos escuchar a Dios, disipar las distracciones, asegurar que hemos considerado todas las opciones o consultar con la almohada una gran decisión.
Básicamente, escuchar supone dedicar tiempo a oír de cierta manera, con una actitud de recepción y un compromiso a atender con todo tu ser al proceso, según escribe Benito, «inclinando el oído del corazón». Es un gran consejo, porque los obstáculos nos rodean por todas partes, así que tenemos que poner intención si queremos superarlos. De hecho, mientras escribo estas palabras estoy escuchando música en mi ordenador, comprobando mensajes aleatorios en mi móvil y pasando de una pestaña a otra para echar un ojo a mi correo electrónico (vale, ¡ya lo he cerrado todo!). Incluso cuando hablo con un amigo, la tentación de echar mano lentamente al bolsillo, coger el teléfono y echar un rápido vistazo para ver si ha llegado algún mensaje es casi irresistible. La distracción nos acompaña 24 horas al día e, incluso cuando conseguimos centrarnos, quizás no nos guste lo que escuchamos, como cuando estamos ante pers-
pectivas conflictivas o cuando tenemos el corazón encogido porque hay que hacer lo correcto aunque no nos resulte beneficioso. Por eso Benito habla de escuchar con «obediencia» y, en el contexto de los monjes en el monasterio, señala la importancia que tiene escuchar al «Padre». En otras palabras, un primer paso importante es dejar al margen el ego. Poner nuestro ego a un lado y atender a una persona con todo nuestro corazón implica la voluntad de centrarnos no sólo en aquellos que ya se han ganado nuestro respeto, sino también de mantener una actitud general de apertura. Por esta razón, siempre que hay que decidir algo de importancia, Benito instruye a sus monjes: «El abad convocará toda la comunidad (…). Y hemos dicho intencionadamente que sean todos convocados a consejo, porque muchas veces el Señor revela al mis joven lo que es mejor». No juzgues la fuente. Benito llega incluso a recomendar escuchar a desco-
nocidos cuando dice que si un visitante «hace alguna crítica o indicación razonable con una humilde caridad, medite el abad prudentemente si el Señor no le habrá enviado precisamente para eso». Todo esto es un consejo fantástico para un tipo como yo, que definitivamente necesito practicar eso de escuchar con más atención y atajar las distracciones de mi vida para usar mejor todo mi corazón en el discernimiento del próximo paso hacia adelante. También es un consejo fantástico para nuestra sociedad en general, ya que cada vez participamos más en el debate público sobre cuestiones polémicas. ¿No sería estupendo si todos dejáramos de hablar encima de los demás y nos detuviéramos de verdad a escuchar? Quién sabe qué mentes cambiarían o qué consensos se alcanzarían, pero incluso si no hay resultados prácticos inmediatos, siempre estará el conocimiento de habernos escuchado mutuamente de verdad, quizás por primera vez.
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PAPA FRANCISCO SOBRE AMORIS LAETITIA
La teología se hace de rodillas
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Análisis de un experto: Llamar hereje al Pontífice es «absurdo», es un ataque a toda la Iglesia no a Amoris Laetitia
Aprovecho esta pregunta para decir una cosa que creo que la debo decir en justicia y también por caridad. Porque escucho muchos comentarios —respetables porque los dicen hijos de Dios, pero equivocados— sobre la Exhortación apostólica postsinodal», dijo el Papa Francisco en su encuentro privado con un grupo de 65 jesuitas congregados en Cartagena de Indias. Las palabras del Papa son reportadas por el director de la Civiltá Cattolica, Antonio Spadaro, publicadas este 28 de septiembre de 2017, a dos semanas del viaje apostólico en Colombia. «Para entender Amoris Laetitia – continuó el Papa- hay que leerla de principio a fin. Empezar con el primer capítulo, continuar por el segundo… y así siguiendo… y reflexionar. Leer qué cosa se ha dicho en el Sínodo». El Pontífice responde a su manera y a la distancia las «dubia» presentadas por cinco cardenales, especialmente enfocadas sobre el capítulo 8 del documento. Además podría leerse como un velo piadoso a esos intelectuales de élite que de teología saben pero sin el enclave pastoral. «La Gracia de Dios no es una ideología», es título de la crónica que recoge las palabras del Papa que hacen referencia a esos comentarios «respetables» pero «equivocados» sobre la Exhortación apostólica.
La moral no es pura casuística Francisco denuncia que «algunos sostienen que la moral que está a la base de Amoris Laetitia no es una moral católica o, al menos, que no es una moral segura. Ante esto quiero reafirmar con claridad que la moral de Amoris Laetitia es tomista, la del gran Tomás». En este sentido, se apoya en el concepto del que llamó «un gran teólogo, entre los mejores
POR ARY WALDIR RAMOS DÍAZ
de hoy y entre los más maduros, el cardenal Schönborn». «Esto lo quiero decir para que ayuden a la gente que cree que la moral es pura casuística. Ayúdenlos a darse cuenta que el gran Tomás tiene una riqueza muy grande, capaz también hoy de inspirarnos. Pero de rodillas, siempre de rodillas…», constató. El punto: si el Papa Francisco es un hereje, entonces los últimos pontificados también… Apropósito de los ataques contra el Papa Francisco y la exhortación apostólica, hemos entrevistado al padre Jorge Horta E ., OFM, decano de la Facultad de Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Antonianum de Roma. «Es un movimiento que no ataca el documento (Amoris Laetitia), sino en realidad está involucrando la persona del Romano Pontífice, el modo en el cual él está expresando su ministerio pastoral. He leído las críticas y las encuentro absurdas», sostu-
vo el catedrático Horta. Esta corriente rebelde está «desfigurando el contenido de Amoris Laetitia, buscando la palabra, la coma, el punto para deformar el contenido. Y de alguna manera están faltando el respeto a la Iglesia católica misma», expresó.
Amoris Laetitia no sale de una sola cabeza El otro punto es que «Amoris Laetitia no es un documento salido de una sola cabeza, es un texto reflexionado, estudiado por dos Sínodos, no es hecho a «golpes» solamente porque se le ocurrió al Papa hacerlo; ha sido un proceso en el cual lo que se asume es la complejidad de la vida de las familias». Los autores, al sostener que Francisco postula a siete herejías respecto al matrimonio, la vida moral y la recepción de los sacramentos están leyendo ten-
denciosamente el contenido, según el experto.
Doctrina, sacramentos y la ley… El profesor de derecho canónico explica la desinformación que está detrás de los «Dubia» y «Correctio». «No se trata de suprimir la ley, ni de suprimir la doctrina, no se trata de destrozar lo que es sacramental, absolutamente. Lo que se trata es de descubrir y hacer entender que todos estos elementos no deben colocarse por encima de la persona, sino que desde esos elementos hay que hablar a la persona». «Si yo escucho a una persona en su problemática, lo voy a ayudar en su realidad. Y todas estas normas las voy a aplicar en su realidad. La norma no está por encima de la gente y eso tiene que ser un elemento central en la vida de cada cristiano y de cada pastor», comentó Horta.
La atención pastoral es para todos «Si hay algo que yo no puedo aceptar porque el derecho me lo impide o el sacramento no lo consiente o porque la doctrina dogmática no lo permite, ¡perfecto! No lo voy a aplicar. Pero eso no significa que voy a dejar fuera a la persona de la atención pastoral», sostuvo el estudioso. El documento Amoris Laetitia es un documento pastoral y de gran misericordia. Estamos hablando del tema que viene transmitido desde el Concilio Vaticano II y que antecede al Papa Francisco, y que él simplemente mete en evidencia», añadió.
El sábado para el hombre…. Es decir que para la visión de los que llaman al Papa Francisco hereje, también cabe que lo sean los últimos pontificados…
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Cuatro salmos que todo el mundo debería saber de memoria Los salmos son poderosas oraciones que expresan los deseos más profundos de nuestro corazón POR PHILIP KOSLOSKI
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no de los libros más apreciados y usados para rezar de toda la Biblia es el Salterio (el Libro de los Salmos), tradicionalmente entendido como las oraciones personales del Rey David. Se admite generalmente que David muy probablemente escribió muchos (pero probablamente no todos) los salmos, y estas oraciones poéticas revelan una vida interior llena de dolor, dudas, esperanzas, tristezas y alegría, con tal riqueza que, miles de años después, siguen siendo un perfecto reflejo de la condición humana. No importa qué es lo que necesites expresar con la oración: hay un salmo adecuado para ello. La Iglesia aun recomienda memorizar algunos salmos para rezar con ellos, especialmente en tiempos de dificultad o alegría. Estas oraciones son medios particularmente poderosos para expresar lo profundo del corazón y los deseos y emociones mucho más allá de las palabras. Aquí cuatro salmos especialmente recomendados:
Empezamos con el salmo más breve, el 117 (Laudate Dominum) ¡Aleluya! ¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. ¡Aleluya!
Salmo 130 (De Profundis) Desde lo más profundo te invoco, Señor. ¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria. Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Pero en Ti se encuentra el perdón, para que seas temido. Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. Mi alma espera al Señor,
más que el centinela la aurora. Como el centinela espera la aurora, espere Israel al Señor, porque en Él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia: Él redimirá a Israel de todos sus pecados
Salmo 51 (Miserere) ¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. Contra Ti, contra Ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable; yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre. Tú amas la sinceridad del corazón
y me enseñas la sabiduría en mi interior. Purifícame con el hisopo y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Anúnciame el gozo y la alegría: que se alegren los huesos quebrantados. Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas. Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo Espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu Espíritu generoso me sostenga: yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a Ti. ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia! Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado.
Salmo 23 Dominus regit me El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque Tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.
actualidad
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El Observador de la actualidad/página 16
Columna invitada P. Fernando Pascual
La tentación del «sólo por esta vez»
Agenda Internacional
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entaciones llegan todos los días y de muchas maneras. Una está acompañada por una voz discreta, casi amistosa: «sólo por esta vez». Esa voz me dice que sólo por esta vez vea más tiempo de televisión y deje a la familia las tareas de casa.
O que sólo por esta vez escuche una canción famosa con una letra nada recomendable. O que sólo por esta vez diga una mentira pequeña, pues además todo el mundo lo hace y no es que vaya a dañar a otros. O que sólo por esta vez no vaya a la Misa del domingo, con la excusa casi perfecta: ya fui a Misa entre semana. O que sólo por esta vez grite en casa, porque ya está bien que uno siempre tenga que morderse la lengua. O que sólo por esta vez llegue tarde al trabajo, pues si hasta el jefe da mal ejemplo...
De esta manera, la tentación «ordinaria» se viste de dulzura, de amabilidad. Es sólo una vez, no pasa nada, el mundo sigue girando, y Dios es muy bueno... Pero esa tentación nos destruye, nos aparta del amor, nos empuja a una segunda vez (si en la primera no pasó nada, parece que no era tan grave), y a otra, y otra... El camino del amor va exactamente en la dirección opuesta. Porque si uno ama de verdad no vale decir «sólo por esta vez» si se trata de hacer daño al Amigo. Por eso, cuando el demonio, el mundo o la carne me susurren «sólo por esta vez», necesito responder con firmeza: ni lo quiere Dios ni lo quiero yo. Porque la vida se construye desde miles de decisiones pequeñas, casi triviales, pero que dibujan dos opciones muy diferentes: la del egoísmo (sólo por esta vez) o la del amor (ahora, esta vez, y siempre)...
Por Georg Eickhoff
La tiranía del voto
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otar es bueno. Votar es democracia. Votar es la solución. Esto pensaban en Cataluña. Y votaron, el pasado 1ro. de octubre, a favor de que Cataluña se separe de España. Por lo menos los que participaron en la votación votaron mayoritariamente así. Pero el gobierno de España dijo que la cuestión de si Cataluña pertenece a España no se puede someter a una votación de esta manera. Y mandó a la policía. Hubo centenares de heridos. ¿Ahora qué? ¿Puede el voto decidir todo? Veamos. Votemos, pero solamente en Nuevo León, si Nuevo León pertenece a México. Votemos, si los perros son personas y los gatos no, pero solamente votan los que tienen perro. Más adelante veamos qué hacemos con los caballos y cuando votemos sobre la cuestión de qué son. Votemos si los homosexuales pueden casarse y si se puede abortar. Votemos si los hijos adoptados por parejas homosexuales pueden optar por ser huérfanos cuando sean adultos y si tienen que cuidar de sus papás, los dos o las dos, cuando sean viejitos o viejitas. Mejor es votar. Votemos a favor de que solamente hombres casados pueden ser sacerdotes
y de que las mujeres, para ser sacerdotisas, primero tienen que casarse con un hombre o, si quieren, con una mujer. Votemos a favor de la pena de muerte y de que los políticos se mueran de hambre. Votemos sobre la cuestión si los negros son personas. Y, ya que estamos en ello, si la esclavitud se vuelva a introducir. (Me refiero, por supuesto, a los negros de acá. Los negros de allá, que voten por lo que les dé la gana). Votemos si el Papa puede ser Papa sin que se haya votado por él. ¡Espera! Sí votaron por él, pero solamente unos cuantos cardenales. ¿Cuántos cardenales catalanes hay? ¿Cuántos cardenales catalanes debe haber para que una votación a Papa sea válida? En Cuba, en Arabia Saudita, en el Vaticano y en México no hay voto popular (en México no, porque se lo roban). ¿Pero, qué le vamos a hacer? En Estados Unidos sí votan y salió Donald Trump. Deberíamos quitar el voto a los tontos y que solamente los catalanes voten, por lo menos cuando se trata de Cataluña. Votemos si el voto lo puede decidir todo. Auguro que la encuesta, antes de la elección, saldrá reñida. ¿O no? Hagamos campaña. Levantemos fondos… Mejor votemos menos y usemos más de la razón. Vale.
actualidad
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Dilemas Éticos Por Sergio Ibarra
¿A dónde van los muertos?
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s «la» pregunta que la conciencia le plantea a cada quién. Los avances científicos, por más impresionantes que parezcan, no han logrado dar con una respuesta; es por ello, que para un cuestionamiento de esta naturaleza la única fuente de conocimiento que puede dar una explicación es la Biblia. El pasaje de Lázaro, una de las nueve ocasiones en que Jesús le devuelve la vida a alguien durante su estancia en la tierra, deja evidencias de la intención de Dios de que el hombre está elegido para tener una vida eterna. Sin embargo, cuando Jesús se refiere a Lázaro una vez que esta muerto, dijo: «Nuestro amigo duerme; mas voy a despertarle» (Juan 11, 11) ¿Qué nos dice este momento clave de la descripción de la muerte? Que esa frase que hemos escuchado desde pequeños, cuando se hace oración por quien ha fallecido, «por su eterno descanso» o «descanse en paz» nos debiese recordar lo que Jesús dijo de la muerte. Significa que quien ha dejado este mundo entra en un estado en que no tiene dolor, no tiene alegrías, no hay sufrimientos, duerme profundamente. En el mismo pasaje Jesús (Juan 11, 14-15) nos dice: «Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis; más vamos por él». Acto seguido, Jesús resucita a Lázaro, lo regresa al mundo de los vivos. No menciona Lázaro que estuvo en un jardín o en algún lugar o con alguien, lo que confirma ese estado de descanso que significa la muerte, como una etapa previa a la resurrección. Lázaro murió en algún momento después de haber sido resucitado. Entonces este milagro no fue gratuito. Si Jesús lo hizo fue para dejarnos un mensaje. Jesús deja claro que la muerte es un estado en el que el alma descansa, simplemente descansa, nadie se va con los angeles, no está con los antepasados, no pueden comunicarse con nosotros, descansa una vez que el cuerpo ha dejado de funcionar. La promesa es que existirá la resurrección, pero no es para todos, Jesús definió que será solo para aquellos que le sigan: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá» (Juan 11, 25).
Ansiedad y pánico
Los sentimientos a superar
después del sismo
Fenómenos naturales recientes removieron conciencias y valores
S
Por Sergio Estrada
ituaciones como la muerte de un ser querido y en este caso fenómenos naturales destructivos, como sismos, huracanes o inundaciones, pueden provocar en algunas personas trastornos postraumáticos que, según el padre Daniel Portillo, psicólogo y académico de la Universidad Pontificia de México, «se caracterizan por sentimientos de estrés, miedo o insomnio ante un evento aun cuando haya pasado». En mejor concepto, el estrés postraumático es calificado por un trastorno de ansiedad o desorden que sufre el ser humano después de haber vivido un evento traumático o de mucho peligro en su vida; sin embargo, es natural que un ser humano sienta esto, ese sentimiento alerta el cuerpo a reaccionar huyendo tratando de evitar ese momento: «Sin embargo, la personas que sufren trastorno de estrés postraumático continuo siguen sintiendo síntomas de destrucción mucho después de que haya pasado el evento. Este trastorno se da en todas las edades y género», explicó el psicólogo.
Los más afectados son los niños El Director del Centro de Protección al Menor de la UPM, argumentó que en los niños ante estos eventos se debe trabajar de manera especial, debido a que, por su corta edad, pueden quedar con esos sentimientos de miedo y ansiedad: «En primer lugar se debe ana-
lizar la situación y la edad de los niños. Lo mejor es la distracción mental después del suceso y explicar las cosas a su nivel de entendimiento sin tecnicismos porque no lo comprenderían». En este sentido, subrayó el investigador: «Se tiene la necesidad de compartir estos momentos sin que haya devaluaciones en las emociones y afectos. Todos sentimos de manera diferente:
«Hay gente que tiene conductas en las que no siente el evento y lo toma de manera más ligera, y otras de manera catatónica, que pueden estar llorando durante el evento, así como personas que pueden estar en constante depresión después del acontecimiento. En niños un método que se utiliza es la generación de 'cuentos narrativos', es decir, distraer la mente de los niños con juegos y explicar todo lo sucedido a su nivel de comprensión y poco a poco se tiende a normalizar la situación emocional». En el caso de los adultos, analizó el sacerdote, deben convivir con familiares, amigos o hacer grupos de autoayuda en la sociedad y narrar lo que cada quien experimento y vivió: «Es impor-
tante escuchar lo que la gente vivió y experimentó y lo que la persona está sintiendo. Esto es hacer una distinción entre el hecho histórico y psicológico, el histórico es lo que sucedió y el psicológico es lo que va sintiendo cada persona». «Muchas situaciones generan replicas psicológicas y traen situaciones de conflicto en el matrimonio, en las familias o sociales, y es necesario identificar estás replicas si tienen repercusiones en las conductas de las personas», sostuvo el padre Portillo. A nivel social aclaró que se puede poner fin a una época de conducta apática: «Este fenómeno natural ayudó a que la sociedad se involucrará más en la realidad que vivimos principalmente en los jóvenes, que nos hizo ver su reacción ante desastres y sentimientos encontrados. Ver a los jóvenes involucrados en las tareas de rescate nos hace pensar que es una versión distinta a los que la psicología presentó de los jóvenes y esto nos da una pauta para abrir una posibilidad de perfiles psicológicos en la sociedad».
El punto de vista del Evangelio Desde la perspectiva del Evangelio, el psicoterapeuta de la UPM señaló que estas situaciones se deben ver como esperanzadoras: «Se debe quitar la falsa imagen de un Dios castigador, sino que es justo. De lo contrario estaría en función de la naturaleza castigar, pero no es así, es una función de purificación. Dios nos acompaña en estos eventos y nos hace cambiar y nos permite reaccionar para que surja lo mejor de cada persona y su autoestima como pueblo y los valores compartidos para ofrecer a los demás».
ACTUALIDAD actualidad
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Cada semana con Francisco Marcelo López Cambronero
Cristo es nuestra identidad
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a Iglesia es comunidad y toda comunidad es inevitablemente cuerpo político, porque genera una identidad. En el caso de la Iglesia dicha identidad no proviene de una serie de ideas más o menos manipuladas por el poder, ni de una efusión sentimental todavía más manipulable y cambiante, sino de un hecho real: el Encuentro con Cristo. Es Cristo quien «manifiesta el hombre al propio hombre» (Gaudium et spes, 22) y le hace libre ante los poderes de este mundo, ante el juicio ajeno e incluso ante la muerte insobornable. Es por la pertenencia a Cristo por la que somos un pueblo unido, como miembros de su Cuerpo, sin que el color de la piel, el lugar de origen u otros condicionantes nos tengan que separar: cada hombre se le aparece al cristiano como templo único y sagrado del Espíritu Santo. Toda identidad, especialmente la que pretenden imponer los estados modernos o los nacionalismos disgregadores, es una copia de la pertenencia política por excelencia: la pertenencia a Cristo y a su Iglesia. De ahí nace una comunidad que no se diferencia de las demás por su bandera o por su himno. Se diferencia, en palabras del Papa Francisco, por «tres peculiaridades: la armonía entre ellos, la paz; el testimonio de la Resurrección de Jesucristo y los
pobres». Un pueblo que integra, que reúne, que acoge con amor. La Iglesia es la comunidad por excelencia y la esperanza para una humanidad herida por el pecado y, por lo tanto, por la división. Decía el Papa hace unos meses:
«Existe un aire de división, no sólo en Europa, sino en los mismos países. Recuerda usted Cataluña, el año pasado Escocia.(…) Para mí siempre la unidad es superior al conflicto (…) la fraternidad es mejor que la enemistad y las distancias, digamos. La fraternidad es mejor». Los discípulos del Señor no nos distinguimos por ser poderosos, tener dinero o estar detrás de movimientos hegemónicos. Es el amor lo que nos distingue, y en la separación, en la disputa, en el conflicto, siempre está escondido el demonio. Cuando adoptamos una posición ante la realidad deberíamos preguntarnos: ¿damos testimonio de amor fraterno? ¿Damos testimonio de la Resurrección de Cristo? ¿Dejamos abandonados a los que pasan necesidad? Esas son las tres preguntas claves que debe hacerse una comunidad que desee llamarse cristiana.
FAMILIA Y ECONOMÍA
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¿Estamos preparados para una contingencia? POR SILVIA DEL VALLE
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iendo lo rápido que pasan las cosas y que los desastres naturales suceden en cualquier momento, me puse a pensar si verdaderamente estamos preparados para afrontarlos. Y con esto no digo que vivamos muertos de miedo y esperando lo peor, pero si tomamos precauciones seguro que estaremos listos en todo momento. Así que aquí les dejo 5 tips para compartir con nuestra familia en caso de que se presente una emergencia de este tipo.
PRIMERO. Pon tus documentos importantes en una bolsa de plástico que cierre bien. Es importante que tengamos una copia de las actas de nacimiento, CURPs, pasaportes, credenciales de elector y cédulas de identidad de cada uno de los miem-
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bros de la familia juntos y en un lugar seguro pero a la vez bien accesible. Podemos usar una bolsa de plástico de las que sirven para congelar los alimentos ya que sellan bien y así los documentos estarán a salvo en caso de que se moje la bolsa.
En mi caso, como yo tengo un marcapasos, también tengo a mano una copia de mi credencial donde dice los datos del aparato.
pegados en la pared junto al teléfono, así no se pierden y mis hijos pueden verlos en cualquier momento. Y, por cierto, es muy importante tener bien cargado el celular en todo momento, ya que puede ser nuestro único medio de comunicación en una emergencia. Ahora hay baterías externas que nos pueden dar una carga extra, y no son muy caras.
CUARTO. Haz un plan de contingencia familiar. Es bueno pensar en un plan ya que, cuando hay una emergencia, los nervios nos traicionan y no pensamos con claridad. De preferencia, debemos anotarlo en una hoja. Este plan debe incluir lo que debemos hacer cuando estamos en casa y cuando estamos fuera de ella, cuando se trata de temblor o de lluvia fuerte o huracán. Además, nuestros hijos deben conocerlo y practicarlo.
También es muy bueno escuchar las noticias para saber lo que es más recomendable en cada caso.
TERCERO. Prepara una maletita con el equipo básico.
También podemos digitalizar los documentos y después enviárnoslos por correo o subirlos a alguna nube; de este modo, cuanto pase la emergencia, tendremos forma de recuperarlos.
SEGUNDO. Ten a mano tu celular y los teléfonos de emergencia. Los teléfonos de emergencia deben estar en un lugar visible y a la mano de todos los miembros de la familia. Yo los puse
Cada familia tiene necesidades muy específicas, así que debemos hacer una lista de las cosas que necesitamos para subsistir unos días y luego debemos poner esas cosas en una bolsa del mandado o una maletita, en un lugar seguro y de fácil acceso. Digamos a nuestros hijos donde está para que cualquiera pueda ir por ella. Si incluimos medicamentos y algunos alimentos empaquetados —como galletas integrales, barras de cereal y botellitas de agua nuevas— hay que revisar cada mes la fecha de caducidad.
Y QUINTO. Habla con tus hijos. Muchas veces no queremos hablar de estos temas con nuestros hijos, pero saber qué hacer les puede salvar la vida. También es muy importante que sepan que en caso de una emergencia la obediencia es indispensable. Podemos pedirles que nos ayuden con sus hermanos y con la maletita.
PESOS Y CENTAVOS Por Arturo Maximiliano García
www.arturomaximiliano.com.mx @maximilianogp
Seguro de vivienda
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pesar de ser el bien más valioso del patrimonio de toda persona, pocas viviendas en México están aseguradas. Además de que el desconocimiento de este producto hace que ignoremos lo que puede llegar a cubrir. De acuerdo con datos de la CONDUSEF sólo el 5% de las viviendas en nuestro país están aseguradas; esto, quitando aquellas que se aseguran por efectos de tener un crédito bancario garantizado con hipoteca. Es evidente que los recientes temblores, que afectaron diversos estados y la capital de la República han hecho que el tema de los seguros a vivienda haya surgido del anonimato, ya que muchos mexicanos no saben que existen y en caso de conocerlos ignoran en qué supuestos nos protegen. A veces, desafortunadamente, son las tragedias las que nos hacen valorar este tipo de prevenciones, como la de contar con un seguro de este tipo; pero, conforme se pasa el
sentir de vulnerabilidad, también vuelve a desestimarse la posibilidad de contratarlo. Dicho lo anterior, éstas son algunas de las cosas que debes saber sobre el seguro de vivienda:
No lo necesito porque no estoy en zona de riesgo de sismo o de huracanes Pareciera que la única manera de perder tu inmueble o de que este sea afectado es que haya un desastre natural de la magnitud de los terremotos recientes o de huracanes que año con año nos golpean con mucha intensidad. En realidad puede ser también por incendio, explosión, inundaciones y otros hechos que ponen en riesgo el bien más importante de tu patrimonio. Recuerda siempre que no tienes que estar expuesto a un terremoto, huracán o maremoto para que tú puedas sufrir un daño significativo en tu vivienda o lo que tengas dentro de ella.
¿Sólo cubre la estructura de mi vivienda? No, puede tener otros alcances como, por ejemplo, cubrir el valor de tus muebles y ropa, robo con violencia o accidentes en el hogar. Tu casa también puede sufrir daños en
caso de inundación en materiales como madera, electrodomésticos, pintura e instalaciones eléctricas, entre otras. Así también pueden cubrir gastos de responsabilidad civil si se presenta un accidente en el interior de tu casa o hasta destrozos provocados por una mascota.
¿Es caro? En realidad es menos caro de lo que podría creerse, ya que en algunos casos puede ser incluso inferior al de un auto, aun tomando en cuenta que además el inmueble comúnmente será siempre más caro que un vehículo. Hay que preguntar y leer el contrato para que incluya lo que necesitas, ya que los que son solamente contra eventos catastróficos mayores suelen ser mucho más baratos y a veces no cubren riesgos hidrometeorológicos. Algunos gobiernos lo otorgan hasta cierto monto con el pago del predial.
¿Sólo si soy dueño?En realidad, no; toda vez que puede cubrir también los bienes muebles que están dentro de tu casa.
¿Y si está hipotecada?En el caso de contar con un crédito, los bancos nos obligan a contratar un seguro de vida y otro de vivienda. Toman en cuenta que ese seguro cubre generalmente sólo hasta el monto del prestamo.
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ACTIVIDAD
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EL REY MIDAS
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rase una vez un rey muy rico cuyo nombre era Midas. Tenía más oro que nadie en todo el mundo, pero no le parecía suficiente. Nunca se alegraba tanto como cuando obtenía más oro para sumar en sus arcas. Lo almacenaba en las grandes bóvedas subterráneas de su palacio. Midas tenía una hija llamada Caléndula. La amaba con devoción, y decía: «Será la princesa más rica del mundo». Pero la pequeña Caléndula no daba importancia a su fortuna. Amaba su jardín, sus flores y el brillo del sol más que todas las riquezas de su padre. Era una niña muy solitaria, pues su padre siempre estaba buscando nuevas maneras de conseguir oro, y contando el que tenía, así que rara vez le contaba cuentos o salía a pasear con ella, como deberían hacer todos los padres. Un día el rey Midas estaba en su sala del tesoro. Había echado la llave a las gruesas puertas y había abierto sus grandes cofres de oro. Lo apilaba sobre mesa y lo tocaba con adoración. Lo dejaba escurrir entre los dedos y sonreía al oír el tintineo, como si fuera una dulce música. De pronto una sombra cayó sobre la pila del oro. Al volverse, el rey vio a un sonriente desconocido de reluciente atuendo blanco. Midas se sobresaltó. ¡Estaba seguro de haber atrancado la puerta! ¡Su tesoro no estaba seguro! Pero el desconocido se limitaba a sonreír. — Tienes mucho oro —dijo. —Sí —respondió el rey—, pero es muy poco comparado con todo el oro que hay en el mundo. — ¿Qué? ¿No estás satisfecho? — ¿Satisfecho? —exclamó el rey— Claro que no. Paso muchas noches en vela planeando nuevos modos de obtener más oro. Ojalá todo lo que tocara se transformara en oro. — ¿De veras deseas eso, rey Midas? — Sí. Nada me haría más feliz. — Entonces se cumplirá tu deseo. Mañana
por la mañana, cuando los primeros rayos del sol entren por tu ventana, tendrás el toque de oro. Apenas hubo dicho estas palabras, el desconocido desapareció. El rey Midas se frotó los ojos. «Debo haber soñado —se dijo—, pero qué
feliz sería si eso fuera cierto». A la mañana siguiente el rey Midas despertó cuando las primeras luces aclararon el cielo. Extendió la mano y tocó las mantas. Nada sucedió. «Sabía que no podía ser cierto», suspiró. En ese momento los primeros rayos del sol entraron por la ventana. Las mantas donde el rey Midas apoyaba la mano se convirtieron en oro puro. «¡Es verdad!», exclamó con regocijo. Corrió por la habitación tocando todo. Su bata, sus pantuflas, los muebles, todo se convirtió en oro. Miró por la ventana, hacia el jardín de Caléndula. «Le daré una grata sorpresa», pensó. Bajó al jardín, tocando todas las flores de Caléndula y transformándolas en oro. «Ella estará muy complacida», se dijo. Regresó a su habitación para esperar el desayuno, y recogió el libro que leía la noche anterior, pero en cuanto lo tocó se convirtió en oro macizo. «Ahora no puedo leer —dijo—, pero desde luego es mucho mejor que sea de oro». Un criado entró con el desayuno del rey. «Qué bien luce —dijo—. Ante todo quiero ese melocotón rojo y maduro». Tomó el melocotón con la mano, pero antes que pudiera saborearlo se había convertido en oro. El rey Midas lo dejó en la bandeja. «Es precioso, pero no puedo comerlo», se lamentó. Levantó un panecillo, y se convirtió en oro. En ese momento se abrió la puerta y entró la
pequeña Caléndula. Sollozaba amargamente, y traía en la mano una de sus rosas. — ¿Qué sucede, hijita? — ¡Oh, padre! ¡Mira lo que ha pasado con mis rosas! ¡Están feas y rígidas! — Pues son rosas de oro, niña. ¿No te parecen más bellas que antes? — No —gimió la niña—, no tienen ese dulce olor. No crecerán más. Me gustan las rosas vivas. — No importa. Ahora toma tu desayuno. Pero Caléndula notó que su padre no comía y que estaba muy triste. — ¿Qué sucede, querido padre? —le echó los brazos al cuello y él la besó, pero de pronto el rey gritó de espanto y angustia. En cuanto la tocó, el adorable rostro de Caléndula se convirtió en oro reluciente. Sus ojos no veían, sus labios no podían besarlo, sus bracitos no podían estrecharlo. Ya no era una hija risueña y cariñosa, sino una pequeña estatua de oro. El rey Midas agachó la cabeza, rompiendo a llorar. — ¿Eres feliz, rey Midas? —dijo una voz. Al volverse, Midas vio al desconocido. — ¡Feliz! ¿Cómo puedes preguntármelo? ¡Soy el hombre más desdichado de este mundo! —dijo el rey. — Tienes el toque de oro — replicó el desconocido—. ¿No es suficiente? El rey Midas no respondió. — ¿Qué prefieres, comida y un vaso de agua fría o estas pepitas de oro? ¿Qué prefieres, oh rey, esa pequeña estatua de oro, o una niña vivaracha y cariñosa? — Oh, devuélveme a mi pequeña Caléndula y te daré todo el oro que tengo —dijo el rey—. He perdido todo lo que tenía de valioso. — Eres más sabio que ayer, rey Midas. Zambúllete en el río que corre al pie de tu jardín, luego recoge un poco de agua y arrójala sobre aquello que quieras volver a su antigua forma. El rey Midas se levantó y corrió al río. Se zambulló, llenó una jarra de agua y regresó al palacio. Roció con agua a Caléndula, y devolvió el color a sus mejillas. La niña abrió los ojos con un grito de alegría, el rey la tomó en sus brazos. Y Midas nunca más se interesó en otro oro que no fuera el oro de la luz del sol, o el oro del cabello de Caléndula.