25 de diciembre de 2016
AÑO 22
PERIODISMO CATÓLICO; FE QUE SE HACE CULTURA
No. 1120
$13.00
VENTANA ABIERTA Por Jaime Septién
…estamos en el vértice de una de las encrucijadas más complejas de nuestra historia moderna. Por un lado, la amenaza del nuevo gobierno de Estados Unidos; por el otro, la incuestionable corrupción que carcome todos los espacios de la nación mexicana. Y, mirando las noticias, la crisis de valores fundamentales en que se suceden asesinatos, violaciones, robos, ultrajes (las mujeres son recipiente de una agresividad insospechada), desviaciones de fondos por los políticos, apología de la violencia, tráfico de armas y ausencia general de orden, de ley, de amor por el prójimo, de respeto y ayuda al más pobre… … a mi modo de ver, solamente volviendo al temor de Dios esta nación va a ser lo que tenía marcado como destino, tras el acontecimiento guadalupano. Un temor que no es miedo, sino acatamiento de su Voluntad. Dios nos quiere felices, pero en la única felicidad que cuenta: la que proviene del amor. Y por ello nos dio –a través de Jesucristo– el camino verdadero, la verdad que salva y la vida para encontrar libremente a ambos. Y María de Guadalupe como la gran intercesora. …a mi modo de ver, podemos cambiar. Sí que podemos cambiar. Mirándonos como hermanos, como hijos del mismo Padre, como una nación privilegiada, con un proyecto de ser en el mundo y con una responsabilidad de transformar el mal en bien. Recibiendo al Niño Jesús en nuestra mente, en nuestro corazón y con toda el alma dispuesta. … a mi modo de ver, está Navidad puede, debe ser la mejor Navidad de nuestras vidas. Si renunciamos al egoísmo y descubrimos el maravilloso encanto de ser mexicanos, católicos, guadalupanos, buenos, en el buen sentido de la palabra bueno.
FOTO: CHUCHO PICÓN | NACIMIENTO TRADICIONAL EXPUESTO EN EL MUSEO DE ARTE SACRO DE QUERÉTARO
A mi modo de ver
Para la adoración Para la adoración no traje oro. (Aquí muestro mis manos despojadas) Para la adoración no traje mirra. (¿Quién cargaría tanta ciencia amarga?) Para la adoración traje un grano de incienso: mi corazón ardiendo en alabanzas. Rosario Castellanos (Poeta y escritora mexicana 1925-1974)
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«Abramos nuestros corazones para recibir la gracia de este día, que es Él mismo: Jesús es el «día» luminoso que surgió en el horizonte de la humanidad. El día de la misericordia, en el cual Dios Padre ha revelado a la humanidad su inmensa ternura». Papa Francisco Los que laboramos en El Observador le deseamos una santa y feliz Navidad.
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TEMA DE LA SEMANA
LA SANTA FIESTA DE LA NATIVIDAD 25 de diciembre de 2016/ AÑO 22, No.1120
EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD/PÁGINA 2
Una Navidad poética con Joaquín Antonio Peñalosa Monseñor Joaquín Antonio Peñalosa, de la diócesis de San Luis Potosí, fue un gran colaborador de El Observador hasta que fue llamado a la Casa del Padre (1999). Aquí presentamos algunos de los tiernos y deliciosos versos navideños de este multipremiado escritor, poeta y sacerdote de Cristo.
LA PIÑATA DE LOS ÁNGELES
LAUDANZA DEL PESEBRE
Que se rompa la nuez y se rompa la esfera, que se rompió el anuncio, la realidad empieza. Empieza un nuevo día y un nuevo testamento, que se rompa la nube y llueva su misterio.
Si una esfera de luz o un tibio aroma me pudiera llevar de aquella gruta, si el nevado silencio de su noche tempestuosa de arcángeles ardiendo, tu vigilante sueño escogería, vaso de Dios y atril de su palabra, escaparate que a la luz expones la transparencia del azul más limpio, copa del mar y estuche de su perla, sostén de quien los aires acomoda y eje por una vez del universo.
Que se rompa el buñuelo en los labios del Niño, que el pandero se rompa y que se rompa el frío. Todo en este minuto un cambio se realiza, todo menos el vientre virginal de María. Que los ángeles niños rompan ya la piñata, la que compró Miguel en el puesto, tan cara. Que se suban al techo a colgarla en la reata, que venden los ojillos con oscura mascada y que preste José, por un rato, su vara; que les den dos, tres vueltas cerca de la piñata y en un golpe de gritos brinque ya su descarga de confeti y almendra, de limon y naranja. Que se rompa la nuez, que se rompa la esfera, que se rompió el anuncio, la Navidad empieza.
EL BURRITO PIDE LA POSADA Si pudiera hablar mi lengua, si fuera tan orgulloso, yo que apenas un burrito, perdido en la milpa, solo... Hoy me han cargado una carga con un rosal y una rosa: nunca tuviera mi lomo menos peso y más aroma. Adelante iba José arreando yuntas de sombras, atrás ángeles-espejos anticipaban la aurora. Y arriba, sobre mi espalda, luz de luz, rosa de rosa, Dios escondido en la Virgen, hostia dentro en su custodia. En la procesión nocturna mis patas eran las andas; candeleros los maizales y el palio las nubes blancas. Mi aliento era el incensario; mi hocico carbón en brasa. Soy su servidor el burro que anduvo nueve jornadas. Al filo de nieve y luna vengo pidiendo posada, ¿quién me renta una parcela para una Rosa en su Rama?
EL NIÑO JESÚS HABLA EN LA CUNA Nacer aquí al portal de tus pestañas, bajar del cielo y verlo en tus pupilas, dejar el Sol para encontrar la Estrella y en tu alborada no extrañar mi noche.
He venido a sufrir, pero te tengo, ¡oh gozo de llorar porque me duermas! Diles mi nombre mientras me lo enseñas. ¡Vuélvame ya tu manto, tengo frío! No eligieron los lirios su semilla ni su alcoba de nácar los jazmines; en busca de su cuna anduvo el niño, soy el único amor que escoge el suyo. Puse fuego en la nieve, flor al fruto, daré el otoño la estación primera, vino el viento de Dios sembrando el germen y atravesé tus campos sin romperlos. ¡Cántame, tengo sueño! Me dirán que reflejo tus corolas como a la madre se parece el hijo, y eres tú la que imitas mis jardines, y Dios aprende a niño con tus lágrimas. ¡Apaga esas estrellas!
Por la dulzura del rastrojo viene enamorado el pecho del Cordero, por el pesebre en flor, por la madera de la última cuna prevenida. Donde el sueño la oveja reclinaba al calor exclusivo de su espuma, donde la lengua elemental ardía brasas de estrella y nubes de incensario, a palpitar se tiende toda y pura, toda el hambre de amor acumulada. A campo hueles y a inocencia sabes, reclinatorio de la primavera, donde despunta Dios como los higos que en pañales de paja vas dorando. Por el llanto de un niño henchida cuenca, violento cráter que su amor activa, cauce donde navega la esperanza, cavidad que se colma de infinito, pequeño nido del inmenso sueño; sobre cojín de yerba la grandeza, la pequeñez apenas extendida: basta un temblor de niño entre la paja para llenar de Dios el universo.
tema de la semana
LA SANTA FIESTA DE LA NATIVIDAD 25 de diciembre de 2016/ AÑO 22, No.1120
El Observador de la actualidad/página 3
«La Navidad es un obstáculo»
Un vistazo al pensamiento siempre brillante y ameno del inglés converso al catolicismo Gilbert K. Chesterton (1874 -1936) NO ES MODERNA
«En ellos, por lo menos, nunca se ha olvidado que el asunto central de la historia que había que contar era que alguna vez el Absoluto rigió el universo desde un establo.
EL VERDADERO REGALO
«El propio Cristo fue regalo de Navidad. Eso de regalar cosas materiales en Navidad quedó asentado desde antes del Nacimiento, en los primeros movimientos de los Magos y la estrella. Los tres Reyes llegaron a Belén llevando oro, incienso y mirra. «La Navidad es un obstáculo para el progreso moderno. Arraigada en el pasado, y en un pasado remoto, no tiene utilidad en un mundo en que la ignorancia de la historia es la única prueba contundente del conocimiento científico. Nacida entre milagros relatados hace dos milenios, no puede tener efecto alguno sobre ese rudo sentido común capaz de resistirse a las pruebas más claras y palpables de que los milagros ocurren ahora mismo.
«La Navidad no es moderna; la Navidad no es marxista.
«Si sólo hubiesen llevado Verdad, Pureza y Amor, no habría arte cristiano ni civilización cristiana.
DE QUÉ HAY QUE RESCATARLA
«La Navidad, que en el siglo XVII tuvo que ser rescatada de la tristeza, tiene que ser rescatada (...) [ahora ]de la frivolidad. «La Navidad, como tantas otras creaciones cristianas y católicas, es una boda. Es la boda del más indómito espíritu de gozo humano con el más elevado espíritu de humildad y sentido místico. Y el para-
lelo de una boda es bien válido en más de una manera; porque este nuevo peligro que amenaza la Navidad es el mismo que hace tiempo ha vulgarizado y viciado las bodas. Es lógico que haya pompa y gozo popular en una boda; de ninguna manera estoy de acuerdo con los que querrían que fuera algo privado y personal, como la declaración de amor o el compromiso de matrimonio.
«Si una persona no está orgullosa de casarse, ¿de qué podrá enorgullecerse?, ¿y por qué se empeña entonces en casarse? Pero en casos normales todo este jolgorio que se organiza está subordinado al matrimonio porque existe 'en honor' del matrimonio. Fueron a ese lugar a casarse, no a alegrarse; y se alegran porque se han casado.
«Sin embargo, en tantas bodas de famosos se pierden de vista por completo
«La Navidad no se ajusta al patrón de la gran era de la Máquina, que promete a las masas una época de felicidad y prosperidad aún mayores que las que les ha traído hasta ahora (...). La Navidad es un vestigio del pasado.
LO EMOCIONANTE DE LA NAVIDAD
«Es en los villancicos antiguos, en los villancicos que vienen de la Edad Media, donde hallamos no sólo lo que hace que la Navidad sea poética y consoladora y solemne, sino en primerísimo lugar lo que la hace emocionante. Lo emocionante de la Navidad reside (...) en una paradoja vieja y muy sabida. Descansa en la gran paradoja de que el Poder y el Centro del universo entero pueden hallarse en un pedacito de materia al parecer diminuto, y que el curso de las estrellas puede hacer ronda a un portal destartalado.
«Y resulta extraordinario constatar cómo esa sensación de la paradoja del Pesebre ha escapado por completo a los teólogos más brillantes e ingeniosos, mientras que se conserva en los villancicos.
Jesús, el Dulce, viene
Jesús, el Dulce, viene… Las noches huelen a romero… ¡Oh, qué pureza tiene la luna en el sendero! Palacios, catedrales, tienden la luz de sus cristales insomnes en la sombra dura y fría… Mas la celeste melodía suena fuera… Celeste primavera que la nieve, al pasar, blanda, deshace, y deja atrás eterna calma… ¡Señor del Cielo, nace esta vez en mi alma! Juan Ramón Jiménez
este serio objetivo y no queda nada más que la frivolidad. Porque la frivolidad es el intento de alegrarse sin nada sobre lo que alegrarse. El resultado es que al final hasta la frivolidad como frivolidad empieza a desvanecerse. «Quienes empezaron a juntarse sólo por diversión acaban haciéndolo sólo porque está de moda; y no queda ni siquiera la más débil sugestión de regocijo, sino tan sólo de ruido y alboroto.
«De manera parecida, la gente está perdiendo la capacidad de disfrutar la Navidad porque la ha identificado con el regocijo. «Una vez que han perdido de vista la antigua sugestión de que es por alguna cosa que ocurre, caen naturalmente en pausas en las que se preguntan con asombro si es que ocurre algo de verdad. «Que se nos diga que nos alegremos el día de Navidad es razonable e inteligente, pero sólo si se entiende lo que el mismo nombre de la fiesta significa. Que se nos diga que nos alegremos el 25 de diciembre es como si alguien nos dice que nos alegremos a las once y cuarto de un jueves por la mañana. Uno no puede ser frívolo así, de repente, a no ser que crea que existe una razón seria para ser frívolo.
«Un hombre podría organizar una fiesta si hubiera heredado una fortuna; incluso podría hacer bromas sobre la fortuna. Pero no haría nada de eso si la fortuna fuera una broma. (...) Al desechar el aspecto divino de la Navidad y exigir sólo el humano, se está pidiendo demasiado a la naturaleza humana. Se está pidiendo a los ciudadanos que iluminen la ciudad por una victoria que no ha tenido lugar.
«Hoy nuestra tarea consiste en rescatar la festividad de la frivolidad. Es la única manera de que vuelva a ser festiva».
tema de la semana
LA SANTA FIESTA DE LA NATIVIDAD 25 de diciembre de 2016/ AÑO 22, No.1120
El Observador de la actualidad/página 4
Muchas almas son liberadas del Purgatorio en Navidad En esto contribuyen las Misas, oraciones, ayunos y sacrificios ofrecidos a Dios de parte de los fieles cristianos por las ánimas purgantes
T
odos los días del año, incluido el de la Navidad, debería orarse por los difuntos. La inmensa mayoría de los que mueren en Cristo necesitan pasar por un proceso de purificación —eso es el Purgatorio— antes de entrar en el Cielo, pues «nada impuro podrá entrar» (Ap21, 27).
Extraños hechos en Nochebuena
O
currió en una parroquia de Alaska, y así quedó recogido gracias al sacerdote jesuita Segundo Llorente Villa (1906-1989), misionero en el Círculo Polar Ártico por cuarenta años: «Un sacerdote me dijo lo que le sucedió una vez en su primera parroquia. Después de la Misa de Medianoche en Navidad, él personalmente cerró el templo. (...) A las 7:30 de la mañana se levantó y (...) al abrir la puerta de la sacristía se dirigió a la iglesia, y literalmente, se congeló. Gente extrañamente vestida con la ropa más pobre ocupaban la mayor parte de los bancos y todos estaban en silencio total. Nadie siquiera se movía y a nadie le importaba mirarlo. Un grupo pequeño estaba junto a la escena de la Natividad del pesebre contemplándolo.
Tres afrimaciones
La escritora católica María VallejoNágera, en su libro «Entre el Cielo y la Tierra. Historias curiosas sobre el Purgatorio», tras recoger numerosos testimonios que tienen relación con las almas purgantes, afirma que «la mayoría de las almas son liberadas en Navidad; pero, por supuesto, sólo marcharán hacia el Cielo si se ha orado mucho por ellas y se han ofrecido pequeños sacrificios en su nombre. Hay que orar muchísimo por los difuntos en el día de Navidad». También la mística austriaca María Simma (1915-2004), que tenía el carisma de ver y hablar con las ánimas del Purgatorio, en el libro-entrevista «Ayúdennos a salir de aquí», respondió a la pregunta «¿Hay días especiales en los cuales Dios libera más almas del Purgatorio?», con estas palabras: «Sí, sobre todo el día de Navidad, el día de Todos los Santos, el Viernes Santo; las libera también el día de la Asunción de María y en el de su Ascensión». También en un mensaje de enero de 1983 de las presuntas apariciones en Medujogorje la Virgen María habría dicho: «No es el día de Todos los Santos, sino en Navidad, que el mayor número de almas dejan el Purgatorio».
Viene de más atrás
Pero las afirmaciones al respecto vienen de más atrás. Está el caso, por ejemplo, de una religiosa de un convento francés, Sor M. de L.C., quien en 1879 habría recibido una revelación divina por conducto de otra monja, fallecida, que las autoridades del convento identificaron sólo como Hermana O. La revelación fue publicada con el imprimatur de quien era el cardenal de Baltimore, Maryland. La Hermana O estaba sufriendo los tormentos del Purgatorio cuando se apareció a Sor M. de L.C., y le comunicó, entre otras cosas, lo siguiente: «En el Día de los Difuntos muchas almas abandonan el lugar de expiación y van al Cielo. Además, por una gracia especial de Dios en ese día solamente, todas las almas que sufren, sin excepción, tienen una participación en la oración pública de la Iglesia, incluso las que están en el gran Purgatorio. Aún así el alivio de cada alma está en proporción a sus méritos. Algunas reciben más y
otras menos, pero todas sentimos el beneficio de esta gracia extraordinaria. Muchas de las almas que sufren reciben esta ayuda única en todos los largos años que pasan aquí y esto por la justicia de Dios. No es el día de Todos los Santos en que la mayoría van al Cielo. Es en la noche de Navidad». Por su parte, san Alfonso María de Ligorio, en «Las Glorias de María», escribe: «San Pedro Damiano refiere que habiendo muerto una mujer llamada Marozia, se apareció a una comadre suya, y le dijo que en el día de la Asunción de María fue librada por ella del Purgatorio junto con tantas almas que excedían el número del pueblo romano.
«San Dionisio Cartujano afirma que lo mismo acontece en la festividad de la Navidad y de la Resurrección de Jesucristo, diciendo que en tales días desciende María al Purgatorio seguida de un coro de ángeles y libra a muchas almas de aquellas penas». Cómo vaciar el Purgatorio
Aun cuando las anteriores no constituyeran verdaderas revelaciones privadas concedidas por Dios, la Iglesia siempre ha enseñado la importancia de orar por los fieles difuntos; «nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor», dice
en el número 958 del «Catecismo de la Iglesia Católica». El día de Navidad no es propio para el ayuno —tampoco para la gula, claro está—, pero sí para la oración. Pero los días previos son ideales para hacer ayunos y sacrificios, y ofrecer Misas, todo ello en favor de las ánimas del Purgatorio. En el libro «El Purgatorio. Una revelación particular», de autor anónimo por consejo de su director espiritual, pero publicado con aprobación eclesiástica dada en 1994 por monseñor Henri Brincards, obispo de Puy-en-Velay, Francia, se lee: «La Madre de Dios visita el Purgatorio todos los sábados (excepto en Cuaresma y durante el Adviento) y en sus fiestas. Ella obtiene la liberación de numerosas almas en algunas de estas fiestas, especialmente, la Inmaculada Concepción, la Asunción y el día en que la Iglesia entera la celebra como Madre de Dios; en Navidad también: hay muchas almas que, en la gracia de la Navidad, son admitidas a la visión beatífica. La Santísima Virgen prodiga consuelos y ánimo a las almas; yo creo que ella no ama demasiado el Purgatorio y que, si pudiera, lo vaciaría de golpe: por eso, nos pide que la ayudemos con nuestra oraciones en favor de las benditas almas del Purgatorio». Así que es tiempo de orar por los difuntos, familiares, amigos y desconocidos, que Dios, en su infinita justicia, sabrá cómo aplicar los méritos de esas oraciones. D. R. G. B.
«El sacerdote se recuperó rápidamente y en voz alta les preguntó cómo llegaron. Nadie respondió. «Él se acercó a ellos y les preguntó de nuevo: '¿Quién te ha dejado entrar?'. Una mujer contestó totalmente indiferente: 'Cosas extrañas suceden en la noche de Navidad'. Y de vuelta el silencio total. «El sacerdote fue a ver la puerta principal y la encontró cerrada tal como la había dejado. Ahora estaba decidido a aclarar los hechos y volvió la cara a los bancos, pero estaban vacíos. El pueblo había desaparecido. «Mantuvo este rompecabezas para sí mismo por algún tiempo. No fue posible mantenerlo más y me dijo lo que yo os he dicho. ¿Podría ayudarlo con cualquier explicación plausible? (...) «Mi explicación era y sigue siendo la siguiente: ésos fueron los muertos que estaban haciendo su Purgatorio, o parte de él, en la iglesia. Es seguro asumir que reparamos nuestros pecados donde los cometimos. Esas personas se sumergieron en un silencio total. ¿Por qué? Considere la irreverencia cometida ante el Santísimo Sacramento; (...) algunas personas (...) convierten a la iglesia en una plaza de mercado sin tener en cuenta la presencia real de Cristo en el Sagrario. (...) Esas personas tenían que dar al Santísimo Sacramento la adoración y respeto que Cristo merece. ¿Por cuánto tiempo? Sólo Dios puede responder a eso (...). «Sabemos que nunca podremos adorar a Jesús en el Santísimo Sacramento como debemos. Pero hay que intentarlo».
TEMA DE LA SEMANA
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EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD/PÁGINA 5
CANTATA FINAL
Se escucha un tierno vagido, está la noche mediada y un resplandor de alborada cruza en el aire dormido. El Niño Dios ha nacido. ¡Qué celeste claridad! Cantad, ángeles, cantad: «Gloria a Dios en las alturas y paz a las almas puras y de buena voluntad». Abandonando el otero, corred a Belén, pastores. ¿No divisáis los fulgores de aquel divino Lucero? Éste es el blanco Cordero, Hostia de propiciación, que en sublime inmolación tomó las culpas ajenas rompiendo nuestras cadenas con su Muerte y su Pasión. Para ofrendarle sus dones llegan los Magos de Oriente, toda la pompa esplendente de tres lejanas naciones. Rendidos los corazones, Reyes, venidle a adorar. Este pesebre es altar, trono donde Dios se humilla. Doblad, pues, vuestra rodilla, Melchor, Gaspar, Baltasar. José María Zandueta Munárriz
¿Por qué lo hiciste, Señor?
T
Por Ángel Gutiérrez Sanz
odos los años, por estas fechas, a este convulsionado mundo nuestro le llega la Navidad con un mensaje cargado de esperanza. A los hombres que siguen consumiéndose en la pasión inútil de llegar a ser dios, les llega el gozoso anuncio desde lo alto, de que es Dios el que se hace hombre, como compensación de ese su sueño imposible. Nunca nos hubiéramos atrevido a pedir tanto, ni siquiera hubiéramos sido capaces de imaginar que esto pudiera suceder. No lo entendemos, ni lo entenderemos nunca, es misterio incomprensible, es locura de Dios; pero es tan hermosa… Dios hecho carne de mujer es ya uno de los nuestros y sabemos que siempre le vamos a tener de nuestro
lado. Ante este acontecimiento tan sublime, los demás sucesos de la historia de los hombres palidecen. En Navidad contemplamos asombrados cómo ese Dios inconmensurable a quien Cielos y Tierra no pueden contener, se nos muestra confinado en un lugar minúsculo, dentro de un punto perdido en la inmensidad del universo. Siempre que me acerco a un Nacimiento mi mirada se proyecta instintivamente sobre la figura del posadero que negó el alojamiento a aquella Doncella en cuyo seno latía el corazón de Dios.
Le observo y siempre acabo con una infinita tristeza, no tanto por María y José, sino por aquel que, cerrando tras de sí la puerta, echaba por la borda
(En) la Navidad, contemplamos la Encarnación del Hijo de Dios, que marca el momento concreto en que la esperanza entró en el mundo. Dios se despoja de su divinidad y se acerca a su pueblo, manifestando su fidelidad y ofreciendo a la humanidad la vida eterna. El nacimiento de Jesús, nos trae una esperanza segura, una esperanza visible y evidente, que tiene su fundamento en Dios mismo. Jesús, entrando en el mundo, nos da fuerza para caminar con él hacia la plenitud de la vida y vivir el presente de un modo nuevo. El pesebre que preparamos en nuestras casas nos habla de este gran misterio de esperanza. Dios elige nacer en Belén, que es un pueblito insignificante. Allí, en la pobre-
la gran oportunidad de su vida. ¡Pobre posadero! Como iba a imaginarse él que en su casa quería cobijarse el Rey de Reyes. Nunca nadie tuvo la gloria tan cerca, tan en sus manos y la dejó escapar. Después contemplo al Niño y veo el Cielo y la Tierra converger en un pesebre y a Dios metido en esta carne nuestra. A Ti que has querido hacer esta mezcla tan extraña, quisiera preguntarte: ¿A qué te sabe este barro nuestro? Quisiera preguntarte también: ¿Por qué lo hiciste? Pero esto ya nos lo has dicho muchas veces. No puede haber otro motivo que no sea el del amor. Sólo un amor apasionado puede explicar locuras como ésta.
za de una gruta, María, Madre de la esperanza, da a luz al Redentor. Junto a ella está José, el hombre justo que confía en la palabra del Señor; los pastores, que representan a los pobres y sencillos, que esperan en el cumplimiento de las promesas de Dios, y también los ángeles cantando la gloria del Señor y la salvación que se realiza en este Niño. Dios siempre escoge lo pequeño, lo que no cuenta, para enseñarnos la grandeza de su humildad.
(Palabras del Santo Padre Francisco en la Audiencia General del miércoles 21 de diciembre de 2016)
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El Observador de la actualidad/página 6
Tierno mensaje navideño del ateo Sartre
U
Por J. Jesús García y García
no de los pensadores más impíos y encaminadores hacia el ateísmo que hubo en el siglo XX fue, sin duda, Jean-Paul Sartre, el mismo que, prisionero en un campo de concentración y a petición de otro recluso (un religioso), redactó en el invierno de 1940 el siguiente mensaje que fue hecho circular en toda la prisión: «Como hoy es Navidad, tiene usted derecho a exigir que se le muestre el nacimiento. Aquí está. Aquí está la Virgen y aquí está José y aquí está el Niño Jesús. Pero escuche: no tiene más que cerrar los ojos y le diré cómo los veo dentro de mí. La Virgen está pálida y mira al Niño. Lo que habría que pintar sobre su rostro sería una admiración ansiosa que sólo apareció una vez sobre una figura humana porque Cristo es su Hijo, la carne de su carne y el fruto de sus entrañas. Lo llevó nueve meses y le dará el seno, y su leche se convertirá en la sangre de Dios. Y, por momentos, es muy fuerte la tentación de que olvide que Él es Dios. Lo aprieta en sus brazos y dice: ¡Mi pequeño! Pero en otros momentos permanece toda sobrecogida y piensa: Dios está aquí. Todas las madres se detienen así por momentos ante ese fragmento de su carne que es su hijo y se sienten en exilio ante esa vida nueva que se ha hecho con su vida y a la que habitan pensamientos extraños. Pero ningún hijo ha sido más rápidamente arrancado a su madre, porque Él es Dios y sobrepasa por todas partes lo que ella puede imaginar.
Paul Claudel: de ateo a católico en una Navidad
E
ste poeta y dramaturgo francés nació en 1868 y fue profundamente impregnado por la exaltación del materialismo y por la fe en la ciencia. La visión de la muerte de su abuelo creó en él un estado de angustia en el que la única certeza es la de la nada en el más allá. . Luego llegó el acontecimiento clave en su vida. Él mismo narrará, veintisiete años después, lo sucedido: «Así era el desgraciado muchacho que el 25 de diciembre de 1886, fue a Notre-Dame de París para asistir a los oficios de Navidad. Entonces empezaba a escribir y me parecía que en las ceremonias católicas... encontraría un estimulante apropiado y la materia para algunos ejercicios decadentes. «Con esta disposición de ánimo, apretujado y empujado por la muchedumbre, asistía, con un placer mediocre, a la Misa
«Hay otros momentos, rápidos y escurridizos, en que siente a la vez que Cristo es su hijo, su pequeño de ella, y que es Dios. Lo mira y piensa:
«'Este Dios es mi hijo. Esta carne es mi carne. Está hecho de mí, tiene mis ojos y esta forma de su boca es la forma de la mía. Se me parece. Es Dios y se me parece'.
«Y ninguna mujer ha tenido así a su Dios para ella sola. Un Dios pequeñito al que se puede tomar en sus brazos y cubrir de besos, un Dios que sonríe y que respira, un Dios al que se puede tocar y que vive. Y es en esos momentos cuando yo pintaría a María, si fuera pintor, y trataría de expresar el aire de intrepidez tierna y de timidez con la cual adelanta el dedo para tocar la suave pielecita de su Hijo-Dios, del que siente sobre las rodillas el peso tibio y que le sonríe. «Esto en cuanto a Jesús y en cuando a la Virgen María. ¿Y José? A José no lo pintaría. Sólo mostraría una sombra al fondo de la granja y dos ojos brillantes. Porque no sé qué decir de José y José no sabe qué decir mayor. Después, como no tenía otra cosa que hacer, volví a las Vísperas. Los niños del coro vestidos de blanco y los alumnos del pequeño seminario de SaintNicholas-du-Cardonet que les acompañaban, estaban cantando lo que después supe que era el Magnificat. Yo estaba de pie entre la muchedumbre, cerca del segundo pilar a la entrada del coro, a la derecha del lado de la sacristía. «Entonces fue cuando se produjo el acontecimiento que ha dominado toda mi vida. En un instante mi corazón fue tocado y creí. Creí, con tal fuerza de adhesión, con tal agitación de todo mi ser, con una convicción tan fuerte, con tal certidumbre que no dejaba lugar a ninguna clase de duda, que después todos los libros, todos los razonamientos, todos los avatares de mi agitada vida no han podido sacudir mi fe, ni, a decir verdad, tocarla. De repente tuve el sentimiento desgarrador de la inocencia, de la eterna infancia de Dios, de una verdadera revelación inefable... «Los siguientes elementos formaban un único destello, una única arma, de la que la divina Providencia se servía para
de sí mismo. Adora y es feliz de adorar. Y toda la vida de José, me imagino, será para aprender a aceptar. «José no sabe qué decir de sí mismo. Adora y es feliz de adorar». Pasma y sobrecoge la ternura mística que aquí muestra este hombre que murió postulando el existencialismo ateo; que describe al hombre como angustioso descubridor de que nada en su vida está motivado ni justificado, y que, sin embargo, esa gratuidad no lo libera ni de su libertad ni de su responsabilidad, que él (el hombre) se pertenece y que es él quien debe crear sus justificaciones; que, rechazando que haya algo que preceda al hombre y rechazando, en suma, todas las convenciones de la civilización y especialmente las barreras morales, predicó que todo es permitido con tal de obrar libremente (a la sombra de este pensamiento surgieron el hippismo y otras barbaridades); que dio su más acabada expresión a una filosofía que nos presenta el mundo como cubierto por el cáncer del absurdo y de la nada, lo cual nos lleva a la náusea; que, para remate, profesó el marxismo, aunque de manera veleidosa. Menos mal que, a su propio riesgo, acabó declarándose enemigo frontal de la fe. No fue un adversario emboscado, enmascarado, combatiente en quinta columna, como algunos que la Iglesia ha tenido que padecer. En México hasta tuvimos un obispo claramente filomarxista quien, con variadas actitudes, causó muchas infidelidades doctrinarias dentro y fuera de su grey. El caso es que, por una vez, en un campo nazi de concentración, un olmo dio una deliciosa pera. alcanzar y abrir finalmente el corazón de un pobre niño desesperado:
«'¡Qué feliz es la gente que cree! ¿Si fuera verdad? ¡Es verdad! ¡Dios existe, está ahí! ¡Es alguien, es un ser tan personal como yo! ¡Me ama! ¡Me llama!'.
«Las lágrimas y los sollozos acudieron a mí y el canto tan tierno del Adeste aumentaba mi emoción... «La misma noche de ese memorable día de Navidad, después de regresar a mi casa...tomé una Biblia protestante que una amiga alemana había regalado en cierta ocasión a mi hermana...Yo sólo conocía por Renan la historia de Jesús y, fiándome de la palabra de ese impostor, ignoraba incluso que se hubiera declarado Hijo de Dios. Cada palabra, cada línea, desmentía, con una majestuosa simplicidad, las impúdicas afirmaciones del apóstata y me abrían los ojos... Era a mí, a Paul, entre todos, a quien se dirigía y prometía su amor. ... Esas pocas horas me bastaron para enseñarme que el Infierno está allí donde no está Jesucristo».
LOS SANTOS Y EL NIÑO DIOS
«Él mismo se ha hecho hombre, para que fuéramos divinizados; Él mismo se ha hecho visible con un cuerpo, para que nosotros pudiéramos hacernos una idea del Padre invisible».
SAN ATANASIO
«¡Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad! Pero no todos tienen buena voluntad. Precisamente por esto el Hijo del Padre Eterno tuvo que bajar de la gloria de los Cielos, puesto que el misterio de la maldad había envuelto en sombras la Tierra».
SANTA BENEDICTA DE LA CRUZ «La sabiduría de Dios se mostró como un Niño, y la Palabra de Dios sin palabras profirió la voz de la carne... Así pues, celebramos con anual solemnidad este día en el cual se cumplió la profecía que dice: ‘La Verdad de la Tierra salió, y la Justicia del Cielo miró’. La Verdad, que está en el regazo del Padre, de la Tierra salió para estar en el regazo de la madre».
SAN AGUSTÍN
«¡Cuántas enseñanzas surgen de la Gruta de Belén! ¡Cómo debe sentirse encendido de amor el corazón por Aquél que es todo ternura y se ha hecho para nosotros! ¡Cómo debemos arder del deseo de conducir al mundo todo a esta humilde gruta, asilo del Rey de Reyes, más grande que cualquier reino humano!».
SAN PÍO DE PIETRELCINA
en El Observador
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Comer como un católico puede cambiarte la vida «The Catholic Table» podría devolver la sensatez a la forma en que comes
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POR ZOE ROMANOVSKY
Comes demasiado o no lo suficiente? ¿Te obsesiona contar calorías, te preocupas en leer las etiquetas de la comida o desearías no tener que preocuparte en absoluto por la comida? Si es así, hay un libro nuevo recién publicado en EE.UU. (en inglés) que puede darte ideas. En «The Catholic Table»: Finding Joy Where Food and Faith Meet [La mesa católica: encontrar la alegría en el encuentro de la comida con la fe], la reputada escritora Emily Stimpson Chapman afirma que un enfoque católico de la alimentación es la mejor forma de vivir una vida completa y satisfactoria.
Los sabios consejos y experiencias que comparte en el libro —junto a muchas recetas deliciosas— te harán sentir un poco triste por no estar en su lista de invitados a la cena de Año Nuevo. Pero como consuelo, aquí tienes mi conversación con ella sobre el significado de «comer como un católico» y sobre por qué todo el mundo debería descubrir lo que significa comer así. – Emily, ¿siempre has tenido un especial interés en la comida? ¿De dónde viene esta pasión? Mi perspectiva actual de la comida y mi pasión por la cocina y por alimentar a la gente vienen de los seis años que pasé luchando contra un trastorno alimentario. De pequeña supongo que me gustaba la comida y tenía recuerdos agradables asociados a los platos de mamá y de la abuela, pero con 19 años empecé a tener problemas con la anorexia. Los años que pasé tratando de escapar de este oscuro y confinado lugar me obligaron a reflexionar sobre la comida y a entenderla y valorarla de una forma nueva. De aquí surgió el deseo de compartir lo que había aprendido, además del gusto de cocinar para los demás y compartir el amor que representa la comida.
humanos, el matrimonio, la familia… pero la comida es una parte de todo eso, así que cuando vemos la comida como de verdad es, vemos a Dios con más claridad.
– ¿Cuál es el mensaje más importante que querías transmitir en este libro? Quería transmitir la alegría de comer. En nuestra cultura es muy fácil despojar a la comida de la alegría, el amor y el sentido comunal. En vez de eso, se convierte en una cuestión de calorías, nutrientes y desear que tu cuerpo luzca de cierta forma; proyectamos estas cosas sobre la comida, así que deja de ser lo que Dios tenía previsto: un signo de amor, de curación, de alimentación y de dicha.
– Imagina que organizas una cena en casa y que puedes invitar a quien quieras del mundo. ¿A quién invitas?
– Entonces, tu recuperación de la anorexia fue un proceso gradual. En efecto. Ningún trastorno alimentario tiene una recuperación sencilla; tienen unos orígenes complejos, así que ponerles fin normalmente también es bastante complicado. Mi curación empezó cuando comprendí en qué consistía el trastorno alimentario y cuando me di cuenta de que tenía que escapar de él si quería honrar a Dios, porque Él me creó y me ama. Pero mi curación no fue completa hasta que regresé a la Iglesia católica. Por fin empezaba a comprender qué era la Eucaristía y la conexión que tenía con la alimentación, además de la comprensión de la belleza y la dignidad del cuerpo. Así que la Eucaristía y la teología del cuerpo fueron en última instancia las que me curaron de mi trastorno alimentario.
– ¿Cómo exactamente cambiaron tu percepción de la alimentación la Eucaristía y la «teología del cuerpo»? Había dejado la Iglesia católica y fui protestante durante unos cuantos años,
así que no podía apreciar plenamente el significado de la Eucaristía, el hecho de que Dios se nos ofrece como alimento, y que ese alimento es un símbolo natural de todo aquello que hace posible la Eucaristía de forma sobrenatural: amor, sanación, comunidad, consuelo, nutrición. Todas estas cosas suceden a un nivel sobrenatural con la Eucaristía. No pude entender eso hasta que entendí el significado de la Eucaristía, y esto me ayudó a valorar el significado de la comida.
– Cómo responderías de forma breve a las personas que dicen: ¿por qué tendría que preocuparme tanto de la comida? Hay varias razones diferentes. Una, porque en nuestra cultura hay muchísimas actitudes trastornadas en relación a la comida: hay personas que sufren diferentes tipos de trastornos alimentarios, personas que comen en tanto exceso que ponen en peligro su salud. Así que, a un nivel natural existen muchos problemas relacionados con la comida. Por supuesto, la comida no es tan importante como otras cosas, como los seres
A mi marido. Y a mis mejores amigos. En mi boda, todos mis amigos estaban en la ciudad y se quedaron conmigo durante una semana, ayudándome a prepararme. Al final de la boda, había ido al piso de arriba a quitarme el velo y a despedirme de una de mis damas de honor, que es una de mis mejores amigas, y lo último que le dije, gritando, fue:
'¡Algún día comeremos todos juntos otra vez en el Paraíso!'. Eso es lo que una cena con invitados significa para mí: un anticipo del Paraíso, un anticipo de la cena de la las bodas del Cordero. Así que quiero a mis seres más queridos en esa cena. – Y qué cocinarías, ¿risotto? ¡Probablemente me insistirían en que sí! Habría queso y quizás algunos pequeños aperitivos elaborados. Prepararía risotto con verduras amargas y coles de Bruselas asadas, acompañado de diferentes tipos de vinos y pan de calidad. Y habría tarta de queso, aunque en esta época del año sería de calabaza, y si fuera verano sería de limón con una capa de jengibre.
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Una carta a las madres que se arrepienten de haber tenido hijos Una respuesta al creciente movimiento de mujeres que públicamente admiten arrepentirse de haber tenido hijos POR ANNABELLE MOSELEY Querida madre que lamentas haber tenido hijos: He leído la reciente avalancha de artículos que dan cuenta de un movimiento en alza de mujeres que declaran públicamente arrepentirse de haber tenido hijos, entre las que te encuentras tú, y primero permite que te diga que no te juzgo. Tú, que lamentas el nacimiento de tus hijos, estás pasando por lo que se conoce como una noche oscura del alma. Pero me gustaría intentar ayudarte a mirar tu situación desde una perspectiva diferente y, si puedo, ofrecerte esperanza y consuelo.
En esta época de redes sociales, puede resultar tentador pensar que de verdad sabemos cómo es la vida de una u otra persona. Sin embargo, hay que recordar que únicamente vemos lo que determinada persona elige mostrar. Solamente porque esté de viaje y cumpliendo objetivos y siempre sonriente no significa que su vida debiera ser una que querrías cambiar por la tuya. Es posible que desearas ser esa mujer sin hijos que se va a saltar con parapente o a celebrar la inauguración de un nuevo espectáculo en Broadway o que acaba de conseguir un ascenso, pero es absolutamente posible que ella esté mirando las fotografías de una mujer abrazada a sus sonrientes hijos, deseando estar en su piel. Es cierto que la maternidad puede ser difícil, incluso solitaria, intimidante y agotadora. Sí, hay acontecimientos divertidos que te pierdes debido a necesidades familiares. Tu carrera, si tienes una fuera del hogar, se da un trastazo, en mayor o menor medida. Tu casa será un desastre cuando desearías que estuviera impecable. Habrá noches de llanto y, en momentos oscuros, tal vez te sientas tentada de sentir remordimientos al imaginar «el camino no elegido», como dice el famoso poema de Robert Frost.
Pero según explica el doctor Hamilton Beazly en su libro No Regrets: A Ten-Step Program For Living in the Present and Leaving the Past Behind [Sin remordimientos: los diez pasos para vivir en el presente y dejar atrás el pasado], «¿Qué habría pasado de haber elegido el camino más transitado? Esa elección también habría ‘supuesto una diferencia total’. Pero ¿qué diferenciaba a los dos caminos (…)? Ninguno podremos saberlo nunca. El camino no elegido es el origen de todos los lamentos. Nos seduce con fantasías de un futuro alternativo (…) envenenando así el camino que sí tomamos o nos vimos forzados a tomar y también el presente en que vivimos». En otras palabras, el camino no transitado que realzamos y por el que languidecemos es, sencilla y llanamente, una trampa. Cuando nació mi primer hijo, yo también solía decir a mi madre: «Es muchísimo estrés; ¡no sé si estoy hecha para esto!», a lo que respondía ágilmente: «Bueno, ¿qué más quieres hacer con tu tiempo aquí en la tierra? ¿Qué hay más importante?».
Nada de lo que hagas en este mundo, ningún libro que escribas o viaje que hagas, ninguna gloria profesional que logres, ningún monumento construido en tu honor durará para siempre. Llegado el momento, todo se convierte en polvo. Pero lo que sí durará para siempre es el alma de tu hijo, impulsada por ti, y las almas que impulse tu hijo, eternizando tu legado. Quizás sientas la tentación de responder a esa pregunta como yo respondí: «¡Pues quiero escribir otro libro!». O quizás responderías con que quisieras ser juez, o conseguir graduarte, o tomar unas vacaciones largas, o poner un negocio. En momentos como este, deberíamos considerar las palabras del cardenal Josef Mindszenty: «La persona más importante de la Tierra es una madre. No puede reclamar el honor de haber construido la catedral de Notre Dame. No lo necesita. Ha construido algo más impresionante que ninguna catedral: un hogar para un alma inmortal, la pequeña perfección del cuerpo de su bebé. (…) ¿Qué hay en este mundo de Dios más glorioso que ser madre?».
Nada de lo que hagas en este mundo, ningún libro que escribas o viaje que hagas, ninguna gloria profesional que logres, ningún monumento construido en tu honor durará para siempre. Llegado el momento, todo se convierte en polvo. Pero lo que sí durará para siempre es el alma de tu hijo, impulsada por ti, y las almas que a su vez impulse tu hijo, eternizando así tu legado. Mi esperanza está en que todas las mujeres valientes que hemos ejercido nuestra libertad y poder como mujeres para dar vida y criarla, encontremos un suave equilibrio entre amarnos a nosotras mismas y amar a las extensiones de nosotras mismas. (Después de todo, al amarlas, en realidad te estás amando a ti misma). Mereces ser amada y valorada, al igual que ellas. Las buenas familias son uno de los mejores inventos para el amor y la aceptación, al igual que un refugio de este mundo hermoso, pero a menudo falso, del que ansiamos formar parte. En tu lucha, confío en que no te prives de las sorpresas y las alegrías que pueden surgir de las elecciones que sí tomaste.
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¿Buscas pareja? Esta es una opción
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Seguro uno de tus propósitos de año nuevo será encontrar el amor, ese hombre o mujer que cumpla con tus expectativas y además comparta tu misma fe. CatolicosSolteros.com es una opción para ti
nternet ofrece una gran cantidad de sitios de citas, pero no está demás tomar precauciones para no salir decepcionados. CatolicosSolteros. com es un sitio donde las personas solteras y católicas se han conocido desde 1997. En su descripción dicen ser una «compañía enteramente de propiedad católica», por lo que se comprometen a llenar tus necesidades como católico.
«media naranja» y que comparten fotografías del momento en el que se dieron el «sí acepto» frente a Dios, como el caso de Bernardo y Betania:
«Queremos agradecer a esta página que Dios puso en nuestro camino para conocernos. Somos los dos de Uruguay. Nos conocimos por aquí hace 3 años. Vivíamos en distintos departamentos pero la distancia no fue obstáculo para conocernos. Comenzamos nuestro noviazgo luego de compartir juntos una Misa un domingo de Pentecostés. Siendo novios, formamos parte de un grupo de oración y meditación y de jóvenes.
Para ello, ofrecen amistades con otros usuarios católicos, columnas semanales escritas por miembros del clero y vínculos importantes a otros recursos católicos. ¿CÓMO FUNCIONA?
Su funcionamiento es similar al de una red social. Primero debes registrarte como miembro y crear un perfil; éste te da la oportunidad para que otros sepan acerca de ti y al mismo tiempo describirles en detalles las características de la persona o personas que tú deseas conocer. Lo segundo es buscar a otros miembros. Puedes buscar por medio de una variedad
de parámetros, incluyendo la apariencia física de la persona como la altura y color de ojos, o su ubicación física, como la ciudad o el Estado en que residen. Y, finalmente, comienzas a comunicar-
Efraín y su emotiva historia de esfuerzo y compromiso
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n el diario argentino La Nación, Hugo Baricheval, maestro de Efraín, contó la historia detrás de la imagen que se viralizó. Efraín tiene 11 años y es la foto de su graduación la que recorrió miles de muros de Facebook. Él vive en Pampa del Indio, provincia de Chaco. En la foto se puede ver a Efraín junto a su abuelo llorando al recibir su diploma. «Llegar a esa instancia le costó mucho a Efraín. Él viene de una familia muy humilde», dijo Baricheval. «Su mamá lo dejó al cuidado de su abuelo desde una edad muy temprana. A él y a su hermana Celeste, que también estudia en este colegio», agregó. El abuelo de Efraín, Ángel Delgado, es clave en la historia. Además de cuidar a los chicos, fue él quien caminó todos los días, junto a Efraín, los seis kilómetros que separan su casa de la escuela.
«Para recibirse, Efraín tuvo que caminar todos los días 6 kilómetros, desde su casa, al colegio. Y no faltó nunca en todo el año. Es un chico excelente», dijo Baricheval sobre el chico, que se recibió como abanderado. Su hermana, por su parte, también debe recorrer la misma distancia, pero tiene la suerte de contar con una bicicleta. «Tenemos algunos donantes en la escuela, gente que patrocina al colegio, y
@Pontifex_es
EL PAPA EN TWITTER
te con otros católicos. Puedes escribir vía email de membresía, entrar al chat, o enviar un mensaje instantáneo. En la página conocerás «historias de éxito». Casos de parejas que encontraron su
Nos casamos el pasado 5 de febrero del 2016 en la parroquia San Miguel Garicoits (Montevideo). Nuestro saludo a los integrantes y bendiciones a todos los novios que se conocen por este medio. Paz y Bien».
hasta un grupo de argentinos que viven en Estados Unidos y hacen donaciones al establecimiento. Una de estas donaciones fue una bicicleta, y la familia de Efraín decidió que fuera para Celeste», contó el maestro. Baricheval, quien lleva 22 años como maestro en ese colegio y piensa jubilarse el año que viene, dijo que, a pesar de las donaciones que les llegan, siempre hacen falta útiles y ropa.
«Tenemos muchos chicos huérfanos aquí, aborígenes, de la comunidad Qom. Y tenemos un comedor, pero sería bueno recibir donaciones de ropa también, por ejemplo», dijo. En este sentido, contó que Efraín comenzará el año que viene la secundaria en una localidad a siete kilómetros de su casa. «Sería muy bueno también poder conseguir una bicicleta para él. Así puede seguir estudiando». Oleada joven
El perdón es el signo más visible del amor del Padre que Jesús ha querido revelar a lo largo de toda su vida.
El amor de Dios, que sabe leer el corazón de cada persona para comprender su deseo más escondido, debe tener el primado sobre todo.
SER JOVEN
CINE NIÑOS DEL HOMBRE
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Cómo nos imaginamos al mundo en el 2027? Seguramente lo que todos responderemos es que con autos voladores o con robots en nuestras casas. Habrá quienes contestarán también que un mundo más justo y ecológico. Niños del hombre («Children of men», en su idioma original) es una película del director mexicano Alfonso Cuarón, basada en la novela The Children of Men, de P. D. James. Este film nos transporta a un futuro gris y temible, donde los seres humanos han perdido la capacidad de tener hijos y antes que unirse unos con otros, se distancian. Aun siendo una película de ciencia ficción y con escenas crudas e impactantes
(por eso no es apta para todo público) nos deja inquietos ante una no tan lejana realidad.
La cinta comienza con noticias internacionales de la muerte de la persona más joven del mundo, de 18 años. Todos lamentan el fallecimiento, menos Theo, un hombre que refleja la miseria, la desilusión y la desesperanza de su sociedad.
Una mujer reaparece en su vida para encargarle una misión trascendental. De ahí en adelante la película se desarrolla de una manera que, más que entretener, nos invita a la reflexión.
LA VIDA SECRETA DE WALTER MITTY
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veces pensamos que toda nuestra vida tiene que ser una aventura interminable llena de adrenalina, y que, si no es así, estamos desperdiciando nuestra existencia. ¿Cuál es la «quintaesencia» de la vida? Todos queremos alcanzar algo en nuestra vida que, al final de nuestros días, al recorrer con la memoria los años vividos, podamos sonreír satisfechos y en paz. La vida secreta de Walter Mitty (The Secret Life of Walter Mitty, en su idioma original) es una divertida película que encierra una gran profundidad acerca de lo que constituye lo más importante de la vida. Walter Mitty trabaja en la revista Life procesando los negativos de las fotos, una labor casi anacrónica en el mundo moderno. Para la última portada de la revista —que abandonará el formato impreso para aparecer sólo en digital— el prestigioso fotógrafo Sean O’Connell le envía un nega-
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«Aprendí a ver a Dios Tamara Antelo es una joven y cantante católica boliviana que ha entregado buena parte de su corta vida para servir a Dios y los demás. Tiene apenas 22 años y lleva diez sirviendo en comunidades. Tras la muerte de su padre estuvo a punto de alejarse de la fe, pero sabía que en otro lado no encontraría la fortaleza que necesitaba para superar su tristeza
L
a historia de Tamara resalta por su madurez y compromiso con los demás. A los 12 años comenzó a trabajar en comunidades y desde entonces no ha parado. «Conocí al Señor hace 10 años. Durante ocho años estuve sirviendo en una comunidad mixta de jóvenes; servíamos a jóvenes, adultos y niños. Y desde hace dos años estoy sirviendo en una comunidad solamente para mujeres, que se llama «Mujeres in». Ahí nos encargamos de hacerle saber a la mujer lo hermosa que es, lo valiosa que es ante los ojos de Dios y que aprenda a verse como Dios la ve».
LOS TALENTOS
Gracias a su talento como cantante, Tamara viaja con la misión católica de evangelización «Cielo abierto» por distintas partes de América. Es otra forma de servir y llevar la palabra a los demás.
«Yo canto dese los 7 años. A mis 12 entré por primera vez a un ministerio de música y desde entonces no he parado. Amo servir al Señor a través de la música y he tenido la oportunidad de servirlo también a través de la predicación; estoy formándome en el «Minuto de Dios», una comunidad de Colombia. Así que yo sirvo al Señor a través de la música y la predicación». SU «CIELO ABIERTO»
Todo estaba tranquilo en la vida de Tamara, hasta que el 4 de enero de este año su padre murió. La tristeza era profunda, pero ella logró sobreponerse gracias a su fe, a un cielo más abierto. «Dios me ha sorprendido este año más que nunca. Dios me ha regalado un «cielo abierto» en mi vida personal.
tivo que captura la «quintaesencia» de la vida. Lamentablemente el negativo parece haberse perdido en algún lugar. A partir de ese momento Walter se embarcará en una aventura para encontrar el negativo y descubrir hondas lecciones sobre lo más valioso de la vida. En el camino se irá transformando en una persona más libre y también con mayor capacidad para valorar lo esencial de su labor y su vida.
«Dios me ha sorprendido este año más que nunca. Dios me ha regalado un «cielo abierto».
Yo siempre pensé que a Dios solo lo encontraba en los eventos, en los conciertos, en la iglesia, en los retiros, en los congresos, y este año aprendí a ver a Dios en mi casa.
El 4 de enero de este año sufrimos la perdida de m papá y ahí aprendí realmente a encontrar a Dios en mi casa. Aprendí a servir a Dios en mi casa. Apren dí que más importante que estar 24 horas orando sirviendo en un retiro o cantando, era acompaña a los míos. Para mí un cielo abierto se vive en todo
Inesperada interpretación de O Holy Night
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i eres como nosotros, seguramente has crecido acostumbrado a las grandiosas versiones del clásico O Holy Night, como la de Mariah Carey.
Es una oportunidad para los cantantes de entrar en el ambiente y presumir de sus habilidades vocales, a veces incluso se vuelve una competencia de quién llega a la nota más alta.
La nueva interpretación de la canción a cargo de la música británica Katie Melua es mucho más contenida, a pesar de presentar esa intensidad y profundidad que requiere la canción, pero de una manera sutil e íntima. Su dulce voz está acompañada por el simple punteo de la guitarra y las voces del coro femenino Gori. Melua regresó a su país, Georgia, para grabar su álbum In Winter con el coro femenino Gori. Parece que también ha vuelto a sus raíces ortodoxas, que incluye el Nunc Dimittis de Rachmaninoff en el álbum. Por Cecilia Music
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AGENDA INTERNACIONAL GEORG EICKHOFF
Más lejos que Belén
« El 4 de enero de este año sufrimos la perdida de mi papá y ahí aprendí realmente a encontrar a Dios en mi casa ».
alejado de Dios, pero caí en cuenta que si me alejaba, me alejaba de lo más firme que tenía en ese momento. Lo único que me quedó fue aferrarme más a Dios, es en Él en quien encuentro consuelo. Creo que la mejor forma de vivir un duelo es saber que Dios ya lo recibe con los brazos abiertos».
LA BELLEZA INTERIOR Y EXTERIOR
momento, no necesito tener un momento especial para vivir un cielo abierto, sino aprender a ver a Dios en mi cotidianeidad».
SOBREVIVIENDO AL DOLOR
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«Cuando vamos a un velorio siempre escuchamos: ‘Dios sabe lo que hace’, ‘Dios sabía que era el mejor momento’, ‘No sabemos por qué se lo llevó, pero fue su voluntad’. Yo no creo que Dios se lo llevó, yo creo que Dios lo recibió y tener esa claridad me ha ayudado a vivir un duelo diferente, a no echarle la culpa a Dios; yo creo que él lo recibió. Yo pude haberme
Tamara es una joven que no pasa desapercibida por su belleza física, pero ella prefiere ser recordada por aquello que dio a los demás. «La belleza exterior es muy fácil de verse. Es muy fácil decir ‘tal persona es linda’ o ‘tal persona tiene más atributos, menos atributos’. Y la belleza interna la tienen las personas que marcan y puede que no sean personas que llamen la atención por ser los más lindos, sino que dentro de sí tienen alegría, felicidad para dar.
Es Dios, es el Espíritu Santo que nos hace ser diferentes. Esa es la belleza de adentro, el saberse amado, el sentirte seguro de tí mismo y eso vale más que la belleza de afuera. El cuerpo se va, el cuerpo se enferma, pero lo que realmente no muere es lo de adentro, lo que damos a los demás».
Artista regresa a sus raíces y presenta una impactante versión del clásico navideño.
https://goo.gl/e9zWnC
Por Chucho Pic'on
N
azaret era un lugar insignificante para el imperio romano. Más perdido aún era Belén. Y el niño que nació en Belén tuvo que huir más lejos que Belén, a Egipto. Trescientos años más tarde, el acontecimiento de Belén había cambiado el orbe. El imperio romano se transformó en herramienta de la difusión de la Buena Nueva que había empezado allá, en aquel lugar tan alejado de los grandes acontecimientos del mundo. ¿Dónde se encuentra hoy aquella periferia insignificante que dentro de trescientos años habrá hecho historia? El mundo tiene hoy varios centros. No será una sola periferia de hoy que cambia el mañana, serán varios lugares perdidos que moldean el futuro y varios centros. Washington, Bruselas, Beijing, quizás Moscú tendrán influencia secular. Habrá grandes ocasos, como el de Roma. Y habrá revoluciones que vienen de la periferia, como aquella que empezó en Belén. Si los movimientos desde una periferia hacia un centro hacen historia, como hicieron historia Pedro y Pablo llegando desde Galilea a Roma, entonces el movimiento de México a Estados Unidos, por su puro volumen, cambiará el mundo. La frontera entre México y Estados Unidos es la más activa del mundo. Ninguna es lugar de un mayor paso de
migrantes. El español ya es el segundo idioma más hablado del planeta, después del mandarín. En Estados Unidos, el español se ha establecido como el segundo idioma presente en la vida cotidiana. En las próximas décadas, la migración hispana cambiará la cara a la nación que hoy es la más poderosa del mundo. El cambio puede estar cojeando como san Junípero Serra, pero toma la misma ruta que él, hacia el Norte.
Es por eso que la cultura católica de México y de Latinoamérica es clave para la conformación del Tercer Milenio Cristiano. Es por ello que el Papa Francisco es profeta y es signo de nuestros tiempos. Según la revista Forbes, es la cuarta persona más influyente del mundo, después de Putin, Trump y Merkel. Él mismo se entiende como el pastor que «llegó del fin del mundo». En este año que termina, vino a México, vino a Estados Unidos, vino a la frontera. Vino a la Basílica para dejarse mirar por la Emperatriz de las Américas que va al Norte acompañando la peregrinación de su pueblo que ningún muro podrá parar.
SER JOVEN
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Regalos de Navidad que no cuestan un centavo Cuando llega Navidad, muchos nos preguntamos qué podemos dar a nuestros seres queridos. Son muchos los detalles de amor y de conversión los que podemos entregar; éstos valen mucho más que un regalo costoso. Aquí una pequeña lista que esperamos sea de mucho provecho en este día
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¿QUÉ PASARÍA SI... Por Sergio Ibarra
...Jesús no hubiera nacido en un establo?
En verdad lo que más esperan nuestros seres queridos no es un regalo costoso, sino un obsequio que refleje nuestro aprecio y amor por ellos.
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a historia del portal de Belén con los animales cobijándolo, un sitio donde hay calor, cerrado, con paja, una vela y un leño que caliente, sería una historia real. Un establo es un lugar frío. Un lugar descuidado donde viven los animales con estiércol y maloliente. Nació en medio de la obscuridad. Nada de alumbrado público. Ni de calles. Ni instalaciones sanitarias. Belén era una comunidad apartada, como de las que hay en nuestra Patria.
REGALA TU PERDÓN SIN REPARO
Regálalo por tu propia paz interior. Hay quienes te pueden haber hecho daño, y no sin querer, sino apropósito, sólo por ver cómo sufrías. Pues aún a ellos perdónalos. Y, aunque no tengas la culpa, pídeles perdón, es la única forma de vivir en paz.
Cuando Jesús afirma en Mt. 5, 38-48: «Ustedes han oído que antes se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pero yo les digo: No resistas al que te haga algún mal; al contrario, si alguien te pega en una mejilla, ofrécele también la otra». Él no está hablando con metáforas, ése es el modo en que Dios nos ama, ésa es la manera en que debemos aprender a amar a todos; es difícil pero hay que hacerlo, si queremos acercarnos a nuestro modelo que es Cristo.
REGALA TU ORACIÓN FRECUENTE
No hay mejor manera de demostrar nuestro amor por alguien que rezando por él. Así ponemos a las personas que amamos en las manos de nuestro Padre.
Encomendémoslas a Cristo y a la santa Virgen, concentrándonos con intensidad en la oración, sintiendo en nuestra alma cada palabra, y sintiendo, sobre todo, que tenemos a Cristo y a la Virgen delante de nosotros, escuchándonos, recibiendo y tomando en cuenta cada frase que sale de nuestros labios.
REGALA TU DEDICACIÓN Y APRECIO
Hace poco, le pregunté a una amiga muy querida cuál sería el mejor regalo de Navidad y me dijo, ante mi asombro: «Un poema o un dibujo, un escrito, una tarjeta navideña, unos dulces caseros, un tejido, una pequeña escultura o un ramo de flores que hayan recogido
para mí». En verdad lo que más esperan nuestros seres queridos no es un regalo costoso, sino un obsequio que refleje nuestro aprecio y amor por ellos, algo que diga cuánto los amamos.
REGALA UN: «TE QUIERO»
Muchos de nosotros sabemos exactamente quiénes son esas personas imprescindibles en nuestras vidas, sin cuyas sonrisas, mensajes, compañía o afecto se nos haría muy difícil resistir.
Ellos están ahí justo en los momentos en los que sufres y lloras, en los que estás enfermo o decaído, también celebran contigo cuando has conseguido algo que ha marcado tu vida. REGALA TU TIEMPO
Uno de los regalos más preciosos que Dios nos ha dado es el tiempo. Es un regalo que debe ser bien administrado, no hay nada más valioso que el tiempo que dedicamos a los demás, no solo a servirlos, sino a a acompañarlos. La generosidad empieza por la disposición de entregarlo. Con información de Catholick Lin
Nada de pañales desechables, ni mamilas, ni carreolas, ni el resto del kit. Sólo los brazos, las palabras y la calidez de sus padres. El lugar mas sucio del mundo vio nacer al hombre más puro.
¿Porqué Dios eligió que el Rey naciera de esta forma? Se trataba del nacimiento de un nuevo Rey, el Rey de la sencillez. Nace rodeado de animales, pero también de pastores, seres solitarios y apartados; ofrecieron lo poco que tenían, como ejemplo de hospitalidad. Buscó a los sencillos y, de entre ellos, a los más sencillos, primero a los pastores y durante su vida a los niños, con un mensaje: alejar egoísmos, soberbias y perversidades. Si no hubiera nacido en un establo no habría Noche de Paz, ni Herodes los hubiese perseguido, ni tendríamos el ejemplo del desprendimiento de un montón de cosas y asuntos, para simplemente ser. Quitarlo estorba para hacer bueno el deseo que Jesús expreso una y otra vez: la Paz sea con ustedes.
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¿Lo quieres todo ya? Adéntrate en esta exquisita escuela de paciencia «Sólo quiero perder el tiempo contigo, esperarte con paciencia, sin hacer otras cosas al mismo tiempo...»
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POR CARLOS PADILLA ESTEBAN
e gustaría cuidar en el Adviento la virtud de la paciencia: «Tened paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca». Es esa virtud que tanto escasea. Lo quiero todo ya, ahora mismo. No me gusta esperar. Voy con prisas. No quiero perder mi tiempo. Y el Adviento me invita a vivir esperando, a invertir el tiempo en la espera, a cultivar el anhelo. Decía el padre José Kentenich: «La medida del anhelo es la medida de la gracia». Si anhelo poco, si espero poco de la vida, si sueño poco, obtendré poco. El que apunta alto consigue más. Eso lo sé. Si me duermo y no espero nada de la vida, no recibiré nada. La medida del anhelo está en proporción a la medida de la gracia que se me regala. Quiero apuntar alto. Quiero vivir inquieto, en búsqueda.
No me gusta la paz del que lo tiene todo y no necesita nada más para vivir. Me da miedo pensar que no me hace falta nada en esta vida. No estoy completo. Me faltan muchas cosas. No lo tengo todo claro. Estoy muy lejos del ideal. Me da miedo pensar que viviendo instalado voy a ser más feliz. Me gusta la oración de una persona: «Quiero que Tú seas el centro. Me cuesta tanto. Me turbo cuando las cosas no son como yo quiero. Pierdo la paz. Me pongo triste. Con la cabeza quiero hacer lo que Tú quieres. Pero luego me da miedo perder lo que tengo. Como un niño aferrado a su pelota. Me gusta la vida que tengo. Me he acomodado. Basta con seguir la rutina cada día. Sin hacer cambios. Sin esperarlos. Quiero ser más tuyo cada día en este
Adviento. Ser más carne de tu carne. Espíritu de tu espíritu. Quiero amar más sin pensar en mí. Que no quiera el reconocimiento y el aplauso. Me siento débil. Me da miedo caer en ese orgullo y pensar que me necesitas para cambiar el mundo. Cuando soy yo el que te necesito». Me gusta esa actitud paciente en la espera. Quiero ser más de Jesús. Quiero ese fuego inquieto en el alma. Soy impaciente. Pero también sé que Dios construye a partir de lo que soy, a partir de mi impaciencia. Sabe que lo quiero todo ya, ahora mismo. Y por eso le gusta cuidar mi corazón para que aprenda a esperar. A perder el tiempo. A aguardar. La oración tiene mucho de espera. Me detengo ante Dios y le digo: «Este tiempo perdido es para Ti, te lo entrego. No busco frutos en esta oración. Sólo quie-
ro perder el tiempo Contigo, esperarte con paciencia. Sin hacer otras cosas al mismo tiempo como hago a veces. Todo yo a solas Contigo sin interferencias». La oración es una escuela para aprender a vivir con paciencia. Sin buscar satisfacer mis deseos, mis anhelos y mis planes de forma inmediata.
No soy paciente con Dios. No soy paciente con las personas. Me impacientan las personas lentas. Me cuesta esperar a que hagan lo que tienen que hacer. ¡Cuánto me educa convivir con personas lentas! No buscan el resultado inmediato. ¡Qué bien me viene para aprender a ser paciente!
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Quise balbucir el Padrenuestro y ¡horror! se me había olvidado La increíble historia de conversión de un importante filósofo anticlerical español del siglo XX
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on palabras del filósofo Maurice Blondel, «el hombre aspira a ser dios. El dilema es este: ser dios sin Dios y contra Dios o ser dios por Dios y con Dios». Manuel García Morente, nacido en 1886, tenía 15 años cuando le dijo a su hermana mayor, que hacía las veces de madre desde la muerte de esta cuando él tenía 9 años, que no la acompañaba a misa «porque ya no creo».
A partir de entonces su mente estuvo impregnada del pensamiento de sus profesores: irracionalismo místico bergsoniano, kantiano, fenomenológico y vitalistaperspectivista de su amigo Ortega y Gasset, hasta su conversión a los 51 años de edad. Sin Dios, y además contra el Dios cristiano trinitario y personal en Jesucristo. A lo más, admite el dios de los filósofos, «en el cual –con palabras del mismo Morente– se piensa, pero al que no se ora» ni adora ni ama; a lo más, teñido de cierto panteísmo. Acusa de anacronismo a la Iglesia católica porque corresponde a la época medieval, la de la religión y revelación, ya superada, no a la de la razón y la ciencia, la actual. Con Ortega y Gasset funda en 1914 la Liga de Educación Política Española para promover la educación laicista con sus manifestaciones (exclusión de las clases de catecismo en las escuelas, etc.). Unamuno, en una carta (noviembre, 1912) a Ortega y Gas-
ALFA Y OMEGA set le encomienda: «Me han contado de Morente, a quien conocí y traté en Málaga, una cosa que me ha dolido. Dígale que se deje de encasquetarse más el sombrero cuando vea la bandera patria, que no se enfurezca contra el catolicismo, que el principal enemigo es otro. Que no caiga, por Dios, en el fanatismo ferrerista». Se refiere al anarquista Ferrer y Guardia, fundador de la Escuela Moderna, masón grado 32, cerebro de la Semana Trágica de Barcelona (año 1909), que, desde 1911, tiene un monumento ante la entrada de la masónica Universidad Libre de Bruselas, que representa al Portador de la Luz (Prometeo, Lucifer), símbolo del triunfo de la razón sobre el obscurantismo religioso. Pero Dios llamó a la puerta del corazón de Morente, esa puerta que –por carecer de pomo– solo puede abrirse desde dentro. Y le llamó desde la situación de su existencia en las circunstancias sociopolíticas de la España de su tiempo: en agosto de 1936, por la muerte martirial de su yerno de 29 años de edad, que le deja dos nietas de 16 y de dos meses de edad; es desposeído de su cátedra de Ética, obtenida por oposición en 1912 y del decanato de Filosofía y Letras en la Universidad Central (ahora Complutense), elegido por unanimidad a finales de abril de 1931. Un amigo, el socialista Julián Besteiro, le urge: «que me ausentara de mi casa y, si posible, de España, pues se había acordado darme muerte». «Llegué a París el dos de octubre con 75 francos en el bolsillo y la angustia en el corazón». Su conciencia le acusa de egoísmo. Ha salido de España sin decir nada a nadie, ni siquiera a sus hijas. Su obsesión: el reencuentro con ellas y sus familiares más íntimos en París.
Dios le llama desde la música
Dios le llama también desde la reflexión filosófica que antes le había alejado de Él. En la noche del 29 al 30 de abril de 1937 piensa: «Mi vida es mía, pues la vivo yo, pero no es mía porque me es dada». «Quién me la da? ¿El Azar, el Destino, la Providencia?». Rechaza la triple respuesta por abstrusa. Además, la creencia en Dios «es una puerilidad. Y, si Dios existiera, se iba a complacer en jugar conmigo y hacerme sufrir». Llega a pensar en el suicidio, pero lo rechaza. Dios, por fin, le llama desde la música, su gran afición. Para descansar, enciende la radio que está retransmitiendo música francesa. La audición de un fragmento de La infancia de Cristo de Berlioz le hace imaginar a Jesús de la mano de la Virgen con san José en un oasis durante su huida
a Egipto y algunas escenas evangélicas. Imagina a Jesucristo clavado en la cruz: «Dios hecho hombre, sufriendo como yo, más que yo, muchísimo más que yo, a ese sí que lo entiendo y ese sí que me entiende». Cae de rodillas sollozando. «Quise balbucir el Padrenuestro. Y, ¡horror!, se me había olvidado». Tardó una hora en recomponerlo y también el Avemaría. Puso su voluntad y todo su ser «en las manos llagadas del Crucificado». Hace el propósito de ser sacerdote.
El «hecho extraordinario» Poco después de su conversión le sobreviene lo llamado por Morente el «hecho extraordinario»: «Volví la cabeza y me quedé petrificado. Allí estaba Él», Jesucristo, aunque «yo no lo veía, no lo oía, no lo tocaba, no lo olía», o sea, el fenómeno místico de la percepción del Otro sin sensaciones durante «poco más de una hora» en medio de «un gozo y una paz deliciosa». Desde entonces padeció incomprensiones, «que no fueron pocas», en fuego cruzado desde los de su ideología anterior (has-
ta Ortega y Gasset rompió totalmente su relación de amistad) y desde los católicos, que desconfiaban de la autenticidad de su conversión. Su relato del hecho extraordinario no se publicó hasta después de su muerte. Pero le bastaba recordar la experiencia de aquella noche de abril para rebosar gozo y paz. Así lo contaba Morente mismo y lo afirman su hija, religiosa asuncionista de 97 años, residente ahora en Collado-Mediano (Madrid), y su nieta también asuncionista (ahora en Tenerife). Morente recibe la ordenación sacerdotal el 21 de diciembre de 1940. Durante casi dos años es el capellán del colegio asuncionista (C/ Velázquez, Madrid), da clases en la Universidad Central, imparte al menos 30 conferencias por toda España, etc. Convaleciente en su casa tras una operación de apendicitis, su hija mayor lo encuentra muerto en la cama en la mañana del 7 de diciembre de 1942. Tenía la Suma Teológica de santo Tomás de Aquino en la mano y las sonatas de Scarlatti en el atril del piano abierto. Tras su muerte, su director espiritual –el del seminario madrileño–, el venerable José María Lahiguera, luego arzobispo de Valencia, describe la vida del Morente convertido como «un movimiento vertiginoso siempre ascendente hacia Cristo […]. Su espiritualidad, la de un sacerdote santo, enamorado de Cristo, al servicio de Cristo y de las almas». Su obispo, Leopoldo Eijo y Garay, afirma: «En el presbiterio fue alta y viva llama de luz y de caridad, no sabía vivir sino para Jesús […]. Esperaba mucho de él, para bien de las almas […]. Solo me consoló la idea de que Dios le había llamado a Sí cuando aún vivía en el apogeo de su fervor; de las amorosas emociones del altar se lo llevó a la beatitud del Cielo».
PUNTO DE VISTA obras y razones Por Jorge E. Traslosheros jtraslos@unam.mx
Cristianos perseguidos: resistencia y contraataque
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DIRECTORIO
a persecución en Occidente contra los cristianos nada tiene que ver con asuntos ideológicos o partidistas. Los motivos, como hemos reflexionado, hay que buscarlos en su rebelión contra la cultura del descarte, con su decidida defensa de la vida, la libertad y la justicia en clave de misericordia, desde la fecundación hasta la muerte natural, incluyendo las más diversas situaciones entre esos dos momentos. Las persecuciones nada tienen de nuevo. Empezaron durante la vida de Jesús cuando al acoso de fariseos y maestros de la ley, le siguió la traición y la crucifixión. Su resurrección sólo provocó que sus perseguidores cargaran contra sus discípulos y así hasta nuestros días. Diversos tiranos, tiranuelos y gobernantes de diversos linajes han tratado de contener y destruir a la Iglesia, a través de los más diversos medios. Nerón, Napoleón, Hitler, Calles y Stalin pensaron que el asunto era cosa de números. A más muertos, menos cristianos; pero fallaron. Los actuales persecutores en Occidente son de otro linaje; pertenecen, digamos, a la estirpe de Constantino y Juliano II. Veamos. En el siglo IV se celebró el primer gran concilio ecuménico de la Iglesia en la ciudad de Nicea (325 D.C.). Era menester aclarar la fe de los apóstoles, ante la confusión generada por Arrio. Según este presbítero de Alejandría y sus seguidores, Jesús no era el hijo de Dios, consustancial al Padre; acaso el ser más importante de la creación; pero nunca Dios. El Concilio dejó clara la doctrina apostólica sobre Cristo en la fórmula que hoy seguimos rezando en el Credo cada domingo. El emperador Constantino, contra lo que se cree, decantó su preferencia por los arrianos porque ellos sí estaban dispuestos a negociar principios a cambio de apoyos políticos y protección. El resultado fue la primera persecución de baja intensidad en la historia que derivó, como siempre, en posteriores y muy violentas medidas contra los cristianos. Como
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podemos observar, esos políticos e ideólogos de hoy que se dicen católicos devotos, pero que combaten contra las enseñanzas de la Iglesia, incluido la idea misma de Cristo, nada tienen de originales. Acaso pasan por arrianos trasnochados. Poco tiempo después, el Emperador Juliano II renegó del cristianismo y se declaró contra los cristianos, pero no contra sus ideales. Intentó por todos los medios revivir los viejos cultos paganos, pretendiendo que en sus templos se ejercieran las mismas actividades de caridad que distinguían a los cristianos, al tiempo de perseguirlos por todos los medios, incluidas campañas de injustas calumnias. Puesto que esas cosas dependen de la fe y no de la simple buena voluntad, fracasó. Nuestros políticos e ideólogos que buscan implantar un cristianismo sin Cristo nada tienen de originales, aunque se sientan genios al hacerlo. En su loco afán califican de julianitos y poco más. Jesús de Nazaret sabía que las persecuciones eran inevitables. No sólo lo advirtió, fue el primero en sufrir las consecuencias y derrotar de manera contundente a sus perseguidores. Sobre la base de su experiencia personal ideó la más sorprendente estrategia de resistencia y contraataque en cuatro movimientos. Primero. Fidelidad al modo de ser Iglesia que Jesús mismo indicó. Como han señalado Benedicto XVI y Francisco, éste consiste en celebrar el amor de Cristo en la liturgia y los sacramentos; dejarse provocar por su Palabra, y actuar mirando siempre a la persona. Si no se dan los tres momentos, la evangelización se torna imposible o, peor aún, se confunde con un programa político. Segundo. Vivir en clave de bienaventuranza. No esperar el momento heroico, reservado a los mártires, sino vivir como bienaventurados en lo más cotidiano de nuestra existencia. Siempre hay ocasión para ser pobres de espíritu, humildes, consoladores, compasivos, de corazón limpio, porque siempre es momento para trabajar por la paz, con hambre y sed de justicia, por ejemplo, en la chamba y la familia. Tercero. Amar a los enemigos y poner la otra mejilla (aquí empieza uno a sudar). Amar no es negar la enemistad, sino entender y luchar por medios que dignifiquen a las personas para que se haga justicia. Por eso es necesario poner la otra mejilla -que no es jugar al buenazo-, para llamar a la razón a quien nos ofende y actuar en consecuencia. Cuarto. Aceptar nuestra condición de fragilidad y pecado. En el camino, seguro pecaremos; pero mucho más seguro es que Jesús ahí estará para mirarnos con misericordia, levantarnos y enviarnos una vez más a anunciar la Buena Nueva.
El Observador de la actualidad
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El Observador de la actualidaD
TRIPAS DE FRAILE Por Tomás de Híjar Ornelas, Pbro.
El legado de las restricciones a la libertad religiosa en México El hecho religioso, la dimensión religiosa, no es una subcultura, es parte de la cultura de cualquier pueblo y de cualquier nación Papa Francisco
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ace cien años, una pandilla, encabezada por Francisco J. Mújica, preparó la radicalización de las Leyes de Reforma en el código supremo de México, la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, que sería promulgada el 5 de febrero de 1917, aprovechando que ese día en el suelo patrio se honraba la memoria litúrgica del único santo por entonces canonizado. Diez años después, en julio de 1926, Plutarco Elías Calles rubricó tal legislación agregando al Código Penal Federal delitos en materia de culto religioso y disciplina externa, y en enero del año siguiente, expidiendo la Ley Reglamentaria del artículo 130 constitucional, candado que impidió de forma rotunda cualquier intento por parte de los creyentes, que entonces lo eran la inmensa mayoría de los habitantes de este suelo, para entablar un diálogo con el Estado y colocarse ante la esfera pública en condiciones de igualdad jurídica. La guerra cristera y el recrudecimiento del anticlericalismo gobiernista en los años subsecuentes, hasta 1992, dieron mucho qué decir en un juego donde la doble moral hizo añicos el principio democrático en una nación que dolorosamente se convirtió en un modelo de lo que nunca debe pasar en el ejercicio de la autoridad: someter, a golpe de decretos, al adversario. Muchos motivos hubo en esta jugada que a la postre descalificó la autoridad del gobierno y aun de la jerarquía eclesiástica en materia
de legalidad, pues la venalidad de la primera y la tolerancia de la segunda perpetuaron una situación no sólo incómoda, sino gravemente lesiva para la conciencia cívica. Si los obispos en México, por defender los privilegios corporativos de la Iglesia perdieron en 1857 sus derechos inalienables, los prelados que vinieron luego tuvieron que sortear, de 1867 en adelante, una situación que de mala se volvió pésima, pues si bien el dictador Porfirio Díaz no aplicó con todo rigor las sobredichas disposiciones anticlericales en los largos lustros de su gestión, quienes se hicieron del control social a punta de bayoneta a partir de 1914 lo harán de forma sangrienta, criminal y ventajosa. Todos los mexicanos nacidos bajo el imperio de esta norma, vivimos esa esquizofrenia jurídica que hizo pasar como una gran conquista social lo que se reducía a ser un sojuzgamiento bárbaro a la libertad religiosa, de credo y de conciencia, al grado que la educación confesional estuvo oficialmente proscrita de las aulas; los bienes raíces mínimos para el sostenimiento de obras relacionadas con la fe cristiana, ocultos con prestanombres; la educación impartida en los seminarios, relegada del reconocimiento oficial; los votos sagrados, prohibidos, y la calidad ciudadana de los eclesiásticos, minimizada. Ahora bien, que tales lindezas sean ahora un recuerdo no significa que sus autores y corifeos hayan depuesto su postura visceral, especialmente entre los descendientes directos del anticlericalismo mexicano, como lo es la versión masónica, pero tampoco que los jerarcas de la Iglesia hayan aceptado la caducidad operativa de esas excepciones que se dieron entre el derecho y el hecho, al tiempo de implementarse el dilatado modus vivendi que hubo hasta antes del aludido año de 1992. Se echa de menos entre nosotros, pues, la presencia de un laicado vigoroso, consciente de su compromiso cristiano de ser levadura, sal y luz, y de una coherencia evangélica que facilite una transición, que a un cuarto de siglo de la abolición de las leyes anticlericales en México, sigue, por lo menos, ausente, de los planes pastorales.
PUNTO DE VISTA POR mons. MARIO DE GASPERÍN GASPERÍN
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El Observador de la actualidad/página 16
desde madrid Miguel Aranguren
OBISPO EMÉRITO DE QUERÉTARO
La verdadera imagen de Dios «El que no conoce a Dios dondequiera se anda hincando» reza el refrán popular. En su aparente simplicidad, esta sentencia contiene una profunda y trágica verdad. Verdad profunda y trágica, porque todo hombre necesita un punto de apoyo en la vida, un sostén donde asirse, una referencia y una meta hacia dónde dirigirse. De lo contrario es un ser perdido en el espacio, lejano de sí mismo y extraño para los demás. Un hombre así se convierte en forastero en su propia tierra y en un desconocido entre los suyos. Un Caín para su hermano. La gran tragedia humana consiste en alejarse de Dios, desconociéndolo o negándolo. Pero, como «a Dios nadie lo ha visto nunca», según enseña la Escritura, la grande tentación humana es inventarse y hacerse la imagen de Dios. Como las más cercanas y atrayentes imágenes que incitan nuestros sentidos las encontramos en las creaturas, de allí viene la tentación y el peligro que nos seduzcan y que sustituyan al Creador. Es ya la idolatría.
«Cambiaron la imagen de Dios por un toro que come hierba», dice irónico el salmista. Esta ha sido la gran tentación de la humanidad desde sus orígenes y lo sigue y seguirá siendo hoy. Unas veces con recato, otras con cinismo y algunas hasta con arte, pero siempre la misma distorsión. La ciencia y la técnica ahora han creado nuevos ídolos pero con malicia antigua. Contaminado por los vecinos, Israel hizo de la Ley un tabú, del templo un supermercado y del Dios tres veces santo un fetiche manipulador. Los profetas lo denunciaron con vigor y la respuesta fue el rechazo y el martirio. Tuvo que ir al destierro sin templo, sin ley, sin profetas, sin culto para lograr reencontrarse
con su Dios. El ídolo sordo, mudo e inerte tiene la particularidad de hacer a su devoto igual a sí mismo. Lo esclaviza y aniquila. Sólo la humillación de la esclavitud pudo curar a Israel de sus idolatrías, lo que aconteció, dice san Pablo, para escarmiento nuestro. No es fácil el encuentro con Dios. Nos entorpece –dijimos- la imaginación. El encuentro comienza mirando al interior, bajando a la intimidad del corazón, cosa que nadie ahora quiere hacer. Esta tarea inicial es necesaria pero no suficiente para la conversión al verdadero Dios. La búsqueda de Dios es el empeño principal del ser humano si no quiere vagar como nómada existencial.
En este dar pasos de ciego y caminar como a tientas, Dios nos sale al encuentro revelándonos su propia imagen, el hombre: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza». El hombre se convierte en una imagen semejante, no igual todavía, de Dios. Esta imagen verdadera debe reflejar la «gloria y esplendor» divinos para poder dar en ella culto a Dios. De esta imagen se preguntaba el salmista, como nosotros ahora, ¿dónde está ese hombre que refleja la gloria y el esplendor divinos? Obra y milagro que sólo Dios puede hacer. Esa «imagen» es el Dios hecho hombre en Jesucristo. En el pequeño Niño de Belén y en el Crucificado tenemos el rechazo de las falsas imágenes de Dios que solemos fabricarnos, de todos los ídolos –poder, tener, placer-, de que somos adoradores. Aquí tenemos al Dios que ama al hombre sin reclamar nada más que su amor. Porque Dios es Amor. «Este inocente que sufre se ha convertido en esperanza-certeza: Dios existe, y sabe crear la justicia de un modo que nosotros no somos capaces de concebir» (SS 43). El Crucificado es la imagen adorable de Dios y el Resucitado su justicia salvadora.
www.miguelaranguren.com
El Padre Los medios de comunicación de medio planeta dieron a conocer, hace unas semanas, el fallecimiento del obispo Javier Echevarría, segundo sucesor de san Josemaría Escrivá de Balaguer al frente del Opus Dei. La vorágine hace que los acontecimientos pasen tan deprisa que apenas nos queda tiempo para separar lo importante de lo trivial. Las noticias que debería llevarse el viento de cada día se enquistan para distraernos ante lo que merece la pena conservarse para rescatarlo a cada poco, con el propósito de profundizarlo. Y la figura y el mensaje de Javier Echevarría, sin duda, lo merecen.
Muchos le llamábamos «Padre». Pero no con el respetuoso apelativo que reciben otros sacerdotes a causa del don de su ministerio, sino con la seguridad de que nos unían a él lazos sobrenaturales de familia. Este es un aspecto fundamental en el diseño del Opus Dei, que para sus miembros no es una institución eclesial (que lo es), incluso una prelatura personal (que por supuesto lo es), figura canónica con la que la Obra encontró su reconocimiento jurídico definitivo en la Iglesia, sino una familia con vínculos tan o más fuertes que los sanguíneos, pues nos une una vocación común, la misma para todos, sin rangos ni excepcionalidades, de tal forma que nuestros intercesores en el Cielo (san Josemaría y el beato Álvaro del Portillo) no son para nosotros «santos al uso» sino padres a quienes nos dirigimos con conciencia de hijos confiados, torpones y necesitados, hijos que tienen la suerte de tener en el prelado (durante veintidós años lo ha sido Javier Echevarría) a un padre en la tierra que también se encuentra en camino, que ama sin condiciones, que abraza, que acompaña, que anima, con el que uno puede tener confidencias, reír y llorar…, elementos naturales de cualquier relación paterno-filial sana. Desde el mismo momento de su elección, tras el tránsito al Cielo del beato don Álvaro, Javier Echevarría se nos reveló como un hombre que sólo sabía querer. No tengo duda de que esta capacidad de amar la apreciaron todos aquellos que comenzaron a tratarle. Y en ese cariño que regalaba a espuertas jugaba un papel primordial la fidelidad. Por eso vivía constantemente pendiente del Papa, recordándonos por activa y por pasiva que la razón de ser del Opus Dei no es otra que el servicio completo y desinteresado a la Iglesia, lo que obliga a la escucha atenta y activa de los requerimientos del Santo Padre. De hecho, la catequesis
del prelado en sus incontables viajes por el mundo, así como los documentos (cartas, notas, sugerencias…) que con tanta frecuencia hacía llegar a sus hijos del Opus Dei, hacían referencias constantes a las palabras leídas y escritas del Papa, buscando una sintonía completa -¡todos a una!- entre sus intenciones y las de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.
Como hijo de don Javier me gustaba ponerle de cuando en cuando unas letras para contarle cómo me iban las cosas, para narrarle anécdotas simpáticas de mi familia, para enviarle fotografías de mis hijos, para compartir con él las alegrías y tristezas que pasaban por mi hogar. Lo sorprendente no era que yo le escribiese –lo hacía de tan buena gana...- sino que él me respondiera. Para quienes son dados a las cifras, les interesará saber que somos casi cien mil los miembros del Opus Dei repartidos por todos los continentes, números que, como tales, poco nos importan ni nos vanaglorian (Dios sólo sabe contar hasta uno), pero que en este caso son ilustrativos: estoy convencido de que no eran las mías, ni mucho menos, las únicas cartas que llegaban a la mesa de su despacho romano. Es más, de que entre el numerosísimo correo diario tendría misivas de calado, de gran importancia, muchas de ellas enviadas por gente que lucha por vivir con heroicidad el cristianismo en países donde la fe parece un fenómeno anecdótico. Y, sin embargo, me emociono ahora al repasar sus líneas, la confianza con la que me trataba, la exigencia dulce con la que pretendía que viese el mar sin orillas que es el mundo para un hijo de Dios que hace garabatos en su afán de apóstol.
Tengo la conciencia de haber conocido a un santo que, como vimos en Juan Pablo II, no ha puesto reparos a la hora de exprimir su servicio enamorado hasta la última gota. Guadalupano –de san Josemaría abrazó el deseo de morir recibiendo, como Juan Diego, una rosa de manos de María- ha fallecido en la fiesta de la Emperatriz de América. Y junto a la Virgen ha llegado al Cielo para recibir la corona de la fidelidad. Son palabras de hijo, seguridades de hijo.
ACTUALIDAD
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Tareas pendientes para México Estamos a punto de cerrar el 2016 y el México social, el de los mexicanos comunes, de a pie, los que construyen las democracias, los que sostienen la economía, los que en el día a día van reconfigurado el escenario social, observan grandes pendientes sobre el país, entre ellos la lucha por los derechos humanos, la justicia social, el combate a la corrupción, la inclusión de los más vulnerables, la transparencia de las finanzas y los recursos, los programas sociales, el aumento al salario mínimo y la seguridad social que el país requiere para el 2017.
Por Mary Velázquez Dorantes
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mvdorantes@yahoo.com.mx
a denominada agenda nacional cierra el año con problemas en la deuda externa, falta de respuestas en materia de seguridad y leyes que combatan el crimen organizado. Los mexicanos buscan que la disciplina financiera se refleje en los bolsillos al momento de adquirir la canasta básica y obtener un salario digno.
El país tuvo un recorte económico del 2.1%; el ingreso al sector laboral tuvo bajas y la canasta alimentaria creció más que el salario mínimo. A nivel mundial México ocupa el puesto 95 en materia de transparencia internacional; el 79% de los mexicanos considera que la corrupción es un problema serio para todo el país.
de mal desempeño de los gobiernos y un 14% de baja calidad en la educación. Lo cierto es que México enfrenta una tarea enorme con respecto a los recursos destinados al combate de la pobreza social, donde se han desarrollado problemáticas como inseguridad y delincuencia debido al factor de vulnerabilidad que está acarrea. La pobreza para México significa la carencia por acceso a servicios de salud y seguridad social, además de carencias en acceso a la alimentación. El ingreso mensual del mexicano es de dos mil pesos, donde el tema del aumento al ingreso de la economía sólo existe en el papel y no en las realidades sociales.
LA CORRUPCIÓN, UN ASUNTO URGENTE
EL TEMA DE LA POBREZA
Una de las tareas más complicadas para México es el tema de la pobreza, como un fenómeno social que abarca las áreas de educación, desempleo, desigualdad e iniquidad social. El 36% de los mexicanos considera que la pobreza es uno de los problemas que más afectan al país, seguido de un 26%
Se trata de un tema que ha invadido todos los sectores y áreas del país. Detrás de éste vienen la impunidad, los crímenes y la transparencia. La última encuesta revela la percepción del mexicano frente al tema, donde el 64.7% considera que la corrupción será mayor entrando el 2017. El 95% de la población observa el problema de la corrupción como un hecho frecuente, donde no existe transparencia; las campañas electorales desilusionan debido al mal manejo de los recursos públicos: los fraudes cometidos por figuras públicas son seguidos por fraudes en el sector privado.
La Encuesta Global de Fraude reveló que el 82% de los encuestados está de acuerdo con que existen prácticas corruptas de manera frecuente en el país.
PROGRAMAS SOCIALES
Las políticas de desarrollo social exigen esfuerzos de acciones dentro de los denominados programas sociales. La operatividad de las acciones pide resultados claros que beneficien realmente al mexicano promedio que accede a ellas. Los resultados a nivel federal preocupan al cierre de año, dado que el 85% de los programas no cumplieron la meta para la cual fueron creados. Sólo diez programas tuvieron un desempeño óptimo, generando poca efectividad para un México que vive desde hace 20 años con ellos, por lo que el principal reto para el siguiente año es trabajar en materia de acceso igualitario para la aplicación de los programas sociales.
"Conciencia pura y limpia, he aquí la verdadera tranquilidad para servir al Señor."
San Juan Bosco
LA SEGURIDAD EN ALERTA
Luego de las olas de violencia e inseguridad social, el 75% de los mexicanos no cuenta con una cobertura que garantice la seguridad. La fragmentación de la protección han tenido a México en la mira de los reflectores internacionales. Sólo 3 de cada 10 jóvenes tienen acceso a la seguridad social; sólo el 5% de los mexicanos considera que la seguridad ha mejorado.
La ciudadanía observa que existe una falta de compromiso por parte del sector gubernamental. Los focos rojos se incrementan en estados de la república ocasionando disparidad en los números. Más del 60% de los estados enfrenta problemas de homicidio, secuestro, extorsión y crimen. Los mexicanos del sector rural y urbano observan el 2017 como un panorama desolador, la participación social se ve mermada por la falta de democracia. Al cierre del 2016 México enfrenta tareas que debe cumplir en sectores importantes como la economía social y la defensa de los derechos humanos. El reto está en el trabajo tanto de los gobiernos como de la ciudadanía en general, para lograr avances significativos.
ACTUALIDAD actualidad
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Las fiestas sin la Navidad por Antonio Maza Pereda
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n nombre de lo «políticamente correcto», este año se ha intensificado la iniciativa para desterrar el nombre de la Navidad de las festividades de… ¿de qué? Una incitativa que no tiene un origen claro y que presenta un propósito aparentemente positivo: el de no ofender a quienes no comparten nuestras creencias. El propósito no es desterrar la festividad. ¡No faltaba más! ¿Desterrar la temporada comercial más lucrativa del año? ¡De ninguna manera! Lo que hay que hacer es cambiarle el nombre. Nada nunca visto. En tiempos de Calles y Cárdenas hubo quien quiso sustituir la Navidad y lograr que los regalos a los niños los trajera Quetzalcóatl en vez de los Reyes Magos, como se usaba en la época. Por supuesto, el tema no funcionó. Después vino Santa Claus, con un tinte todavía lejanamente cristiano y sustituyó al Niño Jesús como lo central de la Navidad. Pregunte a un niño que le viene a la mente cuando se habla de la Navidad y la mayoría lo que dará como primera mención es al buen viejito vestido de rojo. Ahora se trata de desterrar el nombre, para dejar la festividad y olvidar su sentido. Y claramente no es fácil lograrlo. Nos instruyen a decir «felices fiestas» en vez de feliz Navidad. Como si hubiera fiestas que no fueran por algún motivo feliz. Otros han acuñado nombres como «fiestas de la temporada», «fiestas de la estación» o «fiestas de fin de año». En los países de habla inglesa ahora están tra-
tando de borrar el nombre de «holiday» que se traduce como fiestas en nuestro idioma, porque suena a algo religioso, algo así como a un día santo. Nos dicen que celebremos la alegría (o sea, que nos ponemos felices por nuestra felicidad), que celebremos la cercanía, la familia, la esperanza de una vida mejor y otras docenas de temas. O que celebremos «la magia de la Navidad», lo que eso signifique. Quieren cambiarnos: que en nuestra cultura no haya un rastro de lo cristiano. Y están logrando que nuestras costumbres sean cada vez menos cristianas. Lo fundamental no es eso, afortunadamente. Los primeros cristianos no celebraban la Navidad. Eso vino hasta el siglo cuarto de la era cristiana. Y me atrevo a decir que esos cristianos eran tan fervorosos o más que nosotros. En realidad, solo nosotros los cristianos podemos acabar con la Navidad. En la medida que olvidemos que estamos celebrando el mayor regalo que Dios ha hecho a la humanidad: su propio Hijo que vino a redimirnos del pecado y de la muerte. Eso es lo importante, lo central. Eso es lo que hay que celebrar, eso es lo fundamental. Ese es el motivo de nuestra alegría. Si otros quieren celebrar cosas diferentes, es su tema. Lo que nosotros debemos vivir, transmitir, recordar, es que nuestro Padre tuvo misericordia de nosotros y nos dio a este Niño, para que nos diera su Paz, para ser camino, verdad y vida, para que nos prepare una morada en el Cielo. Y eso nos hace felices.
FAMILIA
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CUENTO PARA LEER EN VOZ ALTA, EN FAMILIA
Una Navidad perfecta Por Pedro Pablo Sacristán
Claudio estaba encantado con el reparto. De entre todas las cosas que había que preparar para el nacimiento de Jesús, a él le había tocado «el altavoz». Y no era un altavoz cualquiera, era el altavoz a través del cual se oirían las voces de los ángeles y del mismo Dios directamente desde el Cielo hasta la Tierra. Para ser un angelito normal
había tenido mucha suerte, porque la mayoría de cosas importantes se les habían encargado a los impresionantes y magníficos arcángeles y otros ángeles de mayor nivel. Pero como todos sabían que Claudio, además de ser un angelito encantador, era un loco de la tecnología, pensaron que sería el más adecuado para inventar un aparato tan complejo. Claudio tenía en la cabeza mil ideas para el diseño, y se puso a trabajar de inmediato. Pero cuando sólo llevaba un ratito, apareció por allí Rafael, uno de
sus arcángeles favoritos. — ¿Puedes echarnos una mano con el palacio, Claudio? Necesitamos una puerta que se abra automáticamente al paso de María y José.
los efectos de luz y sonido para el coro celestial. Y luego llegaron los querubines con sus mil peticiones, y otro montón de ángeles de niveles superiores con encargos
— ¡Claro!— dijo tan dispuesto como siempre— Esto que estoy haciendo puede esperar. Varios días le llevó al angelito completar la difícil puerta, y otros tantos más ir completando los muchos inventillos que siguió pidiéndole Rafael. Pero el resultado mereció la pena: construyeron un palacio digno del mayor de los reyes que fuera a pisar la Tierra. Tanto, que cuando no miraba nadie, los ángeles se asomaban desde el Cielo para poder admirarlo. Andaba Claudio de regreso para ocuparse de su altavoz, cuando el arcángel Miguel lo vio a lo lejos. — Claudio, por favor, ¿puedes ayudarnos con unos retoques de vestuario? Queremos que cuando suenen los cantos del coro los vestidos de quienes los escuchen reluzcan con oro, piedras preciosas y luces de colores, y que las ropas de María, José y el Niño ondulen al ritmo de la música. — ¡Qué idea tan magnífica, Miguel! Eso quedará estupendo. Voy enseguida a ayudarlos. Tardaron también varios días en completar todos aquellos efectos de vestuario, pero no podían haber hecho algo más bonito. Venían angelitos desde todos los rincones del universo para contemplar aquella maravilla y felicitar efusivamente a Miguel. También Gabriel pidió a Claudio que le ayudara con
tan importantes que Claudio no podía dejar de ayudarles. Y todo quedó tan perfecto y maravilloso, que los ángeles se felicitaban unos a otros muy satisfechos y orgullosos, y esa misma noche, la anterior al Nacimiento, lo celebraron con una gran fiesta. Pero Claudio no pudo asistir, pues después de tantísimo trabajo, recordó que su propio encargo, el altavoz, ¡aún no estaba ni empezado! Allí se quedó solo Claudio, trabajando a toda prisa en su altavoz, oyendo de fondo la música de la fiesta. Trabajaba con lágrimas en los ojos, sabiendo que no iba a llegar a tiempo, y entonces apareció a su lado el mismísimo Dios. — Hola, mi querido Claudio. ¿Qué haces aquí que no estás en la fiesta? El angelito, avergonzado, solo mostró su altavoz a medio hacer y los ojos llenos de lágrimas. — Ya veo. Sé que estuviste ocupado ayudando a otros, pero ¿no viene nadie a ayudarte? — Bueno, están celebrando una gran fiesta y se lo merecen —respondió Claudio—. Han trabajado mucho y todo ha quedado magnífico. Además, no podrían ayudarme aunque quisieran, este invento es muy complicado. — Hummmm— fue lo único que dijo Dios mientras daba media vuelta. No parecía especialmente contento. Claudio estaba aterrado.
Sabía que sólo llegaría a tiempo si Dios decidiera ayudarle, pero se moría de vergüenza de pedírselo. Como si leyera sus pensamientos, Dios se volvió para decirle: — Bueno, hazlo lo mejor que puedas. Pero, sobre todo, que suene fuerte. Claudio no tuvo tiempo. Era justo la hora cuando terminó de unir todas las piezas, y llegó a su sitio en el mismo momento en que Gabriel daba la señal para comenzar. El coro aclaró sus voces y, por un segundo, todos fijaron sus ojos en Claudio. El angelito los cerró, dijo una oración, y encendió el altavoz a toda potencia. ¡BOOOOOOM! Una tremenda explosión sacudió el Cielo, que se abrió para dar acceso a la Tierra y transmitir el canto de los ángeles. Pero la fuerza de la explosión fue tan grande que se extendió como un terremoto y un huracán sobre la Tierra, arrasando todo lo que habían preparado: el palacio se vino abajo y sólo quedaron los restos de algunas paredes; el lugar apareció frío, incómodo, sucio y desordenado; e incluso los bellos vestidos de todos los que verían al Niño volaron por los aires y quedaron hechos unos trapos. En unos segundos, lo único que quedó de todo lo que habían preparado fueron las voces del coro celestial, y un destello brillante en el cielo, el del gran altavoz que ardía lentamente. Nadie en el Cielo se atrevió a decir nada. Sólo miraban al avergonzado Claudio con pena y decepción, avergonzados ellos mismos por haberle dejado tan solo. Pero entonces nació el Niño, y, en lugar del llanto que todos esperaban, una alegre risa inundó el cielo y la Tierra. Una risa que se contagió a todos, y que les hizo saber que Dios estaba encantado con aquella preparación, mucho más pobre, pero hecha por Claudio a base de ayudar a los demás olvidándose de sus problemas.
Y como si esperasen que algo así fuera a suceder, los tres arcángeles susurraron para sus adentros: «¡Este sí que es el estilo del Señor. Todo ha salido perfecto!».
EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
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AÑO 22, No. 1120
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25 de diciembre de 2016
PEQUEÑO LABERINTO
1) Amarillo 2) Negro
3) Café 4) Rojo
5) Azul 6) Morado
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Chispitas ¿Qué le regaló Batman a su mamá para Navidad? Una bati-dora.
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— ¿Sabes cómo se llaman los habitantes de Belén? — Este... ¿Belencianos? — No. Figuritas. Un argentino: «De verdad que Dios es muy humilde; mira que nacer en Belén pudiendo haber nacido en Buenos Aires». El juez al acusado: — ¿De qué se le acusa? — De haber hecho mis compras navideñas con anticipación. — ¡Hombre, pero eso no es un delito! ¿Con cuánta anticipación las compró usted? — Antes de que abrieran la tienda.