Sábado, 24.09.16 Número CCXLII
SOMBRA CIPRES LA
DEL
El sonido d e plata d e la OSCyL La Sinfónic a de C
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Las manos de Andrew Gourlay, durante un concierto con la OSCyL en el Miguel Delibes. :: NACHO CARRETERO
AÑOS DE LA OSCYL DEL CIPRÉS 25 UNA PEQUEÑA HISTORIA
2 LA SOMBRA
Sábado 24.09.16 EL NORTE DE CASTILLA
Los músicos de la Sinfónica de Castilla y León, con el director titular, Andrew Gourlay, en el centro. :: NACHO ACARRETERO
Las bodas de plata de la Sinfónica La Orquesta de Castilla y León celebra sus 25 años con director titular hasta 2019, un proyecto educativo ejemplar y alguna incertidumbre laboral
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l 12 de septiembre de 1991 inauguraba su primera temporada la Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Dirigida por Max Bragado interpretó con el dúo FrechillaZuloaga el ‘Concierto para dos pianos’ de Mozart. El próximo 6 de octubre Andrew Gourlay dirigirá a la OSCyL y a Jean-Efflam Bavouzet en el ‘Concierto para la mano izquierda’, de Ravel, en el concierto inaugural de la 26ª tem-
porada. En medio, 25 años de historia, de audiciones, de programas, de sedes, de directores, de público creciente. La OSCyL enfila su camino hacia la treintena con un capital de 2.862 abonados, 72 profesores titulares y una batuta llena de ganas, la de Andrew Gourlay. Al frente de la oficina, Jordi Gimeno y un equipo menguante que hace milagros. Lo que empezó como una sinfónica más nacida del mapa de las autono-
VICTORIA M. NIÑO
mías es hoy una de las mejores de España y ha ido sembrando melomanía en teatros, conservatorios y colegios. Carlos Rubio fue su primer gerente, un médico aficionado a la clásica que pidió a la Junta 400 millones de pese-
tas para empezar, algo menos que los 700 de presupuesto de su modelo, la Orquesta de Tenerife. La OSCyL echó a andar con 230 millones. Ya entonces, en 1991, se demandada una ley de mecenazgo para sumar patrocinios privados. 25 años después sigue siendo una cuestión pendiente en España. Sin embargo, la OSCyL pudo presumir de un primer lustro arropada por un sponsor, Ferrovial. Al programa de abono se fueron su-
mando conciertos con la AMU, con la Asociación Salzburgo, en el Festival de León, el Otoño Soriano, el de Burgos, La Granja o el Pórtico de Zamora. En 1992 nace el Quinteto de Metales, primera agrupación camerística de la OSCyL. Le seguirían el Conjunto de Cámara de Castilla y León, el Quinteto de Vientos, el Cuarteto Avanti o el Ocean Drive, entre otras formaciones. En esa primera década la OSCyL participa en casi todos los acontecimientos de la cultura regional. Una efemérides como el V Centenario del Tratado de Tordesillas llegó a tener comité asesor musical en el que estaba Bragado. Hacen su primera gira por la Galicia del Xacobeo y estrenan la ‘Cantata’ de Azipurúa para Las Edades del Hombre en 1993. Cristóbal Halffter, Claudio Prieto, Jesús Legido, Francisco García Álvarez o Francisco Lara, entre los contemporáneos, o Antonio José o Félix Antonio González entre los ya desparecidos, son compositores de Castilla y León que se suceden en los atriles de la OSCyL de los noventa. En el podio también hubo batutas nacidas en la comunidad como las de Odón Alonso, Rafael Frühbeck de Bur-
Durante el nuevo milenio la sucesión en podio y gerencia han sido más rápidas gos o Víctor Pablo Pérez. Antonio Baciero, el pianista burgalés, tocó varios programas con la sinfónica regional. En 1994 la OSCyL debuta en Oviedo, en el Auditorio Nacional, con Alicia Larrocha, y el Palau de la Música. Si Valladolid se queda con la sede de la orquesta, Salmanca puja por ser el conservatorio superior. Las temporadas de abono de la OSCyL han oscilado entre los 13 y los 21 programas, en función de los compromisos con las capitales de la comunidad. Su peregrinar por los teatro de Valladolid se alternó con escenarios variopintos en el resto de ciudades hasta convertirse en inauguradora oficial de las modernas salas construidas en la pasada década en Castilla y León. En 1999 las desviaciones presupuestarias llevaron a sustituir a Rubio por Joan Oller. Max Bragado tuvo que construir un sonido sin sede y aún así se hizo un hueco en el pa-
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ANECDOTARIO Miguel Bosé, narrador de ‘Pedro y el lobo’ No era la primera vez que narraba esta historia sinfónica. El 20 de julio de 1997 Miguel Bosé compartió escenario con la OSCyL en Segovia para contar el cuento de ‘Pedro y el lobo’, con la música de Prokofiev. Presentado por Fernando Argenta, el popular cantante confesó sentirse «un instrumento más en medio de la orquesta».
Cuando Óscar Puente era actor El alcalde de Valladolid suele hacer gala de su pasado sobre los escenarios. El 2 de diciembre de 1998, el entonces abogado encarnó al Conde Egmont de Beethoven en el Teatro Carrión, con Ángel María de Pablos como narrador.
Políticos melómanos Es frecuente la presencia de políticos en inauguraciones, conmemoraciones y ocasiones destacadas en las que participa la orquesta. Pero en su vida civil, solo dos de los servidores públicos frecuentan el patio de butacas del Miguel Delibes: Angelines Porres y Jesús Quijano.
norama musical nacional e hicieron una gira por Alemania y Suiza. En 2002 la OSCyL tocaba en el Carnegie Hall, dentro de la agenda de promoción cultural de la Junta en EE UU. Durante el nuevo milenio la sucesiones en podio y oficina fueron más rápidas, mientras adquiría una nueva forma administriva, al amparo de la Fundación Siglo que tampoco ha logrado atraer capital privado a la gestión cultural pública. El tándem Enrique Rojas (gerente) -Alejandro Posada (director titular) inauguró la era de la ‘casa propia’ (2007) y una gran programación paralela a la de abono. Félix Alcaraz fue el gerente del brillo con el disco que la OSCyL grabó con las Labèque para Deutsche Grammophon y del proyecto socioeducativo. La crisis congeló la proyección de la OSCyL que poco a poco va retomándose. El Norte de Castilla ha contado con la música de la OSCyL para celebrar el décimo aniversario de la edición de Palencia (1998) y los 150 años del diario. En estas páginas han dado cuenta de los conciertos de la Orquesta Miguel Frechilla, Marisa Manzano, Chema Morate, Emiliano Allende, Fernando Herrero y Luis Hidalgo.
La veteranía que arropa a la juventud
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s la batuta sabia, recuperación con una maserena tanto sobre ratoniana sinfonía de el podio como en Mahler. López Cobos puso las oficinas del au- su veteranía al servicio de ditorio Miguel la OSCyL cuando Delibes. Jesús Lóquedó huérfana pez Cobos estaba de titular (Brincansado de las resguier) y de gerenponsabilidades de te (Alcaraz). Enla titularidad en tonces se optó sala y fosos opepor que la transirísticos. A pesar ción hasta enconde que, después trar un director tidel Teatro Real, Jesús López tular idóneo se hidecidió vivir para Cobos. ciera bajo la sulos conciertos y pervisión de Lólos proyectos que pez Cobos ayudale atraían en Berdo por diferentes lín, Madrid o Vieprincipales invina, apadrinó a la tados. La huella Sinfónica de Casde Petrenko, los tilla y León. contactos de JaiEl maestro tome Martín (Fesresano aceptó ser tival Internaciodirector principal Eliahu Inbal. nal de Santander) invitado y deso de nuevo otros pués director emérito de la veteranos como Semyon Sinfónica de su tierra. Con Bychkov y Eliahu Inbal han ella volvió a la música tras hecho posible cierta contiuna operación en la que per- nuidad en la búsqueda de dió un riñón culminado su un sonido propio.
Relaciones reales La Reina Sofía ha sido la madrina de algunas de las fechas señaladas que se han celebrado en Castilla y León con la OSCyL. En 1993 inauguró el Teatro Nuevo de Ciudad Rodrigo. La infanta Cristina escuchó a la OSCyL en el concierto del Palau de la Música en Barcelona. La Reina Sofía acudió con el Rey a la inauguración del CCMD así como al concierto de celebración de los 150 años de El Norte de Castilla, en el Calderón. También acudió la monarca al concierto de Zubin Mehta en Valladolid.
El disco que no pudo ser con Flórez En 2006 Juan Diego Flórez estaba en pleno ascenso operístico. Paró entonces en Valladolid para grabar con la OSCyL un disco de boleros, ‘Sentimiento latino’. La cita era en el Lope de Vega, donde al poco de comenzar se desplomó una moldura. Se suspendió sine die.
Algo más que una orquesta CARLOS AGANZO
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uando nació, hace 25 años, todavía en pleno brillo de la ‘grandeur’ de las comunidades españolas, justo un año antes de los hundimientos del 92, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León era apenas eso: la materialización del sueño de una autonomía de cerrar su aparato regional con un gran emblema cultural. Faltaba todavía por ver cuál podría llegar a ser la verdadera dimensión de ese sueño. Después, piano piano a lo largo de dos decenios y medio, fueron llegando los grandes profesores, los grandes directores, los grandes artistas invitados... y las giras por el mundo, obrándose el prodigio de que el nombre de Castilla y León, además de por su historia, por su literatura y por su lengua, pudiera ser conocido por su amor a la música. A la música de calidad. Y aunque el propio Miguel Delibes ironizó en su día diciendo que a él le habría gustado más que le dieran su nombre al estadio de fútbol de Valladolid, en lugar de a su vecino el auditorio, lo cierto es que muy pronto él mismo tuvo la ocasión de comprobar de qué manera el Miguel Delibes se iba convirtiendo, con el tiempo y el arte, en un verdadero hito en el circuito de los melómanos. En estos 25 años, en los que no podemos olvidar que España ha pasado por dos grandes crisis, con lo que eso supone siempre para la pervivencia de grandes proyectos culturales que requieran grandes presupuestos, lo primero que hay que celebrar es el éxito de la orquesta, su capacidad de mantenerse en la vanguardia y en la gama alta de la música. Pero además de este hecho, lo cierto es que la OSCyL es hoy algo más, mucho más de lo que enunciaba aquel proyecto primero con el que nació. Y no me refiero sólo a su dimensión musical, sino sobre todo a otros territorios no poco importantes que han ido naciendo, fructificando, cua-
jando alrededor de su misión principal como formación sinfónica. Empezando por el proyecto ‘In Crescendo’, destinado al público escolar, en el que la música, los instrumentos musicales, se convierten en verdaderos forjadores de algunos de los grandes valores del ser humano, como la convivencia, la cohesión, el respeto o la integración. Y continuando por todos esos programas destinados a romper definitivamente las fronteras y los límites de las salas tradicionales de conciertos, llevando a la orquesta a diferentes espacios del tercer sector (‘Maratón Musical Solidario’), acercándola a personas con escasa o nula movilidad (‘Música Accesible’) o participando en acciones de apoyo a la discapacidad a través de la música (talleres interactivos). Un verdadero alarde de lo que la música puede representar en el verdadero desarrollo de la persona. De todas las personas. Pensar, hace veinticinco años, que a través de un abono de «proximidad» la orquesta pudiera traer a su sede vallisoletana, con transporte de ida y vuelta, a grupos de aficionados de las localidades más remotas de la región, facilitándoles en el trayecto la información necesaria para poder entender el concierto en toda su profundidad y, en consecuencia, llegar a disfrutarlo al máximo, sin duda habría parecido una pretensión excesiva. Hoy, sin embargo, todo esto es una realidad. Y lo es no sólo por el empeño de la institución en la que se ampara la orquesta, sino también, y de manera muy especial, por el carácter y la impronta de los profesores que la componen. Un grupo humano excepcional que sabe, desde su corazón y su inteligencia, pero sobre todo desde su sensibilidad, que sin música, como decía Nietzsche, «la vida sería un error». Algo más, mucho más que una orquesta.
Uno de los empeños de la OSCyL es el de romper los límites tradicionales de las salas de conciertos
AÑOS DE LA OSCYL DEL CIPRÉS 25 LOS SEÑORES DEL PODIO
4 LA SOMBRA
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:: VICTORIA M. NIÑO
«Necesitamos relaciones laborales que duren, el corazón de la orquesta debe ser fuerte» Andrew Gourlay Director titular de la OSCyL
Andrew Gorulay, en el Parador de Tordesillas, lugar que le recomendaron sus padres. :: G. VILLAMIL
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namorado de la sala sinfónica del Miguel Delibes, Andrew Gourlay (Gran Bretaña, 1982) quiso acercar a la OSCyL a las nueve plazas mayores de las capitales de Castilla y León. «No podemos esperar que el público siempre venga a Valladolid solo a oír un concierto», dice, y se fueron de gira en julio. «Ha sido una fantástica oportunidad para conectarnos con toda la región y experimentar qué pasa con un público que no necesariamente va a la plaza para escucharnos». Este es el espíritu del director titular que la OSCyL estrena el 6 de octubre y que tendrá hasta junio de 2019. –Es su primera temporada. ¿Qué recibe y a dónde quiere llevar a la OSCyL? –Con una orquesta de esta relativa juventud, 25 años es poco tiempo, puede ser interesante encontrar el equilibrio entre la música con la que la orquesta ya está familiarizada para tocarla a un alto nivel y las obras del gran repertorio que aún no ha abordado. Debemos empezar encontrando esas obras que muestren nuestro gran nivel. Quiero retar a la orquesta a crecer en sus ‘standars’ mientras desarrollan su sonido con música que les resulta más familiar. Habrá ejemplos de esto en la próxima temporada. –Las orquestas tienden a especializarse, a veces por su historia, a veces por modas. ¿Tiene alguna preferencia? –Muchas orquestas y directores quieren tocar, por ejemplo, las sinfonías de Mahler, pero es importante que haya una lógica tras eso y que no carguemos a nuestro público con ciertos compositores. Espero que encuentren también a esos compositores pero que nunca digan «¡oh, dios! otra sinfonía de...». En términos de especialidad, es demasiado pronto para mí decir nada. –Cada semana los músicos rellenan la encuesta sobre el programa. Hay quien dejó de hacerlo porque siente que no son escuchados. –Conozco esa tradición y también que no siempre es escuchada en las orquestas. Ya he dicho al equipo que para mí es esencial que la orquesta tenga una voz. Ellos son los que hacen la música, a los que mira y escucha el público, no pueden sentirse de segunda. Los directores y los solistas no pueden controlar todo lo que tiene que ver con su concierto. En mi posición tengo el control sobre mis programas y creo que tocamos mejor si tenemos pasión por ello. Debe ser lo mismo para los miembros de la orquesta. Hay que escucharles. –Esta es una orquesta institucional, regida por una fundación. A veces la burocra-
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cia dificulta algunos proyectos, ¿cómo lidiará con eso? –Entiendo la frustración pero es importante recordar que la orquesta recibe una gran cantidad de dinero y apoyo institucional. Una orquesta con el 100% de patrocinio privado sería distinta, no estarías entrevistándome a mí sino al sponsor. Los músicos deberían atender recepciones en cada acto social en vez de poder preparar su siguiente programa. Siempre estoy a favor de dar responsabilidad a la gente que produce los resultados. Y aplico eso en mi trabajo como director; si alguien tiene un gran solo, la audiencia escuchará a esa persona y la juzgará, así que yo no puedo dictar cada cosa que hace. Puedo dar mi consejo e intentar trabajar con ellos, pero no podré decirles nunca qué hacer. Al final ellos pueden ignorarme y hacer otra cosa en el concierto. Es lo mismo en cuanto a la organización de la orquesta, trabajamos con la gente que nos mantiene vivos. Intentaremos mantener la capacidad de tomar decisiones porque la gente culpará a la orquesta de sus errores y le agradecerán sus éxitos. –A caballo entre la libertad artística y la necesaria organización ¿como conviven en usted ambos aspectos? –Para hacer cosas interesantes artísticamente tienes que probar nuevas ideas. A veces pruebas cosas que parecen un poco locas como parte del camino para lograr un gran éxito. Si todo está controlado, si todo se frena, llega a ser imposible crear. Una orquesta debe ser capaz de tomar decisiones rápidas y experimentar. En cuanto a la organización, sé que es un gran problema en España hacer contratos indefinidos y me resulta desconcertante, aunque lo pueda llegar a entender. Es como si en una banda pop se va el batería porque quiere empezar una nueva vida y no te permiten elegir a otro que te ayude a crecer. Te ofrecen pagar a distintos baterías cada año. Eso no es lo mejor para la banda, como no lo es para una orquesta. Necesitamos relaciones que duren. No hablamos de colaboradores ocasionales, sino del corazón de la banda, que debe ser fuerte. –Hay plazas de la orquesta ganadas en una oposición y, sin embargo, sus titulares siguen siendo temporales. –Hablando como artista, la situación es inexcusable. Otra gente debe hablar en calidad de contratador. –Ha diseñado su primera temporada completa. ¿Ha logrado programar su ideal? –Me gustaría hacer un uso más intensivo del espacio que tenemos en el CCMD. Por ejemplo, el programa que tenemos en mayo, el de música inspirada por la pintura. Es importante que proyectos
Max Bragado-Darman. :: EL NORTE
Alejandro Posada. :: H. SASTRE
Las batutas que han moldeado este sonido
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ourlay recibe una orquesta que nació con Max Bragado-Darman en 1991. El director madrileño puso los pilares de una plantilla internacional captada desde Londres, Spoletto, París y Los Ángeles. Con él hicieron su primera gira por Alemania. En esa etapa, Carlos Rubio estuvo al cargo de la gerencia económica. Salvador Mas fue la batuta de transición inaugurando la figura del director prin-
como ese no se diluyan en la programación de temporada. La idea de esas iniciativas es hacer algo diferente, una experiencia distinta. En el futuro quiero hacer proyectos inusuales en el mundo orquestal. Ya estoy planeando un par de cosas. –¿Cómo reciben los músicos esa idea de mezclar artes? –Los músicos en esta orquesta quieren contribuir. Esa es la razón por la que disfruto tocando con ellos, no es una orquesta cansada que se conforma con un paseito fácil. Muchos vienen con ideas, tienen un talento increíble. Debemos escuchar siempre porque las ideas son lo más importante. Quizá no todo puede llegar a término pero siempre habrá algo que te hará pensar. Estamos en un lugar donde se enseñan otras artes, parece lógica la colaboración con la danza. Finalmente diría que la comida es un arte. –¿Hará algún guiño al público joven? –La gente que trabaja en los precios de las entradas es quien toma las decisiones. Como director no debo interferir. Pero desde mi experiencia personal, siempre sentí que la gente joven –me refiero a los de la treintena– convierte la atmósfera del concierto en otra cosa porque no se ven afectados por la tradición de ir a conciertos. Sus aplausos son más naturales,
cipal invitado, a la que posteriormente recurrió la OSCyL para salvar otro ‘impasse’, ya en el siglo XXI. Joan Oller ocupó la gerencia y le sucedió después Valentina Granados. El maestro colombiano Alejandro Posada fue el segundo director titular del podio de la OSCyL. Durante siete temporadas Posada amplió el repertorio europeo de la sinfónica regional además de introducir los ritmos latinos. Llevó a la OSCyL de
«Estoy a favor de dar responsabilidad a la gente que produce resultados. Doy consejo a los músicos pero en el concierto pueden ignorarme» «No hay que sentir pánico por ver envejecer a nuestro público. Nosotros también lo hacemos» «La OSCyL sería una inmejorable embajadora de esta comunidad para atraer a más gente» «Me gustaría hacer un uso más intensivo del espacio que tenemos en el CCMD» «Debemos escuchar siempre, las ideas son lo más importante» «Aún tengo los ojos frescos, pero pronto dejarán de estarlo»
Lionel Bringuier. :: H. S.
gira por su país e iniciaron un fructífero intercambio musical-educativo. Con Enrique Rojas al frente de la oficina, la OSCyL emparentó con algunos de los solistas y directores internacionales más importantes en su programación de abono y se llevó a cabo el proyecto arquitectónico de una casa propia. El auditorio Miguel Delibes permitió ampliar la programación y compararse con orquestas invitadas. A Posada le sucedió el titular más joven que ha tenido la OSCyL, el galo Lionel Bringuier que tomó posesión del podio a los 23 años. El otrora chelista sumó repertorio francés y aportó su
quizá aplauden en momentos diferentes, no les importa susurrar a sus amigos. Para mí todo eso es positivo, convierte el concierto en una experiencia de ida y vuelta. Queremos animar a que vengan los jóvenes pero el corazón de nuestro público siempre será mayor. No hay nada malo en ello. Crece la esperanza de vida y la gente tiene más tiempo libre cuando se jubila. No hay que sentir pánico por ver envejecer a nuestro público, nosotros también lo hacemos. –¿Para cuándo una gira internacional? –Ansío eso tanto como la orquesta, quiero mostrar al mundo que estoy orgulloso de la orquesta. Como director titular estoy en mis comienzos y no tengo la influencia necesaria para presionar en festivales y salas. Los lugares en donde sí la tengo ya han recibido nuestra información. Espero ir ampliando la agenda para una gira futura pero para eso hay gente muy especializada que dedica su vida a ello. Organizar un tour es muy caro y hay que tener unos apoyos de los que hoy carecemos. –¿Le gustaría ir con la OSCyL a Manchester, su ‘hogar’? –Me encantaría. Manchester tiene una buena sala. Pero desafortunadamente donde tengo más contactos, en Gran Bretaña, es uno de los lugares
frescura musical, que pronto fue apreciada en otras salas. Bringuier convivió con la etapa en la gerencia de Félix Alcaraz. Fuera por la agenda internacional del batuta galo, fuera por desavenencias de su agente, el caso es que el maestro no terminó su última temporada en 2012, teniendo que ser sustituido en dos programas de marzo. Desde entonces hasta este año, la OSCyL ha estado en manos de varios directores principales (Petrenko, Harth-Bedoya, Jaime Martín,...) y tutelada por Jesús López Cobos. Gourlay recoge esta herencia que tiene al frente de la oficina a Jordi Gimeno.
del mundo donde menos apoyo financiero hay para que recalen orquestas foráneas por la competencia interna a muy alto nivel de las suyas. –¿Volverán al Auditorio Nacional? –Aún no hay nada cerrado. Lo que sí es seguro es la participación de la OSCyL en el ciclo de Ibermúsica para noviembre de 2017. Es un gran honor porque es un ciclo de grandes orquestas. –El equipo en la oficina se
ha ido reduciendo a pesar de que crece la actividad. –Es increíble lo bien que lo han hecho con recursos tan limitados. Lo siento así ahora que estoy con ojos frescos y eso no durará mucho. Lo que veo es que hay un gran nivel y que la gente lo disfruta. Creo que esta orquesta sería una inmejorable embajadora de la comunidad. Utilizar la OSCyL como representación exterior, enviarla al mundo para atraer visitantes es un potencial a explotar. Lo podemos hacer si hay apoyo. –¿Tiene sentido grabar? –Estamos planeando mi primer proyecto. El reto ahora es si debemos grabar música inédita o desconocida o música más popular e intentar impresionar con la forma en que la tocamos. En un mundo en el que ninguna orquesta hará dinero con los discos, mi primera apuesta con la OSCyL será hacer música fundamental con la que mostrar al mundo que estamos en el top de la liga. –¿Le afecta el ‘brexit’? –Nunca consideré mi carrera cuando voté. Es algo más trascendente. Soy afortunado por entender los argumentos de ambos lados del debate. Voté por quedarnos en UE, pero hasta una semana antes debatíamos amigablemente. Nunca pensé que el ‘brexit’ dañaría a Gran Bretaña. Quizá la gente se ría de lo que digo, pero mi preocupación es cómo el ‘brexit’ afectará al resto de Europa. Es posible que si Londres lo hace bien no tenga buena influencia en el resto de Europa. Me parece injusto identificar el apoyo al ‘brexit’ con el antieuropeismo. Los británicos no apoyan la forma en la que funciona la UE ahora. Pero dejar la UE no significa dejar Europa. Hago mi trabajo en Europa y cada año me siento más europeo y eso continuará sin el nexo gubernamental.
:: G. VILLAMIL
LAS COCINAS DE LA MÚSICA Desde la izquierda, Juan Aguirre, jefe de producción, Julio García Merino, archivero musical, Jordi Gimeno, director técnico, Silvia Carretero, responsable del área socieducativa y Mónica Soto hacen posible el trabajo de la OSCyL y el disfrute del público.
AÑOS DE LA OSCYL DEL CIPRÉS 25 LOS PROFESORES
6 LA SOMBRA
Sábado 24.09.16 EL NORTE DE CASTILLA
«Aunque es difícil llegar a tocar en una orquesta, más difícil aún es mantenerla durante 25 años»
:: G. VILLAMIL
VIENTO MADERA
Dianne Winsor (flauta), Salvador Alberola (fagot), Tania Ramos (oboe), Sebastián Gimeno (oboe), Laura Tárrega (clarinete), Fernando Arminio (fagot), José Lanuza (flauta), Pablo Sagredo (flauta), Carmelo Molina (clarinete) y Alex Climent (fagot).
Cuidar la cantera
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i la gente supiese lo esencial que es la música para la persona, no perdería la ocasión de recibir en cada momento esas vibraciones que nos conectan con el mundo de lo afectivo y que nos ponen en relación con nuestros sentimientos. ¡Qué importante es esto hoy en día! En un mundo en donde prima el nivel de competitividad, donde lo más importante es lo intelectual, donde no hay espacio para expresarse, la música equilibra y armoniza. En nuestra educación falta movimiento, ex-
Flauta, ayuda solista
presividad, creatividad, .... Falta VIDA. La música y los músicos tenemos que mandar este mensaje a una sociedad donde las artes van perdiendo su lugar en la educación. La OSCyL, la orquesta de todos los castellanos y leoneses, cumple 25 años. Formo parte de ella desde que se fundó. Y me alegro tanto de que hayamos conseguido ser algo esencial en nuestra comunidad y que sea disfrutada cada vez por más paisanos. Sí, paisanos. Yo soy de aquí y me gusta decirlo. Me gusta pensar que mi trabajo, junto con el de todos mis
compañeros puede llegar a todos los rincones de esta extensa comunidad. Que con el esfuerzo de todos, la música va a poder entrar en los corazones más recónditos y abrir una puerta para que todo el mundo se asome y disfrute. También me gusta pensar que mi ejemplo puede servir para que todos los pequeños músicos de nuestra comunidad sepan que aunque es difícil, ellos también pueden llegar a tocar y formar parte de su orquesta. Para ello, hay que seguir potenciando la educación musical, no solo para los que han comprendido que la mú-
Un sueño cumplido
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s una gran noticia que la mayoría de las orquestas sinfónicas creadas en España en los años 90 vayan cumpliendo aniversarios. Hace veinticinco años nuestro país no contaba con una tradición sinfónica tan arraigada como la de los países centroeuropeos, por ejemplo. Hubo un ‘orquestaboom’ durante esos años; una gran parte de las agrupaciones
PABLO SAGREDO
sica es importante (conservatorios) sino para todos los que formamos el futuro de nuestra sociedad (escuelas públicas). Y cuidar mucho la cantera. Costó bastante comprender que la Joven Orquesta y Banda de Castilla y León eran
TOMÁS MARTÍN LÓPEZ
Percusión, ayudante solista
sinfónicas españolas, incluida la nuestra, se gestaron durante esos años. ¿Qué supuso este hecho para los estudiantes que, como yo, estábamos a punto de terminar los estudios superiores de música? Ante nosotros se abría un horizonte de oportunidades para hacer realidad un sueño. La posibilidad de formar parte de una ‘ORQUESTA SINFÓNICA’, así, con mayúsculas.
En Madrid podíamos asistir a los conciertos de la RTVE cuando todavía se celebraban en el Teatro Real. Teníamos la gran suerte de que algunos músicos de esta conocida formación impartieran clases en la Escuela Municipal de Música de Alcorcón, donde comenzó mi carrera. Después del ensayo general de la banda, los viernes por la tarde, nos acercábamos al Real y, pa-
cientemente, esperábamos en la entrada de músicos con la esperanza de conseguir una entrada para el concierto de las diez y media. Generalmente nos tocaba ver los conciertos desde el gallinero, esa parte del teatro donde si queríamos ver a la orquesta no nos quedaba más
importantes. Fuimos la última comunidad en entenderlo y actualmente están sumidas bajo el manto de los recortes en algún rincón. Hace ya algunos años, terminando los estudios superiores en Salamanca y Madrid, la idea de pertenecer a una orquesta como la OSCyL, cerca de los tuyos y para los tuyos, era un sueño. Ahora que la tenemos, debemos cuidarla. Que sea el espejo donde mirarse para tantos y tantos talentos que tenemos cerquita de nosotros y que, hoy en día, tienen que buscar su futuro bastante más lejos. Desde mi puesto de flauta tutti refuerzo todos los días mi idea de ese sueño de joven. Estar rodeado de la música de los grandes maestros. Vivirla en primera persona, interactuan-
remedio que permanecer de pie durante toda la representación. Pero no importaba, lo primordial era disfrutar del concierto y soñar que algún día llegaríamos a ser uno de ellos. En mi caso ese sueño se cumplió. He conseguido formar parte de una orquesta sinfónica ¡Qué orgullo y qué ilusión! Recuerdo que por aquel entonces mis amigos, los que no eran músicos, repetían frecuentemente: «¡Qué suerte tienes! No sólo trabajas en lo que has estudiado, es que además te gusta», me decían. No puedo evitar comparar
do, interpretando,... en fin, formando parte de ella. Yo no creo que haya otro ‘trabajo’ más interesante. Cada semana tenemos ocasión de hacer música con muchos de los mejores intérpretes actuales, con muchos de los mejores directores, pero sobre todo, con mis compañeros de la orquesta, a los que admiro cada día más. Porque aunque es difícil llegar a un nivel para formar parte de cualquier orquesta, lo más difícil es mantenerlo cada día y cada programa durante 25 años. Y a esta orquesta, nuestra orquesta, cada día se le notan las ganas de seguir disfrutando y de seguir creciendo. Y para que esto siga siendo así, se requiere una mínima estabilidad. Estabilidad en la plantilla que desde hace unos años también está en el mismo rincón de los recortes esperando a sus plazas fijas a base de precarios contratos semanales. Ha habido momentos muy especiales en estos 25 años. Serían difíciles de enumerar pero destacaría algunos de ellos. El concierto de la inauguración de la Expo del 92 (Sevilla); la inauguración del palacio de Congresos de Castilla y León en mi ciudad con Alicia de la Rocha; el primer concierto con Clara Andrada de la Calle, solista de la orquesta de Frankfurt, antes alumnita de toda la vida en Salamanca; la inauguración del auditorio Miguel Delibes junto a la orquesta de Cadaqués..... Por todo esto, me siento feliz, privilegiado y muy agradecido. Espero haya mucha gente que se sienta igual de orgulloso que yo, de nuestra orquesta durante los próximos 25 años. Larga vida a la Sinfónica de Castilla y León.
el trabajo de un equipo de fútbol con el que desarrollamos diariamente en la orquesta. Los futbolistas necesitan su estadio para los entrenamientos y los partidos, nosotros nuestro Auditorio para nuestros ensayos y conciertos. Para que ambas formaciones cosechen éxitos cada temporada dependen de una plantilla bien formada y estable. ¿Porqué?, porque se requiere un impecable trabajo en equipo; todos dependemos de todos, necesitamos conocernos al milímetro para poder tocar como si fuéramos uno. Nuestra Orquesta ha alcan-
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:: HENAR SASTRE
VIENTO METAL
Carlos Balaguer (trompa), Sean P. Engel (trombón), José María González (trompa), Robert Blossom (trombón), Emilio Ramada (trompeta), Philippe Stefani (trombón), José Redondo (tuba), Martín Naveira (trompa), Emilio Climent (trompa) y Roberto Bodí (trompeta).
El arte de lo efímero
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kebana es el arte japonés de la composición floral, y tiene mucho que ver con la belleza, con el silencio. La belleza brota con sencillez de las formas, del minimalismo, de la esencia. Por otro lado, el silencio es la condición necesaria que nos conecta con la naturaleza para provocar el recogimiento, la contemplación. Y, como son nuestros actos los que nos definen, mucho se puede decir de Japón por el hecho de que sus habitantes dediquen parte de su tiempo, de sus vidas, a algo tan efímero, tan fugaz. Un concierto de música sinfónica también tiene que ver con el silencio, y con la belleza: el silencio para el recogimiento, para la escucha, para la contemplación; la belleza para enredarnos en las secuencias rítmicas y armónicas, en los timbres, en las melodías, en la estructura y la compo-
JOSÉ MANUEL REDONDO CONTRERAS
Tuba solista
sición. Mucho se puede decir de Castilla y León por el hecho de que sus habitantes hayan dedicado, durante nada menos que 25 años, parte de su tiempo y recursos a sostener un arte así de efímero, de irreparable, de fugaz. Nada ingresa tan rápido en el pasado como los sonidos de una orquesta o las impresiones sonoras del público que se congrega a su alrededor. Visto y no visto; oído y no oído: ya pasó. Durante los últimos 25 años he tenido el enorme privilegio de formar parte de la OSCyL y de interpretar, en infinidad de conciertos, la mejor música de la historia de Occidente. Y lo he hecho junto a un número considerable de los mejores músicos de nuestro tiempo. Como la lista es larga y excelsa, ha de bastar con pocos nombres en representación: Alicia de Larro-
:: HENAR SASTRE
PERCUSIÓN Desde la izquierda, Ricardo López, Tomás Martín López y Juan Antonio Martín López.
cha, Teresa Berganza, Cecilia Bartolli, Mischa Maisky, nuestro Jesús López Cobos y Semyon Bychkov. He disfrutado de tocar con la orquesta y sus grupos de cámara en los más bellos y humildes rincones de estas provincias –valga San Martín de Frómista para ilustrar– y en las grandes salas y auditorios de las capitales de la región. El privilegio, que lo es, reside en lo que desde una silla de la OSCyL ha podido ver una persona sencilla, normal. Si la lluvia de un día moja, la de veinticinco años moldea: todo se hace frondoso a su alrededor. De igual modo la región, con sus políticas, sus públicos, sus salas y sus medios de comunicación, ha moldeado la OSCyL. Estos 25 años nos han hecho una orquesta que toca en mejores salas, más madura, más grande y en definitiva mejor. Por otro lado,
zado un nivel excelente, tenemos un público estupendo que viene a vernos semana tras semana y creo, con toda humildad, que hemos conectado con la ciudad. Resulta muy gratificante que, de repente, un abonado te pare por la calle para comentar algún detalle del concierto del día anterior o simplemente para felicitarte. Eso en Madrid, por ejemplo, no pasa. Sentado en mi taburete, durante los conciertos, observo al público joven que viene a escucharnos desde los diferentes conservatorios
han sido tantos los artistas, las obras interpretadas, los lugares y los conciertos, que bien me atrevo a decir que la OSCyL, a su vez, ha hecho frondosa en lo musical y moldeado Castilla y León. El ascenso de estos años nos ha llevado desde el modesto campamento base del teatro Carrión hasta la cumbre del maravilloso auditorio Miguel Delibes. Toda una travesía, pasando por el Lope de Vega y el Calderón. Ahora, también, contamos con estupendos ochomiles en forma de salas y modernos auditorios en casi toda la región. En lo personal apuntaré que llegué a Valladolid con veintidós años y que es fácil deducir que, ahora que tengo cuarenta y siete, ha sido en tierras castellano-leonesas don-
de la región, y pienso que seguramente los sueños de esos estudiantes serán idénticos a los que yo tenía entonces, en los años 90. Pero, desafortunadamente, en estos momentos tan críticos para nuestro país también la música, la cultura en general, atraviesa un periodo de incertidumbre que parece no tener final. Los estudiantes que terminan sus estudios superiores no cuentan con la posibilidad de acceder a una orquesta sinfónica y desarrollarse como profesionales; no se reponen las plazas de los músicos que se van ju-
de ha tenido lugar el núcleo de mi vida y de mi carrera profesional. Muchas han sido, también, las veces que los acontecimientos transcurrieron fuera de Castilla y León: Barcelona, Sevilla, Bilbao, Madrid; Cartagena de Indias, Ginebra, Lisboa, Nueva York. Esas son las luces que han alumbrado el camino. He de hablar, cómo no, de las sombras que se proyectan sobre toda realidad. Vivimos una época de crisis económica e incertidumbre en la que, parece estar claro a estas alturas, se ha producido un cambio de paradigma distributivo. Y es muy posible que haya tenido dos consecuencias directas que, pese a parecer confundir-
«Nada ingresa tan rápido en el pasado como los sonidos de una orquesta»
bilando o los que están de excedencia. ¿Y cúal es la consecuencia? pues que, aunque parezca mentira, muchas de las promesas de la música sinfónica en España ‘huyen’ a otros países en busca de oportunidades. También durante los años 80 y 90 muchos músicos españoles se vieron obligados a emigrar al extranjero, donde la tradición y el apoyo de las instituciones habían conseguido un nivel de enseñanza en el campo musical muy superior al que existía en nuestro país. Algunos de ellos forman parte ahora de ‘La
se la una con la otra, son muy distintas. Amparadas en las dificultades económicas, no solo se han llevado a cabo reformas transitorias, circunstanciales, sino que se ha aprovechado la ocasión para desmantelar innumerables derechos sociales. Sufrimos recortes casi en cada capítulo laboral. La joven generación de mujeres y hombres que busca integrarse en las orquestas sinfónicas de nuestro país tiene una formación sólida, pormenorizada e internacional. Resultará muy difícil renovar y seguir mejorando el tejido vivo de la OSCyL si lo que se ofrece a cambio de la sangre nueva son contratos de duración incierta, salarios siempre menguantes y el inmediato horizonte de la desintegración de los derechos sociales que un día brillaron en la vieja, portentosa e ilustrada Europa. Esperemos que los neoliberales y émulos univitelinos de Donald Trump no se lo traguen todo. Porque deglutirán cuanto tiene que ver con el arte y, llegado el momento, será lo que hagan en primer lugar.
Sinfónica’. Nuestro deseo es que la OSCyL siga cumpliendo años sin olvidar que el mayor tesoro que tiene una orquesta son sus músicos. Queremos contar con los instrumentistas de mayor calidad y para ello es necesario ofrecer estabilidad. Algo con lo que en estos momentos no contamos. Espero que cuando llegue el 50º Aniversario de la OSCyL pueda dedicaros palabras más optimistas y esta situación haya cambiado para siempre. El músico de barrio que se formó en una sencilla escuela de música nunca dejará de soñar.
AÑOS DE LA OSCYL DEL CIPRÉS 25 LOS PROFESORES
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CUERDA 1. Jokin Urtasun. 2. Nebojsa Slavic. 3. Doru Jijian. 4. Juan Carlos Fernández. 5. Virginia Domínguez. 6. Noemí Molinero. 7. Harold Hill. 8. Nigel Benson. 9. Marc Charpentier. 10. Michal Ferens. 11. Emad Khan. 12. Cipriá Filimon. 13. Julio Pastor. 14. Wioletta Zabeck. 15. Renata Michalek. 16. Joanna Zagrodzka. 17. Iván García. 18. Tania Armesto. 19. Piotr Witkowski. 20. Monika Piszczelok. 21. Csilla Biro. 22. Luis Gallego. 23. Irene Ferrer. 24. Daniela Moraru. 25. Blanca Sanchís. 26. Jennifer Moreau. 27. Malgorzata Baczewska. 28. Óscar Rodríguez. 29. Néstor Pou. 30. Marc Charles. 31. Irina Filimon. 32. Cristina Alecu. 33. Anleleen van der Broeck. 34. Edward Marashi. 35. Liz Moore. 36. Dorel Murgu. 37. Iuliana Muresan. 38. Gregor Steyer 39. Pawel Hutnik. 40. Vladimir Ljubimov. 41. Victoria Pedrero. 42. Lorenzo Meseguer. 43. Pilar Cerveró. 44. Marius Díaz. 45. Diego Alonso. 46. Montserrat Aldomá. 47. Marta Ramos. 48. Óscar Rodríguez.
Del terciopelo al roble
S
i cierro los ojos y busco en mi memoria alguna imagen del Valladolid que me recibió hace ya unos doce años, encuentro un teatro viejo y solitario, donde la madera cruje, las butacas de terciopelo rojo huelen a polvo, la luz es tenue y el humo de los cigarrillos se eleva sigilosamente antes de empezar la jornada. Este teatro es el Lope de Vega. Situado en la calle María de Molina, justo enfrente de lo que por aquel entonces eran las oficinas de la Fundación Siglo, es el sitio que albergó durante mis primeros años en la orquesta, ensayos, audiciones, e incluso algunos conciertos de cámara. Era un teatro con mucho encanto, su vejez y en cierta medida su decrepitud le daban este aire bohemio y etéreo que hace que los sitios se conviertan en tus sitios. A la vez, acuden a mi imágenes de bullicio, de tintineo de cafés y cañas, de risas, de
MONTSERRAT ALDOMÁ
Violonchelista
charlas y de horas y horas de confidencias en el Café Molinero. Situado un poco más arriba, en la misma calle, es allí donde las mañanas pasaban un poco mejor con un buen café, y las jornadas acababan como deben, entre cañas y amigos. Y es allí donde fui conociendo a las personas que ahora son parte de mi vida, de mi cotidianidad. Los días de concierto la orquesta se vestía de gala y se mudaba al Teatro Calderón. Construido por el mismo arquitecto y en la misma época que el Lope de Vega, corrió mejor suerte que éste. Las butacas de terciopelo rojo, en el Calderón ya no olían a polvo, brillaban y estaban ocupadas por ciudadanos y ciudadanas deseosos de escuchar a su orquesta semana tras semana. Para mí, estos dos teatros, situados en el corazón de la ciudad, fueron el eje de mi día a día durante estos primeros años, en los que uno llega a un lugar desconocido, y poco a
poco intenta reconocerse en él, sentirse cómodo e ir haciendo parte de sí mismo aquello que en un principio le es ajeno. Yo venía de estudiar en Barcelona y en Viena, haciendo oposiciones aquí y allí para tratar de trabajar en aquello que tanto me gustaba, tocar el cello, y si podía ser, en una orquesta sinfónica; y fue en Valladolid donde encontré aquello que tanto anhelaba. Y así con el paso de los años, la niebla dejó paso al sol, un sol caliente y abrasador, los campos fueron cambiando de color, del marrón al verde, y del verde al amarillo, y así temporada tras temporada la orquesta fue creciendo y con ella sus teatros. Y como parece que Valladolid es tierra de contrastes, que aquí las cosas son blancas o negras, o hace un frío que pela o un calor que quema, sin pasar por el medio; la orquesta pasó de su humilde pero especial Teatro Lope de Vega, a ni más ni menos que el majestuoso Auditorio Miguel Deli-
«Como parece que Valladolid es tierra de contrastes, la orquesta pasó de humilde teatro a majestuoso auditorio» «Tenemos más público que nunca, entregado y dispuesto, al que debemos mimar»
bes. Un inmenso edificio de cristal donde orquesta, conservatorios, música y danza conviven. Del terciopelo pasamos al roble, la noble madera que envuelve la música de la orquesta desde hace más de nueve años, en una sala extraordinaria donde las condiciones acústicas, la amplitud del espacio, las posibilidades artísticas y técnicas, etc. hacen que nuestro trabajo sea mucho más cómodo que en aquellos queridos teatros del centro. El público, junto con la orquesta también creció, y yo, como ellos, año tras año fui conociendo gente, sumando sitios de los que son tus sitios, viviendo experiencias maravillosas de las cuales muchas me fueron brindadas por la orquesta, como la participación en los proyectos sociales y educativos, los conciertos y las giras, la música de cámara, y un largo etcétera. Y ahora que ya me siento como una más, que paseo por la ciudad sin sentir que me es ajena, y que ya conozco que aparte del buen vino, Valladolid tiene muchísimas otras cosas, me doy cuenta de que para que esto ocurra tanto ella como yo nos
hemos tenido que esforzar. Porque 25 años después de su creación, la orquesta ha conseguido la casa de sus sueños, y para que lo siga siendo hay que limpiarla, de vez en cuando cambiar los focos que se funden, lijar el parqué… vamos, mantenerla a punto, como todas las casas, para que no le pase como a nuestro querido Lope de Vega. Y 25 años después de su creación, la orquesta también tiene más público que nunca, un público entregado y dispuesto, que disfruta con cada concierto, y al que tenemos la obligación de mimar tal como él nos mima, para que no deje de venir expectante a cada actuación y se sienta parte de esta gran familia. Y es que como en todas las relaciones, todo es siempre cosa de dos, y por eso le deseo a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, mi orquesta, la que me ha acogido como una más y que ha hecho que cada día esté más a gusto en esta tierra y en esta profesión, 25 años más creciendo. Creciendo sin olvidarse de cuidar a quien la cuida, y deseando también que la cuiden como se merece.
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Más que solistas, amigos
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:: G. VILLAMIL
Remembranza
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is primeras experiencias en el campo de la creación musical se inician tras finalizar los estudios de armonía con nuestro querido y añorado maestro don Julián García Blanco en el Conservatorio de Valladolid, bajo su dirección. Posteriormente me traslado a Barcelona, tras una breve estancia en el Conservatorio de Madrid, para concluir los estudios de contrapunto y fuga con los profesores Carles Guinovart y Josep Poch y finalmente acceder a los estudios de Ccomposición e instrumentación con el maestro Xavier Montsalvatge durante la década de los setenta. De toda esta etapa guardo muy gratos recuerdos. Afincado ya definitivamente en Madrid amplío conocimientos y contactos muy estimulantes con los maestros Antón García Abril, Román Alis y Carmelo Bernaola, que me animan a llevar a cabo los primeros estrenos con orquesta. Es la época en la que comienza su andadura la Orquesta Ciudad de Valladolid, dependiendo del Ayuntamiento de la capital y regida enton-
ces por el joven maestro recientemente fallecido Luis Remartínez, con quien tuve el placer de compartir gratas veladas y estrenar la cantata ‘Saudades’, sobre poemas de Rosalía de Castro, para barítono y orquesta, con la participación del barítono Luis Álvarez, en el Teatro Calderón en 1984 y cuya grabación se llevó a cabo por TVE. Desde mi estancia en Madrid he podido seguir fielmente la actividad musical y sinfónica de mi ciudad, siempre en creciente ascenso que culminará en la creación de la actual Orquesta Sinfónica de Castilla y León. De la primera etapa de la OSCyL bajo la dirección del maestro Max Bragado data el estreno de mis ‘Diálogos concertantes’, para flauta y guitarra solistas con orquesta, partitura que tuvo una excelente acogida tanto de crítica como de público, tras su estreno en el Auditorio de la Feria de Muestras de Valladolid en 1995 y que posteriormente tendría su reestreno en el Festival Internacional de Música Española de León. En enero de 2002 la misma
l solista suele ser un ave de paso, solitaria. Los hay que escuchan, a la orquesta, los hay que imponen su lectura de la partitura y apenas atienden al director, cuanto menos al sonido de sus colegas. Y los hay que por simpatía o forma de entender el oficio entablan una relación personal con la orquesta. En este último caso se encuadran tres jóvenes músicos de la tierra con proyección internacional que dieron sus primeros pasos con la OSCyL. La flautista salmantina Clara Andrada vuelve de vez en cuando a su ‘casa’ desde Fráncfort, donde es solista en la Orquesta de la Radio. Roberto GónzalezMonjas, violinista vallisoletano, está a caballo entre Roma y otras capitales europeas, como concertino, solista y director. Vendrá a dirigir a la OSCyL en la jornada de puertas abiertas el día 1 de octubre. La chelista vallisoletana Beatriz Blanco es el tercer caso de colaboración.
orquesta bajo la dirección del joven maestro colombiano Alejandro Posada estrena la suite orquestal ‘Alegorías’ para gran orquesta en el Teatro Calderón, como homenaje al compositor húngaro Bela Bartok. Finalmente en 2013 la OSCyL me encarga una obra para oboe solista y orquesta cuyo estreno se llevará a cabo en la programación de la próxima temporada 2014. La obra lleva el título de ‘Grises alcores’, tomado de ‘Campos de Castilla’ de Antonio Machado, a quien la partitura va dedicada. Tendría su estreno en 2014 bajo la dirección del maestro catalán Josep Caballé Domennech y el virtuoso oboísta de la OSCyL Sebastián Gimeno que llevó a cabo una magnífica intervención, en el flamante auditorioMiguel Delibes. La respuesta de público y crítica tuvo excelente acogida en los dos días. En la actualidad, seguimos en contacto con proyectos y sugerencias que pueden enriquecer la ya larga y brillante trayectoria que la OSCyL viene desarrollando hasta el momento. La labor que nuestra agrupación sinfónica viene ofreciendo tanto en nuestra propia comunidad como fuera de ella, mediante convenios e intercambios con otras agrupa-
Gordan Nikolic, violinista serbio, comenzó a venir como solista y después como líder de la agrupación camerística de cuerda. Ha abordado con sus amigos de la OSCyL distintos y originales programas. El pianista canario Iván Martín, músico residente, es uno más de la orquesta. Lo mismo interpreta en su papel de solista como ha dirigido a la OSCyL en dos conciertos de Beethoven ‘semienterrados’, que acude al fabricante alemán de pianos para elegir la compra de alguno. Los músicos de Il Giardino Armonico, la formación que dirige Antonini, han sido importantes en el desarrollo de la afición por la interpretación historicista de la música barroca entre los profesores de la OSCyL. El flautista suizo Emmanuel Pahud, estrella mundial, aceptó la propuesta de sus colegas de dar una másterclass en el Delibes a la que acudieron músicos de toda España en la temporada pasada. No era la primera vez que lo hacía.
JESÚS LEGIDO
Compositor
ciones, es ejemplar y digna de los mejores elogios, constituyendo un elemento dinamizador de la vida cultural de la ciudad y su implicación en la sociedad castellano-leonesa a través de las distintas actividades sociales y educativas. La OSCyL es una de las orquestas autonómicas más importantes del país tanto por la calidad de directores y solistas que han intervenido enlas distintas programaciones como por la adecuada e interesante programación que ha venido desarrollando a lo largo de estos 25 años de plena actividad, como así lo han co-
«La promoción y difusión de nuestra música debería figurar en la programación habitual»
Clara Andrada. :: H. SASTRE
González-Monjas.
Gordan Nikolic. :: H. SASTRE
Iván Martín. :: G. VILLAMIL
rroborado notables maestros como Jesús López Cobos, Josep Pons, Eliahu Inbal o Penderecki. Espero y confío que la nueva etapa bajo la dirección del joven maestro Andrew Gourlay, como director titular, constituya un apasionante reto, con una programación amplia y brillante capaz de ilusionar a un público entregado y fiel que sigue con fervor y cálidos aplausos todos los éxitos de nuestra orquesta, refrendado por el gran número de abonados en cada temporada. Confío en que tras esta brillante trayectoria siga siendo el portavoz de las distintas voces que nuestros compositores castellano-leoneses reclaman mediante una política adecuada de estrenos y encargos en la programación habitual con el fin de difundir la obra de nuestros jóvenes valores, así como la recuperación de autores de generaciones anteriores que permanecen injustamente olvidados o marginados dentro de nuestra comunidad, como puede ocurrir con notables compositores como el burgalés Antonio José, Rogelio Villar, Gerardo Gombau, Evaristo Fernández, Luis de los Cobos, Pedro Blanco o Félix Antonio González, entre otros, aunque aparecen algunas muestras esporádicas
de alguno de los citados. Respecto a las generaciones más cercanas, cabría citar distinguidos compositores, como el recientemente fallecido Claudio Prieto, Pedro Aizpurúa, Miguel Grande, Alejandro Yagüe, José María García Laborda, Francisco Lara, Santiago Lanchares, Francisco García Alvarez o Alberto Posadas, todos ellos en plena actividad y que podrían tener mayor presencia en nuestra programación habitual, a pesar de haber figurado con algunas obras en temporadas pasadas por la Sinfónica de Castilla y León. Creo recordar que en las notas de presentación de la Orquesta en 1991, figuraba en algún apartado la necesidad de «potenciar la creación musical de autores de nuestra propia comunidad». La promoción y difusión de nuestra música debería figurar en la programación habitual, como ocurre en las demás comunidades, con encargos, grabaciones y estrenos que estimulen nuestra labor creativa en el género sinfónico. Espero que esta significativa efemérides sirva para estrechar más los lazos con nuestra agrupación sinfónica y para difundir y expandir nuestro ya rico y fructífero patrimonio artístico y musical.
AÑOS DE LA OSCYL DEL CIPRÉS 25 PROYECTO SOCIOEDUCATIVO
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Los niños de In Crescendo, con la pancarta de felicitación a la OSCyL, posan con sus profesores en el patio de su colegio, el Allúe Morer. :: GABRIEL VILLAMIL
¡Felicidades profes! :: VICTORIA M. NIÑO
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e postre, clase de música. Desde hace cinco años los niños del Allúe Morer cantan y tocan después de comer. Al principio había pocos voluntarios, ahora está implicado casi todo el centro. Su orquesta, In Crescendo, ha cumplido su primer lustro coincidiendo con los 25 de la de sus ‘profes’, los músicos de la Sinfónica de Castilla y León. Hace cinco años que el entonces responsable del área socieducativa de la OSCyL y hoy director técnico, Jordi Gimeno, encargó a Benjamin Payen que iniciara en este centro una experiencia similar al proyecto In Harmony de Gran Bretaña o el ‘Sistema’ de Venezuela, auspiciado por Abreu. En definitiva, que la música sirviera como motor de cambio entre la comunidad infantil y juvenil. Payen, bregado en Ramala, no encontró en el Allúe Morer muchas diferencias con aquella experiencia. Niños emigrantes, niños gitanos y niños payos
atravesaban la primaria a veces sin demasiada relación. Y el violinista de melena rizada y paciencia infinita les enseñó a administrar el ruido y el silencio, la impaciencia y el talento, la fuerza del grupo y el respeto a sus compañeros. Después de todo eso, o quizá gracias a ello, viene la música. Las clases de Payen comienzan con el calentamiento de voz, los saludos cantando, disciplina espacial y finalmente, a coger el instrumento. Los jóvenes músicos asignan a cada cuerda una pegatina de un color y así empieza el juego. Fuera el sistema de solfeo clásico, dentro sentir que la música son sonidos que se buscan a través de la presión, la pulsión y el frotamiento de las cuerdas. Primero con los dedos, luego con el arco. Los pentagramas, organización visual de lo aprendido, llegan después. Poco a poco han ido aprendiendo repertorio sencillo con el que dar sus primeros conciertos de Navidad, luego de fin de curso. Han salido del
colegio a las calles de su ciudad, al escenario del Miguel Delibes, al de La Caixa en Madrid, al del auditorio de la Evolución Humana en Burgos. Costó que los padres se acostumbraran a tener hijos ‘artistas’, pero bastaba mirar al patio de butacas para constatar sus lágrimas de orgullo. A su vez los profesores de la OSCyL han ido haciéndose con sus jóvenes alumnos, bajo la batuta de Payen.
A la cuerda se sumó el viento gracias a nuevos instrumentos y un ejército de pequeños luthiers han aprendido a hacer violines de cartón. Algunos músicos terminaron primaria y pasaron al instituto. Se hicieron mayores y, sin embargo, les gusta volver a su colegio a ensayar con su orquesta, con su cuarteto. La OSCyL fue la promotora de este proyecto que hubiera sido inviable sin la com-
Oídos de bebés, voces de todas las edades
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nsanchar el público y también las formas de hacer música ha sido una idea medular del área socioeducativa. Conciertos escolares, familiares, como se hacen en otras orquestas, pero también para los escuchantes bebés. Esa apuesta de Sil-
via Carretero contó con un valor en alza, Paulo Lameiro. El profesor portugués ha liderado ese proyecto de cara al público y de cara a los músicos de la OSCyL y otros profesionales de la escena para primeros espectadores de Castilla y León. El músico de Leiria es muy querido.
In Crescendo, la orquesta infantil creada por la OSCyL en el colegio Allúe Morer, cumple cinco años
plicidad e implicación de los maestros que comanda Henar, la entusiasta directora del Allúe Morer. Ha habido que hacer muchas filas, mandar callar infinidad de veces, secuestrar la atención de los escolares más menudos, animar a tutores y familiares, para que la música fuera un divertimento serio. Palmas y cajones suenan en el contiguo parque de La Paz y también en el colegio.
La realidad ha venido a constatar la oportunidad del nombre de la orquesta. In Crescendo no ha dejado de crecer. Este curso no está Benjamin, los niños saben que tienen otros ‘profes’ con los que siguen cantando el canon que les hizo con la música de ‘Los juegos del hambre’: «Ven vamos sal del sofá / apaga la tele, vamos a empezar. /No estás solo ven a nuestra orquesta / ven...».
Otras de las piezas funda- pués abrir el abanico de los mentales de este área es Jor- conciertos participativos. di Casas, director de coros, Son tantas las agrupaciones los brazos más cointeresadas que el nocidos por los afimaestro Casas se cionados al munha visto obligado do coral de toda a hacer pruebas seCastilla y León. gún el programa. Con el tiempo se Mientras el concierto extraordinahan ido multiplirio de Navidad es cando las iniciatimás abierto, colavas corales en el boraciones como Miguel Delibes. el ‘Carmina BuraPrimero fue Canna’ con la Fura, tania, dirigida a es- Paulo exigió audición. colares, para des- Lameiro.
LECTURAS
Sábado 24.09.16 EL NORTE DE CASTILLA
Una novela maestra no apta para pusilánimes ‘Tan poca vida’ disecciona el dolor físico y espiritual y trata de entender el complejo mundo de las emociones humanas y su capacidad de resistencia
YOLANDA IZARD
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uando terminé de leer ‘Tan poca vida’, novela de mil páginas con la que he convivido durante algo más de una semana –en ciertos momentos casi en estado de shock–, pensé que su autora poseía el código de apertura de la cámara acorazada de los abismos interiores y del horror y quizá también las claves de un nuevo modo de entender la novela: escoger sin prejuicios, con total libertad y honestidad, lo mejor o lo más útil de la tradición narrativa realista y lo más interesante de la posmodernidad. Sigo pensando que Hanya Yanagihara, de origen hawaiano pero nacida en Los Ángeles en 1975, ha alcanzado con su segunda novela unas cotas de calidad, originalidad y desmesura emocional intencionada que la sitúan más allá de todo canon, incluso de toda polémica; a pesar de saltarse ciertos principios narrativos que parecían intocables –como la evitación ab-
soluta del melodrama, del patetismo y de la extrema crudeza–, ha sido reconocida con prestigiosos premios y aplaudida tanto por los lectores como por la crítica –’The New York Times’, ‘The Washington Post’, ‘The Wall Street Journal’, y un largo etcétera–, que han considerado su novela la mejor del año. No es para menos. Hanya Yanagihara ha escrito, sin arredrarse ante los mandatos de lo correcto, una obra torrencial, que disecciona la espeluznante vida de un hombre, Jude, una vida rota y desvalida desde el primer instante –nada más nacer es abandonado en una bolsa de basura–, sometida a inimaginables dosis de crueldad, violencia, abusos sexuales y terribles enfermedades invalidantes. Una vida que, sin embargo, toma desde la primera juventud un rumbo insospechado y parece emerger de la mano de tres incondicionales amigos, cuya lealtad lo acompañará hasta el final a lo largo de un proceso común de adquisición de riqueza, prestigio profesional y éxito. La tesis de la novela, no obstante, es tan demoledora como inevitable: la saña con que en la infancia Jude St. Francis ha sido
Hanya Yanagihara. :: EMILIO NARANJO
tratado tiene cruentas consecuencias, tan traumáticas como ineludibles. «La desesperación de no poder siquiera morir», que diría Sören Kierkegaard, aparece agazapada a lo largo de sus páginas y estalla a partir de la mitad, donde se hace efectiva esa sorda lucha por parecer normal y abrirse camino entre la persistente presencia del miedo y del pasado, una lucha perdida de antemano porque no hay nada que se pueda reparar –a pesar de la ayuda incondicional de tantas personas de su entorno y del amor más altruista de su mejor amigo– cuando la infancia, a fuerza de ferocidad, es irreparable, y el adulto en que se convertirá ese niño que tiene hecha trizas su propia imagen seguirá autolesionándose sin piedad, en algunas de las páginas más insoportables que yo haya leído nunca. Y, sin embargo, ni siquiera en estos momentos puede abandonarse la lectura porque la autora maneja con astucia los hilos narrativos, ofreciendo junto al horror la belleza, junto a la narración lineal una extraordinaria facultad para las retrospecciones y para ocultar, posponer y desvelar, manteniendo el misterio y creando intensas expectativas; junto al convencional narrador omnisciente, la voz en primera persona que permite un ángulo de visión dis-
La novela con su desmesura emocional es un compendio de saberes que ayudan a entender la contemporaneidad
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TAN POCA VIDA Hanya Yanagihara. Traducción de Aurora Echevarría. Ed. Lumen, 2016. 1.008 páginas. 24,90 euros.
tinto; junto a la sordidez, la vejación y la inmoralidad, el buen gusto y la riqueza, la delicadeza y los más altos valores humanos. Pero la novela es todavía más que esto: es un compendio de saberes que ayudan a entender la contemporaneidad en campos como el derecho, la arquitectura, las matemáticas, el arte o la medicina, y una lúcida exposición del modo de vida adinerado y exitoso en una gran urbe como Nueva York, y de lo que podría llamarse, siguiendo algunos de sus guiños, la poshomosexualidad, entendida en el sentido que propuso Gore Vidal: no hay hombres y mujeres homosexuales, sino solamente actos homosexuales. La desmesura emocional no debilita sino que fortalece esta novela que tiene como centro el dolor, físico y espiritual, del hombre: su autora no se pone límites a la hora de diseccionarlo y mostrarlo. Las palabras se convierten en dagas que atraviesan sin piedad los frágiles cimientos de la empatía, y uno no sabe al final si lo que ha leído y vivido ha sido o no una experiencia ajena. Quizá con esto baste para calificarla de obra maestra.
12 LA SOMBRA
DEL CIPRÉS
LECTURAS
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cargada de conocimiento y literatura francamente excelente por certera y entretenida, centón de escenas que además de leerse se ven, plenas de sabor y colorido. Sí, se ven, que eso es lo difícil, al alcance de pocos. Decía Umbral que lo sencillo es escribir, por ejemplo, «por la puerta aparece un gitano con un cerdo al hombro». Eso, añadía, cualquiera lo pone sobre el papel, profanando su blan-
cura con frases hechas. Lo complicado, continuaba, era conseguir que el lector viera abrirse la puerta y surgir al gitano con el cerdo a cuestas. Y la buena literatura taurina logra eso: que el lector sienta el pedernal de la mirada del toro, la levedad del torero, el vuelo del capote, la templanza de la muleta, el aire quemado, los latidos de la incertidumbre, el pálpito de la emoción o los latidos apagados del cam-
po charro bajo la nieve. En suma, aquella música callada que decía Bergamín. Hablan viejos mayorales, ganaderos históricos, toreros legendarios. Aroma de leyendas, fulgor de sombras. En las antípodas de la artificiosidad, Martín Aparicio domina desde dentro y maneja con extraordinaria naturalidad los infinitos recursos del lenguaje taurino, uno de los veneros fundamentales del castellano universal. «Montado en potra de nácar/ sin bridas y sin estribos», cantó Federico García Lorca. Así escribe nuestro autor, cumbre de la literatura taurina, pero no sólo de la taurina: con el brillo del nácar, sin bridas y sin estribos, diciendo hasta cuando calla y sabiendo callar cuando dice. Así pues, estamos ante una obra especialmente recomendable para propios y ajenos, crónica y tratado de la vida libre de la charrería, galería hacia los adentros de ganaderos, mayorales y vaqueros, espejo de caballos y toros, enciclopedia de encinares, mapamundi de fuentes, candil de regatos, guía de veredas y cofre en suma del prodigio de la naturaleza, insólito por verdadero en estos tiempos urbanitas de tantas aleluyas pretenciosas y desinformadas sobre los valores de la ecología y la vida en las dehesas, el paraíso del toro bravo, epicentro de una cultura con registros únicos. La autenticidad del autor anula la levedad de algunas infracciones a las reglas que sólo interesaran a los doctrinos. De ganadería en ganadería, animado por un sentir tradicional que asume «lo nuevo y lo moderno» desde el convencimiento de que siempre es «necesaria la renovación», Martín Aparicio despliega ante el lector un horizonte de luces en el que brillan hasta las sombras.
salió, meses o un año más tarde, lo leyeron. Jamás volvimos a hablar de ello. Yo no. Más o menos lo había olvidado. Pero cuando lo vi en una feria de libro viejo – no era la primera vez, y más de una me había prometido adquirirlo– lo compré. Un ejemplar compacto, con un dibujo llamativo de Garcés en la tapa, en tonos pastel, el título en su rectángulo plateado, la rara textura granulada que tenían todas las publicaciones de aquella colección de Ultramar, uno de las más interesantes dedicadas a la ciencia ficción de aquellos últimos ochenta y primeros noventa. Aunque recordaba la trama más o menos bien, habían pasado treinta años. De modo que decidí
leer la saga entera hasta llegar al ejemplar recién adquirido. Hay libros que cambian con nuestros propios cambios. Este no. Es cierto que el orden de los acontecimientos se había desordenado un poco en mi memoria, que esa escena que yo barruntaba en el segundo tomo, estaba en realidad a principios del primero. Y ese dichoso personaje secundario, que parece tan importante, lo había olvidado del todo. Pero el sabor era el mismo. La misma aventura llena de sorpresas y vericuetos, de naves espaciales que no funcionan y poderes mentales fabulosos que recordaba. Y fue un placer reencontrarse con todos aquellos personajes, esos parias del futuro que se exilian
al Plioceno, esperando llevar una vida más o menos rústica, un poco a lo Thoreau. Y la sorpresa de toparse con que el Plioceno está habitado por una civilización extraterrestre. O mejor dicho, dos: los tanu y los firvulag, que se dedican a pelear entre sí. Es decir, los tatua de Dana, y los fir bolg, dioses y hadas de la mitología celta. Con lo que, de repente, en vez de una novela de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo e invasiones alienígenas, te das cuenta de que lo que estás leyendo no es otra cosa que una versión del ‘Lebor Gabála’ –Libro de las invasiones–, ese conjunto de leyendas celtas irlandesas centrado en las luchas entre los dioses.
Presentación del libro en Carreros de Fuenterroble. En la fotografía, Pepe del Moral, Dávila Miura, Uceda Leal, Juan Carlos Martín, Gonzalo Santonja, Juan Carlos Martín Aparicio y Santiago Martín ‘El Viti’, entre otros. :: EL NORTE
Horizonte de luces Martín Aparicio domina desde dentro el lenguaje taurino sin asomo de artificiosidad en ‘Salamanca, tierra de toros’
SALAMANCA, TIERRA DE TOROS Juan Carlos Aparicio. Madrid, Los de José y Juan, 2016. 473 pp. 25 euros.
S
iendo numerosos los doctores en Tauromaquia, ya no son tantos quienes ejercen ese magisterio desde una pasión de vida y menos aun los que se muestran capacitados para exponer sus razones y volcar sus sentimientos en una escritura tocada por el don de la claridad, sin incurrir en petulancias cargantes, ni caer en los ditirambos o en los aspavientos con aspiración de
GONZALO SANTONJA
denuncia. Juan Carlos Martín Aparicio es uno de esos maestros, a mi juicio uno de los buenos entre los mejores, revelador por libre de secretos camperos y cronista (también por libre) de luces al que algunos
Celtas
A
lgunas nostalgias te obligan, por eso, este verano, como casi todos ha sido más de relecturas que de lecturas. Quizás la más nostálgica de todas ha sido la relectura de la saga del ‘Exilio en el Plioceno’. La leí por primera vez un verano. O parte de ella fue leída en verano. Lo sé porque me recuerdo en la piscina, comentando alguna parte de la trama con unos amigos que, a la sazón, también la estaban leyendo. Puede que fuéramos raros. Solíamos hacer eso. Leer las mismas cosas
pretenden reducir a la condición de escritor costumbrista, ajenos a la penetración de unas descripciones que trascienden lo evidente. Y ‘Salamanca, tierra de toros’, libro que yo he tenido el honor de prologar en su segunda salida, abierta la primera por Antonio Pérez-Tabernero Montalvo y Leopoldo Sánchez Gil (Espasa Calpe, 1994), constituye la prueba y fija el resultado de esas virtudes: pasión
EL TALISMÁN DE LA COSTURERA al mismo tiempo e irlas comentando a medida que la lectura avanzaba: ¿Y tú por dónde te llegas? Ah, entonces mejor no te cuento. No era una competición, pero quizás algo de competición tenía. Ya has llegado a…? bien y qué te parece. Éramos una especie de club de lectura informal que no esperaba a acabar el libro para hablar de él. La saga ‘Exilio en el Plioceno’, una tetralogía de ciencia ficción, nos tuvo maravillados todo aquel verano. Especulando el rumbo que tomarían los personajes, divididos en cuanto a
CIRO GARCÍA
quién nos caía mejor o peor, o quién realmente podía considerarse el malo. Es pues, una historia de la que conservaba un recuerdo grato, y que, allá por principios de junio, decidí releer. Tal vez porque se dio el caso de que me hice con el cuarto tomo. El cuarto tomo no había salido aquel verano de preadolescencia. No sé si los otros, cuando finalmente
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LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
Recuerdos de un gigante del cine IGNACIO SANZ
B
uñuel no se acaba nunca, como Dalí o García Lorca. Me los encontré el año pasado a los tres dándose un abrazo en una zona de expansión urbana de Barbastro; habían puesto sus nombres a unas calles que se entrecruzaban al lado de un colegio flamante. No sé qué le habría parecido a Buñuel verse del bracete de Dalí, que tanto le perjudicó en vida; con los muertos podemos hacer juegos y cabriolas de ese tipo. El Jlogars las hizo con Pla y con Dalí. También con Pujol sin pedirle permiso. Y eso es lo que hace ahora Carrière, coautor de “El último suspiro”, las memorias de Buñuel, aquel libro maravilloso en el que el genio aragonés repasaba su vida sin una pizca de solemnidad. Del último párrafo de aquel libro parte ahora Carrière. Decía allí Buñuel que le gustaría salir de la tumba cada diez años a comprar la prensa, pese a que odiara las toneladas de información que invadían el mundo, para comprobar si este sainete que es la vida seguía su curso. Posiblemente nadie como Carrière para llevar adelante una propuesta tan disparatada pues había convivido durante veinte años con Buñuel como guionista de algunas de sus películas, además de ser el coautor de sus memorias. De manera que le conocían a la perfección y se nota, como se nota la admiración que Buñuel despertaba en Carrière. Cuenta en el primer capítulo de este libro una anécdota que retrata a Buñuel: hizo venir al productor de la película en cuyo guión trabajaban para pedirle que el joven guionista no le tratara como si fuera un clásico, no quería a su lado un ‘mister yes’ servil; prefería que le llevara la contraria porque tanta pleitesía le paralizaba. Y cuenta también alguna de las bromas macabras que le gustaba gastar a Buñuel para desconcierto de sus interlocutores. Por ejemplo, hacerse el muerto sobre la cama del hotel, la puerta
Jean-Claude Carrière. :: PEDRO URRESTI de la habitación entreabierta y todo en desorden como si hubiera sido víctima de un asesinato. Imaginemos a una actriz que por primera vez acude a una cita con el mítico director y se le encuentra de esta guisa, es decir, ‘asesinado’ sobre la cama. En medio de estas gansadas surrealistas, dice Buñuel algo maravilloso: un día sin risa es un día perdido, un día que no ha merecido la pena. Reír hasta llorar, hasta limpiarse las lágrimas con el envés de la manga. También valoraba mucho los sueños como parte sustancial del componente surrealista. Qué difícil imaginar a Gala y Buñuel besándose intensamente. Los sueños lo permiten. Vemos el aprecio que Bu-
BUÑUEL DESPIERTA Jean-Claude Carrière. Oportet Editores. Paracuellos del Jarama. Madrid. 2016. 319 págs. 18 euros.
ñuel sentía por Breton, como máximo sacerdote de un movimiento que puso patas arriba el arte en los años treinta. Pero lo que se aprecia es que estamos ante un gigante de la cinematografía que se ha relacionado con lo más granado del ambiente cinematográfico internacional, tanto en Estados Unidos como en Europa. Y la nostalgia y admiración que Carrière siente hacia su amigo, a ratos, entrañable y familiar y, a ratos, desmesurado y desbordante. Esa nostalgia es la que le impele a visitarle en su tumba, a compartir allí, noche tras noche, una botella de vino y a rememorar juntos parte de ese pasado feliz. Pero también para contarle alguno de los episodios más sobresalientes que han sucedido en el mundo desde que Buñuel nos abandonara. Se trata de diálogos que permiten conocer la intimidad de uno de los gigantes de nuestro cine, sus contradicciones, sus excesos, su ternura. En definitiva, estamos ante una novela escrita desde la admiración y el conocimiento de uno de los personajes más extraordinarios que dio la Cultura del siglo XX en España.
Un cuento que necesita espejo :: V. M. NIÑO Encontrar al ladrón de melones, ese es el reto que proponen Consuelo Digón y Cintia Martín en su último álbum. ‘+caras’ es un juego desde el propio título. El libro es una máscara, como lo es la lectura, como lo son los personajes. Y a la vez, el destinatario, pegando sus ojos en cada página, llenando cada par de agujeros troquelados, se asomará a un mun-n do verdadero en el que tan solo hace falta un espejo paraa poner al derecho lo que pa-rece al revés, para poder leerr u las letras invertidas en su sentido lógico. El dúo creativo de Edicio-nes Tralarí, que dejó hacee tiempo los sellos comercia-les para hacer sus álbumes a caballo entre el juguete y ell libro, vuelve a sorprender a pequeños y mayores. Su in-dagación en la manera dee contar las ha llevado esta vezz a aprovechar el revés de imá-o genes y escritura, el dibujo completo y el contorno que abraza el vació del rostro incógnita. La música y la rima completan los atractivos con los que enganchar a los más pequeños al misterio propuesto. Demandan atención y agudeza visual para resolver quién robó los melones. Mientras levantaban proyectos como ‘Cocina tu cuento favorito’, ‘Veo bichos’ o ‘+caras’, Consuelo Digón y Cintia Martín siguen aten-
+CARAS De Consuelo Digón y Cintia Martín. Ediciones Tralarí. XX páginas. XX euros. A partir de X años.
diendo sus ideas para más ‘cuentos infinitos’ esos que hipnotizan al público en sesiones de narración oral ya que se leen a la vez que se atiende a la ruta papirofléxica propuesta. ‘Tam, tam. En algún lugar de la selva’ es su cuarta entrega. Ediciones Tralarí distribuye en varias librerías de Valladolid y España y tiene su sitio on line en edicionestralari.blogspot.com
Palomas mensajeras cruzan Calais :: V. M. N. Finales de los ochenta, una na ifamilia inglesa con los atributos del momento; el iparo obrero de la crisis siderúrgica, los ecos de laa caída del Muro, suenan loss Smiths, los matones dell barrio coinciden con loss de la escuela. Calcetiness n los sufre, pero también goza de la amistad de unaa vecina anciana cuya his-toria enlaza con la II Gue-rra Mundial. Enola es esa mujer que le da unas libras por limpiarle la chimenea. En ella encontrará el esqueleto de una paloma con un mensaje que no llegó a su destinataria. Pero el comunicado está cifrado. La operación para descifrarlo, para desentrañar la historia de Enola, es el meollo de esta novela que ganó el último premio Ala Delta. En el devenir de esa acción, vamos conociendo al niño protagonista y asis-
EL SECRETO DE ENOLA Texto de Daniel Hernández Chambers. Ilustraciones de David de las Heras. XXVII Premio Ala Delta. Edelvives. 140 páginas. 9 euros. A partir de 10 años
timos a su descubrimiento del amor, a las endebles defensas que erige para afrontar a los matones (actual bullying) y a la aceptación de un entorno poco amable. El despegar de la infancia hacia la incierta adolescencia es el marco de esta inte-
re resante historia que hunde sus raíces en el tiempo «en que no había teléfonos» y había que fiar al azar buena parte de la vida. Daniel Hernández Chambers prefiere lo probable a lo feliz para un final que evita la complacencia. Las ilustraciones de David de la Heras acompañan el relato con su aire hopperiano.
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DEL CIPRÉS
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n todas las lenguas pueden encontrarse expresiones idiomáticas, entendiendo por tales las formadas por dos o más palabras, con estructura fija y con un significado que no puede deducirse del significado de las palabras que lo forman. Las hay de muchos tipos en español y no todas se comportan de la misma manera. Esta semana me ocuparé de algunas en las que interviene un posesivo, como en ‘salirse con la suya’, ‘hacer de las suyas’ y ‘sus más y sus menos’. De su grado de fijación y de su comportamiento es de lo que trata la columna de hoy. Si se fijan, en ‘salirse con la suya’ y en ‘hacer de las suyas’ el posesivo está siempre en femenino y va precedido de la forma femenina del artículo. ‘Salirse con la suya’, siempre en singular, significa hacer alguien su voluntad contra el deseo de los demás. Las formas, tanto del posesivo como del artículo, son las femeninas, pero varía el posesivo si varía la referencia a la persona gramatical. A una persona a la que tratamos de tú le diremos: ‘Al final te has salido con la tuya y hemos ido a ver la película que tú querías’; y de mí, diré que por fin yo me salí con la mía y fuimos en coche. ‘Hacer de las suyas’, en plural siempre, es realizar una persona algo como es costumbre en ella y sin tener en cuenta la opinión o el consejo de los demás, especialmente en lo que se refiere a cosas negativas o censurables. Esta expresión se comporta en cuanto a la forma como la anterior, es decir, formas femeninas tanto del posesivo como del artículo y concordancia del posesivo con el sujeto. Diremos entonces que ‘Los vándalos aprovecharon para hacer de las suyas rompiendo escaparates’ o que ‘El domingo volvieron a hacer de las suyas los duendecillos de la imprenta’. A alguien a quien tratamos de tú le preguntaremos: ‘¿Eso quiere decir que seguirás haciendo de las tuyas?’ Y podría respondernos: ‘Sí, además de estudiar seguiré haciendo de las mías, por supuesto’. También puede decirse de
USO Y NORMAS DEL CASTELLANO MARÍA ÁNGELES SASTRE PROFESORA DE LENGUA ESPAÑOLA EN LA UVA
EXPRESIONES FIJAS CON POSESIVOS
Más normas y recomendaciones para el uso correcto del castellano. Envíe sus consultas a: elcastellano. elnortedecastilla.es
cosas, como en ‘La niebla y la nieve hicieron ayer de las suyas en las carreteras de la región’. En este caso la niebla y la nieve son la causa de la acción y no los agentes de esta. De esta expresión idiomática deriva ‘una/alguna/otra de las suyas’, que se usa para hacer referencia a una acción de carácter negativo que alguien ha llevado a cabo y que es de tipo similar a otras que ha hecho con anterioridad. Tiene el mismo comportamiento discursivo que la anterior: ‘Ya estás con otra de las tuyas, llamando la atención de tu padre para que te dé dinero’. ‘Sus más y sus menos’ es una expresión fija que se utiliza para referirse a las dificultades, las complicaciones o los altercados a los que da lugar un asunto. Complementa a los verbos ‘haber’ y ‘tener’ o aparece como inciso precedido de la preposición ‘con’ (con sus más y sus menos). Se usa solo en tercera persona, por lo que los po-
sesivos de primera y segunda persona, tanto de singular como de plural, no se admiten. Esto implica que no puede hacer referencia a sujetos en primera o segunda persona. Podemos decir, por tanto, que ‘El domingo en el recinto hubo sus más y sus menos: forcejeos, carreras y gritos desaforados’ o que ‘El delegado tuvo sus más y sus menos con el presidente’, pero son incorrectos enunciados como ‘No podrás negar que has tenido tus más y tus menos con algunos compañeros’ o ‘Entonces, durante ese año pues tuve mis más y mis menos con él’ (registrado en el Corpus de Referencia del Español Actual, de la RAE). Como inciso explicativo, precedida de la preposición ‘con’, el grado de fijación y el comportamiento discursivo es el mismo. Son correctos entonces enunciados como ‘Los canales de televisión han demostrado –con sus más y sus menos– voluntad de cambio y ansias de renovación’ y ‘Los servicios prestados, con sus más y sus menos, jamás fueron cuestionados colectivamente ni descalificados en su conjunto’. Constituyen desviaciones de la norma, que hay que considerar como incorrectas dado el alto grado de fijación de la expresión, tanto los enunciados en los que varía el posesivo («Con lo felices que éramos hasta esta misma mañana, con nuestras diferencias, nuestros más y nuestros menos, pero con una felicidad inmensa de esas de los tontos», E. Lindo, ‘Tinto de verano’, 2001) como los que repiten ‘con sus’ en el segundo periodo de la coordinación (con sus más y con sus menos): «Los acuerdos de Bretton Woods, a mediados de la década del cuarenta, fueron los cimientos sobre los cuales, con sus más y con sus menos, se regularon por más de cuatro décadas las economías que giraban alrededor del dólar»; «Es que no hay vuelta de hoja, cuando un tío con lo que hay que tener se propone una cosa, al final, por hache o por be, con sus más y con sus menos, lo consigue.» (C. Pérez Merinero, ‘Días de guardar’, 1981).
LOS LIBROS MÁS VENDIDOS EL CORTE INGLÉS VALLADOLID
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Patria. Fernando Aramburu (Tusquets)
Mi infancia. H. Bochorakova-Dittrichova (San Solei)
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La chica del tren. Paula Hawkins (Grijabo)
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Qué vergüenza. Paulina Flores (Seix Barral)
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El libro de los Baltimore. Jöel Dicker (Alfaguara)
Me llamo Lucy Barton. E. Strout (Duomo Ediciones)
Viaje por Galípoli. Javier González-Cotta (Pre-Textos)
La carne. Rosa Montero (Alfaguara)
El silencio de la ciudad blanca. Risto Mejide (Espasa)
La carne. Rosa Montero (Alfaguara)
Fiebre al amanecer. Peter Gárdos (Alfaguara)
Títeres de la magia Iria G. Parente (Nocturna)
Lo mejor de nuestras vidas. Lucía Galán (Planeta)
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El misterio de la lluvia.... Roberto Santiago (SM)
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La magia del orden. Marie Kondo (Aguilar)
El universo en tu mano. C. Galfard (Blackie Books)
El euro. Joseph Stiglitz (Taurus)
Diarios de Emilio Renzi. R. Piglia (Anagrama)
Ser feliz en Alaska. Rafael Santandreu (Grijabo)
Vengo sin cita. Fernando Fabiani (Aguilar)
Últimos testigos. Svetlana Alexiévich (Debate)
En defensa del populismo. C. Fernández (L. Catarata)
El libro de las pequeñas... Elsa Punset (Destino)
La invención de la naturaleza. A. Wulf (Taurus)
Coloso. Niall Ferguson (Debate)
Sobornos. Ángel Viñas (Crítica)
X. Risto Mejide (Espasa)
La conjura silenciada... Alberto Gil (M. T. Galán)
En el café de los existencialistas. S. Bakewell (Ariel)
El Unierso de tu mano. C. Galfard (Blackie Books)
Lo mejor de nuestras vidas. Lucía Galán (Planeta)
Fariña. Nacho Carretero (Libros del K.O.)
Emocionario. A. Keselman, A. Morra (Palabras Aladas)
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Fráncamente, Frank. Richard Ford (Anagrama)
Los herederos de la Tierra. I. Falcones (Grijalbo)
La carne. Rosa Montero (Alfaguara)
Señales de humo. Rafael Reig (Espasa)
La maldición de la reina Leonor. Peridis (Espasa)
Manual para mujeres... Lucía Berlín (Alfaguara)
El libro de los Baltimore. Jöel Dicker (Alfaguara)
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Los herederos de la tierra. Ildefonso Falcones (Grijalbo)
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Brújula. Enard (Randon House)
Tú no eres como otras madres. A. Schrobsdorff (Errata)
Instrumental. James Rhodes (Blackie Books)
Volar en círculos. John Le Carré (Planeta)
Horas en una biblioteca. Virginia Woolf (Seix Barral)
Manual para mujeres de... Lucía Berlin (Alfaguara)
Sarna con gusto. César Pérez Gellida (Suma)
Cuando llega la luz. Clara Sánchez (Destino)
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Lavida secreta de las plantas. Tompkins (Capitán Swing)
Ascensiones en la... Villegas/Rioja (La Pedrera Pindia)
SPQR. Mary Beard (Crítica)
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Las Sinsombrero. Tania Balló (Espasa)
El cacique de Grijota... Hdez/Moreno/Sánchez (Región)
Dioses útiles. Álvarez Junco (Galaxia Gutenberg)
Historia mínima de la guerra... E. Moradiellos (Turner)
Dadá. Jed Rasula (Anagrama)
La España vacía. Sergio del Molino (Turner)
El cazador de historias. E. Galeano (Siglo XXI)
Ser feliz en Alaska. R. Santandreu (Grijalbo)
Elogio de la transición. Papell (Foca)
Montaña Palentina... Froilán de Lózar (Aruz)
El fascinante juego... Virgilio Ortega (Crítica)
El Universo en tu mano. Christophe Galfard (B. Books)
Historia mínima de la guerra... E. Moradiellos (Turner)
Vamos a comprar mentiras. J. M. L. Nicolás (Cálamo)
El sermón de dejar de ser. A. García Calvo (Lucina)
España amenazada Luis de Guindos (Península)+
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Sábado 24.09.16 EL NORTE DE CASTILLA
‘Madame Fischer’, de Urs Fischer, durante su exhibición en el Palazzo Grassi de Venecia. :: STRINGER
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scribe Leonardo en uno de sus meticulosos y esforzados cuadernos de notas que el pintor es el dueño de todo: «si quiere ver bellezas que le alegren, está en su mano crearlas; si desea presenciar monstruos que sean aterradores, burlescos, ridículos o dignos de lástima, es amo y señor para hacerlo». En la innecesaria comparativa del genio florentino no hay mayor ni más superlativa arte que la pintura pues es, a su juicio, la dedicada al sentido de la vista, el más digno y completo de todos los humanos. Y acaso no le faltara ni una sola pizca de razón cuando se atrevió a afirmar que la pintura no es sino nieta de la naturaleza, toda vez que la naturaleza es madre de todas las cosas que hay en el mundo y éstas, a su vez, son las encargadas de alumbrar a la pintura. De ese árbol genealógico tan sorprendente aún queda intacto el reconocimiento a la naturaleza por su mérito primigenio. Si bien el artista puede concebir cualquier cosa, ésta no es más que la especulación de una realidad natural y, por lo tanto, anterior al hombre e indiscutiblemente ajena a él. Suficiente para Leonardo y
EL SEÑORÍO DE LA CREACIÓN
OVEJAS NEGRAS RAFAEL VEGA
para los maestros del cinquecento que buscan modelos con los que recrear la inmaculada presencia de la Virgen o el omnipotente rigor de la divinidad; también para los siguientes, barrocos, neoclásicos, impresionistas, ya fueran compulsivos paisajistas u obsesionados pintores de silencio y objetos inertes. Las artes plásticas y visuales, es decir la pintura y la escultura, son, pues, nietas absortas y entregadas que intentan parecerse con devoción admirativa a su querida y adorable abuela. La observan, la analizan, la estudian y, mano a mano, escuela a escuela, centuria a centuria, la emulan. Sin embargo, algo ha debido de romperse de últimas
en esta relación familiar. No sólo porque el arte divague, como si voluntariamente hubiera querido darse una vuelta por la nada del hombre, ese aterrador vacío que reposa en el fondo de su propia meditación. Quizás por eso haya buscado en su mente abstracta referencias que no existen en la naturaleza, aunque deba reconocerse que no hay constructivismo geométrico sin ella, ni planos de luz y de color expresionistas sin esa abuela descrita por Leonardo. Aun así, en el cataclismo intelectual que cimenta este despavorido, y a menudo errático, desbordamiento de la creatividad conceptual en el que nos ha tocado nadar emerge de vez en cuando una aporta-
ción nueva, digna, al menos, de pausa. Es el caso de parte de la obra firmada por el suizo Urs Fischer, artista en cualquier caso entretenido en la ocurrencia, amante de la colisión entre el sentido visual y la semántica establecida. Y a pesar de que son legión los artistas que pre-
Urs Fischer es un artista entretenido en la ocurrencia, amante de la colisión entre el sentido visual y la semántica
tenden serlo a partir de la yuxtaposición de ideas aparentemente contrapuestas y escandalosas, son pocos lo que poseen el duende inexplicable necesario para transmitir conmociones tan extraordinarias como las producidas por sus sencillas transgresiones de escala o de uso de materiales. La casa hecha de pan, las réplicas (o su misma figura) hechas de cera con mechas encendidas, que se deshacen mientras lucen, las gigantescas esculturas abstractas, de factura desmedida y carentes de intencion o de sentido estético, las gotas de agua formalmente absurdas en una suspensión imposible, los esqueletos caricaturizados, la mitificación de la basura, de los restos, del ambiente del estudio... Todo en Urs Fischer acaba acariciando nuestra atención. Pero si hoy se pasea por aquí es porque entre todas sus ocurrencias está ‘Madame Fischer’, una instalación en la que una modelo desnuda se afana durante la exposición en imitar las posturas de pequeñas figuras dispuestas a su alrededor; por lograr que la naturaleza imite por una vez, por un instante, al arte y se doblegue a la voluntad artificiosa y pueril de su nieta.
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LA SOMBRA DEL CIPRÉS
Sábado 24.09.16 EL NORTE DE CASTILLA
Director: Carlos Aganzo Coordinadora: Angélica Tanarro
:: ILUSTRACIÓN BEATRIZ MARTÍN VIDAL
La biblioteca de Sherezade C
ómo era la biblioteca de Sherezade? Porque Sherezade, tal como se cuenta al comienzo de ‘Las Mil y Una Noches’, era una lectora insaciable y no tomó sus historias de labios de mercaderes o narradores de cuentos, sino de las páginas de los libros que guardaba en su palacio. Y una lectora no se conforma con leer sino que quiere tener a su alcance todos los libros que existen, ya que nunca está satisfecha con los que ya guarda y siempre anda buscando otros nuevos, que es como si en nuestro corazón hubiera lugares que todavía no conocemos y para que pudiéramos entrar en ellos surgiera en no-
sotros la necesidad de leer. Y era como si Sherezade, gracias a la lectura, ya hubiera estado en sus sueños en una alcoba como la del sultán y por eso supiera qué había que hacer si alguna vez entraba en una parecida. Que eso es leer, visitar esos lugares malditos y asomarte al misterio de lo que allí ocurre, pero también, y sobre todo, encontrar la manera de regresar de ellos. Y lo que hizo Sherezade con ese contar interminable fue conseguir que su biblioteca y la alcoba del decapitador se confundieran, y así transformar ese reino mudo que es el reino de los ogros en un reino de palabras. Y bien podemos decir por eso que una biblioteca, todas
las bibliotecas de los escritores que aparecen en este libro, son como la biblioteca de Sherezade, pues siempre se lee para burlar a la muerte. Y esta es también la razón de que en las bibliotecas no estén solo los libros que alguien escribió alguna vez, sino también los que nunca fueron escritos o tal vez se olvidaron o fueron quemados, y que sean estos precisamente los que los escritores no dejan de buscar, como si la escritura no fuera sino la restitución de esos libros que a lo largo del tiempo fueron olvidando los hombres. Y era eso lo que hacía Sherezade en la alcoba del sultán, que aunque llevaba en su memoria las historias que había leído lo que quería
era encontrar una nueva que a todas contuviera, y que era la historia de lo que le pasaba en la alcoba con el ogro: la historia de su propia sexualidad naciente, ya que nadie sabe más de sexo que los ogros. Pero Sherezade no fue sola a aquella alcoba, y esto no se debe olvidar. Se llevó con ella a su hermana pequeña y le pidió en secreto que cuando ella y el sultán hubieran terminado con sus cosas, y mientras esperaban aburridos el amanecer, le pidiera que les contara una historia. Así lo hizo una noche tras otra, ya que Sherezade no contaba sus historias porque el sultán se lo pidiera, que los ogros no saben pedir, sino que era esa hermana suya
quien lo hacía. Y algo así les pasa a los escritores, que también ellos escuchan una voz que recuerda la de esa hermanilla, una voz que no saben de dónde viene y que les hace ver lo raro que es que ciertas historias nadie las haya escrito todavía y que les anima a que se pongan ellos a hacerlo. Pues ¿acaso la razón última por la que alguien escribe no es para añadir a los libros que guarda en su biblioteca ese libro perdido donde se cuenta la verdadera historia de su vida? Y también se dice que en tiempos de Sherezade existía una costumbre que aún se mantiene viva en las bodas de ciertos pueblos de oriente. Antes de llevar a la novia a la que iba a ser su casa durante el resto de su vida, donde la esperaba su marido, todas las mujeres del pueblo se reunían a su alrededor en el patio y cantaban durante toda la noche. Eran canciones llenas de tristeza, en las que hablaban de ese largo tiempo que habían compartido y que ahora tenía que concluir. Al amanecer, y momentos antes de la partida, ofrecían a la novia un espejo para que se despidiera de su ser no desposado, que se quedaría allí, junto a los que fueron los suyos, mientras ella se iba alejando. Esa hermanilla que Sherezade pidió llevarse con ella no era sino ese ser no desposado, esa parte de sí misma que tenía que ver con aquello que fue antes de acudir a la alcoba del sultán, pero también con esos otros deseos que esa relación excluyente que mantendrá a partir de ese instante con lo real le impedirán expresar. Y entonces lo que Sherezade nos dice es que narrar es recibir a ese ser no desposado, a esa otra que la novia ve en el espejo en el ritual de los campesinos antes de dejar su casa y encontrar para ella un lugar en el mundo. Lo que es lo mismo que decir que la literatura es el reino de la gloriosa inmadurez. Vivir con cabezas que hablan sobre una bandeja, con dulces muchachas que cuentan historias terribles, con libros que envenenan a quien los lee y con cosas así. Y Jesús Marchamalo es como esa hermanilla de Sherezade. Entra en la casa de los escritores y les pregunta por esos libros que guardan como el mayor de los tesoros. Y quiere saber cuándo los compraron, cuáles son sus preferidos, por qué los tienen colocados así. Y los escritores no tardan en descubrir que la historia de esa biblioteca por las que Marchamalo les pregunta se confunde con la de su propia vida. Prólogo al libro ‘Reinos de papel’, de próxima aparición en la editorial Siruela, donde se incluyen las entrevistas de Jesús Marchamalo sobre las bibliotecas de distintos escritores que aparecieron el pasado año en este mismo suplemento.
DÍAS FELICES GUSTAVO MARTÍN GARZO
Todas las bibliotecas de los escritores son como la biblioteca de Sherezade, pues siempre se lee para burlar a la muerte ¿Acaso la razón última por la que alguien escribe no es para añadir a su biblioteca ese libro perdido que cuenta la verdadera historia de su vida?