Colección
Ciudad y río (poesía)
El mensú ediciones www.elmensuediciones.com.ar
Escrito en la tempestad de Fernando de Zárate.
Contacto con el autor: fernandodezarate@hotmail.com
La ilustración de tapa corresponde a: “la gran ola de Kanagawa” de Katsushika Hokusai (1761-1849) 1º reedición junio de 2011 Editor: Logo editorial: Diseño de tapa e interiores:
© Darío Falconi © Santiago Gallardo © Darío Falconi
© Fernando de Zárate © 2011 EL MENSÚ ediciones www.elmensuediciones.com.ar mensu.ediciones@gmail.com (0353) 154201252
Libro de edición argentina.
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ESCRITO EN LA TEMPESTAD
El mensú . ciudad y río . 08
Escrito en la tempestad
Fernando de Zรกrate
A Susana Zazzetti que destroz贸 el silencio para asomarme a las palabras.
Quiz谩s ya he vivivo
y s贸lo resta
escribir:
Activar lo herido.
Carina Sedevich (La violencia de los nombres)
1 he vuelto parido de sombras. como surgido de otra carne frágil de huesos, fácil de lágrimas, no domesticado. atravesé infiernos donde el dolor se extiende y renueva, bestial fragua donde el tiempo es cíclica ferocidad que nos devora. he vuelto de entre los muertos, azul, desnudo y consumido, levantado de entre las vísceras de toda miseria imaginable, donde un caos sin reposo merodea todavía y llama. no espero nada, sobreviví, ahora, voy poblado de toda memoria, del absoluto dolor que siempre nos deba. exhausto, sin saber bien adónde ir, ni a quién llamar.
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2 he despertado, convocado, imaginado, todas las vertientes puras de la sangre. he sido esclavo y verdugo. hay sitios ineludibles de los que no necesito repetir su error. hay días que descarto por su aridez, su inhóspita ternura, su herida contundente. pero ya no necesito, lo sé, esta huída, este sarcasmo, este último engaño permitido.
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3 cielo lejos. lo que hubo se inclina ahora a la difícil plenitud de estos días. aquí me interno. es inclemente esta geografía de imágenes rotas. ¿a quién arrojaré piedras? ¿quién apaciguará mi ira? nadie para oír el crepitar del fuego, ni el crujir de dientes, y afuera, otra vez la llamada, ímpetu sustantivo del tibio animal que obedece.
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4 aquĂŠl ir y venir de labio en labio, de palabra en palabra, a cuerpos diferentes, siempre encontraba un nombre, iba con los dĂas presurosos, como un viento absoluto, tumultuoso, como nosotros mismos. aquĂŠl ir y venir, era lo posible, lo ingenuamente nuevo, sin peros, ni atenuantes. y vehementes, solidarios, vivos, fuimos ola rodando sobre la piedra, verso salvaje, universal error del compromiso, en la vorĂĄgine turbia que nos arrastraba a las fuentes primarias de la sangre.
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5 ver surgir el sedimiento oscuro después de la vorágine, ser el sobrante de toda marea que nos ponga a salvo de nuevos equinoccios. ir nómade incluido en un pasado que es recién, marca a fuego que no puedo corregir. ahora que insomne hubiera amado: los silencios intensos, los olores crudos, la urgente sangre que inició el misterio, ese indómito esplendor, incrustado para siempre en el aire seco de septiembre.
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las treguas aparentes, exactas agujas de hielo removiendo mis entra帽as. los silencios consabidos, y la instintiva negaci贸n. y la piel, toda la piel, furiosa contraluna, que embiste a mis espaldas.
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7 entonces el dolor tenía su inventario cruel, su ángulo desesperado y suficiente. reunía, acumulaba desolación, un instante absoluto en la ronda perversa de los hijos débiles, propias palabras donde se fregaba el mundo.
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8 desatar el deseo, la sed de eso en torpe descubrir, otras palabras, otros silencios donde todo principio es tentativa, imperfecta gĂŠnesis donde el asombro, donde la muerte toca fondo.
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9 hubiera querido detener la luz que escapa, su ĂŠxtasis breve, la resurrecciĂłn de la lĂĄgrima, la misericordia de la palabra y esta lentitud de olvido alzĂĄndose sobre la aridez decimal de esta tarde sin lindes, donde insiste vanamente con su cadencia la lluvia, filosa astilla de tiempo que nos regresa a los espejos.
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10 si fuimos miserables o mansos, hipócritas o mezquinos irremediables hijos torpes y libres, ¿en qué episodio de la Creación nos extraviamos? ¿cuándo fuimos dolor de lo que amamos? si cuando buscamos respuestas se encogieron de hombros, ocultaron y hubo que empezar de nuevo, ¿en qué encrucijada nos desamparamos todo este tiempo? ahora, inadvertidamente, nos han dejado solos, vulnerables, desencantados.
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11 habremos transcurrido largos puentes, la cronologĂa absoluta que nos asignaron y yendo sin prisa seremos otra vez, las cartas sin posdata, Ăşltimas omisiones de lo que no fuimos, los idos. ahora que, reflejados en los espejos, alcanzamos el temido pliegue de piel envejecida, la ajada mueca de todos los inviernos, la imperceptible cruz de los sentidos.
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entonces, llovĂa un polen amarillo, persistentemente terrenal. venĂa de batallas inevitables, asediado por la inquietud, por el hondo paso del dolor con su tajo prodigioso y rabioso aĂşn, buscaba lo inevitable, la cercanĂa de esas puertas absolutas y sordas para abrirlas por la fuerza, a bruscos golpes de memoria.
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13 Out of nowhere* hay trenes bajo la lluvia y out of nowhere se desgrana sostenido y elástico. abril, a siete del mes late ciego y caprichoso. metálico registro que duda y se consume. es inútil, estos círculos fríos pueden conmigo. es secreto este diluvio donde se escurre lo perdido, pero digo: - hay trenes bajo la lluvia y Parker ahí, demorándose, impredecible. y llueve. y sólo out of nowhere nos está sosteniendo, a siete del mes y llueve abril.
* fuera de ninguna parte.
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14 silencio grave. toda invocación animal sube, se abre paso, domina toda piel. no sé qué pretexto late en mí furiosamente. esta contraluna en los espejos me delata. instante logrado antes de la definitiva negación, desunida convivencia de sombras. instante que demora
esta larga sed de andar.
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15 hoy, es gris este oscuro cántaro que almacena el dolor, la claudicación del deseo, la maldita lástima y su propiedad, la memoria y su rescate, el hierro candente de la lágrima, esta certeza de náufrago que me habita y niego. donde ya no hay nada por salvar ni sitio donde ir, mientras andamos con él a cuestas subiendo por la ausencia, por la larga ausencia todavía no aprendida.
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después, fuera de mí, están los días perdidos, las imágenes rotas, los comunes relatos de la desolación. donde, a la distancia, alguien rompe sin saber, todas las cartas que relatan la tempestad.
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17 distinguir el rumbo para avanzar entre polvo y cenizas. llegar ávido de otra obstinación, nítido reino circular en el desierto espejo. hoy, que he recogido las palabras que van dictando los impíos. ¿qué significan entonces estas victorias amargas que voy alcanzando ahora? débil zona de anclaje, delimitando la otra vastedad que me anticipa.
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18 desnudo, vaciado de propósito, sitiado por aplazamientos que no puedo eludir, escapo a los territorios vastos, donde sólidas formas del dolor santiguan a su paso esta fiebre, y su sosiego, y se vierte en la dura entraña de los días domesticados, donde voy tras los rastros de una persistente realidad que cruje. física percepción del tiempo. reuniendo las heridas.
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19 aquĂ, la breve carne conmovida tiembla. escucho al viento. bajo esta lluvia de sal el tiempo revela su gĂŠnesis dolorosa. no pronuncio los nombres que devastan. ayer, es un animal triste y arisco que se copia. en los espejos quedan preguntas, la piedad, como sabemos, se ejerce a cuenta de futuras profanaciones.
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20 lenta tarde alcanzándome, lo que queda son ecos apagados, gritos de batalla, partículas infinitas arrojadas a océanos secos. toda brújula cercana a mí es punto cardinal caliente y áspero. hemos pasado por los vientos de mayo sonámbulos o alucinados. otra vez en el aire tambores que llaman y llaman. también la luna ha pasado una vez más sobre nosotros, en íntima desobediencia. sobre los últimos latidos tristes fuegos, sinuosa piel ajada a punto de decir basta, últimos capítulos del naufragio escritos a golpes de palabras.
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21 en la tempestad escribo sobre la dudosa suerte de los números, el destemplado silencio del espejo, los pasos que regresan proclamando el olvido, el llanto desprolijo a medianoche, la rabia sorda, la abrupta lucidez que facilita el vino, el fuego que observo en los rostros comunes, desesperadamente extraños que arden, también, en el rojoamarillento que deslumbra. y es en la tempestad donde escribo acerca de la luz y la carne, los reflejos impuros que asaltan rincones huecos donde se refugia el entresueño breve, la orgía bestial siempre boca arriba, antes del grito, 53
después del cataclismo, cuando huyo de los últimos días que llegan exactos, puntualmente exactos y furiosos cuando ahora sé que es tarde.
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22 ya no es necesaria esta renunciación, este pretérito perfecto con que nos indican, regusto salobre, historia propia de días crueles madurados a mansalva. ahora que dejamos vacante toda improbable felicidad, los estúpidos conjuros para confundir silencios, los trazos ambiguos de oscura intimidad y nos lanzamos hacia los puentes, a los extremos últimos conocidos, donde insiste un dolor de génesis oscura. ahora, que solo se puede seguir bajo la circunstancia cruda del insomnio, ahora, que de una sola vez, marzo, nos va entornando ciertas puertas.
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hubo que imaginar un color porque había que acercarse otra vez a las pequeñas muertes consecutivas, cuando ya no bastaba con la mínima certidumbre para complementar la medida de un sueño. hacía falta un último esfuerzo, un alguien que saltara hacia adelante, un alguien que nos tocara con la punta de los dedos, como quien alcanza de sí, una bendición, un resto de misterio a punto de ser resuelto en la niebla de los jueves.
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24 aún me permito el olvido. quien soy, es suficiente oficio de certezas, crónica del tedio, vigoroso héroe desguarnecido, que se queda hablando solo y vive con lo puesto, con los moretones del cross que no merezco. orante en la luz, conozco infinitas razones para no rendirme. nunca es esta vez, dos veces, y así sucesivamente.
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25 he combatido en la intemperie de marzo, a cara descubierta, nada mĂĄs que con las manos. con este cuerpo pĂĄlido, su miedo, ocupando el casillero par de este campo de batalla. pero ya no hay nadie, ni temblor, ni herida, ni anuncios del desastre. solo silencio, desvelo de la sangre, queja ronca en la garganta del viento. he combatido con los dientes en la intemperie de marzo, y no hay nadie en todas las horas, en todas las sombras y no vencĂ, y es nada mĂĄs que resplandor esta memoria estremecida del despojo.
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Orden del libro
ESCRITO EN LA TEMPESTAD
1 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13 2 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 3 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17 4 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 5 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21 6 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23 7 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25 8 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27 9 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29 10 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31 11 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33 12 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35 13. Out of nowhere. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37 14 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39 15 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41 16 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43 17 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45 18 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47 19 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49 20 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51 21 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53 22 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57 23 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59 24 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61 25 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
Sobre el autor
Fernando de Zárate nació y vive en Villa María, Provincia de Córdoba. Es autor de los poemarios: “Brújula y viento” (2003). “Entre el fuego y la sed” (2006). “Peón Caballo Rey” (2006). “Escrito en la tempestad” (2007). “Brumario” (2010).
sobre la colección Ciudad y río Es muy triste ver a una ciudad sin río, pero más lo es una literatura sin poesía.
Villa María ha sido cuna y casa de poetas. Desde los albores de aquello que denominamos “literatura local”, han dejado su impronta un destacado número de exponentes. Nombres como el de Geremías Monti, Bruno Ceballos, Héctor Broggi Carranza, Rosa Tejeda Vázquez de Theaux... hasta la recordada Edith Vera, no faltan cuando hablamos de precursores y de buenos poetas. No es casual que una colección de poesía nos presente como editorial. Desde este nuevo emprendimiento continuaremos con esa tradición tan bella de dar a conocer los versos de nuestras dos ciudades que, con sus realidades particulares, (con)forman parte de un mismo lugar. Emulando el cauce del Ctalamochita, esta colección navegará por nuestras aguas y continuará su marcha hasta bañar quién sabe qué márgenes. En este recorrido se incorporarán quienes ya han hecho un oficio de la palabra y aquellos noveles que buscan, eternamente, el eco de su voz.
Darío Falconi editor EL MENSÚ ediciones
Este libro se terminó de imprimir en el mes de junio de 2011, por EL MENSÚ ediciones Villa María, Córdoba, República Argentina.