

Una historia RESILIENTE
Con el documental "No me olviden, falto yo", Nadia Gómez cuenta la historia de Esmeralda
Castillo Rincón, a quien su papá José Luis Castillo ha buscado por más de 15 años
OPINIÓN

CUERPO Y ALMA
POR MARÍA ELENA ESPARZA GUEVARA
Fundadora de Ola Violeta AC @maelenaesparza
Ponte la verde… y las gafas violeta
Cuando la selección local pierde, el aumento en situaciones de emergencia en el entorno familiar sube 38 por ciento
La intensidad del futbol moviliza emociones, dinero —mucho dinero— y millones de televidentes desde la sala del hogar. Y mientras las miradas se dirigen con esperanza a la pantalla hasta que llega la ocasión de celebrar un gol, hay también gritos ahogados y abusos cometidos al amparo de la distracción o apasionamiento propios del Mundial.
En la justa mundialista que inició hace unos días en el Estadio Banorte de la CDMX y que se jugará hasta el 19 de julio en México, Estados Unidos y Canadá es indispensable mirar las dinámicas del espacio doméstico porque la mayoría de las personas seguirán los partidos desde su propia sala y sabemos que el 80 por ciento de las violencias contra mujeres e infancias son cometidas en el entorno familiar.
También somos aficionadas al futbol y deseamos que México llegue, cuando menos, al quinto partido.
En Ola Violeta no queremos ser aguafiestas, pero sí colocar una discusión esencial en la cancha y por eso le dedicamos nuestro reporte mensual a analizar el Mundial con perspectiva de género.
Tanto UNICEF como ONU Mujeres han alertado que durante estos torneos se disparan hasta en un 30 por ciento las llamadas a líneas de emergencia por violencia familiar.
Lo vimos en la pandemia: el confinamiento desató un riesgo colateral para millones de mujeres en el mundo y no hubo país, ni siquiera en la zona escandinava considerada la más desarrollada a nivel global, que se librara de la tendencia. Hay otro factor en el coctel mundialista, valga la expresión. Los partidos se siguen con cerveza o copita en mano, el alcohol es parte de las convocatorias para reunirse en casa y es, también, el principal detonador de conductas violentas según lo demuestran estadísticas nacionales e internacionales.
Un dato llama mi atención especialmente. Cuando la selección local pierde, el aumento en situaciones de emergencia en el entorno familiar sube no 30 sino 38 por ciento.
En otras palabras, el hincha enojado se “desquita” con quienes tiene más cerca, especialmente con su pareja. Todo ante la mirada de una sociedad que normaliza las agresiones porque cuando juega su equipo “pierde el piso”, “se estresa”, “es que es muy apasionado”.
Estos días, la pelota está en la cancha del hogar. Pongámonos la verde, pero también las gafas violeta para detectar situaciones de peligro; la verdadera derrota sería perderse el quinto, segundo o primer partido por sufrir una agresión en casa.

Las pioneras en el país
1. MATILDE LANDETA Sus películas se distinguieron por la defensa de la libertad de la mujer.
2. CÁNDIDA BELTRÁN Es recordada por crear el modelo de producción independiente a nivel nacional.
3. MIMÍ DERBA Reconocida por ser una de las primeras directoras de compañías de cine.
4. ADELA SEQUEYRO Fue la primera mujer en dirigir y producir una película sonora en México.






CRECEN EN LA INDUSTRIA
De acuerdo con la edición número 16 del Anuario
Estadístico del Cine Mexicano 2025, el incremento de mujeres en el mundo audiovisual reporta cifras históricas y por último se encontró la creación de guiones en donde se mostró un crecimiento de sólo 7%.
En México, de acuerdo con el Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2025 del IMCINE, la participación femenina en la industria audiovisual aumentó, principalmente en las áreas de dirección, producción y escritura de guion.
En este sentido, según el documento, el área de producción fue la que presentó un mayor crecimiento con 34% de mujeres, el nivel más alto reportado desde 2020; dirección es el rubro que sigue con un incremento de 18% respecto a 2024; REDACCIÓN FOTOS ESPECIAL
Asimismo, el reporte también tomó en cuenta los proyectos que se encontraban en creación, se reportó que, dentro de los 235 largometrajes mexicanos que se encontraban en alguna etapa de producción durante 2025, 28% fueron dirigidos por mujeres, 31% contaron con guion escrito por mujeres y 20% tuvieron las cinefotógrafas al frente de la fotografía. Además, casi una tercera parte de las producciones contó con una productora, ya fuera de forma individual o compartida. En este contexto, aunque el informe reveló que la industria audiovisual en México aún se encuentra lejos de alcanzar la paridad, en los últimos años ha habido un crecimiento notable de presencia femenina.
También, en el anuario se detallaron otros datos como la producción en general que hay en el país, por ejemplo, se reportaron 864 cortometrajes y mediometrajes en proceso de producción en todo el país, de los cuales 25% de los proyectos fueron dirigidos por mujeres, 71% por hombres y 4% fueron realizados en codirección, siendo esta la primera vez que el anuario toma un en cuenta un desglose de datos por género.
por su trabajo Destaca

TATIANA HUEZO es la primera directora en ganar un Premio Ariel.
REDACCIÓN
FOTOS ESPECIAL
Tatiana Huezo Sánchez es una directora de cine mexico-salvadoreña, quien en 2017 hizo historia en el mundo del séptimo arte en nuestro país al convertirse en la primera mujer en obtener el Premio Ariel en la categoría de Mejor Dirección por su documental “Tempestad”, en el que retrata las historias de Miriam Carvajal y Adela Alvarado, la primera acusada injustamente de tráfico de personas y condenada a prisión, y la segunda obligada a buscar a su hija durante 10 años.
Desde que comenzó su carrera como documentalista, Huezo ha enfocado su trabajo en relatar problemáticas sociales, en donde las protagonistas son principalmente mujeres como, por ejemplo, su corto “Ausencias” (2015), en el que aborda el dolor de Lulu, quien pierde a su esposo e hijo, víctimas de una desaparición forzada.
En 2021, la directora estrenó su primer largometraje de ficción, “Noche de fuego”, que cuenta la vida de Ana, María y Paula, quienes crecen en un pueblo de la Sierra Gorda de México, el cual está dominado por el narcotráfico. Dicho proyecto audiovisual le valió a la cineasta más de 20 galardones en diversos festivales alrededor del mundo, entre los que destaca su nominación a los Premios Goya y la preselección de la película a los Premios Óscar.
En 2023, estrenó “El Eco”, película escrita y dirigida por ella, la cual retrata la vida de un grupo de niños de una pequeña comunidad rural al norte de Puebla, quienes están al frente del cuidado de ovejas y de sus abuelos. Por este proyecto, Tatiana fue reconocida en el Festival de Cine de Berlín (Berlinale).
Desde sus inicios, la cineasta Tatiana Huezo ha retratado en sus documentales las problemáticas sociales de México, en los que la perspectiva de género ha jugado un papel fundamental

Más de la cineasta
Nació en 1972 en El Salvador. Radica en México desde que tenía cuatro años. Es egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC).
OPINIÓN

NUESTRAS CAUSAS
POR MTRA. CLAUDIA S. CORICHI GARCÍA
Las niñas y adolescentes no
se tocan
Normalizar una relación entre un adulto y una niña o adolescente no solo es normalizar las violencias, sino que además pretende justificar al violentador
La mala noticia de un profesor de 50 años que mantenía “una relación” con una alumna de 14 años hace unos días nos vuelve a indignar, justificada por el agresor e incluso para algunas personas que fueron capaces de hablar de un “noviazgo”. Frases como “ella era muy madura para su edad” o “estaban enamorados” han servido para ocultar una realidad que es un delito. Normalizar una relación entre un adulto y una niña o adolescente, en donde además se agrega una desigualdad jerárquica, no solo es normalizar las violencias, sino que además pretende justificar al violentador.
Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) deberían provocar indignación colectiva. En 2024, se registraron en México 89 mil 527 nacimientos de madres de entre 10 y 17 años. De ellos, 82 correspondieron a niñas de apenas 10 años; 102 a niñas de 11 años; 231 a niñas de 12 años; 970 a niñas de 13 años y 4 mil 598 a niñas de 14 años. Detrás de cada una de estas cifras hay una historia que exige ser analizada desde la perspectiva de los derechos de las infancias y protección frente a la violencia.
Los embarazos en niñas no pueden entenderse como un fenómeno aislado ni como el resultado de decisiones libres e informadas y ellas no cuentan con la madurez física, emocional ni jurídica necesaria para consentir una relación con una persona adulta en condiciones de igualdad.
A pesar de ello, persisten narrativas sociales y culturales que minimizan la gravedad de estas situaciones, lo que contribuye a la impunidad y dificulta que las víctimas sean reconocidas como tales. Por ello, resulta tan importante la lucha que ha dado Sasha Sokol, su caso ayudó a cuestionar una práctica que durante años fue aceptada y el resultado fue el fallo donde la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó la imprescriptibilidad de los casos de abuso sexual infantil en la vía civil.
Mientras se siga justificando o romantizando relaciones desiguales, seguiremos permitiendo que nuestras niñas y adolescentes sean vistas como objeto de deseo y no como sujetas plenas de derechos.
La infancia debe ser un espacio protegido del abuso, violencia y explotación. Duele ver que en pleno siglo XXI esto parezca aceptable. En Afganistán, la normalización llega al grado de que un decreto talibán formaliza el matrimonio infantil desde los 9 años si las niñas guardan silencio o no se oponen explícitamente a estas aberrantes uniones. Nombrar estas conductas por lo que son constituye un paso indispensable para erradicarlas.
Presidenta Nacional de la Colectiva 50+1 @Claucorichi
NOCHE DE FUEGO fue escrita y dirigida por Huezo.
OPINIÓN

COLUMNISTA INVITADA
POR ANA DE SARACHO
Fundadora y CEO “Yo en Gestión 360°” @adesaracho
El peso de querer salvar a todos
Durante mucho tiempo pensé que amar era sostener. Que si alguien que quería estaba sufriendo, mi responsabilidad era ayudarle a encontrar una salida. Me convertí en experta en entender, justificar, rescatar y esperar. Hasta que un día entendí algo incómodo: mientras estaba tan ocupada cuidando a los demás, había dejado de cuidarme a mí. Hay mujeres que tienen una capacidad extraordinaria para detectar el dolor ajeno. Son las que escuchan, acompañan, contienen y encuentran explicaciones para casi cualquier comportamiento. Las admiramos por su empatía y generosidad. Sin embargo, pocas veces hablamos del costo que puede tener vivir intentando salvar a todo el mundo.
A estas mujeres yo las llamo “Las Salvadoras”.
Y si mientras lees estas líneas sientes que algo resuena contigo, quizá tú también seas una de ellas. No porque controles la vida de otros o resuelvas todos sus problemas, sino porque cargas con emociones, responsabilidades y preocupaciones que no te corresponden.
Quizá aprendiste desde muy pequeña que recibías atención, validación o cariño cuando cuidabas de otros. Y sin darte cuenta, comenzaste a asociar tu valor personal con tu capacidad de sostener a quienes te rodean.
Por eso te cuesta poner límites. Porque la “Salvadora” no teme que la dejen de amar. Teme convertirse en la persona que decepciona a alguien.
Entonces te quedas más tiempo del que deberías. Absorbes conflictos que no te pertenecen. Evitas conversaciones difíciles para no incomodar a otros. Encuentras una razón para comprender, justificar o dar una oportunidad más.
Y mientras haces todo eso por los demás, rara vez te lo permites a ti. Para otros tienes paciencia. Para ti tienes exigencia. Comprendes los errores ajenos, pero te castigas por los tuyos. Intentas proteger a todos del dolor mientras ignoras el propio.
Y así aparece el resentimiento. Ese cansancio silencioso que surge cuando llevas años sosteniendo más de lo que te corresponde.
Lo que quizá aún no has descubierto es que, en el fondo, no estás intentando salvar a los demás. Estás intentando sentirte valiosa, necesaria y suficiente.
Pero existe una diferencia importante entre acompañar y rescatar. Acompañar es caminar junto a alguien mientras atraviesa su proceso. Rescatar es asumir una responsabilidad que nunca fue tuya.
Por eso tu verdadero trabajo no consiste en aprender a querer menos a los demás, sino en aprender a quererte más a ti. Habitarte. Volver a ti.
Escuchar tus necesidades con la misma atención con la que escuchas las de los demás. Dar importancia a tus emociones con la misma compasión que ofreces a quienes amas. Entender que no eres responsable de la felicidad de nadie más. Porque cuando dejas de vivir intentando salvar a todos, descubres algo liberador: no tienes que ganarte el amor siendo indispensable.
Habitarte no es dejar de amar a los demás. Es dejar de abandonarte a ti.



la historia detrás de la consigna "NO ME OLVIDEN, FALTO YO",



En este documental, Nadia Gómez retrata la historia de la búsqueda de Esmeralda Castillo Rincón, la cual ha encabezado su padre José Luis Castillo por más de 15 años
DANIELA ZAMBRANO
FOTOS LESLIE PÉREZ / CORTESÍA
Después de siete años de seguir el caso de Esmeralda Castillo Rincón, y de acompañar a José Luis Castillo —padre de Esmeralda— y a su familia, la cineasta Nadia Gómez y su equipo se encuentran a un año, aproximadamente, de ver proyectado su documental “No me olviden, falto yo” en la pantalla grande. “Queremos recordar que falta Esmeralda”, dijo en entrevista con Mente Mujer, Nadia Gómez, directora del proyecto En 2019, la cineasta supo del caso de Esmeralda Castillo por primera vez, “estaba buscando una historia para mi tesis de universidad —iba a ser un cortometraje, de hecho—. Pero entonces, en Facebook, vi una publicación de José Luis en la que estaba aventando diamantina. Era cuando recién se estaba volviendo viral”, recordó Nadia del momento en el que decidió contar este caso. Esmeralda Castillo (14 años) desapareció el 19 de mayo de 2009 en Ciudad Juárez, Chihuahua,
Cronología:

“Este documental ha tenido muchas transformaciones y creo que eso es lo bello del documental, que sí puedes tener una idea narrativa, por supuesto, y es recomendable, pero va cambiando respecto con lo que vaya sucediendo”, detalló Gómez.
“Yo empecé diciendo que iba a ser un cortometraje, pero al ver todo lo que había dentro de este caso, lo que había en la vida de José Luis y toda su lucha dijimos, mi equipo y yo `esto tiene que ser un largo’”, contó la cineasta.
Fue así como el equipo comenzó a desarrollar el proyecto de forma independiente, por lo que “ha sido una labor titánica levantar financieramente este documental”.
comienza el desarro del proyecto.
empieza la filmación del documental.
ocurren las últimas filmaciones en Cd. Juárez, Chihuahua.
2019 2021 2025 2026
reciben financiamiento de FOCINE para la postproducción.
cuando se dirigía a la secundaria; desde entonces, su padre José Luis Castillo y su madre, Martha Rincón, han convertido su búsqueda en un emblema de la lucha contra la violencia de género. Las grabaciones de “No me olviden, falto yo” —frase que José Luis convirtió en consigna en la búsqueda de su hija— comenzaron en 2021 y sucedieron entre Ciudad de México y Ciudad Juárez, Chihuahua, estado en el que culminaron en 2025. “Se ve un retrato mucho más íntimo de la lucha y la vida de la familia”, relató la directora sobre lo que se verá en el documental, “cómo viven día a día con esta lucha, con esta exigencia y con una ausencia, eso es lo principal que quería exhibir en el documental, esta ausencia con la que viven, pero que a pesar de ella y de este dolor han decidido ayudar a otras personas a encontrar a sus desaparecidos, han querido exigir justicia, han querido seguir hablando al respecto y seguir viralizando el rostro de su hija y su caso… decidieron luchar Para mí, eso habla de una completa resiliencia tanto de José Luis como de su familia, y es lo que más quería retratar en el documental”, señaló la cineasta sobre el proyecto que siguieron por siete años
Y es que, de acuerdo con Gómez, “hacer cine documental, hacer cine documental en México y luego hacer cine documental en México sobre un tema social, se le van sumando cada vez más y más obstáculos, pero no me arrepiento para nada”, a pesar de que en este proceso hubo muchos obstáculos. “Muchas veces lo que nos decían era que esta historia ya se ha contado muchas veces, que este tema ya está muy tocado, ‘ya no queremos hablar más de ello’. Esto sigue pasando”, señaló Nadia e hizo una invitación a que se apoye este tipo de documentales
Sin embargo, a pesar de los obstáculos, en el segundo cuatrimestre de 2026, el proyecto consiguió financiamiento de FOCINE para su etapa de postproducción, por lo que esperan que “No me olviden, falto yo” se pueda ver en la pantalla grande a mediados de 2027.
Cursó carrera de Cine y Producción Audiovisual en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). La conexión humana, el duelo y la resiliencia son los temas que más explora en sus proyectos. Su documental favorito es “La marcha de los pingüinos”. Nadia en corto
POR SIETE AÑOS Nadia y su equipo acompañaron a la familia Castillo Rincón en su búsqueda.

de resistencia Un retrato
INDÍGENA
Con Li Cham, su ópera prima, la cineasta chiapaneca
Ana Ts´uyeb retrata la vida de las mujeres tsotsiles de su comunidad
MARÍA FERNANDA FERNÁNDEZ FOTOS CORTESÍA VÍCTOR INCENDARIOS
Ana Ts´uyeb nació en 1997 en pleno movimiento zapatista, el levantamiento en Chiapas encabezado por el subcomandante Marcos. Estuvo rodeada de estas historias, y así como aprendía de la comunidad a su alrededor, creció escuchando y presenciando la violencia patriarcal ejercida sobre las mujeres tsotsiles de su comunidad mediante sus usos y costumbres. Así nació Li Cham, su ópera prima, de la necesidad de usar el cine como una herramienta que debe incomodar a quien está en la sala.
“La conversación sobre cine indígena ha nacido desde muchos espacios a través del tiempo, pues comenzaron a llegar muchos do-

“PARA MÍ EL CINE ES UN MEDIO PARA SANAR, SOBRE TODO CUANDO SE HABLA DE LO INVISIBLE”.

cumentalistas al territorio desde 1994, entonces, como habitantes nos acostumbramos a eso. A ver gente extranjera contando nuestras historias y utilizándonos como objeto de estudio, narrando nuestra identidad como algo que se folclorizaba, y yo quise ser lo contrario, ni romantizo ni revictimizo a las mujeres que son parte de este largometraje”, señaló la directora.
Li Cham, que en lengua tsotsil significa “morir” es un documental de 74 minutos que se estrenó en 2024 en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), en donde ganó el Premio Ojo al Mejor Largometraje Documental, cuenta la historia de Margarita, Faustina y Juana, que tuvieron que afrontar la devastación de la pérdida debido a la violencia en la selva chiapaneca y a los roles de género. A pesar de enfrentar este escenario, logran renacer a través del sentido de comunidad y la pertenencia a la tierra, recuperando y entendiendo cómo han vivido sus duelos, satisfacciones y esperanzas.
“Ha sido satisfactorio durante la gira de proyecciones ver a tantas mujeres de la región entrar por primera vez a una sala de cine, son espacios donde históricamente se nos ha excluido por temas de racismo y también porque las películas son ajenas a nuestras realidades. Y este es un tema universal, no solo atraviesa a las mujeres tsotsiles, sino a la sociedad y a todas las mujeres que viven las violencias cotidianas. Es la voz de ellas, que no se han atrevido a romper el silencio y que también ha llevado a los hombres
Cine y compromiso social
Ana también se dedica a la fotografía
Una de sus referentes y colegas que la arropó fue Tatiana Huezo
Antes de Li Cham, la película se iba a llamar “S-nichim abtel”, que significa "Las flores del trabajo en tsotsil"
El fallecimiento de sus abuelas y seguir con su ópera prima, representan su renacimiento personal
a hacerse preguntas, a cuestionar años de prácticas y de aprendizajes adquiridos”, compartió Ana, quien ejemplificó las conversaciones incómodas que deben nacer en lugares como una sala de cine comercial.
Li Cham estuvo en cartelera de las principales cadenas de cine en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde la directora ha salido de funciones en las que ve al público llorando, pero también reflexionando, sobre todo a los hombres y jefes de familia, y con una iniciativa para cambiar el panorama familiar y social que persiste de tantas generaciones atrás, la prueba principal es su papá, pues “cuando comencé con el proyecto él fue el primero en saber la idea y me dijo que era una pérdida de tiempo, pero cuando estaba en el proceso de edición y escuchó los testimonios, mi dijo que no se enorgullecía de su pasado, pero estaba orgulloso de mí por atreverme a invitar a la gente a cuestionarse, porque los hombres siempre fueron educados así, y es importante que las generaciones de jóvenes tengan otra concepción de prácticas que están tan normalizadas”, externó.
Ana Ts´uyeb es testigo de los esfuerzos de su comunidad por reivindicar su identidad, su lengua y su territorio, de ahí su inspiración por las mujeres que habitan pueblos originarios y la manera de contar sus historias, y ya está trabajando en su próximo largometraje acerca del multiverso de la violencia patriarcal y temas de género, que como ella dice, los tiene arraigados.
LI CHAM llegó a las salas de cine comercial el 7 de mayo pasado.
EL DOCUMENTAL está hablado en idioma tsotsil.
EN EL FILME se retrata la historia de tres generaciones de mujeres tsotsiles.


Cuando Indira Cato ingresó a la universidad para estudiar Literatura Dramática y Teatro, no se imaginó que sus conocidos la llevarían a proyectos en distintas zonas del país que la familiarizaron con las causas sociales, hasta que poco a poco y sin darse cuenta comenzó a involucrarse en filmaciones y ya había elegido el documental como formato y a sus personajes centrales, las mujeres.
“Cuando conocí el camino del documental, me apasionó tanto que hasta ahora no lo he soltado, solo he trabajado en esos proyectos y hacía mucho sentido por los temas que tengo atravesados como injusticias y las acciones de la sociedad, hay infinidad de cosas que explorar”, reveló la productora de “Llévate mis Amores”, primer trabajo en el que incursionó.
Las mujeres levantan la mano
Cada año se realizan aproximadamente
250 películas en el país
El documental que le cambió la vida a Indira fue “El lugar más pequeño” de Tatiana Huezo
El premio Ariel a mejor película se lo han llevado directoras mexicanas 5 años consecutivos
Su última producción es el documental Mickey, de la directora Dano García
La lucha contra la DIGITAL
Siguiendo la ruta de las problemáticas sociales, el primer acercamiento de Indira como directora fue “Llamarse Olimpia”, material en el que retrató el camino de la activista Olimpia Coral Melo hacia la promulgación de la ley que castiga la difusión de contenido íntimo sin consentimiento en plataformas digitales, desde el aspecto local hasta nivel federal, hasta llevar la Ley Olimpia a otros países, como Argentina
VIOLENCIA
La documentalista mexicana Indira Cato retrató el camino de la activista Olimpia Coral Melo por castigar la violencia de género en el ciberespacio
POR MARÍA FERNANDA FERNÁNDEZ FOTOS CORTESÍA /ESPECIAL
“En 2020 encontré la historia de Olimpia en redes sociales y quedé fascinada con lo que había logrado junto con la Red de Defensoras Digitales, y me doy cuenta de que nadie está grabando su proceso. Y sabía que aún faltaba mucho camino, pero quería ser la primera en registrarlo, ser parte de la profundidad que implica la lucha. No sabía cómo encontrarla hasta que un día me animé a escribirle y le propuse que uniéramos fuerzas”, confesó sobre el documental que tuvo su estreno en cines desde finales del año pasado.
A pesar de los conocimientos adquiridos durante la filmación de este material y la sensibilidad que adquirió hacia el tema, la cineasta se dijo no preparada aún para dirigir otra película, pues “lo considero un proceso muy desgastante, tener que estar detrás de todo el proceso sin perder nada de pista, entonces me tomaré un tiempo hasta tener la energía nuevamente, pero sigo con las producciones, que mucha gente cree que es más explotación, pero yo me siento en ese terreno como pez en el agua”.
Indira Cato ya sabe lo que es ser galardonada, pues en 2025 Llamarse Olimpia recibió el Ojo a Mejor Largometraje Documental Mexicano en el Festival Internacional de Cine de Morelia y Mejor Película Mexicana en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, y así como le pasó a ella, es-

EN EL FILME se muestra la historia de la aprobación de la Ley Olimpia.
pera que las jóvenes apasionadas por el cine vean un camino para cerrar la brecha de género en el sector: “cada vez que me paro en un festival con mi equipo, las chicas se acercan con nosotras y nos dicen que les damos esperanza, que ahora saben que sí se puede, porque están acostumbradas a ver esos espacios ocupados por hombres”, finalizó la documentalista que tiene la misión de contar historias que conmuevan a través del ojo social.
LA DOCUMENTALISTA asistió al FICG acompañada de las protagonistas del documental.
INDIRA CATO con su premio del Festival Internacional de Cine de Morelia.
