

Protectoras de la TIERRA
En 2020, Nora Cabrera Velasco fundó Nuestro Futuro, una organización liderada por mujeres, que tiene como objetivo litigar por la crisis climática en el país

XIYE BASTIDA
Activista mexico-chilena, nacida en el municipio de Atlacomulco, Estado de México. Desde pequeña estuvo ligada al tema ambiental gracias a sus padres; sin embargo, en 2015 su interés se despertó debido a las sequías prolongadas seguidas de las inundaciones en Atlacomulco. Debido a esto, su familia se vio obligada a trasladarse a Estados Unidos, desde donde comenzó su activismo ambiental. A los 19 años de edad formó parte del movimiento Fridays For Future Es cofundadora de la organización Re-Heart Initiative, además de que ha participado en Cumbres Climáticas de la ONU, además de ser parte de la Cumbre de Líderes sobre el Clima convocada por el gobierno de E.U.
Desde diferentes trincheras, mujeres mexicanas encausan sus luchas para visibilizar y combatir la crisis climática que se vive en el mundo
LEYDY PECH
Leydy Araceli Pech Martín, más conocida como Leydy Pech o como la guardiana de las abejas, es una apicultora y activista de origen maya. Nacida en el municipio de Hopelchén, Campeche, desde hace más de una década, Leydy lideró una batalla legal contra los pesticidas y los transgénicos. A través del colectivo Koolel-Kab/ Muuchkambal, cooperativa
formada exclusivamente por mujeres mayas, la activista promovió la apicultura orgánica, así como la agroforestería sostenible y el trabajo colectivo para salvaguardar la biodiversidad y el sustento económico de la región. Debido a su labor en pro de las abejas, en 2020 Leydy Pech recibió el Premio Ambiental Goldman, considerado el “Nobel verde”.


GRACIELA TIBURCIO PINTOS
Originaria de Veracruz, Graciela Tiburcio es bióloga, investigadora y conservacionista ambiental, reconocida a nivel internacional por el trabajo que ha realizado con las tortugas marinas en nuestro país. Es miembro fundador de la Red para la Protección de la Tortuga Marina en el Municipio de Los Cabos, en donde ha desempeñado un
papel vital en la promoción de la conservación y preservación de esta especie. Por esa razón, en 2017 fue reconocida con el Premio Latinoamérica Verde en la categoría de Diversidad y Fauna; asimismo, en 2021 Pro-Bosques de Chapultepec la galardonó como una de las cinco mujeres mexicanas que han hecho una diferencia por el medio ambiente.
JULIA CARABIAS
Reconocida bióloga, investigadora y ambientalista, ha centrado su trabajo en la regeneración de selvas tropicales, en la conservación, manejo y restauración de ecosistemas tropicales, cambio global, pobreza y medio ambiente y política ambiental. Es licenciada y maestra en Biología por la Facultad de Ciencias de la UNAM, en donde es profesora
desde 1987. Ha sido presidenta del Instituto Nacional de Ecología (1994); secretaria de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (1994-2000), y presidió el Panel Técnico Científico del Fondo Mundial Ambiental (GEF) (2002-2006). Desde 2005 coordina el Programa de Conservación y Manejo de Ecosistemas Naturales en la Selva Lacandona, Chiapas.


MARTHA ISABEL “PATI” RUIZ CORZO
Actualmente es directora general de Grupo Ecológico Sierra Gorda (GESG), Pati (como es conocida) cofundó este proyecto en 1987 en Querétaro con el objetivo de crear conciencia sobre la biodiversidad, las amenazas y el movimiento de base para construir un futuro regenerativo en la región de la Sierra Gorda de Querétaro. De esta forma, en 1997, el GESG
por el medio ambiente
OPINIÓN

consiguió el decreto como área protegida para la región, un hecho histórico en el país que fue gestionado desde la sociedad civil, por lo que Ruiz Corzo fue nombrada directora federal de la Reserva de Biosfera Sierra Gorda por el presidente Ernesto Zedillo, cargo que desempeñó hasta el 2009, cuando volvió al frente del GESG. Su labor ha sido reconocida en el mundo.
Las mujeres desempeñan un papel clave en la conservación de los ecosistemas y la gestión de recursos naturales. De acuerdo con estimaciones de la ONU, 80% de las personas desplazadas por fenómenos climáticos son mujeres. En México, ellas lideran iniciativas que transforman comunidades y protegen el medio ambiente.
Una piedra en el zapato ENCUENTRO CONTIGO
POR MARÍA ISABEL ROMERO LÓPEZ
Porque las piedras que no atendemos no desaparecen. Solo aumentan el malestar y simplemente aprendemos a caminar con ellas
Hay molestias que parecen tan pequeñas que decidimos ignorarlas. Una piedra en el zapato es una de ellas.
Recuerdo una conversación que tuve hace tiempo con una persona que padecía diabetes tipo uno y neuropatía. Le habían extirpado parte de la piel de la planta de sus pies, era una herida profunda que le llevó meses de curaciones y cuidados; ella decía que había aparecido de la nada. Sin embargo, al haber perdido sensibilidad, nunca sintió el momento en que comenzó y, sin comprender cómo, simplemente un día ya no pudo caminar y tuvo que parar. Por eso, al pensar en aquella escena, imaginé que al sentir una piedra en el zapato muchas veces nos decimos que podemos soportarla y que no vale la pena parar, entonces caminamos unos metros más. Después de algunos kilómetros dejamos de advertirla. No porque se haya hecho polvo y haya desaparecido, sino porque el dolor terminó confundiéndose con costumbre.
Sin embargo, la piedra sigue ahí, lo que cambió fue el pie. Primero apareció la irritación, después la ampolla y, finalmente, el caminar dejó de ser natural. Y al notarlo muchos decimos que el problema fue la ampolla; ella, por ejemplo, decía que había sido de la nada. Cuando en realidad su comienzo había sido mucho antes.
Entonces comprendí que algo parecido ocurre en muchas relaciones. Hay conversaciones que evitamos, incomodidades que preferimos callar, preguntas que dejamos de responder, gestos que decidimos ignorar.
Porque creemos que guardar silencio evitará el conflicto y traerá paz. Sin embargo, el silencio rara vez resuelve aquello que necesita ser nombrado.
Hay pausas que no necesitan que abandonemos el camino. Solo requieren detenerse el tiempo suficiente para quitarse el zapato, encontrar la piedra y decidir qué hacer con ella.
A veces, basta con retirarla y continuar el camino. Otras veces, al quitarnos el zapato, descubrimos que se ha gastado, que dejó de ajustarnos, que nos lastima o simplemente ya cumplió su función. Entonces, cambiar de zapatos puede ser también una posibilidad.
Lo importante es que el resultado de la elección nazca de haber observado la realidad y no de haber intentado ignorarla.
Porque las piedras que no atendemos no desaparecen. Solo aumentan el malestar y simplemente aprendemos a caminar con ellas.
Escúchate, obsérvate, abrázate. La fuente está en ti.
Maestra en Psicología Clínica Integrativa
Cuidan la tierra
OPINIÓN

Fundadora de Think
@ClaudiaLunaHdz
Perdona la lata… MUJERES, S.A.
POR CLAUDIA LUNA
Lo que sobra no son los modales. Es sentir que hay que disculparse por distraer el tiempo de otros
Eran casi las once de la noche. El correo estaba escrito, el cursor parpadeando como esperando mi autorización, y hasta arriba, como un acto reflejo, dos palabras: “Perdona la lata”. Las borré. Me sentí valiente unos tres segundos. No es lata, es su trabajo. Luego las volví a poner.
No era miedo a la respuesta. Era yo, achicándome sola, antes de que alguien me achicara. Era yo, poniéndome en el lugar de una molestia, porque me enseñaron a no estorbar.
Conoces el repertorio de memoria. El “no sé si tenga sentido, pero”. El “nada más quería ver si…”. El correo con tres signos de admiración para que un “buenos días” no suene a orden militar. Pedimos perdón por hacer lo que nos toca, por ocupar espacio, por existir en horario de oficina y por dar seguimiento a lo que alguien no ha hecho a tiempo.
Durante años creí que era un defecto mío. No lo es. Hay un estudio viejo y necio de Karina Schumann y Michael Ross que desarma el lugar común. Resulta que las mujeres no nos disculpamos “de más”. Nos disculpamos por más cosas, porque tenemos el umbral más bajo de lo que cuenta como falta. Ellos no ven la ofensa donde nosotras sí. La misma escena: ella pide perdón, él ni se entera de que hubo algo que perdonar. Léelo otra vez, porque ahí está la trampa.
Y entonces llegan los cursos. “Deja de disculparte”. “Habla con seguridad”. “Quita los diminutivos del correo.” Toda una industria dedicada a corregirte a ti. Habría que preguntarse por qué la vara siempre es cómo hablan ellos.
Porque aquí viene lo incómodo, y escúchame bien: aunque mañana borraras cada “perdón” de tu vida, la misma frase no pesa igual según quién la firme. Lo midió hace poco la Fundación Mujeres por la Democracia, con casi dos mil personas. El mismo argumento, en boca de una mujer, suena “agresivo”; en boca de un hombre, “contundente”. La misma ambición, en ella es “prepotencia”; en él, “liderazgo”. Y más de seis de cada diez personas creen que nosotras tenemos que esforzarnos más para demostrar lo que valemos.
Y no empieza en tu correo. El BID hizo el primer estudio a gran escala en español sobre el lenguaje de las ofertas de empleo: cómo se redacta un anuncio cambia cuántas mujeres se animan a postularse. El sesgo ya estaba en las palabras, desde antes de que escribieras la primera línea.
Así que no, no voy a pedirte que hables como hombre para que te tomen en serio. Esa batalla ya la dimos demasiadas veces, y es injusta ab initio. Tampoco pido que llenes tus comunicaciones de corazoncitos y palabrería de cortesía.
La cortesía básica no se negocia. Saludar, agradecer, eso aplica siempre y para todos. Lo que sobra no son los modales. Es sentir que hay que disculparse por distraer el tiempo de otros.
Tejenclimáticajusticia EN MÉXICO
Nuestro Futuro, organización fundada por la abogada y activista Nora Cabrera Velasco, tiene como objetivo impulsar la defensa ambiental en el territorio nacional
DANIELA ZAMBRANO
FOTOS: CORTESÍA
En 2020, tras una amplia trayectoria en el Poder Judicial y en despachos jurídicos privados, la licenciada en Derecho Nora Cabrera Velasco fundó Nuestro Futuro, una organización sin fines de lucro liderada por mujeres, que tiene como objetivo impulsar la justicia climática y ambiental en México.
“Yo llegué a la causa pensando en los litigios que estaban pasando en Países Bajos, en Estados Unidos y que en México veíamos que no había litigios climáticos como tal”, dijo Cabrera Velasco en entrevista con Mente Mujer sobre su incursión al activismo ambiental entre 2019 y 2020.
“Pero cuando me di cuenta de que realmente esta era mi agenda de vida fue cuando acompañamos el caso de la primera comunidad en México reconocida como desplazada climática”, contó la abogada haciendo referencia al caso de defensa de derecho al futuro, demanda histórica interpuesta en 2021 que fue acompañada por la organización y que llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
“Cuando fui la primera vez a Tabasco a ver esta comunidad, me cambió, me revolucionó todo, fue como ver una imagen de esas que yo pensaba del futuro pero en el presente, ya en nuestro país, del mar devorándose las casas de una comunidad que no sabía qué hacer porque era una realidad desconocida”, relató Nora.
Actualmente, Nuestro Futuro cuenta con un equipo de 20 personas que se dedican de tiempo completo a esta labor que han extendido por toda la República mexicana.
“Muchos de los casos tienen incidencia en la Ciudad de México, pero trabajo territorial tenemos en el Golfo de California, en cuatro estados que son ahora Sinaloa, Baja California y Baja California Sur”. También tienen incidencia en Tabasco, Jalisco, Zacatecas, Yucatán, Chihuahua y una parte de Nayarit. De su labor, la directora general de Nuestro Futuro señaló que gran parte de su trabajo lo realizan en colaboración con la sociedad civil.
En lo que se refiere a los proyectos que han acompañado, Nora señaló dos de los más relevantes; el primero “es el caso del Golfo de California y
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Millones de personas desplazadas por causas asociadas al cambio climático son las que tendrá México para 2050.

Sobre la activista
El proyecto
Es originaria de Jalpa, Zacatecas. Cursó la carrera de Derecho en el Tec de Monterrey en Guadalajara. En 2020 comenzaron a trabajar.
En 2022 se constituyeron como asociación civil. Participaron en la defensa por Mahahual. Síguelos en redes sociales como nuestrofuturoac Consulta su página de internet, nuestrofuturo.mx



LA ORGANIZACIÓN trabaja de la mano con las comunidades de los lugares en los que tiene incidencia.
Nora Cabrera Velasco DIRECTORA GENERAL DE NUESTRO FUTURO
“LA RAZÓN POR LA QUE A MÍ ME MOVÍA LA AGENDA ERA POR PENSAR EN LA DESIGUALDAD QUE GENERARÍA
LA CRISIS CLIMÁTICA EN
NUESTRO PAÍS”

LA DEFENSA DE LAS BALLENAS en el golfo de California es uno de los proyectos que impulsan actualmente.
la amenaza que está sufriendo por el gas natural de exportación, lo que llamamos el caso ‘las ballenas demandan’”, también conocido como el proyecto Saguaro, con el que se busca construir una terminal de exportación de gas natural licuado en Puerto Libertad en Sonora.
El segundo es el proyecto Amigo GNL en Sonora, el cual “es una plataforma offshore de gas que pretenden construir en Guaymas, que también es muy dañina para el ecosistema”.
“Lo que pretendemos es que se reconozca que el Golfo de California es un hábitat para las ballenas y para todo el ecosistema marino, y en ese ecosistema incluidos los pescadores ribereños, las personas que habitan en toda esta zona del golfo, para que esta zona no se impacte por la industria de los combustibles fósiles”, señaló la activista.
Y es que hablar de justicia climática es un tema de la sociedad. “El desplazamiento climático en nuestro país como un fenómeno se tiene que atender”, señaló Cabrebra Velasco, pues “en México se estima que para el 2050 podría haber —o sea, en menos de 25 años— tres millones de personas desplazadas por causas asociadas al cambio climático”.
Por esa razón, impulsar esta conversación a través de las redes sociales ha sido otra de las misiones de Nuestro Futuro.
“Las redes sociales nos han permitido informarnos de cómo, cuando lo colectivizamos, tenemos un impacto mucho más grande, eso me parece que es fascinante", explicó, sin embargo, reconoció que las “redes sociales necesitan combinarse con la experiencia en el territorio que se defiende, no podemos quedarnos solamente con el tema de redes sociales sin que eso baje a la movilización, a la acción territorial, a esas acciones que permitan no vivir en el mundo digital el tema ambiental, porque el mundo ambiental no se puede vivir en el tema digital, lo que te hace realmente defenderlo desde el corazón es conocer la problemática socioambiental que se vive en los territorios”.
Por esa razón, Nuestro Futuro tiene como objetivo “mover conciencia y emocionar a la gente para que pueda formar parte de este movimiento”.
“Nuestro Futuro busca decirle a cada persona que somos capaces de defender la vida, que somos parte de ese lugar en donde el mundo, si lo defendemos, no se va a acabar Si no lo defendemos, posiblemente quede para muy pocas personas”.
PARTE DE SU LABOR es visibilizar y crear conciencia sobre la crisis climática en México.
la conversación entre los jóvenes IMPULSA
A través de redes sociales, Michelle Arzate visibiliza los temas de justicia social y acompaña a comunidades en la defensa de su territorio
DANIELA ZAMBRANO
FOTOS: CORTESÍA
Para Michelle Arzate “todo cambio colectivo comienza con uno individual”, es su frase insignia que la ha acompañado en su lucha por la defensa del medioambiente y los derechos humanos.
Con 26 años, Mich Arzate —como es conocida en redes sociales— es un referente en la defensa del territorio y el medio ambiente, así lo demostró con Salvemos Mahahual, movimiento que tuvo como objetivo frenar el megaproyecto turístico Perfect Day Mexico en el estado de Quintana Roo.
“Logramos que esto se hiciera noticia internacional”, contó Mich en entrevista con Mente Mujer sobre el gran trabajo que hicieron colectivas, ambientalistas y sociedad civil en torno a este tema.
“Salvemos Mahahual significó mucho, porque para mí, realmente marcó un precedente en la lucha ambiental en México”, sentenció la activista.
Con más de 55 mil seguidores en Instagram y 110 mil followers en TikTok, la licenciada en Relaciones Internacionales, a través de redes sociales visibiliza problemáticas socioambientales. “Todo empezó hace tres años, cuando una seguidora me pidió hablar del río Atoyac, que es uno de los ríos más contaminados de México”, contó.
“Ahí fue cuando empecé a hablar de esos temas y la verdad es que es una caja de Pandora, creo que todas las problemáticas sociales y ambientales, en cuanto te empiezas a meter a una, ya no hay vuelta atrás, siento que empiezan a salir cada vez más y más variables”, explicó la ambientalista.
Asimismo, además de su plataforma en redes sociales, Michelle acompaña a colectivos, organizaciones o personas que desde la sociedad civil defienden su territorio.
“No hay justicia social sin justicia ambiental y eso lo podemos ver cada vez más con la crisis cli-
Más de Michelle
Tiene 26 años. Cursó la licenciatura en Relaciones Internacionales en el TEC de Monterrey. A partir de 2019 comenzó a profundizar en el tema ambiental.

mática”, sentencia la entrevistada quien, además del tema ambiental, también ha ligado su causa con la defensa de los derechos humanos y la ayuda social, como pasó durante la emergencia por Otis en Acapulco, Guerrero, a donde Michelle, con la ayuda de su comunidad logró reunir alrededor de dos toneladas de víveres, “llevamos ropa interior, víveres, colchonetas, medicamentos”, contó. Actualmente, uno de los casos que la joven está acompañando es el de Topolobampo en Sinaloa, el cual gira en torno a la construcción de una planta de amoníaco, “estoy trabajando directamente con el colectivo”, señaló.
En ese sentido, al cuestionar a Mich sobre en qué punto nos encontramos en México respecto a la defensa ambiental, señaló que “creo que sí es un momento histórico el que estamos viviendo en cuanto a la justicia climática en México, creo que mucha gente ya volteó a ver que esto no sólo se trata de ambientalistas, que esto nos involucra a todas y todos”.
Asimismo, hace el llamado a la sociedad a que “hay que repensar, hay que cuestionar, no importa quién lo diga, tenemos que cuestionarlo al final cuáles van a ser las implicaciones reales, porque la forma en la que consumimos, en la que producimos y en la que nos relacionamos con la naturaleza es la que se tiene que modificar, porque por algo estamos en una crisis climática que no se va a detener si seguimos consumiendo, produciendo y manejándonos de la forma en la que lo hacemos”.

MICH FORMA parte del colectivo "Salvemos Mahahual".
UNA PARTE importante de su labor es el trabajo en territorio.
CLIMÁTICA Hace frente a la crisis
A través de sus redes sociales, la abogada colombiana Mariana Terán visibiliza las problemáticas socioambientales en América Latina y da difusión a proyectos que buscan su solución
DANIELA ZAMBRANO
FOTOS: CORTESÍA
Para Mariana Terán, abogada especializada en derecho ambiental, activista e influencer, “indiscutiblemente lo que me ha hecho recorrer el camino del ambientalismo ha sido mi territorio, ha sido el Cauca, ha sido el lugar donde yo nací, es ver las problemáticas socioambientales que afectan a las personas a mi alrededor, a las personas que viven en este departamento”, aseveró en entrevista con Mente Mujer.
Mari Teran Sostenibilidad —como es conocida en redes sociales—, es originaria del Cauca, departamento colombiano, el cual, además de ser característico por su diversidad geográfica y su herencia cultural.
“En el Cauca tenemos diversos conflictos socioambientales como lo son la minería ilegal, la deforestación o la minería ilegal”, señaló la activista sobre las problemáticas que la motivaron a involucrarse en el tema ambiental.
“Una de mis frases que yo repito constantemente es que detrás de cada problemática ambiental hay una problemática social que tiene que ser resuelta primero”, enfatizó.
En este sentido, además de su labor desde el derecho ambiental, que “es toda la regulación que existe a nivel internacional y nacional en los países que regula la interacción de los humanos con los recursos naturales”, Mariana ha creado una plataforma en redes sociales a través de la cual da visibilidad a casos de crisis ambiental en Latinoamérica.
“Yo hablo, por ejemplo, de la Ley de Glaciares en Argentina, de los incendios forestales en la Patagonia, del proyecto Dominga en Chile, del derrame de hidrocarburos en Perú, es como trato de darle visibilidad a problemáticas socioambientales que, en ese momento, ya se están comenzando a hablar en redes sociales”, explicó la activista.
Asimismo, además de denunciar las problemáticas socioambientales, Mariana difunde

proyectos que, a través del uso de nuevas tecnologías e innovación, buscan solucionar el problema ambiental.
“Hoy en día, ya hay muchos mecanismos, muchas organizaciones y muchas empresas que quieren hacer las cosas distintas, que están innovando, que están introduciendo tecnologías en hardware, en software que les permite a ellos atender problemáticas socioambientales desde otros puntos”, detalló la ambientalista.
Actualmente, Terán tiene más de 150 mil seguidores en Instagram y más de 600 mil en TikTok, desde la que su objetivo es que “hablemos de sostenibilidad, de crisis climática, de basura, de la crisis hídrica que estamos viviendo”.
“Yo quiero sacar esa conversación de los de siempre, y que ahora sea una conversación para todos”.

Sobre ella
Es abogada ambiental y divulgadora digital.
Licenciada en Derecho por la Universidad Libre en Cali Cuenta con una Maestría en Derecho del Estado con énfasis en Derecho de los Recursos Naturales por la Universidad Externado de Colombia.
Aborda los temas de Derecho ambiental penal y administrativo,justicia socioambiental,innovación tecnológica y acción climática digital para Latinoamérica.
Más sobre ella
Mil seguidores tiene en Instagram.
Mil personas las siguen a través de TikTok.
Años de edad tiene la activista y abogada.
173 32 613 7
Años tiene comunicando a través de redes sociales.
DA DIFUSIÓN a proyectos que combaten la crisis ambiental.
HA COMBINADADO su formación académica con su lucha social.
