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GASTROLAB 26032026

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Euforia por Corea

La fiebre por la cultura coreana también se vive en la mesa. En Jowong, México y el país asiático se unen a través de una cocina contemporánea que celebra sus raíces

OPINIÓN

CONFIESO QUE HE COMIDO

SOPHIE AVERNIN

@sophieavernin

La Rioja sopla 100 velitas

Lo que nos queda muy claro –a pesar de la gradual baja del consumo de vino en el mundo entre la generación Z– es que las grandes zonas como ésta aún tienen ases bajo su manga

1925,hace 101 años,muchas cosas sucedían en el mundo: en México la plancha del Zócalo era un gran jardín.La electricidad llegaba y con ella la radio.Algunos periódicos nacían,los locos años 20 con su danzón y el movimiento muralista. Nuestro presidente era Plutarco Elías Calles y México estaba sumergido en el modernismo.

Mientras tanto en ese mismo año en España se creaba la primera Denominación de Origen de ese país: la Rioja.Esta región vio su gran auge a mediados del siglo 19 con el ataque de filoxera que devastó las vides francesas.

A inicios de este año,se celebraron los 100 años de dicha Denominación,un añito tarde pero cuando tienes cien,da igual.Ojo,ésta no es la más vieja del mundo; de hecho,la primera zona en delimitarse fue Oporto en 1756,pero de eso hablaremos más adelante…

Mientras tanto,le cantamos las mañanitas y celebramos con bombo y copas bien llenas los 100 añitos de la Rioja,desde Logroño.

Bodegas nuevas,viejas,enólogos modernos y tradicionales,todos nos dimos cita para festejar esta zona que los cobija,a pesar de sus diferencias. Catadores del mundo entero se reunieron a soplar las velitas y a desearle muchos años más de vida.

Lo que nos queda muy claro –a pesar de la gradual baja del consumo de vino en el mundo entre la generación Z– es que las grandes zonas como ésta aún tienen ases bajo su manga.

Los blancos,de los cuales hace algunos años nadie les daba ni la hora,son hoy la estrella del escenario: vinos con onda,maceraciones carbónicas y vinos frescos,sin dejar de lado los grandes clásicos que siempre estarán presentes.La Rioja se reinventa siendo fiel a sí misma,justo como las grandes zonas vitivinícolas del mundo.

Porque Burdeos,Borgoña,Rioja,Ribera del Duero,Toscana y muchas más lo tienen muy claro: este bache va a pasar,y ellas seguirán de pie cuando el vino esté en boga de nuevo.

En un mundo donde de lo único que se habla es del cambio climático y de la baja en el consumo de vinos en el mundo,el mensaje desde la Rioja es claro: la única manera de luchar contra el cambio climático es no moverse,entender lo que sucede en la tierra y mirarla detenidamente,ella es más sabía que el hombre,siempre lo ha sido.Así que preparen los mariachis y las velitas,que seguiremos celebrando con las copas en alto,año tras año,por los buenos vinos que se elaboran en el mundo.

SALT BAE ENMÉXICO:

¿GENIO EMPRESARIAL O MARCA VIRAL?

Nusret Gökçe ya está al interior del hotel St. Regis de la Ciudad de México. Si viene por la carne o por el contenido, eso lo decide usted

En entrevista exclusiva para Gastrolab, Nusret Gökçe —Salt Bae para el mundo— habló sin filtros sobre su llegada a la capital: negocios, origen y su lectura de un país que, dice, ya conocía antes de pisarlo.

“Real Mexico, real people. Una ciudad de 24 ho-

Nusret Gökçe opera 32 establecimientos en ciudades como Miami, Nueva York y Capadocia.

ras non-stop.” Así describió a Ciudad de México el chef turco más famoso del mundo, desde las instalaciones de su nuevo restaurante Nusr-Et Steakhouse, ubicado en Paseo de la Reforma dentro del hotel St. Regis —la primera sucursal de la marca en toda América Latina.

Pero detrás del personaje viral hay datos que merecen atención. “Nunca tomé un solo dólar de mis padres. No empecé desde cero, empecé desde menos 20”. Su primer restaurante abrió en 2009 con diez mesas. Hoy opera 32 establecimientos en ciudades como Miami, Nueva York, Estambul, Capadocia y Mykonos. Escalar a ese nivel manteniendo una marca consistente es, para cualquier experto en la industria restaurantera, uno de los desafíos más complejos del negocio.

“Every location, every opening is like a new baby, even more excited”, dijo. Y la Ciudad de México no fue la excepción: una hora después de publicarlo en redes sociales, 250 reservaciones estaban confirmadas.

“This is my life. I enjoy my work. No especialmente por los números, sino por la marca, la calidad y las operaciones”. Un empresario serio que aprendió a ser meme, o un meme que aprendió a hacer negocios. Quizás las dos cosas.

Su lectura de México fue directa: “Olvida lo que dicen. Ven a ver el México real. La gente aquí es totalmente diferente, son respetuosos”. Y sobre la justa futbolera 2026, que se jugará en este mismo país donde acaba de abrir, fue igual de claro: “Buena suerte México, nosotros apoyamos a Turquía”.

NUSRET. Ofrece cortes de carne premium y platos con láminas de oro comestible.
INDUSTRIA.
FOTOS: CORTESÍA

L os sabores ocultos de la Copa del Mundo

Mientras los focos apuntan a los goles y las clasificaciones, estas selecciones ofrecen una visibilidad excepcional a cocinas que rara vez ocupan el centro de la conversación

JUANMA MARTÍNEZ

Hoy dejamos a un lado las grandes potencias gastronómicas para fijarnos en algunas de las cocinas menos conocidas que participan en el Mundial. Tradiciones culinarias que rara vez ocupan titulares, pero que estos días comparten escenario con algunas de las selecciones más seguidas del planeta.

UZBEKISTÁN E IRÁN

En Uzbekistán, el plov sigue preparándose en enormes kazán con arroz, zanahorias, especias y cordero, una receta vinculada durante siglos a comerciantes y viajeros de la Ruta de la Seda. Siguiendo esas mismas rutas se llega a Persia. Ingredientes como el azafrán, los pistaches, las granadas, el sumac o el agua de rosas forman parte de una despensa que ha influido en buena parte de Eurasia. La divulgación moderna de esta gastronomía tiene dos nombres fundamentales: Najmieh Batmanglij, autora de Food of Life, y Nasim Alikhani, chef del restaurante Sofreh, de Brooklyn. Sus trabajos ayudan a comprender preparaciones como el tahdig, la costra crujiente del arroz, o los khoresh, guisos donde conviven hierbas, legumbres, frutos secos y ácidos.

MARRUECOS: PUENTE DEL MEDITERRÁNEO Si existe una cocina capaz de establecer puentes inmediatos con el lector hispanohablante es la marroquí. La verdadera riqueza de esta gastronomía reside en la convivencia de influencias amazighes, árabes, judías, andalusíes y francesas. Ingredientes como el ras el hanout, los limones encurtidos o el agua de azahar siguen presentes en una cocina donde sobreviven téc-

nicas familiares que incluyen contrastes entre dulce y salado, o largas cocciones especiadas.

SENEGAL,CABO VERDE,HAITÍ Y JORDANIA En Senegal, el thiéboudienne ocupa un lugar comparable al de la paella o el mole en sus respectivas culturas. Pero el producto que más interés despierta es el fonio, cereal ancestral africano.

La cachupa de Cabo Verde demuestra cómo la escasez puede convertirse en identidad gastronómica, mientras que Haití aporta una cocina mestiza representada por el griot y el pikliz Jordania incorpora otra dimensión. Su mansaf, preparado con cordero, arroz y jameed, sigue siendo una de las expresiones más reconocibles de la hospitalidad beduina y del papel social que la comida conserva en Oriente Medio.

Las selecciones llevan consigo hábitos alimentarios, ingredientes y costumbres culinarias. En la élite deportiva, la alimentación se planifica con el mismo rigor que los entrenamientos; muchas federaciones viajan acompañadas de nutricionistas y asesores alimentarios.

Las selecciones de países musulmanes, como Marruecos, Irán o Jordania, prestan atención a productos halal. Otras buscan proveedores capaces de suministrar ingredientes habituales en la dieta de sus jugadores. La comunidad iraní de Westwood, en Los Ángeles, mantiene mercados donde pueden encontrarse sumac, limones secos persas o azafrán.

En Queens sobreviven supermercados centroasiáticos especializados en productos uzbekos, mientras que Toronto alberga algunos de los principales comercios africanos de Norteamérica, donde es posible adquirir fonio, harinas de mandioca y especias de África Occidental

OPINIÓN

@jack.sourasky

El nuevo rostro de la

hospitalidad urbana

Hoy, una gran experiencia gastronómica no termina en el plato. El consumidor busca lugares que le provoquen emociones, que tengan personalidad y que generen momentos memorables LA INDUSTRIA

La forma en que vivimos la gastronomía cambió. Después de los últimos años,los espacios al aire libre dejaron de ser un complemento para convertirse en protagonistas de la experiencia restaurantera.Hoy,terrazas,coctelería y diseño forman parte esencial del nuevo lenguaje de la hospitalidad urbana.

Las ciudades más dinámicas del mundo han entendido que la gastronomía también construye espacio público.Una buena terraza no sólo transforma un restaurante: transforma una calle,genera convivencia y aporta vida a la ciudad.En lugares como la Ciudad de México,estos espacios se han convertido en puntos de encuentro donde conviven gastronomía,arquitectura,música y estilo de vida. El atractivo de las terrazas responde a algo más profundo que una tendencia.Existe una necesidad creciente de conexión,libertad y experiencias más relajadas.Comer al aire libre genera una sensación distinta: más cercana,más social y más integrada con el entorno urbano.

Al mismo tiempo,el diseño se ha vuelto un elemento central.Hoy,los restaurantes ya no compiten únicamente por la calidad de su cocina,sino también por la experiencia visual y emocional que ofrecen.La iluminación,los materiales,la vegetación, la música y el mobiliario construyen atmósferas que influyen directamente en cómo se vive un espacio.

La coctelería también vive un momento extraordinario.El coctel dejó de ser un acompañamiento para convertirse en protagonista.

Bartenders y mixólogos mexicanos están reinterpretando ingredientes nacionales,utilizando destilados como tequila,mezcal,sotol o raicilla para crear propuestas contemporáneas que mezclan técnica,creatividad e identidad.

Hoy,una gran experiencia gastronómica no termina en el plato.El consumidor busca lugares que le provoquen emociones,que tengan personalidad y que generen momentos memorables.La hospitalidad moderna ya no se trata únicamente de servicio: se trata de crear experiencias completas.

Las terrazas,la mixología y el diseño reflejan una nueva visión de ciudad y de convivencia.Más abierta,más sensorial y más conectada con la experiencia humana.Porque al final,la gastronomía también es una manera de vivir los espacios y de relacionarnos con quienes nos rodean.

FUSIÓN. Esquites de maíz dorado, con stracciatella, cotija y pimienta.

JOWONG, UN NUEVO CAPÍTULO EN LA COCINA COREANA

En este lugar, distinguido con un Bib Gourmand por la Guía Michelin, convergen las culturas de México y Corea en una propuesta contemporánea con identidad propia

EVELYN CASTRO

FOTOS: CORTESÍA

Hay encuentros que transforman destinos. El de Marifer Millán y Allen Noveck ocurrió en Nueva York, una ciudad que los formó entre cocinas y donde comenzaron a construir una historia que hoy encuentra su máxima expresión en Jowong.

En este restaurante, reconocido con un Bib Gourmand por la Guía Michelin, las raíces se convierten en punto de partida para una conversación culinaria que cruza continentes. Corea y México son los protagonistas, pero detrás de cada

platillo también aparecen las influencias de Estados Unidos, China y las cocinas que marcaron el camino de sus creadores.

En Jowong las culturas se encuentran, se reinterpretan y dialogan a través del sabor: los esquites adquieren matices coreanos y las parrilladas típicas de Seúl encuentran afinidad con los ingredientes mexicanos. El resultado es una propuesta contemporánea, honesta y personal, construida a partir de historias de migración, aprendizaje y pertenencia.

Porque, al final, la cocina de Jowong no habla de fronteras, sino de conexiones

¿Qué es Jowong?

Marifer Millán: Jowong tiene bases de comida

PARA COMPARTIR. Prime Rib-eye Wagyu cross nacional, del Festín Coreano.
UBICACIÓN. Jowong está en Pachuca 51, colonia Condesa.

coreana, pero toma de inspiración otras cocinas del mundo, principalmente la mexicana Hay una fusión de todo, y eso es lo que ponemos en el restaurante y lo que lo hace único. Es cocina coreana con influencias de distintos espacios del mundo.

Allen Noveck: Construimos un espacio único que se enriquece de socios y chefs con perspectivas únicas y diferentes. Yo soy mitad coreano, pero crecí a las afueras de Nueva York.

Mi socio Yun es mexicano, pero de origen coreano. Marifer es mexicana, pero le encanta la cultura y la comida coreana. Nuestro socio Greg también es chino, pero tiene una novia coreana. Todos tenemos una perspectiva muy diferente pero que sigue el mismo objetivo en la cocina.

¿Qué platos no me puedo perder en Jowong?

AN: El festín coreano, que es un formato para compartir entre comensales y una forma de comer más tradicional, pero con técnicas nuevas. Es un Korean Barbecue. Cocinamos con sabores súper tradicionales y utilizamos carne de exclente calidad. Viene con una variedad de Bachan, que son vegetales fermentados, sopa de kimchi, arroz coreano y diferentes tipos de salsas.

MM: Para mí la ensalada César. Es algo súper fresco, lleno de sabor, y los postres, como el Dalgona, que surgió en la pandemia a partir de una tendencia en internet y está hecho de bizcocho de arroz, crema de mascarpone con doenjag y café Además, nuestra variedad de cocteles, como el Banana Sling, de soda de plátano, soju y vermouth.

¿De dónde surge su inspiración culinaria? AN: La inspiración viene de todos lados. De las temporadas, de nuestros orígenes, de las tendencias. Tenemos platos muy populares mexicanos que hemos “coreanizado”, como los camarones zarandeados, que logramos modificarlos con los sabores típicos de Corea. Son muy disfrutables y no son súper complicados

Tenemos también unos esquites, que es un plato icónico de México pero que hemos logrado integrar con otros elementos.

MM: Es encontrar esa relación entre naciones. Creo que la comida mexicana y la coreana tienen muchos sabores que se parecen y que a las dos culturas nos gustan; cuando creamos platos hacemos esas conexiones. La comida picante, por ejemplo, es una similitud. Hay mucho chile, mucho ajo, mucha sazón y mucho fuego.

¿Cuál es su trayectoria en la gastronomía?

AN: Yo nací en Corea y a los tres años me mudé a Estados Unidos. Estudié en el French Culinary Institute y durante ocho años trabajé en diferentes restaurantes. Empecé en Momofuku, con David Chang y en Le Cirque, de cocina francesa. Trabajé también en un restaurante italiano llamado Locanda Verde, donde conocí a Marifer, que ahora es mi esposa.

MM: Yo soy de Chilpancingo, Guerrero. Estudié en el Centro Culinario Ambrosía y estudié pastelería en The Culinary Institute of America. Trabajé en Locanda Verde, donde conocí a Allen y fui parte de Eleven Madison Park cuando fue el mejor restaurante del mundo.

AN: Tenemos dos socios, Yun, que es de origen coreano y fue parte de la apertura de Ticuchi, del chef Enrique Olviera. También del equipo de Cosme y Atomix. Además, Jun Kwon, quien está a cargo de nuestro menú de bebidas, trabajó en restaurantes como Estela y Aroboy, también en Nueva York.

¿Qué los hizo volver de EU y establecerse en México?

AN: Estábamos en Nueva York y nos casamos en Acapulco. En Nueva York estábamos born out; queríamos algo diferente. México lo tiene todo: aquí se une la gastronomía, la gente, la historia. Un día disfrutas de la comida y al siguiente disfrutas de las festividades de un país bondadoso.

Desde la cocina

1 Cheesecake de camote con helado de miel.

2 Matcha latte con leche de avena.

3 Ejotes con avellana, gochujang romesco y alioli.

4 Jowong fue distinguido con un Bib Gourmand por la Guía Michelin.

La perla de Occidente

Honestamente no me importa ir por el mundo diciéndolo porque Paco Ruano y Alcalde son para mí, el gran cocinero y restaurante de mi país

Yo tengo sangre tapatía –mi familia Prieto,la de mi abuela paterna y la que me enseñó a cocinar–,y como que me siento de ahí aunque no lo sea,es decir,voy a Guadalajara y hasta siento que como carne en su jugo todos los martes.

Me gusta cuando hablo de Guadalajara porque ahí pasan muchas cosas.Es una ciudad que se atreve y es una cuna creativa llena de saborcito y ondita.Siempre he pensado,por ejemplo,que en mi barrio debería de haber un De la O para echar cubas y comer tostada con crema y zanahorias encurtidas –son grandes las cubas y todo lo que hay en ese bar en la calle de la colonia Americana–.Me caen bien los tapatíos,me gusta lo que pasa en Jalisco,me fascina hablar lo mismo de tequila que de Julia y Renata y su tienda en donde uno,además de vestidos preciosos,compra de todo,y atesoro en mi memoria cuando José Noé me llevó a la barrita de PalReal a tomar cafecito Estelar –ya vuelvo siempre–,y a dar el rol por la comida callejera de esa su ciudad. Tengo recuerdos de muy niña en Tapalpa y de correr en un pastizal inmenso y comer tamales de acelga con crema y queso; siempre que puedo vuelvo al Hospicio Cabañas y pienso en la monja que dicen que olvidó sacar del horno ese postre horneado similar a una natilla y que se hace con leche,huevo,azúcar,canela y vainilla,de nombre jericalla,y que quemadita la costra como que le gustó más y así se quedó la receta para toda la vida.De niña tenía la más bonita falda llena de listones para bailar el jarabe tapatío y creo que ahora que voy la semana que entra me voy a comprar otra, tacón alto,una blusa con olanes al cuello,negra,elegantísima que tengo,y estoy hecha.Me gusta mucho lo que pasa allá.Y bueno,mi corazón –y muchísima memoria de sabor– lo tiene un cocinero y un restaurante en Guadalajara y,aunque me dicen que no debo ser tan obvia,honestamente no me importa ir por el mundo diciéndolo porque Paco Ruano y Alcalde son para mí,el gran cocinero y restaurante de mi país.Lo hablé con Bruno Verjus la semana pasada, Paco está on point,su propuesta en su mejor momento,el respeto genuino a las temporadas,las historias de vida que hay en cada uno de los platos de ese menú son palpables y hacen todo el sentido.En Alcalde he comido muchas, muchas veces,en Alcalde he llorado,he querido mucho,me he carcajeado,he cantado “El Son de la Negra”,en Alcalde siempre neceo con ese plato de coco que me gusta tanto, me fascina el arroz con leche,la gordita de requesón y tengo entre mis memorias gustativas más preciadas –y mira que he comido por la vida–,un caldo de nopal o algo así que me tomé ahí con Paco hace muchísimos años que me sacó lágrimas.Con ese arrojo y esa libertad creativa,Paco y Alcalde, como Guadalajara,como el birote de las tortas ahogadas que me enchilan la boca y la vida,como el mariachi,como “El Hombre de Fuego” de Orozco en esa cúpula de esa capilla,como los lonches de pierna y como la crema de esa tierra, me ponen la piel chinita.

OPINIÓN

A PEDIR DE BOCA

SANTIAGO GARRIDO

@santgarrido

Querer en temporada de Cáncer

Los cáncer mexicanos somos los que ponemos un plato y copa de más por si acaso. Los que guardan el último tamal en su hoja como quien guarda una carta sin abrir

Hay un olor que vuelve siempre por estos días,cuando junio se rinde y empieza el reinado húmedo de Cáncer: el de un caldo que lleva horas pensándose en la lumbre,con su epazote y zanahoria deshecha de tanto querer.Lo huelo desde la puerta y se me afloja algo en el pecho.No es hambre exactamente (o no sólo hambre).Es una citación,como cuando alguien dice tu nombre completo y sabes que vienen a quererte o a regañarte,y en el fondo da igual,porque las dos cosas se parecen.

Uno cree que ser de Cáncer es andar por el mundo con nostalgia.Pero la cosa es más terca.Los cáncer se parecen más a cuidar que a sentir: es probar la sopa tres veces aunque ya esté bien de sal,servir primero al otro y comer frío después,medir el cariño en cucharadas porque decirlo con palabras nos queda grande.La luna manda,dicen los que saben de astros.Yo he visto mandar a la cuchara.

Pienso en los momentos cotidianos de vidas ajenas, en la señora que arma su magia a ojo: el jitomate asado hasta la ampolla,la cebolla,el ajo quemado apenas a su justa medida,todo molido en molcajete y devuelto al sartén hasta que truena.

Ahí no hay receta escrita en ningún lado.Hay una mano que aprendió de otra mano,y antes de esa,de otra y otra.Esa herencia,aparentemente tan poco lucida, es la única patria de los que cocinamos para no andar diciendo te extraño.

Los cáncer mexicanos somos los que ponemos un plato y copa de más por si acaso.Los que guardan el último tamal en su hoja como quien guarda una carta sin abrir.Mi madre hace cada Navidad un pastel de soletas y chocolate,receta heredada de su abuela,que para mí es el sabor exacto de casa.

Aunque vivo en una isla lejos de todo,tengo los ingredientes guardados desde hace un par de meses y no me decido a empezar,como si algo me pidiera paciencia, como si dejarlo pendiente me mantuviera más cerca de volver.No es cierto,claro.Pero el alma cree lo que le conviene,y en temporada de Cáncer conviene creer que uno siempre está por llegar a casa.

Así que si esta temporada se sienta a tu mesa alguien que cocina de más,que insiste,que te empaca comida para llevar aunque vivas a la vuelta,tenle paciencia: es su idioma,y no sabe querer en otro.Y si naciste tú bajo este signo de agua y de caldo,ya lo sabes sin que te lo explique nadie.La vida sabe a sobremesa que no termina,a mantel manchado de buena gana,a gente que se queda cuando ya recogiste los platos.Quédate tú también un rato. Buen provecho.

Un viaje por Sicilia a bocados

La disputa entre el arancino y la arancina no es una simple lección de gramática o de geometría culinaria; es el reflejo de una isla rica en contrastes

ERIKA CHULINI

Si se desea comprender el alma de Sicilia, no debe buscarse únicamente en sus templos griegos o en el barroco de sus iglesias; debe buscarse en el mostrador de una friggitoria local. Allí, en esos lugares donde el aroma se mezcla entre aceite caliente y hospitalidad, descansa el secreto mejor guardado de la isla: una joya dorada de arroz que es, al mismo tiempo, orgullo de identidad y manzana de la discordia. Cruzar Sicilia de oeste a este implica adentrarse en una frontera invisible pero sagrada, donde este bocado cambia de nombre, de forma y de espíritu.

PALERMO:

FEMINIDAD REDONDA DE LA CONCAD’ ORO

La travesía comienza en Palermo, entre el bullicio de los mercados de Ballarò y el Capo. Aquí, el aire huele a mar y a cítricos, y el bocado en cuestión se llama, indiscutiblemente, arancina (en femenino). Para los palermitanos, su forma debe ser perfectamente redonda, un homenaje poético a la naranja (arancia), el fruto que los árabes trajeron a estas tierras y que transformó el paisaje.

Sus diferencias

Arancina. Es redonda,rellena de arroz con azafrán y ragú molido. Arancino. Es piramidal,sin azafrán y con trozos de res en salsa de tomate.

Sentarse a comer una arancina en Palermo es conectar con la suntuosidad de su pasado. Al morder la costra crujiente, el arroz revela un color amarillo brillante, perfumado y teñido con la delicadeza del azafrán. En su interior aguarda un ragú untuoso de carne picada y guisantes tiernos, cocinado sin prisa. Es un sabor equilibrado, terso y elegante que refleja la herencia de las cocinas cortesanas de la capital siciliana.

CATANIA:

LA FUERZA CÓNICA A LA SOMBRA DEL ETNA

Basta viajar hacia el este, cruzando el corazón de la isla hasta llegar a Catania, para que las reglas del juego cambien por completo. A los pies del volcán, la sumisión a la naranja desaparece: aquí se defiende con fervor el arancino (en masculino). Su silueta ya no es redonda, sino cónica o piramidal. No es una casualidad estética; el arancino es una miniatura del monte Etna. La punta del cono evoca la cima del volcán, y el relleno caliente que esconde en su base emula el magma bajo la tierra. En Catania, la tradición sabe a fuego y a campo. El arroz del arancino suele prescindir del azafrán, ligándose con la sencillez de la mantequilla y el carácter del queso caciocavallo. Pero la verdadera revelación ocurre en el ragú: aquí no hay carne molida, sino trozos enteros de res estofados durante horas en salsa de tomate. La mordida en Catania es rústica, intensa y reconfortante; comer un arancino de espaldas al mar Jónico es experimentar una cocina de resistencia y de montaña, profundamente ligada a la tierra volcánica.

EL SABOR DE LA IDENTIDAD

“Dime cómo lo llamas y te diré de dónde vienes”. En Sicilia, esta máxima define familias y amistades. La disputa entre el arancino y la arancina no es una simple lección de gramática o de geometría culinaria; es el reflejo de una isla rica en contrastes, dividida históricamente por sus conquistadores y unida por el fuego de sus cocinas. Para el viajero, el verdadero placer no radica en elegir un bando, sino en dejarse seducir por ambos. En el crujido de esa primera capa y en el vapor que escapa del primer bocado se condensa la verdadera historia de Sicilia: un territorio indomable, dulce y apasionado que se descubre mejor con las manos manchadas de aceite y el paladar abierto a la tradición.

Tacos de Carnitas

Ingredientes:

2 KG

de carne surtida de cerdo (maciza,cachete,costilla, buche)

de manteca de Boing de Naranja de naranja,la cáscara de ajos de hierbas de olor (tomillo, laurel,mejorana)

de sal,disuelta en ½ lt de agua

al gusto al gusto

al gusto

, CHILES EN ESCABECHE,

al gusto

Procedimiento:

1.En una olla grande,sellar la carne con suficiente manteca,hasta que esté dorada.Reservar.

2.Bajar la temperatura de la manteca y regresar la carne a la olla.Añadir el Boing de Naranja,la cáscara de naranja,la cabeza de ajos y las hierbas de olor.

3.Verter la salmuera,poco a poco,y mantener a fuego medio durante dos horas. Mover constantemente

4.Servir en tacos,acompañada de cebolla,cilantro y los chiles en vinagre

EL INGREDIENTE SECRETO

Hay sabores que permanecen en nuestra memoria. El Boing de Naranja es una bebida que ha acompañado a los mexicanos por generaciones; presente en reuniones familiares, fondas y mesas donde se comparten las recetas más representativas de nuestra gastronomía. Su sabor afrutado no sólo lo convierte en un clásico para acompañar la comida, sino también en un ingrediente versátil dentro de la cocina mexicana.

Cada cocinero guarda su propia fórmula para lograr las carnitas perfectas. En Gastrolab, utilizamos Boing de Naranja para aportarles aroma, jugosidad y un dorado irresistible

En preparaciones como las carnitas, los cítricos funcionan para aportar aroma, equilibrio y una cocción adecuada. En esta versión de Gastrolab, el Boing de Naranja se integra perfectamente con la carne de cerdo durante la cocción para realzar los sabores, aportar jugosidad y un dorado natural. El resultado son tacos llenos de sabor, con toques dulces y aromáticos que complementan cada bocado.

Cualidades únicas

Vivimos una época especial: reuniones frecuentes en casa con los amigos o entre familia para disfrutar de la fiesta futbolera; y después del jolgorio, lo natural es que la casa necesite de una “manita de gato”, porque siempre habrá residuos que, irremediablemente, se caen al suelo.

La solución rápida y segura para mantener espacios impecables está en un abrir y cerrar de ojos con Dyson PencilWash™, el trapeador

Se desliza fácil

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Con Dyson PencilWash™ no es necesario ni preciso interrumpir la reunión para remover excedentes de basura, pues su diseño ultradelgado y ligero hace posible su manipulación entre muebles y esquinas. Y, por si fuera poco, su apariencia sencilla y estilizada encaja sin esfuerzo en hogares contemporáneos, integrándose como un elemento decorativo más.

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CORTESÍA

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