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DES... PROPÓSITOS #OPINIÓN

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EVITA COLAPSO

EVITA COLAPSO

#DISCRIMINACIÓN

AGUSTÍN GARCÍA VILLA

GRUPO WAGNER: MERCENARIOS DE PUTIN

Se trata de una compañía militar privada, poco transparente, integrada por veteranos de la extinta KGB y excombatientes rusos

Muy difíciles de calificar la cantidad de artimañas en las que incurre V. Putin, presidente de Rusia, para llevar a cabo sus tropelías a través del mundo entero. Como fiel representante de lo que en el pasado fue la KGB, donde laboró desde muy joven y a la que representó por años en la extinta Alemania Democrática, se ha destacado por su destreza para diseñar y organizar argucias y maniobras para ejecutar acciones de bajo mundo, donde él nunca aparece como operador, ni mucho menos, como autor intelectual.

Este es el caso del denominado Grupo Wagner (GW), compañía militar privada, poco transparente, integrada por veteranos de la extinta KGB y excombatientes rusos, que aparentemente opera como una empresa mercantil, al margen de la legislación rusa, que brinda y ofrece “asesoría militar” de todos tipos – organización de grupos paramilitares, involucramiento en guerrillas, golpes de estado, etc.-, a gobiernos aliados con la Rusia de Putin, como Siria, Libia, Sudán del Sur, República Central Africana o Malí. GW incluso opera como fuerza de ataque de la propia República Rusa como lo muestra su injerencia en las dos injustificadas intromisiones de Putin en Ucrania, en 2014 cuando la crisis de Crimea, y la escenificada en los dos últimos años.

GW es un grupo de mercenarios y convictos

GW fue fundado en 2014 por Yevgeny Prigozhin, ex presidiario ruso sentenciado por robo a 12 años de prisión en San Petersburgo. A su salida de la cárcel abrió en los noventas un restaurante donde conoció a Putin, entonces vice alcalde de esa ciudad y quién mantenía estrechos lazos de contubernio con los altos jefes de la mafia del Puerto. En la actualidad Prigozhin se jacta de sus relaciones con importantes funcionarios del gobierno ruso, empezando por el propio presidente.

Se estima que a la fecha GW dispone de 20 oficinas en países africanos y una fuerza de alrededor de 50 mil efectivos, de los cuales sus tropas de combate, alrededor de 40 mil, son principalmente convictos rusos a quienes se ofrece reducir sus penas y ser remunerados a cambio de sus servicios en frentes de guerra. Los otros 10 mil son veteranos contratados al margen de la ley. GW no es un grupo ideologizado, sino de mercenarios alineados con Putin.

En realidad, GW es un instrumento comandado por exmilitares de la “vieja guardia”, con gran experiencia y que bajo el paraguas de ser un grupo de adiestramiento militar es enviado, bajo contrato o turbios arreglos, a todos aquellos lugares a donde Putin tiene intereses de algún tipo.

A partir de diversos reportes de guerra y análisis de especialistas se llega a la conclusión de que algo raro sucede cuando Putin tiene que recurrir a grupos de paramilitares alternos al ejército ruso. Si el propio aparato militar ruso no está convencido de pelear contra sus vecinos en Ucrania, imaginemos lo que puede llevar en la mente un convicto que desconoce por qué ataca o qué defiende. En fin, un sucio negocio más de Putin y sus compinches de la KGB que el mundo entero debería censurar.

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