Skip to main content

Cupula 19052026

Page 1


Museos, ESPACIOS VIVOS

Estos recintos apuestan no sólo por la exhibición, sino también por convertirse en plataformas para la inclusión, el diálogo, la participación y la creación de comunidades

Bajo los portales de Santo Domingo

La histórica plaza conserva imprentas, escribanos y edificios que explican parte del desarrollo político y comercial del centro de la ciudad

REDACCIÓN

La Plaza de Santo Domingo nació en el siglo XVI cuando los dominicos ocuparon el extremo norte de la antigua Tenochtitlan y levantaron uno de los complejos religiosos más importantes de la Nueva España. A diferencia de otros espacios abiertos del Centro Histórico, trazados como parte de la expansión civil y comercial de la ciudad, esta plaza surgió para dar frente y perspectiva al templo y al convento de Santo Domingo de Guzmán. Desde entonces, el sitio quedó ligado a la vida religiosa, administrativa y mercantil de la capital virreinal. El espacio conserva todavía parte de aquella estructura urbana. La plaza permanece delimitada por República de Brasil, República de Cuba y Belisario Domínguez; alrededor sobreviven construcciones que resumen distintas etapas

del desarrollo de la ciudad. Hacia el norte se levanta el Templo de Santo Domingo, cuya reconstrucción del siglo XVIII, dejó una de las fachadas barrocas más reconocibles del Centro Histórico.

A un costado aparece el antiguo Palacio de la Inquisición, diseñado por Pedro de Arrieta: el edificio, convertido hoy en Palacio de Medicina de la UNAM, concentró durante siglos el poder del Santo Oficio y después funcionó como escuela médica y espacio universitario.

La plaza también quedó marcada por la actividad comercial. Durante el virreinato, la cercanía con la Aduana y con las rutas de intercambio convirtió la zona en un punto de tránsito constante; ahí comenzaba el Camino Real de Tierra Adentro, la red que conectó la capital con las regiones mineras del norte novohispano. Mercaderes, religiosos, funcionarios y cargamentos atravesaban el sitio diariamente. Esa circulación ayudó a consolidar la zona como uno de los núcleos económicos de la ciudad.

Con el tiempo, Santo Domingo desarrolló una vida distinta a la solemnidad de los edificios que la rodeaban. Bajo los portales comenzaron a instalarse escribanos públicos que redactaban cartas, solicitudes, contratos y documentos para una población mayoritaria que no sabía leer ni escribir. Aquellos hombres terminaron convertidos en una de las imágenes más persistentes de la plaza. Primero trabajaron con pluma y tintero; después llegaron las máquinas mecánicas y más tarde las computadoras. El oficio sobrevivió incluso cuando buena parte de la ciudad abandonó el papel como centro de la vida cotidiana.

Junto a los escribanos aparecieron imprentas, talleres tipográficos y negocios dedicados a elaborar invitaciones, tesis, facturas y sellos. La plaza adquirió una identidad ligada a la palabra escrita. Todavía hoy, entre algunos locales y mesas improvisadas, sobreviven negocios donde se imprimen documentos, muchos de ellos han propiciado y fomentado el fraude a distintas escalas, pues se imprimen certificados apócrifos e incluso tesis universitarias. Durante décadas, fue el centro de operaciones para la expedición de facturas falsas.

Los hundimientos y las inundaciones transformaron varias veces el entorno. Muchos de los edificios actuales fueron reconstruidos en el siglo XVIII para enfrentar el deterioro provocado por el suelo lacustre; esa renovación terminó dando unidad visual al conjunto urbano. La historiadora del arte Elisa Vargaslugo identificó el conjunto como uno de los espacios urbanos donde mejor puede observarse la permanencia de la traza virreinal y la superposición de funciones religiosas, comerciales y civiles dentro del Centro Histórico. En el centro permanece la fuente coronada por la escultura de Josefa Ortiz de Domínguez; alrededor continúan las mesas de impresión, las conversaciones entre comerciantes y el paso de estudiantes de Medicina. Santo Domingo ha sobrevivido a inundaciones, transformaciones urbanas, cambios de uso y crisis comerciales; aun así, mantiene actividades que desaparecieron de otras plazas del Centro y conserva una relación cotidiana con los oficios, el tránsito peatonal y la memoria material de la ciudad.

DANZA

Una escena vibrante

TEATRO

Pisando fuerte

Percutir,vibrar y resonar.Algo que no quedó más remedio que zapatear y llamar por nuestro nombre.Aquí existimos, interpretada por dos bailarines,propone un recorrido por memorias de migración.Un viaje a través de la danza folklórica,

Una aventura por la imaginación

La Compañía Nacional de Danza y Danza Visual presentan Las olas del rey, experiencia escénica inspirada en la novela El último unicornio de Peter S.Beagle.Fusionando danza neoclásica y contemporánea,la pieza nos sumerge en un territorio donde la fantasía no desaparece.Se trata de una invitación a redescubrir la potencia de creer y la persistencia de la imaginación.

¿Dónde y cuándo?

Teatro de la Danza Guillermina Bravo,del Centro Cultural del Bosque.Hasta el 24 de mayo.Jueves y viernes a las 20:00 horas; sábado 13:00 y 19:00 horas; domingo 13:00 y 18:00 horas.

la danza contemporánea,las danzas urbanas y el performance que permite sumergir al espectador en una historia de complicidad, con el objetivo de exponer de nuevo lo que significa ser foráneo.

¿Dónde y cuándo?

Salón de Danza del Centro Cultural Universitario.23 y 24 de mayo.12:30 horas.Entrada libre

Universos femeninos

Las agujas dementes, escrita por Jorge Volpi y dirigida por Benjamín Cann,propone una aproximación al universo de la brillantez literaria y las tensiones afectivas de dos parejas de escritores: Sylvia Plath y Ted Hughes y David Wevill y Assia Wevill,cuya irrupción en la casa de campo de los Hughes fracturó el frágil equilibrio de la pareja.En el contexto de las dinámicas de género, acaban en un destino trágico.

¿Dónde y cuándo?

Hasta el 24 de mayo en el Teatro El Granero Xavier Rojas del Centro Cultural del Bosque. Funciones jueves y viernes a las 20:00 horas; sábados a las 19:00 horas y domingos a las 18:00 horas.

Sobre nuestros tiempos

Tras un sismo en la CDMX,en La generación de inservibles, un grupo de jóvenes queda atrapado en un vagón del metro bajo tierra.En el encierro,el miedo,la frustración y el humor detonan una confrontación generacional donde emergen los prejuicios que atraviesan la vida cotidiana: clasismo,racismo,misoginia y el constante desprecio hacia las juventudes.

¿Dónde y cuándo?

Foro Principal del Foro Shakespeare. Zamora 7, Col.Condesa.Funciones cada lunes a las 20:00 horas.Hasta el 29 de junio.

Qué bonita familia

Nunca he estado en Dublín cuenta la historia de una familia que se reúne para la cena de navidad tras años de distancia,después de la revelación de una verdad sorpresiva sobre su hija menor.Intentando reconstruir una armonía que en realidad nunca ha sanado,Luz María y Javier esperan junto con su hijo Martín el regreso de su hermana Verónica,quien llega de Londres con una sorpresa.

¿Dónde y cuándo?

Foro Principal del Foro Shakespeare. Todos los miércoles a las 20:30 horas.Hasta el 8 de julio.

CORTESÍA
CORTESÍA
CORTESÍA
CORTESÍA
CORTESÍA

OPINIÓN

ESCRIBIR CON LUZ

CYNTHIA MILEVA

@cebada.morada

Ojos que no ven...

La prohibición que intenta evitar la exhibición de riquezas consideradas extremas en redes sociales resulta nociva para conservar la honestidad de la imagen visual

El reciente manotazo del gobierno chino,que prohíbe la exhibición de riqueza extrema en redes sociales para promover la “paz mental”,nos brinda una lección de semiótica.

No es solo censura,sino una amputación estética radical de la “adoración al dinero”.En este intento por regular el consumo,el Estado raspa el concepto de la imagen como documento de “verdad”,recordándonos que el control del píxel es,en el fondo,el control de la percepción ciudadana.

Con esta prohibición,China admite que la imagen tiene el poder de desestabilizar el orden social.Lo irónico es que,al forzar la desaparición del lujo en los feeds,la imagen no se vuelve más “verdadera”; simplemente cambia de género literario.Pasamos,de la ciencia ficción de la riqueza extrema al realismo mágico de una armonía social sostenida sobre un filtro de decoro obligatorio.

Quizá la fotografía de redes sociales nunca quiso documentar la vida,sino construir un diorama aspiracional diseñado para hacernos sentir miserables o poderosos. Durante años nos tragamos el cuento de que un video de diez segundos en un jet privado era un testimonio fehaciente de éxito,cuando en realidad estas muestras son un escenario donde el estatus se fabrica con encuadres engañosos que rara vez coinciden con la realidad fuera de cámara.

Como una edición masiva de la memoria colectiva,lo que no se ve en el ecosistema digital,no existe.Al eliminar el rastro visual de la extravagancia se pretende que la incomodidad de la desigualdad desaparezca por decreto.La imagen deja de ser un reflejo de lo ocurrido para convertirse en un manual de instrucciones sobre lo que debería ocurrir,arrinconándola a un ejercicio de propaganda estética donde la sencillez es la nueva pose obligatoria.

Esta maniobra nos recuerda que la pantalla es casi siempre un simulacro.Ya sea un influencer bañándose en champaña o un joven de izquierdas,ambos fabrican una realidad frente a la cámara.La diferencia reside en quién dicta la narrativa: en un caso es la tiranía del mercado y en el otro la voluntad del burócrata.Ambas son puestas en escena que utilizan la lente no para revelar,sino para ocultar.

Lo que se pierde en este camino de prohibiciones es la capacidad del lenguaje visual para ser incómodo,crudo y,sobre todo,honesto.Al intentar curar la envidia borrando el objeto del deseo nos quedamos con una estética anestesiada.Ojos que no ven,corazón que no siente; pero también provoca una mirada que deja de cuestionar lo que hay detrás de la cortina,aceptando la ficción oficial como la única realidad permitida en el encuadre.

EL ICOM tiene más de 4 mil 500 museos miembros, de al menos 85 países.

Diálogo y entendimiento COMPARTIDO

En el Día Internacional de los Museos, el ICOM reivindica a los espacios como lugares que cuestionan herencias coloniales, abren nuevas formas de convivencia cultural y funcionan como catalizadores de conexión con la gente, para erigirse como espacios públicos activos

ROSA LUCÍA MATA ORTIZ

El Consejo Internacional de Museos es la principal organización mundial de profesionales de museos, fundada en 1946, dedicada a la conservación, investigación y difusión del patrimonio cultural y natural; actúa como una organización no gubernamental con estatus consultivo ante la UNESCO, definiendo estándares éticos, combatiendo el tráfico ilícito de bienes culturales y promoviendo la cooperación internacional.

Entre sus características principales, destaca que es una red global compuesta por más de 57 mil profesionales en más de 129 países; su Código de Ética establece normas mínimas para la gestión museística y, a través de las Listas Rojas, proporciona herramientas para identificar bienes culturales en riesgo y prevenir su tráfico ilícito.

El ICOM se estructura en comités nacionales e internacionales que representan diversas especialidades; entre ellos se encuentra el Comité Internacional para la Educación y Acción Cultural, organismo dedicado a la profesionalización de la educación en museos mediante la investigación, la interpretación y el desarrollo de programas públicos, promoviendo el diálogo entre profesionales y la difusión de buenas prácticas a nivel local e internacional; tiene más de 4 mil 500 miembros en 85 países, especializados en gestión cultural, interpretación, evaluación de públicos y desarrollo de programas, consolidándose como uno de los comités más grandes del ICOM. Para participar en sus actividades, los miembros del ICOM México pueden vincularse a través de la Mesa Mexicana de Educación y Acción Cultural (CECA-México ICOM), un espacio estratégico creado en 2010 que articula a profesionales de la educación en museos mediante encuentros, talleres y procesos de cooperación nacional y regional, fortaleciendo también la participación en redes nacionales e internacionales, como CECA-LAC. Cada 18 de mayo, el ICOM celebra el Día Internacional de los Museos, una iniciativa global vigente desde 1977 que destaca el papel transformador de los museos en la sociedad; en 2026, bajo el lema “Museos uniendo un mundo dividido”, se enfatiza su capacidad para actuar como puentes frente a divisiones culturales, sociales y geopolíticas, fomentando el diálogo, la inclusión, el entendimiento y la paz, en consonancia con la conmemoración de su 80 aniversario. En este contexto, los museos se conciben como catalizadores de conexión y espacios públicos activos que trascienden la conservación para convertirse en agentes de transformación social; el DIM 2026, refleja esta visión al destacar la importancia del diálogo y el entendimiento compartido más allá de las diferencias. En consecuencia, resulta necesario cuestionar las jerarquías de conocimiento heredadas del modelo del museo universal y avanzar hacia un enfoque plural que incorpore epistemologías indígenas y no occidentales, no solo como coexistencia, sino como base para la construcción de nuevos sis-

temas de conocimiento, lo que implica también replantear las formas de organizar la información y de relacionarnos con otras cosmovisiones que superen la visión única occidental de la tecnología (Yuk Hui, 2020). Solo así los museos podrán consolidarse como agentes de cambio capaces de contrarrestar los efectos del colonialismo contemporáneo, reforzado por ciertas tendencias tecnológicas y, en particular, por la inteligencia artificial, promoviendo una visión crítica enriquecida por la experiencia intercultural; de este modo, el museo del siglo XXI debe asumirse como un espacio de confrontación, reflexión y transformación institucional, integrado a un sistema educativo que fomente valores de tolerancia, diversidad y pensamiento científico. En este sentido, es fundamental construir alianzas para impulsar un conocimiento inclusivo y generoso, donde el sector cultural —incluyendo museos, bibliotecas, archivos y galerías— asuma la responsabilidad de reconfigurar sus prácticas en relación con las historias, lenguas y culturas vivas, especialmente las indígenas, abordando de manera crítica los legados coloniales de exposición, apropiación y representación. A medida que las instituciones se transforman con el apoyo

Rosa Lucía Mata Ortiz PEDAGOGA

EL MUSEO DEL SIGLO XXI DEBE ASUMIRSE COMO UN ESPACIO DE CONFRONTACIÓN, REFLEXIÓN Y TRANSFORMACIÓN

INSTITUCIONAL, INTEGRADO A UN SISTEMA EDUCATIVO

de nuevas tecnologías, también pueden redefinir sus vínculos tanto con las colecciones como con las comunidades, bajo el principio de “nada sobre nosotros sin nosotros”, promoviendo la participación activa en todos los procesos, desde la curaduría y la gestión de colecciones hasta la adopción tecnológica, la redefinición de metadatos, la selección de personal y la relación con los públicos; este enfoque implica además una ética del cuidado y la solidaridad, entendida como un proceso continuo de aprendizaje sobre la diversidad de identidades y experiencias, orientado a la construcción de sociedades más equitativas e incluyentes, respetando las decisiones y valores de las comunidades y fortaleciendo su capacidad de incidencia en las instituciones culturales, educativas y tecnológicas.

CADA 18 de mayo, el ICOM celebra el Día Internacional de los Museos, una iniciativa global vigente desde 1977.

EL EDIFICIO que alberga el Palacio de Minería fue diseñado y construido entre 1797 y 1813. Es sede una feria de libro.

¿De qué hablan los museos cuando HABLAN DE COMUNIDAD?

Estos lugares adquieren sentido colectivo cuando abandonan la lógica de espectadores y convierten el diálogo en una práctica cotidiana con la ciudad

POR MUSEO MANUEL TOLSÁ

PALACIO DE MINERÍA

Hay algo profundamente incómodo en cómo los museos hablan de “comunidad”. La palabra aparece en discursos, programas educativos, congresos, convocatorias y eventos. Pero ¿de qué están hablando realmente? En el texto Museo y comunidad, Irene de la Jara Morales se plantea con claridad: no hay comunidad sin comunicación real, sin objetivos compartidos, sin una inteligencia colectiva construida en común. No basta con tener públicos; no basta con abrir las puertas de los museos y no solo es la gente la que entra al museo. Son las personas que participan en lo que el museo decide

ser. Después de la pandemia, los responsables de servicios educativos, áreas de comunicación, coordinadores y directores de museos públicos y privados del Circuito Alameda- Revolución nos reunimos para crear estrategias que provocaran que las personas regresaran a visitar estos espacios. Muchos de ellos permanecieron cerrados más de dos años. El camino fue crear rutas con visitas breves gratuitas a tres museos el último sábado de cada mes. Empezamos un puñado, hoy somos 25 recintos que organizamos rallys, talleres y la Feria de Museos del Centro Histórico, que este 2026 llega a su cuarta edición y ocupa las plazas públicas.

Eventos como la 4ª Feria de los Museos del Centro Histórico celebran la colaboración, la red, la diversidad de voces que hoy reúne a más de 50 museos de la Ciudad de México, convocados por

este Circuito de Museos Alameda -Revolución con el apoyo de la Autoridad del Centro Histórico, el Fideicomiso del Centro Histórico y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. Así se logra activar algo potente: visibilizar que los museos pueden dialogar entre sí y con la ciudad. La comunidad que se ha creado no es solo un recurso. No es un público segmentado. No es una estrategia de mediación. Es una relación. Y como toda relación real, exige reciprocidad. Reconocer que el valor del patrimonio no está en los objetos, sino en la relación que las personas establecen con ellos. Y esta relación la sostienen las áreas de mediación de los museos que interpretan, los diseñadores, educadores y comunicadores que dialogan con los visitantes de los museos. Ellos son quienes construyen experiencias significativas de aprendizaje; generan diálogo; habilitan preguntas y conectan el patrimonio con la vida cotidiana de las personas.

La Feria de los Museos del Centro Histórico celebra la idea de comunidad, de red, de trabajo conjunto y realiza activaciones para mostrar el músculo de cada recinto.

Durante los días previos al 18 de mayo, Día Internacional de los Museos, todo parece alinearse. Los museos dialogan, los equipos se articulan, la ciudad se activa. En esta celebración la toma de decisiones, la distribución del poder, el reconocimiento real del trabajo es de todas las áreas. La horizontalidad se convierte en una práctica donde autoridades de gobierno, directores y trabajadores de museos se unen.

La Feria de los Museos del Centro Histórico migra del Palacio de Minería y la Plaza Tolsá a la Plaza de la República. El Monumento a la Revolución es el escenario para ampliar la oferta cultural de cada recinto del Centro Histórico y sus alrededores. Este esfuerzo está organizado por el Circuito de Museos Alameda-Revolución, una colaboración entre museos públicos e independientes respaldados por diversas instituciones como el INAH, SHCP, Fomento Cultural Banamex, Gobierno de la Ciudad de México y la UNAM.

La red inicial de museos del circuito Alameda-Revolución inició congregando a 25 espacios, tanto públicos como privados. En la actualidad,la Feria de los Museos involucra a más de 50 espacios de toda la ciudad.

Cuesta arriba

Hacia la experiencia y la inmersión

En la actualidad, los museos están evolucionando hacia propuestas más sensoriales e inmersivas con el público

POR MARCELA HERBERT PESQUERA

MUSEO DEL PERFUME MÉXICO

Los museos tienen una importancia fundamental en los ámbitos social, económico y cultural, ya que son espacios donde la diversidad permite la libertad de expresión, así como la conexión con sentimientos, emociones y experiencias.

Actualmente, los museos están evolucionando hacia propuestas más sensoriales e inmersivas. Un ejemplo de ello es el Museo del Perfume, donde el aroma se convierte en una parte esencial de la visita, generando vínculos con la música, la memoria y la esencia de cada persona.

El museo se encuentra ubicado en Tacuba 12, una calle emblemática para la perfumería, dentro de un palacete de principios del siglo XX, destacado por su riqueza arquitectónica.

En sus instalaciones se alberga una colección de más de mil 500 piezas, a través de las cuales se narra la historia del perfume, sus procesos de destilación y las distintas familias olfativas.

Además, el museo ofrece diferentes talleres, entre ellos elaboración de perfume, agua de colonia y sachets, brindando a los visitantes experiencias participativas y creativas.

El Museo del Perfume es un museo muy especial que disfruta recibir visitantes de todo el mundo y compartir con ellos la cultura del perfume.

Como museo privado, valoramos profundamente la celebración del Día Internacional de los Museos, ya que representa un reconocimiento que nos enorgullece y enriquece como institución cultural.

en 2019.

La plaza como espejo:

Recintos uniendo al mundo dividido

En el espacio público, la labor de los profesionales se convierte en una herramienta de cuidado y diálogo directo

En el escenario contemporáneo, caracterizado por una fragmentación social profunda, la labor de las instituciones culturales debe trascender la conservación estática. Como señala Rita Segato, los museos deben trabajar conscientemente en la convivencia en la diversidad y abordar los contextos conflictivos actuales, superando la visión de que son simples repositorios de objetos. Bajo esta premisa, el lema lanzado por el ICOM para este 2026, “Museos uniendo un mundo dividido”, adquiere una urgencia transformadora. La Cuarta Feria de los Museos del Centro Histórico, al trasladar el patrimonio de la solemnidad del recinto a la efervescencia de la Plaza de la República, propone una ruptura con la noción de la cultura como un bien “encerrado” para convertirla en un agente activo de mediación social.

Esta experiencia desfragmentada, propia de un presente que se percibe partido, permite que las colecciones y el patrimonio dejen de ser un diálogo de sordos en lo privado para democratizarse y hacerse públicos en el corazón de la ciudad.

La verdadera potencia de este encuentro no radica únicamente en la exhibición, sino en la interacción e intercambio de experiencias de los y las trabajadoras museales que llevan su oficio a la calle. Al salir a la plaza, el personal de recintos tan diversos abandona la seguridad del guion institucional para participar en una construcción colectiva de saberes. En este espacio, la labor de los profesionales se convierte en una herramienta de cuidado y diálogo directo con públicos que, de otro modo, podrían sentirse ajenos a estas instituciones.

El dispositivo ferial detona una experiencia fenomenológica única para el espectador, quien en una sola visita logra condensar una multiplicidad de narrativas que suelen estar dispersas geográficamente. La Feria celebra el Día Internacional de los Museos como un catalizador de esta relación, donde la cohesión de los trabajadores se traduce en un frente unido que comparte el patrimonio como un bien común. Al permitir que el visitante transite entre la ciencia, la historia y el arte en un mismo recorrido se genera una sinergia que trasciende la suma de sus partes.

Haciendo eco de la necesidad de abordar los conflictos del presente, la feria funciona como una plataforma donde el patrimonio se activa para generar herramientas de cohesión. La unión de más de 40 instituciones museales públicas y privadas demuestra que el museo puede ser un agente de cambio cuando se permite ser permeado por la realidad de la plaza. El museo en la plaza no es, por tanto, una versión disminuida de la institución, sino su expresión más democrática: un espacio donde el patrimonio se entrega a la comunidad para intentar, finalmente, unir un mundo que se nos presenta dividido.

De acuerdo con Rita Segato,los museos deben trabajar conscientemente en la convivencia en la diversidad. Sacar el museo a la plaza rompe con la noción de la cultura como un bien encerrado y lo convierte en un agente social activo. Salir a la calle

EL MUSEO del Perfume es uno de los espacios más jóvenes de la ciudad: surgió
EL MUSEO Nacional de la Revolución se ubica en Plaza Av. de la República S/N, col. Tabacalera.

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Cupula 19052026 by El Heraldo de México - Issuu