MARTES 7 DE JULIO DE 2026

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MARTES 7 DE JULIO DE 2026

Nicolás Cárdenas Reyes encontró en la fotografía una forma de volver a sus raíces y construyó durante dos décadas un valioso archivo de la cultura huasteca
A través de Suké, Ángela Hernández construyó un universo donde la cultura de Oaxaca dialoga con la estética japonesa. Su obra se ha presentado en espacios culturales y museos de varios países
POR AZANETH CRUZ
Un personaje de cabeza redonda, ojos pequeños y apariencia tierna se convirtió en el vehículo con el que la artista oaxaqueña Ángela Hernández "Suké" narra historias de identidad, tradición y memoria. Inspirado en la estética chibi del manga japonés, el personaje trascendió el dibujo para habitar un universo donde conviven las calendas, los bordados, la gastronomía y la vida cotidiana de Oaxaca. "Quería demostrar que algo pequeño podía hacer cosas muy grandes. El personaje es muy sencillo, muy tierno, pero justamente por eso puede representar cualquier historia. Suké puede ser cualquier persona y vivir en cualquier lugar, esa libertad es la que me ha permitido contar la cultura oaxaqueña desde otro lenguaje", explica. Su propuesta surge de influencias como el anime que consumía desde niña, la geometría espiritual de los mandalas hindúes y la riqueza visual de Oaxaca, donde encontró el punto de encuentro entre ambas tradiciones.
Suké, dice, comenzó a tomar forma mientras estudiaba en la Facultad de Bellas Artes de Oaxaca y, con los años, se convirtió en el eje de un universo visual cuyos fondos combinan bordados tradicionales con patrones inspirados en mandalas, mientras el personaje cambia de oficio, género o contexto. “Puede ser panadera, cocinera, maestra, vendedora o encarnar a figuras como Frida Kahlo, María Félix o Chavela Vargas”, cuenta.
"Ella representa el mundo como a mí me gustaría verlo. Me gusta pintar a la gente común, las tradiciones, las fiestas, los mercados, la co-


mida y todo aquello que forma parte de nuestra identidad. Cuando alguien ve una obra en otro país también está conociendo un pedacito de Oaxaca", afirma.
Aunque hoy su obra ha llegado a Japón, China, Francia, España, Estados Unidos y Qatar, el camino, revela, no fue sencillo, ya que a los 18 años se independizó para estudiar arte, pese a la oposición de su familia.
"Mi papá quería que estudiara medicina o derecho porque pensaba que el arte no podía darme estabilidad, pero sabía que si no lo intentaba iba a arrepentirme toda la vida. Trabajé mientras estudiaba y hubo momentos en los que guardaba la comida de los eventos culturales para poder alimentarme durante la semana. Siempre cuento esa historia porque dedicarse al arte requiere mucha disciplina y perseverancia", recuerda.
Con el tiempo llegaron las exposiciones y las invitaciones internacionales, sin embargo, optó por prescindir de las galerías para gestionar personalmente su carrera. "Descubrí que nadie puede defender una obra mejor que quien la creó. A muchos coleccionistas les interesa conocer al artista, escuchar la historia detrás de cada pieza y entender de dónde viene", sostiene.
Por otra parte, comparte, la pandemia marcó un nuevo rumbo para Suké, con la caída de venta de arte comenzó a intervenir prendas textiles, una decisión que terminó por ampliar su propuesta creativa y justo con la diseñadora Ale Spíndola llevó a su personaje al diseño de moda mediante una línea de faldas ilustradas que después se extendió a rebozos, abanicos y otras piezas textiles.
"La moda empezó como una forma de salir adelante, pero terminó creciendo muchísimo.

"DERECHO O MEDICINA ERAN LAS OPCIONES QUE MI PAPÁ QUERÍA PARA MÍ, PENSABA QUE EL ARTE NO ERA ALGO ESTABLE".
Hoy me emociona ver que la gente también puede vestir a Suké y llevar un pedacito de mi trabajo en su vida cotidiana", comenta.
Y reconoce que abrirse paso como mujer en el circuito artístico mexicano tampoco ha sido fácil.
Años de trayectoria artística tiene y más de 10 años con Suké.

"Durante mucho tiempo vi cómo colegas hombres con trayectorias similares a la mía recibían mayores oportunidades. También hubo quien cuestionó mis raíces porque nací en Monterrey, aunque prácticamente toda mi vida la he construido en Oaxaca. Al final entendí que la mejor manera de responder era seguir trabajando y dejar que la obra hablara por sí misma", afirma.



SU TRABAJO de moda incluye faldas, rebozos, entre otros.
La historia de este espacio comenzó en el antiguo tianguis de Moyotla, origen de una tradicional práctica mercantil que permanece en el Centro Histórico
REDACCIÓN
El Mercado de San Juan, ubicado en la calle Ernesto Pugibet, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, es conocido hoy por sus carnes exóticas, quesos europeos, embutidos, pescados e ingredientes difíciles de encontrar en otros mercados públicos. Sin embargo, el edificio que miles de personas recorren cada semana es apenas el capítulo más reciente de una historia que comenzó varios siglos antes, cuando esa zona era uno de los principales espacios de intercambio comercial de México-Tenochtitlan. Antes de la Conquista, el barrio de Moyotla, uno de los cuatro grandes sectores de la ciudad mexica, albergaba un tianguis favorecido por su cercanía con las acequias que comunicaban la capital con los pueblos lacustres. Por esos canales llegaban diariamente canoas cargadas de verduras, frutas, aves, flores, granos y otros productos destinados al intercambio. Tras la fundación de la ciudad virreinal, el comercio permaneció en el mismo sitio y el barrio adoptó el nombre de San Juan Moyotla, convirtiéndose en uno de los centros de abasto más importantes de la capital novohispana.
El cronista Francisco Cervantes de Salazar describió aquel mercado junto a una amplia acequia y a la capilla de San Juan Bautista, una imagen que refleja la estrecha relación entre el comercio y la red hidráulica de la ciudad durante el siglo XVI. Con los años, los puestos comenzaron a extenderse por calles y plazas cercanas, lo que
llevó a las autoridades a buscar un espacio permanente para concentrar la actividad comercial.
Ese proyecto tomó forma en 1849, cuando inició la construcción del Mercado Iturbide, diseñado por el arquitecto francés Enrique Griffon e inaugurado en 1850. Fue uno de los mercados más modernos de su tiempo: incorporó una estructura de hierro para cubrir el patio central, pisos de cemento, ventilación natural y un reglamento que ordenaba desde la distribución de los locales hasta las condiciones de higiene. En su interior predominaban las carnicerías y tocinerías, mientras que en el exterior continuaban instalándose vendedores de frutas, verduras y otros productos de consumo diario.
A finales del siglo XIX, el barrio cambió de manera profunda con la expansión de la fábrica de cigarros El Buen Tono, fundada por el empresario francés Ernesto Pugibet. La instalación del complejo industrial transformó el paisaje urbano y convirtió a San Juan en una zona de intensa actividad económica. Décadas más tarde, durante la reorganización de los mercados emprendida por el gobierno capitalino en 1933, los comerciantes fueron reubicados provisionalmente en una de las

Datos clave
El edificio que hoy ocupa el mercado abrió en 1955 En los años siguientes, el antiguo mercado también dio origen a otros espacios especializados como el de Arcos de Belén.
bodegas de esa fábrica, origen del actual Mercado San Juan Ernesto Pugibet. El edificio que hoy ocupa el mercado abrió sus puertas en 1955, después de que un incendio y una inundación aceleraran la necesidad de construir instalaciones más funcionales. En los años siguientes, el antiguo mercado también dio origen a otros espacios especializados, como San Juan Arcos de Belén, San Juan Curiosidades y el Palacio de las Flores, todos herederos del mismo núcleo comercial.
Durante sus primeras décadas, el Mercado Ernesto Pugibet funcionó como cualquier otro mercado de abasto del Centro Histórico. Su transformación comenzó en los años setenta, cuando algunos locatarios incorporaron quesos, embutidos, vinos, especias e ingredientes importados que respondían a una clientela distinta. Con el tiempo, esa oferta atrajo a restauranteros, hoteles, escuelas de gastronomía y chefs, al grado de convertirlo en el único mercado público de la capital especializado en productos gourmet y de importación. Varias de sus familias comerciantes conservan negocios que han pasado de una generación a otra desde mediados del siglo XX.
POR GREGORIO MARTÍNEZ MOCTEZUMA
ELAXOLOTEILUSTRADO@GMAIL.COM
RIMER MOVIMIENTO. LA LUZ NOS UNE
PMe parece que nos conocimos en 2005, en Jalpan de Serra, Querétaro, en el Festival de la Huasteca que se realizaba ese año en el llamado Corazón de la Sierra Gorda queretana. O en 2006 en Amatlán, Veracruz, en la Madre de todas las Fiestas Huastecas Comunitarias. De inmediato nos hicimos amigos. Como él acostumbraba decir: “nada es casualidad”. Años después, en alguno de nuestros muchos encuentros, concluimos que era una cuestión espiritual, teníamos que conocernos y hacer cosas. En esa época le sugerí exponer, hacer un libro; los hizo. Tuve la fortuna de ser el primero que escribió de su obra como videasta, y luego como fotógrafo. Lo entrevisté en varias ocasiones. Fui testigo de sus dos primeras exposiciones, en Citláltepec, Veracruz, y en Xochimilco, en 2007. Por cierto, como testimonio de esta última, tomé la fotografía que aparece en su libro Tempach. Memoria de un huasteco (2023), donde están una amiga suya, Arturo Castillo Tristán y su esposa Blanca, Tempach y Gabriela Zazueta. Conviví muchas ocasiones con él. Pasado el tiempo y ya trascendido, puedo decir que Dios me dio la suerte de ayudarlo a salir de un embrollo durante un enfrentamiento entre narcos en Tampico, Tamaulipas, en 2015, en otro Festival de la Huasteca, estando en riesgo nuestras vidas. Por lo mismo y por su tozudez, esa misma vez lo acompañé a tomar excelentes fotografías de las escolleras de Miramar. También me pidió que lo ayudara a publicar el libro susodicho, aunque yo no lo edité, me aventé la tremenda bronca de producir un libro a color de 268 páginas y lidiar con su inexperiencia editorial y su terquedad proverbial, que, por cierto, lo llevó a vivir noventa y tres años. A finales de 2025, ya mermado de su salud e increíble vigor, me buscó para producir otro, uno de sus viajes por el mundo, epítome de su viaje vital. Una especie de despedida. Pero ya no le dio el tiempo ni la salud. Lo iniciamos, pero no lo concluimos. Quizás su familia lo termine.
SEGUNDO MOVIMIENTO.EL VIEJO SABIO En 2006, en la ciudad de México, un hombre jubilado desde 1989 y viudo por segunda ocasión en 2002 decidió volver a sus raíces para encontrar el sustento espiritual que le diera sentido a su existencia, ya sin obligaciones laborales. Inició recorriendo los caminos de su infancia en la Huasteca veracruzana armado de una cámara fotográfica. A partir de entonces, su pretensión inicial de registrar las huapangueadas (fiestas patronales y comunitarias donde el son huasteco es un ingrediente principal de la fiesta) fue rebasada para dar paso a una necesidad expresiva, artística. Por eso, se afilió al Club Fotográfico de México y se hizo amigo del reconocido fotógrafo Enrique Segarra, a quien reconoció como su maestro, y cada semana acudía puntualmente a recibir lecciones en un lugar emblemático de la colonia Cuauhtémoc.
En pocos años, por su talento para capturar imágenes de intensa carga emotiva, Tempach logró exponer su trabajo en diversos encuentros artísticos regionales y, posteriormente, en espacios culturales tanto en ciudades del interior del país como en el Distrito Federal. Además, sus andanzas rebasaron los límites de su estado natal y recorrió muchos estados de nuestro país, incluso traspasó sus fronteras. Su ojo y su sensibilidad lo llevaron a fotografiar danzantes y paisajes, primero, para después explorar otros temas, a buscar otros cauces de expresión plástica y llegar a un punto donde se puede hablar de fotografía

de autor, en la que predomina la búsqueda del espíritu del México mágico a través de rostros y gestos cotidianos.

Nicolás Cárdenas Reyes nació el 10 de septiembre de 1933 en Temapache, Veracruz. Fue un hombre audaz, no pocas veces temerario, pero sobre todo fue un artista que persiguió tenazmente sus objetivos. Una ocasión, en Naupan, poblado de la Sierra Norte de Puebla, donde acudió a presenciar una ceremonia invitado por un chamán, unos niños, al ver su luenga barba blanca, lo llamaron “Tempach”, cuyo significado en náhuatl es algo así como “Viejo sabio”. De este modo surgió el nombre con el que firmaba sus fotos. Además, fue pragmático y de espíritu combativo, el cual, a pesar de su avanzada edad, lo impulsó a arrostrar situaciones que lo llevaron varias ocasiones a mirar de frente a la muerte. Transitó por la vida DOCUMENTÓ huapangueadas, fiestas patronales y celebraciones comunitarias de varios pueblos.
Con su cámara, Nicolás Cárdenas Reyes retrató las tradiciones de la Huasteca. Esta es una despedida

ligero de equipaje y lleno de experiencias y sabiduría. Vivió de acuerdo con su lema: “Vive la vida, vívela ya”, muy ligado a la frase latina Carpe diem. Quizás por eso tuvo la fortuna de estar en el lugar y el momento adecuados para poner en práctica su talento y capturar instantes inolvidables, donde la luz, el tiempo transcurrido –sus huellas– y la magia única de México son sus sellos distintivos.
TERCER MOVIMIENTO.TEMPACH.MEMORIA DE UN HUASTECO En años recientes apareció un libro que viene a ser un testimonio valioso por varias razones. Primera: porque su autor, Nicolás Cárdenas Reyes, mejor conocido en el ámbito de la cultura huasteca contemporánea como Tempach, lo hizo como festejo de su vida al cumplir 90 años. Aparte del mérito y bendición de alcanzar esa edad,

EL FOTÓGRAFO nació en 1933, en Temapache, Veracruz. Murió en junio pasado, a los 92 años.
la suya ha sido una vida fructífera, como podrá corroborar el lector que tenga la suerte de leer su libro. Segunda: su narración es amena y busca transmitir la esencia de los acontecimientos más importantes que vivió. Tercera: porque gran parte de su vida productiva como trabajador la pasó en Petróleos Mexicanos (Pemex) y, de algún modo, su vida laboral también es reflejo del desarrollo de esa empresa paraestatal en las zonas del país donde laboró. Cuarta: está profusamente ilustrado con fotografías de todas las épocas que le tocó vivir. Quinta: pasó muchos años jubilado, pero dedicó su tiempo a aprender y ejercer la fotografía (y otros procedimientos tecnológicos anexos a ésta), así en el libro nos compartió ese proceso, el cual tuvo la fortuna de conocer con uno de los grandes pilares de la fotografía en México en el siglo XX: Enrique Segarra. Sexta: también ahí habló de su proceso como videasta y fotógrafo, el cual enriquece con una muestra de los equipos que usó en su desarrollo como profesional de la imagen fija o en movimiento. Séptima: se convirtió en un importante exponente de la cultura huasteca, pues realizó muchas exposiciones por los más variados e importantes cónclaves de esa región del país. Octava: porque hizo un registro de muchas fiestas y personajes huastecos, por lo que, sin proponérselo, logró formar un importante archivo de esas manifestaciones culturales, sin duda, uno de los más completos e importantes del país. Novena: porque no abundan los testimonios de esta naturaleza en el país (si no, ¿dónde están las memorias de don David Celestinos Isaacs o del ilustre huasteco Román Güemes Jiménez, por sólo mencionar a dos baluartes, los cuales, por cierto, fueron buenos amigos de Tempach?). Décima y última razón: porque este libro está llamado a ser una referencia ineludible en varias áreas de investigación. Así, pues, no me queda más que reiterar mi admiración y respeto a Nicolás y recomendar la lectura de Memoria de un huasteco (notable, añadiría yo).
FINALE
Más del creador
Fue conocido como Tempach,nombre que surgió después de que unos niños lo llamaran “Viejo sabio” durante una visita a Naupan, Puebla.
Se formó en el Club Fotográfico de México y acudió cada semana a recibir lecciones para desarrollar su trabajo. Su obra se presentó en encuentros artísticos regionales y en distintos espacios culturales del país.
El 4 de junio de 2026, en la Ciudad de México, el artista huasteco ha salido de la aldea y se ha situado en una refulgente estrella del universo. El hombre que ha dejado un valioso registro de muchas fiestas huastecas comunitarias ha ido a reunirse con entrañables amigos y personajes huastecos: Beto Ortega, David Celestinos Isaacs, Humberto Munguía Morones, Goyo Melo Cerecedo El Huracán del Huapango, Leonardo Zaleta Juárez, Román Güemes Jiménez, Víctor Samuel Martínez Segura, Leopoldo Palencia, Heraclio Alvarado… ¡Puro chingón!, diría Tempach. Como ellos, él ya es un personaje legendario de la Huasteca. No será fácil olvidar al hombre sonriente y de luenga barba, no sólo por su amistad y bonhomía, sino porque su archivo queda como un legado valioso para la cultura huasteca contemporánea. Descansa en paz, Nico, y gracias por tu amistad.
OPINIÓN

@melissa.morenoc@gmail.com
Hay un cuadro en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México que durante años miramos al revés. Muchos llegamos hasta él por curiosidad.Vemos a tres mujeres con uniforme de futbol,un balón a los pies y una seguridad que llama la atención,incluso un siglo después.El título es Las futbolistas,entonces buscamos la historia y descubrimos algo curioso: sabemos mucho más sobre la pintura que sobre ellas.
Las mujeres se llamaban Jeannette Ivano ,Henriette Comte y Thérèse Renaut,y formaban parte del Sportives de Paris,uno de los equipos más importantes del futbol femenino francés y campeón nacional en 1922.Eran futbolistas de una de las primeras generaciones que compitió en torneos organizados en Francia exclusivamente para mujeres.De hecho,el propio pintor escribió sus nombres en la esquina inferior izquierda del lienzo,junto a una referencia al campeonato obtenido por el equipo, dejando claro que aquellas mujeres existían y que eran campeonas.
Basta mirar con atención el lienzo para entender que fueron retratadas con una intención poco común para la época.Las tres ocupan casi toda la composición: están erguidas,con las piernas firmes y el balón al frente,como si acabaran de detener el juego por un instante.La escena recuerda más a los retratos monumentales de héroes clásicos que a las imágenes deportivas de principios del siglo XX.No aparecen corriendo ni celebrando un gol. Simplemente están ahí,seguras de ocupar ese espacio.
Aunque sus nombres aparecen en la propia pintura, durante décadas recibieron mucha menos atención que la obra y su autor.De sus carreras y de sus vidas se conserva mucho menos de lo que cabría esperar de tres deportistas campeonas.La obra permaneció en la conversación durante décadas; las trayectorias de sus protagonistas, mucho menos.
Virginia Woolf escribió que,durante siglos,"Anónimo" fue una mujer.Pensaba en las escritoras,pero la frase parece extenderse con facilidad hacia otros ámbitos.También hacia estas tres futbolistas,cuya imagen sobrevivió mucho mejor que su historia.
Quizá por eso la pintura sigue resultando tan actual, ya que fue realizada en un momento en que el deporte femenino ganaba popularidad en Europa.Mientras ellas competían y ganaban campeonatos,crecían también las voces que cuestionaban la presencia de las mujeres en las canchas.Apenas un año antes,en 1921,la Football Association de Inglaterra había prohibido que los equipos femeninos jugaran en sus estadios,una decisión que frenó el desarrollo del futbol femenino durante décadas.
Cada Mundial femenino recuerda que ese camino no empezó hace unos años,sino que empezó mucho antes,con mujeres cuyos nombres apenas sobreviven en archivos,fotografías y,en este caso,sobre un lienzo.
Las futbolistas fue pintado en 1922 por el artista mexicano Ángel Zárraga,uno de los artistas mexicanos más importantes de la primera mitad del siglo XX.Durante los años que vivió en París encontró en el deporte una de sus principales fuentes de inspiración y dedicó varias obras al futbol y al rugby.Durante mucho tiempo su nombre fue el primero que aprendimos al hablar de esta pintura.Quizá ya era momento de empezar por otro lado.
Pensadas para dictados de oficina, las grabadoras de casete y microcasete terminaron en redacciones, juzgados, consultorios y aulas antes de ser desplazadas por los dispositivos digitales
REDACCIÓN
FOTOS: ESPECIAL
Cuando Philips presentó el Compact Cassette en 1963, en la feria de radio de Berlín, el objetivo era práctico: hacer portátil la grabación de voz. El equipo dirigido por Lou Ottens, en la planta de Hasselt, Bélgica, trabajó en un sistema pequeño, de bajo consumo y más fácil de usar que las cintas de carrete abierto. El tamaño se definió a partir de una condición concreta: que el aparato cupiera en el bolsillo de un saco.
El casete resolvió un problema de manejo. La cinta magnética quedó protegida dentro de una carcasa de plástico, con dos carretes inter nos, y eso permitió grabar sin conocimientos técnicos. Primero sirvió para dictados, notas de oficina y registros hablados; después, con mejo res cintas, cabezales y sistemas de reducción de ruido, se convirtió también en soporte musical. Philips permitió que otros fabricantes produje ran equipos compatibles y el formato se extendió con marcas como Sony, Panasonic, Sanyo, Aiwa, Grundig y Olympus.
En México, las grabadoras entraron por la vía doméstica y laboral. En los años setenta y ochenta circularon como radiograbadoras, aparatos escolares, equipos de oficina y herramientas de reporteo. En casas y talleres servían para grabar música de la radio; en salones, para guardar clases; en redacciones, para registrar entrevistas, declaraciones y conferencias que después se transcribían a máquina o en computadora.

MÉXICO HA buscado la preservación de algunos contenidos.
El microcasete apareció en 1969. Olympus lo presentó con la Zuiko Pearlcorder, identificada por la propia compañía como la primera grabadora de microcasete. La diferencia no era sólo de tamaño: estaba pensado casi por completo para voz. Tenía menor fidelidad que el casete convencional, pero resultaba suficiente para dictados, entrevistas, memorandos, expedientes o declaraciones. Olympus mantuvo esa línea hasta las grabadoras digitales y los equipos de audio PCM, según sus propios reportes corporativos.
Durante los años ochenta y noventa, el microcasete fue parte del equipo de trabajo de periodistas, médicos, abogados, investigadores, estudiantes y personal administrativo.
Cabía en una bolsa, funcionaba con pilas, permitía detener y regresar la cinta, y podía colocarse sobre un escritorio, una mesa de conferencia o frente a un entrevistado.
En oficinas mexicanas también convivió con sistemas de copiado y reproducción: en testimonios de Radio Educación se recuerda el uso de grabadoras de carrete abierto y equipos para copiar de cinta a casete y de casete a casete antes de la modernización digital.
El declive no ocurrió de un día a otro. Para la música, el disco compacto comenzó a desplazar al casete desde los años ochenta y noventa. Para el registro de voz, la sustitución fue más lenta:

primero llegaron grabadoras digitales especializadas; después, memorias flash, computadoras portátiles y teléfonos con capacidad de grabar, almacenar y transferir archivos sin rebobinar ni cambiar cinta.
La cinta tenía límites materiales: se desgastaba, podía romperse, perdía calidad, ocupaba espacio y necesitaba equipos mecánicos para reproducirse. Por eso las grabadoras dejaron de ser herramienta común y pasaron a archivos,

Historia sonora
Las cintas comenzaron su auge con estos productos
Se lanza el microcasete, pensado sólo para voz 1963 1969
mercados de segunda mano y colecciones. En México, una parte de esa historia terminó convertida en problema de preservación. La Fonoteca Nacional conserva 579 mil documentos sonoros; más de 300 mil son cintas de carrete abierto, casetes y otros formatos analógicos. En 2019, la Unesco alertó sobre la urgencia de digitalizar cintas magnéticas por la fragilidad del soporte y la desaparición progresiva de los equipos capaces de reproducirlas. El casete apareció en una feria de radio,en Berlín

La última ópera que compuso Wolfgang Amadeus Mozart llega a la pantalla con una nueva producción de The Royal Opera.La flauta mágica sigue el viaje del príncipe Tamino y el entrañable Papageno en una travesía llena de pruebas,perso-
najes fantásticos y una música que reúne algunas de las arias más célebres del repertorio operístico.
Dónde y cuándo Sala Miguel Covarrubias,CCU. Sábado 8 de agosto.
La agenda escénica de las próximas semanas ofrece un recorrido por la danza contemporánea y folclórica, una producción de la Royal Opera y dos montajes teatrales que recuperan un clásico de Franz Ka a y un thriller psicológico

Un viaje por la diversidad cultural de América Latina toma forma en Latinoamérica es,espectáculo del Ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana que celebra las tradiciones dancísticas y musicales de distintos países del continente.
Estampas inspiradas en México,Colombia,Perú,Paraguay, Venezuela,Argentina y Cuba propone el recorrido
Dónde y cuándo Palacio de Bellas Artes.Martes 28 de julio,20:00 horas.

IVANA VON RETTEG
@ivana_von_retteg
Un libro puede conquistar generaciones enteras: algunos escritores se han atrevido a desafiar al poder político de su tiempo
Los gobernantes le tienen más miedo a las ideas que a muchas cosas.Un ejército puede conquistar un territorio durante unos años.Un libro puede conquistar generaciones enteras.Por eso resulta tan fascinante que algunos de los escritores más importantes de la historia,más allá de sus obras inmortales,se atrevieron a desafiar al poder político de su tiempo.Algunos terminaron en el exilio.Otros fueron encarcelados.Hubo quienes vieron sus libros prohibidos y quienes pagaron con décadas de persecución por el simple hecho de escribir.Es evidente que cuando una sociedad comienza a pensar de forma distinta el poder empieza a cambiar de manos. Uno de los primeros grandes ejemplos fue Dante Alighieri.En 1302 fue condenado al exilio por sus adversarios. Nunca volvió a pisar su hogar.Fue lejos de Florencia donde escribió la mayor parte de La Divina Comedia.Lejos de tratarse únicamente de un viaje espiritual,la obra constituye un extraordinario retrato político.Dante colocó en el Infierno a personajes públicos,líderes religiosos y enemigos políticos, utilizando la literatura como un juicio moral cuando ya no podía participar en los tribunales de su ciudad.
Más de un siglo después de su publicación,La metamorfosis de Franz Kafka regresa a escena en una adaptación de Mario Rendón dirigida por Bruno Boludo. La obra sigue a Gregorio Samsa, un hombre que despierta transformado en un extraño parásito,lo que desencadena el rechazo de su familia y expone la deshumanización de quienes dejan de ser útiles.
Dónde y cuándo Foro Shakespeare,col.Condesa, Del 6 de junio al 15 de agosto.

Jacobo, un psicoanalista atrapado en una rutina que empieza a desgastarlo,recibe a una paciente que altera el orden de su consultorio.La última paciente construye una historia donde las sesiones revelan secretos,conflictos y decisiones que llevan a los personajes a situaciones límite.Escrita por Miguel Ángel Díaz Barriga y dirigida por Alejandro Faugier.
Dónde y cuándo Foro Shakespeare. Sábados,20:30 horas.

Traslado permanente,de la compañía Aterno,explora la migración como experiencia física,emocional y colectiva. Con dirección y coreografía de César Brodermann,la obra reúne ocho performers en una puesta multidisciplinaria sobre el desplazamiento,la identidad, el arraigo y las fronteras visibles e invisibles para cuestionar las ideas preconcebidas.
Dónde y cuándo Palacio de Bellas Artes. Jueves 9 de julio,20:00 horas.

En Francia, Voltaire hizo del ingenio un arma.En 1717 fue encarcelado tras escribir sátiras contra el regente Felipe II de Orleans.Años más tarde volvió a ser perseguido y terminó exiliándose en Inglaterra.Desde entonces dedicó buena parte de su obra a defender la libertad de expresión, la tolerancia religiosa y el cuestionamiento del absolutismo. Víctor Hugo tampoco permaneció en silencio.En un principio apoyó a Luis Napoleón Bonaparte,pero cuando este dio el golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851 y se proclamó emperador con el nombre de Napoleón III,Hugo rompió con él y lo calificó de traidor.La consecuencia fue inmediata.Debió abandonar Francia y vivir cerca de 20 años en el exilio,primero en Bélgica y después en las islas del Canal.Desde allí publicó obras como Napoléon le Petit (1852) y Les Châtiments (1853),una demoledora crítica contra el régimen imperial.En ese periodo,también escribió una de las novelas más queridas: Los miserables (1862).
La historia volvió a repetirse en el siglo XX.Aleksandr Solzhenitsyn,oficial del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra,fue arrestado en 1945 después de que la censura soviética interceptó cartas privadas en las que criticaba a Stalin.Esa experiencia dio origen a una obra que terminaría sacudiendo los cimientos de la Unión Soviética. Archipiélago Gulag,publicada en 1973,documentó el vasto sistema de campos de trabajo del régimen soviético y expuso al mundo una realidad que durante años había permanecido oculta. Podríamos seguir sumando nombres.La historia de la literatura está llena de autores perseguidos,censurados o desterrados por usar su mente.Cambian las épocas,los sistemas políticos y los argumentos que justifican la censura. Lo que rara vez cambia es el miedo que producen las ideas cuando son capaces de llegar a millones de personas.
