SUPLEMENTO SEMANAL MARTES 31 DE 05 DE 2022
HERALDODEMEXICO.COM.MX
Aire fresco en las letras mexicanas: Orlando Mondragón
ILUSTRACIÓN: ALEJANDRO OYERVIDES
EN LA CIMA DEL ARTE...
SUPLEMENTO ¦ CÚPULA
MARTES ¦ 31 ¦ 05 ¦ 2022
Elena • S a l v a d o r Ve r a ¦ Vo r á g i n e •
MARÍA CRISTINA MIERES ZIMMERMANN
Elenísima Poniatowska. Una conversación
VICEPRESIDENTA DE DESARROLLO SOCIAL Y CULTURAL
RAFAELA KASSIAN MIERES
DIRECTORA DE SOFT NEWS
LA AUTORA DE TINÍSIMA, QUIEN RECIÉN CELEBRÓ 90 AÑOS, HABLA DE SUS AFECTOS MÁS PROFUNDOS Y ADMIRADOS
ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
Por Salvador Vera IG: Salvador_V_Islas
DIRECTOR EDITORIAL
salvadorvera@gmail.com
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ESPACIOS PUBLICITARIOS
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SALVADOR VERA, RAYMUNDO SILVA
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SEGUNDA PARTE
n la más reciente edición de Cúpula, dedicada a celebrar a Elena Poniatowska, publicamos la primera parte de esta conversación. La escritora, periodista y Premio Cervantes de Literatura nos compartió recuerdos —casi instantáneas fotográficas— de momentos vividos y plasmados a través de su escritura; así como comentarios de su papel como madre de tres hijos. Hoy continuamos con la segunda parte de esta charla, aún con su centelleante voz que vibra por el teléfono. Salvador Vera: Elena, si tuviera la posibilidad de guardar en una especie de cápsula del tiempo algunos elementos y objetos de nuestra cultura y sociedad, ¿qué guardaría para las próximas generaciones?, ¿qué elementos tangibles e intangibles le gustaría que el futuro disfrutara? Elena Poniatowska: Bueno, tangibles, claro que guardaría a todos los grandes muralistas mexicanos, guardaría a José Clemente Orozco —a él por completo—, a Rosario Castellanos, porque me gusta mucho el regalo que nos hizo de su mundo indígena en Chiapas; también la poesía de Octavio Paz, que es espléndida; la Visión del Anáhuac de Alfonso Reyes; los grabados de Leopoldo Méndez y los de Alberto Beltrán; también guardaría a Mariana Yampolsky con su amor a la fotografía y a Manuel Álvarez Bravo: sus peluqueros en la calle —ya dije la palabra guardaría como mil veces—. Habría en ese lugar muchos autores a quienes admiro: Juan Rulfo y Carlos Fuentes, desde luego, ahora que estamos recordando su muerte, creo que murió el 16 de mayo de hace 10 años (murió el día 15). Una muerte inesperada, intempestiva; es un novelista que nos hace muchísima falta. SV: ¿Cuáles son esas historias que no se tendrían que perder las nuevas generaciones? EP: Juan Rulfo sería muy doloroso que se perdiera, y sería muy doloroso que se perdiera a Martín Luis Guzmán y Nellie Campobello, una escritora que sólo ahora se está reconociendo. Hace apenas 20 años que se habla de ella; es una gran, gran escritora, una enor-
VIDA Y OBRA
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El reconocimiento internacional le vino con su libro de testimonios La noche de Tlatelolco.
NIÑEZ. Retrato de la escritora a los 6 años de edad, en Francia, 1938. Foto: Ivonne Chevalier. Imagen de la Colección del Acervo de la Fundación Elena Poniatowska Amor A.C.
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me autora de la Revolución Mexicana; y hay muchísimas otras actuales, jóvenes, en fin, le podría dar una lista infinita de nombres. SV: ¿Y algunos elementos intangibles, sentimientos, algo más que le gustaría conservar en esta cápsula que planteo? EP: La mirada de los niños, que no sé si es tangible —quizá—. La mirada de los niños que dice “haga algo por mí”. Hay miradas de niños que a veces no quieren ni siquiera que les veas la soledad en los ojos, la tristeza o el abandono. SV: Gracias, Elena. Es una fortuna tener la oportunidad de conversar con usted, maestra Poniatowska. Un mágico regalo son sus historias, plenas, profundas y la vez tan sencillas y ricas. Ha sido un gozo escuchar su voz por el teléfono y poder transcribir todo lo que nos comparte. Nuevamente, ¡muy feliz cumpleaños, Elena, Elenísima, Poniatowska!
Ha recibido innumerables premios y doctorados honoris causa; destaca el Cervantes.
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La fundación que lleva su nombre difunde y preserva su obra y archivo histórico.
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MARTES ¦ 31 ¦ 05 ¦ 2022
• Hacienda es Patrimonio Cultural ¦ Acervos •
Irma Palacios.
ESENCIALES:
UNA INMERSIÓN A LA NATURALEZA A TRAVÉS DEL ARTE EL POÉTICO TRABAJO DE LA PINTORA NACIDA EN IGUALA, GUERRERO, BRINDA PAISAJES QUE INVITAN A LA REFLEXIÓN Por Dirección General de Promoción
Cultural y Acervo Patrimonial y de la Conservaduría de Palacio Nacional de la SHCP
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riginaria de Iguala, Guerrero, debido al trabajo errante de su padre, viajó por varios estados de la República en su infancia. Más tarde, regresó a su estado natal, y ahí surgió su afición por la pintura. Cuando tenía 15 años se trasladó junto con su familia a la capital del país y comenzó a laborar medio tiempo en un banco, y, a la par, dedicaba sus horas libres a tomar clases de pintura con Alfredo Guati Rojo; pronto se dio cuenta de que la pintura es una disciplina celosa que condiciona la satisfacción y el éxito del trabajo, si se le dedica el tiempo y esfuerzo de manera total. Con esa convicción, decidió renunciar a su empleo y comenzó a tomar clases en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, y desarrolló su producción en las pautas establecidas por el arte abstracto. Para la artista un elemento esencial de ese estilo es la falta de objetividad figurativa y gestual en las obras, lo que propicia que éstas sean cuestionadas, y, por tanto, resignificadas y reinterpretadas.
TALENTO. La creadora Irma Palacios. Foto: cortesía Dirección General de Promoción Cultural y Acervo de la SHCP. PIEZA. Elegía de cristal 2019-2020. Óleo sobre tela. Colección Particular. Foto: cortesía Dirección General de Promoción Cultural y Acervo de la SHCP.
La producción de Irma Palacios es el resultado e inspiración de su nutrida formación visual; es decir, de los recuerdos e ideas subjetivas acerca de la naturaleza y de los registros de sus viajes, a partir de los cuales ha obtenido la manera de reflejar el movimiento del aire o el mar; el crecimiento de la tierra, o una imagen del subsuelo. Los colores son sus herramientas más sólidas, pues a través de ellos logra transmitir la sensación de una contemplación natural y experimentar con diferentes mezclas de matices hasta llegar al que busca. Para reproducir los tonos que componen los distintos estratos de la tierra, utiliza muestras de ésta, que le sirvan de guía para fusionar colores y llegar hasta el indicado. Ese mismo método lo utiliza para obtener los tonos rojos, marrones, ocres y dorados de los minerales. En el caso del agua, como buena observadora, emplea y cambia según las condiciones en las que se encuentra de acuerdo con lo que quiere expresar de esa contemplación. Dos elementos que son imperceptibles y abstractos por sí mismos son el viento y las palabras; al primero lo imita en la sensación de movimiento; a las segundas, las abstrae al punto de convertirlas en un condensado de formas irregulares. Invitamos al público a sumergirse en los paisajes poéticos trazados por esta pintora, en la exposición "Irma Palacios. Paisajes esenciales", en la Galería de Arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. República de Guatemala 8, Centro Histórico de la Ciudad de México. La muestra consta de cuatro núcleos; en ella, la observación de la artista nos regala instantáneas eternas e infinitas de sus miradas del mundo, a través de su universo plástico.
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MARTES ¦ 31 ¦ 05 ¦ 2022
• Alida Piñón ¦ Diálogos •
La muerte
El poeta y médico cirujano Orlando Mondragón obtuvo el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe por Cuadernos de patología humana, un libro sobre la enfermedad y el fin de la vida
Y POÉTICA Por Alida Piñón
alida.pinon@elheraldodemexico.com
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a vocación por la medicina, dice Orlando Mondragón, nació cuando siendo un niño comprendió que su gusto por otros niños lo ponía en una situación de vulnerabilidad, y, por ello, debía proteger a quienes se encontraban en su misma circunstancia. Además, en Ciudad Altamirano, Guerrero, el lugar donde nació, no había una profesión más prometedora que la de ser médico. En aquellos años ya recitaba poesía y había descubierto que tenía un lenguaje con el que sentía que algo, en lo profundo, lo hacía vibrar. La medicina y la poesía, esas dos formas de mirar al mundo, se conjuntaron en Cuadernos de patología humana (Visor Libros, 2022), poemario por el que obtuvo el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, siendo el primer poeta menor de 30 años en ganarlo. Dicho reconocimiento ha puesto al médico cirujano nacido en 1993 y estudiante de la especialidad en psiquiatría en el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, en la mira de las voces poéticas que están transformando y refrescando a las letras mexicanas. “Nunca me han preguntado por qué quise ser poeta, pero sí me han cuestionado por qué quise ser médico, y entiendo la pregunta, a veces, es insufrible. Creo que ambas profesiones tienen mucho que ver, son una forma de explorar la humanidad, pero, claro, desde maneras muy distintas, de conocimientos y sistemas distintos”, explica el cirujano en entrevista. Lo cierto es que Mondragón se abrió paso en el mundo literario en 2017 con el libro Epicedio al padre” con el que obtuvo el IV Premio de Poesía Joven Alejandro Aura. Ahora, con los Cuadernos, hace una exploración profunda sobre sobre su experiencia con la enfermedad, la muerte y el dolor, pero también sobre la visión de todos aquellos relacionados con los sistemas de salud: desde el paramédico hasta el cuidador, pasando por el personal de enfermería y los familiares. Es así, un poema coral sobre la vida y la muerte. La escritora Margo Glantz, miembro del jurado, lo defi-
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• Alida Piñón ¦ Diálogos •
JUVENTUD. En su estudio. Foto: Daniel Ojeda. Heraldo Media Group.
#OPINIÓN
LA CULTURA EXISTE PORQUE RESISTE
Participé en algunas de las experiencias que cuento, pero también son de otros. Quería ser directo y sucinto. ORLANDO MONDRAGÓN/ MÉDICO
nió así: “si no fuera melodramático, diría que en el poema la muerte es hermosa”. ¿Por qué eres poeta? Cuando estaba en la Fundación para las Letras Mexicanas fui seleccionado para estar en la residencia de psiquiatría y me sentí en una encrucijada, pensé que debía elegir una o la otra. Sin embargo, lo pensé, conversé con muchos amigos y entendí que la medicina y la poesía no son dicotómicos, que se pueden combinar, y, hasta ahora, he sorteado ambos caminos. Entre tantas voces y emociones, ¿qué te hacía elegir una experiencia sobre otra para transformarla en poesía? La mayor dificultad al escribir el libro fue recrear una atmósfera de hospital. En un primer momento sólo consideré al médico como el portador o el único personaje del libro, además de los pacientes. Sin embargo, me di cuenta de que un ambiente hospitalario es como un microcosmos, como una célula que trabaja por sí misma y que tiene a sus cuidadores, a las enfermeras, a los conductores de ambulancias, por eso quise reproducir todo eso en el libro, los personajes están por ahí, dispersos. Se ha dicho que tu obra va de la calidez al frío. ¿Es intencional? A veces el médico lleva una barrera emocional, no por una necesidad de bloquear al paciente, sino por autoprotección, no puedes dolerte con cada uno de tus pacientes, en términos prácticos es insano. Uno de los gatillos, de los motivantes que me llevó a escribir este libro es desmitificar la profesión. El médico es visto como una entidad mítica, santa, que a todos atiende, a todos cura, tiene una voluntad sobrehumana para poder curar la enfermedad. También quería desmitificarlo por la parte fría y cruel, del que pone demasiada distancia. Somos humanos y esta humanidad es la que nos hace quebrarnos, nos hace que, con varios pacientes, esa frontera que separa al médico del enfermo, se diluya completamente. Esta comunicación que se da entre dos desconocidos, que comparten una historia llena de dolor y es profundamente entrañable, es humana, es necesaria. Creo que la finalidad era eso, decir cómo a pesar de ser desconocidos nos seguimos necesitando, el médico al paciente y viceversa. En la belleza también puede estar lo terrible, en algunos poemas se filtra la distancia y el lenguaje es parco y hay una estructura narrativa, lo que cuento son instantáneas. La enfermedad y la muerte son incómodas en una sociedad como la nuestra. ¿No te lo parece? Nuestra relación con la muerte es muy particular. Por una parte, creemos que es celebratoria con la festividad del Día de Muertos, pero creo que eso es una máscara, es una fiesta sumamente nostálgica. A México y al resto de Latinoamérica se les observa como fogosos, felices y fiesteros, pero es por esa distancia que ponemos con este tipo de eventos. No nos gusta pensar en la muerte, usamos eufemismos para eludir el tema con la gente que queremos. Incluso, cuando uno de nuestros familiares de avanzada edad nos dice que va a morir, le respondemos que no, que le quedan 100 años más de vida. Estas conversaciones de comunión las dejamos pasar, y sería bueno que las retomemos.
LETRAS, CIENCIA Y POESÍA
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Según el jurado, el libro refleja una dura realidad con un léxico científico, pero fresco y poético.
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Es la primera vez en la historia del Premio Loewe que se entrega a un autor menor de 30 años de edad.
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El jurado lo integraron figuras como Gioconda Belli, Antonio Colinas, Aurora Egido y Margo Glantz.
ANÓNIMO ERA UNA MUJER
MELISSA MORENO CABRERA @melissototota
LA ALCALDESA DE CUAUHTÉMOC, SANDRA CUEVAS, ORDENÓ LA ELIMINACIÓN DE RÓTULOS; ARTISTAS URBANOS LOS DEFIENDEN
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e trata de “limpieza y orden”, declaró Sandra Cuevas, la alcaldesa de Cuauhtémoc, tras ser cuestionada sobre el retiro de rótulos en puestos callejeros para uniformarlos con la imagen de su administración. “Es mi obligación dar una mejor imagen a los que viven a la alcaldía”, dijo. Resulta que para la funcionaria eso no representa eliminar el arte popular, porque para ella sólo son "usos y costumbres". Pero Cuevas, quien considera que la cultura no necesita recursos públicos, se equivoca. Los rótulos son mucho más que diseños curiosos o simpáticos. De acuerdo con la directora de arte Sophie Greenspan, se tratan de “memoria visual y lenguaje histórico de la CDMX”. Sin embargo, y pese a lo que la alcaldesa opine, diversos ciudadanos han mostrado su descontento y tristeza por los rótulos perdidos y conformaron la Red Chilanga en Defensa del Arte y la Gráfica Popular (ReChida) para rescatarlos, aunque sea como un archivo. Y también, pese a lo que podría anhelar Cuevas, esta disciplina no ha muerto. Prueba de ello es la iniciativa Morras Chidas Rotulando, cuya LOS RÓTULOS intención es SON POESÍA “crear espacios CALLEJERA, SON y comunidad EL COLOR DE LAS entre morras CALLES, Y DEBEN creativas y expresar nuestras SER PROTEGIDOS inconformidades sociales por medio de rótulos bordados, tejidos, ilustrados y pintados”. Enrique Soto Eguibar, autor del libro Gráfica popular mexicana, explica que los rotulistas eran considerados artistas urbanos y son resultado de una tradición que ha pasado de una generación a otra desde el siglo XX. Por ello, su trabajo debe ser reconocido como un aporte a la narrativa cultural, que los ha llevado a ser aplaudidos por despachos de diseño, y como un objeto de estudio para antropólogos y sociólogos. Los rótulos son poesía callejera, son el color de las calles, y las autoridades deben protegerlos y catalogarlos como arte popular. La cultura existe porque resiste. MELISSA.MORENOC@GMAIL.COM
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• Miguel Ángel Maldonado ¦ In memoriam •
TI GRE A TUCÁN Por Miguel Ángel Maldonado TW: @Migrerías
Eduardo Lizalde: de
GENIO. Eduardo Lizalde. Foto: Abril Cabrera A. / Secretaría de Cultura, Wikimedia Commons.
UNA REVISIÓN EN HONOR DEL POETA, FIGURA DE LAS LETRAS, FALLECIDO RECIENTEMENTE
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No exenta de piadosa ironía, es una operación sobre el cuerpo de la realidad. Mirada-cuchillo de cirujano, mirada moralista, mirada de enamorado. Octavio Paz, sobre Eduardo Lizalde escubrí a Eduardo Lizalde El tigre, como quien descubre una tierra ignota. He dicho “descubrí” porque en efecto, leer su poesía es un descubrimiento: nada en el paisaje poético mexicano se le parece, es un ave rara entre las aves canoras de nuestro poético apiario. Leer a El tucán Lizalde es situarse en un universo de nuevo plumaje. Sus poemas son otro modo de decir la tierra a la vista: “Grande y dorado, amigos, es el odio. / Todo lo grande y lo dorado / viene del odio. / El tiempo es odio. / […] Nacen del odio, mundos, / óleos perfectísimos, revoluciones, / tabacos excelentes / […] Nadie vacila, como en el amor, / a la hora del odio”. Una nueva manera de nombrar las mismas cosas, así lo anuncia él mismo en su libro Cada cosa es Babel. En el título va intrínseca la idea de que las cosas hablan tantos idiomas como cristales las miran. Y en medio de este relativismo el cristal de Lizalde nos parece tan certero, hay una contundencia irreprochable, la de decir con tanta verdad que “Nadie vacila, como en el amor, / a la hora del odio”. También hay un ritmo como de oleaje de otro mar, un mar octavo que no había dado tumbos en las playas mexicanas. En cuanto se sintieron sus primeras olas, ese desfile de versos socavó los promontorios mexicanos y ganó con ese nuevo canto un lugar en el sotocoro poético. Sé que es un atrevimiento decir que el siglo XX nos regaló a dos raras avis de la poesía mexicana: José Carlos Becerra y Eduardo Lizalde. Son de otro mundo, pero no son extraños: Lizalde, que viene de voces de lejanía, nos habla con palabras cercanas y dibuja el mundo con imágenes familiares, como esta pintura doméstica: “Uno se pone a odiar como una fiera, / entonces, / y alguien pasa y le dice vente a cenar, tigrillo, / la leche está caliente”. La contundencia de Lizalde, su verdad arrasadora, esta
Sé que es un atrevimiento decir que el siglo XX nos regaló a dos raras avis de la poesía mexicana: José Carlos Becerra y Eduardo Lizalde. Son de otro mundo. Miguel A. Maldonado
que pareciera dicha desde símbolos ajenos y a un tiempo familiares, esta verdad de decir que uno puede darle vueltas y vueltas a las cosas, incluso desvivirse por perseguirlas, mas al final de la jornada uno es una bestia que duerme y necesita de arrumacos. Al ritmo de nuevo mar, a la contundencia irreprochable, al binomio familiar-arcano, se suma una posición existencial ante la vida: creer en una libertad inalienable, la libertad que ni el propio Dios sería capaz de arrebatarnos. En el poema “Caja negra”, la libertad es esa caja que nada ni nadie puede quebrar: “Se han de romper las naves, / ha de astillarse el aire como el vidrio corriente, / pero la caja, no. / Dios puede enloquecer y ha de quebrarse al fin / como un volátil superior, / pero la caja, no”. Ningún poeta en el siglo XX logró conciliar las palabras como lo hizo El tucán Lizalde, por primera vez todos se entendieron en Babel: “La noche cerraría sobre las almas. / Todos los sueños, toda la sangrienta memoria, / las pasiones más pútridas, / los amores más bellos, / las más altas traiciones, / los estupros más viles, / los delitos incruentos y preciosos / de los amantes perseguidos”. Nada en la literatura mexicana había antes conjuntado en un solo texto imágenes y palabras tan distantes y disímiles, y, sobre todo, que esta unión diera cuenta de estar ante un universo armonioso, que todas la piezas se hayan recobrado y tengamos finalmente la plenitud de la escena, el matrimonio por fin de la tarántula y la magnolia, junto a “los amores más bellos” están “los estupros más viles”, “los crímenes también de los impuros, toscos / chacales de la urbe” conviven con “los secretos más crueles de la felicidad y del dolor.” Con Lizalde se emprendió la aventura de reconciliar las palabras, que es lo mismo que decir la realidad. Reconciliación precaria, se sabe, pero que por un instante del instante nos regala la plenitud.