Skip to main content

CÚPULA 12 MAYO 2026

Page 1


Un lugarPARA LAS IDEAS

Celebramos 300 ediciones reafirmando nuestra apuesta por la memoria, la conversación pública y las expresiones artísticas como forma de pensar el país

Fernando Mancilla, ENTRE EL JUEGO

Y LA IMAGINACIÓN

La obra del escultor dialoga con el arte pop y retoma influencias de artistas como Warhol y Basquiat; su lenguaje se ha centrado en personajes como Mr. Manny

En la obra de Fernando Mancilla (Cuernavaca, 1958) hay una idea que lo atraviesa todo, la infancia como forma de mirar el mundo, una lógica que, en sus palabras, se filtra en sus figuras, en sus personajes y en la manera en que concibe la escultura como un territorio donde la imaginación no negocia con la solemnidad.

“Desde niño me interesó el arte”, dice el escultor, cuyo acercamiento, asegura, no ocurrió en una academia, sino en un taller de secundaria en Cuernavaca, donde la educación artística convivía con otros oficios.

“Había carpintería, plomería, cocina, pero hubo un taller en especial que llamó mi atención, el de educación artística, una clase fue mi primer impulso”, recuerda. Sin embargo, ese inicio no derivó en una formación académica tradicional por lo que su aprendizaje se construyó desde la experiencia, lo didáctico y los encuentros for-

tuitos que terminaron por revelar la escultura como lenguaje.

Uno de esos momentos decisivos, comparte, ocurrió en Nueva York durante los años 70, cuando entró en contacto con la obra pública de Tom O’Donnell, quien, aunque no es una figura ampliamente documentada en los circuitos más comerciales del arte, formó parte de una generación de escultores que entendían el espacio público como un lugar de encuentro directo con la obra.

“Cuando vi su obra en espacios públicos me atreví a ir a su taller. Ver el modelado de cerca fue un punto de quiebre porque ahí empecé a trabajar más en serio en la escultura”, dice.

Aunque cursó la carrera de Derecho, pronto entendió que ese no era su rumbo y se dedicó a explorar los distintos caminos del arte: “Pinté, dibujé, pero al final el volumen terminó por definir mi práctica y me dediqué a la escultura”.

En cuanto a su lenguaje visual, explica dialoga con el arte pop, aunque sin replicarlo, al tiempo que reconoce influencias como Andy Warhol y Jean-Michel Basquiat, quienes funcionaron como detonantes para construir un universo propio.

De esa lectura surge Mr. Manny, el personaje más emblemático de toda su creación: “Es una figura simpática y curiosa que encarna el lado lúdico del arte. Con su cuerpo redondeado y actitud traviesa, representa la alegría, la imaginación y la libertad de ser uno mismo en un mundo en constante movimiento. Es producto de la observación que he tenido de la gente”.

La inspiración en este caso, puntualiza, proviene de una tensión contemporánea, ver a muchos de sus amigos obsesionados con el éxito.

Frente a ello, su personaje funciona como contrapunto: “Se olvidan de esa parte de diversión, de esa magia de querer volver a ser niño”.

Así, para Fer Mancilla o FerMan, la infancia se convirtió en una postura vital: “Soy muy infantil, soy un niñote, incluso, a mi edad me salió la muela del juicio, eso sí comprueba que soy como neoténico”, bromea.

Su proceso creativo, comparte, siempre inicia siempre desde la imagen: “Se me ocurre hacer un golfista, un perro, todo lo voy pensando y lo dibujo. A partir de ahí, la idea se transforma en materia: madera, alambre, plastilina. El procedimiento es meticuloso y profundamente artesanal, después de diseñar la estructura vienen los moldes de silicón, la fibra de vidrio, la resina o el bronce; el tiempo también se vuelve parte del proceso”, asegura.

Dentro de su producción aparece también una serie que él mismo ha denominado Mexicoons, figuras que reinterpretan la iconografía popular mexicana desde una estética contemporánea y humorística. “Estas piezas dialogan con la cultura pop internacional, particularmente con la obra de Jeff Koons, cuya influencia se percibe en el uso del color, las formas suaves y la apariencia inflable de los objetos”, explica.

Finalmente, dice, el arte contemporáneo en México es increíblemente prometedor. “Destaca tanto la presencia de quienes se forman en instituciones como la de artistas autodidactas. En ese contexto, el arte pop encuentra un terreno fértil y es normal que sea más popular porque quizá hay una generación que busca identificarse con lo que ve”, reflexiona.

Mancillas cuenta con 30 años de carrera. Entre sus proyectos más importantes, de largo aliento están Mr.Manny, Mexicoons y su bestiario contemporáneo.

SU OBRA se caracteriza por ser lúdica. Foto: cortesía.
Sobre él

Fuera de CARTELERA

Inaugurado en 1940, el recinto del Centro Histórico pasó de ser uno de los cines más grandes y ornamentados de la capital a un edificio cerrado y sin actividad cinematográfica

REDACCIÓN

El Palacio Chino, ubicado entre Iturbide y Bucareli, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, es uno de los vestigios más visibles de una forma de sociabilidad urbana que marcó buena parte del siglo XX: los grandes cines de una sola sala, concebidos no sólo como espacios de exhibición, sino como edificios de representación pública.

Abrió sus puertas el 29 de marzo de 1940 en un predio que antes había funcionado como Frontón Nacional y después como la Arena Nacional, es decir, fu un espacio ligado a espectáculos deportivos y a los primeros años de la lucha libre en México. Tras un incendio ocurrido en 1937, el terreno cambió de destino y fue adquirido por el empresario Luis Castro, dueño de salas como Mundial, Lux y Royal, quien impulsó la construcción de un cine monumental.

El proyecto respondió a una época en la que la Ciudad de México levantaba grandes salas cinematográficas para miles de asistentes, el aforo era de 4 mil butacas, una escala que lo colocaba entre los recintos de mayor capacidad de la ciudad.

Su ubicación también era parte de su atractivo. El cine quedaba cerca de la Alameda, de Paseo de la Reforma y del Barrio Chino de Dolores, una zona de tránsito intenso, comercios, hoteles, restaurantes y salas de espectáculo. En ese contexto, el nombre no fue sólo una marca, también aludía a la decoración orientalizante del edificio y a su cercanía con ese corredor urbano.

La primera función fue Luna de miel, del director británico Alexander Korda. La prensa de la época registró que Charles Chaplin y Gary Cooper enviaron felicitaciones por telegrama para la inauguración, y que el boleto costaba cuatro pesos. En la cartelera de aquellos primeros años también aparecieron títulos internacionales como Vuelve el hombre invisible, con Vincent Price, y Mujer o demonio, con Marlene Dietrich.

Era considerado un cine de lujo por su escala, sus servicios y su escenografía. La sala tenía alfombras, butacas acojinadas, pantalla panorámica y, más tarde, sonido CinemaScope. La decoración incluía pagodas, budas, dragones, lámparas, murales y referencias a templos

mil butacas tenía a en su primera etapa y fue considerada una sala de lujo. 4

dato

Fue inaugurado con éxito; cerró sus puertas definitivamente en 2017.

orientales. Algunas fuentes atribuyen el edificio a Luis de la Mora y Alfredo Olagaray, con murales y decoraciones de Juan Campos y Humberto Ramírez; otras mencionan a Manuel Fontanals en el diseño interior.

Durante sus primeras décadas, el Palacio Chino funcionó como sala de estreno. Ahí se proyectaron películas mexicanas de los años 40 y 50, entre ellas Viviré otra vez, Allá en el trópico y La canción del recuerdo. La Filmoteca de la UNAM también documenta que El suavecito, de Fernando Méndez, se estrenó en 1951 en el Palacio Chino.

El auge del recinto coincidió con el momento en que ir al cine implicaba asistir a una sala única, de gran capacidad, con una programación semanal y funciones que podían reunir a miles de personas, su escala explica su tamaño, pero también su posterior transformación, cuando el modelo de exhibición comenzó a cambiar.

En los años 50, el inmueble fue adquirido por Carlos Amador, empresario cinematográfico y esposo de Marga López. Después se redujo su tamaño original y se dividió en varias salas. Con el tiempo fue conocido como Tele-cine Palacio Chino y, hacia los años 90, pasó al modelo de multicinema. En esa etapa, una de las mayores distribuidoras lo operó con 11 salas, dos de ellas habilitadas para proyección en tercera dimensión.

El cierre ocurrió en dos momentos. El complejo dejó de operar el 27 de agosto de 2016, cuandola empresa informó a sus clientes que permanecería cerrado. En 2017, comunicó que el cierre sería definitivo y señaló que, después de un periodo de revisión y negociaciones sobre el complejo, el desarrollador del inmueble decidió cambiar el uso del edificio. En el mismo reporte se consignó como antecedente la venta irregular de boletos afuera del cine durante los meses previos.

Desde entonces, el Palacio Chino permanece sin actividad cinematográfica. Reportes recientes de medios mexicanos han documentado el deterioro del inmueble y su oferta en el mercado inmobiliario, con anuncios que lo ubicaron en venta por 327 millones de pesos, pero no hay un proyecto de reapertura confirmado.

OPINIÓN

EL TIEMPO DE LAS LETRAS

IVANA VON RETTEG

@ivana_von_retteg

La historia del dinero

Aunque el dinero se ha vuelto invisible, sigue funcionando con el mismo principio: que aquello que intercambiamos tiene valor

En un mundo de tarjetas de crédito,bitcoins y cash,es difícil imaginar que hace mucho tiempo las sociedades funcionaron mediante el trueque.Un campesino podía cambiar trigo por herramientas; un pescador, pescado por telas.Sin embargo,el sistema tenía un problema: ambas personas debían necesitar exactamente lo que la otra ofrecía.¿Qué pasaba si el zapatero no necesitaba pescado,aunque el pescador sí necesitara zapatos?

Fue así como distintas civilizaciones comenzaron a utilizar objetos específicos como medio de intercambio: sal,conchas marinas,tabaco,té prensado.En Mesoamérica diversas culturas emplearon granos de cacao como forma de pago.La riqueza también estuvo ligada durante siglos al ganado.De ahí que la palabra “pecuniario” proviene del latín pecus,que significa ganado.Poseer animales equivalía a poseer estabilidad,alimento y poder.

Con el crecimiento del comercio vino la necesidad de un sistema más práctico y uniforme.Así aparecieron las primeras monedas metálicas.Los historiadores sitúan su origen en el reino de Lidia,en la actual Turquía,alrededor del siglo VII a.de C.Esas monedas,elaboradas con una mezcla natural de oro y plata llamada electro,marcaron un cambio profundo.El valor ya no dependía únicamente del objeto intercambiado,sino de la autoridad que garantizaba su autenticidad.Ese detalle transformó la historia económica del mundo.El dinero comenzó a funcionar con la confianza.

Los grandes imperios entendieron rápidamente el poder político de las monedas.En la Antigua Roma,por ejemplo,las monedas circulaban a través de enormes territorios y llevaban grabado el rostro de emperadores y símbolos imperiales.La palabra “moneda” proviene de Juno Moneta, una diosa romana cuyo templo estaba asociado a la acuñación del dinero. La siguiente gran revolución ocurrió en China.Durante las dinastías Tang y Song comenzaron a utilizarse recibos de papel.Con el tiempo,el Estado adoptó y reguló el sistema dando origen al papel moneda.Para muchos europeos medievales,la idea de que un simple trozo de papel pudiera representar riqueza parecía absurda.Hoy,en cambio,la mayor parte del dinero ni siquiera existe. Durante la Edad Media y el Renacimiento,las ciudades comerciales italianas perfeccionaron los mecanismos financieros.Surgieron bancos,préstamos y letras de cambio que permitían mover grandes fortunas sin transportar cofres llenos de monedas.Con el paso de los siglos,el dinero dejó de depender completamente del oro o la plata.El valor comenzó a sostenerse en acuerdos colectivos y en la confianza depositada en gobiernos,bancos e instituciones. Actualmente,buena parte de nuestras transacciones ocurren sin contacto físico alguno.Pagamos con tarjetas, relojes inteligentes o transferencias instantáneas.El dinero se ha vuelto invisible.Y,sin embargo,continúa funcionando gracias al mismo principio; la creencia compartida de que aquello que intercambiamos tiene valor.

Cúpula, el suplemento cultural de El Heraldo de México, llega hoy a sus 300 números con el objetivo claro de continuar siendo un espacio para la memoria histórica, para el debate intelectual, para el registro de la actividad artística del país y para ser una ventana a las más diversas expresiones del arte. Pero también para seguir siendo un lugar en donde la cultura no aparezca como adorno, sino como una forma de pensar el país, de discutirlo, de imaginarlo y, a veces, incluso, de resistirlo. Nuestras páginas han sido habitadas por las plumas de creadores, críticos, gestores y funcionarios culturales, quienes nos han compartido no sólo su visión sobre sucesos creativos, sino también sus proyectos artísticos, sus dudas, sus búsquedas, sus preocupaciones y sus anhelos sobre el país que queremos ser. Porque detrás de cada libro, de cada montaje, de cada exposición o de cada concierto, hay personas intentando comprender su tiempo y encontrar un lugar dentro de él.

El suplemento cultural de El Heraldo de México llega a un número que nos convoca a continuar siendo una ventana para la creación artística y cultural; que nos obliga a crecer y que nos enorgullece por el gran apoyo de todos nuestros colaboradores

Asimismo, hemos brindado una plataforma para los creadores mexicanos, quienes nos han hablado de su idea de comunidad, de sociedad, de pasado, presente y futuro, en donde cabe el desahogo, pero también la esperanza, no una esperanza pueril, sino esa que construye, que avanza y que crea sociedad. Una esperanza que nace incluso en medio de la incertidumbre, del cansancio o de la precariedad, porque el arte también ha sido, para muchos, una manera de no rendirse.

Nos interesa contribuir a la difusión cultural con el anuncio de actividades, pero sobre todo nos interesa aportar ideas para la conversación pública sobre el quehacer cultural. La arqueología, las ferias del libro, las exposiciones, los lanzamientos editoriales, los estrenos, los aniversarios relevantes como el centenario de Jaime Sabines o de Miguel León-Portilla; los premios de gran prestigio como el Cervantes de Literatura, que este año obtuvo el mexicano Gonzalo Celorio; los festivales, como el imprescindible Cervantino; las inquietudes de nuestro tiempo como el uso de la inteligencia artificial; las generaciones que están ocupando sus lugares en todas las disciplinas… todo nos ha interesado, todo nos interesa. En nuestra edición pasada, por ejemplo, conversamos con Arón Bitrán, miembro del Cuarteto Latinoamericano, a propósito del cierre de una de las carreras musicales más importantes del México contemporáneo. El violinista nos abrió las puertas de su casa para contarnos cómo se vivieron 44 años de trabajo, disciplina y resistencia, pero también para hablarnos de sus inquietudes por los jóvenes. El crítico Iván Martínez, por su parte, construyó la historia del ensamble desde una visión personal: la del también músico que

Proyectos

Nuestros ejes

Cúpula es el único suplemento que atiende a cada una de las expresiones artísticas.

La memoria histórica es otro de nuestros más grandes intereses editoriales. Apostamos también por los nuevos talentos y por la difusión de las actividades más relevantes.

Crecimiento

Nuestros contenidos se alojan en las cuentas centrales de Heraldo Media Group

50,664,000

visitantes únicos tiene El Heraldo de México , según datos de Comscore.

250,000

reproducciones tiene aproximadamente un contenido del suplemento en Titok.

disfrutó del trabajo del cuarteto porque la vida sin música, como decía Nietzsche, es un error. El psicoanalista argentino Gabriel Rolón suele decir que el arte es un refugio emocional, un espacio en donde las emociones complejas ayudan a crecer y vivir; es, incluso, un intento de acceder a lo innombrable, utilizando la palabra, la música, el movimiento o el trazo para calmar la incertidumbre o el desasosiego. Y es que cimbrarse con una película, con la danza de un bailarín que está dejando la vida en el escenario, con la última página de un libro, con la contemplación de un cuadro o una fotografía; reírse a carcajadas con una obra de teatro, balancearse con la música, quedarse perplejo con el canto de un tenor o una soprano no debería ser un privilegio y, sin embargo, muchas veces todavía lo es.

Por ello, en Cúpula seguimos apostando por contribuir a que las expresiones artísticas sean ese refugio que merecemos, no por justicia, sino por derecho. Queremos seguir siendo un espacio para imaginar que un día grandes figuras como Isaac Hernández, Javier Camarena, Betsabeé Romero, Cristina Rivera García, Gabriela Ortiz o Alondra de la Parra no sean la excepción, sino la regla. Seguiremos convocando a las plumas que generosamente nos han acompañado e invitamos a quienes quieran pensar, cuestionar, emocionarse y reír junto a nosotros.

Aquí seguiremos con nuestras apuestas centrales y con las distintas secciones que nos permiten ampliar la visión: Viaje al pasado, con las historias de esta ciudad; Marquesina, para niños y para los papás de los niños, con lo mejor de la cartelera; Historias de pincel, con anécdotas sobre la vasta historia del arte; Lecturas, con entrevistas a escritores; Viaje al recuerdo, en donde echamos un vistazo a todos esos objetos que conformaron nuestro cotidiano y que hoy son vestigios; Arte emergente y Arte consolidado, con perfiles de los artistas que están en galerías y museos; Detrás de la exposición, en donde nos acercamos a la cocina de los museos.

Son 300 números. Son cientos de historias, conversaciones, funciones, libros, conciertos y voces que han pasado por estas páginas. Y nos honra el apoyo que hemos recibido de los artistas, los escritores, los creadores, los hacedores de las artes escénicas y plásticas, quienes nutren la cartelera para ofrecer opciones para todos; de las instituciones públicas y privadas que hacen posible lo que parece imposible, de los gestores, las editoriales, los RP, los críticos, los fotógrafos…

A todos ustedes, gracias.

Gracias al equipo de Heraldo Media Group, que hace posible que nuestro alcance llegue a más y nuevos lectores en cada edición, prueba de ello es nuestra presencia en Tiktok, con una audiencia que cada día nos convoca a sorprenderlos.

Y gracias a nuestros lectores. Gracias por acompañarnos, por leernos, por discutirnos, por compartirnos. Vamos por más.

OPINIÓN

ANÓNIMO ERA UNA MUJER

MELISSA MORENO CABRERA

@melissototota

La mujer que cambió la conversación

Primera mujer africana en dirigir la Bienal de Venecia, Koyo Kouoh transformó la conversación sobre arte contemporáneo

La muerte de Koyo Kouoh dejó una sensación extraña en la Bienal de Venecia: aunque no alcanzó a ver inaugurada la edición que imaginó,su mirada sigue presente en toda la muestra.Su propuesta apostaba por mirar más allá de los centros tradicionales del arte contemporáneo y abrir espacio a otras historias y otras formas de entender el mundo.

Nacida en Camerún en 1967 y criada entre África y Europa,Kouoh construyó una carrera distinta dentro del circuito artístico internacional.Antes de dedicarse al arte trabajó temas de migración y justicia social,algo que marcó profundamente su manera de pensar la cultura,la memoria y la identidad. En 2008 fundó RAW Material Company en Dakar,espacio que se convirtió en uno de los centros culturales más importantes del continente africano.Años después asumió la dirección del Zeitz Museum of Contemporary Art Africa.Kouoh también hizo historia al convertirse en la primera mujer africana en dirigir Venecia.Y aunque el dato es importante deja ver algo incómodo: tuvieron que pasar más de cien años para que esa institución se abriera. Su proyecto para la Bienal,In Minor Keys,proponía una edición menos centrada en el espectáculo y más enfocada en escuchar historias que normalmente quedan fuera del centro: memorias atravesadas por colonialismo,migración, comunidad y diáspora.El texto “Kant en el jardín criollo”, publicado en Babelia,explica muy bien cómo Kouoh tomó una idea tradicional del arte occidental y la llevó hacia un territorio mucho más diverso y abierto. Durante años,Kouoh también cuestionó la manera en que Occidente ha mirado el arte africano,muchas veces reducido al exotismo o visto desde una mirada lejana y limitada.Su trabajo proponía algo distinto: pensar África como espacio de creación contemporánea,pensamiento y producción cultural propia.Por eso,su llegada a Venecia generaba tanta expectativa.No solo por los artistas que podía elegir sino porque representaba la posibilidad de cambiar la conversación en una de las plataformas culturales más importantes del mundo.También había algo profundamente simbólico. Mientras gran parte del mundo cultural parece moverse entre velocidad,polarización y espectáculo,su propuesta insistía en detenerse,escuchar y mirar aquello que normalmente queda fuera de foco.En lugar de construir una bienal basada solo en grandes nombres o impacto mediático,apostó por conversaciones más íntimas,memorias compartidas y por artistas que trabajan desde experiencias atravesadas por migración,identidad y comunidad. Quizá por eso su ausencia se siente tan presente dentro de esta edición.Porque más que una curadora,Koyo Kouoh representaba una manera distinta de entender el arte y el lugar desde donde se cuenta la historia. Tal vez ese sea su legado más importante: haber demostrado que el centro del arte contemporáneo no tiene por qué estar siempre en los mismos lugares.

Generación Satélite

En su primera novela, Alonso Burgos construye una historia sobre amistad, desarraigo y memoria entre Berlín, Naucalpan y los recuerdos de jóvenes atravesados por la distancia

ALIDA PIÑÓN

FOTOS: CORTESÍA

Durante varios años, Alonso Burgos escribió otra novela. Era extensa, desbordada, difícil de sostener. La terminó, o creyó haberla terminado, en 2021. Después decidió guardarla en algún archivo perdido de su computadora y empezar otra vez. “Fue un proceso difícil aceptar dejar ese proyecto en el que había trabajado tanto tiempo, pero me sirvió bastante para encontrar la forma correcta de muchas de las preguntas que ahora están un poco más aterrizadas en Satélite”, dice el autor sobre la novela publicada por Alfaguara, donde un regreso nocturno a Ciudad Satélite se convierte en una exploración sobre el desarraigo, la masculinidad

y la imposibilidad de volver intacto al lugar donde uno creció.

La novela sigue a Dante, un joven que vuelve a México después de vivir en Berlín y que, durante un recorrido nocturno en automóvil junto a viejos amigos, se enfrenta con aquello que creyó haber dejado atrás. La historia transcurre entre carreteras periféricas, fiestas, recuerdos, canciones y un país atravesado por la catástrofe. El viaje en Cadillac, que Burgos ha descrito también como “el coche del padre”, funciona como un espacio donde pasado y presente chocan constantemente.

“Creo que para cuando empecé a escribir la novela yo llevaba ya varios años viviendo en el extranjero, pero regresando al menos un par de veces al año. Creo que la experiencia de regresar llevaba un rato ocupándome, llevaba rato pensando acerca de esta experiencia peculiar

da por su propia historia; también es autor de un libro de cuentos y colabora en distintos medios.

de regresar al lugar donde uno creció, pero ya no ser el mismo y cómo tener que negociar entre el pasado y el presente constantemente”, explica. Ese regreso nació de una experiencia concreta. Burgos cuenta que, en uno de esos viajes a México, atravesó de noche las afueras de la ciudad en una situación similar a la de la novela. Pensó escribir un cuento, una anécdota breve, pero aparecieron otros personajes, asociaciones y preguntas. “En algún momento me di cuenta de que estaba escribiendo una novela sobre el regreso y la imposibilidad del regreso al mismo tiempo”, afirma.

La Ciudad Satélite que aparece en la novela no es solamente un espacio geográfico. Burgos insiste en que el título no remite sólo al suburbio construido alrededor de las Torres de Satélite, sino a una forma de mirar el mundo desde la distancia. “Sigue sin ser completamente parte de la Ciudad de México y creo que hay como una sensación de distanciamiento que se impone y que imponemos también nosotros”, señala. “Por eso creo que también la decisión de llamar a la novela Satélite y no Ciudad Satélite tiene que ver con que va más allá de este lugar en específico y tiene que ver con la perspectiva y con la experiencia, la sensación de distanciamiento general del personaje”.

“ME INTERESABA CÓMO SE RELACIONAN LOS JÓVENES CON LA CATÁSTROFE"

En la novela, además, todo ocurre bajo el eco de una catástrofe ficticia: un sismo devastador que destruyó gran parte de la Ciudad de México en 2013. Burgos explica que ese recurso le permitió pensar la crisis social. “Me interesaba plantear cómo se relacionan estos jóvenes con la experiencia de catástrofe y de pérdida y de devastación”, cierra.

EL AUTOR cursó la licenciatura en la Universidad Libre de Berlín y es doctorante en Princeton.
Alfonso Burgos ESCRITOR

LOS NEGOCIOS y los que ofrecían servicios particulares querían aparecer en este gran volumen.

Google Antes de

La Sección Amarilla surgió a finales del siglo XIX como parte de los directorios telefónicos y durante décadas concentró anuncios, comercios y servicios en una de las publicaciones impresas de mayor circulación del país

FOTO: ESPECIAL

La historia de la Sección Amarilla está ligada al desarrollo de la telefonía en México. De acuerdo con información del Centro de Estudios de Historia de México Carso y de la Fundación Carlos Slim, el antecedente más antiguo fue la “Lista No. 1 de suscriptores”, publicada en noviembre de 1891 por la Compañía Telefónica Mexicana. El documento reunía nombres, direcciones y números telefónicos de usuarios que contaban con servicio en la Ciudad de México.

La Fundación Carlos Slim refiere que en 1897 se incorporó una sección clasificada de anunciantes comerciales. A diferencia del listado telefónico general, esa sección permitía localizar negocios y servicios por categorías. Ahí aparecían hoteles, médicos, restaurantes, farmacias, talleres y distintos oficios organizados de manera temática, modelo que después daría origen a la Sección Amarilla.

El crecimiento del directorio acompañó la expansión de la infraestructura telefónica nacional. En 1947 se constituyó Teléfonos de México y un año después inició operaciones la empresa derivada de la integración de compañías telefónicas previas. A partir de entonces, el directorio telefónico y la Sección Amarilla ampliaron su circulación en distintas ciudades del país.

La propia empresa Sección Amarilla señala en su cronología institucional que en 1950 el directorio comercial comenzó a imprimirse en papel amarillo, característica que terminaría por darle identidad a la publicación. El formato reunió anuncios clasificados, números telefónicos y publicidad pagada de negocios locales y nacionales. Durante varias décadas, el directorio funcionó como una herramienta de consulta cotidiana. En casas, oficinas y comercios era común mantener un ejemplar cerca del teléfono fijo para buscar servicios o contactar negocios. Antes de internet,

el sistema de búsqueda dependía de categorías impresas y orden alfabético.

No es difícil encontrar escenas de una película, por ejemplo, en donde las personas buscaban la dirección de alguien y era realmente muy fácil obtener teléfonos privados.

La expansión comercial del directorio también convirtió a la Sección Amarilla en un espacio publicitario, dando pie a ideas creativas e innovadoras de la publicidad, por ejemplo, entre 1992 y 1994 realizó campañas exitosas que tuvo a la marca con presencia constante en radio, televisión y prensa; uno de sus eslogan más conocidos fue "Funciona y funciona muy bien".

Los informes corporativos muestran además el crecimiento del directorio en los años previos a la expansión masiva de internet. En su informe anual de 2002, la empresa reportó que Sección Amarilla mantenía una participación estimada de 98% en el mercado nacional de directorios y que el portal digital recibía alrededor de 10 millones de visitas anuales.

La transición hacia plataformas digitales comenzó a inicios de los años dos mil. La empresa ubica en 2001 la consolidación en línea; en cambio, la versión impresa comenzó a perder presencia conforme crecieron los buscadores de internet, las aplicaciones de geolocalización y los directorios digitales. Medios mexicanos han documentado que la distribución física disminuyó en distintas ciudades y que el negocio se concentró en servicios digitales para anunciantes.

Asimismo, con la protección de datos personales y con el crecimiento de la inseguridad en distintos estados de la República, los teléfonos privados, así como las direcciones particulares que aparecían en las hojas de color blanco desaparecieron por completo en 2017. Y toda la versión impresa dejó de tener la circulación y presencia que alcanzó durante el siglo XX

Desaparece la versión impresa. Adquire su característico color. Comienza a circular en todo el país.

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook