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Otros diálogos de El Colegio de México: En ruta el sueño de un paraíso

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EN RUTA

el sueño de un paraíso

ILUSTRACIÓN: NORBERTO CARRASCO

POR


GALIA GARCÍA PALAFOX Abogada y periodista* DIRECTORA GENERAL SILVIA ELENA GIORGULI SAUCEDO DIRECTOR ADJUNTO VICENTE UGALDE SECRETARIO DE REDACCIÓN FRANCISCO SEGOVIA EDITORA RESPONSABLE GABRIELA SAID REYES

DISEÑO NIEVES DÁNAE CORRECCIÓN DE ESTILO ULISES MARTÍNEZ

@galiagarciap

VIÑETAS DE MITAD DE CAMINO

P EL TRAYECTO

COMITÉ EDITORIAL ACADÉMICO l

l FRANCISCO ALBA AMAURY GARCÍA RODRÍGUEZ l LAURA JUÁREZ l SOLEDAD LOAEZA TOVAR l RAFAEL OLEA FRANCO l ERIKA PANI l KARINE TINAT

CONSEJO EDITORIAL CONSULTIVO ARTURO ALVARADO ISHITA BANERJEE l FLORA BOTTON l ROBERTO BREÑA l ADOLFO CASTAÑÓN l ROBERT DARNTON l JOSÉ MARÍA ESPINASA l JOAQUÍN DÍEZ-CANEDO FLORES l CHRISTOPHER DOMÍNGUEZ MICHAEL l MARGO GLANTZ l JAVIER GARCIADIEGO l MARIO LAVISTA l PATRICK LE GALÈS l ANDRÉS LIRA l GUADALUPE NETTEL l BETSABEÉ ROMERO l SASKIA SASSEN l JAIME SERRA PUCHE l DANIELLE ZASLAVSKY l

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ANGEL MIERES ZIMMERMANN

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RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN SUBDIRECTOR EDITORIAL

ANDREA MERLOS LÓPEZ EDITORA GENERAL

JORGE ALMARAZ LÓPEZ EDITOR EN JEFE

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ara cruzar México a pie se necesitan tres cosas: zapatos, sombrero y mochila. La mochila, ligera; el sombrero o gorra, de ala ancha; y los zapatos, cómodos y de la medida correcta. En el camino se aprenden otros detalles: los zapatos que menos pesan son los tenis de tela y los zapatos de plástico, aunque resecan los pies; el doble calcetín ayuda a prevenir ampollas, pero sólo puede usarse en los lugares donde no hace calor; abajo de los calcetines, vaselina para humectar; y hay que tirarlos en cuanto se rompan o huelan mal; cuando el dolor es insoportable, ayuda cambiar de zapatos. Aunque todo eso, después de 26 días de caminar entre tres y 12 horas diarias, no previene las ampollas ni las heridas. La parada en la Ciudad de México sirve para descansar los pies, para curarlos, para recuperarlos y emprender la segunda mitad del viaje. La unidad deportiva Magdalena Mixhuca es un descanso para ocho mil pies, de hombres, de mujeres, de niños. Un campamento de pies con ampollas que se revientan; pies hinchados, quemados por el sol, despellejados, con hongos; pies heridos, descansando sobre montañas de ropa que yacen en el piso, embadurnados de cremas; pies que reciben masajes de manos de monjas que han ido a darles alivio en escenas que parecen tomadas de la Biblia. Los que se recuperaron, los que tienen fuerzas para sostenerse, caminan entre carpas buscando un nuevo par de zapatos, uno más cómodo, uno más ligero. Aquí y allá se entregan ropa, jabones, zapatos nuevos y usados. Hay de todo, pero parece que todo falta, que nada alcanza. “Del 8”. “Tenis del 7”. “Sapos (zapatos de plástico). ¿Hay sapos aquí?”, gritan los hombres en la fila. “Cualquier zapato que me regalen es bueno para avanzar”, dice uno de alrededor de 40 años. Se ha acabado tres pares en el camino; el guatemalteco atrás de él, cinco; los que trae tienen la suela gastada y le calan las piedras cuando pisa. Juan Rafael, un hombre hondureño que viaja solo, consiguió sapos. Son ligeros y ventilados, justo lo que necesita ahora que se reventó las ampollas, que parecían bombas, y que en la unidad médica le dieron una pomada para las llagas. La salida de la Ciudad de México hacia el norte podría ser esa noche o al día siguiente. Juan Rafael quisiera unos días más para que las heridas cicatricen. Pero, si la caravana decide seguir el camino esa madrugada, se pondrá sus sapos y seguirá andando al norte. “Porque con la ayuda de Dios vamos a seguir adelante”, dice, “con la mira en Estados Unidos, porque es el país al que todo el mundo quiere ir, por las mejores oportunidades”. LA HUIDA Dentro de las carpas, sentados en el piso cubierto por cientos de colchonetas y cerros de tela —ropa, cobijas, mochilas, bolsas de dormir—, los migrantes hablan de dos cosas: de la vida que se dejó atrás, en Guatemala, en Honduras, en El Salvador, y de la que viene, esa que van buscando. Estos miles de personas, que hace un mes no se conocían, hoy se cuidan entre sí porque hay un fin compartido y huyen de lo mismo, de la pobreza o de la violencia; y porque ésta es la oportunidad que todos habían estado esperando. Por eso, cuando se presentó, la tomaron sin pensarlo dos veces. Eyer viaja con su hijo, Ezequiel. Se enteró de la caravana en las redes sociales y actuó: “Llegué a la terminal de buses a las 7 de la noche, a ver si era verdad; y sí, estaba un volumen de 200 personas ahí, en espera. Fui a corroborar. Fui, corrí la voz, vine con otros tres amigos, pero ellos se rindieron, se regresaron”. Tenía dos años sin trabajo estable y ha2E

LA POBREZA NO ES CAUSAL PARA OBTENER ASILO

"Estados Unidos es el paraíso, y al paraíso todos tenemos derecho. Todos aquí, hasta los niños, tienen una idea de ese país cercano a la perfección: allá hay trabajo para todos..."

cía lociones para mantener a su hijo. Pero, para venderlas en las calles, había que pagar renta al crimen organizado, y llevaba tres semanas de incumplimiento. Después de las llamadas de atención, lo que seguía era un balazo. Vendió lo que tenía: un televisor, un dvd, una motocicleta. Juntó unas cuantas lempiras, de las que ya sólo le quedan unos mil pesos. A unos metros de él, sobre su colchoneta, Gasbyn cuida a sus tres hijos, uno de cuatro años, otro de tres y un bebé de nueve meses. La mayor está enferma y quiere regresar a Honduras. De esta travesía saben poco. Gasbyn vio en las noticias que se formaba una caravana rumbo a Estados Unidos. A los niños no les explicó casi nada: “Sólo les dije que iba a hacer un mandado con ellos, hasta salir a donde se agarraba la caravana, que quedaba como a tres horas. No saqué nada, nada; sólo la ropa que andaban puestas; ellas y los papeles”. Es invierno y el viento entra a la carpa por todos lados. Con todo y su hija con fiebre altísima, no se le pasa por la cabeza emprender el camino de vuelta: “Allá no se puede trabajar. Los pandilleros cobran impuestos de guerra. Los niños… A las niñas se las quitan, esperando que sean niñas de 14, de 12 años; sirven de mujeres para ellos. Uno no es dueño de su casa. Ellos dicen: Nos vamos a quedar 30, 50. Todos manchados por sus drogas. Ellos ahí comen, hacen lo que quieren en su casa. Agarran muchachas, las van a secuestrar para violarlas en su casa. A los enemigos los matan y al otro día los dueños de la casa lavan la sangre. Y hacen como que no vieron nada. Ellos se quedan en las casas; ellos, estando drogados, y pues hasta estando el marido ahí, ellos quieren abusar de uno”. —¿Han entrado a tu casa? —Uy, sí. Varias veces. EL MENSAJE ACTIVISTA Los mensajes y la ayuda llegaron por todos lados. Aquí hay grupos de activistas y de derechos humanos de todo el mundo. Todos han venido a ayudar, a orientar el éxodo, a veces a desincentivarlo. Hay dos opciones: quedarse en México HERALDODEMEXICO.COM.MX


LECTURAS DE EL COLMEX

HISTORIA MÍNIMA DE LA INQUISICIÓN GABRIEL TORRES PUGA. 2019, 1A. EDICIÓN, 319 P. COLECCIÓN HISTORIA MÍNIMA

FOTO: NAYELI CRUZ

DÍAS DE INFIERNO

26 DÍAS DE CAMINAR ENTRE 12 Y 16 HORAS DIARIAS PARA LLEGAR A CIUDAD DE MÉXICO

2 OPCIONES: QUEDARSE EN MEXICO O TRATAR DE LLEGAR A ESTADOS UNIDOS.

4 DÍAS DE DESCANSO EN CDMX: PARADA FELIZ EN EL CAMINO DEL INFIERNO.

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o intentar llegar a Estados Unidos, tratar de que Donald Trump les otorgue el estatus de refugiados. El módulo de refugio en México está casi vacío. Una mujer joven que vino de Estados Unidos llama con un megáfono a quienes quieran recibir información sobre el asilo en su país. Decenas de personas hacen un círculo a su alrededor. “Entonces, por estar en Ciudad de México, y tener la oportunidad de pensar bien en lo que quieren, y deben pensar bien si actualmente quieren ir a Estados Unidos, o el de México. El proceso duraría meses, si no años” —grita desde el megáfono en un español difícil, entrecortado—. ¿Cómo sería su experiencia con oficiales en la frontera? Oficiales muchas veces maltratan a personas que entran para pedir asilo, jugando tácticas de disuasión”. La pobreza no es causal para obtener asilo en Estados Unidos. Tampoco la violencia. Sólo lo son la persecución y la tortura: “Tienen derecho a pedirlo, pero no a obtenerlo. Y sólo una vez”. Hay otra opción, que todos conocen, aunque de ésa no se habla: la de cruzar la frontera ilegalmente: “Ahorita es aún más peligroso, porque el Presidente de los Estados Unidos ha llevado el militar federal a la frontera. Además, grupos de la derecha, poquitos, con sus propias armas están en la frontera esperándolos”. Los que pidan asilo serán detenidos mientras un juez determina si procede, si lo necesitan, si lo merecen: “Primero le van a detener. Estos centros de detención son muy crueles. Tanto adultos como niños se desmayan por deshidratación y falta de comida. Dormir es muy difícil porque las luces permanecen encendidas a todas horas; sólo tendrían una cobija metálica, por eso le llaman ‘la hielería’. Ésta es una foto de personas esperando entrevistas de asilo en la hielería. Y éste es un campamento de niños en el desierto. Se llama Tornillo”. Por eso sería mejor idea quedarse en México: “Los que no cumplen esos criterios deben quedarse aquí en México, porque en México, uno, tiene una solicitud de asilo más amplia, y dos, protección humanitaria más amplia”. —¿Y las aplicaciones para asilo para Estados Unidos? — pregunta un hombre después de escucharla media hora. Los de su alrededor asienten con la cabeza. —No, esto es sólo información —responde la mujer. *Galia García Palafox es abogada y periodista. Trabaja en el podcast Así como suena, en el que puede escucharse un relato de este texto, recortado aquí por razones de espacio.

PORQUE LA VIDA ES SUEÑO...

"Los migrantes hablan de dos cosas: la vida que se dejó atrás, en Guatemala, en Honduras, en El Salvador, y la que viene, esa que van buscando".

Durante más de seis siglos, la inquisición formó parte del mundo católico. Nacida en el Medievo, buscaba proteger la unidad religiosa por medio de una investigación minuciosa y del juicio de los sospechosos de herejía. Durante su historia, los inquisidores se enfocaron contra una variedad de "delitos de fe": catarismo, judaísmo, mahometanismo, luteranismo, idolatría, brujería, solicitación, bigamia, lectura de libros prohibidos, blasfemias y ateísmo, entre otros.

GALIA GARCÍA PALAFOX Escritora y periodista

UN DESAFÍO A LA REAL UNIVERSIDAD DE MÉXICO: EL ARRIBO DE GRUPOS DE BAJO RANGO SOCIAL RODOLFO AGUIRRE SALVADOR. 2019, 1A. EDICIÓN, 136 P. COLECCIÓN LA AVENTURA DE LA VIDA COTIDIANA La Real Universidad de México fue uno de los espacios de estudios más importantes de la América colonial, en donde hubo estudiantes de varios rangos sociales, sobre todo durante el siglo XVIII. El presente libro está centrado en aquellos estudiantes que tuvieron dificultades para ser aceptados o para graduarse en la universidad debido a sus orígenes sociales.

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RAMร N XIRAU O sobre la presencia POR HUMBERTO BECK @HUMBERTOBECK Ilustraciรณn: Norberto Carrasco

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PARA XIRAU LA POESÍA ES CONOCIMIENTO. PERO DE UN MISMO MODO LA FILOSOFÍA ES POESÍA. EL "SER" NO PUEDE EMPLEARSE PARA DEFINIR AL SER HUMANO; EL "ESTAR" ES EL RESPIRAR "QUE NOS SALVA DE LA ASFIXIA DEL SER".

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amón Xirau fue un filósofo de su tiempo. Como tal, recibió la influencia de Heidegger. Pero a la visión angustiosa del Ser que ofrecía el alemán —nos dice Humberto Beck en este ensayo— opuso la de la presencia; es decir, la del Estar. La distinción entre ser y estar —típica del español y el catalán— le da a esta filosofía un “giro hispánico”, pero también poético, lo que Xirau aprovecha para explorar un terreno que Heidegger no pisó: el de la teología.

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XIRAU, EL TIEMPO Y SU TIEMPO

"Xirau considera que la visión objetiva, racional, del tiempo como medición ha contaminado la forma en que concebimos el tiempo de la propia condición humana, dando lugar a una versión falsa..."

EL SER Y EL ESTAR

"Contra el tiempo entendido como una entidad racional y objetiva, Xirau propone otro modelo de temporalidad, otra experiencia del tiempo. Este otro modelo es el de la presencia". RAMÓN XIRAU Barcelona, 1924 México D.F., 2017

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XIRAU Y EL TIEMPO VIVIDO n la obra de Ramón Xirau, el concepto de “presencia” es la bisagra que une al filósofo con el poeta. La razón de este vínculo es el lugar de la poesía en la obra del autor: un espacio privilegiado para expresión de la condición humana, que produce una auténtica “forma de conocimiento”. Para explorar esta relación fundacional hay que remitirse a Sentido de la presencia, primer libro en prosa de Xirau, publicado en 1953, que se inscribe dentro de una serie de actualizaciones realizadas en el siglo XX (de la que forman parte las obras de pensadores como Edmund Husserl y Martin Heidegger en Alemania, o de Henri Bergson y Gaston Bachelard, en Francia) del debate acerca de la oposición entre dos visiones del tiempo. Una de ellas es la visión más racional, lógica, incluso matemática: el tiempo como medida objetiva del cambio, que puede reducirse a una expresión matemática del antes o del después de un suceso. La otra es una visión más existencial, vital, sustantiva: el tiempo como un asunto personal, una experiencia inmediata, concreta, que no puede reducirse a ningún cálculo o medida. Mientras que la formulación original de la primera de estas visiones se remonta a Aristóteles y a su idea del tiempo como la medida del movimiento, la formulación original de la segunda se remonta al San Agustín de las Confesiones y a su concepción eminentemente subjetiva de la experiencia temporal, un referente al que Xirau retornaría varias veces a lo largo de su obra. Como Heidegger o Bachelard, Xirau considera que la visión objetiva, racional, del tiempo como medición ha contaminado la forma en que concebimos el tiempo de la propia condición humana, dando lugar a una versión falsa de la temporalidad, es decir, una versión falsa de la forma en que nosotros mismos experimentamos el tiempo. Así, Xirau nos dice, en Sentido de la presencia, que hemos llegado a concebir la vida como un “lanzarse fuera de sí” y como un “desenvolvimiento entre dos puntos (de polo a polo), en que el antes y el después son absolutos”. Sin embargo, dado que el pasado no existe (es el “imposible radical”) y sólo el futuro es realmente una posibilidad, al mirar el tiempo afirmamos solamente el futuro, con el resultado de que “se suprime el ahora, se suprime la vida”. Nuestra única forma de estar se reduce entonces a proyectarnos hacia aquello que no somos. La vida se vuelve, escribe Xirau, “un puro no vivir, un desvivirse recordando y futurizando nuestros anhelos”. Ahora bien, otro de los puntos centrales de Sentido de la presencia es la identificación de la novedad del siglo XX con respecto a todas las centurias anteriores. La clave de esta novedad reside en la manera en que durante ese siglo la tendencia a una visión racional, objetiva, del tiempo no sólo continuó, sino que se vio exacerbada por su concepción moderna. Es un hallazgo de Xirau el descubrimiento de esta afinidad entre el tiempo de la modernidad, volcado hacia el futuro (y expresado en la velocidad, la aceleración y el progreso) y el tiempo concebido como medible y objetivo. El tiempo moderno representaría entonces una continuidad absoluta, más que una ruptura, con el tiempo de la condición humana: sería una forma extrema de su manifestación. Esta afinidad se expresa, sobre todo, en la tendencia, tanto en la estética como en la política del siglo XX, hacia lo que Xirau llama la “disolvencia” y la “futurización existencial” —la propensión a hacer del futuro (lo que no existe o todavía no es) la categoría central del pensamiento y de la acción. El resultado de esta propensión es una “continua variabilidad”,

EL TIEMPO FASCINÓ A XIRAU Y SU POESÍA LO REFLEJÓ.

"Bajo el influjo de San Agustín, la presencia de Xirau representa una búsqueda por trascender las limitaciones del tiempo lineal y lógico mediante una visión sustantiva y personal de la experiencia del tiempo".

un “continuo buscarse sin encontrarse”. Ésta es la lección de los “ismos” en arte, política o filosofía, cuyo propósito no es la realización, sino la voluntad de volcar hacia el futuro “la esperanza de un tiempo que no encuentran en el presente”, y así mezclar “su existencia con el anhelo de querer ser, con la esencia irrealizable de que está ausente su vida”. ¿Cuál es la mirada alternativa sobre el tiempo que propone Xirau? Contra el tiempo acelerado (o, para usar sus propios términos, “futurizante”), contra el tiempo entendido como una entidad racional y objetiva, Xirau propone otro modelo de temporalidad, otra experiencia del tiempo. Este otro modelo es el de la presencia. Para Xirau, tanto el tiempo de Aristóteles como su versión actualizada en el tiempo histórico de la modernidad nos colocan en una situación imposible: nos obligan a vivir en un tiempo que se desgrana y que se nulifica a sí mismo; sobre todo, nos obligan a “vivir en el futuro”. Se trata de una tentativa absurda porque el futuro, estrictamente, no existe, ya 6E

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ILUSTRACIÓN: NORBERTO CARRASCO

que la vida solamente se ofrece “en presencia”. Pero ¿en qué consiste esta presencia? “Presencia” es la manera en que Xirau se refiere a la “sustancialidad del tiempo”, la noción que nos invita a ver el tema del tiempo de otra manera y ya no desde un punto de vista lógico. La presencia es la idea que nos invita a darnos cuenta de que el tiempo no discurre, sino que, más bien, ocurre. Xirau establece, por consiguiente, una distinción entre la presencia y el presente. Cuando se percibe como mero discurrir lineal, el presente es inalcanzable, pero cuando se le percibe en función de la presencia, se vuelve una especie de morada; en palabras de Xirau, este presente, cuando “pertenece a la presencia”, se convierte en “nuestra estancia”. Bajo el influjo de San Agustín, la presencia de Xirau representa una búsqueda por trascender las limitaciones del tiempo lineal y lógico mediante una visión sustantiva y personal de la experiencia del tiempo. XIRAU Y “PENSAR EN ESPAÑOL” Al actualizar el contraste entre dos visiones del tiempo, Xirau se integra a un destacado linaje filosófico. Sin embargo, él actualiza este contraste de una forma particular, dándole un especial giro hispánico, al anclar sus reflexiones en uno de los pocos intraducibles filosóficos de la lengua castellana: la distinción entre el ser y el estar. Para Xirau, “el estar”, en oposición al “ser”, supone una “filosofía peculiarmente hispánica” de la presencia. En contraste con el tiempo meraHERALDODEMEXICO.COM.MX

mente medido o pensado, el estar es la principal expresión del tiempo efectivamente vivido. Esto sucede así porque el estar refiere a una “forma limitada del tiempo”, mientras que el ser remite a una “cualidad permanente”, una esencia. Este empleo del verbo estar, apunta Xirau, es peculiar del castellano y del catalán. Por esta razón, Sentido de la presencia (el principal ensayo donde Xirau expone estas ideas) representa, junto a obras como El laberinto de la soledad, uno de los puntos de referencia de la prosa mexicana e hispánica, no sólo por sus logros estilísticos, sino por lo que, de hecho, comprueba: las posibilidades intelectuales del español. Vale la pena, así, situar a Xirau dentro de una historia poco contada, pero imprescindible: la de las vanguardias filosóficas del castellano, de la voluntad de pensar no sólo desde las propias circunstancias, sino desde el propio lenguaje; una historia que cuenta a Unamuno, a Ortega y a Borges entre algunos de sus principales capítulos. El ser, nos dice Xirau, es imposible de emplear para definir a los seres humanos. Solamente el estar permite “arraigar en la tierra y vivir en relación subjetiva con los otros”, “estar aquí, en este mundo, envuelto y rodeado por las cosas”. El estar es “más que el ser” porque no conlleva pretensiones de absoluto. El estar es el respirar que nos salva de la asfixia del ser. XIRAU Y LA POESÍA COMO CONOCIMIENTO La propuesta filosófica de Xirau se caracteriza no sólo por esta dimensión hispánica, sino también por su particular giro estético, el cual comparte con Heidegger y Bachelard, y que pone a la poesía en el centro de la reflexión como el vehículo favorecido del estar y la presencia. El poema está en esta condición aventajada de decir el sentido de la realidad y del tiempo porque su principal instrumento, la metáfora, refleja con asombrosa precisión la característica del sujeto humano de “fundirse con las cosas, de reunirse a ellas, de vivir en ellas”, lo que Xirau llama (recurriendo a un neologismo filosófico) su “fusividad”. Esta “experiencia de la fusividad”, de estar vinculado con el mundo, es la que “encontramos en toda metáfora viva”. Escribe Xirau en El tiempo vivido, obra de 1985 que continúa sus reflexiones sobre la presencia: “La metáfora es la fábrica unificadora de nuestro edificio poético, es el instrumento de la fusión que implica nuestro estar. Gracias a la metáfora no es el hombre un ente separado, no constituye una minoría selecta. El hombre está. Y estar es estar ahí, con las cosas, con los hombres, con el mundo”. Como emblema de esta capacidad fusiva de la poesía, Xirau gustaba de citar el verso de Paul Éluard: Ce temps arrière avant pendant après passé (“Ese tiempo detrás delante durante después pasado”). Es decir, este tiempo que fusiona todos los tiempos y se resuelve en presencia, el tiempo de la poesía. El lenguaje de la poesía es el de estas experiencias concretas, cargadas de inmanencia, en las que se manifiesta la presencia a través de la vivencia de lo singular y de lo único. SENTIDO Y PRESENCIA Finalmente, la presencia de Xirau se distingue de propuestas análogas, como la “duración” de Bergson o el “ser” de Heidegger, porque el primero dio el paso, no siempre usual, de reconocer la dimensión teológica de estas ideas sobre el tiempo y el lenguaje. Para Xirau, la presencia es presencia de lo sagrado. En esto se adelantó a George Steiner y a sus reflexiones sobre las “presencias reales” que habitan en el texto. De este modo, la principal tesis de Sentido de la presencia es una tesis implícita, expresada sólo de manera elíptica en el propio título de la obra. Esta tesis es que la presencia es el fundamento del sentido. La presencia constituye este fundamento justamente porque es regalo, donación: la presencia se da y, al darse, da también el sentido. El pensamiento de Xirau se revela, así, como un “negativo fotográfico” de la filosofía de Heidegger, pues mientras que para el filósofo alemán son la muerte y la angustia las piedras de toque de la condición humana, en el caso del filósofo mexicano-catalán esta piedra de toque es la presencia. La presencia como contraparte inevitable de la muerte, unida a ella por la característica fundamental de la existencia: la finitud. La filosofía de Ramón Xirau es una filosofía de la bondad del ser, de esa omnipresente teofanía que es la Creación. Una filosofía del asombro ante el mundo como fuente no sólo de la filosofía, de la interrogación ante el Ser, sino también del propio sentido de ese mismo Ser. Como es sabido, para Xirau la poesía es conocimiento. Pero, de un mismo modo, para él la filosofía es poesía. Se trata de una doble empresa que abarca tanto la reflexión acerca de las cosas como la constatación de que las cosas mismas — su presencia— representan la “estancia concreta y vital en este mundo”. 7E

POESÍA Y FILOSOFÍA

"El lenguaje de la poesía es el de esas experiencias concretas, cargadas de inmanencia, en las que se manifiesta la presencia a través de la vivencia de lo singular y de lo único" .

HUMBERTO BECK Historiador y ensayista

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ARTHUR RIMBAUD Uno de los poetas más influyentes del simbolismo francés

BARCO EBRIO

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l tiempo que bajaba por ríos impasibles, sentí que no me guiaban ya mis remolcadores: aullantes pieles rojas, tomándolos por dianas, los clavaron desnudos en postes de colores. Cualquier tripulación ya me era indiferente: portador de algodón inglés, trigo de Flandes… Muerta la algarabía a la vez que mis hombres, los Ríos me dejaron bajar a mi capricho. Entre los chapoteos de la mar encrespada, yo, el invierno pasado, más sordo que el cerebro de los niños, ¡bogaba! Penislas a la vela nunca experimentaron barullos más triunfales. La borrasca bendijo mis desvelos marítimos. Más ligero que un corcho, bailé sobre las olas (trajineras eternas de víctimas, las llaman), ¡sin añorar los ojos de farolas idiotas! Más dulce que manzanas agrillas para un niño, agua verde filtró mi cascarón de abeto y me lavó las manchas de tintorros y vómitos, dispersando el timón y el áncora de brazos. Y desde entonces me bañé en el Poema de la Mar, infundida de astros y lactescente, tragando un azul verde por donde baja a veces, cuerpo extasiado y lívido, un muerto pensativo; donde, tiñendo súbitos azules, desvaríos y lentos ritmos bajo la rutilante luz, más fuertes que el alcohol, y aun más que nuestras liras, ¡fermentan los lunares amargos del amor! Sé de cielos por rayos reventados, y de trombas, reflujos y corrientes; sé también del ocaso, de Albas exaltadas cual pueblo de palomas; ¡he visto a veces eso que cree ver el hombre! Vi el sol poniente, sucio de místicas crueldades, infundiendo de luz los coágulos violeta, y lejos, cual actrices de dramas antiquísimos, olas que iban rodando espasmos de postigo. Soñé en la verde noche con nieves deslumbradas, beso que lento sube al ojo de la mar, con la circulación de savias inauditas y el azul despertar de fósforos que cantan. ¡Seguí durante meses, cual a histéricas piaras, embates de mareas contra los arrecifes, sin soñar que los pies de luz de las Marías puedan rendir el morro de asmáticos océanos! Créanme, he tocado increíbles Floridas, que mezclan a las flores ojos fieros con piel de hombre! ¡Con arcoíris, bajo el confín marino, tensados como bridas para glaucos rebaños! ¡He visto fermentar vastas marismas, nasas donde en medio de juncos se pudre un Leviatán! ¡Desplomes de las aguas en medio de bonanzas, distancias que se abisman como las cataratas! ¡Soles de plata, heleros, olas de nácar, cielos de brasa! Horrendos pecios al fondo de las simas, donde enormes serpientes, comidas por las chinches, ¡caen con negro aroma desde torcidos árboles! A los niños quisiera mostrar esas doradas de azules olas, peces de oro que entonan salmos. —La espuma en flor meció mis salidas de rada, y vientos inefables me prestaron sus alas. A veces, mártir harto de polos y de zonas, la mar cuyo sollozo dulce era mi vaivén, me subía sus flores con brunas y amarillas ventosas: cual mujer, yo de hinojos quedaba. Península que mece en sus riberas guano y querellas de aves chillonas de ojos áureos, yo navegaba mientras, por mis frágiles zunchos, ahogados con sueño bajaban reculando. 17 DE NOVIEMBRE DE 2019

ILUSTRACIÓN: NORBERTO CARRASCO

Así, barco perdido bajo greñas de ancones, por la tromba lanzado hacia el éter sin aves, yo, a quien ni acorazados ni veleros del Hansa le habrían puesto a salvo el casco ebrio de agua; libre, humeando, a lomo de brumazón violeta, yo, que horadaba el cielo rojizo cual un muro que encerrara, jalea dulce para el poeta, los líquenes solares y las flemas de azur; que corría empañado de lúnulas eléctricas, tabla loca, escoltada por negros hipocampos, cuando los julios tiran, a puro garrotazo, cielos ultramarinos en embudos ardientes; que temblaba al oír, gimiendo a muchas leguas, los Béhémots en celo y los gruesos Maëlstroms, hilandero perpetuo de quietudes azules, ¡yo añoro la Europa de antiguos parapetos! ¡He visto siderales archipiélagos, islas cuyo cielo en delirio se abre al bogavante! —¿Son noches abisales en que exiliado duermes, oh tú, Vigor futuro, millón de aves de oro? Cierto: ¡cuánto lloré! Las albas son muy tristes. Toda luna es terrible, y todo sol, amargo. Me hinchó el agrio amor de embriagantes torpores: ¡ay, que estalle mi quilla! ¡Y en la mar yo me hunda! Si algún agua de Europa quiero, es la de la charca negra y fría en que en tardes henchidas de fragancias un niño acuclillado, hondo en tristezas, suelta una barquita, frágil mariposa de mayo. No puedo, oh marejada, sumido en tu indolencia, escoltar ya la estela del barco algodonero, ni cruzar entre orgullos de banderas y grímpolas, ni flotar… ¡a los hórridos ojos de los pontones! 8E

DE UN BARCO EBRIO

"Toda luna es terrible, y todo sol amargo. Me hinchó el agrio amor de embriagantes torpores: ¡ay, que estalle mi quilla! ¡Y en la mar yo me hunda!". ARTHUR RIMBAUD Poeta francés (1854-1891)

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