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Taller Formativo

Gui贸n de Cortometraje ************************************* U5 Escritura del Primer Acto


En mis talleres recordamos siempre que el taller va a constituir una oportunidad educativa; eso supone estar dispuesto a cometer errores. Pruebe cosas que quizá no funcionen. Es la única manera de crecer y evolucionar, de desarrollar sus capacidades. Syd Field

El propósito de una película no es establecer un personaje o un lugar, como hacen en la televisión. […] ¿No son así la mayoría de los programas de televisión? Una toma del “cielo”, la cámara baja hasta enmarcar un edificio, se acerca al edificio hasta un letrero que dice: “Hospital General de Elmville.” La cuestión no es “¿Dónde ocurre la historia?”, sino “¿De qué se trata?”. David Mamet

No tenemos que preocuparnos demasiado por crear un problema. Haremos una mejor película si nos preocupamos por restaurar el orden. Porque si nos preocupamos por crear problemas, nuestro protagonista va a empezar a hacer cosas interesantes. Y no queremos que haga eso. Lo que queremos es que haga cosas lógicas. David Mamet


5.1 El planteamiento De acuerdo con la función que cumple dentro de la narración, al primer acto, que inicia en la página uno y finaliza en el nudo de la trama al final del acto, se le llama también Planteamiento; y es en dicha unidad de acción dramática donde se establece quienes son los personajes, cuál es su objetivo partiendo de una necesidad y cuál es el contexto situacional en el que desarrollarán sus acciones. En el guión de cortometraje suele ser en las primeras escenas, sino que en las primera líneas, donde a través de la acción, es presentado el protagonista y su necesidad dramática; y para lograrlo, es de gran ayuda que al inicio del planteamiento se presente una situación, un hecho concreto que como consecuencia motive las acciones de los personajes, pues como señala David Mamet, la historia no arranca porque al héroe “de repente se le ocurre una idea”, sino que empieza a existir como consecuencia de un acontecimiento concreto, de un hecho que ponga a los personajes en movimiento, un hecho que de alguna manera los afecte y les confiera una misión que cumplir, ya sea para terminar con un problema o cubrir una necesidad. Es posible que el detonante (Fernández Diez, 2005) marque claramente la línea de acción del relato y el espectador sepa ya de qué se va a tratar la película, qué es lo que busca el personaje; pero suele suceder que, de improviso, ocurra algo que dé un giro a los acontecimientos o los acentúe y que sumerja al protagonista en una situación inesperada que será la que marque la auténtica línea de acción dramática de la historia. 5.1.1 Organización de escaletas Dentro del proceso de escritura de un guión, una estrategia útil para facilitar la estructuración del relato es hacer en primer lugar un listado de las escenas que se considera necesario incluir, asignándoles un nombre corto que sintetice lo que ocurre en ellas y posteriormente, escribir la rúbrica correspondiente de cada escena en una escaleta, es decir, en una tarjeta de 9x12; de tal forma, que cada escaleta corresponda a una escena y el escritor pueda valorar el funcionamiento del orden progresivo en el que ha ordenado las escenas, hasta encontrar el orden que más le convenza.


Las tarjetas permiten al guionista acomodar y reacomodar la sucesión de acciones, de forma similar a como el editor lleva a cabo el montaje de una película, ofreciendo una panorama general de la organización del todo. Y como todo en el proceso de escritura de un guión, la organización de escaletas es un proceso permanente, pues aunque inicialmente un determinado orden deje satisfecho al escritor, es muy probable que conforme avance en el proceso sea necesario fusionar escenas, crear nuevas o simplemente cambiarlas de lugar en el orden progresivo.

5.1.2 Historia preliminar del protagonista Una estrategia útil para lograr la construcción de un inicio dinámico e interesante desde la primera página y la primera palabra, es definir la historia preliminar del protagonista, es decir, lo que le ocurre un día, una semana o una hora antes del comienzo de la historia. Es decir, contar con información contextual en torno al personaje y su situación dramática, en torno al objetivo dramático de la escena inicial; información que le aclarará al guionista el camino a seguir para crear un inicio dinámico, interesante y contundente desde las primeras líneas. Por otra parte, la historia preliminar es una herramienta útil no sólo para el guionista, sino también para los actores en el futuro rodaje, pues les ayudará a construir el personaje, así como a prepararse para interpretar la primera escena sabiendo de dónde viene el personaje, cuál es su propósito en la escena y dónde irá cuando ésta termine. La historia preliminar es una herramienta para contextualizar las acciones del protagonista en la primera escena y es deseable que sea redactada en términos de principio, desarrollo y fin, en una extensión no mayor a una cuartilla en el caso del cortometraje.


5.1.3 Primer nudo argumental El primer nudo argumental es un incidente que marca el final del primer acto y el inicio del segundo, un incidente que le imprime un giro a la trayectoria obvia de las acciones, un giro que complica la consecución del objetivo del protagonista, un incidente que intensifica el conflicto e impulsa la progresión de la acción, que hace que la historia avance hacia delante. El primer nudo argumental (Córdoba, 2008) muchas veces consiste en una dificultad añadida para que el protagonista redoble sus esfuerzos; por ejemplo, si pretende una chica, en ese momento se entera de que tiene un novio más poderoso que él y está por casarse. 5.2 Redacción del primer acto (TALLER) En las unidades anteriores se hizo el trabajo de preparación para escribir un guión, definiendo una idea a través de la acción de un personaje, expresándola en tres frases y desarrollando un resumen de cuatro páginas, con énfasis en la estructura dramática, es decir, en el final, el principio, el primer nudo de la trama y el segundo nudo de la trama; construyendo las biografías de los personajes, definiendo las necesidades y puntos de vista dramáticos. Y a partir de ahora, a lo largo del proceso de escritura del primer acto, el paradigma que describe la línea argumental de la historia que se desea narrar, será la guía que oriente los pasos del escritor.


Ahora, ha llegado el momento de estructurar el primer acto, es decir, estructurar la unidad de acción dramática donde se presentan la historia, los personajes y la situación, donde se establece el contexto dramático que encuadrará las acciones de los personajes a lo largo de la historia, donde se establece quienes son los personajes, cuál es su objetivo partiendo de una necesidad y cuál es el contexto situacional en el que desarrollarán sus acciones. Para estructurarlo es recomendable hacer un listado de las escenas que se considera necesario incluir, asignándoles un nombre corto, una rúbrica que sintetice lo que ocurre en ellas, para posteriormente, escribir la rúbrica de cada escena en una escaleta de 9x12 y que cada ficha corresponda a una escena. Las escaletas describirán en términos generales de que se tratan las escenas, desde la primera hasta la que contendrá el nudo de la trama al final del acto; deberán contener unas cuantas palabras (no más de cinco o diez) y por ejemplo, como propone Syd Field (2005) “si su historia trata de un periodista americano enviado a cubrir una información a París, que conoce a una joven francesa y se enamora, su primera ficha podría decir <<llega a París>>. La segunda ficha <<se inscribe en un hotel; llama a su mujer>>; la tercera, <<encuentro con el director del periódico>>; la cuarta, <<recibe instrucciones sobre su hombre y su tarea>>; la quinta, <<ve a su hombre en una recepción oficial; no habla con él>>; la sexta, <<llega al Ministerio de Cultura>>; la séptima, <<entrevista al sujeto>>; y así sucesivamente, escena por escena, ficha por ficha, hasta llegar al nudo de la trama al final del primer acto, cuando <<conoce a la joven>> de la que se enamora.”


El escritor puede añadir algunas palabras del diálogo en las escaletas pero es recomendable que no se detenga aportando demasiados detalles, sino que presente la acción a grandes rasgos. Y en ese sentido, según Syd Field (2005), hay personas que llenan las dos caras de la ficha de 9x12 con detalladas descripciones y diálogos, de tal forma que cuando empiezan a escribir su guión, se limitan a pasar al papel lo que han escrito en las fichas; sin embargo, señala que tal proceder no da resultado y recuerda que la escritura de un guión es ineludiblemente un proceso y que por lo tanto, es necesario pasar por todas las etapas, que cuando se esté trabajando con tarjetas, se trabaje con tarjetas y cuando se esté trabajando con la escritura del guión, se escriba el guión. Ahora bien, una vez que se tengan todas las tarjetas marcadas con una rúbrica, es recomendable leerlas una y otra vez puliendo el texto para que se lean fácilmente, así como ajustar el orden secuencial de las tarjetas, considerando que cada escena-tarjeta debe hace avanzar la historia, paso a paso, con un orden lógico de principio a fin. Como ayuda para decidir cómo hacer la primera escena del guión, Syd Field (2005) propone una serie de preguntas: ¿Cuál es su escena inicial? ¿Dónde tiene lugar? ¿Es una escena de diálogo o una serie de tomas? ¿Quiere usted que su guión empiece evocando un estado de ánimo? ¿O presentando el ambiente de un tiempo y un lugar determinados? ¿Quiere usted que el principio sea estridente y ruidoso o tenso y lleno de suspense? ¿Un coche que recorre las calles desiertas por la noche, o un hombre paseando por un parque muy concurrido un domingo por la tarde? ¿Qué está haciendo su protagonista? ¿De dónde viene? ¿A dónde va? La historia tiene que plantearse y cautivar la atención del lector en las primeras páginas, en las primeras escenas, en las primeras líneas, y para facilitar la labor de decidir cómo empieza el guión, es de gran ayuda que habiendo encontrado un orden satisfactorio para la progresión de escenastarjetas, se defina la “historia preliminar”; es decir, lo que le ocurre al protagonista un día, una semana o una hora antes del comienzo de la historia.


Por lo tanto, el siguiente paso es la redacción de la historia preliminar, la cual aportará información contextual en torno al personaje y su situación dramática, en torno al objetivo dramático de la escena inicial; información que facilitará la creación de un inicio dinámico e interesante desde la primera página y la primera palabra. Teniendo la historia preliminar es conveniente hacer una revisión y ajustar de ser necesario el orden progresivo que se les dio a las tarjetas, considerando que para cautivar la atención del lector inmediatamente, es necesario que en las dos primeras páginas (de un guión de cortometraje de unas diez páginas), se respondan las siguientes preguntas: •

¿Quién es el protagonista? ¿De quién habla la historia?

¿Cuál es la premisa dramática? ¿De qué trata la historia?

¿Cuál es la situación dramática? ¿Cuáles son las circunstancias que enmarcan la acción?

Habiendo hecho los ajustes pertinentes habrá llegado el momento de comenzar a escribir las escenas que constituirán el primer acto, que iniciará en la página uno y finaliza en el primer nudo de la trama al final del acto. En este momento es importante recordar que durante todo el proceso de escritura, el faro que guía en el horizonte el quehacer del escritor cinematográfico, es tener claro el paradigma de la historia que se escribe, tener clara la línea argumental que se ha determinado, seguir el centro de atención del protagonista. Por otra parte, en un guión de cortometraje las primeras escenas pueden cautivar o perder la atención del lector, por lo cual es necesario prepararlas con especial esmero, teniendo clara la acción dramática del protagonista y tratando de ofrecer un inicio dinámico y contundente. Además, es necesario que el escritor cinematográfico se muestre dispuesto a cometer algunos errores, a no escribir perfectamente desde la primera página, pues finalmente en este momento del proceso, se encuentra escribiendo únicamente un primer borrador.


Por ello y con eso en mente, el escritor debe atreverse a probar y a errar, a escribir las ideas que tenga y valorar posteriormente el resultado, puede que funcione o no funcione, pero la única forma de tener la certeza es haciéndolo, probando, escribiendo. Como indica Syd Field “Lo peor que puede ocurrir es que cometa usted un error; simplemente tendrá que retroceder y hacerlo de otro modo, puede que incluso del modo en que lo proyectó originalmente. Dentro de unas pocas páginas sabrá si el cambio funciona.” Y si el guión que se escribe tiene como fuente de inspiración hechos reales, es necesario que el escritor no se sienta obligado a ser fiel a la realidad a pie juntillas, pues al escribir un guión cinematográfico de ficción, la fidelidad a la realidad no debe estar por encima de las necesidades dramáticas de la historia. Mientras se redactan las escenas, es muy importante recordar que se escribe un cortometraje y por lo tanto todo lo que se describa deber ser concreto, significativo y preciso, es decir, como señala David Mamet (1997), usar expresiones como “casi”, “especie de” o “más o menos” diluyen la historia y las descripciones deben ser precisas, ir al grano, ser directas. Y ese sentido también señala que “Un buen escritor de guiones se hace mejor todavía sólo si aprende a cortar, a remover lo ornamental, lo descriptivo, lo narrativo, pero sobre todo lo que a él le parece profundo y significativo. ¿Qué queda? Queda la historia. ¿Qué es la historia? Es la progresión esencial de incidentes que acontecen al héroe en la persecución de su sola meta.” Es de vital importancia que como dice Reyes Bercini (2007), el cortometraje de ficción apueste sobre todo a la síntesis, al ahorro de imágenes innecesarias, y como que apunta David Mamet, se tenga presente que lo que determina la duración de una historia sana es presentar el menor número de pasos absolutamente esenciales para asegurar el objetivo del héroe, pues de lo contrario, se agobia al público cuando no se avanza al siguiente paso esencial de la progresión tan rápido como sea posible.


Al finalizar la escritura del primer acto, es muy probable que surja en el interior del escritor cinematográfico la duda en torno a lo buenas o malas que son sus primeras páginas, pero el escritor no debe hacerle caso a esos pensamientos, que son inevitables y no conducen a nada positivo, pues debe tener siempre presente que escribir es reescribir, que escribir un guión es un proceso y cuando haya escrito los tres actos de su historia, llegará el momento de analizarlos, pensar en soluciones y reescribirlos.

REFERENCIAS Bercini, Reyes. (2007) “Guión y cortometraje, buscar alternativas”, en: Guión Cinematográfico, Cuadernos de Estudios Cinematográficos. UNAM. Córdoba, Elbio. (2008) Taller de guión para cine y televisión. Recuperado en Agosto, 10 de 2011, de: http://libromanual.blogspot.com/2009/12/tallerde-guion-para-cine-y-television.html Fernández Diez, Federico. (2005) El libro del guión. Díaz de SantosFundación Universitaria Iberoamericana. Field, Syd. (2005) El manual del guionista. Plot. Mamet, David. (1997) Dirigir Cine. El milagro/IMCINE.


Escritura del Primer Acto