Edición No. 32
EL MANGLE
Agosto 2020
Periódico virtual y ecológico del árbol genealógico de raíces limeñas limeñas
Francisco Silva Mojica 1926 – 2020
Editores: Beatriz de Silva y Luis Francisco Silva Diagramación: Luis Francisco Silva Sdsdsdsd
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Contenido
Editorial Continuando el legado - Luis Francisco Silva
El balcón de la cabaña Hola Pachito - Beatriz de Silva
Anécdotas Memorias de Mamá Rosita – El Cocuy y Bogotá - Rosa Helena Mojica de Silva Carretera Polvorienta - Antonio José Silva, S.J.
Recordando a Pachito Legado de Pacho - Luis Francisco Silva Papá - Luz Helena Silva Gracias Papá - Adriana Silva Huellas - María Clara Silva Amado papá - Claudia Silva Mi tío Pachito - Martha Rivera de Altirriba Saludo de Despedida - Germán Ruiz Silva La Pesca Milagrosa - Eduardo Silva Gil Pachito (acróstico) - Marcela Cornejo González Un caballero de antaño - Claudia Pilar Calderón Galería de Fotos
Cuarto Concurso de Cuento Resumen de la Convocatoria Jurados Recuento de la Gala de Premiación - Luis Francisco Silva Cómo adquirir los libros
Palabras de Germán - Germán Ruiz Silva Remembranzas - Beatriz de Silva
Cuentos Piscis, 25 de abril - Enrique Silva Gil Los Míos - Luis Carlos Sánchez Mojica Silence - Carlos José Fonseca, Jr.
Amigos de El Limo Sueños Limeños - María Esperanza Mojica
El rincón de la poesía El ayer que vivimos - Antonio José Silva, S.J.
El Baúl de los Recuerdos Primos en el patio del Limo Chupa de Boda High School graduation
Gastronomía casera Scones - David Silva Tacos al Pastor - Luis Francisco Silva
Notas sociales Cumpleaños Obituario Francisco Silva Mojica Notas de Condolencia Familia Muñoz Silva de vuelta en USA Grado de Santiago Vélez Mojica Grado de Alejandra Rosselli Calderón Bebé a bordo en la familia Alcalde Sarmiento
Cartas a la Redacción Ediciones Anteriores
Editorial Continuando el legado
Como si la pandemia y todos los cambios extremos que ésta ha ocasionado no fueran suficientes, este año nos tenía reservado otro duro desafío: el fallecimiento de nuestro querido padre, hermano, tío, amigo, Francisco Silva Mojica, “Pachito”. Su partida deja un gran vacío, pero su vida nos deja un legado lleno de enseñanzas y recuerdos agradables. Fuimos afortunados de tenerlo con nosotros, impregnando todo con su infaltable sonrisa. Al lado de mi mamá durante 67 años, los dos conformaron un hogar amoroso que hoy se extiende con yernos, nuera y nietos en cinco hogares esparcidos por el mundo. Nuevas generaciones que continuarán ese legado de amor y sencillez. La pandemia que nos sigue azotando implicó también cambios radicales en lo que normalmente pasaría en estas circunstancias. No hubo velación ni abrazos físicos ni visitas en la casa. Pero los humanos somos recursivos y nos adaptamos a todo, así que conseguimos despedir a nuestro querido Pachito de una forma emotiva y que nos acercó a todos así fuera a través de una pantalla. Nos reunimos para orar y para recordar y celebrar la vida de Pacho por medio de fotos y música. A pesar del aislamiento, estuvimos todos juntos sin importar que estuviéramos en continentes distintos. Agradecemos mucho haber recibido tantos mensajes y manifestaciones de cariño que nos reconfortan. Esta familia es única.
El Mangle, la publicación que él creó con Beatricita, continuará en su esfuerzo de acercar a esta familia cada vez más extensa. La distancia no ha sido obstáculo para llevar noticias de la familia; desde anécdotas y recetas, hasta las convocatorias de los concursos de cuento. A propósito, en esta ocasión el concurso de cuento estuvo también marcado por el encierro, pero ello no impidió que se llevara a cabo y en esta edición incluimos los cuentos ganadores en cada una de las tres categorías principales. El Mangle es una labor de amor; amor por la tierra y por la familia y por ese vínculo que nos une. A pesar del vacío que dejó la partida de Pachito, esperamos seguir con esa labor para continuar su legado.
- Luis Francisco Silva
El balcón de la cabaña Hola Pachito
Bogotá, agosto 1 de 2020 Hola mi Pachito adorado: Hoy deberíamos estar celebrando nuestro 67 aniversario de matrimonio. ¿Por qué no esperaste? Tal vez por la locura de la pandemia que nos agobia resolviste anticipar tu viaje al encuentro con Dios. Hoy ha sido un día especialmente difícil para mí, pero al mismo tiempo me ha servido para repasar lo que ha sido toda una vida a tu lado. Y todos los recuerdos son gratos: nuestro matrimonio a escondidas de las familias porque viajabas a Estados Unidos con una beca del gobierno americano para cumplir uno de tus sueños: especializarte en química agrícola en las Universidades de Wisconsin e Illinois. La víspera de tu partida amigos comunes te organizaron una despedida a la cual me invitaron. En medio de risas y comentarios alguien te preguntó: ¿sí crees que a tu regreso en uno o dos años vas a encontrar a tu pecosita esperándote? Tú pusiste cara de preocupación y uno de tus más cercanos amigos te dijo: estás a tiempo, se pueden casar mañana, nosotros nos hacemos cargo. Todo para mí era como un sueño, pero de una cosa estábamos seguros: nuestro amor sería eterno. Nos habíamos conocido hacía pocos meses, pero
desde el primer momento supimos que estábamos destinados a seguir juntos nuestro camino por la vida. Al día siguiente con la complicidad de una amiga salí de mi casa para ir la iglesia donde nos casamos. En la mañana tú habías comprado las argollas y las arras (13 monedas que se usaban en esa época en los matrimonios). ¿Y recuerdas mi amor que por los nervios y la resaca de una despedida que te había ofrecido tu familia, tenías mucho dolor de cabeza? Entonces entraste a una tiendita en frente de la iglesia, compraste un Mejoral (el dolex de hoy) y sin darte cuenta pagaste con un arra. Solo te diste cuenta cuando el sacerdote me entregó 12 arras en lugar de las 13. Me quedaste debiendo una… Al salir de la iglesia fuimos en grupo al Restaurante Temel, que era el más prestigioso de Bogotá en esa época y al entrar nos sorprendió un pianista tocando la marcha nupcial. Los amigos se habían encargado de todos los detalles. Después de una muy corta celebración con vino y ponqué, mi amiga me regresó a casa de mis padres. Yo seguía soñando, esto no podía haber sucedido. ¿Y te acuerdas de otra anécdota? Mis padres me preguntaron por qué en la serenata que me diste la víspera habían tocado la Guabina Chiquinquireña. Al día siguiente partiste para Washington donde pasarías un mes tomando un curso intensivo de inglés antes de viajar a Madison para ingresar a la Universidad de Wisconsin. Una vez instalado le enviaste una carta a mis padres e informaste a tu familia de nuestra boda e iniciamos los arreglos de mi viaje para reunirnos e iniciar nuestra vida juntos. Por Dios, ¿a qué hora pasaron 67 años? Mientras tú ibas a la Universidad yo aproveché para aprender inglés y graduarme en el High School de tu Universidad. Siempre recuerdo con vergüenza que por estar en ensayos de mi grado que tuvo lugar un 4 de junio, olvidé por completo tu cumpleaños. Era tu primer cumpleaños de casado. Traté de reparar el olvido con un pequeño regalo y un almuerzo “especial” con mis pocos conocimientos culinarios. Nuestra vida de estudiantes transcurrió sin contratiempos y al año regresamos a Colombia. Recorrimos juntos un largo camino y luego fueron llegando los hijos que han sido el regalo más grande que Dios nos dio. Con ellos recorrimos el país para que conocieran las bellezas naturales y aprendieran a querer su tierra y amar la naturaleza.
No puedo menos que sonreír al recordar tantas anécdotas de todas las excursiones que hicimos con los hijos y los infaltables “zarcillos” como les decías a los amigos o primos que siempre nos acompañaban. Viajábamos en dos carros pues conformábamos un grupo de 8 a 10 personas y además llevábamos siempre a Babar. Y fueron años maravillosos viendo crecer a los hijos y soñando siempre con los planes para el siguiente paseo o la celebración de cumpleaños, primeras comuniones, grados, etc. Te doy gracias mi amor por todos esos gratos recuerdos que dejas en mi memoria y en la de nuestros hijos. Estamos seguros que siempre estarás a nuestro lado velando por el bienestar de todos y ayudándonos a soportar el inmenso vacío que nos deja tu partida. El Mangle, que tú creaste, seguirá adelante pues es parte de tu legado. Te amo infinito y le pido a Dios que te acoja en su seno mientras podemos algún día reunirnos nuevamente. - Beatriz de Silva
Nota del editor: El video con la lectura de estas palabras narradas por María Clara Silva y el homenaje musical de María Esperanza Mojica se encuentra disponible en YouTube. Lo pueden ver aquí.
Anécdotas Memorias de Mamá Rosita – El Cocuy y Bogotá
Nota del Editor: A continuación, reproducimos un extracto del libro de las Memorias de Mamá Rosita que con su relato nos transporta cien años en el pasado, cuando ella y Papá Roberto se establecieron en El Cocuy. En esta población nació Toñito; posteriormente viajaron a Bogotá en donde nacieron Cecilia, Hernandito y Pachito. … Terminado el periodo de juez en Socha, le dieron a Roberto el juzgado de El Cocuy, donde había heredado un pequeño lote, herencia del papá. ¿Tener que viajar al Cocuy con los niños y las cosas? —Yo le tenía mucha pereza a este viaje. Tan lejos y con tan malos caminos... Sin embargo, empezamos a empacar. Roberto viajó antes y consiguió una casita. Regresó a El Limo. Y se llegó la mañana del viaje. Roberto y yo a caballo; Nena y Carlos Roberto (este último de seis meses), en cunas y a espaldas de peones; tres muchachas, más hombres para atender mulas, caballos y cargas. La primera noche en Sátiva Sur, para pagar una promesa al Señor de los Milagros, que alentó a Nenita de la tosferina. Este pueblo no tenía hotel. Dormimos en una casa humilde, sobre un tendal de cañabrava. Al día siguiente llegamos a Soatá. Esa noche, tuvimos visitas de amigos de Roberto, entre ellos un señor Pinto, ya de edad; un viejo muy simpático. No pudimos dormir esa noche: pésimas camas y picaduras de chinches y pitos. Al día siguiente salimos rumbo a Boavita. Al llegar al Puente Pinzón, sobre el río Chicamocha, descansamos a la sombra de los árboles. Un perrito, llamado “Surí”, que nos había acompañado desde el Limo, no se atrevió a pasar el puente, y se devolvió. Semanas después nos escribía mamacita en su primera carta a El Cocuy: “El perrito llegó a el Limo a los tres días de haber salido. Llegó flaquísimo y enfermo de las patas. Aullaba mucho, como queriendo contar sus aventuras. Todos lo acariciaban. La pérdida le sirvió para que lo quisieran más.
En Boavita pasamos la noche en casa de unas señoritas de apellido Saravia. Seguimos luego para San Mateo. Allí nos hospedó el general Tarazona, muy amigo de Roberto. Recibimos muchas atenciones, nada nos faltó. Buena comida y buen potrero para los caballos. Al otro día, al despedirnos de esa familia, nos acomodaron un delicioso piquete para el camino. Llegamos a Guacamayas, siendo nuestro quinto día de viaje. Hicimos escala en un hotel del pueblo. Allá nos llegó una bandeja de frutas de la región, obsequio de otro amigo de Roberto, casado con una señora Saravia. Se llamaba don Benjamín Mora. Guacamayas tiene un clima templado y es tierra de frutas. De allá era la señorita Eslava, quien más tarde fue institutriz de mis hijos en esta casona. Y por fin llegamos a El Cocuy. La casita que había conseguido Roberto era pequeña pero acogedora Un patio lleno de flores. Muebles suficientes. Pero me sentía tan lejos de Mamá y de Marorita —a quien habíamos dejado para que la acompañara— pues mamacita se había encariñado mucho con esa nietecita. El Cocuy, bonita población aunque muy fría. Tierras fértiles, muy buenas. La gente no alcanzaba a consumir lo que producían. Las cosechas salían hacia llanos por La Salina. Buena sociedad. La familia del general Santos Gutiérrez, que había sido presidente de la república. Gabriel Villamarín, mi primo, se casó con Sixta Tulia, nieta del general Gutiérrez. Fuimos padrinos de ese matrimonio. Jesús Villamarín, hermano de Gabriel, casó con Rosita Gallo Morales. Años después el ingeniero Olimpo Gallo, pariente de Rosita, cuando dirigía la construcción del puente de Santa Teresa sobre el Chicamocha, descubriría las minas de hierro de Paz de Río.
En el Cocuy gozamos de muchas amistades y atenciones. En especial Delia Escobar de Barón (tía del médico Jorge Perico Escobar), y Margarita Bernal de Piñeros, me quisieron y me atendieron como hermanas. En ellas encontré el cariño de la familia. A una hora a caballo del Cocuy está Güicán, el pueblo donde nació Roberto, mi esposo. Una población pequeña al pie de una colina, muy cerca del Nevado. En este pueblo vivían los generales compañeros de armas de Roberto. El general Arango, antioqueño; aquí se casó y aquí siguió viviendo. El general Usa, el general Barrera; el general Puentes, casado con Estercita, una prima de Roberto. También estaban sus primos médicos, Andrés Girardot y Plácido Sánchez. Los padres de Roberto ya habían fallecido cuando estuvimos allí. Se acercaban las fiestas de Güicán, muy nombradas en esta región. Estábamos invitados y allá nos fuimos. Se las contaré como yo las recuerdo. En primer lugar, una gran romería. Llegaba la gente de Santander, del Tolima, de muchas partes; unos a caballo y otros a pie. Para alojar a tanta gente las familias de la población se reducían a una o dos piezas en sus casas. Y ni aún así era suficiente. Una gran multitud llenaba la plaza y las calles, día y noche.
Allí estaba el violín, la flauta, los tiples, las guitarras; las buenas voces de las promeseras. ¿Quién podría dormir con esta música? Las guabinas cantadas a dos voces, los conjuntos de instrumentos que acompañaban, todo era de una armonía muy emocionante. La gente venía a pagar su promesa a la Virgen “Morenita”, y a darle gracias por todos los favores recibidos. A la hora de la procesión era impresionante la pó1vora que reventaban. También hubo toreo. Seguían las fiestas de los Santos Reyes. Tres jóvenes los representaban, con vestidos especiales, corona dorada y montados en los mejores caballos. Una gran estrella aparecía en la colina. Luego llegaban los Reyes, daban la vuelta a la plaza y se detenían frente a un proscenio donde estaba el Rey Herodes. Los reyes Magos se detenían un momento, saludaban a Herodes y luego se iban. Como no volvían, Herodes mandó matar a los niños. Con tiempo se habían preparado unos cuantos muñecos, fabricados con raíz de helecho de la montaña, y del tamaño de un niño. El verdugo cortaba cabezas...era impresionante. Se levantaba un llanto con gritos y alaridos terribles. Desde un balcón de la plaza vimos todo. Estando en ese balcón, llegaron los generales amigos con botella en mano, dulces y galletas, y entraron a saludarnos. Nos atendieron y estuvimos muy contentos.
Al Cocuy fueron a visitarnos mis hermanos Luis Alejandro y Abel. Este último pasó a despedirse, pues viajaba a los Estados Unidos a seguir sus estudios. En el Cocuy nació Antonio José. A los tres meses de nacido estuvo tan enfermo que los desahuciaron cuatro médicos: dos primos de Roberto, un primo mío y un médico amigo. Yo, en medio de tanta pena y angustia le dije a mi Dios: “¡No te lo lleves ahora!, Deja que esté grande”. Sin pensar que el tiempo correría tan de prisa, y que pronto llegaría el día de pedírmelo para Su servicio. Y el niño se alentó. Los médicos decían: “Sí es verdad que hay milagros”. Terminando el periodo de juzgado de Roberto, al cabo de dos años, arreglamos maletas para viajar a Bogotá. La casa que habíamos habitado en El Cocuy la ocupó un doctor Becerra con su señora. Le vendimos los muebles, vajilla. Al regreso, nos vinimos por el páramo de Chita; pasamos por un punto llamado “La Zancarrona”. Se baja por una peña en zig-zag, hasta llegar a un puente sobre el río Chita, de agua oscura, ya que pasa por una mina de carbón. Luego, también por un camino zigzagueante se sube a la loma opuesta.
Estaba lloviendo. El niño Toñito en cuna, a espaldas de un peón, lloraba mucho. Roberto dijo: “Aquí no se puede bajar nadie”. Pero yo acerqué el caballo a una piedra, me bajé y fui a ver la cuna. El agua había traspasado la sábana que la cubría y el chorro le caía al niño en la carita. Lloré en esa loma y dije: “Solo mi espíritu volverá por aquí”. Esa noche en la Vereda de Cheva (un caserío) nos hospedamos donde unos amigos. Seguimos al día siguiente a Socotá. Allí vivían tres de mis tías casadas. Descansamos dos días y continuamos el viaje hasta llegar a Tasco, a la casona de Juan José y Lucrecia, en la esquina de la plaza. Más descanso, sintiéndome ya en casa, en mi pueblo y con mi familia. En esa casa de la esquina de la “Piedra Partía”, en Tasco, se instalaron Juan José y Lucrecia quienes habían contraído matrimonio seis meses después de nosotros. Formaron un magnífico hogar. Lucrecia, excelente esposa, inteligente, consagrada a su hogar y a sus hijos; ayudando en épocas difíciles con talento y dedicación. Sus hijos, contemporáneos de los nuestros serían Juan José, Jorge, Hugo, Luis Gabriel, Carmencita y Carlos Abel. Más tarde llegaría Carlos Hernán. Continuando nuestro viaje hacia Bogotá, tomamos la vía de Corrales. Pero como habíamos salido un poco tarde, nos quedamos en Floresta donde nuestro amigo monseñor Olegario Albarracín. Esa noche, en el hogar de Juan José y Lucrecia, en Tasco, nació Luis Gabriel el cuarto de sus hijos. Años más tarde vendría a ser el esposo de Cecilia, mi hija. En Santa Rosa nos esperaba un coche que habíamos pedido. En el hotel de los Rivera Valderrama, dejamos la cuna de Toño y las sillitas de Nena y Carlos Roberto. Almorzamos en Ventaquemada, donde mi pariente Olivos que era párroco de ese pueblo. En varias estaciones del camino tenían caballos de repuesto para nuestro coche; así el viaje era más rápido. Al fin llegamos a Bogotá, a la calle 18 con Carrera 13, por donde pasaba el tranvía de mulas. Era el año de 1921. En Bogotá nos esperaban: mamacita Carlota, Carlos Julio, Carmencita y mi chinita Marora. Dos años sin vernos. Abrazos, besos y lágrimas. Abel estaba ya en Estados Unidos. Luis Alejandro que había terminado medicina, ejercía en Facatativá, donde atendía su propia farmacia. De la calle 18 pasamos a una casa bastante amplia, en la carrera décima entre calles segunda y tercera. Cinco alcobas, sala, comedor, dos patios y un gran solar.
En esta casa nació Cecilia. Pagábamos sesenta pesos mensuales por el arriendo. Mamacita resolvió venir a El Limo a dar una vuelta a la finca, ya que sus entradas venían del producto de las cosechas y los arriendos. La acompañaron Carmencita, Marora y Nena. Estuvieron cuatro meses. En este tiempo nos trasladamos a una casa en la calle décima con carrera tercera, vecinos de La Salle. Allí nacieron Hernando y Pachito. Cuando regresó mamacita de El Limo, se celebró el matrimonio de Carmencita con Víctor Manuel González. Dos años después, cuando le llegaba su primer niño, murió Carmencita, el 30 de mayo de 1927. Mientras vivíamos en esta casa de la calle 10, Carlos Roberto, Antonio José y las niñas, Marora y Nena estudiaban en el Colegio de la Presentación. Allí hicieron su primera comunión. Por ser la casa un poco pequeña, nos volvimos para la de la carrera décima con calle tercera. Era amplia, los niños tenían espacio para sus juegos. Con Víctor Manuel, mi cuñado, teníamos un negocio de papel de imprenta. Importábamos el papel que utilizaban las revistas Cromos y El Gráfico. Marchaba bien, pero Víctor resolvió acabar con el negocio. Nos correspondieron once mil pesos. Con el préstamo de un banco y algunos ahorros, completamos diez y ocho mil, que era el precio de esa casa. Y la compramos. (Años más tarde, la compró el Municipio, para la ampliación de la carrera Décima. Pagó la mitad de lo que valía.)
- Rosa Helena Mojica de Silva Transcripción e ilustraciones: María Esperanza Mojica
Carretera Polvorienta
PASOS PARA LLEGAR AL PORTÓN DE LOS BOSQUES DE PURDUE 1. Abres Google y escribes: google earth 3d – Enter 2. Aparece Google Earth – Cliqueas encima. 3. Aparece un mapamundi. 4. Abajo en la esquina izquierda dice: Ejecutar Earth. – Cliqueas encima. 5. Aparece la curvatura de la tierra bajo una noche estrellada. Esperas un minuto… 6. Aparece a lado izquierdo de la pantalla una columna vertical de opciones. Elijes la lupa y cliqueas sobre ella. 7. Aparece Buscar. Escribes: carretera paz de río-tasco, Boyacá – Enter. 8. Aparece una carretera destapada y en ella una señal, un globito rojo (o verde).
9. En la esquina inferior derecha de la pantalla se ve un muñequito rosado. Lo arrastras y lo colocas sobre el globito rojo de la carretera. Esperas…
10. Aparecen unas flechas. Hay que centrarlas en la carretera. Cliqueas sobre la que se dirige hacia adelante. Con ello se avanzan unos metros hacia Tasco.
Sigues cliqueando. ยกOjo a la derecha de la carretera! Se ve acercarse un portรณn.
11. Y llegamos al frente del Portón de los BOSQUES DE PURDUE.
12. Ojalá puedas bajar por el ramal que conduce al patio de los pinos !! Yo no pude. 13. Por este sistema de Google Earth 3d se puede viajar por todo el mundo. Ensayen.
- Antonio José Silva, S.J.
Recordando a Pachito Legado de Pacho
El Diccionario define legado como “aquello que se deja o transmite a los sucesores, sea cosa material o inmaterial”. El legado material es algo tangible, que es muy fácil de inventariar: dinero en el banco, bienes inmuebles y posesiones físicas. Pero el legado inmaterial es mucho más rico y complejo de descifrar. El legado de las grandes civilizaciones como la antigua Grecia o el Imperio Romano ha sido plasmado en enciclopedias y museos para que sean recordados por las generaciones venideras. El legado inmaterial que dejan las personas es algo más indeleble, más profundo, que queda grabado en nuestros corazones para que no lo olvidemos y lo pasemos a nuestros hijos y nietos. Y el legado de mi papá, nuestro querido Pachito, es supremamente rico. Fácilmente podría escribir un libro completo, o incluso un par de tomos, con numerosas anécdotas y recuerdos simpáticos de mi papá. Pero si me pongo a pensar en las veces que lo vi de mal genio, a duras penas me daría para unos pocos párrafos. Y es que la sonrisa es algo que siempre distinguió a Pachito. No era común verlo enojado pues pocas cosas lo sacaban de quicio, no le gustaba criticar ni suponía malas intenciones de la gente, siempre le veía el lado amable a todo. Cuando andaba con el ceño fruncido era más bien porque estaba concentrado en algo, o de pura maña que tenía a veces de arrugar la frente así estuviera contento.
De chiquitos, cuando estábamos contrariados por algo y haciendo cara de pataleta (o “soplados” como decía él), mi papá recurría a muecas y chistes para hacernos cambiar el genio en seguida. Siempre encontraba el gesto o el chascarrillo para sacarle a uno la sonrisa, aunque a veces echaba mano de chanzas impregnadas de su humor Tasqueño que bordeaban el límite entre broma inocente y humor pesado. Tal vez por eso se llevaba tan bien con sus primos Jorge y Carlos Hernán Mojica, quienes con su humor chocante también tenían siempre la sonrisa a flor de piel. Cuando mi papá regresaba a la casa al final de un largo día de trabajo, siempre estaba de buen genio. No sabíamos si ese día acaso hubiera tenido algún disgusto en la oficina, pues eso se quedaba en la oficina. A la casa entraba haciendo buena cara y listo a sentarse a la mesa a departir de una buena cena en familia y una sobremesa salpicada de divertidas anécdotas, juegos y hasta trucos de magia. Todavía no sé cómo era que hacía ese truco con un conejo que formaba con una servilleta de tela y parecía darle vida. Este es el legado de felicidad de Pacho: nos enseñó a ponerle buena cara a todo, a enfrentar las cosas con actitud positiva, sin hacer enemigos, que esa alegría es contagiosa. Nos enseñó a encontrar la felicidad en las cosas simples de la vida: una caminata, un almuerzo, una siesta, una visita en familia.
Mi papá era “cacharrero” a más no poder. En la casa del Chicó teníamos un cuarto de San Alejo en el garaje, que albergaba una cantidad inverosímil de cachivaches de misteriosa utilidad, pero a los que él siempre les encontraba uso. Su estuche de herramientas era un maletín de madera lleno de alicates, martillos y demás herramientas que llevaban varios años de uso. Todavía hoy, tantos años después, conservo conmigo algunas de esas herramientas que le heredé y que creo son tan eternas como él. Siempre me asombró ver cómo en Bogotá y en El Limo se las ingeniaba para reparar de todo, desde el carro y la nevera hasta las cosas más pequeñas, improvisando a veces repuestos que armaba con cualquier elemento que tuviera a la mano como cabuyas, alambres, pedazos de tubos y varillas, palos de cañabrava, en fin… Yo quisiera pensar que le saqué algo de eso; mi cuarto de San Alejo hoy está atiborrado de cosas pues yo no boto ni un tornillo ni un pedazo de cable, pensando siempre que “esto de pronto me sirve algún día para algo”. No siempre me funcionan, pero a veces me sorprendo de los remiendos que hago a punta de cables y otros elementos. En su labor de ingeniero agrónomo, Pacho
ingenió artefactos que hacían más fácil el trabajo de campo y eran adecuados a un país con la geografía diversa y los escasos recursos como Colombia. Quienes lo rodeamos aprendimos de él esa recursividad para superar obstáculos. Este es el legado de la curiosidad y el ingenio de Pacho: nos enseñó a preguntarnos la razón de las cosas, y a echar mano del ingenio para solucionar problemas.
Mi papá dedicó su vida profesional al estudio y difusión de la ciencia del suelo en Colombia y Latinoamérica. Hace ya casi seis décadas fue director del entonces naciente Laboratorio Nacional de Suelos del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, y continuó su labor de difusión primero como editor de la revista Suelos Ecuatoriales, y posteriormente como Presidente de la Sociedad Colombiana de la Ciencia del Suelo. Bajo su dirección vieron la luz numerosos congresos y publicaciones que buscaban reunir y preservar todo ese conocimiento recopilado por él y sus colegas. Todavía hoy se mantiene el Premio Nacional de la Ciencia del Suelo “Francisco Silva Mojica”, otorgado a la mejor investigación en ciencias del suelo. Fuera de la oficina, en la última década mi papá retomó con mi mamá la iniciativa quijotesca de su hermano Carlos Roberto y su primo Carlos Hernán, y crearon El Mangle, una publicación única que está dedicada a preservar la memoria de la familia, rescatando anécdotas y fotos, difundiendo noticias y en general ayudando a fortalecer los lazos de unión de una familia numerosa que está hoy regada por varios continentes. Este es el legado de la memoria de Pacho: nos enseñó la importancia de difundir el conocimiento acumulado por la experiencia, y su preservación para las generaciones futuras.
Su gran amor, aparte de su familia, fue la naturaleza que nos rodea. Amaba esas “raíces” constituidas por las casas de El Limo, El Fogón y La Cabaña y las lomas y lotes que las rodean. Nos inculcó ese amor desde pequeños, y para nosotros era lo máximo cuando llegaban las vacaciones o algún festivo y podíamos ir al Limo. Nos llevaba de caminatas y nos enseñaba sobre los minerales, el clima, las plantas, los cultivos. En esas caminatas aprendimos de él a apreciar la naturaleza y a cuidar
del delicado balance que debemos mantener para que nuestra presencia no sea tan nociva. Y también amaba los animales de todas las especies. En El Limo aprendimos sobre caballos, vacas, ovejas, cabras, conejos, gallinas, y hasta alacranes, mientras que en Bogotá nuestra casa era hogar constante de toda clase de mascotas: perros, gatos, patos, pollos y hasta un loro tuvimos. Siguiendo ese ejemplo, hoy en nuestros hogares no faltan los animales y los perros, gatos y pájaros ocupan un lugar prominente en nuestras familias. Como su adorado perro Babar, estos seres no son simples mascotas para nosotros: son nuestros hijos. Este es el legado del amor a la naturaleza de Pacho: nos ayudó a entender el ciclo de vida de plantas y animales y nos enseñó a apreciar nuestro entorno y a vivir en paz con la naturaleza y sus criaturas.
Adorado Pacho: tuviste una vida muy larga y plena, y todas las enseñanzas y el amor que repartiste son el legado valioso que nos dejas. Esperamos continuar con ese legado y repartir este amor y conocimiento a nuestros hijos y nietos. Esperamos seguir tu ejemplo de sencillez, alegría y amor desinteresado, para que el mundo esté más lleno de personas como tú. Descansa en paz. - Luis Francisco Silva
Nota del editor: El video con la lectura de estas palabras y el video con las fotos recordando la vida de Pachito se encuentra disponible en YouTube. Lo pueden ver haciendo click aquí.
Papá
Papá… gracias por enseñarme a amar y a conectarme con la naturaleza! Desde chiquita él siempre me inculcó ese amor por la naturaleza, por los animales y las plantas, el agua, los suelos y el aire. Recuerdo que me compró una enciclopedia de libros muy grandes sobre la naturaleza, tenían unas fotos bellísimas de animales y plantas, ríos y paisajes hermosos y mi imaginación empezó a viajar por el mundo… recorría las planicies de África y las tundras de Canadá y Europa en sueños. En estos libros aprendí que los ornitorrincos y los equidnas son los únicos animales mamíferos que ponen huevos! Mis papás siempre estaban organizando paseos alrededor de Colombia, fuimos a acampar a San Agustín y a Santa Marta, siempre íbamos con primos y amigos y por supuesto Babar! Pero ni locos dejábamos a ese perrito hermoso en la casa… recordando todas esas aventuras me doy cuenta que siempre nuestros paseos
estaban relacionados con la naturaleza y el campo, con ríos y excursiones, con caminatas y animales. Cuando no acampábamos, nos quedábamos en pequeños hoteles donde Babar era bien recibido como la vez que fuimos a la Sierra Nevada del Cocuy!!! :) Otras veces íbamos a mi adorado Limo… cuántos recuerdos hermosos de caminatas montaña arriba y abajo, el chorro, las melcochas, el caldo de papa hecho por Rosita, el cordero del 6 de enero, el juego de tejo, Marco Tulio y María del Carmen. En mi adolescencia ví en televisión por primera vez a Skippy the Kangaroo y mi alma se conectó con Australia y empecé a soñar que un día viviría en Australia y soñaba con ver los canguros y koalas… terminé bachillerato y en mi corazón quería estudiar zoología pero mi cerebro me decía que debía ser práctica y estudiar algo que me permitiera vivir y ganar dinero y entonces escogí “Hotelería y Turismo”… ja ja ja cuán lejos estaba de mi realidad! Pasaron los años, y en el 2002 cuando regresé de Villavicencio a Bogotá decidí que era hora de visitar Australia y decidí venir a estudiar inglés con la idea de ver si podía quedarme a vivir acá. En enero del 2003 estaba en Santiago, de paso para Melbourne, donde me encontré con mis papas que regresaban de visitar a Luis Francisco y familia. le pregunté a mi papá cómo le había parecido Melbourne y me contestó que era un país muy lindo donde se respetaba mucho la naturaleza, te va a gustar mucho, me dijo, creo que has tomado una buena decisión. Llevo viviendo en Melbourne 17 años y cada día salgo a dar una caminata por donde esté… en estos días de la pandemia me he dedicado a caminar a lo largo de un riachuelo que pasa cerca a nuestra casa y recorrer nuestro vecindario, en estas caminatas veo a mi papá en cada árbol, en cada pájaro que canta, en las ranas que cantan en el atardecer, en el sol y en la luna, en el viento, el sol y la lluvia, en el aire frío de invierno y caliente de verano, en el atardecer y el amanecer…. Y por supuesto en nuestro jardín donde sembramos flores y verduras con amor. A Martin, mi esposo, también le encanta la jardinería, cultiva papas, frutas y verduras en un mini jardín y en materas! Comparte con mi papá el amor y la creatividad para hacer producir la tierrita! Adjunto un link a un video de un sitio donde fui por primera vez al otro día de su muerte y lo encontré allí en cada uno de estos pájaros y ranas cantando.
Te amo infinito y por siempre papá! Gracias por dejarme tu legado de amor a la naturaleza y para continuarlo, estoy pensando en crear un refugio animal para ayudar a rehabilitar possums de diferentes clases. Siempre agradezco al Universo el amor a la naturaleza que sembraste en mi alma. Salud, papá, hasta que nos veamos de nuevo en las montañas del Universo… abrazos a Babar! - Luz Helena Silva
Gracias Papá
Bogotá, 1 de agosto de 2020 GRACIAS PAPÁ Hoy sólo tengo sentimientos de agradecimiento contigo, papá hermoso. Por ser quien fuiste, un ser amable, sencillo, humilde, honesto, cálido y divertido. GRACIAS PAPÁ, por permitirme ser parte de tu vida, por la familia hermosa que me regalaste, por escoger a mi mamá como compañera de vida, por los hermanos maravillosos que me diste, por estar ahí, siempre presente. GRACIAS PAPÁ, por enseñarme a apreciar las cosas sencillas de la vida, por amar la naturaleza y los animales; por invitarme siempre a tus excursiones y largas caminatas a los páramos, nevados y lagunas; por los viajes y paseos con aventuras anecdóticas. GRACIAS PAPÁ, por hacerme siempre reír, con tus chistes, bromas, juegos, cuentos, historias, adivinanzas y palabras raras que adoro. GRACIAS PAPÁ, por las tardes de café, por los brindis, por las celebraciones, siempre había un buen momento para darle gracias a Dios y a la vida.
GRACIAS PAPÁ, por tus explicaciones cuando algo no entendía, en especial cuando me ayudabas en el colegio a estudiar Química, regalándome la Tabla Periódica, tú con la ilusión de que yo la aprendiera, y yo con el afán de no desilusionarte, pero te confieso, jamás entendí Química. GRACIAS PAPÁ, por tu apoyo incondicional, por consolarme cuando estaba triste, por levantarme cuando me caía, por tus consejos, por tus palabras sabias, por preocuparte por mí, por estar conmigo en mis momentos especiales, por estar ahí, siempre a mi lado. GRACIAS PAPÁ, por acompañarme a apagar mis velas de cumpleaños, uno tras otro, cada año sin falta; por los años maravillosos a tu lado, siempre celebrando conmigo. GRACIAS PAPÁ, por tus triunfos, porque eran a vez los nuestros; por nunca rendirte, por tu fortaleza que a su vez se convertía en la nuestra. GRACIAS PAPÁ, por tus abrazos y besos en la frente. Los voy a extrañar. GRACIAS PAPÁ, SENCILLAMENTE GRACIAS¡¡¡¡ TE AMO ADRIANA
Huellas
Hace unos años, para celebrar el cumplis 90 de mi Pachito amado, escribí un artículo que leí en la misa y que luego fue publicado en la edición No. 20 del Mangle. Repasando ese relato y recordando con nostalgia durante estos últimos días tantas anécdotas y experiencias maravillosas vividas junto a Papo, vuelvo a reafirmar lo que escribí en ese entonces… … “para mí, mi papá es el ejemplo encarnado de amor y entrega total, apasionado por su familia y su linda “pecosita” Beatriz. Nunca recuerdo haberlo oído quejarse por el trabajo, la comida, el desorden, el cansancio, el calor o el frío…ese ser tan especial que me tocó como papá, tal vez no sea terrenal…ahora que lo pienso, estoy convencida que mi papá es un ángel terrenal que vino a cuidarnos. Siempre calmado, siempre sonriente, siempre afable y feliz”. …
Sinceramente, me pareció muy difícil describir en un par de líneas, el amor profundo y el agradecimiento que tengo con mi viejo. Me costó mucho trabajo sentarme a escribir algo sobre alguien que tocó mi vida y la de mucha gente de una forma tan especial. Decidí entonces dedicarle un poema (en inglés) que me parece que describe muy bien lo que mi Pachito consiguió en esta vida terrenal y que yo aspiro a dejar algún día también cuando me toque el turno. “Dejar huella” como él lo hizo, tocando y transformando en forma positiva la vida de tantas personas. Gracias por dejar una huella tan profunda en mi corazón. - MARÍA
“Leave Good Footprints” by Nancye Sims Truly life is a precious journey all of us take. Each decision we make is a step that leaves an indelible footprint, for good or bad, success or failure, happiness or sorrow. So walk carefully my friend with much thought, as your footprints will follow wherever you go. Make good footprints and good will be your ever-present companion. Walk in love. Reach out in kindness. Speak peace. Harm no one. Be a light for good. Live in truth. Spread hope. Embrace your fellowman. Build bridges. Be a friend to all. Show compassion. Bless others. Champion respect. Give your best. Do what is right. Make a difference. (Everyone can!)
Live your life in such a thoughtful and honorable way, that when you or others look back on the landscape of your life, You will feel good, You will feel proud, Of the footprints you have left behind, and the life-size portrait of you they have etched on the glass of time. Footprints that not only allowed you to live well, happy, and at peace, But footprints that made this world (that sometimes seems crazy) a better place to be, Because it was graced by your presence, blessed by your spirit, gifted abundantly, By the bright footprints you left behind....
TE AMO PAPÁ, SIEMPRE LO HARÉ y GRACIAS POR TODO !!! “Marie Claire”
Amado papá
Amado papá, no sabes la falta que me haces. Nunca se me olvidan los momentos que vivimos juntos. Tengo recuerdos infinitos de una vida inolvidable a tu lado, llena de felicidad, amor y bondad. Eras un completo compinche de vida, comprensivo y amoroso, tierno y divertido. No logro describir lo que sentía a tu lado …recuerdo cuando mi mamá se iba de viaje y yo me peleaba con María por dormir a tu lado. Nos turnábamos y me sentía la más feliz de la vida cuando era mi turno. Siempre bien vestido y perfumado. Los domingos me encantaba llegar a tu cuarto a saludar por la mañana y quedarme un rato viendo lo que fuera que estabas viendo o acompañarte a leer; solo estar ahí a tu lado eran los minutos más felices y largos de mi existencia. Me acuerdo perfecto de tus manos, de tu respiración suave, de tu pelo, tu sonrisa! Estar a tu lado era como el elíxir para la tranquilidad. Inspirabas mucha confianza y paz. Todavía te siento muy cerca; pues de alguna forma siento como si vivieras a veces en mí. Se que estás en cada paso que damos, en toma de decisiones, en momentos difíciles, pero también felices. Siento tanta paz de haberte podido disfrutar tantos años de mi vida, de tu vida. Gracias por todo, papá. De verdad que solo siento gratitud y felicidad. Me dejas a tu tesoro más grande para que se haga cargo de nosotros y nosotros de ella. Un regalo muy grande y mucha responsabilidad. Te prometo mi viejo que la cuidaremos tanto como tú. ¡Te amo por siempre! Clau
Mi tío Pachito
Más que tío, un verdadero papá para mí, por eso agradezco a Dios el haberlo puesto en mi vida. Tuve la suerte de vivir en el hogar de Pachito y Beatricita por unos 6 años mientras estudiaba en el Colegio “El Carmelo” de Bogotá. A Pachito tengo que agradecerle la calidad de tiempo que me dedicó, ayudándome con las tareas de aquellas materias que más me costaban: química, física, cálculo, algebra, trigonometría… Fue él quien me enseñó a usar la “Regla de cálculo”; para los jóvenes que no saben lo que es, puedo explicarles que era el instrumento que se usaba por los años 60, antes de que apareciera la calculadora. Con Pachito aprendí a hacer crucigramas. Todas las semanas esperábamos la revista “Cromos” para hacer el crucigrama que traía. Él fue un genio de los crucigramas. No existía río de Asia, África o cualquier parte del mundo que él no supiera su nombre. Personajes y hechos de la Historia Universal, los conocía todos. Últimamente con los años presentó problemas de memoria, pero no para las respuestas del crucigrama. Cuando estos últimos meses en la casa hacía crucigramas con Beatricita y Myriam, era él, quien al final podía completar todas las palabras difíciles que faltaban. Fue él quien durante 6 años me llevaba en las mañanas al colegio que quedaba en la calle 45 con carrera 24. Pachito era el director del Laboratorio de Suelos del Instituto Agustín Codazzi que quedaba en la carrera 30 con calle 48, entonces
tenía que salir de la casa más temprano de lo necesario para poder dejarme en el colegio a tiempo. ¿Cómo olvidar eso? Recuerdo, después de haber dejado su casa, como cuando iba a visitarlos, me ofrecía un delicioso whisky en las rocas y nos sentábamos a conversar de todo, de la mala situación del país, de los políticos corruptos… y en medio de la conversación, siempre con apuntes simpáticos que me hacían reír y pasar un rato muy agradable que disfrutaba y me animaba mucho. Pachito, el orador que nos sacaba de apuros en reuniones y eventos familiares. Recuerdo de manera especial las sentidas palabras que dijo en el entierro de mi papá en que nos habló de lo que los científicos llaman “La Quinta Esencia”. También recuerdo las bonitas palabras en la celebración de los 80 años de mi mamá. Un gran científico, sus investigaciones y publicaciones le dieron un lugar muy especial en el campo de la ciencia del suelo, de ahí, la gran cantidad de reconocimientos y homenajes a nivel nacional e internacional, motivo por el cual El Premio Nacional de la Ciencia del Suelo “FRANCISCO SILVA MOJICA” queda instituido a perpetuidad en su honor. Este premio con su nombre destaca las mejores investigaciones en la ciencia del suelo y otorga becas para estudios de posgrado a profesionales en ese campo. Mi tío Pachito, un caballero muy culto, de inteligencia superior, con un excelente sentido del humor y un gran corazón. Definitivamente, fueron 94 años de una vida intachable y ejemplar, motivo de orgullo para toda la familia. Pachito, desde Costa Rica, en el planeta tierra, le mando al cielo un fuerte abrazo con todo mi cariño. ¡Hasta que nos volvamos a ver! Besos, - Martha Rivera de Altirriba
Saludo de Despedida
SALUDO DE DESPEDIDA… Viernes 24 julio 2020. Para mi inolvidable tío Héctor Francisco Silva Mojica y su familia. Hola Tío, quiay, la familia toda se ha estado reuniendo para despedirlo, en una muy cálida demostración de respeto, admiración y cariño, rezando y como deseando internamente que sigas aquí abajo con nosotros, como cualquier día, como si nada, ahí cerquita. Nadie parece resignarse a que te hayas ido y todos, yo incluido, estamos en el doloroso esfuerzo de aceptar y acostumbrarnos a que de ahora en adelante nuestra relación con Su Persona será distinta, solo virtual, solo espiritual, solo acariciando recuerdos, solo dejando dialogar a las almas, con los ojos cerrados, las manos entrelazadas, tibiamente y en silencio. Sabemos que siempre estarás ahí con todos nosotros, desbordando amabilidad, comprensión y generosidad, en términos que siempre nos mantendrán en deuda contigo. Qué pena, ya es poco lo que podemos hacer para corresponderte, pero tienes asegurado nuestro recuerdo y nuestra gratitud, por todo lo que nos quede de vida. De tu hermana Cecilia alguien me dijo, con mucha razón, que “alejaba la maldad” y creo que eso aplica también, enteramente, para todos los Silva Mojica, que a partir del Doctor Roberto Silva Muñoz y la señora Rosa Helena Mojica de Silva, logran suavemente que solo lo más noble del ser humano llegue hasta ellos, y que eso sea lo que primordialmente irradien. Gracias Tío, muchas gracias por tanto tanto tanto,… buen viaje. - Germán Ruiz Silva
La Pesca Milagrosa
La “patota” de primos en uno de los paseos al páramo con el tío Pacho. De izquierda a derecha: Myriam Silva Gil, Luis Gabriel Mojica Silva, Ricardo Sánchez Gil, Enrique Silva Gil, Eduardo Silva Gil, Humberto Silva Gil, Javier Mojica Silva, Francisco Silva Mojica La Pesca Milagrosa Cueva Chiquita, Boyacá Algún día de algún año entre 1960 y 1965
Salimos de El Limo temprano. Mamá Rosita nos preparó las viandas acostumbradas: papas saladas, carne, panela charalá, bocadillos, mandarinas, agua. Todo empacado con mucho cariño. Los excursionistas éramos Pachito, papá, Javier, Luis Gabriel, Humberto, Enrique, Myriam y yo. Íbamos en el poderoso jeep de Pachito. Lo llamábamos Jeep, pues así llamaban a todos los camperos en esa época, pero realmente era un fantástico Toyota, igual al del tío Elí. Posiblemente fue el modelo inicial de Land Cruiser que con el tiempo
se desarrolló en un extraordinario vehículo. En él Pachito había viajado a los llanos varias veces en expediciones de caza y pesca y nos había contado como había cruzado varios ríos sin el menor percance. Al lado derecho del puesto del chofer, en el suelo, junto con la palanca de cambios tenía dos palancas especiales que no tenía el carro de mi papá: el bajo y la doble transmisión. Entendía lo que era la doble transmisión, pero aquello de “el bajo” sonaba a algo poderosísimo. Se usaba en momentos de gran dificultad y le daba una enorme fuerza al vehículo sacándolo de cualquier atasco posible. Pachito me explicó cómo funcionaba cada palanca. Era sin duda el vehículo más atractivo de la familia. Pachito manejaba su Toyota muy hábilmente. Subimos la cuesta de Varitas sin ningún problema como también las otras vías que nos llevarían a algún lugar desde donde tuvimos que caminar unas cinco horas. Llegamos a Cueva Chiquita al atardecer. Recuerdo las enormes peñas donde Pachito decía que anidaban las águilas a quienes busqué largamente sin éxito. Anocheció pronto. Entramos al rancho campesino. Las paredes eran de barro, las puertas de madera, las ventanas pequeñas tenían postigos. Desde el interior se veían las vigas y caña bravas que sostenían el techo de teja. Eran palos viejos ya negros por el humo de los años, desde cuando papá Juan José pasaba allí las noches cada vez que iba a supervisar el cultivo o a recoger la cosecha de papa. En un rincón estaban ubicadas una hoguera con palos entre tres piedras que sostenían una olla de barro. Una campesina atizaba el fuego y resoplaba para mantener la llama en alto. Preparaba un exquisito caldo de papa con cebolla y cilantro. El humo llenaba todo el recinto y salía por las rendijas de puertas, ventanas y techo. Nos acomodamos acurrucados cerca de la pared. Algunos sentados en un tronco. Nos sirvieron el caldo en platos metálicos porcelanizados adornados con flores de colores estampadas y el cubierto era una cuchara de palo. Este plato con ese sabor tan exquisito no lo sirven hoy en día en ningún restaurante de Bogotá. Subimos por una rústica escalera y nos fuimos a dormir al zarzo. Acostados uno al lado del otro, nos cubrimos con cobijas de lana tejidas en telares rústicos por campesinas de la región. Amaneció. Nos levantamos. Hacía rato una campesina estaba en el fogón alistando el desayuno. Nuevamente caldo de papa, también huevo y mogollas de
trigo cosechado también en la finca, chocolate caliente servido en un tazón. Cuando salimos del rancho eran las 7 de la mañana. El cielo era azul, sin ninguna nube. Hacía un frío intenso. Pachito y papá habían llevado cañas de pescar para todos. Pachito era el líder de la expedición. Llevaba un elegante sombrero, chaqueta de cuero, botas y pantalón caqui. Un machete al cinto. ¡Ni más ni menos que el Indiana Jones de Boyacá! Nos adentramos en un maravilloso bosque de siete cueros. Allí entendí por qué llaman así a esos bellos árboles. Cuando viejos, sus troncos toman un color rojizo y su corteza se va despellejando de manera que se ven varias capas de piel. Recuerdo que era un bosque muy hermoso. Sus árboles estaban repletos de flores, dos tonos, uno más oscuro que el otro, morado y violeta, con pistilos de un amarillo intenso. No fue largo el camino. Poco a poco fuimos escuchando el rumor de una quebrada, rumor que fue aumentando su volumen a medida en que nos acercábamos. Sus aguas eran cristalinas y abundantes. Corrían entre piedras y saltaban y salpicaban generando remolinos y espuma blanca al caer. Llegamos a un lugar donde había una cascada del ancho de la quebrada, unos cinco metros, y caía unos dos o tres metros sobre un amplio pozo de agua azul. No podíamos creer lo que veían nuestros ojos: en esas aguas cristalinas nadaban plácidamente muchas truchas. Pachito sabía perfectamente dónde había que ir a pescar con la certeza de traer de regreso el preciado trofeo con que sueña un pescador. Pachito y papá fueron organizando las cañas para cada uno de los expedicionarios y jóvenes pescadores. Les pusieron anzuelos y nos instruyeron sobre cómo lanzar y recoger. Yo escogí un buen lugar para pescar. Ma pareció adecuado ubicarme al otro lado del pozo justo frente donde estaban los demás. Podrían ser las ocho de la mañana. Había una roca grande cerca de la orilla pero dentro del agua. En ella me podía parar cómodamente y estaba más cerca de la zona profunda del pozo donde había más truchas. Bajé un poco bateando la quebrada buscando un lugar que ofreciera piedras que me facilitasen cruzarla. Una vez al otro lado del pozo y parado sobre la piedra seleccionada, tomé posición adecuada, puse mi dedo índice sobre el nylon, moví la caña hacia atrás por encima de mi hombro y finalmente, impulsé con fuerza el brazo hacia adelante para lanzar
el anzuelo. Éste salió volando seguido por el nylon. Seguí emocionado el curso de mi anzuelo con la esperanza de que cayera justo cerca de las truchas. Imaginaba que casi de inmediato una de ellas picaría el anzuelo y se iniciaría la lucha entre pescador y trucha. Ésta chapotearía fuertemente en el agua y yo, poco a poco iría enrollando el carrete recogiendo el anzuelo hasta que tendría la trucha cerca de mí para que final y felizmente la pudiese tomar entre mis manos, le extraería el anzuelo y sería la primera pesca de mi vida. Escuchaba el zumbido del carrete mientras el nylon se desenrollaba permitiendo que el anzuelo se alejase. Mi corazón palpitaba fuertemente. ¡Estaba muy emocionado por la experiencia que viviría en segundos! El anzuelo fue perdiendo altura, en fracciones de segundo caería en el agua. Muy pronto sentiría el salpicar del agua. La piel plateada de la trucha brillaría cada vez que ésta saltase tratando de liberarse. Mi primer lanzamiento del anzuelo había sido impecable. Pasó lo inesperado. Efectivamente el anzuelo terminó su fugaz vuelo y cayó… pero no en el agua sino en la nariz de mi querido padre que estaba al otro lado del pozo, justo en frente a mí. Sí, efectivamente, el dichoso anzuelo se clavó atravesándola y saliendo por el orificio derecho. ¡Había pescado a mi propio padre en mi primer lanzamiento! No salía ni una gota de sangre. Mi padre me había explicado la razón de la forma de los anzuelos. Tienen una punta en sentido contrario de manera que una vez el pez lo ha mordido no le será posible liberarse pues ese chuzo se clavará en su carne e impedirá que el animal se libere del anzuelo. Pensé lo peor. Le tocaría a mi querido padre andar por el mundo con el anzuelo clavado en su nariz. ¡Hubiera sido el precursor de los “piercings”! Estábamos cerca de Cueva Chiquita, a unos 3,200 metros de altura, a muchos kilómetros a pie de la carretera más cercana y muchas horas de camino hasta el hospital de Paz Del Río, el centro médico más cercano. Tiré la caña al suelo y crucé la quebrada. Llegué donde papá. Todos estaban rodeándolo, asombrados de lo que veían. A pesar de lo grave de la situación, Pachito, se reía y hacía chistes. Dejó su caña a un lado y empezó a analizar la situación. Sacó su navaja suiza, de esas rojas que tienen un escudito con una cruz
y muchos servicios, y asumió el papel de cirujano. No sé cómo lo hizo. Manipuló con cuidado el anzuelo y en unos quince minutos ya lo había extraído de la nariz de papá sin que se generase una herida mayor. Fueron minutos de mucha tensión que concluyeron positivamente. Papá reía y pronto se reinició la pesca. Ya no volví a mi lugar estratégico. Creo que no pesqué más ese día y ciertamente nunca jamás en mi vida tomé en mis manos una caña de pescar. Al día siguiente llegamos a El Limo trayendo el premio de nuestra expedición. Esa noche Mamá Rosita nos sirvió trucha al ajillo para cenar. Hubo suficiente para todos los comensales y hasta para repetir. Desde entonces papá tuvo una pequeña cicatriz en su nariz que recordaba aquel extraño, único y excepcional día en el que yo fui pescador, mi papá “pescado” y Pachito cirujano! - Eduardo Silva Gil 26 de Julio del año de la pandemia
Pachito (acrรณstico)
- Marcela Cornejo Gonzรกlez
Un caballero de antaño
Conocí a Pacho por esos días de 1980 cuando tomaba onces con Luchi, en la casa de la 98. Ya yo había pasado a medicina a la Javeriana. Su saludo era amable pero distante, como el de quien no quiere meterse en los asuntos de otros. Pero, ¿qué asuntos eran esos? Los mismos asuntos que viven los adolescentes de generación en generación. Logré llamar su atención con la perspectiva de ser médica, desde ese momento el saludo se convirtió en “qué dice mi médica favorita” yo le decía que apenas estaba viendo patología y me preguntaba si no me daban miedo los muertos y yo respondía que me daban más miedo los vivos, cosa que lo hacía reír. Eso cambió la confianza del hombre taciturno, sonriente y amable para entrar en el terreno familiar; ahora preguntaba de mi vida, de mi familia y con el tiempo la familiaridad se hizo evidente, ya podía invitarme a un algo...tinto con licor, quizás aguardiente, Brandy o amaretto que servía con amabilidad pero esperando que lo probara para ver mi expresión “qué le echaste” y luego reírse de su pequeña maldad... Con sutileza me preguntaba de amigos, de novios, como cosa que les acontece a las jovencitas de esa edad.
El tiempo pasó, sin embargo en cada visita me preguntaba de mis rotaciones, mis turnos y mis casos especiales, luego preguntaba si yo ya podía atenderlo si se enfermaba del corazón o de los pulmones, a lo que yo respondía “ya casi”. Mi amistad con Luchis, así le decimos en mi casa, se hizo más estrecha. Viajamos en familia a Santa Marta a conocer el parque Tayrona, a disfrutar del sol y del olor del mar. Llegamos a eso de las 4 de la tarde y en pleno calor armamos una carpa de lona, Calé anaranjada, que pesaba como 20 kilos y cuyos travesaños necesitaban hasta 6 manos para sostenerla mientas se ajustaba, nadie recuerda pero esto era un sauna y sudábamos a mares. Recuerdo también que al lado de nuestro camping había una familia, un taxista con cara de esas que los taxistas suelen tener, poca estatura, barriga prominente al sol y un bigote que se abre paso en desorden al labio superior, del que fácilmente se podría ver un palillo. Lo acompañaba su mujer joven, sonrosada y algo rolliza, y su pequeño hijo de unos siete años, algo enclenque. Este hombre permanecía gran parte del día en la hamaca mientras ella siempre estaba en frente de un fogón de gasolina, limpiando pescado y cocinando arroz, siempre lavando ollas y platos, mientras el niño se entretenía solo jugando con piedritas y conchas. Pacho le decía a Beatriz que aprendiera de esa mujer, cómo cuidaba bien de su marido, mientras él se reía, en medio de nuestra algarabía de reclamos y risas que abogaban por la igualdad. Pero en realidad, este caballero criado en el machismo colonialista no lo era, veía a su esposa como una mujer trabajadora y capaz que en el fondo lo enorgullecía, admiraba el trabajo de su Beatriz. Hombre de familia que de vez en cuando se echaba sus canas al aire para jugar tejo con sus mejores amigos, esos primos de infancia, esos primos de siempre, con Carlos H y Jorge Mojica, esos momentos los percibí como cuando alguien llega de una reunión secreta algo así como una secta, él no contaba nada y nadie preguntaba nada... Pachito entraba, saludaba y luego se recostaba. A la fecha, nunca supe si ganó, si quemó muchas mechas o si embocinó, solo supe que para él ese era un momento especial. Había una chiquita garrapatosa que se metía en medio de Pacho y Beatriz, recuerdo verlo levantarse de su reposo para sacudirse ese raudal de besos y caricias que María Clara le prodigaba, ella siempre tierna y sonriente, desde siempre ha tenido palabras precisas para ser amable y para acercarse a los demás.
Quienes conocemos a Claudia sabemos que la insistencia ha sido una cualidad de siempre, recuerdo a Pacho decirle a la pequeña: “no moleste más a su mamá” cuando ella con insistencia pedía que le compraran algo o cuando buscaba un permiso de su mamá. Claudia con su risa contagiosa nos hacía reír a todos. Alguna expresión de él era “qué cosa” por ejemplo, cuando el teléfono era ocupado por Adriana y el sinnúmero de admiradores que tenía (y supongo que sigue teniendo), ella con su sonrisa y su cabellera negra parecía que fueran imanes. Adriana era la que siempre sentía que debía preguntar, la que sentía la necesidad de aclararlo todo, desde ahí sabíamos que iba a ser abogada. Luis Fran era el compañero de diligencias, el niño flaco de ojos inteligentes y sonrisa a flor de piel, como lo era su padre. Aficionado a los temas de Tecnología nos mantenía al día, le gustaban los videojuegos (bueno en esa época era el Atari) y no podía faltar el ajedrez tridimensional con fichas parlantes, Luis Fran se turnaba con Babar para ser compañero de vueltas y viajes cortos con Pacho. Babar Silva era el único que podía enfrentarse a Beatriz para ocupar el puesto delantero del Daihatsu. Cuando los poetas hablan de la “niña de sus ojos”, hablan de la importancia de alguien y esa era Luchi, la que debía dar ejemplo, la que debía mandar a sus hermanos menores, la hermana mayor. Pacho y Beatriz siempre le asignaron responsabilidades que la han llevado a ser exitosa en su trabajo y su vida. En la mirada de Pacho siempre había ternura cuando miraba a Luchi, como cuando un padre mira gatear a su hijo por primera vez, dulzura como cuando alguien mira a la niña de sus ojos, si algo compartían los dos era esa sonrisa de amor. Suerte tuvieron Pacho y Beatriz de cruzar sus caminos para hacer una vida placentera juntos, muchos viajes, muchos atardeceres y un camino único a la felicidad. Seguiré recordando a mi Pacho como lo que es, un caballero, un caballero de antaño de aquellos para los que la palabra pesaba tanto como el honor. - Claudia Pilar Calderón
GalerĂa de Fotos
Cuarto Concurso de Cuento Resumen de la Convocatoria
Desde 2011, y como por arte de magia cada tres años, ha venido surgiendo en la familia la necesidad de contar historias: historias que nos han hecho pensar en nuestros antepasados, que nos han permitido revivir viejas anécdotas de viajes y que nos han recordado que en nuestro corazón de raíz boyacense siempre hay lugar para la magia. Este año, de nuevo por casualidad, es la difícil situación que vivimos a nivel mundial la que nos pone una vez más a pensar en la importancia de las historias. En estos días en los que estamos todos en nuestras casas hemos entendido, quizás un poco a la fuerza, el valor de la perseverancia, de la empatía y de la colaboración; hemos aprendido a darle valor a lo realmente importante y a cuidar con más esmero los lazos que nos unen con los que están lejos, con los que compartimos un legado común que nos devuelve a nuestras raíces y nos recuerda el camino. Es por esta razón que los organizadores del Concurso de Cuento Amigos de El Limo hemos decidido revivir este proyecto una cuarta vez: estamos convencidos de que las palabras y la creatividad son la mejor cura para la incertidumbre, y de que la familia y los amigos son luz en días de oscuridad. Así, queremos dar inicio al CUARTO CONCURSO DE CUENTO AMIGOS DE EL LIMO: HISTORIAS DESDE CASA, una iniciativa con la cual queremos invitar a todos los amigos de la casona y de la vereda de Hormezaque a que, a través de un cuento corto, compartan todas las historias que pueden surgir a puerta cerrada, mientras pasa la tormenta. Tema: Historias desde casa es una invitación a que escriban relatos cortos en los que reflexionen creativamente sobre escenarios posibles dentro de un espacio cerrado como una casa (¿o una casona?). Así como debemos quedarnos en casa durante estas semanas, queremos que las historias de esta edición del concurso se inspiren en todo lo que puede ocurrir de puertas para adentro. ¡No hay límites para la imaginación!
Jurados
FEDERICO DÍAZ-GRANADOS Poeta, ensayista y gestor cultural. Es director, desde hace 13 años, de la Biblioteca de Los Fundadores del Gimnasio Moderno y de su Agenda Cultural. Ha publicado los libros de poesía: Las voces del fuego (1995); La casa del viento (2000), Hospedaje de paso (2003) y Las prisas del instante (2015). Han aparecido las antologías de su poesía: Álbum de los adioses (2006), La última noche del mundo (2007), Las horas olvidadas (2010), Adiós a Lenin (2017) y Tiempo lleno de canciones (2018). Preparó, entre otras, las antologías de nueva poesía colombiana Oscuro es el canto de la lluvia (1997), Inventario a contraluz (2001), Resistencia en la tierra (Antología de poesía social y política de nuevos poetas de España y América) y en 2017 compiló para Editorial Planeta el libro Cien años de poesía hispanoamericana. En 2012 se editó su libro de ensayos La poesía como talismán y en 2016 El oficio de recordar (Escritos sobre poesía y otras prosas reunidas). Su poesía ha sido traducida parcialmente a varios idiomas y se destacan las ediciones italianas de Le ore dimenticate (Raffaelli editore, traducción de Emilio Coco, 2015), Le urgenze dell’istante (Edizioni Fili d’Aquilone, traducción de Alessio Brandolini, 2017) y La soglia dei sogni (Raffaelli editore, traducción de Gianni Darconza, 2017), Sortie de secours (Ladrones del tiempo, traducción de Stéphane Chaumet, 2017) y Roadhouse (Valparaíso USA, traducción de Jason Ehrenzeller, 2017).
MIGUEL HERNÁNDEZ FRANCO Escritor. Profesor. Podcaster. Politólogo y Literato. Ganador del Tercer Concurso Nacional de Cuento Ministerio de Educación y RCN, y del primer premio de la categoría Buenastardes en la segunda versión del Concurso de Cuento – Amigos de El Limo. Actualmente, trabaja con la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad y es el creador del podcast Pensar un rato. Es colaborador ocasional de El Espectador con cuentos, ensayos y uno que otro poema.
Miguel y Federico son grandes amigos y entusiastas de las locuras de esta familia, así que nos enorgullece infinitamente que hagan parte de nuestro certamen.
Recuento de la Gala de Premiación
El Cuarto Concurso de Cuento Amigos de El Limo este año estuvo marcado por la pandemia: desde la temática de los cuentos hasta la ceremonia de premiación, la cual se hizo por Internet el 27 junio de 2020. Cada uno en su casa, pero todos juntos participando a través de la pantalla, docenas de limeños estuvieron pendientes de la transmisión de la premiación en vivo y en directo.
Después de las palabras de bienvenida de Humberto Silva Gil, la prima María Esperanza hizo un recuento de los muchos trabajos rutinarios de mantenimiento que requieren la casona y el carreteable. Ojalá los aportes a los Amigos de El Limo continúen y hasta se multipliquen; con ese dinero se financian todas esas obras que hacen que la casona se tenga en pie y la carretera transitable para que todos disfrutemos los veraneos Limeños. A continuación, Juana Silva presentó a los jurados, Federico Díaz-Granados y Miguel Hernández Franco, quienes pronunciaron palabras muy emotivas elogiando la creatividad exhibida por los autores de los 50 cuentos recibidos. Luego de una tanda de fotos que desenmascaró la identidad de los cuentistas, le tocó el turno a Germán Ruiz Silva para leer unas palabritas que transcribimos en estas páginas. Y por fin, el momento esperado: la premiación. Estos son los premios otorgados: Categoría “TOCUAS” (0 – 18 años)
Primer premio: Título: Silence Autor: Carlos JoseFonseca Jr. Seudónimo: ArtistKid#1
Categoría “BUENASTARDES” (19 – 35 años)
Tercer premio: Título: Pasiones... Pasión... es... Autor: Mara Lucía Salgado Jiménez Seudónimo: La sirena de la mar Segundo premio: Título: Memorias de la pandemia Autor: María Paz Herrera Seudónimo: Eterna Buenastardes Primer premio: Título: Los míos Autor: Luis Carlos Sánchez Mojica Seudónimo: Tomy
Categoría “UVOS” (36 – 100 años)
Mención especial: Título: Un sábado Autor: Paula Silva Díaz Seudónimo: Jimena Tejedor Mención especial: Título: Vine por mis costales Autor: Edgar Gutiérrez Seudónimo: MAQUIWARA Mención especial: Título: Cardio Autor: Carlos José Fonseca Seudónimo: CrispR Tercer premio: Título: Bobby Autor: Carlota Mojica Mojica Seudónimo: Alicia Márquez Segundo premio: Título: El año del metal Autor: Beatriz Eugenia Sánchez Mojica Seudónimo: Irene la Juiciosa Primer premio: Título: Piscis, 25 de abril Autor: Enrique Silva Gil Seudónimo: Psst Psst
Para cerrar la ceremonia, Ana María Puerta y Miguel Capllonch presentaron la edición digital del libro con todos los cuentos, y la excelente primera edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Limeña. Felicitaciones a los organizadores del concurso por el evento y esa joya de libros que nos dejan. ¡Hasta el próximo concurso! - Luis Francisco Silva
Cómo adquirir los libros
Gracias a todos los que se conectaron, a los que mandaron cuentos, a los que aportaron con su conocimiento para el diccionario, a la familia y a los que se han venido sumando con su cariño a este grupo de amigos de El Limo. Recuerden que ya están disponibles los libros de esta edición (El libro de cuentos y el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Limeña). Para conseguirlos, solo tienes que mandar un correo a concursodecuentolimo@gmail.com pidiendo los PDF que te haremos llegar a vuelta de correo. A cambio, te invitamos a que hagas un aporte voluntario a la cuenta de los Amigos de El Limo, con la que se financian todas las obras de las zonas comunes que nos permiten seguir disfrutando de ese paraíso nuestro que está en la vereda de Hormezaque. Pueden hacer sus donaciones a: -
Cuenta de AHORROS Bancolombia
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Número: 141-090658-12
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Titular: María Esperanza Mojica C.C.: 35459205
(Próximamente publicaremos opciones para donaciones desde el exterior).
¡Gracias a todos por seguir creyendo en la magia de nuestra familia!
Abrazos cariñosos,
Los organizadores del concurso
Palabras de Germán
GALA VIRTUAL DE PREMIACIÓN DEL CUARTO CONCURSO DE CUENTO AMIGOS DE EL LIMO Viajero son viaje, inmóvil, anclado, quieto, estático en el embalsamiento hogareño forzado por la cuarentena que vivimos, con un zacapa en medio de este pecho henchido de vibraciones amorosas, busco afanoso las corrientes del Big Bang que aún recorren como vértigo el oscuro sin término del Cosmos, para irme con ellas hasta lo más profundo, lo más profano, lo más proclive, lo más pagano de este singular encuentro; ciego en esa impenetrable oscuridad, busco con las temblorosas manos extendidas hacia el insondable futuro, la magia inocente nacida de 50 cuentos que el encerramiento ha producido en continentes esparcidos por nuestra tibia sangre, sangre noble teñida de pasados humildes, felices y gloriosos. El 10 de septiembre del 2011 tuvimos la clausura del Primer Concurso de Cuento Amigos de El Limo; pasaron 3 años y en el 2014 tuvimos el Segundo Concurso, luego 3 años más tarde, en el 2017 el Tercer Concurso y ahora, con 3 años más sobre nuestras espaldas, llegamos en este trágico 2020 al Cuarto Concurso, siempre bajo la generosa y brillante creatividad de JUANA SILVA PUERTA, ANA MARÍA PUERTA DE SILVA y HUMBERTO SILVA GIL, esta vez sensiblemente reforzados por la importación que el amor de Juana hizo desde la lejana Mallorca Española: MIGUEL CAPLLONCH. Para ellos todo nuestro agradecimiento será siempre poco frente el enriquecimiento que su iniciativa le regala a nuestras vidas, a nuestra vibración, a nuestra existencia, a nuestro encierro. Entonces ya es una respetable tradición la que ahora estamos honrando con las 42 inscripciones que se presentaron en esta oportunidad, inundando nuestras mentes con 50 cuentos de fantasía creativa, de mares llenándose de nubes, de cielos rotos ahogándose en los mares, de manos nerviosas recogiendo estrellas fugaces estrellándose ruidosamente contra planetas lejanos. Son tiempos de calladas angustias, de sentimientos represados, de ansias oscuras, de recuerdos lejanos brotados como flores en la inmensidad espesa de nuestros pantanos mentales.
Muchas cosas han cambiado en nosotros y en el mundo en estos nueve años, muchas más de las que podamos conocer, y si acaso estamos hoy los mismos de siempre, todos somos hoy muy distintos y hoy quizás puede decirse que casi nada queda de lo que fuimos en otros tiempos. Ya no hay encuentro de ojos, ni estrechada de manos, ni abrazos ni besos, ya nuestra corporalidad perdió vigencia y no nos queda más que ver imágenes virtuales en ese nuevo detestable universo de los computadores y los celulares sin versos. Quisiera recalcar que casi sin darnos cuenta estamos siendo actores de una radical transformación del ser humano, quizás solo equivalente a la ocurrida cuando nuestros antepasados simios bajaron de los árboles para comenzar a caminar erguidos. Estamos inmersos en la más colosal transformación ocurrida desde ese lejano pasado y esta pandemia universal que ahora nos cobija y que ha sido el motivante de este Cuarto Concurso, lo ha hecho más evidente; nuestros amados cuerpos degeneraron hacia estas frías imágenes digitales que ahora somos, qué trágico, bienvenidos a este lamentable progreso, bienvenidos a este memorable momento de nuestra evolución en que marcamos el rompimiento con un pasado material de caricias para adentrarnos en un futuro inmaterial de cliks… es lo que seremos de ahora en adelante, cliks, solo eso, pero en todo caso por ahora no me amedrento, me rebelo, me reviento, me reinvento, … aquí en este Concurso están las musas enredadas en nuestros dedos y están la mentes explotando de inspiración como descontrolados manantiales, aquí vibra la vida, esto es encantamiento, esto es la maravilla de hundirse completos, de pies y manos, en la magias de un cuento, esto es sentir de pronto que la imaginación puede llevarnos a vivir otros mundos y otros tiempos, aquí quiero morirme arropado en el calor creativo que reposa inocentemente en cada hoja de cada feliz alumbramiento… El Cuarto Concurso de Cuento Amigos de El Limo se ha logrado plenamente… FELICITÉMONOS!!!!!... - Germán Ruiz Silva Bogotá, 27 junio 2020
Remembranzas
Los oradores en la Gala de Premiación del Cuarto Concurso de Cuento de El Limo me trajeron a la memoria recuerdos un tanto olvidados sobre mi primer encuentro con ese lugar mágico llamado El Limo. La primera Navidad a nuestro regreso de Estados Unidos, resolvimos pasarla en El Limo a donde habían viajado muchos miembros de las familias Mojica y Silva. Yo me moría de ansiedad por conocer ese lugar del que tanto hablaba Pachito y siempre con mucha emoción. Yo había sido criada en la ciudad y nunca había estado en una finca, pero la ansiedad también tenía mucho que ver con el hecho de que por primera vez me encontraría con muchos familiares que aún no conocía. Recuerdo que viajamos en bus de Bogotá a Duitama con Helí y Marorita, allí pernoctamos en un hotel y al día siguiente, después del desayuno, viajamos al Limo en un taxi contratado por Helí. En esa época el viaje era toda una aventura, la carretera de Bogotá a Tunja era muy angosta, llena de curvas y con tráfico en ambos sentidos. Y luego venía un largo trayecto por carretera destapada. Cuando finalmente llegamos a El Limo corrí loma abajo para ver desde lejos la casona. Estaba muy emocionada y apenas podía esperar a comenzar a bajar por el sinuoso caminito que nos llevaría hasta el Patio de los Pinos.
En esa época no existía el carreteable que hoy nos lleva hasta la Casona y al llegar a los Garajes comenzaba otra odisea. Tuvimos que gritar a todo pulmón (muy lejos estábamos de conocer los teléfonos celulares) llamando a Vidal y a Marco Tulio quienes llegaron presurosos en compañía de algunos ayudantes y comenzó entonces un desfile como de hormigas con su carga llevando maletas, cajas, morrales, bolsas de todo tipo y tamaño que contenían los víveres que cada familia aportaba para el veraneo.
Y fue ahí cuando empecé a maravillarme no solo por el paisaje sino por la cantidad de nombres que tendría que aprender pues cada pedacito de tierra, casi que cada curva de la carretera, tenía un nombre: Varitas, los Garajes (que desafortunadamente no conocieron ni conocerán nuestros descendientes), el Calzo, la Huerta, la Morera, el Potrero de la Cruz, el Potrero de la Torre, el Chorro del Azufre, la Piedra del Miradero (que se llevó un derrumbe hace ya muchos años, pero al sitio todavía lo llamamos así), La Cabuya, el Altamizal, el Chovo, Las Pavas, la Tomita, el Hoyo de los Pájaros, la Piedragorda, etc, etc. Y este mismo patrón se repetiría en la Casona, pues cada habitación tiene su nombre: la Alcoba de Mamá Rosita, la Alcoba Chiquita, el Cuarto de Las Abejas, el Consultorio, la Despensa, los apartamentos, etc. y a los cuales se agregan ahora El Fogón y La Cabaña. Cuando repasen el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Limeña (que podrán adquirir junto con el Libro de Cuentos del Cuarto Concurso) entenderán lo difícil y complicado que fue para mí al principio, tratando de retener y diferenciar tantos nombres.
Piedragorda y El Chorro del Azufre
Todo esto vino a mi memoria especialmente con las palabras de Humberto rememorando imágenes y recuerdos y trayendo a colación las Memorias de Mamá Rosita, uno de nuestros tesoros más preciados. Estoy de acuerdo con Humberto que estas Memorias deben conocerlas las nuevas generaciones, pues constituyen un legado de un valor incalculable para todos los descendientes de esta familia. Este fue el regalo que Mamá Rosita nos dio el día en que ella cumplió los 90 años, relatos escritos por ella de su puño y letra y luego mecanografiados e ilustrados por María Esperanza. La Gala de Premiación del Cuento fue una maravillosa oportunidad para reunir a muchos familiares y recordar viejas historias. Algo bueno nos puede dejar también la tal pandemia. - Beatriz de Silva
Cuentos Piscis, 25 de abril
Piscis, 25 abril (Revista Corazón) “Si te has levantado enamorada, seguirás estando así durante el resto del día. Cuando hayas encontrado a tu alma gemela, todos los días de tu vida serán estimulantes. Hoy es un día para crear aventuras personales, para encontrar a la persona que amas. De esta manera, podrás irte a la cama de la misma manera que te despertaste”. Tras 3 meses de estar prisionera en casa y aún con la prohibición de poder salir. ¿Cómo carajos voy a conocer a la persona que a voy a amar toda mi vida? Ayer tuve mi primera salida corta, me enviaron al Súper por una caja de huevos y un frasco de alcohol. A las escasas personas con que me crucé solamente les pude ver media cara. ¡¡Media Cara!! El pelo, la frente, cejas, entrecejo, y los ojos, éstos últimos solamente cuando no estaban tras de unas gafas o del antipático cubre rostros de vinilo. ¿De esta forma quién se enamora? Mis padres me tienen terminantemente prohibido salir sin permiso, ellos tampoco salen, y como van las vainas, antes de diciembre no voy a poder volver a pisar la calle. Mi vida se convirtió en reuniones por ZOOM. Mis compañeros son una serie de cuadritos en la pantalla. ¡Perdidos en el espacio! Cada cual podría estar a miles
de kilómetros y no importa, el resultado es igual, cada cual en un cuadrito detrás de una pantalla. Una ilusión, un simple y banal juego absurdo en que estamos metidos todos. ¡¡Por Dios!! el día va pasando y tal vez pierda la única oportunidad que tengo de ser feliz. Ni mis padres, ni las normas nacionales o mundiales de seguridad me dejan salir en busca de la persona que me está esperando para que nos amemos TODA LA VIDA. Hoy ayudé a lavar baños, aspirar, lavar y arreglar la cocina. Ahora toca hacer la merienda-cena, algo que nos inventamos para tener no más de 2 comidas al día. Desayuno y merienda-cena. Eso sí, las 2 comidas bien trancadas para que no nos desmayemos. El tiempo va a una velocidad absurda. Cada vez que miro la hora, mi corazón se acelera al ver que el día va languideciendo y es imposible que se cumpla mi destino. Cada minuto pasado va en contra de mi felicidad, cada segundo lo siento como un martillazo en mi vida que me ancla a una eterna agonía. Trato de no pensar en ello, pero es imposible. Desde que llegó esta mañana esa maldita revista mi vida cambió. Sé que mi felicidad eterna está en algún lado y no puedo dejar pasar este momento. Son las 6 de la tarde. Tomamos nuestra merienda-cena y me mandan a hacer mis deberes y a dormir. Me despido y obedezco. Entro a la habitación y releo nuevamente mi futuro “Si te has levantado enamorada, seguirás estando así durante el resto del día. Cuando hayas encontrado a tu alma gemela, todos los días de tu vida serán estimulantes. Hoy es un día para crear aventuras personales, para encontrar a la persona que amas. De esta manera, podrás irte a la cama de la misma manera que te despertaste”. No hay nada que hacer. ¡Tengo que corre el riesgo! Hay que salir corriendo de esta prisión. Espero un par de horas y sigilosamente salgo de cuarto y voy a la entrada. Tengo el corazón en la boca, Dios mío, no sé si es la emoción de la aventura o el susto de que me agarren, pero estoy que me muero. Mi vida empieza hoy. Me acordé por un instante de Julieta en busca de su Romeo, la diferencia, es que ella ya lo conocía, en cambio yo, tengo que ir en busca de él, pero estoy segura que me está esperando ahí afuera en alguna parte. Logro salir y llegar a la calle, el frío me golpea fuertemente, no me protegí lo suficiente. El silencio me golpea igual. Miré a los lados a ver que rumbo tomar, escogí la ruta del Super, me da confianza. Caminé entre las sombras, el silencio, la soledad y el frío. Pasé frene al mercado, y sin darme cuenta seguí adelante sin rumbo, en espera que algo extraordinario ocurriera. Se me olvidaron mis padres
y mi hermano, mi gato, mis compañeros, mi pasado. El único motivo era el amor. Mientras pensaba en todo y nada, iba mirando fachadas oscuras, árboles tan grandes como monstruos, algunas pocas ventanas iluminadas, pero en las que no se veía a nadie, sentí el aleteo de algún murciélago que con su chillido eléctrico me hacía recordar que aún había vida. De repente alguien me agarró fuerte por el hombro. ¿Sería mi futuro amado? ¿Mi compañero de vida y de aventuras? ¿Mi amor y felicidad eterna? Al voltear la mirada salí de mi sueño, de mi ilusión y sentí como si cayera libre en un pozo profundo, sin fondo. La policía me llevó a mi casa, mis padres aterrados me pusieron en tratamiento sicológico por ZOOM y nunca más volví a leer el horóscopo. - Enrique Silva Gil (Psst Psst) Cuento ganador de la categoría “Uvos” Cuarto Concurso de Cuento Amigos de El Limo, junio 2020
Los Míos
Es temprano en la mañana, aun hace frío. Pero ya estoy saliendo al balcón y veo a mis vecinos desagradables en el balcón de enfrente. Hacen ruidos extraños desde temprano y nunca nos hemos llevado bien del todo. Somos muy diferentes y lo sabemos. Justo en el balcón de abajo hay otro vecino. Este sí es parecido a mí. Nos llevamos bien. Nunca habíamos cruzado palabra —solo miradas aprehensivas— hasta hace unas semanas cuando las cosas empezaron a cambiar y me preguntó: «¿cómo están los suyos?». Lo primero que pensé antes de responder fue: «¿y a este qué le importa?». Sin duda, el hecho de que este personaje viva justo debajo del mío no le da ningún derecho a preguntarme por «los míos». Es mi vecino por accidente. Yo no lo elegí. Como tampoco elegí a los desagradables vecinos de enfrente. Es decir, los míos son mi propiedad y cualquier información que dé sobre ellos puede ser usada en mi contra. Así que, ¿cómo están los míos? Por cierto, no crean que soy el único que detesta a los vecinos de enfrente. ¿Cómo no detestarlos? Aparte de los ruidos raros que hacen en las mañanas, visten muy mal. Sus colores favoritos son gris, negro y blanco. Poca creatividad. Usan botas rojas. ¡Ah! ¡y cómo se mueven de un lado a otro con crónica torpeza! Se vuelan cuando trato de insultarlos. Sospecho que huelen mal, pero no estoy seguro. Tampoco quiero estarlo.
Yo no salgo al balcón a ver a esos vecinos de enfrente, yo salgo a ver todo lo que hay allá afuera y ellos están ahí siempre atravesados. A veces imagino qué tal sería salir. A lo lejos hay unos cerros en cuyos picos hay unas construcciones blancas. En las noches están iluminadas. Nada interesante. La cantidad de cemento que hay de los cerros hacia acá es impresionante. También me gusta salir al balcón para escuchar el ruido de la ciudad. A veces alcanzo un rayo de sol y me detengo a recibirlo. Desde el balcón también imagino que salto al vacío y salgo corriendo por ahí. Tal vez esto último lo soñé. Duermo mucho. ¿A qué me dedico yo? Soy rey y mi reino consta de una habitación principal que conecta con la sala-comedor y justo al lado opuesto hay otra habitación con un escritorio y una biblioteca. De la sala-comedor se sale al balcón en el cual está mi arenera. Ahí defeco. «Los míos», sí. Ellos son mis súbditos. Los dejo vivir conmigo porque me obedecen. Los míos son un par de humanos. El vecino de abajo es rey también. Los de enfrente, según dicen mis humanos, son «palomas». Hasta su nombre es feo. El vecino, insistió: «Yo sé, es raro que le pregunte. Yo no debería pedirle información sobre sus súbditos. Pero es que los míos llevan más de un mes sin salir de la casa y están empezando a fastidiarme, ¿los suyos también se encerraron?». A mí también me había parecido raro eso, así que respondí a la pregunta: «Ciertamente, algo raro está pasando. Los míos también se encerraron hace unas semanas, tal vez un mes, no sé. Pero no me están fastidiando del todo. Siguen siendo obedientes. De vez en cuando tengo que reprenderlos con un mordisco, pero es lo normal. ¿Y cómo están? Voy a hacer memoria. Hace unas semanas, cuando dejaron de salir, sentí un cambio en su aroma y en sus pulsaciones. Yo siempre estoy atento a esas cosas. Empezaron a sudar más de lo normal. No dormían igual que antes. Estaban nerviosos. Hablaban mucho de que afuera todo estaba peligroso, que lo seguro era quedarse en casa. Todavía hablan de eso. Por supuesto, mi reino siempre ha sido seguro.
Es verdad que de vez en cuando sale uno de los dos. Al fin y al cabo, alguien tiene que limpiar mi caca y llevarla fuera del reino. La suciedad me impacienta. Sale uno de los dos por lo menos a cumplir con este deber. Pero salir y entrar del reino se ha convertido en toda una escena. Limpian todo. Limpian antes de salir, limpian cuando vuelven. Se bañan justo después de entrar. Yo sí les había recomendado mantener todo aseado, pues así me place, pero nunca los había visto tomarse tan en serio mi voluntad. Lo de la limpieza me gusta y siguen juiciosos con eso. No me gustaba sentir la ansiedad en su aroma y sus pulsaciones, pero con el paso de las semanas han ido volviendo a sus niveles normales. El muchacho está sembrando unas plantas nuevas en las materas. Siempre me había divertido dañar sus cultivos para hacerlo enojar. Pero me di cuenta de que esta vez le puso mucho empeño a su jardín. Ver crecer las plantas les da una tranquilidad enorme a los míos en estos momentos, así que decidí no dañarles el plan. Las plantas están creciendo. Así que, ¿cómo están los míos? Muy bien, diría yo. Cuando uno de ellos empieza a sentirse ansioso —y lo noto por las pulsaciones y el aroma— el otro lo equilibra. Cuando los dos están ansiosos yo intervengo, les doy un par de órdenes y pronto olvidan que estaban preocupados, pues les dejo bastante trabajo. En todo caso, han ido bajando las pulsaciones y su aroma es el de antes. Siguen encerrados, pero ya no están asustados. Yo nunca he sentido miedo, pero puedo sentirlo en ellos. Por cierto, el varón ha tomado la costumbre de sentarse frente a su pantalla y sostener unas extrañas conversaciones con ella. Los sábados en la tarde. Habla, se ríe, llora y aplaude frente a la pantalla. Justo después su alma está tranquila, ¿qué será?» «No sé, los míos no hacen eso», contestó el vecino.
- Luis Carlos Sánchez Mojica (Tomy) Cuento ganador de la categoría “Buenastardes” Cuarto Concurso de Cuento Amigos de El Limo, junio 2020
Silence
Silence... All I hear is the silence of the house and the pattering rain on the roof. It was raining very hard that day and quarantine has just begun. I just moved into this house before it all started. I was planning to invite friends and family over but there was social distancing. It was a big house, a 6-bedroom 7-bathroom house. It has 2 floors and is about 130 years old. When the owner gave me the key to the house, he sold it at such a low price. I asked him why and he said, “I don’t need it anymore.” I was little on edge, but I thought nothing of it. A deal is a deal. I go to the kitchen and find my dog Bolt running around. I give a treat to him and set down the groceries. I start to walk to the living room, but I was abruptly stopped by my dog licking my pant leg. What’s wrong boy? He starts to whimper and runs to the window. I run just to see the sunset going down and a few trees. See boy? There is nothing there. As I continue to walk to the living room I glance to see if my dog was still there. Sure, enough he was still there glaring at the outside. Hmm... very strange. Then I hear the slightest sound like a little tap. I thought nothing of it but then I hear it again. Tap. This time I became uneasily. What if my dogs’ suspicion was
right? Then it turns into a bang. This time it sounded like a middle age man banging on the door. I look to see him. His face was distorted, and black goo teared down his eyes. He did not seem human. His black eyes were filled with nothing but death. Empty. He wore a hood that was caked with blood. He held a knife to the window. My hot blood pulsed to my veins. I had to do something. Suddenly, the power goes out and he says in a quiet voice “I will get in.” I try my phone. No service. Damn! I run up the stairs my feet smacking the wood. This house felt like it was going to crumble. My dog starts to bark at me. I had so many distractions. I get dizzy and pass out. My whole world stopped. I was getting lightheaded and my eyes slowly closing. I finally succumbed to the cold embrace. I wake up to the sound of a beeping. My car alarms. I must have fallen asleep in my car while getting the groceries. I laugh it off and grin at what a stupid idea. But later that day when I was taking a shower, I notice a huge scar on my chest running from my chest to shoulder... ...And stitched in the stiches were words “I’ll be back...”
- Carlos José Fonseca Jr. (ArtistKid#1) Cuento ganador de la categoría “Tocuas” Cuarto Concurso de Cuento Amigos de El Limo, junio 2020
Amigos de El Limo Sueños Limeños
Propuesta de símbolo de identidad, creación de la limeña —5a generación— Ana María Niño Kruh, diseñadora egresada de la U. J. Tadeo.
Prototipo de Postal recordatoria, exaltando la memoria y el amor por la heredad.
Algunas actividades en la vereda a pesar de la pandemia.
A partir del mes de Julio se reiniciaron los trabajos de ampliación y pavimentación de la carretera inter-municipal Paz de Rio – Tasco. El frente contra la portada del LIMO ya quedó con su “carpeta” de asfalto. Durante el mes de julio se construyeron las cunetas aledañas. Y en el mes de agosto se está realizando la conformación de la rampa de entrada de vehículos.
También logramos continuar con la aspersión Y ya se efectuó la adecuación del portón-reja de algunos viajes de recebo en los puntos para permitir la próxima construcción de la críticos. rampa de entrada. Reparación general de barandas y balaustres. Y por la gracia de Dios, y con la ayuda de los espíritus de nuestros antepasados- apareció el carpintero que esperábamos desde hace dos años (¡!)
Cuarto Concurso de Cuento Amigos de El Limo. Un agradecimiento especial a los organizadores del exitoso Cuarto Concurso de Cuento por su creatividad, esfuerzo, dedicación y amor a la tierrita. Y gracias muchas – muchísimas- también a los siguientes AMIGUÍSIMOS limeños (cuenteros, literatos, concursantes algunos, incondicionales, solidarios y fraternos todos), que convocados por el concurso apoyaron la causa limeña: LUZ HELENA SILVA GONZALEZ LUCRECIA MOJICA SILVA NIEVES HERNANDEZ
LUIS CARLOS SANCHEZ MOJICA
JOSÉ MACIA G.
ANA MARIA GAVIRIA
MARIA MERCEDES SANCHEZ GIL
LUIS ALFONSO RUIZ VERGARA EDUARDO SILVA GIL
GERMAN RUIZ SILVA
FAMILIA SILVA GIL
BEATRIZ EUGENIA SANCHEZ MOJICA
GUILLERMO NIÑO Y GLADYS MOJICA
GLADYS LILIANA NIÑO MOJICA
Grupo de limeños guardianes espirituales del terruño
El rincón de la poesía El ayer que vivimos
El ayer que vivimos era el único ayer. Por nexo arcano, si el mundo comenzara sucedieran las cosas como antaño. Cayeran de los árboles las mismas hojas en los mismos días; los dados y las suertes lo mismo que marcaron marcarían. La Historia repitiérase con sus guerras, sus paces, sus imperios; las ciencias y las artes, los mismos santos y los mismos genios. Naciéramos los mismos, fraguados en el molde de la herencia; como al color del vidrio se tiñen los capullos de la seda. Otra vez tomaríamos, libremente, las mismas decisiones; como en los mismos trances repetimos idénticos errores. No hay trama sin revés. Inútil deplorar nuestro pretérito. La urdimbre de los días entreteje las fallas con los éxitos.
- Antonio José Silva, S.J.
El Baúl de los Recuerdos Primos en el patio del Limo
En nuestra serie habitual de “primos en el patio de El Limo” rescatamos esta vez otro par de estupendas fotografías.
Atrás: Bertilda Mojica Perico, Gladys Mojica Díaz, Carlota Mojica Perico Medio: Pilar Mojica Betancourt, Fernando Mojica Betancourt, Leonor Mojica Perico, Yolanda Ruiz Silva, Germán Ruiz Silva, Abel Mojica Perico Frente (sentado): José Mojica Perico
ยกTremendo quinteto de corajudos vaqueros boyacos! De izquierda a derecha: Enrique Silva Gil, Luis Gabriel Mojica Silva, Humberto Silva Gil, Javier Mojica Silva, Eduardo Silva Gil
Chupa de Boda
Esta foto parece ser sacada de las pรกginas sociales del periรณdico. La ocasiรณn parece ser un matrimonio, y estos asistentes estaban muy tiesos y muy majos.
Beatriz Carlota Silva Mojica, Francisco Silva Mojica, Beatriz Gonzรกlez de Silva, Yolanda Ruiz Silva
High School graduation
Mientras Francisco estudiaba en la Universidad de Illinois, Beatriz asistĂa al High School adjunto a la universidad. Rescatamos del baĂşl de los recuerdos esta estupenda foto del grado de high school de Beatriz.
Beatriz de Silva en su grado de High School, Universidad de Illinois 4 de junio, 1954
Gastronomía casera Scones
Los scones son unos pastelitos que usualmente se sirven durante el tradicional “afternoon tea” inglés. Oriundos de Escocia alrededor del año 1500, se hicieron populares a mediados del siglo 19 cuando la Duquesa Ana de Bedford, cansada de esperar ocho horas entre el almuerzo y la comida, pidió un día a sus sirvientes que le llevaran a media tarde a su cuarto una bandeja con té, panes, ponqué y scones. Le gustó tanto la idea que pidió lo mismo todas las tardes y empezó a convidar a sus amigas. Muy pronto esta costumbre se convirtió en un rito diario para las damas de la alta sociedad inglesa; hoy esta tradición subsiste y es observada por personas de todos los estratos, tanto en el Reino Unido como en sus antiguas colonias. En Australia los scones se sirven de la misma forma que en el famoso Devonshire Tea inglés: con crema de leche y mermelada de fresa.
Ingredientes: 2 Tazas de harina con levadura (si solo dispone de harina normal, agregar 4 cucharaditas de polvo de hornear) 50gr Mantequilla partida en cubitos 190mL Leche 1 pizca de sal Preparación: Precalentar el horno a 200 °C. En un recipiente mezclar a mano la harina con la mantequilla hasta que se formen boronas. Agregar la leche y mezclar hasta que se forme una masa suave. Enharinar una superficie plana y esparcir la masa, extendiendo y moldeando hasta que quede una masa de aproximadamente 2–3 cms de grosor. Usar un vaso o un cortador de galletas circular de unos 5 cms de diámetro para sacar porciones y ponerlas sobre una bandeja de hornear cubierta con papel parafinado o ligeramente engrasada con mantequilla. Esta receta da para unos 12 scones. Usar una brocha para esparcir un poco de leche en la parte superior de cada scone. Llevar al horno unos 12–15 minutos o hasta que la parte superior de los scones se dore. Servir con mermelada y crema batida. - David Silva
Tacos al Pastor
Los tacos al pastor son la variedad de tacos más popular en México. Curiosamente no son muy conocidos por fuera de México, ya que la influencia Tex-Mex nos hace pensar que los tacos normalmente se preparan con carne molida; los tacos al pastor en cambio son elaborados con carne de cerdo. El origen de esos tacos se atribute a inmigrantes libaneses que llegaron a México a principios del siglo XX. Uno de los platillos que preparaban los libaneses era el tradicional shawarma: rodajas de cordero servidas sobre pan pita acompañadas de otros aderezos. La particularidad del shawarma es que la carne se prepara en un spit-roast, que es como un horno con una estaca de acero (trompo) que gira frente a él; rodajas de carne son apiladas y atravesadas por la estaca y se va cocinando lentamente. A esta preparación la llamaron “al pastor” por aquello de que los pastores son quienes pastorean las ovejas y los corderos, pero con el tiempo se adaptó a ingredientes más comunes en México, sustituyéndose la carne de cordero por cerdo y el pan pita por la tortilla de maíz. No es muy claro en qué momento la piña pasó a ser parte fundamental de este plato, pero lo cierto es que es el acompañamiento ideal. En las taquerías de México es común ver la piña ensartada encima de gigantescos trompos de carne. No todos tenemos un spit-roast u horno tipo trompo en la casa, pero esta receta logra un sabor aproximado. La clave realmente está en el adobo que se le da a la carne, mientras que usamos la estufa y el horno normal para simular lo que hace el trompo de las taquerías mexicanas.
Ingredientes (16 porciones): 800gr Lomo de cerdo, cortado en medallones de 1cm de grueso 16 Tortillas pequeñas de maíz Sal para adobar Marinada: 1 lata grande de Piña en rodajas en jugo/almíbar 2 cucharadas Paprika normal (sweet paprika) 2 cucharadas Paprika ahumada (smoked paprika) 2 cucharadas Orégano seco 2 cucharadas Cominos 1 cucharada Chile en polvo (opcional: no usar si no le gusta el picante) Aderezo: 1/2 Cebolla cabezona picada bien finita 1/2 taza Cilantro picado Salsa picante al gusto 1 taza Piña picada en cubitos (puede ser piña fresca o picando unas 6 rodajas de la piña de la lata). Preparación: Separar por lo menos 6 rodajas de piña de la lata, y verter el resto de las piñas y el jugo en la licuadora. Agregar todos los demás ingredientes de la marinara y licuar hasta que esté todo bien mezclado. Adobar el cerdo con sal, y ponerlo en una refractaria o recipiente hondo. Verter la marinada sobre el cerdo, de manera que se empapen bien todos los pedazos. Cubrir con una tapa o con vinilpel y llevar a la nevera por lo menos durante una hora o dejarlo de un día para otro. Precalentar el horno a 180C. Retirar el cerdo de la nevera y usar 3 pinchos de madera para juntar los medallones uno encima de otro. Llevar el cerdo a fuego medio en una sartén grande, y cocinar por unos 5 minutos por cada lado e ir dando vueltas para asegurarse que se acaramele por todo el borde sin que se queme.
Cuando el cerdo tenga buen color, retirar de la sartén, colocarlo en una bandeja para hornear y llevarlo al horno unos 30 minutos o hasta que esté bien cocinado. Si no se dispone de horno o si se quiere preparar más rápido, retirar los pinchos y terminar de cocer los medallones en la sartén, teniendo cuidado de que no queden muy secos. Cuando el cerdo esté listo, retirar los pinchos y cortar la carne en tiras delgadas. Calentar las tortillas poniéndolas unos 15 segundos en una sartén a fuego medio. Servir sobre cada tortilla un poco de cerdo, cebolla picada, piña y cilantro y un poco de salsa picante. El taco al pastor tradicional consta solo de cebolla, piña y cilantro, pero si se desea puede adicionar otros aderezos, como guacamole o queso rallado.
¡Buen provecho! - Luis Francisco Silva
Notas sociales Cumpleaños
Agosto
Septiembre
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José Mojica Pilar Mojica B. Andrés Mauricio Niño Mathew Fitch Manuel Alejandro Niño Maritza Kruh Martin Sampedro S. Ma. Eugenia de Sandoval Luciana Montejo Sandoval Mónica Niño Miguel Sampedro S. Santiago José Rodríguez Ma. Paula Vargas Mojica Luis Gabriel Mojica Manuel Rodríguez Ospina Francisco Mojica Arenas Claudia Niño Mojica Didier Druet Ma. Cristina Vergara
Eduardo Silva Gil Ana María Puerta Camilo y Andrés Schumacher Juan Pablo Zorro Jimena Vergara Mojica José Antonio Lozano Gladys Mojica Yamile de Mojica Robert Fitch Carlos Julián Niño Juliana Mojica Osorio Lorenzo Duplat Silva Francisco José Mojica Andrés Niño Mojica
Octubre 2 12 13 14 14 16 18 19 20 21 24 24 25 25 27
Natalia Niño Luis Francisco Silva Carlota Mojica de Mojica Laura Alvarado Silva Daniel Silva Mejía Ángela María Mojica Osorio Andrés Silva Gloria de Niño Lucrecia Mojica Silva Jurgen Mojica Sanabria Ángela Mojica Mojica Leonor Mojica Perico Carlos Alberto Vargas Mojica Ivan Druet Mojica Danny Fitch Ruiz
Obituario Francisco Silva Mojica
Notas de Condolencia
Agradecemos de todo corazón tantos mensajes de condolencias, cariño y apoyo que hemos recibido en estos días. Aunque este virus nos tiene a todos aislados, nos hemos sentidos muy unidos a tantos familiares, amigos y colegas de nuestro querido Pacho. Hemos incluido acá solo algunos de los mensajes que recibimos, pues sería muy difícil transcribirlos todos. Muchas gracias. - Beatriz, Luz Helena, Adriana, Luis Francisco, María Clara y Claudia
Estimados Presidentes de las Sociedades Nacionales que constituyen la Sociedad Latinoamericana de la Ciencia del Suelo PRESENTES
Hoy me dirijo a ustedes desde la Presidencia de la IUSS, lamentando profundamente la pérdida que el sensible deceso de Don Francisco Silva Mojica significa para la Sociedad Latinoamericana de la Ciencia del Suelo.
Durante los años en que tuve la suerte de ser la Secretaria General de la SLCS, pude conocer y valorar el trabajo realizado por Don Francisco como nuestro Primer Secretario General y comprender el legado que hoy nos deja.
Reciban en archivo adjunto la nota luctuosa de la International Union of Soil Sciences.
Con un afectuoso abrazo para todos,
Laura Bertha Reyes Sánchez
Don Francisco Silva Mojica (1926 – 2020) With deep regret the Latin-American Soil Science Society communicates the death of Don Francisco Silva Mojica, who was a founding member of the SLCS, our first General Secretary, and distinguished Honorary Member. He was also a founding member of the Colombian Soil Science Society and its President from 1969 to 1970, editor of the scientific journal Suelos Ecuatoriales from 1955 to 2000 and from 1995 to 2004 General Secretary of the Latin-American Soil Science Society (SLCS). During his tenure as the head of the General Secretariat of the SLCS, he distinguished himself by his constant commitment and persevering will to form a strong Latin-American Soil Science Society committed to Soil Science, and always working in close and respectful collaboration with the International Union of Soil Sciences. In 2016 the Latin-American Soil Science Society awarded him with the “Distinction to a Whole Life dedicated to Soil Science” and in 2019 he was awarded as its Honorary Member. Rest in peace Don Francisco Silva Mojica.
[By Laura Bertha Reyes Sánchez, IUSS President-Elect] International Union of Soil Science IUSS Alert 181 (July 2020)
Querida y apreciada Beatriz y familia Silva González Elssy Sofía y yo escribimos hoy, con tristeza y nostalgia, por la partida de Pacho. Nuestros corazones se han estremecido al saber que nuestro querido y gallardo amigo se nos ha adelantado y que ahora está en otra dimensión, desde donde seguirá amando y bendiciendo a Beatriz, a sus hijos, a sus nietos, al resto de su familia y, por supuesto, a sus amigos. Debo decir que Pacho fue un amigo excepcional, tuve la suerte de conocerlo y convertirme en un interlocutor permanente con él. Tal vez, nos identificábamos en nuestra forma de ver la vida, que creo, él la entendía como una oportunidad para servir, para dar ejemplo, para pensar positivamente y, finalmente, para actuar, siempre con una ética a toda prueba. Pacho, a más de ser mi amigo, fue mi maestro, sin que me diera una sola clase de orden académico, él no necesitaba del aula para ser maestro, lo era porque enseñaba con su actitud, con su ejemplo, con su apego a la verdad, con ese don de gentes propio de seres importantes por naturaleza. Me alegra y me reconforta, en estos momentos, haber escrito y hablado de sus virtudes, en vida, porque siempre sentí un profundo afecto por Pacho. Mi familia también fue objeto de su amistad y bondad, por eso hoy, Elssy Sofía, Claudia Sofía, Hernán Andrés y yo, sentimos la ausencia del noble amigo, que fue pródigo en detalles para con todos nosotros. Beatriz y familia, acepten nuestra sentida de voz de condolencia, por el esposo, padre y abuelo ejemplar que fue Pacho. Es dolorosos no tenerlo, pero el sembró en terreno fértil y sus frutos seguirán dando testimonio de sus ideales. Con los mejores sentimientos de amistad y aprecio,
Hernán y Elssy Sofía Pasto, 15 de julio del año 2020
Quedé sin palabras. Pero ya presentíamos el cercano desenlace de nuestro hermanito. Menos mal que no sufrió una larga y dolorosa agonía como temíamos, lo cual habría sido lo peor de lo peor. Hoy a las 9 de la mañana concelebraremos una Misa comunitaria por Pachito, en nuestra capilla doméstica. Somos 24 jesuitas mayores. Esta Casa es la Antesala del Cielo. Desde que llegué aquí hace 2 años han fallecido 10 compañeros míos, oriundos de diversas regiones de Colombia. No acabo de creer que un personaje que vivió siempre rodeado de sus hijos, nietos y demás familiares y amigos, viniera a terminar sus días en completa soledad. Primer caso en nuestra familia. Todo por culpa de un virus invisible, omnipresente y casi omnipotente. La amabilidad de Pachito, su don de gentes, su alegría, su optimismo, quedarán para siempre grabados en nuestros recuerdos. Pachito irradiaba serenidad, paz y sonrisas. En su compañía el ambiente era apacible, tranquilizador. Y estoy seguro de que de ahora en adelante esa paz nos acompañará invisiblemente. Sentiremos la cercanía de nuestro Pachito. Dios le ha premiado su intachable existencia, su colaboración en todas las circunstancias de sus familiares y amigos. Como buenos cristianos que somos, confiemos en el Señor. Y más bien démosle gracias por habernos concedido tal padre y hermano, tal amigo y compañero. Tal modelo de virtudes y valores. Cordialmente, Antonio José
La partida de Pachito. Para Beatriz, Luz Helena, Adriana, Luis Francisco, María Clara, Claudia. Los recuerdos que tengo de Pachito son tantos y tan maravillosos, que se agolpan tumultuosos para estar presentes. Su talante jovial, oportuno, su humor contagioso, su amor por la tierrita, su sabiduría para tratarla, sus incontables triunfos académicos, y especialmente, su mejor legado, la extraordinaria familia que formó con su adorada Beatricita, cuya historia de amor es una leyenda, y duró 67 años y perdurará por toda la eternidad a través de las generaciones futuras. Fuimos compañeros de viajes y aventuras. Las maravillosas vacaciones limeñas en La Cabaña, los inolvidables viajes Santiago, New York, Shanghai, el crucero por el caribe, entre otros. Gracias Pachito por habernos dado la oportunidad de gozar de su presencia, cariño y amistad. Hoy te adelantaste en el viaje final…….allá nos encontraremos. Abrazos cariñosos de Alejandro, Andrés, Carlos, Claudia, Lili, de todo corazón los acompañamos, los sentimos en este gran dolor por su partida.
Gladys, Guillermo
Bogotá, 15 de julio 2020
Querido Pachito: Gracias a ti hay praderas más verdes, frutos más dulces, cosechas más abundantes. Muchos campesinos se benefician de tus estudios y tus enseñanzas sin haberte conocido. Tu espíritu jovial generó sonrisas, risas o carcajadas dondequiera que estuvieses y con cualquiera que te acompañase. Hoy te vas sin que te hayamos podido dar un abrazo pero nos dejas los maravillosos recuerdos de tantos bellos momentos compartidos que siempre traerán a nuestro rostro una sonrisa! Te damos gracias por el cariño que nos diste.
Lucía, Eduardo, Paula, Santiago, Lorenzo, Andrés, Susana 15 de Julio del año de la Pandemia ADIOS PACHITO. Qué lindo dejar un recuerdo como el tuyo: todo un señor, profesional de selección, amable, siempre jovial y cariñoso, esposo, padre y abuelo amantísimo. Imposible olvidarte. En el cielo ya estarán agasajando tu llegada, seguramente organizada por tus inseparables Jorge y Carlos H. Gracias por toooodo.
MIRYAM, JOSE, CATALINA Y LUCA, ANA MARIA, FRANCISCO JOSE
Dia del segundo nacimiento de Pachito Dios nos regaló tener a Pachito como Amigo, Primo, Tío, Abuelo, Padre, Hermano,... estamos agradecidos con Dios por esa persona, por lo que aún significa y aprendimos de él en nuestras vidas. Hoy, con mayor agradecimiento, y casi sin tristeza, sabemos que Dios le ha llamado a nacer de nuevo, en esta ocasión para la vida eterna, una vida sin dolor, ni pena, sin angustia, ni miedo, sin limitaciones, con plenitud de alegría, de cariño, de comprensión, de sonrisas... Dios nos regaló a Pachito un tiempo en nuestra vida, para aprender a reconocer en él, algo de su amor, su escucha, su comprensión, y aprender de él a comportarnos de modo semejante, con todos los que aun están a nuestro lado.
Pachito ya no está con nosotros, pero ahora lo tenemos a él y a Dios en nuestro corazón.
Un abrazo a todos y una oración especial de agradecimiento por él a Dios nuestro Padre.
Familia Hanke-Barajas Bertha Piedad, Carlos José, Marianne, Carlos Eduardo.
Queridos Beatriz, Luchi, Adriana, María Clara, Luis fra y Claudia,
Aquellos que nos han dejado, no están ausentes, sencillamente, están en nosotros de otra forma. Viven en nuestras memorias, y habitan en nuestros recuerdos. Pachito, fue un gran hombre, conocedor, un excelente ser humano y dador de notables sentimientos. Gracias a Pachito por lo que nos enseñó con su testimonio de vida, Gracias por haber hecho de El Mangle, un imprescindible lugar de encuentro familiar.
Gracias Pachito porque hoy, eres un ángel que nos protege desde el cielo.
Con inmenso cariño,
Olga Lucía Sánchez Gil Cristina Arias Sánchez
Familia Muñoz Silva de vuelta en USA
María Clara Silva y Julián Muñoz decidieron salir de Brasil y establecerse nuevamente en los Estados Unidos para quedar más cerca de los hijos. Sebastián estudia en la Universidad de Michigan y Valentina en la Universidad de Pepperdine en California, aunque por ahora están al igual que muchos, estudiando desde la casa debido a la pandemia. El nuevo hogar Muñoz Silva queda en Aventura, cerca de Miami (Florida), para que no extrañen mucho el calor de las playas de Rio de Janeiro.
Julián Muñoz, Sebastián Muñoz, María Clara Silva, Valentina Muñoz, y no puede faltar el alegre Mango
Grado de Santiago Vélez Mojica
En ceremonia virtual realizada el 21 de agosto, la Universidad de Los Andes (Bogotá) otorgó los títulos de Ingeniero Industrial y de Ingeniero Químico a Santiago Vélez Mojica, hijo de Diana Mojica Mojica y Juan Guillermo Vélez Caicedo. El Mangle se une a la celebración y felicita al nuevo ingeniero por partida doble. ¡Muchos éxitos a este brillante Uniandino!
El ingeniero Santiago Vélez con sus padres, Juan Guillermo Vélez y Diana Mojica y su hermano Nicolás Vélez
Grado de Alejandra Rosselli Calderón
La Promoción 2020 de Clark University (Worcester, Massachusetts, USA) fue encabezada este año por Alejandra Rosselli Calderón, graduada en mayo con los más altos honores Summa Cum Laude en Física Pura. Estudiante súper-pila y dedicada, Alejandra se trasladó en junio a Providence (Rhode Island) para iniciar sus estudios de Doctorado en Física con beca de la prestigiosa Brown University. El Mangle felicita a Alejandra y a sus orgullosos padres, Claudia Pilar Calderón y Diego Rosselli. ¡Muchos éxitos en el doctorado!
Bebé a bordo en la familia Alcalde Sarmiento
En la foto Lucas Alcalde, Laura Sarmiento y la pequeña Emmita, quienes se encuentran felices por la próxima llegada de Bastian, el esperado hermanito que alegra a toda la familia y especialmente a la abuelita Mónica Cornejo y la bisabuela Esperanza González. ¡Felicitaciones!
Cartas a la RedacciĂłn EL MANGLE es el mejor regalo que recibimos en esta familia cada tanto y nos sorprende y nos alegra y nos pone al dĂa con todos los acontecimientos familiares. Les agradezco de
corazĂłn a tĂ, a Beatriz y a Pachito por esa constancia que han mantenido a pesar de que poco colaboramos con Uds. Un abrazo! Con mucho cariĂąo, Lucrecia Mojica Silva
Gracias a ti y tus padres por esta ediciĂłn. Estuvo muy bonita
y especial. Las fotos del baĂşl de los recuerdos estuvieron geniales. Obviamente me encanta en la que estĂĄ mi mamĂĄ :) QuĂŠ elegantes esas primas đ&#x;Œ¸đ&#x;˜Š Saludos, Claudia NiĂąo Mojica
ÂĄGracias tĂa Beatriz, Pacho y Luis Fran por su esfuerzo y dedicaciĂłn! QuĂŠ rico volver a tener El mangle. Besos y abrazos a todos. Daniel Silva MejĂa
Querida familia Cada vez que recibimos EL MANGLE es recordar las mejores épocas de nuestras vidas cuando íbamos en compañía de mi padre (JORGE GUILLERMO MOJICA MARQUEZ ) a EL LIMO y en compañía de muchos de ustedes compartimos inolvidables momentos, travesuras, paseos a los ríos, a las montañas, comilonas, asados, juegos de tejo, fiestas de navidad, fiestas de disfraces, paseos de reyes y muchas actividades más.................. A cada uno de ustedes siempre los recordamos con mucho cariño. Mil gracias a todos los que hacen posible esta publicación que es una gran alegría para toda la familia y tengo recuerdos remotos de esta publicación cuando la inicio el tío CARLOS HERNAN MOJICA MARQUEZ con su familia. Estamos en deuda con ustedes en enviar escritos, pero en esta época de PANDEMIA estamos organizando las fotos que poco a poco las enviaremos al BAUL DE LOS RECUERDOS
por
intermedio
de
la
ESPERANZA MOJICA SILVA. Un gran abrazo a todos, Guillermo Alfonso Mojica Arenas y familia
prima
MARIA
Beatricita y Luis Francisco, Plácemes por el nuevo "MANGLE" y mil gracias por incluir mi Cumpleaños 99 y mi poemita "Materno arrullo". Cordialmente, Toño (Antonio Silva Mojica).
Beatricita y Luis Francisco, muchísimas gracias por compartirme El Mangle, es sencillamente espectacular, muy agradable de leer!, reúne recuerdos hermosos con información muy interesante, los felicito! Un abrazo, Patricia Cornejo
Querido primo Luisfra, tíos Pacho y Beatriz de nuevo mi admiración por mantener viva esta luz de la familia. Este nuevo periódico sigue sin titubeos la excelencia y disciplina familiar para poder llevarlo a cabo. Les envío un especial abrazo de felicitación. Al increíble tío Toñito...solo agradecimientos por lograr darnos ejemplo al mantener encendida la capacidad de asombrarse por cuanto sucede a su alrededor. Abrazote! Luis Gabriel Mojica Silva
Ediciones Anteriores Las ediciones anteriores de El Mangle están disponibles en línea. Puede acceder a cualquier edición haciendo click sobre el mes correspondiente. No. Fecha
Portada
1
Oct 2011
El Mangle
2
Ene 2012
El Chorro del Azufre
3
Abr 2012
La Planta Eléctrica
4
Jul 2012
Tríptico de “Limolitos”
5
Oct 2012
Raíces Limeñas de la Familia Mojica
6
Mar 2013
Descendientes de Papá Roberto y Mamá Rosita
7
Jun 2013
Descendientes de Papá Juan José y Mamá Luquita
8
Jul 2013
Descendientes de Luchito
9
Dic 2013
Franz Hanke (1925-2013)
10
Feb 2014
Familia Mojica Betancur
11
Abr 2014
Cecilia Silva de Mojica (1923-2014)
12
Jul 2014
Leonor Perico de Mojica (1918-2014)
13
Oct 2014
Laura Herrera Silva (1982-2014)
14
Dic 2014
La casona de El Limo
15
Feb 2015
Carlos Roberto Silva Mojica (1919-2015)
16
May 2015
El Fogón y La Cabaña
17
Sep 2015
Tasco
No. Fecha
Portada
18
Dic 2015
Paz de Río
19
Mar 2016
Santa Rosa de Viterbo / Pompíbalo
20
Jun 2016
Francisco Silva Mojica, 90 años
21
Sep 2016
Belén
22
Dic 2016
Corrales
23
Mar 2017
Patio de El Limo
24
Jul 2017
Roberto Silva Muñoz (Papá Roberto)
25
Oct 2017
Peregrinos en el Camino a Santiago de Compostela
26
Dic 2017
Pesebre artesanal
27
Abr 2018
Carmencita Mojica de Hanke (1923-2018)
28
Sep 2018
Aniversario 65 - Beatriz de Silva y Francisco Silva Mojica
29
Mar 2019
Norela Gil de Silva (1923-2019)
30
Sep 2019
El Fraile visto desde el patio de El Limo
31
May 2020
Puente sobre el Río Chicamocha