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El Mangle No. 29 - mar 2019

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Edición No. 29

EL MANGLE

Marzo 2019

Periódico virtual y ecológico del árbol genealógico de raíces limeñas limeñas

Norela Gil de Silva 18 de enero de 1923 – 18 de enero de 2019

Editores: Beatriz de Silva y Luis Francisco Silva Diagramación: Luis Francisco Silva Sdsdsdsd


Contenido

Editorial Pausa larga - Luis Francisco Silva

El balcón de la cabaña El poder de las mascotas - Beatriz de Silva

Anécdotas Washington a Pittsburg - Álvaro Ariza

Cuentos Alma del centro y del sur - Beatriz Helena Rodríguez

Recordando a Norela Gil de Silva Norela: Una mujer excepcional - Eduardo Silva Gil Norela - Enrique Silva Gil La Primavera - Germán Ruiz Silva Primera novia paisa - Antonio José Silva, S.J. Gracias, Tata - Paula Silva Díaz Tata - María Paz Herrera Silva

Amigos de El Limo La recuperación del AGUA - María Esperanza Mojica El pasto VETIVER - María Esperanza Mojica

El rincón de la poesía Soñé - Antonio José Silva, S.J.

Gastronomía casera Pollo con manzanas y apio - María Jimena Zúñiga Pan de Banana (banana bread) - Luis Francisco Silva


Notas sociales Cumpleaños Marina Reyes de Osorio (1926 -1919) Aniversario de bodas Matrimonio de Angela María Mojica y Samuel Vionnet La Alianza…

Cartas a la Redacción Ediciones Anteriores


Editorial Pausa larga

Se nos iba embolatando esta edición de El Mangle. La empezamos a armar en diciembre, pero todavía había muchas cosas entre el tintero así que no alcanzamos a sacarla para Navidad. Así se pasó Navidad, Año Nuevo, llegó febrero, marzo…Fue una pausa muy larga, pero por fin sacamos el tiempo para terminarla. Muchas gracias a nuestros colaboradores por sus crónicas y fotos. Esperamos retomar el ritmo para que ojalá el próximo Mangle no se demore tanto en salir. El Mangle es una labor de amor y afortunadamente de eso sobra en esta familia. Es muy grato compartir con la familia las anécdotas y relatos de viajes, y participar de las noticias de bodas, grados, aniversarios y nacimientos. El Mangle también nos une en los momentos tristes, dando un espacio para honrar la memoria de nuestros seres queridos. En esta edición rendimos un sencillo homenaje a nuestra querida Norela Gil de Silva, quien nos dejó el día de su cumpleaños número 96. Sus hijos, nietos y sobrinos nos ofrecen diversos escritos que nos dejan entender el legado que deja Norela, ahora reunida con su amado Carlos Roberto. Personalmente me gustó mucho el relato de su hijo Enrique, pues es fascinante la historia del noviazgo de Norela y Carlos Roberto lo mismo que el de su hermana Elisa con Arturo. Siempre me han gustado esas historias casi de leyenda de los amores de nuestros padres y abuelos, y esta historia de las hermanas Gil es muy bonita.

- Luis Francisco Silva


El balcón de la cabaña El poder de las mascotas

En esta ocasión deseo compartir con los amables lectores mis experiencias con las mascotas. Desde que yo recuerdo siempre hubo una mascota (perro o gato) en nuestra casa que fácilmente se convertían en nuestros compañeros inseparables y que nos dejaron muy gratos recuerdos. Ya mayor y recién casada tuvimos nuestra primera mascota, un perrito criollo blanco con las orejas amarillas, muy juguetón y cariñoso al que llamamos Elmer. Años más tarde y con la casa llena de hijos no solo había una mascota, sino que por algunos años nos acompañaron al mismo tiempo un perrito negro llamado Babar, una gatita negra y blanca llamada Michelle, un patico llamado Olafo que después comenzó a poner huevos… un conejo y una tortuguita. Todos convivían pacíficamente y eran el amor y la entretención de toda la familia. De especial recordación han sido Babar y Michelle. Babar era el compañero inseparable de los hijos y nos acompañó siempre a todas las excursiones, desde el Parque Tayrona hasta San Agustín. En esas correrías fueron muchas las aventuras vividas por las travesuras o pérdida momentánea de Babar. Michelle también dejó un recuerdo imborrable en nuestra memoria pues más que una gatita se portaba como un perrito fiel, especialmente con Luis Francisco a quien


sentía llegar y salía a recibirlo a la puerta sin importar la hora del día o de la noche. Cuento todo esto para que se den una idea de lo que las mascotas han significado en nuestras vidas. Sin embargo, es ahora cuando me he dado cuenta de lo mucho que puede significar una mascota. A raíz de los quebrantos de salud de Pachito que han limitado al máximo nuestras actividades sociales, nuestros viajes, paseos, cines, restaurantes, etc. comencé a sentirme muy sola y tenía momentos en que sentía que mi vida terminaba aquí y solo las lágrimas que derramaba a veces en las noches me permitían desahogar mis sentimientos. Comencé entonces a sentir la necesidad de tener a mi lado una mascota y contra la opinión de los hijos que veían en ello una carga adicional, me decidí por un hermoso cachorrito a quien mis nietos le pusieron el nombre de Milo. Cuando lo tuve a mi lado le tomé una foto y se la envié a los hijos diciéndoles: “les presento a su nuevo hermanito” … Inmediatamente recibí el primer comentario: “pero es un peluche, ¿verdad?”. Me tocó explicarles que una amiga había entendido la necesidad que yo tenía de una mascota y con su ayuda conseguí a Milo. Desde el primer momento quedé enamorada de ese bebé que se pegó a mi como si yo fuera su madre. Con él han vuelto las risas a nuestra casa pues Pacho, a quien siempre le gustaron los perros y los gatos, también se ha encariñado mucho con Milo que es muy gracioso y juguetón.


Hoy día estoy convencida de que el mejor remedio para la depresión es una mascota con quien puedes jugar, conversar (sí señores conversar con tu mascota es la mejor de las terapias, pues, aunque no lo crean ella te escucha y pareciera entender todo lo que le dices). La mayoría de nuestros familiares tienen mascotas así que estoy segura que entenderán lo que las mascotas significan para los seres humanos. - Beatriz de Silva


Anécdotas Washington a Pittsburg

La presencia de los dioses del ciclismo se manifiesta cuando una hoja viene cayendo y aterriza armónicamente en la mano del ciclista que pedalea sin esfuerzo y sin cambios del ritmo. Esta sincronía no se logra con entrenamiento físico sino con el ejercicio espiritual. Hay que inhalar el paisaje y el espíritu del ciclista y su cadencia se sincronizan con la circulación de la savia en las ramas de los árboles mecidas por el viento. Todo fluye. En un determinado instante el tiempo se expande y la atención se enfoca en una única hoja de todas las hojas del reino vegetal. Y el sincrodestino permite que la hoja se entregue a la mano impecablemente. Puede tomar años llegar al zen del ciclismo y cuando este momento iluminado ocurre, se está pedaleando en nirvana… El recorrido entre Washington y Pittsburgh en bicicleta se realiza por un sendero compuesto por dos partes: la primera desde Washington hasta Cumberland sobre el canal C&O (Chesapeake and Ohio canal) y la segunda desde Cumberland hasta Pittsburgh sobre el GAP (Great Allegheny Passage) o Paso Grande de las Alleghenies. La primera mitad sobre el canal C&O es plana. El sendero es el mismo que pisaban las mulas que toaban los barcos por el canal a mediados del siglo XIX. La segunda mitad del camino se hace sobre el GAP que es un cruce de montaña que incluye la “división continental”. El perfil de la cordillera Allegheny divide la vertiente de aguas continentales hacia el golfo de México o hacia el Océano Atlántico.


Este viaje es totalmente diferente al Camino de Santiago. Esta aventura es a escala de Estados Unidos de Norteamérica. Mientras que El Camino se estableció para peregrinos de a pie o en mula desde Cataluña hasta Galicia, el camino gringo es producto de quijotadas totalmente descabelladas: el presidente Lincoln ordenó en 1800 construir un canal desde la bahía de Chesapeake (Washington) hasta el río Ohio. El canal sólo llegó hasta Cumberland y de ahí en adelante la conexión se continuó con el GAP gracias a un invento transformador de la geografía: el ferrocarril.

El primer día inició con aventuras en el garaje de Tache. Un vecino abusivamente depositó un trasteo apropiándose del parqueadero de Tache donde iba a parquear Carlos José. Entre Chepe y yo ayudamos a Tache a recoger el trasteo.


Todo bien, incluyendo la administradora del edificio quien felicitó a Tache por tan eficiente “cleaning crew”! (Léase un par de latinos canositos…). Una vez limpio el garaje, Claudia Alcaraz —esposa de Tache— preparó poderosos sandwiches para cada ciclista los cuales enfundamos en nuestras improvisadas alforjas. La primera etapa, una de las cortas, (77 kilómetros) fue de calentamiento. Salimos después de mediodía y como buenos turistas recorrimos tomando fotos de cada esclusa, de cada cascada, de cada puente. Todo esto ocurrió de manera tranquila y sin afanes hasta que en algún momento Chepe desapareció como por una hora! Finalmente nos alcanzó para contar su aventura. Por el camino perdió una de sus alforjas... No notó la falta de alforja pero se sentía “poderoso y entrenado, pedaleando liviano…” hasta que un humano bajito, rosadito, redondito, le dijo: “Creo que has perdido una alforja. La he dejado como dos millas atrás sobre una mesa de camping...”. Pues Chepe se devolvió, encontró la alforja y retornó al camino un rato después con el equipaje completo. Un humano blanquito como caído del cielo! El hecho es que por andar en estas aventuras nos cogió la noche y tuvimos que montar por lo menos tres horas a la luz de las linternas. No teníamos suficientes linternas pero afortunadamente Tache había llevado una batería celular extra y con la luz de su iPhone nos desvaró estilo Tasqueño.


Montar con linterna no es difícil, pero si le sumamos nueve horas de camino, cansancio y caídas la cosa se complica. Pero lo más serio que ocurrió fue que en una maniobra se dañó el descarrilador de la bicicleta de Tony —un fallo crítico por fatiga del metal que dejó la bici irremediablemente varada. Trabajo en equipo y gracias a que Federico fue capaz de desvarar el descarrilador pudimos terminar, así fuera cojeando, la jornada. Jornada larga y escasa en recursos de avituallamiento, por lo que quedamos secos. Literalmente sin agua.


Afortunadamente esto está previsto para los despistados latinos en licras con literatura estampada y los previsivos estadounidenses tienen pozos artesianos en el camino con agua tratada. Entonces a beber agua del pozo. Agua tratada con yodo que sabe a jabón de isodine.

Pero nuevamente los ratones —nativos de Boca Ratón— salvaron la patria con sus cápsulas electrolíticas ciberespaciales. La primera noche la pasamos en lockhouse 28 o en español: casa de la esclusa 28. Cada esclusa tenía una pequeña casa de vivienda para el “esclusero” que debería operar la compuerta a la hora que fuera, cuando sus servicios fuesen requeridos. Nueve horas de bicicleta, múltiples caídas, hambre, sed, asuntos mecánicos serios y finalmente llegar al destino. Una casa de esclusa de los años 1800 perfectamente preservada en el tiempo. Léase sin servicios: no agua, no energía eléctrica, baterías drenadas… Claro está que nuestro ángel guardián Claudia salvó la jornada: los sandwiches enfundados en Washington fueron un festín celestial de jamón y queso y frutas del paraíso. Para el segundo día ya estábamos transgrediendo la ley Federal de los Estados Unidos. Un puente caído hizo que el sendero requiriera una toma de decisión: desviar por entre el barro o sobre el corredor ferroviario. Pues obvio, sobre el ferrocarril. Solo que cuando ya los 6 ciclistas estábamos sobre los rieles apareció una camioneta con luces intermitentes en el techo, sirena, oficial uniformado y serio. “No pueden estar en un corredor ferroviario. Es transgredir la ley


Federal...”. Con zapatillas de suela de carbono y choclos bajamos del ferrocarril como fugitivos de película. Adrenalina a la lata. Sólo para nuevamente ser sorprendidos por otro evento memorable. Llegamos a un pueblo con un único taller de bicicletas y luego de convocar al mecánico vía telefónica pues era día festivo, comentó: “Esta pieza del descarrilador es única para este modelo, existen al menos 200 modelos diferentes y probablemente no tenga el repuesto apropiado…” Nuevamente, por segundo día consecutivo —como caído del cielo— apareció el repuesto exacto para el descarrilador. La segunda etapa sólo fueron 105 kilómetros de sendero. Ya cansados, faltando 30 km para terminar, decidimos hacer trampa saliendo al pavimento… sólo para confirmar que hacer trampa es mal negocio pues al salir del sendero y tomar la carretera nos topamos tremendas pendientes, subidas y columpios que terminaron por rematar los restos de nuestras piernas. Y esa noche íbamos para nuestro segundo lockhouse, el número 49, moderno, con energía eléctrica pero antiguo, sin agua, sin ducha. Dormimos en un calor increíble y al día siguiente pudo más el sudor y cansancio acumulados en dos días y no hubo más remedio que bañarnos a totumadas en el campo abierto, empelotos, con agua lluvia que escurría por una zanja cercana a la casa.

La tercera jornada fue realmente muy larga, aproximadamente 120 kilómetros, la cual atraviesa un túnel de aproximadamente 1 km de longitud construido específicamente para el canal. Es decir, la montaña fue taladrada para que el canal y sus barcos la atravesaran. El cruce es emocionante pues la oscuridad es total y se percibe la sensación que al lado del sendero únicamente están las profundas aguas del dique. Más adelante, en el pueblo de Paw Paw vimos una escena como de película: una cliente cargaba gasolina con su carro prendido


mientras fumaba un cigarrillo hablando por celular y conversando con el oficial de policía del pueblo. ¡Hablando de transgresiones a la Ley Federal! El final de la jornada nos llevó a Cumberland que es aproximadamente la mitad del camino. ¡Ahí sí teníamos un hotel casi Hilton! Sólo que se encontraba en la cima de la montaña más elevada de todo el vecindario. Mejor dicho, la cronoescalada fuera de categoría después de 120 km de desgaste. Pero la comodidad de llegar finalmente a un hotel con agua(!) bien valió la pena. Así solo Tache en solitario hubiera sido el valiente usuario de la piscina. En la cuarta jornada, al salir de Cumberland nos despedimos del C&O canal e iniciamos el GAP, enfrentándonos con el mayor reto desde el punto de vista escalada: travesar la división continental. Suena serio pero la verdad no tiene mayor inclinación que la reglamentaria para un ferrocarril. Son unos cuantos kilómetros de subida al principio al lado de los rieles, pero pronto se convierte en un sendero donde antes hubo rieles y ahora solo existe un sendero bien mantenido conocido como el GAP. Total, remontamos los Apalaches que en esa área reciben el nombre de montes Allegheny. Recorrimos otra vez 120 kilómetros de paisaje montañoso con colinas y valles apacibles a través de un sendero básicamente ideal. Toda la infraestructura de puentes y túneles de la línea férrea aprovechados y optimizados para el sendero. Por lo tanto, poca escabrosidad y muchas obras civiles con hermosísimas vistas sobre el paisaje, montando por túneles y puentes que domestican la geografía. Esa noche pernoctamos en el pueblo de Ohiopyle. Ese nombre es famoso entre los kayakistas de aguas blancas, los aficionados a la


adrenalina de las aguas turbulentas. Ohiopyle se considera una de las cunas del kayakismo rodeado de raudales y es de esos pueblos de temporada, que cierra completamente al final del otoño y sus habitantes emigran a la Florida durante el invierno sólo para retomar actividades con el deshielo primaveral. Unos cuantos kilómetros antes de terminar esta etapa nos topamos con uno de esos seres especiales que dan sin esperar nada a cambio. Uno de los voluntarios que hacen mantenimiento al sendero. Docenas de ellos a lo largo del camino se encargan que siempre se encuentre en las mejores condiciones. El que nos conversó dijo algo como: —Cómo encontraron el sendero? —Bien. —Alguna rama caída? —Ninguna. —Algún agujero en el piso? —Ninguno. —Qué bien, entonces podré ir a almorzar… —Una pregunta, dije: ¿consigo un Gatorade por acá cerca? —No tengo ninguno conmigo, pero si me espera 5 minutos voy en el carro hasta un almacén y se lo traigo!!! No me demoro. —No hace falta. —Insisto! Ya se lo traigo!!! —No, no se preocupe. —No me preocupo pero a mí no me cuesta nada ir en el carro y se lo traigo... Solo transcribo una parte de la conversación para agradecer a los buenos voluntarios buena onda que mantienen la buena vibra del sendero.


Al amanecer en Ohiopyle hicimos una pausa espectacular: la residencia Kaufmann mejor conocida como La Casa de la Cascada de Frank Lloyd Wright. Construida en 1937 sobre el río Bear Run es considerada como "la mejor obra de arquitectura estadounidense de la historia" (American Institute of Architects). Dedicamos la mañana a un baño de historia y arquitectura totalmente espectacular. Debido a la temporada lluviosa, la cascada estaba en su mejor momento. Para nosotros los legos en arquitectura, es el ejemplo para observar que no sólo el diseño de la casa y los terminados sino los muebles y la decoración obedecen al criterio de un diseño particular totalmente alineado con el concepto de la casa de campo y la integración con el paisaje no es sólo visual sino vivencial.

Una vez terminado nuestro arquitectour retomamos la bici para las últimas dos jornadas. La primera hasta Buenavista (88 kilómetros) recorre un sendero que bordea el río Youghiogheny. Acá se entiende por qué decomisionaron el ferrocarril que permitió la existencia del sendero. El ferrocarril quebró por la competencia. Al otro lado del río está el ferrocarril que sí sobrevivió y que actualmente se encuentra en uso. El paso por el cañón de este río es


absolutamente precioso con innumerables quebradas y riachuelos que adornan los costados del sendero. Los árboles vestidos de otoño y piso tapizado de hojas hacen del paisaje una fantasía. Ciclopaseo al nirvana, ¡Dos veces!!!…. Oh dioses del ciclismo!!!!!. Claro, todo lindo y todo pero para llegar al alojamiento otra vez tocó cronoescalada fuera de categoría, premio de montaña los infinitos últimos 2 kilómetros…


La sexta y última etapa fue la más corta (40 kilómetros). Inició con opíparo desayuno en un campo de golf y nos condujo a través del paisaje industrial del río Ohio. Es la única etapa con algo de sabor urbano pues los alcances industriales de Pittsburgh son extensos sobre el río. De todos modos el recorrido siempre se hace sobre un sendero exclusivo para no-motorizados y es realmente sorprendente ver un poco abandonada toda la maquinaria industrial de la región. El río tiene esclusas para regular su nivel y en la época histórica de mayor movimiento (léase segunda guerra mundial) movía más carga que el canal de Panamá.


Todo el catálogo del recorrido, detallado y ajustado a los hechos se consigue por internet sin el filtro cinetósico de la bicicleta. Lo que no se puede consultar en la red es la aventura emocional. El trabajo en equipo es la aventura. Compartir raciones de campaña, intercambiar piezas y accesorios de la bici, comer un sexto de una mandarina cuando el hambre acosa... es el diario vivir. Pero acompañarse en los altos y bajos emocionales y geográficos es difícil de describir con palabras. Por lo tanto, la recomendación para el lector que se ha aguantado este relato es comenzar a darle vueltas a unos pedales para que algún día, recorriendo un paisaje boscoso, el tiempo se expanda y la mirada se enfoque en un segundo eterno para que los dioses del ciclismo puedan brindarle la única y exclusiva hoja de un árbol del planeta. - Álvaro Ariza


Cuentos Alma del centro y del sur

El viento. Se oye, pero no se ve, se siente, pero no existe. No se puede dibujar a menos que sea gracias al movimiento de un árbol o un diente de león. El viento es y no es. Está y no está. Es la sensación más íntima que puede lograr algo. Porque al viento lo siento diferente a como lo sientes tú. Estando juntos, en el mismo momento, su suave mano nos toca de manera diferente, nos mira de maneras únicas. Y lo siento estando allí de pie, en mi bosque. Mi bosque sagrado, un cuadrado pequeño lleno de eucaliptos a donde muchas veces huyo, en la realidad y en la fantasía. El sol se cuela por entre las hojas, el viento se oye, pero no se ve. Lo siento en las ramas, en las alas de las mirlas, en el silbido a lo lejos... Lo siento incluso en una hormiga caminando con dificultad encima de una piedra. Lo siento como siento el alma de mis tías, de mi abuela, de la gente que se ha ido, de los que caminaron por ese paraíso. Ellos están allí, convertidos en brisa. Van y vienen, se alejan, soplan y resoplan, a veces se quedan quietos, estáticos, callados, pero hay que mirar con cuidado, fijarse, porque están ahí… moviendo lo inmovible. Allá te voy a llevar para que sientas lo mismo que yo. Para que disfrutes con la caída de la tarde, para que caminemos juntas (o juntos) descalzos por el potrero, para contarte historias que te van a fascinar. Y podemos hacer melcochas, y podemos hacer casitas con las ramas y podemos echarnos en el pasto y mirar el cielo y vas a entender que allí es dónde perteneces. Que, aunque la mitad de tu alma es del centro, la otra mitad es del sur. Que, aunque tu acento arrastre la erre vas a voltear a mirar cuando te digan “sumerced”. Que, aunque tu clima es de chancla, sol y playa, debajo tienes una gruesa ruana y medias abrigadas. Vamos a ir, los 3, y vas a entender a qué huele la paz, la calma, el campo, la pureza en su máximo esplendor. Y te voy a soplar la cara para que cierres los ojos y cuando sueñes, nos encontremos juntos en ese jardín secreto, tu y yo, ¡mi amor! - Beatriz Helena Rodríguez Silva


Recordando a Norela Gil de Silva Norela: Una mujer excepcional

Noris, Norela, Nohora, Norita, Mamá, Tatica: esa mujer espléndida de quien mi padre Carlos R. se enamoró y con quien crearon un bello hogar. Fue el alma de nuestra casa. Nos educó bajo la fe católica, nos regaló cuidados y caricias, nos formó con principios claros, nos dio consejos y participó de nuestros proyectos, tristezas y alegrías. No se limitó a ser una gran esposa, madre, abuela, suegra. Salió de casa para dejar una profunda huella. Fue la mano derecha de papá, gran benefactora e industriosa. Muchas personas recibieron los beneficios de sus obras. Nos enseñó a disfrutar los arreboles del atardecer, la belleza de las flores, el vuelo de las mariposas, el canto de los pájaros, los colores del arco iris y el paisaje campesino. Maestra en pintura al óleo, acuarela y pirograbado. Plasmó


su sensibilidad en su profusa obra de arte. Fue nuestra cajita de música: amenizó reuniones y paseos, recitó versos y cantó bellas canciones al amor y a la vida. Qué difícil es describir en unas pocas líneas escritas sobre una fría y plana hoja de papel, quién fuese una mujer tierna, cálida, alegre, inteligente, firme, pícara, dulce y amable, que puso pasión en sus proyectos y que cuando abrazaba trasmitía calor y confianza, cuando hablaba salía música de sus labios, cuando recitaba o cantaba, lo hacía con tal expresión en su rostro y entonación en su voz, que estremecía nuestros corazones nos llenaba de emoción y alegría. Hoy despedimos a esa maravillosa mujer que llega al cielo, después de recorrer un camino de rosas y música que creó a lo largo de su vida, y que cantó tantas veces “ese toro enamorado de la luna . . .” y que recitó otras tantas “amor, primer amor, cuando te fuiste lloré mucho . . . guardé muchos meses en mi boca ese aroma que tú le trasmitiste . . .”

- Eduardo Silva Gil


Norela

NORELA 1923-2019 El 18 de enero de 1923 a las 12:20 PM nació en Medellín, (más precisamente en la Plaza de Berrío) la niña Nohora Gil, Hernández, Madrigal, Piedraita, Piedraita, Mesa, Calle, Villa, Del Corral. Me imagino la algarabía que se armó en la casa de Roberto y Manuelita, mis abuelos maternos. Nohora o Norela como le diría todo el mundo durante toda su vida, era la quinta niña de la casa. la antecedían Elisa, Lucía, Olga y Eugenia. A los pocos años nació Darío (bendito entre las mujeres), quien me imagino, fue la felicidad de ese hogar, pues después de 5 niñas todos esperaban un varón. Mi mamá contaba, con mucha picardía, que cuando nació ella, todos la miraron y exclamaron con algo de pereza “Noooo, Otra Niñaaaaa”!!! Nació pues Norela entre dos guerras y a punto de comenzar una de las peores recesiones económicas de la historia. Mi abuelo, (Papábuelito) era comerciante y tenía un exitoso almacén en el centro de Medellín. Tuvo a mal de conseguirse un socio que lentamente lo fue engañando. El pobre Papábuelito cuando se dio cuenta estaba más quebrado que un bulto e canela. Eso ocurrió en los peores momentos de la economía mundial y nacional. Al verse arruinado se deprimió y


perdió lo poco que quedaba, mamábuelita salió al rescate, lo ayudó a buscar y encontrar soluciones para salir de la situación. Después de barajar muchas alternativas tomaron la decisión de viajar a Bogotá, aquí encontrarían una nueva plaza, en la que el buen nombre de Roberto Gil no estaba cuestionado por la quiebra y además los bogotanos eran más fáciles como clientes. Papábuelito salió en avanzada a tantear la ciudad y sus gentes. Por alguna razón conoció a Arturo Pava con quien de inmediato hizo amistad y alianzas comerciales. Arturo se entusiasmó con ese antioqueño, de buenas maneras al que se veía emprendedor y conocedor de los negocios, pero además tenía la virtud de ser padre de 5 hermosas niñas!! Roberto regresó a Medellín entusiasmado y reunió a su prole en un consejo de familia. Expuso sus ideas, el pro y contra de irse de Medellín a la capital y puso en consideración de Manuelita, sus hijas y Darío la decisión de trasladarse a Bogotá dejando atrás la casa, las amigas, familiares y conocidos e iniciar una aventura económica de la cual esperaba el apoyo de todos. Ya que sacar adelante a 6 muchachitos sin la ayuda de nadie era un reto que asusta a cualquiera! Con lágrimas en los ojos, llenas de susto por la incertidumbre, las Gil con su hermanito y su padre aceptaron viajar a Bogotá, con un pacto de no volver a Medellín. El viaje inició con una primera etapa a Puerto Berrío, dónde pasaron la primera noche, enfrentados a millones de mosquitos y a una población llena de bares de mala muerte, ruidosos y sucios que no les permitió descansar como se debía. Al segundo día se embarcaron en un barco a vapor con una rueda de aspas gigantesca en la popa que lo impulsaba, ésta producía un ruido, como el de una cascada constante, al cual había que acostumbrarse. La travesía duró 3 días hasta Girardot. En el trayecto iban viendo cocodrilos dormidos en las orillas del río, Caseríos humildes, pescadores en sus canoas hechas de un solo tronco, bandadas de garzas blancas que alegraban el paisaje. Mariposas gigantes y de brillantes colores. Todo el tiempo estaban bajo nubes de mosquitos y un calor inmenso. Al final del día, miles de periquitos llenaban el cañón del Magdalena con una algarabía descomunal anunciando que la noche ya llega. En la mitad del trayecto, se divisó otro barco igual pero en sentido contrario. Al verlo el capitán empezó a hacer sonar el silbato del buque con una suerte de sonidos cortos y largos que a todos los pasajeros sorprendió, pero sorprendió aún más ver que el


otro barco le contestó con sonidos similares, y así se entabló una conversación de buques de la que nadie tenía ni idea de que se trataba. Las naves fueron disminuyendo su velocidad y acercándose peligrosamente en el centro del río, cuando estaban muy cerquita, la tripulación de ambos lados envió hacia el otro una serie de lazos que fueron atrapados y amarrados de postes y columnas asegurando la estabilidad de las 2 naves. Para sorpresa de todos, de la otra nave salió Arturo y pasó de un salto a la nave. En un viaje anterior que hizo Roberto a Bogotá había llevado a Elisa para que lo ayudara como su asistente, de esta manera se conoció con Arturo, al parecer fue un flechazo de cupido, ya que no se separaron nunca más. Llegaron al fin a Girardot, Arturo tenía organizado el trasteo de muebles y enseres, y en dos días estaban en el centro de la fría y lluviosa Bogotá. Para ese entonces Norela tenía 13 años, era una niña flaca, flaca, morenita y poco agraciada. Pero eso sí, traviesa, simpática, conversadora, metida, divertida, inteligente. Bogotá no tenía el encanto de Medellín, era una ciudad más seria, gris en todo el sentido y ésto lo hacía sobre todo sus habitantes. A todas partes que iban las GIL la gente se las quedaba mirando, se reían a sus espaldas por su forma de hablar tan curiosa y por sus atuendos, que claramente no eran los apropiados para el inclemente clima de la capital. Las Gil siempre juntas fueron adaptándose rápidamente y en menos de nada ya eran unas señoritas de la capital. A excepción de Lucía fueron bajándole al acento antioqueño y teniendo un tono menos cantadito y más plano. En 1936 Norela entró al Colegio de Nuestra Señora de la Presentación ubicado en la calle 9ª Número 5-56 y en el año 1942 se graduó con honores, siendo la primera promoción de mujeres que en Colombia se graduaba. Al salir del colegio, con sus hermanas entraron a clases de pintura con Castillo Cervantes; un virtuoso retratista que las sacaba a la calle y a las plazas a dibujar iglesias, casas y ranchos al igual hacían retratos de personas que se prestaban a posar. Todo ello del natural. De esta época Norela dejó una serie de dibujos espléndidos que mostraban la calidad de artista que era. Ella hubiera querido estudiar una carrera, pero las finanzas familiares no daban para ese lujo y aún era mal visto que las mujeres se desempeñaran en trabajos intelectuales o profesionales.


Con su hermana Eugenia entró al British Council a estudiar inglés y nunca se imaginaron cómo les iba a cambiar la vida la vida a las dos! Estaban en niveles diferentes, al poco tiempo de empezar clases Eugenia le dice a Norela: -No te imaginás el muchacho que está conmigo en clase! Es como para usted! Y por su lado Norela le responde con una frase parecida!! Es así que en un centro de idiomas Norela conoció a Carlos Roberto Silva Mojica! Un estudiante practicante de medicina, Boyacence, que no tenía nada que ver con la Alcurnia antioqueña que ella y su familia ostentaba. Obviamente empezaron los amores, que en esa época se iniciaba con una serie epistolar de antología. Se enviaban cartas en las que expresaban el amor por el otro y la pérdida de la realidad que representaba el otro para su existencia. Se construían castillos rodeados de bosques y custodiados por caballerías inverosímiles cuidando a la bella doncella que allí habitaba. Se escribían poemas o transcribían poemas y canciones que se dedicaban con respeto al amado. Todo era una belleza, hasta que llegaba el momento de pedir una cita para salir! Tocaba hablar con mamabueita y decir cuándo, cómo y dónde iban a estar! Ella les daba o no el permiso para salir, pero... siempre debían estar con una chaperona que no se les despintaba ni un minuto! Con todo y esto, después de varios años y de pasar duras pruebas, aceptaron que Carlos Roberto contrajera nupcias con Norela, cosa que sucedió el 15 de Abril de 1950. Mamá estaba bellísima y mi papá hecho un Lord Inglés! Se casaron en Chapinero y la reunión fue en la casa de Arturo y Elisa. Fueron de luna de miel a Tocaima, al hotel El Nevado. El viaje se hacía en autoferro. Más adelante fuimos al mismo lugar con Cecilia y los hijos. No pasó mucho tiempo cuando los frutos del amor empezaron a llegar, Myriam y Eduardo alegraron ese hogar. En Semana Santa de 1954, mis papás hicieron otro paseo romántico por algún lugar, lo cierto es que gracias a ese paseo aparecí YO. El grupo lo completó Humberto, eramos 4 niños felices. Nunca nos faltó nada, sobre todo amor, cariño, respeto. Mi papá era un trabajador empedernido (Workaholic dirían hoy) su vida era la clínica, las pacientes, los bebés, hacía turnos inverosímiles y no lo veíamos mucho, cuando llegaba a la casa se encerraba en su estudio a leer, leer y leer. Estudió de todo; Filosofía (era lo que más le gustaba), Medicina, historia, biografías, literatura selecta. Mientras, mi mamá nos cuidaba, nos consentía (yo era muy consentido) y obviamente nos regañaba a cada rato. Tenía una mirada de trueno que nos paralizaba, no tenía necesidad de decir nada. Solamente nos miraba y quedábamos como estatuas,


en silencio, sin hacer nada más! Ella tenía poderes y los usaba con nosotros! Ja!. Además fue una mujer muy activa: -Aprendió a tejer y nos hizo muchos sacos o sweaters de diseños únicos fenomenales. -Organizó la defensa civil del Chicó con el Coronel Villalobos construyeron la sede que queda en la 94 con 19.- Organizó con Olga de Unda una escuela para las empleadas del hogar, los curas del Cervantes les prestaban varios salones. -Aprendió repostería y pastillaje, hacía tanto flores, palomas, coches de bebé, como carros, porterías de fútbol en azúcar. A todos no hacía un ponqué personalizado para las ocasiones especiales. Fue mucho lo que me dio, Siempre que tuve una caída, un problema, un tropezón emocional o de estudios, ella me acogió, me aconsejó, me apoyó, me mostró el camino. Mi mamá me oyó, me vio llorar, me tendió la mano con un cariño único. La tuve al lado mío durante 64 años de mi vida, la vi casi todos los días de mi existencia y hoy me hace mucha falta. El lunes 14 de Enero a las 12 pm llega visita del médico de la EPS en la casa, lleva los resultados de un cuadro hemostático que se había tomado en Diciembre 24. El doctor trae cara de alarma, se sienta y nos dice que mi mamá está en un nivel crítico de anemia y que requiere ser trasladada con carácter de urgencia a la clínica. Mientras habla va llamando a la ambulancia que llega a la 3 pm. Empieza el principio del fin. Una semana de fuertes emociones y vivencias. En la clínica el día jueves 17, Ivonne cortó con unas pequeñas tijeras cuatro mechones de cabello de mi mamá y me los entregó para que los repartiera entre lo hermanos y los tuviéramos y la sintiéramos siempre junto a nosotros. Fue bello y triste, estoy seguro que ella, —quien parecía inconsciente—, nos escuchaba, nos sentía y sabía todo lo que estaba pasando. Ella le dio silenciosamente permiso a Ivonne para que le cortara los mechones. Sabiendo que así estaría presente entre nosotros siempre. Yo guardé el mechón en un pequeño sobre al que miro y siento que ella está ahí! El día 18 de enero María Paz y Paula se sientan a cada lado del lecho de mi mamá. La toma cada una de las manos, le cantan, le recitan, le hablan, le expresan todo el amor que sentimos todos por ella. Mientras, mi mamá está viendo a mi papá, a Manuelita y Roberto, a Elisa, Olga, Lucía y otros muchos más que le tienden los


brazos y en medio de cánticos nos deja a las 12:20 PM exactamente a 96 años de su nacimiento! Esta mañana al entrar al baño limpié el vapor que había quedado en el espejo... Quedé mirándome, comprendí que mi mamá ya no está junto a mí, que no está ni en el mechón que guardo con cariño, ni en las miles de cosas que hay en la casa que me traen su recuerdo, ni en sus cantos, ni en sus consejos, ni en sus chistes y miradas que recuerdo vagamente y que estoy seguro que lentamente se irán deformando y esfumando indefectiblemente. No, ella no está junto a mí. Ella está en mí. En la forma de mi cara, en el color de mi pelo y en mi pelo, en mi manera de hablar, de tratar a la gente, de sonreír, en la forma de caminar y de actuar, en el amor por la vida y por la familia. La tendré en mí hasta que me muera, y al ver a mi hijo Daniel descubro que ella también está en él y así será hasta el fin del mundo. - Enrique Silva Gil Enero 28 de 2019


La Primavera

En el fallecimiento de NORELA GIL DE SILVA

Norela Gil de Silva 18 enero 1923 18 enero 2019 Cuando la conocí, ella novia de mi tío CARLOS ROBERTO SILVA MOJICA y yo en plena madurez de mis 7 años de edad, me sentó a su lado como si fuera niño chiquito y me recitó con gran propiedad, casi actuando, el “rin rin renacuajo salió esta mañana muy tieso y muy majo…” de Pombo. Quizás hice cara de extrañado porque al poco tiempo, estando yo en plena preparación para la Primera Comunión, repitió la escena de sentarme a su lado para mi nuevo asombro la escuché conmocionado recitar de Lorca “…y que yo me le llevé al río creyendo que era mozuela pero tenía marido…” Santo Cielo. Tuve que confesarme pero supe desde entonces que ella era la mismita primavera, la ventana que abre uno para que entre a toda la casa el frescor de la mañana, esa fuerza planetaria que hace explorar la vida en la naturaleza, en nosotros, en nuestro espíritu, en las almas.


El Cosmos inagotable y vasto, cargado de sorpresas, poblándose de estrellas cada noche, como ella adornándose de cantos y de cuentos, de relatos e historias de su vigorosa fantasía. El cielo azul bordado de nubes vaporosas, como sus blusas de distintos tonos, bordadas de gazas, de linos, de tules y de sedas. Las nubes que llevan en sus grises las promesas de lluvia refrescante, como ella con sus bálsamos de Madre cuidando cuidadosa a su esposo e hijitos en cada amanecer y en cada tarde. El sol actuando en solitario el drama de sus crepúsculos de sangre, como ella cantando en reuniones pasodobles y tangos de pasiones y sables. La tibia brisa filtrándose amorosa entre las hojas temblorosas de los árboles, como ella siempre atenta a los alivios en los diarios avatares familiares. Ella era la mismísima Primavera, un soplo, una oleada de orgullo, fortaleza, optimismo y confianza aunque hubiera adversidades Un ser creativo, juvenil, alegre, como arrullo de cascada, como trigal danzando con el viento, como niebla envolvente en la mañana, … un arcoíris, una flor, una exótica orquídea deslumbrando con la exuberancia de sus aromas y colores… un Fogón siempre vivo, protegiendo con su calor a todos los que tuvieran la suerte de llegar a su abrigo.

- Germán Ruiz Silva


Primera novia paisa

Cuando Carlos Roberto inició su noviazgo, Norela fue para nuestra familia la primera amistad fuera de serie, la primera novia antioqueña. Y fue una niña que nos cautivó al instante por su belleza y simpatía. Y no solo ella en persona, sino toda su honorable familia, con la que entablamos de inmediato relaciones de una amistad sincera y perdurable. Era yo alumno de filosofía en la Javeriana, cuando me sorprendió la visita de Carlos Roberto, quien venía a presentarme a su novia, la Señorita Norela Gil Hernández. De inmediato les di el visto bueno y los felicité con entusiasmo. Charlamos, comentamos, reímos. Se despidieron satisfechos y optimistas. La ilusión es el alma de la vida. Y pensar que todas las ilusiones de esta pareja de enamorados se habrían de cumplir con exactitud. Podríamos decir que fueron demasiado felices durante toda su vida matrimonial, que superó las Bodas de Oro. Carlos Roberto y Norela formaron un binomio indestructible. Se comprendieron, se amaron, se ayudaron. Salieron adelante con sus hijos y su hija. Y posteriormente con sus nietos. Dios bendijo con generosidad su matrimonio. La sangre antioqueña enriqueció a nuestra familia con su fortaleza, su audacia, su


gracejo y alegría. Raza de hombres y mujeres ilustres. Raza de grandes empresarios. En química se llaman catalizadores aquellos elementos que facilitan las reacciones de otros elementos. Pues eso ha sido Norela en mi familia: catalizadora de nuevas amistades. Si no, que lo digan las innumerables fotos, videos y películas de todas nuestras fiestas de familia. Me haría interminable si fuera a enumerar todos los recuerdos, las atenciones, los detalles cariñosos de esta divina mujer como cuñada, como madre y como esposa. Inolvidable nuestro paseo a la Guajira, hasta el Cabo de la Vela, donde pasamos la noche en hamacas a la orilla del mar, arrullados por las olas y refrescados por la brisa. Inolvidable aquel campamento junto a la laguna de Guatavita donde presenciamos uno de los espectáculos más asombrosos de la Naturaleza: un eclipse total de sol. Hoy nos entristece y nos angustia el eclipse de Norela. Pero no es un eclipse total, porque su imagen seguirá viviendo en nuestros corazones, su recuerdo es imborrable, su simpatía y optimismo seguirán irradiando alegría y entusiasmo en nuestras vidas. Cuando Carlos Roberto me obsequió el pasaje de ida y regreso a un simposio de gramática en Miami, Norela me añadió unos dólares diciéndome: Antonio José, estos dólares son exclusivamente para que después de tu simposio en Miami te vayas para Orlando y te diviertas asistiendo a todos los espectáculos en Disney World. Todo se cumplió, inclusive llegué hasta el Cabo Kennedy. No sé cómo pagarle a Norela semejante lotería. Dios le pagará. Norelita, me despido. Ya cumpliste a cabalidad todas las misiones que deberías cumplir en la vida. Dios te invita a su Reino. Él te obsequia el pasaje y el navío. Ya lo has abordado. Él te arribará felizmente a las playas de la Eterna Primavera. Con todo mi cariño y gratitud,

- Antonio José Silva Mojica


Gracias, Tata

Gracias. Gracias, Tata. Gracias por acurrucarte en el piso y recibirme con los brazos abiertos, dejándome casi tumbarte con mi abrazo cada vez que llegaba a tu casa a visitarte. Gracias por dejarme comer las moras del arbusto de tu casa de la noventa y tres. Gracias por ponerme una almohada a los pies de tu cama para que yo me arrunchara contigo los sábados por la mañana mientras tú recibías tu charol del desayuno. Gracias por quedarte siempre en el umbral de la Puerta del cuarto en el que yo dormía, cantándome canciones y dejándome ver tu silueta Iluminada por la luz


del corredor hasta que me quedaba dormida. Gracias por hacerlo hasta la última vez que, ya adolescente, me quedé a dormir en tu casa. Gracias por enseñarme a cantar, por enseñarme a cantar siempre, por enseñarme a amar la música. Gracias por cuidarme siempre que mi hermano estuvo enfermo. Gracias por cuidarme cuando él nació y por acompañarme a conocerlo. Gracias por bajarme los libros de tu biblioteca para leer por las noches en la cama antes de dormir. Gracias por contestar el teléfono cada vez que tuve que investigar algo, buscar en tus enciclopedias, y pacientemente dictarme las respuestas. Gracias por llevarme al campo y a la playa. Gracias por enseñarme a pintar y a hacer tapetes y a jugar cartas. Gracias por regalarme a mi papá. No ha podido existir un papa mejor en el mundo. Gracias por regalarme a mi hermano. Mi genio adorado. Gracias por regalarme a mi padrino Quique. Gracias por regalarme a mis tíos Humberto y Myriam. Gracias por regalarme a Laura. Mi primer tormento, mi hermana. Gracias por regalarme a Paz y a Juana: más que mis primas, mis hermanas del alma. Gracias por regalarme a mi ahijado Dani, mi dulce primo. Gracias por atar mi infancia a tu vida. Gracias por fabricar algunos de los recuerdos más mágicos de mi niñez. Gracias por regalarme tu tiempo. Pensaste que me estabas dando tiempo, y en realidad me estabas dando un lazo fuertísimo; un vínculo que no se debilitó nunca y no se romperá jamás.


Gracias por dejarme darte una serenata en tu último cumpleaños. Gracias por darme la mano y dejarme cantarte una canción. Gracias por regalarme tu último suspiro y tu última mirada. Gracias por regalarme tu momento más sublime. Gracias por todo, Tata. Sin ti ninguno de nosotros estaría aquí. Te amo. Siempre.

- Paula Silva Díaz


Tata

Hablar de Tata es hablar de amor. Con frecuencia Tata es la persona que invoco cuando practico una meditación de amor benévolo, o lo que se conoce en el Budismo como Metta. Me gustaría guiarlos a través de mis palabras en una meditación para honrar la vida y el legado de mi abuelita como un legado de amor. Cierra los ojos.... Respira....Siente el aire como entra en tu cuerpo... Siéntelo salir... Cierra los ojos y piensa en el amor más puro que hayas vivido. Ese amor inmenso. Infinito. Incondicional. Que todo lo acepta sin pedir nada a cambio. Ese amor que está contigo solo porque sí. Ese amor que puede abarcarlo todo. Inocente. Lleno de paz. Benévolo. Siéntelo en tu corazón y siente como se expande en tu cuerpo. Siente como crece y llena tu pecho... tus brazos... tus piernas... tus manos... tus pies.


Siente cómo inunda todo tu ser. Siente la fuente infinita de vida y déjala crecer. Compártela con el mundo y pide: —Que todos los seres vivos estén a salvo —Que todos los seres vivos estén sanos —Que todos los seres vivos sean felices —Que todos los seres vivos sientan serenidad —Que todos los seres vivos estén llenos de amor bondadoso Gracias Tatica por llenar mis días de amor bondadoso. Gracias por darnos el regalo de amor. Amén. - María Paz Herrera Silva


Amigos de El Limo La recuperación del AGUA

Para aproximarnos al tema de la recuperación y buen uso de las fuentes de agua, desde fines del año pasado iniciamos la investigación sobre la “concesión del uso de aguas superficiales”, tal como lo establece “CORPOBOYACÁ” la entidad departamental encargada de los asuntos ambientales, con oficina en la población de Socha. A comienzos de diciembre se radicó una solicitud para que técnicos de Corpoboyacá verificaran la desviación indebida e ilegal del agua de la quebrada de “La Tomita”, que vecinos de la finca han usufructuado desde hace más de medio siglo. “La Tomita” corre por el lindero del lado norte de la finca, y debido al abandono de nosotros los limeños, la quebrada la desvían TODA para los riegos de los predios vecinos durante todo el año. La visita de la Ingeniera Karen Vargas se realizó el día 11 de enero, con toma de fotografías, levantamiento de coordenadas y ubicación del sitio de la instalación de la manguera que nuestros vecinos tienen instalada convenientemente para apropiarse del agua. Los trámites están apenas iniciándose y cada propietario de predios colindantes o cercanos a esa quebrada puede y DEBE iniciar su propia solicitud de concesión de uso del agua. La ley exige que el 25% del caudal total de agua debe seguir corriendo por el cauce, de tal manera que el restante 75% es el que se reparte entre los solicitantes, con el visto bueno de Corpoboyacá.

- María Esperanza Mojica


El pasto VETIVER

A mediados de diciembre se contrataron jornaleros para sembrar las plántulas del pasto Vetiver en los taludes erosionados de nuestra carretera, con tan mala fortuna que tuvimos un tiempo de gran sequía y se necesitó instalar 200 metros de manguera para regar los taludes desde la quebrada de “Varitas” (esa sí tiene agua todo el año). Por tratarse de una especie de pasto (o gramínea) el Vetiver logra resistir la sequedad, el calor y la aridez de suelos y clima. Las siguientes fotos tomadas a finales de febrero muestran la fortaleza y resistencia de las planticas.

- María Esperanza Mojica


El rincón de la poesía Soñé

Soñé que ya pisábamos el césped en la Tierra Prometida y habían terminado todos nuestros deberes de la vida.

Comenzaré mis años y feliz andaré todas las vías que pude haber andado, con todas sus sorpresas y alegrías.

¡Ser júbilo y belleza! Los arcanos saber de lo escondido. Viajar a extraños mundos que fueron… y serán… y hubieran sido.

Ya todo el Universo refulgirá en el pensamiento mío, como en el prado luce todo el cielo en la perla de rocío.

- Antonio José Silva, S.J.


Gastronomía casera Pollo con manzanas y apio

Ingredientes: 2 pechugas de pollo sin piel 2 ramas de apio picadas 1 cebolla cabezona picada 2 manzanas verdes partidas en cubos 2 cucharadas de uvas pasas (opcional) 2 cucharadas de sour cream Sal y pimienta al gusto Preparación: Cocinar las pechugas en una olla con agua y un poco de sal. Cuando estén cocinadas, dejar enfriar y desmenuzarlas. Aparte, poner a sofreír la cebolla, el apio y la manzana con un poco de aceite y mantequilla hasta que la manzana esté tierna. Agregar el pollo, la crema de leche y sal y pimienta al gusto y dejar cocinar un par de minutos. Si lo desea con uvas pasas, agregarlas un poco antes de retirar del fuego. Servir sobre unas hojas de lechuga, acompañado de arroz, o como relleno para unos volovanes caseros. También se puede preparar con champiñones, cocinándolos con la cebolla, la manzana y el apio antes de agregar el pollo. - María Jimena Zúñiga


Pan de Banana (banana bread)

Este invento norteamericano es sencillísimo de preparar y es delicioso a cualquier hora. Aunque estrictamente es más un ponqué que un pan, la genialidad de haberlo bautizado como pan hace que uno no se sienta culpable de comerlo al desayuno o a las medias nueves. Ingredientes: 2 bananas bien maduras 125g de mantequilla ¾ taza de azúcar refinada 1 cucharadita de esencia de vainilla 1 huevo 1 ½ tazas de harina mezcladas con 3 cucharaditas de polvo de hornear ¼ taza de leche 2 cucharadas de azúcar morena Preparación: Derretir la mantequilla con la azúcar refinada y la vainilla en una sartén. Retirar del fuego, y verter en un tazón resistente al calor. Agregar las bananas y machacar con un tenedor hasta que se mezclen bien. Agregar el huevo, la harina, el polvo de hornear y la leche y revolver bien. Verter sobre un molde forrado por dentro con papel de hornear y esparcir la mezcla uniformemente. Espolvorear por encima el azúcar morena y llevar al horno precalentado a 170 °C durante 40 minutos. - Luis Francisco Silva


Notas sociales Cumpleaños

Marzo

Mayo

1 3 3 3 6 9 9 11 11 14 17 19 23 23 23 30 30

4 9 10 11 14 15 17 18 23 24 28

Berta Piedad Barajas de Hanke Jorge Lozano Carmen Helena Vergara Fernando Mojica Lucía Margarita Díaz Juanita Sánchez Mojica Mónica Ramírez Hanke Mauricio Mojica Luz Delia Mojica P. Antonio José Silva M. Manuela Sandoval Alberto Schumacher Valentina Muñoz Silva Diego Robert Mojica Camila Angela Mojica Alberto Vargas Beatriz Eugenia Sánchez Mojica

Abril 1 3 5 11 12 13 14 17 19 21 22 22

Taylor Elena Fitch Diana Navarro de Sandoval Vanessa Mojica Katherine Mojica Camilo Montejo Santiago Rodríguez Maria Esperanza Mojica Camilo Alvarado Jairo Ramírez Mariana Sánchez Carlos R. Silva Cecilia de Mojica

Camilo Henao Jenny Fitch Leonor Arenas de Mojica Benjamín Silva Z. Julián Muñoz Carlos José Hanke Carlos José Fonseca Franz Richard Mojica Juan Carlos Candela Niño Gladys Liliana Niño David Silva Z.


Marina Reyes de Osorio (1926 -1919)

Tres generaciones: Marina Reyes de Osorio, Patricia Osorio de Mojica, Juliana Mojica Osorio y Ángela María Mojica Osorio Maravillosa Apasionada Risueña Inteligente Noble y siempre Alegre Lulú como cariñosamente la llamábamos, fue una mujer ejemplar y una mamá excepcional de 5 hijos, ella siempre estuvo lista para apoyarnos cuando fue necesario, tanto a hijos como a nietos por igual. Lulú nació en Zipaquirá, su papá era abogado y su mamá educadora y tenía una risa contagiosa que mantuvo aún después del fallecimiento de su adorado esposo Efraím o “Efrita”. Lulú fue gran amiga de Ceci y de Norela, juntas participaron en varias organizaciones solidarias al igual que en las amenas reuniones del “adulto mayor”, varias veces la tuvimos de huésped en el Limo, disfrutó el paisaje, el olor de la tierra, se emocionó con el maíz, con las melcochas y comentaba “aquí me siento viviendo un cuento de hadas, esta finca hermosa tiene una magia especial”.


De las cualidades más llamativas de mi mama, fue su osadía para hacer las cosas, tenía una decisión increíble, no quería perderse de ninguna experiencia, se le medía a todo, ya se aproximaban sus 90 años y vino a Guatemala a celebrar su cumpleaños con nosotros y pidió expresamente “quiero celebrar este día con algo diferente, algo nuevo, algo que aún no haya hecho”, a esa edad y aún vibraba con esa ímpetu y gozaba cada experiencia como niña, tomó clase de yoga a los 89. También me encantaba verla siempre linda, impecable, perfectamente combinada, elegante. Agradezco a la vida por haber tenido ese ser excepcional en mi vida y por esa huella imborrable que perdurará por siempre en nosotros - Patricia Osorio Reyes

Marina y Ceci


Aniversario de bodas

EL DESTINO EN SUS INESCRUTABLES DECISIONES NOS RESERVA SORPRESAS Y ACONTECIMIENTOS MÁGICOS FUNDACION FAMILIA CONEJÍN Domingo 3 de febrero de 1963 Domingo 3 de febrero de 2019

56 años se cumplen hoy del matrimonio celebrado entre Lucia Gladys Carlota Mojica Díaz y Luis Guillermo Niño Colmenares en la ciudad de Bogotá a las 10 de la mañana en una hermosa capilla en las residencias de monjas donde yo vivía, y a la 1 de la tarde, bajo una lluvia torrencial, emprendimos el viaje al sitio más romántico y maravilloso del mundo, El Limo, a pasar la luna de miel durante 20 días solamente!!! En ese tiempo no se había construido la carretera, así que llegamos a las 7 de la noche a los garajes, donde nos estaban esperando Marco Tulio y Agustín para recoger las maletas que llevaron a sus espaldas, y todos bajamos por la montaña embarrada y resbalosa, para llegar por fin al patio de Los Pinos. Hicimos un curso de patinaje en el barro. Llegamos embarrados, mojados pero absolutamente felices!!!


Toda esta travesía la hicimos con luz de linterna. La luz de la casona era producida por una planta hidráulica Pelton que hacia un ruido estruendoso. Se prendía a las 6 de la tarde hasta las 10 pm. Estos son recuerdos de esa época. Es verdaderamente increíble que una pareja tenga el privilegio, la oportunidad de volver al lugar donde 56 años antes disfrutaron la luna de miel más inolvidable, la misma habitación, los mismos muebles, el mismo paisaje alucinante de cielos azules intensos, estrellados, verdes inverosímiles, soles cálidos, dorados, y rumores cristalinos de las quebradas y del famoso chorro de aguas azufradas, bosques de eucaliptos, mangles , sauces, que esparcen sus aromas suaves , envolventes, perdurables…….. Somos bendecidos, privilegiados!!! Esta estadía fue el regalo de bodas del papá Luchito. Dios lo bendiga. Aquí rindo un homenaje y mis más sinceros agradecimientos a Leonorcita mamá, quien siempre fue como mi segunda madre y quien nos dejó espléndidamente decorada la habitación y la cena para ese 3 de febrero, espaguetis con pollo. Solo nos faltó en este aniversario la irrepetible serenata que nos ofrecieron Marco Tulio y María del Carmen, los mayordomos de ese entonces, donde escuchamos al son de los tiples, la famosa canción “Échale candela al monte” en todas sus modalidades,……..inolvidable!!!!!


Siento una emoción profunda, casi mística que Dios me permita revivir y vivir estos acontecimientos trascendentales de mi destino, que son el origen y formación de la FAMILIA CONEJIN en unión de Luis Guillermo el amor de mi vida. Quiero dejar un testimonio de agradecimiento por tanta bondad, calidez y cariño para todos los que han contribuido para que un sueño fuera una espléndida realidad que está representada en 5 hijos: Alejandro, Andrés, Carlos, Claudia, Lili y doce nietos que son nuestro orgullo y satisfacción. El Limo es el sitio de mi infancia, de mis recuerdos, de mis vivencias fantásticas y reales, es el sitio encantado de mi existencia y no tengo palabras para expresar el privilegio que es para mí y mi familia poderlo visitar y celebrar los acontecimientos fundamentales en la vida de nuestro Clan familiar. Gracias, muchas gracias a Dios y a la vida que me han dado tanto.

-Lucia Gladys Carlota Mojica de Niño El Limo, 3 de febrero de 2019 Editó: Luis Guillermo Niño C.


Matrimonio de Angela María Mojica y Samuel Vionnet

Boda de fuego

El 24 de marzo de 2019 contrajeron matrimonio Angela María Mojica y Samuel Vionnet. A la ceremonia realizada en Antigua (Guatemala) viajaron familiares y amigos procedentes de Colombia, México, Suiza, Eslovenia, Turquía, Grecia, Estados Unidos, Alemania, España, Belice, Chile, y Guatemala. Con los imponentes volcanes de Fuego, de Agua y Acatenango de fondo, los novios celebraron su unión en una emotiva ceremonia con ritos Mayas. Oficiada por una sacerdotisa Maya, la ceremonia fue descrita por nuestro corresponsal Germán Ruiz Silva como “suave, recargada de significados y referencias a las relaciones de cuerpo y espíritu, a la presencia de nuestros antepasados, a las interrelaciones de todo lo viviente… todo alrededor de un fuego alimentado por incienso y productos naturales especiales, ancestrales y mágicos. Mejor dicho, solo faltó que los novios se elevaran a los cielos en un abrazo de vibraciones cósmicas”. El Mangle se llena de regocijo y les desea a los novios muchas felicidades.


Javier Mojica, Patricia Osorio, Ángela María Mojica Osorio, Juliana Mojica Osorio

María Esperanza Mojica, Beatriz Carlota Silva

La novia con Germán Ruiz Silva

Los novios con la sacerdotisa durante la ceremonia


Beatriz Carlota Silva, Ana María Gaviria, Lucía Margarita Díaz

Invitados de todas partes del globo…


La Familia del novio


La Alianza…

LA ALIANZA… En la celebración de unión entre la Colombiana, Bióloga Marina Ángela María Mojica Osorio y el Suizo, Ingeniero de Materiales Samuel Vionnet, en la ciudad de Antigua, República de Guatemala, el 24/3/2019.

Es bien sabido que nada parece ser gratuito en la faz de La Tierra. La Luna condiciona las mareas que condicionan la inclinación del eje del planeta, del cual dependen las Estaciones que definen temperaturas, lluvias, sol y vientos, vida y muerte en extensas regiones… todo parece relacionarse e influenciarse mutuamente y el nacimiento de una pescadita como la formación de un coral podrían modificar los equilibrios del universo. Todo influye en todo y lo condiciona, explicando que una Juliana y una Ángela María sean posibles porque existió antes una Ceci y porque hay un Javier y una Patricia que como ella rompen moldes, rompen fronteras y exploran nuevos caminos sin temor a perderse, heroicamente, alegres, sonrientes, con optimismo y valor envidiables. Lleno mi cuerpo de escamas y me sumerjo en el fondo del océano; entro en el silencio de la masa líquida envolvente, me vuelvo ingrávido y solo me orienta en el lejano horizonte acuoso un rotundo coral rodeado de cientos de peces y la visión irreal de una pequeña niña que distrae tiburones como si estuviera jugando con muñecas en el rincón tranquilo de su casa; es una sirenita que


evade todas las limitaciones de las existencias tradicionales y que pareciera dominar todos los mares; incluso ha estado en Suiza y ha traído de allá un espécimen raro que comparte con ella la emoción de vivir un amor inundado de nuevos significados, en una complementariedad maravillosa, similar a la que veo entre una pescadita y el coral; este la esconde, la protege, la alimenta, la deja retozar entre sus pliegues, mientras ella a ratos cambia de colores para mimetizarse y ayuda en todo a la existencia armónica de los dos, en un pacto creativo, en un acuerdo tácito, en una simbiosis danzante, en una alianza… toda la vida en este planeta nació de los océanos y quizás el ejemplo de ese amoroso entendimiento entre la pescadita y el coral salve a la humanidad de la hecatombe que estamos produciendo con nuestros desechos. Es solo una esperanza. Al anillo de matrimonio le dicen La Alianza y es lo que aquí celebramos entre Angelita y Sam, hasta hace poco dos perfectos desconocidos entre los ocho mil millones de habitantes del Planeta, es sin duda la misma complementariedad, la misma magia, el mismo milagro que se da en los fondos marinos, cuando en la vastedad de los océanos una pequeña sirenita entre millones de peces encuentra el coral donde habitar, realizando la prodigiosa singularidad de todos sus sueños. - Germán Ruiz Silva


Cartas a la Redacción Caramba, qué intensidad de familia,...FilBo, Futsal, Nuquí, Vetiver, 2 matrimonios, un grado, recuerdos múltiples, recetas, cuento ...este Mangle 28, una vez más es maravilloso y

muy denso, una vez más toca fibras íntimas de nuestra familia y una vez más, como los anteriores, pasa derecho de esta pantalla a nuestros corazones. No hay cómo agradecerles a los editores. grs.

Germán Ruiz Silva

Nooooooo primo! otro super Mangle! Me gocé y viví cada artículo, muchísimas gracias, abrazote desde Italia. Luis Gabriel Mojica Silva

Bravo por El Mangle!!! Admirable esfuerzo que mantiene unido al clan familiar por todos los rincones del planeta. Felicitaciones. Humberto Silva Gil


Gran artículo Luis Francisco ALBRICIAS. Me emocionó el de Juana pues me regresó a los días en que siendo muy pequeña esperaba con ansias el día de ir a la Feria del Libro a comprar miles de libros que alimentaron su pasión y su vida profesional. Gracias por El Mangle. Ana María Puerta

Muchas gracias por tu envío del Mangle #28. Lo leeré con mucha ilusión. Un gran abrazo.

Leonor Mojica Perico

Hola LuisFra!!!! Buenísimo como siempre, muchas gracias por compartir estas historias tan maravillosas cargadas de nostalgia y bellos recuerdos. Felicitaciones por la medalla de bronce en el Torneo de Futsal!!!!!!! Súper buena la participación en un torneo tan competitivo!!!!! Un fuerte abrazo y muchos saludos a la familia, Jorge Cornejo


Ediciones Anteriores

Las ediciones anteriores de El Mangle están disponibles en línea. Puede acceder a cualquier edición haciendo click sobre el mes correspondiente. No. Fecha

Portada

1

Oct 2011

El Mangle

2

Ene 2012

El Chorro del Azufre

3

Abr 2012

La Planta Eléctrica

4

Jul 2012

Tríptico de “Limolitos”

5

Oct 2012

Raíces Limeñas de la Familia Mojica

6

Mar 2013

Descendientes de Papá Roberto y Mamá Rosita

7

Jun 2013

Descendientes de Papá Juan José y Mamá Luquita

8

Jul 2013

Descendientes de Luchito

9

Dic 2013

Franz Hanke (1925-2013)

10

Feb 2014

Familia Mojica Betancur

11

Abr 2014

Cecilia Silva de Mojica (1923-2014)

12

Jul 2014

Leonor Perico de Mojica (1918-2014)

13

Oct 2014

Laura Herrera Silva (1982-2014)

14

Dic 2014

La casona de El Limo

15

Feb 2015

Carlos Roberto Silva Mojica (1919-2015)

16

May 2015

El Fogón y La Cabaña


No. Fecha

Portada

17

Sep 2015

Tasco

18

Dic 2015

Paz de Río

19

Mar 2016

Santa Rosa de Viterbo / Pompíbalo

20

Jun 2016

Francisco Silva Mojica, 90 años

21

Sep 2016

Belén

22

Dic 2016

Corrales

23

Mar 2017

Patio de El Limo

24

Jul 2017

Roberto Silva Muñoz (Papá Roberto)

25

Oct 2017

Peregrinos en el Camino a Santiago de Compostela

26

Dic 2017

Pesebre artesanal

27

Abr 2018

Carmencita Mojica de Hanke (1923-2018)

28

Sep 2018

Aniversario 65 - Beatriz de Silva y Francisco Silva Mojica


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El Mangle No. 29 - mar 2019 by El Mangle - Issuu