Skip to main content

No. 26 dic 2017

Page 1

Edición No. 26

EL MANGLE

Diciembre 2017

Periódico virtual y ecológico del árbol genealógico de raíces limeñas limeñas

Editores: Beatriz de Silva y Luis Francisco Silva Diagramación: Luis Francisco Silva Sdsdsdsd

Sd


Contenido

Editorial Costumbres navideñas - Luis Francisco Silva

El balcón de la cabaña Venaditos en El Limo - Beatriz de Silva

Anécdotas Navidad en Costa Rica - Beatriz Helena Rodríguez Thanksgiving o Día de Acción de Gracias - Yolanda Ruiz Fitch Navidad en Venezuela - Fernando Salgueiro Los Tropiezos del Camino de Santiago - Álvaro Ariza

Cuentos Era casi un gigante - Enrique Silva Gil

El rincón de la poesía Viajar - Antonio José Silva, S.J.

El Baúl de los Recuerdos Matrimonio de María del Carmen Mojica y Víctor Manuel González, 1925 Matrimonio de Rosa Elena Silva y Alfonso Ruiz, 1942 Matrimonio de Aurora Silva y Helí Martínez, 1942 Matrimonio de Lucrecia Mojica y Carlos Sánchez, 1981

Gastronomía casera Ensalada de Gallina - Lisbeth Quintero Natilla de Turrón - Olga Lucía Sánchez


Notas sociales Cumpleaños Lanzamiento del Libro “Antología Femenina de Escritura Mágica”

Cartas a la Redacción Ediciones Anteriores Saludo Navideño


Editorial Costumbres navideñas

Otro año que termina. Ha sido un año de muchos cambios en Colombia y el mundo, y recibiremos el año nuevo con una mezcla de nostalgia por las cosas buenas que pasaron y esperanza porque no se repitan las cosas malas. Pero antes de la llegada del nuevo año nos queda la celebración de la navidad. La navidad es una época muy especial, en la que descansamos del trabajo y estudio completado durante el año, nos reunimos y celebramos en familia, dejamos de lado la dieta y las preocupaciones, y disfrutamos con la sonrisa de los niños cuando reciben los regalos que les deja el Niño Dios. Hay muchas costumbres que siempre han acompañado esta época: las velitas, el pesebre, el árbol, las novenas, los villancicos, la natilla… Los que vivimos en otro país hemos llevado algunas de nuestras costumbres de Navidad Colombiana y aprendido nuevas costumbres de la cultura que nos acogió. En la edición decembrina del año pasado publicamos tres relatos en donde aprendimos algo de cómo se celebra la navidad en España, Francia y Australia. En esta edición incluimos una nueva ronda de relatos de distintas latitudes en donde aprendemos de otras costumbres y otras cocinas. Beatriz Helena Rodríguez nos cuenta cómo los ticos celebran estas festividades, y me vengo ahora a enterar que en Costa Rica también hacen tamales. Yolanda Ruiz-Fitch escribe sobre el Thanksgiving o Día de Acción de Gracias, celebración que en Estados Unidos es tanto o más importante que la navidad y que comparte elementos comunes de unión familiar alrededor de un delicioso festín. Y mi compadre Fernando Salgueiro desde Melbourne relata cómo se celebra la navidad en su natal Venezuela. Yo pasé largas temporadas en Caracas por trabajo y le tomé un gran aprecio a la cocina decembrina venezolana, saboreando cuantas veces pude el “plato navideño” que consta de hallaca, pan de jamón, ensalada de gallina y pernil. Incluimos en la sección de Gastronomía la receta de la ensalada de gallina, cortesía de una amiga venezolana.


No podíamos cerrar el año sin antes incluir otra entrega del relato de los bicigrinos que hicieron el Camino de Santiago de Compostela; esta vez el turno de la narración le corresponde a Álvaro Ariza, quien nos ofrece su perspectiva de varias anécdotas del peregrinaje. Nos alegra mucho recibir colaboraciones de nuevos autores; ¡bienvenido Álvaro a las páginas de El Mangle! Estén donde estén, deseamos a nuestros lectores una muy feliz navidad. Que el 2018 les traiga tranquilidad y muchas alegrías.

- Luis Francisco Silva


El balcón de la cabaña Venaditos en El Limo

Desde hace un tiempo, aproximadamente un año, tanto los cuidanderos del Limo como algunos de sus visitantes han tenido la grata sorpresa de ver una familia de venaditos pastando tranquilamente en los terrenos del Limo. Entre los que han tenido esa grata sorpresa están María Esperanza, Myriam, Armando y Rosita y en el “puente” del 12 de octubre pasado las hermanas Mojica Mojica los encontraron cerca de la casona.


Fotos tomadas por Angela Maria Rivera (hija de Rosita y Armando) en junio de 2016


Foto tomada por Maria Esperanza Mojica en octubre de 2016, en el potrero de la Torre

Foto tomada por Juana Silva en abril de 2017


Foto tomada por María Esperanza Mojica en agosto de 2017 Nos cuentan los habitantes de la zona que los venaditos bajan del páramo y al llegar a la carretera saltan por encima de la cerca que rodea los predios del Limo y bajan por entre los matorrales hasta llegar cerca del Chorro del Azufre. Durante el día se pasean por los diferentes predios del Limo como el potrero de la Torre, el Chorro, la Morera, el Polideportivo y la Piedra del Miradero.

Foto tomada por Eduardo Silva Gil en octubre de 2017 Yo estaba muy intrigada por descubrir las razones por las cuales estos animalitos estaban cambiando su hábitat y preocupada porque las razones fueran la minería ilegal o el cambio climático. Sin embargo, me explican que la razón es


otra bien diferente: debido a la prohibición de la cacería en los páramos y las fuertes sanciones, inclusive de cárcel para los infractores, se ha incrementado enormemente el número de tigrillos que suelen atacar no solo a los venados sino a los rebaños de ovejas y cabritos que abundan en la región por lo que éstos han encontrado que es más seguro bajar a otras zonas porque los humanos ya no los atacan. Según cuenta Rosita, en el Limo ya hasta se acercan cuando ellos están ordeñando e inclusive se comen la sal que le ponen en recipientes al ganado. Parece ser que los venaditos están muy amañados en el Limo porque encontraron sembrados de mazorcas a su disposición… ja ja ja

Según la enciclopedia los venados de cola blanca son originarios de los Estados Unidos y se encuentran también en Centro y Suramérica hasta Perú y Bolivia. Lograr ver a los venaditos se ha convertido en una más de las razones por las cuales los parientes y amigos limeños acuden al terruño. Buena esa!! - Beatriz de Silva


Anécdotas Navidad en Costa Rica

Irse a vivir fuera de Colombia es entrar en un mundo constante de comparaciones. Inevitable no hacerlo. Desde el clima, el acento, las costumbres, comportamientos y rasgos físicos… el cerebro automáticamente compara lo que ve con la información que guarda en el disco duro. Y mi disco duro tiene muchos archivos colombianos. Uno de los más importantes se llama: Navidad. En ese archivo hay buñuelos, disfraces, regalos, villancicos, botellas de Coca-Cola con cucharas adentro, maracas, panderetas, tamales, pavo, tutainas, pesebres, ovejas, musgo (real), niños, adultos, ancianos, pólvora, luces, chispitas mariposa, velitas… pero sobre todo ruido y abundancia. Mucho ruido, mucha gente, muchos regalos, muchas actividades, trancones, moños, regalos de última hora. Novenas en casas diferentes del 16 de Dic al 24, rezos, risas, oraciones al Niño Jesús… En una familia tan grande y tan tradicional como la nuestra, la infancia se llena de recuerdos formidables que quedan en nuestra memoria para siempre y que son imposibles de borrar. Esa huella, debo confesar, me duele un poco desde que vivo en Costa Rica. Todos saben bien de mi pasión y amor por esta patria tica que me abrió sus puertas de par en par, pero debo decir, con respeto y algo de tristeza, que la Navidad aquí es muy… muy… mmm… diferente (para ser políticamente correcta). Empecemos por las luces. En Bogotá, o podría decir Colombia, se encienden todas las luces de los almacenes, las calles, las casas y los centros comerciales, desde el 1 o desde el 7 de diciembre. Hay coros, actividades en cada esquina, hasta los vendedores ambulantes se ponen su gorrito de Papa Noel. En CR… pocas luces. La noche de las velitas es fantástica! (en Bogotá). Comprar o hacer los faroles, ver a los niños en sus barrios salir abrigados a encenderlos, poner velitas de


colores en los andenes y tener la ropa y los dedos llenos de cera, es maravilloso. En CR… no hay noche de las velitas. Es una fecha como cualquiera. Y luego empiezan las novenas… ay las novenas!! ¡Qué tradición tan fantástica! Tengo el privilegio de trabajar con personas de muchas partes del planeta y podría decir que esa costumbre no existe en ninguna parte del mundo… No tienen nada parecido… Nuestras novenas no tienen nada que ver con las posadas mexicanas ni con lo que hoy queda de las tradiciones españolas. Colombia es el único país, creería, que reza la novena, que tiene todo un ritual durante 9 días en el que recorre con María y José su andar, su espera… Y los villancicos… no creo que ninguna otra cultura los practique con tanto entusiasmo y disciplina como la nuestra. En Costa Rica no hacen novenas. No hay villancicos… no pasa nada especial del 16 al 24… nada. Claro, salvo las compras desenfrenadas, los centros comerciales a reventar y el tráfico caótico. Por supuesto si no hay novenas… casi no hay pesebres. El “Portal” como le dicen los ticos, es algo sencillo, pequeño, humilde… nada parecido a los pesebres con antena parabólica, rieles de tren, volcanes que explotan y ruedas de Chicago que conocemos bien… Nada de ovejas reales, musgo verde y figuras humanas… Y es que ahora que lo pienso, la forma como los ticos celebran Navidad es un reflejo de su idiosincrasia. El tico es tranquilo, de bajo perfil, no es escandaloso ni le interesa serlo. La exageración, en todo sentido, es algo ajeno a ellos. No tienen el edificio más alto de la región, ni la carretera más larga, ni el puente más moderno… sus objetos de orgullo son naturales. Literalmente. Los más de 200 volcanes, los cientos de especies de fauna y flora, sus costas maravillosas, sus atardeceres, su paz. Aparentar no es propio de un tico. Y por supuesto, ser ostentoso tampoco. Por eso la navidad es así. Poca pólvora, poco escándalo, nada de canciones, ni cenas abundantes. El 24 de diciembre es igual que un 14 de abril… Claro, como en la mayoría de países católicos, las familias se reúnen, cenan juntos. El tamal tico (pequeñito), el pavo y el rompope (sabajón), hacen parte de la comida típica navideña. (Una vez me dio por hacer el famoso y bien conocido arroz con Coca-


Cola y me miraron raro… creyeron que lo hacía por razones corporativas jaja!… y la verdad es que no tiene nada que ver).

Rompope (sabajón / eggnog)

Tamal tico


A todo esto hay que sumarle que mi familia política es considerablemente más pequeña que la nuestra… Mamá, dos tías, un tío, la hermana y el novio y listo. Pare de contar. No hay niños, no hay ruido. Cenamos y a las 11pm ya estamos empijamados... Ellos abren los regalos el 25, igual que los gringos, porque para bien o para mal, han adquirido muchas costumbres americanas. Costumbres que claramente distan de la algarabía y desorden latinoamericano. Y hablando de Latinoamérica, una razón más para que la Navidad en Costa Rica sea tan… sencilla, es su bajo mestizaje. Costa Rica no fue colonia española, eso dice mucho. Los pueblos y en general la estética y arquitectura demuestran la nula herencia española. Muy poco uso de piedra, tejas y adobe. Adicionalmente es una república muy joven… son escasas las construcciones “antiguas” o monumentos históricos…. Es una patria adolescente. En todo sentido. Pero para no pintar la cosa tan triste… puedo decir que el sentido de la Navidad es el mismo. Se trata de estar juntos, sean 3 o 40 personas… se trata de agradecer por poco o por mucho, se trata de recibir a un Niño que nos trae esperanza a todos… se trata de replicar su amor y de sentir que, sin importar el tiempo y la distancia, es una época para sentir a plenitud la esencia de LA VIDA. La vida que nos da tanto, cada día, en cada respiro y con cada mirada. Agradezco mi pasado Navideño a la colombiana, así como agradezco los regalos del destino que me da mi ticolandia del alma… - Beatriz Helena Rodríguez


Thanksgiving o Día de Acción de Gracias

La celebración del día de acción de gracias o Thanksgiving en Estados Unidos data de 1621. Los Pilgrims, agrupación religiosa, habían abandonado Inglaterra porque no querían pertenecer a la Iglesia Inglesa de Enrique VIII. Los Pilgrims llegaron a Plymouth, Massachusetts y la vida para ellos fue muy dura; varios murieron de hambre y enfermedades. Los indios Wampanoag de la región, no fueron hostiles con ellos sino amigables, les ayudaron a sobrevivir, les enseñaron a cultivar alimentos nativos de América como maíz y calabazas. En 1621 celebraron la primera cosecha con una comida especial que contenía papas, maíz, calabazas, fresas silvestres, pescado, frutos del mar. El pavo vino después cuando empezaron a cazar venado y pavo salvaje. Los indios asistieron y todos contribuyeron con alimentos. El Thanksgiving se ha celebrado desde 1789 y fue reconocido por el Presidente Lincoln en 1863 como fiesta nacional. Se celebra el cuarto jueves de noviembre así que muchos tienen 4 días libres. Es el fin de semana en que más personas viajan a lo ancho y largo del país por avión, carro y tren. Se trata de reunirse con familiares y amigos para compartir una cena especial y darle gracias a Dios por estar juntos. Generalmente el padre o madre dice unas palabras antes de comer, como también se acostumbra que cada uno de los asistentes exprese la razón por la cual está agradecido. Algunos van a la iglesia antes de la cena; hay juegos para chicos y grandes, hay mucho que ver en TV como desfiles y partidos de fútbol. El menú especial consta de pavo asado con relleno, salsa de cranberries o arándanos, puré de papa y gravy, batatas al horno, vegetales como espárragos, habichuelas verdes o brócoli, torta de maíz, pie o pastel de pumpkin o ahuyama y pie de manzana.


MenĂş de Thanksgiving: Pavo, salsa de cranberries, purĂŠ de papa, batatas al horno, torta de maĂ­z, verduras

Pumpkin pie


¡Listo el pavo!

Nosotros hemos celebrado el thanksgiving en familia por 40 años. Siempre hemos tratado de celebrarlo con nuestros hijos y nietos. Es realmente una ocasión muy especial de celebrar la unión familiar y de dar gracias a Dios por nuestra salud, por mantenernos unidos, y por todas las bendiciones recibidas durante el año.

- Yolanda Ruiz Fitch Savannah (GA), USA


Cena de Thanksgiving en familia


Navidad en Venezuela

Luis me pones en un gran aprieto y compromiso con esto de describir un poco las características de la Navidad en Venezuela, primero porque la temporada navideña se celebra de una manera distinta dependiendo de la región, así la región Zuliana, la Andina, Llanos, Oriente, Guayana, y Centro-Capital, tiene cada una pequeños cambios en las tradiciones que las hacen particulares y con características regionales propias. Por supuesto, no me voy a dar a la tarea de exponer cada una de ellas, puesto que no las conozco todas en detalle, pero podría hacer referencia de algunas tradiciones que han influenciado de alguna forma las que conocí, la región central en la que crecí, pero dentro de una familia del occidente del país. Estas influencias han marcado más que todo el plano musical y los platos navideños, que aunque semejantes, tienen toques regionales que marcan diferencias en presentación y sabores. La temporada navideña y sus costumbres han cambiado considerablemente en Venezuela, a mi modo de ver, por diversas razones del ámbito social, político y económico. Los cambios han sido muchos a lo largo de los años. Sin embargo, su ambiente continúa y se respira casi igual año a año, el cielo es más claro y azul, la brisa es más fresca y el clima puede llegar a temperaturas “extremas” en Caracas, de hasta 11 grados, pero que varían entre 21 y 27 normalmente en la época. La Tradición Venezuela es un país de amplias tradiciones católicas y de gran devoción mariana, y esto marca en gran medida el significado de la temporada. En principio, para la región central, la temporada navideña se inicia en los primeros días de diciembre. Para los caraqueños (oriundos de Caracas) se daba con el encendido de la Cruz del Ávila, que era una iniciativa de la gobernación del Distrito Federal junto a la principal empresa eléctrica del Estado. Una cruz hecha con luces, que ilumina Caracas desde el cerro el Ávila y puede divisarse desde prácticamente cualquier punto de la ciudad.


Cruz del Ávila En fechas más recientes, las celebraciones se han iniciado desde mediados de noviembre, debido a la influencia de la región Zuliana y su famosa Feria de la Chinita, donde se exhibe la adoración y culto a la Virgen de Chiquinquirá, con comidas, bebidas y mucha música tradicional de la región, entre ellas la Gaita. Esta feria cierra el 18 de noviembre, pero las fiestas continúan en el Zulia marcando con su alegría otras regiones que han adoptado un tanto esta tradición, y preparan entonces eventos “gaiteros”, con una gran cantidad de grupos musicales amenizando las noches de cada rincón o clubes venezolanos. La temporada se extiende en muchos casos hasta el 2 de febrero con la advocación mariana de la Virgen de La Candelaria, fecha en la que se reunía la familia para rezar, celebrar y agradecer el buen momento recibido durante navidad y año nuevo, y el porvenir; además de recoger el pesebre y los adornos de navidad. En otros casos, la temporada era hasta la llegada de los reyes para el 6 de enero, dada la gran influencia de los españoles en la región central. Así como en muchos países Latinoamericanos, los venezolanos conmemoran el Nacimiento del niño Dios, y es también una temporada de reunión familiar y de compartir con amigos allegados a la familia. Era usual recibir familiares y amigos en los hogares, cantando “aguinaldos”, como también se les llama a los villancicos, por aquello de ir de casa en casa cantando villancicos para pedir una contribución de Aguinaldo y hacerse de algo de dinero en la temporada, esto era más tradicional para los 60’s y 70’s, recuerdo mis tíos llegando a la casa con cuatro, guitarras y algunos con tamborines, a cantar especies de serenatas y villancicos, para quedarse a celebrar, comer y beber.


La Natividad es celebrada la noche del 24 de diciembre, con la ida a la misa de noche y la gran comilona con los platos exóticos que son solo preparados en esa temporada, como la Hallaca, los bollos picantes, bollitos para los niños, ensalada de gallina, el pan de jamón, pavo al horno, lomo de cochino, jamón planchado adornado con pinas, entre otros, así como una gran variedad de dulces, como torta negra, dulce de lechoza (papaya), frutas confitadas, turrones, suspiros, almendras, nueces y otros delicias, que eran prácticamente degustados solo en navidad, aunque las cantidades preparadas eran tales que podías pasar el año entero comiendo lo que quedaba de la celebración pasada. Algunas familias se aventuraban a preparar su propia bebida o “ponche”, con frutas fermentadas u otras mezclas, que dieron origen a uno que se hizo muy famoso y tradicional con claras de huevo, leche y ron, conocido como “Ponche Crema”.

Ponche Crema

Plato navideño: hallaca, ensalada de gallina, pan de jamón y pernil La misa en principio era la tradicional “misa de gallo”, a la que se asistía después de la cena en familia, y era celebrada a medianoche del 24 de diciembre, esto cambió un poco por el despliegue de delincuencia, que la llevó a las 10 pm en un tiempo, para luego moverla a un horario normal de misa vespertina, alrededor de las 6 pm. En cada casa venezolana era tradición la preparación del pesebre. Generalmente desde mediados de noviembre ya empezaban a verse en las casas y a más tardar para la primera semana de diciembre ya era una generalidad, y servía como excusa para visitar algunos vecinos y ver qué nuevo detalle habían añadido a su


“Nacimiento”, donde por lo regular el niño estaba oculto hasta la nochebuena, cuando era develado para mostrar que se estaba al tanto de la Natividad del Señor. Los adornos del pesebre no tenían límite en cuanto a dimensión o tiempo, así se podían encontrar figuras de distintos tamaños donde las imágenes principales de José, la Virgen, el Niño, los Reyes, la mula y el buey, podían ser gigantescos en relación a los ambientes que los rodeaban, con una variedad inmensa de ovejas, tan grandes como las casitas; e incluso podían ser rellenados con leones, elefantes, tigres, monos y hasta figuras de soldados de la armada americana, entre tantos. Desde finales de los 70 a mediados de los 80, la bonanza petrolera llevó a Venezuela muchos ingenieros extranjeros, y a muchos venezolanos a visitar otras fronteras, lo que hizo un cambio en la idea de la temporada de diciembre en cuanto a adornos navideños se refiere. Se adopta el árbol de navidad, el San Nicolás / Papá Noel / Santa Claus. Comienza a verse en centros comerciales entonces a un gordito de gran barba blanca, vestido de rojo, que prometía traer regalos para los niños, desde la petición hecha por una carta detallada por orden de preferencia, mientras que el niño Jesús traía un solo regalo, si acaso, porque otros recibían a los reyes únicamente. Esta idea y el ingreso boyante de dólares, trajo como consecuencia una explotación comercial desmedida de la navidad, las jugueterías se abarrotaban de colas para las compras a los niños sus preferencias, y para los adultos, no se podía pasar una navidad en la que no se estrenara lo último de la moda en ropa y accesorios con sus grandes marcas. La misma bonanza que arrastró a la deformación social, lamentablemente.

Plaza Venezuela


La temporada decembrina, siempre de tradición familiar tiene sus dos fechas importantes en la nochebuena y la celebración de año nuevo. Para ambas noches la cena tenía platos similares, solo que en año nuevo, se añadían las lentejas que representaban la abundancia, y entonces por si no había sido suficiente comida te mandabas al menos un cucharón de lentejas. Y a las doce de la noche o antes, debías atragantarte una uva por cada campanada, pedir un deseo, montarte en una silla a bailar una danza, meterte debajo de la mesa, y además sacar las maletas para que viajaras en el siguiente año. Para el 25 de diciembre y 1 de enero, la comida también tenía particularidades especiales, para recuperarte de la comilona de la noche anterior. Iniciabas entonces la comida con una buena sopa de gallina o pollo, y luego si querías, podías comerte otro plato similar al de la noche anterior y continuar la fiesta. La Comida Como mencioné, la época de navidad en Venezuela es muy marcada por la preparación de comida típica solo para la temporada, pero en cada mesa no podía faltar, la hallaca, la ensalada de gallina y el pan de jamón, como componente básico. Podía, sin embargo, dependiendo de la influencia familiar, incluir Bolo de navidad, roscón de reyes, y variedades en la hallaca desde pollo a bacalao. Pues, siento que estoy hacienda el tópico un tanto extenso, y además, después de nueve años fuera de Venezuela, siento que he perdido las perspectivas de lo que es la navidad allá. Esto es un poco tan solo de lo que recuerdo. Pasé por alto la tradicional salida a la calle con patines para compartir con los amigos, todos sobre ruedas en las tradicionales “patinatas”. Además, que al menos por la zona donde vivía, en esa temporada, los papás como que se ponían de acuerdo y una que cada noche, uno de ellos salía con su kettle-bbq y preparaba unas salchichas en el frente de su casa para todos, era genial. - Fernando Salgueiro


Los Tropiezos del Camino de Santiago

Desde el día que Chepe Mojica me comentó de la existencia del Camino de Santiago y de la opción de recorrer 800 km de senderos en bicicleta comenzaron a aparecer personas que comentaban “el camino te transforma”, “terminas llorando”, “es emocional”. Por eso, después de terminar los casi 1000 km de recorrido entre Saint Jean y Finisterre puedo compartir mi percepción sobre el asunto.

Aclaro que no soy persona de "ángeles" o "milagros" pero debo reconocer que el recorrido tuvo sus puntos interesantes y sus tropiezos, que tal vez fueron para mí, la revelación.


El grupo de ciclistas ensamblado únicamente por amor y devoción a la bicicleta resultó diverso y curiosamente bien acoplado. Mejor dicho, lo único uniforme del grupo fue el “uniforme” de microfibra y perdonarán el anglicismo en una narración sobre España pero MAMIL es una palabra que existe en inglés y perfectamente describe al grupo de compadres; MAMIL: Middle Aged Men In Lycra. Lo que hacemos los MAMIL para un recorrido en bicicleta es: montar en bicicleta. Ese era el objetivo y para eso entrenamos cada cual por su lado con su propia técnica y su propia regularidad. Sin embargo, escuchar la conversación alrededor de la mesa las dos noches previas al inicio oficial del recorrido fue delicioso. Lo único que sobraba en la mesa era buen genio, buen talante, buena charla y buena compañía. Porque de comida y bebida no sobraba ni una migaja. Incluso el plato de Javier Mojica -que es el que menos come- terminaba raspado... por el suscrito. La primera revelación: ¡qué buena rosca MAMIL! La 2ª revelación: ¡qué buena comida! El tema de la comida es extraordinario y ya profundizaré.


Pero como en toda buena novela, el golpe bajo llegó más temprano que tarde. Abel Mojica, quien se había preparado juiciosamente para la travesía abandonó. Cómo reza en el argot de los controladores de tráfico aéreo: Abel se “motequeó”. MO-TE-queó: MOtivos TÉcnicos. No fue una trompada, no fue una disputa, no fue una discusión, no fue -ni siquiera- un desacuerdo. Fue un tema de bielas, velocidad, centro de gravedad, piñones. La única y lamentable baja MAMIL en nuestro Camino.


De ahí en adelante, cada cual vivió el Camino con su propia percepción. Para mí, lo notable es que los españoles son muy especiales, su comida extraordinaria y su país fuera de serie. No sólo por la geografía sino porque en ese país ocurren cosas como que hay un sendero para “grinos”. Peregrinos, bicigrinos y ocasionales equinogrinos. También en España hay una ciudad donde Luis Gabriel tiene unos buenos amigos que nos invitaron a cenar. Viven en Logroño. Y la cena: inolvidable. Sopa de Alubias.


Iniciando el camino, en Pamplona, ocurrió el primer tropiezo. No divulgaré el nombre del protagonista que al llegar al cuarto del hotel cayó en cuenta que había extraviado la totalidad del dinero para el recorrido de 3 semanas. “Cajas destempladas”… No habíamos terminado la primera semana y ya teníamos extraviado un buen dinero. Sin embargo, aunque ya se daba por perdido y habíamos desempacado y revisado todo el equipaje decidí hacer la diligencia final: preguntar. Qué difícil es para los hombres (no-Luis Gabriel) preguntar. Pero bajé a preguntar. Y sí, muy correctamente me entregaron una "riñonera" llena de euros sin falta alguna. (“Riñonera” traduce como “canguro” a español colombiano… cosas del español).


Mediando el camino, en una etapa de subida a molinos de viento, llegamos a una pequeña banca de tablas bajo un arbusto que brindaba la única sombra de la ladera. Nos reunimos unas quince personas entre peregrinos y bicigrinos e hicimos lo que hacemos todos: “selfies”. Luego de unos veinte minutos de descanso llegó a la banca de tablas bajo el arbusto un personaje inolvidable: flaco, ojeroso, barbado. Alto, blanco y sucio. Vestido de traje de paño gris, pantalones saltacharcos con zapatos negros “de material”, sin medias. NoMAMIL! Todos los MAMIL nos sentimos incómodos con la presencia de ese personaje y por lo tanto hicimos lo que hacen los buenos bicigrinos: tomamos nuestros caballitos de cromoly/carbono/titanio y dimos muchas vueltas a los pedales para alejarnos de ahí y llegar al próximo pueblo, unos 3 km loma arriba. En el pueblo, de cuyo nombre no puedo acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. En ese pueblo visitamos la abandonada iglesia, la fonda, la tienda de souvenires y la tiendita de barras de energía compuestas por azúcares refinados, harinas procesadas y trazas de nueces. Léase repostería. Y cuando ya hubimos comido y llenado las carimañolas con agua fresca de la tinaja, apareció. Otra vez nos alcanzó: flaco ojeroso, barbado, alto, blanco y sucio, vestido de traje gris oloroso un hombre probablemente holandés. El holandés errante. Por lo tanto decidimos hacer lo que hacen los bicigrinos: tomar las de Villadiego. Pero, antes


de lograrlo, el hombre me miró a los ojos a través del sudor de la subida. Su cara reflejaba un esfuerzo más allá de sus capacidades. Se me acercó y me habló en claro inglés educado: “Este teléfono celular le pertenece, lo dejó abandonado en la banca de tablas bajo el arbusto”. Cosa de no creer, el hombre casi se infarta por alcanzarnos en zapatos de material y sin medias, en subida, sólo para devolver un celular. Otro de mis compañeros fue muy feliz cuando le devolví su celular. Cosas del camino.

Y ya cerca del fin del camino, en territorio gallego, el cansancio de las largas etapas se notaba en el grupo ahora reforzado por los inolvidables “ratones”. Directo desde Boca Ratón, Antony Saker y Federico Molina. Y por supuesto, por el muy enérgico trotamundos Carlos José Fonseca. En una cansada, larga, sudada y calurosa etapa de verano por un terreno fuertemente ondulado


ocurrió algo que no fue frecuente: nos separamos. Un grupo siguió adelante sobre el pavimento y extravió su camino. Pasaron de largo el Hotel de Las Afueras y fueron a parar al centro de la ciudad, 5 km extras de cansancio y otros cinco de regreso. ¡Uff! El segundo grupo hizo mejor: no siguió por el pavimento, recorrió el sendero y cuando pudo lo abandonó e igualmente fue a parar al pavimento pasando también de largo el Hotel de Las Afueras prolongando la etapa. En cambio, yo tuve una extraña aventura. Abandoné a los del pavimento y me devolví a buscar a los del sendero y me perdí de los unos y de los otros. Recorrí en soledad los últimos kilómetros hasta que llegó el momento de decidir: sigo por el camino o abandono hacia el pavimento. Pues abandoné hacia el pavimento hasta donde pude porque un carro se me vino encima. La verdad, no me asustan los carros. A diario enfrento el tráfico vehicular del norte de Bogotá, la NQS, la 134, la 90. Qué afán con un único carrito en una vía terciaria en un paraje rural del norte de España. El único problema fue que el chofer del carro me vió MAMIL, cansado, con bicicleta con alforjas y se me lanzó de frente. Y yo a esquivarlo, me corrí a la derecha y él, a no darme paso. Y la carretera en ese preciso punto se hizo tan estrecha que no fue posible pasar uno al lado del otro. 53 km de sol y cansancio a las ocho de la noche hacen que uno no tenga muchas ganas de hacer amigos. Pero ni modo, no había espacio por donde pasar entre el carro y la cerca del potrero y ocurrió lo inevitable: pie a tierra. Como cuando Cortés el conquistador pisó la playa del Nuevo Mundo... como cuando Atila se bajó de su caballo. Pie a tierra. Mato y como del muerto! El chofer me pregunta: “para dónde vas?” Y yo: “para el Hotel de Las Afueras”. Y él: “Pues devuélvete al camino y síguelo. Buen Camino!”. Y se montó en su carro y siguió su camino. Y yo, oí. Me devolví como 50 metros y retomé el sendero, retorné al Camino y lo disfruté enormemente. Era uno de esos segmentos inolvidables del Camino, un pasadizo antiguo entre cercas de piedra, un ámbito bucólico… corredoira como se le dice propiamente. El cerebro se llenó de endorfinas y las mariposas de colores me acompañaron a escuchar los pajaritos. Y luego de unos quince minutos por un sendero como sacado de Narnia, apareció imponente. Frente a mí, sin desviar un centímetro, el Hotel de Las Afueras.


¿Tropiezos? Claro, también en Logroño. Donde los amigos de Luis Gabriel. Myriam y Joaquín, pareja encantadora. Cena autóctona inolvidable. “Sopa de alubias con tropiezos”. Claro, todos sabemos que las alubias son una leguminosa casi idéntica a los frijoles y se prepara como una frijolada. Y “los tropiezos”: los tropiezos son los acompañamientos de las alubias. Mejor dicho, los tropiezos son el chorizo, la morcilla, la costilla de cerdo etcétera. Ese plato, después de 49 kilómetros de bicicleta hace que a cualquiera se le escurran las lágrimas.


Esos fueron los tropiezos del camino. Extraviar todo el dinero, perder el celular, enfrentar al conductor que cierra la vía, chorizo, morcilla y costilla. Ésos fueron los que recuerdo desde mi perspectiva. De pronto podría pensar que aparecer un fajo de euros, encontrar una persona que se infarta por devolver un celular extraviado o ser obligado a rectificar el camino para no perderlo puede ser cosa de “ángeles”. Lo estoy pensando… - Alvaro Ariza


Cuentos Era casi un gigante

Era casi un gigante. Sobresalía por más de una cabeza sobre el conjunto de campesinos que lo miraban sin quitarle la vista de encima; caminaba como un felino; cadencioso, pausado, como si estuviera danzando lentamente. Al sonreír, dejaba ver una dentadura blanca, perfecta, resplandeciente y al parecer con más dientes que cualquier ser humano, sus ojos brillaban, tenía frente ancha y limpia, cuerpo musculoso y una expresión amable; Lucía camisa de manga corta, abierta hasta la altura del pecho, dejando a la vista una inverosímil cadena de oro, que brillaba con destellos a la luz del Sol. Claramente contrastaba con el atuendo común del pueblo; las mujeres vestían falda triple hasta el tobillo, blusa, saco de lana y pañolón negro, los hombres, traje de paño, camisa blanca, corbata y ruana. Todos usaban sombrero negro y alpargatas limpias para ir a misa. Lo que realmente impactó a los habitantes de Paz del Río, no fue su tamaño, ni su forma de vestir o caminar. Fue su color. Era Negro. Pero negro, negro. Tan oscuro que parecía azul medianoche. Fue el primer negro que llegó a la Paz y lo hizo el último domingo de diciembre de 1954, atraído por el trabajo en la mina de hierro que apenas iniciaba su operación. Lo cierto es que nadie en el pueblo se imaginó ver a un habitante de Tumaco trabajando en las entrañas de las montañas de Paz del Río. Cruzó la vía principal lentamente, sonriendo, seguro y tranquilo, como si viviera allí desde siempre. Altivo, como un rey africano, como un semi Dios de una religión perdida en el tiempo. Todos lo miraban, muchos con sorpresa, otros con admiración o envidia, algunos con un odio irracional ante lo desconocido, muchas mujeres lo miraron con un ardor profundo que se fue encendiendo irracionalmente. Los pequeños vieron la oportunidad de lucirse, lo rodearon corriendo, iban usando máscaras de diablo hechas por ellos mismos con papel y engrudo, pintadas en esmalte rojo, blanco y negro. Corrían azotando el piso con grandes vejigas de cordero secas e hinchadas de aire, amarradas a un palo y lanzando Triki trakes y buscaniguas, generando un estruendo tremendo, que se sumó a las ráfagas de los voladores que partían desde la plaza, rayando el azul


del cielo con su estela de algodón gris. Entró directo al Billar El Socavón, un lugar oscuro y fresco, en el que se cumplían muchas funciones además del billar; Era el granero principal de La Paz. Funcionaba como restaurante, era salón de fiestas, vendían abarrotes, licores, juguetes, era dulcería, vendían ropa femenina, zapatos y elementos de aseo. Además en el segundo piso tenía seis habitaciones que funcionaban como hotel. Al entrar ordenó 2 cervezas heladas y una mesa para jugar, las cervezas no duraron ni un minuto en desaparecer. Marcos, el minero más temido por su mal carácter y fortaleza fue el único que se acercó y entabló conversación con el Gigante “Ésta es tierra de gente buena y honesta y no toleramos intrusos buscapleitos” -Le dijo- Inmediatamente se hizo un silencio sepulcral en la sala. El gigante miró fijo a Marcos y sonriendo le respondió: Yo tampoco tolero a los buscapleitos, venga, lo invito a una pola y a un chico de Billar. Marcos aceptó, más atraído por la cerveza gratis que por el juego. Los que estaban en el recinto rodearon la mesa en silencio reverencial. Mientras el negro jugaba iba contando historias sobre el mar y la selva chocoana, del oleaje, los pelícanos, las ballenas y tiburones, sobre sardinas y peces fantásticos de colores, contó sobre las manadas de micos tití y de micos araña que cruzaban las copas de los árboles, acerca de serpientes descomunales que se tragaban un ternero de un bocado, sobre arañas gigantes que parecían gallinas y tapires y osos hormigueros y tigres y caimanes que se escondían en la espesura acechando a todo ser vivo que cruzara por su camino. También contó que era el octavo hijo de una familia de 12, que su nombre era Antero Agualimpia y había durado casi dos meses en llegar desde el Chocó a Paz del Río. Los campesinos lo escuchaban aterrados, muchos no creían ni una palabra de lo dicho por Antero, pero la mayoría empezó a soñar con animales fantásticos, con selvas anti diluvianas y con tribus de aborígenes negros que devoraban toda suerte de animales para sobrevivir. Mientras Antero hablaba, su instinto más humano lo dominaba e iba observando precavidamente a las mujeres del lugar, tratando de adivinar bajo aquellos excesivos atuendos la belleza oculta de sus cuerpos. Lo hacía recordando la generosa figura de las mujeres de su pueblo, quienes vivían ligeras de ropa, seguras y despreocupadas. Antero no comprendía por qué las mujeres de Boyacá se escondían bajo aquellos ropajes y por qué sus miradas no se encontraban con las del él. De pronto, como un milagro, se cruzó con la mirada


de unos ojos color miel, que tímidamente lo observaban desde detrás del mesón del bar. Eran de Rosaura, la compañera de Marcos, quien, tras la intención de ver jugar a su amado, jugaba con la vista y miraba a Antero. Así empezó un tipo de retos y jugarretas visuales en que los dos hacían como que no se miraban; Sentían, con cada cruce de miradas clandestinas, algo como un baño frío o como un trago de aguardiente, algo que los hacía seguir en esa mascarada cada vez más intensa. Marcos jugaba bien billar, pero tomaba mejor, así que, en medio de pola y pola, nunca se percató de lo que ocurría frente a sus narices. En su condición de capataz de la mina y alentado por las cervezas, le ofreció trabajo a Antero, quien aceptó sin dudarlo. Al día siguiente se encontraron en la boca de la mina, una gran gruta de más de 5 metros de alto y por lo menos 1 kilómetro de profundo. Antero ingresó con temor, pero, al poco tiempo, dominaba tanto la oscuridad como las herramientas; Una linterna de petróleo que estaba atada a una casco de aluminio y las mazas que utilizaban para romper el mineral. Los compañeros de cuadrilla le tenían desconfianza, por lo negro, y por lo desproporcionadamente grande. Era sin duda el más fuerte de todas las cuadrillas que trabajaban en la mina. Gracias a que el trabajo debía ser en equipo, era inevitable no tener trato directo con Antero, y así, de ésta manera, logró que le tomaran confianza y poder hacer amigos. Sin embargo Marcos, de naturaleza desconfiado, era el único que lo seguía viendo como un enemigo, y no lo aceptaba, aunque demostraba lo contrario. Ese primer día de trabajo, descubrieron que en la oscuridad de la mina el negro desaparecía y era casi imposible verlo, a no ser que sonriera; así que empezaron a llamarlo de diferentes formas “fantasma” “invisible” “Chorro de humo” “carbón” “betún” “chulo” o simplemente “negro”, que era el mote que más le gustaba. El 7 de enero, la Empresa de la mina organizó una gran fiesta de Reyes en la Plaza de Paz del Río, en ella, Antero demostró sus dotes de bailarín, condición a la que nadie en el pueblo lo pudo vencer, fue admirado por todas las mujeres que buscaban bailar con él. Obviamente Rosaura también cayó en sus brazos. A media noche, la mayoría de los mineros estaban borrachos, por el efecto de la chicha de maíz, el aguardiente y las cervezas. Yacían lamentablemente sobre las mesas o en las esquinas abrazados a los postes, botados en los potreros o bajo la estatua de Bolívar. Los músicos seguían tocando aunque ya casi no había


público. La fiesta duró hasta las 4 de la mañana y por fin el pueblo quedó en silencio y las calles vacías. Al amanecer Marcos despertó con un violento dolor de cabeza, las sienes le palpitaban y tenía la vista vidriosa, desenfocada; sudaba copiosamente, temblaba un poco, tenía la boca pastosa y no recordaba casi nada de la noche anterior, que como en todas las fiestas, se emborrachó y se voló con la primera que le dijo que sí. Se sentó al borde de la cama vacía, llamó a gritos a Rosaura, nadie respondió; la sed lo estaba volviendo loco. La llamó nuevamente, solo se escuchaba el canto lejano de algún gallo trasnochado. Sintió la soledad del lugar, a tumbos y tambaleante salió enloquecido hacia el bar El Socavón –“Ese negro malnacido me la robó” - gritaba sin mirar, sin pensar, sin oír. Entró corriendo al bar, subió a la habitación en la que se encontraba Antero, forzó la puerta y entró armado con un cuchillo; El negro, sobresaltado, no alcanzó a pronunciar palabra, cuando sintió un quemón en el vientre, otro y otro. Se fue desvaneciendo lentamente, sin decir nada, sin quitarle la vista a su agresor, sin que nadie en Paz del Río supiera realmente quién era él. Mientras la policía se llevaba a Marcos, escuchó que Rosaura se había ido en el primer tren, con un Ingeniero, que la llevó a Bogotá a trabajar en su casa, donde 50 años más tarde, moriría sola, recordando como todos los días, la noche en que bailó con el Negro Antero.

- Enrique Silva Gil (El Ángel de la Guarda) Segundo Premio de la categoría “Uvos” Tercer Concurso de Cuento Amigos de El Limo, mayo 2017 Mención de Honor XXII Concurso de Cuento Ramón de Zubiría - Uniandinos, noviembre 2017


El rincón de la poesía Viajar

¡Viajar! La ilusión de mi vida. Sentir a mis plantas la tierra pasar y pasar…

Salir de la inercia un instante y el diario recinto por anchas florestas cambiar.

Sentir el placer de la brisa y el gozo que irradian los cielos, la tierra y el mar.

Sentir que renacen mis alas y el último vuelo quisieran conmigo ensayar.

- Antonio José Silva, S.J.


El Baúl de los Recuerdos Matrimonio de María del Carmen Mojica y Víctor Manuel González, 1925

Matrimonio de Carmencita Mojica (hermana de Mamá Rosita) y Víctor Manuel González. Las damitas son Aurora Silva Mojica y Rosa Elena Silva Mojica, y el pajecito es Carlos Roberto Silva Mojica


Matrimonio de Rosa Elena Silva y Alfonso Ruiz, 1942

Alfonso y Nenita el dĂ­a de su matrimonio


Matrimonio de Aurora Silva y Helí Martínez, 1942

Marorita y Helí el día de su matrimonio. Les acompañan las damitas, Beatriz Carlota Silva y Alicia Bernal (sobrina de Helí)


Matrimonio de Lucrecia Mojica y Carlos Sánchez, 1981

Fotos tomadas en la casa de Cecilia de Mojica el día del matrimonio de Lucrecia Mojica y Carlos Sánchez. Arriba: Acompañan a la novia Martha de Ruiz, Mamá Rosita, Germán Ruiz, Aurora de Martínez, María Clara Silva, Luis Francisco Silva, y las dos damitas: Claudia Silva y Beatriz Helena Rodríguez Abajo: Los novios con Beatriz de Silva y Francisco Silva


Gastronomía casera Ensalada de Gallina

La ensalada de gallina es uno de cuatro elementos fundamentales del plato navideño venezolano, que consta además de hallaca, pan de jamón y pernil o muchacho al horno. Se puede preparar también con pollo, aunque la receta tradicional usa gallina. Ingredientes: Pechuga grande de pollo o gallina 3 zanahorias 1 tallo de cebolla puerro 5 papas grandes 1 lata pequeña de arvejas 1 manzana verde 2-3 cucharadas de mayonesa 1 limón


Preparación: En una olla con agua suficiente, colocar la pechuga con un cubito de caldo de gallina y un tallo pequeño de cebolla puerro. Cocinar por una hora. Una vez listo, dejar enfriar el pollo y desmenuzarlo. Aparte, pelar y cortar en cubitos las zanahorias y las papas Poner a hervir en una olla primero la zanahoria, dejar unos minutos y luego agregar las papas. Dejar a fuego mediano hasta que las papas ablanden pero que no se vuelvan puré. Cortar en cubitos la manzana. Aparte se una la mayonesa, la sal y unas gotas de limón hasta crear una salsa. Mezclar las arvejas con la papa, la zanahoria, la manzana y la salsa de mayonesa, con un movimiento envolvente cuidando de no romper las papas. Tapar y colocar en la nevera por lo menos unas 2 horas. Si lo desea, puede servir sobre hojas de lechuga. ¡Buen provecho! - Lisbeth Quintero


Natilla de Turrón

Ingredientes: 500 ml de Leche entera (más o menos ½ bolsa de leche) 3 Huevos enteros 100 gr de azúcar 100 gr de Turrón Chocolate puro Ralladura de naranja Canela en rama (opcional) Preparación: Triturar con una batidora el turrón, mezclarlo con la leche y el azúcar, y luego dejar en sartén a fuego lento. Retirar del fuego cuando empiece a “humear”. Añadir los huevos batidos y revolver con fuerza con un tenedor. Luego poner el sartén al fuego medio-bajo y dejar que coja temperatura de nuevo, revolviendo constantemente con el tenedor. En cuanto empiece a espesar, y sin que llegue nunca a hervir, retirar del fuego. Revolver un par de minutos. Servir la Natilla en copas o vasos y dejar enfriar por completo. Guardar en la nevera hasta su uso. - Olga Lucía Sánchez Gil


Notas sociales Cumpleaños

Enero 2 4 5 5 5 8 9 12 12 14 18 18 23 24 25

Febrero Marcela Mojica M. Vanessa Fitch Ruiz Maria Eugenia Sandoval M. Juan Camilo Sampedro Alvaro Calero Carlota (Titina) Mojica M. Gabriela Pérez Niño Carlos Eduardo Niño Hernando Rodríguez Martha Rivera González Norela de Silva Tess Brink Fitch Beatriz C. Silva Mojica Laura Pérez Niño Pilar Fonseca Mojica

6 6 7 7 8 13 14 15 16 18 19 19 20 20 22 22 23 24 26

Alvaro Ariza Marianne Hanke Barajas Santiago Vélez Mojica Alfonso Mojica P. Hernando Silva S.J. Cristina Schumacher Mateo Mojica Elsa Mojica Arenas María Clara Sandoval M. Beatriz de Silva Luis Alfonso Ruiz Paula Silva Díaz Mariana Mojica Daniel Sebastián Candela Niño Federico Rojas Mojica Ivonne Mejía Mónica Hanke Carlos Eduardo Hanke Barajas Myriam Silva Gil


Marzo 1 3 3 3 6 9 9 11 11 14 17 19 23 23 23 30 30

Berta Piedad Barajas de Hanke Jorge Lozano Carmen Helena Vergara Fernando Mojica Lucía Margarita Díaz Juanita Sánchez Mojica Mónica Ramírez Hanke Mauricio Mojica Luz Delia Mojica P. Antonio José Silva M. Manuela Sandoval Alberto Schumacher Valentina Muñoz Silva Diego Robert Mojica Camila Angela Mojica Alberto Vargas Beatriz Eugenia Sánchez Mojica


Lanzamiento del Libro “Antología Femenina de Escritura Mágica”

El 15 de noviembre se llevó a cabo en el Teatro de la Aduana en San José de Costa Rica el lanzamiento del libro Antología Femenina de Escritura Mágica. El libro es una recopilación de 62 cuentos inéditos escritos por 29 autoras apasionadas y osadas, estudiantes de los talleres de escritura creativa que dirige Aurelia Valentina Dobles. Todos los relatos están bellamente ilustrados por la artista salvadoreña Natalia Letona. Nos enorgullece reportar que una de esas 29 mujeres apasionadas de la vida y la escritura es nuestra querida prima Beatriz Helena Rodríguez Silva, cuyos relatos y anécdotas han acompañado varias ediciones de El Mangle. La antología incluye dos relatos de Beatriz Helena; según la propia autora, “toda mi inspiración ha sido mi familia, El Limo y mis vivencias en el paraíso tico”.


Detalle del evento

Beatriz Helena RodrĂ­guez y Aurelia Dobles


El combo colombo-tico de la autora:, Fernando Mojica Betancur, Julieta Valerio, Luz Maria Sabillón (amiga hondureña), Beatriz Helena Rodríguez, Francisco Jiménez (suegro), Johana Vaca (amiga colombiana), Andrea Macía (amiga colombiana), Carolina Jimenez (la cuñada), Francisco Jimenez (el novio)

La autora firmando uno de los libros para el primo Fernando Mojica


MIRADA PERDIDA (FRAGMENTO) Pues si tiene tiempo venga le cuento. ¿Pa dónde iba? ¿Al Potrero de la Torre? Camine, la acompaño y le miento mi historia. A yo tendría unos 11 años y echaba azadón desde chiquito. Usté sabe que aquí en el campo se nace con la herramienta debajo del brazo. Mi taita… ¿Usté lo conoció?, ¿no? Pues no se perdió de nada. Ese hombre era pura tomadera y le daba unas muendas a mi mamá que no se las cuento para no impresionarla. Claro, eso sí frente al patrón era todo serio y dizque trabajador, pero en la casa, cuando llegaba, nos tocaba salir a correr a escondernos porai´ detrás de una piedra. El patrón sí era todo buena gente. A mis hermanos y a mí nos llamaba por el mismo nombre: Tulio. Tulio “el mayor”, Tulio “el chiquito”, Tulio “el gordito”, Tulio “el orejón”. Pa´ mí que le quedaba más fácil eso que aprenderse nuestros verdaderos nombres.

(Ilustración: Natalia Letona) Fragmento del relato “Mirada Perdida” en donde se adivina la influencia boyacense como inspiración de la autora. Imaginamos que la edición tica vendrá acompañada de un glosario de términos


El libro ya se encuentra en la lista de los best-sellers de la Librería Internacional en Costa Rica. Todavía no está disponible en amazon.com, pero se rumora que familiares ya han establecido una compleja red colombo-costarricense de distribución de libros, y con un poco de palanca o el envío de unos Chocoramos o un Arequipe Alpina se puede incluso lograr que la autora los firme.

¡Muchos éxitos Beatriz Helena!


Cartas a la Redacción Beatricita, Pachito, Luis Francisco.

Se lucieron como siempre !! Encantadora por su transparencia y fluidez la crónica de Esperanza sobre su viaje con Myriam a Santa Rosa de Viterbo. Admirable el entusiasmo ciclístico de Luis Gabriel, Chepe y Javier. Con relación a los Cuentos del Tercer Concurso, me declaro anticuado y anacrónico, pues no los entendí, demasiado enigmáticos. Las fotos de esta edición del Mangle 25, magníficas, románticas. Mil Plácemes y sincera gratitud.

Cordialmente, Antonio Silva Mojica


Luisfra un saludote de felicitaciรณn, excelente esta 25 ediciรณn. Muchas gracias por tomarse el trabajo de hacer el mapa desde San Jean a Compostela. Abrazote.

Luis Gabriel Mojica Silva

Como siempre, se lucieron Luis Francisco, Beatriz y Pachito, muchas gracias por mantener viva la comunicaciรณn de la

familia, los queremos mucho! Lucrecia Mojica Silva


Ediciones Anteriores

Las ediciones anteriores de El Mangle están disponibles en línea. Puede acceder a cualquier edición haciendo click sobre el mes correspondiente. No. Fecha

Portada

1

Oct 2011

El Mangle

2

Ene 2012

El Chorro del Azufre

3

Abr 2012

La Planta Eléctrica

4

Jul 2012

Tríptico de “Limolitos”

5

Oct 2012

Raíces Limeñas de la Familia Mojica

6

Mar 2013

Descendientes de Papá Roberto y Mamá Rosita

7

Jun 2013

Descendientes de Papá Juan José y Mamá Luquita

8

Jul 2013

Descendientes de Luchito

9

Dic 2013

Franz Hanke (1925-2013)

10

Feb 2014

Familia Mojica Betancur

11

Abr 2014

Cecilia Silva de Mojica (1923-2014)

12

Jul 2014

Leonor Perico de Mojica (1918-2014)

13

Oct 2014

Laura Herrera Silva (1982-2014)

14

Dic 2014

La casona de El Limo

15

Feb 2015

Carlos Roberto Silva Mojica (1919-2015)

16

May 2015

El Fogón y La Cabaña


No. Fecha

Portada

17

Sep 2015

Tasco

18

Dic 2015

Paz de Río

19

Mar 2016

Santa Rosa de Viterbo / Pompíbalo

20

Jun 2016

Francisco Silva Mojica, 90 años

21

Sep 2016

Belén

22

Dic 2016

Corrales

23

Mar 2017

Patio de El Limo

24

Jul 2017

Roberto Silva Muñoz (Papá Roberto)

25

Oct 2017

Peregrinos en el Camino a Santiago de Compostela


Saludo NavideĂąo


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
No. 26 dic 2017 by El Mangle - Issuu