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EL ISLEÑO 235

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ISLANDER PRIDE

DISTINCIÓN DE UNESCO PARA JUNE MARIE MOW

DECRETO DE LÍNEAS DE BASE

RAIZALES EN LA CIDH

RADAR: THE REBELS

EL CARIBE A LA EXPECTATIVA

INQUIETUDES, RECLAMOS Y COMPROMISOS

A 40 AÑOS DE 'DE SAN ANDRÉS CON AMOR'

Año 13 - Nº 235 - Noviembre 2026 - Circulación Regional - Valor: $5.000 Pesos - www.elisleño.com - Tel: (57-8) 512 7981 - San Andrés Islas, Colombia - ISSN 2339-4463

ECOSISTEMAS MARINOS Y EL CAMBIO CLIMÁTICO


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FRENTE A LOS EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO...

¿Cómo reaccionan los ecosistemas marinos? Para quienes vivimos en una isla, el mar es mucho más que el paisaje que nos rodea. Es parte de nuestra identidad, nuestra historia, nuestra cultura y nuestro sustento. De él dependen la pesca, el turismo y muchas de las tradiciones que han acompañado a las comunidades del archipiélago durante generaciones. Por Alexandra Pineda-Muñoz

se nuevamente al ambiente.

Sin embargo, bajo esa inmensa superficie azul están ocurriendo transformaciones que no siempre podemos observar, pero cuyas consecuencias podrían cambiar profundamente la vida en nuestras islas.

Su importancia va mucho más allá. Los manglares protegen las costas del oleaje, retienen sedimentos y proporcionan refugio a numerosas especies, mientras que los pastos marinos constituyen áreas de alimentación y refugio para peces, tortugas e invertebrados. Sin embargo, el aumento del nivel del mar, los cambios de salinidad, las temperaturas extremas y el deterioro de la calidad del agua amenazan su estabilidad. Estos ecosistemas, junto con los arrecifes coralinos, forman una red de conexiones ecológicas cuya degradación compromete tanto la biodiversidad como nuestra capacidad natural para enfrentar el cambio climático.

Aunque solemos asociar el cambio climático con el aumento de la temperatura del aire, las sequías o los fenómenos meteorológicos extremos, una parte fundamental de esta crisis ocurre en el océano. El calentamiento de sus aguas, la acidificación y la elevación del nivel del mar están modificando el funcionamiento de ecosistemas esenciales para la vida marina y las comunidades costeras. UN OCÉANO QUE ESTÁ CAMBIANDO

la absorción de dióxido de carbono (CO₂) modifica la química del agua y dificulta la formación de estructuras calcáreas en organismos como los corales.

Los océanos absorben la mayor parte del exceso de calor generado por el calentamiento global, moderando el aumento de la temperatura atmosférica, pero alterando también las condiciones del medio marino. El calentamiento afecta la distribución, alimentación y reproducción de numerosas especies, mientras que

En el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, estas transformaciones amenazan tres ecosistemas estrechamente relacionados: los manglares, los pastos marinos y los arrecifes coralinos. Además de sostener una extraordinaria biodiversidad, estos ecosistemas desempeñan funciones esenciales

para la protección de nuestras costas y, en algunos casos, para la mitigación del cambio climático. Los manglares y pastos marinos capturan y almacenan carbono durante largos periodos, principalmente en sus sedimentos. Este carbono, conocido como carbono azul, contribuye a reducir la cantidad de CO₂ en la atmósfera. Cuando estos ecosistemas son degradados o destruidos, pierden su capacidad de continuar capturándolo y parte del carbono almacenado puede liberar-

LOS ARRECIFES CORALINOS: ECOSISTEMAS AL LÍMITE Los arrecifes coralinos se encuentran entre los ecosistemas tropicales más vulnerables al cambio climático. Aunque ocupan una pequeña proporción del fondo oceánico, albergan una extraordinaria biodiversidad, sostienen actividades pesqueras y turísticas y actúan como barreras naturales que reducen la


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energía de las olas y contribuyen a proteger nuestras costas. El calentamiento del océano ha incrementado la frecuencia e intensidad de las olas de calor marinas, periodos de temperaturas anormalmente elevadas. Cuando este estrés térmico se prolonga, los corales pueden perder las algas microscópicas que viven en sus tejidos y les proporcionan gran parte de la energía que necesitan. Este fenómeno, conocido como blanqueamiento coralino, compromete su crecimiento, reproducción y supervivencia. Aunque un coral blanqueado no necesariamente está muerto, la persistencia de temperaturas elevadas puede provocar su mortalidad. DATOS INQUIETANTES La magnitud del problema es preocupante. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), entre 2023 y 2025 aproximadamente el 84 % del área mundial de arrecifes estuvo expuesta a niveles de estrés térmico capaces de provocar blanqueamiento. Por su parte, la Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes Coralinos (GCRMN) documentó una disminución relativa del 9,5 % en la cobertura mundial de coral duro respecto a sus niveles históricos de referencia. En el Caribe, la cobertura disminuyó un 48 % entre 1980 y 2024, mientras que la temperatura superficial del mar en las zonas arrecifales aumentó 1,07 °C entre 1985 y 2024. Pero el problema no es solamente cuánto coral estamos perdiendo, sino cuánto tiempo tienen los arrecifes para recuperarse. A medida que las olas de calor se vuelven más frecuentes, los intervalos entre perturbaciones se reducen, dificultando que las poblaciones crezcan, se reproduzcan y reemplacen las colonias que han muerto. El cambio climático no solo está provocando la pérdida de corales, sino que también está comprometiendo su capacidad natural de recuperación. NUESTROS ARRECIFES ESTÁN CAMBIANDO La Reserva de Biosfera Seaflower alberga extensos sistemas arrecifales que forman parte del patrimonio natural del Caribe. Sin embargo, su condición de área protegida no la hace inmune al cambio climático. Durante las últimas décadas, nuestros arrecifes han enfrentado enfermedades coralinas, tormentas, contaminación, sedimentación y temperaturas marinas extremas. La ola de calor de 2023, que provocó blanqueamiento coralino en diferentes sectores del Caribe, incluido el archipiélago, fue una clara señal de esta vulnerabilidad. La combinación de estas amenazas

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puede provocar pérdida de cobertura coralina, alterar la estructura de los arrecifes y reducir los hábitats disponibles para peces e invertebrados. Con el tiempo, también puede debilitar su función protectora frente al oleaje. Para un territorio insular como el nuestro, donde la vida social y económica está estrechamente vinculada al mar, este deterioro representa un desafío que va mucho más allá de la conservación de la biodiversidad.

climático, pero también constituyen parte de nuestra defensa natural frente a sus efectos. Los manglares y pastos marinos contribuyen al almacenamiento de carbono, mientras que los arrecifes coralinos protegen nuestras costas y sostienen actividades fundamentales para las comunidades.

tando sus consecuencias. Como habitantes de una reserva de biosfera, tenemos una responsabilidad especial con nuestro patrimonio natural. Fortalecer la investigación, reducir las presiones ambientales locales y promover una gestión responsable de nuestros recursos marinos deben ser prioridades.

EL FUTURO DE NUESTRAS ISLAS

Cuando estos ecosistemas se degradan, no solo perdemos biodiversidad, sino también parte de nuestra capacidad para enfrentar los cambios que se avecinan.

Los ecosistemas marinos son especialmente vulnerables al cambio

El cambio climático es una realidad y el archipiélago ya está experimen-

Proteger nuestros ecosistemas marinos no es solamente una tarea ambiental: es una responsabilidad colectiva y una decisión sobre el futuro de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, y sobre el legado que queremos dejar a las próximas generaciones.


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DISTINCIÓN MUNDIAL DE LA UNESCO PARA JUNE MARIE MOW

La gente y el mar siempre unidos En el Día Internacional de las Reservas de Biosfera, fecha proclamada por la Unesco para destacar la importancia de estos territorios, dicha entidad global lanzó el ‘Plan de Acción Estratégico de Hangzhou (2026–2035)’, cuyo objetivo es promover proyectos de restauración. En Seaflower, ese propósito tiene hoy un nombre y un rostro: June Marie Mow Robinson. (Redacción Ambiental) En el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, esta jornada cobra especial relevancia por obra y gracias de la Reserva de Biosfera Seaflower, declarada como tal el 10 de noviembre del año 2000. Es así que el 3 de noviembre durante el Día Mundial de las Reservas de Biosfera, la Unesco elevó a June Marie Mow Robinson a la categoría de ‘Guardiana de la Biosfera’, a través de siguiente comunicación honorífica: DECLARACIÓN OFICIAL “… June creció en Providencia, una pequeña isla colombiana rodeada por uno de los mares más ricos del Caribe. Para ella, la gente y el mar nunca estuvieron separados. Al inicio de su carrera, June fue despedida de la agencia ambiental de Colombia por defender sus principios. Entonces ocurrió algo que marcó todo lo que vino después: la isla se movilizó en su defensa. Aprendió que proteger un lugar no es algo que se hace por la gente. Se hace con ellos, y todo comienza con su confianza. Como primera directora general de CORALINA, dedicó cientos de reuniones a reunir a isleños, científicos e instituciones para dar forma a la Reserva de la Biosfera Seaflower, designada por la UNESCO en 2000. Cuando el huracán Iota devastó Providencia en 2020, ayudó a restaurar sus manglares y su bosque seco con la ciencia y los conocimientos de la comunidad, entre otras cosas a través del proyecto MangRes de la UNESCO. «Proteger una reserva de la biosfera significa mantener vivos la naturaleza, los conocimientos y la cultura que hacen de un lugar un hogar». El nuevo Plan de Acción Estratégico de Hangzhou (2026–2035) lo denomina Objetivo de Acción 5: Promover proyectos de restauración. Y en Seaflower, tiene un nombre y un rostro. La Red Mundial de Reservas de la Biosfera está formada por historias como la de June Marie Mow. Queremos escuchar la tuya…”


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¿QUÉ SE AGUARDA DEL DECRETO DE LÍNEAS DE BASE?

El Caribe a la expectativa… Al mismo tiempo que se anunció la sanción de un decreto de ‘Líneas de base’, el Gobierno nacional dijo que buscará un ‘diálogo de buena fe’ con Nicaragua en relación a la aplicación del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya de 2012, partiendo de la premisa de que dicho fallo es ‘inaplicable en su totalidad’. Por Harold Bush Howard Con el decreto, Colombia hará una jugada audaz y le lanzará un órdago a Nicaragua, país que aseguró que solo aceptaría el fallo en su integridad. ¿Qué significado tiene el decreto anunciado en contexto de dicho fallo y el diferendo? ¿Qué podemos esperar los isleños? El decreto y la intención de diálogo no son necesariamente el inicio de una política agresiva o de ‘ruido de sables’. Lo más probable es que se usarán esas líneas de base para fijar ‘líneas rojas’ u objetivos de negociación, algo que finalmente podría consolidar una posición coherente colombiana de cara a buscar entablar un diálogo con Nicaragua para buscar sellar mediante un acuerdo bilateral de líneas fronterizas distintas a las fijadas por los jueces de la CIJ en 2012. Ese objetivo es muy complejo en la actual coyuntura diplomática. Sin embargo, hay mucha expectativa en particular por saber cómo será la participación de las islas, cómo se potenciará la voz de los más afectados –otra vez, los isleños– y cómo superará Colombia el distanciamiento diplomático luego de que se anunció el cierre de su embajada en Nicaragua. También, desde luego, por saber cómo reaccionarán los nicaragüenses, porque

en todo escenario debemos contar con ellos como contraparte y porque el reciente anuncio del cierre de la embajada le restaría margen de maniobra diplomática a Colombia.

costas extremadamente largas de Nicaragua en proporción a unas bien cortas de nuestras islas, por lo que la distribución de aguas quedó en proporción de 1:3,44 a favor de Nicaragua.

Adicionalmente, si un gobierno colombiano como el anterior de cierta afinidad ideológica no pudo avanzar en el diálogo, no es claro cómo lo logrará el actual gobierno colombiano de un espectro antagónico al nicaragüense y aún sin incentivos de peso. Así las cosas, los márgenes jurídicos y diplomáticos que le quedan a Colombia son estrechos. El decreto podría aflojarlos o apretarlos.

Es decir que por cada kilómetro cuadrado reconocido a Colombia se reconocieron 3,44 kilómetros cuadrados a Nicaragua. Por eso Colombia no solo debería presentar incentivos para el diálogo, como un canje de áreas, o darle a Nicaragua algo más en otro lado, a cambio de ese país cedernos una zona entre Providencia y Quitasueño y Serrana para permitir el retorno de la conexión geográfica de todo el archipiélago (ver mapa).

Se espera que el gobierno nicaragüense se pronuncie después de que salga el decreto, pero en el pasado ha dicho que Colombia debe respetar el fallo de La Haya en su totalidad, aunque reconocería derechos ancestrales y consuetudinarios de pesca artesanal del Pueblo Raizal.

EL ESCENARIO ACTUAL El fallo de 2012, que fue altamente favorable a Nicaragua, no incentiva a ese país al diálogo. Por la fórmula usada de ‘proporcionalidad’ y ‘distribución equitativa’, los jueces corrieron hacia el Este la línea media equidistante usada en métodos tradicionales (cerca al Meridiano 82) para reflejar la realidad de unas

Colombia debe también aumentar su margen de maniobra y lo logrará solo con la continuación de los canales diplomáticos bilaterales, una sinergia entre sus intenciones y el desarrollo socioeconómico y soluciones a los problemas de las islas (como potenciar la posición estratégica de San Andrés con un ‘hub’ de comercio, según propuesta del ministerio de comercio), y la participación del Pueblo Raizal que podría desplegar de nuevo su influencia diplomática étnica en Nicaragua y en el país para ayudar a asegurar un necesario consenso nacional alrededor de cualquier decisión. Para las islas son irrelevantes los discursos de soberanía. En cambio, sería muy

oportuno que se fortalezca la soberanía nacional con desarrollo regional y se potencie la voz de la población raizal anglocaribeña –presente a ambos lados de la frontera– facilitando el fortalecimiento de sus vínculos étnicos e históricos con sus familiares de las islas y mares de Nicaragua y del resto del Caribe. La firma del decreto de manera simbólica el día de San Andrés Apóstol, el 30 de noviembre, podría ser un claro indicio de las intenciones presidenciales de volver a comprometer esa diplomacia étnica para ayudar a aumentar el margen de maniobra diplomático colombiano. El decreto sería una movida cargada de un patriotismo que corrige descuidos nacionales pasados y busca ganar apoyo nacional y local. No reabriría el diferendo porque la disputa legal terminó su curso y, en cambio, podría dar inicio al diálogo que pondría punto final a la disputa de más de 40 años. Las líneas de base son puntos costeros que con rigurosidad técnica define un país para medir los diferentes espacios marítimos sobre los cuales ejerce soberanía y los que le corresponden en virtud del derecho internacional. No se determinan con improvisación. Las establecen la Armada Nacional y el Agustín Codazzi luego de estudios rigurosos y precisos.


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LAS OPCIONES COLOMBIANAS Así las cosas, Colombia tiene dos opciones: seguir ignorando el fallo o usar el decreto de líneas de base para lanzar una iniciativa donde se exploran opciones diplomáticas para asegurar una negociación con Nicaragua para modificar en parte las fronteras fijadas en La Haya a través de un acuerdo bilateral. Por no haber definido las mencionadas líneas antes del fallo de 2012, como tampoco la composición geográfica y cartográfica precisa de nuestro archipiélago, Colombia estuvo en desventaja en La Haya. Los mismos jueces señalaron que no había una norma, mapa o documento que definiera con precisión nuestro archipiélago y eso les dio amplio margen y libertad de decidir. En otras palabras, los magistrados advirtieron que la composición de nuestro archipiélago no podía determinarse de manera definitiva basándose únicamente en la ubicación geográfica o en los registros históricos. Es por eso que aplicaron el principio de proporcionalidad y distribución equitativa de aguas para solucionar la disparidad proporcional entre las aguas proyectadas desde nuestras pequeñas islas y las que tenía derecho Nicaragua por sus largas costas; una realidad que hacía imposible justificar la fijación de la frontera en un punto medio equidistante o dejar el Meridiano 82 como frontera. Desde 1978, la Ley 10 –hace 48 años– ordenó establecer las líneas de base y los espacios que integran el territorio insular. Pero sólo en 2013, después del fallo de 2012, el Decreto 1946 estableció la composición geográfica del archipiélago, aunque aún sin las líneas de base. Por eso, el anunciado decreto cierra ese

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círculo, aunque en el contexto del fallo de 2012 que tiene fuerza legal, y solo podría servir como punto de referencia. En síntesis, el anunciado decreto es una solución retroactiva sin efectos jurídicos internacionales, pero de muy posible peso diplomático bilateral.

EL ESPEJISMO DEL MERIDIANO 82 Y EL FALLO DE 2012 Algo importante por tener en cuenta es que el Meridiano 82 nunca fue una frontera legal porque nunca se precisó ni se ratificó en una ley o tratado, sino en un canje de notas sin piso legal, algo que el Gobierno nacional sabía desde el principio y en las deliberaciones en La Haya abandonó defenderlo como espacio fronterizo. Otro aspecto importante por tener en cuenta es que, aunque el fallo de 2012 fija las fronteras, Colombia y Nicaragua pueden renegociar para redefinirlas. En ese contexto y en virtud del derecho internacional, Colombia estaría desafiando las normas internacionales si traza en el decreto anunciado espacios marítimos más amplios o pone al archipiélago como una sola unidad geográfica, porque, además –nos guste o no– Quitasueño y Serrana quedaron enclavadas en aguas reconocidas como nicaragüenses. Por eso algunos expertos aseguran que el decreto debe incorporar el componente jurídico establecido en el fallo de 2012. Si no lo hace y se sigue ignorando el fallo nuestro país se uniría a un reducido grupo de países que desafían las leyes internacionales. Las fronteras marítimas con Nicaragua se fijaron en La Haya con el consentimiento de Colombia que hasta este fa-

llo había aceptado la jurisdicción y las decisiones de los jueces, pero ahora las rechaza porque no le convino una decisión. A raíz de ello, Colombia ya no reconoce la jurisdicción de la CJI de La Haya, pero los efectos jurídicos sobre las islas con las fronteras del fallo de 2012 siguen vigentes. Por la desconexión geográfica de Quitasueño y Serrana del resto del archipiélago, convendría que si hay una negociación con Nicaragua se aspire a la posibilidad de un canje de áreas (algo común en negociaciones marítimas) o el establecimiento de una Zona de Régimen Común similar a la que ya existe entre Colombia y Jamaica alrededor de los cayos más al norte del archipiélago de Serranilla y Bajo Nuevo que aún están conectadas a aguas colombianas por un pequeño margen, pero ahora, rodeados de aguas nicaragüenses, hondureñas y jamaiquinas en su mayoría.

LOS DERECHOS DE PESCA ANCESTRALES Una estrategia intentada en el anterior gobierno de Gustavo Petro fue usar los derechos de pesca ancestrales perdidos a la largo del Meridiano 82 como punto de acercamiento y de negociación, pero Colombia nunca precisó dichos objetivos y Nicaragua nunca respondió a esa aproximación, aunque Daniel Ortega dijo que reconocería los derechos de pesca artesanal raizal, algo que deja a las islas y a nuestros pescadores con esperanzas, pero en un limbo práctico, jurídico y de seguridad. Así las cosas, hoy conviene concentrarse más bien en un canje de áreas o el establecimiento de un área de soberanía compartida o régimen común que garantice el acceso de los pescadores raiza-

les a los cayos del norte, sin derecho de los nicaragüenses a explotación pesquera en Quitasueño y Serrana. Lo anterior por la sencilla razón de que Nicaragua seguramente exigirá reciprocidad y hay una disparidad poblacional y de explotación pesquera: nuestros pescadores son menos y ejercen mayormente faenas artesanales, mientras que la mayoría de pescadores nicaragüenses ejercen el oficio de forma industrial, así que otorgarles derechos en nuestras aguas auguraría el fin de la riqueza de nuestros cayos. En síntesis, se debería explorar la posibilidad de asegurar para Quitasueño y Serrana algo similar a lo que existe con Jamaica más al Norte, una opción que podría facilitarse porque compartimos con Nicaragua la Reserva Mundial de la Biósfera Seaflower, donde habría severa oposición a que se exploten petróleo o gas, y por lo tanto el área ha perdido interés en gran medida atractivo económico. El manejo conjunto de dicha reserva podría generar un acercamiento diplomático y unos acuerdos en relación a las aguas, en una región cada vez más integrada e interdependiente. Esperemos que después de la expedición del decreto –en el Día de San Andrés– haya mayor claridad sobre las intenciones del presidente Abelardo de la Espriella y su equipo, con respecto al diferendo y el fallo. De momento, Colombia debería fortalecer la operatividad naval en los cayos para proteger nuestros recursos pesqueros, y ejercer soberanía. Pero es importante que haya claridad sobre los pasos a seguir y los objetivos a perseguir, con cálculos precisos de concesiones en un posible acuerdo, desde luego con la participación de las islas.


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A CULTURAL ROUND TRIP FROM ARCHIPELAGO OF SAN ANDRÉS

Hay discos que funcionan como meros documentos de época. Hay otros que, como ‘De San Andrés con amor’, el debut fonográfico de The Rebels Home Boys, se convierten en parte fundamental de la columna vertebral de la cultura por su poder musical y un viaje sónico capaz de partir la historia en dos. Crónica a los 40 años del disco que nos cambió la historia.


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A 40 AÑOS DE SU GRABACIÓN

‘De San Andrés con amor’ de The Rebels Por Iván Samir Otero Fue lo que pasó. Corría el año 1986 cuando los muchachos de The Rebels: Jaime Celis, Luis O’neill, Job Saas, Lloyd Newball, Lannie Flowers, Horacio Howard, Claudio Reids y Hansel Morgan entraron con sus instrumentos y sus sueños a los estudios de Codiscos, en Medellín, no sabían que estaban creando una leyenda. Ni los ingenieros de grabación antioqueños entendían qué estaba pasando. Acostumbrados a grabar el vigor de la salsa o la música parrandera, no podían entender cómo se debía registrar, por ejemplo, el sonido del bajo en el reggae.

lado Coral Palace. Tiempo después, Codiscos, a través de su sello Zaida Records, lo reeditó bajo el sugestivo título con el que hoy lo exaltamos... De San Andrés con amor. Tener un disco impreso en formato físico en aquella época era la llave maestra que abría las puertas a giras nacionales e internacionales, festivales multitudinarios, apariciones en televisión y rotación radial. Todo eso y más sucedió con ‘De San Andrés con amor’ y sus producciones posteriores. Por encima de cualquier conquista comercial, este álbum representaba

cantar en su propia lengua y con su propia verdad. Para miles de melómanos en el país, escuchar este vinilo por primera vez fue el equivalente a un viaje psicodélico. Fue la grieta en el muro por donde se filtró el verdadero sonido del Caribe anglófono a la psique colombiana. Quien ponía la aguja sobre esos surcos quedaba contagiado por una fiebre tropical que exigía investigar de dónde salía tanta magia. SURCANDO SURCOS DE VINILO Escuchar las ocho canciones del

Sufrieron un shock intentando suavizar la mezcla para volver el disco más guapachoso para el gusto comercial de la época. Querían domesticar un sonido que nació rebelde y que los isleños dominaban por su vibración y su lenguaje narrativo emparentado con Jamaica, Trinidad y Tobago o Haití.

UN PASAPORTE DE ACETATO The Rebels fue a capturar el pulso crudo de una isla que bullía por exportar su cultura al mundo. Se estaban inscribiendo en el libro de los pioneros en interpretar reggae y soca no solo en San Andrés o Colombia, incluso en Suramérica. Su sonido cosmopolita, traducido y arraigado a su mística caribeña, era único. El intendente Simón González Restrepo lo sabía y lo apoyó. Dice el mito que en una sola llamada gestionó el patrocinio con Suramericana de Seguros, disquera y financiación. El álbum se prensó como un regalo institucional titu-

El lado B se alza con ‘Coral Palace’ y ‘What A System’, un trallazo de reggae profundo y contestatario contra el establishment. Le sigue ‘Brother Willy’, una crónica comunitaria sobre los personajes entrañables del vecindario, y explota ‘Jumping Soca’, una descarga de energía festivalera diseñada para encender el ritmo en cualquier la fiesta. BIG BANG INSULAR Decir que este álbum es emblemático es quedarse corto: es la piedra filosofal de la cual brotó todo un movimiento musical que sigue ardiendo en el continente. Antes de esta producción, el reggae en Colombia era un mito lejano que llegaba en casetes pirateados. The Rebels demostró que se podía cantar desde la herencia propia con potencia universal. Sin este acetato, el reggae hecho en esta esquina del planeta sencillamente no existiría.

Pero no se puede embotellar un huracán; hay que dejarlo ser. Por eso, no había forma de contener el atrayente carácter de The Rebels, el grupo más emblemático de la música isleña de todos los tiempos. Desde su mánager Eduardo Lunazzi hasta cada uno de los músicos en cabina, la premisa era clara: querían sonar como sanandresanos, como caribeños, como verdaderos raizales. La tenían clara. Querían que el bajo retumbara con ese peso grave, espeso y anímico que solo el verdadero reggae conoce; querían que la soca fluyera sin filtros ni arreglos acartonados. Querían ser ellos mismos.

misticismo donde la voz de Hansel Morgan recordaba que, ante el odio y la desolación, el afecto es la única tabla de salvación. ‘Donkey Race’ revela una pintoresca estampa de las carreras de burros en ritmo acelerado, mientras que ‘Beautiful San Andrés’, en voz de Job Saas, es una declaración de amor absoluto al terruño que retrata el paraíso real frente al asedio del turismo salvaje.

para la población LP es descifrar LA ‘OTRA’ PORTADA raizal la urgencia un mapa donintangible de fijar Se trató de una edición limitada de cada corte su memoria con- (cien ejemplares) para beneficia- expone una temporánea en un rios de Sudamericana de Segu- verdad inalteregistro tangible ros –SURA–, con una ilustración rable de nuestra y permanente. En hecha por la artista Simonetta identidad. Abre esos surcos que- Vinaccia del Coral Palace (Palacio ‘Commanding daron atrapados de los Corales) de San Andrés, di- Wife’, una verlos pensamientos, ferente al acetato de Codiscos que sión soca del realegrías, triste- acompañó el lanzamiento comer- ggae afilado de zas y virtuosidad cial del primer LP del grupo. Boris Gardiner de nuestra gente donde el humor para reconocer doméstico se nuestra existencia sin intermedia- convierte en una bomba bailable, rios. La propuesta era un eferves- interpretada por Claudio Reids, cente cóctel donde convivían reg- quien además acopló un potpurrí gae, soca, calipso, mento y kompa. con ‘Give me back mi dollar’. A diferencia de intentos fonográficos anteriores, The Rebels llegó Luego resuena ‘Love Is the Anpara enseñar cómo suena verda- swer’, original de Alston Becket, en deramente una isla cuando decide una versión magistral cargada de

Repasar hoy este manifiesto musical es un acto de pura devoción melómana. Escuchar las voces inconfundibles de Reids (RIP), Morgan y Job Saas entrelazadas con las atmósferas en los teclados de Newball, los acordes afilados en las guitarras de Celis, el bajo en las manos de Flowers (RIP), la batería de Howard (RIP), el saxo de O’Neil y el soporte vocal de Betty y Nury Celis, es comprender cómo aquella tropa cambió la historia de la música colombiana. El tiempo ha pasado, las modas se han podrido y los formatos digitales van y vienen, pero ese vinilo sigue girando a 33 revoluciones por minuto en la mente de quienes sabemos la verdad: el reggae nacional nació con The Rebels, que le cantaron al mundo con el amor indomable de su isla. ------------------Nota: El álbum completo se puede escuchar en plataformas musicales de distribución digital como YouTube y Spotify. Aún se conservan y se consiguen copias originales en vinilo, tanto de la versión ‘Coral Palace’ como la ‘De San Andrés con amor’.


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A 16 AÑOS DE UNA RECOMENDACIÓN MÉDICA

La vuelta al mundo caminando... Hace dieciséis años un médico me hizo una recomendación sencilla: “Tiene que hacer ejercicio. Camine.” No me habló de maratones, de gimnasios ni de competencias. Solo de caminar y alimentación saludable. Ese día tomé la decisión de obedecer el consejo. Lo que nunca imaginé fue que aquella caminata se convertiría en un hábito diario durante dieciséis años consecutivos. En ese momento pesaba 102 kilos, pero antes de cumplir el primer año de ese sabio consejo, había bajado 20 kilos y aun me mantengo en 82. Hoy, cuando miro hacia atrás, descubro algo difícil de creer: he recorrido aproximadamente 46.700 kilómetros (58 millones de pasos aproximadamente). Es decir, ya le di la vuelta completa al mundo caminando... y ya comencé la segunda.

• Casi tres recorridos desde Alaska hasta la Patagonia. • Unas ocho travesías y media de Europa, desde Cabo Norte hasta Tarifa. • El equivalente a atravesar la Tierra de polo a polo por el centro 3,7 veces. Pero hay una comparación que, siendo isleño, me impresiona aún más. La vuelta completa a San Andrés por la Circunvalar tiene unos 28 kilómetros. Eso significa que, con mis 46.700 kilómetros, habría

minando al menos 4,8 kilómetros diarios sin romper la cadena. • Aristos Panteli: (Chipre – Emiratos Árabes) Documentó alrededor de 38.900 kms en poco más de cuatro años gracias a una extraordinaria racha diaria. • Arthur Blessitt: (Misisipi – USA) Evangelista que, cargando una cruz, recorrió más de 64.000 kms caminando por numerosos países durante décadas. • Stanley E. Rychlicki: (Nueva York – USA); Acumuló unos 220.288 km en 37 años caminando como parte de su

Mi rutina terminó siendo sorprendentemente simple. Primero llevaba mis datos en Excel, años después un reloj de pulso y después en celular en el bolsillo con el podómetro registrando cada paso.

Sin patrocinadores, sin expediciones internacionales, solo caminando a buen ritmo. Con el tiempo comprendí que la constancia tiene una fuerza silenciosa. No produce titulares todos los días, pero después de miles de jornadas termina construyendo algo extraordinario. LOS KILÓMETROS PUESTOS EN PERSPECTIVA (las cifras ayudan a entender la dimensión del recorrido) • 46.700 km caminados. • Más de 5.800 días acumulados. • Aproximadamente 1.100 maratones recorridas. • Más de una vuelta completa a la Tierra, cuya circunferencia es de unos 40.075 km.

Como columnista, me permito hacer una recomendación sencilla: ojalá más isleños cambien algunos trayectos en moto o carro por caminatas. No se trata de abandonar un medio de transporte útil, sino de recuperar el hábito de caminar cuando la distancia lo permita. Ganaría la salud de las personas, disminuiría la congestión y tendríamos calles más seguras y una convivencia más amable entre peatones, motos y conductores de otros vehículos. Además de caminar, también recomiendo alimentación saludable, es necesario porque una sola de las practicas no funciona.

CUANDO UNA ORDEN MÉDICA CAMBIA UNA VIDA

Un promedio de ocho kilómetros diarios (10.000 pasos), aunque varias veces he marcado más de diez kilómetros. Sin buscar récords,

veces cómo la convivencia entre motos, vehículos y quienes caminamos sigue siendo un desafío. La velocidad, las maniobras imprudentes y la falta de respeto por el espacio del peatón convierten, con demasiada frecuencia, una caminata en un ejercicio de atención permanente.

EL VERDADERO VIAJE

podido rodear la isla aproximadamente 1.800 veces.

trabajo como inspector de tuberías. Es conocido como The Walking Man.

Es una cifra que cualquier habitante del archipiélago puede imaginar: salir de North End, recorrer Sound Bay, San Luis, La Loma, Cove, West View y volver al punto de partida... repetirlo casi mil ochocientas veces y todo comenzó con una frase de un médico.

Sus historias demuestran que la constancia puede tomar muchas formas. La mía nació en un lugar mucho más cotidiano: la consulta de un médico.

NO ESTOY SOLO EN EL MUNDO Existen personas cuya disciplina para caminar ha sido documentada durante años, aunque no existe un récord oficial que combine exactamente años consecutivos, distancia diaria y kilómetros acumulados. • Joan Monson: (Minnesota - USA): Lleva más de 25 años –tiene 84– ca-

Caminar también es una forma de cuidar la isla, después de hacerlo durante dieciséis años hay una conclusión que no aparece en el podómetro. San Andrés tiene alrededor de 25.200 motocicletas, una cifra enorme para una isla cuya Vía Circunvalar apenas alcanza los 28 kilómetros. PARTICIPACIÓN PÚBLICA Como peatón, he visto muchas

Por último, con los años descubrí algo curioso. Mientras caminaba para cuidar mi salud, estaba recorriendo el equivalente a un viaje alrededor del planeta. Nunca necesité cruzar océanos para sentir que hice una gran travesía. Cada paso sumó. Cada tarde contó. Y hoy puedo decir, con la tranquilidad de quien simplemente fue constante: “Hace 16 años un médico me dijo que caminara. Lo hice. Sin darme cuenta, le di la vuelta al mundo caminando, di la vuelta a la isla cerca de 1.800 veces... y ya comencé la segunda vuelta al planeta”. Quizá esa sea la mejor prueba de que las decisiones más pequeñas, repetidas miles de veces, puedan terminar escribiendo las historias más grandes.


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ANÁLISIS DE UN REGAÑO PRESIDENCIAL...

Ni Cesar Borgia se atrevió a tanto En las comunidades pequeñas todo el mundo se conoce. Por eso, cualquier asunto, se vuelve personal. En las islas, el afecto y los vínculos de sangre o de crianza, son el insumo principal de las relaciones y a la vez, su mayor combustible y detonante. La llegada de los presidentes al Archipiélago sin excepción, incluyen promesas en clave de soberanía, declaraciones de amor a este rincón alejado de la patria, y anuncio de condiciones dignas para los pescadores. Un disco rayado. Sin embargo, no se tiene memoria de un mandatario que hubiera llegado con tan histriónica determinación, a “regañar” a sus anfitriones.

La corporación ambiental fue pionera para Colombia, en el desarrollo del Sistema de Áreas Protegidas. Bajo el impecable liderazgo de June Marie Mow y de Elizabeth Taylor Jay, en sus correspondientes periodos, construyó simultáneamente autoridad ambiental, confianza institucional, capacidad técnica y legitimidad social a través de la participación comunitaria. La defensa de los ecosistemas se desarrolló en medio de tensiones con un modelo turístico no tan amigable con la sostenibilidad, limitaciones de saneamiento básico y problemas estructurales de ordenamiento territorial, que paradóji-

la junta directiva, politizó la corporación. “Yo pago, yo mando”, es un axioma que se replica en otras instituciones locales. Un pez que se muerde la cola. PROCESO DILATADO DE ‘ENCARGOS’ En las islas, el proceso de elección convocado en 2023 para elegir la cabeza de la entidad entre 2024 y 2027, ha estado rodeado de recusaciones, actuaciones judiciales y controversias sobre el proceso, que dilataron la designación en propiedad y atornillaron por tres años a un funcionario encargado y

“Estoy enterado de... Coralina y no lo voy a permitir”, oímos decir enfático a De la Espriella antes de su alocución dominical, durante el atropellado encuentro con la gobernadora y la representante. ¿A qué se refería? En sus primeros años de existencia, Coralina fue ejemplar en la consecución de recursos internacionales que apalancaron su enorme gestión. La declaratoria de la Reserva de Biosfera Seaflower por parte de la Unesco el 10 de noviembre del año 2000, nos situó en el panorama internacional, al tiempo que nos convirtió en una de las reservas de biosfera marinas más extensas del mundo. Sin embargo, el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya en 2012 la fragmentó y redujo su extensión al menos en un 46,4%, según análisis publicado en The Geographical Journal. Un despojo dramático especialmente para los pescadores artesanales cuyas faenas quedaron condicionadas a la nueva demarcación marítima de un Archipiélago históricamente conectado por el mar con sus vecinos, con quienes mantiene vínculos culturales que trascienden las fronteras. Esperamos que la nueva categoría de “vecinos demócratas” expresada por De La Espriella en su discurso, no trace una nueva delimitación política.

camente, hoy persisten. No sé si en otras regiones del país las corporaciones eran tan eficaces, pero la nuestra lo fue. Al punto que, por sus buenos resultados, se convirtió en el foco del deseo de mandatarios locales, ávidos de aumentar las arcas departamentales. El período de los directores de las corporaciones autónomas era de tres años, hasta la expedición de la Ley 1263 de 2008, que modificó el esquema para hacer coincidir sus períodos con los de alcaldes y gobernadores, bajo el argumento de armonizar la gestión ambiental con los planes de desarrollo territoriales. Blanco es gallina, lo pone. Esa nueva sincronía sumada al hecho de que el gobernador presida

nombrado por el saliente gobernador. Seguramente, De La Espriella fue informado en detalle de la prolongada interinidad en Coralina que sigue sin resolverse de fondo pues como era previsible, la gobernadora, en uso de sus facultades legales, designó nueva directora, también encargada. Ojalá Coralina recupere su independencia y consolide nuevamente uno de los pocos proyectos colectivos que nos aglutinó en la defensa de los recursos naturales, aunque no faltaran los airados. Los mismos que prefieren pedir perdón a pedir permiso para cimentar obras en zona arrecifal, que corren los linderos del POT o de cualquier norma si es para su beneficio personal, pero que critican a otro que se atreva a hacerlo;

los que hoy exigen castigo para quienes están del otro lado político de sus afectos. Si es que de afectos podemos hablar en una población que –en muy buena parte– se ha dedicado a producir ‘memes’ de una crueldad desmedida, y chistes que banalizan y desvían la atención sobre lo fundamental. No nos digamos mentiras. El sistema está diseñado para fallarle a la mayoría y servir a unos cuantos. Siempre ha sido igual. Muchos de quienes exigen severidad desde las tribunas, podrían estar mañana en el mismo lado que hoy señalan. Nos hemos acostumbrado a vivir así, pero los problemas estructurales de las islas no pueden reducirse a una dinámica de chismes, traiciones, y canibalismo figurado entre bandos que ha separado familias, y marca la lucha por el poder territorial. Ni Cesar Borgia, recordado por su falta de escrúpulos, se atrevió a tanto. Por eso cuando De La Espriella dijo que conocía lo de Coralina, vi un destello de esperanza. Quise pensar que se refería a la pérdida de la calidad de residente del Archipiélago cuando se atenta sobre sus recursos naturales y ambientales, tipificada en el artículo 6, literal c), del Decreto 2762 de 1991. Si este “articulito” se hubiera aplicado, tal vez la sobrepoblación que genuinamente preocupa al Pueblo Raizal, no tendría las dimensiones actuales. Quien no respete el entorno, debe abandonar el territorio insular. Desde luego, se necesitan transformaciones mucho más profundas e interconectadas para retomar el rumbo de las islas; no tantos anuncios, titulares, amenazas, y mensajes anónimos de todos contra todos porque corremos el riesgo de quedar como siempre a la deriva: en manos de los mismos con las mismas. Nunca es tarde para empezar…


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PRESENCIA RAIZAL EN LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DD.HH.

Inquietudes, reclamos y compromisos En la audiencia del jueves de la CIDH, cuatro líderes raizales expusieron la situación de vulnerabilidad que enfrenta su pueblo y la necesidad de protección de sus derechos humanos, principalmente el de la supervivencia en un mar de retos y circunstancias difíciles derivadas principalmente de la inconsistencia y las brechas entre los mandatos legales para asegurar su protección y supervivencia y las muy pocas acciones gubernamentales adelantadas para lograrlas. Es un paso más en la internac ion a l i z ac ión de la reivindicación étnica como estrategia para que el estado colombiano garantice los derechos constitucionales de la comunidad raizal anglo isleña, y de paso ha servido para elevar el perfil de tres líderes hasta ahora poco conocidos, algo que podría cambiar el rumbo de las estrategias de reivindicación raizal. El gobierno colombiano, a su turno, no fue claro sobre las acciones y estrategias de cómo atenderá los intereses de la protección étnica y los intereses nacionales estratégicos, el diferendo con Nicaragua, en unas islas y en unos mares donde las dos cosas han estado en conflicto por años. El estamento carece además de narrativa y argumenta con excusas y evasivas ante los hechos, como en esta audiencia, la ausencia de mecanismos de protección necesarias para el pueblo raizal que se han prometido y que no se han cumplido. Es claro que reemplazar la política del garrote y la zanahoria vigentes en los momentos más difíciles de la política de soberanía antes de 1991, como lo recordó Jairo Rodríguez Davis –uno de los cuatro delegados raizales presentes–, por una política de inacción que bordea en la indiferencia y desprecio por los temas raizales, a pesar de los avances legales que ahora deben trasladarse del papel al mar y la tierra ancestral y a la comunidad étnica. En la audiencia se expusieron no sólo las omisiones históricas más recientes desde 1991 –con la protección expresa ordenada por la Constitución y la jurisprudencia–, sino que además se puso en evidencia la fragilidad y la inexistencia de una estrategia para atender las preocupaciones de supervivencia étnica cuando ya las de soberanía nacional que afectaron el perfil étnico y la asociación mayoritaria del pueblo raizal con su territorio, no están en posición relevante en la agenda diplomática y la política nacional.

Fue un relato de profundas heridas históricas y un llamado de auxilio a instancias del estado colombiano, impasible frente al difícil reto de supervivencia como minoría étnica y una lección de por qué mantener las esperanzas a pesar de la adversidad. Un grito de auxilio por un pueblo agotado de promesas incumplidas y preocupado por un incierto futuro, ante una Comisión que puede presionar al Estado colombiano a finalmente abandonar su estrategia de oscilar entre la retórica y la inacción y actuar con hechos concretos para asegurar la supervivencia de la etnia raizal, dado que se han ignorado los dictados de nuestra Corte Constitucional en sus diferentes sentencias. LOS RECLAMOS DE LA INTERVENCIÓN RAIZAL Varias son los reclamos a destacar de la intervención raizal: expuso las evidencias de la fragilidad del pueblo raizal que lucha por sobrevivir frente a omisiones estatales. Esta fragilidad afecta la vida de los habitantes raizales, la pesca como actividad económica y modo de sobrevivencia y seguridad alimentaria ancestral, la protección del mar y la participación de su comunidad en el centro de la discusión. Destacaron en su intervención los vínculos históricos, culturales y humanos que unen al archipiélago con su entorno caribeño anglosajón, poniendo en evidencia las inconsistencias en las políticas públicas nacionales para asegurar la supervivencia étnica. Los líderes raizales enfatizaron cuatro temas claves en este propósito. En primer lugar, la incertidumbre de que el Estado colombiano extienda la protección necesaria al pueblo raizal; y piden a la Comisión tomar cualquier acción o presión que pueda ejercer para asegurar la supervivencia, el principal derecho humano de la etnia. En segundo lugar llamaron la atención sobre años de actos y omisiones legislativas, judiciales y ejecutivas que afectan al pueblo raizal, y solicitan a la CIDH acciones que garanticen el cierre de la brecha existente entre la retórica estatal y las acciones concretas necesarias, el reconocimiento legal

étnico en presente en la Constitución de 1991 y la poca implementación de políticas públicas para protegerla acorde a las prioridades de la población y con plena consulta y consentimiento de la misma. Al respecto, existe un particular, especial y robusto cuerpo de leyes y normativas para las islas y en particular para el pueblo raizal que requiere un desarrollo legal. Recordaron que desde 1991, el artículo 310 de la Constitución Nacional aprueba la emisión de normas especiales para proteger la identidad étnica raizal y lo poco que se ha hecho, con la excepción hecha del decreto que creó la OCCRE, que –dicho sea de paso– ha sido ineficaz para parar la sobrecarga poblacional y que ha tensionado el anhelo y los retos de supervivencia no solo al pueblo étnico sino el frágil medio ambiente también. Un tercer aspecto que los cuatro líderes raizales enfatizaron el hecho de las amenazas de supervivencia que se ciernen sobre ellos y enfatizaron los diversos fallos de garantía de derechos constitucionales de la Corte Constitucional de Colombia que reconoce estatus especial en el conjunto de las comunidades y territorios del país por ser parte singular de la riqueza de la nación y del deber de protección reforzada del gobierno y del ejecutivo de garantizar diseños institucionales, políticas efectivas que lo garanticen. Cosa que los intervinientes dejaron en claro que no ocurre en el Departamento Archipiélago. La líder Fanny Howard señaló las alertas tempranas que desde hace más de dos décadas ante la CIDH y el gobierno nacional; es necesario garantizar protección y respeto a la autodeterminación como mecanismo de supervivencia cultural y étnica, afectadas por políticas nacionales de ‘asimilación cultural’, integración nacional, marginalización étnica, desplazamiento territorial, cambios demográficos deliberados para diluir el peso demográfico del componente raizal, hechos que han desembocado en que el ciudadano raizal hoy día sea minoría en su propio territorio ancestral, principal amenaza su propia existencia.

Un cuarto aspecto que se destacó fue la petición expresa de los líderes de tomar acciones necesarias y hacer un seguimiento y acompañamiento continuo a la comunidad étnica y a las acciones u omisiones del Estado colombiano en relación a la preservación de la etnia raizal. La CIDH y el gobierno nacional se comprometieron con ello. INQUIETUDES DE LA CIDH Y COMPROMISOS DE LOS AGENTES Los miembros de la CIDH destacaron la protección reforzada que tiene la comunidad raizal y disposiciones específicas para su protección y supervivencia tanto en las leyes colombianas como en las interamericanas derivadas de tratados bilaterales y multilaterales y fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Destacaron en particular algo fundamental: el sentido de pertenencia al país debe construirse no solo desde el reconocimiento étnico sino desde el fortalecimiento de la identidad propia del Pueblo Raizal, de su lengua, su memoria, su desarrollo y su relación con el Caribe. Señalaron también su deseo de que el mar no sea una frontera que encierra al raizal sino un espacio que los une a pueblos de afinidad étnica de la zona –crítica directa a la decisión del gobierno colombiano de cerrar la embajada en Managua–, y advertencia frente al decreto de líneas de base que pronto emitirá el presidente y que reabre las tensiones sobre los espacios marítimos del pueblo raizal y que, para muchos, podría eje de un conflicto fronterizo desfavorable a los intereses étnicos. Enfatizaron que Colombia como Estado, tiene obligaciones de protección étnica raizal en virtud de ser parte de la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), respetando la auto determinación, autonomía y autogobierno en asuntos locales y participación en decisiones que les afecte, en armonía con la soberanía nacional y el estado de derecho de Colombia como nación unitaria. Esto último, podría ser visto como un llamado al liderazgo raizal a


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recalcular las propuestas locales en el Estatuto Raizal que en cierta manera retan la supremacía del Estado colombiano en las islas y que, por eso, se habría paralizado su avance legislativo. Destacaron en todo caso, que la unidad de un Estado se mide por la capacidad de reconocer las diferencias de los pueblos dentro de su frontera y que la CIDH debe ser garante de los derechos humanos de los raizales y en ese sentido solicitan acompañar y contribuir desde sus competencias a esas garantías. Los miembros de la CIDH preguntaron a los funcionarios de la Cancillería y el Ministerio del Interior, que asistieron a la audiencia, sobre los mecanismos de consulta y cómo pueden fortalecerse para ser más efectivas para el respeto a los derechos humanos del pueblo raizal. También sobre cómo armonizar la autonomía del Pueblo Raizal con la toma de decisiones del Estado colombiano y cuál es el rol y aporte que puede hacer la Comisión para asegurar que se haga. En particular preguntaron sobre la v u l n e r a b i l id ad ambiental, cultural e identitaria del espacio raizal y qué compromisos adquirirá el nuevo gobierno para atenderlos. Los agentes nacionales quedaron cortos en sus respuestas c or r e s p o nd ie n tes a los retos y oscilaron entre la retórica y las promesas, manifestando que el gobierno está haciendo mucho y continuará haciendo más, sin detalles precisos de qué acciones y planes se implementarán para ello. Mencionaron que el Estatuto Raizal es una deuda que tiene Colombia con los raizales sin indicar cronogramas, agenda y trámites legislativos en el Congreso Nacional, aunque afirmaron la voluntad de mantener los canales de comunicación guiados por el desarrollo y preservación del Pueblo Raizal. DECLARACIONES PUNTUALES Y CAMBIO GENERACIONAL Jairo Rodríguez Davis, rechazó

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aseveraciones sobre la participación raizal, en todo el proceso en La Haya, interpelando una errada afirmación de un miembro del equipo gubernamental colombiano. El líder raizal fue enfático en que Colombia no solo no permitió esa participación, sino que omitió mencionar antes del fallo de 2012 la existencia de una comunidad étnica ligada estrechamente al mar que se perdió. “Era como si no existiéramos”, recalcó. Con todo ello es conocido que la Corte de La Haya emitió su juicio sin consignar en sus actas y proveídos la voz y el sentir del Pueblo Raizal, evidencia que salta a la vista como un inexplicable fallo de la parte que representó a Colombia. Aunque posteriormente hubo participación y consulta, como lo señaló el funcionario de la Cancille-

ría, Rodríguez Davis fue enfático en que no tuvieron injerencia en las decisiones finales. “Demasiado tarde para ese momento”, recordó. El líder Edgardo Martínez Mitchell rechazó las aseveraciones de un funcionario del Ministerio del Interior de que hay una interlocución permanente con la comunidad raizal, al señalar las inconsistencias en esa interlocución, como la de citar a reuniones a último momento que evitan la participación más activa de la representación étnica. Los funcionarios gubernamentales señalaron que el diálogo con el Pueblo Rai-

zal seguirá siendo un mecanismo fundamental para avanzar y atender las preocupaciones de supervivencia y de otros tipos. A pesar de la enérgica y contundente presentación de los cuatro líderes raizales subrayando fallas del Estado para asegurar la supervivencia y la protección de los derechos humanos del pueblo raizal, la audiencia terminó con un optimismo moderado por la posibilidad de que la CIDH se pronuncie a favor de la etnia raizal, y con un claro inventario de dudas de si el gobierno colombiano atenderá los retos y en particular si cerrará la brecha entre el reconocimiento legal, institucional y gubernamental de la necesidad de proteger a la etnia y evitar su extinción, y las acciones necesarias para lograrlo. El representante del Ministerio del Interior dijo, sin dar detalles,

que el nuevo gobierno cambiará el estado de las cosas, no con discursos sino con realizaciones y que van a mirar cómo se mejora la garantía del derecho a la autodeterminación y la consulta previa, y consignó sus cuestionamientos y reflexiones de por qué los enormes recursos invertidos no han tenido efectos significativos en el desarrollo y la movilidad social raizal. Un indicio que revela la preocupación fundamental del presente gobierno sobre la corrupción en las islas, expresada el 16 y 17 de octubre durante la visita presidencial a las islas. Fue enfático el agente del gobier-

no en que este gobierno continuará con la comunicación con las comunidades en el territorio, y que los instrumentos de interlocución raizal con el gobierno nacional necesitan mejorarse. Señaló que hay otras instancias que deben tomar parte y ejecutar acciones en el contexto de las necesidades étnicas, como la Gobernación de las islas y la misma comunidad y sus distintas organizaciones de base. Esto podría interpretarse como una crítica indirecta a los gobernadores y a organizaciones raizales de base que deben contribuir más a que se impulse a pasar de la retórica a las acciones reales en el territorio. Como conclusión, queda suficientemente claro que el gobierno nacional carece de una narrativa y objetivos claros frente al tema raizal y en la forma como se navegará la línea directa entre proteger sus intereses étnicos y los intereses nacionales en un espacio cargado de una relación a veces conflictiva entre necesidades étnicas y preocupaciones estratégicas nacionales que llegó a su clímax con el fallo de La Haya de 2012. Fortalecer el diálogo con el Pueblo Raizal, poniendo como eje central la dinámica étnica y su conexión con el Caribe, podría event ua l mente ayudar al país no solo a atender las consecuencias del fallo de La Haya de 2012 sino también a cerrar la brecha entre la ley y la promesa, entre su retórica y sus acciones, y las necesidades de supervivencia étnica a través de la reconexión étnica con sus similares en el Caribe, un paso fundamental de respeto a nuestros derechos humanos. Un hecho importantísimo por destacar es la exaltación de tres líderes raizales hasta ahora de bajo perfil: Fanny Howard, Edgardo Martínez Mitchell y Jairo Rodríguez Davis, un hecho que podría señalar un cambio generacional, de liderazgo y de estrategia de reivindicación étnica. Sus intervenciones fueron magistrales y representan, sin dudas, el sentir de la comunidad afectada.


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Coralina y la necesaria lucha contra el cambio climático

El Día Internacional contra el Cambio Climático, conmemorado el 24 de octubre, nos recuerda que los desafíos ambientales dejaron de ser advertencias lejanas para convertirse en realidades que comprometen nuestro presente. En un territorio insular como el archipiélago, donde el mar define la identidad, la economía y la vida cotidiana, este reto adquiere especial significado.

al cambio climático debe convertirse en una prioridad colectiva. La planificación territorial, la protección de manglares y arrecifes, el manejo responsable de los residuos y del agua, así como la preparación de la población ante probables emergencias, son acciones que requieren continuidad, coordinación institucional y compromiso ciudadano.

Su paso por el programa Fi Wi Riif, orientado a la protección de los arrecifes coralinos de la Reserva de Biosfera Seaflower y al bienestar de las comunidades que dependen de ellos, aporta una experiencia valiosa. La conservación marina debe entenderse no como una tarea aislada, sino como parte esencial de la sostenibilidad social, cultural y económica del territorio.

El aumento del nivel del mar, las inundaciones costeras y la erosión amenazan no solamente las playas y los ecosistemas, sino también viviendas, infraestructura, fuentes de agua dulce y actividades productivas. Las estimaciones disponibles advierten sobre la vulnerabilidad de las islas. Ignorar estas señales sería aplazar decisiones indispensables para proteger a las generaciones presentes y futuras.

En este contexto, el nombramiento de la profesional isleña Magda Masquita McKeller como nueva directora encargada de Coralina representa una oportunidad para fortalecer la gestión ambiental del archipiélago. Su formación en estudios ambientales, riesgo y resiliencia, sumada a su experiencia en la entidad y en la conservación de los arrecifes, constituye una base importante para asumir semejante responsabilidad.

Coralina tiene ante sí el desafío de consolidar su papel como autoridad ambiental, promover decisiones sustentadas en el conocimiento científico y fortalecer el trabajo conjunto con las administraciones, las organizaciones comunitarias, los sectores productivos y la ciudadanía. La magnitud de los riesgos exige pasar de los diagnósticos a resultados verificables, con prioridades claras y acciones sostenidas en el tiempo.

podría responder «no tengo datos suficientes», una expresión que merece ser declarada patrimonio inmaterial de la política isleña, precisamente por su rareza.

En la auditoría de 2025, la Contraloría examinó nueve metas institucionales: dos cumplidas, dos parcialmente y cinco sin ejecución acreditada. Cumplimiento ponderado: 33,3 %. Era una muestra, no toda la gestión; la precisión importa. Pero tampoco parece una cifra para imprimir camisetas conmemorativas. Aunque puedo imaginar el eslogan: «33,3 %: superamos nuestras propias expectativas, que prudentemente, no divulgamos».

curiosidad ciudadana funciona: ¿Cuánto cuesta aprobar una norma y, sobre todo, vigilar que sirva de algo?

El portal institucional registra 47 ordenanzas entre 2024 y lo publicado de 2026. Divididas entre once diputados y tres años calendario, arrojan 1,42 ordenanzas por diputado al año. Atención: es un promedio de producción colectiva, no de autoría individual, y 2026 sigue en curso. Pero como ejercicio de

En cuanto a mí, debo reconocer que no puedo ofrecerme como candidata. Estoy lejos de ser un ejemplo de virtudes y todavía más lejos de tener el ánimo para levantarme temprano, hacer campaña, repartir sonrisas o prometer que voy a cambiarlo todo y sucumbir en el intento.

Frente a este panorama, la adaptación

También es necesario recordar que la defensa del medio ambiente no corresponde exclusivamente a las instituciones. El cuidado de las costas, la disposición adecuada de los residuos, el uso responsable del agua y el respeto por los ecosistemas son responsabilidades compartidas. La conciencia ambiental debe expresarse en hábitos cotidianos y en una participación activa frente a las decisiones que comprometen nuestro patrimonio natural. Desde EL ISLEÑO, saludamos la llegada de Magda Masquita McKeller a la dirección de Coralina y le deseamos una gestión positiva, laboriosa y sostenible. El archipiélago necesita una autoridad ambiental firme, cercana a sus comunidades y capaz de convertir los retos climáticos en acciones concretas. Proteger Seaflower es proteger nuestra casa, nuestra identidad y el futuro de quienes la habitarán.

Asamblea IA Propongo una herejía administrativa: reemplazar la Asamblea Departamental por Inteligencia Artificial. Tranquilos. Es una hipótesis, no un proyecto de ordenanza. No quisiera someterla a tres debates para descubrir que necesitamos presupuesto para estudiar su viabilidad. Una máquina podría leer los contratos, comparar promesas con resultados y publicar votaciones sin convocar una rueda de prensa para anunciar que, efectivamente, hubo reunión. También

Nuestra Asamblea tiene asignados 8.872 millones de pesos para 2026. Los gastos administrativos pasaron de 591 a 2.283 millones: un aumento aproximado del 286 %. La explicación es legal: la segunda categoría permite calcular un límite mayor. Qué alivio. Ya sabemos cuánto se puede gastar. Ahora solo falta ese detalle extravagante: demostrar para qué se necesita. Porque la verdadera modernización consiste, aparentemente, en convertir una autorización legal en una necesidad espiritual del presupuesto, con precisión de reloj suizo y entusiasmo de catálogo.

Naturalmente, un algoritmo no puede representar al pueblo, escuchar sus conflictos ni asumir responsabilidad democrática. Para eso elegimos personas. La pregunta es por qué, después de elegirlas, resulta tan difícil conocer sus resultados sin convertirse en investigador, archivista y/o detective.


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Presidente, ¿eso fue todo en San Andrés? Tan pronto como los motores de la comitiva presidencial rugieron para abandonar la pista del Rojas Pinilla y los focos de la prensa se apagaron, la bruma del olvido volvió a tragarse a San Andrés. Nada cambió para el raizal de a pie. En la calle se mantienen los problemas y el pesimismo. Los reclamos históricos de la región, al parecer, seguirán acumulando polvo en los archivos de la capital. De nuevo, el archipiélago se convirtió en el escenario de una elaborada puesta en escena gubernamental. Abelardo De La Espriella hizo su arribo a las islas hace dos semanas, rodeado de cámaras y delegaciones oficiales, con un despliegue propagandístico diseñado para captar la atención de todo el país. Y así ocurrió, la solidaridad de los colombianos se sintió, pero quince días después los isleños se siguen preguntando qué prosigue.

Es verdad que, durante apenas un par de días, el interés nacional pareció posarse sobre las necesidades del territorio, aunque el espectáculo terminó tan rápido como comenzó. El detonante no fue otro que la crisis recurrente en el único hospital de las islas, un problema histórico que volvió a estallar con toda su fuerza. Al cabo de la jornada, entre las señaladas quedaron la gobernadora Girley Ordóñez Bowie, la representante Elizabeth Jay-Pang –junto a su esposo– y, por supuesto, los pobladores, que siempre terminan pagando el costo de los pulsos de poder. Tras la marea mediática, las conversaciones en la trastienda pública comenzaron a centrarse en el destino de ambas figuras y en las consecuencias jurídicas que se avecinan para la cúpula liberal. Este remezón tomaría forma a partir de febrero del próximo año, cuando los plazos legales le arrebaten el escaño a la congresista y la salida de la mandataria regional sea inminente. Un ‘doble strike’ que varios aplaudirán con entusiasmo. Sin embargo, mientras el ajedrez institucional se

define en Bogotá, las urgencias diarias de la gente no dan espera, pues la incertidumbre sigue mandando la parada. Aunque hubo alivio entre los isleños al ver que por fin se nombraba sin tapujos la corrupción de siempre, gobernar a puro regaño televisado y decreto de afán solo sirve para un propósito: convertir la gestión del Estado en un simple amago institucional. La llegada de la Superintendencia de Salud y el desembarco de investigadores desde el centro del país son pasos necesarios ante el colapso financiero del hospital Clarence Lynd Newball Memorial, pero la historia de Colombia nos demuestra que un portazo administrativo no equivale a una solución de fondo. Por todo lo anterior, resulta difícil no interpretar este paso relámpago del presidente como un mero golpe mediático, un movimiento calculado para llenar una casilla en la agenda del gobierno ante la presión por las tensiones geopolíticas con Nicaragua. De La Espriella buscó la foto perfecta

para proyectar compromiso con un territorio históricamente olvidado, pero pasó por alto que la presencia real del aparato estatal se demuestra con la continuidad y la efectividad de sus decisiones. San Andrés, Providencia y Santa Catalina no necesitan más visitas efímeras ni promesas que duran lo mismo que una tendencia fugaz en internet. Y hay que aceptarlo, por más que suene duro o nos sirva de poco frente a las palmaditas en la espalda, creer que la sola voluntad de un mandatario bastará para erradicar vicios de años resulta iluso si no se construyen alternativas de desarrollo sostenible para una población arrinconada. La visita presidencial dejó en muchos isleños una sensación de frustración y la amarga certeza de haber sido utilizados una vez más como telón de fondo. Así las cosas, ante este panorama surge la pregunta inevitable que todos nos hacemos hoy en cada rincón del archipiélago: ¿De verdad ese fue todo el milagro para San Andrés?

El país de los salvadores En la película alemana 'La ola', de Dennis Gansel, un profesor propone a sus estudiantes un experimento para que entiendan cómo funciona una autocracia. Al principio todo parece un juego. Los muchachos usan camisas blancas, inventan un saludo y repiten consignas. Pero pronto empiezan a fijarse en quién pertenece al grupo y quién no. Pensar diferente se vuelve un problema. Mientras veía la película, pensaba en nosotros, en esa facilidad que a veces tenemos para poner todas nuestras esperanzas en una persona. Me acordé de ciertas conversaciones que escucho aquí en San Andrés. Basta mencionar al presidente para que alguien diga, convencido, que por fin llegó el hombre que va a salvar a la isla. Cada promesa parece una solución segura. Lo único que falta, al parecer, es sentarnos a esperar el milagro.

STAFF

DIRECTOR Eduardo Lunazzi EDICIÓN

Billy Lunazzi Celis

Entiendo esa esperanza. Llevamos años oyendo promesas incumplidas. Tenemos problemas de sobrepoblación, con nuestro hospital y con la inseguridad. Es natural ilusionarse cuando un gobernante dice que va a hacer algo para resolverlos. No tiene nada de malo querer que las cosas mejoren. Pero una cosa es reconocer una buena decisión y otra creer que quien la toma nunca se equivoca. En La ola hay un muchacho llamado Tim. Antes del experimento se sentía solo, como si no encajara. En el grupo encuentra amigos, reconocimiento y un lugar. Por eso se aferra tanto al movimiento. No defiende solamente unas ideas: también defiende el espacio donde por fin se siente aceptado. Cada persona tiene sus razones para creer en algo. Pero cuando esas ideas se vuelven parte de lo que somos, no siempre es fácil escuchar que alguien las cuestione. Quizá por eso me llama la atención una pregunta que he oído en conversaciones políCOLABORADORES Edna Rueda Nadim Marmolejo Kent Francis Carl Olsen Vasquez

ticas: «Si lo está haciendo bien, ¿para qué cuestionarlo?». Parece razonable, hasta que uno se pregunta: ¿Cómo sabemos que lo está haciendo bien si no podemos examinar sus decisiones? Cuestionar no es acusar. Una acusación necesita fundamentos; hacer preguntas no exige esperar a que aparezca un error. Incluso ante buenos resultados, importa saber cómo se consiguieron y qué consecuencias pueden tener. El poder afecta a todos, también a quienes no votaron por quien gobierna. En esas conversaciones también he escuchado que uno tiene que escoger un bando: derecha o izquierda. Como si tener convicciones significara defender todo lo que dice o hace nuestro sector político. Pero uno puede reconocer una buena decisión de alguien que piensa diferente y cuestionar a quien apoya. Lo curioso es que a veces parece más importante demostrar de qué lado estamos que preguntarnos si realmente estamos de acuerdo. En una escena final de 'La ola', el profesor señala a Marco como traidor y

PERIODISTAS Iván Samir Otero Linis Castillo Ethel Bent

FOTOGRAFÍA Edward Lunazzi Celis Christian Quimbay

varios estudiantes lo llevan ante él. Inquieta la facilidad con que obedecen. La película muestra una situación extrema, muy distinta de una discusión política. Pero me hace pensar en algo que también pasa entre nosotros: a veces basta con que alguien cuestione a los nuestros para que dejemos de escucharlo. Aquí en San Andrés, donde casi todos nos conocemos y nos seguimos encontrando, da tristeza ver cómo amistades de tantos años se van enfriando por defender a políticos que seguramente ni saben quiénes somos. Quiero que a cualquier presidente le vaya bien. No creo que todos sus seguidores sean fanáticos ni que quienes cuestionamos tengamos siempre la razón. Precisamente por eso necesitamos conservar nuestro criterio, incluso frente a quienes admiramos. Porque después de tantos años esperando que alguien venga a salvarnos, quizá olvidamos que también tenemos que cuidarnos de nuestros salvadores.

DISEÑO EDITORIAL Jesse Lunazzi Celis


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